por Shenin el Dom Dic 20, 2009 10:34 pm
Creo que se ha malinterpretado lo que dije. O tal vez no me expliqué bien.
Me refería a situaciones extremas. En las cuales, las medidas de fomento de la natalidad tienen efectos a medio-largo plazo y se necesitan medidas rápidas para contener la situación dentro de unos márgenes para que no se desmadre.
La existencia de muchos huérfanos en el mundo no es una excusa que eluda este problema. Hablo de un país en plena crisis demográfica y que necesite urgentemente que nazcan trabajadores que abastezcan de mano de obra la industria para poder industralizarse. Además, he mencionado que el estado debe hacerse cargo de los niños no deseados, liberando de esa responsabilidad a la madre forzada. Construyendo para eso orfanatos y demás infraestructuras.
En casos extremos, las medidas de concienciación y educación, aunque necesarias, no son suficientes y es necesario complementarlas con otras medidas, digámoslo así, "disciplinarias".
Lógicamente, si se tiene una crisis demográfica y la situación es más o menos llevadera, se puede prescindir de esta suspensión de la legalidad del aborto. Pero hablo de situaciones extremas y, por supuesto, temporales, excepcionales, nunca permanentes.