Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

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    Maqui
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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por Maqui el Lun Ago 23, 2010 5:43 pm

    ¿Qué pretendes decirme cone ste texto?, ¿qu´Gonzalo tenía la verdad absoluta?. ¿O que Cuba es un nido de capitalistas?.

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Lun Ago 23, 2010 6:24 pm

    Paises socialistas en la actualidad, ninguno.

    Paises en vías hacia el socialismo, por allí Cuba, algo, y nada mas, La india puede ser en una revolución en perspectiva, y no sé, ... Nepal?, no me parece por ahora.

    Ni Gonzalo posee la verdad absoluta, ni cuba es un nido de capitalistas. Pero una cuestión importante es que Gonzalo nunca nego ser marxista, y Cuba esta dando pasos atrás, no sigue una línea concreta,vaya... como a lo largo de su historia, esperemos que las cosas mejoren nomás, a ver si el prole hace algo allí.

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por SovietML el Lun Ago 23, 2010 6:28 pm

    Entonces ahora Cuba y Corea del Norte no son socialistas...pues vaya

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Lun Ago 23, 2010 6:36 pm

    Para mí, no. Bueno, para casi todas las corrientes marxistas, salvo una creo.

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por Maqui el Lun Ago 23, 2010 6:44 pm

    En fin... lo que hay que oír, directamente, me desmarco de este tema.

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por KAS el Lun Ago 23, 2010 6:56 pm

    Se me ha borrado el mensaje :S

    Bueno lo que venia a decir es que este tema me parece un tanto absurdo. Para un materialista histórico es imposible meter en el mismo saco a Bolivia, Corea del Norte, Libia, Vietnam y Cuba. Seguramente a Eric Hobsbawm le diera un sincope si viera esto. Pero bueno,... que por proponer no quede:

    Chipre- gobernada por el Partido Progresista del Pueblo Obrero (AKEL)

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por SovietML el Lun Ago 23, 2010 8:04 pm

    Pero haber, que pone en "vias al socialismo" no que sean un estado socialista

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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por leooonidas el Lun Ago 23, 2010 8:51 pm

    Sobre ecuador que mejor hable su vanguardia organizada que logro su reconstitución hace muy poco.

    Los que crean a ecuador en vias de socialismo estan muy equivocados de cabo a rabo.

    SOBRE EL SIGNIFICADO DE LA RECONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR

    PRESENTACIÓN

    Crisis general del sistema capitalista, preparación de un nuevo reparto mundial y desenvolvimiento del Ecuador como un país semi-colonial y semi-feudal son el escenario que marca a fuego vivo, la lucha de clases en ésta parte del planeta. El proletariado y los pueblos están desorientados: un sector manipulado por una fracción del revisionismo está con el gobierno, otro sector importante, igualmente manipulado por otra fracción del revisionismo, está en la oposición. La burguesía burocrática y la compradora en el país pugnan por repartirse el poder y las ganancias de la explotación de los trabajadores, mientras los obreros y campesinos y el pueblo permanecen sin una dirección revolucionaria, por lo que son oprimidos y utilizados por uno u otro grupo de poder. Por esta razón es necesario y obligatorio reconstruir las filas revolucionarias en todo el país.

    Un sector de los comunistas y revolucionarios ecuatorianos, luego de un largo combate contra el revisionismo, nos hemos agrupado en torno al Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Ésta lucha se da fundamentalmente contra el revisionismo, cretinismo parlamentario, el reformismo y el oportunismo como influencias de la burguesía en el seno del movimiento social y popular, como un cáncer que destruye las filas de los comunistas.

    Planteamos la RECONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR. En ese camino se ha constituido el Comité de Reconstrucción y se han desarrollado distintos organismos de masas generados por el Partido.

    Esta es la primera fase, dentro de la Etapa de Reconstrucción, en la cual se van conformando, afirmando, calificando y creciendo el CR y demás organismos, siguiendo las enseñanzas de Carlos Marx, Federico Engels, Lenin, Stalin y Mao Tse Tung.

    Solo cuando la clase obrera y el pueblo cuenten con su Estado Mayor de combate, con el Partido Comunista reconstruido, podrán defenderse de las arremetidas del imperialismo y la reacción y lanzarse a la lucha por la revolución. Caso contrario siempre saldrán derrotados, y en el mejor de los casos con unas cuantas migajas dadas temporalmente por el viejo Estado.

    A su vez llamamos a todos los revolucionarios y verdaderos demócratas, a los luchadores anti-imperialistas, a los comunistas que todavía no han sido contaminados por el fango revisionista, a organizarse en los organismos del Comité de Reconstrucción del PCE y así ocupar un lugar en la lucha por la Revolución de Nueva Democracia.

    El Secretariado del Comité, en la perspectiva de desarrollar este trabajo entre las masas y los revolucionarios, ha desarrollado el presente trabajo ideológico, el cual esperamos sirva de valiosa herramienta para la lucha por imponer el Maoísmo como único mando y guía de la revolución y a la vez, contribuya al proceso de reconstrucción del Partido Comunista.

    CONTEXTO INTERNACIONAL

    El sistema capitalista-imperialista a nivel mundial atraviesa por una crisis de gran magnitud, extensión, duración y profundidad. Crisis que se expresa en la cada vez mayor concentración de la riqueza en pequeños círculos de grupos financieros y empresariales monopólicos como Coca-Cola, Porta, Ford Motors, Petro-China, Sony, Wal-Mart, Microsoft, etc.; crisis que se expresa en la existencia de mil millones de personas que viven en la extrema pobreza con menos de un dólar al día (masas que se concentran fundamentalmente en Asia, África y América Latina), que se expresa en la carrera armamentista nuclear y de armas convencionales por parte de los EEUU y otras potencias imperialistas como China, Rusia, la CEE, Israel y Japón.

    Esta crisis es producto de las contradicciones irreconciliables entre el trabajo y el capital y entre los pueblos de los países semi-coloniales con el imperialismo. A esto se suma la anarquía de la producción que ocasiona crisis de sobre-producción relativa, despidos masivos y paro forzoso, lanzando a las calles y la desocupación a millones de obreros. Tan grave es la crisis y la decadencia del sistema imperialista, que en países como Brasil, se cultivan miles de hectáreas de maíz y caña de azúcar, no para alimentar a las masas sino para fabricar combustibles y fortalecer la industria automotriz.

    No hay país en el planeta en el cual, los efectos de la crisis no estén llegando y causando graves consecuencias. Nuestro país, no es la excepción.

    Ecuador está en el centro de la tormenta de la crisis. Por un lado, los distintos imperialismos pugnan por repartirse nuestros recursos naturales, mercados y la mano de obra barata. En ésta pugna tienen un papel relevante EEUU y China. Ambos países son opresores, belicistas y expansionistas; la diferencia está en que hoy por hoy, son los Estados Unidos la súper-potencia imperialista más desarrollada y guerrerista, lo que no quita que China se está preparando para contender ese lugar en los próximos años.

    EEUU busca reacomodar fuerzas en nuestro país, busca renovar su presencia mellada por la acción de la burguesía burocrática (Correa y su grupo) y de la cada vez más creciente injerencia del imperialismo chino.
    China no se queda atrás: busca utilizar a la burguesía burocrática para imponerse como imperialismo dominante para lo cual concede millonarios préstamos, asistencia militar y técnica, programas de cooperación diplomática, etc.

    China no es ningún país socialista, como pretenden hacerlo ver los revisionistas, tanto del extranjero como dentro del país. China tampoco es una potencia “democrática”. China, después del golpe de Estado revisionista de Teng Siaoping en 1976-1978, cambió su sistema económico y político: dejó de construirse el socialismo y se dio paso salvaje y abiertamente al capitalismo monopolista de Estado, estableciéndose una súper-explotación laboral; en China la dictadura del proletariado se cambió por la dictadura de la burguesía burocrática y se instauró un régimen fascista para doblegar la resistencia de las masas (ver la masacre de estudiantes en la Plaza de Tiananmen en 1989). China ingresa al siglo XXI como una potencia imperialista que busca expandirse inclusive por sobre los yanquis.

    Con esos antecedentes, dichas potencias buscan repartirse el Ecuador, acentuando el carácter semi-colonial de nuestro país. En esto han jugado un nefasto papel tanto la izquierda revisionista como la caduca tendencia oportunista y electorera. Dos tesis son manejadas por estas agrupaciones: en primer lugar, durante más de dos décadas y media, vienen sosteniendo que el Ecuador es un país “dependiente” del imperialismo, como si el problema fuera de simple y llana “dependencia” con las potencias imperialistas. Esa lectura es revisionista y oportunista, propia del sesgo de los hoxhistas del pcmle. Dicha tesis se cae por su propio peso, pues el Ecuador no solo que “depende” de los países imperialistas, sino que es oprimido abiertamente, manejando sus recursos naturales al antojo de tal o cual potencia, chantajeándolo con préstamos, firmando convenios militares, propiciando cambios en las estructuras de poder para reforzar la dominación sobre las masas, etc. Por eso sostenemos que el Ecuador no es un país dependiente sino semi-colonial. La independencia y soberanía de Ecuador es pura formalidad. La segunda tesis revisionista que manejan estos sectores es la de que EEUU es el único país opresor o en todo caso, las otras potencias no son tan peligrosas. En el 2008, por ejemplo, decían que Correa era anti-imperialista por que estaba enfrentando a los representantes de EEUU y sacaba a la Base Militar yanqui de Manta; a reglón seguido decían que no está mal la injerencia de China en la economía del país, que criticar eso era “trotskista”. Estos sectores son anti-yanquis, mas no anti-imperialistas. Consciente o inconscientemente, dejaron que China se vaya posicionando en el imaginario de las masas como un país “desarrollado y pacífico”. Los maoístas sostenemos que EEUU es la súper-potencia hegemónica en el mundo, detrás de él, pugnando por superarlo se encuentran otras potencias imperialistas de menor rango y al final están los países semi-feudales y semi-coloniales de Asia, África y América Latina. Ésta es, en concreto, la Teoría de los Tres Mundos. Los revisionistas del pcmle y los del viejo partido comunista (FADI) o también conocidos como “cabezones” son quienes en la práctica distorsionan la lucha anti-imperialista, sembrando confusión y duda entre el pueblo. Los del pcmle por plantear la errónea tesis de la “dependencia” y sólo enfocarse al combate a los EEUU, y los cabezones y otros falsos partidos de izquierda, por estar lamiendo las botas de los funcionarios del gobierno y justificando la injerencia de China y otros imperialismos.

    En esto también han jugado un nefasto papel los bolivarianos, castristas y grupos seudo-izquierdistas, serviles al correísmo y a la social-democracia internacional quienes plantean que existe el “imperio” es decir, que solo EEUU es el país opresor y no existe ningún otro país imperialista en el mundo. Consecuentes con sus planteamientos, a nivel nacional e internacional han creado el ALBA, que no es sino la internacional de las burguesías burocráticas en América Latina que trata de inclinarse hacia China y Rusia (a los que consideran países “pacíficos” y no expansionistas), además están aplicando el corporativismo de corte fascista en sus respectivos países especialmente en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

    Unos y otros no son sino fichas de ajedrez de los distintos imperialismos, falsos izquierdistas que levantan luchas para luego negociarlas y traicionar al pueblo a cambio de un plato de lentejas, a cambio de unos cuantos puestos en el viejo Estado. Con estos falsos partidos comunistas, “partidos obreros-burgueses” como plantea Engels, no es posible llevar a cabo la lucha anti-imperialista hasta el final. Al contrario, ellos son una traba para el desarrollo de la conciencia y la lucha anti-imperialista de las masas, ésta es una de las razones por las que debemos RECONSTRUIR EL PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR.

    CONTEXTO NACIONAL

    En el país se consolida uno de los proyectos más reaccionarios y corporativistas, de corte fascista, encabezado por la burguesía burocrática y respaldado por la izquierda revisionista. Tanto los cabezones como los del pcmle, los “socialistas” y pachakutic le apoyaron, con la diferencia que las dirigencias del pcmle y pachakutic no recibieron las cuotas y espacios de poder dentro del viejo Estado, por lo que se abrieron del supuesto “proyecto de cambio” y se pasaron a la oposición.

    Por qué se dio todo esto? La respuesta hay que encontrarla en los antecedentes mismos de la izquierda revisionista, en los antecedentes de la tendencia caduca oportunista y electorera.

    No se puede “culpar” a Correa de lo que está haciendo toda vez que él simplemente está ejecutando los programas y planes de la burguesía burocrática a la cual sirve desde el 2006. Correa, Cordero y Patiño están administrando los negocios de la burguesía burocrática (aquella que utiliza el aparato del Estado para acumular riquezas), acrecentando sus ganancias y reforzando sus posiciones en el combate contra la burguesía compradora (PSC, PRIAN, PSP, UDC).

    Lenin nos enseña que el gobierno burgués no es más que el comité de administración de los negocios de los capitalistas por un periodo de tiempo determinado. Mao desarrolla aún más ésta tesis: nos dice que el sistema de Estado es la dictadura de una clase social sobre otra, mientras que el sistema de gobierno es la forma que toma esa dictadura de clase, ya sea monarquía, democracia liberal-burguesa o dictadura fascista. Lenin y Mao nos enseñan que solo existe un tipo de Estado que sirve a las mayorías, en el cual los obreros y campesinos gobiernan y que tiene dos formas: la República Popular de Nueva Democracia y la Dictadura del Proletariado.

    Por todo esto nos ratificamos plenamente en el principio que el Presidente Mao Tse Tung estableciera científicamente hace más de 50 años: “El que la línea ideológica sea correcta o no lo decide todo”.

    El viejo partido comunista y los del pcmle-mpd tienen una línea ideológica revisionista, lógicamente con distintos matices. Línea seguida también por los “socialistas” y pachakutic. En el año 2006 todos estos partidos apoyaron fervientemente a Correa, pusieron sus bases a disposición de la Lista 35 para ir a gritar a favor del gobierno. No fue un “error casual”, al contrario, su política responde a claras posiciones revisionistas y oportunistas, al cálculo electoral, al parlamentarismo.

    Para ellos, el Ecuador es un país capitalista “atrasado”. No reconocen, en lo absoluto, los fuertes rezagos feudales existentes que hacen que nuestro país sea semi-feudal. Este error de subjetivismo los ha llevado a errores de orientación. Los marxista-leninista-maoístas planteamos que: producto del desarrollo desigual del capitalismo a nivel mundial, el imperialismo distorsionó y sometió el desarrollo de los países del tercer mundo, conformándose así el capitalismo burocrático, caracterizado por estar bajo las órdenes del imperialismo y conservar fuertes rezagos feudales.

    Según los revisionistas, existe una “gran burguesía” identificada en términos generales con el neoliberalismo. Por ende, todo el que esté contra el neoliberalismo está contra la gran burguesía. Grave desviación revisionista no analizar y menos aun entender que dentro de la gran burguesía existen y confrontan dos facciones: la burguesía compradora y la burguesía burocrática. El neoliberalismo como tal no es un modo de producción sino una política de acumulación dentro del sistema capitalista cuyo principal eje es la libertad de empresa. No es la única: en la segunda mitad del siglo XX se fue configurando otra política de acumulación capitalista denominada “desarrollismo o keynesianismo”, caracterizada por el estatismo y el reformismo. Una u otra la aplican las distintas facciones de la gran burguesía según sus requerimientos estratégicos, internacionales, etc.

    He aquí los antecedentes ideológicos del apoyo de toda la izquierda revisionista y oportunista al gobierno de Correa. Y, repetimos, no fue fortuito. Ya hace 40 años y durante todo este tiempo se ha vuelto a dar, con algunas diferencias de forma y de actores, pero con el mismo fondo.

    Entre los años 72-75, el viejo partido comunista apoyó al gobierno de Rodríguez Lara, representante de la burguesía burocrática. Hizo uno que otro remiendo social, reprimió a las masas, estableció buenas relaciones con el social-imperialismo soviético y supuestamente “combatió a la derecha”. Para el archi-revisionista Pedro Saad, primer secretario de esa camarilla oportunista, el Ecuador estaba en las puertas del socialismo, por ende se requería “apoyar” al gobierno militar. En esos años, el pcmle tenía una línea ideológica correcta: levantaban el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse Tung (definido así en los 70 por el movimiento comunista internacional), no habían creado el partido electorero MPD y organizaron la lucha de masas contra el gobierno de la burguesía burocrática desde un inicio.

    En el gobierno de Rodrigo Borja (1988-1992), la “Izquierda Democrática” representaba a la burguesía burocrática. Este gobierno contó con el apoyo del viejo partido comunista y los “socialistas” quienes ocuparon puestos en ministerios y gobernaciones para supuestamente “defender el proyecto de cambio” apoyar lo “bueno” y rechazar lo “malo”. Borja fue uno de los gobiernos más reaccionarios, reprimió a los campesinos y destruyó la sindicalización de los trabajadores.

    En el año 2002, la burguesía burocrática lanzó como candidato al Coronel Lucio Gutiérrez. Con un discurso “izquierdista” y contra el neoliberalismo bastó para convencer a los del pcmle-mpd, Pachakutic, socialistas y al viejo partido comunista. En ésta ocasión, todos los partidos citados ocuparon puestos: los revisionistas del MPD cogieron el Ministerio del Medio Ambiente, Pachakutic el Ministerio de Agricultura, los socialistas varias secretarías de Estado y los del viejo partido comunista se incrustaron en todos los puestos que pudieron. Comenzó la misma cantaleta: “apoyar el proceso de cambio”, “cerrar el paso a la derecha”, etc, etc. Luego a los pocos meses: Lucio es un traidor….y pese a ser “traidor” según su punto de vista, eso no fue suficiente motivo para evitar que los mismos partidos arriba mencionados volvieran a las alianzas con Gutiérrez y se repartieran tribunales electorales y otros cargos dentro del viejo Estado en el año 2005.
    Gutiérrez ahora es parte de la burguesía compradora.

    Y finalmente el actual gobierno: Correa representando a la burguesía burocrática con el apoyo de toda la izquierda revisionista y de la caduca tendencia oportunista y electorera. Otra vez el viejo discurso: “apoyar el proceso de cambio”, “cerrar el paso a la derecha”……y ahora, según ellos, Correa es un traidor. Obviamente es un traidor, pero un traidor hacia ellos pues no les dio los cargos y espacios electorales que buscaban. Los que de verdad han traicionado al pueblo son los revisionistas y oportunistas de toda calaña que embaucaron a las masas con el cuento de que Correa era un “demócrata, patriota y progresista”…el “máximo representante de una gran tendencia de izquierda”, que se “daría el paso del socialismo del siglo XXI al socialismo científico y de la revolución ciudadana a la revolución social del proletariado”…

    La burguesía burocrática en Ecuador está aplicando todo un paquete de leyes y medidas corporativistas para captar aun más el poder del viejo Estado, dividir a los gremios de masas y reprimir al pueblo.

    Durante décadas, los partidos revisionistas han “creído” que la revolución se daría apoyando a los representantes de la burguesía burocrática, a los que artificialmente denominan “demócratas, progresistas, inclusive revolucionarios”.

    Durante décadas, los partidos revisionistas y reformistas, se han dedicado a la nefasta labor de sembrar cretinismo parlamentario e ilusiones electoreras entre amplios sectores de las masas. Los cabezones han participado durante 70 años en las elecciones y cada vez más se van diluyendo en la social-democracia (ID; PS-FA; Alianza País) como lo hizo el oportunista Rene Mouge y cientos de sus dirigentes. Los del MPD llevan ya 31 años participando en las elecciones burguesas del viejo Estado, supuestamente para organizar a los pueblos; durante todo este tiempo han contribuido a legitimar el actual orden de opresión social. Desde las alcaldías, prefecturas y otras instancias siembran el clientelismo, algunos de sus dirigentes se acomodan y finalmente son barridos por la derecha en el marco de las disputas electorales (Quito, Riobamba, Loja, Guayaquil, Lago Agrio, etc.)

    Levantamos el PROCESO DE RECONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR, pues los que actualmente se reivindican ser la vanguardia, son en realidad, parásitos del viejo Estado y manipuladores de las luchas de las masas. Con dichos partidos, la clase obrera y el pueblo, jamás podrán emanciparse del yugo del imperialismo, del capital y del feudalismo.

    ETAPAS DEL DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR

    El Partido Comunista en nuestro país ha tenido distintas etapa de desarrollo, algunas en las que la línea proletaria era la que conducía la lucha de los pueblos y otras en las que líneas revisionistas usurparon su dirección llevándolo por el camino del reformismo, del parlamentarismo y el oportunismo.

    El Partido Comunista del Ecuador nace en 1931. Tiene como antecedente, la formación del Partido Socialista del Ecuador. Tres acontecimientos marcaron su origen: el triunfo de la Revolución Rusa de 1917, la masacre de los obreros el 15 de Noviembre de 1922 en Guayaquil y la derrota de la revolución liberal en 1912.

    El PCE, durante la década de 1930 tuvo una importante relación con la Tercera Internacional o Internacional Comunista. Difundió en alguna medida el marxismo-leninismo. A mediados de la década de 1940 contribuyó a organizar los primeros gremios y organizaciones populares: se unificó a las ligas estudiantiles y se conformó la FEUE; de igual manera se unificó a los maestros en un solo sindicato, la UNE. Los trabajadores del campo y la ciudad, tuvieron por primera vez una organización nacional: la CTE y en el campo se creó la Federación Ecuatoriana de Indios. Como vemos, era un Partido que cumplió algunos roles importantes y que en lo fundamental era revolucionario. Aproximadamente, durante una década y media, el PCE era la vanguardia de la revolución en el Ecuador.

    Posteriormente, a partir de 1944, este partido iría degenerando paulatinamente. Su dirección fue influenciada por el browderismo, una corriente revisionista surgida en los EEUU; Pedro Saad, su primer secretario hizo una interpretación oportunista y errónea de la táctica de los frentes populares anti-fascistas diseñada por Jorge Dimitrov en la URSS: cuando en 1944 se da el levantamiento popular armado que derrocó al Gobierno derechista de Arroyo del Río, el PCE apoyó el retorno de Velasco Ibarra desde Colombia, entregándole pacíficamente la presidencia del país y llamando al pueblo a desmovilizarse en aras de la “unidad nacional”. En los años 50, la dirección del PCE, acata dócilmente los dictados de la camarilla revisionista de Jrushov que usurpó la dirección del Partido y del Estado en la Unión Soviética en 1956. El revisionista Pedro Saad se hace eco de los ataques burgueses contra Stalin, plantean ya no la lucha armada sino el parlamentarismo, el partido comunista de masas y afiliados; en el Partido se impone por completo una LÍNEA OPORTUNISTA DE DERECHA. (Se reivindican de izquierda pero su práctica es oportunista, reformista y capitulacionista, es decir, de derecha). A inicios de los 60, militantes del Comité Provincial de Pichincha, del Guayas y miembros de la Unión Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas, combaten a la dirección revisionista, siendo expulsados del PCE. Estos comunistas y revolucionarios conforman en 1964, el PCMLE, que nace con las banderas del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse Tung, la guerra popular, la no participación en elecciones y el combate al reformismo y el revisionismo. Durante 14 años aproximadamente, este partido cumplió el papel de vanguardia de la revolución ecuatoriana. Valiosos dirigentes maoístas, murieron combatiendo en la lucha popular: Milton Reyes, Rosita Paredes, Jorge Tinoco y Miguel Pozo, asesinados en la década del 70.

    Posteriormente en el pcmle, se comienza a imponer una LÍNEA OPORTUNISTA DE DERECHA. No fue fácil su imposición. En este jugó un nefasto papel la influencia del HOXHISMO albanés a fines de los 70. Renegaron, sin argumentos, del Maoísmo. Crearon entonces, el MPD y pasaron a caminar por el cretinismo parlamentario. Muchos militantes intermedios y de base, continuaron en la lucha, creyendo que algún día el pcmle tomaría los fusiles y llevaría al pueblo hacia la revolución. Aún hoy en día, todavía existen gente sana en sus filas, pero no tienen poder de dirección en su interior y lo más determinante: IDEOLÓGICAMENTE ESTÁN EQUIVOCADOS.

    Al no ver otro espacio organizativo “revolucionario”, muchos luchadores sociales terminan ingresando a las filas del revisionismo, confundidos al inicio por el discurso incendiario de sus dirigentes. Muchos posteriormente desertan al ver la podredumbre de dichas estructuras oportunistas, pero al irse no se reagrupan, dispersándose o peor todavía ingresando a militar en organizaciones bolivarianas, alfaristas y grupúsculos anarquistas, etc.

    Desde el año 2005 aproximadamente, militantes revolucionarios dentro del pcmle, y una franja de izquierdistas formada en medio de la lucha social, fuimos entendiendo cada vez más, que dicho partido ya no era la vanguardia de la revolución en el Ecuador, que su justificación para participar en elecciones no era más que la imposición de una Línea Oportunista de Derecha en su dirección, que no había espacio en su interior para “retomar la línea proletaria” y que había que hacer lo que Lenin enseñó a los comunistas: cuando uno milita en un partido y ve que éste se desemrumba por la pendiente del oportunismo, uno tiene dos caminos: luchar por enrumbarlo en la dirección revolucionaria o quedarse callado y ser cómplice, en cuyo caso te conviertes en un criminal. Nosotros optamos por la primera. Para el efecto se crearon las Ediciones Vanguardia Proletaria (2006), las Ediciones Río Rojo y la Escuela Milton Reyes (2008), organismos que sirvieron para LEVANTAR LA LUCHA DE DOS LÍNEAS dentro del Partido. Una vez que cumplimos con esta altísima tarea revolucionaria, fuimos entendiendo que ya no era posible dar un salto cualitativo en ese partido, que lo correcto, lo revolucionario era negarlo. Esta es la segunda gran enseñanza de Lenin: cuando es usurpada la dirección del partido, cuando los principios son abandonados, y ya no se puede retomar el camino revolucionario, entonces, llega la hora de que los comunistas verdaderos salgan de esa estructura y emprendan el camino de la reconstrucción del Partido. Precisamente el año 2009 fue clave en la reagrupación de un sector de los comunistas y revolucionarios. Poco a poco fuimos entendiendo que la línea ideológica lo decide todo. Ya no era un problema de “voluntad” el hecho de que la dirección del pcmle había resbalado al cretinismo parlamentario. Era y es un problema ideológico, al haber abandonado y combatido sin argumentos al Maoísmo. Ya en el proceso mismo de la lucha por enrumbar al Partido, pudimos estudiar y asimilar otros procesos revolucionarios avanzados como la experiencia del Partido Comunista del Perú, del Partido Comunista de la India (Maoísta), del Partido Comunista de Filipinas. Pudimos acceder a la literatura MLM que llegaba desde Chile por medio del periódico Nueva Democracia. Todo esto nos llevó a asumir el Maoísmo, como la nueva, tercera y superior etapa del marxismo.

    En el 2010, se conforma el Comité de Reconstrucción del Partido Comunista del Ecuador, sobre las sólidas bases del MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO.

    Planteamos la reconstrucción del Partido Comunista del Ecuador y no la fundación o creación del Partido. No se puede desconocer la historia valiosa, que aunque por pocos años, nos deja tanto la experiencia del PCE entre los años 1930-1944 y la experiencia del PCMLE entre los años 1964-1977. A su vez necesitamos analizar los errores y desviaciones que llevaron a dichos partidos a convertirse en agrupaciones revisionistas.

    Necesitamos rescatar y analizar la historia de la lucha del pueblo que durante largos años ha combatido, se ha movilizado, ha derrocado gobiernos…pero toda ésta lucha no lo ha llevado al triunfo de la revolución porque no ha existido dirección proletaria en las mismas, con excepción de cortos periodos de tiempo, sino Líneas Oportunistas de Derecha que lo han llevado por el camino de la conciliación de clases.

    La lucha de la clase obrera y los pueblos del Ecuador, requiere con urgencia contar con DIRECCIÓN PROLETARIA, por eso hemos emprendido el camino de la reconstrucción del Partido, contando ahora con el Comité de Reconstrucción del PCE (MLM), es decir el Estado Mayor en construcción del proletariado.


    TAREAS DE LOS COMUNISTAS Y REVOLUCIONARIOS ECUATORIANOS

    En la presente etapa, la clase obrera y los pueblos del Ecuador, requieren con urgencia contar con un Estado Mayor revolucionario que la organice, agrupe y dirija en el combate por sus reivindicaciones inmediatas ligadas a la lucha por la Revolución de Nueva Democracia.

    La Revolución de Nueva Democracia es aquella que cumple simultáneamente tareas democráticas, anti-imperialistas y socialistas.

    Sin el Partido Comunista de nuevo tipo, como vanguardia y guía de la revolución, es imposible que ésta triunfe. Los gremios, sindicatos, comunas, asociaciones, inclusive organizaciones revolucionarias, no pueden cumplir ese papel de vanguardia, ya que su naturaleza, composición y objetivos no son los adecuados para encabezar la lucha por la emancipación social y nacional.

    Muchos revolucionarios, al ver la traición de las dirigencias revisionistas, optan por integrarse a agrupaciones social-demócratas de corte alfarista, bolivariano, anarquista, guevarista, etc.; organizaciones que están muy lejos de ser revolucionarias y servir al proletariado y los pueblos, pues su ideología, principios y estructuras son en esencia pequeñas-burguesas. Lo correcto es agruparse en torno al Marxismo-Leninismo-Maoísmo.

    Las masas no confían en los falsos comunistas, cabezones y mpd, los mismos que con su práctica oportunista y reformista han contribuido a la dispersión de los trabajadores, al aislamiento de los campesinos respecto de su natural unidad con el proletariado, han ocasionado un gran escepticismo entre los pueblos. Al no ver una salida a la crisis actual, y al ver tanto oportunismo en los dirigentes de los partidos revisionistas, las masas permanentemente caen víctimas del engaño de los partidos derechistas o reformistas, consagrando su voto cada cuatro años por uno u otro politiquero reaccionario.

    Los partidos revisionistas ya no pueden cambiar, están carcomidos y deben ser negados por la lucha de los comunistas y revolucionarios bajo la guía del marxismo-leninismo-maoísmo.

    Dos son las tareas actuales de los comunistas y revolucionarios ecuatorianos:

    1)Imponer el Maoísmo como mando y guía de la revolución.-Durante 30 años, los distintos partidos revisionistas y reformistas, sumados a la derecha, se han dedicado a atacar furiosamente el maoísmo, tratando de separarlo artificialmente del marxismo-leninismo. Más aun, han tergiversado los principios del Marxismo-Leninismo, haciendo “interpretaciones” antojadizas del mismo para justificar su oportunismo electorero. En el país, podemos encontrar ciertos materiales marxistas-leninistas publicados por los revisionistas para hacerse pasar como “revolucionarios”; sin embargo varios libros de Carlos Marx, Federico Engels, Lenin y Stalin, son ocultados o menospreciados con intencionalidad para “maniobrar” el movimiento revolucionario en el Ecuador. Y los libros de Mao Tse Tung prácticamente son inexistentes en el país, circunstancia que es aprovechada por el revisionismo para mentir y atacar al Maoísmo sin argumentos científicos e históricos, tales como que la “teoría de los tres mundos” es revisionista, que la “guerra popular no tiene vigencia en el mundo”, que la Gran Revolución Cultural Proletaria es un acto “paranoico, brutal y criminal”, etc., etc. Para despecho de los revisionistas de todo color, de los oportunistas y reformistas, el Maoísmo (tercera, superior y nueva etapa del marxismo), se va imponiendo poco a poco a nivel internacional, con el avance de las Guerras Populares en Perú, la India y Filipinas, con el desenmascaramiento del prachandismo en Nepal, con los procesos de reconstrucción de los Partidos Comunistas y Organizaciones MLM en Chile, Bolivia, Colombia, Brasil, Italia, Francia, Grecia, España y por supuesto, el Ecuador.

    Cerca de 80 años de la Historia del Partido Comunista y de las luchas sociales en el país, nos demuestran irrefutablemente, que las derrotas de los pueblos no se han debido a la falta de entrega de éstos, no se han debido a la falta de combatividad, al contrario, estos han derramado mucha sangre y entregado la vida de valiosos combatientes, el problema central ha sido y es LA FALTA DE DIRECCIÓN PROLETARIA en la conducción de esas luchas. Y no existe dirección proletaria precisamente porque los partidos revisionistas, que algún día fueron auténticamente comunistas, torcieron los principios y se pasaron a la colaboración de clases, al oportunismo y al parlamentarismo. Hoy más que nunca, las enseñanzas del camarada Mao Tse Tung son valederas: “EL QUE LA LÍNEA IDEOLÓGICA SEA CORRECTA O NO, LO DECIDE TODO”.

    Por mucho que griten viva el comunismo, dichos partidos revisionistas están condenados al fracaso; y han fracasado no ahora, su derrota inicio desde que abandonaron los principios, desde que se apartaron de la línea ideológica correcta.

    De ahí se desprende que una de las tareas fundamentales de los comunistas y revolucionarios ecuatorianos en la actual etapa de la lucha de clases sea precisamente IMPONER EL MAOÍSMO COMO ÚNICO MANDO Y GUÍA DE LA REVOLUCIÓN.

    2) Reconstruir el Partido Comunista del Ecuador.-Insistimos en que en las condiciones del Ecuador, lo correcto, lo revolucionario, es reconstruir el Partido Comunista y no fundar o crear otro. Reconstruir el Partido, significa recoger los aportes del PCE en su primeros 14 años (antes de que asuman el “browderismo” y el “jrushovismo”), del PCMLE desde el 64 hasta el 77 (antes de que se desvíen por el camino del “hoxhismo”) y a su vez, tomar muy en cuenta sus errores y desviaciones (para luchar por no cometerlos) que les llevaron a apartarse del camino revolucionario.

    Reconstruir el Partido significa asumir la ideología científica del proletariado: el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. No podemos hablar simplemente de marxismo-leninismo. Sería tanto como, en los años 30 del siglo XX hablar solo de marxismo, sin reconocer los aportes de Lenin que devinieron en teoría revolucionaria científica y universal: el leninismo. El Marxismo y el Leninismo se impusieron como los componentes más avanzados de la teoría revolucionaria del proletariado en medio de la más aguda y encarnizada lucha de clases, de triunfos y derrotas a lo largo de muchos años. El Maoísmo: tercera, superior y nueva etapa del marxismo, se impondrá del mismo modo inevitablemente.

    Reconstruir el Partido Comunista va de la mano con generar organismos revolucionarios de masas, que sean parte del Frente Único. El proletariado y los pueblos ya no pueden seguir confiando en aquellas organizaciones manejadas por el revisionismo que, con distintas siglas y en las diversas provincias del país, buscan generar una base social para luego utilizarlos como “plataforma electoral”, para utilizar los recursos de los gremios de las masas para su propaganda electorera y que negocian la lucha de los pueblos para incrustarse en cargos burocráticos del viejo Estado y así vivir a costa de la explotación y opresión de las masas.

    La etapa de Reconstrucción del Partido es un proceso de largo aliento en el que todos los comunistas y revolucionarios, los hombres y mujeres verdaderamente democráticos y anti-imperialistas se vayan integrando en los organismos del Partido.
    La reconstrucción del Partido implica, necesariamente, combatir firmemente a los partidos revisionistas, en la teoría y en la práctica junto al combate al imperialismo y la reacción.

    Reconstruir el Partido implica, también, luchar por rescatar los sindicatos y gremios de masas que en la actualidad se encuentran en manos del revisionismo (cabezones-MPD), del reformismo, del oportunismo y la derecha. La FEUE, la FESE, la UNE, los sindicatos obreros, la CONAIE y organizaciones barriales deben formar parte de una gran corriente clasista y combativa, que sirva al proletariado y los pueblos en su lucha por los objetivos inmediatos y estratégicos de la revolución de Nueva Democracia.

    La Reconstrucción del Partido significa comenzar a generar nuevas organizaciones en el campesinado, libres de oportunismo y cretinismo parlamentario. El campesinado debe ser influenciado por las ideas democráticas y científicas; debe entender paulatinamente que su mejor aliado es el proletariado y dentro del mismo, el Partido Comunista; que los obreros y campesinos (especialmente pobres) son la columna vertebral del Frente Único y de la Revolución de Nueva Democracia.

    La Reconstrucción del Partido Comunista es la segunda gran tarea que tenemos los comunistas y revolucionarios ecuatorianos, que va de la mano con la tarea de imponer el Maoísmo.

    Tener siempre presente que ser comunista hoy en día, es ser marxista-leninista-maoísta.

    ¿Qué pueden hacer los revolucionarios que, hoy por hoy, dadas las circunstancias de lejanía y dispersión, desean contribuir a este proceso, pero no pueden todavía contactar en forma directa con el Comité de Reconstrucción u otros organismos de base del Partido?

    Estas son algunas de las tareas revolucionarias con las cuales pueden aportar todos los hombres y mujeres revolucionarios:

    a) Difundir la dirección del blog del Partido (www.edicionesvanguardiaproletaria.blogspot.com) entre las mismas masas y los izquierdistas, ya sea por medios impresos o electrónicos. Esta es la fuente oficial de los planteamientos y documentos fundamentales del Comité de Reconstrucción del PCE (MLM).

    b) Reproducir los comunicados, declaraciones políticas y resoluciones del Partido.

    c) Conformar centros de estudios revolucionarios o estudiar individualmente las tesis del Partido para lo cual, en la página de las Ediciones Vanguardia Proletaria, están editados los principales documentos Marxista-Leninista-Maoístas aplicados a la realidad del Ecuador.

    d) Enviar noticias de la lucha de clases de su sector, denuncias, aportes ideológicos, comentarios, fotografías, arte o música revolucionaria al correo electrónico: edicionesvanguardiaproletaria@yahoo.com.ar

    e) Levantar la solidaridad clasista, en el marco del internacionalismo proletario, con la lucha de los pueblos de Perú, la India y Filipinas. Para lo cual pueden conseguir información de dichos procesos en las páginas: www.solrojo.org ; www.revolucionnaxalita.blogspot.com ; www.ndfp.net ; www.dazibaorojo08.blogspot.com como las fundamentales y, dentro de ellas, otros blogs y direcciones de partidos y organizaciones MLM.

    f) Las consignas fundamentales para la agitación, propaganda y lucha en la presente etapa son: 1) Por la Revolución de Nueva Democracia; 2) Alza del Salario a $ 350 y derecho a la sindicalización; 3) Tierra, agua e insumos para el campesinado pobre; 4) Congelamiento indefinido de los precios de la canasta familiar básica; 5) Defensa de la educación fiscal, laica y gratuita en sus tres niveles; y 6) Imponer el Maoísmo, aplastar el cretinismo parlamentario.

    g) En las asambleas, reuniones, manifestaciones y otros, enfrentar y desenmascarar a la derecha, reformistas y a los revisionistas (MPD, Pachakutic, Partido “socialista” y al viejo partido comunista) basándose en los documentos del Comité de Reconstrucción del Partido.


    COMITÉ DE RECONSTRUCCIÓN
    PCE-MLM
    21 de Julio de 2010

    EDICIONES VANGUARDIA PROLETARIA

    Ahora diganselo a ellos mismos que Ecuador esta en vias del socialismo o que es socialista.

    Para saber más sobre Ecuador dejo este blog: http://edicionesvanguardiaproletaria.blogspot.com/

    Saludos


    Última edición por leooonidas el Lun Ago 23, 2010 8:57 pm, editado 1 vez

    leooonidas
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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por leooonidas el Lun Ago 23, 2010 8:56 pm

    De bolivia el Frente revolucionario de los pueblos de bolivia M-L-M Ha dicho bien claro lo que es y significa el proceso boliviano dirigido por Evo Morales.

    Estan luchando por rencostruir su partido ahi en vista que el revisionismo y el oportunismo ha calado hondo.

    Les dejo este enlace donde publique sobre el Frente Revolucionario de los pueblos de bolivia

    revisionismo...........................................................................................14
    La necesidad de organizar el Partido del proletariado ................................................15
    No votar, desarrollar un verdadero movimiento popular ............................................16
    Bolivia, enero de 2009.
    2
    Introducción
    Colusión y pugna, unidad y lucha. Ésa es la dinámica de las clases dominantes, de las facciones de la
    gran burguesía y los terratenientes. La unidad es relativa, la lucha es constante, el cálculo político,
    cuánto cede uno o el otro en el reparto de los beneficios estatales, es lo que el pueblo boliviano ha
    visto en el proceso político del 2008.
    La agudización de las pugnas entre la burguesía burocrática (representada por el gobierno) y la
    burguesía compradora más los terratenientes (encarnados en la oposición, “media luna”) para
    imponer su proyecto de gobierno y de reestructuración del Estado devino en un pacto estampado en el
    proyecto de Constitución Política que será votada el 25 de enero del 2009. Los augurios de una guerra
    civil y una separación de Bolivia, por parte de los agoreros de una u otra facción, terminaron en nada.
    La explicación de esta ausencia de “fatalidad” es que las clases dominantes no se suicidan, por el
    contrario, cuando se ve amenazado el viejo Estado, al que llaman democrático, pactan y resuelven sus
    contradicciones, por eso es que la agudización de sus diferencias es un paso previo para la colusión o
    acuerdo. En ese marco sucedió la demostración de fuerzas en las calles durante el 2008, y la
    negociación política de las clases dominantes derivó en un pacto acorde con ese despliegue de las
    fuerzas en el campo de batalla. Como siempre, el pueblo puso los muertos y los heridos.
    El pacto de las clases dominantes
    Como venimos señalando, el gobierno de Evo Morales es reformista y busca la reestructuración del
    Estado boliviano que está en crisis profunda. Para ello levanta el viejo programa de la burguesía
    burocrática, aplicado en 1952 por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Eso significa
    que las pugnas entre el gobierno y la oposición (representantes de las facciones de la gran burguesía)
    son contradicciones entre un programa burgués burocrático y otro programa comprador.
    Contradicciones en el seno de las clases dominantes y no una contradicción entre “el pueblo y la
    derecha”, como argumentan los oportunistas y revisionistas en el gobierno.
    El programa de la burguesía burocrática del 52 propugnaba la formación de una “burguesía nacional”
    capaz de sacar al país del atraso y la miseria. Junto a eso concretó reformas democráticas liberales, la
    nacionalización de las minas y la reforma agraria por presión de las masas mineras y campesinas. El
    programa agrario de ese tiempo planteó formalmente acabar con el latifundio, pero en el oriente la
    propia reforma inició el camino de la concentración de tierras en manos de los “nuevos”
    terratenientes. Se propugnó una “alianza de clases” para hacer la “revolución nacional”, pues, según
    algunos teóricos del “movimientismo” (MNR), la clase obrera era insignificante para hacer la
    revolución socialista.
    La burguesía burocrática comienza a aparecer en la década de los 30, pero recién en 1950 asume la
    dirección del viejo Estado y aplica su programa. En los años posteriores (1950-1985) la lucha de
    facciones de la gran burguesía continúa en función de repartirse los beneficios del Estado. En la
    década de los 80, durante el gobierno de la Unidad Democrática Popular (UDP) se produce una gran
    crisis del Estado y la bancarrota del programa de la burguesía burocrática. En 1985 la facción
    compradora retoma la dirección del Estado. Nuevamente el MNR, su ala más proimperialista, dirige
    este proceso, aplicando el programa del viejo liberalismo, ahora llamado “neoliberal”. Nuevamente la
    pugna de las facciones se agudiza, pero la facción compradora vence.
    La coyuntura actual refleja la nueva lucha por la dirección del Estado. Dada la crisis de éste y del
    programa comprador, el Movimiento Al Socialismo (MAS) entra en la batalla por el gobierno en
    3
    2004, aunque su proceso de aglutinamiento de fuerzas data de los 90. Salido de los sectores
    populares, el MAS asume la defensa del viejo Estado a nombre de “defender la democracia” y retoma
    el viejo programa burgués burocrático con un ropaje indigenista para que le proporcione legitimidad
    ante el pueblo boliviano. En el mismo sentido de las reformas liberales burguesas, incorpora la
    inclusión de los indígenas en las decisiones políticas del país, según sus argumentos, “porque los
    indígenas fueron tradicionalmente excluidos de los destinos de la patria” y de la administración del
    Estado.
    A estas alturas el pacto entre el gobierno y la oposición no nos debe sorprender. La visión del
    gobierno de Evo Morales no es más que la visión de las clases dominantes comprometidas con un
    Estado explotador, hambreador y criminal.
    Mientras en el 2005 el pueblo luchaba y demandaba la expulsión de las transnacionales (agenda de
    octubre de 2003), Evo Morales, haciendo buena plana ante el imperialismo, declaraba: "Cuando era
    ignorante pedía que se vayan las empresas transnacionales, ahora he entendido que tenemos que
    hacer negocios con ellas". Su postura “antiimperialista” gira alrededor de este eje y se complementa
    con la máxima “queremos socios y no patrones” en los negocios con las transnacionales. La
    “madurez” de las declaraciones de Morales y su pensamiento van con la necesidad de administrar el
    gobierno en alianza con los sectores compradores y terratenientes.
    Álvaro García Linera, vicepresidente del país y arrepentido de la lucha armada, expresó de manera
    nítida, en mayo del 2007, a la revista Nueva Sociedad Nº 209, que su gobierno busca una
    “redistribución pactada del poder”. Sobre las reformas en la entonces Asamblea Constituyente dice:
    “nuestro objetivo es pactarla”, refiriéndose a las pugnas con la oposición (burguesía compradora y
    viejos terratenientes). “Lo que tienen que entender las viejas élites es que ahora deben compartir las
    decisiones con los indios”, plantea, y respecto a su visión del llamado “proceso de cambios” dice que
    “es una ampliación de las élites, una ampliación de derechos y una redistribución de la riqueza”.
    La necesidad de lograr un pacto con la oposición también fue planteada claramente por Evo Morales
    en otro discurso, luego del referéndum revocatorio de mandato de agosto del 2008. Mientras sus
    correligionarios le pedían mano dura contra la oposición, Evo dijo: “Estamos convencidos de que es
    importante unir a los bolivianos, y la participación del pueblo con su voto es para unir a los distintos
    sectores del campo y la ciudad, del oriente y del occidente, y esa unidad se hará juntando la nueva
    Constitución Política del Estado boliviano (propuesta del gobierno) con los estatutos autonómicos
    (propuesta de la “media luna”). Ésa es la mejor forma de unir a los bolivianos y bolivianas”.
    Sólo la necedad de los revisionistas y oportunistas no puede ver esta dinámica de colusión y pugna,
    principalmente porque están comprometidos en puestos de trabajo en el propio gobierno.
    Las clases dominantes tuvieron la necesidad de pactar por diferentes razones:
    1. La fuerte polarización puede poner en peligro los intereses de las clases dominantes en su
    conjunto.
    2. Las facciones de la gran burguesía no tienen el interés de aplastarse una a otra porque, en
    definitiva, sus contradicciones no son antagónicas.
    3. La agudización de estas contradicciones debilita al Estado y abre la lucha de las masas.
    4. El ascenso de la lucha de las masas, a la que convocaron ambas facciones, amenazaba con salir
    del control corporativo al que están sometidas a través de la dirección de sus dirigentes. Había
    peligro de rebasar a esa dirigencia.
    4
    Por ello, gobierno y oposición iniciaron negociaciones clandestinas, mientras que en público
    azuzaban a sus bases haciendo demostraciones de fuerza.
    El pacto mostró que, como tradicionalmente ocurre, las viejas fuerzas partidarias (MNR, Podemos,
    Unidad Nacional y el MAS) tienen el poder de definir una situación y que la Asamblea Constituyente
    nunca tuvo el poder originario o fundacional, inútilmente reclamado por quienes creían refundar el
    país. A los asambleístas les quedó el papel de tontos útiles y figuras decorativas del “proceso de
    cambio” del gobierno de Evo Morales.
    Para que no queden dudas de la concepción del gobierno basta ver estas ilustrativas declaraciones de
    uno de los protagonistas principales en la negociación política, Álvaro García Linera, en un Coloquio
    público denominado “Poder y Cambio en Bolivia (2003-2007)” realizado el pasado noviembre en La
    Paz:
    “El pacto de la nueva Constitución no hubiera sido posible sin un momento guerrero en la
    historia… Ha habido una extraña mezcla con los compañeros senadores reunidos, decir ‘en
    esto cedo, en esto no’, llamar a la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente que agrupa a los
    terratenientes de Bolivia), llamar a Surco (máximo dirigente del Conalcam), llamar a la COB
    (Central Obrera Boliviana), hacer esos pactos inclusivos que no se redujeron a los dos
    compañeros redactores que fueron los compañeros Borth (senador de Podemos) y el ministro
    (de Agricultura, César Romero), pero esos compañeros rodeados de reuniones, salidas
    clandestinas del Congreso para tener que reunirse con empresarios, con organizaciones
    sociales, dirigentes sindicales. Hubo un nivel de pacto muy rico y de alguna manera,
    inaugurando lo que van a tener que ser los futuros pactos políticos en el país, congresales y
    extracongresales, canalizados a través de un hecho congresal. A la vez esta nueva modalidad
    de pacto político social sustancial no hubiera sido posible sin un momento de tensionamiento,
    que yo lo califiqué de punto de bifurcación que creo que se ha dado, que ese momento de
    exhibición de fuerzas, no necesariamente el despliegue brutal de la fuerza, pero si la
    exhibición guerrera de las fuerzas, pequeños choques, en mirar cuánto gano y cuánto pierdo,
    y a su modo hacer armisticios y capitulaciones. Creo que esta construcción de lo
    democrático, o este enriquecimiento del pacto democrático de los últimos meses no hubiera
    sido posible sin esta previa escenificación guerrera de correlación de fuerzas, bruta,
    despliegue de pura correlación de fuerzas, cuántos aeropuertos te toma, cuántos miles de
    movilizados cercan, cuántos regimientos están en apronte, cuántos detenidos, cuántos
    enfrentamientos, y sobre la suma política de eso, decir ‘ya está bien, me voy para atrás’, o
    ‘me voy para atrás pero déjame esto’, o ‘llego hasta aquí pero te doy esto para que te quedes
    tranquilo’… El momento de exhibición de fuerzas llana, brutal, en el caso de Bolivia ha
    costado casi 20 muertos para dar lugar, para obligar, no tanto a las fuerzas del gobierno que
    vinieron rogando pactos desde hace mas de un año y medio, sino principalmente a las fuerzas
    opositoras que, hasta el día del estado de sitio, me atrevo a pensar que confiaban en su fuero
    interior que en algún momento nos íbamos a caer... Nunca creyeron en la persistencia, y creo
    que en el momento en que entendieron que no nos íbamos a ir así nomás, que estábamos
    dispuestos a todo, fue en dos momentos cuando se dispuso, se organizó una gigantesca
    movilización en torno a Santa Cruz, más gigantesca de lo que podría parecer, y el estado de
    sitio”.
    La necesidad de pactar con la “media luna” en la cabeza de los “estrategas del gobierno” está muy
    clara. El manejo y el cálculo político de las acciones en los enfrentamientos de gobierno y oposición,
    el uso corporativo de los sectores sindicales y las masas, las negociaciones secretas con empresarios,
    5
    terratenientes y dirigentes políticos de oposición, y la organización de las protestas, que el gobierno y
    sus allegados denominaban “marchas realizadas espontáneamente por los movimientos sociales”,
    estuvieron dentro de su planificación con el fin último de ir a la negociación.
    Los maoístas venimos planteando que la agudización de la pugna política de las facciones es el paso
    previo para sentarse a la mesa de negociaciones. La naturaleza de este enfrentamiento está orientada a
    esquivar el peligro para el Estado, así lo confiesa García Linera cuando dice: “Creo que esta
    construcción de lo democrático, o este enriquecimiento del pacto democrático de los últimos meses
    no hubiera sido posible sin esta previa escenificación guerrera de correlación de fuerza bruta,
    despliegue de pura correlación de fuerzas”. Ésta es la expresión del comportamiento de las clases
    dominantes y su necesidad de pactar una convivencia en el poder. García reveló que el gobierno
    necesitaba ese acuerdo hace mucho tiempo por eso la “escenificación guerrera” fue “para obligar, no
    tanto a las fuerzas del gobierno que vinieron rogando pactos desde hace mas de un año y medio, sino
    principalmente a las fuerzas opositoras”.
    Frente a este modus operandi del MAS, los argumentos altisonantes del revisionismo no son más que
    la vil complicidad y estafa al pueblo boliviano para socapar un programa de gobierno con el
    justificativo de que éste pretende acabar con el capitalismo, que está desmontando el neoliberalismo
    y que ha iniciado la marcha hacia el socialismo. El trabajo de los revisionistas sólo sirve, en los
    hechos, para sostener al viejo Estado en su insalvable crisis y para que este viejo Estado siga
    explotando al pueblo.
    Ciertamente la habilidad del gobierno en la negociación, le ha permitido retomar la iniciativa política
    que estaba perdiendo, ha debilitado a la oposición y ha afianzado a la facción burocrática en el
    gobierno con la fuerza del control de Estado.
    Esto no significa que el pueblo ganará algo. El resultado plasmado en el nuevo proyecto
    constitucional es una muestra (una reforma constitucional no va a cambiar la situación de las clases
    explotadas) de cómo se han distribuido los intereses entre una y otra facción.
    Los resultados de la negociación
    El país pasó más de un año pagando los gastos de una Asamblea Constituyente que nunca dio
    resultados concretos. Nunca tuvo el poder fundacional que reclamaba, y ni siquiera pudo imponerse a
    los sabotajes de los sectores reaccionarios en la ciudad de Sucre. La mayor muestra de ello fue su
    triste culminación en un cuartel militar y con resultado de tres muertos, un abogado, un carpintero y
    un universitario alcanzados por balas de la Policía.
    Un año después de estos acontecimientos, el gobierno y la oposición en el Congreso sancionaron
    (octubre de 2008) una propuesta con más de 100 artículos (de 400 en total) cambiados al texto
    elaborado por los constituyentes a fines de 2007.
    La propuesta del MAS aprobada por la Asamblea Constituyente en Oruro (diciembre de 2007) era de
    por sí un mamarracho de contradicciones, donde primaba el espíritu liberal y donde el más grande
    beneficio para los sectores indígenas era un reconocimiento cultural, su derecho a las autonomías con
    una aplicación que nadie puede resolver y un “control social” que hasta la fecha no ha funcionado. La
    propuesta también planteó limitar el tamaño del latifundio a 5.000 ó 10.000 hectáreas.
    En la cuestión económica las fuerzas reaccionarias no habían puesto mayores observaciones. El
    partido del empresario Samuel Doria Medina, Unidad Nacional (UN) manifestó que no tenía
    6
    discrepancias y sus militantes participaron de la sesión de aprobación del texto en Oruro. Las
    observaciones del partido de Tuto Quiroga, PODEMOS, señalaban que la Constitución del gobierno
    atentaba contra la propiedad privada, pero este argumento era parte de la campaña propagandística de
    la oposición pues las reformas de Evo Morales nunca apuntaron, ni en sueños, a acabar con la
    propiedad privada, como sus dirigentes aclaran a diario a través de la prensa.
    Pero las cosas cambiaron en octubre de 2008, cuando el texto aprobado por la Asamblea
    Constituyente fue sometido a una revisión en el Congreso. Allí los políticos opositores se
    mantuvieron enterados de las negociaciones entre el gobierno y los representantes de la “media luna”.
    Durante las negociaciones, el diputado Pablo Klinski (PODEMOS y “media luna”) anunció
    públicamente que estaban a un 99% de llegar a un “acuerdo feliz” y que las observaciones de los
    cívicos de Santa Cruz eran de forma y no de fondo. Klinski pidió al MAS ser flexible en esas
    observaciones secundarias para poder llegar a un buen acuerdo.
    Al final la negociación de octubre de 2008 modificó más de 100 artículos del texto original. Entre los
    temas negociados más importantes se encuentran las autonomías, el control social y la tenencia de la
    tierra.
    Las autonomías fueron demandadas por las clases dominantes del oriente y chaco boliviano, con el
    Comité Cívico de Santa Cruz como principal referente. La propuesta pactada recoge en parte las
    competencias de los “estatutos autonómicos” redactados por los “cívicos”, quienes particularmente en
    Santa Cruz llegaron a plantear una estructura de pequeño Estado dentro del Estado boliviano, con
    potestades de controlar recursos naturales en sus regiones, la dotación y titulación de tierras, la
    intervención en las políticas educativas, de salud, de justicia y hasta la creación de un órgano
    parapolicial para la protección de las futuras autoridades departamentales. La facultad legislativa para
    las autonomías fue una concesión del gobierno del MAS a los “cívicos”, quienes consiguieron 36
    competencias exclusivas para administrar parte del Estado en sus regiones, fuera de las competencias
    compartidas con el Estado que se definirán a futuro. A pesar de ello, un sector minoritario de la
    oposición aún reclama que la Constitución no reconoce las autonomías departamentales.
    El tema del “control social” fue el más recortado en la negociación interna de la gran burguesía.
    Inicialmente la propuesta de las bases del MAS, sobre el “control social”, fue presentada incluso
    como un suprapoder entregado a la sociedad para controlar los diferentes niveles del Estado y evitar
    los “viejos males de la sociedad”, como la corrupción, el prebendalismo, el cuoteo político, etcétera.
    En el marco del viejo Estado, el “control social” sólo puede funcionar como un aparato de cooptación
    oficial, como actualmente sucede con los comités de vigilancia, las juntas escolares y las
    organizaciones territoriales de base (OTBs) creadas por la burguesía compradora durante el
    denominado periodo “neoliberal”. Por eso la propuesta nacida en las bases del MAS puede ser bien
    intencionada, pero es inaplicable en un Estado terrateniente burocrático, donde los “viejos males”
    están enraizados en su estructura. La idea, además, fue desechada por los mismos representantes del
    gobierno del MAS. García Linera dijo al respecto en el mencionado foro de “Poder y Cambio”:
    “Permítanme comentarles cómo es que se da esta eliminación del control social que estaba
    presente en (el proyecto de Constitución aprobada en) Oruro en las estructuras del Estado…
    Uno de los elementos del debate que se dio a nivel de direcciones nacionales y direcciones
    intermedias (del MAS), que participaron en todo el proceso de reforma de la Constitución,
    porque los congresistas…no tomaban decisiones de los elementos claves del cambio sin una
    previa consulta que se daba a nivel de estos ámbitos de dirección en los que a momentos
    participó el presidente Evo cuando caminaba de El Alto a la ciudad, tenía que ver con este
    7
    debate que ya estaba en la Asamblea Constituyente, que era de controlar a nosotros mismos.
    Es la idea del Estado como una externalidad a la que hay que someter al control del
    movimiento social, versus la idea del Estado como algo propio en el que uno está. Entonces
    los compañeros decían ‘si nosotros somos Estado, somos gobierno, somos prefectos, somos
    concejales, senadores, diputados, presidentes de YPFB, Canciller, por qué tener algo que nos
    controle a nosotros mismos, como si fuéramos opuestos al movimiento’. Ésa fue una línea de
    debate, muy rica”.
    Para García Linera, la discusión sobre el “control social” tiene que ver con la naturaleza de clase del
    viejo Estado. Su lógica introduce una propaganda nefasta: el hecho de que dirigentes indígenas y
    sindicales tengan cargos en la administración del viejo Estado (diputados, directores, ministros),
    significa que los sectores indígenas y sindicales han tomado las riendas de ese Estado. A través de esa
    lógica simplona, los operadores políticos del MAS venden el cuento de que las masas o sus dirigentes
    están administrando el Estado, por tanto un autocontrol sería inútil.
    Un aspecto secundario que confirma estas declaraciones es que las decisiones centrales, para cambiar
    la Constitución en el Congreso, fueron consultadas al propio Presidente de la República, desechando
    las versiones de quienes pretenden esconder la responsabilidad de Evo Morales en las negociaciones.
    El tema de la propiedad y tenencia de tierras fue la concesión más grande a favor de los
    terratenientes. Según el ministro de Agricultura Carlos Romero, el gobierno negoció con la Cámara
    Agropecuaria del Oriente (CAO) y acordaron llevar a un referéndum el límite del latifundio (5.000 ó
    10.000 hectáreas) para propiedades adquiridas después del 25 de enero de 2009. El artículo 399 de la
    propuesta de “nueva” Constitución dice que la delimitación del latifundio no será retroactiva, es decir
    que está garantizado el respeto a las grandes haciendas y latifundios actuales. En síntesis, el proyecto
    constitucional protege los intereses de las facciones en disputa (compradora y burocrática) y los
    terratenientes.
    La propaganda de la destrucción del latifundio fue un puntal del gobierno en respuesta a la demanda
    democrática e histórica de tierras por parte del pueblo boliviano, y en particular del campesinado.
    Esta demanda no fue resuelta por la reforma agraria de 1953, que sólo permitió evolucionar la
    semifeudalidad, consolidar la propiedad terrateniente en el oriente boliviano y generar el minifundio
    en todo el occidente del país.
    La penetración de capitalismo en el campo a través de formación de la agroindustria no ha eliminado
    la servidumbre en la producción agraria, ni el gamonalismo como práctica política, son ellas,
    juntamente con la gran propiedad latifundista, la mayor expresión de la pervivencia de la
    semifeudalidad sobre la cual se desarrolla el capitalismo burocrático.
    La medida del gobierno sólo significa que el camino terrateniente se consolida una vez más, aunque
    para convencer a sus bases campesinas se propaga el discurso de que las tierras improductivas les
    serán expropiadas a los terratenientes. La propaganda tiene el aplauso del Conalcam y todos los
    dirigentes cooptados por el gobierno.
    La semifeudalidad en Bolivia
    Las contradicciones entre las facciones de las clases dominantes han permitido ver en su aguda
    expresión la pervivencia de la semifeudalidad.
    8
    La estructuración del poder de los terratenientes y la burguesía compradora en el país, aunque
    instalada con más fuerza en la región de Santa Cruz, se desarrolló gracias al uso del Estado a través
    de concesiones, subvenciones, amnistías tributarias, prebendas, corrupción, etcétera, pero
    principalmente debido a la acumulación de plusvalor, producto de la explotación de la fuerza de
    trabajo de la gran mayoría de obreros y campesinos de esas tierras.
    La colonización de la amazonía y el Chaco boliviano para la explotación agrícola se remonta al Plan
    Bohan (de los 40), y se consolida con la titulación de propiedades de la Reforma Agraria de 1953. Así
    se reproducen nuevamente las viejas relaciones sociales que imperaban con los patrones de haciendas
    en la zona occidental del país (La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí).
    El latifundio, la servidumbre y el gamonalismo son las expresiones vivas que predominan no sólo en
    la llamada “media luna” sino también en los departamentos occidentales del país, aunque en diverso
    grado y de manera renovada o disfrazada.
    La gran propiedad, que en algunos casos alcanza hasta medio millón de hectáreas, ha mostrado su
    fuerza en este conflicto. Las pugnas de gobierno y oposición desnudaron la existencia de propiedades
    (en Santa Cruz, Beni y Pando) que superan el área urbana de la ciudad de Santa Cruz. Las familias
    terratenientes son dueñas de 10 mil, 50 mil, 100 mil y hasta 500 mil hectáreas, incluyendo bosques,
    lagos, lagunas, vías de comunicación, etcétera. En estas grandes propiedades se concentra la
    producción “agroindustrial”, la ganadería, la extracción de madera y el uso de la tierra para la
    especulación financiera.
    Junto con esto también ha sido titular de prensa la existencia de “comunidades cautivas”, es decir
    poblaciones que viven en las propiedades de los patrones, sometidas a la servidumbre que trabajan
    por pan y un techo, con aspectos como la salud, la educación y otros manejados por los patrones.
    Estas relaciones de servidumbre abiertas no existen solamente en el Chaco boliviano (región que
    involucra a tres departamentos: Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca), donde se denuncia la presencia de
    terratenientes improductivos y de viejo cuño, sino también en zonas como en el norte del país (Beni y
    Pando) donde se conoce la existencia de “comunidades empatronadas”.
    A esto hay que agregar que las relaciones a las que se someten los campesinos durante el periodo de
    la zafra (cosecha castañera, cañera, entre otros) se dan en condiciones servidumbrales. Muchas veces
    no sujetas a una relación salarial sino al cambio de productos. En otros casos los terratenientes
    utilizan el famoso “habilito” (adelanto del pago en dinero y/o en especie para forzar un
    endeudamiento del obrero) para encadenar a los zafreros a las peores condiciones de explotación.
    Estas formas se cruzan actualmente con la retención de mano de obra, a través de diversas formas y a
    veces sin pago. Según algunos académicos, en comunidades indígenas de la Chiquitanía aún se toma
    a menores indígenas para que “acompañen” el crecimiento de los hijos del patrón en la hacienda o
    estancia.
    Estas condiciones, sumadas a la existencia generalizada del minifundio y las relaciones de aparcería
    en el occidente boliviano, nos dan una idea clara de la persistencia de la semifeudalidad.
    Otro elemento importante de la semifeudalidad, el gamonalismo, también se mostró en auge en esta
    disputa. José Carlos Mariátegui señaló que
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    “el término «gamonalismo» no designa sólo una categoría social o económica: la de los
    latifundistas o grandes propietarios agrarios. Designa a todo un fenómeno. El gamonalismo
    no está representado sólo por los gamonales propiamente dichos. Comprende una larga
    jerarquía de funcionarios, intermediarios, agentes, parásitos, etc. El indio alfabeto se
    transforma en un explotador de su propia raza porque se pone al servicio del gamonalismo.
    El factor central del fenómeno es la hegemonía de la gran propiedad semifeudal en la política
    y el mecanismo del Estado. Por consiguiente, es sobre este factor sobre el que se debe actuar
    si se quiere atacar en su raíz un mal del cual algunos se empeñan en no contemplar sino las
    expresiones episódicas o subsidiarias” (subrayado nuestro).
    Es decir, el manejo político en función del poder terrateniente. Éste se organiza en Bolivia de
    diferentes formas y es conocido como gamonalismo o caciquismo.
    Las pugnas entre gobierno y oposición mostraron de manera clara, como en el caso de la Prefectura
    de Pando, la existencia de toda una organización política al servicio de los terratenientes. Toda una
    rama de funcionarios de mayor y menor jerarquía, ingenieros, técnicos, periodistas y hasta personal
    de servicio, que desarrollan sus actividades en función de las políticas dictadas por los grandes
    propietarios de la tierra. Esta situación se reproduce con mayor o menor similitud en otros gobiernos
    departamentales, particularmente donde hay una fuerte presencia del latifundio.
    Sin embargo a nivel del gobierno central, manejado por el MAS, también se reproduce esta práctica.
    La corrupción y el manejo prebendal no han sido ni de lejos la excepción en la administración de Evo
    Morales. Todo ciudadano que desgraciadamente debe hacer un trámite en las dependencias estatales
    sabe que la corrupción persiste, así como la repartición de puestos de trabajo previa recomendación
    de un dirigente sindical adicto al gobierno. Ahí está el caso de la venta de avales para conseguir
    cargos en el gobierno, que involucró a altos dirigentes del MAS, incluidos diputados y un senador.
    Este hecho que Morales criticó a sus correligionarios, por hacerse “pescar por la prensa”, ha quedado
    en el olvido. El caso más reciente sucedió en la Prefectura de Cochabamba, donde Rafael Puente del
    MAS renunció a ser prefecto luego de tres meses de gestión, denunciando un saqueo de la
    administración pública amparado por el mismo Evo Morales. Este manejo de las instituciones del
    Estado, que Puente denomina como la existencia de un “Estado patrimonial”, muestra la pervivencia
    de formas semifeudales en la superestructura política.
    En otra arista del gamonalismo, los terratenientes (estrechamente ligados a la burguesía compradora),
    readecuando los grupos de pistoleros que han sido práctica común en sus territorios, han impulsado
    las autodenominadas “organizaciones cívicas” compuestas también en su base por gente pagada que
    reprime los ascensos de la lucha campesina y popular (dirigida por el gobierno algunas veces y otras
    no).
    Las “uniones juveniles” se convirtieron en verdaderas puntas de lanza del poder gamonal, al servicio
    del poder terrateniente y burgués comprador en oposición al gobierno. Estas “uniones juveniles” se
    constituyeron en verdaderas mesnadas reaccionarias que usan mazos y puños para intimidar a todo
    aquel que se oponía a las políticas regionales, controladas por los opositores al gobierno.
    Si bien las acciones de estos grupos revisten un carácter fascista por su brutalidad y desprecio
    particular a los campesinos e indígenas, lo concreto es que son expresiones renovadas del poder
    gamonal al servicio de los grandes propietarios de la tierra, organizados y financiado por éstos, y son
    parte también de toda la estructura de poder político departamental. Los propios dirigentes cívicos y
    10
    autoridades prefecturales saben que estas “uniones juveniles” son necesarias para poder aplastar la
    emergencia popular y las acciones promovidas por el gobierno del MAS.
    Prebendas, cuoteo y caudillaje, expresión de la semifeudalidad
    Una expresión de la semifeudalidad en la superestructura política es el manejo del Estado como una
    instancia de botín político o como una parcela agraria. El “cuoteo político” muy practicado en los
    gobiernos anteriores sigue siendo práctica en este gobierno. Las dirigencias acólitas al gobierno
    suelen enviar, con una carta de aval, a ciertas personas para obtener puestos de trabajo en la
    administración estatal. Esta pelea por cargos administrativos desató una verdadera crisis en el partido
    de gobierno el 2007 que generó enfrentamientos entre los “militantes” y los “invitados” del MAS. De
    igual forma el “padrinaje o compadrazgo” han sido denunciados en la administración del Estado.
    Esta práctica ha sido justificada por algunos dirigentes del MAS, quienes han demandado sus cuotas
    de poder diciendo que hay que descolonizar al Estado a través de un cambio de los funcionarios
    actuales por otros de extracción indígena.
    Las Fuerzas Armadas asesinas tienen también su cuota de poder otorgada por el gobierno para
    comprar las lealtades de los altos mandos, en ese afán Morales ha llegado a declarar que las Fuerzas
    Armadas bolivianas son ahora fuerzas revolucionarias. Varios ex comandantes de las FFAA y la
    Policía están como directores y viceministros de la administración estatal, en la Aduana Nacional, el
    Ministerio de Defensa y la Prefectura de Pando.
    Otro rasgo del manejo político del gobierno es el caudillismo de Evo Morales, quien suele ser el que
    decide quién sirve o no sirve en la administración estatal. La política que aplica Evo Morales es bajar
    el perfil (incluso con la humillación) a un dirigente que comienza a surgir con alguna fuerza en el
    MAS o eliminar a algún funcionario cuando se sale del papel escrito por el caudillo. En varios casos,
    los funcionarios cuestionados se enteraron de su eliminación, a partir de una decisión de Evo
    Morales, por la prensa. Los ex militantes del MAS Guillermo Beckar y Guido Guardia, diputado y
    senador respectivamente, denunciaron por separado casos de corrupción en el gobierno, y fueron
    enviados a la congeladora y echados del MAS.
    Para el gobierno, lo que no le sirve, se desecha. Un caso ilustrativo es el del general de Ejército César
    López, ex Presidente de la Aduana Nacional. A pesar de que algunos sectores populares cuestionaron
    ese nombramiento porque López está involucrado en la “masacre de octubre de 2003”, el gobierno de
    Evo Morales defendió al militar por ser “un gran patriota”. Pero cuando López denunció al poderoso
    ministro Juan Ramón Quintana de avalar contrabando y corrupción en el departamento de Pando,
    tuvo encima una campaña propagandística desde el gobierno que le identifica como represor de
    octubre de 2003 y autor del desarme de las FFAA (entrega de misiles a EEUU), hechos inobjetables
    desde antes que el MAS asumiera el gobierno. Aquí resalta el manejo maniqueo del gobierno que ni
    siquiera da explicaciones a sus bases acerca de por qué el “ahora” genocida era hasta hace poco un
    “militar patriota” y reserva moral del Estado. El espíritu caudillesco en el partido de gobierno
    demuestra un menosprecio hacia sus propias bases.
    Bolivia semicolonial
    Aquí podemos ver, con todos estos elementos, la supervivencia de la semifeudalidad que, ligada a la
    semicolonialidad por el dominio imperialista, desenvuelve un capitalismo burocrático.
    11
    Únicamente el oportunismo y revisionismo, junto a funcionarios del gobierno, propagan la falacia de
    que el país ya no está sometido al imperialismo. En esa tarea se han elaborado las más diversas
    teorías, desde las que dicen que el país ha roto la dominación imperialista hasta aquélla que reconoce
    como imperialismo únicamente al gobierno yanqui y oculta el papel imperialista de las potencias
    europeas y de otras, como Rusia o China.
    Las grandes inversiones yanquis y europeas en hidrocarburos y minería muestran la enorme
    dependencia de la economía nacional. A esto se suma la subordinación del país al “mercado
    internacional”. El gobierno boliviano utiliza reiteradamente un discurso antiimperialista,
    reiteradamente ataca a uno que otro funcionario o a una que otra institución del gobierno yanqui a los
    que eventualmente acusa de trabajar para la oposición.
    Una característica de la burguesía burocrática en el pasado ha sido el discurso antiyanqui, para
    privilegiar otras inversiones de otras potencias imperialistas. A nivel regional lo podemos apreciar
    con el gobierno de Chávez, que si bien tiene sus principales negocios con los yanquis, busca lazos
    con Europa o Rusia para diversificar sus opciones. Bolivia no escapa a esa lógica, ha concretado
    inversiones con la India y tiene fuerte interés de hacer inversiones con Gazprom, la más grande
    empresa de exploración de hidrocarburos del mundo, que actúa como verdadera expresión política de
    los afanes hegemónicos del gobierno ruso y su burguesía. Gazprom no es precisamente una víctima
    del negocio imperialista.
    Las poses de Evo Morales en su discurso no son antiimperialistas, son a lo mucho antiyanquis o
    antiBush, pues, como enseñó Mariátegui, no se puede ser antiimperialista sin ser anticapitalista y este
    gobierno no da un sólo paso en esa dirección.
    El Estado, palanca de una facción de la gran burguesía
    Una característica del Estado boliviano es que sirve de palanca para enriquecer a las clases
    dominantes y aplastar a los sectores populares cuando éstos emprenden luchas frontales contra el
    poder que representa.
    Este uso del Estado siempre fue criticado por los sectores académicos progresistas o por liberales de
    escritorio. En los hechos la gran burguesía y los terratenientes utilizaron y utilizan al Estado como
    palanca para obtener un sinnúmero de beneficios en sus negocios como subvenciones, créditos nunca
    pagados, licitaciones arregladas, etcétera. Los grandes negocios han sido reservados para los grandes
    socios, y el grueso de la torta para el amo imperialista.
    Se trata del capitalismo monopolista de Estado, que bajo la burguesía burocrática (representada por el
    MAS) adopta apenas diferencias anecdóticas. Una vez más, García Linera ilustra este manejo del
    Estado, esta vez, para favorecer a la facción burocrática de la gran burguesía:
    “El bloque de poder ascendente y el bloque de poder descendente, el principal mecanismo de
    presión política que tienen para consolidar posiciones es fundamentalmente el PGN
    (Presupuesto General de la Nación), el uso de los recursos estatales. Cuando uno estudia con
    atención la importancia que se tiene en la consolidación de iniciativas, por ejemplo el
    ascenso contemporáneo de la China o la modificación de las estructuras políticas en caso de
    Norteamérica, está claro que el uso del PGN es decisivo”.
    Cuando García habla del bloque de poder ascendente y del descendente se refiere por supuesto al
    gobierno y la oposición dentro de su autodenominado “proceso de cambio”. Para nosotros esto
    12
    expresa la disputa entre las facciones de la gran burguesía, la burocrática y la compradora, y no una
    lucha entre los explotados y los explotadores. Aquí lo destacable es además la confesión del Vice
    acerca del uso del poder económico del Estado para “consolidar posiciones” políticas y apuntalar a
    una de las facciones de la gran burguesía:
    “Desde cosas tan sencillas como (si) hemos de comprar tractores. ¿A quién compro?, ¿al
    empresario vinculado a Podemos (partido de Tuto Quiroga) o al empresario vinculado al
    MNR (partido de Gonzalo Sánchez de Lozada)? En esa decisión administrativa se juegan 30
    millones de dólares, ya no decir de las grandes carreteras o de las grandes inversiones para
    construir empresas o el uso de dinero que tienen que ver con la alimentación de la tropa
    (militar o policial), la confección de los uniformes o la compra de material administrativo del
    Estado. Mil millones solamente en pequeñas compras, enseres, ropa, bolígrafos, fotocopias,
    hojas, movilidades, etcétera. En esa redistribución se consolidan acuerdos que luego se los
    cobra al momento de levantar la mano en el Congreso, o que se sancionan al momento de
    preguntarles ¿dónde estuviste en septiembre de 2008?, ¿de qué lado, de aquél o de éste otro
    lado? Si estuviste de aquél lado, te perdiste de la compra de 50 millones de dólares”.
    El gobierno de Evo Morales, que se autodefine como un “gobierno del pueblo”, no hace sino utilizar
    al viejo Estado para favorecer a capitalistas afines, y quebrar (con la indiferencia) a los no afines. De
    paso consigue, a nivel político, lealtades permanentes o temporales de aliados u opositores. La
    redistribución económica, que tanto quita el sueño a los economistas liberales, es exclusivamente
    favorable a las clases dominantes a las que el viejo Estado ofrece miles de millones de dólares,
    mientras que al mismo tiempo destina migajas para el pueblo a través del bono Juancito Pinto y el
    bono Dignidad que anualmente le demanda 200 millones de dólares.
    Por eso es que la propaganda de la descolonización del Estado, de “acabar con las viejas prácticas
    estatales” y del Estado al servicio del pueblo sirve simplemente para engañar a las masas. En realidad
    García Linera está confesando cuál es la forma en que se consolida el programa de la burguesía
    burocrática, por la misma vía en que se consolidaron antes los planes de la burguesía compradora. La
    única diferencia es que ahora en el gobierno están elementos nacidos en los sectores populares,
    aunque con una vieja y gastada esencia: viejo vino en nuevos odres.
    García termina su idea del manejo de la economía para consolidar al “poder emergente” con una
    hipótesis interesante: “Esta es una hipótesis personal, en los Estados en transición, la principal
    herramienta de consolidación del bloque de poder ascendente es el PGN, más que la Policía, más
    que el discurso, aparte está por supuesto el tema de la movilización social…”.
    Los Estados en transición, a los que él se refiere, son los países del tercer mundo. Desde nuestro
    punto de vista son aquellos donde se desenvuelve un capitalismo burocrático sobre una base
    semifeudal o semicolonial en diverso grado de desarrollo y sometimiento. Lo importante de la
    hipótesis de García es que muestra que las contradicciones entre las facciones de clase burguesa o
    contradicciones con los terratenientes no son contradicciones antagónicas, no son contradicciones que
    tengan como fin destruir al Estado terrateniente burocrático ni a las otras facciones de clase. En
    última instancia se trata de repartirse los espacios de poder y los recursos que pueden ser
    aprovechados del viejo Estado, una lucha que sucede manteniendo ciertos intereses y cediendo otros.
    En un proceso revolucionario los explotados se plantean la tarea de destruir el viejo Estado y
    construir uno nuevo para crear una sociedad sin explotadores ni explotados, para acabar con la
    dominación del capital sobre la fuerza de trabajo. Ahí el papel central de las fuerzas armadas, como
    13
    columna vertebral para defender el viejo Estado, es determinante. Las declaraciones de García son
    una prueba más de que no estamos frente a un proceso revolucionario, ni que su “proceso de cambio”
    sea “paso adelante” en la construcción de una nueva sociedad.
    La aristocracia sindical
    La burguesía burocrática, a través de un discurso de ropaje popular o revolucionario, busca cooptar a
    las masas y direcciones sindicales para imponer su programa. Con este fin aplica una política
    corporativa de cooptación al movimiento popular y, cuando no logra conquistar direcciones
    sindicales, las divide o crea organizaciones paralelas.
    En Bolivia, la burguesía compradora ha buscado ganar también algunas direcciones en el campo
    popular aunque sin mucho éxito. Por su lado la burguesía compradora y terratenientes forman
    asociaciones que aglutinan a grandes y pequeños productores agrícolas, ganaderos o madereros. Esta
    estrategia les permite meter en una misma bolsa a miembros de la llamada “agroindustria”, con
    productores chicos o medianos para disfrazar así las contradicciones de clase. De esta forma pueden
    enfrentarse al gobierno y mostrar que sus organizaciones representan a todos.
    En el movimiento popular, las masas son arena de contienda y cada facción de la gran burguesía
    busca apoyo para su propio programa político. A cargo de la administración del Estado y apoyado en
    el tráfico del discurso revolucionario, el gobierno saca los mayores provechos en esta política de
    cooptar a dirigentes de sectores populares, principalmente de cocaleros (del Chapare), sindicatos
    campesinos y gremiales (comerciantes). Las cooperativas mineras, incluso cuestionadas por los
    oportunistas-funcionarios, también han sido sus aliadas desde el inicio de la gestión, con tan sólo un
    “incidente” en octubre de 2006 con los hechos de Huanuni (donde murieron varios mineros).
    El apoyo de estas estructuras no ha sido gratuito. Al margen del dinero que se envía para movilizar a
    las bases, los dirigentes han recibido oficinas nuevas, cheques para financiar “proyectos”, vehículos
    para su desplazamiento e incontables viajes a Venezuela o Cuba. En algunos casos los dirigentes
    tienen ítem pagado por el gobierno. Las direcciones sindicales no alineadas al gobierno, no reciben
    absolutamente nada, más bien son combatidas con especial fuerza, denunciadas de ser “aliadas de la
    derecha” y reprimidas sus protestas con saldos de muertos y heridos. Ahí están los casos de los
    cocaleros de Yungas de Vandiola (dos muertos), los “sin techo” de Oruro (un muerto), estudiantes
    normalistas en Arani (un muerto), movilización de Sucre (3 muertos), mineros en Caihuasi (dos
    muertos), trabajadores de zona franca en Patacamaya (un muerto); esto sin contar con las
    responsabilidades políticas del gobierno en hechos como el de Huanuni, donde hizo promesa a los dos
    sectores (mineros asalariados y mineros cooperativistas) que culminaron enfrentándose con saldos de
    muertos y heridos.
    La represión contra sectores populares no alineados al MAS es un mecanismo para anularlos. El otro
    mecanismo es la creación de sindicatos, movimientos o dirigentes paralelos. En su primer año, por
    ejemplo, el MAS no tuvo un apoyo explícito de la Central Obrera Boliviana (COB), y organizó el
    Estado Mayor del Pueblo. Los masistas trataron de levantar este organismo para movilizar a las masas
    a su favor, pero nació casi muerto y el intento quedó en el fracaso.
    El revisionismo y el oportunismo pregonan que las “organizaciones populares” surgidas este último
    año han sido creadas por las masas para “controlar” al MAS a fin de que éste no se desvíe de su
    camino. Esta ridícula afirmación tiene por objetivo ocultar que el gobierno maneja de manera
    corporativa a una costra sindical que se beneficia de las gollerías gubernamentales. Es el caso de la
    14
    CONALCAM (Comité Nacional para el Cambio), organismo creado en el seno mismo del MAS e
    integrado por algunos militantes masistas.
    Tanto en la creación de la Conalcam como Corelcam (Comité Regional para el Cambio) de El Alto
    tienen el auspicio y la anuencia del gobierno. Los ministros de gobierno han posesionado a estos
    dirigentes y, por ejemplo, Fidel Surco, presidente del Conalcam, coordinó directamente las
    movilizaciones en el Palacio de Gobierno durante los enfrentamientos con la “media luna”.
    El papel del revisionismo
    En nuestro país no existe un partido revolucionario, por ello a lo largo de la historia el pueblo
    boliviano no pudo identificar claramente a los enemigos de la revolución. Los partidos comunistas de
    membrete siempre se mantuvieron a la cola de la burguesía burocrática, y llegaron a caracterizar
    como “progresistas” a algunos gobiernos militares. Aquí es importante mencionar su participación en
    el gobierno de la Unidad Democrática Popular (UDP), denominado de izquierda, como una sencilla
    muestra de que siempre han abogado por la tesis revisionista del “mal menor” y de “cerrar paso a la
    derecha”. Muchos de estos partidos terminaron luchando “en contra de la dictadura y por el retorno a
    la democracia”.
    A esto se suman las organizaciones autotituladas de izquierda o de “intelectuales”, muy influenciados
    por el postmodernismo y el indianismo. Estos “izquierdistas” niegan de manera soterrada o abierta el
    papel del proletariado en el proceso revolucionario y la necesidad del Partido revolucionario. Uno de
    los principales representantes de esta corriente es el vicepresidente de la República, Álvaro García,
    que está acompañado de toda una camada de “pensadores” que levantan “novísimas teorías” acerca
    del sujeto de transformación revolucionaria. Estas “lumbreras” identifican al indígena, a los
    movimientos vecinales o a los “movimientos sociales” como los elementos transformadores de la
    sociedad (incluso hubo quien planteó que el nuevo sujeto histórico es el migrante). Toda una serie de
    especulaciones para negar el papel histórico del proletariado y, principalmente, de su Partido.
    Por otro lado está la estrechez del trotskysmo, que carece de una estrategia de poder y que, con su
    obrerismo, ha menospreciado el papel del campesinado como clase. Aunque existe una tradición
    trotskysta en el país, esa particular experiencia ha sido nefasta porque ha conducido a las masas a un
    camino sin salida y a la derrota permanente. Su menosprecio a la potencialidad revolucionaria del
    campesinado ha generado que este sector desarrolle una animadversión al marxismo.
    En términos generales, los revisionistas están participando del gobierno o tienen una posición
    ecléctica frente al denominado “proceso de cambio”. En el gobierno están los partidos comunistas de
    membrete, así como organizaciones autodenominadas de izquierda (PCML, PCB, PS, MG, entre
    otros), cuyo fin es constituirse como escudo ideológico del gobierno y justificar el programa
    reformista del MAS. Su eterno argumento está centrado en el temor a una intervención del
    imperialismo yanqui. Para contrarrestar su miedo, trabajan en apuntalar al gobierno y apoyar las
    concesiones a la facción compradora y los terratenientes. Cuando la lógica del gobierno es conciliar
    intereses con las transnacionales (vía nuevos impuestos o “nacionalización”) o con los terratenientes
    y burgueses compradores (vía pactos, como en la propuesta constitucional), llaman a la gente a
    “profundizar el proceso”. Esta “profundización” no es otra cosa que la ejecución del programa
    burgués burocrático del gobierno, pero centralmente reestructurar el viejo Estado terrateniente en
    función de darle nueva vida y traicionar los verdaderos intereses de las masas.
    Cuando el revisionismo encuentra “errores” en el gobierno, los atribuye a la existencia de
    “funcionarios malos”. El “compañero Evo” es “el bueno” y los ministros de su entorno son “los
    15
    malos”. Incluso han levantado la teoría del “presidente cautivo”, con la que limpian la cara de Evo
    Morales para que las masas mantengan su confianza en el caudillo.
    Ahora estos revisionistas --partidarios acérrimos del frentismo en el pasado y que incluso levantaron
    armas en alianza con corrientes católicas, indianistas y foquistas-- pretenden echar la culpa de su
    derrota a la concepción de Partido, cuando en los hechos nunca aplicaron la concepción leninista del
    Partido. Sus manotazos de ahogado apuntan a “crear” una estrategia de poder a partir de las
    organizaciones populares, sin necesidad de organizar una vanguardia política, y a negar el papel de la
    violencia revolucionaria. Su más clara dirección se encamina a fabricar organizaciones electorales
    para presentarse a pugnar en “elecciones democráticas”.
    El poder nace del fusil. Eso lo reafirma la práctica política de nuestro pueblo en estos últimos
    tiempos. La rebelión de octubre de 2003 no pudo avanzar más allá debido a la falta de dirección
    política, es decir de un Partido revolucionario y a la ausencia de una fuerza armada revolucionaria. En
    ese momento las organizaciones populares buscaron organizar una Asamblea Nacional Popular
    Originaria; muchos gritaron “ahí está el nuevo poder”, pero el poder no se crea ni se sostiene con los
    discursos de los dirigentes populares. Por eso la gran lección del movimiento popular fue y es la
    necesidad de organización política. Ese momento concreto también mostró las limitaciones y
    dificultades de quienes asumimos el maoísmo, y nos ha planteado las tareas futuras.
    La necesidad de organizar el Partido del proletariado
    Sin un partido revolucionario, el pueblo boliviano no podrá conseguir sus sueños de liberación. Los
    comunistas debemos organizar y construir el Partido del proletariado que sea capaz de constituirse en
    vanguardia organizada del pueblo para hacer la revolución. Ésa es la tarea más urgente en este
    momento. Sin esa concepción no puede haber partido revolucionario.
    La lucha permanente de las masas nos señala la urgente necesidad de construir la vanguardia
    revolucionaria del pueblo. El pueblo boliviano tiene una rica experiencia de enfrentamiento contra las
    clases dominantes, pero ha carecido de una dirección proletaria para hacer la revolución. En estos
    años de formación y desarrollo del capitalismo burocrático en el país, los comunistas no han podido
    cumplir su papel por no ver con claridad a los enemigos del pueblo. Los intentos de crear el campo
    popular y construir el camino de la revolución, que significa crear los tres instrumentos para hacer la
    revolución (el Partido, el Ejército y el Frente), han sido desviados por direcciones revisionistas que
    han traicionado de mil maneras a las masas y devinieron en organizaciones electoreras o frentistas
    para eludir el camino de la violencia revolucionaria.
    Pero la crisis del capitalismo burocrático se agudiza sin pausa. Los procesos de reestructuración
    estatal son cada vez de menos aliento y es por eso que la única salida que tienen los explotados en
    Bolivia es hacer la Revolución de Nueva Democracia, proceso que implica la fundamental tarea de la
    construcción del Partido Comunista.
    Concebimos que esta construcción tiene características particulares, de acuerdo a las luchas del
    pueblo boliviano, guiado por el marxismo-leninismo-maoísmo con una aplicación a las condiciones
    concretas de nuestro país, a sus leyes particulares y a su tradición de lucha.
    El Partido de la clase no es para participar en elecciones o para conseguir ciertas mejoras a las
    difíciles condiciones de vida de las masas, tiene que ser un Partido para hacer la revolución mediante
    la Guerra Popular, para hacer la Revolución de Nueva Democracia y la Revolución Socialista, y
    16
    marchar al Comunismo a través de Revoluciones Culturales; por ello, la construcción del Partido es la
    tarea estratégica de los maoístas bolivianos.
    No votar, desarrollar un verdadero movimiento popular
    El viejo Estado se apresta a reestructurarse a través de una nueva Constitución y eso no traerá
    solución a los profundos problemas de nuestro pueblo. La propuesta constitucional sólo apunta a
    sellar el pacto de las clases dominantes y a implementar el programa de la burguesía burocrática,
    dando así un respiro al viejo Estado terrateniente burocrático.
    Las condiciones de miseria, explotación y servidumbre no serán solucionadas con una reforma
    constitucional. Para una verdadera solución es necesario hacer una verdadera revolución y acabar con
    la fuente de todos estos males: la semifeudalidad (la explotación del pueblo a manos de los
    terratenientes), el capitalismo burocrático (la explotación que hace la gran burguesía) y la opresión
    imperialista.
    El pueblo no conquista sus derechos y su liberación haciendo un cambio de leyes sino aplicando
    violencia revolucionaria y tomando el poder en sus manos para transformar nuestro país en una
    sociedad justa, que acabe con la explotación, reconquiste nuestros recursos de verdad, transforme
    nuestro aparato productivo y garantice la alimentación, la educación y la salud del pueblo.
    El pueblo boliviano necesita construir un movimiento popular independiente del gobierno con una
    visión de clase. Construir el campo popular no será fácil, pero con una dirección revolucionaria lo
    conseguirá y así dejará el engaño reformista para encaminarse en un camino revolucionario.
    El pueblo no puede esperar nada de estas elecciones, por el contrario debe rechazar este acto
    convocado por el viejo Estado y sus clases dominantes. NO VOTAR. Ni por el Sí ni por el No,
    porque ambas opciones están pensadas para avalar al gobierno o a la oposición. Nuestro rechazo es al
    sistema mismo que es el que genera hambre, miseria y explotación. Somos conscientes de que nuestro
    llamado es aún una voz pequeña, pero nuestra posición es de principio. La historia ha enseñado que
    quienes en este momento son minoría, mañana pueden ser mayoría, lo principal es coger la ideología
    correcta y señalar el camino. Nuestro camino es sinuoso pero el futuro es brillante, señalaba el
    Presidente Mao. No es menos cierto eso hoy, principalmente porque nadamos contra la corriente y es
    necesario aprender a hacerlo. Nos oponemos con fuerza a este sistema de explotación y por ello
    rechazamos el llamado de las clases dominantes a votar. Es necesario que el pueblo se organice y
    retome su camino revolucionario.
    ¡¡NO VOTAR, DESARROLLAR UN VERDADERO MOVIMIENTO POPULAR!!
    ¡¡CONSTRUIR EL PARTIDO DE LA CLASE!!
    ¡¡ABAJO EL VIEJO ESTADO TERRATENIENTE BUROCRÁTICO!!
    ¡¡CONQUISTAR LA TIERRA Y DESTRUIR EL LATIFUNDIO!!
    Bolivia, enero de 2009
    Frente Revolucionario del Pueblo m-l-m

    Comentelo y debatanlo.

    rebelderojo
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    Re: Listado de paises socialistas o en (des)vias de socialismo en la actualidad.

    Mensaje por rebelderojo el Lun Ago 23, 2010 8:57 pm

    te faltaron los de la ex URSS que estan renaciendo y grecia que es fundamental (KKE)

      Fecha y hora actual: Vie Oct 24, 2014 4:20 pm