De la sospecha al ultraje ¿Todos, somos terroristas?

Nestor Estebenz Nogal
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Mensaje por Nestor Estebenz Nogal el Dom Oct 24, 2010 6:21 pm

De la sospecha al ultraje. ¿Todos, somos terroristas?. Néstor Estebenz Nogal
La noticia del terrorismo como concepto ha cambiado los términos del sentido clásico de la guerra. Las trincheras para enfrentarse dos bandos son totalmente obsoletas lo mismo que las barricadas en las ciudades para las luchas reivindicativas aunque su anecdotario suele terminar con un balance parecido: mobiliario urbano destrozado, mas CO2 contaminante por los neumáticos y otras cosas incendiadas y desalojo total por las fuerzas del orden que son enviadas a ordenar la situacion poniendo cada cosa en su lugar.
Siempre que me ha cacheado un guardia he sentido un profundo asco por ser tocado por ese desconocido. La experiencia me hizo sentir como un delincuente. La primera vez que tuve que sacarme los zapatos en un control de un aeropuerto (alemán) me pareció indignante. Mucho mas la prepotencia del tipo que me exigió hacer esto. Se sabe que todas las medidas supuestamente antiterroristas responden mas a principios de paranoia que a una investigación correcta para prever atentados. A pesar de cada nuevo nivel de control policíaco quien quiera hacer daño a una instalación, un edificio o un avión conseguirá hacerlo. Pero los nuevos episodios de ataques puntuales con dianas concretas no van a ser tan graves como la gravedad de la situación producida por esa paranoia estadounidense al temor a ser atacado su país.
Ese temor es directamente proporcional a su incapacidad para no detectar todos los peligros. Las figuras mas poderosas de la tierra saben que no son invulnerables. Hasta en alguna fiesta consiguió colarse una pareja de no invitados por conseguir su propio récord de jetsetismo o caradurismo fotografiándose nada menos que con el presidente. Hoy en día las cosas se han vuelto tan enrevesadas que colarse en un espacio publico en el que no se es invitado ya es considerado como allanamiento de morada y desplegar una pancarta en un cóctel diplomático prácticamente como un acto terrorista. ¡Cuidado! cuando te pregunte un policía estadounidense no le sonrías, podrá interpretar tu sonrisa como el último adiós de un hombre-bomba antes de autoinmolarse y te disparará. Es el momento de cuidar mucho la gestualidad, cualquier gesto brusco puede ser considerado como una amenaza, y ya se sabe: primero disparan después te preguntan.
Hay que tener en cuenta que las llamadas fuerzas del orden reclutan personalidades no suficientemente cribadas para aguantar un oficio en el que se está sometido a una alta presión que viene tanto de los peligros de la calle como de las presiones de la estructura piramidal en la que se meten. Todo lo que rece la constitución de un país sobre libertades y justicia queda en suspenso en las actividades de las instancias de seguridad del estado. El estado como institución de instituciones justifica los medios a su perpetuación como tal, fin crucial al que dedica la mayor parte (no toda, pero la mayor parte) de sus cometidos. El poder engancha tanto que oscurece la perspectiva por el cual se consiguió.
El mundo se ha vuelto infinitamente inseguro. Debe haber alguna corriente milenarista que profetizara el tercer milenio como el de lo peor. Lo cierto es que desde el 2001 no se ha parado de organizar medidas preventivas en contra del terrorismo difuso. Episódicamente las fuerzas del mal recuerdan a las fuerzas del bien que no se duerman en sus laureles ya que están amenazadas y que en cualquier momento pueden hacer estallar la paz de sus hogares. Esas fuerzas del bien para no ser pilladas desprevenidas se anticipan a los ataques y asumen el rol de los malos. El panorama mundial mezcla los papeles y cada zona geopolítica asiste a la función según las tesis de la ideología dominante en su área. El occidentalismo progresista deplora la intervención de sus países en contiendas armas en la zona oriental y de signos culturales muy distintos del planeta. Por otra parte también deplora las atrocidades que países como Irán hacen en nombre del Islam y de su manera de aplicar una cruenta mal llamada justicia. Moisés Naím1, lo asegura con rotundidad: “los conflictos internacionales no van a desaparecer”. Tenemos guerras para rato y si no son unas serán otras. Habla de la nueva estrategia de sanciones inteligentes contra alto funcionariado de países corruptos que tienen cuentas bancarias o propiedades en el extranjero. La cuestión es como cambiar de estrategias de presión para no dañar a los pueblos y sí escarmentar a sus élites y gobiernos fiscalizándoles sus propiedades y depósitos evadidos al extranjero.
El mercado de las armas sigue siendo uno de los más florecientes y el riesgo de morir por fuego amigo mas que por el enemigo es escandaloso. Por nuestro bien, por el bien ciudadano internacional se entiende, las autoridades y su gran maquinaria de control se permiten someternos a vigilancia y a sospechar de todo gesto irregular.
Actualmente hay compañías (como movistar) que interrumpen una conversación telefónica a mitad y sale la voz pregrabada diciendo que la línea anda sobrecargada y que establezcas la llamada pasado un tiempo. En el futuro -ojalá que no- habrá interrupciones no por saturación de línea sino por no consentimiento de la conversación en curso ya que en aras a la seguridad nacional se someterán a escucha todas las comunicaciones que se hagan. El ideal de todo poder es prever con antelación cualquier tipo de ataque o trama conspiratoria mientras que el ideal de todo ser libre es el de expresarse sin cortapisas.
Desde el momento que un agente de control amparado por el criterio de la seguridad de un área (sea un local o todo un país) interrumpe o barra el paso de alguien o lo chequea corporalmente para evitar un daño (un atentado) crea otro, incomparablemente menor sí, pero daño a fin de cuentas (un ultraje). Cabe pensar que así como se emitieron tarjetas vip y de acceso a clubes elitistas en el futuro habrán dispositivos de garantías para no andar haciendo colas de control quienes sean fiables. Una especie de categoría de fiability new person daría nuevas credenciales. ¿pero quien es permanentemente fiable en una sociedad de traiciones y traidores?
La tesis que ampara a una clase de terrorismo tiene que ver con la falta de medios para tener ejércitos propios acudiendo a la bomba ( uno de los peores artefactos de destrucción y uno de los primeros en demostrar su injusticia al no discriminar el enemigo del que pasaba cerca). Para nada su pobreza armamentística excusa acudir ni a olas de mortandad indiscriminadas ni tampoco a la autoinmolación.
La conclusión de terminar con los actos de violencia escarmentista (por justicieros que pretendan ser) es la única posible. Hasta Otegi representando a Batasuna ha terminado -con demora pero con claridad- por impugnar la violencia etarra y por separar el proceso de independencia de Euskalherria de sus atentados. Contra el terrorismo de los estados (algunos como Israel deberían figurar en esa lista de organizaciones terroristas decidida por USA) se ha demostrado que las acciones de los bomber men no dejan de mantener la situacion en stand by. Hay muchas hot zone del planeta donde la gente se mata o donde se muere con mas facilidad por acciones armadas. Lugares que podrían ser incomparablemente mejores sin la alarma permanentemente sonando. Tomas Alcoverro, de origen barcelonés, periodista decano en Beirut, la ciudad de la pólvora y el jazmín, da cuenta de ese paraíso infernal de los periodistas y de los que les toca vivir siempre un conflicto inconcluso.
Quienes tenemos la suerte de vivir en sociedades relativamente tranquilas sin temor a cruzarnos con una bala o con una esquirla y que no andamos trasegando con explosivos se nos trate de sospechosos cuando todo lo que tenemos para cambiar el mundo son las palabras de la conciencia descartando que la fuerza de la violencia pueda ser mas efectiva.

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Mensaje por Chapaev el Dom Oct 24, 2010 10:35 pm

El terrorismo les importa muy poco.
De hecho la burguesia siempre anda a tiros entre ellos.

Lo que se pretende con este nuevo orden "antiterrorista" es simplemente el control de. masas cada vez en condiciones mas precarias
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Mensaje por Honecker el Dom Oct 24, 2010 10:38 pm

si, lo somos...ya pronto ser comunista será delito...lo aprobará el psoe en el 2018
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Mensaje por Iconoclasta el Dom Oct 24, 2010 11:28 pm

Terrorismo?? y lo que hace el capitalismo qué es entonces?
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Mensaje por GonzalO el Lun Nov 01, 2010 3:51 pm

Compañeros, solo faltaba esto, somos terroristas, NOSOTROS (ironía)
Luchar por la igualdad, por la libertad, por los derechos es terrorismo! (ironía)
Y entonces el señor Aznar, Bush, y un largo etcetera que son?
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Mensaje por Nestor Estebenz Nogal el Miér Nov 03, 2010 8:17 pm

Las leyes cambian a conveniencia de los estados y de los más fuertes. Se especula que las sociedad pretéritas y primitivas fueron organizando a partir de sus hábitos determinados por la climatología y la supervivencia unas tradiciones que sentaron las bases de unos códigos de comportamiento en colectividad. No se conoce ninguna sociedad de las referidas por la historiografía sin códigos normativos en distintas formas para expresar la ley como concepto magno, de carácter vinculante. La ley en singular es aquello que está por encima del individuo e incluso, circunstancialmente de una mayoría dada. En un mundo tan judicializado como el nuestro (e n el que todo termina por ser criminalizado y pasar por los tribunales) la ley no es algo estático, no lo es en lo qué se refiere a códigos civiles y penales y reglamentos de todo tipo y tampoco lo es por lo que se refiere al mismo parámetro de ley. Esta debería aproximarse a una visión ética de la vida aunque se sabe el caudal de confusión que se deriva al tratar de escribirla. Las leyes (los artículos legales) no paran de ocupar volumen y aumentar en una sociedad que maximiza su complejidad. Lo legal marca la frontera con lo ilegal pero también con lo alegal. La alegalidad (todo aquello sobre lo que no hay legislación establecida per oque no es explícitamente definido como punible) es una franja de incertezas. Por su lado la ilegalidad encuentra trampas legales con las que ser sorteada. Las legislaciones actuales (las de carácter nacional e interestatal pero también las internacionales) potencian lecturas fraudulentas cuando los intereses primordiales de los poderosos están en juego y el alarmismo se hace cómplice del síndrome de temor general. Ulrick Beck señala la contraposición entre legalidad y legitimación a propósito de las intervenciones invasivas por “razones humanitarias” en Kosovo y en Irak. Cada vez que una táctica de protección de una zona, un edificio, un aeropuerto o un evento pasa por cachear a los visitantes o por espiarlos con los ojos de dios (cámaras de tv de circuito cerrado) a lo que se está agrediendo es a la dignidad personal. En aras a que una ilustrísima no sufra percance alguno, -como pasa con la visita de Ratzinger de bolos- la vida cotidiana de los demás (que somos los últimos de la fila en la escala de valores de la sociedad de los ajetreos de las payasadas) se ve profundamente alterada. La expectación masiva y las pleitesías de las autoridades lo ponen todo patas arriba y los agentes de control nos miran a los que no participamos de esas mentiras ni de sus juegos, como sospechosos capaces de cometer actos impuros (por supuesto, un orgasmo diario al menos)y hasta escandalosos (desplegar una pancarta en la sagrada familia que diga no-welcome). ¿Pero dónde está nuestro peligro en una frase de dos palabras o en unos jadeos que despierten al vecindario? No, en el hecho potencial –algo para que todo agente de control ,entrenado en la desconfianza sistemática, hipotetiza- de hacer actos ilegales: tratar al “infalible” de falible por protector de pederastas y terrateniente de almas, entre otras cosas. El acto terrorista no viene tanto definido por la acción de sabotaje que un revolucionario por libre o partidista haga sino por lo que un estado decide que hace o tiene intención de hacer (ahí está la ley de exclusión de partidos en relación a los abertzales). Hasta finales del siglo XX todo el mundo era inocente hasta que no se demostrara lo contrario, desde el XXI todos somos culpables a priori y tenemos en la agenda el reto de demostrar nuestro derecho a la libertad de expresión tanto legal como legítima sin que eso presuponga un acto terrorista. Terrorista viene de terror y hay individuos que quedan aterrados por una frase legítima o por un tintero volcado de tinta roja en su camisa. La paranoia de Al Qaeda ataca o quien sea, ataca (¿cómo es posible que unos cientos por no decir unas decenas, cabe suponer, de individuos pertrechados en células, dicen que investigadas, puedan tener en jaque a los países más poderosos del planeta, y llevar a la cancelación de vuelos y a la distorsión del funcionamiento de aeropuertos y ciudades?) y todos tenemos que bailar al discurso dominante de la prevención. Del terrorismo, es decir de las distintas clases de terrorismo, hay mucho que hablar, no queda limitado al de los grupos clandestinos, también hay pruebas evidentes de los grupos oficializados. Después de décadas de trabajo continuado la asociación de Abuelas de la plaza de Mayo, cuya presidenta Estela Barnes de Carlotto, que por cierto la UAB le otorgo el Honoris causa por su trabajo de encontrar 81 niños desaparecidos por la dictadura argentina.(se recordará como policías y torturadores robaron los hijos de sus torturados y asesinados) ha demostrado otro discurso antiterrorista con resultados patentes. Terrorismo es también lo que hacen con las niñas africanas sus propias tribus y sacerdotisas. Waries Dirie, a modelo somalíe, abanderada contra la ablación infantil africana, ha avergonzado a las autoridades mundiales al hablar de la pervivencia de ese rito, estimada en 6mil niñas amputadas por día. El terrorismo es tan extenso y es tan inherente a formas de vida y de contratación que es paradójico que se llame la atención sobre paquetes bomba o para armar artefactos explosivos mientras se deja que el mundo siga sin alterarle otras tragedias de dolor y sufrimiento.
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Mensaje por GonzalO el Jue Nov 04, 2010 5:57 pm

Nos llaman extremistas, terroristas, pero es que la libertad no es el extremo de nada, para que les molesta que luchemos por ella, terrorismo es lo que hacen ellos, que con una supesta democracia invaden paises y exportan armas a paises en guerra, para que esta no se acabe y ellos forrarse, con las armas que el estado vende se matan a personas inocentes, luego somos nosotros los terroristas...
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Mensaje por Nestor Estebenz Nogal el Vie Oct 14, 2011 6:22 pm

Muchas de nuestras intervenciones en un debate abierto desde hace mucho y sin final a la vista estarian sobrando si no fuera porque todavía hay un fuertepeso de la ignorancia que obliga a repetirlo. Posiblemente no hay nada nuevo a inventar bajo la capa del sol, a pesar de eso seguimos insistiendo en redefiniciones y revovcabularizaciones para que no se nosgane lapartida de la intoxicación lexicográfica desde un imposicionismo cultural. Eldebate sobre terrorismo es uno en el que estaría de mas decir que terrorista es aquel que pone o lanza bombas desde la clandestinidad afectando a población civil y creando el terror ciudadano. Eso incluye a la práctica totalidad de los ejércitos del mundo. Terrorismo es lo que usan las policias del estado que en aras a la seguridad de sus gobiernos no dudan en torturar a sus detenidos. La OAS, es decir sus dirigentes, no escondieron que para acabar o neutralizar larebelión argelina se dedicaron a torturar a sus detenidos. Cualquier agente del poder estará de acuerdo en usarlo. Cuando en el territorio español por sistema se utiliza el fetiche de “banda terrorista” en los medios, para referirse a una parte del juego, olvidaque la denominacion tambien puede servir perfectamente para policias y esbirros del estado y del mismísimo ejército. Para no caer en el medidor de quien es más terrorista y quien menos, la BBC y oitros medios eruopeos al referirse a ETA jhablan de organización separatista vasca, denominación mas exacta y justa que la del hecho que usaran parabelums y otros artefactos para hacer daño. El terrorismo no llevará lejos en ningun proyecto del iberación pero tampoco llevará muy lejos a los estados que tratan de ser omnipotentes por lavía del control de sus súbditos y sus enemigos. Para lo que mas está siriviendo su concepto es para aplicar medidas cada vez mas restrictivas para circunscribir el margen de maniobra de las libertades públivas. El dilema entre seguridad y libertad está zanjado por el sistema por el lado de asegurar la una (es decir la seguridad de los que mandan en este sistema) en contra de la libertad de todos los que vivimos en él, reduciéndola.

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