Ines Armand

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Mensaje por Gen el Lun Ago 16, 2010 12:59 pm

Hace poco he leido que Lenin tuvo una amante parisina llamada Ines Armand y de la cual se dice que contrayó una enfermedad (muy dudoso). ¿Alguien sabe algo acerca de ella?
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Mensaje por Roza Shanina el Lun Ago 16, 2010 2:00 pm

Qué rabia me da que las mujeres revolucionarias se las conozca por "fue la amante de...", "fue la compañera de...", etc etc.

Os dejo un artículo clarificador sobre ella y aconsejo su lectura, pues descubriréis una buena revolucionaria:


Inessa Armand


Injustamente, Inessa Armand es más conocida por los historiadores como amante de Lenin que como dirigente bolchevique. Lo cierto es que también fue amiga y camarada de Nadhezda Krupskaia, la compañera de Lenin y, lejos de las intrigas pasionales que algunos chismosos de la historia hubieran preferido, ésta –conociendo el amor que había nacido entre su compañero y su amiga– les ofreció hacerse a un lado. Sin embargo, el respeto y el cariño que tanto Inessa como Lenin le profesaban hicieron que resignaran una posible relación amorosa y mantuvieran, hasta la temprana muerte de Inessa, una intensa colaboración política revolucionaria.

Lo que no destacan los historiadores es que, a pesar de su corta vida, Inessa Armand mostró ser una de las más destacadas dirigentes del proletariado internacional.

Inessa nació el 8 de mayo de 1874. A los 19 años, se casó con Alexander Armand y juntos abrieron una escuela para niños campesinos. Inessa organizó también un grupo de ayuda para las mujeres de sectores populares. Cuando las autoridades le prohibieron establecer una escuela dominical para trabajadoras, murió su ilusión en la posibilidad de reformas sociales. Entonces, se unió al Partido Socialdemócrata Ruso para luchar por la emancipación de la clase obrera.

Inessa distribuía propaganda ilegal y, luego de ser arrestada en 1907, se la sentenció a dos años de exilio en Siberia. Logró huir a París, donde encontró a Lenin y otros bolcheviques. En 1911, fue nombrada Secretaria del Comité de las Organizaciones Extranjeras establecido para coordinar a los grupos de bolcheviques del oeste europeo. También ayudó a Lenin a establecer una escuela partidaria de formación marxista en Longjumeau (Francia).

En julio de 1912, regresó a Rusia para organizar una campaña que les permitiera, a los bolcheviques, obtener diputados en la Duma. Dos meses más tarde fue encarcelada. Luego de su liberación fue a vivir con Lenin y Nadezdha Krupskaia.

En esa época inició su trabajo como editora del periódico Rabotnitsa (Mujer Trabajadora), una publicación del Partido Bolchevique destinada a las obreras. Ya para entonces resonaban los tambores de la Iº Guerra Mundial, ante la cual la mayoría de los socialdemócratas se transformaron en socialpatriotas, apoyando a sus burguesías nacionales en la conflagración bélica en la que murieron millones de trabajadores. Ante esta crisis de la socialdemocracia, Inessa distribuyó propaganda urgiendo a las tropas aliadas a volver sus armas contra su propia burguesía y dar inicio a la revolución socialista. Fue a Suiza, en marzo de 1915, para organizar la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas contra la guerra. Y fue parte también de la delegación bolchevique en las Conferencias de Zimmerwald y Kienthal que reunieron a los socialistas internacionalistas.

Luego de la Revolución Rusa, en octubre de 1917, Inessa fue miembro del Comité Ejecutivo del Soviet de Moscú.

En el Congreso de Mujeres Obreras y Campesinas de 1918 dio un discurso sobre la necesidad de liberar a las mujeres de la esclavitud doméstica. "Bajo el capitalismo, la mujer obrera debe soportar el doble fardo de trabajar en la fábrica y luego realizar las tareas domésticas en el hogar. No solamente debe hornear y tejer para el patrón, sino que también debe lavar, limpiar y cocinar para su familia… Pero hoy es diferente. El sistema burgués está en vías de desaparición. Nos acercamos a la época de construcción del socialismo. Para reemplazar los millones y millones de pequeñas unidades económicas individuales, de cocinas rudimentarias, malsanas y mal equipadas y el incómodo lavado a colada, debemos crear estructuras colectivas ejemplares, de cocinas, comedores y lavanderías".

En febrero de 1919, integró la Misión de la Cruz Roja Rusa para repatriar a los prisioneros de guerra. A su regreso a Petrogrado, Inessa fue elegida para la dirección del Genotdel, el organismo de las mujeres del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Desde allí, apoyó la legislación a favor del aborto, combatió la prostitución, impulsó la protección social de madres e infantes y la participación política de obreras y campesinas.

En 1920, dirigió la Iº Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas, pero al poco tiempo contrajo cólera y murió a los 46 años.
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Mensaje por Chus Ditas el Mar Ago 05, 2014 1:53 pm

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Inessa Armand (Elisabeth-Inès Stéphane d'Herbenville)

...  Cuando Lenin e Inessa se conocieron en París ella era viuda. Su padre había sido francés, su madre inglesa. Inessa había vivido en Rusia desde muy niña, y en algún libro aparece con esa nacionalidad en vez de su nacionalidad francesa. Se casó muy joven con Alexander Armand, tuvo cinco hijos con él, pero su matrimonio ya naufragaba cuando Inessa tuvo una relación de corta duración con su cuñado, Vladimir Armand, quien murió de tuberculosis en 1909, momento en el que Inessa se trasladó con tres de sus hijos a París (tras acuerdo con su marido Alexander, quien continuó apoyándola allí económicamente). Antes de eso ya había estado involucrada en la actividad revolucionaria y fué deportada durante un tiempo por el Ministerio del Interior al extremo norte de Rusia. En París se puso rápidamente en contacto con la facción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Su fluidez en ruso, francés e inglés le garantizó una cálida bienvenida en los círculos cercanos a Lenin, siempre necesitado de colaboradores que tradujeran la gran cantidad de correspondencia que recibía y escribía.

Inessa Armand era una mujer de excelente aspecto a sus treinta y tantos años, con cabello largo ondulado, castaño. Se la podía considerar una mujer guapa de atractiva figura, a pesar de cinco partos y no tener demasiada estatura. Las imágenes de los libros de historia soviética nunca hicieron justicia a su aspecto físico - siempre hubo reticencias a admitir que Lenin e Inessa fueran realmente amantes, por lo que se especula que alguna mente estrecha en materia sexual tratara de hacerla parecer visualmente menos atractiva de lo que era. Su aspecto era tal que los agentes de la Ojrana (policía política zarista) subestimaron su edad en varios años e incluso hubo una valoración en una ficha política en la que se consideraba que era demasiado joven como para ser una revolucionaria efectiva. En París tuvo una actitud sexual desinhibida y se le conocieron distantas relaciones extramaritales.

La relación entre Lenin e Inessa Armand debió comenzar lentamente. Inessa escribió en algún momento, al propio Vladimiro, elocuentemente acerca de su pasión por él cuando le veía: ... en ese momento yo estaba terriblemente asustada de tí y el deseo existía al verte, pero en cuanto se me venía a la mente NK [Krupskaya], al instante se apagaba la llama, perdía el control y me comportaba como una tonta que no sabía qué decir.

Sólo en Longjumeau, en el otoño siguiente y tras una temporada de intenso trabajo en la escuela del partido, Inessa escribe que se siente tranquila y poco a poco se va acostumbrando a la situación y a Lenin: ...  en ese momento yo definitivamente no estaba enamorada de ti, pero aun así te quería mucho.

Ninguna carta escrita por Vladimiro sobrevive para demostrar que él a su vez se enamoró de ella, lo que ha llevado a algunos autores a concluir que no hubo romance. Pero el silencio epistolar de Lenin no es sorprendente, dado que a mediados de 1914, cuando la relación se había desvanecido, él le pidió que le devolviera la correspondencia habida entre ellos, probablemente para destruir la evidencia de lo que había ocurrido y las interpretaciones que se le pudieran dar en un futuro cercano.

Los amigos, compañeros y conocidos del líder bolchevique dieron por sentado que los dos estaban teniendo una aventura entre 1910 y 1912, habiendo testimonios de varios marxistas franceses y de Lidia Fotieva, una de las secretarias de Lenin, quien después de la Revolución de Octubre recordó un cierto distanciamiento entre Lenin y Nadya Krupskaya cuando en septiembre de 1911 Inessa se trasladó a la Rue Marie-Rose y vivía en el portal de al lado de la casa de Lenin.

De lo que no hay dudas es acerca de que Nadya fue siempre la querida esposa de Vladimiro, su más directa colaboradora y la más eficiente organizadora de la actividad política y personal de Lenin, quien siempre salvaguardó los intereses de su mujer y en ningún caso se alejó de ella (ni aceptó los ofrecimientos de Nadya de alejarse de él si existía otra mujer de la que se hubiera enamorado), ni siquiera en los posibles momentos más tórridos de la relación con Inessa.

Por otro lado, no hay evidencias de que Nadya e Inessa sintieran hostilidad entre ellas, trabajaron juntas constantemente y en la escuela del partido en Longjumeau (una docena de kilómetros al sur de París) organizada a finales de 1911, donde los Ulianov alquilaron un apartamento en La Grande Rue, Inessa Armand y sus hijos fueron vecinos y estaban juntos constantemente. Lenin y Nadya se lamentaban a menudo porque su matrimonio no había tenido hijos y la presencia de la descendencia de Inessa trajo alegría a la pareja Ulianov, actuando como el tío y la tía de los jóvenes no sólo en París, sino años más tarde en Moscú y tras la muerte de Inessa...
—texto encontrado en internet (en el foro australiano Ozleft) traducido del inglés en la red de manera automática. Supuestamente son extractos  pertenecientes al capítulo Lenin, Inessa Armand y Kruspskaya y otro capítulo más, del libro Lenin: una biografía, escrito por Robert Service en 2000, páginas 414 - 416 y 197 - 200.


Última edición por Chus Ditas el Mar Ago 05, 2014 10:55 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Chus Ditas el Mar Ago 05, 2014 10:48 pm

Se pueden dar más detalles biográficos de Inessa Armand buscando en internet: (casi todo sacado de las Wikipedias francesa e inglesa)

Los padres de Inessa pertenecían al mundo del espectáculo, actriz ella y afamado cantante de ópera, él, falleciendo el padre cuando la hija contaba apenas 5 años de edad, marchando a vivir con la abuela y una tía a la ciudad de Moscú, en donde ejercían como maestras.

Casó con 19 años con Alexander Armand, rico industrial del sector textil, con quien tuvo tres, cuatro o cinco hijos (no está claro, quizás porque alguno falleciera) y con quien compartía inquietudes sociales, de manera que abrieron una escuela para hijos de campesinos en los alrededores de Moscú y ella participó en una organización caritativa dirigida a mujeres que ejercían la prostitución en la capital rusa.

En 1903 ingresó de forma clandestina en el Partido Obrero Socialdemócrata influida por las ideas revolucionarias de su cuñado, Boris (o Vladimiro) Armand. En junio de 1907 fue condenada por distribuir propaganda ilegal a dos años de destierro en una ciudad del norte de Rusia, en donde se cree estuvo acompañada por su cuñado hasta la muerte de este por tuberculosis.

A finales de 1908 o principios de 1909, Inessa se saltó el confinamiento y ayudada por su marido marchó a París, en donde conoció a Vladimir Lenin y otros líderes revolucionarios exiliados en Francia. Inessa colaboró estrechamente con los bolcheviques alcanzando a dirigir la secretaría del Comité de Relaciones Exteriores que se formó para coordinar todos los grupos marxistas bolcheviques de la Europa occidental.

Entre 1910 y 1912 se supone que Lenin y Armand vivieron un romance con la aquiescencia, o al menos sin oposición, de Nadya Krupskaya.  

Inessa volvió a Rusia en el verano de 1912 para colaborar en la organización de la campaña bolchevique a la Duma. Tras dos meses de actividad fue arrestada y encarcelada, siendo liberada en marzo de 1913 tras pagar una abultada fianza. Una vez más abandonó de forma ilegal Rusia para vivir con Lenin y Nadezhda Krupskaya en la región polaca de Galitzia, donde escribió artículos para la revista feminista y revolucionaria Rabotnitsa y en donde tuvo grandes discusiones políticas con Lenin acerca de aspectos de la liberación femenina y el amor libre por ella habitualmente propugnado.

En marzo de 1915, Inessa se mudó a Suiza y organizó allí la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, opuesta a la Primera guerra mundial. No queda claro si Inessa estuvo en una unidad de enfermeras de la Cruz Roja en algun hospital que recibía heridos del frente y en donde pudo contraer cólera, enfermedad que la llevaría a la muerte en 1920.

Cuando en marzo de 1917 el zar Nicolás II abdicó, los dirigentes bolcheviques, entonces en el exilio, decidieron volver a Rusia para influir en el rumbo político del país. El ministro de asuntos exteriores alemán dispuso un tren especial hacia Petrogrado para Inessa Armand, Lenin y otros 26 líderes comunistas con la esperanza, más o menos encubierta, de que sus actividades de agitación antibelicistas ayudasen a lograr un armisticio en el frente oriental.

Tras la revolución de Octubre Armand formó parte de la ejecutiva del Soviet de Moscú, puesto desde el que criticó duramente la firma del Tratado de Brest-Litovsk. En el Congreso de Mujeres Obreras y Campesinas de 1918 pronunció un comentado discurso***, considerado como atrevido en materia de organización social, sobre la liberación femenina de las tareas del hogar. Tras regresar a Petrogrado desempeñó hasta 1920 la jefatura de Zhenotdel, una organización que reclamaba la igualdad de sexos en el Partido Comunista y los sindicatos soviéticos. Desde allí, apoyó la legislación a favor del aborto, luchó contra la prostitución, e impulsó la mejora de protección social de madres e hijos y la participación política activa de las mujeres obreras y campesinas.

Durante la primavera de 1920 impulsó la aparición del periódico feminista Kommunistka, entre cuyos temas destacaban «los aspectos de la emancipación femenina y la necesidad de efectuar cambios profundos en la relación entre sexos».

El quinto número de esta publicación publicaría el obituario de la propia Inessa, que moriría en Beslán tras contraer el cólera durante unas vacaciones en el Caúcaso, según unos, y en su actividad como enfermera durante la Gran guerra europea, según otros.
 
Se hacen muchas suposiciones acerca de la correspondencia mantenida ente Inessa Armand y Vladimiro Lenin en los nueve años durante los que trataron, trabajaron juntos y tuvieron amistad (extensible a Nadya y los hijos de Inessa, quienes tuvieron relación amistosa con los Ulianov durante en Rusia), en especial sobre la posible existencia de cartas de contenido íntimo que se cree están en posesión del Instituto de Investigaciones sobre Marxismo-Leninismo de Moscú o que probablemente fueran destruidas por el propio Vladimiro tras acabar su relación íntima con Inessa Armand, una revolucionaria comunista y feminista que merece ser recordada por algo más que por el hecho, nunca fehacientemente probado, de haber sido amante de Lenin.

*** (...) Bajo el capitalismo, la mujer obrera debe soportar el doble fardo de trabajar en la fábrica y luego realizar las tareas domésticas en el hogar. No solamente debe hornear y tejer para el patrón, sino que también debe lavar, limpiar y cocinar para su familia… Pero hoy es diferente. El sistema burgués está en vías de desaparición. Nos acercamos a la época de construcción del socialismo. Para reemplazar los millones y millones de pequeñas unidades económicas individuales, de cocinas rudimentarias, malsanas y mal equipadas y el incómodo lavado a colada, debemos crear estructuras colectivas ejemplares, de cocinas, comedores y lavanderías (...)



Última edición por Chus Ditas el Miér Ago 06, 2014 10:33 am, editado 3 veces
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Mensaje por Dlink el Miér Ago 06, 2014 12:21 am

Roza Shanina escribió:Qué rabia me da que las mujeres revolucionarias se las conozca por "fue la amante de...", "fue la compañera de...", etc etc.

No te sulfures, es normal que se relacione a personajes poco conocidos con otros más famosos. Lo cual no significa que esta persona se le reconozcan más o menos sus logros, sino que simplemente no se la conoce tanto.
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Mensaje por Benja el Jue Sep 04, 2014 2:49 pm

A los 19 años, se casó con Alexander Armand y juntos abrieron una escuela para niños campesinos.

Sólo ya por ese detalle me quito el sombrero. ¿Qué persona hoy en día con 19 años funda una escuela? ¿Qué estamos haciendo con nuestra juventud?
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Mensaje por RioLena el Jue Sep 04, 2014 9:05 pm

Benja, los 19 años de una mujer culta, proveniente de la pequeña burguesía, casada, quien sabe si por intereses económicos, y con un cierto bagaje teórico-práctico político en contra del zarismo, no tienen absolutamente nada que ver con los 19 años de ahora, ni por madurez, ni por espectativas de vida, ni por alienación implícita al sistema. Contextos históricos distintos, situaciones concretas, análisis concretos ...

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Mensaje por Benja el Vie Sep 05, 2014 1:54 am

RioLena escribió:
Benja, los 19 años de una mujer culta, proveniente de la pequeña burguesía, casada, quien sabe si por intereses económicos, y con un cierto bagaje teórico-práctico político en contra del zarismo, no tienen absolutamente nada que ver con los 19 años de ahora, ni por madurez, ni por espectativas de vida, ni por alienación implícita al sistema. Contextos históricos distintos, situaciones concretas, análisis concretos ...
   

Eso es muy cierto. Sencillamente me recreaba al imaginarme cómo podría ser conversar con alguien así, sus reflexiones sobre el mundo, sus metas y motivaciones. Pensar sobre el futuro de la educación, qué se debe enseñar y cómo es algo que consume una parte importante de mi tiempo.
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Mensaje por RioLena el Mar Ene 22, 2019 11:53 am

Inessa Armand, el amor furtivo de Lenin

Libardo Muñoz

Semanario colombiano Voz - julio 2017


La humanidad progresaría mucho más, si la inteligencia de la mujer no fuese rechazada y anulada, sino que pudiera obrar” - Lenin

Un hombre de mediana estatura, camina entre las sombras de la noche parisiense, luce un gabán gris, grueso, algo raído.

Cualquiera podría confundir a este andante solitario con un mendigo salido de uno de esos callejones húmedos y fríos, lleva una gorra grasienta, de ferroviario, calada de tal forma que le oculta casi toda la cara.

El caminante nocturno es Lenin quien se escurre por la calle de Saint-Jacques y toca en el número 241, como ya lo ha hecho otras veces. Va a oír a Inés Armand, quien toca al piano obras de Beethoven. Por la ventana se escapan las notas del “Claro de Luna”, una de las preferidas del líder revolucionario, que aprovecha un extraño receso en la intensidad de la lucha.

La espigada mujer sentada al piano es Inessa Armand, a quien la historia conocería como “la francesa de la Revolución Rusa” o también “La Tovarich Inessa Armand”. La belleza de “La francesa de la Revolución Rusa” deslumbra a más de uno entre ellos a Lenin, con quien tendría un romance que, en voz baja, todos llamarían “El Triángulo Rojo”. La Krupskaia, mujer de Lenin, sabe que ella misma es parte del triángulo y así pasaría a la historia.

En una casa alquilada la camarada Inés organiza alojamientos secretos y comedores donde en tiempos difíciles Lenin, la Krupskaia, simpatizantes e intelectuales distinguidos de Europa, cenan juntos en las noches.

Inés ya ha sufrido cárcel, se escapa de un destierro de Mezen, un lejano pueblo ruso fundado en 1780, a orillas del río del mismo nombre, que hoy existe con apenas 4000 habitantes, a donde fue enviada por ser sorprendida distribuyendo volantes revolucionarios.

La Tovarich Inessa

Nació “La Tovarich Inessa” como Elizabeth Inessa Stephane de Herbanville, en París el 8 de mayo de 1874, durante la Tercera República Francesa, es conocida también por su capacidad como escritora y revolucionaria.

Inés no recoge del suelo su gusto por el arte, es hija de Theodore Pecheux de Herbenville, un conocido cantante de ópera y de Nathalie Wild, actriz inglesa. Cuando cumple 5 años de edad muere su padre y la envían a Moscú con su abuela y una tía, ambas maestras que se esmeran en darle una buena educación, avanzada para la época.

Inés se casa muy joven, con apenas 19 años, su marido es un próspero empresario textil, con quien tuvo cuatro hijos. Luego de una tormentosa separación, en 1902, Inés inicia una nueva relación con un cuñado.

En 1903 Inés se afilia al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso y emprende labores clandestinas, paga cárcel y al fugarse del primer destierro consigue llegar a París, desafiando la nieve y el hambre.

Francia hierve de conspiradores, entre ellos Lenin, con su legendario gabán raído que lo hace parecer como si estuviera pagando “votos de pobreza” según se dice en las filas del partido.

La cárcel y las privaciones no logran opacar la presencia de Inés: conserva su lozanía, es alta, de ojos negros y luce una cabellera castaño claro, al verla nadie puede creer que tenga cinco hijos, tendría un biznieto al que nunca conoció, llamado Regís Debray.

Desde un comienzo Inés tiene claro que debe entregarse siempre a la defensa de la mujer. Habla de manera fluida además de su francés natal, ruso, inglés y alemán.

Cuando Lenin la escucha escribe: “La humanidad progresaría mucho más, si la inteligencia de la mujer no fuese rechazada y anulada, sino que pudiera obrar”.

Noches de Beethoven

El piano no tiene secretos para Inessa, y recorre las más exigentes composiciones de Beethoven, su autor preferido que resuena en salas de las clases burguesas de París.

Inés hace suya una afirmación de Bakunin, precursor revolucionario quien dice: “todo será destruido, nada subsistirá, sólo una cosa no pasará y subsistirá eternamente: la novena sinfonía de Beethoven”. Inés repite esas palabras con frecuencia.

Oyendo a Inés tocar “Para Elisa” Lenin decide una noche, sin dudarlo un instante, confiarle la dirección de la Escuela Revolucionaria de Longjuneau, cerca de París, donde el propio Lenin expone en largas conferencias sobre la reforma agraria de Stolypin. Después cenarían y brindarían con buenos vinos, incluida la Krupskaia.

El dominio de varios idiomas le significa a Inés que Lenin la asigne para ocupar la Secretaría de Relaciones Exteriores del Partido Comunista, cargo en el cual se encarga de coordinar a los grupos revolucionarios que irrumpen en Europa.

La emigración clandestina

Por toda Europa, la emigración clandestina rusa se esparce incontenible a través de muchas fisuras que el poder del zar no puede tapar. Lenin anda por París, Gorky está en Capri, Trotsky ya lleva varias semanas en Viena, donde ha conseguido publicar “Pravda” con las uñas, y no sólo imprimirlo sino enviarlo a San Petersburgo en cuanto medio de transporte consigue, logra pagar a unos contrabandistas que llevan el periódico por las aguas del Mar Negro.

El Estado Mayor de la Revolución Rusa se mueve con pasmosa magia diplomática entre gobiernos vecinos, y burla la cada vez más confundida gendarmería enemiga, interna y externa.

El romance de Lenin con “La francesa de la Revolución Rusa” se encuentra en su mayor intensidad entre 1911 y 1917, ya nada lo puede ocultar.

Inés, en 1914, en el Día Internacional de La Mujer, crea el periódico “Rabotnisa” (La obrera). Representó ese mismo año al Partido Bolchevique en la Conferencia Socialista de Bruselas. Al año siguiente organizó en Suiza la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas contra la Guerra”.

Al abdicar Nicolás II, y ya en plena Revolución de Octubre Inessa Armand se transforma definitivamente en una militante del Partido Comunista.

Fin al “triángulo rojo”

De inmediato Inés organiza el Primer Congreso de Obreras y Campesinas, al que llegan más de mil delegadas, con propuestas como creación de lavanderías, cocinas públicas, guarderías infantiles. Lenin habla en ese congreso y dice: “…las reformas comunistas van a barrer por primera vez en la historia, todo lo que hace inferiores a las mujeres”.

Cuando faltaba poco para su muerte tanto Inés como Lenin deciden ponerle fin a “El triángulo Rojo”. Un fragmento de una extensa carta de Inessa Armand a Lenin dice: “Tu y yo hemos roto. ¡Hemos roto! ¡Hemos roto querido mío! Lo sé, lo siento, nunca vendrás aquí. Cuando miro los mismos lugares de siempre, veo con claridad, como nunca lo vi antes, que espacio tan grande ocupabas en mi vida, aquí en París…”.

Cuando apenas tenía 46 años de edad “La Tovarich Inessa”, una epidemia del cólera se llevó para siempre el 24 de septiembre de 1920, a esta mujer a quien los bolcheviques llamarían “La Francesa de la Revolución”.

Una de esas travesuras del destino hizo que la muerte de Inessa fuera anunciada en la quinta edición del periódico comunista, “Komunistka” que ella había creado para divulgar asuntos de la mujer.

Inessa Armand tuvo funerales de Estado y fue la primera mujer sepultada en el Muro del Kremlin, en Moscú, cerca de su amor furtivo: Vladimir Lenin.


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