carlos escribió:el m-l no es un regimen es la segunda etapa del socialismo cientifico
te refieres supongo al socialismo
si es asi el socialismo se presenta de diversas formas en funcion de las caracteristicas concretas de cada pais
un buen ejemplo de programa politico muy simplificado seria el programa del PCE (r):
Del desarrollo económico alcanzado, de la estructura de clase y de la naturaleza política del régimen que impera en España se deducen las principales características y contradicciones de nuestra sociedad. A este respecto y como resumen de la exposición realizada se puede concluir que España es un país de capitalismo monopolista de Estado, en el que a las contradicciones propias de este sistema se añaden las derivadas de la implantación y el dominio de un régimen de tipo fascista.
El fascismo ha sido el principal instrumento del que se ha servido la oligarquía terrateniente y financiera para someter a las masas populares y llevar a cabo el desarrollo económico del país por la vía monopolista. Este doble carácter, monopolista (imperialista) y a la vez fascista, es la principal característica del Estado español.
Al desarrollar la gran industria, la agricultura capitalista, el comercio a gran escala, los transportes, etc., y llevar a cabo la fusión de todos los sectores económicos con la banca y el Estado puesto a su servicio, la oligarquía ha creado las condiciones materiales para la realización del socialismo, ha hecho crecer al proletariado y lo educa en la escuela de la guerra civil casi permanente.
De acuerdo con las consideraciones generales que acabamos de señalar, la revolución pendiente en España sólo puede tener un carácter socialista. No existe en nuestro país ninguna etapa revolucionaria intermedia, ningún "peldaño de la cadena histórica" anterior a la revolución socialista. Por consiguiente, el objetivo estratégico que persigue el Partido es la demolición del Estado fascista, la expropiación de la oligarquía financiero-terrateniente y la implantación de la República Popular.
El proletariado es la clase más explotada y oprimida, la mejor organizada y la más revolucionaria de la población y por ello mismo, además de ser la clase llamada a dirigir a los demás sectores populares, constituye la principal fuerza motriz de la revolución. Junto con la clase obrera, los pequeños campesinos y otros muchos trabajadores y semiproletarios (pequeños transportistas, empleados, autónomos, etc.), así como los pueblos de las nacionalidades oprimidas y los intelectuales progresistas, pueden tomar parte activa en la lucha por el derrocamiento del capitalismo u observar una posición de neutralidad.
Entre esos sectores, los más próximos al proletariado son los semiproletarios y los pequeños campesinos cargados de deudas por los bancos. En la perspectiva de sus intereses futuros, todos esos sectores están objetivamente interesados en la revolución socialista, aunque oscilan continuamente entre las posiciones consecuentemente democráticas y revolucionarias del proletariado y el reformismo burgués. La táctica del Partido busca atraerlos al lado del proletariado, al objeto de derrocar por la fuerza a la oligarquía financiera y terrateniente y ganar a la pequeña burguesía o tratar de neutralizarla.
El Partido no se puede proponer conducir directamente a la clase obrera desde la situación presente a la toma del poder. Para eso son necesarias determinadas condiciones interiores y exteriores, una potente organización y abundantes experiencias políticas, tanto por parte de las masas como del propio Partido. Todo esto habrá de aparecer o se irá creando en el curso de la lucha revolucionaria y en el proceso mismo de derrocamiento del régimen capitalista.
Con la instauración de la República Popular se inicia el periodo que va desde el derrocamiento del Estado fascista e imperialista a la implantación de la dictadura del proletariado. Dicho periodo cubrirá una corta etapa de transición que puede ser considerada también como de comienzo de la reestructuración socialista, la cual deberá estar presidida por un gobierno provisional que actúe como órgano de las amplias masas del pueblo alzado en armas. La principal misión de este gobierno será la de aplastar la oposición violenta de la gran burguesía y demás sectores reaccionarios y garantizar la celebración de unas elecciones verdaderamente libres a una Asamblea Constituyente. Esta Asamblea elaborará la constitución y nombrará al nuevo gobierno democrático.
El Programa del Partido para esta etapa de transición se resume en los siguientes puntos:
1) Formación de un Gobierno Provisional Democrático Revolucionario.
2) Creación de Consejos obreros y populares como base del nuevo poder.
3) Disolución de todos los cuerpos represivos de la reacción y armamento general del pueblo.
4) Liberación de los presos políticos antifascistas y procesamiento de los torturadores y asesinos contrarrevolucionarios. Amplio indulto para los presos por causas sociales.
5) Expropiación, y paso a manos del Estado, de la Banca, las grandes propiedades agropecuarias, los monopolios industriales y comerciales y los principales medios de comunicación.
6) Reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos vasco, catalán y gallego. Independencia para la colonia africana de Canarias.
7) Supresión de todos los privilegios económicos y políticos de la Iglesia; separación radical de la Iglesia y la enseñanza. Libertad de conciencia.

Libertad de expresión, organización y manifestación para el pueblo. El derecho de huelga será una conquista irrenunciable de los trabajadores.
9) Incorporación de la mujer, en pie de absoluta igualdad con el hombre, a la vida económica, política y social.
10) Reconocimiento de todos los derechos laborales, políticos, sociales, etc., de los obreros inmigrantes. Erradicación de toda forma de opresión y de discriminación racial, sexual y cultural.
11) Reducción de la jornada laboral. Trabajo para todos. Mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo.
12) Viviendas dignas y económicas; seguridad social, sanidad y enseñanza a cargo del Estado.
13) Derecho de la juventud a recibir una formación integral y gratuita, a un trabajo sano y bien retribuido, a contar con locales y otros medios para el libre desarrollo de sus actividades.
14) Salida inmediata de la OTAN y de la UE, así como de las demás organizaciones creadas para la agresión y el pillaje imperialista.
15) Desmantelamiento de las bases militares extranjeras de nuestro territorio y reintegración de Gibraltar.
16) Aplicación de los principios de coexistencia pacífica en las relaciones con todos los países. Apoyo a la lucha de liberación de los pueblos oprimidos.
Sólo un gobierno revolucionario formado por los representantes de las organizaciones populares, que actúe como órgano de la insurrección popular victoriosa, poseerá la fuerza y la autoridad necesarias para organizar las elecciones a una asamblea de representantes del pueblo. Bajo el nuevo gobierno se llevará a cabo la demolición completa de la vieja máquina estatal de la burguesía, se arrasarán desde los cimientos los pilares sobre los que se asienta la dominación y los privilegios del capital (pues ésta es la condición primera de toda revolución verdaderamente democrática y popular) y se emprenderán inmediatamente las transformaciones económicas y sociales necesarias, facilitando así el establecimiento del poder popular y, dentro de él, la hegemonía política del proletariado.
Todo poder que se precie de ser popular ha de estar basado en el pueblo en armas y en las organizaciones políticas auténticamente democráticas. Organizando su propio ejército y la milicia, y basándose en los órganos políticos de poder, será como las masas revolucionarias podrán defender sus conquistas y ejercer el control sobre su Gobierno.
Las masas populares han de estar en disposición de elegir libremente y de revocar, en caso necesario, a sus representantes. En cada fábrica, empresa agraria, unidad militar, centro de enseñanza, pueblo, ciudad, distrito, etc., se elegirán Consejos. Estos serán los órganos de decisión y ejecución del nuevo poder, con autoridad y autonomía propias para organizar y dirigir todo tipo de actividades sociales: desde el trabajo hasta el deporte, y desde la milicia hasta la administración de justicia.
Todos los presos comunistas, independentistas, anarquistas, antimilitaristas, antiimperialistas y antifascistas serán inmediatamente liberados. Esta es hoy una sentida aspiración que no se hará esperar. Sin embargo, con los torturadores y los criminales contrarrevolucionarios habrá que hacer justicia. Los que se hayan destacado en la represión serán detenidos y ejemplarmente castigados, lo cual correrá a cargo de los Tribunales Populares. Esto no se hará por un afán de venganza, sino por necesidad política, ya que los reaccionarios, aun después de la revolución, seguirán intentando recuperar el poder y los privilegios perdidos, por lo que la revolución deberá defenderse frente a ellos, reprimiéndoles y disuadiéndoles.
La revolución llevará a cabo la nacionalización de los medios fundamentales de producción; es decir, que no se trata de expropiar los ahorros ni la pequeña propiedad legítimamente adquiridos a través del trabajo y el esfuerzo personal y familiar, como puede ser la tierra de los pequeños campesinos, ni todos aquellos bienes u objetos de uso particular o doméstico (como vivienda, automóvil, etc.). El nuevo poder pondrá a disposición de las familias y personas sin hogar las viviendas desocupadas. Por lo demás, el capital y las grandes empresas nacionalizadas pasarán a depender del Estado y serán controladas por los Comités o Consejos Obreros y Populares. De esta manera, los trabajadores se convertirán en los dueños efectivos de la economía nacionalizada y la pondrán a su servicio.
El principio de autodeterminación es un derecho universalmente reconocido de la democracia política que el nuevo Estado nacido de la revolución en España deberá hacer efectivo. En el plazo de tiempo más corto posible se convocará una consulta para que los pueblos de las nacionalidades decidan por sí mismos si desean separarse para fundar un Estado aparte o permanecer unidos en un plano de absoluta igualdad económica, política y cultural. En cualquier caso, el nuevo gobierno, los partidos políticos y las organizaciones populares deberán respetar la decisión libremente expresada por los pueblos de las nacionalidades y facilitar el ejercicio de todos sus derechos.
El Nuevo Poder Popular llevará a cabo la expropiación de los contrarrevolucionarios, de todos aquéllos que hayan colaborado activamente con la contrarrevolución, aunque sean pequeños propietarios. A los demás, a los que se pongan de parte del pueblo, el Estado les ayudará de manera efectiva, mediante créditos a bajo o nulo interés; pagándoles precios justos por sus productos, prestándoles ayuda técnica, etc. Estas medidas estarán en consonancia con los intereses políticos y económicos de la revolución.
Después del derrocamiento de la oligarquía, los principales medios de comunicación, de impresión, de distribución, etc., pasarán a ser controlados y dirigidos por el pueblo mediante sus organizaciones representativas. Sólo de esta manera podrán ser asegurados el ejercicio de los derechos de expresión y a una información veraz y objetiva, así como a una cultura verdaderamente democrática.
Respecto al derecho de huelga, hay que tener presente que nos encontraremos en una etapa de transición en la que seguirá existiendo cierto tipo de propiedad privada a pequeña y media escala. En estas condiciones, tanto para prever medidas injustas del gobierno, como sobre todo, para luchar contra las arbitrariedades que surgirán inevitablemente por parte de medianos y pequeños industriales, el Nuevo Poder Popular deberá garantizar los derechos de huelga y manifestación.
Junto a la aplicación de los principios de coexistencia pacífica, el nuevo Estado ofrecerá todo su apoyo a la lucha de las naciones y pueblos oprimidos y dará preferencia en sus relaciones a los países liberados del yugo imperialista, estrechando los lazos de amistad y cooperación. De esta manera, se contribuirá a la causa de la revolución mundial, aislando y debilitando al imperialismo