¿Abolición del Estado?

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Shenin
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Sáb Mar 06, 2010 1:08 pm

individualismo militante escribió:Un fragmento del libro de Alexander Berkman "El ABC del comunismo libertario" sobre el poder de decisión en la dictadura del proletariado. A ver que opináis:

Consiguió el dominio completo de los bolcheviques sobre un país de 140
millones de habitantes. En nombre de «la dictadura del proletariado» una
organización política, el partido comunista, se convirtió en el dirigente
absoluto de Rusia. La dictadura del proletariado no era la dictadura por el
proletariado. Millones de personas no pueden ser todos ellos dictadores.
Tampoco pueden ser dictadores los millares de miembros de un partido. Por
su misma naturaleza una dictadura está limitada a un pequeño número de
personas. Cuantas menos sean, tanto más fuerte y más unificada es la
dictadura. La realidad es que la dictadura se encuentra siempre en las manos
de una persona, el hombre fuerte, cuya voluntad fuerza siempre al
consentimiento de sus codictadores nominales. No puede ser de otra forma,
y así ocurrió con los bolcheviques.
El dictador real no era ni el proletariado ni siquiera el partido comunista.
Teóricamente el poder lo tenía el comité central del partido, pero en realidad
lo ejercía el círculo íntimo de ese comité, denominado buró político o
«politburó». Pero incluso el politburó no era el dictador real, aunque sus
miembros eran menos de una veintena. Pues en el politburó existían
diferentes puntos de vista sobre cada cuestión importante. como tiene que
ocurrir cuando existen muchas cabezas. El dictador real era el hombre cuyo
influjo se aseguraba el apoyo de la mayoría del politburó. Ese hombre era
Lenin, y fue él quien constituía la verdadera «dictadura del proletariado»,
del mismo modo que Mussolini, por ejemplo, y no el partido fascista, es el
dictador en Italia. Siempre fueron los puntos de vista e ideas de Lenin los
que se llevaron a cabo, desde el comienzo mismo del partido bolchevique
hasta el último día de la vida de Lenin; y se llevaron a cabo cuando todo el
partido se oponía a su opinión y cuando el comité central atacaba duramente
sus propuestas en su primera presentación. Fue Lenin el que venció siempre,
y fue su voluntad la que prevaleció. Y esto ocurrió en todos los períodos
críticos de la historia bolchevique. No podía ser de otra manera, pues la
dictadura siempre significa el dominio de la personalidad más fuerte, la
supremacía de una sola voluntad.
Toda la historia del partido comunista, como la de cualquier dictadura,
prueba indiscutiblemente esto. Los escritos bolcheviques mismos lo
demuestran. Aquí nos basta mencionar tan sólo unos pocos de los
acontecimientos más vitales para evidenciar mi aseveración.
En marzo de 1917, cuando Lenin volvió al país de su exilio en Suiza, el
comité central de su partido en Rusia había decidido entrar en el gobierno de
coalición formado después de la abolición del régimen zarista. Lenin se
opuso a la cooperación con la burguesía y los mencheviques que estaban en
El ABC del Comunismo Libertario 115
el gobierno. Sin embargo, a pesar de que el partido ya había decidido la
cuestión y que Lenin estaba casi solo en su oposición, su influjo tuvo efecto.
El comité central cambió completamente de opinión y aceptó la posición de
Lenin.
Posteriormente, en julio de 1917, Lenin defendió una revolución
inmediata contra el gobierno de Kerensky. Su propuesta fue rotundamente
condenada incluso por sus camaradas y amigos más cercanos como algo
temerario y criminal. Pero una vez más ganó Lenin, incluso a costa de que
Zinoviev, Kamenev y otros bolcheviques influyentes rehusaran participar en
el plan y dimitieran del comité central. A propósito, el golpe (el intento por
derribar a Kerensky) se manifestó como un fracaso y costó las vidas de
muchos obreros.
El terror rojo instituido por Lenin tan pronto como llegó al poder después
de la Revolución de octubre fue denunciado duramente por sus
colaboradores como algo enteramente gratuito y como una traición directa a
la revolución. Pero a pesar de las protestas oficiales de los miembros más
activos e influyentes del partido, Lenin se salió con la suya16.
Durante las negociaciones de Brest-Litovsk, fue otra vez Lenin quien
insistió en que se hiciese con Alemania la paz en los términos que sean»,
mientras que Trotsky, Radek y otros líderes bolcheviques importantes se
oponían a las condiciones del Kaiser como humillantes y destructivas. Una
vez más se apuntó el tanto Lenin.
La «nueva política económica» (NEP) propuesta por Lenin a su partido
durante los acontecimientos de Kronstadt17 fue combatida por el comité
central como algo que anulaba todas las realizaciones revolucionarias y
como un golpe mortal al comunismo. Ciertamente fue una revocación
completa de todo aquello que defendía la revolución y una vuelta a las
mismas condiciones que había abolido el gran cambio de octubre. Pero de
nuevo prevaleció la voluntad de Lenin y su resolución fue llevada a cabo en
el IX Congreso Comunista, que tuvo lugar en Moscú en marzo de 1921.
Como ves, la pretendida dictadura del proletariado era tan sólo la
dictadura de Lenin. El mandaba al politburó, el politburó al comité central,
el comité central al partido, el partido al proletariado y al resto del pueblo.
Rusia contaba con una población de más de cien millones; el partido
comunista tenía menos de cincuenta mil miembros; el comité central se
componía de algunas veintenas; el politburó contaba aproximadamente con
doce miembros, y Lenin era uno. Pero ese uno era la dictadura del
proletariado.

Conocía estas posiciones. Obviamente no estoy de acuerdo con ellas. Pero diré algunas cosas. Se expone como "importantes colaboradores" a elementos que eran minoritarios en el Partido Bolchevique, como Zinoviev y Kamenev (que fueron los únicos que votaron en contra de la insurrección de Octubre). Y tampoco se comenta nada acerca de la aprobación de los soviets a las políticas de Lenin. No se dice nada acerca de la aprobación del congreso de los soviets de toda Rusia del programa de Lenin para la toma del poder en Octubre de 1917.

Sobre el terror rojo, no se dice nada acerca de los grupos armados que operaban en la retaguardia de la Rusia soviética asesinando a numerosos cargos del Poder Soviético y realizando sabotajes. Que personajes como Gorky se manifestaran en contra no quiere decir que la población estuviese en contra de aplicar el terror rojo contra los contrarrevolucionarios.

La Paz de Brest Litovsk era una decisión no solo de los órganos del PC Bolchevique, sino también una promesa que los bolcheviques realizaron al pueblo ruso. No firmarla sí que era una traición a la revolución, que había nacido precisamente bajo la consigna de acabar con la guerra imperialista. Nuevamente, solo se cita a un grupo que, incluso dentro del PC Bolcehvique solo era minoritario.

Y bueno, la NEP era una política que las masas, sobre todo campesinas, de Rusia demandaban. El comunismo de guerra había sido necesario en el periodo bélico, pero los campesinos (inmensa mayoría de la población rusa) demandaban menores restricciones en la venta de cereales. Además, las principales palancas de la economía se mantuvieron bajo control del Poder Soviético, por lo que no era una retirada, sino un paso atrás para coger carrerilla, ya que la NEP sería superada a finales de los años 20 y principios de los años 30.

Y, como dije, en ningún momento se menciona que los soviets aprobaron estas medidas y era en los soviets donde se organizaban los obreros y campesinos rusos como clase políticamente dominante. Que el Partido Bolchevique tuviera una fuerte influencia en ellos es lógico, dado que integraba a elementos muy activos en el movimiento obrero y campesino y que gozaban de gran popularidad entre las masas. Lo mismo ocurre con Lenin en el Partido. Él gozaba de gan prestigio y sus opiniones eran muy a menudo tenidas en cuenta. Pero todas debieron pasar por los órganos del Partido y de los Soviets para ser aprobadas. Además, el propio texto cita al Congreso del Partido Bolchevique aprobando las medidas de Lenin, luego incurre en una manifiesta contradicción.

Esto tampoco era ajeno al movimiento libertario, donde, por ejemplo, Durruti o Majno tenían una autoridad moral indiscutida.

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Bagauda el Dom Mar 07, 2010 4:23 pm

Disculpad compañeros si me entrometo, pero me gustaría expresar mi opinión.
La plusvalía, como bien sabéis, es el trabajo realizado y no retribuido. O sea el trabajo por encima del estrictamente necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo (capital variable) en las condiciones históricas dadas. Y que además es apropiado por un tercero y en consecuencia no pertenece al trabajador que lo realiza. Desde este punto de vista me parece erróneo decir que en la URSS de después de la revolución no había plusvalía.
Estoy de acuerdo con el compañero que plantea que se trataba de un capitalismo de Estado.
Tras la I guerra mundial el capitalismo ha extendido su modo de producción a la totalidad del mundo y este se halla repartido entre las distintas potencias. A partir de ese momento el capitalismo comienza una fase de decadencia, en oposición a su fase ascendente que termina. La decadencia del capitalismo exige de unas nuevas características políticas y que toman su forma en el Capitalismo de Estado. El Estado se convierte en el gran patrono de la nación y hace de esta una entidad en competencia plena con el resto de naciones. Eso sucede en todos los países occidentales. Todos ellos responden a ese modelo de capitalismo de estado. El Estado soviético no es más que una forma particular de ese Capitalismo de Estado. Quizás tengamos ocasión de hablar sobre esta idea del Capitalismo de Estado.
El problema es saber que clase de sociedad es la establecida en la URSS tras la Revolución de Octubre.
A diferencia de lo que plantean los comunistas de consejos y otros, entiendo que la revolución de 1917 no fue una revolución burguesa sino proletaria, si bien a partir de 1924 comenzó un proceso de degeneración que trastocó todos los principios de la revolución del 17.
Existe una interpretación del problema que entiende que la URSS era un modelo de socialismo. En otra interpretación (generalmente trotskista) se defiende que era un estado obrero degenerado y por tanto había que defenderlo y apoyarlo, aunque de manera critica. Una tercera posición mantiene que tras la degeneración la Unión Soviética no era más que una forma de capitalismo, más concretamente de Capitalismo de Estado.

Sin alargar mucho la cuestión, en la URSS existía explotación de los asalariados. Es cierto que la propiedad de los medios de producción (en su mayor parte) habían dejado de ser de carácter privado para pasar a ser propiedad estatal. El socialismo no solo consiste en el cambio de propiedad de los medios de producción, sino que además exige la desaparición de las relaciones salariales. Poco importa si la propiedad es del Estado si prosigue la explotación del asalariado. Aunque sea supuestamente en su propio interés.
Quienes mantienen lo contrario parten de una forma silogística de razonar, que viene a decir que: el Partido representa a la totalidad de la clase obrera, no solo la representa sino que además la sustituye (esta es la cuestión central), luego si el Partido toma el poder, fusionándose en el Estado, el resultado es que es el proletariado mismo quien detenta el poder. La cuestión no es en absoluto así.
En el “Manifiesto Comunista” se dice que los comunistas son la parte “mas avanzada” del proletariado. Precisamente eso es el Partido Comunista, la parte más avanzada del proletariado. Una parte de el. El proceso de toma de conciencia es heterogéneo y desigual y solamente se muestra en su totalidad en los momentos más álgidos de la lucha de clases; en los momentos revolucionarios. El Partido agrupa a los revolucionarios, esto es a los comunistas más abnegados y dispuestos a luchar. Su función es la de dirigir a la clase. Dirigir a la clase significa señalar la dirección correcta del camino hacia el comunismo. Esa dirección política del movimiento revolucionario depende de que la mayoría del proletariado acepte las posiciones del Partido y luche en su totalidad por conseguirlas. Tal y como sucedió en 1917. En ningún momento la función del Partido es sustituir a la clase y tomar el poder en su nombre.
Es al conjunto de la clase obrera organizada en los soviets a quien corresponde transformar la sociedad, tomar las decisiones y ejercer el poder.
En la revolución de octubre fue así en un principio. Poco a poco los soviets fueron perdiendo su naturaleza (por varias razones) y acabando siendo sustituidos por el Partido. Que además al estar fusionado con el Estado fue transformando su esencia para convertirse en el gestor del estado ruso. Como tal Estado estaba en competencia con el resto de potencias extranjeras, sometido a las leyes del mercado y alejado progresivamente de los intereses del proletariado.
No se trata de que en la URSS surgiera una nueva casta (la burocracia) que se apoderara del excedente (como mantiene por ejemplo Bettelheim), sino que al defender los intereses del Estado ruso en la contienda imperialista, era otro estado imperialista de carácter capitalista. El proletariado en absoluto era quien controlaba el poder, ni quien disfrutaba del resultado de su propio trabajo. El desarrollo en las republicas soviéticas en nada iba encaminado a satisfacer las necesidades de la clase obrera. Su finalidad era la de mantener a Rusia en el nivel necesario para enfrentar al resto de las potencias imperialista en el reparto de los mercados.
Se puede alegar entonces que era la necesidad histórica para conservar lo conseguido. Y que no podía hacerse otra cosa. Por supuesto esto es opinable.

La tarea de la revolución comunista consiste en hacer de la humanidad un mundo sin explotadores ni explotados, mediante pasos que nos van acercando al fin.
La cuestión es saber si ahora estamos más cerca del comunismo que antes. Sinceramente no. La acción de la propaganda burguesa identificando la URSS con el comunismo ha conseguido que en la actualidad el 90% de los asalariados de todo el mundo consideren el comunismo como algo ajeno a ellos. Y es esa mistificación la que hemos de combatir.
Que se debía haber hecho.
Pienso que el Partido debiera haber reflexionado en el conjunto del proletariado haciendo ver que el fracaso de la revolución mundial hacia inviable el avance al socialismo en un solo país (como la historia ha demostrado) y que era mejor abandonar el poder antes de crear el desanimo y el escepticismo en varias generaciones de trabajadores. Una cosa parecida se hizo cuan do Brest-Litovsk. ¿Cómo es que un Partido comunista firma una paz en la que entrega parte de su territorio y de poder alcanzado en lugar de defenderlo de manera intransigente? Lo más revolucionario no es lo más radical sino lo que nos permite acercarnos más a la revolución. Los bolcheviques vieron la importancia de cambiar territorios por tiempo. Firmar la paz, ante una más que posible derrota, permitió ganar tiempo para organizarse, fortalecerse y armarse programática mente, para luego avanzar con más fuerza. Eso debiera haberse hecho. Claro, solo es mi opinión (y la de algunas minorías).

Obviamente se que muchos de vosotros no estaréis de acuerdo, pero solo debatiendo podremos unos y otros acercarnos en nuestras posiciones (es como procedían los bolcheviques entre ellos). Para mi lo importante no es tener razón sino ver en que estoy equivocado.
Saludos comunistas.

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Dom Mar 07, 2010 6:41 pm

No estoy para nada de acuerdo con plantear que la URSS era un estado imperialista. Al menos, en el sentido marxista-leninista no lo era. La URSS no extraía plusvalía de los países que se le consideraban "satélites". A no ser que intercambiarle a Cuba petróleo por azúcar se considere como tal. Las relaciones económicas dentro del COMECON eran por el estilo. No eran relaciones como las que tenemos hoy en día determinadas por la deuda externa y demás, sino relaciones más bien fundamentadas en mecanismos de trueque (aunque más elaborados). La URSS no tenía zonas de explotación necolonial, al modo en que USA actuaba en América Latina, por ejemplo. Los países "satélite" de la URSS recibían productos industriales soviéticos a precios amigos. Y no solo los países del COMECON, sino también países no alineados como Egipto, India, etc... El caso de India es de los más claros, puesto que obtuvo la tecnología nuclear precisamente gracias a la URSS. China recibía muchísima ayuda técnica y material soviética para su desarrollo económico hasta la ruptura entre Mao y Jruschov. Lo mismo ocurrió con Corea que, a pesar de no integrarse nunca en el COMECON, recibió petróleo y derivados durante toda la Guerra Fría a precios bajos. Por tanto, no había ninguna contienda de la URSS para explotar mercados. La URSS no extendía su influencia con el objetivo de obtener plusvalía del Tercer Mundo. Quienes hacían eso eran los imperialistas norteamericanos, europeos y japoneses.

Tampoco me parece correcto afirmar que la URSS era un capitalismo de estado, pues éste no es simplemente un sistema en el que el estado tiene propiedad de los medios de producción. Es un estado que se encuentra entrelazado con los monopolios capitalistas privados y les sirve. Y estos monopolios no existían en la URSS.

Tampoco estoy de acuerdo con la existencia de plusvalía, puesto que, como ya he dicho antes, la burocracia era una capa trabajadora intelectual. Los intelectuales no explotan a los obreros manuales, a no ser que consideremos que un arquitecto explota a un albañil. Otra cosa es si planteamos que en la URSS existía una contradicción entre el trabajo manual y el intelectual. Con esto estoy enteramente de acuerdo. Y fue uno de los problemas que facilitaron la restauración capitalista en 1991. Pero no se trata en modo alguno de extracción de plusvalía. Se trata de un tipo de contradicción social diferente a la contradicción capital-trabajo, ya que no depende de relaciones de propiedad, sino de relaciones técnicas. No obstante, repito, es una contradicción de la sociedad socialista que ha de ser superada mediante la unificación del trabajo intelectual con el manual, pero no es una contradicción de carácter capitalista.

Tampoco estoy de acuerdo con esa visión de la burocracia todopoderosa que se apodera del estado soviético. En primer lugar, porque la usurpación es un proceso muy largo que solo culmina realmente en la Perestroika. Es decir, con la restauración abierta y definitiva del capitalismo y la liquidación de todos los derechos sociales conquistados. Además, la burocracia, como todo aparato del estado, no es una clase en sí, sino una capa vinculada a una u otra clase, un instrumento de la clase. Lo que ocurre es que en el socialismo existen remanentes burgueses que se manifiestan en los elementos burgueses que han sido expropiados, que aun siguen combatiendo el socialismo (infiltrándose en sus instituciones para reventarlas o para hacer carrera) y también en los trabajadores provenientes de la pequeña burguesía (sobre todo de origen campesino), que tienden a reproducir la ideología burguesa en la sociedad socialista y, por supuesto, en el Partido. Estos elementos se ganan a sectores del aparato del estado para conseguir sus fines y se entrelazan con ellos. Son ellos los que usurpan la revolución. La burocracia (y realmente no toda, sino una parte de la misma) simplemente es su instrumento. No es que el Partido se erigiera en una clase social por encima del resto de la sociedad, sino que los elementos aburguesados de los que he hablado fueron entrando y haciéndose cada vez más fuertes en él. Con ello, se trastocaba su carácter proletario.

Precisamente, las medidas de la burocracia soviética fueron tendentes a destruir la planificación estatal en beneficio del mercado y a fomentar las formas de propiedad transitorias entre la propiedad pequeño burguesa y la propiedad socialista: las cooperativas. Es imporante señalar que las medidas de fomento del mercado no se empiezan a dar en la Perestroika, sino en los años 60. Al principio no son de gran envergadura, pero progresivamente van adquiriendo importancia. El proceso comienza en los 60 y culmina en 1991 con la Perestroika y el colapso de la URSS. Episodios como la privatización de la maquinaria agrícola y su venta a los koljós en los años 60 ilustran este hecho. En definitiva, la burocracia tendió precisamente a destruír ese supuesto capitalismo de estado y no a fortalecerlo. Tendía a debilitar la propiedad estatal y la planificación. Destruía lo que supuestamente le beneficiaba y era la fuente de su supuesta explotación sobre el pueblo trabajador. Ésta es otra de las razones que no veo que encajen con la supuesta teoría de la URSS como capitalismo de estado.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por NSV Liit el Dom Mar 07, 2010 10:13 pm

Bagauda escribió:
Pienso que el Partido debiera haber reflexionado en el conjunto del proletariado haciendo ver que el fracaso de la revolución mundial hacia inviable el avance al socialismo en un solo país (como la historia ha demostrado) y que era mejor abandonar el poder antes de crear el desanimo y el escepticismo en varias generaciones de trabajadores. Una cosa parecida se hizo cuan do Brest-Litovsk. ¿Cómo es que un Partido comunista firma una paz en la que entrega parte de su territorio y de poder alcanzado en lugar de defenderlo de manera intransigente? Lo más revolucionario no es lo más radical sino lo que nos permite acercarnos más a la revolución. Los bolcheviques vieron la importancia de cambiar territorios por tiempo. Firmar la paz, ante una más que posible derrota, permitió ganar tiempo para organizarse, fortalecerse y armarse programática mente, para luego avanzar con más fuerza. Eso debiera haberse hecho. Claro, solo es mi opinión (y la de algunas minorías).

Bueno, Bagauda, yo ya te contesté (y te pregunté) sobre este este tema. Para no ser posible el socialismo en un solo país, la historia de la URSS es bastante exitosa. No solo fue posible el socialismo en un solo país si no que la URSS resistió décadas y estuvo a punto de llevar el socialismo a la mayor parte del mundo. ¿qué tenían que hacer los comunistas en la URSS cuando comprobaron que no habría revolución mundial? ¿entregar el poder a los capitalistas? ¿intentar desarrollar ellos mismos un sistema capitalista? ¿llevar al suicidio al país y a millones de personas intentando hacer una revolución mundial? Tú me contestas: era mejor abandonar el poder. O sea entregar a los obreros a la depredación de los capitalistas. Si los bolcheviques hubieran hecho eso no merecerían ser apoyados por los obreros y probablemente no lo serían nunca, ya veríamos el desánimo que iba a cundir entre la clase trabajadora si eso hubiera sucedido. Por cierto, entregar el poder a quién... ¿a los blancos ultranacionalistas (que eran el otro gran poder)? ¿te parece lógico? a mí me parecería traicionar la memoria de los millones de muertos y de todos los que lucharon por la revolución. Por otro lado ¿cómo puedes saber que no habrá revolución mundial? porque claro, hablar ahora desde la comodidad de saber con toda seguridad lo que pasó en el siglo XX es muy fácil. En los años 20 parecía evidente que no la habría, pero de repente la crisis del 29 cambió las cosas. Después de la Segunda Guerra Mundial también hubo opciones. La comparación con Brest-Litovsk me parece fuera de sitio, ya que se firmó la paz para proteger el corazón de la revolución, cuando además era evidente que la pérdida de territorios no sería durante mucho tiempo, pero aquí tú planteas entregar el poder, es decir entregar a la propia revolución con la esperanza de que tal vez en el futuro... por cierto eran los mencheviques, los socialdemócratas antecedentes de los actuales partidos socialistas (tan capitalistas ellos) los partidarios de esperar y no hacer la revolución porque no se cumplían las condiciones adecuadas. ¿Cómo han acabado esos movimientos? pues acabaron y bien rápidamente apoyando a los capitalistas.

Por último, si la URSS no hubiera existido veríamos qué derechos tendrían ahora los obreros en los países occidentales. Podrás decir lo que quieras, pero para los ciudadanos rusos fue una suerte vivir en la URSS, mucho más que vivir en una Rusia capitalista o zarista. Si en nombre de una futura revolución que vaya usted a saber cuándo cómo y dónde va a haber, vas a entregar a generaciones enteras a la rapiña capitalista o fascista... pues menudos comunistas que somos.

Un saludo

PD: totalmente de acuerdo con Shenin ,la URSS nunca explotó a sus países amigos, todo lo contrario los ayudó (por ejemplo Hungría estuvo recibiendo ayuda soviética hasta finales de los ochenta, y eso a pesar de que el nivel de vida en Hungría era mayor que en otros muchos países de alrededor).

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Bagauda el Mar Mar 09, 2010 1:30 pm

Compañero NSV:

Primero quiero pedirte disculpas si no soy bastante diligente en las respuestas, pero no me es posible dedicar mucho tiempo al foro. El tema es complejo y son muchas las cuestiones relacionadas, pero con un poco de paciencia y de una en una se pueden ir abordando temas. El problema es que cada vez se introducen nuevas cuestiones de controversia. Al intentar debatir una cuestión se introducen continuamente nuevos elementos sobre los que previsiblemente discrepamos, por lo que si no se impone un poco de rigor podemos ir saltando de una cosa a otra o abordar tantas que hagan imposible el debate. Es claro que tanto Shenin como tu mantenéis posiciones con las que yo discrepo (o al revés, como queráis), pero, desde mi punto de vista, no se trata tanto de llegar a un acuerdo como de propiciar una reflexión entre todos.

Son dos las cuestiones que me planteas. Por una parte si tiene sentido renunciar al poder en un momento dado y por otra parte la naturaleza de la sociedad soviética de después de la revolución hasta 1989. Tú mantienes que la URSS postrevolucionaria era socialista. En ese caso no tiene sentido debatir sobre si se debía haber "entregado el poder" por parte del PCUS ya que si se considera que era socialista, obviamente, seria una barbaridad el hacerlo. La cuestión pues es debatir si la URSS era socialista o al menos iba caminando en la dirección correcta hacia el socialismo. Yo mantengo que no y creo que la historia habla en mi favor.

Mantengo que la revolución fue proletaria (hay grupos que mantienen que era una revolución burguesa dado el carácter semifeudal de gran parte de Rusia y de las tareas democráticas pendientes de realizar). Acordar sobre el carácter proletario de la Revolución de Octubre es esencial en cuanto nos permite sentar bases comunes tanto para la acción como para la discusión teórica.
A partir de 1924 se fueron produciendo toda una serie de hechos y decisiones que propiciaron la degeneración de la revolución. Expresión política de ello fue la degeneración oportunista de la IC después de su Segundo Congreso. No insistiré en que el fracaso de la revolución en Alemania, Hungría y otros países condenó a la Revolución a un aislamiento insostenible. Iré al grano.

Una de las grandes aportaciones teóricas de Marx fue la crítica de la economía política burguesa y ello desde el punto de vista de la clase. Lo que puso de relieve era el fundamento explotador del capitalismo y la necesidad de extraer plusvalía para proseguir con la reproducción ampliada. Dicho de otra manera, el carácter esencial del capitalismo es la existencia de capital acumulado que extrae plusvalía del trabajo vivo para sumarla al capital y reproducir el ciclo en progresiva ampliación. La consecuencia de ello es que el trabajo asalariado es puesto en función del capital y de las necesidades de acumulación. Lo característico del socialismo es que no existe capital que explota trabajo vivo, sino que el trabajo es destinado (una vez deducido lo requerido) a la satisfacción plena de las necesidades de los trabajadores.
Obviamente la dinámica imperialista rusa no podía permitirse tal cosa y se veía en la necesidad de destinar la explotación del trabajo al aparato de estado y sobre todo al entramado militar.
De ninguna manera el proletariado debe someterse a ello desde su perspectiva de clase. Al proletariado no le interesa ninguna ideología nacionalista. El nacionalismo sea ruso, americano, castellano o vasco es una cuestión de la burguesía en la que el proletariado no tiene porque escoger ni implicarse. No son sus intereses (“El proletariado no tiene patria”). Mantener el estado ruso no era una posición de clase.
Como verás es imposible avanzar al socialismo si no es tras una revolución mundial (o al menos en los países centrales del capitalismo). Cualquier país que intente avanzar al socialismo a solas se verá con problemas similares a los de Rusia. Sometido a una agobiante presión por parte de los otros imperialismos. Además la burguesía siempre prefiere repartir el pastel con otras burguesías sometiendo al proletariado como clase antes que se acabe su común negocio de explotar trabajo ajeno. La burguesía se pone de acuerdo para impedir el resurgir proletario (Cuando Francia y Alemania estaban en guerra la segunda envió ametralladoras a la primera para reprimir las protestas obreras).

La marcha hacia el socialismo se vio truncada en la URSS, salvo que el argumento sea el desarrollo alcanzado en este país o la mejora en las condiciones de trabajo de los asalariados soviéticos (como tú das a entender), pero entonces habrá que convenir que en los países del mundo en que se alcanzaron situaciones parecidas también son socialistas.
No hay ningún argumento económico por el que pueda verificarse un acercamiento al socialismo en la URSS. Ni las nacionalizaciones (economía estatal), ni la planificación económica, ni la centralización, ni nada son factores exclusivos del socialismo y bajo estas premisas sigue siendo posible explotar trabajo ajeno. Podremos alegar que fue debido a tal circunstancia o por tales motivos, pero ver los motivos no cambia para nada la esencia de lo que era.

Hay otra cuestión política esencial. En la Dictadura del Proletariado la clase (los asalariados) deben estar necesariamente organizados en Consejos Obreros manteniendo una implicación directa en todas las cuestiones (políticas, económicas e ideológicas) y estos deben imponer sus intereses ante cualquier posible desviación. Esta capacidad de decisión de los Consejos Obreros es imprescindible. Aunque el Estado, o quien sea, actúe acertando en los intereses del proletariado ello no es válido si la clase no mantiene una actividad orgánica y viva en todas las cuestiones. Los soviets en la URSS fueron perdiendo su naturaleza para convertirse en órganos sin capacidad de decisión y sin vida independiente del proletariado. Esta ausencia de implicación del proletariado es determinante para el avance al socialismo ya que es la garantía última (y primera).
Sin profundizar más los razonamientos si en los años 80, del siglo pasado, se formalizó lo que se daba desde décadas atrás, el capitalismo en Rusia y si ello hubiera sido debido a una degeneración del momento, el proletariado lo hubiese impedido o al menos se hubiese posicionado. Pero el proletariado como clase social “para si” estuvo completamente ausente en la URSS desde pocos años después de la Revolución de Octubre. Esta ausencia ya impugna, en si misma, toda pretensión del carácter socialista de la URSS.

Para seguir el debate deberás decir que es lo que justifica que la URSS era socialista entre 1924 y 1989, según tu punto de vista.

Con respecto a la cuestión del principio, sobre que debían haber hecho los bolcheviques, es desde mi punto de vista, una cuestión muy importante ya que se refiere directamente a lo que es un partido comunista y sus tareas, pero exponerlo ahora haría que este texto se extendiera mucho más. Pero intentaré exponer mi punto de vista al respecto en otra ocasión.

Saludos comunistas.
V.Bagauda.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por AlbertEinstein el Miér Mar 10, 2010 1:04 am

Hm, interesante debate...

En primer lugar, definamos "socialismo" como sistema social: Es aquel sistema en el que el proletariado ha tomado las riendas de la superestructura estatal. Al igual que el capitalismo es el sistema en el que la burguesía hizo lo propio y en el sistema feudal hicieron lo mismo los señores feudales.

Ahora, el socialismo en su definición amplia no implica colectivizaciones. Rusia, y posteriormente la Unión Soviética son socialistas desde cuando se tomó el palacio de invierno.

Pero, como todos aqui somos marxistas, ergo, materialistas dialécticos, tomamos la variable tiempo en consecuencia, avancemos más adelante, hasta cuando el señor Nikita Sergueyevich Jruschov era Primer Ministro.

Creo recordar, que el señor Jruschov dejó que la burguesía entrase al partido, partiendo de la falsa premisa de que ya la burguesía era débil en la URSS. Gran error por su parte. La burguesía tomó gran parte del PCUS (y no sé si la totalidad). Pero la deriva ideológica del PCUS fue clara a finales de los '70. (Aparte de la desestaliniación y lo acontecido en el XX Congreso)

Ahora avancemos más hacia adelante, a los 80 y principios de los 90. Yuri Andropov, Konstantin Tchernenko y posteriormente Gorbachev como líderes.

Gorbachev fue la gota que rebalsó el vaso. Propuso en un plenario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética un plan llamado "Перестройка"(Latinizado Pierestroika, literalmente traducido como "Reforma" ó "Reestructuración") Dicha "reetructuración" tenía como objetivo basica y llamnamente liberalizar la economia de la URSS. Luego, la "Гласность" (Latinizado "Glasnostd" literalmente "transparencia") Que era simplemente una reforma ideológica (no tengo mucha información acerca, pero tengo entendido que se liberaron presos anticomunistas.

Podemos concluir que la URSS fue socialista en su trasfondo, aunque a partir del XX Congreso empezó a caer en la heterodoxia hasta que aconteció lo que todos sabemos. Y en una forma de gobierno que hace un analisis materialista de la realidad es algo fatal.

Todo esto, demuestra las contradicciones que el capitalismo fue introduciendo en la Unión Soviética, y el fin de una contradicción es el fin de uno de los contrarios como todos bien sabemos. En este caso, fue el fín de la URSS para mal de todos.

PD: Sé que me dejo cosas, pero es la 1 de la mañana y no tengo la cabeza para pensar mucho. Si puedo, lo completo mañana.

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por individualismo militante el Miér Mar 10, 2010 4:09 am

La razón principal por la que escribí aquí, era para lograr aprender y enterarme de cómo funciona y se organiza la dictadura del proletariado (según el marxismo-leninismo), y en eso quiero seguir. Así que sobre el tema "Capitalismo de Estado sí, Capitalismo de Estado no", sólo diré -ya que tampoco me quiero repetir- esto: Más allá de la semántica, están los hechos, y un país en el que están vigentes las categorías capitalistas (dinero, interés, mercancía, salario, plusvalía -el Estado no se mantiene con donaciones voluntarias, sino utilizando la fuerza para aprovecharse y retirar los beneficios al trabajo ajeno, esté eso justificado éticamente e ideológicamente o no lo esté-, y clases -burocracia, obreros y campesinos-.) es un país CAPITALISTA, DA IGUAL QUE SEA EN FORMA ESTATAL O PRIVADA.

Sobre las crisis y contradicciones:

Las crisis de sobreproducción, más que con las empresas en competencia, me parece -corrígeme si me equivoco- que tiene que ver con el mal cálculo de necesidades, de forma que se produce más de lo que se demanda. Y así resulta que sobran productos, mientras que a la vez falta dinero (lo que se gastó en eso que no se demandaba). Y sí parece que al tener la economía centralmente planificada, estos problemas se amortiguan con más facilidad que en un sistema de mercado capitalista, aunque no dejan de existir y arrastrar problemas...

Luego, copiado del mensaje de un forero de Alasbarricadas
http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?f=8&t=42578
:

Por lo que sé, en China el PCChino introdujo en el país medidas de mercado para incrementar la productividad. Permiten que la gente se haga rica, y les cobran los impuestos correspondientes. Fueron medidas que pretendieron meter también en la URSS, solo que allí se les fue el invento a la porra antes. La República de Vietnam tiene un sistema similar al chino de partido único y economía de mercado tutelada por el partido. En Corea del Norte, por lo poco que sé, la economía está planificada, conduciéndose así a crisis de subproducción similares a las cubanas. Antes de que se me salte al cuello, Raúl Castro ha reconocido públicamente hace unos días, que el 80% de las tierras cultivables de la isla (tropical) no producían. Eso no tiene tanto que ver con el bloqueo, como con la desidia de los campesinos, que no ven ventajas en incrementar la producción de alimentos. Por eso el PCCubano pretende (o discuten ahora) introducir medidas correctoras. Por supuesto, hablo con muy pocos datos y conocimiento.
Desde luego no se puede valorar lo que pasa en Cuba sin tener en cuenta el bloqueo. Pero no es lógico que no produzcan alimentos abundantes en una isla tropical. Tampoco es entendible el racionamiento de carne en un país como la URSS, con tecnología punta, tierras abundantes, fuentes de energía, etc. Lo que digan los liberales me da igual. Abraham Guillén, teórico de la guerrilla urbana, economista libertario, que fue conocedor de esos sistemas y trabajó en ellos, me explicaba que es muy difícil convencer a un granjero de un koljós, que produzca carne en abundancia sin recibir contrapartidas ya que el precio lo fija el Estado, que compra barato y vende caro. La conclusión es que el granjero no produce. Todo eso hay que valorarlo en el marco de la Guerra Fría y la carrera de armamentos. La diferencia es que EEUU tenía superávit, y la URSS no.

Yo lo tengo muy claro. Para que un sistema como el de Corea del Norte evolucione en positivo, tiene que dar la tierra a los campesinos, las fábricas a los trabajadores. Dejarles que ellos se organicen, produzcan, gestionen y planifiquen. Eso significaría disolver el partido comunista y el Estado, y dudo que se avengan a ello en parte alguna.

Todo esto te lo comento no para sentenciar al marxismo-leninismo, sino para comprender de qué forma interpreta estos hechos y cómo se defiende. Wink

También está el tema de la desigualdad económica, que según el anarquista Gastón Leval en "La falacia del marxismo"
http://www.slideshare.net/guest8dcd3f/la-falacia-del-marxismo-gastn-leval
, tiene estas características:

LA DESIGUALDAD SOCIAL EN RUSIA


Para cerciorarnos mejor de la realidad de lo que nos proponen los marxistas leninistas, trotskistas, stalinistas, partidarios de Mao Tsé Tung o de Togliatti, de Kurtchev, de Brejnev, de Koseguin o de quien sea, recordemos que los salarios o las retribuciones van, en la U. R. S. S. de menos de 200 rublos mensuales a 15.000 o 20.000. Aun cuando se redujeran estos últimos a la mitad, reléase las diferencias existentes entre los sueldos de los trabajadores mensuales ingleses y los de los altos funcionarios en la actualidad. En la “patria del proletariado” la forma de explotación es infinitamente más acentuada.

Pero, lo extraordinario, es que Marx mismo abrió el camino a la desigualdad económica: una contradicción más, y que convendría escribir en letras capitales, pues justifica los centenares de salarios varios que existen en el país del supuesto socialismo, y bajo el régimen y el Estado supuestamente comunistas. En efecto, en El Capital, después de haber, repetido lo que Ricardo y Proudhon escribieron, afirmando el principio comunista según el cual “una hora de trabajo equivale a otra hora de trabajo”, lo cual implica la igualdad absoluta, Marx escribía en Crítica del programa de Gotha:

“El derecho del productor es proporcional al trabajo por él suministrado; la igualdad consiste, aquí, en el empleo del trabajo como norma de medición.

“Pero un individuo es física o moralmente superior a otro; suministra pues más trabajo o puede trabajar más tiempo. Y para servir de norma de medición el trabajo debe corresponder a una duración o una intensidad precisas, sino dejaría de constituir una norma. Este derecho igualitario es un derecho desigual para un trabajo desigual. No reconoce ninguna diferencia de clase porque todo hombre es un trabajador al igual que los demás; pero reconoce tácitamente, la desigualdad de las aptitudes individuales, y por ende, de las capacidades productoras como privilegios naturales. Es pues, según su contenido, un derecho fundado sobre la desigualdad, como lo es todo derecho”.

Es verdad que Marx admite la igualdad real para un período lejano de superabundancia. ¿Y si ese período no llega nunca?

Por su parte, Engels, siguiendo las huellas de su compañero, escribía: “Lo que en verdad hay en la reivindicación proletaria de la igualdad, es la supresión de las clases. Toda reivindicación que va más allá, lleva fatalmente a lo absurdo”.

Pero, con estos razonamientos, en absoluto oposición con el comunismo, se justifica la desigualdad y se hacen nacer nuevas clases de privilegiados. Una vez dados estos pasos, Lenin, daba otro: “La negación de las necesidades y de la vida privada es una estupidez pequeño-burguesa, reaccionaria,1 digna de alguna secta de ascetas, pero no de una sociedad organizada en forma marxista, porque no se puede exigir de los hombres que tengan las mismas necesidades y los mismos gustos, ni que, en su vida personal, adopten un nivel de vida único”. ¿Cómo sorprenderse de que, en Moscú, existiera ya en 1921, 34 categorías de salarios?

Estos razonamientos, que son absolutamente iguales al de los partidarios tradicionales de la sociedad de clases, abrían el paso a una sociedad de nuevas clases. Y Stalin debía reforzarlos aún con consideraciones como la que extractamos del discurso-programa pronunciado el 29 de junio de 1931:

“El aumento del rendimiento industrial sólo podrá ser obtenido mediante el establecimiento de una escala de retribución estrictamente aplicado a las diferencias entre el trabajo especializado y el no especializado, entre los hombres que han efectuado un aprendizaje y los novicios. Hay que determinar los salarios de acuerdo al valor del trabajo efectuado, no según las necesidades de los trabajadores”.

Esto lo ha dicho y lo ha aplicado Stalin, pero una vez más, constatamos que Marx había dado el primer paso.

Podemos afirmar que la desigualdad institucionalizada figura en las teorías marxistas, en contradicción con otras teorías igualmente marxistas. No diremos que la explicación está en el método dialéctico, que en este caso podría dar lugar al razonamiento ya expuesto de que cada cosa existente engendra su contrario, pues las enormes diferencias de salarios, o retribuciones no tienden sino a consolidar las clases privilegiadas recientemente nacidas. Sobre todo cuando, paralelamente, otros fenómenos se han producido y siguen produciéndose, y acentúan bajo otros aspectos, las desigualdades fundamentales, y el predominio de los beneficiarios de la injusticia. Una información enviada desde Moscú, mientras escribimos este trabajo confirma la amplitud y la gravedad del mal.

En un artículo publicado por la revista Partiinaia jizn, (“La Vida del Partido”) -del partido comunista se entiende, pues no, hay otro-, se indica que en el mismo, y por el año 1964, los obreros representaban 37.3 por ciento del total de los efectivos, y los campesinos -que constituyen 45 por ciento de los trabajadores y la mitad de la población rusa-, 16.5 por ciento. El total de estos efectivos alcanzado, es según la misma revista, de 11.758.169 personas. Tenemos por una parte, en cifras redondas, 6.349.000 obreros y campesinos, y 5.408.000 técnicos, burócratas, funcionarios de todas clases. Y como, naturalmente, esta última categoría forma parte de la “inteligentsia”, y tiene una instrucción, una cultura superior a la de los obreros y campesinos, como ocupa cargos en todas las esferas del Estado y del gobierno, se comprende que domina todo el funcionamiento del partido gobernante, que es prácticamente dueño de toda Rusia.

Por otra parte, según un estudio publicado por la Literatouraiia Gazeta del 14 de marzo de 1957, 45 por ciento de los trabajadores de la industria eran mujeres, lo mismo que 49 por ciento de los empleados de administración y 58 por ciento de los empleados en la distribución. En cuanto al trabajo del campo, las mujeres trabajan tanto como los hombres y todos los viajeros imparciales las describen construyendo o asfaltando las carreteras, cumpliendo tareas que no pueden ser más penosas. Sin embargo, y siempre según el artículo de la revista mencionada, las mujeres escritas no constituyen más del 20.2 por ciento de los efectivos del partido comunista. ¿Dónde va a parar el predominio de los factores económicos en la organización y la marcha de la sociedad?

Tengo varias cosas que preguntar y puntualizar sobre las respuestas que me has dado (Shenin), pero ya es muy tarde para seguir escribiendo. Espero poder seguir mañana.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por NSV Liit el Miér Mar 10, 2010 10:56 am

Bagauda escribió:Compañero NSV:
(...)

Vaya, está interesante el debate. Respecto a las disculpas, camarada Bagauda, no hay por qué pedirlas. No lo escribí con esa intención, perdona si se entendió así. Espero que sea comprensible lo que voy a escribir porque estoy enfermo y no sé donde tengo la cabeza, es que está todo un poco desordenado. Pero bueno, respecto al tema, que es lo que importa:

Primero, la URSS no era comunista, sino socialista, ya sé que no has planteado tal cosa, ni has confundido términos ni nada, pero me parece importante indicarlo, estamos hablando de una sociedad en transición, los países comunistas fueron primero repúblicas populares y solo después republicas socialistas (y esto solo en los últimos años), lo digo porque hay cosas que puenden tener sentido en la sociedad comunista, no antes. Y segundo, evidentemente en la URSS se cometieron errores, como es lógico y natural. Quiero decir que no todo era perfecto, ni siquiera desde mi punto de vista. Que la URSS fue alejándose del socialismo es un hecho, sobre todo desde determinadas fechas y visto como acabó. Pero yo creo que era un país socialista, evidentemente no capitalista. De hecho, en 1991 no se trata de que caiga el gobierno o el partido, sino que hay cambios radicales, como la introducción de la propiedad privada de los medios de producción, cosa que antes no existía.

Teniendo en cuenta esto entro en el debate y en las cosas que planteas.

Respecto al nacionalismo: la URSS no era un país nacionalista y nunca lo fue. Una cosa es que en ciertas épocas debido a problemas concretos se usara el nacionalismo para cohesionar al país, pero fueron casos concretos (básicamente la 2 Guerra Mundial) y limitados en el tiempo. De hecho la URSS era un país multiétnico, donde se respetaban completamente las culturas locales y donde por ejemplo sus cabezas visibles mayormente no eran rusos (Stalin georgiano, Jrushchov y Chernenko de origen ucraniano, Brezhnev ruso, pero que hizo carrera en Moldavia, etc). En la URSS no existía nacionalismo ruso, de hecho los nacionalistas rusos (tipo Solzhenitsin) precisamente critican a la URSS, entre otras cosas, por eso mismo. Una de las armas que se usó contra la URSS fue precisamente el nacionalismo periférico, pero la URSS no reaccionó contra eso fomentando el nacionalismo panruso.


Mantener el estado ruso no era una posición de clase.

Yo creo que sí era una posición de clase. Primero porque el estado soviético (que no ruso), no estaba dominado por una clase capitalista, no existían capitalistas rusos ni clase burguesa (o mejor dicho, existían, pero desposeídos de su poder, por ejemplo los capitalistas no eran dueños el capital). Segundo, porque el estado soviético era una condición para la extensión de la revolución. Y eso lo vemos hoy día, no existe la URSS y tenemos un ataque continuo y brutal sobre los comunistas, durante la URSS existían más medios para defenderse. No sé si viviste la época en la que aún existía la URSS, yo sí, y te aseguro que tengo la impresión de que los ataques contra el comunismo son hoy mucho más fuertes (antes también eran fuertes, ojo no digo que no lo fueran). Pero mentiras del tipo del Holodomor, etc, solo en los últimos años han extendido a todas las esferas.

Por cierto, ¿Quieres decir con eso, que ante una amenaza, por ejemplo como la de los nazis, la población no debe apoyar al estado soviético?

Hablas de imperialismo ruso, pero eso no se sostiene porque durante la época soviética no existió imperialismo ruso, ni siquiera imperialismo soviético. Y si piensas eso te estás creyendo las mentiras que cuentan sobre la URSS (ya puestos me gustaría que demostraras por qué en tu opinión la URSS es un país imperialista, porque no lo has hecho). Y espero que no llames así a la liberación del yugo fascista en varios países. De hecho quizás el país del mundo en el que más se han respetado las diferentes minorías étnicas fue la URSS.


Como verás es imposible avanzar al socialismo si no es tras una revolución mundial (o al menos en los países centrales del capitalismo). Cualquier país que intente avanzar al socialismo a solas se verá con problemas similares a los de Rusia.

Sí, pero la revolución mundial no tiene por qué estallar a la vez en todos los sitios. Evidentemente muchos problemas de la URSS vinieron por un ser un país solo y aislado, después, cuando ya no era un país aislado, por que su bloque era el de los países pobres que difícilmente podían competir con los países ricos capitalistas por principio. Pero precisamente su ejemplo aporta mucho. Y poco faltó en muchos casos para que la revolución se extendiera por países más ricos. Por cierto cuando mencionaba los éxitos de la URSS no los mencionaba por qué sí, sino porque su ejemplo muestra lo que puede hacer el socialismo, incluso si se desarrolla en un país pobre, destrozado y aislado. Quería decir con eso que el sistema funcionaba y muy bien, no que por esa razón la URSS fuera socialista o no (no creo haber escrito tal cosa).



No hay ningún argumento económico por el que pueda verificarse un acercamiento al socialismo en la URSS. Ni las nacionalizaciones (economía estatal), ni la planificación económica, ni la centralización, ni nada son factores exclusivos del socialismo y bajo estas premisas sigue siendo posible explotar trabajo ajeno.

Bueno, esto me parece que es lo fundamental, por cierto, con todos mis respetos Bagauda, me gustaría ver en que te basas para decir que la URSS era un país capitalista. Porque en lo que has escrito no lo demuestras o al menos no me lo parece a mí. Ni las nacionalizaciones a nivel global tipo soviético se dan en los paises capitalistas ni tampoco la planificación soviética (y no digo que en los países occidentales no haya planificación, pero es muy diferente a la que había en la URSS). Puede que estas medidas no demuestren que la URSS sea socialista (es discutible), pero tampoco demuestran que no lo sea. De hecho estas medidas si suponen, en cierto modo, un acercamiento al socialismo aunque el socialismo sea mucho más, sobre todo unidas a otras cosas.

Y por cierto, en la URSS no existía clase capitalista como tal, ese es un hecho fundamental. Los capitalistas no poseían los medios de producción ni el capital. ¿Cómo podía ser la URSS capitalista en esas condiciones? Y si me dices que es que era capitalismo de estado, me gustaría que me explicaras a que te refieres con eso, ya que es un concepto discutible (lo digo para saber a qué te refieres exactamente).

el carácter esencial del capitalismo es la existencia de capital acumulado que extrae plusvalía del trabajo vivo para sumarla al capital y reproducir el ciclo en progresiva ampliación.

Pues esto no se daba en la URSS, que yo sepa, de hecho, las empresas no podían disponer de sus beneficios como quisieran sino que obligatoriamente tenían que emplearlos en, por ejemplo, construir hospitales para sus trabajadores o centros de veraneo, u otro tipo de beneficios dirigidos a los trabajadores. Una de las primeras cosas que hicieron las empresas al privatizarse fue librarse de todo esta carga que les consumía sus beneficios.


La consecuencia de ello es que el trabajo asalariado es puesto en función del capital y de las necesidades de acumulación.

No sé si entiendo bien a qué te refieres pero en la URSS esto no se daba. ¿Cómo que el trabajo asalariado estaba puesto en función del capital? Pues en la URSS era más bien al revés, el capital estaba en función del trabajado asalariado (te pongo un ejemplo: la política de pleno empleo, o lo que comentaba antes de instalaciones de veraneo, hospitales para obreros, etc).


Lo característico del socialismo es que no existe capital que explota trabajo vivo, sino que el trabajo es destinado (una vez deducido lo requerido) a la satisfacción plena de las necesidades de los trabajadores.

Pues eso es lo que pasaba en la URSS. De hecho, ya que estamos, una característica muy importante de los países comunistas (socialistas) es que los trabajadores tenían un nivel de vida y de "satisfacción de sus necesidades" mucho más alto que el nivel de su economía (espero que se entienda lo que quiero decir). Por ejemplo: un país como Hungría tenía un sistema de protección social en los años 70 superior al de la mayoría de los países occidentales (era comparable al de los países nórdicos más avanzados), aunque su economía por supuesto, era inferior. La mayoría de los beneficios de las empresas se usaban en favorecer el bienestar de los trabajadores.

Respecto a los Consejos Obreros: pues aquí sí te doy más o menos la razón y me parece que fue uno de los problemas que hubo en la URSS. Aunque también se podría analizar el por qué eso fue así (el funcionamiento de los consejos obreros en la práctica durante la Guerra Civil rusa fue bastante defectuoso, las fábricas no producían, vale,la culpa principal no es de los órganos soviéticos, pero el hecho es que fueron incapaces de levantar la producción cuando tenían que hacerlo y eso amenazaba al propio poder soviético) y no lo digo como escusa. Al igual que en las sociedades donde hay dictadura del capital, la forma política puede ser aparentemente una democracia (o una dictadura si la situación lo exige), también creo que en la dictadura del proletariado puede pasar lo mismo, que haya una forma política democrática o dictatorial, y que ambas puedan ser expresión de la dictadura del proletariado.


Sin profundizar más los razonamientos si en los años 80, del siglo pasado, se formalizó lo que se daba desde décadas atrás, el capitalismo en Rusia.

Perdona pero el cambio que hubo en la URSS a finales de los ochenta comienzos de los noventa no fue una mera formalización. Fue un cambio radical. Se entregó la posesión de los medios de producción a personas individuales mientras que hasta entonces era el pueblo (a través del estado) su poseedor. Se puede discutir si era el pueblo o no el poseedor de los medios de producción en realidad, lo que está claro es que no había una clase capitalista anteriormente que los poseyera, después sí. Y eso entre otras cosas. No es un cambio pequeño sino fundamental, una mera formalización supondría un cambio pequeño, pero no es así. Por cierto, un porcentaje muy grande de los "nuevos ricos" rusos no son, como se suele creer, antiguos dirigentes comunistas enriquecidos (de esos hay muy pocos, si es que hay alguno), para nada, son o gente que administraba empresas en la época soviéta o, y sobre todo esto: jóvenes que ha venido después (que tenían 15 o 20 años cuando cayó el régimen). Los "nuevos ricos" rusos, son sobre todo gente muy joven con poco pasado comunista (al menos si hablamos de la antigua URSS, no sé si es válido para otros países).

Un saludo camarada.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por NSV Liit el Miér Mar 10, 2010 11:52 am

Albert Einstein escribió:Creo recordar, que el señor Jruschov dejó que la burguesía entrase al partido, partiendo de la falsa premisa de que ya la burguesía era débil en la URSS. Gran error por su parte. La burguesía tomó gran parte del PCUS (y no sé si la totalidad). Pero la deriva ideológica del PCUS fue clara a finales de los '70. (Aparte de la desestaliniación y lo acontecido en el XX Congreso)

Totalmente de acuerdo. Es en esa época cuando se abre el partido a todo el mundo, sin ningún control y se descuida completamente la formación de los que entran.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 11:52 am

En primer lugar, la sociedad socialista (dictadura del proletariado) es la primera fase de la sociedad comunista, que no se desarrolla desde su propia base, sino de la sociedad capitalista, puesto que nace de las propias contradicciones del capitalismo. No surge de la nada. Cualquier nueva sociedad parte de los escombros de la anterior. Luego, es lógico que arrastre elementos de la sociedad anterior, al igual que el capitalismo arrastró elementos feudales. En segundo lugar, categorías como mercancías, dinero, etc., son elementos no puramente capitalistas, sino mercantiles. La producción mercantil no es capitalismo, es anterior a éste. Otra cosa es que por su naturaleza tienda al capitalismo. El socialismo se ve forzado a convivir con ellas transitoriamente, pero debe irlas limitando cada vez más, reduciendo su peso respecto a la planificación y la propiedad colectiva, a medida que se desarrollan las fuerzas productivas. Y así fue hasta los años 50 y 60 que es cuando se vuelven a desarrollar los elementos de mercado frente a la planificación. Aparte que estas categorías mercantiles también existen en la economía anarquista y nadie plantea que la Columna Durruti o el Ejército Negro de Majno arrancaran por la fuerza a los trabajadores los materiales necesarios para abastecerse. Además, la existencia de intelectuales, obreros y campesinos no es una realidad de clase como la capitalista, pues no depende, como ya he dicho, de las relaciones de propiedad, sino de relaciones técnicas producción.

Ya argumenté más arriba por qué no hay plusvalía en el socialismo. Argumento sistemáticamente eludido, por otra parte. Y es que la diferencia entre el trabajo intelectual y el manual no es extracción de plusvalía. No es explotación, a no ser que se defienda que un albañil es explotado por un arquitecto. Afirmar que la desigualdad en la URSS era mayor que en Inglaterra porque los salarios son más desiguales es una gran falacia. Pues en Inglaterra existen rentas de capital, al margen de los salarios y en la URSS no. Tampoco se tiene en cuenta que Inglaterra extrae plusvalía del Tercer Mundo y la URSS no. Los países capitalistas adelantados siempre han podido aumentar los sueldos de "sus" trabajadores aprovechando la superexplotación en sus neocolonias. La diferencia entre el trabajo intelectual y el manual se elimina mediante la enseñanza universal y la elevación del nivel técnico y cultural de los trabajadores, además del desarrollo de la industria, a fin de acortar la jornada laboral. Es cierto que estos problemas no fueron atajados con suficiente precisión. Pero no son problemas del capitalismo, sino problemas nuevos del socialismo. Problemas derivados de las nuevas relaciones de propiedad, en las que las diferencias sociales y económicas parten no ya de la posición en respecto a la propiedad, sino de la posición en las relaciones técnicas en la producción (trabajo manual e intelectual). Los trabajadores intelectuales son eso, trabajadores. Aun considerando que estos tenían un fuerte peso en las estructuras del estado, sigue siendo un estado de trabajadores. Estoy de acuerdo en que el peso de los trabajadores manuales en organismos de dirección como el Partido debe ser mucho mayor, y, de hecho durante el liderazgo de Stalin lo era. Como ya dije, la toma de posiciones de elementos aburguesados de la clase obrera trastocó el carácter proletario del Partido. Una vez estos elementos aburguesados toman el control, actúan sobre las contradicciones del socialismo (trabajo manual-trabajo intelectual, ciudad-campo, propiedad de todo el pueblo-propiedad cooperativa, etc.) para acentuarlas en vez de resolverlas. Y así se sientan las bases de la restauración capitalista, en un proceso que abarca los 30 años que van desde el XX Congreso del PCUS hasta la Perestroika.

Sobre Corea ya expliqué que allí existen mecanismos de control obrero, así que no me detendré más sobre el tema. Sobre Cuba es evidente que la caída de la URSS, y con ella del suministro de petróleo, trastoca completamente la producción agrícola. Sin petróleo no pueden moverse los tractores. Un país que se obligado a pasar carestía energética durante varios años (debido al bloqueo y la caída del COMECON) es lógico que tenga que abandonar ciertas actividades. Sobre el Superávit yanqui, lo dicho, EEUU explotaba a otros países, la URSS no. Luego también se menciona a China y Vietnam, que yo sostengo que no son socialistas, así que poco voy a tener que rebatir ahí.

Sobre las crisis y contradicciones:

Las crisis de sobreproducción, más que con las empresas en competencia, me parece -corrígeme si me equivoco- que tiene que ver con el mal cálculo de necesidades, de forma que se produce más de lo que se demanda. Y así resulta que sobran productos, mientras que a la vez falta dinero (lo que se gastó en eso que no se demandaba). Y sí parece que al tener la economía centralmente planificada, estos problemas se amortiguan con más facilidad que en un sistema de mercado capitalista, aunque no dejan de existir y arrastrar problemas...

Las crisis cíclicas capitalistas no es que se produzcan por un mal cálculo de las necesidades sociales. Es que este cálculo no es ni siquiera planteado. Solo se plantea el cálculo de beneficios que a cada empresa le puede dar su producción. Las empresas compiten por sacar a las otras del mercado, saturándolo de productos. No es un mal cálculo de las necesidades sociales, es que éstas no son tenidas en cuenta en ningún momento. Pero bueno, nadie niega que la economía socialista enfrente y arrastre problemas, como ya dije, es una sociedad transitoria entre el capitalismo y el comunismo.


Última edición por Shenin el Miér Mar 10, 2010 3:33 pm, editado 2 veces
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por NSV Liit el Miér Mar 10, 2010 12:21 pm

individualismo militante escribió:
Para cerciorarnos mejor de la realidad de lo que nos proponen los marxistas leninistas, trotskistas, stalinistas, partidarios de Mao Tsé Tung o de Togliatti, de Kurtchev, de Brejnev, de Koseguin o de quien sea, recordemos que los salarios o las retribuciones van, en la U. R. S. S. de menos de 200 rublos mensuales a 15.000 o 20.000. Aun cuando se redujeran estos últimos a la mitad, reléase las diferencias existentes entre los sueldos de los trabajadores mensuales ingleses y los de los altos funcionarios en la actualidad. En la “patria del proletariado” la forma de explotación es infinitamente más acentuada.


Diferencias salariales había, pero no tanto como se indica aquí, yo al menos dudo mucho de esos datos, buscaré la información, porque ahora no la tengo a mano. Por cierto en España hoy, hay altos cargos que cobran 235 mil euros anuales, ¿cuánto es el salario mínimo en España? porque la diferencia es mucho mayor que en la URSS (http://www.eleconomista.es/gestion-empresarial/noticias/118799/12/06/173000-euros-brutos-anuales-el-salario-medio-de-los-directivos-espanoles.html), aunque esos datos fueran ciertos, que en mi opinión no lo son. Por cierto, lo que sí tengo son datos de Hungría en 1960, y entonces los sueldos más bajos eran diez veces menores que los más altos (entonces los sueldos oscilaban entre 1 y 10 mil forint), pero por cierto, lo sueldos de los obreros y maestros eran relativamente altos (los de los trabajadores del campo eran los más bajos, pero el sueldo de un obrero especializado podía incluso llegar a 5 mil forint).

Por cierto, totalmente de acuerdo con Shenin
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 12:29 pm

Respecto a los Consejos Obreros: pues aquí sí te doy más o menos la razón y me parece que fue uno de los problemas que hubo en la URSS. Aunque también se podría analizar el por qué eso fue así (el funcionamiento de los consejos obreros en la práctica durante la Guerra Civil rusa fue bastante defectuoso, las fábricas no producían, vale,la culpa principal no es de los órganos soviéticos, pero el hecho es que fueron incapaces de levantar la producción cuando tenían que hacerlo y eso amenazaba al propio poder soviético) y no lo digo como escusa. Al igual que en las sociedades donde hay dictadura del capital, la forma política puede ser aparentemente una democracia (o una dictadura si la situación lo exige), también creo que en la dictadura del proletariado puede pasar lo mismo, que haya una forma política democrática o dictatorial, y que ambas puedan ser expresión de la dictadura del proletariado.

A mí esto me parece fundamental. ¿Es la dictadura del proletariado ejercida única y expclusivamente a través de los soviets? ¿O acaso la dictadura la ejerce el proletariado con todas y cada una de sus organizaciones (soviets, partido, sindicatos, etc...)? Yo pienso que es la segunda opción la realmente correcta. Es absurdo reducir la dictadura del proletariado al formalismo de que todo debe venir desde las resoluciones de los soviets. Los bolcheviques no esperaron a la votación del congreso de los soviets para desatar la insurrección. Tomaron el Palacio de Invierno y después llevaron la propuesta de constituir el régimen soviético para someterla a la aprobación de los soviets.

Y lo mismo ocurre con el control obrero sobre la producción. Este control obrero puede ser ejercido por medio de los sindicatos o, incluso de movimientos como el stajanovismo. El stajanovismo no era un movimiento que fomentara el trabajo extra para aumentar la producción, como a menudo se ha dicho. Se pretendía mejorar la productividad mediante la iniciativa de los trabajadores. El desarrollo del movimiento llevó a que muchos trabajadores adquiriesen conocimientos técnicos con los que criticaban la gestión de los directores de fábricas. Los trabajadores asumen que los medios de producción son suyos y llegan al punto de implicarse en tareas de dirección. Muchos estajanovistas son promocionados a puestos de dirección. Probablemente esto fuese insuficiente y se necesitasen más mecanismos, pero es obvio que, de una manera u otra, se practicaba el control obrero en la URSS. La dirección soviética, de hecho, fomentaba estas prácticas, al menos en la etapa de 1924-1953. Por eso sostengo que las relaciones de producción eran socialistas. Si se plantea que los mecanismos de control obrero debieron ser desarrollados mucho más y mejor, podemos llegar a entendernos, pero me parece absurdo negar su existencia. Otra cosa es si se plantea que durante la dirección revisionista de Jruschov y Brezhnev, este tipo de mecanismos son debilitados y/o desmontados progresivamente.

Se apuntó también que el hecho de que un gobierno "acierte" con los intereses del proletariado no es suficiente para definirlo como proletario. Yo sostengo que ese "acierto" no es casualidad. Un gobierno que actúa así no lo hace a su libre albedrío. Está influenciado y apoyado por las masas obreras para realizar sus políticas. Varios estudios, incluso no marxistas, señalan que el principal apoyo social al liderazgo de Stalin no era la burocracia (que, de hecho se oponía soterradamente), sino los trabajadores del metal. No es necesaria ninguna relación orgánico-legalista entre los trabajadores y el gobierno, si estos están entelazados de facto, para que el régimen sea proletario. Como ya dije más arriba, incluso Lenin y los bolcheviques pretendieron superar todo formalismo, incluso el soviético. Aunque los soviets deban aprobar las decisiones, éstas pueden venir por inciativa del Partido, del Gobierno, o de cualquier otra organización de los trabajadores, no es necesario esperar a que se reúna el soviet y apruebe una resolución antes que nada. El reparto de tierras entre los campesinos durante la Revolución Soviética, por ejemplo, fue realizado por las organizaciones de campesinos, el congreso de los soviets solo legalizó lo que ya era un hecho de facto.

Bagauda
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Bagauda el Miér Mar 10, 2010 12:40 pm

Compañeros:
Aunque ahora no puedo contestar con rigor si quiero manifestar que mi posición no es "mia", sino que existen minorias que han reflexionado en terminos marxistas sobre todas estas cuestiones (más o menos acertadamente). Se podrá alegar que eran minorias insignificantes pero lo importante es su aportación no su numero (hay que recordar que la Liga de los Comunistas de Marx y Engels, en su mayor esplendor contaba con 150 miembros en toda Europa y que los bolcheviques en sus primeros momentos eran unos pocos centenares en toda Rusia). En ocasiones se piensa que desde los bolcheviques de Lenin hasta ahora no ha habido nada y eso no es así.

Adjunto un link que me parece muy interesante si bien no estoy absolutamente deacuerdo con todo lo que se dice ni me reivindico de sus autores pero puede ayudar a la reflexión. Además hay que tener encuenta que fue escrito en 1946.

http://www.kaosenlared.net/noticia/experiencia-rusa-propiedad-privada-propiedad-colectiva

Saludos comunistas.
Bagauda.
PD: Compañero NSV, espero sinceramente que te mejores,
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 12:45 pm

NSV Liit escribió:
individualismo militante escribió:
Para cerciorarnos mejor de la realidad de lo que nos proponen los marxistas leninistas, trotskistas, stalinistas, partidarios de Mao Tsé Tung o de Togliatti, de Kurtchev, de Brejnev, de Koseguin o de quien sea, recordemos que los salarios o las retribuciones van, en la U. R. S. S. de menos de 200 rublos mensuales a 15.000 o 20.000. Aun cuando se redujeran estos últimos a la mitad, reléase las diferencias existentes entre los sueldos de los trabajadores mensuales ingleses y los de los altos funcionarios en la actualidad. En la “patria del proletariado” la forma de explotación es infinitamente más acentuada.


Diferencias salariales había, pero no tanto como se indica aquí, yo al menos dudo mucho de esos datos, buscaré la información, porque ahora no la tengo a mano. Por cierto en España hoy, hay altos cargos que cobran 235 mil euros anuales, ¿cuánto es el salario mínimo en España? porque la diferencia es mucho mayor que en la URSS (http://www.eleconomista.es/gestion-empresarial/noticias/118799/12/06/173000-euros-brutos-anuales-el-salario-medio-de-los-directivos-espanoles.html), aunque esos datos fueran ciertos, que en mi opinión no lo son. Por cierto, lo que sí tengo son datos de Hungría en 1960, y entonces los sueldos más bajos eran diez veces menores que los más altos (entonces los sueldos oscilaban entre 1 y 10 mil forint), pero por cierto, lo sueldos de los obreros y maestros eran relativamente altos (los de los trabajadores del campo eran los más bajos, pero el sueldo de un obrero especializado podía incluso llegar a 5 mil forint).

Por cierto, totalmente de acuerdo con Shenin

No solo eso, sino que no se expone más que unas bandas dentro de las que se encuentran los salarios. No s expone ningún índice de gini ni ningún otro indicador medidor de la desigualdad de ingreso. Solo se dice que unos ganaban 200 rublos y otros 20.000, pero no hay expuesto ningún porcentaje de población que tuviera esos salarios o intermedios.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 12:48 pm

Bagauda escribió:Compañeros:
Aunque ahora no puedo contestar con rigor si quiero manifestar que mi posición no es "mia", sino que existen minorias que han reflexionado en terminos marxistas sobre todas estas cuestiones (más o menos acertadamente). Se podrá alegar que eran minorias insignificantes pero lo importante es su aportación no su numero (hay que recordar que la Liga de los Comunistas de Marx y Engels, en su mayor esplendor contaba con 150 miembros en toda Europa y que los bolcheviques en sus primeros momentos eran unos pocos centenares en toda Rusia). En ocasiones se piensa que desde los bolcheviques de Lenin hasta ahora no ha habido nada y eso no es así.

Adjunto un link que me parece muy interesante si bien no estoy absolutamente deacuerdo con todo lo que se dice ni me reivindico de sus autores pero puede ayudar a la reflexión. Además hay que tener encuenta que fue escrito en 1946.

http://www.kaosenlared.net/noticia/experiencia-rusa-propiedad-privada-propiedad-colectiva

Saludos comunistas.
Bagauda.
PD: Compañero NSV, espero sinceramente que te mejores,

Ciertamente, argumentar el número de una corriente para descalificarla es algo falaz y miserable. No obstante, los miembros de la Liga de los Comunistas y los bolcheviques pudieron incidir en la realidad y materializar sus planteamientos. No se trata del número de tal o cual corriente, sino de la aplicabilidad de su programa. Ése es, bajo mi punto de vista, el criterio.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 12:59 pm

Dejo aquí un interesante artículo de 1990 de una revista italiana sobre la restauración del capitalismo en la URSS que, a mi juicio, ilustra bastantes cuestiones:



La restauración del modo de producción capitalista en la Unión Soviética



martedì 26 giugno 2007.
(Rapporti Sociali nº 8, noviembre de 1990)




La tesis de que los revisionistas modernos restauraron en la Unión Soviética durante los años 50 (bajo la dirección del Jruschov) el modo de producción capitalista ha sido mantenida en los años 60 y 70 por los grupos marxistas-leninistas, en el contexto de la denuncia de la línea de reacción anticomunista y de restauración capitalista adoptada por los revisionistas modernos que dirigían tanto la URSS como gran parte de los países del Este de Europa. Estos grupos sostuvieron que la Unión Soviética era un país socialcapitalista y socialimperialista; o sea, socialista en los discursos de los dirigentes y en las declaraciones de intenciones hechas por ellos para defender sus iniciativas ante las masas, pero capitalista e imperialista “de hecho”.

Nosotros sostenemos que esta tesis es justa sólo en el sentido de que la línea seguida por los revisionistas modernos, aunque encubierta con “palabras comunistas”, llevaba en realidad a la restauración del capitalismo y a hacer de la URSS un país imperialista; sin embargo, esta tesis es errónea cuando pretende que ese resultado ya había sido alcanzado. Nosotros sostenemos:

- que el revisionismo moderno fue el intento de restaurar gradual y pacíficamente el capitalismo;

- que este intento, llevado a cabo en algunos países socialistas durante casi cuarenta años y en el contexto favorable a la restauración caracterizado por la recuperación de la acumulación del capital en los países imperialistas, ha llevado a la parálisis de la sociedad socialista, pero no a la restauración del capitalismo;

-que el hundimiento del revisionismo moderno consiste precisamente en la bancarrota del intento de restauración gradual y pacífica del capitalismo;
- que esta bancarrota pone al orden del día un enfrentamiento entre las clases que tiene como desenlaces posibles la recuperación de la transición al comunismo o la restauración violenta del capitalismo. Ambos desenlaces excluyen una “homologación de los países socialistas a la sociedad de consumo o bienestar de los países imperialistas”.

La cuestión de la restauración del capitalismo no es una cuestión de nombre: no se trata de discutir sobre al nombre que hay que dar al sistema económico de la Unión Soviética. Esta cuestión tiene una importancia práctica, y solamente por ese hecho, también teórica. En efecto, se trata de comprender cuáles han sido las contradicciones que han determinado la dinámica de la sociedad soviética a partir de los años 50, cuáles son las que la determinan actualmente, cuáles son, pues, las corrientes principales de la misma, los desenlaces a los que se encamina la sociedad soviética, los objetivos reales de las fuerzas políticas operantes hoy en ella (1) y cuál es el papel que la Unión Soviética tiene y tendrá en el desarrollo de las crisis de superproducción de capital y en el movimiento revolucionario mundial.

El modo de producción capitalista es un fenómeno histórico desarrollado con continuidad desde el siglo XV, a partir de Europa Occidental. Sus características esenciales y universales (es decir, comunes a todos los países) y también específicas (por tratarse de un modo de producción diferente a otros) han sido puestas de manifiesto por Marx en su obra El Capital. Todos los que quieran comprender el movimiento económico y político de las sociedades actuales deben rechazar tanto la tendencia corriente de la cultura burguesa a impedir la comprensión de la sociedad capitalista transponiendo a ella categorías y nombres correspondientes a otra realidad en base a semejanzas superficiales y de poco peso, como, por tanto, la tendencia a vaciarlas de todo contenido de importancia práctica (2).
Para poder resolver la cuestión acerca de la restauración del modo de producción capitalista en la URSS, llevada a cabo en los años 50 por los revisionistas modernos, debemos partir de la naturaleza de la estructura económica del capitalismo en la época o fase imperialista.

La fase imperialista del capitalismo se caracteriza por la contradicción entre la propiedad individual de las fuerzas productivas (que es un elemento constitutivo esencial del capitalismo) y el carácter colectivo alcanzado por las mismas fuerzas productivas (3). En las sociedades imperialistas, el elemento esencial del capitalismo (la propiedad individual de las fuerzas productivas) encuentra su mediación (4) con el carácter colectivo alcanzado por las fuerzas productivas en el capital colectivo, en las asociaciones de capitalistas o sociedades de capital y en las formas antitéticas de la unidad social. De aquí surgen los monopolios, el capital financiero, el reparto del mundo entre grupos y Estados imperialistas, las empresas multinacionales, las políticas económicas, el capitalismo de Estado, etc. Esta tesis, importante para entender el movimiento económico de las sociedades imperialistas, está expuesta ampliamente en “Rapporti Sociali”, nº 4, págs. 5-25.

En el mismo artículo se demuestra también que la propiedad capitalista colectiva de las fuerzas productivas, lejos de eliminar la propiedad capitalista individual, le abre un nuevo y vasto campo de acción. Es cierto que las principales estructuras productivas (5) se han convertido, en los países imperialistas, en propiedad directa de asociaciones de capitalistas (sociedades por acciones, entes económicos públicos, fondos de seguros u otros organismos del mismo tipo). Pero también es cierto que el capitalista-individual, excluido de la propiedad directa de las estructuras productivas por el hecho de su carácter social, aparece como propietario individual de una cuota de su valor y hace valer como tales los derechos que ya no puede hacer valer completa y directamente con respecto a las estructuras productivas, a pesar del carácter social que éstas han alcanzado. Si, por ejemplo, se consideran las recientes vicisitudes de la Societé Générale de Bélgica, de la Montedison, de Parmalat, de Enron, del Credit Lyonnais, etc. (grandes asociaciones de capitalistas o capitalistas colectivos) aparece inmediatamente el campo de acción que éstas suponen para capitalistas individuales como De Benedetti y Gardini. No se pueden comprender los negocios en los que están mezcladas las grandes sociedades multinacionales (General Motors, Standard Oil of N.Y., Ford Motors, Shell, General Electric, IBM, etc.) si se prescinde de los lazos de éstas con sus grandes accionistas, con los que aspiran a su control (raiders), con los aventureros de las finanzas, con la multitud de pequeños accionistas y ahorradores, con los capitalistas individuales, sus clientes y proveedores, hasta descender al abigarrado mundo de la pequeña producción mercantil individual en el que se mueven millones de individuos, buscando todos la “fortuna”. No se puede comprender nada del movimiento de las estructuras e instituciones típicas del “capital colectivo”, de los “capitalistas asociados”, si se prescinde del capital individual y de la producción mercantil. El imperialismo, el monopolio, el capital financiero, el capitalismo de Estado y el capitalismo burocrático se apoyan en la amplia base del capitalismo de viejo tipo, en la propiedad individual de las fuerzas productivas, en las pequeñas y medianas empresas capitalistas, en las relaciones mercantiles, en las relaciones monetarias y en las relaciones de valor.

El monopolio, en la sociedad burguesa (6), es una mediación entre la propiedad individual de las fuerzas productivas y su carácter colectivo. El monopolio surge como desarrollo e inversión de la producción mercantil de la que vive: toda la ventaja que un capitalista saca del precio y de las condiciones de monopolio tiene su origen en el marco no-monopolista en el que opera el monopolio. Donde no hay libre competencia no puede haber monopolio capitalista, de la misma manera que no puede haber islas sin mar.

El capital financiero, en la sociedad burguesa, surge y se desarrolla bajo la forma de asociaciones de capitalistas individuales y el dinero asume la forma de títulos de crédito como desarrollo de su forma en oro. Esta sigue siendo también en la sociedad imperialista la amarra más segura del poder personal de cada capitalista, a la cual retorna cada vez que dejan de existir las condiciones que han llevado al dinero a cambiar de forma.

El colonialismo, el sometimiento y explotación de los países más atrasados surgen y se desarrollan, en la sociedad burguesa, como resultado o instrumento del empeño de los capitalistas de mantener lo más elevada posible la cuota de ganancia de las fracciones individuales de capital.

El capitalismo de Estado surge y se desarrolla como intervención del Estado y utilización de los recursos políticos de éste para mantener una cuota elevada de ganancia de los capitales privados y capitalistas individuales y tratar las contradicciones entre ellos.

El capitalismo burocrático (o capitalismo burocrático de Estado) es el tipo de capitalismo que el imperialismo hace surgir en los países atrasados, semifeudales y semicoloniales, combinando los grupos imperialistas, los grandes propietarios de tierras y los grandes banqueros con el poder estatal (7).

Por tanto, no tiene sentido hablar de imperialismo, monopolio, capital financiero, capitalismo de Estado y capitalismo burocrático, refiriéndose a una sociedad en la que los capitalistas individuales, los capitalistas privados y la producción mercantil no constituyen el tejido básico de la actividad económica de la sociedad. Todas estas tesis ya han sido expuestas por Lenin en el VIII Congreso del PC (b) en su Informe sobre el programa del Partido del 19 de marzo de 1919 ( Obras completas, vol. 29), criticando las tesis de Bujarin que mantenía que el imperialismo era un nuevo modo de producción que sucedía al capitalismo. Lenin concluía su crítica diciendo: «El imperialismo puro, sin el fundamento del capitalismo, no ha existido nunca, no existe en ningún lugar ni podrá existir jamás. Se ha generalizado erróneamente todo lo que se ha dicho sobre los consorcios, los cárteles, los trusts, el capitalismo financiero, cuando se ha querido presentar a este último como si no se apoyase enteramente sobre la base del viejo capitalismo. (...) Si Marx dice de la manufactura que es una superestructura de la pequeña producción mercantil de masas (El Capital, libro I, cap. 12), el imperialismo y el capital financiero son una superestructura del viejo capitalismo. Si se demuele la cima, aparecerá el viejo capitalismo. Decir que existe un imperialismo integral sin el viejo capitalismo, significa confundir los deseos con la realidad».
No se puede comprender el movimiento económico y político de las sociedades imperialistas si se prescinde de la existencia del viejo capitalismo como fundamento del que surgen continuamente las grandes sociedades y en las que se reparten continuamente grandes capitales, generando multitud de adjudicatarios, sub-adjudicatarios, proveedores, vendedores, aprovechados, aventureros, especuladores, estraperlistas, etc. El capital financiero, el monopolio y la burguesía imperialista son el sector dirigente de la sociedad imperialista: pero si se separa este sector del resto de la sociedad equivale a aislar las tropas de primera línea del resto del ejército y del país. Dicho en otras palabras, el imperialismo no es un nuevo modo de producción diferente del modo de producción capitalista. El imperialismo es la última fase del capitalismo, la antecámara del socialismo. El imperialismo es una superestructura del capitalismo, es la fase degenerativa del modo de producción capitalista que, al ser históricamente superado por el carácter colectivo ya alcanzado por las principales fuerzas productivas, sobrevive a sí mismo. Por otra parte, genera continuamente un nuevo capitalismo en el que se apoya. Concluyendo: el capital colectivo surge, existe y puede existir sólo como superestructura del capital individual, como mediación entre la propiedad individual de las fuerzas productivas y el carácter colectivo de las mismas; el monopolio moderno aparece, existe y sólo puede existir como limitación parcial de la competencia; el capital concentrado y centralizado surge, existe y sólo puede existir en el marco de un gran número de capitales opuestos en tanto que vendedores y compradores, generando continuamente capitales enfrentados en un movimiento centrífugo que se contrapone a su movimiento centrípeto; en la sociedad burguesa, la dirección consciente de todo el movimiento económico de la sociedad (a través del Estado o de “asociaciones privadas” de capitalistas) aparece, existe y sólo puede existir como forma antitética de la unidad social.

Los revisionistas modernos de los países imperialistas nos han habituado a considerar como fundamental la distinción entre propiedad privada (individual y de asociaciones privadas de capitalistas) y propiedad pública (es decir, de asociaciones públicas de capitalistas, del Estado, etc.). De aquí proviene el hecho de confundir espontáneamente las unidades productivas de un país socialista con las empresas públicas de un país imperialista.

En las sociedades imperialistas, las sociedades por acciones y los entes económicos públicos (las empresas estatales, las sociedades nacionales, los entes económicos del Estado, de las regiones, de los ayuntamientos, etc.) son una mediación entre la propiedad individual capitalista de las fuerzas productivas que sobrevive como elemento constitutivo principal de la sociedad y el carácter colectivo de las fuerzas productivas. Quien confunda las formas antitéticas de la unidad social ( 8 ) con el capitalismo a secas, tomando a estas fuerzas productivas ya colectivas como si fueran toda la estructura económica de la sociedad imperialista (y, por tanto, borrando de un plumazo todo el tejido del viejo capitalismo que constituye la base de la sociedad actual), no puede comprender ni el capitalismo ni el socialismo.

Aparentemente, una empresa soviética de los años 60 no se diferencia de la Societé Générale de Bélgica o de la Agip italiana. Pero la diferencia, sin embargo, es esencial, mientras que la similitud es superficial y secundaria. La diferencia esencial reside en el hecho de que la empresa soviética:
1. no es expresión de la mediación entre la propiedad individual de las fuerzas productivas (que no existe) y el carácter colectivo de las fuerzas productivas;
2. no surge, ni se apoya, ni se puede sumergir en el mar de empresas capitalistas individuales, de relaciones mercantiles y de relaciones monetarias que le circunda.

La aparente semejanza y diferencia real entre imperialismo y socialismo está expuesta ampliamente en Rapporti Sociali nº 4 (págs. 11 y 12) y en el libro I fatti e la testa (págs. 40 y siguientes).

Llegados a este punto, resulta claro que es inconsistente la tesis que mantiene que la restauración del modo de producción capitalista en la URSS ya había sido realizada en los años 50.

En efecto, los revisionistas modernos no restauraron ni extendieron sustancialmente la propiedad individual de las principales fuerzas productivas más allá de lo que ya estaba en el momento de su llegada a la dirección del partido y del Estado. Y ello a pesar de la mayor extensión de la producción individual autónoma llamada “economía paralela” o “economía sumergida”.

Incluso durante el período en el que estuvieron en la dirección, las relaciones monetarias estaban circunscritas a la circulación de los bienes de consumo personal (el dinero acumulado por los nuevos ricos alcanzó cifras fabulosas precisamente porque no podía ser utilizado más que en la adquisición de bienes de consumo y servicios personales). Las relaciones de valor no llegaron a regular el movimiento económico de la sociedad: los precios continuaban teniendo como principales funciones las de regular el consumo, redistribuir la renta y medir la variación en el tiempo de la eficiencia de las unidades productivas. Las relaciones de valor nunca desempeñaron la función de reguladores generales de la reproducción (en efecto, la escala de los precios soviéticos de los distintos artículos no era comparable a la del mercado capitalista mundial). Jruschov, Kosiguin y Brezhnev no llegaron nunca, a pesar de numerosos intentos y experiencias, a introducir a escala general el gobierno de la economía mediante el “cálculo económico”, como ellos decían, o la “autonomía financiera” de las unidades productivas; o sea, a través del rendimiento en dinero de la actividad de cada unidad productiva. Por ello nunca llegaron a convertir el mercado (o como decían: los “contactos directos entre las unidades productivas”) en regulador general de la actividad económica. El comercio exterior siguió siendo monopolio del Estado. La fuerza de trabajo sólo se redujo marginalmente a la condición de mercancía (la libertad de compraventa es una característica esencial de su naturaleza de mercancía). La planificación económica de los países socialistas, incluso hasta donde era eficaz, lo único que tenía en común con el monopolio que existe en los distintos sectores económicos de los países imperialistas era la apariencia; en efecto, lo que es específico del monopolio en la sociedad burguesa es la consecución de una superganancia con respecto a los otros sectores de capital que continúan operando en condiciones de competencia.
Olvidar todo esto y hablar de restauración del capitalismo ha llevado inevitablemente a una crítica idealista de los revisionistas modernos, es decir, a una crítica que ponía en primer plano la superestructura (la política y la cultura) y en segundo plano la estructura económica.

Los defensores de esta tesis estaban obligados, en efecto, a inventar un «capitalista colectivo» sin capitalistas individuales, un monopolio burgués sin competencia, un capital concentrado y centralizado sin movimiento centrífugo, una producción capitalista sin producción mercantil, una dirección estatal (del movimiento económico total de la sociedad burguesa) basada y mantenida sobre esas mismas bases. En resumen, “un imperialismo puro” que no se apoyaba en el viejo capitalismo, que no era superestructura del capitalismo, pero que se presentaba como un nuevo modo de producción, “distinto del capitalismo clásico”, pero igualmente “malvado y explotador de los obreros” como el viejo capitalismo, si no peor. ¡También éste era, por tanto, capitalismo! (9).

En realidad, esta tesis consideraba la contradicción principal como resuelta, mientras que, por el contrario, todavía seguía estando presente en los países socialistas. Es decir, que daba por concluido el conflicto principal que entonces determinaba todo el movimiento económico y político de esos países. En los países socialistas, la actividad política de los comunistas que adoptaron esta tesis se vio fuertemente debilitada: en efecto, esta tesis les separaba de las masas por cuanto les impedía sintetizar el conflicto entre la vía al capitalismo y la vía al comunismo en la cual estaban cotidiana y capilarmente implicadas. De esta manera dejaban el campo libre a los revisionistas para, ante las dificultades, poder dar otros pasos que debilitasen un poco más cada día los gérmenes de comunismo, reforzasen las tendencias burguesas y llevasen a las masas a la impotencia y a la desesperación.

A partir de los años 50, cuando en la Unión Soviética los revisionistas se apoderaron de la dirección del partido comunista y de la sociedad, no restauraron el capitalismo, pero paralizaron la transición hacia el comunismo al provocar retrocesos en muchos campos con respecto a los resultados ya logrados. Progresivamente sustituyeron (aunque sólo en cierta medida) el balance en bienes producidos a nivel de toda la sociedad, como criterio de evaluación y dirección del movimiento económico, por el balance comercial de las empresas; extendieron la esfera de acción de la economía mercantil y del dinero (véase, por ejemplo, el traspaso de la propiedad de la maquinaria agrícola a los koljoses que contribuyó a retardar el desarrollo tecnológico del trabajo agrícola. Debido a esto la adopción de métodos productivos más avanzados pasó a depender del balance comercial de cada koljós). Abolieron la obligación general de trabajar y abrieron vías (legales e ilegales) al parasitismo y al enriquecimiento individual (precisamente, porque, al no poder convertirse en propiedad individual de las fuerzas productivas, actuaba solamente como instrumento de corrupción, lujo y despilfarro). Arrojaron a millones de hombres a un trabajo embrutecedor, a la miseria, a la ignorancia y a la superstición. Olvidaron la reducción del horario laboral que se derivaba de la mecanización y automatización del trabajo productivo y de las actividades domésticas (de ahí el atraso del aparato productivo y del equipamiento doméstico). Se despreocuparon, en la práctica, de la seguridad y de la higiene en el trabajo y de la salvaguardia de la salubridad del medio ambiental (a pesar de que las normas adoptadas al respecto en los países socialistas eran superiores a las adoptadas en los países imperialistas). Crearon gradualmente una masa de funcionarios, empleados, profesionales, técnicos, artistas, literatos, periodistas, etc., cada vez mas separada de la clase obrera y protegieron y favorecieron la formación de una amplia capa de parásitos y aprovechados.

Todo esto existía ya a nivel de tendencias y propuestas en el PCUS antes de Jruschov. En su escrito de 1952 (Problemas económicos del socialismo en la URSS), Stalin denuncia clara y detalladamente algunas de estas tendencias, aunque no las identifica como elementos de un conjunto orgánico propio de una línea de restauración anticomunista. En realidad, eso es lo que eran esas tendencias que, convertidas en línea dirigente del Partido y del Estado, constituían una vía que llevaba a la restauración de la propiedad individual de las fuerzas productivas; es decir, que no sólo no resolvía de manera positiva los problemas que el desarrollo de la sociedad socialista planteaba, sino que, por el contrario, generaba inevitable y continuamente dificultades y obstáculos al desarrollo de la vida económica y política de la sociedad socialista. Los revisionistas modernos intentaron resolver las dificultades y obstáculos de tal manera que el resultado fue el estancamiento y la parálisis económica. De esta manera impusieron de forma irremediable e imperiosa el dilema siguiente: o invertir la tendencia y retomar la vía de la transición al comunismo, o restaurar la propiedad individual de las fuerzas productivas y el carácter comercial de la producción (es decir, la restauración del capitalismo). Esta es la encrucijada a la que los revisionistas modernos abocaban a la sociedad soviética y a la que no se ha llegado hasta hoy, ¡tras casi cuarenta años de su llegada al poder! Restaurar el capitalismo se ha revelado como una empresa nada fácil. Uno de los dirigentes de la Revolución Cultural Proletaria, Yao Wen-yuan, en un artículo publicado a comienzos de 1975, (Las bases sociales de la camarilla antipartido de Lin Piao), ilustraba en detalle la vía que seguían los revisionistas modernos:

«En la sociedad socialista existen todavía dos tipos de propiedad: la propiedad socialista, que es la propiedad de todo el pueblo, y la propiedad privada cooperativa. Esto determina el hecho de que en China practiquemos actualmente un sistema basado en el intercambio de mercancías. Los análisis hechos por Lenin y por el presidente Mao nos dicen que el derecho burgués, que existe inevitablemente en el sistema socialista, en lo que respecta a la distribución y al intercambio, debe limitarse cada vez más bajo la dictadura del proletariado, de manera que en el largo camino de la revolución socialista las tres contradicciones principales (entre obreros y campesinos, entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual y trabajo intelectual), así como las contradicciones entre los distintos niveles jerárquicos, se reduzcan cada vez más y se creen las condiciones materiales e ideológicas para eliminarlas. Si no seguimos este camino y, por el contrario, perseguimos la consolidación, extensión y reforzamiento del derecho burgués y la desigualdad que conlleva, el resultado inevitable será la polarización. Esto quiere decir que, en el ámbito de la distribución, un número restringido de personas estará en condiciones de obtener un número cada vez mayor de mercancías y dinero por ciertas vías legales y por numerosas vías ilegales. Se difundirán sin freno las ideas capitalistas de amasar fortuna y de alcanzar la fama y el éxito personal, despertadas por estos “estímulos materiales”; se multiplicarán fenómenos como la transformación de la propiedad pública en propiedad privada, la especulación, la concusión, el robo y la corrupción, entre otros abusos. El principio capitalista del intercambio de mercancías se impondrá en la vida política y también en la vida del partido y minará la economía socialista planificada... Se reproducirá la explotación capitalista - conversión de las mercancías y del dinero en capital y de la fuerza de trabajo en mercancía. Todo ello cambiará la naturaleza de las relaciones de propiedad en ciertos sectores y unidades productivas en las que se aplique la línea revisionista de tal manera que el pueblo trabajador será de nuevo oprimido y explotado. Obtendremos así el resultado de ver surgir entre los miembros del partido, entre los obreros, entre los campesinos medios, entre el personal de los órganos estatales, a una minoría de elementos neo-burgueses y de nuevos ricos que han traicionado completamente al proletariado y a los trabajadores. Nuestros camaradas obreros han dicho justamente: “Si no se pone un límite al derecho burgués, éste impedirá el desarrollo del socialismo y favorecerá el resurgir del capitalismo”».

«Ahora bien, cuando la fuerza de la burguesía alcanza un cierto nivel, sus agentes tratan de hacerse con el control político, derrocar la dictadura del proletariado y el sistema socialista y eliminar totalmente la propiedad socialista. Incluso no se esconden para restaurar y desarrollar el capitalismo. Una vez en el poder, la nueva burguesía se lanzará primeramente a reprimir sangrientamente al pueblo y restaurará el capitalismo en la superestructura, incluidos los distintos sectores ideológico-culturales; a continuación subordinará la distribución de los bienes producidos a la acumulación de capital y de poder que cada uno detenta, con lo que el principio de “a cada uno, según su trabajo” se vacía de su esencia. El puñado de nuevos elementos burgueses que monopolizan los medios de producción, detentan al mismo tiempo el poder de distribuir bienes de consumo y otros productos. Este es el proceso de restauración que está teniendo lugar en la Unión Soviética».

Sostener que los revisionistas modernos restauraron el capitalismo en la URSS en los años 50:

- es confundir las ideas sobre la naturaleza del capitalismo y del imperialismo y difundir una concepción idealista de la sociedad. Es sustituir, en efecto, el concepto de países socialistas como países en los que la propiedad individual de las principales fuerzas productivas ha sido abolida, donde la propiedad privada cooperativa está limitada y donde, por consiguiente, está restringida la producción comercial, por el concepto de países socialistas como países dirigidos por una línea política que guía efectivamente a la sociedad a pasar del capitalismo al comunismo.

- dar por resuelta una contradicción que es, por el contrario, la que mueve todo y a la luz de la cual se hacen comprensibles la historia de los países socialistas desde los años 50 hasta hoy, la crisis de los revisionistas modernos, las dificultades que encuentran los actuales gobernantes de los países socialistas y el conflicto abierto en 1989.

En efecto, si el capitalismo hubiese sido restaurado en los años 50, ¿de dónde vendrían las dificultades de esta etapa que hacen temblar a Gorbachov, a Mazowiecki y a todo el resto de la cuadrilla?

En realidad, no sólo no se produjo la restauración sino que ni siquiera se ha decidido todavía que el enfrentamiento concluirá con la restauración del capitalismo: ésta parece incluso más bien difícil, especialmente en la URSS, y ciertamente no será pacífica. Ya hay numerosas señales que llegan desde los países socialistas, y en particular desde la Unión Soviética, sobre la agudización y violencia de los enfrentamientos actuales, enfrentamientos dirigidos bajo las banderas más dispares que indican ciertamente que el proletariado no se ha puesto todavía en orden de batalla como fuerza política independiente que esté en condiciones de expresar y aglutinar fuerzas en torno a sus propios objetivos de clase. Asimismo esas señales indican también muy claramente que ninguna de las dos principales clases ha vencido todavía. Es probable que, en los países del Este de Europa, el año 1989 marque el comienzo de un período de revueltas que confluya en un nuevo periodo revolucionario (del mismo tipo del que se produjo en la primera mitad del siglo) y que implique a los países imperialistas, o al menos a los de Europa.

La lucha de la burguesía de los países socialistas por la restauración del capitalismo se enlaza, en efecto, con la desesperada lucha de los grupos imperialistas por salir de la crisis de superproducción de capital. Esta convulsiona a los Estados imperialistas y a los países dependientes y atenaza a la burguesía imperialista aunque no tenga ninguna conciencia de ello y se enfrente a problemas (que cree poder “resolver” únicamente colmatando una falla aquí, mientras que allí se abre enseguida otra): de beneficios, de mercado, de precios, de gasto público, de cambios, de balanza de pagos, etc.
Es cierto que no tiene ningún fundamento la tesis según la cual a la vuelta de algunos años, aun pagando el precio de un “período de sacrificios”, los países socialistas serán absorbidos por el mercado capitalista mundial y se parecerán a los países imperialistas que actúan bajo la bandera de la socialdemocracia, del “Estado de bienestar” y del “Estado social”. El período de la socialdemocracia, del “Estado de bienestar”, “del Estado social” (en suma, el “proyecto de construir un capitalismo de rostro humano”) se ha acabado inexorablemente también en los países imperialistas. Cada día se sacrifica una nueva parte de lo que todavía queda del Estado del bienestar: lo pueden ver todos los que no se dejan deslumbrar por los discursos adobados con palabras embaucadoras. Otra cosa es lamentarse porque “la gente” de los países socialistas se haya vuelto “consumista”, “materialista”, “egoísta”, “conformista”, etc., como la de los países imperialistas, lamento que ¡algunos “izquierdistas” han entonado ya junto a Wojtyla y sus curas! El periodo que nos espera es un periodo de enfrentamientos entre grupos imperialistas, de éstos con la burguesía de los países socialistas y la burguesía burocrática de los países del Tercer Mundo, y de enfrentamientos de todas las fuerzas burguesas con el movimiento proletario de los países imperialistas y de los países socialistas y con el movimiento antiimperialista de los países semicoloniales y semifeudales.

La tesis de que “en los años 50 fue restaurado el capitalismo” en la Unión Soviética ha dejado de ser en el movimiento revolucionario europeo, como en los años 60, la bandera (errada) de la lucha contra el revisionismo moderno, para pasar a ser desde hace tiempo la bandera del anticomunismo disfrazado de izquierdismo y derrotismo, la bandera de cuantos quieren negar la experiencia histórica del movimiento obrero y comunista. Esto nos ha ayudado a liberarnos del análisis erróneo y paralizante que sostenía esa bandera. En el mejor de los casos, los que todavía hoy mantienen que la restauración del capitalismo en la URSS ya se había producido en los años 50, tienen una visión pesimista e idealista de la sociedad. Como si el capitalismo fuese el estado “natural” y espontáneo de las cosas y el comunismo un estado “bueno pero contranatural”. Como si la gente no esperase más que un error o desviación de los dirigentes para retornar al capitalismo. La realidad es que la sociedad burguesa, para conservarse y sobrevivir, ha tenido que recurrir a dos guerras mundiales en el plazo de apenas medio siglo y a una infinidad de medidas “pacíficas” como las de imponer regímenes fascistas y nazis, llevar a cabo golpes de Estado a lo Pinochet, perpetrar exterminios en masa al estilo de Indonesia en 1966, llevar a cabo guerras coloniales, echar mano de toda la gama de recursos e instrumentos de la contrarrevolución preventiva, recurrir a las guerras de baja intensidad, etc. La construcción del comunismo no es una empresa fácil ni espontánea. Lo que, sin embargo, es difícil, incluso desesperado, ¡es la conservación del capitalismo! El parto es un acontecimiento doloroso y penoso, ¡pero no por ello es más fácil impedir a una mujer encinta que dé a luz! La realidad es que, a pesar de sus esfuerzos, los revisionistas modernos, si bien han conseguido sumir en el caos y la desesperación a pueblos enteros, también dejan en herencia a sus sucesores la tarea de imponer a algunos centenares de millones de hombres la restauración del capitalismo: ¿lo conseguirán? Ése es el quid de la cuestión en el actual enfrentamiento político, el objeto en disputa en torno al cuál girará la lucha entre las clases en los próximos años. Una de las condiciones para poder desempeñar un papel de vanguardia en la lucha del proletariado, a fin de hacer triunfar la revolución socialista, ¡es la de ser conscientes del objeto en disputa!

Los países socialistas gobernados por los revisionistas modernos han desempeñado hasta ayer un papel importante y específico con respecto al movimiento revolucionario. Hoy se han convertido, ya en otras condiciones, en un factor importante y específico de la crisis económica y política mundial sobre la que se apoya (se quiera o no) el movimiento revolucionario. El camino que siga en esos países la lucha de clases en los próximos meses y años será rico en valiosas enseñanzas para nuestro futuro, pero tendrá también consecuencias objetivas directas en la lucha de clases, en la estabilidad de los regímenes políticos, en la velocidad y modalidades de desarrollo de todas las demás sociedades y en el curso que siga la actual crisis de superproducción de capital. Por otra parte, la evolución que tenga la lucha de clases en nuestro país habrá de tener una influencia directa sobre el desenlace del enfrentamiento en los países socialistas. La revolución comunista es mundial. El hundimiento del revisionismo moderno confirma la actualidad de nuestras viejas consignas: ¡Proletarios y pueblos de todo el mundo, uníos! ¡El comunismo es el movimiento de transformación del orden actualmente establecido!



NOTAS
1 ) En su actividad política, los organismos e individuos se proponen hacer avanzar la sociedad hacia determinadas metas. En realidad, cada sociedad puede encaminarse, alternativamente, hacia algunas metas bien definidas sólo por su composición material y por las contradicciones que operan en su interior y que median con la realidad externa. La sociedad alcanza una de estas metas y no otras. El dilema que el enfrentamiento político resuelve es el de cuál de estas metas será alcanzada en detrimento de otras, que permanecerán en el campo de las cosas que eran posibles y no se realizaron nunca. Para alcanzar efectivamente la meta también es necesaria la actividad política de individuos y organismos que, aunque no se la hayan planteado como objetivo o simplemente la hayan rechazado y dirigido su actividad hacia otras metas, no por ello su actividad deja de favorecer en la práctica el movimiento de la sociedad hacia la meta efectivamente buscada. Es como si alguien quisiera desplazar un tren sobre una vía orientada hacia el Este-Oeste dirigiéndolo hacia el Sudeste. En efecto, esto no serviría más que para llevarlo hacia el Este.
2 ) La cultura burguesa corriente sostiene que “el capital ha existido siempre porque también el antiguo campesino egipcio usaba el arado para cultivar la tierra”. Y lo hacen con la misma agudeza de quien, hablando de caballos, mantiene que las vacas son caballos porque “de hecho también tienen cuatro patas”.
3 ) La célula irreductible constitutiva de la sociedad imperialista sigue siendo la misma de la sociedad capitalista de viejo tipo: la fracción de capital personificada en un individuo (el capitalista). Los demás (las asociaciones de capitalistas, las sociedades de capital, los entes económicos públicos, etc.) son superestructuras derivadas de esas células elementales, son combinaciones más o menos estables, más o menos numerosas y más o menos complejas de ellas. Por tanto, al igual que la célula constitutiva de la sociedad mercantil es la mercancía, también la célula constitutiva de la sociedad capitalista (también en la fase imperialista) es el capital individual. El capital individual es, a su vez, una célula “más compleja” que la mercancía, pues de hecho implica ésta.
4 ) En el movimiento de la sociedad, el modo de producción vigente en ella (y que el hombre llega a conocer separando los aspectos casuales y particulares, concretos, de sus manifestaciones o modos de ser) asume sus manifestaciones concretas y específicas “ajustando las cuentas” a las condiciones externas (climáticas, geológicas, geográficas, derivadas de otras sociedades, etc.) e históricas (el patrimonio cultural y biológico y la experiencia heredada) de la sociedad. Se dice del modo de producción que se manifiesta mediando con las condiciones externas e históricas o que su manifestación concreta es una mediación del mismo con las condiciones externas e históricas. Por tanto, cada manifestación concreta puede ser a su vez comprendida por el hombre sólo si éste reconstruye en su mente el proceso mediante el cual el modo de producción de esa sociedad se combina con las condiciones externas e históricas para dar con sus manifestaciones concretas, que son objeto de la experiencia directa.
En el caso que estamos examinando, la esencia del modo de producción capitalista, al “ajustar las cuentas” al carácter colectivo de las fuerzas productivas, se presenta como capital colectivo.
5 ) Con el término estructura productiva indicamos una combinación técnicamente definida de fuerzas productivas dedicadas a la producción (la unidad productiva, la fábrica, etc.).
6 ) Con respecto al monopolio burgués, Marx escribe en Miseria de la filosofía (1847): «El señor Proudhon habla sólo del monopolio moderno generado por la competencia. Pero todos sabemos que la competencia fue generada por el monopolio feudal. De este manera, originariamente, es la competencia la que ha sido la negación del monopolio y no el monopolio la negación de la competencia. Por tanto, el monopolio moderno no es una simple antítesis, sino es la verdadera síntesis. Tesis: el monopolio feudal anterior a la competencia. Antítesis: la competencia. Síntesis: el monopolio moderno, que es la negación del monopolio feudal, en cuanto presupone el régimen de competencia, y asimismo la negación de la competencia en cuanto monopolio».
7 ) Las formas antitéticas de la unidad social se forman necesariamente cuando el capitalismo sobrevive (con su propiedad individual de las fuerzas productivas) a pesar del carácter colectivo que las fuerzas productivas revisten.
8 ) La categoría capitalismo burocrático fue desarrollada ampliamente por Mao Tse-tung como categoría clave para comprender el movimiento económico y político de los países atrasados en la fase imperialista. El Partido Comunista de Perú (PCP) ha hecho y hace una amplia aplicación de esta categoría enriqueciendo su contenido (véase: Guerra Popular en Perú - El pensamiento Gonzalo, ed. L. Arce Borja, Bruselas, 1989; en particular la pág. 326 y siguientes y el documento congresual de 1988: Bases de Discusión: Revolución Democrática: Carácter de la sociedad peruana contemporánea).
9 ) Es evidente la influencia en ello del pensamiento burgués de izquierda imperante. Los seguidores de la escuela de Francfort y sus seguidores (los obreristas, etc.) concebían y conciben también las sociedades imperialistas como “imperialismo puro”, como “capitalismo organizado” (véase Rapporti Sociali, nº 5-6, pág.34 y siguientes) y no tienen ninguna dificultad en homologar también a la sociedad soviética con sus fantasiosas categorías del “imperialismo puro”, del “capitalismo organizado”, etc.

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Bagauda el Miér Mar 10, 2010 1:13 pm

Compañero Shnin:

Disculpa. Una lectura rápida de tu intervención me ha hecho interpretarlo erroneamente. Efectivamente como tu dices se trata de la aplicación de un programa. Claro está que hay que acordar ese programa y hacerlo en la perspectiva revolucionaria.

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 2:12 pm

PD: Compañero NSV, espero sinceramente que te mejores,

Ídem.

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Bagauda el Miér Mar 10, 2010 3:01 pm

Compañero Shenin, una aclaración ya que puede parecer que digo cosas absurdas:

Parece que estabamos posteando los dos (o más)a la vez y un mensaje mio no ha aparecido y yo daba por supuesto que estaba colgado. El mensaje, referido al tuyo sobre la aplicación del programa, decia:

"No estoy deacuerdo. Esa es la base de todo oportunismo. No se trata de hacer lo que es posible sino de hacer lo que es necesario. Si los bolcheviques hubieran actuado en función de lo que, en apariencia, era posible la revolución de Octubre nunca habria sucedido. Cuando Lenin bajo del tren de Finlandia e hizo públicas sus "Tesis de Abril" ni siquiera los bolcheviques estaban deacuerdo. Lenin abrio la posibilidad de la toma del poder por parte del proletariado.. Si se hubiese atenido a lo que se podia pensar en aquel momento el gobierno provisional se hubiera consolidado y se habria concretado la Asamblea Constituyente dejando al proletariado sin perspectiva revolucionaria y dentro del cerco capitalista.
Los revolucionarios deben siempre manifestar sus posiciones de clase y no limitarse a lo que es posible. Ello conduce a llevar al proletariado a callejones sin salida dentro del capitalismo".

Una vez que te he vuelto a leer veo que solo haces referencia a la aplicación del programa, y eso lo comparto. Aunque tu comentario parecia llevar implicito que esas minorias, a las que yo hacia referencia, eran ilusas por la inviavilidad de sus posiciones. Esas minorias no tenian por misión reconstituir el partido ni aplicar un programa revolucionario, sino hacer balance de las experiencias anteriores y sacar conclusiones para luchas futuras. Pero todo esto último lo he concluido yo. No lo has dicho tu; por eso te pedia disculpas.

Era solo una aclaración, tal vez innecesaria.

V.Bagauda.
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Shenin el Miér Mar 10, 2010 3:23 pm

Bagauda escribió:Compañero Shenin, una aclaración ya que puede parecer que digo cosas absurdas:

Parece que estabamos posteando los dos (o más)a la vez y un mensaje mio no ha aparecido y yo daba por supuesto que estaba colgado. El mensaje, referido al tuyo sobre la aplicación del programa, decia:

"No estoy deacuerdo. Esa es la base de todo oportunismo. No se trata de hacer lo que es posible sino de hacer lo que es necesario. Si los bolcheviques hubieran actuado en función de lo que, en apariencia, era posible la revolución de Octubre nunca habria sucedido. Cuando Lenin bajo del tren de Finlandia e hizo públicas sus "Tesis de Abril" ni siquiera los bolcheviques estaban deacuerdo. Lenin abrio la posibilidad de la toma del poder por parte del proletariado.. Si se hubiese atenido a lo que se podia pensar en aquel momento el gobierno provisional se hubiera consolidado y se habria concretado la Asamblea Constituyente dejando al proletariado sin perspectiva revolucionaria y dentro del cerco capitalista.
Los revolucionarios deben siempre manifestar sus posiciones de clase y no limitarse a lo que es posible. Ello conduce a llevar al proletariado a callejones sin salida dentro del capitalismo".

Una vez que te he vuelto a leer veo que solo haces referencia a la aplicación del programa, y eso lo comparto. Aunque tu comentario parecia llevar implicito que esas minorias, a las que yo hacia referencia, eran ilusas por la inviavilidad de sus posiciones. Esas minorias no tenian por misión reconstituir el partido ni aplicar un programa revolucionario, sino hacer balance de las experiencias anteriores y sacar conclusiones para luchas futuras. Pero todo esto último lo he concluido yo. No lo has dicho tu; por eso te pedia disculpas.

Era solo una aclaración, tal vez innecesaria.

V.Bagauda.

También es posible que yo no me haya expresado bien. Yo lo que quería decir era que la validez de los análisis se mide contrastándolos con la realidad y viendo la aplicabilidad práctica que tienen. Si los análisis son correctos, los revolucionarios pueden abrirse paso a pesar de las adversidades, pero si son incorrectos no. Si los análisis son correctos, tal vez de manera inmediata no se consigan resultados, pero sí que se consiguen de manera mediata.

Dejo una cita de Mao que ilustra esta cuestión mucho mejor que yo:

"El que sea correcta o no la línea ideológica y política lo decide todo. Cuando la línea del Partido es correcta, lo tenemos todo: si no tenemos hombres, los tendremos; si no tenemos fusiles, los conseguiremos, y si no tenemos el Poder, lo conquistaremos. Si la línea es incorrecta, perderemos lo que hemos obtenido.”
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Admin el Sáb Mar 13, 2010 1:43 pm

Camaradas, os tengo sin duda que felicitar por este post de gran contenido intelectual e ideológico.
Son ustedes los maestros que día a día crean un ferrea conciencia comunista a los nuevos que tenemos ansias de conocimiento.
Muchas gracias
Espero que estas y otras discusiones se mantengan por que son geniales


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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por Lavrenti1917 el Lun Mar 15, 2010 4:06 pm

También es interesante ver las erróneas teorías del troskista Mandel, en las que explica, como sería de imposible la restauración del capitalismo en la URSS y la línea conciliadora que éste tiene con la contrarrevolución. Ludo Martens le hace una demoledora crítica en "El troskismo al servicio de la CIA contra los países socialistas"
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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por NSV Liit el Miér Mar 17, 2010 1:33 pm

Shenin escribió:
Bagauda escribió:PD: Compañero NSV, espero sinceramente que te mejores,

Ídem.

Gracias compañeros, Bagauda, Shenin

ya estoy mejor, ahora me tengo que poner las pilas para ponerme al día con todo el material posteado Very Happy

Saludos

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por individualismo militante el Lun Mar 22, 2010 11:13 am

Shenin escribió:categorías como mercancías, dinero, etc., son elementos no puramente capitalistas, sino mercantiles.


No serán púramente capitalistas, pero son púramente anticomunistas. "Purismos" aparte, el tipo de relación económica basada en el asalariamiento (privado o estatal), es capitalismo. Para mí es algo absolútamente evidente y fuera de discusión alguna, así que no tiene sentido perderse en detalles y discusiones semánticas, ya que en esa relación está incluida la esencia misma del capitalismo y la explotación.

Shenin escribió:Aparte que estas categorías mercantiles también existen en la economía anarquista y nadie plantea que la Columna Durruti o el Ejército Negro de Majno arrancaran por la fuerza a los trabajadores los materiales necesarios para abastecerse.

No estamos hablando ahora de anarquismo, pero la Columna Durruti y el Ejército Negro no eran órganos de poder ni dirección, así que dificilmente podría acusárseles de lo que aquí hablamos. Al "Partido" sí se le puede aplicar.

Shenin escribió:Además, la existencia de intelectuales, obreros y campesinos no es una realidad de clase como la capitalista, pues no depende, como ya he dicho, de las relaciones de propiedad, sino de relaciones técnicas producción.

Ya, pero sabes que me refiero a la división del trabajo (burocracia, obreros y campesinos), síntoma y consecuencia del capitalismo.

Shenin escribió:Ya argumenté más arriba por qué no hay plusvalía en el socialismo. Argumento sistemáticamente eludido, por otra parte. Y es que la diferencia entre el trabajo intelectual y el manual no es extracción de plusvalía. No es explotación, a no ser que se defienda que un albañil es explotado por un arquitecto.


Creo que no te he eludido nada, y que tú has confundido unas cosas con otras: lo que argumentaba no es nada sobre la diferencia entre trabajo intelectual y trabajo manual, lo que he dicho es que, cobren mucho o poco, los funcionarios y burócratas se mantienen gracias a la riqueza generada por los trabajadores; riqueza que no se entrega voluntariamente al Estado, sino que se recauda a la fuerza por éste, y eso es plusvalía.

Shenin escribió:Afirmar que la desigualdad en la URSS era mayor que en Inglaterra porque los salarios son más desiguales es una gran falacia.

Bueno, pues quédate sólamente si quieres con la mayor desigualdad de salarios en el "socialismo" que en la Inglaterra capitalista...

Sobre las crisis y contradicciones:

Las crisis de sobreproducción, más que con las empresas en competencia, me parece -corrígeme si me equivoco- que tiene que ver con el mal cálculo de necesidades, de forma que se produce más de lo que se demanda. Y así resulta que sobran productos, mientras que a la vez falta dinero (lo que se gastó en eso que no se demandaba). Y sí parece que al tener la economía centralmente planificada, estos problemas se amortiguan con más facilidad que en un sistema de mercado capitalista, aunque no dejan de existir y arrastrar problemas...

Shenin escribió:Las crisis cíclicas capitalistas no es que se produzcan por un mal cálculo de las necesidades sociales. Es que este cálculo no es ni siquiera planteado.

Da igual, el hecho está en la descompensación entre la producción y las necesidades de la población, no en las intenciones que tengan los empresarios o burócratas.


Última edición por individualismo militante el Lun Mar 22, 2010 1:12 pm, editado 1 vez

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Re: ¿Abolición del Estado?

Mensaje por individualismo militante el Lun Mar 22, 2010 1:10 pm

Repito que mi mayor interés aquí no es discutir sobre si la dictadura del proletariado es, o no es, Capitalismo de Estado, ya que eso lo tengo bastante argumentado y claro. Mi mayor interés aquí es conocer qué son y cómo funcionan los órganos de poder popular (en lo concreto, a ser posible), además de qué pasos se tomarían en la dictadura del proletariado para lograr la extinción del Estado; me gustaría centrarme más en eso y leer vuestras explicaciones.

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Re: ¿Abolición del Estado?

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