Poesía y revolución

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pedrocasca
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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Miér Nov 02, 2011 3:22 pm

poema de Belén de Sárraga (activista política española, feminista y republicana, fallecida en el exilio en México en 1951)

A UNA MONJA (publicado en 1899)

Dime, mujer, la de la blanca toca,
La del ropaje cual la noche, negro,
La que huyendo del mundo a los azares,
Se escudó tras la reja del convento.
¿Es tal tu religión que el egoísmo
Se proclama en su dogma cual precepto?
Pues suspende tus rezos un instante
Y escúchame, que para hablarte vengo.
¿No sabes que el trabajo es ley de vida?
¿No ves, mujer, como trabaja el pueblo
Para ganar, con su sudor honrado,
El alimento que precisa el cuerpo?
¿No ves como trabajan, sin descanso,
Más arriba también, allá en lo inmenso
Millares de astros que en veloz carrera,
Girando en incansable movimiento,
Lentamente ejecutan esa eterna,
Continua evolución del Universo?
¿Y eres tu sola la que en todo el orbe
Tiene, a vivir sin trabajar derecho?
¿Quién te dijo, mujer, tales sofismas?
¿Quién te dijo que puede un ser terreno
Infringir esa ley de la Natura,
Una excepción en su favor haciendo?
Si de Dios en el nombre te lo han dicho,
De ese Dios en el nombre te mintieron;
Sin lucha no hay progreso, tú no luchas
¿Y aún te figuras de virtud modelo?
Di, ¿no recuerdas cuando allá en tu aldea
Tu buena madre te meció en su seno?
(La misma que hoy, anciana y achacosa,
Aún llora tu abandono y tu despego)
¿No recuerdas jamás aquellos días
En que tu padre, a su trabajo atento,
Marchaba con el alba y regresaba
Cuando el sol se ocultaba en el otero,
En tanto que tu madre, enamorada,
Cuidaba de su hogar bello y risueño?
¿Y olvidaste también sus inquietudes?
¿Y olvidaste también sus sufrimientos
El día en que tú, enferma, moribunda
Respirabas sin vida y sin aliento?
Pues bien, tu madre sin rezar apenas,
Sólo cual buena su misión cumpliendo,
Es el ejemplo de mujer cristiana,
La ley moral que guarda sus preceptos
Reasumidos en estas breves frases:
¡Inmenso amor, trabajo, sufrimiento!

Pero, ¿qué entiendes tú de estas verdades,
Ni a qué evocar en ti santos recuerdos,
Si ya tu corazón, el fanatismo
Con su dura coraza, lo ha cubierto?
Tú crees justo vivir entre la holganza
Parapetada tras el negro velo.
Sin comprender que lo que tú disfrutas
Lo arrancas al sudor de todo un pueblo.
¿Y te figuras que con el ayuno,
Maceraciones, súplicas y rezos,
Ganas mejor la gloria, ¡desdichada!,
Que al pie de su taller el rudo obrero?
Pues escúchame bien: cuando tú sepas
Lo que es el puro amor sagrado y tierno,
De los hijos que velan por sus padres
Su ancianidad amantes sosteniendo;
Cuando en el mundo sola, sin amparo,
Hayas luchado con valor intenso
Por defender de tu virtud el brillo,
Contra la sed, el hambre y el deseo;
Cuando hayas sido madre y a tu hijo,
Pedazo de tu alma, viendo yerto
El último estertor de su agonía
Recojas en tu boca con un beso,
Sintiendo que se lleva con su vida
Toda la dicha que alentó tu pecho;
Cuando hayas apurado la amargura
Del cáliz de la vida y su veneno
Y sepas como inclinan los dolores
Hacia la tierra el desgastado cuerpo,
Entonces, solo entonces, no lo dudes,
Engrandecida por los sufrimientos,
Tendrás ganados, por derecho propio,
Los más hermosos y anhelados cielos.
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Re: Poesía y revolución

Mensaje por Otro posmoderno más el Sáb Nov 05, 2011 2:48 am

No me he dedicado a leer los poemas todavía, pero ya lo haré cuando tenga un poco más de tiempo. De momento, aquí va uno mío:

Lo que tenemos

El mundo se ha quebrado artificialmente
se ha puesto demente como ermitaño.

Tenemos un redil y una hacienda
que es la trastienda del vil edil.

Y desde ahí pegan tiros cuando el corral se agita
porque saben que se hilan himnos del futuro.

De ese futuro que no llega, que está siempre esperando
a unas cuantas almas caritativas que rompan la dualidad.

¿Cuánto más hay que esperar para que estemos todos muertos?
sólo sé que de ciegos y videntes saldrán los tuertos.



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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Sáb Nov 05, 2011 11:39 am

SERVIDORES DE LA CLASE

poesía atribuída a Abimael Guzmán Reynoso, “Presidente Gonzalo”, del Partido Comunista del Perú (conocido en Europa como Sendero Luminoso)

El envanecimiento
no debe nunca
estar
ni por asomo
en nosotros

La modestia
y la sencillez
deben acompañarnos

Cuanto más hagamos
más modestos
y más sencillos

Porque somos servidores
de la clase
y del pueblo

Así tenemos
que aprender
a ser.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Sáb Nov 05, 2011 11:54 am

Se ha publicado en el Foro un tema titulado Tiempos de guerra - poemas de Sendero Luminoso - atribuídos a Abimael Guzmán (presidente Gonzalo).
http://www.forocomunista.com/t13832-tiempos-de-guerra-poemas-de-sendero-luminoso-atribuidos-a-abimael-guzman-presidente-gonzalo#181429

Desde él se puede descargar el libro del mismo título en formato pdf y con 23 páginas de escritos en prosa que fueron convertidos después en poemas.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Dom Nov 06, 2011 11:44 am

EL HAMBRE - poema de Miguel Hernández

Hay una versión musical realizada por el grupo Reincidentes con el título “Poema Social de Guerra y Muerte”, que se acompaña de un poema de Pablo Neruda: http://www.youtube.com/watch?v=Z5bkR-RUQi8.


Tened presente el hambre, recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo
aquel jornal al precio de la sangre cobrado
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre paseaba sus vacas exprimidas
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.

No habéis querido oir con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.

Ladrábais cuando el hambre llamaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros.

Se ejercita en la bestia y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.

Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres y en mis ojos la visión duele y pesa.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.

Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres, aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida como un motín sangriento,
como tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Jue Nov 10, 2011 11:49 am

En un mensaje remitido por tovarich Bolche al tema del Foro Donde esta Dios ??? se ha publicado:

Excelente, del gran Atahualpa Yupanqui y reafirmada por el inolvidable Victor Jara.

Se pueden encontrar en Youtube bajo el título Preguntitas sobre Dios:
http://www.youtube.com/watch?v=hAlPysjCFHg y http://www.youtube.com/watch?v=y9orT1dgPIQ&feature=related


Un día pregunté yo
¿abuelo dónde está dios?

mi abuelo se puso triste
y nada me respondió

mi abuelo murió en el campo
sin rezos ni confesión

y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor

al tiempo pregunté yo:
¿padre dónde está dios?

mi padre se puso serio
y nada me respondió

mi padre murió en la mina
sin doctor ni confesión

sudor de sangre minera
tiene el oro del patrón

y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor

mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor

sudor, malaria, serpientes
la vida del leñador

y que nadie le pregunte
si sabe dónde está dios.

por su casa no ha pasao
tan importante señor

yo canto cuando estoy libre
y cuando estoy en prisión

siento las voces del pueblo
que canta mejor que yo

hay un asunto en la tierra
más importante que dios

y es que naide escupa sangre
pa' que otro viva mejor

que dios vela por los pobres
tal vez sí o tal vez no

pero es seguro que almuerza
en la mesa del patrón.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Sáb Nov 12, 2011 7:59 pm

El Manifiesto - Bertolt Brecht

(Fragmento)

Esperando luego a los agotados junto a la verja de minas y astilleros.
Visitando amigos en la cárcel, y pasando allí sin salvoconducto.
Ha sido visto incluso en oficinas, oído incluso en salas de audiencias, a veces.
Ascendiendo a gigantescos tanques y volando en mortíferos bombarderos.
Hablando muchos idiomas, todos. Y callando en muchos.
Huésped de honor en los tugurios y temor de los palacios.
Venido para quedarse eternamente: su nombre es comunismo.

Mucho oísteis al respecto. Pero esto es lo que dicen los clásicos.
Si leéis la historia, leeréis sobre hechos de enormes personas;
De su estrella, ascendiendo y cayendo; del paso de sus ejércitos;
Sobre el esplendor y la destrucción de los imperios. Pero para los clásicos
La historia es, en primer lugar, la historia de la lucha de clases.
Pues ven divididos en clases y luchando a los pueblos en su interior.
Patricios y caballeros, plebeyos y esclavos
Nobles, campesinos y artesanos, hoy proletarios y burgueses
Siempre mantienen en marcha la gigantesca casa, la producción
Y la distribución de los bienes, de lo vitalmente necesario, pero siempre
Luchando al mismo tiempo la lucha hasta el puñal, la lucha por el dominio.
Luchando también, los grandes maestros revolucionarios del pueblo
Agregan a la historia de las clases dominantes la de las dominadas.

Porque las clases dominantes en cada caso obran a sus muy diferentes maneras;
Los patricios no actúan como los barones
Ni los burgueses de las primeras ciudades como los de las más recientes.
Aquí, una clase que utiliza sobre todo el gran déspota,
Allá, la multiplicidad despótica de las cámaras,
Y una que busca ventajas mediante sangrientas guerras, y una tranquilamente mediante tratados
Imprimiendo así su sello a su época, pero todo sucede solamente
Tal como lo permite el tipo de su dominación y siempre con luchas contra los dominados.

Así se agitan a sus espaldas tremendas guerras
De pueblo contra pueblo, y aún otras guerras, cubriendo a las primeras.
Alemanes guerrean contra franceses, pero ciudades aliadas con el emperador
Luchan entretanto en Alemania con los príncipes. En tiempos más antiguos
Luchan en Roma patricios y caballeros con los plebeyos, mientras
Ejércitos romanos asaltan el Ponto distante y glacial.

A veces había treguas. Las clases luchaban coligadas
Contra el enemigo exterior y detenían la lucha interna;
Pero luego solo una ganaba el triunfo conquistado por ambas;
Una vuelve victoriosa y la otra tañe las campanas
Cocina su banquete triunfal y le construye las columnas del triunfo.
Pues más profunda y duradera aún que la guerra de los pueblos
Que los historiadores informan en su charlatanería, es la lucha de las clases
Luchada abierta y ocultamente y librada por las propias ciudades
Y no las del enemigo, y esa lucha de los dominados con sus dominadores
Concluye sólo con el derrumbe total de la estructura de la sociedad
O de la caída conjunta de las clases en lucha en el caos.

Así ocurrió, pues, que se originó nuestra época, la del burgués;
Los siervos se convirtieron en burgueses urbanos.
Tras los seguros pilones florecen los gremios.
Pero los muros no sostienen el paño
El comercio despierta la dominante aldea.
En la costa las ciudades marítimas construyen barcos, que llegan a nuevas costas,
Bordean diligentemente el África y acometen valientemente a América.
Y el mercado de las Indias orientales, el mercado chino y la colonización de América,
La acumulación de dineros y mercancías aceleran
El comercio y la navegación y la industria, y poderoso surge
De la sociedad feudal el nuevo dominador, el burgués.

La manufactura deja atrás la artesanía. Durante mucho tiempo aún
Cuelgan llaves de oro y ruecas en la casa, pero los maestros de los gremios
Ya no tienen mucho que hacer. Numerosos, ahora se hallan sentados
Estrechamente alineados en el único gran taller.
Los mercados siguen creciendo. Entonces el vapor y la máquina
Vuelven a revolucionarlo todo y a los manufactureros los desplaza
El gran industrial, oferente de trabajo y hombre de dinero,
Nuestro moderno burgués. Detalladamente muestran los maestros
como la gran industria maquinizada creó el mercado mundial
Y como el mercado mundial, a su vez, dio alas a la gran industria
Hasta que los grandes industriales surgieron poderosos
Y la burguesía conquistó la prevalencia en el Estado.
Nuestro poder estatal es sólo una voluntariosa comisión
Que administra los ramificados negocios de la burguesía.

Y reveló ser un ama muy dura e impaciente.
Con férreo paso, la burguesía pisoteó todos los antiguos
Callados idilios patriarcales, rompió los eternos lazos feudales
Abigarrados, establecidos entre protegido y protector

Sin tolerar otro lazo entre los hombres que el desnudo interés
Y el insensible pago al contado. La hidalguía del señor
Y la servidumbre fiel y el amor a la tierra y la honesta artesanía
El servicio a la causa y la vocación interna las salpicó con el rayo glacial del cálculo.
La dignidad personal la mezcla groseramente
Con el valor de cambio, y sitúa en lugar de las muchas libertades
Documentadas y bienhabidas, sólo la libertad de comercio.

En suma, en el lugar de la explotación natural, la explotación íntima y piadosa,
Coloca ahora la explotación abierta, descarada, escueta.
A sacerdotes y jueces y médicos y poetas e investigadores,
Antes considerados con piadoso temor, los convierte,
Con una mueca, en sus jornaleros asalariados;
Al dominar sus cuerpos, domina a los espíritus.
Con sangre fría presenta al médico al hombre sufriente como cliente
A quien somete a reparaciones a cambio de dinero,
Y el sacerdote vende su asistencia.
Por horas le imparte justicia el juez, el guardián de la propiedad.
Los arados que ideara su inventor, los vende su comerciante allí por cañones.
¿Y qué ha de hacer el artista a cambio de su comida?
Hermosamente retrata el rostro de la burguesía con el ennoblecedor pincel
Conocedor del artificio masajea el laxo ánimo de la dama.
Así pues transforma la burguesía en sus asistentes remunerados
A todos los poetas y pensadores. El templo del saber lo convierte
En bolsa, y hasta el santuario de la familia
Los convierte en feria del más sacrílego de los tráficos.

Pero, ¿qué son para nosotros pirámides y acueductos romanos
Catedrales de Colonia, la migración de los pueblos, qué es una cruzada
Para nosotros, que hemos visto construcciones y migraciones gigantescas
Como las realizadas por esta clase que todo lo revoluciona,
Que siempre y por doquier, revoluciona sin aliento
Lo que ella misma creara? Sólo vive por la revolución.
Revolución de la máquina y de la forma como se la produce,
Es decir de la estructura de la sociedad, de todas sus partes vivas.
Pero siempre la conservación del modo como se produce
Fue preocupación de las clases dominantes,
Ësta fue la primera que convirtió la propia revolución en institución permanente
Al erigir sus edificios sobre un suelo que tiembla eternamente.
No temiendo a nada salvo al óxido y al moho
Viola diariamente toda violencia de las relaciones, toda costumbre consolidada.
Abate todo lo estable y desconsagra todo lo consagrado.
Y la gente se halla sobre un terreno que rueda
Obligada finalmente a contemplar su existencia con ojos serenos.

Pero todo esto no ocurre en un país o en dos
Pues el insaciable impulso hacia la veta de las mercancías que crecen
Lanza a nuestra burguesía sin cesar sobre todo el globo como un vértigo.
Por doquier debe establecerse,
Anidar donde quiera, por doquier anudar los pegajosos hilos.
Destruye antiguas industrias locales y se procura la materia prima
En los países más distantes, y sus fábricas atienden necesidades y caprichos,
Engendrados por los climas de otras regiones.
Las febriles mercancías trepan el desfiladero hasta las nubes,
Antiquísimas barreras las oprimen, y su santo y seña es: barato..
Fardos de algodón abren brecha en todas las murallas chinas.
Los pueblos se tornan todos recíprocamente dependientes.
También los bienes intelectuales se convierten en bienes comunes.
La ciencia construye una imagen común del mundo
Y en poesía universal se convierte la poesía de los diversos pueblos.

Jadeando arrastra el negro fuera del interior de barcos de países extraños
Productos jamás vistos, y tras ellos, sudando, la extraña
Y nueva productora de los mismos, la máquina.
Y así al bárbaro civiliza el burgués, convirtiéndolo a él mismo en burgués.
A su propia imagen y semejanza, la burguesía se crea un mundo.
Y así dominan las ciudades y crecen hasta convertirse en gigantes
Arrancando cantidades cada vez mayores de pueblo al tedio de la vida rural.
Y así como las ciudades dominan el campo, así dominan las naciones burguesas
Oportunamente a las naciones campesinas,
El hombre civilizado frena al semibárbaro
Y el bárbaro, y el Occidente guía al Oriente.

La máquina y la propiedad y la población, antes dispersos,
Se unen para formar grandes estructuras; sin pausa se acumula el instrumental
Se reúne la propiedad en algunas pocas manos
Se apiña la población formando grandes centros productores.
Surgen nuevos campos políticos: las provincias sueltas
Independientemente gobernadas, con derecho propio y tasas propias
Son comprimidas ahora en una nación,
Con un solo alcance nacional, un derecho y un gobierno.
Jamás se había desencadenado antes tal fiebre de producción
Como la que desató la burguesía en la época de su dominio,
Que sometió a la Naturaleza, que creo la energía eléctrica y la de vapor
Que tornó navegables los ríos y cultivables gigantescos continentes.
Nunca antes había sospechado la humanidad que durmiendo en su seno,
Tenía tales liberaciones ni tales fuerzas productivas.
Pero así ocurrieron las cosas: altos hornos, telares y energía de vapor
Transformaron la manufactura, y entonces los gremios y la propiedad feudal
Se convirtieron en ataduras de la gran producción de bienes
Y se alzó la burguesía y rompió las ataduras.
La libertad de la competencia formó la estructura estatal de la clase burguesa.

Así veis, pues, cómo cual huracanes se alzan fuerzas productivas
Y formas de producción antiguas, consideradas eternas, demuelen,
Y cómo con ímpetu las clases que todavía ayer servían
Rompen todo título de propiedad y se ríen de
anticuadas prerrogativas.

También el vuelo de los pensamientos sigue a tales tempestades;
Hunden pensamientos o los lanzan poderosos hacia otraórbita de vuelo.
El derecho ya no es el derecho, la sabiduría no es sabia, todo es diferente.
Templos sagrados, que resisten miles de primaveras, se desintegran
Silenciosamente en el polvo de la noche a la mañana,
Conmovidos por el paso de los vencedores
Y en los que quedaron en pie, los dioses mudan su rostro;
Milagrosamente, los antiguos amos se asemejan ahora, de repente, a los actuales
Una gran modificación provocan nuevas fuerzas productivas.
Ahora ve la burguesía agruparse las violentas tempestades y alzarse
Mortalmente contra ella, que había sido llevada al gobierno por tempestades.

Cuando esta clase, con nuevos títulos de propiedad y prerrogativas
Hubo creado por arte de magia fuerzas productivas,
Se asemejó al aprendiz de brujo que convocara a los poderes
Subterráneos y luego no podía dominarlos.
Como el agua del embalse que riega las semillas pero luego
Desbordada todo anega y arrasa, así amenazan las fuerzas productivas
Constantemente crecientes, constantemente acrecentando el poder de esta clase,
Creciendo más aún, con el hundimiento total. Como lo muestran los clásicos.

Desde hace mucho ya, la historia de la gran industria y del comercio
Es sólo la historia de la sublevación de las fuerzas que producen los bienes
Contra la propiedad burguesa y el estilo burgués de creación de bienes.
Gigantescas crisis, en ciclo retorno, asemejándose
A enormes manos que tantean sin ver, asen y estrangulan el comercio
Sacudiendo en silenciosa cólera lugares de producción, mercados y hogares.
Desde antaño el hambre asolaba el mundo cuando el granero estaba vacío
Pero ahora, y nadie lo entiende, pasamos hambre cuando está demasiado lleno.
Nada hallan ya las madres en la olla para llenar las boquitas
Y tras los muros, amontonado en el depósito altos como torres, se pudre el grano.
En alguna parte se apila en fardos el paño,
Pero tiritando recorre la familia envuelta en harapos, expulsada
De la noche a la mañana de su hogar alquilado; los barrios sin habitantes.

Ay, quien tan sin reposo trabajara, maldiciendo la explotación,
Ya no halla hoy a nadie que aún lo explote; sin detenerse atraviesa
Buscando trabajo la ciudad. El gigantesco edificio de la sociedad,
Oneroso, erigido con tanto esfuerzo por muchas generaciones
Vuelve a hundirse en la bárbara época primitiva.
Y no es la escasez la culpable, sino la abundancia, el exceso que lo hace vacilar.

No está destinada la casa a ser habitada, ni el paño a vestir
Ni el pan está destinado sólo a ser comido: debe aportar ganancias.
Pero si el producto solo se consume y no se compra también
Porque el salario del productor es demasiado pequeño -y si se lo hace mayor
Ya no vale la pena hacer producir el producto-,¿para qué entonces alquilar
Brazos aún? Deben realizar más en la mesa de trabajo que sólo
Alimentar, vestir y alojar al hombre y a los suyos
Si es que ha de haber beneficios sólo que... ¿adónde ir entonces con la mercancía?
Y entonces
Lana y trigo, café y frutas y pescados y cerdos
¡Todo ello sacrificado en el fuego, para ablandar al dios del beneficio!
Montones de maquinaria, las herramientas de ejércitos de obreros,
Astilleros y carderías de lana, altos hornos, aserraderos y minas,
¡Todo ello despedazado y sacrificado, para ablandar al dios del beneficio!
Por cierto que su dios del beneficio padece de ceguera.
No ve
Los sacrificios. Los ignora. Aconsejando a los creyentes murmura
Algo incomprensible. La ley de la economía se revela
Como la ley de la gravedad, cuando sobre nuestras cabezas la casa se nos
Derrumba ruidosamente. En su pánico, nuestra burguesía destroza así
Inabarcables montones de bienes y corre desesperada con sus restos
A través del globo en busca de nuevos y más poderosos mercados
Asemejándose al hombre que, huyendo de la peste, sólo la lleva consigo y así
Apesta también su lugar de asilo: en nuevas y tremendas crisis
Vuelve en sí, desanimada. Pero para los millones de obreros
A quienes comanda cual gigantescos ejércitos y hace deambular sin plan,
Apiñándolos ahora en sudaderos, y luego echándolos nuevamente de ellos
Bruscamente, a las heladas calles, asoma la verdad, con asombro murmuran
Unos a otros que los días del mundo burgués están contados,
Que éste se ha vuelto demasiado estrecho para abarcar la riqueza que produjo
Ya que, agrandándose constantemente, sólo agranda constantemente su miseria.

Pero contra la burguesía se vuelven ahora las armas
Que ésta blandiera tan mortalmente para demoler el mundo feudal.
Pues también ella engendró una clase que las armas letales
Blanden contra ella; porque desde un comienzo, sirviéndola
Creció también con la burguesía el proletariado de los modernos
Obreros, viviendo por el trabajo y sólo hallando trabajo, mientras
Trabajando para el burgués acrecientan los bienes del burgués.
Pues así como el capitalista vende su mercancía, también así vende
El proletariado su mercancía, la fuerza de trabajo; sometido por ello
A la competencia y a la eterna oscilación del mercado.
Simple accesorio de la máquina, vende su simple manipuleo
Que sólo cuesta cuanto cuesta su manutención y cuanto necesita
Para propagar y criar su útil raza
Ya que el precio de la fuerza de trabajo, tal como el precio de toda otra
Mercancía corresponde al precio de producción el minúsculo taller
De la antigua artesanía se convirtió en la gran fábrica, y comandados como soldados
Trabajan obreros, esclavos del Estado burgués, pero también esclavos
De un burgués determinado, de sus capataces y de la máquina

Dividido en mil partes está su trabajo. Hacen su minúscula parte.
Matando el espíritu y fatigando el músculo transcurren las horas.
Lo que el artesano de entonces veía aún, el producto en sus manos,
Ya no lo ven éstos, ya no ven los zapatos, ni tampoco la reja del arado
Que hacen; están de pie prestando su servidumbre y haciendo su minúscula parte.
Menos inteligente se torna su trabajo cuanto más inteligente se vuelve su máquina
Pero no disminuye: más deprisa giran las ruedas.
Cuanto más intrincada se vuelve la máquina más fácil la manipulación
Mas barato se vuelve el trabajo y más intensa la competencia. Sudando
están ante la mesa de trabajo mujeres y niños. El sexo y la edad
Ya no cuentan allí. Sólo ya instrumentos y palancas vivientes
Cuestan, por cierto diferentemente según su sexo y su edad.

Pero si han dado al explotador más de lo que cuestan
Y en sus manos caídas se hallan los magros sobres del sueldo, los esperan
Ya junto al portón de la fábrica las otras bandadas de explotadores:
Sobre ellos caen prestamistas, caseros, médicos y tenderos.

Sin duda se precipitan también al infierno estas clases medias.
El comerciante, campesino y artesano descienden al proletariado
En parte porque su pequeña fortuna no basta para adquirir nuevas máquinas
O sea porque la devaluación devora sus pequeños ahorros, y en parte porque
Los nuevos modos de fabricación no requieren ya su habilidad.
Todos se ven expulsados así de la oficina, el taller y el granero,
Tarde o temprano, y se convierten en reclutas en el ejército de obreros.
Pero entre el ejército y los jefes del ejército, sin cesar
Se agitaba una guerra, entre dueños de herramientas y dueños de manos
Y se originó esta guerra entre ambas clases al originarse estas.

Obreros aislados primero, luego los obreros de una fabrica y
Luego obreros de una rama local del trabajo se rebelaron contra
Sus burgueses, destruyendo a menudo, en ciega irritación, mercancías
Ajenas y competidoras, destrozaron máquinas y prendieron
Fuego a sus fábricas, para así sacudirse la nueva
Y más profunda esclavitud, reconquistar la antigua feudal,
Detener, agotados, desesperados y sin recordar
Que ellos mismos la habían forjado la aguja de hierro del reloj del mundo.

Aún están dispersos por el país los proletarios, aún no están de acuerdo.
La competencia entre ellos mismos los divide, sólo están unidos
Cuando se une la burguesía y decide poner en movimiento
A todo el proletariado, a saber contra su enemigo de clase.
Así, en el comienzo el proletariado no combate el propio
Enemigo, sino al enemigo de su enemigo: monarcas y nobles y gremios;
Pues aún flamea la toda promisoria bandera del progreso
Sobre la burguesía, y así todo triunfo es aún su triunfo.

Pero todo triunfo consolida también las bases de la otra clase
A la que necesita para triunfar: crecen las grandes industrias
Apiñado el proletariado en masas cada vez más poderosas.
Cada vez más se asemeja también un proletariado a otro;¿quién encuentra aún
La ola en el gris torrente arrasador? Lo que alguna vez diferenció
Brevemente al individuo (la habilidad, o el empeño), lo borra la máquina.
Esto vuelve a igualar sus salarios, los que bajan sin embargo por la crisis
O se agotan por completo cuando el trabajo se agota.
Y todo ello Los atormenta a todos. Ahora, cuando guerrean el proletariado y el burgués
Luchan dos clases. Los obreros forman ahora coaliciones
Que defienden sus salarios. Comienzan luchas abiertas.

De vez en cuando triunfan los obreros, pero sólo por breve plazo. En esta
Época a menudo se pierde la lucha local para la cual se unieron
Pero la unidad persiste. Y no es local por mucho tiempo. Últimamente,
Las localidades se comunican por tren y por telégrafo, y
Rápidamente se convierten las batallas locales en nacionales. Como clase
Libran entonces los obreros la lucha política. Y la clase,
A menudo escindida por la lucha competitiva de los obreros entre sí,
Siempre unida nuevamente por nuevas luchas comunes,
Echa mano al buril de la justicia burguesa, y obtiene por la fuerza de las leyes,
Para arrancar una horita al día de labor, sustrayendo a mujeres y niños al
Más descarado de los manotazos del explotador y protegiendo las coaliciones obreras.
Pero sabe –y si lo olvida, se lo recuerdan a golpes-
Que al final tendrá que quebrar el buril, y no sólo manejarlo ella misma.

Mucho obtiene ésta, la más nueva de las clases, de la discordia de la vieja
Que aún sigue disputando. La burguesía aún sigue luchando
Contra la propiedad de la tierra de la nobleza y sus sirvientes en el Estado.
También ella misma está dividida por la discordia, y la aplanadora del progreso rueda mortalmente
También sobre las partes de la burguesía, y sobre todo y siempre
Lucha contra las burguesías de los demás países.
Todas esas luchas requieren también la lucha proletariado.
Así, ella misma debe arrastrar a su proletariado al campo de batalla político
Para que la ayude; debe armar ella misma a su enemigo.
También descienden siempre al proletariado, víctima del progreso,
Todos los estratos intermedios y, triturados ellos mismos, aumentan
Sin embargo aún el peso y la plasticidad de la clase en ascenso.

Además, así como algunos nobles se pasaron a la reciente burguesía
Que combatía a la nobleza, así abandonan ahora algunos a aquella,
Un barco que aún no se hunde, pero sin brújula y colmado de una
Tripulación que se despedaza salvajemente, aportando su saber y sus conocimientos.
El proletariado ya está instruido. Sus exploradores tuvieron que
Construir escuelas para él, pues la explotación en la máquina exige
Una mejor instrucción del pueblo, y así se lo obliga a asistir a la escuela.
Obtuvo escasos conocimientos, mayormente falsificados, pero conocimientos,
A fin, del mundo de los conocimientos y sed de conocimientos propios.

Airados improperios percibiría un Harun al Rashid en el mercado.
Allí defienden fieramente los tenderos que se van empobreciendo
Junto a los propietarios de los bolichitos, los artesanos y campesinos,
Luchando con uñas y dientes, por sus pequeñas pertenencias amenazadas.
Acaloradamente condena el carpintero la fábrica de muebles y el campesino
Maldice el tractor, y todos lamentan la decadencia de nuestras costumbres.
Pero ninguno de ellos está por la revolución de la estructura de la sociedad
Sino que sólo se defienden contra una revolución ya cumplida
En la producción de los bienes, agitando puños destrozados.
Eso que tan impíamente pasa por encima de ellos es el progreso.
Si fueran verdaderos revolucionarios –y algunos lo son-

entonces actuarían como proletarios del mañana, olvidando el hoy
Es decir desde el punto de vista del proletariado, y no
del pequeñoburgués.

También la chusma de nuestras ciudades, que se pudre en su inercia, formada
A partir de la putrefacción de los estratos inferiores de la antigua sociedad
A menudo arrastrada por la revolución hacia las filas de los proletarios
Es sólo víctima, pero no adversario de la burguesía, yésta la compra
Fácilmente como a un siervo animal para abatir a los proletarios.
Así, de todas las clases, la única capaz de vencer a la burguesía y demoler a su Estado,

que se ha vuelto una atadura para ellas,
Es la clase obrera. Lo es por su situación y estatura.
Pues lo que garantiza su existencia en la vieja sociedad, está totalmente
Abolido y aniquilado en la existencia del proletariado.
Carente de propiedad y no siendo ya jefe ni proveedor de su mujer y su hijo,
Casi irreconocible ya según su nación y su patria, porque una misma
Servidumbre lo caracteriza, junto a la misma máquina, desde Essen hasta Cantón El proletario se halla ante la moral y la religión como espejismos
Que reflejan para él, distantes e inalcanzables, paraísos en el desierto.
Otras clases, al conquistar el dominio, protegían lo adquirido
Dictando a la sociedad su forma de adquisición.
Ésta solo conquista las instalaciones productoras de bienes mediante
La total supresión de su modo de adquisición. Nada tiene que asegurar.
Y así debe destruir, antes bien, toda aseguración personal.

Montañas de maquinarias, detrás de muros y rejas protegidas, y mejor
Aún por leyes, y enfrente millones de proletarios
Terriblemente separados por muros y rejas de los medios para el trabajo
Y por la leyes del Estado, cada cual puede ser alquilado por horas
Para poner en funcionamiento toda esa maquinaria, como puede alquilarse la energía hidráulica
O la corriente eléctrica a costo de producción, pero también sólo
Ante la afirmativa de aquel dios del beneficio, ciego y loco, el jugador.
Siempre se baso el dominio de los dominadores en que los subalternos
Vivieran de matarse trabajando: su explotación estaba asegurada.
Pero ahora la burguesía ni siquiera logra asegurar a sus esclavos
Una vida de esclavos. En lugar de dejarse alimentar
Por su proletariado, debe alimentar a éste. Lo necesita
Pero no lo necesita, y sin embargo lo vuelve cada vez más grande
Y prevalece la deshumanización, marcando así tanto víctimas como victimarios.
Caos generan los planes de la burguesía; cuantos más planes,
Tanto mayor caos. Y la escasez surge de la producción, allí donde ésta impera.
Devenida mortal para la inmensa mayoría de los hombres, se convierte en regla.
Ya no logra vivir bajo ella la sociedad. La nueva clase,
El proletariado, por ella misma creada, la derrocará:
Ella misma debía crear al gigante que cava su sepulcro.
El suyo es el movimiento de la mayoría, y si gobernara,
Ya no sería gobierno, sino el avasallamiento del gobierno,

Sólo se oprime entonces la opresión, pues el proletariado,
Estrato inferior de la sociedad, para rebelarse, debe demoler
Toda la estructura de la sociedad con todos sus estratos superiores.
Sólo puede sacudir su propia esclavitud, sacudiendo totalmente
La esclavitud de todos.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Dom Nov 13, 2011 11:57 am

En 1886, el socialista italiano Filippo Turati escribía la letra del Inno dei lavoratori con el fin de que se convirtiera en el himno del Partido Obrero. La música era de Amintore Galli. Pronto fue traducido al castellano y cantado, fundamentalmente, por los anarquistas durante la Segunda República y la Guerra de España.

Venid todos, compañeros,
a la lucha que se empeña;
la encarnada y libre enseña
luce al sol del porvenir.
Mutuo pacto en nuestras penas
nos resulte un acicate;
la gran causa del rescate
no halle nunca traidor vil.

El rescate del trabajo
de sus hijos provendrá,
o al trabajo darán honra
o en la lucha morirán.

En los campos y talleres
nos explotan a destajo,
como bestias de trabajo
nos revienta el Capital.
Nuestros amos y señores
prometieron aliviarnos,
pero en vez de mejorarnos
nos mezquinan hasta el pan.

(estribillo) El rescate del trabajo …

Desunidos, plebe somos,
pero fuertes cuando unidos;
sólo triunfan los fornidos,
los que tienen corazón.
Sudor nuestro es cuanto existe,
deshacer, rehacer podemos;
la consigna sea: ¡Luchemos!,
desmedido fue el dolor.

El rescate del trabajo …

Maldigamos al que goza
de festines, regalado,
mientras haya un desgraciado
que no tenga pan ni amor.
Maldigamos al que vea
los tormentos del hermano,
y a la tregua llame en vano
bajo el pie del opresor.

El rescate del trabajo …

Suprimamos las fronteras
que a los pueblos hacen arteros;
enemigos y extranjeros
no están fuera: están aquí.
¡Guerra al reino de la guerra!
¡Muerte al reino de la muerte!
El derecho del más fuerte
necesario es abolir.

El rescate del trabajo …

¡Oh vosotras las hermanas
y consortes en las penas,
que a los que hacen las cadenas
entregasteis vuestro amor!
Los que al yugo se están flojos
no merecen vuestras vidas,
que a legiones divididas
nunca el triunfo coronó.

El rescate del trabajo …

Si es verdad que iguales somos,
ya que hermanos nos llamamos,
si no en balde es que luchamos
por la santa libertad.
Compañeros, ¡venid todos!
Los obreros somos siervos;
con cobardes y protervos
hacer pacto es ruindad

El rescate del trabajo …

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Miér Nov 23, 2011 11:45 am

YO DENUNCIO

poema de Marcos Ana

Yo no pido clemencia. Yo no pido
con un hilo de voz descolorida
perdón para la vida que me deben.
Odio la voz delgada que se postra
y el corazón que llora de rodillas
y esas frentes vertidas en el polvo,
hecha añicos la luz del pensamiento.

Yo no pido clemencia. Yo no junto
las manos temblorosas en un ruego.
Arden voces de orgullo en mi palabra
cuando exigen -sin llanto- que las puertas
de la venganza oscura se derriben
y a los hombres descueguen de sus cruces.

Yo no pido clemencia. Yo denuncio
al dictador cádaver que gobierna
la vida de los hombres con un hacha
y ahora quiere dejar para escarmiento
mi cabeza cortada en una pica.

Yo no pido clemencia.
Doy banderas.
Paso de mano el golpeado
corazón de mi pueblo prisionero.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Vie Nov 25, 2011 9:18 pm

Las mujeres de los rojos, poema de Consuelo Ruiz

publicado en 2009 en la web argentina Franquismo: el Genocidio del que no se habla

Quisiera escribir un himno a un pobre racimo humano:
las mujeres de los rojos que en España nos quedamos,
para las que no hubo escape, Para las que no hubo barco.
Las que nos quedamos solas con sus niños en los brazos.
Sin más sostén ni más fuerza que el que daba el estrecharlos
como prendas de un amor contra nuestros pechos flácidos.

Todos perdimos la guerra, todos fuimos humillados.
Pero para las mujeres el trance fue aún más amargo.
Largas colas en Porlier con nuestros pobres capachos.
Caminatas bajo el sol con los pies semidescalzos.
Caminatas sobre el hielo tiritando en los harapos.
Largas, duras caminatas en busca de algún trabajo.
Cansancio y humillación si lograbas encontrarlo.
Y si no lo conseguías, humillación y cansancio.
por el pan de nuestros hijos, siempre un combate diario.

¡Esos días siempre solas, esos días largos, largos,
que fueron semanas, meses, que duraron tanto, tanto,
que entre dolor y entre lágrimas, se convirtieron en años!

Nuestros hombres en la cárcel, nuestros hombres exiliados,
nuestros hombres cada día cayendo como rebaños
en manos de furia ciega de matarifes fanáticos.
Y las mujeres seguimos, a nuestro modo luchando
y esa guerra, sólo nuestra, esa guerra la ganamos.

Los hijos de nuestros hombres
Quedaron en nuestras manos
Y supimos inculcarles
un culto casi sagrado



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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Sáb Nov 26, 2011 7:59 pm

poema anónimo encontrado escrito en una hoja de cuaderno en un campo de concentración para españoles republicanos en Francia
publicado en la web argentina Franquismo: el Genocidio del que no se habla

Alegría en el camino

Desde la cárcel blanca de mi lecho
Donde mi pecho enfermo cumple su condena
Leo en muchos ojos la febril espera
Del deudo que trae ayuda y fraternal consuelo

Lejos de mi patria, en tierra que me ignora
No llega nunca a mi apartado islote
La muestra de un (ilegible) que en roca brote
Ni el aprieto fuerte de una mano generosa

Pero por asombroso mandato del destino
Brilla el sol de España tras mi celosía
En los ojos de Asunción, Adela y Vicentina
Tres rosas rojas que alegran mi camino.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Dom Dic 04, 2011 12:31 pm

letra de la canción Así es la vida

La Polla records

se ve el vídeo subtitulado en http://www.youtube.com/watch?v=zsxpwZ3Uwgo&feature=player_embedded

tomado del blog Cuestiónatelo todo, de José Luis Forneo
Palabra de rojo: es inteligente darse una vuelta a menudo por este excelente blog


La miseria feroz ha tomado las calles,
la avaricia se folla a la libertad
los débiles gimen mientras los aplastan,
sus quejas son olvidadas
Estamos saliendo de la situación
y vamos a darle pronta solución
y ahora yo me doy la vuelta
y al salir cerrar la puerta
Qué podemos decir dice la mayoría así es la vida
qué le vamos a hacer si no hay solución así es la vida
no queremos saber, no hay ninguna salida así es la vida
a ver que dice el de arriba
Un poco de calma, tan grave no es, hagan otro esfuerzo
hasta fin de mes
mientras tanto yo contento
con mamar del presupuesto
Os jodeis y os calláis así es la vida
así es la vida
no sé de qué os quejáis así es la vida
así es la vida
qué cojones queréis así es la vida
así es la vida
me estáis manchando la alfombra
Duro inconformista sin civilizar,
ven a nuestros brazos
déjate domar
si eres joven y rebelde
Coca-Cola te comprende
Y lo ricos se agrupan en la lucha final
así es la vida
mientras van cantando su internacional
así es la vida
le pasan a dios su tanto por ciento
así es la vida
y el mundo es una bomba de tiempo
así es la vida
así así así es la vida
así así así es la vida
así es la vida
así es la vida
te puedes acatarrar.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Vie Dic 16, 2011 9:44 pm

EL POETA ES UN OBRERO

poema de Vladimir Mayakovski

(tomado de la web La Caja de Herramientas, de la UJCE)

Se le ladra al poeta:
«¡Quisiera verte con un torno!
¿Qué, versos?
¿Esas pamplinas?
¡Y cuando llaman al trabajo, te haces el sordo!»
Sin embargo
es posible que nadie
ponga tanto ahínco en la tarea
como nosotros.
Yo mismo soy una fabrica.
Y si bien me faltan chimeneas,
esto quiere decir
que más coraje me cuesta serlo.
Sé muy bien
que no gustáis de frases vacías.
Cuando aserráis la madera, es para hacer leños.
Pero nosotros
qué somos sino ebanistas
que trabajan el leño de la cabeza humana.
Por supuesto
que pescar es cosa respetable.
Echar las redes.
¿Quién sabe? ¡Tal vez un esturión!
Pero el trabajo del poeta es más beneficioso:
la pesca de hombres vivos, esto es lo mejor.
Enorme, ardiente es el trabajo en los altos hornos,
donde se forma el hierro chisporroteante.
¿Pero quién
se atrevería a llamarnos holgazanes?
Nosotros bruñimos las mentes con áspera lengua.
¿Quién es más aquí?
¿El poeta o el técnico
que procura a los hombres
tantas ventajas prácticas?
Los dos.
Los corazones son también motores.
El alma es también fuerza motriz.
Somos iguales.
Camaradas de la clase trabajadora.
Proletarios del cuerpo y del espíritu.
Solamente unidos
solamente juntos podremos engalanar el universo,
acelerar el ritmo de su marcha.
ante una oleada de palabras, levantemos un dique.
¡Manos a la obra!
¡Al trabajo, nuevo y vivo!
Y a los que discursean
que se les mande al molino.
¡Para que el agua de sus discursos haga girar sus aspas!


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Lun Dic 26, 2011 8:10 pm

poema sin nombre

escrito por Flor, militante de la Juventud Revolucionaria del Ecuador

Con mis labios fugitivos
en las celdas de tu boca terminé
con mis ojos ya cautivos
sin pensarlo dos veces te miré.

Yo no quise mirarte
porque siempre he querido en
en mis brazos estrecharte
sentir que no has partido.

Aún se encuentra tu nombre
presente en mi mente
aún tus combativos labios
pasar por los míos se sienten.

Por si no te encuentro afuera
sé hoy mi amante clandestino
con un beso en la trinchera
continuemos el camino.

Por si vas por otro rumbo
sé hoy mi amante guerrillero
construir un nuevo mundo
a tu lado es lo que quiero.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Jue Dic 29, 2011 9:30 am

LOS NIÑOS MUERTOS

poema del argentino Raúl González Tuñón

("Por la Casa de Campo
y el Manzanares
quieren pasar los moros.
¡No pasa nadie!"
No pasa nadie, no,
no pasa nadie,
sólo pasa la muerte
que va a buscarles.)

MURIERON como todos los niños sin preguntar de qué y por
qué morían.
A las 10 de la noche los aviones negros arrojaron bengalas
como en la verbena.
Al espía que hizo señales desde una ventana le agujerearon
el cráneo.
La muerte, con traje de luces, dio varias vueltas por la
ciudad.
A las 10 y 2 minutos un estruendo redondo siguió a cada
silbido.
Los tranvías se lanzaron a la carrera y un espacial azul
agonizante.
El primer muerto falso fue un maniquí desvelado amarillo.
Todos los grifos de la ciudad fueron abiertos, todos los
vidrios se arrugaron.
El espía apretaba en su mano un plano del Museo y un
trabuco.
En las mansiones incautadas los señores de los óleos
parecían decir: "No nos dejéis".
Los periodistas extranjeros hicieron cola para ver a la
primera señorita muerta.
Los pianos cerrados de pronto con el ruido del féretro
desplomado,
el olor del jardín mezclado al del humo y la carne
chamuscada,
el hombre que precisamente a esa hora va en busca de la
comadrona,
la estatua sin cabeza con un letrero que decía Peluquero
de Señoras,
el ladrido de los perros más solo que nunca al fondo de
los corredores,
todo pasó rápidamente, como en el cine, cuando aún se
oía el zumbido de la avispa gigante.

Los niños muertos por juguetes, asesinados por grandes
mecanos armados,
con los que ellos soñaban cada noche, fueron recogidos
al alba sin mercados,
sin máscaras sueltas, sin churros, sin canciones (fue la
primera vez),
sin caballos blancos, sin manicuras, sin timbres de relojes,
entre ambulancias,
linternas, sábanas, delegados del gobierno, funebreros y
vírgenes llorando.
La sangre de los primeros niños muertos corrió toda la
noche.
Cada niño tenía un número sobre el pecho, el 7, el 9,
el 104, el 1,
pero la sangre corrió y se hizo río y fue una sola entonces,
la primera que corrió por los canales del sobresalto y el
rencor.
En la tierra por ella regada en la noche creció la rosa
de la pólvora,
la rosa que hoy vigila las puertas de Madrid y cuando
se acerca la avispa
lanza contra ella sus furiosos pétalos junto a los hombres
que sonríen,
a nuestros bravos soldados que sonríen porque saben por
qué pelean y mueren.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Jue Dic 29, 2011 9:38 am

LOS VOLUNTARIOS

poema del argentino Raúl González Tuñón

("Puente de los Franceses,
nadie te pasa,
porque los milicianos
¡qué bien te guardan!"
Qué bien te guardan, sí,
qué bien te guardan,
cubiertas de ceniza
la madrugada.)

Vinieron de tierras subidas a los mapas.
Según la latitud agrias o dulces,
duras o fraternales.
Oh viajeros,
con puñales, con rosas, fotografías de jefes queridos,
de niños solos, lugares y muertes.

No preguntaron.

Así vinieron,
nadie los llamó.
Un día llegaron a morir en los muros de la ciudad
sitiada,
de la que sólo vieron sus orillas.

No preguntaron.

¡Tan delicadamente!
Qué aristocracia popular,
qué señores de la sangre y qué ilustre morir
cuya herida
explicaba el secreto de la pólvora.

No preguntaron.

Ellos,
los hombres de la primera columna voluntaria,
no preguntaron ¿cómo va el museo?
¿dónde están las mujeres y las coplas?
¿cómo se come aquí? ¿dónde está la taberna?
¿cómo se va a la catedral? ¿dónde está el cementerio?
ni cualquier otra cosa que pregunta un viajero
que conoce la sed, el hambre, el mundo.

No preguntaron.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Jue Dic 29, 2011 9:41 am

LOS OBUSES

dos poemas del argentino Raúl González Tuñón

Una muerte, la muerte,
se alimenta a la noche de cadáveres suyos.
Olor dulce, horroroso, que fermenta la pólvora,
su digestión violeta se acompaña de estruendo.
Por la mañana un viento desprevenido
lleva la muerte vomitada por la boca redonda.
Son los obuses.

Cargados de relámpagos, navajas, ambulancias,
sobre una soledad de evacuación distante
pasan rozando las últimas veletas
de enloquecidos gallos ciegos ya silenciosos,
pasan sobre negocios llenos de nadie
buscando un hospital y el corazón de un niño.
Son los obuses.

Cargados de mentira, de miseria, de metralla,
como una enorme M de miedo y muerte oscura.
Son los obuses.

Yo vi el árbol desnudo, el foco abierto,
la reventada piedra, el vidrio herido,
la sangre todavía
como no se ve nunca en los museos
ni en los teatros.
Son los obuses.

Son las panteras del aire desatadas
que vienen de la selva de acero y pólvora amarilla,
la muerte hecha pedazos buscando la inocencia
y su paloma.
Son los obuses.

Una mitad de novia contra el balcón ardido,
Sus manos, ya lejanas, estrelladas, perdidas, estrelladas;
luego la masa sola del niño y el caballo,
la muerte por la boca redonda vomitada.
Son los obuses.

LOS OBUSES (2)

TODO pareció quedar en orden pero era terrible.
Dos manos cortadas dentro de una guitarra,
un tiesto en el sombrero de novia, un árbol en el cuarto,
las fotografías sin el menor rasguño
prolongando la falsa vida de los parientes, el recuerdo de
la Exposición,
Joselito, Lenin, todo mezclado al olor del relámpago.

Esa tremenda mancha en la pared como un ladrido pintado,
como un ladrido de perro enfermo y solo,
ese caballo de madera orgulloso, intacto,
llevado a la más alta ruina por el viento de los obuses.

Donde nacieron los pequeños, donde velaron a los muertos
-cuando era posible morirse con las manos juntas-,
donde crecieron las telarañas
y se fueron inclinando a la tierra los más viejos,
donde yace el corazón,
el reloj del hogar que vio pasar los días y los rostros,
allí no es posible ver otra cosa que el vacío,
el primero y más firme cimiento de una casa.

Ya pasaron viniendo del Oeste y he aquí su obra
-ni el tiempo la hubiera hecho tan perfecta-,
muchos otros muros no ceden pero éste se cayó de pronto
como una encina demasiado vieja,
el mismo aire del obús que pasa enloquecido la hubiera
derribado.

Así cayó, así cayeron con él las buenas gentes, las palomas,
la veleta,
y el sol que estaba entonces dorando los canarios.

La noche de ceniza se hizo sobre la casa, de súbito cubrió
los restos,
las cosas que quedaron.

Así fue, mientras nuestros bravos soldados
combaten en la cintura de la ciudad maravillosa.
Muertos sin hospital, sin velatorio, sin entierro; muertos
anónimos, sí,
pero amados, es por vosotros que nosotros vivimos
para esperar que crezca la flor nueva del mundo, en
vuestras ruinas.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Dom Ene 01, 2012 1:26 pm

"ROMANCE DE LA LEY DE FUGAS"

Poema de Adolfo Sánchez Vázquez

escrito en Málaga en julio de 1933 - incluido en Poesía, libro que reúne toda la obra lírica del filósofo mexicano-español

fuente: periódico mexicano La Jornada
tomado del blog La espina roja

El sol se enreda en las cumbres
de la tarde agonizante.
La luz se quiebra rojiza
en los trigos y olivares.

Eran cinco los que iban
al agonizar la tarde.
Cinco obreros esposados
por el camino adelante.

Yo los vi
cuando moría la tarde.
Los civiles eran tres
y tres eran los fusiles,
tres los afilados sables.

Yo los vi cómo doblaban
por bajo unos encinares.
Iban cortando veredas.
No vieron ellos a nadie.

Yo los vi cómo les dieron
con los fusiles y sables,
en los hombros y las piernas
cuando intentaban pararse.

Abandonó el sol las cumbres,
los trigos, los olivares...
La luna se hundió escondiéndose
temblorosa bajo el aire.

Los civiles mientras tanto
retrasaban sus andares.
Yo los vi cómo se echaban
los fusiles a la cara...
... Yo los vi cómo apuntaban.

Un grito de muerte
cruzó por el aire.

¡Un grito rebelde!
¡Cómo temblaron los
trigos!
¡Cómo temblaron los
árboles!

¡Cómo temblaron la tierra
y los olivares!

Los cinco cuerpos cayeron
revolcándose en la sangre.
Yo los vi cómo cayeron
en la tarde agonizante.

Eran cinco los que iban
por el camino adelante.
Cinco cuerpos en la tierra
dejaron sobre su sangre.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Dom Ene 01, 2012 8:11 pm

LA MUERTE

poema de Pablo Neruda

He renacido muchas veces, desde el fondo
de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo
de las eternidades que poblé con mis manos,
y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.

No compré una parcela del cielo que vendían
los sacerdotes, ni acepté tinieblas
que el metafísico manufacturaba
para despreocupados poderosos.

Quiero estar en la muerte con los pobres
que no tuvieron tiempo de estudiarla,
mientras los apaleaban los que tienen
el cielo dividido y arreglado.

Tengo lista mi muerte, como un traje
que me espera, del color que amo,
de la extensión que busqué inútilmente,
de la profundidad que necesito.

Cuando el amor gastó su materia evidente
y la lucha desgrana sus martillos
en otras manos de agregada fuerza,
viene a borrar la muerte las señales
que fueron construyendo tus fronteras.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Sáb Ene 14, 2012 11:19 pm

poema de Carlos Marx

tomado de la web DDOOSS, de la Asociación de Amigos del arte y la cultura de Valladolid

No puedo hacer con parsimonia
lo que sacude el alma y la estremece
ni sumirme en la inmovilidad,
y sin cesar me lanzo hacia adelante.

Quiero hacerlo todo mío,
hasta el más alto favor de los dioses,
y con pie audaz penetrar en el mundo
del saber, del canto y del arte.

Todo quiero comprenderlo, siempre en vigilia,
en movimiento siempre,
jamás callar, nunca estar ocioso,
ni dormido en acciones y voluntades.

Ni dedicarme a vagas cavilaciones,
cargando con el yugo despreciable.

Nos quedan todavía por delante
las ansias, las fatigas y la acción.



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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Vie Ene 20, 2012 1:42 pm

El sexo de los ángeles

poema del pensador marxista venezolano Ludovico Silva Michelena

Mis ángeles son ángeles con sexo.
Yo, nada teológico, pero erecto y divino
veo una mujer ángel en mis sueños.

Tiene espíritu y carne
y tiembla cuando la toco,
vuela en torno mío
como una mariposa de cristal
y se detiene en lo alto de mi torre
de mármol.

Como invitándome a escalarla.
Mi angelesa me cuenta, por las noches,
después de la tormenta del amor,
cosas acerca de la soledad de dios.

Dios está helado
en su propia memoria,
recordando a Lucifer
el ángel de la luz que lo alumbraba
cuando estaba prisionero
del tedio de la eternidad.

Mi angelesa me sigue a todas partes.
Como una mujer fiel.
Yo amo su sexo puro y hermoso
como el tiempo.

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Lun Ene 30, 2012 7:05 pm

Dos tipos de silencio, de Linton Kwesi Johnson

En nuestros oídos están tantos lamentos de miseria,
En nuestros cuerpos el sangrado interno de volcanes sofocados
En nuestras cabezas, la erupción de la rebelión.
¿Cómo puede haber calma cuando la tempestad aún no ha venido?

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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Jue Feb 09, 2012 12:09 pm

Poema a Lenin

Bertolt Brecht

Al morir Lenin,
un soldado de la guardia, según se cuenta,
dijo a sus camaradas: Yo no quería
creerlo. Fui donde él estaba
y le grité al oído: “Ilich,
ahí vienen los explotadores. No se movió.
Ahora estoy seguro que ha muerto.

Si un hombre bueno quiere irse,
¿con que se le puede detener?
Dile para qué es útil.
Eso lo puede detener.

¿Qué podia detener a Lenin?

El soldado penso :
Si oye que los explotadores vienen,
puede que estando solo enfermo se levante.
Quizás venga con muletas.
Quizás haga que lo traigan
pero se levantará y vendrá
para luchar contra los explotadores.

El soldado sabía que Lenin
había peleado toda su vida
contra los explotadores.

Cuando terminaron de tomar por asalto
el Palacio de Invierno, el soldado
quiso regresar a su hogar, porque allí
se habían repartido ya las tierras de los propietarios.
Entonces Lenin le dijo: Quédate.
Todavía hay explotadores.
Y mientras haya explotación
hay que luchar contra ella.
Mientras tu existas,
tienes que luchar contra ella.

Los débiles no luchan.
Los más fuertes quizás luchen una hora.
Los que aún son más fuertes, luchan unos años.
Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida,
Èstos son los indispensables.


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Mar Feb 14, 2012 12:34 pm

El martirio de los dioses poema de Juan Carlos Cisneros

marzo de 2003

El dios de la luz, Amón Ra
A Newton no quiere ni aquí ni allá
Éste con su infeliz prisma
Le robó todo el carisma
Qué decir de Maxwell y sus odiosas leyes
Ya no hay misterio en el Valle de los Reyes.

Pobre Hermes, desempleado quedó
Cuando al Olimpo el telégrafo llegó
Desde Asgard Thor maldice impotente
A Franklin y su pararrayos insolente.

Los dioses, con mucha Razón
No son los mismos de antes
Multados pues, Hércules y Sansón
Por consumo de anabolizantes.

Y ya nadie se fija en Afrodita
De nada sirve su pasión
Hay féminas más bonitas
Para muestra Sharon Stone

Poseidón, que a Ulises sin piedad siguió
Infortunado no pudo hacer nada
Con el Calipso y Jaques Cousteau
Quien profanó su abisal morada.

Y dicen que se escondió del francés
Pues lo aquel lo buscó en los siete mares
¿Estará abochornado por el traspiés
oculto entre medusas y calamares?

Para los dioses nada es como antes
Shiva con sus seis extremidades
No sorprende a ningún entomólogo
¿La Tierra se apoya en cuatro elefantes?
Que se lo digan a un geólogo.

Pobre Huracán, dios del viento,
Ya no tiene tanto poder,
Desde arriba le toman fotos ,
Y le ponen nombre de mujer.

Y Quetzalcóatl mal se siente,
Pues la genética está avanzando,
En ponerle plumas a una serpiente,
Para que ésta salga volando.

Odia aun más a la biología
Una diosa, la Virgen María
Pues una oveja nació bien
Por inmaculada concepción
Sin milagro, sin estrella de Belén
Con la magia de la clonación

Y Alá está buscando abogados,
Jehová lo acusa de Terrorismo,
Sus modernos cruzados
Matan tanto como el Cristianismo.

Pero ni Luzbel se ha salvado
Del progreso malvado,
Le hacen hoyos a su morada
Esas odiosas petroleras,
Y ahora el infierno, su casa,
Está infestado de goteras.

Ya no se respeta ni al Cielo
Entre nubes y querubines
El maldito Sputnik pasó al vuelo
Como Juan por su casa.
Y nada pudo hacer San Pedro.

Y el resonado Jehová,
Por su ausencia brilla ya,
Porque al Cielo Gagarin subió,
Y dijo que no lo vio.

Y ya no hay que portarse bien,
Sí al Cielo quieres viajar,
-Para la ruina del Vaticano-
Por 20 millones de dólares
Los rusos te pueden llevar ...


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Re: Poesía y revolución

Mensaje por pedrocasca el Mar Feb 14, 2012 12:37 pm

Testamento

poema de Francisco Aguilar Piñal - año 2003

Cuando mi tiempo su vivir acabe
y pálido mi rostro se despida
de aquellos que me amaron en la vida,
que nadie llore, ni mi fosa cave.

Ser libre quiero, libre como el ave,
al súbito llegar de mi partida.
Ser libre al fin, por la mortal herida
que al hombre llevará donde no sabe.

Cuando mi cuerpo duerma sin querella,
descansaré de atormentadas lizas
y habré pasado, cual fugaz estrella.

No quiero tierras ocres ni calizas.
Mi cuerpo al fuego dad, y a la mar bella
mi póstumo puñado de cenizas.

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