Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por NousOner el Lun Nov 23, 2009 8:15 pm

Lo ultimo lo veo demasiado dificil, todos los partidos que interesaban o al menos a mi los ilegalizaron, y la verdad algunos habrian conseguido escaños
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por asglo666 el Lun Nov 23, 2009 8:48 pm

NousOner escribió:Lo ultimo lo veo demasiado dificil, todos los partidos que interesaban o al menos a mi los ilegalizaron, y la verdad algunos habrian conseguido escaños
Por eso es por lo que los ilegalizan,porque ven que van ganando poder.Es lo mismo que hacen por ejemplo en el pais vasko con los partidos"pro-etarras",que haber yo no los apoyo,pero me parece de lo mas falso que mantengan partidos de extrema derecha nazionalistas y falangistas...e ilegalicen otros por ser "anticonstitucionales"sin la mayoria de ellos haber echo nada todavía.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Camarada Víctor el Lun Nov 23, 2009 11:16 pm

no creo que en plena guerra, se deba aprovechar la situacion para hacer tu revolucion particular, lo primero deberia ser acabar cn el fascismo y luego ya se verá
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Lun Nov 23, 2009 11:18 pm

Completamente de acuerdo contigo Víctor.
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Maverick
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maverick el Mar Nov 24, 2009 4:55 pm

¿Los anarquistas crearon división? ¿Los anarquistas no lucharon en el frente? ¿Como que se fueron por otro lado? Joder, si se le daba tan bien a la Columna Durruti que tuvieron que parar, porque vio que se quedaba aislada en el frente, de tanto que avanzaba su columna... La motivación de las tropas al luchar por la emancipación, por la defensa de la Revolución, era inmensa comparada con la de aquellas que simplemente buscaban mantenerse como clase explotada. La dicotomía no era entre Guerra y Revolución. Anarquistas, socialistas y comunistas fueron conscientes de que solo habia una posibilidad: Hacer la Guerra mediante la Revolución, de forma que los soldados luchasen por defender las conquistas revolucionarias y no por defender la legalidad republicana en la que eran meros explotados.

Por si fuera poco, recuerdo que fueron los anarquistas los que pararon el golpe de Estado, tras lo cual les fue ofrecido el gobierno, que fueron los anarquistas los que exigieron y tomaron las armas de los cuarteles, los que incluso entraron a formar parte del Estado (lo que demuestra su antidogmatismo, a pesar de reconocerse como un error estratégico) con la intención de conseguir armas para el frente, que se quedaba sin armas ni municiones mientras la policía a sueldo de Moscú retenía el armamento en Barcelona.

Negar la revolución social es muy fuerte. Eso sí que es revisionismo puro y duro. Supongo que así, manipulando el papel de los anarquistas, resultará mucho más sencillo justificar la represión a manos de Prieto y Líster.

El valor social y humano de las industrias colectivizadas, de las comunas rurales y de la creacion de entidades organizativas funcionales al margen del estado como el Consejo de Aragón, es innegable.

Quizá algunos, como autoritarios, no le encuentren ningún valor, pero otras personas, no necesariamente con la etiqueta de anarquistas, somos capaces de reconocer lo que supuso

La guerra civil no hizo más que acelerar la revolución social (que en puntos localizados ya se había encendido la mecha, caso de Asturies, Casas Viajas y demás comunas) y no sólo a los anarquistas, sino a socialistas y comunistas.

Es innato en el anarquismo que le venga mejor un sistema destrozado para construise, si me apuras incluso al socialismo de la época. El problema los tenían los que plantean una pseudoalternativa parásita que necesita de la perpetuación del sistema al que se supone que quieren derribar para seguir teniendo sentido. Eso o lo que diga Moscú.

Y de la misma forma que existió República hasta el 39 (o más si se me apura oficialmente) existieron las comunas. Surgieron de un momento concreto, es cierto. Igual que todas nuestras practicas surgen de este momento concreto y a ver quien quien tiene las narices de afirmar que su estrategia en un plano global no tiene visos de prosperar.

La Revolución en España estaba caliente, estallará en el 36 fue por un empujoncito. Lo mismo que estalló en el 34 en Asturies, lo mismo que se crearon en esa época en Asturies comunas anarquistas y comités socialistas. Sin guerra, en una situación de resistencia popular en la que tuvo que atacar el Estado con todo lo que tenía. El papel leninista en la Revolución Asturiana siempre me ha llamado bastante la atención... tarde, mal y nunca..
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Mar Nov 24, 2009 5:05 pm

¿También fueron los anarquistas los que quisieron resistir hasta el último momento para enlazar la Guerra Civil Española con la II Guerra Mundial?, ¿Fueron los anarquistas los que no querian entregarle el gobierno directamente a Franco por rendición honrosa?, ¿no fueron los anarquistas los que realizaban actos contra el propio gobierno republicano?, ¿creemos que los anarquistas iban a acepta un triunfo de la II República y se iban a quedar tranquilos?, entonces no creemos en nada.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maverick el Mar Nov 24, 2009 5:29 pm

Claro que los anarquistas realizaban actos contra la República burguesa y en pro de la Revolución Social. Continuamente. Es por ello que, a la hora del golpe de Estado, eran la fuerza sindical más importante de la península, con cerca de un millón de afiliados a la CNT. Es por ello que pudieron detener el golpe.

Claro que no iban a aceptar, con la revolución en auge, un retroceso y la imposición nuevamente de la República. Era a Moscú y, en especial, a Stalin a quien le interesaba un satélite soviético en la península, en su intento por mantener su juego de alianzas con las potencias imperialistas. Era Stalin el que temía un proceso revolucionario auténtico.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Mar Nov 24, 2009 5:54 pm

¿Que los anarquistas fueron lo más importantes en la Guerra Civil Española?, los Comunistas fueron los mejor organizados y los que plantaron más cara sin ninguna duda, eso te lo puede decir hasta un fascista mismo. Organizaban la mayor parte de las actividades, de las tácticas...
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por NousOner el Mar Nov 24, 2009 6:54 pm

Maqui escribió:¿Que los anarquistas fueron lo más importantes en la Guerra Civil Española?, los Comunistas fueron los mejor organizados y los que plantaron más cara sin ninguna duda, eso te lo puede decir hasta un fascista mismo. Organizaban la mayor parte de las actividades, de las tácticas...
Los comunistas trajeron estrategias muy organizadas la verdad, eso no quiere decir que los anarquistas no
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Mar Nov 24, 2009 6:58 pm

Cualquiera con un poco de idea sobre la Guerra Civil Española te dirá y asegurará que los comunistas eran los mejor organizados.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Leningrad el Mar Nov 24, 2009 7:30 pm

Maverick escribió:Claro que los anarquistas realizaban actos contra la República burguesa y en pro de la Revolución Social. Continuamente. Es por ello que, a la hora del golpe de Estado, eran la fuerza sindical más importante de la península, con cerca de un millón de afiliados a la CNT. Es por ello que pudieron detener el golpe.

Claro que no iban a aceptar, con la revolución en auge, un retroceso y la imposición nuevamente de la República. Era a Moscú y, en especial, a Stalin a quien le interesaba un satélite soviético en la península, en su intento por mantener su juego de alianzas con las potencias imperialistas. Era Stalin el que temía un proceso revolucionario auténtico.

Sí, es cierto que eran los que más afiliación tenían al empezar la guerra. También es cierto que de detener nada, que los anarquistas veían a los moros y huían como ratas, y los que no huían eran salvajemente masacrados por los fascistas. Y no es menos cierto que el único cuerpo militar que desde el principio de la guerra se apuntó victorias en la lucha contra Franco fuel el V Regimiento. ¿Quién lo formó, que no me acuerdo? ¡Ah sí! Los autoritarios del PCE. ¿¿Revolución en auge?? Querrás decir destrucción de la retaguardia en tiempo de guerra. Mira, te lo voy a explicar bien claro: el objetivo del PCE era la victoria en la guerra, para crear después una situación de doble poder polarizada entre el estado republicano y el proletariado, y en esa situación lanzar la revolución. Y el objetivo de los anarquistas era adelantar esa revolución para ser ellos quienes tomaran las riendas. Y realmente yo se lo hubiera permitido, para que de una vez por todas demostraran que su ideología no tiene fundamento y está basada en toneladas de aire con una pizca de voluntarismo. Y por cierto, ¿qué es esa patraña de comunismo antiautoritario? Eso sí es revisionismo y de la peor calaña. El que no conozca el modelo de autoridad marxista, no sepa por qué se aplica, o por qué es necesario, que se llame lo que quiera menos comunista, que aberraciones históricas ya están los nazbol.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maverick el Mar Nov 24, 2009 8:25 pm

los anarquistas veían a los moros y huían como ratas, y los que no huían eran salvajemente masacrados por los fascistas
http://es.wikipedia.org/wiki/Milicia_confederal#Durruti

¿¿Revolución en auge?? Querrás decir destrucción de la retaguardia en tiempo de guerra.
La revolución es anterior a la guerra, como demuestran, por ejemplo, las insurrecciones populares de Asturias y Casas Viejas. En tiempos en los que el PCE no tenía la menor relevancia política mientras que la CNT era el sindicato con más afiliados en toda la historia de la península y una militancia activa que el PCE nunca ha podido igualar. Busca eso en los libros de Historia.

¿Destrucción de la retaguardia? Supongo que con aseveraciones como esa te será más facil aceptar la represión a manos de Prieto y Líster. Pero poniéndonos en contexto, en 1937, poco antes de se iniciara la represión contra el POUM, Juan Andrade escribió en “La Batalla” dos buenos artículos en los que denunciaba el ascenso de la política stalinista y sus consecuencias en la vida del país y en el curso de la guerra contra Franco. Para algunos, estaba exagerando y consideraron que la ofensiva contra el POUM era un asunto local. la cosa era mucho más grave e iba a tener consecuencias mucho más importantes. Te recomiendo la lectura del libro “España traicionada”, de los historiadores Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. Aquí teneis una reseña bastante interesante: http://www.acms.es/web/barataria/rese%96aBar04.html

Y el objetivo de los anarquistas era adelantar esa revolución para ser ellos quienes tomaran las riendas.
El objetivo de la gran mayoría de trabajadores, afiliados a la CNT, pero también a la UGT y al POUM (pues es de recordar, una vez más, que no solo los anarquistas colectivizaron industrias) no era otro que mantener las conquistas revolucionarias y aumentarlas.

Como ya te he dicho, es injustificable el papel de mantener armada a la policía soviética en Barcelona mientras se demandaban armas en el frente (consulta Homenaje a Cataluña), es injustificable el papel del PCE como sofocador de la Revolución, pero lo que ya no tiene nombre es pretender aún hoy en día que la revolución se deba a un interes de los anarquistas, puesto que la revolución era demandada por los trabajadores mismos, que ya en el 34 desbordaron la propuesta de huelga democrática de PSOE y UGT e iniciaron una revolución de corte socialista al margen incluso de la CNT.

Y por cierto, ¿qué es esa patraña de comunismo antiautoritario? Eso sí es revisionismo y de la peor calaña.

Y pretender que todo comunismo es autoritario, negando la existencia del comunismo libertario, el marxismo libertario, el consejismo, los situacionistas, la autonomía proletaria y tantos otros ejemplos de comunismo antiautoritario tanto anteriores como posteriores al marxismo es tener unas miras preocupantemente cortas.

De nuevo, desde las filas autoritarias se pretende mostrar SU modelo de comunismo como único e inmutable, lo que en parte explica el bajo nivel de conflictividad social en un contexto de crisis acuciante. Ese dogmatismo estúpido no debería guiar nunca más la práctica comunista. Mientras los comunistas no seamos capaces encajar las críticas al modelo teórico leninista y a las prácticas de la URSS, para superar ambas, podemos seguir prolongando en el tiempo nuestras cuitas personales. Sin ver que ahí fuera hay una realidad cambiante, y que ya no estamos ni en 1936 ni en 1917, que es momento de actualizar nuestras prácticas y plantar cara.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Mar Nov 24, 2009 8:43 pm

No todos los anarquistas pertenecían a la columna Durruti ¿o te crees que todos formaban parte?
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maverick el Mar Nov 24, 2009 9:03 pm

¿Y tú, crees que hubo algún bando que no huyera nunca? Pero no me oirás decir que "los del PCE corrían como ratas".

Lo hacían, por supuesto, llegado el momento. Igual que lo hubiéramos hecho cualquiera. Pero pretender tildar a todo un movimiento de cobardes, cuando muchos de ellos dieron ejemplo de lucha, es manipular la Historia. Y es además contraproducente para nosotros mismos, puesto que aunque sirva para reforzar nuestra creencia en las bondades de cierto tipo de comunismo frente a "esos cobardes anarquistas", lo hacemos sobre una mentira interesada que nos impide avanzar.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Mar Nov 24, 2009 9:16 pm

Pero expón argumentos, basas toda tu teoría e la columna Durruti
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maverick el Mar Nov 24, 2009 9:35 pm

Mis argumentos están expuestos, si quieres verlos. ¿Qué puede llevar a decir que los anarquistas corrían como ratas, más allá de lo que se podría decir del resto de trabajadores?

Mira los números del resto de columnas, como la Columna de Hierro, mira quienes fueron los primeros en repartir armas entre los trabajadores. Yo no soy el profesor de nadie, el ejemplo de la Columna Durruti demuestra sobradamente la falsedad sobre la idea mencionada.

¿Qué datos existen, en cambio, sobre esa idea de la cobardía de los anarquistas? ¿Por qué no pides también argumentos sobre eso?
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maqui el Mar Nov 24, 2009 9:39 pm

En primer lugar yo no he dicho lo de las ratas.
En segundo lugar te pido argumento a tí, porque es con quien estoy debatiendo, por lo tanto te los pido y exigo argumentos que se sostengan.
Lo tercero y ahi va otro argumento que expusieron anteriormente, como muestra de la organización comunista fue el PCE quien formó el 5º Regimiento, y como te dije antes fue el PCE quien quiso alargar la guerra y el único que no quiso la rendición.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Leningrad el Mar Nov 24, 2009 10:19 pm

Ciertamente, me excedí con el comentario sobre las huidas. Lo que quise decir, y digo ahora con menos pasión, es que no hubo una resistencia real a los ataques del bando fascista al inicio de la guerra, debido a la desorganización de las milicias(evidentemente no sólo de las anarquistas), con la única excepción del V Regimiento, donde se seguía un modelo disciplinado: los oficiales eran escogidos democráticamente y podían ser revocados, pero mientras eran oficiales debían ser obedecidos por la tropa que los había elegido. De esta forma se aseguraba efectividad en combate. Sobre la represión al POUM y a los anarquistas mucha tinta ha corrido ya, y no me hará variar mi posición. La situación, en mitad de una guerra civil, sin apoyos exteriores salvo el de la URSS, contra un bando apoyado por dos países extranjeros, no se prestaba para la revolución sin antes una victoria en la guerra. Fuera de aquí, no olvidemos que mucho se habla de la represión hacia los anarquistas y poumistas y nos olvidamos siempre de que éstos tampoco fueron monjitas de la caridad, y que por ejemplo, los incidentes de Barcelona se iniciaron por disparos de milicianos trotskistas contra leninistas.

Y el marxismo sí es siempre autoritario, pese a quien pese. Cualquier otra posición escapa del socialismo científico a postulados diferentes. Por otra parte, la baja conflictividad social es justamente fruto del abandono del modelo leninista de partido y de la unidad de acción, ¿o es que nos hemos olvidado del carrillismo? Justamente los partidos comunistas más fuertes a nivel internacional son aquellos donde no se abandonó el leninismo como guía teórica.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Leningrad el Miér Nov 25, 2009 9:09 pm

Colectivizaciones y otras aventuras anarquistas durante la guerra civil


del libro Guerra y revolución en España(1936-1939),tomo II, páginas 29 a 42.

Si escasa era la actividad militar de las columnas anarquistas, en cambio desplegaban una intensa labor política y económica en las regiones adonde llegaban.

En Aragón, con ayuda de las centurias de la CNT, los dirigentes anarquistas desarticulaban en ciudades y pueblos los Comités de Frente Popular, prohibían y cerraban los locales de los partidos obreros y republicanos -pretextando que habían cumplido su misión histórica- y tomaban en sus manos la dirección de toda la vida política y económica de la región.

Los anarquistas se lanzaban a poner en práctica en la zona republicana de Aragón su comunismo libertario, colectivizando a diestro y siniestro villas y haciendas.

Para legalizar una situación de hecho, el Comité Regional de Aragón de la CNT convocó en Binéfar (Huesca), los días 12 y 13 de agosto, una conferencia destinada a trazar el plan del comunismo libertario y elegir un organismo encargado de realizarlo. Invitados por los anarquistas, a esa Conferencia asistieron los representantes de las organizaciones ugetistas locales.

La Conferencia ratificó la proclamación del comunismo libertario en Aragón y eligió el Comité de Nueva Estructuración Social de Aragón, Rioja y Navarra.

En cada pueblo se establecía el poder anarquista, encarnado en un comité. Estos comités, so pretexto de colectivizar, quitaban la tierra, los aperos y los animales a los campesinos (incluidos los pobres). Los campesinos tenían que trabajar por un salario igual para todos, muy bajo, y estaban sometidos a la vigilancia de grupos armados de la FAI.

Quienes no tenían tierra, no la recibían tampoco de los libertarios.

En muchos casos se suprimió el dinero; el comité del lugar emitía bonos y billetes que sólo servían para adquirir, en el pueblo mismo, algunos productos alimenticios. La plata y el dinero oficial eran recogidos por los comités anarquistas, lo cual permitió que algunos elementos desaprensivos pudieran enriquecerse.

Juan Peiró, dirigente cenetista, ha escrito sobre la conducta de los anarquistas lo siguiente: Cuando fueron al campo llevando consigo la antorcha de la revolución, lo primero que hicieron fue arrebatar al campesino todo medio de defensa... y una vez conseguido, le robaron hasta la camisa (1).

La colectivización forzosa fue general en las zonas de Aragón donde predominaban las columnas de la CNT-FAI y del POUM. En Cataluña, pudieron salvarse de la fiebre colectivizadora anarquista algunas comarcas, gracias, principalmente, a la actividad del PSUC y de la UGT.

El sistema de colectividades anarquistas significaba volver a una economía casi natural, en la que cada pueblo y aldea tenía que subsistir con sus propios recursos.

La agricultura de Aragón y Cataluña se arruinaba. La superficie sembrada en esas regiones descendió en un 20 o un 30 por ciento. La producción agraria disminuyó en grandes proporciones. Al mismo tiempo quedaban rotas las relaciones económicas vitales para la alimentación de las ciudades y del ejército.

En ese clima de arbitrariedades y corrupción, impuesto por los anarquistas, florecía a sus anchas el acaparamiento, la especulación, el tráfico ilegal de toda clase de productos, a precios prohibitivos para las masas de la población.

En Aragón, a los quince días de ser aplicado el comunismo libertario, quedaron vacíos los comercios colectivizados, creándose un serio problema de abastecimiento.

La industria textil, de la alimentación y, en general, la industria ligera de Cataluña, colectivizada por los anarquistas, se negaba a reconocer los bonos y billetes emitidos por el Comité de Aragón y exigía el pago de su mercancía en pesetas contantes y sonantes.

Como represalia, este Comité amenazó al Comité Nacional de la CNT con cortar el fluido eléctrico que abastecía a una parte de la industria y a la población de Cataluña e incluso con volar las centrales eléctricas si perseveraba en su negativa a facilitar víveres y ropa a la zona liberada aragonesa (2).

Ante la gravedad de las amenazas, el Comité Nacional de la CNT dio orden al jefe militar de las fuerzas anarquistas del frente de Aragón de fusilar a los miembros del citado Comité si persistían en su actitud.

La agudización de las contradicciones en el seno mismo de la CNT y de la FAI llevó a la dirección máxima anarquista a formar, a espaldas del Comité aragonés, un gobierno cantonalista, el llamado Consejo de Aragón, con el propósito de enderezar la grave situación creada en esta región, sin perder su predominio económico y político.

El dominio que ejercieron los anarquistas sobre amplias zonas campesinas de Aragón y Cataluña, tuvo gravísimas consecuencias que se hicieron sentir a todo lo largo de la guerra. Consecuencias económicas, al disminuir considerablemente las posibilidades de abastecer el ejército y la población; y, sobre todo, consecuencias políticas, al provocar el disgusto y la indignación de cientos de miles de campesinos, que perdían todo interés en la guerra contra el fascismo y que incluso iniciaban revueltas locales contra los desafueros anarquistas.

Con su revolución, los anarquistas hicieron odiosa para muchos campesinos el nombre de colectividad.

En Cataluña, la situación del campo no mejoró con el Decreto del Gobierno Casanovas, del 3 de agosto, que impuso la sindicación obligatoria de todos los campesinos en un organismo único (más tarde llamado FESAC, Federación de Sindicatos Agrícolas de Cataluña).

Las colectividades anarquistas no fueron tocadas por ese Decreto. Y allí donde los campesinos seguían siendo productores individuales, el Decreto les obligaba a efectuar exclusivamente a través del sindicato agrícola tanto la venta de sus productos, como la adquisición de los artículos que precisaban; el sindicato controlaba los precios, los seguros, los créditos. Ese sistema suprimía a los campesinos toda libertad para vender sus productos y mataba su estímulo para producir más.
Los anarquistas y la industria catalana

Con un total desconocimiento de las leyes económicas, los anarquistas se lanzaron a reorganizar la industria catalana basándose en concepciones sociológicas infantiles, que si ya eran falsas y utópicas en el siglo XIX; aplicadas a las realidades económicas del siglo XX, resultaban catastróficas.

Desde los primeros días de la lucha, la gran mayoría de las empresas de la industria catalana fueron controladas por los faístas. Y aunque en algunos casos los Comités Obreros eran formalmente de la UGT y de la CNT, en realidad, en el primer período que estamos considerando, la casi totalidad estaban en manos de los anarquistas.

Los anarquistas despreciaban las necesidades prioritarias de los frentes, cuando el problema de la guerra contra el fascismo era cuestión de vida o muerte para el proletariado de Cataluña y de toda España.

Mataban todo estímulo, todo esfuerzo por elevar y mejorar la producción, imponiendo un salario igual para todas las categorías: a los ingenieros y técnicos, a los obreros más calificados, se les pagaba lo mismo que a los peones.

Los anarquistas se olvidaban de una realidad tan simple y elemental como la de que la producción es el aspecto decisivo de la actividad económica, pues si no se produce, poco se puede distribuir. Ellos despreciaban la producción y concentraban todos sus afanes renovadores, toda su demagogia ultrarrevolucionaria, en la distribución igualitaria. De hecho, la igualdad no se veía por ninguna parte, pues los salarios diferían mucho de una empresa a otra. Los obreros cobraban según las existencias y reservas que hubiese en la empresa donde trabajaban, y según los caprichos de los omnipotentes comités. Y cuando las reservas se agotaban, los anarquistas recurrían al Estado para exigirle que les facilitase fondos para seguir pagando los salarios.

Su tendencia igualitaria llegó hasta el extremo de que los actores y cantantes cobraban lo mismo que el personal encargado de la limpieza.

En cambio la revolución de los anarquistas mantenía el principio de que los salarios de las mujeres obreras tenían que ser inferiores a los de los hombres, aunque realizasen igual trabajo.

En sus aberraciones, llegaron a sindicalizar las casas de prostitución de Barcelona, que eran explotadas en beneficio de los Comités de la FAI.

La incautación de las empresas al estilo anarquista no era un paso hacia el establecimiento de la propiedad social de los medios de producción, sino la sustitución de los antiguos dueños por otros, por los comités, que actuaban en nombre de los órganos dirigentes de la FAI y de la CNT, o incluso, en ocasiones, por cuenta propia.

En nombre del federalismo económico, los anarquistas empujaban a una descentralización caótica, sembrando la confusión y el desorden. No había coordinación de ningún género.

En no pocos casos, las diferentes fábricas de una misma empresa, que eran complementarias unas de otras, quedaban en manos de comités diferentes. Se interrumpían las relaciones económicas que eran objetivamente necesarias para la producción.

Los comités producían, en las fábricas que controlaban, no los objetos que eran requeridos más apremiantemente para la guerra, sino los que mejor podían vender y con los que podían lograr mayores ganancias.

En ese afán por elevar los beneficios, surgían enconados choques de intereses y conflictos entre unas empresas y otras, entre unos comités y otros.

En una resolución de la CNT catalana se reconocía que las empresas colectivizadas se habían dedicado a elevar sus beneficios, sin pagar sus deudas, provocando así el desequilibrio de las finanzas de las otras empresas.

Al considerar cada colectividad como propiedad particular -se decía en esa resolución cenetista-... se ha hecho abstracción de los intereses del resto de la colectividad (3).

Despreciando las necesidades vitales de la guerra antifascista, los anarquistas no hicieron nada serio para montar una industria bélica; las inmensas posibilidades que existían se desaprovecharon. Y en las fábricas controladas por ellos, donde se inició cierta producción de armamento éste iba a parar casi exclusivamente a manos de los grupos faístas, que actuaban preferentemente en la retaguardia.

Implacables con los pequeños y medios industriales y comerciantes, los anarquistas mostraban en cambio extraordinaria flexibilidad con algunos de los representantes del gran capital monopolista.

La CNT se puso en contacto con el Consulado inglés en Barcelona y, de acuerdo con éste, publicó la lista de 87 empresas importantes a las que nadie debía tocar (4). Lo mismo hizo con otras empresas extranjeras.

Y no sólo extranjeras.

En una serie de casos, los agentes de los grandes capitalistas conseguían permanecer en los órganos de dirección, al lado de los comités anarquistas. El papel de estos agentes era, mientras esperaban el retorno del amo, poner obstáculos a la utilización de la empresa para la guerra, fomentar el desorden y el caos económico, para lo cual encontraban una gran ayuda en las posiciones del anarquismo.

En la compañía de Tranvías de Barcelona, los jefes faístas pusieron en libertad al hombre de confianza de la empresa, el abogado Creisler, que había sido detenido por sus actividades fascistas. Éste trabajó como consejero de la FAI durante bastante tiempo, pasándose más tarde a la zona fascista. Un militar aristócrata reaccionario, el teniente coronel Rojo, sobrino del Marqués de Foronda, fue durante toda la guerra el brazo derecho de Sánchez, el director de tranvías nombrado por la FAI (5).

Uno de los resultados de la revolución libertaria fue el surgimiento de una capa de capitanes de industria de la nueva economía anarquista. Juan Porquerizas Fábregas, hombre de negocios que había dirigido en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera una agencia comercial, cuyo presidente de honor era nada menos que el general Martínez Anido (6), verdugo del proletariado barcelonés, aparecía como figura eminentísima de la FAI.

Los comités colocados al frente de las empresas se rodeaban de una burocracia abultadísima, los aparatos de dirección y administración de las fábricas se inflaban desmesuradamente. El burocratismo y la falta de control permitían que gentes desaprensivas con el carnet de la FAI se dedicasen a tráficos turbios, al latrocinio y a la especulación, lo que se entremezclaba con la acumulación de inmensas riquezas por parte de los organismos dirigentes del movimiento anarquista.

Éste había afirmado solemnemente: Nuestra revolución no puede tener más que un solo artículo y un solo preámbulo: QUEDA ABOLIDA LA PROPIEDAD PRIVADA (7).

Pero el espíritu de la propiedad privada, lejos de desaparecer, se instalaba en el cogollo mismo de la revolución anarquista.

Reconociendo esta realidad, el dirigente de la FAI, Abad de Santillán, escribía: En lugar del antiguo propietario, hemos puesto a media docena de ellos que consideran la fábrica o el medio de transporte que controlan como su bien, con el inconveniente de que no saben siempre cómo organizar una administración y realizar una gestión mejor que la antigua (8 ).

En una resolución aprobada por una comisión de la CNT se reconocía que el deseo desmesurado de colectivizarlo todo, en especial las empresas que tienen reservas monetarias, había despertado un espíritu utilitario y pequeño burgués...(9)

En un documento del Sindicato de la Madera de la CNT de Barcelona se decía con alarma: Se ha creado una cantidad enorme de burócratas parasitarios... Hay demasiados Comités de Control que no producen (10).

Preocupada por el desprestigio que causaba al movimiento anarquista el estado de cosas que reinaba en Cataluña, la dirigente Federica Montseny decía en un mitin celebrado en Valencia: Últimamente he estado varios días en Cataluña y me he dado cuenta de algo muy importante. He de ser, quizá, un poco dura en mis comentarios. Los que no sienten lo que directamente es la guerra viven en juerga revolucionaria. Tienen las industrias y los talleres en sus manos, han hecho desaparecer a los burgueses, viven tranquilos, y en una fábrica, en vez de un burgués, hay siete u ocho... Sin embargo, no olvido a los camaradas que están trabajando diez, doce o catorce horas en las fábricas de armas de Cataluña, que un día muere uno, otro día, dos, en dolorosas experiencias...(11)

Los faístas se lanzaron a extender al extranjero el campo de su actividad económica, y abrieron oficinas comerciales en Marsella, luego en París y en otros lugares.

Una serie de comités anarquistas llevaron a cabo, por su cuenta, ciertas exportaciones, sobre todo de productos agrícolas de gran valor (aceite, almendra, vino, azafrán). Lo hicieron de forma caótica, entrando en competencia unos con otros, con lo que ellos mismos provocaban la caída de precios.

Dueños de la frontera, los faístas sacaron o dejaron sacar más de 200 millones de pesetas papel de la República al extranjero (12), lo que contribuía a depreciar el valor de esta moneda en los mercados exteriores.

Los comités de la FAI depositaban grandes sumas en el extranjero, en previsión del futuro, pero no resolvían los problemas económicos cada vez más angustiosos de las empresas de Cataluña.

Al poco tiempo de haber sido éstas incautadas por los anarquistas, empezaron a agotarse sus fondos de tesorería y sus cuentas bancarias; se terminaban las reservas de materias primas. La producción descendía; en ciertos casos, se paralizaba.

Tratando de paliar esta situación, el Gobierno catalán, presidido por Juan Casanovas, otorgó a la CNT grandes facilidades, a través de una oficina reguladora del pago de los salarios (13) creada por la Generalidad, para que los comités pudiesen recibir fondos a crédito y pagar a los obreros.

A mediados de agosto, dando satisfacción a las reiteradas demandas de la CNT, el Gobierno Casanovas creó un Consejo de Economía de Cataluña, definido en el Decreto de su constitución como órgano dirigente de la vida económica. En él desempeñaban un papel preponderante los anarquistas J. P. Fábregas y D.A. de Santillán. Esta decisión equivalía a legalizar, en cierta forma, el predominio anarquista en la economía de Cataluña.
El conflicto Madrid-Barcelona en torno al oro

Desde los primeros momentos de la guerra, una de las grandes preocupaciones de los faístas catalanes fue la de apoderarse del oro del Banco de España.

Pensaban que, teniendo el oro en su poder, podrían consolidar definitivamente la revolución libertaria.

En agosto, el dirigente de la FAI Santillán se entrevistó en Madrid con Giral y con Azaña y, de forma casi ultimativa, les exigió el traslado inmediato a Barcelona de los depósitos de oro del Banco de España (14). Argumentaba que estarían más seguros en la ciudad condal que no a orillas del Manzanares.

Giral y Azaña se opusieron a las pretensiones de los faístas. Partían del principio lógico de que las adquisiciones en el extranjero, el empleo de las divisas, eran una función del gobierno y debían hacerse de una forma centralizada.

Paralelamente a las presiones de la FAI, el Gobierno de Juan Casanovas exigió del Gobierno de la República que se concediese a la Generalidad grandes cantidades de divisas para que Cataluña pudiese desarrollar su comercio exterior, independientemente del resto de España. Tales demandas eran contrarias al Estatuto y, en tiempos de guerra, no podían sino inferir daños graves a la causa de la República.

El Gobierno Giral denegó las demandas de Juan Casanovas. Estalló con este motivo el primer conflicto abierto entre la Generalidad y el Gobierno de la República.

El Gobierno Giral defendía una posición justa frente a los propósitos de Juan Casanovas y de sus aliados faístas. Pero no fue lo suficiente flexible, teniendo en cuenta lo que Cataluña representaba. En vez de abrir una discusión sobre la situación económica de Cataluña, colocando en un primer plano la necesidad de elevar su contribución a la guerra y de buscar el entendimiento con las fuerzas catalanas, el Gobierno Giral adoptó actitudes intransigentes que eran aprovechadas por los elementos separatistas para enconar las relaciones.

El 27 de agosto, el conflicto financiero Barcelona-Madrid tomó estado público. Ante una orden enviada a la Delegación de Hacienda de Barcelona de que remitiese a Madrid el oro y la plata que había en Cataluña, la Generalidad respondió prohibiendo se cumpliese esa orden y estableciendo -en violación abierta del Estatuto- la intervención del Gobierno catalán en todas las sucursales del Banco de España y Delegaciones de Hacienda situadas en Cataluña. Era un primer paso hacia la creación de un sistema financiero y monetario propio de Cataluña, independiente del resto de España, lo que constituía un nuevo paso en la política separatista de Juan Casanovas.

Se entablaron negociaciones; hubo viajes de los ministros de los gobiernos respectivos a Madrid y Barcelona; pero el conflicto seguía sin resolverse. Las corrientes separatistas en la Esquerra lo agriaban al máximo; se publicaban incluso folletos oficiales en francés dedicados a subrayar que las dificultades económicas y financieras de Cataluña se debían a las incomprensiones e injusticias del Gobierno central.

En ese conflicto Madrid-Barcelona, los anarquistas apoyaban a fondo al Gobierno Casanovas contra el Gobierno de Madrid. En un artículo titulado Problema económico y social de Cataluña, Federica Montseny se dirigía al proletariado de toda España -en los días en que el enemigo se acercaba a Toledo- pidiéndole ayuda para Cataluña, frente a las incomprensiones de los gobiernos republicanos y socialistas de Madrid. Protestaba airadamente por el hecho de que se niega al Consejo de Economía de Cataluña el oro que necesita... Agitaba claramente la amenaza de una ruptura entre Cataluña y el resto de España (15).

Mientras el Gobierno Casanovas, con el apoyo anarquista, seguía presionando sobre el Gobierno de la República para que concediese oro o divisas a la Generalidad, la FAI decidió actuar en otro terreno y preparó -como lo ha confesado Santillán- el asalto a mano armada del Banco de España donde se hallaba depositado el oro.

Eran momentos en que las fuerzas democráticas de España, incluidas las de Cataluña, desplegaban un movimiento de ayuda a Madrid y enviaban a la capital unidades de combatientes para participar en su defensa.

La FAI situó entonces en Madrid un destacamento armado, de 3.000 hombres, no para defender la capital amenazada, sino para incautarse del oro del Banco de España (16). Con ese mismo fin organizó incluso un complicado sistema de transporte por carretera y vía férrea (17).

Cuando los preparativos estaban avanzados, el Comité Nacional de la CNT se opuso a ese plan, obligando a la FAI a renunciar a él.
Los primeros ministros anarquistas

En el curso del mes de septiembre de 1936 hicieron crisis una serie de procesos que se estaban desarrollando en Cataluña.

El mes de septiembre fue el mes de las grandes resoluciones para nosotros; en sucesivas plenos de la Organización se decidieron fundamentales modificaciones de actuación, escribía el Comité Peninsular de la FAI en su informe de 1937 al Movimiento Libertario Internacional (19).

¿Cuáles fueron las causas de estas fundamentales modificaciones?

En primer lugar, la correlación de fuerzas políticas se modificó profundamente. El PSUC acreció en gran medida su fuerza e influencia, tanto en los frentes como en la retaguardia.

Los comunistas -se dice en el documento de la FAI que acabamos de citar- iban ganando posiciones sin el embarazo que nosotros teníamos, atados por acuerdos y principios ideales contrarios a toda actuación política y a toda intervención en el Estado.

Las unidades del PSUC en el frente de Aragón se habían fortalecido. Al tomar la iniciativa de enviar unidades militares a contribuir a la defensa de Madrid, el PSUC mostraba su madurez política y evidenciaba que era la única organización catalana que tenía una visión clara de los deberes imperativos que la guerra imponía a todas las fuerzas obreras y democráticas.

El 9 de septiembre, el PSUC y la UGT de Cataluña hicieron público un gran manifiesto político en el que se hacía una crítica valiente de las insensateces y desafueros de los anarquistas.

El PSUC se levantaba contra las ideas separatistas: No hemos de organizar la guerra de Cataluña contra el fascismo... la guerra es la guerra de la República democrática contra el fascismo. No habrá victorias o derrotas parciales...

El PSUC exigía se liquidase el Comité de Milicias. Frente a una situación insostenible, caracterizada por la existencia de un sinfín de autoridades, de Comités, de ensayos, de colectividades inarticuladas, el PSUC se pronunciaba por un gobierno que gobierne, un gobierno de Frente Popular, con participación de la CNT y la UGT, que trabajase en absoluta coordinación con el de la República.

En el manifiesto se exigía también la creación del ejército popular, de una industria de guerra, y un conjunto de medidas dirigidas a movilizar todos los recursos para la lucha contra el fascismo.

El documento del PSUC produjo honda impresión en la opinión pública catalana. El 11 de septiembre tuvieron lugar en las calles de Barcelona los tradicionales actos de conmemoración de Rafael de Casanova, que se convirtieron en una grandiosa manifestación política, de masas, en apoyo de la lucha contra el fascismo y de la causa de la unidad democrática. Fue una expresión clara del deseo del pueblo barcelonés de acabar con la situación caótica y los métodos de la FAI. Ni ésta ni la CNT asistieron a la manifestación. El PSUC fue vitoreado con entusiasmo por las amplias masas.

El 14 de septiembre, la Esquerra pidió por primera vez en un mitin público el cese del terrorismo.

A medida que las masas comprendían que el camino indicado por el PSUC era el más eficaz para luchar contra el fascismo, el fracaso de los experimentos anarquistas se hacía patente en todos los órdenes de la vida social. Ello agravaba las contradicciones en el seno mismo de la CNT.

Una parte creciente de los obreros y de los cuadros de la CNT advertían que lo verdaderamente revolucionario no era lo que hacía la FAI, sino que era necesario concentrar todos los esfuerzos en la tarea sagrada del combate antifascista.

Los dirigentes anarquistas se encontraban con que no tenían más remedio que cambiar de métodos y buscar otra vía. Sus ilusiones se esfumaban. Sus planes se venían abajo.

Con el terror ya no podían impedir el descenso de su influencia política. Gente que antes se había doblegado a su ley, empezaba a levantarse contra ella.

Desde el punto de vista de la fuerza militar, su sistema de milicias indisciplinadas se traducía en una total ineficacia para la guerra antifascista.

Desde el punto de vista económico, la industria catalana estaba al borde del colapso. Carecía de materias primas esenciales y de recursos. Existía el peligro de que se paralizase totalmente la producción.

El 24 de septiembre se celebró un pleno de los Comités locales y comarcales de la CNT de Cataluña. Informó J. P. Fábregas, especialista en las cosas económicas, sobre las gestiones hechas en Madrid para obtener oro o divisas. Presentó un cuadro sumamente negro de la situación: si no se recibe ayuda por parte del Estado -dijo- no sé cómo nos salvaremos...(19)

Los anarquistas pretendían destruir el Estado; pero resultaba que, incluso para proseguir sus experimentos de economía libertaria, para conservar en sus manos las industrias, tenían ahora que recurrir a él.

Era el derrumbe catastrófico de las teorías anarquistas, de la negación de todo Estado y de toda política.

Uno de los factores que iba a determinar el ingreso de la FAI y de la CNT en el Gobierno de Cataluña (y en el Gobierno de la República poco después) era precisamente ése: el intento de utilizar el Estado, los puestos ministeriales, para conservar en sus manos las numerosas empresas, de las que se habían adueñado a raíz del 18 de julio, y sus posiciones en la economía catalana.

No es casual que la CNT tuviese en el Gobierno de Cataluña la cartera de Economía (y más tarde, en el Gobierno de la República, las carteras de Industria y Comercio.

La CNT catalana modificó, pues, su actitud ante el Gobierno de la Generalidad.

Companys decidió constituir un nuevo gobierno catalán con la CNT y el PSUC. Los anarquistas aceptaron la disolución del Comité Central de Milicias. El Consejo Económico sería integrado dentro del gobierno.

El nuevo Gobierno catalán tomó el nombre de Consejo de la Generalidad. Pero los mismos anarquistas han escrito a este respecto: El nuevo gobierno constituido se llamó Consejo de la Generalidad para darnos gusto a nosotros... puerilidad en fin, ya que, llamárase como fuera, la función que ejercía era la de gobierno (20).

El nuevo gobierno quedó constituido el 27 de septiembre de la forma siguiente:

Presidencia y Finanzas: José Terradelles (Esquerra)
Cultura: Ventura Gassol (Esquerra)
Seguridad Interior: Artemio Aiguadé (Esquerra)
Servicios Públicos: Juan Comorera (PSUC)
Trabajo; Miguel Valdés (PSUC)
Economía: Juan Porquerizas Fábregas (CNT)
Abastos: J. J. Domenech (CNT)
Sanidad: A. G. Birlán (CNT)
Justicia: Andrés Nin (POUM)
Agricultura: José Calvet (Rabassaires)
Defensa: Coronel Sandino (Militar sin filiación política)
Sin cartera: Rafael Closas (Acción Catalana)

La constitución de este gobierno tenía indudablemente aspectos positivos: representaba un progreso de la unidad antifascista y ponía punto final a la dictadura anarquista del Comité de Milicias. Del nuevo gobierno fue eliminado el separatista Juan Casanovas; ello era señal del debilitamiento en el seno de la Esquerra de las corrientes más negativas y antiunitarias.

Pero había a la vez en él aspectos muy negativos: mucho de lo malo del período anterior iba a continuar, con unas u otras formas. La consejería de Economía la regentaba el ya aludido J. P. Fábregas, y por añadidura entraba en el gobierno el POUM. Anarquistas y poumistas tenían en el nuevo equipo ministerial un peso considerable y ello les permitiría seguir desplegando una política que iba en detrimento de la guerra y la revolución.

Notas:

(1) Llibertat, 29 de septiembre de 1936. Véase también el libro Perill a la retaguarda, Mataró, Ediciones Llibertat.
(2) Informe de Ismael Sin, representante de la UGT en el Comité de Nueva Estructuración Social de Aragón, Rioja y Navarra. Archivo del P.C.E.
(3) P.Broué y E.Témime: La révolution et la guerre d'Espagne, Paris, 1961, pág. 145.
(4) José Peirats: La CNT en la revolución española, tomo I, pág. 177.
(5) Agustín Arcas: Informe. Archivo del P.C.E.
(6) R. Vidiella: Informe. Archivo del P.C.E.
(7) Solidaridad Obrera, 10 de septiembre de 1936.
(8 ) D. A. de Santillán: After the revolution, New York, 1937, pág. 121.
(9) Broué, libro citado, pág. 145.
(10) Peirats, libro citado, tomo I, pág. 361.
(11) Ibidem, pág. 255.
(12) Jerónimo Bugeda: Informe ante el Comité Nacional del P.S.O.E. Junio de 1937, Archivo del P.C.E.
(13) La politique financiére de la Generalitat pendant la révolution et la guerre, 19 juillet 19 novembre de 1936, (folleto impreso por el Departamento de Finanzas de la Generalidad de Cataluña), pág. 11.
(14) D. A. de Santillán. Por qué perdimos la guerra, pág. 105.
(15) Solidaridad Obrera, 13 de septiembre de 1936.
(16) D. A. de Santillán, libro citado, pág. 113.
(17) Ibidem.
(18) Archivo del P.C.E.
(19) Solidaridad Obrera, 25 de septiembre de 1936.
(20) Informe del Comité Peninsular de la FAI al Movimiento Libertario Internacional; septiembre de 1937. Archivo del P.C.E.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Gonzo17 el Miér Nov 25, 2009 9:48 pm

Camarada Leningrad,Quien escrivio los tres tomos de Guerra y revolución en España(1936-1939)?
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Leningrad el Miér Nov 25, 2009 9:56 pm

Gonzo17 escribió:Camarada Leningrad,Quien escrivio los tres tomos de Guerra y revolución en España(1936-1939)?
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Gen el Miér Nov 25, 2009 10:07 pm

Tengo pensado empezar a comprar la trilogía acerca de la República y los movimientos políticos dentro de ella(como el anarquismo) del escritor Angel Viñas. El primer libro es "La Soledad de la República", cuando lo lea, os comentaré Smile

Aunque no parece muy amigo de la URSS de Stalin....
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Gonzo17 el Miér Nov 25, 2009 10:47 pm

Gracias camarada Wink
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Maverick el Miér Nov 25, 2009 10:50 pm

En cada pueblo se establecía el poder anarquista, encarnado en un comité. Estos comités, so pretexto de colectivizar, quitaban la tierra, los aperos y los animales a los campesinos (incluidos los pobres). Los campesinos tenían que trabajar por un salario igual para todos, muy bajo, y estaban sometidos a la vigilancia de grupos armados de la FAI.

Quienes no tenían tierra, no la recibían tampoco de los libertarios.

¡Desde luego! Estas prácticas abusivas para con los trabajadores explican su número de afiliados... Por supuesto que los libertarios no entregaban tierras, ya que estos negaron la propiedad privada por la propiedad colectiva, de forma que el fruto del trabajo colectivo fuese repartido entre la colectividad.

En fin, eres libre de creerte tus propias mentiras y de crearte tus propios barrotes. No seré yo quien derribe el muro de dogmatismo que te envuelve.

Disfruta.
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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

Mensaje por Leningrad el Miér Nov 25, 2009 11:31 pm

Maverick escribió:
En cada pueblo se establecía el poder anarquista, encarnado en un comité. Estos comités, so pretexto de colectivizar, quitaban la tierra, los aperos y los animales a los campesinos (incluidos los pobres). Los campesinos tenían que trabajar por un salario igual para todos, muy bajo, y estaban sometidos a la vigilancia de grupos armados de la FAI.

Quienes no tenían tierra, no la recibían tampoco de los libertarios.

¡Desde luego! Estas prácticas abusivas para con los trabajadores explican su número de afiliados... Por supuesto que los libertarios no entregaban tierras, ya que estos negaron la propiedad privada por la propiedad colectiva, de forma que el fruto del trabajo colectivo fuese repartido entre la colectividad.

En fin, eres libre de creerte tus propias mentiras y de crearte tus propios barrotes. No seré yo quien derribe el muro de dogmatismo que te envuelve.

Disfruta.

¿Entonces el crecimiento del PSUC venía del aire? Los afiliados de los anarquistas lo eran, en su mayoría, de antes de la guerra. Los de los comunistas crecieron durante la guerra. Entiendo que sea difícil comprender lo que entraña esto para una persona que no ve la historia en un cuadro de conjunto. Es evidente que los libertarios no daban la tierra a los campesinos, puesto que la propiedad privada de la tierra se sustituyó con la colectiva. La pregunta es: ¿era el momento de hacerlo? ¿Las circunstancias históricas permitían ese paso? Es el exceso de voluntad uno de los principales fallos de esa colectivización. Miremos el ejemplo de la URSS: al inicio de la revolución, se sustituye el programa de colectivización del campo del POSDR por el de los pequeñoburgueses, entendiendo que así se puede ganar el apoyo del campesinado. Y luego, una vez afianzado el poder proletario, se procede con la colectivización. Que encontró por cierto pocos rechazos, si salvamos claro está el de tu "superrevolucionario" Makhno.

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Re: Camaradas que opináis de la Revolución Española de 1936?

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