Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

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Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

Mensaje por Fonkom el Jue Dic 16, 2010 4:25 pm

Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)
por Raiza Al-Qurtubí

En 1917 se produce en Rusia la Gran Revolución Socialista de Octubre, dirigida por el Partido Bolchevique, encabezado por Lenin. Este partido era el único que contaba con unos objetivos y una estrategia definidos: favoreció las aspiraciones de los soldados a una paz inmediata (I Guerra Mundial), apoyó las reivindicaciones por parte de los campesinos de reparto de tierras y las exigencias por parte de los obreros del control de la producción industrial y de mejora de las condiciones de trabajo.

La admiración que provocó fue tal que hasta un pensador como el geógrafo P. Kropotkin (1842-1921) regresó a Rusia en 1917 y, siendo uno de los principales teóricos del anarquismo (anarco-comunismo) y adversario declarado del marxismo revolucionario, colaboró con el Gobierno soviético, aunque sin aceptar ningún cargo oficial. En 1920 reconoce el significado universal de la Revolución de Octubre. Poco antes de su muerte, en una carta a los obreros europeos, llama a luchar contra la intervención internacional en la guerra civil rusa.

El eco, más o menos lejano, de la Revolución Bolchevique tuvo también una gran repercusión en nuestra tierra. Andalucía era un país eminentemente agrícola, con el agravante de que existía una muy desigual repartición de la propiedad agraria. Esto provocaba una gran miseria en el campesinado. Por otro lado, la población era mayoritariamente analfabeta. En el campo existía un estado de inquietud y efervescencia social creciente. Desde 1914, la agitación social en toda Andalucía fue progresiva. Entre sus causas estaban el aumento del nivel de concienciación y de fuerza de las organizaciones obreras. Pero es indiscutible que la extraordinaria conflictividad social, el amplio movimiento huelguístico y la violencia revolucionaria que agitó Andalucía en el Trienio Bolchevique, y que podía presentar connotaciones similares a las vividad por Rusia a partir de 1917, tuvo como uno de sus motivos principales el clima psicosocial alentado por la triunfante Revolución de Octubre.

De esta forma, un hecho fundamental en la historia de Europa y del mundo tenía su reflejo, bien peculiar por otra parte, en nuestra historia. El hambre y la desesperación abocaron al campo para la propaganda radical y el espirítu de la lucha de clase adquirió en nuestra tierra una extensión que jamás se había registrado en Andalucía.

Antecedentes

La importancia de estos hechos nos obliga a dirigir la mirada a la historia de Andalucía y buscar los antecedentes que explican la "contextura espiritual" de su proletariado en estos años. La psicología del pueblo, sus conocimientos y su cultura, muy próxima al espíritu libertario o comunal, es obra milenaria y se transmite sobre todo de forma oral. Y, como han reconocido muchos pensadores andaluces, son un factor fundamental para aclarar las muchas conmociones populares habidas en Andalucía desde la conquista cristiana. Citaré sólo algunos de estos antecedentes que considero interesantes para este artículo.

Como indica Blas Infante en su obra "La verdad sobre el complot de Tablada y el estado libre de Andalucía" (1931), en el siglo XI ya se había desarrollado en Córdoba una "República social, expresión política, acaso, de las agitaciones societarias movidas por los discipulos de nuestro gran Aben-Mesarra; y posteriormente expresadas por el primer partido comunista que apareció en Europa: el dirigido por el almeriense Ismael el Roaxani"

Se refería Infante al filósofo y sufí universal Muhammad Ibn Masarra (883-931) nacido en Córdoba. Sospechoso de heterodoxia, partió, con algunos de sus discípulos, al África del Norte, llegando hasta Medina y La Meca y regresando a Córdoba durante el reinado de Abderramán III, caracterizado en su mayor parte por la tolerancia. Ibn Masarra se retiró con un grupo de sus discípulos a una ermita de la Sierra, desde donde impartió sus enseñanzas sufíes que pronto adquirieron raigambre de nacionalismo andalusí. Humildad, amor al enemigo, pobreza voluntaria, constante estudio de sí mismo, solidaridad universal y oración permanente eran las enseñanzas que impartía con el ejemplo. Su escuela, llamada "escuela massarrí", se extendió por la España musulmana y tuvo dos centros principales: uno en Córdoba y otro en Pechina (Almería). Algunos miembros de la escuela massarrí llegaron más lejos que su maestro y derivaron hacia el comunismo, el amor libre y la anarquía.

Pechina en el siglo X se hizo célebre como capital de la República Marítima de Bayyana y capital de la cora andalusí. Ismail de Pechina, discipulo de Masarra, crea pequeñas sociedades en las que se predica un comunismo libertario en lo económico, lo político y lo moral: abolir toda propiedad privada, negación de toda posibilidad de ciencia divina, etc. Después de la conquista cristiana los andaluces son condenados a esclavitud por los señores. Son los moriscos, convertidos en los pueblos de Andalucía en enormes legiones de esclavos jornaleros, de campesinos sin campos (felah-mengu = campesinos expulsados). Son el verdadero pueblo andaluz. Sus frecuentes sublevaciones contra los conquistadores son un elemento a tener en cuenta.

Otra figura importante son los bandoleros sociales, símbolo central en el imaginario colectivo de los andaluces desde tiempos inmemoriales, en tanto se rebela contra poderes dominantes y beneficia a los más débiles. El bandolero, aunque no persigue revolución social alguna, resulta, sin duda, el antecedente de los dirigentes jornaleros que destacan en Andalucía a finales del siglo XIX y primer tercio del XX. Casi todos los rasgos valorados en los bandoleros (audacia, valentía, arrojo, honestidad) están presentes en los líderes anarquistas en este periodo. Por último, y en relación con lo anterior, tenemos como antecedente del Trienio Bolchevique una fuerza revolucionaria de hondo arraigo popular, el anarquismo.

Desde la segunda mitad del siglo XIX y hasta la guerra civil fueron las organizaciones anarquistas las que más fuertemente arraigaron en el campo andaluz. Y en todas las revueltas están presentes, junto al sentido más o menos social, el carácter anárquico de las mismas.
"Andalucía es anarquista apenas, en el s.XIX, apuntan las inquietudes societarias..." (Blas Infante)

Efectivamente, ya en el momento en que las ideas sociales penetraron en la península por Cádiz y Barcelona, ambas naciones se convertirían en las zonas más agitadas por huelgas y luchas anarquistas. Y recordemos que el proletariado andaluz y el catalán fueron dos ejes de la evolución obrera en el Estado español. La semilla de la Internacional arraigó desde el primer momento en Andalucía. En Córdoba se celebró el primer congreso anarquista de Europa. Ante la ruptura entre marxistas y bakuninistas, en los últimos días de 1872 se reunió en Córdoba un congreso anarquista, el primer congreso anarquista del mundo, libre de toda influencia marxista. Andalucía permanece fiel al ruso Bakunin. Poco después los anarquistas andaluces participarían activamente en la sublevación cantonalista.
Como dice el antropólogo Isidoro Moreno: "El anarquismo andaluz fue no sólo un potente movimiento sindical sino mucho más que eso: un verdadero movimiento contracultural...
Una cultura alternativa que no sólo daba una respuesta colectiva al problema de la igualdad social, sino que también pretendía transformar a cada hombre concreto...
Pocas veces y en pocos lugares ha ocurrido como en Andalucía, que una corriente ideológica encontrara para conseguir arraigo una tan favorable base en la cultura de los trabajadores...
"

Entre 1900 y 1930 la expansión del capitalismo agrario en la campiña consolida un sistema de desigualdad social y económica ya de antes fuertemente desequilibrado. En 1905 se produce una gran agitación extendida a toda Andalucía ante la desastrosa sequía y el hambre en donde llegó a recrudecerse el bandolerismo en su forma clásica. "Yo tengo clavada en mi conciencia desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo lo he visto pasear su hambre por las calles del pueblo..." (Blas Infante)

Ante esta situación los jornaleros andaluces se defienden con medios anarquistas: ocupación de fincas, quema de cosechas en 1900 y 1904, asesinato de guardias rurales...
"La tierra andaluza para el jornalero andaluz" se convertía así forzosamente en la reivindicación principal de un pueblo privado de su tierra por la conquista europea. Los años en que en Europa tenía lugar la Gran Guerra (1914-1916) fueron de gran conflictividad en Andalucía sobre todo en el Bajo Guadalquivir. También en este periodo el papel de los anaquistas en las luchas fue extraordinario. Éstos se convirtieron en el principal empuje del movimiento.

Y acercándonos ya a Córdoba y al Trienio Bolchevique tenemos un años 1917, en el que el proletariado cordobés atraviesa uno de sus momentos más bajos. Pero quedaban rebeldes en todos los pueblos: "Siempre alerta, despiertos siempre, mantenían el culto la inefable Acracia y avizoraban el horizonte esperando cada día la aurora de rojos dedos que acabara con las injusticias sociales" (Díaz del Moral)

El Trienio Bolchevique. La ilusión rusa.

Como ya se ha dicho, en noviembre del 17, se establece en Rusia el primer gobierno obrero y campesino de la Historia. El hecho provoca gran conmoción en el movimiento obrero andaluz.

A partir de 1918 una intensísima y generalizada ola de huelgas, motines, ocupaciones de fincas, insurrecciones y enfrentamientos con las fuerzas del orden, sacude la tierra andaluza en el llamado "Trienio Bolchevique Andaluz" (1918-1920). Se debe al historiador andalucista J. Díaz del Moral, notario de Bujalance, y autor del importante libro "Historia de las agitaciones campesinas andaluzas" (1929), la acuñación del término "Trienio Bolchevique" para designar la gran conflictividad social reinante en Andalucía, centrándose sobre todo en Córdoba. Y es que las comarcas de Córdoba constituyeron, casi siempre, el epicentro de aquellas agitaciones y el lugar desde donde se irradiaron a otras zonas de Andalucía. Como ya se ha dicho, este Trienio conocerá el mayor número de conflictos sociales hasta entonces.

Nos cuenta Díaz del Moral que a pesar de producirse en un país lejano, gracias a la prensa, los andaluces supieron de la Revolución Bolchevique: "A fines de año la prensa burguesa y la prensa obrera esparcieron a los cuatro vientos el relato de un hecho estupendo: en Rusia los bolcheviques se habían hecho dueños del poder público, y de la noche a la mañana aplastaron a la burguesía e instauraban un régimen netamente proletario y se disponían a ajustar la paz con Alemania. La noticia produjo el efecto de un explosivo entre los militantes del proletariado español, especialmente, entre sindicalistas y anarquistas. Los toques de llamada resonaron en todos lo confines de la Península[...] Y, como siempre, el entusiasmo encendió los corazones andaluces antes que los de las demás regiones[...] y fue la provincia cordobesa la que constituyó la vanguardia del ejército proletario y la que trabó los primeros combates con la burguesía. De aquí partieron los primeros gritos de guerra[...] Y los rebeldes de cada pueblo actuaban sobre las masas de trabajadores con los clásicos métodos de propaganda anarquista fervorosa y tenaz."

Así pues, la sociedad socialista era posible, las utopías podían convertirse en realidad. Palabras tales como anarquista y sindicalista cobraron para los ricos un carácter verdaderamente terrorífico. La "violencia" llegó a tal extremo que en Córdoba se llegó a declarar el estado de guerra, y en Jaén, Málaga y Granada se hacían contratos colectivos.

Vemos como "la ilusión rusa" pone de nuevo en marcha al proletariado cordobés; pero las noticias de los acontecimientos de 1918 en Europa aceleran el movimiento y engendran en las muchedumbres a fines de aquel año y el primer trimestre del siguiente la convicción firmísima de que de avecinaba el triunfo definitivo. Ante la caída de los imperios centrales, el pueblo estaba entusiasmado. La agitación revolucionaria se extendía por todo el sur.

En el carnaval de 1919 las comparsas de Villanueva de Córdoba cantaban:

Tontería es sostener / al enfermo, que está grave,
no quedando ya por ver / medicina que aplicarle.
Y si no, tender la vista / a los imperios centrales.
Veréis los capitalistas / mover bien los carcañales.


Si las montañas de granito se desplomaban, ¿qué podrían contra la ardiente ola bolchevique los cerros y las lomas? En los cuatro puntos cardinales de Europa, la vieja sociedad capitalista cruje y se tambalea. Los hechos parecían confirmar los vaticinios: en Hungría y Baviera triunfaban los comunistas; en Alemania había abdicado el Kaiser y se formaban consejos de obreros y soldados con el modelo de los soviets; la revolución espartaquista sacudía Berlin y el resto de Alemanía; todos los obreros de la tierra se agitaban, llenos de brío.

"Hacer lo mismo que en Rusia" se convirtió en un lema que recorrió las trincheras de toda Europa. Y, como señala Díaz del Moral, "Rusia, ¡siempre Rusia!", estaba en boca de todos los trabajadores, no se caía de sus labios.

Como pequeña muestra del espíritu que dominaba el momento podemos ver esta hoja clandestina que en el verano de 1919 circuló por la campiña procedente, según Díaz del Moral, de Sevilla, y firmada por "El Soviet de Andalucía". En ella se dice: "¿La chusma dorada te cierra los centros?; ciérrale sus casas. ¿Que te encarcelan; reclúyelos para que se pudran en sus cojines. ¿Que maltratan a tu compañera?; acecha las suyas y desfigúrales por lo menos el físico. ¿Que fomentan la muerte de tus hijos?; ya sabes que el lobo tiene lobeznos. ¿Que cuentan con núcleos armados?; en las minas hay dinamita. ¿Te amenazan con engrasar sus máquinas para que durante el paro no se piquen?; cuando vuelvas al trabajo destruye sus engranajes... Todo el procedimiento que uses contra ellos será humano, porque el mal que les ocasiones será en beneficio de la humanidad."

No sólo las bases proletarias tenían la esperanza en un triunfo inmediato. Los dirigentes anarcosindicalistas también creían firmemente que estaba ya a la vista la tierra de promisión y que el camino más corto para alcanzarla era Andalucía. El propio Buenacasa, secretario de la CNT, en "La Voz del Campesino" prometía a cada trabajador toda la tierra que necesitase: "En Rusia nuestros hermanos campesinos se han repartido la tierra según las necesidades de cada cultivador." La expropiación estaba contenida en el lema La tierra para los que la trabajan. Así pues, se veía cercano lo que Blas Infante, ya en "El ideal andaluz" de 1914, creía como "el más inmediato y central de los ideales próximos: la tierra para el jornalero andaluz..."

El trienio 1918-1920, no sólo repercutió en el campo sino también en los ambientes mineros o urbanos. En la cuenca minera del Valle del Guadiato, al norte de Córdoba, no eran los campesinos sino los obreros de la industria los que creían en la pronta victoria. En una hoja suelta dirigida a los mineros (septiembre de 1919) se lee: "No os conformeis con el aumento de sueldo ni con la disminución de las horas de trabajo... Queremos que las tierras, las fábricas, minas y útiles de trabajo sean posesión de la humanidad... Que se derrumben las injusticias sociales y por primera vez reinen la paz, el amor y el trabajo sobre la faz de la tierra."

En marzo de 1919 se funda en Moscú La Komintern (Internacional Comunista), organización revolucionaria internacional que unió a los Partidos Comunistas de distintos países.

En Andalucía los límites entre socialismo y anarquismo (e incluso comunismo) eran muy vagos entre los militantes de base. La Revolución Rusa había radicalizado a los anarcosindicalistas. El 10 de diciembre de 1919, la CNT abre su Congreso Nacional en el Teatro de la Comedia de Madrid. Gracias a la actuación en sus sindicatos de grupos probolcheviques cautivados por el aroma revolucionario que de Rusia llegaba, la CNT decide adherirse provisionalmente a la Internacional Comunista y a su carácter revolucionario. Los bolcheviques lograron ocupar la dirección de la sindical durante más de un año. Pero en 1922, el informe de Ángel Pestaña, que había estado en Rusia como observador, provoca la retirada de la CNT de la Komintern. Esto lleva también a la salida de algunos de sus dirigentes, como el luchador catalán Andreu Nin. Las grandes expectativas suscitadas en Rusia también tenían que agradar forzosamente a los socialistas del PSOE que se mostraban entusiasmados ante la inminencia de la revolución mundial.

La solidaridad con Rusia se hacía necesaria ante las amenazas de la contra-revolución. Así en el Congreso Campesino de Andalucía y Extremadura en Jaén de 1920 se aprueban mociones como esta: "...Libertad de importación de productos de primera necesidad, restableciendo las relaciones comerciales con Rusia e incautación de los ferrocarriles y transportes marítimos.
Otros acuerdos... Un voto de simpatía a la República rusa y que España reconozca al gobierno de Moscú y entre en relaciones con él.
" (El Socialista, 1 de noviembre de 1920)

Era notorio que habían numerosos sectores socialistas que simpatizaban con la política leninista. Por esto, cuando después de una breve participación el PSOE abandona la Komintern, también se producen escisiones en su seno dando lugar en 1922 al nacimiento del PCE.

No acaba aquí la cosa. La influencia de "Octubre" va más allá en Andalucía, "este pueblo secularmente esclavizado, a quién algunos denominan la Rusia del Sur" (Blas Infante). Igual que las masas jornaleras andaluzas, Blas Infante está siguiendo apasionadamente los sucesos rusos y se manifiesta: "amigo de todas las Revoluciones, y enemigo de la Dictadura Burguesa". Ya antes del gran revulsivo de la Revolución, Infante había hablado a los socialistas, anarquistas y comunistas del Centro Obrero Cruz Verde, de Sevilla y les invita a dialectizar su internacionalismo con su andalucismo a través de la socialización de la Tierra: "Pertenecéis a este grupo de la Humanidad; comenzad por su redención. Así, impulsaréis las de los demás."

Lógicamente, como explica Isidoro Moreno, las fuertes luchas jornaleras durante el "Trienio Bolchevique" en reivindicación de la Reforma Agraria y con el objetivo de la revolución social, así como la consiguiente represión a través del aparato de un Estado fuertemente centralista, defensor de los intereses de la gran burguesía terrateniente, actúan de catalizadores para convertir al ala más progresista de un movimiento de carácter regionalista andaluz, en claramente nacionalista y de clase, acercándose a algunos planteamientos de los libertarios andaluces. Este giro hacia un nacionalismo radical lo atestiguan los manifiestos de las Asambleas Andalucistas de Ronda (1918) y, sobre todo, de Córdoba (1919).

En la Asamblea de Ronda de 1918 los nacionalistas aprueban la bandera nacional de Andalucía y su himno. Éste incorpora en su letra el binomio "Tierra y Libertad", nombre del más representativo periódico anarquista leído en el campo andaluz de la época.

En noviembre de ese año Infante grita por primera vez ¡Andalucía libre! Tres meses después, en febrero de 1919, será en Córdoba por primera vez públicamente, ¡Viva Andalucía Libre!, lo que provocará un sobresalto al Gobernador de Córdoba, que lo transmitirá al Ministro dictatorial español. Éste ordena la clausura de los Centros Andaluces, esparciendo a sus asociados, por lugares de deportación.

Pero el grito "siguió resonando, fluyente de los labios de los desterrados" y de las "gargantas jornaleras". Estos hechos, así como la pérdida -si bien transitoria- del temor a las acusaciones de separatismo, son datos que evidencian este cambio nacionalista.

En este tiempo, la actividad propagandística del nacionalismo, con su revista "Andalucía", se centra en Córdoba que siempre fue para Blas Infante "una garantía de fuerza o de energía brava al servicio de los ideales andalucistas."

El 1 de enero de 1919 coicidiendo también con la insurrección campesina, Blas Infante redacta el Manifiesto Nacionalista de la Asamblea de Córdoba, cuyo contenido es, básicamente, la autodeterminación de la Patria andaluza. En él puede leerse: "Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España..."; "Declarémonos separatistas de este Estado..."; "Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio o al perecimiento..."; Advierte a los ricos: "Ved que el hambre del pueblo ruge..."; Alienta y motiva a los obreros: "La democracia trabajadora de Oriente, organiza la República Federal Rusa, constituida sobre la base de la libre federación de las regiones y nacionalidades, organizadas en soviets regionales y locales."; "Vengan los obreros, sobre todo los campesinos, a defender la aplicación del sagrado principio de tierra y libertad..." Y acaba lanzándoles un grito impresionante: "¡Arriba los corazones! ¡No emigréis, combatid! La tierra de Andalucía es vuestra. ¡Recobrad la tierra que vino a arrebataros la dura dominación!... Vuestra redención es la de la patria nuestra."

El acercamiento a los planteamientos de los libertarios andaluces queda claro ya que el nacionalismo que proclama Blas Infante es un nacionalismo internacionalista. Y esto muestra la gran simpatía ideológica que sentía el andaluz con el eslavo Bakunin muy vinculado, éste, al problema de las nacionalidades oprimidas como vemos en el siguiente texto: "El Estado no es la patria, es la abstracción, la ficción metafísica, mística, política, jurídica de la patria. Las masas populares de todos los países quieren profundamente a su patria; pero es un amor real natural. No se trata de una idea, se trata de un hecho. Por él, yo me siento francamente y sin cesar, patriota de todas las patrias oprimidas." (Mijail Bakunin, 1871)

Aunque también podríamos trazar una relación con esta afirmación de Lenin referida a los movimientos de liberación nacional: "La revolución socialista no será única y principalmente una lucha de los proletarios revolucionarios de cada país contra su burguesía; no, será una lucha de todas las colonias y de todos los países oprimidos por el imperialismo, de todos los países dependientes contra el imperialismo internacional." (V. I. Lenin, Obras Completas).

Para finalizar esta incursión por el "Trienio Bolchevique Andaluz" hay que decir que Blas Infante se declara ya en estos años comunista. Pero, acercándose cada vez más al anarcosindicalismo andaluz, en 1921 rechaza la dictadura proletaria porque "reprime el comunismo libertario y fraternal". Propone en su lugar la Dictadura Pedagógica, "prolekultur", antiburocrática.


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Andalú M-L
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Re: Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

Mensaje por Andalú M-L el Miér Dic 22, 2010 6:18 am

Muy buen artículo, viene muy bien este tipo de información, ya que la que hoy sobrevive sobre el Trieno Bolchevique Andaluz es bastante escasa.
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Re: Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

Mensaje por DeGaulle el Jue Mar 03, 2011 2:06 pm

Andalú M-L escribió:Muy buen artículo, viene muy bien este tipo de información, ya que la que hoy sobrevive sobre el Trieno Bolchevique Andaluz es bastante escasa.

Estoy de acuerdo.
La guerra quemó casi todo recuerdo sobre el tema.
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Zakhal
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Re: Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

Mensaje por Zakhal el Lun Mar 28, 2011 7:51 pm

Interesante información,había tenido muy poco acceso a ella.Gracias por el apaño.
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Re: Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

Mensaje por Julian_Ferrer el Vie Abr 12, 2013 3:13 pm

Hola buenas, estoy leyendo un libro, titulado historia de las agitaciones campesinas andaluzas de Juan díaz del Moral y, aparentemente, por lo poco que he leído, parece que este autor enfoca como causa de las revoluciones en el trienio bolchevique andaluz el querer obtener los proletarios mejoras salariales, de trabajo, etc. Yo quería preguntarles si alguno sabe de un libro en que enfoque como causa de las agitaciones una causa puramente revolucionaria, es decir, que estaban bajo la gran influencia de la URSS y querían llevar a cabo la dictadura del proletariado (o bien seguir una línea anarquista). Espero haberme explicado correctamente, un saludo.

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Re: Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

Mensaje por pedrocasca el Vie Abr 12, 2013 8:46 pm

O he leído mal el texto o no me he enterado de donde procede, aunque no parece difícil de encontrar:

INDEPENDENCIA, nº 52, mayo-agosto de 2010
La revista de la organización política de izquierda independentista Nación Andaluza. Editada desde 1992.

Se puede descargar en formato pdf desde el link:

http://revistaindependencia.files.wordpress.com/2010/11/revista-indepedencia-52.pdf

Sumario

Editorial
Contra el tópico: los procesos de liberación nacional desde una perspectiva socialista. Por Carlos Ríos
La Constitución de Antequera; su importancia y actualidad (3ª parte). Marxismo, anarquismo y federalismo infantista. Por Francisco Campos López
Por un sindicalismo nacional y revolucionario: andaluz, de clase y de base. Por Nación Andaluza
90 años del Trienio Blochevique andaluz y Gustav Klucis. Por Raiza Al-Qurtubi.
Sobre el internacionalismo proletario: teoría y práctica. Por Al-Core

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Re: Trienio Bolchevique Andaluz (1918 - 1920)

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