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La revolución en España: las etapas de la revolución - Roberto Vaquero - blog Universidad Obrera

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RioLena
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Mensaje por RioLena el Vie Mayo 22, 2020 10:05 am

La revolución en España: las etapas de la revolución

Roberto Vaquero
- blog Universidad Obrera

tomado de la revista «De Acero», nº 16


Introducción

Un aspecto muy criticado y de rabiosa actualidad es nuestra posición sobre la necesidad de una revolución democrática en nuestro país. La necesidad de que en España se inicie un periodo que nosotros denominamos República Popular y Federal, que nos sirva para que se den las condiciones para pasar a la siguiente etapa de la revolución, la etapa de la revolución socialista.

Nos encontramos con dos posiciones “críticas” al respecto:

Por un lado, los derechistas que se piensan que por realizar reformas dentro de lo actualmente establecido se van a poder cambiar las cosas, transformar nuestra
realidad.

Por el otro los ultraizquierdistas, dogmáticos, doctrinaristas y sectarios que no tienen en cuenta las condiciones materiales del país y extrapolan fórmulas mecánicamente sin atender a las condiciones materiales. Sus tácticas y apuestas, si salieran de sus círculos de teóricos de pastel, se estrellarían irremediablemente con la realidad haciéndoles desaparecer.

Existe un grave error general a la hora de entender ciertos aspectos de una revolución. No se dan cuenta de que una revolución no es un momento de cambio y ya está, algo cerrado y estático posterior a ese cambio, sino que hay que entenderla de forma dialéctica, con sus avances y retrocesos, con correlaciones de fuerzas y con sus etapas. Lenin habló de que la revolución era algo permanente, que continuaba desarrollándose pasando de una etapa a otra. En todas las etapas, para que pudieran producirse los cambios y el pase de una etapa a otra, solo la clase obrera debe ser la hegemónica, pues por su posición frente a los modos de producción, es la única consecuentemente revolucionaria hasta el final.

A lo largo de estas etapas la clase obrera tenía unos aliados diferentes. Algunos se mantenían y otros pasaban a la reacción, cada etapa de la revolución tiene a su vez unos objetivos, que cambian cuando una etapa es superada para pasar a la siguiente. Si la clase obrera no tiene la hegemonía el proceso revolucionario se finaliza pues, como ya he dicho, es la única clase consecuentemente revolucionaria hasta el final debido a sus condiciones materiales. De manera que si otra clase fuera la hegemónica el proceso revolucionario estaría condenado al fracaso más absoluto.

Cuando hablo de revolución permanente o ininterrumpida no me refiero a la desviación revisionista elaborada por Trotsky, sino a la desarrollada por Lenin, que ya he explicado, pero quiero remarcar para no dar pie a ningún tipo de error.

“De la revolución democrática comenzaremos a pasar inmediatamente, en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista. Nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida. No nos quedaremos a mitad de camino” (1)

A veces las etapas no se encuentran perfectamente delimitadas, y ciertos objetivos (solo algunos) se pueden realizar en la etapa anterior o posterior, dependiendo de las condiciones materiales del momento. Sin embargo, esto no significa que las etapas no existan, o que dejen de existir como tal.

Las tres etapas de una revolución son:

La etapa antiimperialista, cuya tarea principal es la lucha contra el imperialismo y en la cual la burguesía nacional sí es una aliada. Una vez cumplida esta etapa y vencido el imperialismo, la burguesía agotará su potencial revolucionario y pasará a la reacción.

La etapa democrática, que tiene como tareas principales la reforma agraria, la lucha contra todo vestigio feudal (terratenientes, poder de la jerarquía eclesiástica, monarquía, etc.) y el estrechamiento de la alianza entre los obreros y el campesinado, preparando así las condiciones materiales para el paso a la siguiente etapa, la implantación del socialismo.

La etapa socialista, que representará el fin de la explotación del hombre por el hombre, la socialización de los medios de producción y la defensa y desarrollo de las conquistas de la revolución socialista contra los enemigos de la revolución. Se prepararán las condiciones para la llegada de la sociedad comunista, la sociedad sin clases.

Más adelante volveré a hacer alusión a todo esto, pero quería hacer un posicionamiento claro de la cuestión antes de profundizar en la misma.

CONDICIONES MATERIALES. OBJETIVAS Y SUBJETIVAS

Para poder entender por completo el desarrollo que realizaré posteriormente, quiero hablar antes de dos conceptos, las condiciones objetivas y subjetivas para la realización de una revolución, ya que para la realización de la misma han de existir ambas.

“Toda revolución es el resultado de la acción de una serie de factores objetivos y subjetivos. El conjunto de los factores objetivos, es decir, de los cambios objetivos que hacen que la revolución madure totalmente, forman la situación revolucionaria. Según enseña Lenin, la situación revolucionaria se caracteriza por los siguientes rasgos distintivos.

1) Imposibilidad para las clases dominantes de mantener sin cambios las formas de dominación; una u otra crisis en las “alturas”, crisis de la política de la clase dominante, que produce una brecha por las que se abren paso el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que la revolución avance, no suele bastar con que “los de abajo lo quieran”, sino que hace falta, además, que “los de arriba no puedan ” seguir viviendo como hasta aquí. 2) Agudización por encima de lo corriente de la pobreza y la miseria de las clases oprimidas. 3) Considerable elevación, a consecuencia de las causas indicadas, de la actividad de las masas, que en los períodos “pacíficos” se dejan despojar calladamente, pero que en los períodos turbulentos se ven empujadas tanto por toda la situación de crisis como por las mismas “alturas” a una actuación histórica independiente”. (2)

Las condiciones objetivas forman la situación revolucionaria. Actualmente en el capitalismo, en su fase actual, en cualquier periodo de crisis de los que se producen cada poco tiempo, las condiciones objetivas en las que se debería o puede realizar una revolución se dan. Existen unas condiciones materiales objetivas que posibilitan que se dé una situación revolucionaria.

Sin embargo, el mero hecho de que existan estas condiciones materiales objetivas no es suficiente para que esa situación revolucionaria se convierta en una revolución victoriosa. Es necesario que a estas condiciones objetivas se unan también unas condiciones subjetivas, una serie de factores subjetivos que posibiliten que esa situación revolucionaria se convierta en algo más, en un proceso revolucionario.

Estos tres rasgos de los que habla Lenin se cumplen en muchos momentos, como ya he dicho, sin embargo, este cumplimiento no hace que despegue el proceso revolucionario. Hacen falta además factores subjetivos que también deben darse para pasar a mayores, estos factores subjetivos son varios, los principales son:

– Tener un elevado nivel de conciencia de clase en las masas.

– Disponer de una organización de las fuerzas obreras fuerte y lo más unitaria posible.

– Existencia de un Partido Comunista, de vanguardia, con la capacidad de dirigir y organizar a las masas.

Sin la suma de estos factores subjetivos a las condiciones objetivas, ninguna situación revolucionaria va a convertirse en una revolución triunfante.

“Para que la situación revolucionaria se convierta en revolución victoriosa es necesario que al conjunto de los cambios objetivos se unan ciertos factores subjetivos: “…la capacidad de la clase revolucionaria de desplegar acciones revolucionarias lo suficientemente fuertes para destruir (o hacer resquebrajarse) el viejo gobierno, el cual nunca, ni en tiempo de crisis, “cae por sí solo” si no se le empuja”. (3)

“Y, en la revolución proletaria, el factor subjetivo lleva implícita la capacidad de la clase obrera para librar acciones revolucionarias decisivas, su grado de conciencia y de organización, la existencia en su seno de un partido revolucionario capaz de encabezar a las masas trabajadoras del proletariado y a las masas trabajadoras no proletarias, principalmente a los campesinos, y de conducirlas por el camino acertado”. (4)

EL PASO DE UNA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA A UNA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

Aún no me quiero meter a hablar de España, pero creo que es necesario explicar cómo se produce la revolución democrática, cómo se desarrolla y de qué manera (según las condiciones materiales, por ejemplo, las nuestras) es importante para la implantación del socialismo, para el cambio de la revolución a la siguiente etapa.

La revolución democrática busca la conquista y profundización de los derechos democráticos, soluciona el problema agrario, acaba con los restos feudales, fortalece la alianza de las clases progresistas y prepara las condiciones para el paso al socialismo. Permite una acumulación de fuerzas bajo la hegemonía de la clase obrera y produce un aumento de la conciencia de clase.

Pretender instaurar mágicamente el socialismo de la noche a la mañana sin pasar por esta etapa de la revolución, sin atender a las condiciones materiales es caer en el idealismo más absurdo, en el revisionismo izquierdista más rancio e infantil. Lo cual es sumamente perjudicial para nuestros intereses de clase haciéndole el juego a la reacción.

Algunos sujetos de diferentes países critican la posición leninista sobre las etapas de la revolución, llamándonos despectivamente “etapistas”. Piensan que pueden forzar las condiciones materiales por su mera voluntad, en su versión menos patética por las armas (Guerra Popular Polongada) y en la versión más ridícula reconstituyéndose en su casa sin hacer nada esperando a realizar algún día (jamás lo van a hacer) sus soflamas guerilleristas absurdas en la realidad.

Hablo aquí de gente de varios países, porque todos ellos no tienen en cuenta las condiciones materiales, por lo que no es necesario en este caso concretar, aunque claramente podríamos hablar del caso de los que son (mal que les pese) españoles.

Esta gente piensa que por hacer soflamas aparentemente muy radicales van a ganarse a las masas, cuando en realidad lo que hacen es todo lo contrario, espantarlas y que organizaciones de la reacción puedan llegar a ellas.

“Anotemos, por último, que, al fijar como tarea del gobierno provisional revolucionario la aplicación del programa mínimo, la resolución elimina con ellos las absurdas ideas semianárquicas sobre la realización inmediata del programa máximo, sobre la conquista del poder para llevar a cabo la revolución socialista. El grado de desarrollo económico de Rusia (condición objetiva) y el grado de conciencia y de organización de las grandes masas del proletariado (condición subjetiva, indisolublemente ligada a la objetiva) hacen imposible la absoluta liberación inmediata de la clase obrera. Solo la gente más ignorante puede no tomar en consideración el carácter burgués de la revolución democrática que se está desarrollando; solo los optimistas más cándidos pueden olvidar cuán poco conocen aún las masas obreras los fines del socialismo y los procedimientos para realizarlo. Pero todos nosotros estamos persuadidos de que la emancipación de los obreros puede ser obra solo de los obreros mismos; sin la conciencia y la organización de las masas, sin su preparación y su educación por medio de la lucha de clases abierta contra toda la burguesía, no se puede ni hablar de revolución socialista. Y como contestación a las objeciones anárquicas de que aplazamos la revolución socialista, diremos: no la aplazamos, sino que damos el primer paso hacia la misma por el único procedimiento posible, por la única senda certera, a saber: por la senda de la república democrática. Quien quiera ir al socialismo por otro camino que no sea el de la democracia política, llegará infaliblemente a conclusiones absurdas y reaccionarias, tanto en el sentido económico como en el político. Si en un momento, determinado tales o cuales obreros nos preguntan por qué no realizamos nuestro programa máximo, les contestaremos indicándoles cuán ajenas son aún al socialismo las masas del pueblo, impregnadas de espíritu democrático, cuán poco desarrolladas se hallan aún las contradicciones de clase, cuán inorganizados están aún los proletarios. ¡Organizad a centenares de miles de obreros en toda Rusia, difundid entre millones la simpatía hacia vuestro programa! Probad a hacer esto, no limitándoos a frases anárquicas sonoras, pero huecas, y veréis inmediatamente que llevar a cabo esta organización, difundir esta educación socialista depende de la realización más completa posible de las transformaciones democráticas”. (5)

Pretender cambiar la sociedad, lo establecido, sin tener en cuenta las condiciones materiales existentes de forma idealista ya tiene un nombre, se llama anarquismo. Y estos señores, por llamarlos de alguna manera, aunque se disfracen de rojos, en cuanto rascas un poco ves rápido que debajo de la capa de maquillaje está su esencia negra y reaccionaria.

ESPAÑA: NUESTRA REALIDAD MATERIAL

Análisis concreto de la situación concreta, es la esencia del marxismo. Una solución a un problema puede ser acertada o no dependiendo de las circunstancias, las condiciones materiales en las que se desarrolla. En la cuestión de qué etapa revolucionaria necesita España no podía ser de otra forma.

España tiene una serie de características que son innegables y que considero que son cuestiones previas a realizar a la revolución socialista, teniendo en cuenta nuestras condiciones materiales actuales:

Es necesaria una reforma agraria. El campo se encuentra en manos de los terratenientes, que dejan muchos de los campos sin cultivar para vivir de las subvenciones de la Unión Europea, que no nos deja producir como país más de lo que estipula ella misma. La situación de los jornaleros es terrible en el campo, caracterizado por el atraso tecnológico y productivo y por la explotación desmedida.

Vivimos en un régimen monárquico, heredero de la dictadura y supeditado a la Unión Europea. La soberanía nacional se encuentra secuestrada por la Unión Europea, que en última instancia es la que decide sobre todos los asuntos importantes que nos afectan.

Existe un concordato con el Vaticano, por el cual la Iglesia Católica tiene múltiples privilegios. La Iglesia posee múltiples propiedades que están infrautilizadas, se necesita romper con ese concordato, acabar con sus privilegios, relegar a la religión al ámbito privado y expropiar las tierras que dispone la Iglesia y que se encuentran en desuso.

No existe una organización obrera ni una conciencia de clase generalizada o amplia.

No solo existe un alto nivel de represión, sino que también hay presos políticos. Es necesaria una amnistía política.

Muchos aducen que todas estas cuestiones se pueden solucionar en el socialismo y que no son relevantes, pero sí que lo son. Todas y cada una de ellas son de gran importancia, mientras nos mantengamos en la Unión Europea no hay nada que hacer. Es necesaria una profundización democrática, una amplia concienciación de la sociedad, la organización obrera, etc.

Es imposible implantar el socialismo sin solucionar varios de los problemas mencionados. Llamar hoy, actualmente en España a la revolución socialista solo sirve para criminalizar y ridiculizar nuestra causa, a los verdaderos comunistas que luchan por una sociedad mejor y no están haciendo como estos señores el vago en su casa en internet. Las redes sociales han permitido que gente sin relevancia, cultura ni nivel de ningún tipo se autoerijan en jueces, doctores e ilustrados de la necedad.

Es nuestro deber desenmascararlos. Estos izquierdistas de libro no comprenden la importancia del análisis concreto de la situación concreta, ni la esencia de la dialéctica y por supuesto tampoco la importancia de las etapas de la revolución. El doctrinarismo, la enfermedad de las citillas mutiladas les ha llevado a estos planteamientos horrendos que nada tienen que ver con el marxismo. Que sigan con su revolución de Twitter y Facebook, nosotros seguiremos luchando por la plasmación de nuestras ideas en la práctica, en hacer una revolución real en nuestro país, España.

La etapa democrática no tiene por qué ser larga, puede ser un periodo corto y acelerado gracias a una correlación de fuerzas positivas, a unas condiciones materiales favorables, pero eso no quita que sea necesaria.

Por esta razón nuestra apuesta para España es la República Popular y Federal, encaminada claro está a algo superior, al socialismo.


•Notas

1 V.I.LENIN, La actitud de la socialdemocracia ante el problema campesino,
Obras Escogidas, Tomo III (1905-1912) pág. 67.

2 F.V. KONSTANTINOV, Manual de materialismo histórico, 1957, págs. 211-212.

3 V.I. LENIN, Obras Completas, ed. Rusa, Tomo XXI, pág. 190.

4 F.V. KONSTANTINOV, Manual de materialismo histórico, 1957, pág. 212.

5 V.I. LENIN, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática,
ed. Lenguas extranjeras, pág. 11.


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Mensaje por Máquina el Dom Jul 12, 2020 11:56 am

El segundo tipo de "posición crítica" según Roberto Vaquero:

R. Vaquero escribió:Por el otro los ultraizquierdistas, dogmáticos, doctrinaristas y sectarios que no tienen en cuenta las condiciones materiales del país y extrapolan fórmulas mecánicamente sin atender a las condiciones materiales. Sus tácticas y apuestas, si salieran de sus círculos de teóricos de pastel, se estrellarían irremediablemente con la realidad haciéndoles desaparecer.  

La descripción de la revolución, por Roberto Vaquero:

R. Vaquero escribió: Las tres etapas de una revolución son:

La etapa antiimperialista, cuya tarea principal es la lucha contra el imperialismo y en la cual la burguesía nacional sí es una aliada. Una vez cumplida esta etapa y vencido el imperialismo, la burguesía agotará su potencial revolucionario y pasará a la reacción.

La etapa democrática, que tiene como tareas principales la reforma agraria, la lucha contra todo vestigio feudal (terratenientes, poder de la jerarquía eclesiástica, monarquía, etc.) y el estrechamiento de la alianza entre los obreros y el campesinado, preparando así las condiciones materiales para el paso a la siguiente etapa, la implantación del socialismo.

La etapa socialista, que representará el fin de la explotación del hombre por el hombre, la socialización de los medios de producción y la defensa y desarrollo de las conquistas de la revolución socialista contra los enemigos de la revolución. Se prepararán las condiciones para la llegada de la sociedad comunista, la sociedad sin clases.

Es más o menos el esquema maoísta.

R. Vaquero escribió:La revolución democrática busca la conquista y profundización de los derechos democráticos, soluciona el problema agrario, acaba con los restos feudales, fortalece la alianza de las clases progresistas y prepara las condiciones para el paso al socialismo. Permite una acumulación de fuerzas bajo la hegemonía de la clase obrera y produce un aumento de la conciencia de clase.  

De hecho, no es tan distinto a los documentos del PCE(r) que leía en "Antorcha" hace 5 o 6 años. Claro que del propio Arenas (el líder del partido) acabó renegando del maoísmo también.

Cuando profundiza en la idea de la fase democrática (posible calco de la "Democracia Popular") las justificaciones que da son éstas:

R. Vaquero escribió: Es necesaria una reforma agraria. El campo se encuentra en manos de los terratenientes, que dejan muchos de los campos sin cultivar para vivir de las subvenciones de la Unión Europea, que no nos deja producir como país más de lo que estipula ella misma. La situación de los jornaleros es terrible en el campo, caracterizado por el atraso tecnológico y productivo y por la explotación desmedida.

Vivimos en un régimen monárquico, heredero de la dictadura y supeditado a la Unión Europea. La soberanía nacional se encuentra secuestrada por la Unión Europea, que en última instancia es la que decide sobre todos los asuntos importantes que nos afectan.

Existe un concordato con el Vaticano, por el cual la Iglesia Católica tiene múltiples privilegios. La Iglesia posee múltiples propiedades que están infrautilizadas, se necesita romper con ese concordato, acabar con sus privilegios, relegar a la religión al ámbito privado y expropiar las tierras que dispone la Iglesia y que se encuentran en desuso.

No existe una organización obrera ni una conciencia de clase generalizada o amplia.

No solo existe un alto nivel de represión, sino que también hay presos políticos. Es necesaria una amnistía política.

Al igual que al PCE(r) en su momento, le cuesta defender la idea de que España sea un país con características semi-feudales.
Los maoístas sólo pueden ser relevantes en países con un entorno parecido al de China antes de la Larga Marcha, por eso tienen que mentar a los grandes propietarios agrícolas como característica "feudal" en España (la concentración de capital en el agro es algo feudal?).
La trampa es sencilla, menciona a los terratenientes, no a los minifundistas; qué es más atrasado, el minifundio (pequeña producción aislada) o el latifundio?. No responde a ésta cuestión.

Roberto Vaquero, que sienta cátedra sobre la historia de España últimamente, no conoce las desamortizaciones del S. XIX que condujeron al desarrollo de la burguesía agrícola y al final del Viejo Régimen español. Debe recurrir también a la relación Iglesia-Estado y lo que es mejor, a las propiedades de la Iglesia como ejemplo de atraso en España, aún cuando la Iglesia es menos relevante que nunca, no sólo en política y sociedad, sino en economía misma.

En cuanto a la represión, dice que es alta. Comparada con qué?. Su organización, que ha enviado milicianos a Oriente Próximo es legal. En España, para que una organización política sea ilegalizada, necesita ser además terrorista o estar a favor del terrorismo.
Hay decenas de organizaciones políticas totalmente opuestas al capitalismo, a la monarquía etc... y no son reprimidas. Todas las organizaciones reprimidas tienen en común sus delitos de sangre, actividad secreta o actividad paramilitar. En cuanto a individuos, ninguno está por su ideología, desde el mismo momento en que la ideología anarquista o los separatismos son legales y éstos últimos hasta participan en el gobierno desde hace años.

Habla de régimen monárquico (son también Japón,  Suecia o Reino Unido países atrasados por ser monárquicos?). Creo que ya estamos en un punto de reconocer que puede haber países capitalistas desarrollados que no son repúblicas. Mezcla a la UE en la misma frase.

Hay que reconocer que al menos no señala a España como fascista, menos es nada, en eso se desmarcan del PCE(r) totalmente. También, a diferencia de los maoístas, rechazan la Guerra Popular Prolongada.

No existe una organización obrera ni una conciencia de clase generalizada o amplia.  

En mi opinión ésto es correcto, lo que no sé es qué tiene que ver con la fase de "Revolución Democrática" que menciona Vaquero.

Además, hasta ahora no ví explicación ninguna que respalde el federalismo.

R. Vaquero escribió: Por esta razón nuestra apuesta para España es la República Popular y Federal, encaminada claro está a algo superior, al socialismo.

En ningún momento explica por qué, para hacer lo que propone, sea necesario el federalismo. Tampoco explica en qué consiste lo de "popular", palabra comodín qué muchos usan pero que nunca definen.

Me quedo con dos fragmentos del texto:

R. Vaquero escribió:Las redes sociales han permitido que gente sin relevancia, cultura ni nivel de ningún tipo se autoerijan en jueces, doctores e ilustrados de la necedad.  

R. Vaquero escribió: Es nuestro deber desenmascararlos. Estos izquierdistas de libro no comprenden la importancia del análisis concreto de la situación concreta, ni la esencia de la dialéctica y por supuesto tampoco la importancia de las etapas de la revolución. El doctrinarismo, la enfermedad de las citillas mutiladas les ha llevado a estos planteamientos horrendos que nada tienen que ver con el marxismo. Que sigan con su revolución de Twitter y Facebook, nosotros seguiremos luchando por la plasmación de nuestras ideas en la práctica, en hacer una revolución real en nuestro país, España.

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