Programa para la paz del P. Bolchevique / 1917

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    Programa para la paz del P. Bolchevique / 1917

    Mensaje por gazte el Dom Feb 27, 2011 4:08 pm

    Este discurso de Lenin recoge el programa del partido bolchevique para la consecucion de la paz en la primera guerra mundial. Es de los primeros dias de la revolucion, explicado a los soviets, extraido del libro 10 dias que estremecieron al mundo. (empieza en la pag 133 http://www.nodo50.org/espacioandaluz/formacion/revrusa/10dias.pdf )

    Finalmente, Lenin se puso en pie. Manteniéndose en el borde de la
    tribuna, paseó sobre los asistentes sus ojillos semicerrados, aparentemente insensible a
    la inmensa ovación, que se prolongó durante varios minutos. Cuando ésta hubo
    terminado, dijo simplemente:

    -Ahora procederemos a la edificación del orden socialista. Nuevamente se produjo en la
    sala un fuerte rugido humano.

    -En primer lugar, es preciso adoptar medidas prácticas para la consecución de la paz. . o
    Ofreceremos la paz a todos los pueblos de los países?beligerantes a base de las
    condiciones soviéticas: nada de anexiones, nada de indemnizaciones, derecho de los
    pueblos a determinar su propia existencia. Al mismo tiempo, de acuerdo con lo que 134
    hemos prometido, haremos públicos y denunciaremos todos los tratados secretos... La
    cuestión de la guerra y la paz es tan clara que creo poder dar lectura, sin más preámbulo,
    a un proyecto de proclama a los pueblos de todos los países beligerantes. . .
    Su boca grande, que parecía sonreír, se abrió enteramente mientras hablaba; su voz era
    ronca, pero no desagradable; estaba como endurecido per años y años de discursos;
    surgía en un tono uniforme, y daba la impresión de que no se detendría jamás... Cuando
    quería subrayar una idea, se inclinaba ligeramente hacia adelante. Ni un solo gestor A
    sus pies, un millar de rostros sencillos se alzaban hacia él en una especie de intensa
    adoración.

    Proclama

    a los pueblos y los gobiernos de todos los países beligerantes
    El Gobierno obrero y campesino instituido por la revolución del 24-25 de octubre (6-7
    de noviembre) y apoyándose en los Soviets de Diputados obreros, soldados y
    campesinos, propone a todos los pueblos en guerra y a sus gobiernos entablar
    inmediatamente conversaciones con vistas a una paz democrática y equitativa.

    El Gobierno considera como una paz equitativa o democrática, tal cómo la desea la
    inmensa mayoría de los obreros y las clases trabajadoras agotadas, abrumadas y
    martirizadas por la guerra en todos los países beligerantes -paz que los obreros y los
    campesinos rusos han reclamado de la manera más categórica y tenaz desde el
    derrocamiento de la monarquía zarista-, una paz inmediata sin anexiones (es decir, sin
    conquistas de territorios extranjeros, sin la incorporación violenta de pueblos
    extranjeros por la fuerza) ni indemnizaciones.

    He aquí la paz que el Gobierno de Rusia propone a todos los pueblos en guerra
    concertar inmediatamente. El Gobierno de Rusia se declara dispuesto a dar sin demora
    todos los pasos conducentes a la ratificación definitiva de todas las condiciones de esta
    paz, por las asambleas autorizadas de los representantes populares de todos los países y
    todas las naciones.

    Por anexión o conquista de territorios extranjeros, el Gobierno entiende -conforme a la
    concepción del derecho de la democracia en general y de las clases trabajadoras en
    particular- toda incorporación a un Estado grande o poderoso de una nacionalidad
    pequeña o débil, sin el consentimiento o deseo formales*, clara y libremente expresados
    por esta última, independientemente de la época en que esta incorporación violenta haya
    sido efectuada, independientemente también del grado de desarrollo o retraso de la
    nación anexionada o retenida por fáerza en los límites del Estado en cuestión;
    independientemente, en fin, del lugar donde esta nación resida, en Europa o en los
    lejanos países transoceánicos.

    Si una nación cualquiera es mantenida por la fuerza dentro de los límites de un Estado;
    si, a pesar del deseo por ella expresado -bien sea a través de la prensa, en las asambleas
    populares, en las decisiones de los partidos, o por medio de motines e insurrecciones
    contra la opresión nacional-, no se le concede el derecho a decidir mediante votación
    libre, después de la retirada completa de las tropas de la nación conquistadora o que sea
    en términos generales más poderosa, de decidir sin la menor restricción la cuestión de 135
    las formas políticas de su existencia, la incorporación de esta nación al Estado
    constituye una anexión, es decir, una conquista y un acto de violencia.

    El Gobierno estima que continuar esta guerra para dilucidar la cuestión de saber cómo
    dividir entre las naciones fuertes y ricas los pueblos débiles conquistados por ella, sería
    cometer el más grande de los crímenes contra la humanidad, y proclama solemnemente
    su voluntad de firmar inmediatamente un tratado de paz que llaga cesar esta guerra en
    las condiciones indicadas, igualmente equitativas para todos los pueblos sin excepción.
    El Gobierno declara, al mismo tiempo, que en modo alguno considera las condiciones
    de paz más arriba señaladas como un ultimátum; consiente en examinar cualesquiera
    otras condiciones de paz, e insiste solamente en que sean propuestas lo más rápidamente
    posible por cualquier país beligerante, y redactadas con toda claridad, sin el menor
    equívoco ni el menor secreto.

    El Gobierno ha abolido la diplomacia secreta; expresa, por su piarte, la firme intención
    que tiene de llevar todas las conversaciones en forma totalmente abierta, ante el pueblo
    entero, y de proceder inmediatamente a la publicación íntegra de los tratados secretos
    confirmados o concertados por el gobierno de los grandes terratenientes y capitalistas,
    desde el mes de febrero hasta el 25 de octubre de 1917.

    El Gobierno proclama totalmente anuladas, desde ahora, todas las cláusulas de estos
    tratados secretos, en la medida que tiendan, como ocurre en la mayoría de los casos, a
    procurar ventajas y privilegios a los grandes terratenientes y capitalistas rusos-, a
    mantener o acrecentar las anexiones de los grandes rusas.

    Al invitar a los gobiernos y los pueblos de todos los países a entablar en seguida
    conversaciones públicas para la concer-tacipn de la paz, el Gobierno se declara
    dispuesto, por su parte, a llevar las negociaciones bien sea por escrito, telegráficamente,
    ya mediante conversaciones entre los representantes de los diversos países o en una
    conferencia de estos representantes. A fin de facilitar estas negociaciones, el Gobierno
    nombra sus repueseiitantes plenipotenciarios en los países neutrales.

    El Gobierno invita a todos los gobiernos y los pueblos de todos los países en guerra a
    concertar inmediatamente un armisticio; considera deseable que este armisticio sea de
    tres meses por lo menos, plazo en el cual es perfectamente posible llevar a término las
    conversaciones de paz con la participación de los representantes de todos los pueblos o
    naciones sin excepción, empeñados en la guerra u obligados a tomar parte en ella, y
    convocar asambleas autorizadas de representantes populares en todos los países, para
    ratificar definitivamente las condiciones de paz..

    Al dirigir esta proposición de paz 'a los gobiernos y los pueblos de todos los países
    beligerantes, el Gobierno provisional obrero y campesino de Rusia se dirige también,
    más especialmente, a los obreros conscientes de las tres naciones más avanzadas de* la"
    humanidad, de los tres estados más grandes que participan en la guerra actual, a los
    obreros de Inglaterra,. Francia y Alemania. Los obreros de estos tres países han prestado
    los más grandes servicios a la causa del progreso y el socialismo. Testimonio de ello
    son los grandes ejemplos del movimiento cartista en Inglaterra, las revoluciones de
    alcance histórico universal llevadas a cabo por el proletariado francés; finalmente, la
    lucha heroica contra la ley de excepciones en Alemania y la tenaz y disciplinada labor 136
    llevada a cabo para crear en este país las organizaciones proletarias de masa, trabajo que
    puede servir de ejemplo a los obreros del mundo entero. Todos estos ejemplos de
    heroísmo proletario y de iniciativa histórica constituyen para nosotros la garantía de que
    los obreros de estos países comprenderán el deber que les Incumbe hoy: eximir a la
    humanidad de los horrores de la guerra y de sus consecuencias; porque estos obreros,
    mediante su actividad múltiple, resuelta, plena de energía y abnegación, nos ayudarán a
    llevar a buen término, hasta el final, la obra de paz y, al mismo tiempo, la obra de
    liberación de las masas trabajadoras y explotadas de toda esclavitud y toda explotación.
    Cuando se calmó la tempestad de aplausos, Lenin prosiguió:

    --Proponemos al Congreso que ratifique esta declaración. La dirigimos a los gobiernos y
    a los pueblos, porque, de dirigirla solamente a los pueblos de los países beligerantes,
    podríamos retrasar la concertación de la paz. Las condiciones de paz elaboradas durante
    el armisticio serán ratificadas por la Asamblea Constituyente. Al fijar la duración del
    armisticio en tres meses deseamos dar a los pueblos una tregua lo más larga posible
    después de este sangriento exterminio, y el tiempo suficiente para que puedan elegir sus
    representantes. Esta proposición de paz encontrará la oposición de los gobiernos
    imperialistas; a este respecto, no nos hacemos ninguna ilusión. Pero espéranos que
    pronto estallará la revolución en todos los países beligerantes; por esa razón, nos
    dirigimos particularmente a los obreros de Francia, Inglaterra y Alemania .. .
    -La revolución de los días 6 y 7 -concluyó Lenin- ha abierto la era de la revolución
    social. . . El movimiento obrero, en nombre de la paz y el socialismo, vencerá y
    cumplirá su destino. . .

    Había en todo aquello algo tranquilo y potente, que conmovía las almas. Se comprendía
    por qué la multitud tenía fe en Lenin cuando hablaba...

    Rápidamente se decidió, levantando los brazos para votar, que sólo los representantes de
    los grupos políticos tendrían que manifestarse sobre el proyecto y que el tiempo para el
    uso de la palabra se limitaría a quince minutos.

      Fecha y hora actual: Jue Dic 08, 2016 5:04 pm