Bueno, en Canarias sí que hay gente que la considera una colonia y ya tiene habido marchas bastante numerosas a favor de la descolonización. Además que Antonio Cubillo, líder del MPAIAC, sufrió un atentado por parte de mercenarios del Estado español para evitar que hiciese una intervención en la ONU para establecer la descolonización de Canarias. Así que sí el Estado Español intentó sacarle de en medio por algo sería, digo yo.
Bueno pongo aquí el extracto de Lucha de clases y Movimientos nacionales en España que habla sobre Canarias:
Debemos dedicar unas palabras al caso particular de la colonia africana de Canarias, a la que ya hemos hecho referencia indirecta con anterioridad.
Nosotros consideramos que el problema colonial no escapa a lo que hemos dicho hasta ahora respecto al problema nacional -aunque presente ciertas peculiaridades-. Una colonia es, en esencia, una nación oprimida de un modo especial y, por tanto, también en este caso es aplicable lo que venimos sosteniendo para todas las naciones oprimidas: el derecho a la autodeterminación.
Sin embargo, son precisamente esas peculiaridades y esa opresión especial (que alejan a Canarias del objeto de nuestro estudio), las que le distinguen de las demás nacionalidades donde domina el Estado español. El Archipiélago Canario es un territorio africano que fue conquistado en el siglo XV por la monarquía castellana. Tras el sometimiento a sangre y fuego de la población aborigen, fueron suprimidos muchos rasgos étnicos, culturales y sociales de la población guanche y sustituidos por los castellanos.
Desde la época de su conquista, las islas del Archipiélago Canario han tenido, además, una importancia estratégica de primer orden para la política imperialista del Estado español. Las Canarias son un punto de engarce entre Europa, África y América; de ahí su actual valor estratégico para el imperialismo, que trata de convertirlas en trampolín y base de apoyo desde la que agredir a los países de la zona.
Económicamente, la vida del Archipiélago se inscribe en un marco netamente colonial; si excluimos los hoteles (por lo demás en manos extranjeras), en las Islas no existe prácticamente industria, mientras la producción agrícola, basada en el monocultivo (tomate, plátano), es destinada casi íntegramente a la metrópoli. La rica plataforma pesquera Canario-Sahariana ha sido prácticamente esquilmada por las grandes flotas de altura españolas y de otros países. Los terratenientes y aguatenientes, herederos y descendientes de los antiguos conquistadores, mantienen al proletariado agrícola y al pequeño campesino en la incultura y miseria. El paro alcanza allí cotas tercermundistas.
El hecho de que nos encontremos actualmente con una burguesía nacional muy débil es debido a la escasa industrialización, al expolio a que han sido sometidas las Islas y sus pobladores durante siglos, y, no en menor medida, al fenómeno de la emigración provocada por este estado de cosas; los isleños suelen decir que a sus hombres más emprendedores hay que ir a buscarlos a Venezuela, y no les falta razón. Esta debilidad de la burguesía canaria quizás explique también el escaso desarrollo que ha tenido en las Islas el movimiento de liberación. Aún así, existe una burguesía, dedicada a la pesca, al comercio, la industria tabaquera y la construcción, que se encuentra totalmente limitada en su expansión por los monopolios.
Las Islas Canarias son, pues, una colonia africana -el último resto del imperio colonial español, junto a Ceuta y Melilla-, cuyo sometimiento a la metrópoli es garantizado por la presencia permanente de la policía y los militares españoles, especialmente las tropas de élite coloniales: la legión. Son constantes los enfrentamientos que se producen entre los mercenarios de la legión y la población canaria, quienes ven en ellos el instrumento de la opresión a que están sometidas las Islas por parte de los godos.
En resumen, Canarias es una colonia (hecho que también se pone de manifiesto en el tipo de relaciones que su pueblo ha mantenido con los peninsulares), por lo que el principio de autodeterminación no puede ser allí aplicado en la misma forma que en las nacionalidades.
Y lo de Gibraltar, obviamente España no le iba a declarar la guerra al Reino Unido, se buscarían otros medios.