Realmente, ¿a qué crisis nos enfrentamos? - Izquierda Castellana - 20 de marzo de 2020

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Mensaje por RioLena el Sáb Mar 21, 2020 6:38 am

Realmente, ¿a qué crisis nos enfrentamos?

Izquierda Castellana
- 20 de marzo de 2020

tomado de La Haine en la misma fecha

Es evidente que de todos los países señalados las medidas más cutres y favorables al capital son las del Estado español


Lo que comenzó, al menos aparentemente, como una crisis de salud que afectaba exclusivamente a China y de la que incluso el capitalismo occidental, según sus ensoñaciones, podría sacar beneficios, se ha convertido en una crisis global (esta sí que es híbrida) con un dramático impacto socio-económico, mas allá del sanitario, que también. Estamos realmente ante una grave crisis humanitaria y civilizatoria.

China no solo está superando la crisis de salud condicionada por el Covid-19, sino que está demostrando que su modelo socio-político tiene mucha más capacidad que los occidentales para afrontar una crisis global como la que estamos viviendo. La evidente -aunque pretendan disimularlo- capacidad de China para resolver la cuestión está incidiendo en el inicio de un cambio en la correlación de fuerzas en la batalla ideológico-político-cultural a nivel mundial.

La mayoría de los analistas asisten atónitos a la evolución de esta crisis, no solo sanitaria ni financiera. Son incapaces no ya de predecir el futuro inmediato, sino tan siquiera de ponerse de acuerdo sobre qué crisis capitalista de las vividas anteriormente tiene más paralelismos con la actual. Es casi unánime la opinión de que es algo mucho más grave que la de 2008, pero se dividen a la hora de inclinarse por la de 1973, la llamada crisis del petróleo, o la de 1929, también conocida como Crack del 29.

Las similitudes con la de 1973 no son fáciles de encontrar. Aquella estuvo formalmente asentada en la subida de los precios del petróleo, pero estaba en el contexto del lanzamiento estratégico del neoliberalismo; pocos meses antes habían dado el Golpe de Estado en Chile contra el proyecto de Salvador Allende; y, en el terreno político-militar, los EEUU se reforzaban como potencia hegemónica en el marco del mundo bipolar que se había construido después de la II Guerra Mundial y cuyos polos eran EEUU y la URSS.

Las similitudes con el Crack del 29 son sin embargo bastantes claras, aunque las cosas nunca se repiten igual: un crecimiento descontrolado de la economía virtual, de la economía de casino, del monetarismo; el papel-dinero llegó a perder en aquella ocasión todo su valor, especialmente en Alemania. Supuso un deterioro económico y social en amplias zonas del Globo, incluyendo el Estado español; por supuesto, un frenazo casi en seco de la economía productiva real e incluso la informal, lo que produjo un incremento rápido e impresionante de los trabajadores y trabajadoras en paro y, por tanto, una profunda precarización social. Una economía, en fin, de castillo de naipes que se vino abajo a la menor ventisca, tal como está ocurriendo ahora. Por otro lado, también tal como ahora puede volver a suceder, tuvo lugar una gran depresión social y todo lo que ello llevó consigo en el terreno político y militar: la incubación del nazi-fascismo y la preparación de la II Guerra Mundial.

Estamos viendo cómo desde los grandes estados capitalistas se recurre, como en los años 20 del pasado siglo, a poner las imprentas a toda máquina a editar dinero, ya sean euros o dólares, sin el menor respaldo en la economía real. La devaluación del papel-moneda, como en los años 20, está garantizada a medio plazo.

En el Estado español aquella coyuntura fue determinante para dar un último impulso a la derrota de la monarquía borbónica y a la proclamación de la II República, con todo lo que ello supuso. Es en ese espejo en el que nos tenemos que mirar. De esta crisis solo hay una salida en positivo para las clases trabajadoras y los Pueblos del Estado español: las Repúblicas.

En la actual crisis “híbrido-global” en la que hemos entrado, el Estado español se vuelve a manifestar como el eslabón débil del capitalismo occidental. Ahora parece que Italia nos lleva la delantera, pero no pasarán muchas semanas hasta que los dejemos atrás, no tanto en la morbilidad y mortalidad por la pandemia del COVID19, sino en cuanto a las repercusiones socio-sanitarias de la crisis en su globalidad.

En las últimas 48 horas nos han bombardeado mediáticamente con una idea que no tiene base real alguna: que el actual “Gobierno de progreso español” ha adoptado medidas para que la crisis no recaiga sobre los trabajadores y trabajadoras, sino fundamentalmente sobre el capital. Simplemente es una falsedad y vamos a dar algunos datos que lo demuestran: de los 200.000 millones que el Gobierno ha dicho que va a movilizar, 100.000 son para las empresas y solo 17.000, y ya veremos en lo que queda, para ayudas a trabajadores y trabajadoras, entre ell@s l@s autónom@s. De esos 200.000 millones, 117.000 se compromete a aportarlos el Estado, los restantes, es decir 83.000 esperan que sean aportados por la iniciativa privada. Parece un poco ingenuo, ¿no?

Por su parte el BCE (Banco Central Europeo) ha dispuesto un plan de compra por 750.000 millones de euros para asegurar financiación a los gobiernos de la UE para sus planes. Christine Lagarde se contradice a sí misma en menos de una semana. Esos 750.000 millones estarán dedicados a la adquisición de activos públicos y privados.

Una pequeña información de las medidas que han tomado en otros países de la UE de nuestro entorno:

En Italia durante dos meses quedan prohibidos los despidos y se suspende hasta el 30 de mayo el pago de todos los impuestos, incluidas las contribuciones a la Seguridad Social. Se suspenden los plazos de las hipotecas hasta el 30 de septiembre. Los autónomos recibirán un bono directo de 600 euros en marzo y abril para compensar pérdidas; y todas las empresas, incluso las que tengan un único empleado, podrán recurrir a todo tipo de subsidios laborales.

En Francia se ha decretado el aplazamiento del pago del alquiler, luz y agua para las PYMES, además del aplazamiento del pago de las obligaciones fiscales y de la Seguridad Social. El Estado ha constituido un aval de hasta 300.000 millones para esas medidas y otras, además de implantar el control de los movimientos en bolsa.

Alemania ha decretado la posibilidad de préstamos ilimitados a empresas y medidas para evitar el despido. La Agencia Federal de Empleo dispone de 26.000 millones de euros para apoyar a empresas con recorte de jornada, para evitar oleadas de despidos. El Sistema de Salud Público se reserva 20.000 millones para hacer frente a posibles contingencias sanitarias. Han creado un fondo de 500.000 millones de euros para ofrecer préstamos ilimitados a las empresas a través del Banco Público K.I.W.

En Reino Unido han creado un fondo de 330.000 millones de libras (360.000 millones de euros) para prestamos garantizados por el Estado para las empresas, entre otras cosas para pagar salarios, alquiler, suministros o compras de stock. Ayudas directas a cada empresa de 25.000 libras; 10.000 a las mas pequeñas. Retraso de hasta 3 meses en el pago de los plazos de hipoteca a los ciudadanos que lo precisen.

Es evidente que de todos los países señalados las medidas más cutres y favorables al capital son las del Estado español.

En cualquier caso es obvio que a nivel de la UE y a nivel del capitalismo internacional se han cambiado los “paradigmas” y se ha abandonado la ortodoxia económica que se practicaba y se exigía hasta hace muy pocos días. Es evidente que perciben la alta peligrosidad de la situación, también desde el punto de vista social, para adoptar tales medidas, que por otra parte difícilmente alcanzarán sus objetivos en general; desde luego en el caso del Estado español, seguro que no.

A pesar del aislamiento domiciliario se está demostrando que se puede luchar de muchas maneras. Los aplausos diarios de agradecimiento a los trabajadores y trabajadoras del Sistema Sanitario Público, pero también para exigir que se reviertan los recortes y se dote a este de todos los recursos necesarios para afrontar la actual pandemia, han calado absolutamente. En nuevas convocatorias habrá que incorporar la denuncia de cómo se está dejando morir a la gente, especialmente en las residencias geriátricas, y cómo la falta de protección de los sanitarios y sanitarias es una irresponsabilidad que debería de tener consecuencias penales. Dicen que la pandemia no conoce de fronteras, lo cuál no es cierto, porque en unos Estados está evolucionando de muy diferente forma que en otros, pero lo que es evidente es que sí conoce de clases sociales. ¿Por qué a l@s diputad@s, ministr@s y altos cargos de las empresas públicas y privadas se les hace el test diagnóstico del COVID-19 sin dificultad alguna y a la gente del común se le niega, salvo en casos extremos? Por cierto, el Estado español, a pesar de ser el segundo en morbilidad y mortalidad de Europa, es de los que menos test practican por millón de personas; exactamente estamos en el séptimo lugar. Mientras en Noruega se han realizado 5.261 test por millón de habitantes, en Italia 2.738, o en Alemania 1.910, en España se han practicado 542 por millón de habitantes.

¿Hasta cuando va a esperar nuestro Gobierno para tener un mínimo de transparencia en todo lo referente a la pandemia, incluyendo la política de compras de material? ¿Se ha concretado con China ya la compra de material y el envío de equipos profesionales lo antes posible, o se está esperando que la morbilidad/mortalidad se siga multiplicando?

La cacerolada contra la monarquía ha sido un éxito y seguramente habrá que repetirla en los próximos días. El jueves aparecía en la Vanguardia una información que demuestra una vez más el oportunismo de algunas fuerzas políticas. Parece que los que ayer aplaudían con las orejas a Felipe de Borbón se han hecho republicanos repentinamente. Por supuesto no hay que creerles. Pero lo que está ocurriendo es síntoma de que se está poniendo en pie una impresionante marea republicana, y no podemos permitir que intenten cabalgarla aquellos que han demostrado sobradamente su compromiso con el Régimen del 78.

Tenemos una gran ventaja estratégica, que consiste en que tenemos una idea bastante clara de lo que está pasando y de lo que pasará en el futuro más inmediato. Tenemos que acertar en la línea de intervención de cada día y a medio plazo.

Decíamos que la crisis está demostrando que el Estado español es el eslabón débil del capitalismo occidental, pero los Pueblos del Estado español, especialmente Madrid, y Castilla en general, estamos demostrando una gran capacidad de lucha a pesar de las circunstancias tan difíciles, de igual manera que lo demostramos en la crisis de finales de los años 20 del pasado siglo. Como en aquella ocasión, tenemos que convertir este proceso en el de “de Madrid, del conjunto de Castilla, a la República”.


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