Los CJC ante el fin de la Presidencia Española de la UE

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Pyongyang
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Los CJC ante el fin de la Presidencia Española de la UE

Mensaje por Pyongyang el Jue Jul 15, 2010 10:12 am

El pasado 30 de junio terminaron los seis meses de Presidencia española de la Unión Europea. Los responsables del partido socialista calificaron de “éxito” su mandato, al haber conseguido superar más del 90% de los objetivos propuestos. Sin embargo, a la luz de los datos, ni siquiera desde la más militante de las posturas pro-Unión Europea podría hacerse semejante valoración.

En enero, publicamos nuestro análisis sobre la Unión Europea: una unión basada en intereses económicos y comerciales, organizada en torno a los intereses de los monopolios franco-alemanes, carente de instituciones democráticas, gestionada por una lenta burocracia en Bruselas -bien remunerada- y donde los intereses populares son papel mojado. En definitiva y aplicando el análisis leninista, es un polo imperialista cada vez más desarrollado.

Los objetivos de la presidencia española se centraban, básicamente, en el desarrollo del Tratado de Lisboa, en el Plan por la Estabilidad y el Crecimiento, la política exterior enfocada hacia Latinoamérica y la “Europa de los derechos y las libertades”.

Hay dos aspectos que llaman la atención a primera vista: que haya sido el gobierno español de la reforma laboral y el paro el que haya encabezado la política de “crecimiento y estabilidad” de la Unión Europea y que uno de los países con mayor población carcelaria y con recortes sociales más drásticas se enorgullezca de desarrollar iniciativas por una “Europa de los derechos y las libertades”.

En realidad, esto no tiene que sorprender a nadie. La crisis capitalista ha puesto de manifiesto el total vacío ideológico y práctico de la socialdemocracia (representada en España por el PSOE), sin discurso diferenciado al del neoliberalismo más puro. Ya lo decíamos hace seís meses, el capital no ofrece alternativa, sino una opción con varias caras. La socialdemocracia es el rostro amable, que sin embargo, ejecuta la política de los grandes intereses del capital europeo: la adopción de políticas radicales de recortes en gasto social, reformas laborales e impuestos sobre el consumo. Estas medidas se tomaron a escala europea durante los últimos seis meses, indistintamente del color del gobierno de cada país.

Por otro lado, las libertades y derechos no han corrido mejor suerte. Una de las últimas leyes aprobadas durante la Presidencia Española permite toda clase de acciones preventivas de inteligencia y espionaje contra organizaciones terroristas, de extrema derecha o de extrema izquierda.

Es decir, los Estados europeos se permiten a sí mismos el derecho de espiar a ciudadanos que no hayan cometido ningún delito, basado en sospechas sobre la peligrosidad de la ideología de cada ciudadano. La “democracia” burguesa ya no oculta su naturaleza política.

Cabe preguntarse entonces: ¿hasta dónde llega la extrema izquierda y cuándo empieza a ser simplemente izquierda? ¿Quién establece esas pautas? El Estado es parte y juez en la toma de estas decisiones, que además, por ser acciones de espionaje, tienen un carácter secreto y no son públicas.

La espiral de control contra los ciudadanos se hace cada vez más asfixiante: controles en aeropuertos, cámaras de seguridad a doquier, DNIs electrónicos, grabación y rastreo del 100% de las llamadas telefónicas a través del sistema SITEL, registro de todos los e-mails enviados en territorio comunitario, patrullas policiales constantes… etc. La cantidad de información que el Estado almacena sobre cada ciudadano es potencialmente infinito, acercándonos más que nunca a vivir en un Gran Hermano a escala gigante.

¿Podemos permitir que nuestra intimidad, nuestra filiación política, nuestras actividades,… estén controladas e intervenidas por un Estado que protege a la banca, a los grandes empresarios y al capital europeo? Esta sociedad, lejos de ser democrática, está dividida entre una élite privilegiada y el resto: las grandes mayorías trabajadoras. Ellos no son parte de nosotros, son nuestros explotadores.

Por eso, los jóvenes tenemos que gritar que no hay democracia (entendida como gobierno del pueblo) mientras las grandes mayorías no tengamos el mismo peso dentro de la sociedad y podamos ejercer los derechos en pie de igualdad. La democracia y los derechos son una quimera mientras una élite acaudalada sea la única que puede ejercerlos.

Para la juventud, la única forma de ganar nuestro futuro es luchando por el socialismo, contra el capitalismo español y contra la Unión Europea.

¡Juventud organizada, batalla ganada!

¡NO a la Unión Europea!

¡La juventud construye su futuro luchando!

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