Crónica de un viaje a Corea

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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Pyongyang el Dom Sep 05, 2010 5:43 pm

Los mosquitos tienen denominación de origen: pequeños, pero matones,
la fiel encarnación de un coreano. Matones se traduce en que mi pierna
derecha se ha convertido en un paisaje volcánico, con cráteres y cimas
con pinta de estar cercanas a la erupción. Bueno, quizás exagero un
poco. Nunca creí que fuese a decir esto, pero... echo de menos el
amoniaco.

Esta mañana me he despedido del grupo de japoneses y de la profesora
francesa. En realidad, les voy a volver a ver mañana, pero es que
ellos tienen la suerte de coger un avión hoy hacia el noreste del
país. Allá visitarán el Monte Paektu y toda las zonas donde luchó la
guerrilla comunista, incluyendo antiguos campamentos que hoy creo que
están restaurados e incluso la choza en la que nació Kim Jong Il, hijo
de dos guerrilleros.

Después, me he arreglado y he preparado la mochila para ir a Nampo, en
la costa occidental. El plan es ir a la playa, así que he metido el
bañador en la mochila, aunque me he dejado la toalla, ya que conmigo
nunca nada puede salir del todo bien.

Cuando he bajado, aún faltaban cinco minutos para la hora a la que
había quedado con Kimsita y Kimsito. ¡Novedad! ¡Han llegado 10 minutos
tarde! Dos coreanos y un español... y llegan tarde los coreanos.
¡Nunca tal se vio!

En fin, cuando por fin salimos del Hotel Koryo me he dado cuenta de
una cosa que todos estos días ya llevaba observando: cada vez hay más
tráfico en Corea. No sé si realmente y de forma definitiva se están
solucionando los problemas de escasez de petróleo, pero lo que sí es
seguro es que este es el primer año en que veo proto-atascos de
tráfico en Corea.

En Corea, a diferencia de China, los peatones son bastante respetuosos
con las normas de tráfico. Pero, a similitud con China, los
conductores y ciclistas tienen tentaciones suicidas en la carretera,
por lo que el caos es costumbre. En Corea, cada vez hay más semáforos
y la policía de tráfico hace un trabajo muy eficaz. Pero allá donde no
hay ninguno de estos dos reguladores, se suelen formar cruces
inverosímiles y un concierto de cláxones.

En la autopista Pyongyang – Nampo, pude observar muchísimos camiones,
más de un centenar. Constantemente están transportando materias primas
y materiales. Un 90% de los mismos son del mismo modelo, no demasiado
grande, alto y rojo. Según Kimsito, probablemente es importado de
China, aunque yo no descarto que sea un modelo de producción local.

También se dejan ver bastantes tractores; éstos sí, modernos y de
producción coreana. ¡Buenas noticias!

Nuestra primera parada fue a unos 15-20 km de Nampo, la Acería de
Kangson. Más que una fábrica, parece una villa entera, ya que es
enorme y para entrar hay que pasar un arco. Cuenta con un museo
histórico, comedores, equipo artístico, zonas de recreo e incluso un
pequeño parquecito. Por supuesto, cuenta con numerosos talleres, cada
uno de los cuales cuenta con 6 hornos eléctricos. Da empleo a 12'000
metalúrgicos.

Esta fábrica ya existía bajo el régimen colonial japonés, aunque
entonces era parte de la Mitshubishi y tenía un tercio del tamaño
actual. Los coreanos no podían acceder entonces a empleos técnicos.
Con la derrota y retirada japonesa, los dueños quemaron los papeles
técnicos, inutilizaron las máquinas y se llevaron el dinero a la
metrópolis.

5 años después, durante la Guerra de Corea, la Acería sufrio una
destrucción casi total. A pesar de ello, ha sido reconstruida y hoy es
uno de los principales centros de producción siderúrgica de Corea. La
producción de acero se realiza de forma “jucheana”, es decir, con
métodos y materiales coreanos y ya no sufre los problemas de la década
de los 90 de interrupción del suministro eléctrico.

Esta empresa se hizo famosa porque en ella comenzó el movimiento
Chollima. Chollima es un caballo alado, capaz de recorrer en un día lo
que una persona normal tardaría mil días en recorrer. Es un héroe
mítico de la cultura coreana. Chollima es utilizado por la dirección
revolucionaria de Corea en 1956 como metáfora de lo que el país
necesita: avanzar cada día, lo que cada país avanza en mil.

En Corea, la línea de crear una economía autosuficiente es la
dominante desde diciembre de 1956. Sin ayuda técnica de la Unión
Soviética y otros países socialistas, Corea recurre a sus propias
fuerzas y es a partir de este momento cuando el Partido del Trabajo de
Corea decide apelar únicamente a su propia clase obrera.

Kim Il Sung se pone a la cabeza de este proyecto y visita la
Siderúrgica de Kangson. Allí se reunie con los obreros y explica la
situación política y económica del país. La consigna es cambiar todo
lo que debiese ser cambiado, crear nuevas normas, participar, innovar,
sentirse dueños del destino de la fábrica y del país.

A esta visita, siguieron otras muchas a los centros productivos más
importantes del país. Estas visitas se convertirían en una constante
del tipo de liderazgo norcoreano a todos los niveles y siguen
practicándose hoy (por ejemplo, Kim Jong Il hizo en 2009 más de 200
visitas a importantes centros del país).

Ante el éxito impresionante de las visitas, la prensa comenzó a
publicitarlo y a llamar a todos los obreros del país a seguir el
ejemplo y, en junio de 1958, la Asamblea Popular Suprema lanzó el
movimiento de masas Chollima. El movimiento Chollima combina
planificación y entusiasmo consciente, es participación e innovación
dirigida hacia un objetivo estratégico. Chollima no ofrece incentivos
materiales, sino políticos.

El objetivo de esos años era una mayor autosuficiencia a través del
desarrollo de la industria pesada, base del resto de sectores de la
economía. La producción de máquinaria industrial, aspecto central de
la industrialización, pasó de un 1'6% del PIB al 21'3%. También se
multiplicó la producción de metal. La producción industrial creció a
un ritmo del 44% cada año durante los cinco años del Plan Quinquenal,
un crecimiento incluso superior al que Corea tuvo cuando su economía
recibía ayudas del campo socialista.

Por todo esto, en pleno Pyongyang se construyó una estatua a Chollima,
en homenaje a lo que se convirtió en “línea general de la construcción
del socialismo en Corea”. Un trabajador aparece sentado sobre un
caballo alado, sosteniendo un libro, que representan las ideas
revolucionarias. La Siderúrgica de Kangson, donde nació el movimiento,
fue renombrada como Acería Chollima, nombre que recibe actualmente.

Cuando terminamos la visita tomamos de nuevo la autopista. Una cosa
curiosa es que en la autopista había decenas de miles de personas a lo
largo de kilómetros y kilómetros. Eran personas de pueblos cercanos
que durante las épocas donde la cosecha no requiere trabajo, se les
moviliza para reparar carreteras y otras tareas. En el caso de la
autopista, era curioso ver a semejante cantidad de personas en plena
vía, mientras los coches, camiones y autobuses circulaban.

Supongo que lo de confiar en las masas va en este sentido, aunque un
trabajo algo más profesional tampoco vendría mal, dados los pequeños
boquetes que hay en algunas zonas de las carreteras. En cualquier
caso, se veía a la gente feliz. La mayoría trabajaban mientras
hablaban, algunos descansaban fumándose un cigarrillo y otros
trabajaban mientras escuchaban música. Los más aplicados eran los
soldados del Ejército Popular y las mujeres.

Llegamos a Nampo poco después. La verdad es que la anterior vez que
hablé de Nampo me quedé corto. La mejora de la ciudad es evidente y
muy positiva. Prácticamente, no hay edificio que no haya sido pintado
de nuevo o recibido reformas. Esto es una novedad importante ya que la
ciudad ha pasado de ser blanca a ser azul, rosada, verdosa y de otros
colores. La mayoría de edificios tiene dos colores.

Las ventanas también parecen arregladas y las calles están limpias.
Hay cafeterías y tiendas en abundancia. En este caso, sí que creo que
es casi una segunda Pyongyang. Quizás es el cambio de perspectiva de
ver la ciudad con lluvia -en el caso anterior- y en una mañana
soleada.

Fuimos a ver la esclusa marítima de Nampo. El río de Taedong, que a su
paso por Pyongyang tiene casi 1 kilómetro de anchura, desemboca en
Nampo, con 8 kilómetros de abertura. Esto produjo que históricamente,
el enorme caudal del río fuese completamente inútil para irrigar los
campos de las provincias de Pyongan del Sur y Hanghae del Norte, ya
que las mareas subían y mezclaban el agua salada con la dulce del
Taedong.

Los norcoreanos se propusieron en 1981 darle solución definitiva a un
problema milenario: el reto era construir el mayor dique marino del
mundo. En cinco años, con sus propios recursos, tecnología y esfuerzos
-como bien me recordaron- construyeron una enorme esclusa que cierra
la desembocadura del río.

El dique tiene 36 represas para dar salida al agua del río cada 12
horas, así como 3 zonas de paso para barcos de gran tamaño un zona
especial de paso para 10 especies de peces que ponen sus huevos en el
curso superior del río.

El dique tiene en su parte superior vías férreas y una carretera de
dos carriles, que permiten ahorrar mucho tiempo en el paso entre las
dos provincias que separa el río Taedong.

A unos 100 metros de la esclusa, hay una islita que ha sido unida al
dique y que es hoy una zona de playa. Unos 500 norcoreanos disfrutaban
del resort, donde el mar estaba calmado y las aguas templadas. Había
cafeterías, parking, vestuarios, duchas, arena artificial, gente
nadando, gente tocando música, otros bailando de forma animada,... En
fin, lo normal en cualquier zona de sol y playa, aunque los
occidentales prefieran imaginarse a los norcoreanos como seres
robóticos adorando a su líder y preparando la invasión de la costa de
California.

Mientras estaba en la playa me fijé en las camisetas de la gente. Es
algo que me ha llamado ya antes la atención: los jóvenes norcoreanos
tienen cada vez mayor tendencia a vestir como los occidentales. No es
algo radical, pero sí que se dejan ver sudaderas con capucha, gorras,
camisetas con palabras en inglés e incluso camisetas de futbol. He
visto del Manchester United, del Milan, del Ajax y del Real Madrid.
Por cierto, la camiseta merengue era una falsificación: llevaba un
gran 7 a la espalda y... “Rual”. ¡Más que de Concha Espina, esa
camiseta tiene pinta de venir de Panyiayuan, en Beijing!

Me pegué un buen baño en la playa. Los norcoreanos fueron muy
amigables, especialmente los mayores. Los jóvenes sonreían y me
miraban sin creerse demasiado que hubiese occidentales en una zona
alejada de la capital y donde ellos habitualmente van a divertirse.

Kimsita tuvo la genial idea de hacerme fotos mientras me metía en el
agua y recordarme que aún tengo una operación bikini pendiente.

A la vuelta paramos en una fábrica cercana a la Acería Chollima. Es la
fábrica de baldosas Taedonggang.

Está a orillas del río Taedong, como su nombre indica, y da empleo a
2000 trabajadores. Produce baldosas interiores, baldosas exteriores,
azulejos, tejas y ladrillos. La producción de cada uno de estos
materiales se hace en una planta diferente, por lo cuenta actualmente
con cinco plantas dentro del mismo complejo.

Actualmente, están ampliando la fábrica para crear tres nuevas
plantas, dedicadas a baldosas de tamaños grandes y de mármol
artificial.

Abrió en 2007. es muy grande y es de propiedad estatal, por supuesto.
Con ella, se ha conseguido por fin cubrir toda la demanda norcoreana
de materiales de construcción, problema que antes no estaba resuelto.
Producen únicamente para la demanda interna, aunque empresas chinas y
holandesas están solicitando sus productos. Por ahora, la respuesta ha
sido negativa, dada la gran cantidad de proyectos de construcción que
está llevando Corea del Norte. Por ejemplo, sólo para el nuevo barrio
de Mansudae, la fábrica cubrió la producción de 700'000 baldosas.

La fábrica es reciente y muy moderna. Produce a partir de materiales y
procesos creados en el propio país. La cantidad de maquinaria y
tecnología es altísima y el ritmo de producción también. El trabajo
que hacen los obreros es relajado y de supervisión, fundamentalmente,
ya que todo está robotizado y mecanizado. La verdad es que es un
ejemplo de productividad y eficiencia de la industria socialista.

Cuando volvimos al hotel, tuve una reunión con el subdirector de la
Academia Coreana de Científicos Sociales, el cuál me preguntó
fundamentalmente por la realidad de España y el trabajo que realizamos
los Colectivos de Jóvenes Comunistas. Le interesaba conocer también el
grado de represión que aplica el Estado contra los comunistas y cómo
lleva mi familia mi militancia política. ¡Tranquila mamá, que no dije
que lo llevaras bien!

Por la noche, no estaban en el comedor la profesora francesa ni
tampoco el grupo de japoneses. Sí estaban otro grupo de unos 30
japoneses, varios norteamericanos y cuatro chinos. Al único que se
escuchaba era a uno de los chinos, que era especialmente ruidoso. Esto
contrastaba con el mutismo y la corrección japonesa. Dicen que es el
pueblo más ruidoso, junto a españoles e italianos... ¡Quién lo diría!

El grupo de norteamericanos me invitó a cenar con ellos. Además de
George, hay dos familias. Una de ellas, natural de Alabama, está
sintiéndose muy a gusto en Corea y muy desengañados con la propaganda
imperialista y la cantidad de mitos falsos que circulan.

La otra familia está compuesta por una mujer norteamericana y un
hombre coreano residente en Missisippi. No hemos hablado sobre sus
impresiones acerca de Corea, aunque tienen una fuerte creencia
religiosa. Según me explicaron, vienen a Corea en lo que ellos
consideran un viaje altruista con los niños de Corea. No me detallaron
más en qué consiste esa misión, así que no tengo capacidad de hacer
ninguna valoración.

En fin, ¡mañana más!
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Kiibakun el Dom Sep 05, 2010 10:41 pm

Genial como siempre. Smile
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Ascanio el Dom Sep 05, 2010 10:42 pm

Simplemente fantástico, y con lo de los mosquitos me he sentido identificado. A mi me pasó algo similar pero en Cuba xD

Salud!
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Pyongyang el Lun Sep 06, 2010 9:50 am

En Corea no se celebra la Navidad. No es nada sorprendente: son un país de tradición confuciana y budista, no cristiana. Además, el Estado es laico y las festividades están ligadas, generalmente, a fechas revolucionarias como el día de la Liberación de Corea o el Día del Trabajador.

Sin embargo, creo que en realidad, en Corea hay un motivo mucho más fuerte para no celebrar la Navidad: ¿por qué poner los árboles de plástico y la decoración hortera un mes, si la puedes poner todo el año? ¡En serio! Es increíble la cantidad de plantas artificiales, lucecitas, bolas y telas que decoran los interiores en Corea. Si me hubiese dedicado a grabarlos, ahora mismo no tendría espacio en el ordenador para esta crónica.

En fin, como estaba programado, hoy he tenido mi última clase y en este caso la temática ha sido sobre el papel que juega la juventud bajo el capitalismo y en los procesos revolucionarios. La profesora me puso ejemplos de cómo durante la Segunda Guerra Mundial, 35'000 jóvenes recibieron en la Unión Soviética conmemoraciones por su osadía y sacrificio. También en la lucha revolucionaria china -el movimiento del 4 de mayo, en concreto- la juventud fue la vanguardia.

Y, como no, especialmente en Corea, los jóvenes tuvieron un papel destacado en la lucha. De hecho, los comunistas adultos se dedicaron durante mucho tiempo a luchar entre ellos por el liderazgo dentro del partido, pero con una escasa influencia de masas. Fue la juventud comunista la que tomó las armas y derramó su sangre en las montañas de Corea en la lucha por expulsar a Japón de la Península. Los comandantes guerrilleros de entonces apenas sobrepasaban los veinte años.

Me caracterizaron aquellos rasgos que suelen poseer los jóvenes y cuáles hay que potenciar y de qué formas. También me explicaron que cualquier Revolución asegura su futuro en función de la importancia que le dé a la juventud. Con la juventud no cabe ser neutro, o se la educa para que sea libre y para que tenga criterio -es decir, se le dan conocimientos científicos sobre la naturaleza y la sociedad- y esto implica educarla como revolucionarios, o se pierde a la juventud, que caerá en el consumismo y el hedonismo.

Me estuvieron ampliando mucho este tipo de ideas, pero no creo que sea oportuno extenderme. Lo que sí me sorprendió fue el alto nivel de la profesora, miembro del partido y con enorme fluidez en el inglés. Estuvimos hablando un buen rato tras la clase y me dijo algo que suelen repetir los coreanos: no nos copieís. “Estudiar nuestras experiencias, nuestras ideas y nuestro socialismo, pero no lo copieís porque probablemente no sea útil en España. La Revolución en España no puede ser una copia ni de la de Cuba, ni de la soviética, ni de Corea. Tiene que ser una Revolución adecuada a vuestras condiciones y vuestra realidad, donde tomeís lo mejor y lo que os sea útil de otros, pero sin seguidismos. Estudiad y aprended de nosotros, pero con espíritu crítico.” Suena bien, ¿no?

Cambiando de tema, un asunto del que no he hablado es que he conocido a las parejas de mis guías. Hoy he conocido a Kim Mung Ju, la compañera de Kimsito. Ella prefiere que la llamen Perla, que es lo que quiere decir su nombre. Habla un castellano perfecto, con cierto acento de Perú, donde vivió tres años.

Es profesora en la Universidad de Lenguas Extranjeras, aunque de vez en cuando trabaja como traductora. Es joven y muy atractiva.

El compañero de Kimsita tiene 33 años y es bastante moreno de piel. Habla también un muy buen castellano y trabaja en Radio Pyongyang, en su versión en castellano. También ha sido locutor de varios documentales en castellano.

Estuvo viviendo en Angola, como traductor de los asesores norcoreanos en varias industrias del país, ya que también domina el portugués. El momento culmen llegó cuando me propuso que trabajara en Pyongyang como corrector de los textos que traducen al castellano. Yo les dije que quizás más adelante, cuando finalice mi periodo de Secretario General.

Llegó la hora de la comida y una batalla culinaria. Sólo comentaré una cosa. El arroz coreano es el alimento que más se parece al agua: no tiene olor ni tampoco color. Tiene color blanco, aunque corren rumores de que en 2012 también conseguirán una versión definitivamente acuática. En serio, si bien sí pensé que se pudiese preparar un arroz blanco sin ajo ni sal, nunca imaginé que un país entero pudiese prepararlo a propósito así.

Mi amigo Pablo Lorente estaría encantado con él. Ya siento que me meta contigo, Pablín, pero eres de los que no se queja, así que me aprovecho. Pablo tiene la teoría -y si no la tiene, al menos la pone en práctica- de que lo “sanísima” que para él es una comida es directamente proporcional a lo “insípida”. Insípida es intercambiable por “repugnante”. ¡Pablo, en serio, pierdes el tiempo yendo de vacaciones a Andalucía... tu sitio está en Pyongyang!

Por la tarde visitamos la fábrica de cables de Pyongyang. Es la única de todo el país en esta materia y la más grande y moderna del mundo, según me explicó su director. Cuenta con 1200 trabajadores, repartidos en seis plantas.

Producen cables eléctricos, cables de fibra óptica, así como todo tipo de productos de plástico y algunos conductores. Me extrañó ver artículos a base de plástico, ya que es un derivado del petróleo, del que Corea carece. Cuando pregunté sobre este asunto me explicaron que se fabrican a través de resinas que abundan en el país, por lo que la producción es “jucheana”.

Había algunas máquinas algo más antiguas pero en perfecto estado, que tenían impreso “Ernest Thälmann, DDR”. En otras palabras, maquinaria importada de Alemania Oriental.

De hecho, según me explicó el director, la fábrica abrió en 1958 y se construyó con ayuda de los países socialistas. Sin embargo, desde hace décadas, funciona con tecnología, cuadros y materiales exclusivamente coreanos.

Como todas las fábricas del país, es un recinto amplio donde abunda la propaganda política, donde se expone públicamente las fotografías de los obreros modelo y también la puntuación diaria alcanzada en función de la cantidad y calidad producida. En función de los puntos, se da mayor o menor remuneración al final del mes.

En la fábrica, como en todas, también hay un museo narrando la historia. En ella hay diversas condecoraciones que ha obtenido por su aportación a la economía nacional.

La compañía cuenta con su propio equipo artístico y zonas de recreo dentro del propio recinto, que se encuentra dentro de la ciudad de Pyongyang.

Me sorprendió encontrarme niños dentro del recinto de la fábrica. La verdad es que no sé cómo desde el imperialismo aún no han aprovechado para manipular este asunto y decir que en Corea existe explotación infantil.

Pues bien, la presencia de niños en el recinto de esta empresa -y de cualquier otra- se debe a que toda fábrica cuenta con su propia guardería, donde los padres pueden dejar a sus pequeños mientras trabajan. En los descansos, a la hora de la comida o al irse a casa, los padres pueden recoger a sus hijos y compartir con ellos unos momentos.

A las 4 tenía entradas para ver a la Orquesta Sinfónica Estatal. Su sede es un edifico antiguo, construido al poco de triunfar la Revolución, en una de las verdes colinas de Pyongyang. El edificio fue restaurado en 2007, es de mármol blanco y tiene una preciosa escalinata y una fuente.

Dentro, la acústica perfecta y las instalaciones son modernas. La orquesta es de una calidad impresionante, a un nivel que pocas en el mundo pueden superar.

El repertorio se compuso básicamente de composiciones coreanas, revolucionarias y de estilo tradicional. También música clásica europea y música soviética. La última canción estaba dedicada a Kim Jong Il. Cuando la canción estaba finalizando, los músicos se pusieron en pie y gritaron una consigna de apoyo a su líder. El teatro entero rompió en aplausos, incluso sin haber terminado la canción. Narro esta anécdota porque, a pesar de lo incomprensible que resulte para el público occidental, este tipo de sentimientos son genuinos y están muy presentes en Corea.

No sólo eso, cuando estuve en la cervecería, así como antes de que empezara hoy el concierto y en otros momentos, no es raro escuchar a norcoreanos hablando sobre “Uri Changunin” o “Kim Jong Il dongji” (formas cariñosas y resputuosas de referirse a Kim Jong Il), así como “Juche sasan” o “Songun tchonchi” y otras claves políticas del país. Para ellos, su realidad socialista es algo muy real y que tienen muy presente.

Incluso una de las canciones que los norcoreanos bailaban y cantaban en la playa, tocada por un bañista más con su acordeón, estaba dedicada al Partido del Trabajo de Corea.

Volviendo a la Orquesta Sinfónica Estatal, me llamó bastante la atención cómo había varios directores que se iban turnando en función de la canción. En total eran tres, una de las cuales era mujer.

Cuando terminó el concierto, volvimos al Hotel Koryo. En realidad, yo tenía poco tiempo, ya que a las seis tuve una reunión en otra zona de la ciudad. Pero aproveché para ir a uno de los bares del hotel a comprar Poka. Para variar, la camarera tuvo problemas para tener dinero suelto con que darme la vuelta.

El Hotel Koryo casi podría llamarse Complejo Hostelero y Hotelero, ya que tiene más cafeterías que ningún otro hotel que conozca.

En la planta baja, hay una tetería grande, donde dan helados de frutas inmensos -servidos en copa de cristal- y a precios bastante razonables. El té verde coreano es bastante aceptable.

Además, hay una cervecería que sirven cañas, con cerveza que se fabrica en el propio hotel. Tienen rubia y tostada. Sólo he probado la primera y su sabor me recuerda a la Budweiser, aunque más rica y más fuerte.

Por un último, en la planta baja también hay una tienda de souvenirs, donde se pueden adquirir bebidas y comida.

En la planta -1 hay un karaoke y la cafetería de la piscina, donde se puede jugar al billar.

Más billares hay en la planta 3, en una bar donde las camareras tienen la feliz costumbre de no estar en la barra nunca. La mayoría de las veces están riéndose y hablando con las trabajadoras del “office center”, desde donde hay acceso a internet, fotocopiadoras, estudio fotográfico y locutorio. La otra opción, cuando no hablan, es ver la televisión de plasma, especialmente cuando echan series chinas o norcoreanas.

En la planta 3 hay, además, una librería y otra cafetería, decorada con árboles de navidad y otros elementos extraños. En este caso, las camareras simplemente son de otro mundo. Son los seres más felices del mundo, se ríen y vacilan a todos los clientes y nunca tienen cambio, por lo que recurren a todo tipo de estratagemas para conseguir que les dones la vuelta.

Finalmente, en el piso 44, hay un restaurante giratorio, desde el cual, las vistas de Pyongyang son espectaculares. El problema es el precio para turistas que cobran por las bebidas.

Cuando por fin conseguí mi Poka, bajé al hall del hotel, desde donde me llevaron al Hotel Chongnyon, regentado por la Liga Juvenil Socialista “Kim Il Sung”. Toda su plantilla y la administración del hotel son miembros de la organización.

El hecho de que sea un hotel juvenil no quita que sea coreano, por lo que no nos llamemos a engaño: tiene 30 plantas, 465 habitaciones y, aunque más austero que el Hotel Koryo o el Yangakddo, sus instalaciones son muy aceptables.

El Secretario de Relaciones Internacionales es un viejo conocido, que según me vio comenzó a abrazarme y a sonreír. En la reunión tuvimos la traducción simultánea de Perla, compañera de Kimsito. Tratamos algunas propuestas ambiciosas que trabajaremos y anunciaremos a su debido tiempo.

Tras la reunión, me invitaron a un banquete y a cerveza y vino. Fue una buena forma de terminar el día... ¡Mañana a Sariwon!
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Pyongyang el Mar Sep 07, 2010 10:14 am

Esta noche he vuelto a dormir mal. El Pokka de por la noche con George me quitó el sueño. No sólo eso, varias veces me desperté en malas posturas.

Efectivamente, ayer me tomé algo con George a modo de despedida, ya que hoy se volvía a Estados Unidos. Estuvimos hablando de varios temas, aunque especialmente me habló de las dos familias americanas que estaban en Corea.

En el caso de la familia en la que el padre es coreano, han traído a su hijo, de trece años, pero no de forma inocente. Por lo visto, han avisado a la prensa surcoreana y estadounidense de que van a verse con Kim Jong Il para entregarle una carta sobre los niños del mundo. Quieren que quién se la entregue sea su hijo, que también habla coreano.

Por supuesto, todos estos días han tratado infructuosamente de concertar esa cita. La verdad es que tiene su punto divertido. Yo he vivido durante un tiempo en Inglatera, aunque jamás se me ocurrió tomar el té de las cinco con la Reina Isabel y contarle mis ideas sobre la discriminación de la mujer. No sé, llamadme raro, pero creo que ella no me comprendería.

Cuando me dijeron que venían en una misión altruista, debí suponer que se referían a alguna cosa de este tipo.

La otra familia quiere abrir una Iglesia en Corea. No sé si son evangelistas o algo así, pero son muy religiosos. Cuando dijeron Alabama, también debí de suponerlo.

El padre de la familia tiene pensado volver con el “tío Bill” en un par de meses, para persistir en la misión de evangelizar Corea del Norte.

Estoy tratando de ser todo lo correcto y aséptico posible sobre este asunto, pero ahora quiero dar mi opinión sin ironizar. ¿Por qué los americanos siempre creen que son ellos quienes tienen que ayudar a los demás? ¿Por qué creen que les necesitamos, que tienen algo que aportarnos que no tengamos ya?

No digo en ningún caso que a quienes me encontré trajesen malas intenciones a propósito. Pero siempre tienen el mismo deje: aquí venimos nosotros, no a aprender de otros o a conocer otras realidades, sino a enseñaros y extender nuestra forma de ver el mundo.

En fin. A las nueve partimos hacia Sariwon, una ciudad al sur de Pyongyang, en la que viven exactamente 307'764 personas (sí, me he hecho con el censo norcoreano).

La ciudad está en buen estado y es bonita. Lo más impresionante es la zona conocida como “folklórica”. Es toda un barrio que ha sido reconstruido recientemente con estilo arquitectónico tradicional coreano. Además, las fachadas de los edificios van narrando toda la historia de Corea con murales.

La construcción de este área ha llevado casi tres años. Cuenta con varios estanques amplios, por las que pasa el agua del río de la ciudad. Por eso, es fácil ver bastantes peces y a gente pescando, especialmente niños.

Otra zona tiene mesas e instalaciones de tipo tradicional, preparadas para jugar al ajedrez y a otros juegos de mesa. La zona folklórica se extiende hasta una colina cercana donde hay un pabellón colgante que sirve de mirador de la ciudad.

Es curioso que todavía haya propagandistas de alguna caverna de la Guerra Fría, que sigan diciendo que en Corea los visitantes no vemos la realidad, porque nos enseñan lo que quieren que veamos. Es curioso en muchos aspectos. El más obvio es que, si en la mayoría de ciudades hay miradores desde los que se puede ver todo, no es fácil que nos oculten la realidad. En Pyongyang, varios hoteles tienen miradores en el último piso y la Torre de la Idea Juche tiene 160 metros de altura.

Por lo demás, así como quien no quiere la cosa, ya he estado en tres fábricas norcoreanas, en varias escuelas, granjas, universidades, parques, guarderías, bibliotecas, museos,... etc. En Corea hay más de 4000 institutos de secundaria y supongo que los que he visitado son algunos de los más modernos, pero es que si yo tuviese que guiar a alguien por España, no le llevaría a ver el instituto Carreño Miranda de Avilés, sino probablemente alguno de Madrid. Lo cual no quiere decir que la situación vaya a ser radicalmente distinta y menos en el caso de Corea, donde la igualdad es un objetivo declarado del Estado.

En el argumentario del anti-comunista oficial está que al extranjero le enseñan un escaparate, pero que no representa la realidad del país. Sinceramente, quién crea que Corea actúa pensando en el extranjero, no conoce este país. No saldría rentable tener instalaciones escaparate, sabiendo el escaso número de turistas que vienen al año.

No le dedicaré más tiempo a este asunto. Cerca de Sariwon está la Granja de Migok, en la que viven y trabajan 3000 campesinos. Es una granja agrícola donde se cultiva fundamentalmente el arroz y, en menor medida, algunas hortalizas.

Las casas están bien y hay de 3 tipos, en función del tamaño de la familia.

Cuentan con maquinaria moderna, incluyendo máquinas para desyerbar, replantar el arroz, camiones y tractores. La relación de tractores por cada 100 hectáreas es de 4'4 -el cálculo es mío, en función de los datos que obtuve y que me facilitaron. Esta cifra es similar a la que existe hoy día en España y es similar al nivel de mecanización que alcanzó Corea del Norte en los años 70. Posteriormente, en los 80, el nivel subió hasta la increíble cifra de 7 tractores por cada 100 hectáreas, uno de los niveles de mecanización más elevados del mundo. En cualquier caso, no hay que tener en cuenta únicamente la estadística pura, porque éstas no recogen el cambio tecnológico en los tractores, que tienen hoy día más capacidad de transporte y tiro que hace 35 años.

El rendimiento por hectárea, de hecho, vuelve a ser similar al de de 1984, cuando se superaban las 10 toneladas: entonces un record mundial. Es la representación en cifras de una impresión que yo ya tenía: la agricultura norcoreana es tremendamente eficiente. Eficiente no quiere decir eficaz, ya que lo que se consigue aún no es suficiente para la plena autosuficiencia. Pero el gran problema es el eterno condicionante de Corea: la geografía y el clima. Es decir, que apenas hay terrenos cultivables (un 18% de la superficie total) y que en algunas zonas los días de heladas a lo largo del año superan los 200.

Por lo tanto, a día de hoy se consiguen en Migok -y probablemente, en más granjas- rendimientos por hectárea similares a los de los años 80, en los que existía la autosuficiencia alimentaria. El mérito es enorme, ya que ahora se realiza con una menor mecanización -debido al ahorro impuesto por la escasez de petróleo- y primando el abono orgánico antes que el fertilizante químico. El problema es que este rendimiento por hectárea, si bien era suficiente entonces, ahora tiene que abastecer a una población con 6 millones de habitantes más.

La granja, como todas, cuenta con un museo histórico. Además, pudimos ver un aspecto interesante: trabajadores de la ciudad ayudando a los campesinos a cultivar las hortalizas.

Fuimos a comer al Monte Jongbang, en el que nunca había estado. Las vistas son muy bonitas y tiene zonas de picnics. Según Kimsito, muchas familias y jóvenes coreanos salen los domingos a hacer picnics a las montañas. Nos encontramos a varios con barbacoas, preparándose comidas que tenían un aspecto delicioso. Varios de ellos nos invitaron, aunque nosotros ya habíamos comido.

Era curioso ver que varias de estas familias tenían algún miembro en el ejército y habían dejado su chaqueta y su gorra encima de las bicicletas.

Por la tarde visitamos la Tumba de Tombyong, fundador del antiguo Reino de Koguryo, en el 277 a.C. De aquella, el Reino de Koguryo abarcaba prácticamente toda la actual Corea del norte y una parte de Manchuria, en China.

En el 427 d.C., seis siglos después de la fundación del reino, la capital fue trasladada a Pyongyang y la tumba del fundador pasó de Jian (China) a Ryongsan, a 25 km de la capital. Este es su actual emplazamiento, que ha sido restaurado en 1993, es decir, 2291 años después del nacimiento del Rey de Koguryo.

Cualquiera se preguntará por qué se le da importancia a un reino antiguo que, fuera de Oriente, no ha trascendido tanto como otras grandes civilizaciones. Pues bien, la historia en Corea tiene mucha importancia e, incluso, actualidad.

Tienen actualidad porque cada parte de Corea tiene su propia versión de la historia del país. Esto tiene lógica a partir de 1945, cuando comienzan a formarse los dos estados. Sin embargo, las diferencias vienen de antes.

En Corea hubo un periodo medieval conocido como los Tres Reinos, en el que el territorio estaba dividido entre tres dinastías. De forma sorprendente, uno contaba con muchos recursos, era rico, pero su corte era corrupta y estaba dominada por fuerzas extranjeras. Otro de ellos, en cambio, era una sociedad espartana, sus habitantes eran patriotas abnegados que defendían su territorio al precio de su vida y no se dejaban corromper por las riquezas de sus vecinos.

Para quién aún no se haya dado cuenta de qué va la película, cada parte de Corea se identifica y reivindica a uno de esos reinos y en sus versiones de la historia, salen extrañamente bien parados los reyes y ciudadanos de la época.

Pero el punto más conflictivo de la historia coreana es el origen. Corea del Norte argumenta que el hilo histórico de Corea arranca con la cultura Taedonggang, en los alrededores de Pyongyang, donde se han encontrado numerosas reliquias de vida civilizada. Corea del Sur dice que eso son tribus sin demasiada importancia y que la auténtica nación coreana aparece en la parte sur. Hasta aquí podría parecer la típica peleilla que hay en todas las familias. ¡Nada de eso! La diferencia histórica entre los primeros restos hallados de la cultura Taeddongang y los del primer reino en el sur de Corea son de más de dos mil años.

Sin embargo, el argumento surcoreano tiene un déficit serio: ninguna tribu sin importancia tuvo un rey reconocido por otras civilizaciones de la época. Y en el caso de la cultura Taedonggang, el Rey Tangún aparece en las crónicas históricas chinas. Ante esto, Corea del Sur se posiciona junto al imperialismo japonés, que cuando invadió Corea argumentó que Corea no tenía una auténtica historia nacional y que la existencia de Tangún era un mito como el de Rómulo y Remo.

Bueno, pues para completar esta guerra histórica, Corea del Norte decidió renovar la tumba del Rey Tangún, al sur de Pyongyang, y construir una de los mayores complejos fúnebres que probablemente existen en el mundo, fuera de Egipto.

A mi vuelta a Pyongyang, paramos junto al Monumento a las Tres Cartas para la Reunificación. Fue construido en 2001 en el primer aniversario de la resolución conjunta entre Corea del Norte y Corea del Sur del 15 de junio.

Tiene 30 metros de altura y 61 de ancho y bajo él pasa la autopista desde Pyongyang hacia el sur de Corea. Está construido de granito y mármol y son dos figuras femeninas iguales que sostienen la Península Coreana. Representa que la unidad se conseguirá sobre la base de los esfuerzos iguales de las dos partes de Corea.

Las tres cartas para la Reunificación son las principales propuestas que ha hecho el norte para superar la actual división del país.

Tras esta visita, hemos vuelto al hotel. Entre el sueño y el agobiante calor de hoy, he llegado completamente agotado.

En la televisión estaban echando varios reportajes sobre distintos sectores económicos. Vi uno sobre la minería, otro sobre una obra de construcción de lo que parecía una obra de irrigación y otro sobre la ciencia.

Entre unos reportajes y otros, se intercalaban pequeños clips con consignas e imágenes políticas. De vez en cuando también ponían algún videoclip con canciones.

En Corea, la prensa es un instrumento más de la construcción socialista. Esto no atenta contra el hecho de que la información que den sea veraz, como otro día me referí, pero sí parten de la premisa de que el socialismo es una construcción social objetivamente positiva para una mayoría social y que, además, deben cumplir un papel formando y concienciando a la población.

Esto sucede de igual manera en el capitalismo, con la salvedad de que en vez de reconocerlo, se escudan bajo la falsedad de que son “prensa libre”. La llamada prensa libre en los países occidentales son propiedad, con escasísimas excepciones, de grandes corporaciones capitalistas, la mayoría de las cuales, además, participan en otras corporaciones. Además, la prensa “libre” se financia, fundamentalmente, de la publicidad, que tiene dos orígenes básicos: las administraciones públicas (es decir, el gobierno) y los grandes anunciantes (es decir, los “ricos”).

¿Resultado? La “prensa libre” es la más sectaria, manipuladora y reaccionaria de todas las prensas. Defienden a capa y espada el capitalismo, la explotación del Tercer Mundo a manos de empresas españolas y la orientación del aliado político de la corporación.

En Corea, por el contrario, la prensa no se supone “libre”. Al revés, es un instrumento parcial y consciente para construir -precisamente- una sociedad libre y que asegure los intereses de las grandes mayorías.

Es falso que en Corea sólo exista un periódico. Al contrario, existen muchos más de los que pueda haber en la mayoría de países. Entre nacionales y locales, diariamente salen más de 40. Pero es que además, las granjas, fábricas y universidades tienen sus propios diarios, en los que escriben los trabajadores y estudiantes. De esta manera, el número asciende a 480.

El segundo argumento falso es ese de “ya, ya, pero están controlados por los comunistas”. Anteriormente me he referido al papel consciente que juegan estos periódicos en la construcción socialista. Pero además, un aspecto importante es que los diarios no ocultan su afiliación.

Es decir, no es que las opiniones de un diario estén influenciadas por el Partido del Trabajo, sino que el Partido del Trabajo tiene su propio órgano, como también lo tiene el Partido Socialdemócrata, el Partido Chondoísta, el Gobierno de la República, la Liga de la Juventud Socialista, la Federación de Sindicatos,... etc. Es decir, los órganos de prensa dependen de alguna institución del país.

¿Se pueden crear órganos de prensa que sean no afiliados, de una cooperativa de periodistas? Sí y de hecho, uno de los principales diarios, no tiene afiliación.

En cualquier caso, el diario que más ejemplares vende es el del Partido del Trabajo, el “Rodong Sinmun” (Periódico de los Trabajadores), con una tirada superior al millón y medio.

Los coreanos y coreanas adoran leer. En cualquier parque, en cualquier biblioteca, por las ventanas de las casas, en las zonas rurales,... ves personas con un libro o un periódico entre manos.

Mañana es mi último día en este pequeño país, con esta gran revolución. ¡Voy a aprovechar las últimas horas!
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por NSV Liit el Mar Sep 07, 2010 12:25 pm

Geniales las crónicas sobre la RPDC, va a ser una pena que se acaben...

Por cierto, lo de los yankis es la leche, se creen con derecho a ir dando lecciones a todo el mundo (en este caso de religión). Y luego, seguro que si uno no les hace caso se sentirán ofendidos e irán por ahí contando cualquier cosa... en fin...

Saludos, camarada, y gracias por toda la valiosa información.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Ascanio el Mar Sep 07, 2010 12:51 pm

Grandísimas, y como ha dicho el camarada NSV, es una pena que se estén acabando.

Salud!
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Pyongyang el Miér Sep 08, 2010 2:34 pm

Los romanos, los griegos y otras civilizaciones antiguas solían considerar a los extranjeros, especialmente a los de las tribus nómadas, como bárbaros, como salvajes. En aquella época, una diferencia básica era el idioma, por lo que era hasta cierto punto frecuente que se calificase a otras lenguas como salvajes.

Estoy seguro de que no existen lenguas salvajes, pero también tengo claro que sí que existen formas salvajes de hablar una lengua. Cada vez que entro en el comedor del Hotel Koryo me reitero en esta idea.

Me explico. Estos últimos días, en el comedor, la nacionalidad dominante son los japoneses, silenciosos y amantes de la formalidad. Tras el país del sol naciente, los coreanos son los más numerosos, entre camareros y clientes. Obviamente, ellos no molestan.

Después hay un reducido número de rusos, calladitos y con su pin de Kim Il Sung. Además del líder, han heredado el protocolo coreano.

Finalmente, hay cuatro chinos que cenan en mi mismo comedor. Dos son jóvenes y están occidentalizados. Visten como europeos y la mayoría de veces se les puede ver jugando al billar y similares.

Pero además, hay dos chinos adultos, que son el perfecto ejemplo de hablar de forma salvaje una lengua. Sus estancias en el comedor son un extraño concierto de eruptos, gruñidos y gritos -que es el tono en el que suelen hablar. La verdad es que admiro que no tengan reparos en hacer las cosas como les apetece en cada momento: cuando quieren, comen con las manos; fuman, aunque esté prohibido en el comedor y les dicen de todo a las camareras cuando no les gusta la comida.

Ojalá fuese capaz yo de haber dicho “no” con semejante firmeza y valentía cuando me inundaban los platos con fritanga variada. Lamentablemente, fui un ser timorato ante la cara de “no me torees” del contubernio gastronómico.

En fin. Tras el concierto matutino, visitamos una Granja Frutícola cercana a Pyongyang, aunque no recuerdo el nombre. Era simplemente enorme, aunque impresionaba más por lo intensivo de las plantaciones que por la extensión.

Los planes de construcción de esta enorme plantación de manzanos, comenzaron en 2004. Las obras incluyeron la nivelación del terreno, el cultivo de los manzanos, construcción de apartamentos, instituciones educativas, una clínica, edificios culturales, carretera, etc.

Se han terminado ya las dos primeras fases de la construcción. La primera de ellas terminó hace un año y la segunda en junio de este año. La producción de manzanas ya se está distribuyendo por todo el país, aunque el año en el que comenzará a operar a pleno rendimiento será -no es una sorpresa- 2012. Ese año, la producción abastecerá a todo el país.

Actualmente, 800 campesinos trabajan ya en la granja y su número ascenderá a 2000 dentro de dos años. Hay 1000 apartamentos construidos.

Todo el trabajo ha recaído sobre el Ejército Popular de Corea y la granja no es cooperativa, sino “propiedad de todo el pueblo” (es decir, estatal).

Por la tarde, concerté un encuentro con mis cuatro profesores de la Asociación Coreana de Científicos Sociales, aunque sólo tres pudieron venir al encuentro. Les hice una entrevista filmada para publicar en medios alternativos y de izquierdas en el Estado Español. Creo que elegí bien las preguntas, ya que las respuestas fueron amplias e interesantes.

En realidad, fiel a mi estilo, había preparado 37 preguntas, pero tuve que seleccionar las 12 más representativas para que saliese algo abarcable en términos de tiempo y paciencia.

La última de ellas fue quizás la más peliaguda: por qué existe un sentimiento tan fuerte hacia los líderes en Corea y si existe el “culto a la personalidad”.

En realidad, cualquiera que escuche con atención las explicaciones que dan en Corea sobre el desarrollo del país, llega a la conclusión de que -como mínimo- Kim Il Sung y Kim Jong Il son tremendamente polifacéticos. Sé que a mi amigo Joseph le gustará que emplee este adjetivo.

Pero realmente tiene sentido emplearlo. Kim Il Sung no sólo dirigió la guerrilla, lideró al pueblo coreano en su Guerra de Liberación contra Estados Unidos y fue el primer dirigente que construyó el socialismo en Corea. Además compuso canciones y escribió obras de teatro -patrióticas y de lucha, durante la época guerrillera-, conoce sobre arquitectura, arte militar y agricultura y aconsejó a los coreanos sobre cuestiones de todo tipo para mejorar su vida.

Kim Jong Il es autor de libros sobre ópera, cine, música y literatura, además de ser dirigente político. Cualquiera que lea sus textos políticos y sus textos sobre arte, sabe que proceden de la misma pluma.

Por la noche, Alejandro Cao de Benos me invitó a cenar con la delegación de la Asociación de Amistad con Corea (KFA, por sus siglas en inglés). Fuimos al restaurante italiano del barrio de Kwanbok.

Está bien decorado, el servicio es bueno y la comida excelente. El personal de cocina estudió en Italia, pero los ingredientes de toda la comida son coreanos. Aún así, el sabor es auténticamente italiano.

Por supuesto, no me resistí a pedir una pizza, aunque la que me trajeron era quizás demasiado grande. Aún así, quedé muy satisfecho.

Por supuesto, Alejandro y yo estuvimos hablando un buen rato. La verdad es que yo estaba intrigado por cuántas veces viene a Corea a lo largo del año. Como mínimo cinco, me dijo, aunque depende de las delegaciones que consiga organizar.

La de agosto estaba compuesta por tres checos, dos alemanes, un canadiense, dos chicos de Bahrein y el propio Alejandro. En general, bastante agradables y reinaba el buen rollo.

Hay camaradas coreanos trabajando con la KFA. Uno de ellos, Son dongji, me cayó especialmente bien. Habla un inglés más que decente, es joven, trabajador y se sabe manejar políticamente.

En fin, a lo que voy: le pregunté a Alejandro por sus impresiones sobre el desarrollo económico de Corea. Como me esperaba, son muy positivas.

Según me explicó, ha visitado Corea prácticamente cada dos meses y en cada visita hay novedades y avances. Especialmente, en la industria ligera.

Por ejemplo, ahora mismo se ha conseguido cubrir con la producción nacional todas las necesidades de higiene personal (champús, dentríficos, papel higiénico,...), con bienes de calidad elevada. Hace años, la calidad era mediocre y hasta hace poco, había que importar buena parte de los bienes. Por supuesto, que no se importen sirve para abaratar tremendamente el precio en las tiendas.

Cada vez hay más variedad en la alimentación. Los frutos secos, que hasta hace poco se importaban desde China, se cubren enteramente por el agro norcoreano. Los refrescos -algunos de los cuales pude probar- son ya únicamente norcoreanos. Que nadie se llame a engaño, no estamos hablando de productos de baja calidad: los refrescos -tanto en diseño, presentación como en sabor- son como mínimo tan buenos como sus equivalentes occidentales. No sé si en Corea los refrescos son capaces de desatascar tuberías, pero por lo demás, son serios rivales para la Coca Cola -que, por cierto, brilla por su ausencia en Corea.

La fruta aún tiene cierta dependencia del sector externo, pero la granja frutícola, que avanza a marchas forzadas, está consiguiendo reducir las importaciones mucho.

A principios de año, había cinco grandes centrales hidroeléctricas en construcción, de las cuáles ya se han inaugurado dos. Presumiblemente, cuando se termine la quinta, se asegurará el suministro eléctrico con la producción nacional únicamente.

Y como esto, un largo etcétera.

Estos últimos días, he podido comprobar hasta qué punto está centralizada la administración económica en Corea. Durante los primeros días, pude ver los campos perfectamente cultivados y los campesinos dedicándose a tareas comunitarias.

Pues bien, no sé exactamente qué día comenzó, pero de repente, en todos los campos de maíz, ha comenzado la recolección. El ritmo de la recogida es muy rápido y, probablemente, en una semana no habrá maíz creciendo en el agro norcoreano.

La verdad es que, como he mencionado en varias ocasiones, el esfuerzo, la planificación y la organización estricta de la economía es una característica muy propia de este país. Con ello, han logrado, según la FAO, el mayor rendimiento por hectárea en el cultivo de arroz (en 1984) y patata (recientemente) de todos los países. Es un hito para un país bloqueado, con escasa superficie cultivable, malas condiciones climáticas y que no pertenece al llamado “primer mundo”.

Este año, Corea ha sufrido desastres naturales que han afectado a las cosechas de la zona oriental. No he estado en ese área, aunque según leí en la prensa norcoreana, se ha movilizado al campesinado para quitar el fango y recuperar el máximo posible. Las últimas noticias relativas al proceso de recuperación decían que ya se había conseguido recuperar más de un tercio de esas cosechas.

En cualquier caso, es una suerte que los desastres hayan afectado únicamente a la zona oriental, ya que el granero de Corea del Norte está en la zona sudoccidental.

Mañana vuelvo a China... ¡Una pena!
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NO ESTOY DE ACUERDO NI CON EL CAPITALISMO NI CON EL SOCIALISMO QUE EN ALGUNAS PARTES ES AUTODENOMINADO COMUNISMO . LA EXTINTA URSS, EEUU, CHINA , JAPON , COREA DEL SUR Y DEL NORTE TIENEN SUS PAGINAS LLENAS DE SANGRE

Mensaje por ENDERBOY el Mar Oct 19, 2010 6:23 pm

[quote="Pyongyang"]Son las nueve y cinco de la mañana. Estoy entre Jinzhou y la nada, en un tren con ocho horas de retraso, trayecto Pyongyang – Beijing. En China llueve y ha llovido mucho estos días, demasiado; tanto que ha habido inundaciones masivas y se han estropeado las locomotoras. La nuestra viene desde Harbin, la capital de Manchuria y la descoordinación a la hora de traerla es el motivo de tanto retraso.

Ahora el tiempo es lo de menos. Vengo de pasar 16 días en Corea, país del que se habla más de lo que se debiera y del que se conoce menos de lo necesario. Más bien, casi nada.

Vine a Corea invitado por la Asociación Coreana de Científicos Sociales, con los gastos internos cubiernos y para un curso de formación política. El trato ha sido alucinante, alojándome en una suite de un hotel en el que jamás hubiera podido pagarme una noche en España y llevándome a conocer sitios seleccionados por mí en cinco provincias diferentes. He visitado universidades, granjas colectivas, fábricas, lugares de interés político, zonas en construcción y un largo etcétera. También ha habido tiempo para el ocio: desde el clásico karaoke oriental, a las piscinas, pasando por un recién inaugurado parque de atracciones, el zoo, reliquias de la Corea antigua o las montañas de Kuwol.

Cada día he redactado una crónica con mis impresiones, mezclando lo político y lo personal. Las iré publicando periódicamente. Por supuesto, en las impresiones personales siempre hay una carga de subjetividad y una forma propia de narrar y vivir cada situación. Habrá quién le guste más y quién menos, sólo puedo asegurar que lo que está en la hoja de Open Office es la representación escrita más fiel que he logrado sobre cada uno de mis días, vividos desde mi percepción, emocional y política.

Es la segunda vez que atravieso Manchuria en apenas 18 días, nunca antes lo había hecho. Las diferencias entre China y Corea son abismales, prácticamente son países que no tienen nada que ver.

La primera gran diferencia se hace notar al cruzar la frontera. En este aspecto, la república fundada por Mao en 1949 sale muy favorecida. Es indudable que Dandong, en la parte china, ha vivido un desarrollo exponencialmente superior al de Sinuiju, en la parte coreana.

Dandong es una de esas zonas económicas especiales que Deng Xiaoping creó en los años 80 para introducir el capitalismo sin apenas regulaciones en China. La llegada masiva de capital extranjero, por supuesto, ha tenido un efecto sobre el desarrollo de la urbe, que hoy hace reflejar sus enormes rascacielos sobre las aguas del río Yalu. Todo esto a costa de sacrificar a una sufrida clase obrera china, a la que el partido gobernante dijo un día representar.

En la parte coreana, en cambio, puede verse lo que probablemente es una de las peores y menos representativas imágenes del país. Sinuiju vivió el esplendor de la gran industria socialista en los años 70 y 80, pero la crisis que en Corea provocó la contrarrevolución en el campo socialista, ha llevado al semi-cierre y a la oxidación a buena parte de ella.

Las comparaciones son odiosas. Aún así, si bien es cierto lo que acabó de escribir, no es menos cierto que en otros muchos aspectos, Corea supera con creces a China.

La situación del campo es buena prueba de ello. En origen, ambos países comparten circunstancias muy similares. En ambos casos, los campesinos eran la parte mayoritaria del país y la fuerza principal que hizo la Revolución. Además, tanto en China como en Corea, la superficie cultivable es escasa y se requieren inversiones de capital masivas en el agro para lograr el objetivo de la autosuficiencia alimentaria.

En Corea se diseño una estrategia a largo plazo que se ha venido desarrollando a lo largo de décadas. Es realmente increíble lo que a simple vista se puede observar. Todos los campos de cultivo se han nivelado y las cosechas ocupan prácticamente todo el territorio rural. En las zonas llanas, arroz y maíz; en las colinas, frutales y hortalizas. Los pueblos se han reconstruido con viviendas modernas en las lomas de las abundantes montañas. Todo está perfectamente organizado, planificado y aprovechado.

Así, Corea se ha convertido en un país con el record de rendimiento por hectárea en el cultivo de patata y, en los años 80, también en el arroz, según la FAO. El crecimiento anual de su producción agrícola supera ampliamente la media mundial. Todo esto, a pesar de un persistente bloqueo económico que dificulta enormemente la compra de petróleo -necesario para la maquinaria agrícola y la producción de fertilizantes-, las difíciles condiciones climáticas -que no permiten cultivar durante 200 días al año en algunas áreas-, la poca fertilidad y escasez de tierras cultivables y las dificultades económicas.

En cambio, en China, la política rural sufrió numerosos tambaleos y nunca existió una estrategia permanente para el agro. En tiempos maoístas, hubo primero cooperativas, luego comunas y finalmente otra vez cooperativas, que actuaban casi como granjas estatales. El objetivo era “andar con las dos piernas”, es decir, que el país basara su desarrollo, no en el crecimiento prioritario de la industria -como en la Unión Soviética-, sino en la agricultura también.

Sin embargo, esto tuvo un significado distinto según cada momento histórico. Durante la primera década, se cooperativizó el campo y de las granjas se sacó el capital -humano y material- para industrializar las grandes ciudades. En el Gran Salto Adelante, en cambio, se fusionaron las cooperativas en grandes comunas autosuficientes, que debían crear con sus propias fuerzas industrias locales para llevar la vida urbana al campo. El fracaso de este plan supuso también el fin de las comunas y durante el resto del periodo maoísta, las granjas funcionaron bajo un sistema más clásico, por el cual la industria estatal les facilitaba la maquinaria moderna y los químicos.

En definitiva, no hubo una estrategia de transformación integral del campo en función de criterios claros, lo que significó el asistencialismo y la falta de desarrollo. Esto hizo fácil al sector liderado por Deng Xiaoping privatizar las granjas, bajo el pretexto de la productividad y de dar a las familias los resultados de su trabajo, aunque en la práctica la propiedad rural se esté concentrando en los nuevos ricos de China.

El último congreso del Partido Comunista China ha vuelto a introducir la idea de un sector socialista en el campo. Habrá que ver si hay algo más que buenas palabras.

Lo cierto es que el campo chino no tiene nada que ver con el de Corea. Las viviendas son generalmente viejas y están diseminadas por los campos de cultivo, que son atravesados sin orden por carreteras y ferrocarriles. Hay numerosos campos sin cultivar, al lado de otros que cuentan con plantaciones de agricultura intensiva. En resumen, el aprovechamiento real de las capacidades que tiene China está muy por debajo de la capacidad potencial. Y eso no sólo es un problema chino, sino mundial. El consumo y seguridad alimentaria tiene mucho que ver con una correcta planificación y con que en cada país se trabaje por su propia seguridad alimentaria. Y esto, sinceramente, sólo es posible bajo el socialismo.

Sólo con un sistema capaz de planificar en función de toda la tierra disponible, es posible alimentar a toda la población. El capitalismo reduce la rentabilidad agrícola, porque donde sería necesario un sólo tractor, el capitalismo hace que se necesiten tres, ya que esa tierra está dividida entre tres propietarios. No sólo eso, en España estamos transformando nuestros campos de cultivo en campos de golf y el agua de los cultivos se desvía hacia las piscinas de las urbanizaciones para turistas borrachos de Gran Bretaña y Alemania.

Necesitamos un sistema que planifique en función de las necesidades alimentarias, no de las necesidades de venta de los propietarios de la tierra. Cada medio de producción satisface las necesidades de su propietario. Si queremos una tierra que sirva para ganar beneficios, démosela a empresas privadas, que en vez de cultivar, pondrán un centro comercial o un campo de golf. Si queremos una tierra que sirva a las necesidades colectivas del pueblo, démosela al pueblo, bajo régimen de propiedad colectiva. Por eso, en Corea no se deja de cultivar alimentos para producir biocombustibles y, en países como Brasil, sí.

En fin, las diferencias entre China y Corea van mucho más allá de la administración económica. La sanidad y la educación siguen siendo en Corea gratuitas y públicas a todos los niveles, lo cual no impide que exista un sistema de enseñanza tremendamente elitista. Me explico: en Corea se busca de forma sistemática a los talentos desde edades muy tempranas y se les ofrece educación especializada. Las ramas abarcan desde los niños superdotados hasta talentos deportivos, artísticos, lingüísticos o incluso para el circo. Por eso, un país con apenas 24 millones de habitantes, es capaz de enviar por sus propios medios naves al espacio y desarrollar tecnología nuclear.

China también da una importancia enorme a la educación, aunque el esfuerzo comenzó sobre todo a través de las “cuatro modernizaciones” previstas por Zhou Enlai en los años 70. En cualquier caso, ante la imposibilidad de hacerlo por sus propios medios, el Estado chino ha recurrido a elitizar la educación con la entrada de capital privado y la exclusión de buena parte del estudiantado mediante distintas barreras, entre ellas, la económica.

El centro de toda la estrategia china, hoy día, es la apuesta por el desarrollo de las fuerzas productivas. Se basa en una vieja premisa marxista de que el socialismo no es socializar miseria, sino una distribución igualitaria de una riqueza cada vez mayor, aportada por una industria avanzada. Es decir, el socialismo implica relaciones de producción colectivas y desarrollo de las fuerzas productivas.

El problema es que las revoluciones se han producido allá donde las situaciones pobreza eran más alarmantes, es decir, donde el desarrollo de las fuerzas productivas era más limitado y las relaciones de producción eran más sangrantes. Esto ha producido que los partidos comunistas en el poder no pudiesen poner en marcha inmediatamente el reparto igualitario de la riqueza, porque precisamente no existía esa riqueza.

¿Qué hacer entonces? Obviamente, hay que conseguir ambos objetivos: crear riqueza y distribuirla bien. Pero las vías pueden ser dos. China, bajo la época maoísta, apostó por forzar al máximo el igualitarismo social, para formar hombres y mujeres comunistas conscientes. Aunque aún no se hubiese llegado al desarrollo suficiente como para crear una riqueza abundante, lo importante era que se vivía en una sociedad de iguales. El comunista y la comunista, en realidad, podían vivir en el ascetismo y la austeridad, eso era lo de menos e incluso algo positivo. Lo llamaban el “espíritu de Yennan”.

Aún así, Marx ya lo avisó: no es la conciencia la que crea el ser social, sino el ser social el que crea la conciencia. Es decir, que los chinos podían tener una conciencia pura e igualitaria, pero antes que las ideas, los seres humanos tenemos estómago y ciertas necesidades materiales. Nuestras necesidades materiales preceden y son más poderosas que nuestras ideas y en cuanto un tal Deng Xiaoping prometió riqueza, los chinos le siguieron sin demasiadas protestas, a pesar de que la igualdad nunca más caracterizase a la sociedad china. Muchos chinos sacrificaron la seguridad y los mínimos que le aportaba el maoísmo, creyendo en la ilusión de convertirse en propietarios, en nuevos ricos.

China, oficialmente, sigue aspirando a una sociedad socialista, pero considera que lo fundamental es crear primero la riqueza y, cuando sea posible, comenzar la distribución crecientemente igualitaria. Para crear la riqueza, consideran útil la desigualdad y fomentar el afán de competitividad y enriquecimiento personal. Eso acelera el desarrollo económico y, según su punto de vista, acelera la llegada del socialismo.

El problema es que las fuerzas económicas que se están creando son objetivamente antisocialistas. Es decir, es imposible crear una clase de propietarios en China y, dentro de 25 años, decirles que abandonen sus empresas y mansiones de forma pacífica, que ya llegó el momento del socialismo.

Además, ¿cómo se asegura que en algún momento habrá un cambio de rumbo en dirección socialista? En teoría, porque aún con una economía capitalista, el Partido Comunista sigue en el poder. Pero, ¿acaso no ocupan puestos importantes en el partido los nuevos ricos? ¿Qué intereses está defendiendo el partido? ¿Los de quién?

Un último problema de China, aunque quizás la clave de todo, es que el crecimiento económico se basa en la acumulación externa. Es decir, los recursos que China utiliza para su gigantesco despegue económico proceden del capital internacional, de las inversiones. De esta manera, el Estado chino ha dejado de priorizar la acumulación interna, central en tiempos maoístas, y los recursos liberados sirven hoy para la adquisición de bienes de consumo por parte de la población. Ésta ha sido la forma de “comprar” el silencio de los chinos ante los abusos y la realidad de la inversión y explotación extranjera.

Sin embargo, los intereses del capital extranjero son tan grandes hoy que pueden poner en peligro la propia soberanía china.

Por el contrario, Corea basa más del 90% de su crecimiento en la acumulación interna. Existe alguna empresa mixta y una zona económica especial para fomentar el intercambio con Corea del Sur, pero su peso en el conjunto de la economía es pequeño, salvo en el ámbito de las divisas.

El esfuerzo de inversiones de capital con recursos nacionales reduce, obviamente, las posibilidades de consumo, pero permite márgenes de soberanía política inalcanzables para la mayoría de países del mundo. No sólo eso, en Corea no existen grandes diferencias de ingresos entre la población y la conciencia ideológica se corresponde con la realidad que la población vive en el día a día. Eso es una fuente de motivación para muchas personas y permite que, fuera de horas de trabajo, millones de trabajadores se movilicen para el trabajo voluntario, consiguiendo un rendimiento económico espectacular para un país que se basa en sus propios recursos. Especialmente, para un país pequeño y sometido a un bloqueo económico fortísimo.

En Corea, la autosuficiencia económica y la soberanía política llevan siendo objetivos centrales desde los años 50. Su economía ha tomado algunos aspectos de la Unión Soviética y otros de la China maoísta.

Como en la Unión Soviética, existe una planificación centralizada, todo se calcula, se mide, se organiza a la perfección y se ejecuta con precisión. La técnica y organización tienen una importancia capital en la economía norcoreana.

Sin embargo, en las formas de gestión, Corea apuesta por un modelo similar al de la China maoísta. Aunque el partido y el Estado organizan, no imponen. La función del partido es ser la fuerza organizada consciente, que conoce la realidad del país y hacia dónde debe avanzar. Interviene entre la sociedad para tratar de guiarla en esa dirección, la escucha y se nutre de sus opiniones. El partido es una especie de instrumento intermedio entre la actualidad y el futuro, entre la sociedad y las personas en puestos dirigentes.

Ante cualquier decisión, el partido la explica y hace campañas entre la población, tratando de que sea ésta la que voluntariamente responda de forma entusiasta. La persona y su conciencia ideológica están en el centro de todo el sistema.

Este modelo de gestión se lleva aplicando desde la década de los 50 y es lo que caracteriza al socialismo coreano y, quizás, una de las claves por las que el tsunami contrarrevolucionario de los años 80 no arrastró también a la República Popular Democrática de Corea, a pesar de tener enemigos tan poderosos como Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.

A día de hoy, los coreanos están convencidos de que son una potencia militar: su Revolución no puede ser derrotada militarmente, salvo con un baño de sangre tan grande que lo hace inasumible para el imperialismo yanki. Son también una potencia política -afirman-, ya que el socialismo cuenta con el respaldo casi unánime del pueblo del norte de Corea y el poder popular tiene bases tan implantadas que es casi imposible una contrarrevolución interna.

Por ello, la gran tarea es -como en China- el desarrollo económico. Ese objetivo lo denominan en Corea “la gran potencia próspera socialista”. Lo de socialista no es una coletilla, sino la clave para entender su estrategia. Para ellos, el desarrollo de las fuerzas productivas no puede poner en peligro las relaciones de producción ni tampoco la estrategia autosuficiente.

De hecho, dos claves para entender los planes de desarrollo que están actualmente en marcha son, en primer lugar, la creación de una industria moderna y competitiva, pero estatal y basada en toda la legislación socialista conquistada durante todas las décadas anteriores. En segundo lugar, la sustitución de las importaciones a las que se vio obligado el país durante los años de la crisis.

En ese sentido, tiene importancia el autoabastecimiento alimentario definitivo, así como la sustitución de bienes de consumo importados por los que se producen en nuevas industrias nacionales. La base para ello es la potente industria pesada estatal creada a lo largo de las décadas anteriores.

Los avances están siendo espectaculares, aunque me quedo con tres ejemplos que pude visitar y que detallo en las crónicas correspondientes: la granja frutícola, la fábrica de baldosas y la granja de avestruces.

El año 2012 es la fecha en la que termina el actual Plan Quinquenal y en la que, además, se cumple el centenario del nacimiento de Kim Il Sung. Entonces, se quieren haber puesto los cimientos de esa gran potencia próspera socialista. Los planes en marcha son muy ambiciosos y abarcan casi todos los ámbitos. Cualquiera que quiera darse cuenta de ello sólo tiene que darse una vuelta por Pyongyang y ver la cantidad de edificios en construcción o reparación, las nuevas estaciones de metro, la cantidad de productos nacionales en las tiendas y otros muchos signos de recuperación y avance económico.

Sé que más de una persona estará pensando en la coincidencia del cumpleaños del primer presidente del país con un objetivo económico. El líder es en Corea algo más que una simple persona desempeñando un cargo. Una revolución se explica por causas objetivas -económicas, de opresión nacional- y por causas subjetivas -sujetos que hacen la revolución con una determinada conciencia y gracias a una organización determinada. En Corea, el líder es uno de los elementos subjetivos claves para explicar su revolución.

Es un modelo y ejemplo y alguien cercano que ayuda al pueblo a comprender la nueva sociedad socialista. Es a quien el pueblo ha seguido en transformaciones radicales como la Liberación, la lucha contra el imperialismo estadounidense o la construcción del socialismo. Así lo ven ellos, al menos.

Si eso es culto a la personalidad o no, es lo de menos, al menos para los coreanos. Eso no es un problema práctico. Es un sentimiento genuino y colectivo. Yo mismo pude comprobar cómo, viendo el video sobre la muerte -en 1994- de Kim Il Sung, la gente aún hoy se echa a llorar. Su estatua y su mausóleo tienen miles de visitas diarias durante los 365 días del año, así como flores. No hay fingimiento, es un sentimiento real.

En Occidente todo se reduce a señalar con el dedo y gritar “culto a la personalidad”. No quiero entrar en valoraciones históricas o culturales, pero sí decir que este debate esconde otras muchas cosas. En la historia del movimiento comunista, hemos tenido líderes que proyectaron su imagen hasta la saciedad, pero que fueron “heterodoxos” y útiles al imperialismo. A esos, pocos les acusarían de culto a la personalidad. Hablo de casos como los de Santiago Carrillo, en España, Deng Xiaoping, en China, o Mijail Gorbachov, en la Unión Soviética.

En cambio, este fenómeno se recuerda de forma reiterativa en el caso de líderes que mantuvieron una política clara en defensa de los intereses de la clase obrera y de acuerdo con el socialismo científico. Creo que se entiende por dónde van los tiros.

El infantilismo de las distintas “izquierdas” -generalmente, directamente proporcional al grado de ineficacia de la lucha de cada una de ellas contra el capitalismo- les lleva a ser incapaces de ir más allá del mero bramido de “culto a la personalidad”, en vez de analizar el contenido político del proyecto que encabeza un determinado dirigente.

En mi opinión, el seguidismo a un líder es un fenómeno muy negativo si eso implica el dogmatismo en la vida política del partido revolucionario, la restricción de la democracia interna o, especialmente, si el contenido concreto de la política de ese líder es claramente contrarrevolucionaria, como pueda ser en el caso de Carrillo.

Ahora bien, en el caso de que el líder en cuestión esté fomentando la democracia interna, el debate crítico e impulse un proyecto revolucionario, donde además existe una dirección colectiva a todos los niveles; el hecho de que se respete mucho o demasiado al líder, no es una cuestión que, para personas con cierta capacidad intelectual, deba hacerles perder mucho tiempo.

Un último elemento que quisiera mencionar sobre este fenómeno es que para los coreanos, sus líderes son personas muy cercanas. Desde fechas muy tempranas, Kim Il Sung comenzó a visitar aldeas, fábricas, granjas, universidades, unidades militares,... y reunirse con los trabajadores de estos centros. Conocer, intercambiar y dirigir sobre el terreno es parte del método de dirección coreana y una exigencia que se hace a los funcionarios en puestos de responsabilidad. El propio Kim Jong Il, durante el año 2009, hizo más de 200 visitas de este tipo. ¿A alguien todavía le extraña que los coreanos tengan ese tipo de sentimientos hacia él y los españoles tengamos otros radicalmente distintos hacia Juan Carlos o José Luis?

Otro aspecto muy característico de los coreanos es su patriotismo. De hecho, su Revolución no nació de un movimiento clasista, sino ante el fracaso de la oposición nacionalista no proletaria. Kim Il Sung, con apenas 13 años, se fue de Corea para formarse en China y luchar por la independencia de su país, como estaba haciendo su padre, que era nacionalista. Su madre era también feminista y patriota.

Kim Il Sung vio en el movimiento comunista la única alternativa para conseguir la independencia de Corea y superar de una vez por todas el feudalismo. Pero la alternativa comunista surgió de la necesidad de recuperar la Patria. Ese espíritu llega hasta hoy y explica, en gran medida, la aparición del Juche, que prioriza los aspectos nacionales en la construcción del socialismo.

No hay que engañarse, la revolución coreana no nace como la mera extensión de la influencia soviética o china a la Península Coreana. Tiene explicaciones y raíces muy profundas en la historia de Corea, que arrancan varios siglos atrás, con toda una serie de sentimientos de agravio y rencor colectivo del pueblo coreano hacia su atraso y la opresión extranjera. El socialismo significa para los coreanos soberanía, primero, y después emancipación de clase. Ellos suelen decir que el socialismo es su vida y parte de los motivos por los que su Revolución sobrevivió a la contrarrevolución soviética y la renuncia china tiene que ver con la naturalidad con la que han enraizado su socialismo con los sentimientos e historia nacional.

Esto no quiere decir que Corea no aspire a la revolución en otros países ni deje de practicar la solidaridad internacionalista. Pero su revolución es, en primer lugar, suya y, después, mundial.

Uno de los aspectos que más importancia tienen dentro de la Revolución, como ya he mencionado, es la educación. La educación fue una de las principales reivindicaciones del movimiento de oposición al régimen colonial. No sólo eso, la propia guerrilla se dedicó a la alfabetización y educación de los pueblos donde tenía influencia o control.

Corea del Norte se convirtió en 1949 en el primer país asiático en erradicar el analfabetismo, apenas cuatro años después de la liberación. Una década después, el 100% del alumnado recibía gratuitamente educación primaria y secundaria. En los sesenta, se prolongó el periodo educativo hasta 9 años y la secundaria se convirtió en Educación técnica, en la que todo alumno experimenta con máquinas y herramientas modernas. En los setenta, el sistema de enseñanza obligatoria se extendió a 11 años, incluyendo enseñanza artística y educación física.

El Estado ofrece servicio gratuito de casas cuna y guardería para el 100% de los niños, incluyendo en fábricas, granjas, aldeas y barrios. Se admiten incluso recién nacidos y existe el régimen de internado, para los padres que por razones laborales o de estudio no puedan atender a sus hijos todos los días o durante una temporada.

La Universidad, las actividades extraescolares y socio-políticas y la enseñanza para adultos son también gratuitas, así como las residencias de estudiantes y los libros de texto. Por los uniformes escolares se paga un 20% del coste y son gratuitos para aquellas familias con tres hijos o más.

Empecé diciendo que sobre Corea se dicen demasiadas cosas, pero se conoce muy poco. Y me reitero. No es cuestión de ir refutando todas las tonterías que se dicen, una a una. El problema es que se ha creado una forma de pensar sobre Corea, un esquema inamovible en cuyas claves piensa la mayoría de la gente.

Este esquema se ha creado como resultado de un esfuerzo de años y años, en el que Estados Unidos y Corea del Sur han venido fabricando noticias, creando organizaciones fantasma y agencias de prensa de intoxicación y mintiendo descaradamente. Es un esfuerzo planificado y que además tiene en cuentas las necesidades de “poner más leña en el fuego” en determinados momentos o a modo de recordatorio. No es que en Corea del Norte siempre esté pasando algo, sino que si Corea del Sur no fabricase algo de vez en cuando, el esquema perdería peso.

Algún ejemplo lo hemos tenido en el pasado mundial de fútbol. Fabricar la noticia de la deserción de cuatro norcoreanos, forma parte de esta campaña. Toda la “información” partió de un diario italiano, pero sería ingenuo pensar que se le ocurrió la noche anterior. Esto lleva una planificación de meses y es un esfuerzo por parte del sistema de propaganda occidental creado en la Guerra Fría y al servicio de los servicios de inteligencia de los Estados. Corea del Sur es un Estado cuya primera prioridad es la absorción del Norte, ¿alguien se cree que no van a usar medios de manipulación informativa, dirigidos a nivel estatal?

Da igual que días después, la mayor parte de la prensa publicara en una esquina que la noticia había sido desmentida por la FIFA, y que estaba confirmado por la presencia de esos jugadores en el entrenamiento. Dio igual, porque lo fundamental no es una deserción sino que los lectores se asuman con naturalidad la idea de que Corea del Norte es un país del que su población quiere huir.

Nos dicen: “¿Qué mas da que no ocurriese? ¡La culpa es de Pyongyang, que es un “régimen muy hermético” y por eso nosotros nos confundimos! Además, quién no se imagina que eso pudiese haber pasado.” Os recomiendo que busqueís la aclaración que hizo el diario “El Mundo”, porque viene a decir esto.

Por lo tanto, quién quiera conocer Corea tiene que romper con los esquemas que le han creado. Es un primer paso sin el cual no va a poder conocer nada. No basta con visitar el país, hay que visitarlo con una determinada actitud, ya que sino, el esquema de la propaganda imperialista, condiciona incluso las percepciones que tienen los visitantes.

¡No, no es una paranoia, es que han creado un discurso cerrado y perfecto, donde todo tiene una explicación, según su esquema! Si ves a la gente feliz, es que el régimen te enseña lo que quiere que veas. Si hay edificios en buen estado, no les prestes atención, a saber cómo estarán los que no sean de “cartón piedra”. Si los coreanos te cuentan que están de acuerdo con su sistema y les parece democrático, es que les han lavado el cerebro. Y así hasta el infinito. ¿A qué os suenan este tipo de afirmaciones? ¿Existe o no existe un discurso hegemónico sobre la realidad de los países socialistas, que nos impide ver incluso lo que tenemos frente a nuestros ojos?

Por haber, hay hasta “periodistas” que han visitado Corea y han salido diciendo que están prohibidas las bicicletas, porque da una imagen de pobreza al turista. ¡Claro! ¡Pyongyang, ciudad de vacaciones! Ahora en serio. Conozco casos concretos: una “periodista” del grupo PRISA, hizo una visita de 6 días a Pyongyang, para hacerse las fotos que legitimen ante el lector el contenido de sus artículos. Las fotos no cuentan mucho, pero al menos trasmiten el mensaje de “si lo cuento es porque estuve allí”. Da igual que hubiese estado o no, porque el encargo de sus amos -recordemos que en los medios de comunicación capitalistas, el periodista no escribe libremente y en favor de la verdad; sino por encargo y bajo amenaza de despido- era simple y llanamente, repetir los bulos de la propaganda surcoreana.

El nombre de la periodista es Georgina Higueras y sólo señalaré la más flagrante de sus mentiras. Cito textualmente, párrafo sexto de un artículo en el suplemento del 10 de septiembre de 2005 de “El País”: “En Pyongyang, la población supera los dos millones, pero la mayor parte del tiempo las calles están desiertas. No hay ni bicicletas. El gran líder dijo un día que daban un aire poco moderno a la ciudad, y nunca más volvieron a rodar por sus amplias avenidas.”

¿Cómo alguien que visita Pyongyang puede afirmar que no hay prohibición de montar en bicicleta? Pero si, tras el metro, es el medio de transporte más utilizado. ¡Mucho más que el coche! Pues bien, en varios artículos repitió esa mentira.

Por eso digo, que no basta con visitar el país. En el caso de la “periodista”, la divergencia entre realidad y percepción es exagerada, pero en el caso de algunos visitantes, sin llegar al extremo de la manipulación voluntaria, también se da el mismo fenómeno.

Corea no es un país donde la población tenga prohibido usar cortinas, para que la policía pueda mirar si tienen retratos de los líderes en su interior. Tampoco se hacen humillaciones públicas a los deportistas que pierden un partido, sino que se les recibe con cariño en el aeropuerto. No existe un gulag, entre otras cosas porque ni hay tanta gente ni tanto espacio en Corea como para mantenerlo y el nivel de criminalidad es de los más bajos del mundo. La gente no se muere de hambre ni se restringe la electricidad a las viviendas.

¡No! Corea es un país donde tratan de construir una sociedad mejor, de tipo socialista. Estados Unidos decidió tratar de abortar ese proceso en los años 40 y creó un estado títere -Corea del Sur- sin respaldo popular, que se desplomó como un castillo de naipes en cuestión de días, cuando comenzó la Guerra Civil, en 1950. Sólo el despligue masivo de cientos de miles de tropas estadounidenses pudo impedir que todo el país se unificase en torno al único proyecto que tenía bases populares en Corea: la construcción del socialismo. Y las tropas norteamericanas siguen en Corea del Sur.

Corea es una sociedad dividida, bloqueada y amenazada por la primera potencia del mundo, el único país que ha bombardeado a población civil con armas nucleares y el país que más guerras ha desencadenado en los últimos siglos. Y a pesar de eso, los coreanos no sólo resisten, sino que también construyen un sistema diferente, basándose en sus propias fuerzas y superando la explotación del ser humano por el ser humano.

Los coreanos viven, se divierten, luchan, estudian, se enamoran, van al hospital, trabajan. ¡Son personas como nosotros y nosotras! ¡Respiran, incluso! No hay que verlos como seres de otro planeta, que es lo que muchas veces nos quieren hacer ver.

Eso sí, es un pueblo que, desde los años 30, decidió combatir a las potencias extranjeras que pusieron sus pies de forma ilegal en suelo coreano y que se comprometió con una sociedad superior. Y eso sigue siendo a día de hoy un propósito tan firme como hace 80 años, cuando comenzó la lucha guerrillera.

¡Eso es lo que no le perdona el imperialismo norteamericano! ¡Por eso, como con Cuba, se emplean todos los medios posibles para derribar a un país de tan sólo 24 millones de habitantes! Porque en cifras, el país es pequeño, pero cualitativamente, su revolución es grande, muy grande.

Sobre Corea pasan cada mes más de 150 vuelos espías -violando su espacio aéreo-, se introducen redes de espionaje, se emiten miles de horas en programas de radio para manipular a su población (el mejor ejemplo es “Radio Free Asia”), se bloquea sus costas y se asalta sus buques para dificultar el comercio -bajo el pretexto de la lucha contra la “proliferación de armas”- y se realizan ejercicios militares en sus fronteras, ensayando con casi 50'000 soldados cómo será la invasión del país.

Cabe preguntarse, ¿qué más les podemos hacer para que nos odien? ¿A alguien realmente le sorprende que cuando llega un occidental tomen preocauciones?

Sin embargo, no es odio o rencor lo que yo he visto en el pueblo coreano. Sobre todo, he visto heroísmo. Que nadie me entienda mal, Corea es una y el heroísmo y la lucha está tanto en el norte como en el sur.

Lee In-mo, periodista comunista, es el preso político que más tiempo ha pasado en la cárcel: 34 años. Sufrió torturas salvajes y un encarcelamiento que le llevó a enfermedades crónicas. Se le acusaba de pertenecer a un partido ilegalizado y de promover la lucha armada contra Corea del Sur. El régimen de Seúl le chantajeó durante 34 años, al igual que a los miles -las cifras son del New York Times, no mías- de presos políticos.

El chantaje consistía en la liberación y el ceso de las torturas a cambio de firmar una carta renunciando al comunismo y criticando a Corea del Norte. Lee In-mo, junto a otros, resistió hasta que, con más de 70 años, fue liberado. Media vida en prisión por no renunciar a sus principios. No hay en el mundo tanta gente que pueda presumir de lo mismo.

En 1993, tras su liberación, se trasladó a vivir en Corea del Norte, donde fue recibido como un héroe más de la revolución. Fue internado en un hospital y consiguió recuperarse de la mayoría de dolencias, por lo que fue dado de alta en 1994. Murió en 2007 a los 89 años de edad. A su funeral acudieron miles de personas.

Pero no sólo los comunistas han demostrado heroísmo en Corea. Es una lucha que incumbe a todo un pueblo. En los años cuarenta, cuando se consumó la división del país, a través de la imposición en Seúl de Sygmun Rhee como dictador títere de Estados Unidos, hubo una conferencia de partidos políticos y organizaciones cívicas en Pyongyang. Acudieron todos los partidos de norte y sur, a excepción de dos partidos surcoreanos.

Kim Gu, nacionalista y anti-comunista, también acudió a la reunión. Estaba totalmente desilusionado con el régimen de Corea del Sur, que lejos de ser la democracia patriota con la que él había soñado, se había convertido en una dictadura genocida que había cambiado la dependencia hacia Japón por la dependencia hacia Estados Unidos.

En Pyongyang, sin embargo, se quedó maravillado. En primer lugar, porque el sistema de Corea del Norte no era -como afirmaba Estados Unidos- una colonia soviética. Al contrario, las últimas tropas soviéticas se fueron en 1948, a diferencia de las americanas, que aún siguen en Corea del Sur.

Además, los cambios radicales que en apenas tres años había hecho Corea del Norte le sorprendieron, especialmente la reforma agraria.

Kim Gu se reunió con Kim Il Sung y le dijo que lo que le pedía el cuerpo era quedarse en Corea del Norte -como hicieron tres dirigentes de partidos progresistas en el Sur. Pero sabía que si lo hacía, los americanos dirían que estaba secuestrado en Pyongyang, por su histórico anti-comunismo. Por eso quería ir a luchar en el sur por la reunificación de la patria y que, cuando ésta se consiguiese, lo único que pedía era poder trabajar en una granja con manzanos, como las de una de las aldeas que visitó.

A su vuelta a Seúl, fue asesinado.

He de decir, que en Corea he recibido un trato muy bueno. Mis traductores, Kimsito y Kimsita, se preocuparon constantemente por intentar hacerlo todo más fácil y en función de mis intereses. Todas las cosas que pedí visitar, las incluyeron en el programa, aunque una de ellas se tuvo que anular finalmente, ya que la fábrica Taean estaba a un ritmo de trabajo muy alto y no podían meter a gente ajena a la producción a deambular por allí. Salvo eso, el resto se incluyó todo, incluyendo la Acería Chollima (Kangson), que tenía especial interés en conocer.

Por otro lado, ante mi falta de dinero durante los últimos días, estuvieron invitándome a cafés y helados y el último día me entregaron unos 15 libros en castellano de forma gratuita. Como digo, el trato fue inmejorable.

A partir de hoy, comenzaremos a publicar todas las crónicas diarias en el blog [b]“Corea Socialista”[/b], junto a fotografías de cada día. El objetivo es dar a conocer entre el movimiento de solidaridad internacionalista, una revolución que muchos y muchas desconocen. Espero poder contribuir a ese objetivo.

Juan Nogueira López[/quote]
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Miravete el Miér Oct 20, 2010 12:10 am

¿Y este?
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Dimitri Kalashnikov el Miér Oct 20, 2010 12:12 am

Miravete escribió:¿Y este?

Ni idea , a saber que querra.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Honecker el Miér Oct 20, 2010 4:33 pm

Sobre el tema de viajar a Corea y comprendiendo la situación de guerra y la lógica autodefensa de la sociedad socialista coreana(nunca seamos inocentes, la CIA/otros servicios secretos esbirros tratan de introducirse a través de "estudiantes", "delegaciones culturales" etc)me he acordado de Lister y su formación en la Unión Soviética;

En ésta primera estancia en la URSS, comenzó los estudios en la academia militar Frunce. Recibiendo allí, instrucción política, y trabajando despues en la construcción de la primera línea del metro de Moscú, donde decía haber visto, el gran entusiasmo de los obreros soviéticos, construir el verdadero socialismo. Estuvo junto a los más jóvenes ingenieros y arquitectos soviéticos, y los vio dirigir las obras más hermosas y bellas de aquélla época, el famoso metro de Moscú. Enrique Líster vio como aquella juventud derramaba entusiasmo y generosidad, en la construcción del socialismo en el primer país del mundo.

Quizás alguna vez Corea se plantee un mayor protagonismo en la Revolución de los Pueblos y el Internacionalismo...asi podriamos ver un resurgimiento del Komintern...con sede en PYONGYANG.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Pyongyang el Miér Oct 20, 2010 5:48 pm

Yo, personalmente, creo que la reconstrucción de la Internacional pasa más por las luchas coordinadas de los partidos comunistas que no estamos en el poder, que de aquellos que sí lo están, ya que estos tienen realidades y comprenden peor esta lucha que lo que lo hacemos nosotros. Eso lo pude comprobar tanto en Corea como en Cuba: saben la teoría, pero les cuesta entender los términos en los que se da realmente la lucha en los países capitalistas.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Zaitzev el Vie Nov 19, 2010 12:00 am

Pues me gustaria ir allá para ver como está el rollo, yo me apunto por que imagino ha de ser un alucine ese lugar. Creo que los sudcoreanos deberian comprobar por su propia cuenta el como les va a sus vecinos del norte y si lo hacen van a darse cuenta de todos los años que desperdiciaron al tragarse tanto argüende de los gringos, o mejor dicho, el gobierno de los gringos. Puedo apostarlo, hasta me atreveria a decir que deberian unificarse y formar un sistema así de igualitario que en el norte o ya de plano, salirse del bloque facha y dejar de ser un estado titere.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Dimitri Kalashnikov el Vie Nov 19, 2010 12:07 am

Zaitzev escribió:Pues me gustaria ir allá para ver como está el rollo, yo me apunto por que imagino ha de ser un alucine ese lugar. Creo que los sudcoreanos deberian comprobar por su propia cuenta el como les va a sus vecinos del norte y si lo hacen van a darse cuenta de todos los años que desperdiciaron al tragarse tanto argüende de los gringos, o mejor dicho, el gobierno de los gringos. Puedo apostarlo, hasta me atreveria a decir que deberian unificarse y formar un sistema así de igualitario que en el norte o ya de plano, salirse del bloque facha y dejar de ser un estado titere.

Los coreanos del sur creo que tienen prohibido ir al norte.
Ace poco se dio el caso de un pastor me parece que era , fue a corea del norte y cuando volvio al sur le detuvieron y se va ha pasar una temporada en la carcel.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Kiibakun el Vie Nov 19, 2010 12:17 am

No, no les dejan viajar al norte, en Corea del Sur hay una opresión que casi está al nivel de la que ejerce Israel.

Para muestra una noticia (sacada del blog corea socialista):
Seúl. - Una surcoreana fue condenada a cuatros años de prisión en suspenso por tener grabaciones de música instrumental norcoreana, informó hoy la agencia de noticias Yonhap.

El Tribunal Supremo en Seúl confirmó la pena en última instancia. La justificación del fallo es que las grabaciones constituyen una exaltación de Corea del Norte y por ello "benefician al enemigo", indicó DPA.

Según el tribunal, además, tener música instrumental como ésa viola la ley de seguridad nacional surcoreana, que entre otras cosas pena la posesión y difusión de material pronorcoreano.

En concreto, la Fiscalía General del Estado acusó a la mujer por tener en una memoria USB 14 archivos mp3 de canciones con títulos favorables a Pyongyang.

Tras quedar eximida en primera instancia, fue luego condenada a una pena en suspenso por un tribunal de apelación.
http://coreasocialista.blogspot.com/
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Zaitzev el Vie Nov 19, 2010 12:19 am

Dimitri Kalashnikov escribió:
Zaitzev escribió:Pues me gustaria ir allá para ver como está el rollo, yo me apunto por que imagino ha de ser un alucine ese lugar. Creo que los sudcoreanos deberian comprobar por su propia cuenta el como les va a sus vecinos del norte y si lo hacen van a darse cuenta de todos los años que desperdiciaron al tragarse tanto argüende de los gringos, o mejor dicho, el gobierno de los gringos. Puedo apostarlo, hasta me atreveria a decir que deberian unificarse y formar un sistema así de igualitario que en el norte o ya de plano, salirse del bloque facha y dejar de ser un estado titere.

Los coreanos del sur creo que tienen prohibido ir al norte.
Ace poco se dio el caso de un pastor me parece que era , fue a corea del norte y cuando volvio al sur le detuvieron y se va ha pasar una temporada en la carcel.

Pues que pasados de ñonga, luego por que dicen que nos encabronamos tanto. ¿Que sigue? ¿que permitan esos mamones el narcotrafico que le metió cancer a méxico? Sabemos incluso por Maquiavelo que eso es lo peor que se puede hacer (aun me leo ese libro), andar arrestando por nada ¡que bonito! (Parentesis para marcar sarcasmo y dejar a la imaginación la amplia y variada gama de groserias y mentadas de madre a la cia que no escribió Zaitzev)
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Zaitzev el Vie Nov 19, 2010 12:24 am

Kiibakun escribió:No, no les dejan viajar al norte, en Corea del Sur hay una opresión que casi está al nivel de la que ejerce Israel.

Para muestra una noticia (sacada del blog corea socialista):
Seúl. - Una surcoreana fue condenada a cuatros años de prisión en suspenso por tener grabaciones de música instrumental norcoreana, informó hoy la agencia de noticias Yonhap.

El Tribunal Supremo en Seúl confirmó la pena en última instancia. La justificación del fallo es que las grabaciones constituyen una exaltación de Corea del Norte y por ello "benefician al enemigo", indicó DPA.

Según el tribunal, además, tener música instrumental como ésa viola la ley de seguridad nacional surcoreana, que entre otras cosas pena la posesión y difusión de material pronorcoreano.

En concreto, la Fiscalía General del Estado acusó a la mujer por tener en una memoria USB 14 archivos mp3 de canciones con títulos favorables a Pyongyang.

Tras quedar eximida en primera instancia, fue luego condenada a una pena en suspenso por un tribunal de apelación.
http://coreasocialista.blogspot.com/

Y ahora me vienen con que la música norcoreana está prohibida ¡que bonito! (otro parentesis para no necesitar recordar el sarcasmo de este güey (Zaitzev) y sus palabrotas no mencionadas ni escritas aquí, por protección a los menores de edad), solo falta que descubran en la investigación que solo era una estudiane que hacia su reporte para la clase, creanme que si eso pasa, sudaré bilis. Ese sistema tan fascista solo de dedica a burlarse de quien si se rompe la madre para poder conseguir los pocos varos que ni siquiera son suficientes para alimentar a la familia.
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por SS-18 el Jue Nov 25, 2010 11:12 am

Pyongyang jajaj


Eres famoso por la red en paginas de militares y fachillas descerebrados, jajaj se creen que eres Alejandro Cao , jajajajaajaja y que nos estas "adoctrinando". Para empezar cuestionan todos tus escritos, y usan de fuente el documental de Jhon Sisitiaga , jajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaa para "desmontar" tus escritos. Vamos, unos genios estos ridiculos personajes.

Llaman al foro de Corea del Norte la "Juche-pandilla" jajajajjaj

Pobrecitos estos personajes, se ve que las escuelas de monjitas han hecho estragos en la capacidad de razonamiento de estos tipos.

Lees los comentarios y es para partirse. Solo les falta decir ¿"has visto los cuernos y el rabo de esos rojos psicopatas"?

El concepto de lbertad para ellos debe de ser el tipo de estado mantenido por el imperialismo , al estilo Thailandes, donde si no tienes una industria turistica basada en la prostitucion infantil a estos depravados entonces no eres un pais libre y democrata. Ya ni idgamos esclavizar a niños de 7 años en industrias de ropa para las grandes marcas... Debe de ser o por que son unos ignorantes o que les encantan los viajes a Thainlandia sin ningun tipo de "privaciones" de su libertad.


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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Pyongyang el Jue Nov 25, 2010 2:33 pm

Jaja, bueno, es lo que tiene dar la cara y comprometerte con una experiencia de construcción del socialismo. Sinceramente, menos mal que saben lo que hago en Corea,... pero no lo que hago aquí Wink
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Gorky el Jue Nov 25, 2010 3:18 pm

En Publico nos llaman ahora a los miembro de la KFA "groupies" de Kim Jong Il Laughing
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Miravete el Jue Nov 25, 2010 6:49 pm

¿¿Qué dices?? ¿Tienes el enlace, o solo se puede ver por prensa de papel?
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Gorky el Jue Nov 25, 2010 7:34 pm

Miravete escribió:¿¿Qué dices?? ¿Tienes el enlace, o solo se puede ver por prensa de papel?

http://www.publico.es/internacional/348519/el-club-de-groupies-de-kim-jong-il
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por Kiibakun el Jue Nov 25, 2010 10:45 pm

Gorky escribió:
Miravete escribió:¿¿Qué dices?? ¿Tienes el enlace, o solo se puede ver por prensa de papel?

http://www.publico.es/internacional/348519/el-club-de-groupies-de-kim-jong-il

No puede ser!! En la foto le están dando la espalda a Kim!! Seguro que ahora mismo están en un campo de concentración.

Lo se porque lo he visto en un documental Rolling Eyes
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Re: Crónica de un viaje a Corea

Mensaje por SS-18 el Vie Nov 26, 2010 8:33 am

Que dices!!! ¿ que le están dando la espalda a la estatua de Kim? NO PUEDE SER !!!!!OFENSA!!!!!


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Re: Crónica de un viaje a Corea

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