Rosa Luxemburgo

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Rosa Luxemburgo

Mensaje por ajuan el Dom Nov 21, 2010 4:36 pm

"No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles."




Rosa Luxemburg nació en la pequeña población polaca de Zamosc, el 5 de marzo de 1871. Desde muy joven fue activista del movimiento socialista. Se unió a un partido revolucionario llamado Proletariat, fundado en 1882, alrededor de 21 años antes de que se fundara el Partido Social Demócrata Ruso (bolcheviques y mencheviques).

Proletariat estuvo desde sus comienzos, tanto en principios como en programa, señaladamente adelantado con respecto al movimiento revolucionario en Rusia. Mientras el movimiento revolucionario ruso estaba todavía restringido a actos de terrorismo individual llevados a cabo por una heroica minoría de intelectuales, Proletariat organizaba y dirigía a miles de trabajadores en huelga. No obstante, en 1886, Proletariat fue prácticamente decapitado por la ejecución de cuatro de sus líderes, el encarcelamiento de otros veintitrés bajo largas condenas a trabajos forzados y el destierro de otros doscientos. Sólo se salvaron del naufragio pequeños círculos, y a uno de ellos se unió Rosa Luxemburg a los 16 años. Alrededor de 1889, su actuación llegó a oídos de la policía y tuvo que abandonar Polonia, ya que sus camaradas pensaron que podría realizar tareas más útiles en el exterior que en prisión. Fue a Zurich, en Suiza, que era el centro más importante de emigración polaca y rusa. Ingresó en la universidad, donde estudió ciencias naturales, matemáticas y economía. Tomó parte activa en el movimiento obrero local y en la intensa vida intelectual de los revolucionarios emigrados.

Apenas dos años más tarde, Rosa ya era reconocida como líder teórico del partido socialista revolucionario de Polonia. Llegó a ser colaboradora principal del diario del partido, Sprawa Rabotnicza, publicado en París. En 1894, el nombre del partido, Proletariat, cambió por el de Partido Social Demócrata del Reino de Polonia; muy poco después, Lituania se añadió al título. Rosa siguió siendo líder teórico del partido -el SDKPL- hasta el fin de su vida.

En agosto de 1893, representó al partido en el Congreso de la Internacional Socialista. Allí, siendo una joven de 22 años, tuvo que lidiar con veteranos muy conocidos de otro partido polaco, el Partido Socialista Polaco (PPS), cuyo principio más importante era la independencia de Polonia, y que demandaba el reconocimiento de todos los miembros de mayor experiencia del socialismo internacional.

La ayuda para el movimiento nacional en Polonia tenía tras de sí el peso de una larga tradición: también Marx y Engels habían hecho de esto un principio importante en su política. Impertérrita ante todo esto, Rosa cuestionó al PSS, acusándolo de tendencias claramente nacionalistas y de propensión a desviar a los trabajadores de la senda de la lucha de clases; se atrevió a tomar una posición diferente a la de los viejos maestros y se opuso al slogan de "independencia para Polonia" (Para una elaboración de la posición de Rosa Luxemburg sobre la cuestión nacional, véase el Capítulo 6.) Sus adversarios acumularon injurias sobre ella: algunos, como el veterano discípulo y amigo de Marx y Engels, Wilhelm Liebknecht, llegó a acusarla de ser agente de la policía secreta zarista. No obstante, ella se mantuvo en sus trece.

Intelectualmente crecía a pasos agigantados. En 1898, se dirigió al centro del movimiento obrero internacional en Alemania, que la atrajo irresistiblemente.

Comenzó a escribir asiduamente, y después de un tiempo llegó a ser uno de los principales colaboradores del periódico teórico marxista más importante de la época, Die Neue Zeit. Invariablemente independiente en el juicio y en la crítica, ni siquiera el tremendo prestigio de Karl Kautsky, su director -"Papa del marxismo", como se le llamaba-, lograba apartarla de sus opiniones elaboradas, una vez que estaba convencida de ellas.

Rosa entregó cuerpo y alma al movimiento obrero en Alemania. Era colaboradora regular de numerosos diarios socialistas -y en algunos casos directora-, dirigió muchos mítines populares y tomó parte enérgicamente en todas las tareas que el movimiento le requería. Desde el principio hasta el fin, sus disertaciones y artículos eran trabajos creativos originales, en los que apelaba a la razón más que a la emoción, y en los que siempre abría a sus oyentes y lectores un horizonte más amplio.

En este momento, el movimiento de Alemania se dividió en dos tendencias principales, una reformista -con fuerza creciente- y la otra revolucionaria. Alemania había gozado de creciente prosperidad desde la crisis de 1873. El nivel de vida de los trabajadores había ido mejorando ininterrumpidamente, aunque en forma lenta: los sindicatos y cooperativas se habían vuelto más fuertes. En estas circunstancias, la burocracia de estos movimientos, junto con la creciente representación parlamentaria del Partido Social Demócrata, se alejaba de la revolución y se inclinaba con gran ímpetu hacia los que ya proclamaban el cambio gradual o el reformismo como meta. El principal vocero de esta tendencia era Eduard Bernstein, un discípulo de Engels. Entre 1896 y 1898, escribió una serie de artículos en Die Neue Zeit sobre "Problemas del Socialismo", atacando cada vez más abiertamente los principios del marxismo. Estalló una larga y amarga discusión. Rosa Luxemburg, que acababa de ingresar en el movimiento obrero alemán, inmediatamente salió en defensa del marxismo. De forma brillante y con magnífico ardor atacó el propagado cáncer del reformismo en su folleto ¿Reformismo o revolución?. (Para una elaboración de su crítica del reformismo, véase el Capítulo 2).

Poco después, en 1899, el "socialista" francés Millerand participó de un gobierno de coalición con un partido capitalista. Rosa siguió atentamente este experimento y lo analizó en una serie de brillantes artículos referentes a la situación del movimiento francés en general, y a la cuestión de los gobiernos de coalición en particular (véase el Capítulo 2). Después del fiasco de Macdonald en Gran Bretaña, el de la República de Weimar en Alemania, el del Frente Popular en Francia en la década de los 30 y los gobiernos de coalición posteriores a la Segunda Guerra Mundial en el mismo país, queda claro que las enseñanzas impartidas por Rosa no son únicamente de interés histórico.

Entre 1903-1904, Rosa se entregó a una polémica con Lenin, con quien disentía en la cuestión nacional (véase el Capítulo 6), y en la concepción de la estructura del partido y la relación entre el partido y la actividad de las masas (véase el Capítulo 5).

En 1904, después de "insultar al Káiser", fue sentenciada a nueve meses de prisión, de los cuales cumplió solo uno.

En 1905, con el estallido de la primera revolución rusa, escribió una serie de artículos y panfletos para el partido polaco, en los que exponía la idea de la revolución permanente, que había sido desarrollada independientemente por Trotsky y Parvus, pero sostenida por pocos marxistas de la época. Mientras que tanto los bolcheviques como los mencheviques, a pesar de sus profundas divergencias, creían que la revolución rusa había de ser democrático-burguesa, Rosa argüía que se desarrollaría más allá del estadio de burguesía democrática y que podría terminar en el poder de los trabajadores o en una derrota total. Su slogan era "dictadura revolucionaria del proletariado basada en el campesinado".1

Sin embargo, pensar, escribir y hablar sobre la revolución no era suficiente para Rosa Luxemburg. El motto de su vida fue: "En el principio fue el acto". Y aunque no gozaba de buena salud en ese momento, entró de contrabando en la Polonia rusa tan pronto como pudo (en diciembre de 1905). En ese momento el punto culminante de la revolución había sido superado. Las masas todavía estaban activas, pero ahora vacilantes, mientras la reacción alzaba su cabeza. Se prohibieron todos los mítines, pero los obreros todavía los celebraban en sus fortalezas: las fábricas. Todos los periódicos de los trabajadores fueron suprimidos, pero el del partido de Rosa seguía apareciendo todos los días, impreso clandestinamente. El 4 de marzo de 1906 fue arrestada y detenida durante cuatro meses, primero en la prisión y posteriormente en un fuerte. A causa de su mala salud y de su nacionalidad alemana, fue liberada y expulsada del país.2

La revolución rusa dio vigor a una idea que Rosa había concebido años atrás: que las huelgas de masas -tanto políticas como económicas- constituían un elemento cardinal en la lucha revolucionaria de los trabajadores por el poder, singularizando a la revolución socialista de todas las anteriores. A partir de allí elaboró aquella idea en base a una nueva experiencia histórica. (Véase el Capítulo 3)

Al hablar en tal sentido en un mitin público fue acusada de "incitar a la violencia", y pasó otros dos meses en prisión, esta vez en Alemania.

En 1907, participó en el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Stuttgart. Habló en nombre de los partidos ruso y polaco, desarrollando una posición revolucionaria coherente frente a la guerra imperialista y al militarismo. (Véase el Capítulo 4)

Entre 1905 y 1910, la escisión entre Rosa Luxemburg y la dirección centrista3 del SPD -del que Kautsky era el portavoz teórico- se hizo más profunda. Ya en 1907, Rosa había expresado su temor de que los líderes del partido, al margen de su profesión de marxismo, vacilarían frente a una situación que requiriera acción. El punto culminante llegó en 1910, cuando se produjo una ruptura total entre Rosa y Karl Kautsky por la cuestión de la vía de los trabajadores hacia el poder. Desde ese momento, el SPD se dividió en tres tendencias diferenciadas: los reformistas, que progresivamente fueron adoptando una política imperialista; los así llamados marxistas de centro, conducidos por Kautsky (ahora apodado por Rosa Luxemburg "líder del pantano"), quien conservaba su radicalismo verbal pero se limitaba cada vez más a los métodos parlamentarios de lucha; y el ala revolucionaria, de la que Rosa Luxemburg era la principal inspiradora.

En 1913, publicó su obra más importante: La acumulación de capital. (Una contribución a la explicación económica del imperialismo). Ésta es sin duda, desde El Capital una de las contribuciones más originales a la doctrina económica marxista. Este libro -como lo señalara Mehring, el biógrafo de Marx- con su caudal de erudición, brillantez de estilo, vigoroso análisis e independencia intelectual, es de todas las obras marxistas, la más cercana a El Capital. El problema central que estudia es de enorme importancia teórica y política: los efectos que la expansión del capitalismo en territorios nuevos y atrasados, tiene sobre sus propias contradicciones internas y sobre la estabilidad del sistema. (Para un análisis de esta obra véase el Capítulo 8.)

El 20 de febrero de 1914, Rosa Luxemburg fue arrestada por incitar a los soldados a la rebelión. La base de esta acusación fue una arenga en la que declaró: "Si ellos esperan que asesinemos a los franceses o a cualquier otro hermano extranjero, digámosles: 'No, bajo ninguna circunstancia'". En el Tribunal se transformó de acusada en acusadora, y su disertación -publicada posteriormente bajo el título Militarismo, guerra y clase obrera- es una de las más inspiradas condenas del imperialismo por parte del socialismo revolucionario. Se la sentenció a un año de prisión, pero no fue detenida ahí mismo. Al salir de la sala del tribunal fue de inmediato a un mitin popular, en el que repitió su revolucionaria propaganda antibélica.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, prácticamente todos los líderes socialistas fueron devorados por la marea patriótica. El 3 de agosto de 1914, el grupo parlamentario de la socialdemocracia alemana decidió votar a favor de créditos para el gobierno del Káiser. Sólo quince de los ciento once diputados mostraron algún deseo de votar en contra. No obstante, después de serles rechazada su solicitud de permiso, se sometieron a la disciplina del partido, y el 4 de agosto, todo el grupo socialdemócrata votó por unanimidad en favor de los créditos. Pocos meses después, el 3 de diciembre, Karl Liebknecht ignoró la disciplina del partido para votar de acuerdo con su conciencia. Fue el único voto en contra de los créditos para la guerra.

La decisión de la dirección del partido fue un rudo golpe para Rosa Luxemburg. Sin embargo, no se permitió la desesperación. El mismo día que los diputados de la socialdemocracia se unieron a las banderas del Káiser, un pequeño grupo de socialistas se reunió en su departamento y decidió emprender la lucha contra la guerra. Este grupo, dirigido por Rosa, Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin, finalmente se transformó en la Liga Espartaco. Durante cuatro años, principalmente desde la prisión, Rosa continuó dirigiendo, inspirando y organizando a los revolucionarios, levantando las banderas del socialismo internacional. (Para más detalles de su política antibélica, véase el Capítulo 4.)

El estallido de la guerra, separó a Rosa del movimiento obrero polaco, pero debe de haber obtenido profunda satisfacción, porque su propio partido en Polonia permaneciera en todo sentido leal a las ideas del socialismo internacional.

La revolución rusa de febrero de 1917 concretó las ideas políticas de Rosa: oposición revolucionaria a la guerra y lucha para el derrocamiento de los gobiernos imperialistas. Desde la prisión, seguía febrilmente los acontecimientos, estudiándolos a fondo con el objeto de recoger enseñanzas para el futuro. Señaló sin vacilaciones que la victoria de febrero no significaba el final de la lucha, sino solo su comienzo; que únicamente el poder en manos de la clase trabajadora podía asegurar la paz. Emitió constantes llamamientos a los trabajadores y soldados alemanes para que emularan a sus hermanos rusos, derrocaran a los junkers y al capitalismo. Así, al mismo tiempo que se solidarizarían con la revolución rusa, evitarían morir desangrados bajo las ruinas de la barbarie capitalista.

Cuando estalló la Revolución de Octubre, Rosa la recibió con entusiasmo, ensalzándola con los términos más elevados. Al mismo tiempo, no sustentaba la creencia de que la aceptación acrítica de todo lo que los bolcheviques hicieran fuera útil al movimiento obrero. Previó claramente que si la Revolución Rusa permanecía en el aislamiento, un elevado número de distorsiones mutilarían su desarrollo; bien pronto señaló tales distorsiones en el proceso de desarrollo de la Rusia soviética, particularmente sobre la cuestión de la democracia. (Véase el Capítulo 7.)

El 8 de noviembre de 1918, la revolución alemana liberó a Rosa de la prisión. Con todo su energía y entusiasmo se sumergió en la lucha revolucionaria. Lamentablemente las fuerzas reaccionarias eran poderosas. Líderes del ala derecha de la socialdemocracia y generales del viejo ejército del Káiser unieron sus fuerzas para suprimir al proletariado revolucionario. Miles de trabajadores fueron asesinados; el 15 de enero de 1919 mataron a Karl Liebknecht; el mismo día, el culatazo de rifle de un soldado destrozó el cráneo de Rosa Luxemburg.

El movimiento internacional de los trabajadores perdió, con su muerte, uno de sus más nobles espíritus. "El más admirable cerebro entre los sucesores científicos de Marx y Engels", como dijo Mehring, había dejado de existir. En su vida, como en su muerte, dio todo por la liberación de la humanidad.




Notas

1. No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista (véase J.V.Stalin, Works Tomo XII, pp86-104).

2. Había adquirido la nacionalidad alemana mediante un matrimonio simulado con Gustav Lübeck. (N. de la T.)

3. Centrista fue un término que se aplicaba a aquellos que mantenían una posición intermedia, vacilante, entre los revolucionarios consistentes y los reformistas declarados. (N. del T.)

Obras Completas:
http://www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm


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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por ajuan el Dom Nov 21, 2010 4:39 pm

"No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles. "

"Es necesario preparar a las masas en forma tal que ellas nos sigan con entera confianza. "

"La Historia es el único maestro infalible, y la revolución la mejor escuela para el proletariado. "

"Hay que dar vuelta un mundo. Pero cada lágrima que corre allí donde podría haber sido evitada es una acusación; y es un criminal quien, con inconsciencia brutal, aplasta una pobre lombriz.

"A pesar de que los obreros crean con sus manos el sustrato social de esta cultura, sólo tienen acceso a la misma en la medida en que dicho acceso sirve a la realización satisfactoria de sus funciones en el proceso económico y social de la sociedad capitalista. "

"Lo más notable de esto es que todos los afectados, el conjunto de la sociedad, consideran y tratan a la crisis como algo fuera de la esfera de la voluntad y el control humanos, un golpe fuerte propinado por un poder invisible y mayor, una prueba enviada desde el cielo, parecida a una gran tormenta eléctrica, un terremoto, una inundación. "

"En toda sociedad de clases, la cultura intelectual (arte y ciencia) es una creación de la clase dominante; y el objetivo de esta cultura es en parte asegurar la satisfacción directa de las necesidades del proceso social, y en parte satisfacer las necesidades intelectuales de la clase gobernante. "

"La justicia de las clases burguesas fue nuevamente como una red que permitió escapar a los tiburones voraces, atrapando únicamente a las pequeñas sardinas. "

"La clase obrera no estará en condiciones de crear una ciencia y un arte propios hasta que se haya emancipado de su situación actual como clase. "

"La potencia del proletariado está fundada sobre su conciencia de clase, sobre su energía revolucionaria, que es dada a luz por esa conciencia, y sobre la política independiente, resuelta y consecuente de la socialdemocracia, la única que puede desencadenar esa energía de las masas y moldearla como un factor decisivo en la vida política. "

"La revolución proletaria debería arrojar un rayo de bondad para iluminar la triste vida de las prisiones, disminuir las sentencias draconianas, abolir los bárbaros castigos -las cadenas y azotes- mejorar en lo posible la atención médica, la alimentación y las condiciones de trabajo. ¡Es una cuestión de honor! "

"Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta "derrota" una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta "derrota" florecerá la victoria futura. "

"La libertad, sólo para los miembros de gobierno, sólo para los miembros del Partido, aunque muy abundante, no es libertad del todo. La libertad es siempre la libertad de los disidentes. La esencia de la libertad política depende no de los fanáticos de la justicia, sino de los efectos vigorizantes y benéficos de los disidentes. Si "libertad" se convierte en "privilegio", la esencia de la libertad política se habrá roto. "

"¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré! "




Espero que le haya gustado.Un conjunto de Rosa.


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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Demofilo el Dom Nov 21, 2010 8:57 pm

Ya estamos con la música de siempre. ¿Alguien puede confirmar esta cita:

"No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista"
(véase J.V.Stalin, Works Tomo XII, pp86-104)

¿O se trata de otra marranada?
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por ajuan el Dom Nov 21, 2010 9:00 pm

Demofilo escribió:Ya estamos con la música de siempre. ¿Alguien puede confirmar esta cita:

"No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista"
(véase J.V.Stalin, Works Tomo XII, pp86-104)

¿O se trata de otra marranada?
Esta sacado de aca

http://www.marxists.org/espanol/cliff/luxemburg/rosacap1.html


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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Kalashnikov el Dom Nov 21, 2010 11:06 pm

Rosa Luxemburgo no era ni mucho menos una "Demócrata Radical" como se quiere hacer pensar, ablandando su figura en la orientación de Alemania...

Suya era la frase

"La mayoría decisiva no siempre tiene porque ser cuantitativa"
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Proletario-salamantino el Dom Nov 21, 2010 11:25 pm

increíble, no había oído hablar de esta señora (con 17 años en un país descendiente de la ultraderecha no esperéis mucho), vuelvo a decirlo, increíble e indignante la forma de ocultarnos este tipo de acontecimientos
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por NSV Liit el Lun Nov 22, 2010 2:42 am

Demofilo escribió:Ya estamos con la música de siempre. ¿Alguien puede confirmar esta cita:

"No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista"
(véase J.V.Stalin, Works Tomo XII, pp86-104)

¿O se trata de otra marranada?

Me da que es más bien esto último...

No entiendo mucho del tema, pero he estado buscando algo de información y por lo que he visto, no veo que Stalin calificara a Rosa Luxemburgo como trotskista.

Para empezar, el texto al que me supongo se refiere la cita no es el tomo XII de los "Works" sino el XIII (en el XII no parece que se hable de ese tema, al menos por lo que he visto). Se puede leer aquí en inglés:

http://www.directdemocracy4u.org/DDDEN/index.php?option=com_content&view=article&id=53:stalin-library&catid=42:stalin&Itemid=59

En la página 86 del documento pdf se puede leer el texto de Stalin "Algunas cuestiones sobre el bolchevismo", que me imagino es al que se refiere la cita, por que por las páginas más o menos coincide y no hay otro que parezca referirse a ese tema.

Aquí se puede leer en español:

http://www.marx2mao.com/M2M%28SP%29/Stalin%28SP%29/QHB31s.html

Como se puede ver, en ese texto no se afirma en ningún caso que Rosa Luxemburgo fuera trotskista. De hecho a Trotski se le menciona como "centrista" mientras que a Rosa Luxemburgo se la menciona como socialista de izquierdas. Lo que sí se dice en el texto es que Rosa Luxemburgo y Parvus fueron los creadores de la teoría de la "revolución permanente", que luego Trotski adoptaría.

De ahí a decir que Rosa Luxemburgo es trotskista hay mucha diferencia. Sobre todo si tenemos en cuenta que en el documento de Stalin se hace una diferencia bastante grande entre los oportunistas y centristas (entre los que Stalin incluye a Trotski) y los socialistas de izquierda (y por cierto en el texto no solo se critica la actitud de estos últimos, también se resalta su importancia y aquellos actos positivos).


Por lo demás, si alguien tiene alguna duda, podemos recurrir al mismo Trotski, que su texto "Fuera las manos de Rosa Luxemburgo" (se puede leer aquí en español: http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/luxembr/s/luxemburgorsobre0015.pdf), denuncia los escritos de Stalin sobre Rosa. Curiosamente, Trotski no menciona que Stalin la acusara de trotskista, aunque sí dice que la considere centrista, cosa que no es cierto, cualquiera puede darse cuenta si lee el texto de Stalin, en el enlace más arriba.

(Por cierto, el texto de Trotski me ha sorprendido ya que hay algunas inexactitudes o manipulaciones sobre los textos de Stalin que está criticando y que no aparecen así en la versión de las obras de Stalin que he empleado yo).

Saludos
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por NSV Liit el Lun Nov 22, 2010 4:15 am

El texto de Stalin ("Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo"):

http://www.marx2mao.com/M2M%28SP%29/Stalin%28SP%29/QHB31s.html

(abrir el espoiler para ver el texto)

Spoiler:

J. V. Stalin
SOBRE ALGUNAS CUESTIONES
DE LA HISTORIA DEL BOLCHEVISMO
Carta a la redacción de la revista
Proletárskaia Revolutsia
[1931]


De la colección:
J. V. Stalin, Cuestiones del leninismo
EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN

Primera edición 1977

págs. 567-84.

Preparado © para el Internet por David Romagnolo, djr@marx2mao.org (Diciembre de 1998)

NOTA DEL EDITOR

La presente versión ha sido realizada sobre la base de diversas ediciones en lengua castellana y confrontada con el original ruso.

page 567




SOBRE ALGUNAS CUESTIONES
DE LA HISTORIA DEL BOLCHEVISMO


Carta a la redacción de la revista
Proletárskaia Revolutsia


Estimados camaradas:

Protesto enérgicamente por la publicación, en la revista Proletárskaia Revolutsia [103] (núm. 6, 1930), del artículo antipartido y semitrotskista de Slutski Los bolcheviques a pro pósito de la socialdemocracia alemana en el período de su crisis de anteguerra como artículo de discusión.

Slutski afirma que Lenin (los bolcheviques) menospreciaba el peligro del centrismo en la socialdemocracia alemana y, en general, en la socialdemocracia de anteguerra, es decir, menospreciaba el peligro del oportunismo encubierto, el pe ligro de conciliación con el oportunismo. Dicho de otra manera, resulta, según Slutski, que Lenin (los bolcheviques) no sostuvo una lucha implacable contra el oportunismo, puesto que menospreciar el centrismo significa, en el fondo, renun ciar a la lucha abierta contra el oportunismo. Resulta, de esta manera, que Lenin, en el período anterior a la guerra, no era todavía un auténtico bolchevique, que hasta el período de la guerra imperialista, más aún, hasta el fin de esta guerra, Lenin no se hizo un auténtico bolchevique.

page 568

Esto es lo que sostiene Slutski en su artículo. Y vosotros, en vez de condenar a este "historiador" de nuevo cuño como calumniador y falseador, os enzarzáis en una discusión con él, le dais tribuna. No puedo dejar de protestar por la publicación, en vuestra revista, del artículo de Slutski como artículo de discusión, puesto que el bolchevismo de Lenin, si Lenin sostuvo o no una lucha implacable de principios contra el centrismo como determinado aspecto del oportunismo, si Lenin fue o no un verdadero bolchevique, son cosas que no cabe someter a discusión.

En vuestra "Nota de la Redacción", enviada al Comité Central el 20 de octubre, vosotros reconocéis que la redacción ha cometido un error al publicar el artículo de Slutski en calidad de articulo de discusión. Esto, naturalmente, está bien, a pesar de que esta nota de la redacción viene con un gran retraso. Pero en vuestra nota cometéis un nuevo error al declarar que "la redacción considera de extrema actualidad y necesidad politicas seguir estudiando, en las páginas de Proletárskaia Revolutsia, todo el conjunto de problemas concernientes a las relaciones entre los bolcheviques y la II Internacional de anteguerra". Es decir, tenéis el propósito de suscitar de nuevo una discusión sobre cuestiones que son axiomas del bolchevismo. Es decir, tratáis de nuevo de convertir el bolchevismo de Lenin, de un axioma, en un problema que debe "seguirse estudiando". ¿Por qué?, ¿con qué razón?

Todo el mundo sabe que el leninismo nació, creció y se fortaleció en lucha implacable contra el oportunismo de toda laya, incluidos el centrismo en el Occidente (Kautsky) y el centrismo en nuestro país (Trotski y otros). Esto no lo pueden negar ni siquiera los enemigos declarados del bolchevismo. Esto es un axioma. Y vosotros queréis hacernos retroceder al intentar convertir un axioma en un problema que debe

page 569

"seguirse estudiañdo". ¿Por qué? ¿Con qué razón? ¿Quizá por desconocimiento de la historia del bolchevismo? ¿Quizá en aras de un liberalismo podrido, para que los Slutski y demás discipulos de Trotski no puedan decir que les tapan la boca? Liberalismo bastante extraño, a costa de intereses vitales del bolchevismo. . .

¿Qué es, propiamente dicho, lo que la redacción considera digno de ser discutido en el articulo de Slutski?

1) Slutski afirma que Lenin (los bolcheviques) no se orientó hacia la ruptura, hacia la escisión con los oportunistas de la socialdemocracia alemana, con los oportunistas de la II Internacional del periodo de anteguerra. Vosotros queréis discutir esta tesis trotskista de Slutski. Pero ¿qué hay aquí que merezca ser discutido? ¿Acaso no está claro que Slutski calumnia simplemente a Lenin, a los bolcheviques? La calumnia hay que condenarla, y no ponerla a discusión.

Todo bolchevique sabe, si es realmente un bolchevique, que Lenin, mucho antes de la guerra, a partir, más o menos, de 1903-1904, cuando se formó en Rusia el grupo de los bolcheviques y cuando por primera vez se dieron a conocer los izquierdistas en la socialdemocracia alemana, se orientó hacia la ruptura, hacia la escisión con los oportunistas, tanto en el Partido Socialdemócrata de Rusia como en la II Internacional, particularmente en la socialdemocracia alemana.

Todo bolchevique sabe que, precisamente por esto, los bolcheviques, ya entonces (1903-1905), se conquistaron en las filas de los oportunistas de la II Internacional el honroso título de "escisionistas" y "desorganizadores". Pero ¿qué podía hacer Lenin, qué podían hacer los bolcheviques, si los socialdemócratas de izquierda en la II Internacional y, ante todo, en la socialdemocracia alemana eran un grupo débil e impotente, sin cuajar en el terreno de la organización, sin

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forjar ideologicamente, que temía hasta pronunciar las palabras "ruptura", "escisión"? No se puede exigir que, en lugar de los izquierdistas, Lenin, los bolcheviques organizaran desde Rusia la escisión en los partidos occidentales.

No hablo ya de que la debilidad en el terreno de la organización y de la ideología fue el rasgo característico de los socialdemócratas de izquierda no sólo en el período de anteguerra. Como se sabe, los izquierdistas conservaron este rasgo negativo también en el período de la postguerra. Todo el mundo conoce el juicio que los socialdemócratas de izquierda alemanes merecen a Lenin en su conocido artículo Sobre el folleto de Junius [*], publicado en octubre de 1916, es decir, a los dos años largos de comenzar la guerra, donde Lenin, criticando todo un cúmulo de graves errores políticos come tidos por los socialdemócratas de izquierda en Alemania, habla de "la debilidad det o d o slos izquierdistas alemanes, envueltos desde todas partes por la abominable red de la hipocresía kautskiana, de la pedantería kautskiana, de la 'benevolencia' kautskiana hacia los oportunistas ", donde dice que "Junius no se ha liberado por entero del 'medio ambiente' de los socialdemócratas alemanes, incluso de izquierda, que temen la escisión, que temen la proclamación franca de las consignas revolucionarias "[104].

De todos los grupos de la II Internacional, el de los bolcheviques rusos fue, entonces, el único capaz, por su experiencia de organización y por su preparación ideológica, de hacer algo serio en el sentido de la ruptura declarada, de la escisión con sus oportunistas en la socialdemocracia rusa. Si los Slutski intentaran, no ya demostrar, sino tan siquiera
* Junius: Rosa Luxemburgo, líder de los izquierdistas en la socialdemocracia alemana.

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suponer que Lenin y los bolcheviques rusos no utilizaron todo su poder para organizar la escisión con los oportunistas (Plejánov, Mártov, Dan) y e~pulsar a los centristas (Trotski y demás partidarios del Bloque de Agosto), sería posible discutir acerca del bolchevismo de Lenin, acerca del bolchevismo de los bolcheviques. Pero la cosa consiste, precisamente, en que los Slutski no se atreven ni siquiera a abrir la boca en favor de una suposición tan insensata. No se atreven, porque saben que los notorios hechos de la decidida política de ruptura con los oportunistas de toda laya, aplicada por los bolcheviques rusos (1904-19I2), claman contra tal suposición. No se atreven, porque saben que al día siguiente serían puestos en la picota.

Cabe, sin embargo, preguntar: ¿podían los bolcheviques rusos realizar la escisión con sus oportunistas y centristas-conciliadores mucho antes de la guerra imperialista (1904 19I2), y no orientarse, al mismo tiempo, hacia la ruptura, hacia la escisión con los oportunistas y centristas de la II Internacional? ¿Quién puede dudar de que los bolcheviques rusos con sideraban su política respecto a los oportunistas y centristas como el modelo de la política a seguir por los izquierdistas del Occidente? ¿Quién puede dudar de que los bolcheviques rusos impulsaban por todos los medios a los socialdemócratas de izquierda del Occidente, y en particular a los izquierdistas de la socialdemocracia alemana, a la ruptura, a la escisión con sus oportunistas y centristas? No es culpa de Lenin ni de los bolcheviques rusos si los socialdemócratas de izquierda del Occidente no habían alcanzado la suficiente madurez para seguir los pasos de los bolcheviques rusos.

2) Slutski reprocha a Lenin y a los bolcheviques que no apoyaran decidida e irrevocablemente a los izquierdistas en la socialdemocracia alemana, que sólo los apoyaran con serias

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reservas, que consideraciones de fracción les impidieran apoyar consecuentemente a los izquierdistas. Vosotros queréis discutir contra este reproche propio de un charlatán y falso hasta la médula. Pero ¿qué hay realmente aquí que merezca ser discutido? ¿Acaso no está claro que Slutski maniobra y trata de encubrir, mediante un hipócrita reproche a Lenin y a los bolcheviques, las verdaderas fallas en la posición mantenida por los izquierdistas alemanes? ¿Acaso no está claro que, a menos de traicionar a la clase obrera y a su revolución, los bolcheviques no podían sostener, sin serias reservas, sin una seria crítica de sus errores, a los izquierdistas de Alemania, que vacilaban a cada paso entre el bolchevismo y el menchevismo? Las maniobras fraudulentas hay que condenarlas, y no ponerlas a discusión.

Sí, los bolcheviques apoyaron a los socialdemócratas de izquierda en Alemania con serias reservas, criticando sus errores semimencheviques. Y por esto se les debe felicitar, en vez de hacerles reproches.

¿Hay quien duda de ello?

Recordemos los hechos más conocidos de la historia.

a) En 1903 se advirtieron hondas discrepancias entre los bolcheviques y los mencheviques en Rusia acerca de la condición de miembro del Partido. Con su fórmula, que definía la condición de miembro del Partido, los bolcheviques querían crear, en materia de organización, un freno contra la afluencia de elementos no proletarios al Partido. El peligro de esta afluencia era entonces más que real, dado el carácter democrático-burgués de la revolución rusa. Los mencheviques rusos defendían la posición contraria, que abría de par en par las puertas del Partido a los elementos no proletarios. En vista de la importancia que los problemas de la revolución rusa tenían para el movimiento revolucionario mundial, los

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socialdemócratas del Occidente de Europa decidieron tomar cartas en el asunto. También lo hicieron los socialdemócratas de izquierda de Alemania, Parvus y Rosa Luxemburgo, entonces líderes de los izquierdistas. ¿Y qué ocurrió? Ambos se pronunciaron en favor de los mencheviques y contra los bolcheviques. Se acusó a los bolcheviques de ultracentralismo y de tendencias blanquistas. Más tarde, estos chabacanos y filisteos epítetos fueron adoptados por los mencheviques y difundidos por el mundo entero.

b) En 1905 se desarrollaron las discrepancias entre bolcheviques y mencheviques en Rusia sobre el carácter de la revolución rusa. Los bolcheviques defendían la idea de la alianza de la clase obrera con los campesinos bajo la hegemonía del proletariado. Los bolcheviques afirmaban que se debía ir hacia la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos, con el fin de pasar inmediatamente de la revolución democrático-burguesa a la revolución socialista, asegurándose el apoyo de los campesinos pobres. Los mencheviques en Rusia rechazaban la idea de la hegemonía del proletariado en la revolución democrático-burguesa. A la política de alianza de la clase obrera con los campesinos, preferían la política de componendas con la burguesía-liberal, y tildaron a la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos de esquema reaccionario blanquista, en pugna con el desarrollo de la revolución burguesa. ¿ Qué actitud adoptaron respecto a estas discusiones los izquierdistas de la socialdemocracia alemana, Parvus y Rosa Luxemburgo? Inventaron un esquema utópico y semimenchevique de revolución permanente (imagen deformada del esquema marxista de la revolución) penetrado hasta la médula por la negación menchevique de la alianza entre la clase obrera y los campesinos, y lo contra-

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pusieron al esquema bolchevique de la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos. Más tarde, este esquema semimenchevique de la revolución permanente fue adoptado por Trotski (y en parte por Mártov) y convertido en arma de lucha contra el leninismo.

c) En el período de anteguerra, en los partidos de la II Internacional salió a la palestra, como uno de los problemas más actuales, la cuestión nacional y colonial, de las naciones oprimidas y de las colonias, de la liberación de las naciones oprimidas y de las colonias, la cuestión de los medios para luchar contra el imperialismo, de los medios para derrocar el imperialismo. A fin de desarrollar la revolución proletaria y de cercar al imperialismo, los bolcheviques propusieron una política de apoyo al movimiento de liberación de las naciones oprimidas y de las colonias, sobre la base de la autodeterminación de las naciones, y elaboraron el esquema de frente único entre la revolución proletaria de los países avanzados y el movimiento revolucionario de liberación de los pueblos de las colonias y de los países oprimidos. Los oportunistas de todos los países, los social-chovinistas y social-imperialistas de todos los países arremetieron en el acto contra los bolcheviques. Los bolcheviques eran perseguidos como perros rabiosos. ¿Qué actitud adoptaron entonces los socialdemócratas de izquierda en el Occidente? Desarrollaron una teoría semimenchevique acerca del imperialismo, rechazaron el principio de la autodeterminación de las naciones en su concepción marxista (hasta la separación y formación de Estados independientes), descartaron la tesis de la gran importancia revolucionaria del movimiento de liberación de las colonias y de los países oprimidos, rechazaron la tesis de la posibilidad de un frente único entre la revolución proletaria y el movimiento de liberación nacional y contrapusieron todo ese gali-

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matías semimenchevique, que es una desestimación completa de la cuestión nacional y colonial, al esquema marxista de los bolcheviques. Es sabido que este galimatías semimenchevique fue recogido después por Trotski y utilizado como arma de lucha contra el leninismo.

Tales son los errores públicos y notorios de los socialdemócratas de izquierda de Alemania.

No hablo ya de otros errores de los izquierdistas alemanes, criticados en los correspondientes artículos de Lenin.

No hablo tampoco de los errores que cometieron al enjuiciar la política de los bolcheviques en el período de la Revolución de Octubre.

¿Qué denotan estos errores de los izquierdistas alemanes, tomados de la historia del período de anteguerra, sino que los socialdemócratas de izquierda, a pesar de su izquierdismo, no se habían liberado aún del bagaje menchevique?

Naturalmente, los izquierdistas en Alemania no tienen sólo en su haber serios errores. También tienen en su haber grandes y serios hechos revolucionarios. Me refiero a sus múltiples méritos y acciones revolucionarias en las cuestiones de política interior y, particularmente, de la lucha electoral, en las cuestiones de la lucha parlamentaria y extraparlamentaria, de la huelga general, de la guerra, de la revolución de 1905 en Rusia, etc. Precisamente por esto, los bolcheviques les tomaban en consideración como izquierdistas y les apoyaban, les empujaban hacia adelante. Pero esto no desmiente, ni puede desmentir que los socialdemócratas de izquierda de Alemania tenían, al mismo tiempo, la contrapartida de múltiples errores políticos y teóricos muy graves; que no se habían liberado aún del lastre menchevique y necesitaban, por lo tanto, la crítica más severa por parte de los bolcheviques.

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Juzgad ahora vosotros mismos: ¿Podían Lenin y los bolcheviques apoyar a los socialdemócratas de izquierda del Occidente sin serias reservas, sin una crítica severa de sus errores, a menos de traicionar los intereses de la clase obrera, a menos de traicionar los intereses de la revolución, a menos de traicionar el comunismo?

¿Acaso no está claro que Slutski, al reprochar a Lenin y a los bolcheviques una cosa por la que debería aplaudirles si fuera un bolchevique, se descubre por completo como un semimenchevique, como un trotskista enmascarado?

Slutski hace la suposición de que Lenin y los bolcheviques, al enjuiciar a los izquierdistas del Occidente, se basaban en consideraciones de fracción, de que, en consecuencia, los bolcheviques rusos sacrificaban a los intereses de su fracción la gran causa de la revolución internacional. Huelga demostrar que no puede haber nada más vulgar e infame que esa suposición. No puede haber nada más vulgar, porque hasta los mencheviques rematadamente vulgares comienzan a comprender que la revolución rusa no es un asunto privado de los rusos, que, por el contrario, es la causa de la clase obrera del mundo entero, la causa de la revolución proletaria mundial. No puede haber nada más infame, porque hasta los calumniadores profesionales de la II Internacional comienzan a comprender que el internacionalismo consecuente y revolucionario hasta el fin, que practican los bolcheviques, es un modelo de internacionalismo proletario para los obreros de todos los países.

Sí, los bolcheviques rusos destacaban a primer plano las cuestiones cardinales de la revolución rusa, tales como las concernientes al Partido, a la actitud de los marxistas hacia la revolución democrático-burguesa, a la alianza entre la clase obrera y los campesinos, a la hegemonía del proletaria-

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do, a la lucha parlamentaria y extraparlamentaria, a la huelga general, a la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, a la dictadura del proletariado, al imperialismo, a la autodeterminación de las naciones, al movimiento de liberación de las naciones oprimidas y de las colonias, a la política de apoyo a este movimiento, etc. Planteaban estas cuestiones como piedra de toque en la cual contrastaban la firmeza revolucionaria de los socialdemócratas de izquierda del Occidente. ¿Tenían derecho a ello? Sí. No sólo lo tenían, sino que estaban obligados a obrar de esa forma. Estaban obligados a obrar de esa forma, ya que todas estas cuestiones eran, al mismo tiempo, cuestiones cardinales de la revolución mundial, a cuyas tareas subordinaban los bolcheviques su política, su táctica. Esta ban obligados a obrar de esa forma, ya que sólo en estas cuestiones era posible comprobar verdaderamente el revolucionarismo de unos u otros grupos de la II Internacional. ¿Dónde está, pues, en nada de eso, el "fraccionalismo" de los bolcheviques rusos y qué tienen que ver aquí las consideraciones de "fracción"?

Lenin, ya en 1902, escribió en su folleto ¿Qué hacer? que "la historia plantea hoy ante nosotros una tarea inmediata, que es l a m á s r e v o l u c i o n a r i a de todas las tareas i n m e d i a t a s del proletariado de ningún otro país ", que "la realización de esta tarea, la demolición del más poderoso baluarte, no ya de la reacción europea, sino también (hoy podemos afirmarlo) de la reacción asiática, convertiría al proletariado ruso en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional "[105]. Desde la publicación del folleto ¿Qué hacer? han pasado treinta años. Nadie se atreve a negar que los acontecimientos de este período han confirmado brillantemente las palabras de Lenin. Pero ¿no se desprende-

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de esto que la revolución rusa era (y sigue siendo) el punto crucial de la revolución mundial, que las cuestiones cardina les de la revolución rusa eran, al mismo tiempo (y lo son ahora), cuestiones cardinales de la revolución mundial?

¿Acaso no está claro que sólo en estas cuestiones cardinales era posible comprobar verdaderamente el revolucionarismo de los socialdemócratas de izquierda del Occidente?

¿Acaso no está claro que quienes consideran estas cuestiones como cuestiones de "fracción" se desenmascaran por entero como gentes vulgares y degeneradas?

3) Slutski afirma que aún no se ha encontrado suficiente cantidad de documentos oficiales que demuestren la existencia de una lucha decidida e intransigente de Lenin (de los bolcheviques) contra el centrismo. Y opera con esta tesis burocrática como argumento irrebatible en favor de la idea de que Lenin (los bolcheviques) menospreciaba el peligro del centrismo en la II Internacional. Vosotros os ponéis a discutir contra este galimatías, contra este desvergonzado y retorcido argumento. Pero ¿qué hay aquí, en rigor, que merezca ser discutido? ¿Acaso no está suficientemente claro que, con esa charlatanería acerca de los documentos, Slutski intenta ocultar la pobreza y la falsedad de su pretendido planteamiento?

Slutski considera que no bastan los documentos de Partido existentes. ¿Por qué?, ¿con qué razón? ¿Acaso los documentos del dominio público concernientes a la II Internacional, así como a la lucha en el seno de la socialdemocracia rusa, no bastan para demostrar con toda claridad la intransigencia revolucionaria de Lenin y de los bolcheviques en su lucha contra los oportunistas y centristas? ¿Conoce, en general Slutski estos documentos? ¿Qué más documentos necesita?

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Admitamos que, aparte de los documentos ya conocidos, aparezca todo un montón de otros documentos, por ejemplo: resoluciones de los bolcheviques que traten una vez más de la necesidad de acabar con el centrismo. ¿Significa esto que la existencia de unos documentos escritos baste por sí sola para demostrar el revolucionarismo auténtico y la auténtica intransigencia de los bolcheviques frente al centrismo? ¿Quién, excepto los burócratas incurables, puede fiarse sólo de documentos escritos? ¿Quién, excepto los ratones de biblioteca, no comprende que a los partidos y a los líderes hay que comprobarlos, ante todo, por sus hechos, y no sólo por sus palabras? La historia conoce a no pocos socialistas que suscribían complacidos cualquier resolución revolucionaria, con tal de zafarse de los críticos importunos. Pero esto no significa, ni mucho menos, que llevaran a la práctica estas resoluciones. La historia conoce, además, no pocos socialistas que exigían a voz en grito a los partidos obreros de otros países las acciones más revolucionarias que pueda haber. Pero esto no significa, ni mucho menos, que no cediesen en su partido o en su país ante sus oportunistas, ante su burguesía. ¿No nos enseñó por esto Lenin a comprobar los partidos revolucionarios, las tendencias, a los líderes, no por sus declaraciones y resoluciones, sino por sus hechos?

¿No está claro que si en realidad Slutski quisiera comprobar la intransigencia de Lenin y de los bolcheviques en su actitud hacia el centrismo, no debía tomar como base de su artículo unos u otros documentos y dos o tres cartas particulares, sino juzgar a los bolcheviques por sus hechos, por su historia, por su actuación? ¿Acaso en la socialdemocracia rusa no hubo oportunistas y centristas? ¿Acaso los bolcheviques no libraron una lucha decidida e intransigente contra todas estas tendencias? ¿Acaso estas tendencias no estaban

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ligadas ideológicamente y en el terreno de la organización con los oportunistas y centristas del Occidente? ¿Acaso los bolcheviques no aplastaron a los oportunistas y centristas como no los aplastó ningún grupo de izquierda en el mundo? ¿Cómo se puede decir, después de todo esto, que Lenin y los bolcheviques menospreciaban el peligro del centrismo? ¿Por qué Slutski ha desdeñado estos hechos, que tienen una importancia decisiva para caracterizar a los bolcheviques? ¿Por qué no ha utilizado el método más seguro de juzgar a Lenin y a los bolcheviques por sus obras, por sus actos? ¿Por qué ha preferido el método menos seguro de rebuscar en papeles elegidos al azar?

Porque el método más seguro, el método de juzgar a los bolcheviques por sus hechos, hubiera refutado al instante de arriba abajo todo el planteamiento de Slutski.

Porque la comprobación de los bolcheviques por sus hechos hubiera demostrado que los bolcheviques son la única organización revolucionaria del mundo que aplastó totalmente a los oportunistas y centristas y los arrojó del seno del Partido.

Porque el método de recurrir a los hechos verdaderos y a la verdadera historia de los bolcheviques hubiera demostra do que los maestros de Slutski, los trotskistas, fueron el grupo principal y fundamental que cultivó el centrismo en Rusia y que creó para esto una organización especial, como foco del centrismo: el Bloque de Agosto.

Porque la comprobación de los bolcheviques por sus hechos hubiera desenmascarado definitivamente a Slutski como falsificador de la historia de nuestro Partido, falsificador que intenta encubrir el carácter centrista del trotskismo de anteguerra acusando calumniosamente a Lenin y a los bolcheviques de menospreciar el peligro del centrismo.

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Esto es lo que ocurre, camaradas redactores, con Slutski y su artículo.

Como veis, la redacción ha cometido un error al admitir una discusión con un falsificador de la historia de nuestro Partido.

¿Qué ha podido llevar a la redacción a esta senda equivocada?

Yo creo que la ha llevado a esta senda el liberalismo podrido, que tiene actualmente cierta difusión entre una parte de los bolcheviques. Algunos bolcheviques creen que el trotskismo es una fracción del comunismo, que, ciertamente, comete errores, hace muchas tonterías, a veces hasta es antisoviética, pero que, a pesar de todo, es una fracción del comunismo. De aquí nace cierto liberalismo para con los trotskistas y los que piensan como ellos Huelga demostrar que tal opinión sobre el trotskismo es profundamente errónea y dañina. En realidad, el trotskismo hace ya mucho que dejó de ser una fracción del comunismo. En realidad, el trotskismo es el destacamento de vanguardia de la burguesía contrarrevolucionaria, que lucha contra el comunismo, contra el Poder Soviético, contra la edificación del socialismo en la U.R.S.S.

¿Quién dio a la burguesía contrarrevolucionaria un arma moral, un arma ideológica contra el bolchevismo como la tesis de la imposibilidad de la edificación del socialismo en nuestro país, como la tesis de la incvitabilidad de la degeneración de los bolcheviques, etc.? Esta arma se la dio el trotskismo. No se puede considerar fortuito que todos los grupos antisoviéticos en la U.R.S.S., en sus intentos de argumentar la inevitabilidad de la lucha contra el Poder Soviético, invocaran la conocida tesis del trotskismo de la imposibilidad de edificar el socialismo en nuestro país, de la inevitabilidad de la

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degeneración del Poder Soviético, de la probabilidad del retorno al capitalismo.

¿Quién dio a la burguesía contrarrevolucionaria en la U.R.S.S. un arma táctica como los intentos de acciones públicas contra el Poder Soviético? Esta arma se la dieron los trotskistas, que intentaron organizar manifestaciones antisoviéticas en Moscú y en Leningrado el 7 de noviembre de 1927. Es un hecho que estas acciones antisoviéticas de los trotskistas alentaron a la burguesía y desencadenaron el trabajo de sabotaje de los técnicos burgueses.

¿Quién dio a la burguesía contrarrevolucionaria un arma de organización como los intentos de crear organizaciones clandestinas antisoviéticas? Esta arma se la dieron los trotskistas al organizar su propio grupo antibolchevique ilegal. Es un hecho que el trabajo clandestino antisoviético de los trotskistas permitió que los grupos antisoviéticos en la U.R.S.S. adoptaran forma orgánica.

El trotskismo es el destacamento de vanguardia de la burguesía contrarrevolucionaria.

Por eso, el liberalismo respecto al trotskismo, aunque éste se halle derrotado y enmascarado, es una imbecilidad rayana en el crimen, en la traición a la clase obrera.

Por eso, los intentos de ciertos "literatos" e "historiadores" de meter de matute en nuestra literatura la basura trotskista enmascarada deben ser rechazados enérgicamente por los bolcheviques.

Por eso, no se debe admitir una discusión literaria con los matuteros trotskistas.

Me parece que los "historiadores" y "literatos" del corte de los contrabandistas trotskistas intentan alijar su contrabando, hasta ahora, por dos cauces.

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En primer lugar, intentan demostrar que Lenin, en el período de anteguerra, menospreciaba el peligro del centrismo, y con esto se induce al lector inexperto a suponer que Lenin, por lo tanto, no era todavía entonces un verdadero revolucionario, que no lo fue hasta después de la guerra, hasta después de "reequiparse" con la ayuda de Trotski. Se puede considerar a Slutski un ejemplar típico de este género de contrabandistas.

Hemos visto antes que Slutski y compañía no valen la pena de que se pierda el tiempo con ellos.

En segundo lugar, intentan demostrar que Lenin, en el período de anteguerra, no comprendía la necesidad de transformar la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, y con esto se induce al lector inexperto a suponer que Lenin, por lo tanto, no era todavía entonces un verdadero bolchevique, que no comprendió la necesidad de esta transformación hasta después de la guerra, hasta después de "reequiparse" con la ayuda de Trotski. Se puede considerar como un ejemplar tipico de este género de contrabandistas a Volosiévich, autor del Curso de Historia del P.C (b) de la U.R.S.S.

Bien es verdad que Lenin, ya en 1905, escribió que "de la revolución democrática comenzaremos a pasar en seguida, y precisamente en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista ", que "nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida ", que "no nos quedaremos a mitad de camino "[106]. Bien es verdad que en las obras de Lenin se podrían encontrar gran cantidad de hechos y documentos de carácter análogo. Pero ¿qué les importan a los Volosiévich los hechos de la vida y de la actividad de Lenin? Los Volosiévich escriben para, con la máscara de bolcheviques, pasar su contrabando

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antileninista, calumniar a los bolcheviques y falsear la historia del Partido Bolchevique.

Ya veis que tanto valen los Volosiévich como los Slutski.

Estos son "los caminos y las encrucijadas" de los contrabandistas trotskistas.

Vosotros mismos comprenderéis que no es tarea de la redacción de Proletárskaia Revolutsia facilitar la labor contrabandística de semejantes "historiadores", concediéndoles una tribuna de discusión.

La tarea de la redacción consiste, a mi modo de ver, en elevar las cuestiones de la historia del bolchevismo a la altura debida, colocando el estudio de la historia de nuestro Partido sobre un terreno científico, bolchevique, y acentuar la vigilancia contra los trotskistas y toda suerte de falsificadores de la historia de nuestro Partido, arrancándoles sistemáticamente la careta.

Esto es tanto más necesario por cuanto incluso algunos de nuestros historiadores -- me refiero a los historiadores sin comillas, a los historiadores bolcheviques de nuestro Partido -- no están exentos de errores que llevan el agua al molino de los Slutski y los Volosiévich. Por desgracia, tampoco es una excepción el camarada Yaroslavski, cuyos libros sobre la historia del P.C.(b) de la U.R.S.S., a pesar de su valor, con tienen errores de principio y de carácter histórico

Con saludos comunistas J. Stalin


Publicado en 1931, en el núm. 6
(113) de la revista Proletárskaia
Revolutsia.


J. V. Stalin, Obras, t. XIII.


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NOTAS


[103] Proletárskaia Revolutsia (La Revolución Proletaria ): revista historiográfica. De 192l a 1928 la editó la Comisión de Historia de la Revolución de Octubre y del P.C.(b) de Rusia; más tarde, la Sección del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. para el Estudio de la Historia de la Revolución de Octubre y del P.C.(b) de la U.R.S.S., y desde octubre de 1928 hasta 1931, el Instituto Lenin, anexo al C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. Después de una interrupción de un año, la revista la editó desde 1933 hasta 1941 el Instituto Marx-Engels-Lenin, anexo al C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. [pág. 567]

[104 ] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXII. [pág. 570]

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[105] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. V. [pág. 577]

[106] Véase Posición de la socialdemocracia ante el movimiento campesino, V. I. Lenin, Obras Completas, t. IX. [pág. 583]

El texto de Trotski: Fuera las manos de Rosa Luxemburgo

http://www.cuba-urss.cult.cu/index.php?opcion=mostrar_articulo&articulo=biblioteca/Le%F3n_Trotsky__Fuera_de_las_manos_de_Rosa_Luxemburgo.htm
Spoiler:

Fuera de las manos de Rosa Luxemburgo*
León Trotsky


El artículo de Stalin: Acerca de algunos problemas de la historia del bolchevismo** me llegó con algún atraso. Después de recibirlo, por mucho tiempo no pude obligarme a mí mismo a leerlo, porque este tipo de literatura se atraganta como si fuera aserrín, o puré de ortigas. Pero, después de leerlo, llegué a la conclusión de que no se lo puede ignorar, aunque más no sea porque contiene una calumnia vil y descarada contra Rosa Luxemburgo. ¡Stalin coloca a la gran revolucionaria en el campo del centrismo! Él demuestra —no demuestra, desde luego, simplemente afirma— que el bolchevismo, desde su creación, mantuvo una línea rupturista con respecto a Kautsky, mientras que Rosa Luxemburgo defendía a Kautsky desde la izquierda. Cito sus palabras:
Mucho antes de la guerra, desde 1903-1904 aproximadamente, cuando el grupo bolchevique se había formado en Rusia y la izquierda elevó su voz por primera vez en la socialdemocracia alemana, Lenin eligió el camino de la ruptura con los oportunistas, tanto en casa, en el Partido Socialdemócrata Ruso, como en el extranjero, en la Segunda Internacional, y en la socialdemocracia alemana en particular.
Si ello no se pudo lograr, empero, se debió enteramente a que «los Socialdemócratas de izquierda conformaban un grupo débil e impotente [...] que temía siquiera pronunciar en voz alta la palabra “ruptura”». Ese es el eje del artículo. A partir de 1903, los bolcheviques estuvieron a favor de la ruptura, no solo con la derecha sino también con el centrismo kautskista; mientras que Rosa temía pronunciar siquiera la palabra «ruptura».
Semejante afirmación revela una ignorancia total de la historia del propio partido y, en primer lugar, del proceso ideológico de Lenin. No hay una sola palabra de verdad en el punto de partida de Stalin. Es cierto que en 1903-1904 Lenin era un adversario irreconciliable del oportunismo de la socialdemocracia alemana. Pero, para él, el único oportunismo era la corriente revisionista dirigida por Bernstein.*
En esa época Kautsky luchaba contra Bernstein. Lenin consideraba a Kautsky su maestro, y no perdía ocasión de afirmarlo. En las obras de Lenin de esa época, y en las de los años siguientes, no se encuentra ni rastros de crítica principista contra la corriente de Bebel**-Kautsky. En lugar de ello uno se encuentra con una serie de declaraciones que afirman que el bolchevismo no es una corriente independiente sino la traducción a las circunstancias rusas de la tendencia Bebel-Kautsky. He aquí lo que decía Lenin en su famoso folleto Dos tácticas, escrito a mediados de 1905:
¿Cuándo y dónde afirmé que el revolucionarismo de Kautsky y Bebel es “oportunismo”? ¿Cuándo y dónde surgieron divergencias entre Bebel y Kautsky y yo? La total solidaridad que reina en la socialdemocracia internacional en todas las grandes cuestiones de programa y táctica es un hecho indiscutible.
Las palabras de Lenin son tan claras, precisas y categóricas que agotan el problema.
Un año y medio más tarde, el 7 de diciembre de 1907, Lenin escribía, en su artículo La crisis del menchevismo:
[...] Desde el comienzo (véase Un paso adelante, dos pasos atrás) afirmamos que no estamos creando una tendencia bolchevique especial; en todas partes y en todo momento levantamos la posición de la socialdemocracia revolucionaria. Y dentro de la socialdemocracia, hasta el momento mismo de la revolución, habrá inevitablemente un ala oportunista y un ala revolucionaria.
Hablando del menchevismo como ala oportunista de la socialdemocracia, Lenin no lo comparaba con el kautskismo, sino con el revisionismo. Además, consideraba al bolchevismo la versión rusa del kautskismo, que a su vez se identificaba para él con el marxismo. El pasaje que citamos, dicho sea de paso, demuestra que Lenin de ninguna manera buscaba la ruptura con los oportunistas; no solo reconocía sino que también consideraba «inevitable» la presencia de revisionistas en la socialdemocracia hasta el momento de la revolución.
Dos semanas después, el 20 de diciembre de 1906, Lenin saludaba con entusiasmo la respuesta de Kautsky al cuestionario de Plejánov acerca del carácter de la Revolución rusa:
Lo que hemos dicho —que nuestra lucha por las posiciones de la socialdemocracia revolucionaria contra el oportunismo de ninguna manera supone la formación de una tendencia “bolchevista” original— se ha visto plenamente confirmado por Kautsky [...].
Confío en que dentro de estos límites el problema haya quedado claro. Según Stalin, Lenin, a partir de 1903, exigía que los alemanes rompieran con el oportunismo, no solo de derecha (Bernstein), sino también de izquierda (Kautsky). Mientras que en diciembre de 1906 Lenin señalaba orgullosamente a Plejánov y los mencheviques que el kautskismo alemán y el bolchevismo ruso eran... idénticos. Esa es la primera parte de la excursión de Stalin a la historia ideológica del bolchevismo. ¡La escrupulosidad de nuestro investigador disputa la palma con su conocimiento!
Después de su afirmación sobre 1903-1904, Stalin pega un salto hasta 1916 y se refiere a la crítica que dirigió Lenin al folleto sobre la guerra de Junius, es decir, Rosa Luxemburgo. Es cierto que en esa época Lenin ya había declarado la guerra a muerte contra el kautskismo, habiendo extraído las conclusiones organizativas correspondientes de su crítica. No puede negarse que Rosa Luxemburgo no planteó el problema de la lucha contra el centrismo con la plenitud que las circunstancias requerían, aquí las ventajas están enteramente de parte de Lenin. Pero entre octubre de 1916, cuando Lenin escribió en respuesta al Folleto de Junius*, y 1903, cuando nació el bolchevismo, median 13 años; en el transcurso de la mayor parte de dicho período Rosa Luxemburgo estaba en la oposición al Comité Central de Bebel y Kautsky, y su lucha contra el «radicalismo» formal, pedante y podrido de Kautsky asumió un carácter cada vez más tajante.
Lenin no participó en esta lucha y no apoyó a Rosa Luxemburgo hasta 1914. Inmerso en los asuntos rusos, mantenía una cautela extrema en cuestiones internacionales. A los ojos de Lenin, la estatura revolucionaria de Bebel y Kautsky era infinitamente mayor que a los ojos de Rosa Luxemburgo, que los observaba de cerca, en la acción, y estaba metida directamente en la atmósfera de la política alemana.
La capitulación del 4 de agosto de la socialdemocracia alemana fue para Lenin un hecho totalmente inesperado. Todos saben que Lenin consideró que la edición de Vorwaerts con la declaración patriótica del bloque Socialdemócrata era una falsificación de la policía alemana. Una vez convencido de la amarga verdad revisó su evaluación de la tendencia fundamental de la socialdemocracia alemana, realizándolo de manera típicamente leninista, es decir, la liquidó de una vez por todas.
El 27 de octubre de 1914 Lenin escribió a A. Schliapnikov:
[...] odio y desprecio a Kautsky ahora más que a todo el resto del rebaño hipócrita, roñoso, vil y autosuficiente [...] R. Luxemburgo tiene razón, ella comprendió hace mucho que Kautsky poseía en alto grado el “servilismo de un teórico”: dicho más claramente, fue siempre un lacayo, un lacayo de la mayoría del partido, un lacayo del oportunismo. (Antología leninista, vol. II, p. 200. La bastardilla es mía —León Trotsky.)
Aunque no hubiera otros documentos (hay cientos) estas líneas bastan para clarificar inequívocamente la historia del problema. A fines de 1914 Lenin consideró oportuno informar a uno de sus colaboradores más íntimos del momento que «ahora», en el presente, hoy, a diferencia del pasado, «odia y desprecia» a Kautsky. La fuerza de la frase indica inequívocamente hasta qué punto Kautsky había traicionado las esperanzas y expectativas de Lenin. No menos vivida es la segunda frase: «R. Luxemburgo tenía razón, hace mucho que comprendió que Kautsky poseía en alto grado el «servilismo de un teórico» [...]» Lenin se apresura a reconocer la «verdad» que no comprendió anteriormente, o que, al menos, no le reconoció a Rosa Luxemburgo.
Tales son los principales indicadores cronológicos del problema que, a la vez, son hitos importantes en la biografía política de Lenin. Es un hecho que su órbita ideológica es una curva ascendente. Pero eso significa que Lenin no nació Lenin plenamente formado, como lo pintan los serviles aduladores de lo «divino», sino que se hizo Lenin. Lenin siempre extendía sus horizontes, aprendía de los demás, y se elevaba cada día a un plano superior al anterior. Este espíritu heroico encontró su expresión en esa perseverancia, en esa tozuda resolución de constante superación espiritual. Si el Lenin de 1903 hubiera comprendido y formulado todo lo que requerían los tiempos venideros, el resto de su vida hubiera sido una constante sucesión de reiteraciones. Pero no fue así, en realidad. Stalin simplemente le pone a Lenin el matasellos stalinista y lo acuña en las moneditas de los refranes numerados.
El militarismo, la guerra y el pacifismo ocupan un lugar importante en la lucha de Rosa Luxemburgo contra Kautsky, especialmente en 1910-1914. Kautsky defendía el programa reformista: limitación de armamentos, cortes internacionales, etcétera. Rosa Luxemburgo entabló una batalla decisiva contra esa ilusión. Lenin tenía dudas al respecto, pero en algunas cosas estaba más cerca de Kautsky que de Rosa Luxemburgo. De ciertas conversaciones que tuve en esa época con Lenin recuerdo que un argumento de Kautsky le produjo una honda impresión: así como en los problemas internos las reformas son producto de la lucha de clases revolucionaria, en las relaciones internacionales es posible luchar por ciertas garantías («reformas») mediante la lucha de clases internacional y ganarlas. A Lenin le parecía enteramente posible apoyar esta posición de Kautsky siempre que, terminada la polémica con Rosa Luxemburgo, volviera su artillería hacia la derecha (Noske y Cía.). No quiero decir de memoria hasta qué punto este ciclo de ideas se vio reflejado en los artículos de Lenin: el problema requiere un análisis sumamente cuidadoso. Tampoco puedo asumir la responsabilidad de decir de memoria cuánto tardaron en resolverse las dudas de Lenin. En todo caso, se expresaron no solo en las conversaciones sino también en la correspondencia. Una de estas cartas está en manos de Karl Radek.*
Considero necesario proporcionar evidencias de esto, como testigo, para tratar de salvar un documento de excepcional valor para la biografía teórica de Lenin. En el otoño de 1926, cuando elaborábamos colectivamente la plataforma de la Oposición de Izquierda, Radek nos mostró a Kámenev, Zinóviev** y a mí —y probablemente a otros camaradas— una carta que Lenin le envió (¿1911?) donde defendía la posición de Kautsky contra las críticas de la izquierda. Según lo dispuesto por el Comité Central, Radek debía entregar esta carta al Instituto Lenin. Pero temiendo que la ocultaran, o inclusive destruyeran, Radek decidió guardarla para una ocasión más oportuna. No puede negarse que la actitud de Radek tenía cierta justificación. En la actualidad, empero, Radek se desempeña muy activamente, si bien no tiene un puesto de responsabilidad, en el trabajo de producir falsificaciones políticas. Baste recordar que Radek, que a diferencia de Stalin conoce la historia del marxismo y que, de todas maneras, conoce la carta de Lenin, llegó a solidarizarse públicamente con la evaluación insolente que hace Stalin de Rosa Luxemburgo. La circunstancia de que Radek actuó bajo la vara de Yaroslavski* no mitiga su culpa, porque solo esclavos despreciables pueden renunciar a los principios marxistas en favor de los principios del látigo.
Sin embargo, aquí no nos interesa la caracterización de Radek, sino el destino de la carta de Lenin. ¿Qué ocurrió? ¿La sigue ocultando Radek al Instituto Lenin? Difícilmente. Lo más probable es que la haya confiado a quien correspondía confiarla, como prueba tangible de una devoción intangible. ¿Qué suerte le cupo posteriormente a la carta? ¿Está en los archivos privados de Stalin junto con los documentos que comprometen a sus colegas más íntimos? ¿O ha sido destruida, como fueron destruidos tantos documentos preciosos del pasado del Partido?
En todo caso no puede haber ni sombra de razón para ocultar una carta escrita hace dos décadas y que trata problemas que hoy solo revisten un interés histórico. Pero es precisamente en su carácter histórico que reside el gran valor de la carta. Muestra al verdadero Lenin, no como lo presentan los necios burócratas que lo recrean a su imagen y semejanza y pretenden ser infalibles. Preguntamos, ¿dónde está la carta de Lenin a Radek? ¡La carta debe estar donde corresponde! ¡Ponerla sobre la mesa del partido y la Comintern**!
Si se consideraran los desacuerdos entre Lenin y Rosa Luxemburgo en su totalidad, no cabe duda que la historia está incondicionalmente de parte de Lenin. Lo cual no significa que en determinadas épocas y en torno a ciertos problemas Rosa Luxemburgo no haya tenido razón contra Lenin. Sea como fuere, las discrepancias, pese a su importancia y, a veces, su enormidad, parten de una base política proletaria y revolucionaria común a ambos.
Cuando Lenin, remontándose al pasado, escribió en octubre de 1919 («Saludo a los comunistas italianos, franceses y alemanes») «[...] en el momento de la toma del poder y la creación de la República Soviética, el bolchevismo quedó solo en su campo, había atraído a su seno a los mejores elementos de las tendencias más cercanas a él en el terreno del pensamiento socialista», repito, cuando Lenin escribió estas líneas, pensaba indudablemente en Rosa Luxemburgo, cuyos partidarios más firmes, por ejemplo Marjlewsky* y Dzerzinsky**, estaban militando en las filas bolcheviques.
Lenin comprendió los errores de Rosa Luxemburgo mejor que Stalin; pero no es casual que Lenin haya recordado la vieja copla:
A veces las águilas descienden
y vuelan entre las aves de corral.
Pero las aves de corral jamás
se remontarán hacia las nubes.
¡Así es! ¡Precisamente! Por esa razón Stalin debería actuar con cautela antes de medir su mediocridad contra figuras de la talla de Rosa Luxemburgo.
En su artículo: En relación a la historia del problema de la dictadura (octubre de 1920), donde se refiere a problemas del Estado soviético y la dictadura del proletariado, Lenin escribe:
Representantes destacados del proletariado revolucionario y del marxismo sin falsificaciones, tales como Rosa Luxemburgo, apreciaron inmediatamente el significado de la experiencia práctica, y efectuaron análisis críticos de la misma en mítines y a través de la prensa. —Por el contrario— gente de la calaña de los futuros Kautsky [...] demostraron una incapacidad total para comprender el significado de la experiencia.
En breves líneas Lenin rinde homenaje a la significación histórica de la lucha de Rosa Luxemburgo contra Kautsky: lucha que el propio Lenin tardó en apreciar en su verdadera dimensión. Si para Stalin, el aliado de Chiang Kai-shek,* el camarada de armas de Purcell,** el teórico del «partido obrero y campesino», de la «dictadura democrática», del «no molestar a la burguesía», etcétera; si para él Rosa Luxemburgo representa el centrismo, para Lenin ella es la representante del «marxismo sin falsificaciones». Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de Lenin sabe qué significa este apelativo de su parte.
Aprovecho la ocasión para señalar que en las notas que acompañan las obras de Lenin se dice lo siguiente, entre otras cosas, de Rosa Luxemburgo:
Durante el florecimiento del revisionismo bernsteiniano y luego del ministerialismo (Millerand),*** Luxemburgo libró una batalla implacable contra dicha tendencia, asumiendo esta posición en el partido alemán [...] En 1907 participó como delegada de la socialdemocracia polaca y lituana en el congreso de Londres del POSDR; allí apoyó a la fracción bolchevique en todas las cuestiones fundamentales concernientes a la Revolución rusa. Desde 1907, Rosa Luxemburgo se entregó de lleno al trabajo en Alemania, desde una posición de izquierda, contra el centro y la derecha [...] Su participación en la insurrección de enero de 1919 ha convertido su nombre en bandera de la revolución proletaria.
Por supuesto que el autor de esas notas mañana confesará sus pecados y anunciará que en la época de Lenin escribía con poco conocimiento de causa, que el esclarecimiento total vino con Stalin. En la actualidad esta clase de anuncios —mezcla de adulonería, idiotez y bufonismo— aparecen diariamente en la prensa moscovita. Pero esto no cambia la verdad de las cosas: «lo hecho, hecho está». ¡Sí, Rosa Luxemburgo se ha convertido en bandera de la revolución proletaria!
¿Cómo y por qué decidió Stalin ocuparse —en fecha tan tardía— de la revisión de la vieja caracterización bolchevique de Rosa Luxemburgo? Como ocurre con todos sus abortos teóricos anteriores, este, que es el más escandaloso, tiene su origen en su lucha contra la teoría de la revolución permanente. En su artículo «histórico» Stalin vuelve a concederle el primer puesto a dicha teoría. No aporta un solo argumento nuevo. Hace mucho respondí a todos sus argumentos en La revolución permanente. El problema histórico quedará clarificado, espero, en el segundo tomo de Historia de la Revolución rusa (La Revolución de Octubre), que se encuentra en prensa. En este caso el problema de la revolución permanente nos preocupa en la medida en que Stalin lo vincula al nombre de Rosa Luxemburgo. Veremos después cómo este teórico infeliz se ha metido en una trampa mortal.
Después de recapitular la controversia entre los bolcheviques y los mencheviques respecto de las fuerzas motrices de la Revolución rusa, y de comprimir con maestría sin igual varios errores en unas pocas líneas, que debo pasar por alto, Stalin dice:
¿Qué actitud tenían los Socialdemócratas alemanes Parvus* y Rosa Luxemburgo respecto de la controversia? Inventaron el esquema utópico y semimenchevique de la revolución permanente. [...] Poco después Trotsky hizo suyo este esquema semimenchevique (Mártov** parcialmente) y lo transformó en arma de lucha contra el leninismo [...].
Tal es la historia inesperada del origen de la teoría de la revolución permanente, de acuerdo con las últimas investigaciones históricas de Stalin. Pero, ¡ay de mí!, el investigador olvidó consultar la edición anterior de su propia obra. En 1925 el propio Stalin se había expedido en una polémica contra Radek: «No es cierto que la teoría de la revolución permanente fue formulada por Rosa Luxemburgo y Trotsky en 1905. En realidad, la teoría pertenece a Parvus y a Trotsky». Puede encontrarse esta cita en Cuestiones del leninismo, edición rusa, 1926, p. 185. Esperemos que figure en las ediciones extranjeras.
De modo que en 1925 Stalin declaró a Rosa Luxemburgo inocente del pecado mortal de participar en la creación de la teoría de la revolución permanente. «En realidad esta teoría pertenece a Parvus y a Trotsky». En 1931 el mismo Stalin nos dice que «Parvus y Rosa Luxemburgo [...] crearon el esquema utópico y semimenchevique de la revolución permanente». Trotsky fue inocente de la creación, él la hizo suya junto con... ¡Mártov! Una vez más agarramos a Stalin con las manos en la masa. Tal vez escribe sin tener la menor noción de lo que se trata. ¿O usa cartas marcadas cuando trata los problemas fundamentales del marxismo? No se puede plantear las dos interrogantes como alternativa. Ambos se aplican aquí. Las falsificaciones stalinistas son conscientes en la medida en que están dictadas, en cada momento, por intereses personales concretos. Y son semiconscientes en la medida en que su ignorancia congénita no pone impedimentos a sus pretensiones teóricas.
Pero los hechos siguen siendo hechos. En su guerra contra el «contrabando trotskista», Stalin se ha hecho un nuevo enemigo, ¡Rosa Luxemburgo! No se detuvo ni por un instante antes de mentir y calumniarla; además, antes de poner en circulación sus dosis tremendas de vulgaridad y deslealtad, ni se molestó en verificar qué había escrito cinco años antes.
La nueva variante en la historia de la idea de la revolución permanente fue indicada en primer término por el deseo de servir un plato un poco más sabroso que los anteriores. No es necesario aclarar que Mártov fue traído por los pelos para darle más sabor a la cocina histórica y teórica. La actitud de Mártov hacia la teoría y práctica de la revolución permanente fue siempre de antagonismo implacable, y en los viejos tiempos él dijo más de una vez que las teorías de Trotsky acerca de la revolución eran rechazadas tanto por los bolcheviques como por los mencheviques. Pero no vale la pena detenernos en esto.
Lo que es verdaderamente fatal es que no hay un solo problema importante de la revolución proletaria internacional en el que Stalin no haya expresado dos opiniones contradictorias. Todos sabemos que en abril de 1924 demostró tajantemente en Cuestiones del leninismo la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país. En otoño, en una nueva edición del mismo libro, sustituyó esa frase por la demostración (es decir, por la afirmación) de que el proletariado «puede y debe» construir el socialismo en un solo país. El resto del texto permaneció inalterado.
En el problema del partido obrero campesino, las negociaciones de Brest-Litovsk, la dirección de la Revolución de Octubre, el problema nacional, etcétera, Stalin logró exponer en el curso de pocos años, a veces meses, opiniones que se excluyen mutuamente. Sería incorrecto atribuirlo a fallas en la memoria. El problema es más profundo. Stalin carece de un método científico para pensar, no posee criterios principistas. Enfoca todos los problemas como si nacieran hoy y estuvieran aislados de los demás. Stalin basa sus juicios en su interés personal más importante en ese momento. Las contradicciones que lo liquidan son la venganza de su empirismo vulgar. No ubica a Rosa Luxemburgo en el marco del movimiento obrero polaco, alemán y mundial del último medio siglo. No, para él, ella es cada vez una figura nueva y, además, aislada respecto de la cual se ve obligado a preguntarse ante cada nueva situación, «¿quién vive, amigo o enemigo?» Su instinto infalible le ha dicho al teórico del socialismo en un solo país que la sombra de Rosa Luxemburgo le es irreconciliablemente hostil. Lo cual no le impide a la gran sombra seguir siendo la bandera de la revolución proletaria.
Rosa Luxemburgo formuló críticas muy severas y fundamentalmente incorrectas a la política bolchevique en 1918, desde su celda en la cárcel. Pero inclusive en este, su trabajo más equivocado, se ven las alas del águila. He aquí su caracterización general de la insurrección de octubre:
Todo lo que el partido pudo hacer en el terreno de la valentía, la acción firme, la previsión y coherencia revolucionarias: todo eso hicieron Lenin, Trotsky y sus camaradas. Todo el honor revolucionario y la capacidad de acción, que tanto le faltan a la socialdemocracia occidental, los bolcheviques demostraron poseerlos. Su insurrección de octubre salvó no solo a la Revolución rusa sino también el honor del socialismo internacional.
¿Es posible que esta sea la voz del centrismo? En las páginas siguientes, Luxemburgo critica severamente la política bolchevique en lo que hace al problema agrario, la consigna de autodeterminación nacional y el rechazo de la democracia formal. Agreguemos que en esta crítica, dirigida por igual contra Lenin y Trotsky, ella no traza distinción alguna entre sus respectivas posiciones; y Rosa Luxemburgo sabía leer, comprender y distinguir los matices. Ni siquiera se le ocurrió acusarme, por ejemplo, de que, al solidarizarme con Lenin en el problema agrario, cambié mi posición con respecto al campesinado. Y ella conocía muy bien mi posición desde que yo escribí varios artículos para su periódico polaco, desde 1909. Rosa Luxemburgo finaliza su crítica diciendo:
En la política bolchevique hay que distinguir lo esencial de lo no esencial, lo fundamental de lo circunstancial —lo fundamental, para ella, es la fuerza de las masas en la acción, la voluntad de llegar al socialismo—. En ese sentido —escribe Rosa— Lenin, Trotsky y sus compañeros fueron los primeros en darle el ejemplo al proletariado mundial. Aún ahora siguen siendo los únicos que pueden gritar, con Hutten, “¡he osado!”.
Sí, Stalin tiene sobrados motivos para odiar a Rosa Luxemburgo. Pero tanto más imperioso es nuestro deber de cuidar la memoria de Rosa de las calumnias de Stalin, que han sido tomadas por los funcionarios de ambos hemisferios, y pasar esta imagen verdaderamente hermosa, heroica y trágica a las generaciones jóvenes del proletariado, para que la conozcan en toda su grandeza y fuerza inspiradora.


Que cada cual lea y juzgue, aunque sí tengo que hacer una nota respecto al texto de Trotski...En el texto que Trotski menciona de Stalin de 1925, no es cierto que Stalin diga que la teoría pertenezca a Parvus y a Trotski, sino que ellos la "expusieron", que no es lo mismo (en otra carta explica que se refiere a quien la expuso al público ruso) y tampoco dice que la teoría no fuera formulada por Luxemburgo y Trotski, sino que no fue "expuesta" por ellos (en ruso usa la misma palabra todo el tiempo, "exponer", "expuesta", etc, aunque en español fue traducido como "formulada").

Salud

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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por NSV Liit el Lun Nov 22, 2010 5:50 am

Por cierto, ya que hablamos de Rosa Luxemburgo, muchas de sus obras se pueden leer aquí:

http://rosa-luxemburgo.blogspot.com/

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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por ajuan el Lun Nov 22, 2010 6:09 am

NSV Liit escribió:Por cierto, ya que hablamos de Rosa Luxemburgo, muchas de sus obras se pueden leer aquí:

http://rosa-luxemburgo.blogspot.com/

O este link que habia puesto
http://www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm
Suerte


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Blog sobre Vladimir Lenin:  :urss:
http://vlenin.blogspot.com.ar/
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Demofilo el Lun Nov 22, 2010 2:58 pm

Conclusión: es otra marranada, esta vez procedente de marxist.org.
No hay que fiarse de los textos incluidos en internet en general y menos de ese tipo de páginas.
Vayamos al papel de toda la vida y a la ediciones fiables.
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por RDC el Lun Nov 22, 2010 3:13 pm

La respuesta es bien simple: ese texto lo escribió Tony Cliff, un trotskista.

PD:¿Que hace esto en filosofía?
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Demofilo el Lun Nov 22, 2010 4:02 pm

Gracias por la aclaración pero lo sospechaba. Yo que no soy tan sutil confundo trotskismo con marranada.
Nunca ha sabido encontrar la diferencias.
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por botella el Mar Jul 16, 2013 6:45 pm

Estoy leyendo Reforma o Revolución y me he confundido un poco en este párrafo.

“El fundamento científico del socialismo reside, como se sabe, en los tres resultados principales del desarrollo capitalista. Primero, el caos creciente de la economía capitalista, que conduce inevitablemente a su ruina. Segundo, la socialización progresiva del proceso de producción, que crea los gérmenes del futuro orden social. Y tercero, la creciente organización y conciencia de la clase obrera, que constituye el factor activo en la revolución que se avecina

¿Qué significan los dos primeros puntos?
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por marxismo_futuro el Mar Jul 16, 2013 8:28 pm

Gran mujer. Su espíritu incansable y revolucionario es todo un ejemplo para tomar ejemplo.

Una pena y gran dolor el daño que hace la propaganda capitalista en la imagen de grandes referentes morales como ella. Personas como ella no deben ser nunca ninguneados.

Una pena y gran dolor, también, la ausencia de este aire revolucionario, social, humano, en la sociedad adormecida de hoy en día.

Sin descanso, sin cesar: seguir adelante.
_______________________________________________

"La humanidad se ve obligada -si quiere subsistir- a trabajar para las clases dominantes del grupo de países de economía capitalista desarrollada: esa es la esencia, el motor, del capitalismo".

"El socialismo revolucionario, con el subsiguiente comunismo, es el proyecto histórico de la clase obrera".

Marxismo es futuro.

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Rosa Luxemburgo, ¿marxista revolucionaria o socialdemócrata?

Mensaje por Soldado Rojo el Mar Oct 14, 2014 4:45 pm

No salgo de mi duda sobre la figura de Rosa Luxemburgo. Siempré la consideré madre de la socialdemocracia moderna pero una vista somera a su entrada en Wikipedia me ha despistado. Dice que fue una teórica marxista y que fundó la Liga Espartaquista que terminó siendo el Partido Comunista Alemán en el cual ella militó. Sus inicios fueron en el Partido Socialdemócrata de Alemania y el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania.
Entonces Luxemburgo, ¿era marxista revolucionaria o era socialdemócrata?
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Galin el Mar Oct 14, 2014 4:47 pm

Camarada

El Partido Socialdemócrata Alemán, el SPD, es el mismo caso en el que se hayó el PSDR con Lenin, por esa época aún no existían los partidos comunistas sino los socialdemocratas
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por CarlosMarx el Mar Oct 14, 2014 4:48 pm

Acá encontré un hilo más grande, fijate si está la respuesta:

http://www.forocomunista.com/t7185-rosa-luxemburgo?highlight=luxemburgo

Yo no se mucho de ella, solo el nombre, así que no te puedo dar una respuesta clara.

Saludos.
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por FeministasSomosTodos el Mar Oct 14, 2014 7:09 pm

Necesariamente socialdemocrata, como indica el camarada

[quote="Galin"]Camarada

El Partido Socialdemócrata Alemán, el SPD, es el mismo caso en el que se hayó el PSDR con Lenin, por esa época aún no existían los partidos comunistas sino los socialdemocratas[/quote]
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por MarxistaDominicano el Mar Oct 14, 2014 7:54 pm

Estimados hermanos: Bueno hermano, yo no he leido mucho de Rosa Luxemburgo, pero de lo poco que yo he escuchado y leido de ella, yo creo que Rosa Luxemburgo, era muy anti-cientifica, muy anti-realista y muy encontra del realismo politico. Ya que ella criticaba las medidas y politicas autoritarias de Vladimir Lenin. Ella se parece un poco a Noam Chomsky que es otro que es demasiado utopico y anti-realista porque Noam Chomsky tambien detestaba a Vladimir Lenin y la revolucion bolshevike del 1917. La mayoria de los trotskistas, los anarquistas y los ultra-izquierdistas marxistas son tambien anti-realistas, que critican y odian todas las medidas autoritarias. Son un poco parecido a los libertarianos de EE.UU.




Soldado Rojo escribió:No salgo de mi duda sobre la figura de Rosa Luxemburgo. Siempré la consideré madre de la socialdemocracia moderna pero una vista somera a su entrada en Wikipedia me ha despistado. Dice que fue una teórica marxista y que fundó la Liga Espartaquista que terminó siendo el Partido Comunista Alemán en el cual ella militó. Sus inicios fueron en el Partido Socialdemócrata de Alemania y el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania.
Entonces Luxemburgo, ¿era marxista revolucionaria o era socialdemócrata?
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por CarlosMarx el Mar Oct 14, 2014 8:01 pm

MarxistaDominicano escribió:
Estimados hermanos: Bueno hermano, yo no he leido mucho de Rosa Luxemburgo, pero de lo poco que yo he escuchado y leido de ella, yo creo que Rosa Luxemburgo, era muy anti-cientifica, muy anti-realista y muy encontra del realismo politico.  Ya que ella criticaba las medidas y politicas autoritarias de Vladimir Lenin.  Ella se parece un poco a Noam Chomsky que es otro que es demasiado utopico y anti-realista porque Noam Chomsky tambien detestaba a Vladimir Lenin y la revolucion bolshevike del 1917.  La mayoria de los trotskistas, los anarquistas y los ultra-izquierdistas marxistas son tambien anti-realistas, que critican y odian todas las medidas autoritarias.  Son un poco parecido a los libertarianos de EE.UU.



Soldado Rojo escribió:No salgo de mi duda sobre la figura de Rosa Luxemburgo. Siempré la consideré madre de la socialdemocracia moderna pero una vista somera a su entrada en Wikipedia me ha despistado. Dice que fue una teórica marxista y que fundó la Liga Espartaquista que terminó siendo el Partido Comunista Alemán en el cual ella militó. Sus inicios fueron en el Partido Socialdemócrata de Alemania y el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania.
Entonces Luxemburgo, ¿era marxista revolucionaria o era socialdemócrata?

¿A que llamás ultra-izquierdistas marxistas? Siempre lo utilizás.
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Soldado Rojo el Mar Oct 14, 2014 8:21 pm

Pero aunque comenzara su militancia cuando solo había partidos SD lo cierto es que cuando la mataron en la insurrección de 1919 militaba en el Partido Comunista Alemán
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por Razion el Mar Oct 14, 2014 8:29 pm

Fusiono. Soldado Rojo, se te expulsa por 5 días por no buscar hilos relacionados. Hiciste lo mismo con un hilo de Chávez, y anteriormente se te había sancionado por lo mismo.


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Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

Jose de San Martín


"Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
Comandante Ernesto "Che" Guevara

"En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
Marcelo Bielsa
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por VoDKa1895 el Miér Mayo 06, 2015 9:23 pm

La gran Rosa Roja!

RioLena
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Re: Rosa Luxemburgo

Mensaje por RioLena el Miér Ene 18, 2017 8:38 pm

Haciendo memoria, recordando...




15 de enero. Hace 98 años fueron asesinados en Berlín los dirigentes del Partido Comunista de Alemania (KPD) Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht (15 de enero de 1919). Rosa Luxemburgo fue derribada a culatazos y luego rematada con un disparo en la cabeza. Cientos de militantes del KPD fueron asesinados.

Publicado el 15 de enero de 2017 en el blog del viejo topo

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