Crónica de un viaje a Corea

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    Juche
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    Quinta Crónica de "Un viaje a Corea"

    Mensaje por Juche el Dom Ago 29, 2010 9:40 pm

    http://coreasocialista.blogspot.com

    La venganza se sirve en frío, o en este caso, en plato de arroz frío. Entre ayer y hoy he comprobado que mi incansable lucha contra las frituras, los empachos y la guindilla será larga. Pero eso no me desanima.

    Las camareras son conscientes de que la guerra está servida. De hecho, cuando llegué a la comida, estaban haciendo un cierto corrillo y dejaron de hablar al verme. Me miraban con cierta sonrisa de medio lado. El ataque estaba listo: veréis, en Corea existe un hilo rojo que se desprende de algún vegetal desconocido para mí. Ese hilo tiene un color similar al del kimchi, aunque no sé si guarda alguna relación. ¡Pues bien! Ese hilillo estaba en hasta tres de los platos que me sirvieron a la comida. ¡Mi boca ardía!

    Recurrí al antiguo ejemplo de la camarada Lara, heroína del fideo frío: apartarlos uno a uno. ¡Y cómo se esconden los condenados! Suerte que ya tengo habilidad con los palillos.

    Para completar la comida, ternera picante y sopa picante.

    En cualquier caso, el contraataque de la cocina ya llegó ayer. Hay que reconocer que tanto los camareros como las camareras del restaurante son tremendamente agradables. Pero hay una camarera que, sin dejar de ser agradable, tiene siempre un gesto de “¡tú toréame y verás!”.

    Pues ayer, fue con ella con quién tuve que tratar los platos que deseaba tomar y los que no. Y, por supuesto, no me dio opción. Su estrategia fue sencilla: trajo de golpe en una bandeja todos los platos. ¡O eso creía yo! Después, como recompensa a habérmelos tomado sin rechistar, me trajo un plato de ternera sin picante de regalo y un helado. ¡La Fritanga, como si de un Dios se tratase, es un enemigo formidable, que aprieta, pero no asfixia!

    En fin, bromas aparte, hoy la clase se me hizo larga, quizás por el cansancio acumulado. Tratamos las líneas maestras del desarrollo del socialismo en Corea, en el ámbito ideológico, económico, político y militar.

    No extendimos algo más en el ámbito económico, debido a la gran actualidad de algunos asuntos.

    En la última semana se han terminado dos grandes construcciones. La primera de ellas es la culminación del proyecto Taegyedo de diques marinos, para quitar territorio al mar y crear nuevos campos de cultivo. En total, el largo de los diques construidos en Taegyedo supera los 14 Km., convirtiéndose en el mayor de estos proyectos en Corea.

    Además, se ha terminado la Presa de Kumyagang, una gran presa en la zona Oriental.
    La importancia de estos dos proyectos se entiende comprendiendo una premisa: Corea es un país que trata de basar su economía en la idea de autosuficiencia. Esto no es negarse al comercio, sino comerciar partiendo de la base de que aquello que se pueda producir en el mercado doméstico y con recursos y materias primas propias, no se importa.

    La autosuficiencia económica se entiende como base de la soberanía política.
    La presa tiene importancia dentro de la satisfacción de las necesidades energéticas del país, aspecto que Corea no ha llegado a cubrir plenamente desde la liquidación de la Unión Soviética en 1991.

    Quitarle tierras al mar va en la línea de la autosuficiencia y seguridad alimentaria, objetivo prioritario para un país donde más del 80% del territorio está cubierto de montañas o bosques. En Corea, cada centímetro cuadrado de tierra se utiliza de forma intensiva: con abonos naturales y químicos, mediante el uso de maquinaria agrícola y en sistema de doble cosecha anual.

    Otro ejemplo que me llamó la atención fue el acero “jucheano”. El acero requiere hierro y la combustión de carbón de coque, que escasea en Corea. Esto ha supuesto un problema constante desde hace dos décadas, con la producción interrumpida a intervalos cuando no se conseguía importar carbón, debido al bloqueo imperialista.
    Pues bien, tras un tiempo de investigaciones, Corea ha desarrollado una nueva forma de producir acero, basada en recursos que abundan dentro del país, lo que ha permitido desde el año pasado alcanzar cifras que no se recordaban desde 1991. Esta es la línea que sigue el país en todos los sectores y, en cierta manera, el “secreto” que permite que, aislados y agredidos, puedan estar llevando a cabo un ambicioso plan de desarrollo por sí mismos.

    Por la tarde, visité el Museo de la Victoria en la Guerra de Liberación de la Patria o, resumiendo, el Museo de la Guerra de Corea.

    La Guerra de Corea sigue levantando ampollas y creando controversias con mucha actualidad dentro de la Península. Corea del Sur tiene un gran problema y es que, históricamente, su existencia no se justifica. La existencia de una Corea separada al sur del paralelo 38 solo se entiende como producto del desembarco de tropas norteamericanas tres semanas después de que la Guerra contra Japón hubiese terminado y cuando Corea ya había sido liberada por las tropas soviéticas y por los propios coreanos.

    Si Corea del Sur no es producto de la liberación de Corea, entonces, ¿cómo justificarse? La Guerra de Corea tiene bastante que ver con esto. A pesar de que ha pasado el tiempo reglamentario, hay papeles sin desclasificar en Estados Unidos sobre este asunto y es que, las heridas de la Guerra de Corea no han cicatrizado. Entre otros motivos, porque sus causantes siguen en bases militares a escasos kilómetros de Seúl. Reconocer la culpabilidad en el inicio de un desastre de más de 2 millones de muertes podría ocasionar un terremoto político al sur del paralelo 38. Por eso, se siguen manteniendo en pie algunas deformaciones históricas y mentiras que en el caso de otras guerras donde intervino Estados Unidos, como Vietnam o China, ya no son necesarias, ya que esos conflictos no perviven.

    Estados Unidos no puede revelar su papel en el origen de la Guerra y a Corea del Sur no le interesa que se sepa, ya que su única legitimidad histórica viene dada por el anticomunismo militante, alimentado por el odio creado entre 1950 y 1953.

    ¿Cuál es el papel de Estados Unidos? Buena parte de las figuras clave de su gobierno del momento, pasaron por Corea del Sur durante los meses, semanas y días anteriores al “Día D”. Dulles, Secretario de Estado, furibundo anticomunista y jefe de la United Fruit Company, estuvo en Corea durante la semana anterior al comienzo de la guerra.

    Visitó la frontera para revisar los preparativos de la guerra y dio un discurso en el Parlamento de Seúl, en el que afirmó que Estados Unidos daría todo el apoyo moral y material necesario para la lucha contra el comunismo en Corea. Esta frase tiene un sentido inmediato y otro intuitivo. El inmediato es moralmente repugnante, ya que significa el apoyo total al régimen derechista de Sygman Rhee en Corea del Sur, en su lucha contra los comunistas, los independentistas y cualquier persona del ámbito progresista (sindicalistas, organizaciones de mujeres, organizaciones estudiantiles, campesinos,...), lucha en la que hoy se calcula que perdieron la vida más de 100'000 personas sólo en el periodo 1945 – 1950. El otro sentido, es el apoyo a la “marcha al norte” que Sygman Rhee llevaba proclamando 5 años y que quería decir la invasión armada de Corea del Norte.

    Los días previos al inicio de la Guerra, las familias de los soldados norteamericanos fueron evacuadas de Corea. ¿Cómo sabían que una guerra iba a comenzar, más que si la iban a comenzar ellos mismos?

    Todas estas cuestiones se tratan de responder en el museo, gracias a la cantidad de material confiscado a Estados Unidos y Corea del Sur durante la toma de Seúl por las tropas norcoreanas. También puede verse material de guerra real, incluyendo tanques y aviones de ambos bandos. El primer T-34 que entró en Seúl está expuesto en una de las salas.

    Tras el Museo de la Guerra de Corea, cancelamos la visita al Barco Espía Pueblo, ya que no nos daba tiempo a realizar esa actividad y llegar a tiempo para el Circo de Pyongyang.

    El Barco Espía Pueblo es un barco norteamericano que en 1968 fue apresado por tropas norcoreanas, al haberse infiltrado en sus aguas territoriales. Durante once meses, se mantuvo un pulso en el que Estados Unidos llenaba Corea del Sur de armas nucleares y preparaba un segundo Vietnam y Corea del Norte sólo pedía dos cosas: reconocimiento del espionaje y disculpas oficiales por parte del Gobierno yanqui. A cambio de eso, devolvería sana y salva a toda la tripulación, como así hizo, cuando por primera vez en su historia, Estados Unidos pidió perdón por sus “acciones militares contra otro país”. El barco permanece en las aguas del río Taedong, en Pyongyang, como símbolo de la dignidad nacional que Corea ha recuperado con su Revolución.

    El circo fue, simplemente, espectacular. Una excelente orquesta ambientaba con música en directo un espectáculo de una hora y media en el que trapecistas, cómicos, culturistas, acróbatas,... nos deleitaban con puestas en escena que dejaban la boca abierta. Una auténtica pena que no dejaran grabar el espectáculo, porque realmente merecía la pena. Es uno de esos tesoros que Corea esconde y que el mundo entero debería conocer. Alguno de sus números, de hecho, ha recibido galardones internacionales de oro, como el del 21º Festival de Roma.

    Cualquier palabra con la que intente describir lo que vi no haría justicia al espectáculo, así que sólo me referiré a uno de los números cómicos. En él, los personajes eran un oficial surcoreano y dos soldados rasos. El oficial pregunta a los soldados por los rumores que circulan entre la tropa sobre el Cheonan y los soldados le dan largas, pero el oficial se da cuenta y les pega. Pero poco a poco, los soldados van diciendo cosas, aunque cuando les escucha el oficial, dicen algo que suena parecido, pero que cambia totalmente el sentido. Algunas de las frases tienen mucha miga, como cuando afirman: “Qué raro que murieran 47 soldados y ningún oficial” o “¿Ese día todos los oficiales tenían el día libre?” o, tras serles arreados sendos bofetones “¡Qué gran vida militar nos ofrece la democracia!”.

    El público -fundamentalmente adolescentes, aunque también familias, grupos de amigos de alrededor de 30 años y una gran cantidad de soldados uniformados- se reía y aplaudía muchísimo. Se ve que algo de ironía no está de más a la hora de hablar de política en la Península Coreana.

    A la vuelta, en el coche, iba hablando con Kimsita y Kimsito cuando en la radio empezaron a poner una canción que todos conocíamos. La empezamos a tararear y, por enésima vez desde que estoy en Corea, me dijeron que tenía muy buena voz para cantar, afirmación claramente alejada de la realidad. En cualquier caso, ésta está siendo una de las muchas sorpresas de este viaje.
    Hablando de otro Kim, me referiré ahora al Kim que dirige actualmente el país. En concreto, a uno de los aspectos que más se repite en el exterior de Corea: el culto a la personalidad.

    No me voy a extender en aspectos ya conocidos, como el papel que han jugado en la Revolución, la Guerra y la construcción del socialismo; o el papel que asigna la cultura asiática a los líderes. Tampoco voy a perder tiempo desmintiendo que la admiración y llegue a cotas tan exageradas como se afirma, aunque a algunos les sorprenderían datos que puedo ofrecer, como que en toda Corea apenas existen dos estatuas de él y que no existen pines con la cara de Kim Jong Il y otros aspectos que sí suceden con su padre.

    Fundamentalmente, quiero referirme a cómo nos manipulan desde los grandes think tanks del imperialismo para pensar en sus claves.

    Incluso entre los comunistas y los revolucionarios del Estado Español, asumimos que no podemos ser solidarios con Corea por el “culto a la personalidad” o, si acaso, hay que serlo pero con “reservas”. “Sí, pero...”.

    Y digo que nos tienen ganada la batalla porque damos un enfoque totalmente formalista a este aspecto, en vez de centrarnos en las cuestiones de contenido. Cuando los coreanos nos hablan de sus líderes, no están hablando más que de su Revolución, de su pueblo y de su partido. Ellos lo entienden como un todo, que no tiene sentido por separado. Por lo tanto, si tanto nos preocupa, olvidémonos de cómo nos expresan ellos las ideas y vayamos al contenido.

    Por ejemplo, cuando los coreanos nos dicen “El camarada Kim Il Sung impulsó la creación de un sistema de enseñanza obligatoria socialista de 11 años”, quieren decir lo mismo que cuando los cubanos dicen “Uno de los grandes logros de nuestra Revolución es el sistema educativo, público, universal y gratuito.”

    El imperialismo nos tiene ganada la batalla, porque cuando leemos la anterior frase, nos quedamos con que mencionan a Kim Il Sung -la forma- y no con el contenido real. Asumir el hecho de la diferencia y de que su Revolución es suya, quiere decir que tenemos que respaldarles, no en función de si aquello que hacen -y cómo lo hacen- es aplicable en nuestro propio proyecto -como parece que hacen algunos comunistas. Valoremos sus logros en función de la situación de Corea y asumamos que -a priori- para los coreanos su líder tiene una importancia capital en su Revolución. Y esto no quiere decir que eso nos agrade o deje de agradar.

    En general, en mi opinión, cuando pensamos en un líder político no debemos pensar en claves formalistas -cuánto culto se le aplica- sino de contenidos -qué proyecto político están impulsando- y, desde este punto de vista, Kim Il Sung y Kim Jong Il han sido positivos para la Revolución Socialista en Corea. Es más de lo que muchos líderes socialistas “sin culto” pueden decir.

    Juan Nogueira López

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por Tovarishch el Dom Ago 29, 2010 10:24 pm

    Excelente como siempre Smile

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por Pyongyang el Dom Ago 29, 2010 10:40 pm

    Gracias a todos los que habeís valorado positivamente las crónicas y, por supuesto, también a los que plantean dudas o críticas en sentido constructivo. Como propuesta y para no macrodimensionar el post, propondría que las siguientes se colgasen en un post diferente, porque sino se confunden debates e impresiones.

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por rebelderojo el Dom Ago 29, 2010 10:52 pm

    ya que estas te pregunto,una vez escuche algo de un ruso sobre que las mujeres no usaban bicicletas o algo asi

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por Pyongyang el Dom Ago 29, 2010 10:54 pm

    Sí, yo también leí la afirmación del ruso... Te puedo asegurar que sí que montan y mucho, tengo vídeos y fotografías (cuando me organice un poco, a ver si recuerdo subirlas). Lo raro es que sobre todo es fuera de Pyongyang, en la capital se ve menos. Igualmente, las mujeres apenas fuman, salvo alguna señora mayor... Son costumbres que no comprendo muy bien.

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por rebelderojo el Dom Ago 29, 2010 11:19 pm

    lo ideal seria que no fuamara nadie

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    Sexta crónica (y en adelante) de un viaje a Corea

    Mensaje por Pyongyang el Lun Ago 30, 2010 2:23 pm

    El contubernio continúa. El de la cocina, por supuesto. Pero hoy no voy a centrarme en su picante agresión, entre otras cosas, porque he descubierto una panadería donde venden unas rosquillas buenísimas para los días en que se junten demasiadas comidas con hilillo rojo. Hoy quiero hablar de la parte positiva.

    ¡Sí, existe! Para empezar, he decir que en general, la calidad de los cocineros y cocineras coreanas es bastante alta. Eso se nota, por ejemplo, cuando preparan un plato occidental, como la pasta italiana, que te permite comparar con algo conocido. Y en segundo lugar, porque hay platos coreanos espectaculares.

    Un ejemplo de ello es la ternera a la parrilla, que sirve en finos trozos pequeños, sobre cebolla y con algo de sémola. También una crema que me han servido hoy con pollo. La crema tenía zanahoria -seguro- y el resto no lo sé, aunque creo que patata, calabacín y puerro. Conociendo la fiabilidad de mis papilas gustativas... es tan posible que tuviese los tres ingredientes como que no tuviese ninguno. En cualquier caso, muy bueno.

    Eso sí, conmigo se traen un cachondeo bastante grande. Cuando llego, una camarera siempre me acerca hasta mi mesa, pero me pone una sonrisita de “te estábamos esperando” y al poco comienza a escucharse en cocina “Ispaña, Ispaña”. Mi táctica suele ser siempre la misma: “Not hungry. Let me choose”, aunque últimamente ellas se escudan en que no entienden y se ríen.

    En cualquier caso, que nadie se desanime a venir a Corea por la comida. Entre otras cosas, porque el maltrato gastronómico parece dirigido especialmente contra mí. Otros, reciben trato de favor. Pude observar, con sana envidia, cómo a los de la mesa de al lado les servían tarta, junto al helado y una copa de vino. ¡Qué suerte!

    Una de las cosas que uno menos se espera en Corea es ligar. Especialmente, porque si según Occidente estamos ante “el último bastión del estalinismo”, el contacto con la población debe ser mínimo y reducido a ocasiones protocolarias y de intercambio político.

    Pues bien, si en mis dos viajes anteriores ya había podido desechar radicalmente estas ideas, en esta ocasión no salgo de mi asombro. No hay día en que alguna mujer me diga que le parezco guapo y de ahí, para arriba, lo más variopinto. ¡Y no sólo mujeres, lo cual es más preocupante, dado el “estalinismo”!

    Alejandro Cao de Benós, Presidente de la KFA y al que conozco bastante, me dijo una vez que las mujeres coreanas valoran sobre todo el interior de una persona y, especialmente, su ideología.

    Ya siento contradecirle, pero no es el marxismo-leninismo lo que han visto en mí... ¡sino mis cejas! Sí, por raro que suene, en Corea les llama mucho la atención unas cejas gruesas. No es común en Oriente y les da una apariencia de virilidad.

    Hoy llegué con mi habitual puntualidad a la clase-coloquio. Hoy hablamos de la intervención en las masas. Los coreanos consideran que ésta es la prioridad de un partido revolucionario. Ellos insisten mucho en la idea de la toma de conciencia, es decir, que un partido cuando interviene políticamente con la gente, tiene que elevar el nivel de conciencia y educar, buscando que sea la propia gente la que voluntariamente se movilice para la acción. Desechar cualquier intervención que reproduzca métodos burocráticos o administrativos, intervenir políticamente para movilizar las conciencias.

    Después, O Song Chol se fue y llegó un nuevo ponente, llamado Lee, para hablar de lo que en Corea denominan “idea Songun”, que quiere decir “priorización de los asuntos militares”. Ellos argumentan que esto ha sido una idea que implícitamente ha estado presente durante todo el proceso revolucionario, debido a la situación de Corea: país dividido debido a la ocupación norteamericana de Corea del Sur.

    En cualquier caso, recalcan, hacer una Revolución es siempre un proceso en el que una clase le arrebata el poder a otra. Incluso en el más democrático de estos procesos, la clase que pierde el poder, nunca va a renunciar a sus privilegios de forma pacífica. Por eso, a la violencia reaccionaria hay que oponer la violencia revolucionaria en algún momento del proceso, ya sea antes de que triunfe la Revolución, durante el triunfo o tras el triunfo.

    En el caso de Corea, por la invasión imperialista que sufrió a manos japonesas, la Revolución tomó la forma de armas contra armas. Ahí nos quedamos y mañana continuaremos.

    Durante el coloquio anterior surgió el tema del fenómeno del revisionismo: bajo la fórmula de “renovar” o “actualizar” las líneas políticas del partido, cambiar el carácter revolucionario del mismo. Ellos sitúan que el fenómeno del revisionismo moderno es el que más daño les hizo, aunque se enfrentaron a él y expulsaron del partido a una fracción revisionista en 1956. Con revisionismo moderno -término utilizado especialmente por China, aunque también por Corea- se refieren, y así me lo dijo, a todo lo que va desde Kruschov hasta Gorbachov en la Unión Soviética y durante el mismo periodo en varios de los partidos aliados al PCUS. Sin embargo, ellos enfatizan la importancia que tuvo la crítica al “culto a la personalidad”, crítica que para ellos significa un ataque directo a la misma idea de que exista un centro en la Revolución y, en concreto, a la figura de un líder.

    Es curioso, Corea puede que sea uno de los pocos países donde se publican textos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, los cinco autores políticos extranjeros más leídos en el país, según me dijo O Song Chol. También me dijo que sus textos y obras escogidas y completas se reproducen de forma masiva en coreano. Por la noche, mientras buscaba en la radio una emisora donde pusieran música, encontré un programa en coreano sobre Marx, Engels, Lenin y Stalin. ¡Qué envidia! ¡Mientras tanto, en España por las noches tenemos a César Vidal y por las mañanas a Federico Jiménez Losantos!

    Por la tarde volvimos a ir al Museo de la Revolución, donde visitamos salas dedicadas al periodo de construcción del socialismo, entre 1953 (fin de la Guerra de Corea) y 1970 (fin del Plan Septenal). Había una guía que me iba narrando los acontecimientos y tenía una voz enérgica y muy expresiva. Kimsita, en cambio, que estaba traduciendo al castellano, había dormido mal y se trababa a menudo.

    En cualquier caso, estas salas son una pasada. Están llenas de fotos, cifras de crecimiento, maquetas, vídeos, representaciones virtuales de ciudades,... etc Son las que menos se suelen mostrar a los extranjeros, ya que se prioriza las salas relativas a la lucha contra el Imperio Japonés. Una auténtica pena, ya que lo que más llama la atención -al menos a mí- es la construcción de un modelo económico y social diferente, más que la lucha guerrillera.

    Cuando me invitaron a este viaje, me advirtieron que me podrían cubrir los gastos dentro de Corea, pero no los relativos al petróleo, ya que el bloqueo imperialista se ceba especialmente con los combustibles y cada litro cuesta un dineral. Yo pregunté al embajador coreano en Roma a cuánto podría ascender dicho coste y él me dijo que lo desconocía, pero que no me preocupase, que sería poco.

    Sin embargo, el cálculo que me han pasado los coreanos es de 150 euros, contando únicamente las salidas fuera de Pyongyang. Al principio, me pareció una exageración, pero luego, pensándolo, me di cuenta del coste que debe significar a Corea importar cada gota de petróleo, no sólo por el coste relativo que tiene para un país con escasez de divisas, sino especialmente por las piruetas que tienen que hacer los barcos para llegar a puertos lejanos y volver a aguas coreanas sin ser abordados o pasar vergonzosos controles extranjeros bajo la excusa del “control de armas”. Por no decir que el petróleo lo tiene que comprar a intermediarios occidentales que encarecen el coste, ya que Corea no ha invadido países árabes para poner sus empresas en ellos y bajar el precio al que compra el crudo.

    A veces en Occidente nos olvidamos de estas circunstancias y tratamos de comparar a países como Cuba o Corea con Europa, como si el contexto en el que tienen que moverse fuese si quiera parecido.

    Les exigimos como si fuesen países europeos, cuando es un auténtico acto de heroísmo que -por los bloqueos y agresiones que sufren- no sean similares al más pobre país de África. Hay mucho snobismo occidental cuando se habla de la libertad de navegar en internet desde Corea o Cuba, o la libertad de leer propaganda contrarrevolucionaria o cuestiones por el estilo.

    Quienes hacen este tipo de críticas suelen tener dos defectos: el primero, no conocer el estado real de las libertades en Corea o Cuba, acusándolas de situaciones que sólo existen en las páginas de los medios de la derecha más reaccionaria; el segundo, ser personas que utilizan un lenguaje muy grandilocuente sobre libertades y revoluciones, pero que ni en Cuba, ni en Corea, ni en España -ni en ningún país a lo largo de la historia tampoco-, hacen nada real ni efectivo en favor de una revolución que se pueda materializar.

    Corea es un país con dificultades tremendas para acceder a recursos que no se hallen dentro del país, debido al bloqueo; su situación histórica siempre fue la de un país tecnológicamente atrasado y hoy se le veta internacionalmente el acceso a la tecnología punta; es un país de 24 millones de habitantes, pequeño y montañoso. Sin embargo, consigue mantener un sistema eficiente de alimentación, empleo, salud, educación, vestimenta y vivienda; mantiene una confrontación directa con la primera potencia mundial sin arrodillarse; y está llevando a cabo un ambicioso plan de desarrollo que concluye en el año 2012.

    La premisa para que esto sea posible es que todo el país este unido en torno al proyecto socialista y que en la confrontación con el imperialismo, todo el pueblo sea una fortaleza sin penetración de “quintacolumnistas” occidentales.


    Los planes del imperialismo para sabotear esta revolución no solo incluyen la agresión militar y el bloqueo económico, sino también la agresión mediática y la penetración cultural e ideológica. Estas dos últimas están perfectamente planificadas y estudiadas y ya se llevaron a cabo en el pasado contra otros países socialistas. Incluye desde la penetración a través de intercambios de estudiantes y delegaciones, la cooptación de personas dentro del país con cierta influencia, programas de radio de carácter contrarrevolucionario, etc.

    En medio de este plan de penetración anti-comunista, algún “lumbreras occidental”, sugiere a sus “camaradas coreanos” facilitar el camino al imperialismo, importando publicaciones contrarrevolucionarias o facilitando el acceso a internet libre.

    Eso no quiere decir que no se pueda hacer un uso eficiente de la red de redes en los países socialistas. De hecho, Cuba y Corea nos dan buenos ejemplos de ello. En Corea hay millones de archivos subidos a la intranet propia, entre los que se encuentran archivos musicales, vídeos, materiales formativos, textos científicos, textos políticos,... Mientras en Occidente se restringe la libre circulación de conocimiento, con el eufemístico nombre de “lucha contra la piratería”, en Corea se fomenta la libre difusión de conocimiento. Pero conocimiento útil para la sociedad del futuro, que es el socialismo; lo que es útil para el imperialismo, ya se encargarán ellos de hacerlo llegar, como de hecho hacen.

    Hablando de conocimiento, les pedí a Kimsito y Kimsita que me llevaran a alguna librería donde hubiese publicaciones en inglés, al margen de las de los hoteles, que ya me las tengo suficientemente exploradas. Me llevaron a una cercana a la Plaza Kim Il Sung, donde pude comprar varios libros por un precio realmente barato. Entre ellos, algún regalo -entre otros, para Lara- y algún encargo -Miguel, de Granada. La verdad es que si un coreano me preguntase dónde comprar en España libros en su lengua, no sabría dónde llevarle. Pero tampoco si me lo preguntase un francés, un chino, un alemán o un ruso. Este país tiene algo que lo hace diferente, eso está claro.

    Por la noche volví a ir a la piscina. Esta vez había en torno a 60 personas, la mayoría jóvenes. En general -y esto es destacable- tanto hombres como mujeres en Corea tienen cuerpos atléticos. Supongo que tiene que ver con una vida muy activa en deportes y con que el periodo en el ejército es prolongado: 4 años. No hubo mayores novedades, aunque sí que me pareció interesante el hecho de que ninguna de las personas de la piscina había estado el día anterior. Y si habían estado, yo no les reconocí. Es decir, el acceso a este tipo de instalaciones no es algo restrictivo, sino que parece algo más generalizado.

    Hora de ir a cenar. Nueva batalla contra el contubernio de la cocina.

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por Ascanio el Lun Ago 30, 2010 2:34 pm

    Debo decir, que la forma de escribir que tienes es magnífica, hace fácil y entretenido de leer el texto, además de proporcionar datos interesantes. Sin duda un texto que junto al resto de crónicas guardaré para leer cuando en las noticias digan algo sobre Corea del norte. :koreanflag:

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por NSV Liit el Lun Ago 30, 2010 3:55 pm

    Otra brillante crónica, como las anteriores....

    Muchas gracias otra vez por toda la información, no sabes la importancia que tiene todo lo que escribes (bueno, quizás si lo sabes)...

    señalo un par de cosas que me han llamado la atención:


    En cualquier caso, recalcan, hacer una Revolución es siempre un proceso en el que una clase le arrebata el poder a otra.


    una frase y un concepto tan sencillo, que curiosamente se le atraganta a tanta gente que se dice comunista. Es quizás la diferencia entre hacer la revolución en la práctica, o pensarla bien comodamente desde la habitación de uno...


    Ellos sitúan que el fenómeno del revisionismo moderno es el que más daño les hizo, aunque se enfrentaron a él y expulsaron del partido a una fracción revisionista en 1956.


    Me lo puedo imaginar teniendo en cuenta como acabaron aquellos países donde el revisionismo se impuso.

    Incluye desde la penetración a través de intercambios de estudiantes y delegaciones, la cooptación de personas dentro del país con cierta influencia, programas de radio de carácter contrarrevolucionario, etc.


    que son por cierto los métodos típicos para extender la influencia occidental incluso en países que no son comunistas. Lo digo para que nadie se piense que son exageraciones o algo así. Lo han usado por ejemplo en la Serbia de Milósevic, o cuando los naranjas en Ucrania.

    Y totalmente de acuerdo con tu reflexión final sobre el "snobismo occidental"

    Saludos y esperamos la siguiente crónica con ganas...

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    Re: Crónica de un viaje a Corea

    Mensaje por Miravete el Mar Ago 31, 2010 1:01 pm

    Camarada Juan, creo que tus aportaciones sobre Corea están ayudando sobremanera a refrescar la opinión sobre el mismo país. Gracias a ellas haces llegar de una manera cercana y real el dia a dia en esta patria socialista, y eso hace ver con claridad parte de la realidad de un país que siempre se ha visto desde occidente como la dictadura más nefasta y totalitaria de la historia de la humanidad. Leer tus vivencias alli, me hace ver cada vez más claro la manera en que nos manipulan desde los medios de desinformación, puesto que tú mismo me pareces una fuente infinítamente más fiable que cualquier massmedia-escupebasura de los que pululan en nuestro día a día. Gracias por ilustrarnos y despejar dudas. Estoy seguro de que estas crónicas marcarán un antes y un después, en la concepción que tiene la izquierda del estado español con respecto a Corea. Y eso lo estás logrando tu camarada.
    Salud y a seguir en la brega.

      Fecha y hora actual: Sáb Feb 11, 2012 2:36 pm