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El fanatismo religioso de los maoístas hacia sus líderes... - publicado en abril de 2020 por Bitácora Marxista-Leninista

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RioLena
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Mensaje por RioLena el Jue Abr 23, 2020 12:18 pm

El fanatismo religioso de los maoístas hacia sus líderes...

publicado en abril de 2020 por Bitácora Marxista-Leninista


«¿Qué resulta de la propaganda china en tomo a este problema? «Mao es el sol que ilumina el mundo», «Mao es un gran genio sin parangón en la historia de la humanidad», «los pensamientos de Mao son el apogeo del marxismo», «Mao lo sabe todo», «Mao lo ha hecho todo», «quien quiera resolver cualquier problema, en cualquier momento y en cualquier lugar, que lea las obras de Mao, que se inspire en las ideas de Mao». Se trata de unos pocos calificativos que hemos anotado, pero en la prensa china se encuentran expresiones tan exaltantes y se mencionan tales gestos y sucesos que llevan a preguntarse: ¿estamos ante marxistas o ante creyentes? Porque en verdad, a juzgar por lo que vemos con los ojos y escuchamos con los oídos, en China se hace por Mao lo mismo que los cristianos hacen por Cristo. Las apreciaciones sobre Mao, hechas por chinos o extranjeros, por gente honesta o por aduladores, por personas sencillas y sinceras o por hipócritas, son erigidas en teoría por la propaganda china y difundidas por medio de un coro detestable. (...) Entonces cabe preguntarse: Los comunistas del mundo, aún sin mucha experiencia y a los que nos esforzamos por inspirar correctamente con nuestra actividad, ¿cómo pueden comprender y admitir esto? ¿Y por qué los camaradas chinos permiten tal desarrollo de una cosa semejante? Como se ve, esta propaganda desenfrenada ha adquirido proporciones alarmantes para nosotros, los marxistas-leninistas, sobre todo a partir del inicio de la Revolución Cultural». (Enver Hoxha; Sobre el culto a Mao; Reflexiones sobre China, Tomo I, 9 de agosto de 1966)

►Anotaciones de Bitácora (M-L):

El culmen del fanatismo maoísta se resumiría en este tipo de escritos:

«Lo que nuestros guardias rojos aman por encima de todo es leer las obras del Presidente Mao Zedong y seguir sus enseñanzas, su amor por el pensamiento de Mao Zedong es más que ardiente. Llevan consigo copias de citas del Presidente Mao Zedong. Ellos toman como obligación primordial el estudio, la difusión, aplicación y defensa del pensamiento de Mao Zedong. (...) Los guardias rojos son la fuerza de choque de la gran revolución cultural proletaria». (Pekín Informa; Vol.9, Nº39, 1966)

«Lo que nuestros guardias rojos aman por encima de todo es leer las obras del Presidente Mao Zedong y seguir sus enseñanzas, su amor por el pensamiento de Mao Zedong es más que ardiente. Llevan consigo copias de citas del Presidente Mao Zedong. Ellos toman como obligación primordial el estudio, la difusión, aplicación y defensa del pensamiento de Mao Zedong. (...) Los guardias rojos son la fuerza de choque de la gran revolución cultural proletaria». (Pekín Informa; Vol.9, Nº39, 1966)

«Lo que nuestros guardias rojos aman por encima de todo es leer las obras del Presidente Mao Zedong y seguir sus enseñanzas, su amor por el pensamiento de Mao Zedong es más que ardiente. Llevan consigo copias de citas del Presidente Mao Zedong. Ellos toman como obligación primordial el estudio, la difusión, aplicación y defensa del pensamiento de Mao Zedong. (...) Los guardias rojos son la fuerza de choque de la gran revolución cultural proletaria». (Pekín Informa; Vol.9, Nº39, 1966)

Esto demuestra que:

«El curso de los acontecimientos demostró que la Gran Revolución Cultural Proletaria no era ni revolución, ni grande, ni cultural y, sobre todo, que no era en absoluto proletaria». (Enver Hoxha; Imperialismo y revolución, 1978)

Pese a que en 1966 el Partido del Trabajo de Albania todavía no había roto relaciones con el revisionismo chino, la «Revolución Cultura» acentuó sus sospechas:

«El desarrollo caótico de la Revolución Cultural y sus resultados reforzaron aún más nuestra opinión, todavía no bien cristalizada, de que en China el marxismo-leninismo no era conocido ni aplicado, de que, en el fondo, el Partido Comunista de China y Mao Zedong no sostenían puntos de vista marxista-leninistas, independientemente de su fachada y de los slogans que solían emplear». (Enver Hoxha; Imperialismo y revolución, 1978)

Incluso en aquella época, Enver Hoxha ya advertía a su partido que debía combatir las pretensiones de los líderes chinos:

«La «guardia roja», es decir que la «revolución cultural proletaria» había estallado y el culto a Mao Zedong subió con ella al cielo de modo repugnante y artificial tal como sabéis. (...) El culto a Mao Zedong, a quienquiera que sea, debe ser combatido y en nuestro país todo debe marchar como antes, por el camino marxista-leninista. En esto ni la más mínima concesión, ni el más mínimo oportunismo. Ante las justas posiciones de nuestro partido, los camaradas chinos deben tener clara esta cuestión. Incluso, sino la tienen clara o si les molesta, nosotros no podemos actuar de otro modo». (Enver Hoxha; Algunas opiniones previas sobre la «Revolución Cultural Proletaria» china; Reflexiones sobre China, Tomo I, 14 de octubre de 1966)

Esto no tiene que ver con una postura científica, marxista-leninista:

«El comunista debe revisar estos hechos históricos con objetividad y especial atención. Como hemos hablado anteriormente de forma breve sobre el periodo de Stalin y ahora con el periodo de Enver Hoxha, o como podría ser en el caso de otras figuras y movimientos que admiramos por sus incontables aspectos positivos, pero ni su teoría ni su praxis pueden estar exentos de malas valoraciones o decisiones porque son figuras englobadas en una época determinada con las limitaciones que ello también supone a la hora de desarrollar su trabajo, sin dejar de tener en cuenta el hecho de que son seres humanos emocionales y que cada uno alberga características propias que hacen a cada individuo único; valga decir que los errores se producen en todo proceso, más si se trata de dirigencias dilatadas, el asunto cardinal para determinar la calidad moral del marxista-leninista es la forma resuelta en que los aborda y corrige. En cambio, pensar y exponer como lo hacen los «stalinistas-hoxhistas» del tipo Wolfgang Egger, donde para ellos las figuras del comunismo como Stalin o Hoxha son seres mesiánicos, libres de todo error a sus espaldas, nos conduce a un sendero de mucha devoción y poco aprendizaje. Aquellos para quienes los clásicos del marxismo-leninismo siempre fueron responsables de los méritos y las victorias del movimiento, pero nunca de los errores o deficiencias, tienen un patrón de pensamiento que simplemente supone aceptar una versión idealista, fanática y casi religiosa de ver la historia. Por ello pseudomarxistas como Wolfgang Eggers no emiten una sola crítica razonable hacia la URSS de Stalin (1924-1953) o la Albania de Enver Hoxha (1944-1985), motivo por el cual son incapaces de comprender, explicar y convencer sobre las causas de la degeneración de ambos sistemas, con lo que su relato se resume a simplificar todo a la aparición de «maléficos personajes» como Jruschov o Ramiz Alia que chafan un desarrollo presuntamente armónico con la desaparición de las figuras aduladas. Así de simple y mecánico explica la historia esta gente. Héroes incomprendidos versus oportunistas emboscados de fondo arribista, y en mitad de ellos una masa amorfa». (Equipo de Bitácora (M-L); Ensayo sobre el auge y caída del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 2019)



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