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Camarada Chiang Ching

Honecker
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Camarada Chiang Ching Empty Camarada Chiang Ching

Mensaje por Honecker el Dom Oct 24, 2010 10:18 pm

Estoy leyendo este libro, de la norteamericana Roxane Witke. Aqui os dejo un esbozo de la obra.

Erguidos, con las miras en el horizonte, firmes ante el aislamiento, calumnias, tortura y peligro de muerte, con desd�n conquistador por los aullidos de bestias moribundas y los gemidos de traidores miserables; no es la arrogancia hinchada de los que miden sus ganancias seg�n el sufrimiento de las masas y cuyo futuro es nulo, sino la confianza de una fuerza reci�n nacida y autoliberadora cuya poder son los miles de millones que comienzan a despertar".

Bob Avakian, Presidente del PCR
Sobre la heroica posici�n de
Chiang Ching y Chang Chun-chiao
Enero, 1981

* * * * *

El 14 de mayo, los oprimidos del mundo perdieron a una gran l�der. La noticia de la muerte de Chiang Ching entristeci� e hizo sentir una profunda p�rdida revolucionarios de todo el mundo a los que aprendieron de Mao y la Revoluci�n Cultural. Pero los de arriba han callado el significado de la vida y muerte de Chiang Ching y muchos no saben sobre ella m�s que las mentiras y calumnias que ven en la prensa burguesa. Est� claro que la clase dominante odia todo lo que representa Chiang Ching. Pero eso debe despertar la curiosidad de los oprimidos. El pueblo necesita saber sobre ella porque fue una de los l�deres revolucionarios m�s grandes de nuestros tiempos. Y deja un legado y esp�ritu de rebeli�n a que debemos aspirar todos los que so�amos con un mundo libre de explotaci�n y opresi�n.

Chiang Ching dedic� toda la vida a los del fondo de la sociedad: las masas oprimidas de obreros y campesinos que rompieron las cadenas de la tradici�n, que se atrevieron no solo a tomar el Poder en China sino a seguir revolucionando toda la sociedad, de arriba abajo.

Mao dijo: "Ser resuelto, no temer a ning�n sacrificio y superar todas las dificultades para conquistar la victoria". Y esa fue exactamente la clase de vida que vivi� Chiang Ching desde el momento que empez� a ser revolucionaria hasta el d�a que muri�. Como mujer, luchaba contra el peso de la tradici�n y arrastr� enormes obst�culos toda la vida. Fue un verdadero ejemplo de lo que significa "desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revoluci�n".

* * * * *

Chiang Ching naci� en la provincia oriental de Chantun en 1914 y se uni� al Partido Comunista en 1933, a los 19 a�os. El partido la mand� a Shanghai, donde se hizo artista de cine y teatro, trabaj� con la compa��a de Trabajo y Estudio de Shanghai y ense�� en una escuela nocturna para trabajadores. Pero Chiang quer�a crear obras culturales que se relacionaran m�s con la lucha revolucionaria. As� que despu�s de unos pocos a�os pidi� que la mandaran a Yen�n, la base de apoyo revolucionario establecida bajo la direcci�n de Mao Tsetung. Lleg� a Yen�n en 1937 para trabajar con la Unidad de Filmaci�n de Documentales, y conoci� a Mao. Durante 40 a�os ser�an �ntimos camaradas, unidos por el odio al enemigo y el amor al pueblo.

A Mao le interesaban mucho el teatro, los conciertos, la poes�a y el arte, y admiraba a las artistas y actrices emancipadas. Sab�a que ellas tropezaban con las ideas tradicionales de que las actrices eran mujeres de "mala fama". Como ellas, �l reconoc�a el importante papel del arte y la literatura para moldear la opini�n p�blica. La l�nea de Mao era que el arte deb�a servir a la causa revolucionaria. Y fue en el contexto de su aspiraci�n com�n de crear un arte al servicio del pueblo que Mao y Chiang Ching se conocieron y se enamoraron. El matrimonio hizo muy feliz a Mao y lo hizo entender mejor los problemas del arte y la literatura. Chiang Ching lo influenciar�a en esa esfera toda la vida.

Los enemigos de Mao dentro del partido se opusieron a su casamiento. Pero Mao y Chiang estaban resueltos a casarse y el Bur� Pol�tico del partido finalmente les dio permiso, pero con la ultrajante condici�n de que Chiang no asumiera ninguna posici�n en el partido ni participara en asuntos pol�ticos. Incluso en las filas revolucionarias hab�a hombres que se aferraban a las ideas feudales de la inferioridad de la mujer y se horrorizaban ante la idea de una revolucionaria fuerte. Desde entonces en adelante Chiang tuvo que luchar para ser reconocida como l�der por derecho propio. Corr�an chismes sobre ella. A menudo, cuando los enemigos de Mao quer�an atacarlo pero ten�an miedo de hacerlo abiertamente, comenzaban alg�n rumor sobre Chiang.

En 1949, el proletariado revolucionario liber� a China y las masas comenzaron construir una nueva sociedad. Era una sociedad socialista con la meta de eliminar toda la opresi�n y la desigualdad. Una sociedad que moviliz� a millones para transformar todas las esferas, ya sea econ�mica, pol�tica, filos�fica o cultural. Y con la transformaci�n radical de toda la sociedad, la lucha por la liberaci�n de la mujer tambi�n avanz�.

Por primera vez, las mujeres de China ten�an derechos iguales. El gobierno prohibi� la brutal pr�ctica de los casamientos arreglados a la fuerza y le dio a la mujer derecho a divorciarse. Prohibi� tratar a las esposas como esclavas dom�sticas y anim� a las mujeres a tomar la iniciativa y unirse a la lucha por construir una nueva sociedad. Fue un movimiento radical�simo que jal� a la direcci�n revolucionaria a muchas mujeres y destac� a Chiang Ching como una gran l�der revolucionaria.

TOMANDO POR ASALTO A LAS MOMIAS CULTURALES
"En el mundo actual, toda cultura, todo arte y literatura pertenecen a una l�nea pol�tica determinada. No existe, en realidad, arte por el arte, ni arte que est� por encima de las clases, ni arte que se desarrolle al margen de la pol�tica o sea independiente de ella".

Mao Tsetung, 1942

Intervenciones en el foro de Yen�n sobre Arte y Literatura

En la d�cada de los 60, Chiang Ching pas� largos per�odos en Shanghai, recuper�ndose de graves problemas de salud. En ese tiempo asisti� al teatro, al cine y otras presentaciones art�sticas. Lo que descubri� le choc� y preocup�. Muchas de las obras culturales que vio contradec�an directamente las metas de la sociedad socialista. Encontr� que prosperaba un "teatro de los muertos": una cultura que promov�a las viejas ideas, pr�cticas y costumbres de las clases explotadoras. Una esfera dominada por conservadores opuestos a la eliminaci�n del privilegio y la desigualdad.

Una de las caracter�sticas de la sociedad socialista es que todav�a hay clases y lucha de clases. �Seguir�a China por el camino socialista o la arrastrar�an de vuelta al capitalismo? Las viejas ideas y pr�cticas persist�an: sin un buen empuj�n no caer�an. Y dentro del partido muchos dirigentes actuaban como guardianes del privilegio en vez de l�deres de la rebeli�n contra lo antiguo. Esas eran las fuerzas que Chiang Ching encontr� guiando el trabajo cultural del partido. Inform�:

"En nuestras �peras reinan emperadores, reyes, generales, cortesanos, letrados y beldades, y para colmo esp�ritus y monstruos.... En nuestro pa�s hay m�s de 600 millones de trabajadores, campesinos y soldados, pero apenas un pu�ado de terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos malos, derechistas y burgueses. �Serviremos a este pu�ado o a los 600 millones? Los cereales que comemos los cultivan campesinos, la ropa que nos ponemos y las casas en que vivimos las hacen los trabajadores, y el Ej�rcito Popular de Liberaci�n hace guardia en los frentes de defensa nacional. Sin embargo no los representamos en la �pera. Artistas, perm�tanme preguntarles �cu�l es su posici�n de clase? �Y d�nde est� la `conciencia' de artista de que siempre hablan?"

Chiang Ching le dio voz a una nueva generaci�n de artistas y p�blico que hac�an urgentes demandas. La sociedad estaba cambiando y ellos quer�an teatro, ballet, m�sica y otras formas art�sticas que tomaran en cuenta esa nueva conciencia. Quer�an obras culturales que denunciaran la vieja sociedad que lucharon tan duro por tumbar. Y quer�an una cultura que apoyara e impulsara la continua lucha para transformar radicalmente a la sociedad, y no obstaculizarla. Chiang Ching estaba de acuerdo y tom� la delantera para desarrollar una nueva cultura revolucionaria, que las masas adoptaron ampliamente.

De Pek�n a Shanghai trastorn� la rutina tradicional y se gan� el odio de las fuerzas conservadoras que dirig�an el trabajo cultural del partido. Chiang Ching hab�a pasado la d�cada de los 50 investigando y estudiando la esfera del arte y literatura, as� que para la d�cada del 60 estaba lista para trabar lucha con los revisionistas como Chou Yang, el ministro de Cultura, quien se opon�a tenazmente a representar �peras con temas revolucionarios. Chiang dirigi� y desat� esa lucha. Habl� con artistas, actores y m�sicos, anim�ndolos a aplicar la l�nea de Mao sobre el arte y la literatura. Sin consultar con las autoridades respectivas, entr� en los teatros y compa��as de ballet, y habl� directamente con los artistas. Los alent� a criticar el "arte burgu�s" y a los dirigentes del partido que lo promovieran. En el Teatro Chino de Opera de Pek�n, el Teatro de Shanghai de Opera de Pek�n, en las academias de ballet de Pek�n y de Shanghai, y en muchas partes anim� a talentosos artistas j�venes a oponerse a los anticuados l�deres conservadores y crear nuevas obras.

Muchas veces Chiang Ching tuvo que "ir contra la corriente". Los enemigos de la revoluci�n saboteaban su trabajo y la atacaban y calumniaban. Y hubo veces cuando ella y los dem�s camaradas que segu�an la l�nea de Mao estaban claramente en la minor�a. Pero Chiang Ching ten�a mucha fe en las masas y cont� con ellas para librar la lucha para una nueva cultura revolucionaria. Fue la primera en proponer la "combinaci�n de tres en uno", como m�todo para crear buenas obras modernas. La idea era combinar en grupos directivos cuadros del partido, dramaturgos y masas. Los cuadros propon�an un tema; los dramaturgos lo estudiaban, hac�an investigaci�n en el seno del pueblo y escrib�an un drama. Despu�s las masas, que conoc�an el tema porque lo viv�an, discut�an la obra y daban su opini�n. As� se desarrollaron las obras modelo como el famoso "Destacamento femenino rojo". Finalmente las representaban no solo las grandes compa��as profesionales sino toda clase de grupos peque�os de las ciudades y el campo. M�s tarde usar�an el m�todo de "tres en uno" como modelo para el Comit� Revolucionario: la nueva forma de organizaci�n directiva desarrollada durante la Revoluci�n Cultural.

OPERA REVOLUCIONARIA DE PEKIN
Chiang Ching es mejor conocida como creadora de la nueva Opera revolucionaria de Pek�n. Fue una de las primeras victorias de la Revoluci�n Cultural: la primera salva de una lucha que opuso los partidarios de Mao a los "seguidores del camino capitalista" del partido. Hab�a much�simo en juego en esa batalla. Chiang Ching sab�a que si los enemigos de Mao pod�an controlar la propaganda y cultura tendr�an mucho poder para promover sus ideas. Si los revolucionarios permit�an que "emperadores y pr�ncipes" dominaran en la esfera cultural, eso pronto infectar�a la estructura social y econ�mica de la sociedad socialista.

La �pera de Pek�n ten�a ra�ces en siglos de arte folcl�rico, pero era un producto del feudalismo y representaba a una clase privilegiada. Incluso en el socialismo esa forma de arte se resist�a al cambio. Las �peras modelo conservaron muchos de los elementos art�sticos de la �pera cl�sica, pero trataban temas pol�ticos actualizados. Chiang Ching tambi�n encontr� formas de darle m�s fuerza e impacto a la m�sica tradicional. Agreg� instrumentos occidentales, como instrumentos de viento, el timbal, el piano y el harpa. As� pod�an expresar mejor la variedad de emociones humanas. Y los principales personajes eran las masas y los h�roes y hero�nas de la revoluci�n. Era un ejemplo de integrar el rico patrimonio cultural de la China en un nuevo arte socialista. Como dijo Mao en 1963: "Las �peras deben desarrollar lo nuevo a partir de lo antiguo; no lo antiguo de lo antiguo".

Los altos funcionarios del partido a cargo de la cultura trataron de bloquear las innovaciones de Chiang Ching. Rechazaron obras de trabajadores y campesinos j�venes con el pretexto de que eran "inferiores desde un punto de vista t�cnico" o que los artistas eran "desconocidos". Les pon�an obst�culos a las nuevas producciones o las saboteaban: los teatros estaban ocupados, no hab�a lugar para ensayar, no les hac�an publicidad. Y repetidas veces intentaron silenciar la direcci�n de Chiang Ching. Por ejemplo, en un festival de �pera del oto�o de 1964 ella hizo un importante discurso sobre la revoluci�n de la Opera de P�kin. Pero eso no se inform� hasta tres a�os m�s tarde, en 1967.

DIRIGIENDO A LAS MASAS EN LA CREACION DE LA HISTORIA
La intensa lucha de la esfera cultural templ� y adiestr� a Chiang Ching para batallas m�s grandes. Quedaba por verse: �podr�a mantener el Poder el proletariado o se lo arrebatar�an los dirigentes del partido que quer�an restaurar el capitalismo? Mao sab�a que el problema no pod�a resolverse echando del partido a un pu�ado de enemigos; llam� a los millones de masas a lanzarse a la lucha. En ese levantamiento masivo, Chiang Ching se destac� como una gran dirigente.

Chiang Ching ayud� a dar lo que Mao llam� "la se�al" para comenzar la Revoluci�n Cultural. Bajo su direcci�n y la de Mao, se escribi� una cr�tica de la obra: "A prop�sito de la pieza hist�rica titulada La destituci�n de Jai Rui", que era un ataque poco disimulado contra la revoluci�n. Ese art�culo fue el toque de clar�n que llam� a las masas a denunciar y a botar a los seguidores del camino capitalista dentro del partido. Chiang Ching tambi�n dirigi� la publicaci�n de la Circular del 16 de Mayo, la important�sima declaraci�n de principios que detall� las metas y m�todos de la Revoluci�n Cultural.

El 25 de mayo de 1966 unos estudiantes pusieron en una pared de la Universidad de Pek�n lo que Mao llamar�a el "primer cartel�n de grandes caracteres marxista leninista". Era una cr�tica del presidente de la universidad y otras autoridades del partido. Mao los apoy� y pidi� que el texto se radiodifundiera y publicara en los peri�dicos. En la Universidad de Pek�n pronto estall� una lucha popular que se reg� a otras universidades. Chiang Ching reconoci� la importancia del levantamiento y decidi� viajar a la Universidad de Pek�n. Quer�a hablar con los estudiantes e investigar la situaci�n de primera mano. Encontr� que los "equipos de trabajo" que el partido hab�a mandado a Pek�n para "guiar" la lucha en realidad pretend�an sofocar y desviar a los estudiantes rebeldes.

Chiang Ching se identific� con los estudiantes y ten�a enorme prestigio entre ellos. Cuando se formaron los primeros Guardias Rojos ella los defendi� y los alent�. Cuando fue nombrada directora auxiliar del grupo central a cargo de la Revoluci�n Cultural, asisti� a siete de los ocho m�tines de los Guardias Rojos celebrados en Pek�n. M�s tarde, empez� a cobrar influencia entre los estudiantes una l�nea ultraizquierdista que incitaba a la violencia para resolver las diferencias en el seno del pueblo. Cab�a el peligro de que saboteara la l�nea de Mao, as� que Chiang Ching se zambull� a combatirla. Le dijo a los estudiantes: "No golpeen a otros. La lucha f�sica solo afecta la carne y los huesos; la lucha de razonamiento afecta el coraz�n".

Chiang Ching tambi�n ayud� y apoy� a los trabajadores que se levantaron contra los "seguidores del camino capitalista" en posiciones de autoridad en sus f�bricas. En diciembre de 1966, anim� a los trabajadores de la Federaci�n Sindical a levantarse y realizar una de las primeras tomas del Poder.

A medida que la Revoluci�n Cultural cobr� impulso, los derechistas del partido siguieron oponi�ndose a los cambios revolucionarios que se estaban forjando en las esferas de la econom�a, salud p�blica, educaci�n y cultura. Chiang Ching nunca se cans� de movilizar a las masas para impedir que los reaccionarios volvieran a poner al mando a los "expertos" y minaran los m�todos socialistas. Y cuando Deng Xiaoping y tipos de esa cala�a dijeron que China deb�a abrir sus puertas al capitalismo occidental, Chiang Ching y otros camaradas revolucionarios los denunciaron e hicieron ver que era un plan para vender el pa�s.

Mientras dirig�a la Revoluci�n Cultural, Chiang Ching continu� jugando un papel importante en la lucha por desarrollar una cultura revolucionaria. En noviembre de 1966, como asesora cultural del Ej�rcito Popular de Liberaci�n, llam� a los soldados a empu�ar pluma, pintura, batuta y c�mara y unirse a la lucha por desarrollar arte al servicio del pueblo.

En 1976, cuando los enemigos de Mao revoloteaban a su alrededor, prepar�ndose para un golpe militar, Chiang Ching, Chang Chun-chiao y otros tomaron �ltimas medidas para impedirlo y salvar la revoluci�n.

* * * * *

En octubre de 1976, poco despu�s de la muerte de Mao, los reaccionarios seguidores del camino capitalista dieron el golpe que se les hab�a impedido dar por 10 a�os. Arrestaron a Chiang Ching y en 1981 la enjuiciaron por su papel en la Revoluci�n Cultural. La sentenciaron a la pena de muerte. Pero los nuevos emperadores de China ten�an miedo de que su ejecuci�n prendiera una rebeli�n, y m�s tarde cambiaron la sentencia a cadena perpetua.

A pesar de que estaba presa, su optimismo revolucionario y esp�ritu de rebeli�n trascendi� los muros de la censura y mentiras. Durante una d�cada sigui� denunciando al gobierno de Deng Xiaoping y nunca abandon� su posici�n de que "�se justifica la rebeli�n contra los reaccionarios!" Poco antes de su muerte salieron informes de que al leer los peri�dicos, ella acusaba: "Esta no es la l�nea revolucionaria del Presidente Mao".

Ahora que Chiang Ching est� muerta, los opresores siguen calumni�ndola y mintiendo sobre su vida. Saben lo que significa para los oprimidos tener una dirigente como ella. Saben que las lecciones de su vida son un arma poderosa para todos los que quieren tumbar el sistema y construir una nueva sociedad.

Chiang Ching siempre mantuvo las miras en la meta de la revoluci�n mundial, y su fe en las masas le dio la fuerza y optimismo revolucionarios que le permitieron seguir firme durante tiempos tumultuosos y peligrosos. Estaba dispuesta a perderlo todo para ganarlo todo. Y estaba dispuesta a morir. Por todo eso los defensores de la opresi�n odian a Chiang Ching y nunca parar�n de mentir y enga�ar con fines de enterrar su legado. �Pero no se lo podemos permitir! El pueblo debe ense�ar la verdadera historia de Chiang Ching. Debemos recordarla y sostener la causa revolucionaria por la que ella vivi� y muri�.


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