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El socialismo y sus sucedáneos

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Mensaje por DeGaulle el Miér Jul 29, 2020 12:02 pm

EL SOCIALISMO Y SUS SUCEDÁNEOS. (Parte 1)


Contra el Oportunismo y el Sectarismo:

Existe en la izquierda una enorme cantidad de grupos sectarios y oportunistas que se reclaman del socialismo en todas sus variantes, pero la mayoría de ellos, están dirigidos por compañeros que desconocen, han olvidado o han tergiversado el método, las ideas, la estrategia y la táctica que puede conducir a la clase trabajadora a la toma del poder y construir una nueva sociedad genuinamente socialista, como alternativa global al sistema capitalista, que en su fase imperialista multinacional ha entrado en una recesión gravísima que incluso pone en peligro la especie humana sobre el planeta, por la explotación, la especulación y la depredación de los recursos naturales, el Medio Ambiente, las materias primas y el frenazo a la investigación y al desarrollo.

La burguesía insiste en la muerte del marxismo, pero para algunas corrientes críticas, el materialismo dialéctico representa una herencia preciosa que debemos seguir desarrollando a la vez que animamos a los jóvenes y a la clase trabajadora en general a que lean a los clásicos, aunque en realidad no podemos tomarlos como un esquema acabado del proceso histórico, sino que es preciso adaptarlos a la realidad concreta, para transformarla en favor de los pobres y la clase menos favorecida, la clase obrera.

Es necesario reconocer que debido a las desviaciones del estalinismo y a la deriva hacia la derecha del reformismo socialdemócrata, los verdaderos marxistas, quedaron prácticamente aislados en pequeños grupos diseminados, siendo atacados principalmente por el capitalismo, pero también por el estalinismo y la socialdemocracia.

Remontándonos en la historia se observa que terminada la II Guerra Mundial, salieron fortalecidas las corrientes estalinistas y en cierta medida la II Internacional socialdemócrata también, pues ante el miedo de la burguesía a la revolución, infiltró y utilizó a los dirigentes reformistas para que actuasen de cortafuego, otorgando algunas mejoras a los trabajadores para contrarrestar los avances que experimentaba la URSS que se había convertido en un polo de atracción para los obreros del mundo.


Pero ni los estrategas del estalinismo ni los reformistas socialdemócratas fueron capaces de comprender los acontecimientos internos y las luchas sociales que el proceso histórico hizo imparables e inevitables, incrementándose el desarrollo de los Estados “estalinizados” en el Este de Europa, que se convirtieron en estados bonapartistas obreros deformados y degenerados, que la burguesía empezó a llamar del “socialismo real”, cuando en realidad se estaba dando desde hacía años una contra-revolución que caminaba hacia el capitalismo, si no se producía una revolución política donde los trabajadores interviniesen implantando el control obrero y la planificación democrática, pero el proceso se produjo a la inversa asumiendo la burocracia corrupta el modelo capitalista del que estaban más cercano.

Mayo 1968

Mucho antes de esa implosión, las revoluciones que ocurrieron posteriormente a 1944 con los acontecimientos de Grecia, las Revoluciones en China y Cuba, junto con otros cambios similares que se estaban dando en otras zonas e incluso en el Mayo francés del 68, no fueron previstas por ninguna fuerza política con garantías de llevarlas a buen puerto, por la incapacidad burocrática de sus direcciones y su sumisión al capitalismo, en el abrazo del oso que representó la guerra fría, donde los estalinistas y los socialdemócratas negaban la posibilidad de avanzar al verdadero socialismo democrático y autogestionario.

La confirmación más clara de la bancarrota de la dirección estalinista se dio en la Revolución de los claveles de Portugal, donde el PCP que tuvo todo el poder en sus manos, fue incapaz de desarrollar un plan que concediese el poder y la autogestión de las empresas a los trabajadores y colaboraron en deshacer la reforma agraria que se había llevado a cabo en la práctica por las propias masas de los campesinos y jornaleros, y con la participación activa de la dirección del PCP procedieron a la devolución de los latifundios y de las empresas a los capitalistas.

En los textos de los clásicos del marxismo la interrelación entre el llamado factor subjetivo y los factores objetivos ocupan bastantes libros. Una de las principales conclusiones es la necesidad de una Internacional marxista, debido a la disolución de la I Internacional de Marx y Bakunin, al sometimiento de la II a sus burguesías respectivas aprobando los créditos de guerra y la práctica disolución de la III Internacional sometida al nacionalismo Gran Ruso por Stalin, y al abandono del “internacionalismo proletario”, que hace comprender a la clase trabajadora que está a merced de direcciones endebles y desconfían de sus dirigentes porque han conseguido llevarles a una derrota tras otra. El abandono de la teoría, del método dialéctico, que es el mejor que puede ayudarnos a clarificar las contradicciones que se producen en el proceso de lucha para alcanzar la transformación social, supuso un verdadero desastre y un drama angustioso para las masas bajo la bota del imperialismo capitalista.

El capitalismo mundial, en esta fase imperialista multinacional que hemos sufrido más aceleradamente durante las últimas tres o cuatro décadas, ha desarrollado todo su potencial y posibilidades que quedaban como sistema progresista, no solamente en los países desarrollados, sino en todo el planeta por la expansión total de los mercados en la llamada “globalización”, que dialécticamente ha tocado sus límites.


El aumento de la producción alcanzó antes de la crisis de 2007, las cotas más altas jamás conseguidas por ningún otro sistema, creando productos nuevos que superaban en su fase de capitalización bursátil, al menos 10 veces el valor del Producto Interior Bruto Mundial, superando los 500 billones de dólares.

Debido a la elasticidad de los créditos e hipotecas, incluso a dos vidas, los capitalistas consiguieron artificialmente que el sistema liberal burgués tuviese una aparente y relativa estabilidad, lo que, por una parte fortaleció a la burguesía que acumuló enormes beneficios en el proceso de concentración acelerada del capital, y por otra, jugó el papel de crear falsas ilusiones en los trabajadores, que alentados por las direcciones reformistas, tragaron el anzuelo de la lógica del capitalismo que empezó a decir que se había llegado al fin de la historia y que el capitalismo había superado las crisis cíclicas, lo cual se ha demostrado un craso error, como así habían previsto los analistas marxistas que aplicaban correctamente el materialismo dialéctico como el mejor método de análisis de la realidad.

El proceso revolucionario que vivió hace unos años el continente africano, con los levantamientos revolucionarios que afectaron desde Túnez a Siria, pasando por casi todos los países de la periferia del capitalismo mundial, es una indicación de los procesos que están afectando al corazón del capitalismo, que sufre arritmias constantes y poniendo a veces al borde del infarto a países de la vieja Europa, como Grecia, Portugal, Italia o el propio Estado español con los rescates.

Esto indica que la revolución colonial inacabada se sigue manifestando tomando formas peculiares y con maneras distorsionadas, que se debe fundamentalmente a la correlación de fuerzas que ejercen los problemas sociales que no pueden ser resueltos por las burguesías respectivas, ni por métodos dictatoriales ni por métodos democráticos, lo que confirma la Teoría de la Revolución Permanente, que algunos mal interpretaron como “automática”, que era una tergiversación de esa teoría.

La problemática social que debe ser abordada, como la cuestión agraria de los latifundios y de la producción industrial, son necesidades urgentes que no pueden ser resueltas, por lo que se necesita proceder a la transformación de la sociedad ya que no pueden ser abordadas a favor de los ciudadanos bajo líneas de propiedad privada capitalista.

Si realmente se quiere evitar un estancamiento total y la imposición de unas condiciones tremendas de recortes, hambrunas y penuria para las masas, que lastran e impiden el desarrollo pleno de las fuerzas productivas encorsetadas bajo el capitalismo latifundista, la lucha por un nuevo modelo se hace imprescindible.



Al no existir partidos socialistas o comunistas que llamen a la transformación social, con suficiente fortaleza que tengan apoyos de masas dinámicos y en acción, ni en los países más pobres ni en los capitalistas industrializados que sirviesen de polo de atracción para la clase trabajadora, a la vez que no existe ni un estado obrero socialista sano, con democracia social que sirva de polo de referencia, los levantamientos de las neo-colonias se han desarrollado de forma distorsionada, carentes de direcciones correctas, quedándose el proceso más bien en tablas, cuyo ejemplo es el mundo árabe, pero también Venezuela y demás países de América latina, donde el proceso al socialismo está atascado, dado que bajo el capitalismo no hay salida, pero el imperialismo tampoco tiene fuerzas para aplastar a las masas como hiciese en décadas pasadas apoyando dictaduras sangrientas.

Siguen las felicitaciones por el triunfo de la Revolución Cubana ...
El estancamiento de la Revolución Cubana que siguió los parámetros, similares al estalinismo aunque con algunas diferencias, así como la deriva hacia el capitalismo de la poderosa Revolución China, que se desarrolló en un principio dentro del marco de la correlación de fuerza mundial, con influencias estalinistas-maoistas siguiendo el modelo de la extinta URSS, demostraron igualmente la imposibilidad de construir el socialismo ni en un solo país, ni mucho menos cada cual a su aire y enfrentados, que fue uno de los mayores errores de la táctica estalinista, demostrándose que tampoco existe allí ni ha existido nunca lo que la burguesía llamaba “socialismo real” y ahora renombran en China como “socialismo de mercado”, cuando es una monstruosa mezcla de Capitalismo de Estado y Dictadura contra el Proletariado.

Todos esos sucedáneos y desviaciones del objetivo de construir el verdadero socialismo han sido analizados y criticados por diversos intelectuales. Por ejemplo, la revolución de Cuba, comenzó con una dirección y objetivos democrático burgueses, pero debido a diversas circunstancias de presión del imperialismo, errores de la dirección de la revolución y otras, acabó organizándose de manera bonapartista-proletaria al girar hacia el estalinismo de Moscú.

Como consecuencia del carácter atrasado de su economía, así como el bajo nivel de comprensión del auténtico método del marxismo de la casta militarista del guerrillerismo cubano, (del que El Che y pocos más eran la excepción al criticar a la burocracia de Moscú), le llevaron a aceptar el “socialismo real estalinista calcado e impuesto por la URSS” de quien recibía el apoyo.


Pero aquello acabó convirtiéndose en un sistema dominado por una casta burocrática militar, de características similares al modelo de Rusia, China y demás países “estalinizados”, donde hacía tiempo se estaba dando un termidor burocrático de orientación al capitalismo que ahora se recrudece.

Incluso teniendo en cuenta las deformaciones burocráticas de los países de bonapartismo proletario, la economía de Rusia y China se estaban desarrollando en aquella época como grandes potencias, pisándole los talones a EEUU en algunos campos del desarrollo y estaban liquidando el atraso histórico con una velocidad sin precedentes, por lo que actuaban como un poderoso polo de atracción.


Pero esa especie de “capitalismo estatalizado”, sin control obrero y subordinado al imperialismo, con el pacto tácito de impedir las nuevas revoluciones sociales, se convirtió en un freno para poder desarrollar las fuerzas productivas, que chocaba con la incapacidad y la ineficacia de la planificación centralizada estrangulada por la casta burocrática, que fueron las principales causas, junto con el error de la teoría de “la construcción del socialismo en un solo país”, cada cual por su lado, siendo esos los factores fundamentales que influyeron en su desplome ante los ataques económicos del imperialismo.

Dando la impresión de que habían conseguido una nueva versión del marxismo que negaba la teoría de la revolución permanente, esa casta de militares se convirtieron durante un tiempo en los agentes históricos de la revolución, creyendo que bastaba llevar a cabo la estatización de la economía, (pero sin control obrero, sin democracia participativa, solo manu militari), para construir el socialismo, cuyo método falló estrepitosamente, pasando del sistema estalinista al capitalista como quien pasa de un vagón del tren a otro.



Es preciso comprender que esos procesos de pasos atrás en la historia se debían al retraso en la construcción del factor subjetivo necesario de la revolución socialista en los países desarrollados. Pero la caída del estalinismo, al representar una desintegración de un sistema, a la larga también está minando los cimientos del capitalismo mundial, cuando éste ha entrado en un proceso de declive global y camina hacia una nueva crisis, que si se convierte en recesión, podría desembocar en una depresión similar a la de los años 30 del siglo pasado.


En los procesos vividos durante la desintegración de esos países “estalinizados”, la mayoría de los gobiernos dictadores que eran regímenes bonapartistas proletarios, empezaron una lucha por su independencia nacional, saltando de la sartén al fuego, pues ese era el camino que les llevaba diametralmente opuesto al socialismo, que debe ser internacionalista o no es verdadero socialismo, pues se requiere una integración, colaboración, cooperación, solidaridad y apoyo mutuo en su filosofía de clase.


Las tensiones vividas entre las diversas castas militares de China, Rusia y demás estados estalinistas fortalecía el poder militarista de las burocracias, elevándose éstas cada vez más por encima de las masas, dedicando ingentes recursos a la carrera bélica, detrayéndolo de la economía que evitaba y cercenaba las atenciones sociales de los pueblos, que junto con el despilfarro y el robo sistemático de la burocracia a la producción, se convirtieron en un freno absoluto para el desarrollo real de las fuerzas productivas preparando el colapso de la economía estaliniana burocratizada, que necesitaba el control democrático como el cuerpo humano necesita al oxigeno para limpiar la sangre y para lo cual era necesaria la revolución política para acabar con aquella casta de burócratas que, siendo solamente el 3 %, se incautaba del 64 % del PIB.

Asimismo otros factores influyeron en la degeneración de esos estados, como el largo auge del capitalismo en los países industrializados, la degeneración burocrática que también se daba en los partidos obreros de masas en los países capitalistas desarrollados que interactuaban y reforzaban la degeneración mutuamente. Durante toda una época esta era la característica fundamental que se daba, lo que representaba un circulo vicioso que degeneraba el desarrollo del estudio teórico y práctico del verdadero marxismo, tan necesario para avanzar en la construcción de organizaciones sindicales y partidarias, que se salvaran de los dos precipicios fundamentales por los que todos descarrilaban, como son el oportunismo por la derecha y el sectarismo ultra por la izquierda.


En una situación similar, no existían posibilidades reales de organizar partidos obreros que no sucumbieran a esas presiones, dado que la II Internacional socialdemócrata se había diluido en el capitalismo y la III Internacional había sido destruida y desmantelada por Stalin. A su vez, los restos de la IV Internacional trotskista se subdividieron en diminutos grupúsculos siendo incapaces ninguno de ellos de encontrar el camino correcto para convertirse en un partido fuerte de masas, que superasen los errores estratégicos, tácticos, ideológicos y políticos cometidos por la cantidad de sectas a la que fueron reducidos, cogidos entre el fuego cruzado del imperialismo y del estalinismo, que casi fueron exterminados, no solo políticamente, sino incluso muchos físicamente.


En realidad existían además factores objetivos que eran la principal razón de la debilidad de esas tendencias revolucionarias, que se enfrentaban a esos dos potentes polos, imperialismo por la derecha y estalinismo por la izquierda. La eliminación, degeneración y destrucción de los grupos y sectas que se denominaban “trotskistas” fue asimismo una consecuencia de este periodo largo del auge del capitalismo y de la ferocidad de cómo eran tratados por los estalinistas, que producía cada vez más alejamiento de las masas sin tener la más mínima posibilidad de convertirse en organizaciones potentes de masas.


Muchos hijos de la pequeña burguesía radicalizados y con ganas de cambiar el mundo, fueron atraídos en aquella época por las ideas del Che y de Castro que aparecían como el camino romántico y a su vez violento de acabar con el capitalismo, lo que resultó un espejismo por los errores intrínsecos de ese modelo para conseguir el verdadero socialismo como ha demostrado la historia.

Incluso muchos grupos autodenominados como de “oposición de izquierdas” que surgieron en el seno de los Partidos Comunistas, evolucionaron igualmente hacia esa dirección abrazando el método del “guerrillerismo”, al caer en la confusión de que tanto Castro en Cuba, como Tito en Yugoslavia eran “trotskistas inconscientes” y esta confusión se daba, no solamente en los países industrializados con poderosas formaciones obreras, sino incluso en algunos países estalinistas. (…)

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Mensaje por DeGaulle el Jue Jul 30, 2020 12:24 pm

Parte II) MÁS SOBRE EL SOCIALISMO Y SUS SUCEDÁNEOS.

(Recomendable leer antes la Parte I de ayer, teniendo en cuenta que este artículo se publicó en Agosto del año pasado).

EUROPA CAMINA HACIA EL ABISMO:

Debido a las profundas contradicciones que el capitalismo ha ido acumulando, la situación en Europa está cambiando y nos enfrentamos a un nuevo periodo de levantamientos, luchas, insurrecciones y procesos moleculares de cambios bruscos y repentinos en la toma de conciencia de las masas en cada uno de sus países que no pueden superar la recesión capitalista en la que hemos entrado.


Esta recesión mundial está siendo mucho más profunda que las crisis vividas después de los años 70, de características similares a la llamada “crisis del petróleo de 1974/75”, que fue otra crisis de largo alcance, pero ésta muy profunda y de onda larga también. El desempleo de masas apareció simultáneamente en todos los países, y no es un detalle coyuntural, ha sido para quedarse largo tiempo porque es de carácter estructural y permanente, enlazando con una recesión que es prácticamente universal afectando de lleno a los países industrialmente más desarrollados que descargan sus consecuencias sobre los más atrasados, produciendo verdaderas hambrunas y catástrofes alimentarias en los países empobrecidos y castigados por las guerras, que huyen despavoridos buscando una vida mejor.

La tasa de ganancias se derrumbó en todos esos países decreciendo fulminantemente las inversiones tanto privadas como públicas. Junto a ello han colapsado las ilusiones en el enriquecimiento permanente de todos y ha conseguido que a los capitalistas les duela la cabeza tras la orgía de abultadas ganancias que habían venido obteniendo durante el largo auge capitalista del periodo anterior a la crisis de 2007/08.


En la actualidad la burguesía ha entrado en pánico y los capitalistas tienen más miedo que nunca porque ven un futuro bastante negro, debido a la desfavorable correlación de fuerzas en el tablero mundial para sus intereses, porque comprenden la agonía del capitalismo y el inicio del resurgir del movimiento sindical y de las izquierdas con el potencial aplastante que la clase obrera mundial representa.


Uno de los factores clave del desarrollo de esas movilizaciones que buscan desesperadamente una transformación social profunda es la desmoralización de la propia clase dominante. En los países claves del capitalismo han aparecido fisuras, enfrentamientos y divisiones en el seno de las burguesías respectivas.


Así que muchos capitalistas miran con terror los procesos tan delicados que estamos viviendo tanto en esas zonas calientes como en el resto del mundo. Incluso el país capitalista más poderoso como los EEUU, que pensaban que podría disfrutar de siglos de dominación mundial, cuando cayó el muro de Berlín, considerándose los gendarmes de planeta, están ahora igual de desmoralizados que todos los demás, porque ni China ni Europa pueden tomar el relevo como locomotora que les saque del atolladero de esta brutal recesión económica en que se encuentra el sistema. cheers


Las derrotas en guerras monstruosas como las de Irak, Afganistán, Siria… a pesar de gastar la increíble cantidad de más de 3 billones de dólares en armas y ayudar a reconstruir gobiernos títeres, a pesar de todos los adelantos de los mejores ingenios diabólicos, a pesar del empleo de armas bacteriológicas y químicas, a pesar de tirar toneladas de bombas, la mayor cantidad de material bélico utilizado nunca antes incluyendo la II Guerra mundial, el imperialismo norteamericano ha tenido que retirarse derrotado, aunque no lo quieran admitir, lo que es otra contrariedad más para el imperialismo que comprende con estupor que las socorridas guerras de rapiña, por primeva vez en su historia han dejado de ser rentables. bom


Influyen también otros factores como razones principales para explicar esa derrota, como es la resistencia a tanta matanza, por el pueblo árabe y también del norteamericano, a tanto gasto bélico cuando los salarios y el nivel de vida de la clase trabajadora venía deteriorándose durante los 40 últimos años y las reformas prometidas en mejoras en Sanidad, Educación y asistencia social no aparecían por ninguna parte, siendo bloqueadas por el reaccionario Partido Republicano permanentemente.


La desmoralización de las bases del ejército estadounidense hacía difícil mantener esa pesada maquinaria bélica de ocupación, pues las familias de los soldados estaban formando asociaciones de protesta y exigían la repatriación de los jóvenes para que no dejasen su vida en tierras lejanas con el objetivo de defender los intereses de los capitalistas. El apoyo a los dos grandes partidos, Demócrata y Republicano, se estaba empezando a desmoronar y existe la posibilidad de que pronto aparezca una tercera fuerza de izquierdas, que recoja las necesidades de los sindicatos y la clase trabajadora, expresada en algunos movimientos sociales, donde el pueblo se manifiesta contra la nefasta política de Trump y delante de los Bancos con enormes protestas, diciendo eso de somos el 99 % y ellos el 1 %, desconfiando cada vez más del sistema bipartidista que es visto como el ala derecha y el ala izquierda del mismo buitre carroñero que se alimenta de los cadáveres de los que mueren en esas cruentas guerras.


La clase capitalista estadounidense, siendo la más poderosa del mundo es también la más ignorante de todas las burguesías y quiere seguir demostrando a los sectores más xenófobos, patrioteros e histéricos de la burguesía, que tienen un enorme poder militar y económico. Pero en realidad, la clase dominante más inteligente y los estrategas más conscientes comprenden que por ese camino no pueden seguir, con tanto chantaje, esa chulería provocativa y el avasallamiento constante a los demás pueblos, y sobre todo al mundo árabe. No deberían continuar, pero el enfrentamiento entre el sector llamado de los “halcones” con el llamado de las “palomas” va a proseguir en aumento y las luchas intestinas se agravarán, porque en realidad se han quedado sin paradigma correcto a aplicar.


El proceso de desarrollo de la revolución que estalló en la primavera árabe hace unos años, no podemos considerarlo más que como un ensayo general de los acontecimientos similares que se darán, más temprano o más tarde, en los países del descompuesto viejo continente, cuyo fracaso de la utopía reaccionaria de construir la “Europa de los Mercaderes” es ya una realidad patente asumida por una mayoría como vemos el inminente caos del Brexit, que representa un desgarro para Europa.


Esto fue predicho hace tiempo por muchos de los analistas marxistas que predecían que antes de que se realice el sueño utópico y reaccionaria de una superpotencia europea unida, que disfrutase de una integración económica, monetaria y sobre todo Política, lo que representaría un solo Estado para hacer frente a los EEUU, la crisis estructural de sobreproducción inevitable bajo el capitalismo estallaría, como así ocurrió, y debido a la propia crisis y a la recesión posterior, todos esos estados desiguales y con intereses muy contradictorios, experimentarían convulsiones y agitaciones sociales terribles, dado que el capitalismo no puede dar soluciones duraderas a las cuestiones sociales ni territoriales.


El sometimiento de todos los gobiernos y su parálisis total ante el chantaje y la dictadura financiera impuesta por el FMI y la Banca Mundial, a las órdenes directas de los poderes fácticos imperialistas, es rechazado cada vez con más fuerza por la mayoría de los ciudadanos, que ven con horror que la pantomima de la democracia burguesa se ha convertido en una verdadera farsa, al remover gobiernos que han sido votados por el pueblo y quieren sustituirlos por los llamados eufemísticamente “Tecnocráticos”, que son verdaderos títeres de Golman Sachs , la potencia financiera que domina el sistema; Las masas entienden cada vez con más claridad que la cuestión de los déficits es un robo descarado de los ricos para que los pobres paguemos sus orgías y sus atesoramientos en paraísos fiscales.


En toda Europa la clase trabajadora es mil veces más fuerte que antes de la II Guerra Mundial y la burguesía, aunque aparenta fortaleza, en realidad es mucho más débil en número y fuerza, porque en el fondo está mantenida sobre dos muletas, como son la socialdemocracia y los reformistas de izquierdas, que si dejaran de apoyarla y pasaran a defender un programa socialista genuino, de transición al socialismo, en unidad, organizadamente y mediante acciones de masas, la burguesía caería como una fruta madura. La correlación de fuerzas entre los capitalistas y la clase trabajadora es mucho más favorable a éste último bloque.

La clase asalariada, tanto en número, cohesión social y sobre todo, al papel directo y primordial que tiene en la producción, es en realidad la clase dominante, pero necesita que una dirección firme e inteligente se lo haga saber, ofreciéndoles el camino para el triunfo marcando claramente que la alternativa es el genuino socialismo, con una democracia completa, en los planos económico, político, social y cultural.


Algunos estrategas de la burguesía, los más ultras y neofascistas, hablando de golpes de estado, cuando la clase trabajadora ha venido luchando contra la “dictadura financiera” y aconsejaban jugársela todo a una carta para aplastar a los trabajadores, (La noticia saltó desde lejos, como si la CIA lo hubiese detectado) pero otros burgueses más inteligentes les han hecho desistir, ante el terrible panorama revolucionario que se les podría abrir ante sus pies, lo que en si mismo representaba una verdadera catástrofe y un verdadero colapso del capitalismo, no obstante, seguirán esperando una situación más favorable, pues quizás no la encuentren como ellos quisieran en el corto plazo. Eso revela la incapacidad y el nerviosismo de la clase dominante para trazar un plan viable que resuelva los problemas económicos y las cuestiones sociales al mismo tiempo.


La burguesía comete un error al evaluar a la clase trabajadora por sus dirigentes sindicales, que se encuentran paralizados para la acción, confundiéndolos con las bases, que están expectantes y pueden saltar a la lucha por cualquier accidente. La Patronal interpreta que existe un cierto reflujo en el movimiento obrero y en realidad, estamos en los inicios de la recuperación de las luchas entre las clases que empiezan un ciclo ascendente, después de un largo periodo de semi-reacción.


El colapso del capitalismo que se produjo en Grecia, Portugal, Italia y el Estado español, países que en términos económicos podemos afirmar que están intervenidos por los grandes Truts financieros imperialistas, abre un nuevo periodo en la historia de Europa que afectará a todo el mundo, en cuanto llegue el próximo colapso por la crisis estructural pròxima.


La previsión de algunos estrategas sobre el surgimiento de una oleada revolucionaria similar a la de los años 30, se está en realidad confirmando con los potentes movimientos de la clase trabajadora, tanto en el mundo árabe como en países de Europa y Latinoamérica, lo cual, debido a la simultaneidad que se contempla con la ayuda de los modernos medios de información y comunicación, las repercusiones de las movilizaciones en cadena traspasarán fronteras y serán contagiosas e imparables.


En las primeras décadas del siglo XX, el descarrilamiento de los procesos revolucionarios por parte de los reformistas o de los estalinistas en toda Europa occidental, pusieron las bases políticas para la recuperación económica, después de sangrientas guerras, lo que llevó posteriormente, una vez derrotado el nazi-fascismo, a una recuperación y consolidación de la economía, tanto en los países capitalistas como en los estalinistas.


Ambos modelos económicos alcanzaron una recuperación al nivel más alto posible, de conformidad con sus estructuras internas, pero una vez se demostró la inviabilidad del sistema de bonapartismo proletario estaliniano con la caída del muro de Berlín, y agotada la fase del auge del capitalismo de las tres décadas posteriores, hemos entrado en un nuevo período que representa el comienzo del crepúsculo del capitalismo mundial y muchos estrategas coinciden que es urgente buscar una salida alternativa, que no puede caber dentro del modelo actual de capitalismo mafioso de casino, sino que debe recoger los valores del auténtico socialismo, con democracia, planificación, participación, autogestión, con aplicación de los nuevos descubrimientos, la robótica y las nuevas tecnologías, para poner los frutos del trabajo que ya se realiza socialmente al servicio de la Humanidad y bajo su propio control social, democráticamente ejercido, para evitar los robos, la explotación y los despilfarros.


Algunos interesados y mercenarios del capital siguen insistiendo que el socialismo es una utopía, pero nosotros lo vemos como una necesidad, porque a pesar del auge y en cierta medida, como expresión de la crisis estructural de sobreproducción, la vitalidad del capitalismo mundial sigue disminuyendo, lo que expresa la gran contradicción de que sobran mercancías, en bases capitalistas, cuando tantas personas tienen necesidades alimenticias que podrían ser satisfechas, podrían vivir en casas confortables, tener un trabajo decente y bien remunerado, así como disfrutar de una buena calidad de vida, con un ocio cultural y no embrutecedor, pudiendo acceder, en caso de adversidad o enfermedad, a un salario social universal y a una jubilación digna.

La OMM, ONU y el cambio climático

La cuestión del Cambio Climático y el constante deterioro del Medio Ambiente, con escándalos permanentes de contaminación atmosférica, la decadencia de la moral burguesa, la rebelión de la juventud que exige un puesto de trabajo, el giro a la izquierda de los estudiantes con protestas masivas por los recortes en los presupuestos de Educación, y las movilizaciones de los trabajadores de la Sanidad, los pensionistas, el feminismo, el ecologísmo y de otras ramas, son también factores que expresan la necesidad de cambios estructurales de fondo, pues dichos factores son indicadores de la crisis de esta sociedad burguesa que ha llegado a sus límites desafiando la existencia misma del modelo capitalista, que se encuentra obsoleto, agotado y senil.


Estamos abocados a una recesión profunda y universal, que sacudirá los cimientos del propio modelo capitalista demostrando su incapacidad de proseguir desarrollando las fuerzas productivas. La plaga del paro masivo en la mayoría de los países y la recesión están manteniendo hasta cierto punto controlada la inflación, pero en cuanto ésta empiece a repuntar, y lo hará debido a las potentes inyecciones recibidas en el torrente sanguíneo de la economía bancaria capitalista, el sistema se verá atrapado entre el paro y la inflación que provocará violentas oleadas de agitaciones sociales, luchas, levantamientos, huelgas y protestas masivas.


El despertar de la conciencia del movimiento obrero, que está iniciando su recuperación, a pesar de la superioridad técnica y militar de la burguesía, que se sigue preparando para la represión, hará inservible todos los artilugios que quiera emplear, porque la necesidad y el hambre es superior a todos los obstáculos que siempre ha querido poner en frente la clase dominante. Una vez que las masas se pongan en movimiento y se doten de un programa adecuado para marchar resueltamente en pro del socialismo y con una firme dirección que saldrá desde las mismas entrañas de la lucha del movimiento obrero, todo lo que hagan por sofocar los anhelos de las masas de lograr un cambio radical que abra el camino para un mundo mejor, será inútil para la burguesía.

Sumamente significativo es que la potencia imperialista más fuerte, los Estados Unidos, y los países más débiles como los del cuerno de África, se encuentren en un callejón sin salida, la potencia fundamental especulando con los alimentos, para su acaparamiento en grandes almacenes, que provocan las consiguiente subidas artificiales de los precios y los otros, con hambrunas terribles por falta de una migaja de pan que llevarse a la boca. Algunos pueden tacharnos de “demagógicos” cuando comentamos estas cuestiones, pero nosotros deberemos llamarlos simplemente “asesinos” si nos quieren impedir que digamos nuestras verdades.

Pero nuestras críticas no deben ir solamente al sistema capitalista, que aunque Pablo Iglesias Posse decía que “el capitalismo es la causa de todos los males que padece la clase trabajadora”, que es cierto, algo tienen que ver también los errores de las direcciones sindicales y políticas de las organizaciones de la izquierda, que están obligadas a aprender de la historia para corregir el rumbo. Porque si el capitalismo sigue todavía vigente en Europa, se debe fundamentalmente al pesimismo, pusilanimidad, cobardía, ceguera y estupidez absoluta, junto con la falta de perspectivas, táctica correcta, ideales limpios y estrategia adecuada y correcta de las direcciones de la izquierda, cuya autocritica asumimos con la alícuota pequeña parte que nos corresponda, como corriente crítica minoritaria que somos.


Asimismo es preciso reconocer que las bases, los votantes, nunca pueden ser culpadas de los errores, corrupciones, desviaciones y demás desaguisados que cometan las direcciones. Hablando claro, la confusión y desorientación de los dirigentes sindicales y políticos, han conseguido que las masas pierdan confianza en ellos, pues se han elevado por encima de la clase acercándose al modelo burgués y algunos de ellos miran a los trabajadores con un cierto despotismo e incluso desprecio, le temen a las Asamblea de base porque no quieren escuchar las críticas y por tanto, insisten en seguir buscando compromisos con la burguesía, para continuar siendo vistos como grandes “hombres de Estado” que algunos se creen.

Los propios estrategas de la burguesía comprenden mejor que ellos el periodo al que nos enfrentamos, debido a las contradicciones latentes en las profundidades del movimiento obrero, que está sufriendo un acoso terrible, con pérdidas de derechos y niveles de vida que nos retrotrae a tiempos de la posguerra. La pequeña burguesía está deprimida y tienen malos presentimientos ante los futuros problemas sociales, huelgas, protestas, enfrentamientos y convulsiones que se va a dar entre los trabajadores y el capital de todos los países.


Muchos autónomos y pequeños empresarios están sufriendo un proceso de proletarización y están llegando a la conclusión que para ellos tampoco el capitalismo ofrece salidas, por lo que, más temprano o más tarde, estarían dispuesto a seguir a una dirección potente de izquierdas que surja del movimiento obrero y les ofrezca un futuro con más garantías de las que les da su propio modelo capitalista que les ha llevado a la ruina.

Las contradicciones se han ido acumulando durante las últimas décadas y una de las más peligrosas de resolver es la que existe entre el poder de la clase obrera y la inservible política de las direcciones sindicales y políticas actuales, porque éstas no se quieren dar cuenta de las posibilidades objetivas que se están dando para poder apartar al capitalismo de la escena de la historia y empezar a construir el socialismo, pero estas tareas que son las clásicas para las que fueron fundadas estas organizaciones de clase pondrían una vez más a prueba a las organizaciones tradicionales de la clase obrera, que si no giran a la izquierda y asumen el nuevo rumbo que los trabajadores les exigen como necesidades imperiosas, serían cambiadas en el fragor de la batalla o serían llevadas a la derrota. Debemos tener confianza en la clase obrera, pues como decía un clásico marxista, “Desde dentro de sus filas, entre los mejores luchadores de la clase obrera y la juventud, saldrán las fuerzas dirigentes del genuino SOCIALISMO, porque fuera de las organizaciones de masas, no se creará nada que pueda resistir la fuerza del tiempo”.


Conclusiones: De la I Internacional surgieron las fuerzas de la II, que mediante las presiones históricas, y sus contradicciones económicas expresadas en la dialéctica económico-social, se escindió y surgió más tarde la III Internacional, que asimismo fue degenerada por los seguidores del estalinismo dirigidos por el propio Stalin, en una lucha feroz para evitar que surgiera con fuerzas la IV que estaba en embrión y fue abortada y laminada por el capitalismo y los procesos históricos del estalinismo. De los polvos de todas esas “estrellas”, de donde cabe resaltar tantos trabajadores heroicos y comprometidos con la noble causa del socialismo, que fueron la mayoría de luchadores anónimos que dieron su vida por la causa del socialismo buscando un mundo mejor en armonía para todos, y también a causa de los errores de esa pléyades de “jefecillos” que dirigían al movimiento obrero y que “estrellaron” una y otra vez a los trabajadores contra los muros intransigentes del capitalismo y sus defensores, debemos RECONSTRUIR un nuevo movimiento socialista fuerte y vigoroso, que traspase fronteras, que esté a la altura de las circunstancias en los momentos álgidos a los que la clase trabajadora se verá forzada a enfrentarse, porque bajo el capitalismo no hay salida para la Humanidad.

Para ello debemos combatir democrática y dialécticamente los errores del Oportunismo y del Sectarismo, debemos continuar la lucha, tanto en el plano teórico con un debate compañero, como en la acción de masas para continuar organizándonos, en pro de una fuerte unidad, a la vez que preparamos y nos dotamos de cuadros firmes, que sean elegidos y en su caso revocados por las bases democráticamente, para avanzar en la lucha y pasar a la ofensiva que nos permita rechazar los ataques de la burguesía y abrirnos el camino para construir otro modelo de sociedad, porque otro mundo no solamente es posible sino que es más necesario que nunca, pero siempre que está orientado hacia el genuino socialismo

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    Fecha y hora actual: Vie Ago 07, 2020 5:26 pm