por Demofilo el Mar Mayo 11, 2010 8:06 am
Una de las muestras más claras de la descomposición de los comunistas en España es el localismo, lo que les ha conducido a buscar "naciones" donde no las hay y a ponerse a la retaguardia de la pequeña burguesía, que se entretiene con este tipo de asuntos.
Para los marxistas, una nación es lo que Stalin dijo hace ya un siglo. Por lo tanto, Andalucía no es una nación. Ante los grandes problemas reales que tienen los trabajadores es una auténtica putada echar sobre sus espaldas problemas fictcios que, o bien distraen su atención, o bien les agobian con problemas que no tienen.
El comunismo no está ni a favor ni en contra del independentismo. Está por la autodeterminación, que significa que las naciones son soberanas, que sólo ellas pueden decidir su destino y que una de las posibles decisiones es la unión (la otra es la independencia).
Los comunistas no somos nacionalistas sino todo lo contrario: internacionalistas. Nuestra política no la determina ninguna nación sino el proletariado, los intereses del porletariado, no los intereses nacionales ni los nacionalistas.
Pero los comunistas tampoco defendemos al Estado, de manera que si una nación lucha por su independencia consecuentemente reivindicando sus derechos nacionales, nosotros también estamos por esa lucha, la defendemos porque no ponemos a todos los nacionalismos en el mismo plano. Hay nacionalismos y nacionalismos.
Más concreto: aquí y ahora estamos (o deberíamos estar) contra el nacionalismo español y a favor de los nacionalismos vasco, catalán y gallego porque una nación oprime y las otras son oprimidas. Pero esa defensa de ciertos nacionalismos no nos debe llevar a ponernos a la retaguardia de ninguna burguesía ni a convertirnos en nacionalistas.