Pedro I de Castilla.

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    Ereshkigal
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    Pedro I de Castilla.

    Mensaje por Ereshkigal el Sáb Dic 04, 2010 3:34 pm

    Pedro I de Borgoña. Fue el último rey legítimo de Castilla, apodado con el sobrenombre de Pedro el Cruel por sus enemigos, amigo de los judios, un rey que se sentía más cercano al pueblo que a la aristocracia que era su gran enemiga junto con la Iglesia. Pedro de Borgoña no fue un santo pero tampoco el demonio que vendieron los Trastámara. Para mí, aunque soy republicana, el caso de difamación y la creación de la leyenda negra de Pedro I del castilla es una de las más sangrantes, imjustas y olvidadas de la historia. Si os interesa conocer más sobre este monarca os recomiedo que leáis la Crónica del rey Don Pedro y del rey don Enrique, su hermano, hijos del rey Alfonso onceno, de Pedro López de Ayala (es partidista porque Ayala se pasó al bando enemigo, un cambia-chaquetas en toda regla) o libros como Pedro I el cruel y Enrique de Trastamara, de Julio Valdeón Baruque o Pedro I el Cruel ( 1334-1369), de Luis Vicente Díaz Martín entre la numerosa bibliografía que existe sobre este controvertido rey.


    Situándonos en el contexto histórico


    Europa, tras vivir un espléndido siglo XIII, comenzaba el nuevo siglo en una fase de estancamiento que se mantendría hasta el primer tercio del siglo XIV. No hubo una única causa que motivara la gran crisis del siglo XIV sino que estuvo provocada por una amalgama de ellas: una de las más importantes fueron los diversos brotes de peste que asolaron Europa y que provocarían un importante descenso demográfico con importantes connotaciones socioeconómicas. Y a todo esto hay que añadir una profunda crisis espiritual, social y política.

    Los antecedentes los podemos encontrar en Francia: Felipe IV el Hermoso (1285-1314) fue el monarca francés con cuyo reinado se inició la crisis financiera de Francia, la cual, a su vez, fue la antesala de la crisis económica de todo el occidente europeo de 1317 al primer tercio del siglo XV. La crisis financiera obligo a Felipe el Hermoso a realizar repetidas devaluaciones de su moneda. No tardó demasiado en que esta presión económica ejercida sobre el clero le hiciera entrar en conflicto con el papa Bonifacio VIII, al que logró hacer prisionero aunque fue liberado poco después. Al morir el Papa el mismo año de su cautiverio le siguió un breve pontificado e inmediatamente fue elegido Clemente V, obispo francés al que Felipe IV consiguió atraer y que fijase su residencia en Aviñón, bajo el pretexto de una supuesta inseguridad en la ciudad de Roma.

    Al traslado de la sede papal de Roma a Aviñón durante la mayor parte del siglo XIV se lo conoce como “cautiverio de Babilonia” y debido a estas circunstancias, la reputación del Papado quedó manchada, y hubo un clima de desconfianza en toda la Europa Cristiana Occidental debido a la influencia de Francia en los asuntos de índole eclesiástica (por ejemplo, Felipe IV consiguió que el Papa Clemente V aboliera la orden de los caballeros templarios).

    Como las desgracias nunca vienen solas a la crisis económica se le unieron otros factores como las grandes epidemias ( la Peste Negra, traída por marinos Genoveses desde Oriente y que según los historiadores pudo causar más de veinticinco millones de muertes, más del 40% de la población europea, quedando muchos burgos. aldeas y ciudades completamente desiertos y causando un drástico descenso de la mano de obra disponible) la Guerra de los Cien Años, el avance turco en oriente, los problemas de la iglesia, en particular, el Cisma de Occidente.

    En España, al igual que en el resto de Europa, los siglos XIV y XV se vieron marcados por una profunda crisis demográfica, económica y política. Al igual que en el resto de Europa los factores que intervinieron fueron las malas cosechas que provocaban carestía y hambre y la Peste Negra.

    Sin embargo la crisis afectó de manera positiva al comercio castellano que se basaba en la exportación de lana a Flandes. En cuanto a las crisis sociales se intensificaron, produciéndose diversos levantamientos de campesinos en el siglo XV, siendo las más importantes las Guerras Irmandiñas en Galicia y los Payeses de remensa en Cataluña. Como los judíos solían ser el chivo expiatorio de los males de la sociedad medieval (si algo malo sucedía era seguro que un judío había envenenado un pozo o algo similar) las persecuciones contra este colectivo aumentaron.

    La casa de Borgoña

    Se trataba de una rama colateral de la Casa Condal Palatina de Borgoña que fue la dinastía reinante en Castilla y León desde 1126, debido al enlace matrimonial de Urraca, hija de Alfonso VI de Castilla con un príncipe de esta casa. La dinastía Borgoña desapareció en 1369 con el asesinato de Pedro I de Castilla siendo sustituida por una nueva dinastía bastarda, la de los Trastámara.

    Pedro I como heredero de Castilla

    Pedro I de Castilla fue hijo de Alfonso XI el Justiciero y de María de Portugal, un matrimonio que nunca tuvo una buena relación ya que fue realizado por motivos políticos y porque enseguida, Alfonso XI conocería a Leonor de Guzmán, una joven viuda que se convirtió en su amante.

    Del matrimonio de Alfonso XI y María de Portugal nacieron dos hijos: Fernando ( 1332) y Pedro, nacido en Burgos en 1334. El hijo primogénito, Fernando falleció antes de cumplir un año y Pedro se convirtió en el heredero legítimo al trono.
    Alfonso XI regaló a su esposa, María de Portugal a un plano secundario mientras que convertía su amante Leonor de Guzmán en su consejera, tenía con ella diez hijos y le concedía importantes beneficios y prerrogativas a su familia, hecho que, naturalmente, ocasionó la ira del rey de Portugal.

    Eduardo III de Inglaterra envió una delegación en 1335, con la intención de proponer una futura boda entre el príncipe Pedro y su hija Isabel. La propuesta fue rechazada por Alfonso XI por que la consideraba muy prematura, ya que Pedro no tenía un año de edad. En 1342, Eduardo III volvió a ofrecer la mano de otra de sus hijas, Juana, en matrimonio. (Inglaterra estaba interesada en que Castilla tomase partido por ella en el conflicto de la Guerra de los Cien Años y qué mejor que en un enlace matrimonial entre una de las hijas del monarca inglés y el heredero de la Corona de Castilla).Sin embargo, en 1345 Francia y Castilla firmaron una alianza según la cual Pedro contraería nupcias con Blanca de Navarra pero el enlace nunca se llevó a cabo porque Blanca se negó a casarse por segunda vez (era viuda de Felipe VI de Valois)

    Inglaterra insistió y poco después se firmó un convenio que estipulaba el matrimonio del príncipe Pedro con la infanta Juana. Pero en 1348 la infanta Juana falleció cuando se dirigía hacia Castilla por lo que el matrimonio nunca se pudo celebrar.
    El 6 de Marzo de 1350 falleció Alfonso XI en el asedio de Gibraltar, víctima de la peste bubónica que asolaba Europa.
    Tras la muerte de Alfonso XI, Leonor de Guzmán, cayó en desgracia. Al llegar a Sevilla fue encarcelada en el alcázar. Posteriormente la trasladaron a Carmona, y finalmente a Talavera de la Reina, lugar donde murió en 1351 por orden de la Reina Madre.

    Bastardos de Alfonso XI

    Pedro Alfonso de Castilla, Señor de Aguilar (1330-1338)

    Juana Alfonso de Castilla, señora de Trastamara (1330)

    Sancho Alfonso de Castilla, Señor de Ledesma (1331-1343)

    Enrique de Trastámara(1333),adoptado por el señor de Noreña y heredero del condado de Trastamara.

    Fadrique Alfonso de Castilla, Mestre de Santiago y Señor de Haro (1334-1358)

    Fernando Alfonso de Castilla, Señor de Ledesma, muerto muy joven.

    Tello de Castilla, primer señor de Aguilar de Campo y Conde de Vizcaya (1337-1370)

    Juan Alfonso de Castilla, señor de Badajoz y de Jerez de la Frontera (1341-1359)

    Sancho de Castilla, conde de Alburquerque (1342-1375)

    Pedro Alfonso de Castilla (1345-1359)


    Reinado de Pedro I

    El comienzo del reinado de Pedro I de Borgoña fue especialmente convulso ya que diversas facciones se disputaban el poder: su propia madre que había quedado relegada a un segundo plano en vida del difunto rey, los infantes de Aragón y los hijos bastardos que su padre había tenido con Leonor de Guzmán.

    Inmediatamente después de la muerte de Alfonso XI, Pedro I fue proclamado rey de Castilla y León en Sevilla. Se debatieron diversos puntos de interés como el aumento de precios y salarios (se los intentó frenar con una regulación de oficios), la conveniencia del uso del apellido para poder identificar y perseguir a los delincuentes, la protección de la comunidad judía y un acercamiento político a Francia.

    Su hermanastro Enrique encabeza una rebelión y se apodera de la ciudad de Algeciras; Pedro I se muestra generoso con él y lo perdona (yo supongo que se arrepintió el resto de su vida de esta decisión pero así es la Fortuna, como cantaban los goliardos en el Medievo: impredecible y caprichosa, como el propio rey).

    Los historiadores dicen que el consejero de Pedro I, Juan Alfonso de Alburquerque, un portugués que pertenecía al séquito de la reina María y que había sido su ayo, lo previno contralas intenciones de los hijos de Leonor de apoderarse del trono. Alburquerque comenzó siendo un buen consejero para el rey pero las desavenencias políticas entre ambos harían que Pedro I inclinara la balanza de la política internacional hacia Inglaterra mientras que el consejero prefería una alianza con Francia y, exiliado a Portugal, acabaría apoyando a los Trastamara.

    Por esa época el joven rey (tenía dieciséis años) cayó gravemente enfermo( no me ha quedado claro cuál fue la dolencia que padeció) y se barajaron varios candidatos para su sucesión en caso de óbito. Los que tenían más posibilidades eran Juan Núñez de Lara y Fernando marqués de Tolosa. Al mismo tiempo, Inglaterra viendo peligrar sus intereses debido al apoyo castellano a Francia atacó a la flota castellana y salió vencedora.

    En aquel momento la muerte pasó de largo y Pedro I se restableció.

    El señorío de Lara

    Juan Nuño de Lara falleció en 1350 y algunos vizcaínos temerosos de que el rey Pedro I tuviera intención de asesinar al niño para apoderarse de sus señoríos, recogieron al niño, que en esos momentos se encontraba en Paredes de Nava con su aya, y se lo llevaron con ellos a Vizcaya.

    Al tener conocimiento de estos hechos el rey ordenó perseguirlos, saliendo él mismo en su persecución. Los acompañantes de Nuño Díaz de Haro, que habían previsto que el rey los perseguiría, salvaron al joven por su rápida actuación. Poco después el rey atacó el señorío de Vizcaya, intentando capturar a su señor, tomando la Casa de Orozco. Sin embargo, los vizcaínos lucharon para defender su territorio, impidiendo que el rey capturase a su señor, que falleció en la ciudad de Bermeo en 1352 a la edad de 4 años.

    Cortes de Valladolid de 1351

    Las primeras Cortes de Castilla celebradas durante el reinado de Pedro I se celebraron en Valladolid desde el otoño de 1351 a los inicios de a primavera de1352.

    En ellas se dictaron diversas medidas como organizar la persecución de los delincuentes, ejercer un control de precios y salarios para hacer frente a la crisis económica, proteger el comercio con Flandes de gran importancia para el reino.
    En las Cortes de Valladolid también se prohibieron la vagancia, la mendicidad, se ordenaron las horas de trabajo en cada estación del año y se tasó el precio de los productos. Para ello se reorganizó la administración de justicia y se buscó favorecer el comercio beneficiando la agricultura y la ganadería, al mismo tiempo, se intentó poner freno a la persecución de los judíos otorgándoles poder ocupar barrios apartados en las ciudades y villas y nombrar sus propios alcaldes para que se ocuparan de sus pleitos.

    En las Cortes de 1351 se produjo el primer enfrentamiento entre los grupos nobiliarios y la monarquía a causa de los lugares de behetría ( en los que los campesinos pueden elegir señor) y los resultados de la comisión que, tras la realización de un inventario, redactó un índice fiscal en el que además de conocer la pertenencia de las behetrías se copiaron los privilegios y cartas de quienes alegaban poseer estos derechos. El rey, entre otras cosas, se enteró de la autenticidad o falsedad de los derechos nobiliarios, negándose a ceder la administración de la justicia y parte de los impuestos que correspondían a la corona.

    En términos políticos el gran conflicto de la época fue la lucha entre la nobleza y la monarquía. Pedro I era un decidido partidario del absolutismo monárquico y encontró su apoyo en la naciente burguesía y en la baja nobleza. Solía elegir como colaboradores a juristas salidos de las universidades y a judíos y a judíos, como Samuel Leví que fue su tesorero y una especie de Valido.

    La alta aristocracia era el enemigo directo y más encarnizado de Pedro I. Este grupo se hallaba compuesto, entre otros, por los numerosos bastardos que Alfonso Xi tuvo con Leonor de Guzmán y el infante aragonés Don Fernando. En el terreno económico, la nobleza, dañada por la recesión de la época buscaba nuevos señoríos. En cuanto al terreno político buscaba la constitución de un gobierno en el que pudiera participar activamente.

    A medida que la lucha se iba perfilando, loe enemigos del rey acumulaban acusaciones contra él, especialmente lo tachaban de cruel y de sanguinario y de protector de los judíos, incluso lanzaron rumores malintencionados (bueno, todos los rumores son malintencionados) en los que afirmaban que era hijo de un judío llamado Pero Gil.

    María Padilla

    A Pedro I le gustaban las mujeres más que a un tonto un lápiz (o una tiza) pero hubo una entre sus numerosas amantes que fue sin duda su favorita: María Padilla (1334-1361). Fue una dama perteneciente a una familia de la nobleza castellana que fue amante del rey desde 1350 cuando éste se dirigía a Asturias a combatir a su hermanastro Enrique. Se dice que fue una influencia beneficiosa para el rey y permaneció leal a él a pesar de sus devaneos amorosos con otras mujeres. Tuvieron tres hijas y un hijo, Alfonso, al que Pedro quería nombrar su heredero.

    En este año morio en Sevilla de su dolençia doña Maria de Padilla. E fizo el rrey fazer allí e en todos sus rregnos grandes llantos por ella en grandes cumplimentos . E leuaronla a enterrar al monasterio de Santa Clara de Estudillo que ella fiziera e dotara.

    E fue doña Maria mujer de buen linaje e fermosa e pequeña de cuerpo e de buen entendimiento. E morio en Seuilla en el mes de jullio deste dicho año e dexo fijos que ouiera del rrey a don Alfonso e a doña Beatriz e a doña Constança e a doña Ysabel de las quales diremos en su lugar.
    (Crónica del rey Don Pedro y del rey don Enrique, su hermano, hijos del rey Alfonso onceno, de Pedro López de Ayala)

    Matrimonio con Blanca de Borbón

    El 3 de Junio de 1353 Pedro I contrajo matrimonio por razones políticas con Blanca de Borbón, a la que abandonó dos días después ( dicen que para seguir a María Padilla). En la elección de Blanca de Borbón jugó un importante papel la corte que rodeaba a Don Pedro, empezando por su madre, la reina Doña María de Portugal. El papa Clemente VI de Aviñón en connivencia con Juan II de Francia, envió en 1350 una serie de misivas a la reina madre y a la corte castellana en las que trataba las conveniencia de una alianza matrimonial entre Francia y Castilla que reforzase el pecto político ya existente. Para ello se eligió a Blanca de Borbón, hija del duque de Borbón y emparentada con el rey de Francia.

    Según los términos del contrato matrimonial el rey de Francia se comprometía a pagar una dote de trescientos mil florines de oro, pagados a plazos de la siguiente manera: veinticinco mil florines en la siguiente Navidad, otros veinticinco mil florines al salir Doña Blanca de Francia y cincuenta mil florines cada año el día de Navidad hasta que quedase saldado el pago.

    El rey de Castilla, a cambio, le entregaba las villas de Arévalo (Ávila), Sepúlveda, Coca ( Segovia) y Mayorga ( León), así como sus rentas. Si la cifra de dichas rentas no alcanzaba las que poseía la reina madre del rey de Castilla, se debían entregar otros lugares hasta completarlas.

    En el supuesto de que Blanca de Borbón falleciese sin dejar descendencia Pedro I debía restituir a Francia la suma de florines recibida como dote y las villas que Castilla donara a la reina volverían de nuevo a la corona.
    Con este matrimonio el rey francés pretendía conseguir el control del canal de la Mancha, de vital importancia para el comercio marítimo de la época.

    El rey francés no cumplió el contrato y no pagó la cantidad estipulada, además, Blanca de Borbón tardó siete meses en llegar a Valladolid ( lo cual debía de ser mucho tiempo incluso para el estado de los caminos de la época). El enlace se llevó a cabo y Pedro I tardó un año en conseguir que los obispos de Ávila y de Salamanca declarasen nulo su matrimonio. Blanca, abandonada por Pedro I fue confinada primero en Sigüenza y luego en el Alcázar de Toledo donde moriría tiempo después envenenada. Los nobles rebeldes la tomaron como símbolo, en realidad fue un chivo expiatorio y sólo Clemente VI la apoyó hasta el final.

    Capítulo IX. De algunas cosas que un clérigo de santo Domingo dixo al rrey don pedro.


    Estando el rrey en aquel lugar de Acofra çerca de Najara llegó a el vn clerigo de misa que era natural de Santo Domingo de la Cal çada e dixole que quería fablar con el aparte . E el rrey dixole que le plazia de lo oyr e el clerigo le dixo asi: “Señor, Santo Domingo de la Calçada me vino en sueños e me dixo que viniesse a vos e que vos dixiesse que fuesedes cierto que si vos non guardasedes, que el conde don Enrrique vuestro hermano os auia de matar por sus manos.” E el rrey fue muy espantado e dixo al clerigo que si auia alguno que le auia aconsejado a decir esta rrazon. E el clerigo dixo que non, saluo Santo Domingo que gela mandara decir esta rrazon.

    E el rrey mando a los que ý estauan e mando al clerigo que lo dixiesse delante delloslo que le auia dicho aparte. E el clerigo dixolo segund que primero lo auia dicho. E el rrey penso que lo dizia por inducimiento de algunos e mando luego quemar al clerigo allí donde estaban sus tiendas
    (Crónica del rey Don Pedro y del rey don Enrique, su hermano, hijos del rey Alfonso onceno, de Pedro López de Ayala)

    Matrimonio con Juana de Castro

    En 1354, estando casado con Blanca de Borbón, Pedro I contrajo matrimonio con Juana de Castro, viuda de Diego de Haro y hermana de la legendaria Inés de Castro, la reina portuguesa que se sentó en el trono después de su muerte). El enlace entre Juana de Castro y Pedro I se llevó a cabo en la iglesia de San Martín de Cuéllar.
    Algún tiempo después el rey abandonó a doña Juana quizá porque fue excomulgado por el papa por desobedecer su mandato y no volver con Doña Blanca. Juana de Castro, que tuvo un hijo con el rey: Juan de Castilla y Castro, recibió como donación el señorío de Dueñas en donde pasaría el resto de sus días como reina de Castilla.

    Primera rebelión

    Tras la muerte de Alburquerque en Medina del campo, Enrique de Trastamara se convirtió en el líder de la rebelión contra el rey. En tejadillo, un pueblo cercano a la localidad de Toro, se celebró una reunión entre los rebeldes y Pedro. La rebelión quedó, aparentemente, desmantelada.

    En 1355 el ejército real tomó la ciudad de Toledo donde la población se levantó y empezó a ejecutar a los rebeldes. Toro cayó en 1356. Estos primeros enfrentamientos beneficiaron en gran medida al rey, parecía que la balanza se inclinaba de su lado y su hermanastro Enrique se vio obligado a huir y refugiarse en la corte del rey Juan II de Francia.

    La Guerra de los dos Pedros

    La guerra entre Castilla y Aragón durante este periodo se encuadra dentro del marco de la Guerra de los Cien Años y de la Guerra Civil Castellana entre Pedro I y su hermanastro Enrique, Pretendiente al trono de Castilla.
    Se pueden ofrecer diferentes motivos para esta contienda: la alianza de Pedro de castilla con Génova, el conflicto por la posesión del reino de Murcia entre Castilla y Aragón… y la desencadenaría el ataque de dos barcos catalanes contra embarcaciones genovesas.

    Primera fase (1356-1361)

    Se produjeron diversas correrías militares por ambos bandos en territorio enemigo pero sin duda el hecho más destacable fue el ataque al puerto de Barcelona por parte de Castilla con ayuda de la flota genovesa

    Segunda fase (1362-1363).

    En esta fase destacó la rapidez de los ataques castellanos, que encontraron escasa resistencia y llevaron a la ocupación de muchas villas y ciudades de Aragón y Valencia y al asedio de sus capitales.. La paz de Murviedro (1363), que interrumpió las hostilidades, fue denigrante para el rey de Aragón , que se vio obligado a aceptar la ocupación castellana de parte de sus tierras.


    Segunda rebelión

    La batalla de Nájera ( 1367).

    Enrique de Trastamara se apoderó de la ciudad de Nájera apoyado por las tropas francesas de Du Guesclin pero le salieron al encuentro las tropas de Pedro I y de Eduardo de Lancaster, el Príncipe Negro

    CARTA DEL PRÍNCIPE DE GALES A ENRIQUE II


     Eduardo, hijo primogénito del rey de Inglaterra, príncipe de Gales y de Guiena, Duque de Cornualles y Conde de Cestre: Al noble y poderoso príncipe don Enrique, Conde de Trastamara:
              
    Sabed que, en estos días pasados, el muy alto y muy poderoso príncipe don Pedro, rey de Castilla y de León, nuestro muy querido y muy amado pariente, llegó al principado de Guiena donde nós estábamos y nos hizo entender, que, cuando el rey don Alfonso, su padre, murió, todos los de los reinos de Castilla y de León le recibieron pacíficamente y tomaron por su Rey y Señor, entre los cuales fuisteis vós uno de los que así le obedecieron y estuvisteis gran tiempo en su obediencia. 

    Y dice que, después de esto, ahora puede hacer un año, que vós, con gentes y fuerzas de diversas naciones, entrasteis en sus reinos y se los ocupasteis y os Llamasteis Rey de Castilla y de León; y le tomasteis sus tesoros y sus rentas y le tenéis su reino así tomado y forzado y decís que lo defenderéis de él y de los que le quisieren ayudar. Por lo cual, estamos muy maravillados de que un hombre tan noble como vós, hijo de rey, hicieseis cosa tan vergonzosa contra vuestro rey y señor.           
    Y el rey don Pedro envió a contar todas estas cosas a mi señor y padre, el Rey de Inglaterra, y le requirió auxilio, lo uno por el gran deudo y linaje que las Casas de Inglaterra y Castilla tuvieron juntas (no olvidemos que Eduardo I de Inglaterra casó con Leonor de Castilla) y también por las ligas y confederaciones que el dicho rey Don Pedro tiene hechas con el rey de Inglaterra, mi padre y mi señor. Y conmigo que le quisiese también ayudar a retomar su reino y cobrar lo que es suyo.

    Y el rey de Inglaterra,mi padre y mi señor, viendo que el rey Don Pedro, su pariente, le enviaba a pedir justicia y derecho y cosa razonable a que todo rey debe ayudar, quiso así hacerlo y nos envió el mandato de que, con todos sus vasallos y valedores y amigos que él tiene, le viniésemos a ayudar y confortar según cumple a su honra.

    Por esta razón nos encontramos aquí y estamos hoy en el lugar de Navarrete, qué está en los términos de Castilla. Y porque, si fuese voluntad de Dios que se pudiese evitar tan gran derramamiento de sangre de cristianos como acontecería si hubiese batalla, de lo cuál sabe Dios que, a nós, pesará mucho.

    Por ello, os rogamos y requerimos, de parte de Dios y del Mártir San Jorge, que, si os place que nós seamos buen medianero entre el dicho rey Don Pedro y vós, que nos lo hagáis saber y nós trabajaremos para que vós encontréis ventajas en sus reinos y en su buena gracia y merced, para que, honrosamente, podáis vivir holgadamente y gozar de vuestro estado y condición. Y si algunas otras cosas tuviese que aclarar entre él y vós,con la merced de Dios, procuráremos ponerlas en tál estado que vós quedéis bien satisfecho.

    Y si esto no os place y queréis que se libre la batalla, sabe Dios que ello nos desagradará mucho; sin embargo, no podemos excusar ir con el dicho rey Don Pedro, nuestro pariente, por el reino; y si algunos quisiesen obstaculizar los caminos a él ya nós, que con él vamos, nos haremos mucho con la gracia de Dios.


    Conclusión

    Pedro I es una de esas figuras históricas de las que se han escrito ríos de tinta y, de la que sin embargo no se sabe casi nada, debido al proceso de “limpieza” que hoy día los historiadores reconocen que hicieron los Trastámaras con su nombre. El hecho es simple: la historia la escriben los vencedores, ya sea el escenario de esa contienda las antiguas ciudades del valle del Tigris y el Éufrates, una de las decenas de guerras silenciadas por la prensa, los gobiernos y las grandes multinacionales que el mundo vive en la actualidad o el drama de un rey y de sus partidarios en el siglo XIV.
    A Pedro I le tocó vivir una época difícil, convulsa.

    ¿Qué fue Pedro I de Borgoña? ¿Cruel? ¿Justiciero?

    Probablemente ninguna de las dos cosas o ambas a la vez, como suele decirse todo depende del cristal con que se mire. Pero creo que la respuesta es más sencilla de lo que cabe suponer: Pedro I de Castilla fue un hijo de su tiempo. Nada más. Tuvo la desgracia de vivir una época convulsa, de importantísimos cambios a todos los niveles, especialmente sociales y políticos.
    ¿Por qué me declaro petrista o emperegilada? Por muchas razones, pero supongo que la principal es que me encantan las causas perdidas como la del rey Pedro I, por la campaña de difamación que hubo en su contra. Si en la época medieval hubieran conocido la televisión y los programas de prensa rosa, no me cabe duda de que los Trastámara los hubieran empleado para conseguir sus fines.

    A Pedro I se lo demonizó por encerrar a su esposa, Blanca, en un convento y hasta se dice que ordenó que la envenenaran (ciertamente yo pensaba que tales tramas eran más propias de la corte de los Médicis y no de la sobria corte castellana del siglo XIV) y seguro, quien hubo que le achacó la peste Negra. ¿Cómo un buen cristiano podía favorecer a los judíos? No pretendo decir que era un santo, cierto que tenía sus defectos pero creo que en la historia hubo pocos reyes perfectos porque, al fin al cabo no dejaban de ser humanos y como decían ya los sabios antiguos errare humanum est. Hubo reyes que cometieron mayores atrocidades que las achacadas a Pedro I de Castilla y de los que, sin embargo, se tiene una imagen más positiva porque no tuvieron una campaña en contra: su familia, la nobleza e incluso la propia iglesia. Los Papas franceses fueron enemigos personales del monarca.

    Enrique de Trastámara destruyó todos los cuadernos de las Cortes celebradas en Sevilla por Pedro I, en el cual juraba que los hijos de María Padilla eran suyos y, por lo tanto, herederos, ya que su matrimonio con ella era válido.
    No me ha quedado muy claro quién lo asesinó, si su hermanastro o Du Guesclin porque a decir del cronista López de Ayala, Pedro I era un hombre alto y fuerte (se supone que era bastante atractivo, para la época) mientras que su hermanastro era más enclenque. A pesar de la campaña que hubo en su contra, tanto en vida como post mortem, se sabe que fue un rey amado por el pueblo, muy cercano a este. Su recuerdo pervivió en las leyendas, en los romances populares y en la literatura a lo largo de los siglos porque sin duda es un personaje complejo y fascinante.

    Enrique de Trastámara destruyó todos los cuadernos de las Cortes celebradas en Sevilla por Pedro I, en el cual juraba que los hijos de María Padilla eran suyos y, por lo tanto, herederos, ya que su matrimonio con ella era legítimo.
    Me pregunto si no se revolvería en su tumba cuando la dinastía bastarde consiguió legitimarse mediante un enlace matrimonial entre una de sus nietas y un descendiente de Enrique.

    ¿Qué sucedería realmente en Montiel?
     

      Fecha y hora actual: Vie Dic 09, 2016 6:44 am