Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

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Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

Mensaje por RDC el Miér Sep 22, 2010 3:07 pm

El Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA) cumple 91 años este año. Durante estas décadas, la clase capitalista (a través de sus intelectuales, de los medios de comunicación y del gobierno) acumuló un incontable número de calumnias contra el CPUSA. Como resultado, solo una mínima porcentaje de la población conoce algo de la verdadera historia del partido. Los comunistas sabían que la burguesía norteamericana vería siempre en el partido la principal amenaza doméstica a su poder y, por lo tanto, no cesarían en sus intentonas de calumniarlos, reprimirlos y destruirlos. William Z. Foster, en 1952, cuando la burguesía llevaba a cabo su campaña más dura para destruir el partido, escribió la Historia del Partido Comunista de los Estados Unidos, el documento definitivo para dar a conocer la realidad del partido. La verdadera historia del partido no tenía ninguna similitud con las calumnias de la burguesía y de sus lacayos.

Zoster explica que los primeros orígenes del partido se sitúan mucho antes de la fecha oficial de su fundación en 1919. Los primeros marxistas en los Estados Unidos fueron en su mayoría inmigrantes alemanes que llegaron después de la derrota de las revoluciones de 1848 en Europa. Algunos, como Joseph Weydemeyer (un camarada de Marx y Engels), llegaron a jugar un importante papel en la lucha por la abolición de la esclavitud. Los marxistas organizados apoyaron a Abraham Lincoln y al recién creado Partido Republicano en las críticas elecciones de 1860. Muchos, como Weydemeyer (antiguo oficial de artillería en el ejército prusiano), lucharon en la Guerra Civil. Marx también se carteó con Lincoln[1] y pidió la emancipación de los esclavos y la creación de brigadas afroamericanas para ayudar a derrotar al régimen esclavista del sur. La victoria de la Unión en la Guerra Civil constituyó una revolución democrático burguesa y fue aclamada como una guerra progresista por Marx, Engels y Lenin.

Después de la Guerra Civil, los marxistas norteamericanos militaron en numerosas organizaciones políticas, como la Primera Internacional (es decir, la Asociación Internacional de los Trabajadores) o el Partido Socialista del Trabajo. También participaron activamente en la creación de sindicatos y ayudaron a organizar importantes huelgas, ambas fueron duramente reprimidas por el régimen burgués (a menudo sin escrúpulos). La fundación del Partido Socialista de América (SPA) entre 1900 y 1901 y, un poco más tarde, la organización Obreros Industriales del Mundo (que fue originalmente marxista, antes de ser tomada por los anarquistas), fue poniendo las bases de una tendencia política (la izquierda del SPA) que, finalmente, se transforma en el Partido Comunista.

La lucha entre las facciones de izquierda y de derecha del SPA llevó a la creación del Partido Comunista por la facción de izquierda. La controversia giraba al rededor de diversas cuestiones. Los líderes del SPA, derechistas y “centristas”, se negaron a poner en práctica las resoluciones aprobadas por el partido condenando la Primera Guerra Mundial. Los líderes de la facción derechista también buscaban la colaboración de clases en vez de la lucha de clases, defendiendo la democracia burguesa frente a la dictadura del proletariado, y querían aliarse con la derechista y oportunista Segunda Internacional y no con la recientemente creada Tercera Internacional. Los militantes de la facción de izquierdas defendían la Revolución de Octubre y el marxismo-leninismo. Las elecciones nacionales internas del SPA de 1919 fueron ganadas sin problemas por la izquierda, pero la dirección derechista liderada por Hillquit y Berger rehusó reconocer los resultados, expulsando a la mayor parte de los militantes del SPA para aferrarse al poder.
Pese a ser expulsados, algunos miembros de la facción de izquierdas (como John Reed) no quisieron renunciar al SPA y ocuparon su escaño en convención del partido del 30 de agosto de 1919 en Chicago. La dirección derechista llamó a la policía para expulsarlos. La izquierda abandonó al SPA el 31 de agosto de 1919 y formó el Partido Comunista del Trabajo de América. El 1 de septiembre de 1919, otro grupo de izquierda ex SPA de Michigan creó el Partido Comunista de América. Estos dos partidos comunistas, con el tiempo, acabaron fusionándose en una sola organización.

Los dos nuevos partidos tuvieron que enfrentarse inmediatamente a la represión y al terror de la burguesía, siendo los Palmer Raids, en octubre de 1919, la primera acometida significativa. El gobierno burgués de los Estados Unidos, que pretendía “hacer un mundo seguro para la democracia” en la I Guerra Mundial, echó mano de la represión terrorista contra los obreros norteamericanos. Se estima en 10.000 los obreros arrestados, muchos sacados de sus hogares en medio de la noche, incluyendo a la mayoría de los dirigentes de los dos nuevos partidos comunistas. A pesar del terror burgués, los dos partidos alcanzaron la unión en mayo de 1921 (un intento anterior de unificación en mayo de 1920 fracasó).

El partido, denominado Partido de los Obreros de América (WPA) hasta 1925, trató de extender su trabajo entre las luchas diarias de las masas. Las distintas lenguas de las federaciones ayudaron en la organización de los inmigrantes, porque estas federaciones estaban compuestas mayoritariamente por inmigrantes que hablaban sus lenguas originales y las publicaciones también estaban escritas en esas lenguas. El WPA estaba muy involucrado en la organización sindical, a pesar del terror burgués dirigido contra los obreros organizados y en huelga. El WPA también participaba en la Liga de los Sindicatos de Educación, lo que ayudó a construir una coalición de izquierda dentro de los sindicatos.

En 1923-1924, hubo un intento serio de construir un amplio partido de obreros y campesinos, que giraba en torno al senador progresista Robert LaFollete y su candidatura independiente para presidente en 1924. El WPA participó en este movimiento, que fue finalmente destruido por los líderes sindicales de derecha, ligados estos a los dos partidos defensores del sistema capitalista (Demócrata y Republicano). El WPA también propuso a William Z. Foster para presidente en 1924, el primer candidato comunista a Presidente de los EUA, consiguiendo estar presente en 13 estados y obtenido 33.316 votos.

El WPA luchaba contra el intenso racismo y el terror reaccionario del régimen de Jim Crow en el Sur. Después de estudiar los trabajos de Lenin y Stalin sobre la cuestión nacional, el WPA reconoció que el pueblo afroamericano constituía una nacionalidad oprimida (y, por lo tanto, tenía derecho a la autodeterminación), que fue algo que los anteriores partidos de izquierda nunca defendieron. Los comunistas intentaron aumentar el número de militantes afroamericanos en los sindicatos y en el WPA.

El partido cambió de nombre, en 1925, para convertirse en el Partido (Comunista) de los Trabajadores. A mediados de los años 20, una seria amenaza oportunista de derechas llegó en forma de Jay Lovestone. La esencia del oportunismo derechista de Lovestone era el típico argumento burgués del “excepcionalismo estadounidense”. En concreto, sostenía que el capitalismo norteamericano no se dirigía hacia una crisis. Finalmente, intentó, sin éxito, dividir al partido. La llegada de la Gran Depresión en 1929 pronto desacreditó su punto de vista. Lovestone también intentó establecer una alianza con el oportunista de derechas y traidor soviético, Nikolai Bukharin.

El auténtico impulso de la década de los 30 empezó a finales de 1929, la Gran Depresión, la crisis económica capitalista más importante. Los comunistas ya veían venir la crisis, y ya repudiaran las teorías de Lovestone sobre la prosperidad burguesa. El partido estaba muy involucrado en las luchas de las organizaciones de masas de obreros (empleados y desempleados) y campesinos. También en otras muchas luchas y campañas, incluidas las mujeres, la juventud y los afroamericanos. En 1930, el partido cambió su nombre por el de Partido Comunista de los Estados Unidos.

William Z. Foster se presentó como candidato comunista a las elecciones presidenciales de 1932. James W. Ford, afroamericano y antiguo obrero siderúrgico, era el candidato a la vicepresidencia. Los comunistas se presentaron en 40 estados, con un resultado de 102.991 votos (el mejor resultado del partido en unas elecciones presidenciales hasta el momento). Franklin D. Roosevelt, del Partido Demócrata, fue elegido presidente en estas elecciones.

En las elecciones de 1936, las fuerzas reaccionarias se unieron a la candidatura de Alfred Landon para derrotar al presidente Roosevelt. Landon tuvo un apoyo absoluto de los medios de comunicación burgueses y era muy querido por el magnate reaccionario de la prensa Randolph Hearst. La política del Partido Comunista era de apoyo a la lucha de Roosevelt contra las secciones más reaccionarias de la gran burguesía. Combatió también las ilusiones que la burguesía intentaba introducir entre los trabajadores a través de las reformas del New Deal, al tiempo que intentaba expremir los máximos beneficios para la clase obrera de estas reformas. El partido, por otro lado, no podía dar un pleno apoyo a Roosevelt, y presentó a Earl Browder para presidente e James W. Ford para vicepresidente. Las candidaturas comunistas estuvieron presentes en 34 estados y consiguieron 80.181 votos.

El Comité de Organización Industrial (CIO), creado en 1935, era el mayor paso adelante dado en los EUA por el movimiento obrero. El Partido Comunista jugó un papel clave en la organización de ese movimiento para la creación de sindicatos industriales de base. La fuerza de la izquierda en el CIO durante la primera década de su existencia fue el resultado de la buena organización por los comunistas de obreros y militantes en las líneas de piquetes.

Pese a estos éxitos, el crecimiento de la amenaza fascista en todo el mundo influye en la situación política. En el VII Congreso de la Internacional Comunista, en 1935, se aprueba la política de los frentes que unan a todos los elementos democráticos (obreros, campesinos, intelectuales, pequeños empresarios, comunistas, y otros) dispuestos a una lucha común contra el fascismo. Frentes populares antifascistas llegan al gobierno en los estados francés y español.

En el Estado español, el gobierno legítimamente elegido del frente popular fue rápidamente atacado por el fascismo. Desde julio de 1936, Franco, títere de Hitler y Mussolini, lidera una sublevación en Marruecos. Los EUA, Gran Bretaña y Francia abogan por una falsa posición de “neutralidad”, negándose a vender suministros de guerra a la República. Al mismo tiempo, Hitler y Mussolini proporcionan a Franco grandes cantidades de tropas, artillería y aviones. Con el objeto de evitar al triunfo de los fascistas, los partidos comunistas del mundo ofrecen todo su apoyo, incluyendo tropas.

Las Brigadas Internacionales estaban formadas por comunistas y otros luchadores antifascistas de Europa, América y otras partes. El CPUSA y la Liga de la Juventud Comunista organizaron el envío de unos 3.000 soldados, muchos de ellos no militantes del partido, para luchar por la República. El 6 de enero de 1937, se formó el Batallón Abraham Lincoln, y poco tiempo después el Batallón George Washington. Los dos batallones se unieron más tarde.

Los afroamericanos, que eran varios cientos en las tropas norteamericanas, estaban totalmente integrados en las fuerzas de combate (muchos de ellos llegaron a oficiales). Esto contrastaba con el ejército de los EUA en la época de Jim Crow. Las brigadas norteamericanas lucharon heroicamente en las ofensivas de Brunete, en Jarama, Belchite, Fuentes de Ebro, Teruel, en la ofensiva del Ebro, y en muchas otras batallas. De los 3.000 voluntarios, unos 1.500 fallecieron. Otros batallones internacionales también sufrieron muchas bajas. Pese a la valiente resistencia, los fascistas ganaron (gracias al embargo de armas de Occidente). Foster señala que los comunistas norteamericanos deben sentirse orgullosos del papel activo que su partido jugó en la defensa de la República, lo que constituye el hecho más glorioso de toda la historia del partido.

El movimiento comunista internacional estaba prácticamente solo en la condena del Pacto de Munich, donde los líderes de Alemania, Italia, Gran Bretaña e Italia (incluido el famoso conservador inglés, Neville Chamberlain) acordaron que Alemania debía tomar los Sudetes, es decir, Checoslovaquia. A principios de ese año, la Wehrmacht de Hitler se apodera de Austria. Después de la traición de ingleses y franceses en Munich y su negativa a crear una fuerte alianza defensiva, la URSS y Alemania firmaron en 1939 un pacto de no agresión. El imperialismo británico quería claramente que Alemania atacara a la URSS. El pacto otorgó a la URSS 22 meses adicionales para armarse, lo que, finalmente, resultó decisivo para ganar la guerra.

Por otra banda, el CPUSA combatía a los llamados “aislacionistas” (republicanos, demócratas de derecha y pequeños grupos fascistas), que eran esencialmente reaccionarios pro Hitler y querían que los nazis atacaran a la URSS. Al mismo tiempo también se opusieron a la postura pro británica de Roosevelt, a la vez que proponían una alianza internacional como hacía la URSS.

El partido creció mucho durante los años anteriores a la guerra. Foster declaró que «particularmente útil para el partido durante eses años fueron los libros Los fundamentos del Leninismo e Historia del Partido Comunista de la Unión Soviética, de Stalin, y también los escritos de Georgi Dimitrov.» El partido aprendiera a unir y guiar a las masas en sus luchas cotidianas, algo fundamental para el crecimiento de su influencia y, en última instancia, de su militancia.

Hubo también ataques al partido por el Dies Committee[2] en los años de preguerra. Una ley reaccionaria aprobada en 1940, Voorhis Act, privó al Partido Comunista de su derecho a la afiliación internacional. El CPUSA disolvió su afiliación a la Internacional Comunista para evitar ser juzgado por esa ley.

Después del ataque de Pearl Harbor, los EUA entraron oficialmente en la II Guerra Mundial. El CPUSA ya apoyara una guerra de los pueblos del mundo contra el fascismo desde el ataque nazi a la URSS el 22 de junio de 1941. La posición del partido era de apoyo total a los esfuerzos militares de los soviéticos e ingleses contra Hitler. El partido, en una declaración del 7 de diciembre de 1941, afirmaba: «El Partido Comunista promete su lealtad, su trabajo consciente y la última gota de su sangre en la defensa de nuestro país en la mayor amenaza de toda su existencia.» Terminaba el comunicado: «¡Todos por la Unidad Nacional!, ¡todos por la victoria sobre el fascismo esclavista!» El número de comunistas que ingresaron en las fuerzas armadas fue de 15.000. Muchos llegaron a oficiales y otros muchos fueron condecorados, como Robert Thompson, Alexander Suer o Herman Boettcher. Muchos otros no regresaron nunca.

En el frente interno, los comunistas estaban en la vanguardia de todos los trabajos destinados a fortalecer el esfuerzo de guerra. Participaban en todos los frentes del trabajo defensivo civil. También combatieron incesantemente contra todos los “aislacionistas” y otros reaccionarios y saboteadores. Lucharon para que norteamericanos e ingleses abrieran un nuevo frente en Francia.

Con tantos hombres en el frente, fueron muchas las mujeres candidatas a ser dirigentes del partido, como Elizabeth Gurley Flynn, una miembro del Comité Nacional. La militancia del partido creció lentamente durante la guerra, pero alcanzó su máximo histórico en 1944, con 80.000 militantes (incluidos los 15.000 en el ejército). Durante este período, el partido también presentó a Peter Cacchione y Benjamin Davis para el Ayuntamiento de Nueva York. Pero, las políticas oportunistas de Browder[3] impidieron al partido un crecimiento mayor del que tuvo.

En los años 30, Browder empezó a alejar el partido del marxismo-leninismo. Desenvolvió una teoría abstracta (neutral en el tema de las clases sociales) que defendía las “tradiciones revolucionarias y democráticas de América”, y que apostaba por la democracia burguesa. Uno de sus lemas era: “El comunismo es el americanismo del siglo XX”. Se desvió hacia el reformismo, hacia la ideología socialdemócrata.

Durante la II Guerra Mundial, Browder se desvió aún más a la derecha. Interpretó erróneamente el acuerdo de Teherán entre Roosevelt, Churchill y Stalin (que era un acuerdo militar, estableciendo el 6 de junio de 1944 como fecha para el inicio del frente de Francia). Interpretó que en Teherán se establecía un acuerdo de cooperación entre los tres grandes países para después de la guerra. Asumió erróneamente que el capitalismo monopolista norteamericano buscaba la coexistencia pacífica y una competencia amigable con la URSS. También imaginó que el imperialismo norteamericano toleraría las revoluciones populares en Europa y colaboraría con los movimientos de liberación nacional de las colonias. No hace falta decir como la historia demostró dramáticamente lo equivocado que estaba.

Browder después desenvolvió el concepto de “unidad nacional”, como un período duradero en la posguerra. Fantaseo que serían «muy pocos los descontentos en el mundo del trabajo y las relaciónes entre el trabajo, el gobierno y los empresarios, serán muy poco tensas”. Quería que los incentivos salariales a la producción y la promesa de no convocar huelgas durante la II Guerra Mundial, continuasen durante la posguerra. Su concepto de unidad nacional también abogaba porque los trabajadores aceptaran el sistema electoral bipartidista.

Después de esta rendición ideológica frente a la burguesía, Browder ya no vio la necesidad del Partido Comunista. Propuso su disolución y la reorganización de los comunistas en una organización no partidista, educativa, algo que en siglo XXI sería conocido probablemente como un think tank. El leninismo, el marxismo del presente, fue totalmente rechazado por Browder. El corazón de las ideas oportunistas de Browder era el excepcionalismo americano, la ilusión de que el sistema capitalista yanqui no estaba sujeto a las leyes del crecimiento y la crisis del capitalismo de otros países. Lo cierto fue que los monopolistas norteamericanos llegaron a todo el mundo, y Wall Street conquistó la hegemonía imperialista mundial. Otro elemento importante en la utopía de Browder era la ilusión keynesiana de un “capitalismo progresista”. Lo que no significaba otra cosa que el rechazo total a la lucha revolucionaria de los trabajadores por el socialismo.

Poco después de que Browder hiciera su informe sobre Teherán, a principios de 1944, William Z. Foster, en aquella fecha presidente del partido, envió una carta al Comité Nacional que contenía un ataque total al oportunismo de Browder. Con el motivo de evitar una escisión en el partido, limitó su oposición al Comité Nacional en ese momento. El CPUSA se disolvió en 1944 para pasar a reconstituirse como Asociación Política Comunista (CPA). Unos meses después, Browder intentó incluso eliminar la palabra comunista del nombre de la organización, pero esta propuesta fue rechazada por un voto en el Comité Político. Antes, la Liga de la Juventud Comunista también fuera liquidada y transformada en la “Juventud Americana por la Democracia”, en un intento por acabar con el trabajo marxista-leninista entre la juventud. El revisionismo de Browder debilitó el partido en todas las áreas de trabajo (sindicatos, afroamericanos, mujer y juventud). En 1944, incluso llegó a proponer que demócratas y republicanos hicieran una candidatura unida para las elecciones presidenciales, pero esta estupidez fue rechazada por el Comité Político.

La incerteza motivo de la política de Browder se convirtió pronto en oposición. En el plano internacional, Jacques Duclos, secretario del Partido Comunista Francés, publicó un artículo en el que denunciaba sin ambigüedades el browderismo. El artículo jugó un importante papel en la movilización de la ya existente oposición a Browder. El CPA recibió una copia del artículo de Duclos el 20 de mayo de 1945, que inmediatamente fue discutido en el Comité Político. Poco después, la línea de Browder fue rechazada por una mayoría de dos tercios del Comité Político. Mayoría que poco después se convirtió en unanimidad, excepto el propio Browder. Este se negó a rechazar su derrotada posición política y fue destituido de su puesto de secretario general. Se estableció un secretariado formado por tres personas (William Z. Foster, Eugene Dennis e John Williamson). Entre los días 26 y 28 de julio, se celebró una convención extraordinaria. En la misma, el browderismo fue eliminado y las bases marxista-leninistas fueron reestablecidas. El CPA desapareció, y se reconstituyó el CPUSA. Foster retomó la presidencia nacional. La nueva constitución establecía con claridad que el partido se basaba en los principios del marxismo-leninismo. El reconstituido Partido Comunista rechazó la política de “no huelgas” del período de posguerra de Browder, la sumisión al sistema bipartidista y al “capitalismo organizado”. Browder intentó organizar una escisión revisionista. Pero, fracasó en su intento y fue expulsado del partido a principios de 1946. Solo un puñado de militantes -su esposa, su hermano y pocos más- se fueron con él. Browder pasó a atacar al partido desde fuera, pero volvió a fracasar en su intento de ganar apoyos a sus absurdas tesis de Teherán.

Con el final de la guerra, la burguesía norteamericana, con el reaccionario Harry Truman como su líder, buscó la dominación global. Para conseguirlo, intentaron con todas sus fuerzas derrotar las nuevas democracias populares de Europa y Asia. Manipularon las elecciones en Francia e Italia para evitar que los partidos comunistas conquistaran pacíficamente el poder. Defendieron el terror reaccionario en Grecia (como en muchos otros países) para combatir cualquier tipo de oposición al imperialismo norteamericano. Emplearon el “Plan Marshall” para controlar las economías capitalistas de Europa. Establecieron regimenes marionetas en el oeste alemán y en el sur de Corea. Crearon la OTAN, un bloque militar hostil, para dominar Europa. Atacaron Corea. Planificaron usar armas nucleares contra la URSS y la República Popular China. Crearon una organización pro imperialista, antiobrera y anticomunista, denominada “Confederación Internacional de Sindicatos Libres”, para fraccionar el movimiento obrero internacional. Se aprobó la ley fascista Taft-Hartley para debilitar a los sindicatos. El Partido Comunista actuó en firme oposición a toda la agenda reaccionaria para la dominación mundial de la burguesía norteamericana.

Por esta razón, la burguesía decide prohibir y destruir al partido. La burguesía norteamericana aprendió de las dictaduras fascistas que el Partido Comunista es el máximo defensor de los derechos democráticos, por lo que si los derechos democráticos del partido son abolidos, entonces, las libertades del pueblo serán debilitadas. El gobierno reaccionario de Truman empleó al FBI de Edgar Hoover, al Comité McCarran y al famoso Comité de Actividades Antiestadounidenses para atacar a las fuerzas progresistas. Muchos fueron arrestados, incluidos los líderes del Comité Unitario para los Refugiados Antifascistas (Joint Anti-Fascist Refugee Comittee) por negarse a dar los nombres de sus donantes y de los refugiados de la República. La acusación constituía un “desprecio al Congreso”, penada de seis meses a un año de cárcel. Y esto solo por negarse a declarar datos personales y privados de sus afiliados. En 1947, Eugene Dennis, secretario general del Partido Comunista, se negó a comparecen delante del Comité de Actividades Antiestadounidenses, siendo encarcelado durante un año.

El 20 de julio de 1948, doce militantes del Comité Nacional del Partido Comunista fueron arrestado por “violación” de la ley de 1947 sobre “Registro de Extranjeros” y la Ley Smith. Entre ellos estaban William Z. Foster, secretario general; Benjamin Davis, concejal de Nueva York; y Gus Hall, presidente del distrito de Ohio. El llamado “juicio” no era un verdadero juicio penal o civil, sino que era un ataque del gobierno al Partido Comunista. La Ley Smith, en virtud de la cual los acusados fueron juzgados, viola claramente la Constitución norteamericana al abolir los derechos de libertad de expresión, libertad de prensa y de reunión. Es una ley de control fascista. Es también inconstitucional por ser una ley específica contra un grupo de personas. Fue hecha en la misma línea que la odiosa Ley de Extranjería y Sedición de 1798. El jurado estaba compuesto por un grupo elegido de personas pertenecientes a las clases media y alta. El juez, Harold R. Medina, era un terrateniente millonario, anticomunista y activo participante en la ofensiva gubernamental contra el Partido Comunista. Los cargos contra los acusados eran de “conspiración de abogar” por el derrocamiento violento del gobierno, en un atentado contra la libertad de expresión y una apuesta por el control ideológico. Los “testigos” eran un grupo de renegados, delatores y espías. Eugene Dennis, en su declaración final ante el jurado, declaró que «nosotros no abogamos por el derrocamiento por la fuerza del gobierno de los EUA encabezado por el Presidente Truman. Luchamos por su derrota en las urnas en 1948.» El juez reaccionario también echó mano de la intimidación a los abogados de la defensa, y, en última instancia, condenó a seis meses de cárcel a los acusados por “desacato”, y también intentó prohibirles ejercer sus profesiones. Once de los acusados fueron condenados (el 14 de octubre de 1949) a cinco años de prisión y una multa de 10.000 dólares. El duodécimo acusado, Robert Thompson, poseedor de la Cruz a los Servicios Distinguidos por su valor en la campaña del Pacífico en la II Guerra Mundial, fue sentenciado a tres años.

El 4 de junio de 1951, la Corte Suprema de los EUA confirmó este ataque reaccionario a la Carta de Derechos, con los votos discrepantes de los jueces Hugo LaFayette Black y William O. Douglas. El juez Black declaró que la decisión era una burla a la Primera Enmienda, «la pieza clave de nuestro gobierno». El juez Douglas subrayó que la decisión invalidaba la libertad de expresión. Muchos más fueron arrestados en 1951. El FBI declaró que 43.000 comunistas fueron espiados y medio millón de “simpatizantes del partido” serían encerrados en campos de concentración en caso de guerra. Otro paso más en esta marcha norteamericana hacia el fascismo fue la Ley McCarran, en la que se afirmaba que el “Comunismo” era una “conspiración internacional” y que los comunistas eran “agentes extranjeros”. De la misma manera, la ley establecía el principio reaccionario de culpabilidad por asociación. La intención era convertir en ilegales ciertas posturas políticas. Los liberales favorables a la guerra y los socialdemócratas defendieron esas leyes fascistas. Por ejemplo, Norman Thomas (un “socialista”) apoyó públicamente la propuesta de campos de concentración para los comunistas. La intención de estas leyes era algo más que la prohibición del Partido Comunista, era también destruir cualquier oposición interna al imperialismo norteamericano (es decir, acabar con la disidencia).

Después de este sumario de la Historia del CPUSA de Foster, debe quedar claro que el estudio de los períodos críticos del partido en el pasado solo pone de manifiesto lo absurdo de la propaganda burguesa contra el partido, pero también puede ser una guía para saber evitar o remediar determinados errores ideológicos. La historia de la crucial derrota del Browderismo y la restauración del partido son ahora más relevantes que nunca. El CPUSA está controlado actualmente por otro grupo de oportunistas derechistas quienes también intentan liquidar al partido, como Browder quiso hacer. Solo los militantes y simpatizantes del CPUSA pueden salvarlo. El fortalecimiento del CPUSA como un partido marxista-leninista permitirá abrir un nuevo y brillante capítulo de su historia.

[1] http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/1864lincoln.htm
[2] Los Comités de Dies eran el nombre popular del Comité de Actividades Antiestadounidenses, que estaba presidido por Martin Dies
[3] Earl Browder substituyó a Foster al frente del partido. Quiso disolver el CPUSA, cambiando su nombre por el de Asociación Política Comunista y disolviendolo en el Partido Demócrata. Después de la guerra, Browder fue expulsado.

http://estoutrasnotaspoliticas.blogspot.com/2009/08/resume-da-historia-do-partido-comunista.html

http://fosterhall.blogspot.com/2009/07/history-of-communist-party-of-united.html
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Re: Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

Mensaje por Chapayev el Vie Sep 24, 2010 6:28 pm

Muy interesante el artículo. Hace tiempo abrí un hilo pidiendo información sobre Browder. Aquí aclara bastantes de mis dudas.
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Re: Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

Mensaje por izquierda_independiente el Vie Sep 24, 2010 8:17 pm

Muy interesante la verdad, siempre es bueno tener conocimiento sobre organizaciones comunistas, socialistas y de izquierdas en los Estados Unidos.
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sylvaner
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Re: Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

Mensaje por sylvaner el Miér Dic 28, 2011 9:19 pm

¿alguien podría explicar lo que fue la caza de brujas i el mcarthismo durante los años 50?
gracias
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Re: Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

Mensaje por Andalú M-L el Vie Ene 06, 2012 11:23 pm

sylvaner escribió:¿alguien podría explicar lo que fue la caza de brujas i el mcarthismo durante los años 50?
gracias
Son la misma época histórica. Entre 1950 y 1956, la histeria anticomunista reinaba sobre la clase dominante estadounidense, y Joseph MacCarthy era un señor del Partido Republicano, senador y alcohólico para más señas. Este hombre animó a que la gente denunciase a cualquier persona sospechosa de simpatizar o ser comunista. Hablan mucho de las "purgas" de Stalin, pero este señor peinó Hollywood de arriba a abajo, creó y dirigió el Comité de Actividades Antiamericanas, que no era más que un tribunal político por el que pasaron personalidades de la talla de Charlie Chaplin, Cary Grant, Bertolt Brecht, Arthur Miller... La demencia de este caballero le llevó a catalogar incluso a la UNESCO de comunista.

Destacó en este proceso la ejecución por silla eléctrica del matrimonio formado por Julius y Ethel Rosenberg, dos científicos acusados de pasar al KGB información sobre el programa nuclear estadounidense, únicamente basándose en su militancia en el CPUSA.

Con respecto al tema inicial del post, solo decir que el actual CPUSA no tiene nada que ver con el que dirigió el glorioso camarada Gus Hall, inamovible y fiel a los principios del marxismo-leninismo. Él y Henry Winston fueron dos de los mayores azotes ideológicos a las teorizaciones del "eurocomunismo" (encabezado por Santiago Carrillo) y las "vías nacionales al socialismo", que ya en la década de 1940 teorizaron los dirigentes del CPUSA como Earl Browder.

Espero que te haya servido la información, camarada Very Happy
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Proletario_hispalense
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Re: Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

Mensaje por Proletario_hispalense el Sáb Ene 07, 2012 6:55 am

Con respecto al tema inicial del post, solo decir que el actual CPUSA no tiene nada que ver con el que dirigió el glorioso camarada Gus Hall, inamovible y fiel a los principios del marxismo-leninismo. Él y Henry Winston fueron dos de los mayores azotes ideológicos a las teorizaciones del "eurocomunismo" (encabezado por Santiago Carrillo) y las "vías nacionales al socialismo", que ya en la década de 1940 teorizaron los dirigentes del CPUSA como Earl Browder.

Bueno,hay que puntualizar que la corriente liquidadora de Sam Webb que pretendía convertir al CPUSA en un partido del llamado socialismo del Siglo XXI ha sido totalmente derrotada en el seno del Partido.

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Re: Historia del Partido Comunista de los EE UU (CPUSA)

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