Introducción al materialismo dialéctico - cuadernillo de formación editado por Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC) - año 2013

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Mensaje por RioLena el Dom Mar 08, 2020 7:14 pm

Introducción al materialismo dialéctico

cuadernillo de formación editado por Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC) — año 2013

copiado del blog Periodismo incendiario

se puede descargar en formato pdf desde:

https://pdf.printfriendly.com/downloads/pdf_1583695295_776050A4.pdf

publicado en el Foro en 2 mensajes


En este cuadernillo queremos introducir a la filosofía materialista dialéctica. Esta filosofía es propia del marxismo, pero como veremos más adelante, es una filosofía general útil para comprender cualquier fenómeno de la vida real. ¿Por qué "materialismo dialéctico"? Porque los dos elementos básicos de esta filosofía son el materialismo y la dialéctica. En este cuadernillo queremos explicar de manera sencilla y clara estos dos términos, así como dejar abierto el camino a todo aquel que quiera profundizar más en este conocimiento. Un par de aclaraciones antes de empezar. Sin embargo, no podemos empezar a estudiar la filosofía marxista sin hacer primero dos aclaraciones: Existe la tendencia general a rechazar el término filosofía y, sin embargo, lo que el marxismo entiende como filosofía se aleja mucho de ese conocimiento inabordable e incomprensible o de ese saber que remite a cuestiones totalmente apartadas de la realidad, sin vinculación alguna con el ser humano y el mundo. En primer lugar, la filosofía no es más difícil de estudiar que cualquier otra ciencia, tal como veremos más adelante. Además, todo militante revolucionario tiene el compromiso de comprender y contribuir a transformar la realidad que le rodea, independientemente de que este mundo sea complejo y, en ocasiones, resulte complicado de analizar. Por otro lado, la filosofía, al igual que otras ciencias, ha estado dominada durante mucho tiempo por corrientes no científicas que se alejaban de "lo real". Así, de la misma manera que se afirmaba en la Astronomía que el Sol giraba en torno a la Tierra, se afirmaban en la filosofía dogmas muy cercanos a la religión.

 La filosofía en el marxismo

Sin embargo, éste no es el papel que la filosofía juega en el marxismo. La filosofía es, o tiene que ser, el enfoque correcto que se da a la realidad. ¿Por qué? La realidad es muy compleja, y de un lado tenemos la apariencia de las cosas, y por otro lado tenemos su esencia. La filosofía ha de ser la lente con la que se enfoque la realidad, una lente que nos permita ver la esencia: lo que las cosas son "en el fondo". Pero, ¿cómo llegan Marx y Engels a estas conclusiones? ¿Son ellos nuevos filósofos tratando de crear un dogma original? Marx y Engels buscaban una concepción científica del mundo.

Y es natural: para poder luchar con éxito con el fin de transformar la sociedad, es necesario saber cómo, conforme a qué leyes regulares se va desarrollando la sociedad, cuál es su estructura, de qué modo se efectúa la interacción entre las distintas "partes" de este complejo organismo social... Por tanto, Marx y Engels perseguían el conocimiento de la esencia de la sociedad, un método de análisis valido para todas las sociedades, para todas las épocas.

Para ello, Marx y Engels examinaron los progresos revolucionarios que se estaban dando en el conocimiento de las distintas ciencias. Como ejemplo, podemos tomar la teoría darwinista de la evolución. Darwin acabó con el criterio que se tenía de que las especies animales (y variedades vegetales) eran especies ocasionales, sin la menor relación entre sí, "creadas por Dios" e inmutables. Echó así los cimientos de la biología teórica, que antes de Darwin era prácticamente una ciencia descriptiva, y demostró que las especies animales y vegetales tienen un origen común, a partir del cual han evolucionado. Partiendo del punto de vista de la selección natural, Darwin explicó científicamente la estructura relativamente adecuada de los organismos y su "adaptación" a las condiciones de existencia (del entorno), rechazando la interpretación mística de este hecho, típica de las teorías idealistas.

Pues bien, Marx y Engels estimaban que la teoría de la evolución formulada por Darwin era, en esencia, una teoría materialista y dialéctica, subrayando, no obstante, que Darwin no era un dialéctico consciente. La ley de la conservación y la transformación de la energía, la estructura celular de los organismos vivos,... el conocimiento científico, según avanza, se acerca más y más a los supuestos materialistas dialécticos. Para establecer leyes objetivas y teorías de conocimiento válidas, el conocimiento científico parte de principios materialistas dialécticos, pues estos son el enfoque correcto con el que se ha de analizar la realidad. El desarrollo de la ciencia no deja de confirmarlo.

El mérito de Marx y Engels consiste en haber descrito este método, en haber sistematizado este enfoque hacia la realidad que había permitido a los científicos de su época hacer progresar el conocimiento muy por encima de los límites que las concepción religiosas habían permitido hasta entonces. Este enfoque materialista dialéctico, por supuesto, no es un algo acabado. Con cada nuevo descubrimiento, el materialismo dialéctico se actualiza, lo cual no niega la validez que tenía hasta entonces, sino que completa con mayor rigurosidad lo ya conocido. Así, cuando se descubren los electrones, protones y neutrones se avanza increíblemente en el conocimiento que se tenía acerca de las composición celular. Eso sí, se actualiza un conocimiento anterior: la célula ya no es el elemento de vida más pequeño. De la misma manera, el materialismo dialéctico se actualiza constantemente con cada nuevo descubrimiento.

La aplicación práctica de la filosofía marxista.

En su famosa "11ª tesis contra Feuerbach", Marx lanza la siguiente afirmación: "Hasta hoy, los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, nos toca ahora transformarlo". Pues bien, todo lo dicho anteriormente tiene una aplicación práctica. Como hemos visto, el materialismo dialéctico es el método común al que tienden (muchas veces inconscientemente) todos los científicos según avanzan en el conocimiento de cualquier ciencia.

No es una afirmación gratuita, el materialismo dialéctico no exige a las ciencias que se adapten a él, sino que el materialismo dialéctico "surge" de las ciencias: el materialismo dialéctico se forma mediante los postulados de todas las ciencias. Siempre tendrá vigencia, ya que el conocimiento es algo inagotable. Simplificando, podríamos decir que el materialismo dialéctico es la actitud científica hacia la realidad, es lo común a todas las ciencias en su conjunto.

Ahora bien, si el materialismo dialéctico había hecho progresar todas las ciencias de manera vertiginosa, era impensable que las ciencias sociales permanecieran bajo dogmas metafísicos e idealistas. La sociedad ha surgido y evoluciona como parte integrante del mundo material. Por tanto, no cabe analizarla como algo inmutable, ocasional, una mera sucesión de hechos aislados.

Marx y Engels aplicaron el materialismo dialéctico a la sociedad para demostrar así que es fruto de un largo desarrollo histórico, que hay leyes objetivas que determinan su desarrollo; para descubrir, en fin, su esencia. Por ello, es importante la filosofía en el marxismo. Sin el enfoque adecuado que permite descubrir el fondo de la realidad, estaríamos de nuevo en la estaticidad científica de la Edad Media. Lenin decía que "sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria". No podemos separar la reflexión filosófica y la lucha revolucionaria. Pero sin duda, la compresión adecuada de la realidad social es un arma con la que el marxismo cuenta y de la que no debemos prescindir. Bajo estas premisas surge este cuadernillo.

El Materialismo

Tradicionalmente, la filosofía ha tenido un problema básico, que vamos a tratar de resumir.

El problema filosófico básico: las relaciones entre lo espiritual y lo material.

El problema filosófico básico, y el principal, es la relación entre la conciencia y el ser, entre lo espiritual y lo material.

Este problema surge en los hechos fundamentales de nuestra vida: existen efectivamente fenómenos materiales, como los físicos o los químicos, pero a la vez existen también fenómenos espirituales, como el pensamiento. Si examinamos un fenómeno concreto, por ejemplo un rayo que cae en la montaña, podemos ver en él una dimensión objetiva (el rayo existe, realmente) y otra dimensión subjetiva (yo, como observador, tengo una determinada percepción del rayo).

Sin embargo, sería absurdo afirmar que no hay ninguna relación entre lo que el observador percibe y lo que ha sucedido en realidad. Es obvio que existe una relación de dependencia. Pero, ¿Qué depende de qué? ¿Cuál es la causa y cuál el efecto? ¿Existe el rayo porque existe en mi mente, o existe en mi mente porque he visto el rayo?

Respondiendo a estas preguntas, los filósofos se separaban en dos corrientes opuestas: los materialistas y los idealistas. Todos, sin excepción, se adhieren de alguna manera a una de estas dos corrientes, aún sin declararse explícitamente seguidor de ella.

Precisamente es así, porque es el problema filosófico básico.

De esta manera, los materialistas reconocen la prioridad de la materia sobre la conciencia, reconociendo así la existencia de un mundo material independientemente de nuestra conciencia (de nuestro pensamiento). El mundo material no depende del albedrío humano, sino que tiene sus propias leyes que la ciencia se encarga de probar. Para los materialistas, la conciencia existe, como propiedad de la materia altamente organizada. Surge sólo en cierta fase del desarrollo de la materia, no es algo inmutable, sino que se desarrolla.

La conciencia refleja los objetos que existen en la realidad. Simplificando mucho, podríamos decir que pensamos en un rayo precisamente porque en la realidad hemos visto rayos. Nuestra conciencia refleja aquello que en la realidad existe, y que además existe al margen de que lo estemos percibiendo o no. Cabría matizar que la conciencia no se forma por la mera contemplación pasiva de la realidad, sino mediante la práctica activa, la actividad, el trabajo...

La práctica tiene prioridad sobre la teoría, el trabajo sobre la conciencia. Por oposición, dentro de las corrientes idealistas existen varias teorías. Los idealistas objetivos afirman que existe lo espiritual fuera e independientemente de la conciencia de los hombres. Es ésta una especie de "razón mundial", que muchas veces se asocia a un determinado Dios.

Estos idealistas afirman que las leyes que descubre la ciencia en el mundo material son fruto de esa voluntad divina, que existía ya antes de existir el mundo material. Otros, los idealistas subjetivos afirman que el hombre trata sólo con fenómenos de su propia conciencia, y cualquier cosa fuera de su conciencia no es real, o bien no se puede determinar si es real o no. Para ellos, las leyes de la naturaleza y de la sociedad que la ciencia descubre, son sólo la sucesión de los fenómenos que tienen lugar en nuestra conciencia. Esta corriente subjetiva, llevada al extremo, se denomina solipsismo, cuando el sujeto solo admite la realidad de su propia conciencia, rechazando la existencia de otras conciencias al margen de la suya.

Resumiendo:

Por esquematizar lo dicho, podría decirse que...

Para el idealismo:
-Es el espíritu el que crea la materia.
-La materia no existe fuera de nuestro pensamiento.
-Nuestras ideas son las creadoras, en última instancia, de las cosas.

Para el materialismo:
-La materia es la que produce el espíritu.
-La materia existe fuera de todo espíritu.
-Somos capaces de conocer el mundo, pues podemos ir descubriendo lo que ignoramos.




Última edición por RioLena el Dom Mar 08, 2020 8:22 pm, editado 4 veces
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Mensaje por RioLena el Dom Mar 08, 2020 7:20 pm

Unos apuntes para matizar:

Anteriormente hemos tratado de exponer de manera esquemática las distintas corrientes enfrentadas en torno al problema de la relación de materia y espíritu. Sin embargo, hay que apuntar que Marx no fue el primer materialista. De hecho, ya en la Grecia Clásica podemos encontrar a materialistas como Demócrito o Epicuro, atomistas sobre los que Marx hizo su tesis al doctorarse en Filosofía. Más adelante, con la "revolución científica" de los siglos XVI y XVII, se van elaborando distintas propuestas materialistas. Sin embargo, estas eran en muchos casos metafísicas (como veremos más adelante) o mecanicistas.

Sin embargo, el mérito de Marx, como hemos visto anteriormente, es buscar el rigor científico de su materialismo. No busca una sistema filosófico completo y cerrado, sino que busca sistematizar las claves de las ciencias. En el caso concreto de las relaciones entre lo espiritual y lo material, Marx llega a la conclusión de que es la materia lo que, en última instancia, determina la conciencia. Marx lo expresa así en su Prefacio a la Contribución a la crítica de la economía política: "No es la conciencia lo que determina el ser social, sino el ser social lo que determina la conciencia".

Pero, una vez dicho esto, ¿No se puede profundizar más bajo la concepción materialista? Desde luego, se puede profundizar muchísimo más en el estudio del materialismo. Podríamos preguntarnos qué es la materia misma, qué relación existe entre cerebro e ideas, entre espacio y tiempo, qué es el movimiento, si existe una unidad del mundo material o si existen elementos aislados... Sin embargo, son cuestiones que rebasan ampliamente los objetivos de este cuadernillo, aunque no por ello menos importantes.

Lo que se han tratado de exponer son las diferencias entre las concepciones materialistas e idealistas. Sin embargo, sobre esta cuestión aún se puede profundizar mucho. Por introducir una última aclaración, pongamos un ejemplo en el que podamos percibir las diferencias entre ambas posturas:

Un ejemplo: la Revolución Industrial.

Vamos a analizar desde ambas perspectivas uno de los fenómenos que más ha influido en la evolución de las sociedades: la Revolución Industrial. Bajo una perspectiva idealista, tendríamos que plantear el origen de este fenómeno en las ideas. Así, un colectivo numeroso de personas, campesinos en su mayoría, habrían adquirido una mentalidad proletaria en un momento dado.

Al mismo tiempo, los dueños de los talleres de manufactura, adquirieron un repentino "afán de progreso". Tras una primera fase de toma de conciencia, recuérdese que en este supuesto las ideas son lo fundamental, todos decidieron ponerse manos a la obra y modelar la realidad material a imagen y semejanza de lo que marcaba su conciencia.

Este es un ejemplo ficticio de una explicación idealista, aplicando radicalmente sus postulados. Sin embargo, ha habido explicaciones idealistas del fenómeno de la Revolución Industrial. El sociólogo alemán Max Weber defendió como causa principal el protestantismo. Sin embargo, diversos autores han refutado sus tesis, ya que los cambios económicos con los que se inicia el capitalismo se produjeron también en países en los que la reforma protestante no tuvo ningún éxito. En cambio, un materialista haría un análisis en torno a las causas materiales. De esta manera, situaríamos el origen de la Revolución Industrial en Inglaterra por la existencia previa de grandes compañías privadas, fundadas en torno al colonialismo.

Estas compañías no existían en España, por ejemplo, debido a que la colonización se hizo bajo iniciativa de la Monarquía. Además, las revueltas burguesas del siglo XVII habían colocado en una posición privilegiada a la incipiente burguesía inglesa. Estas compañías, movidas por su afán de beneficios materiales, emprenden el proceso industrializador. La cultura obrera, conciencia proletaria... surgirá en la clase obrera una vez que comienza a haber grandes barriadas en torno a las fábricas, y que comienzan a sufrir la explotación .

Por tanto, esas ideas no son causa sino efecto de la Revolución Industrial. Además, podríamos preguntarnos por qué motivo las máquinas comenzaron a usarse en esa época. Es sabido que en tiempos del Imperio Romano ya se conocía la máquina de vapor. Sin embargo, sólo cuando la burguesía inglesa le encontró una posibilidad de beneficio material, se empezó a usar masivamente.

Por tanto, la causa no está en el descubrimiento de la máquina (pues ya se había descubierto hacía milenios), sino en un complejo cúmulo de causas materiales, que conforman el motor de este proceso. Con el desarrollo de la Revolución Industrial se producen cambios en las mentalidades inmensos.

Pero esto sólo demuestra una cosa: que una nueva realidad material, un nuevo ser social, genera unas nuevas ideas, una nueva conciencia. De esta manera, vemos cómo el mundo material es el que condiciona la mentalidad de las personas, y no al contrario. Basta que nos imaginemos en otra época histórica para comprender que nuestra mentalidad no sería la misma que la que tenemos hoy, bajo nuestro contexto material determinado.

La Dialéctica

Si el problema cardinal básico de la filosofía era la relación entre el pensamiento y el ser, un segundo problema, por su importancia, es el de si el mundo permanece en un estado inmutable o, al contrario, está en un proceso de constante cambio y desarrollo. Los defensores de la primera postura son los metafísicos, mientras que los defensores de la segunda son los dialécticos.

Vamos ahora a desarrollar un poco más las diferencias entre ambas concepciones:

La postura dialéctica. La dialéctica es un término que en griego antiguo (dialegomai) quiere decir "charla o polémica". La dialéctica era, por tanto, aclarar la verdad en la lucha de opiniones distintas, revelando las contradicciones en las ideas del interlocutor.

La dialéctica examina las propiedades y las relaciones de las cosas, estando éstas en un proceso de continuo movimiento (cambio), en un proceso de surgimiento, desarrollo contradictorio y desaparición. La dialéctica está, por tanto, estrechamente ligada al movimiento, un movimiento que se da en todos los ámbitos de la vida. El cambio es una constante: nacen nuevas células en nuestro cuerpo, surgen nuevas ideas, se construyen nuevas infraestructuras...

La dialéctica es válida para todos los ámbitos. Incluso en un estado de relativa estabilidad existe un movimiento: aunque consiguiésemos estar quietos completamente, nos estaríamos moviendo junto a la rotación de la Tierra, y dentro de nosotros seguiría latiendo el corazón.

La estabilidad, en el mundo real, es sólo relativa.

En un mundo que, como estamos viendo, es dinámico, nuestro compresión del mismo ha de tomar la realidad como algo en constante cambio, como un proceso. Nuestro conocimiento, además, también es dialéctico. No tenemos un conocimiento absoluto, sino que éste es siempre relativo, siempre vamos añadiendo nuevos conocimientos y siempre podemos saber más.

La aplicación consciente de la dialéctica permite usar correctamente los conceptos, teniendo en cuenta la interconexión de los fenómenos. Nos permite usar correctamente los conceptos porque nos permite comprender que cada cosa no sólo es lo que es en el presente, sino que es el resultado de un proceso de transformación y que ese proceso continuará en el futuro.

Así, entendemos cualquier objeto del presente como una transición entre su pasado y su futuro. Para la dialéctica no hay nada definitivo. Además, la dialéctica estudia las relaciones de las partes con el todo: no pueden entenderse fenómenos aislados, sólo se entienden teniendo en cuenta su relación con otros fenómenos. Esta relatividad también se da respecto al tiempo y al espacio. Así, no podemos tomar un coche, por ejemplo, de manera aislada. Para entenderlo completamente tenemos que ponerlo en relación con su momento histórico y el entorno social, material... en el que surge.

Para la dialéctica, tampoco hay nada absoluto. La dialéctica, por último, no se puede comprender sin mencionar el concepto de contradicción. Como hemos visto, es importante tener en cuenta la relatividad de las cosas, la interconexión de cada una con el resto.

De manera sencilla, podríamos decir que no puede entenderse el concepto de belleza sino es en relación a su contrario: la fealdad. Además, ninguno de ellos se da de manera aislada: no hay algo absolutamente bello ni algo absolutamente feo.

Estos contrarios se dan en la física (electricidad negativa y positiva), en la química (asociación y disociación de átomos), en la mecánica (acción y reacción), en la sociedad (lucha de clases),... El proceso dialéctico se da de la siguiente manera: -Afirmación (o tesis) -Negación (o antítesis) -Negación de la negación (o síntesis)

La metafísica. Por el contrario, la metafísica se desarrolló en torno al reposo. Muchas personas consideran que es más fácil estudiar las cosas si éstas están en reposo, e incluso consideran que el reposo precede al movimiento. La Biblia afirma que antes de existir el Universo, existía un eterno reposo.

El método metafísico de investigación actúa de la siguiente manera: observa un objeto globalmente (por ejemplo, un melocotón), describe sus propiedades (color naranja, sabor determinado,...), lo compara con otros objetos (con una manzana, por ejemplo) y termina con la conclusión de que un melocotón es un melocotón (y la manzana, una manzana).

Como veíamos, la dialéctica hubiese descrito de donde procede ese melocotón y a qué puede llegar (posibilidad de pudrirse o de dar lugar a un nuevo árbol, bajo determinadas condiciones).

¿Qué principios subyacen bajo la concepción metafísica?

a) El principio de identidad: por oposición al movimiento y al cambio. Las cosas son las cosas, no se transforman. El hombre, el Mundo, el Universo... son siempre los mismos, y no están sometidos a cambios.

b) El principio de aislamiento de las cosas: es una consecuencia del primero. Dado que las cosas son en sí mismas (una manzana es una manzana), el mundo parece ser una colección de cosas que no tienen relación entre ellas. Por un lado tenemos caballos, por otro lado hombres, por otro lado monos,... y entre ellos no hay ninguna relación. De la misma manera, la filosofía es la filosofía y la política es la política, sin relación entre ellas.

c) El principio de las divisiones eternas e infranqueables: las divisiones son absolutas y cada cosa es estrictamente en sí misma. Es importante separar estas divisiones de las contradicciones que analiza la dialéctica. La metafísica nos hablará de que siempre ha habido y siempre habrá ricos y pobres. Es ésta una manera metafísica de razonar. La dialéctica hace un análisis concreto de cada situación, y en el caso concreto del capitalismo encuentra la división entre burguesía y proletariado.

Esta división tiene un origen concreto (la manufactura surgida en las últimas etapas del feudalismo) y avanza hacia un final (la sociedad sin clases tras el proceso revolucionario). La metafísica nos habla de un absoluto eterno de "ricos y pobres", la dialéctica analiza las características de cada sociedad y sus relaciones, lo que da origen a esa riqueza: amo y esclavo en el esclavismo, señor y siervo en el feudalismo, burgués y obrero en el capitalismo.

d) El rechazo categórico a la contradicción. Como veíamos, para la metafísica, cada cosa es cada cosa. Por ejemplo, la vida es la vida. También la muerte es la muerte. Por tanto, la muerte es algo que se da de manera aislada a la vida, no hay vida en la muerte ni muerte en la vida. Una postura dialéctica entiende la vida como un proceso contradictorio entre la vida y la muerte, en que unas células van muriendo para ser remplazadas por otras que nacen. Por tanto, no hay vida sin muerte ni muerte sin vida. Para la postura metafísica, dos cosas contradictorias se dan completamente al margen unas de otras.

Sin embargo, esta es una visión esquemática de la metafísica. Así, dentro de la metafísica también encontramos la postura mecanicista, que admite el movimiento sin cambio, es decir, un movimiento constante, repetitivo y eterno. El mecanicismo fue la concepción de Descartes y otros pensadores. Así, el mecanicismo admitía el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, pero como un movimiento eterno y repetitivo, similar al de las agujas de un reloj.

Utilidad del pensamiento metafísico

La metafísica, a pesar de las limitaciones que muestra como método de conocimiento, tiene un notable éxito para la explicación de fenómenos sociales. ¿Por qué? La aparente universalidad y eternidad de sus conceptos es muy útil para justificar la sociedad de cada momento. Así, si el hombre "siempre ha sido" avaricioso y "siempre lo será", queda admitido un principio básico del capitalismo como algo eterno, insalvable, que justifica la permanencia de ese sistema.

Si siempre ha habido ricos y pobres, y siempre los habrá, entonces es inútil luchar contra la desigualdad. Sin embargo, la concepción dialéctica se opone a este análisis estático. Así, la manzana no madura y se convierte en manzano de manera mecánica, sino que lo hace bajo determinadas condiciones. Bajo otras condiciones, la manzana se pudre. De la misma manera, la división entre "ricos y pobres" existe bajo determinadas condiciones.

Existe bajo un sistema capitalista (unas "condiciones" capitalistas) pero no bajo el socialismo. Tampoco se puede decir que siempre haya existido. Bajo un sistema capitalista existen "ricos", cuya riqueza proviene de la plusvalía que obtienen del trabajador. Bajo un sistema feudal existían ricos, cuya riqueza provenía de diezmos, rentas y otros impuestos que cobraban por el hecho de haber nacido y pertenecer a un determinado estamento. Por tanto, estamos hablando de distintos "ricos", el señor feudal se extingue, dando paso al capitalista (antes oprimido, bajo el feudalismo).

Para el metafísico, el feudalismo es el feudalismo, y el capitalismo es el capitalismo; el dialéctico observa como en los sistemas feudales fueron apareciendo poco a poco los burgueses (en torno al comercio urbano y en las manufacturas), que terminarían conquistando el poder político y estableciendo su sistema. Pero esta afirmación de los burgueses también tiene su negación, su antítesis. La aparición de la burguesía tiene como contrapartida la necesaria aparición del proletariado.

No existe burguesía sin proletariado. La burguesía, para existir, tiene que crear a "sus propios sepulteros", al igual que del feudalismo salieron los propios burgueses. Por otro lado, la concepción metafísica afirma que dado que "el hombre es el hombre" y es de una determinada manera, el comunismo es irrealizable, ya que el hombre se mueve por puro egoísmo. Esto es verdadero en cierta manera.

Si pudiésemos saltar todos de repente al comunismo, en el que las personas recibiesen los bienes en función de sus necesidades y no en función de su trabajo, cada cual trataría de satisfacer al máximo sus caprichos, de una manera egoísta. Sin embargo, esta es una visión metafísica del hombre y del comunismo. ¿Por qué? El hombre, como hemos visto, tiene una determinada forma de pensar y de actuar en función de su entorno, de la realidad material que le rodea. Como veíamos, el ser social determina la conciencia. Bajo el capitalismo, pensamos bajo "cánones" capitalistas, y nos cuesta imaginarnos el socialismo.

De la misma manera, un campesino feudal era incapaz de imaginar el capitalismo. Cada época histórica tiene valores y concepciones que favorecen su mantenimiento y legitimidad. Así, la fidelidad era un valor muy arraigado bajo el feudalismo (recuérdese el ritual de besar la mano); no de manera inocente: los señores feudales buscaban con ello evitar revueltas de sus súbditos.

El interés personal favorece en el capitalismo la riqueza de la burguesía, pero también los conflictos entre los trabajadores que provocan la desunión de la clase obrera. Como podemos imaginar, tampoco esto es algo casual e inocente, sino un valor que legitima al capitalismo. Por otro lado, también se está concibiendo el comunismo como algo absoluto y estático. Sin embargo, para llegar al comunismo se requiere un largo proceso de evolución dialéctica.

Este proceso tiene, fundamentalmente, un carácter material. Sin embargo, este progreso material va determinando las conciencias de las personas. Por tanto, el hombre del comunismo no será el hombre de hoy, de la misma manera que el hombre de hoy no es el de la Roma esclavista.

Unos últimos ejemplos para terminar

Para terminar de explicar las diferencias entre ambas concepciones, vamos a utilizar dos ejemplos sencillos. Durante el reciente debate público originado por la aprobación del "matrimonio homosexual", pudieron escucharse distintas voces. En relación con el tema que estamos tratando en este cuadernillo, podemos analizar el discurso de la Iglesia Católica.

Según ellos, existe un verdadero matrimonio, de origen divino, cuyas finalidades son la unión de por vida de la pareja y la reproducción. También indican, como prueba, que ninguna sociedad ha reconocido como matrimonio las relaciones homosexuales. Bajo esto, casi sobra decirlo, subyace un análisis idealista metafísico. Para ellos, existe una idea absoluta, la idea de matrimonio, que es universal y eterna. El matrimonio es de una manera, siempre lo ha sido y siempre lo será. No sólo eso, sino que como idea absoluta, las personas participan de ella.

Pero la idea no cambia, es imperecedera. Por tanto, las personas han de adaptarse a esta idea absoluta independientemente de la sociedad y el momento en el que vivan. Por contra, el materialismo histórico nos enseña el origen preciso de la institución familiar.

La familia nace como consecuencia de unas necesidades materiales. Así, los lazos de parentela contribuían a crear una red de ayuda. Esto es típico de las tribus. La evolución material en distintas épocas históricas (esclavismo grecorromano, feudalismo, capitalismo...) hace también evolucionar las instituciones. El matrimonio en Grecia es radicalmente distinto al de la Edad Media, y éste radicalmente distinto al del capitalismo. Por tanto, no tenemos un matrimonio divino al que ajustarnos, sino una institución eminentemente humana con unos fines determinados para cada época histórica.

También cabría matizar, en este ejemplo concreto, que a lo largo de la historia se han dado distintos tipos de uniones homosexuales, en varias sociedades y en varios momentos históricos. Otro ejemplo podría ser la ecología. La conciencia ecológica surge sobre todo a partir de los años 60 del pasado siglo.

Es, sin duda, consecuencia del salvaje deterioro del Medio Ambiente que ocasiona el modo de explotación capitalista. Por expresarlo de una manera un poco más técnica, podríamos decir que la realidad material que nos rodea (un Medio Ambiente cada vez más deteriorado) tiene un reflejo en nuestra conciencia (aparición de una conciencia ecológica). Sin embargo, esto es algo relativamente reciente.

Los valores ecológicos no se forman de manera mecánica con la aparición del capitalismo, ni mucho menos son algo eterno y universal. Es más, los valores ecológicos no son aplicables a cualquier época histórica. Poniendo un ejemplo extremo, podríamos llegar a afirmar (bajo criterios ecológicos actuales) que las algas marinas que crearon el oxígeno en nuestro planeta estaban contaminando su propio ecosistema. Y sin embargo, gracias a esa "contaminación" hoy existe vida animal tal como la conocemos.

Por tanto, no podemos aislar la conciencia del ser social que la ocasiona. Existe una relación muy estrecha entre ambas. Con este último ejemplo, que puede parecer absurdo, se demuestra que todo está sometido al cambio. Por eso, hablamos en la dialéctica de la relatividad. La ecología, al igual que el resto de cosas, tiene sentido sólo dentro su determinado contexto.

Y después de esto...

Hemos repasado los conceptos de materialismo, de idealismo, de metafísica y de dialéctica. Hemos ofrecido ejemplos sencillos para tratar de acercar al concepto que explicamos. Y ahora, ¿Qué más nos puede ofrecer la filosofía materialista dialéctica? La filosofía materialista dialéctica, como veíamos, era una filosofía científica.

Era una filosofía inseparable de las ciencias. Decíamos que el método materialista dialéctico era el propio de las ciencias, y por eso una filosofía científica ha de contar también con un método materialista dialéctico. Pero, ¿cuál es entonces el objeto de estudio de la filosofía? ¿Qué temas trata? Cada ciencia trata sobre determinadas regularidades.

Así tendremos la investigación sobre las regularidades mecánicas, físicas, químicas, biológicas, económicas,... Sin embargo, no hay ninguna ciencia que estudie las regularidades comunes a todas las ciencias, tanto aquellas que tratan fenómenos materiales, como a las que estudian el desarrollo de la sociedad o bien el pensamiento humano.

Éste es, precisamente, el objeto de estudio de la filosofía: las leyes más generales del movimiento, del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. El estudio de leyes y categorías del proceso dialéctico general es el contenido de la filosofía, que ofreciendo así una metodología general del conocimiento científico del mundo, si bien ésta tendrá una forma específica en cada ciencia concreta.


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