Un breve pero interesante texto de Lenin

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Un breve pero interesante texto de Lenin

Mensaje por proleinternacionalista el Dom Mar 06, 2011 10:32 pm

UN BREVE TEXTO DE LENIN

En un contexto histórico de feroz guerra contra el enemigo interno y externo, el anuncio de la proclamación de la República Soviética de Baviera fue recibido como un balón de oxígeno por parte de los revolucionarios rusos. Balón de oxígeno que no tardaría en desinflarse ante las noticias de la derrota del proletariado muniqués y el alejamiento progresivo de la revolución en el resto de Europa, lo cual constituía la única esperanza de vida para la revolución obrera en la Rusia atrasada, semifeudal y mayoritariamente campesina. El texto en cuestión, Saludo a la República Soviética de Baviera, escrito a finales de abril de 1919, resume de manera harto gráfica la visión que Lenin y los socialistas dignos de ese nombre, tenían acerca de las medidas a adoptar tras el triunfo de la revolución proletaria en un país de capitalismo avanzado (caso de Baviera y Alemania en 1919).
Transcribiremos íntegramente el texto de Lenin (tomado de las Obras Completas en español publicadas por la Editorial Akal) y posteriormente añadiremos algunos comentarios que consideramos necesarios.



Saludo a la República Soviética de Baviera

Agradecemos su saludo y, por nuestra parte, saludamos de todo corazón a la República Soviética de Baviera. Les pedimos encarecidamente que nos den información más frecuente y más concreta sobre qué medidas han adoptado para luchar contra los verdugos burgueses, los Scheidemann y Cía.; si han creado soviets de obreros y servidores domésticos en los distintos barrios de la ciudad (Munich, ndr.); si han armado a los obreros y desarmado a la burguesía; si han aprovechado los depósitos de ropas y otros artículos para prestar una inmediata y amplia ayuda a los obreros, y sobre todo a los peones agrícolas y a los pequeños campesinos; si han expropiado las fábricas y los bienes de los capitalistas de Munich, así como también las haciendas capitalistas en sus alrededores; si han cancelado las hipotecas y los pagos de arriendos de los pequeños campesinos; si han duplicado o triplicado el salario de los peones agrícolas y los obreros no cualificados; si han confiscado todas las existencias de papel y todas las imprentas a fin de poder imprimir volantes y periódicos populares para las masas; si han implantado la jornada de 6 horas, con dos o tres horas diarias de instrucción sobre cómo administrar el Estado; si han hecho entregar a la burguesía de Munich sus viviendas sobrantes para instalar inmediatamente a los obreros en cómodos apartamentos; si han tomado en sus manos todos los bancos; si han tomado rehenes de las filas de la burguesía; si han implantado raciones más elevadas para los obreros que para la burguesía; si han movilizado a todos los obreros, tanto para la defensa como para la propaganda ideológica en las aldeas vecinas. La más rápida y amplia aplicación de estas medidas y otras análogas, acompañadas de la iniciativa de los soviets de obreros, de peones agrícolas y, aparte, de los pequeños campesinos, contribuirá a fortalecer la situación de ustedes. Es necesario gravar a la burguesía con un impuesto extraordinario y asegurar en seguida y a cualquier precio un mejoramiento efectivo en la situación de los obreros, los peones agrícolas y los pequeños campesinos.
Con los mejores saludos y deseos de éxito. Lenin.


Así pensaba y así exponía ante el proletariado mundial el programa de la revolución ese monstruo ávido de poder personal, tal y como lo han definido sucesivas generaciones de imbéciles desde entonces hasta nuestros días.
Nos encontramos ante un completísimo resumen de lo que constituye el programa revolucionario inmediato en un país plenamente capitalista.
Tras limpiar el terreno de la escoria oportunista (los Scheidemann y Cía), Lenin advierte a los camaradas alemanes acerca de la necesidad, vital para la revolución, de crear soviets (o consejos) obreros y de armar al proletariado, reprimiendo cualquier intentona por parte de la burguesía.
Vienen a continuación una serie de medidas transitorias fundamentales (expropiación, ayuda material inmediata a las capas más pobres de la población, duplicar o TRIPLICAR el salario de las categorías obreras más bajas, propaganda revolucionaria). Pero donde en realidad se ofrece una gran lección de dialéctica revolucionaria, es en la implantación DE LA JORNADA DE 6 HORAS, CON DOS O TRES HORAS DIARIAS DE INSTRUCCIÓN SOBRE CÓMO ADMINISTRAR EL ESTADO. Está claro que la revolución debe servir al proletariado y de igual manera elevarlo, en tanto subsisten las clases, a la categoría de clase dominante erigiendo su propio estado, su propia dictadura revolucionaria, tal y como enseñó la experiencia de la Comuna parisina.
Esta drástica reducción de la jornada de trabajo se convierte en el golpe más audaz, asestado en el corazón mismo del engranaje capitalista, y plenamente realizable en la Alemania de 1919 [¿a cuánto debería reducirse hoy en 2004?]. De igual manera que la instrucción diaria para administrar el estado revolucionario es el primer paso para su progresiva desaparición, dependiendo siempre del avance de la lucha de clases internacional.
No pudo ser en una Rusia atrasada, aislada y privada de ayuda revolucionaria internacional, ni en la Alemania de 1918-1919, ni en la China de 1928, ni en el generoso pero igualmente fallido intento del proletariado español en julio de 1936. La falta de condiciones objetivas, subjetivas (partido revolucionario) o de ambas, propició la derrota en todos los casos. No sabemos cuál será el resultado del próximo intento, pero una cosa es evidente: allí donde la clase obrera tome el poder deberá proceder tal y como enseñan la experiencia histórica y Lenin, o bien una vez más, sucumbirá ante el enemigo secular.






La izquierda comunista Numero 20

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