No todas estamos representadas por el feminismo hegemónico

Comparte
pablo13
pablo13
Miembro del Soviet
Miembro del Soviet

Cantidad de envíos : 1893
Reputación : 2080
Fecha de inscripción : 07/06/2014
Localización : Argentina

No todas estamos representadas por el feminismo hegemónico

Mensaje por pablo13 el Miér Feb 27, 2019 3:47 am

No todas estamos representadas por el feminismo hegemónico


Romina Rocha administra la página La batalla Cultural y es secretaria de redacción de la Revista Hegemonía. También colabora en las revistas Insomnio y Lo inventó Perón.
Nancy Giampaolo es periodista cultural, guionista y docente, y escribe en los diarios Los Andes y Perfil, y en Revista Paco, entre otros medios. Con el boom de las políticas de género, las dos periodistas asumieron una postura disidente que se atreve a cuestionar al feminismo hegemónico, impuesto desde los medios masivos. En esta primera parte de una extensa conversación que publicaremos en etapas, reflexionaron sobre los problemas de un feminismo que elige aliarse, discursiva y activamente, al movimiento LGBTIQ

Nancy Giampaolo: Cuando me contaste sobre la interrupción que sufriste durante una charla que estabas dando por parte de un trans que te criticó por no usar lenguaje inclusivo, me quedé pensando en esta idea cada vez más fogoneada desde los medios y desde el sistema educativo en la que, cambiando una vocal, ya estaríamos dando un gran paso en la justicia social, mientras lo que en la realidad sucede es que cada vez estamos más lejos de ella. Es casi como adjudicarle un valor mágico al lenguaje, una cosa medio a lo “abracadabra” ¿no? Al mismo tiempo tenés la partícula "trans" que hasta hace no mucho se asociaba a los transgénicos y tenía una prensa desastrosa porque casi todos sabemos que la producción y el consumo de esos alimentos afecta negativamente a la salud, pero, aplicada al humano, cobra una valoración positiva...

Romina Rocha: Es súper interesante el planteo que hacés sobre cómo aquello que antes era considerado un perjuicio para la salud de los seres humanos, al ser aplicado bajo esta pretendida nueva "normatividad", pasa a ser un valor agregado para los mismos seres humanos, transformando en el proceso discursivo dos cuestiones complejas en elementos inocuos. Por un lado, permitiendo que se le baje el precio a la lucha de años que llevan miles de personas en todo el mundo, pero en especial en nuestro país y en particular en la provincia de Entre Ríos, en donde la mayoría de los habitantes que viven expuestos a los agrotóxicos están enfermos y muriendo, cuestión que es absolutamente invisibilizada por los medios de difusión hegemónicos y que, por causa de los intereses extranjeros y de los acuerdos irresponsables de los locales, sigue avanzando y llevándose la vida de seres humanos que son, a raíz de ello, transgénicos en sí mismos. Sin embargo, eso de que ahora "ser trans" es "cool" (y para algunos un orgullo y hasta una obligación postmoderna) tiene mucho que ver con eso del lenguaje que marcás. En los hechos, no hay justicia social posible ni realizable por causa de una letra en el lenguaje, pero sí podemos ver cómo esa imposición forzada altera y desequilibra la convivencia en sociedad, ya que nos pone a discutir las formas dejando de lado los contenidos e invitándonos a ser parte de una desarticulación feroz de lo que somos. Eso de "Quien nomina, domina" creo que es la clave de por qué el énfasis en esto del "lenguaje inclusivo", que hasta hace un tiempo nos podía parecer una pelotudez pero que ahora, pienso, nos cae la ficha de lo complejo que es en realidad este fenómeno.

Nancy Giampaolo: Y se repite un esquema de mayorías subordinadas a minorías. Hace poco leía un informe muy serio de Ivan Beisel en el que se establecen distinciones entre: Persona cisgénero, Disconformidad de género, Persona Transgénero, Disforia de género y Persona Transexual. Las estimaciones ponderadas para las categorías no cis oscilan entre algo así como el 0,05 y el 0,5% y se agrega que "hay una gran dificultad para los estudios científicos, ya que se hace imposible usar procedimientos aleatorios para tomar muestras lo más representativas posibles, especialmente porque muchas personas transgénero llevan su identidad en secreto". Mi impresión al terminar de leer el artículo, (que es muy claro incluso para personas de un palo alejado de la ciencia como el mío y por eso lo recomiendo), es que hay un largo recorrido de investigaciones por delante para entender el fenómeno LGTBIQ. Lo único genuinamente irrefutable por ahora es que estamos ante algo que afecta a una minoría muy pero muy mínima, valga la redundancia, si la comparamos con las mayorías afectadas por fenómenos como la pobreza, la contaminación, la violencia callejera, el trabajo precarizado y todo lo que sí es moneda corriente en Argentina. Por lo tanto, desde mi oficio de periodista, sigo sosteniendo que no es coherente que la prensa de un espacio tan grande a grupos minoritarios y ningunee fenómenos masivos. Lo que dijiste de los agrotóxicos es perfecto para ilustrar este ejercicio sesgado del oficio periodístico que engloba a medios tan supuestamente disimiles como La Nación, Página 12 o los numerosos portales y revistas progresistas o autoproclamados como de izquierda. Por otra parte, personas como yo, catalogadas como “feministas disidentes” por no adherir al feminismo corporativo, que es el que se ha impuesto masivamente en el mundo, pero acá en Argentina más especialmente aún, son frecuentemente rechazadas por los editores. Nuestra prensa se blindó en gran medida a cualquier voz disruptiva, cosa que no ocurre por ejemplo en Francia o en Estados Unidos, y tampoco en el marco de los feminismos islámicos o algunas vertientes latinoamericanas sobre las que acá ni se habla, porque se privilegian movidas elitistas como el Me too. Y además se pegan las reivindicaciones de las mujeres a las de las minorías sexuales de las que hablábamos recién. Para mí es un error analogar las necesidades de dos grupos que son muy diferentes entre sí, so pretexto de que ambos han sido víctimas del “patriarcado”, otro concepto que vale la pena que discutamos más adelante. ¿Vos qué pensás que perdemos las mujeres al pegar nuestras luchas a las de la comunidad LGBTIQ?

Romina Rocha: No está mal esa categoría de “disidente”, más allá de que los rótulos son siempre una cagada y, en este caso, buscan polarizar para que peleemos. Me parece que es bueno que tengamos al frente a minas como vos que se plantan ante estas embestidas corporativistas y que representen la voz de quienes no comulgamos con las movidas identitarias; de lo contrario, pareciera que todas las mujeres estamos representadas por el radicalismo feminista cuando no es así. Por el contrario, cada vez más mujeres se están dando cuenta de que todo esto viene a retrasar más que a hacernos avanzar y que no es lo que necesitamos para convivir y desarrollarnos como individuos. Y en este sentido, eso que planteás sobre poner en un mismo lugar las reivindicaciones de las mujeres y de las minorías sexuales es como decís, una trampa muy jodida en la que muchas minas, algunas de ellas con la mejor de las intenciones, se pliegan creyendo que hay una especie de hermandad o solidaridad de grupo que se respeta y que es recíproca cuando esto no es así. Porque creo, respondiendo a eso que preguntás sobre lo que perdemos en este menjunje, que lo principal es lo que no tenemos necesidad de pensar, porque naturalmente venimos preparadas para algo que es pura y exclusivamente femenino: la capacidad de albergar vida. Y esto no significa que tengamos el mandato de la maternidad ni nada de eso, se trata de posibilidades o imposibles, no hay medias tintas. Un hombre no puede albergar vida en su vientre, por más mujer que se sienta o se autoperciba. Esto no lo cambia un DNI, una ley, un lenguaje ni un tratamiento hormonal. No hay chance. Y desde esa imposibilidad de deshacer algo que es intrínsecamente femenino, el hecho de permitir que la comunidad LGBTIQ sea la que se pone al frente de una cuestión tan delicada como lo es, por ejemplo, la ley del aborto, creo que es en sí mismo una derrota del movimiento feminista que no supo (ni sabe) ver la enorme contradicción que hay en hacer de cuenta que todo es lo mismo y que no importa lo biológico porque todo es cultural y relativo. Además, los grupos minoritarios siempre pugnaron por sus propias reivindicaciones, jamás se plegaron a la lucha colectiva de ningún sector que no fuese el propio o afín, pero ahora pareciera que sin ellos no hay lucha que valga y eso es una paparruchada. Es como pensar que los porteños que salían a cacerolear por los dólares van a ir a reclamar también por los jubilados. No va a pasar, como tampoco va a pasar que el colectivo LGBTIQ vaya a seguir apoyando incondicionalmente todo lo que el feminismo propone, ya que básicamente lo único que hace como colectivo es hablar de sí mismo y señalar a todos quienes no comulguen con ellos. Por eso creo que van a empezar a tener rupturas fuertes dentro del movimiento que engloba a feministas y minorías sexuales enfrentadas a lo que denominan “patriarcado”, porque las diferencias concretas entre ambos grupos en algún momento se van a hacer evidentes y ahí sí que vamos a ver a muchas pibas conflictuadas. Es muy grave no distinguir y no hacer autocrítica, siempre es un pelotazo en contra.

Nancy Giampaolo: volviendo al lenguaje inclusivo, me viene a la mente una nota muy buena de Daniel Molina titulada “Una solución falsa para un problema que no existe” en la que te explica claramente por qué imponerlo haría que el castellano pase a ser otra lengua, y por qué en realidad es una movida sin otros sustento que la militancia de lo políticamente correcto, pero además, agrega una reflexión excelente que cito textual y que me parece un buen cierre para esta parte de la charla: “¿Por qué convendría seguir con el castellano? Porque es el idioma más inclusivo que jamás existió. Lo hablan 570.000.000 de personas desde que nacen, desde analfabetos pobres a catedráticos ricos. Se habla en más de 30 países en cientos de culturas distintas, en miles de contextos lingüísticos. No existe nada parecido al castellano: no son culturalmente semejantes ni el inglés (el idioma más hablado por los que aprenden una segunda lengua) ni el chino mandarín (el idioma más hablado -algo más que el castellano-, pero solo por una parte de los chinos y por nadie fuera de ese territorio acotado de China)”. Y luego se explaya: “Según los militantes del género neutro (o “lenguaje inclusivo”), el masculino genérico es un resabio machista que debe ser eliminado de la lengua. Esa es la posición que sostiene la gente que apoya lo políticamente correcto. Creemos que se debe a la ignorancia de la gramática castellana. ¿Por qué decimos esto? El masculino genérico no viene del castellano medieval ni del latín, sino del indoeuropeo. Viene del fondo de la generación del lenguaje”.
Ante esto, me parece que el corolario es el frecuente en muchas iniciativas del feminismo hegemónico: la ignorancia hace que la buena intención quede solamente en el plano de la intención y nada se concrete o, peor aún, se concretan algunas cosas que son buenas para unos pocos y dejan afuera a muchos... ¿o muches?

https://www.noticiasentrerios.net.ar/2018/12/pareciera-que-todas-las-mujeres-estamos.html

Es ingenuo hablar de patriarcado


Nancy Giampaolo: Ahora se impone revisar esto del "patriarcado" que es, en rigor de verdad, una forma arcaica de organización social en la que las minas no votaban, no heredaban, no laburaban, etc. Por lo tanto, hay que entender que, cuando el feminismo de género o hegemónico habla de patriarcado, en realidad, está hablando de machismo (que sí sigue existiendo, y que por supuesto que está mal) pero han preferido usar una palabra grandilocuente -y falaz si la tomamos por lo que realmente significa-. ¿Qué pensás de esto? ¿Se te ocurre alguna explicación? De nuevo estamos ante una suerte de intervención sobre el lenguaje, como la generación de jerga y esa clase de iniciativas de corte meramente dialéctico que, en la acción, no tienen la misma envergadura...

Romina Rocha: Bueno, creo que este punto es clave para entender con claridad lo que nos está pasando, porque partimos de una falacia. El patriarcado es, como bien decís, una forma de organización social pero que no tiene que ver con esto que indicás como machismo; es decir, patriarcado y machismo no son sinónimos y eso es algo que hay que poder diferenciar. El patriarcado al que tanto quieren "tirar abajo" es básicamente la forma de organizarnos que nos permitió sobrevivir como especie a lo largo de todo nuestro desarrollo. Los hombres, por ser más fuertes, salían de las cuevas a cazar para proveer a la familia de alimentos y la protegían de los peligros que, históricamente, tuvimos que afrontar en estado de naturaleza. Y las mujeres, por ser las únicas capaces de gestar vida y darle los primeros cuidados a la descendencia, se quedaban en la protección de las cuevas ejerciendo ese rol, tan fundamental como el de su par masculino en pos de la preservación de la especie. Así es como llegamos a formar comunidades y sociedades que, luego de haber superado los peligros del mundo natural gracias a los avances en ciencia, industria y tecnología, pasamos a constituir un conglomerado de cuestiones culturales que, partiendo de esa base en la que el hombre proveía para que la mujer pudiera dar vida, se fue transformando en la forma machista de concebir las relaciones en sociedad. Entonces, cuando escuchamos hablar de que "el patriarcado mata" equiparado a "el machismo mata", estamos ante una falsedad y una construcción peligrosa de un sinsentido, ya que es justamente lo contrario y es gracias a la estructura patriarcal que pudimos sobrevivir como especie. En este sentido, cuando la respuesta al "machismo" es el "feminismo", en verdad no estamos ante una solución a una desigualdad, sino ante una inversión en los roles de esa misma desigualdad, en la que se propone que para "dejar de ser machista" una persona debe ceder en todo lo que implique al hombre y su desempeño histórico para que ese lugar sea ocupado por las mujeres, dejando de esta manera en evidencia que cuando vemos todo este menjunje estamos, en realidad, ante una disputa por el poder sobre el conjunto y no ante una lucha por una equidad ni mucho menos por algo que se asemeje a la justicia. Más bien, estamos hablando de una revancha sexista.

Nancy Giampaolo: Todo eso me hace pensar en la vieja frase patriarcal “Las mujeres y los niños primero”. Después de todo, reconocer que los que históricamente han muerto por millones en las guerras siempre fueron mayoritariamente los hombres, sería un acto enaltecedor, lo mismo que reivindicar los enormes logros científicos que los varones desarrollaron a lo largo del tiempo en beneficio de las mujeres, entre tantas otras cosas que se cargaron al hombro y de las que hoy nosotras, afortunadamente, nos podemos servir a gusto. Esta idea pueril de “derribar al patriarcado”, además, molesta a muchas activistas, digamos, pioneras, porque se desvalorizan sus logros y luchas en tiempos y contextos muchos más adversos para las reivindicaciones de género. No sucede sólo acá, se vio muy claramente en Francia el año pasado, con el manifiesto firmado por un centenar de intelectuales feministas advirtiendo sobre el sectarismo y la infantilización victimista de la mujer de este nuevo feminismo, que parece no conocer demasiado de historia, política y, sobre todo, de justicia social. En cuanto a esto de arrancar desde una falacia que decís, me parece que cuando el feminismo local finge desconocer ciertas realidades o, peor aún, cuando falsea datos en pos de sus objetivos, se entrampa a sí mismo porque cae en una cosa al estilo “la mentira tiene patas cortas”. Se habla de brecha salarial y techo de cristal sin presentar estadísticas correctamente hechas y cuando alguien lo aclara, como la filósofa Roxana Kreimer a través de su proyecto feminismo científico, es desoído o ninguneado. No se blanquea nunca la gran mayoría femenina en PAMI y ANSES, los dos principales entes autárquicos del Poder Ejecutivo, o de la incorporación de cada vez más mujeres a la policía y, en cambio, se pide más cupo femenino en todas las áreas. Se acusa a la Justicia de “patriarcal” sin decir que dispone de tres unidades de la Corte Suprema destinadas a las mujeres en exclusiva como la Oficina de la Mujer, la de Violencia Doméstica, y el Registro Nacional de Femicidios, además del Instituto Nacional de la Mujer. Los cargos en estos organismos suelen estar muy bien remunerados y quien haya conocido un juzgado de familia puede dar fe de la mayoría de presencia femenina en peritos que, a veces, trabajan mancomunadamente con ONGs feministas dedicadas a intervenir en denuncias de violencia familiar y demás. También existen las comisarías para la mujer, algo conceptualmente bizarro si pensamos que el feminismo habla de igualdad, equidad y otros principios que entran en coalición con tener una institución policial a tu exclusivo servicio. Creo que Kreimer también dio a conocer los números reales de presos por violación en Argentina, dejando claro que no es real que las violaciones no se paguen, pero lamentablemente es casi la única feminista que conozco capaz de reconocer esta clase de cosas y difundirlas con valentía y amor a la verdad. Se machaca con la violencia contra la mujer, pero se soslaya que el 100 por ciento de las víctimas de gatillo fácil son hombres pobres, se insta a dar a conocer los abusos sufridos mediante el escrache, pero no se propone visibilizar el abuso institucional y policial sufrido por tipos, se dan a conocer las cifras de femicidio (según decía hace poco Casa del Encuentro, la ONG que nutre a los medios con sus números, siguen siendo alrededor de 29 por día, al igual que en 2015 cuando empezó la movida niunamenos) pero no se insiste con los números de pobreza y mortalidad infantil. Y Cambiemos está a full con todo esto, pese a  que lo progres pretendan que no es así. La inversión en campañas contra la violencia machista del gobierno de Macri no tiene precedentes en el país y es una de las más grosas de America Latina. En fin, con la palabra patriarcado se fue articulando un feminismo endogámico, sectario, elitista y rimbombante en sus arengas, pero no tan eficaz en sus resultados. Al menos no para los sectores populares que cada día están más complicados económica y socialmente, independientemente del género al que sus integrantes correspondan.

Romina Rocha: Además, hay algo que no se discute directamente desde estos postulados posmodernos pero que se sugiere permanentemente a través de la imposición de los "nuevos modelos" de familia, en los cuales los roles son invertidos y las estructuras naturales se exponen como algo malo que debemos combatir. Y este punto es crucial, porque es la familia la clave y el objetivo que los intereses corporativos a nivel mundial quieren destruir. ¿Por qué? Porque la base fundacional de nuestras sociedades y sus avances a lo largo de la historia es justamente la familia en la que la división de tareas, originada allá en la caverna por necesidad de supervivencia y luego esquematizada para evolucionar, motivo por el cual ahora los capitales financieros a nivel mundial están trabajando fuertemente para destruirla, ya que para incrementar las "ganancias" lo que necesitan es que estemos enfermos, deprimidos y ansiosos (para comprar medicamentos), que estemos confundidos sobre nuestras identidades (para que gastemos guita en tratamientos, hormonas y operaciones que nos invisibilicen nuestra condición natural) y que estemos enojados y frustrados (para que consumamos cualquier cosa prefabricada que nos haga evadirnos de nosotros mismos). Por eso es que la defensa de la familia no tiene que ver con volver al pasado, como nos quieren hacer creer desde el menosprecio con el que se dirigen a quienes no comulgamos con esta deformación del tejido social, sino por el contrario, es la mayor defensa que tenemos los pueblos ante el enemigo máximo que enfrentamos en todo el planeta, que son las corporaciones apátridas que buscan un globalismo sin gobiernos, sin familias, sin amor y sin futuro en el que sólo nos mueva la necesidad de un capital que ahogue nuestro ser para entregarlo al servicio del dios dinero.

Nancy Giampaolo: En esto que decís hay bastante consonancia con lo que el filósofo coreano tan de moda, Byul Chun Han, asevera en relación al hombre explotándose a sí mismo para alimentar a la maquinaria capitalista. Claramente una gran victoria de lo que conocemos como sistema es haber logrado que practiquemos la opresión hacia nosotros mismos y el feminismo de género no es una excepción. Cuando llegamos a creer que la libertad y la equidad van a conseguirse a través de un corte trasversal de la sociedad y no a través de la identificación de los poderosos, corruptos y opresores como verdaderos enemigos de la justicia, nos estamos haciendo un gran daño. Ideas fomentadas tanto desde sectores progres como desde la propaganda oficialista de género como “cualquier mujer que vive con un hombre está en peligro de ser golpeada, violentada y abusada física o simbólicamente” o “el varón es naturalmente violento” o “la mujer tiene sí o sí una relación de inferioridad frente a él” no hacen más que generar una división entre personas de condiciones económicas y sociales similares, eliminando el ideal de “pueblo” y favoreciendo la preservación de las elites y de los referentes y activistas financiados que, con todo este fervor feminista, están de para bienes. Mientras asumíamos una deuda monumental con el FMI salimos a la calle a pelear por el aborto con el glitter y el misoprostol como emblemas de un derecho básico; y mientras se daban a conocer las nuevas estadísticas de pobreza infantil, todos los diarios importantes sacaban en tapa el caso Darthes. El aborto y el abuso existen, al igual que otros muchos problemas que afectan a las mujeres, pero ponerlos tan por encima de otros problemas aún más urgentes en el contexto de una economía deprimida como la nuestra, es funcional al poder y no ayuda realmente a nadie. Por ahora, el feminismo no atina a fomentar en serio la justicia social con la que se llena la boca.

https://www.noticiasentrerios.net.ar/2019/01/es-ingenuo-hablar-de-patriarcado.html?m=1&fbclid=IwAR3fouEaqFj5FQFUjsZiMiG4wmw_PDyX9vfHHQaMInFeSrjM1onUBCKYweo

Contra el dogma de “poner el cuerpo”


Las periodistas continúan su reflexión en torno a las contradicciones del feminismo hegemónico.


Romina Rocha: Hay contradicciones dentro de lo que llamamos “feminismo hegemónico”, que están emparentadas a la estética. Podríamos resumirlas en dos grandes temas: los cuerpos y el arte. Cuando escuchamos decir que lo que reclama el feminismo hegemónico es la soberanía del propio cuerpo, vemos en los hechos una serie de aspectos que hacen el camino inverso; es decir, que aumentan la presión sobre la condición física y, por lo tanto, limitan la libertad que se pretende alcanzar desde las proclamas públicas. Porque dentro del mismo movimiento nos encontramos con que las maneras en las que creen que se “combate” al “patriarcado” y al “machismo” son diversas y se chocan entre sí, aumentando el desconcierto sobre los objetivos reales que se persiguen. Unas dicen que hay que dejar de depilarse o no atender al sobrepeso tiene que ver con la lucha, mientras que las otras salen, con una depilación definitiva y los cuerpos súper laburados en gimnasios y centros de estética, a decir que la lucha es la misma que la de las primeras a las que, se supone, representan mediáticamente.

Nancy Giampaolo: Unas usan unos jeans de 2500 pesos y otras de 250, no tan lindos, pero parecidos. Unas son rentadas por las marcas para venderlos, las otras aspiran a comprarlos, si tienen suerte. Esa diferencia es muy significativa.

Romina Rocha: Claro. Las mujeres que adhieren al feminismo desde la idea de pueblo y ponen el cuerpo a lo que ellas creen que es justo y verdadero, ¿son realmente representadas por un discurso que pasó a estar hegemonizado por estrellas de Twitter o actrices (que además ahora se organizaron en una especie de sindicato que ya se está complicando con peleas internas)? Las mujeres de los medios que dicen “mi cuerpo, mi decisión” y cobran fortunas por posar semidesnudas en producciones elogiadas por el público masculino, con títulos del estilo “Hay que apoyar la lucha feminista”, ¿tienen tanto que ver con las pibas que en la calle la están peleando a muerte porque tienen una necesidad insoportable de ser escuchadas y de tener la razón?

Nancy Giampaolo: Es muy difícil que la mayoría de las argentinas esté genuinamente representada por quienes  acceden casi irrestrictamente a los medios masivos, gozan de una realidad socioeconómica privilegiada, de una ocupación llena de disfrute y recompensa, y que viven, en buena medida, de su apariencia física, como todo actor o sujeto mediático. No hay nada nuevo en la fascinación que despierta la farándula dentro de las masas que desean imaginarse conviviendo en un espacio común con sus famosos favoritos. Pero a la inversa no es igual: el famoso en general sabe perfectamente que no forma parte de la masa. Y el famoso es en muchísimos casos el elemento del que se sirve el mercado para promocionar sus productos entre la masa, como decíamos recién. Hay un libro genial de Diego Vecino “La felicidad según Coca Cola” (Paco Ediciones) que da cuenta de la fagocitación de las causas sociales por parte de la maquinaria de publicidad capitalista. A partir de un momento, el sistema capitalista (del que ni siquiera estoy renegando tanto porque, como vos y como la mayor parte del mundo, vivo dentro de él) comprende que las mujeres son un agente de consumo ultra valioso y que la industria, por ejemplo, cosmética, puede crecer exponencialmente gracias a ellas. Empieza a venderles modelos a seguir, al tiempo que se apodera de parte de sus reclamos y los banaliza. El panorama hoy, según la mayor parte de las encuestas globales, es que las mujeres monopolizan bastante más de la mitad del consumo mundial. Sin caer en tecnicismos, es fácil entender que amalgamar las luchas sociales con el consumo va a ser en detrimento de las primeras. Con el feminismo hegemónico viene sucediendo eso en todo el mundo y, aunque acá las voces críticas son, aún, escasas, es cuestión de tiempo para que proliferen como sucede en Francia o Estados Unidos, dos países en los que la trayectoria del feminismo es muy extensa. En esto de parodiar acciones de las celebrities norteamericanas, pero no molestarse en investigar a las pensadoras disidentes de allá, mostramos nuestro gusto por transitar la superficie de los problemas. Igual hay mucha gente que ve como medio bizarro el hecho de pensar que se pelea por el bien de todas las mujeres de nuestro país con una movida ampulosamente llamada “Me Too Argentino”, y que la fiebre desatada por lo de Darthés (un personaje que ni siquiera se puede analogar a Westein, porque está muy lejos de haber tenido un poder de la magnitud del que tienen productores o estrellas mucho más rutilantes del cine y la televisión) es un despertar de las conciencias. Y aparecen más preguntas a responderse sobre los cuerpos. Aquellos que son admirados, envidiados, emulados y aptos para la exhibición masiva y la propaganda, esos cuerpos a los que un progresismo mediático tilda de hegemónicos: ¿qué representan realmente? ¿Los cuerpos de las mujeres valen todos lo mismo? ¿Y los de los tipos? ¿Y los de las católicas, “antiderechos”, Pro-vida? ¿Sufre igual un cuerpo de una mujer pobre, sub alimentada y expuesta a un trabajo duro e insalubre que el de una actriz de telenovelas? ¿O la mujer pobre sufre de una manera mucho más cercana a la del hombre pobre?

Romina Rocha: Son demasiado evidentes las contradicciones, aunque pareciera que se invisibilizan por el sólo hecho de pasar por el filtro mediático. Por otro lado, al plantear el tema del arte volvemos a ver una contradicción entre los dichos y la práctica. Porque una de las peleas que vemos es la del uso de los símbolos y de cómo se la muestra a la mujer dentro de la música, la pintura, la fotografía, las producciones audiovisuales y cuanto elemento artístico exista, planteando que hay un factor de sometimiento hacia la figura femenina en prácticamente todo lo que vemos y que eso debe acabarse, porque es censura de la libertad de las mujeres.

Nancy Giampaolo: Claro, y, de nuevo, copiando las acciones más berretas de la seudocultura global que cae en cruzadas por la ignorancia internacional, pretendiendo censurar a Polanski o a Balthus, por nombrar sólo a dos, o aplica revisionismos forzados, acá hay voces censuradoras que se alzan sin sonrojarse por su bestialidad. El arte es el lugar en el que una parte muy enardecida del feminismo hegemónico muestra con menos disimulo una visión pacata del mundo y sus problemas para separar goce estético de la moral, la moralina, o las reivindicaciones sociales. Y existen cosas que sólo sirven para darle argumentos al machismo que nos supone inferiores artística e intelectualmente además de incapaces de generar obras que compitan en talento y calidad con los producido por hombres, como los grupos de escrachadoras de “obras machistas”...

Romina Rocha: Es que en esto de indicar qué se puede y qué no, hay una lógica absurda de definir sobre los cuerpos de los demás, cuando se reclama por la soberanía del propio. Es realmente preocupante, no tanto por nosotras, que somos adultas y podemos decidir y determinar los límites de lo que aceptamos y de lo que no, sino más que nada por los más chicos, en formación aún, que se encuentran en medio de este menjunje de contradicciones. Ahí es donde tenemos que poder poner los límites reales: no estamos discutiendo el color de un pañuelo o un proyecto de ley puntual, estamos conformando los cimientos en los que las nuevas generaciones se van a apoyar para construir el futuro...

Nancy Giampaolo: Esa idea de un cuerpo “soberano” te hace preguntarte: ¿qué grado de soberanía individual se puede alcanzar si uno está inmerso en un contexto como el nuestro, en el que la soberanía a nivel colectivo se pierde día a día? Pero, sobre soberanía y geopolítica, dos temas que ninguna referente del feminismo parece encontrar prioritarios, podemos hablar más adelante.

https://www.noticiasentrerios.net.ar/2019/01/romina-rocha-y-nancy-giampaolo-contra.html
SS-18
SS-18
Administrador
Administrador

Cantidad de envíos : 16174
Reputación : 20661
Fecha de inscripción : 16/06/2010

Re: No todas estamos representadas por el feminismo hegemónico

Mensaje por SS-18 el Dom Mar 03, 2019 11:08 pm

El feminismo reaccionario: arma de propaganda imperialista

Los agravios, la infravaloración, la sumisión, la violencia, la invisibilidad, la opresión, la explotación y el desprecio hacia el género femenino a lo largo de los siglos, comportó que desde finales de siglo XIX se levantaran voces, para cambiar el estado de las cosas.

Desde las mujeres proletarias, obreras, asalariadas, en los conglomerados industriales que reclamaban mejoras de sueldo y rebaja de los precios de los alimentos, hasta las pertenecientes a la burguesía progresista que reclamaban el derecho de voto y la igualdad política, se extendió en el seno de los países industrializados un amplio movimiento, diverso, pero con puntos de confluencia ya sea en el ámbito económico, político, legal o cultural, transformando la inmensa mayoría de las protestas en oleadas progresistas e incluso revolucionarias.

Esta situación fue en aumento durante todo el siglo XX y los “derechos de las mujeres”, se fueron incrementando en las metrópolis imperialistas en buena parte debido a la necesidad del género femenino, para asegurar la reproducción humana masculina masacrada por las dos grandes guerras mundiales, al mismo tiempo que la necesidad de mantener la producción en épocas de guerra (o periodos de entreguerras), durante los cuales la mano de obra masculina era enviada a los frentes de guerra.

Pasada la gran reestructuración del capital mundial después de la Segunda Guerra Mundial, donde los hombres volvieron a ocupar un lugar privilegiado en el sistema productivo, las mujeres vieron congelados algunos de los “derechos” concedidos durante la etapa bélica. Poderes políticos, económicos y culturales asignaron a las mujeres el papel fundamental de reproductoras de la especie.

La existencia de la URSS, donde se hacía patente la igualdad jurídica y económica de las mujeres en el proceso de construcción social, fue un detonante y espejo por las formaciones revolucionarias o de izquierdas de los centros imperialistas. Junto al inicio de una explosión productivista en la década de los años ‘60 que suponía una cierta liberación debida a la posibilidad de salir del estado de sumisión, tanto por la posibilidad de incorporación al proceso productivo, como por las legislaciones respecto al derecho de divorcio.

Si bién la revolución china aportó también una ruptura en cuanto a la sumisión de la mujer, su influencia no fue tan notable respecto a los países dependientes, colonizados o neocolonizados es decir, las áreas geográficas ajenas a los centros de decisión imperialistas.

En la década de los años ‘70, el movimiento feminista se extiende por todas partes y algunas de sus exigencias topan frontalmente con el orden establecido, (básicamente el tema del aborto). Al mismo tiempo, el capital, saca lecciones de lo que representaron las grandes protestas “del ‘68” en Francia, Alemania, Italia, Estados Unidos. Se inició una gran operación muy muy analizada por Luc Boltanski y Eve Chiapello en “El Nuevo Espíritu del Capitalismo” en la cual se incluye una apuesta por la incorporación de algunas mujeres al proceso de acumulación.

Desde entonces, el elemento reivindicativo feminista ya no se potestad de los sectores progresistas y/o revolucionarios, sino que “el mercado” se apodera de una parte cada vez más importante de sus plataformas, y se inicia un proceso de incorporación de la mujer –de clase media- a los círculos periféricos del capitalismo, entre ellos el espacio de representación política, llegando a la presidencia o primera ministra de algunos países desde 1964 en (India, Sri Lanka Pakistán, Birmania, República de Malawi, Chile, Namibia, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas, Ecuador, Liberia, Argentina, Islas Marshall, Islas Mauricio, Mongolia, Moldavia, Malta, Polonia, Irlanda, Croacia, Estonia, Lituania) añadidas a las que lo fueran en países más “centrales” cómo; (Gran Bretaña, Alemania, Israel, Noruega, Finlandia, Islandia) e incluso recientemente a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI)


Pero precisamente no se han distinguido por sus políticas progresistas, (a excepción de Sirimavo Bandaranaike) más bien al contrario. Hay que recordar Maria Estela Martínez creadora de la “Triple A” y los decretos de aniquilamiento de la disidencia en Argentina; Golda Meir “la dama de hierro”, Margaret Thatcher “madre del neoliberalismo”, Angela Merckel, Christine Legard o Hillary Clinton, la impulsora de las “primaveras de colores” y espaldarazo del terrorismo en Oriente Medio. Sin hablar de las mujeres que han jugado un papel político importando en España: Rita Barberà, Cospedal, Santamaria, Villalobos, etc.

De todas formas, al conjunto del colectivo social, podemos decir que no le ha hecho ni frío ni calor este papel político, lo mismo da hombre o mujer, y la apuesta del capital para dibujar una imagen equilibrada quedaba difuminada. La gran apuesta ha sido la cooptación de mujeres para jugar un papel importante o si no mediático en la mal llamada “sociedad civil”, es decir, en el entramado social, y para ser utilizadas precisamente por ser mujeres, y amparadas por el sentimiento corporativo de una buena parte del movimiento feminista occidental, en todos los frentes de intervención del imperialismo.

Hace falta también reconocer el valor de muchas mujeres empezando por las “Madres de la Plaza de Mayo y podríamos seguir por el conjunto de la geografía mundial hasta acabar con las mujeres voluntarias que componen los batallones femeninos y la General de Brigada Nibal Madhat Badr del Ejército Árabe Sirio que luchan contra la invasión euronorteamericana.

Antes y durante la invasión norte americana de Afganistán el movimiento feminista occidental desplegó una campaña inmensa contra el “burka”, estableciendo un vínculo de éste con la opresión de las mujeres afganas, y por lo tanto apoyando la invasión en nombre de unos hipotéticos “derechos humanos”. Aun así centenares de las llamadas organizaciones no gubernamentales, ponían al frente a mujeres como una especie de certificado de “calidad”, cuando estas organizaciones eran las organizadoras de las “revueltas de colores”, creadas, impulsadas, y financiadas, desde los servicios secretos de los centros imperialistas, (Ucrania, Birmania,... y recientemente Siria para argumentar como “progresista” por la participación de las mujeres en las milicias del YPG, la creación de un Kurdistán sirio siguiendo las instrucciones del imperialismo euronorteamericano e israelí). El último papel jugado lamentablemente por mujeres, ha sido la llamada “caravana por la paz en Nicaragua”, que se está paseando por Europa con la tarea de blanquear el intento de golpe de Estado en Nicaragua.

Los nombres de activistas, periodistas, estudiantes, etc. que disponen de grandes espacios inmerecidos en todos los medios de comunicación abonan y justifican las intervenciones cívico-militares en todo el mundo. Personajes como Noura Ghazi Safadi –coautora de la campaña de internet junto con Bassel Khartabil de la “Syrian Revolution” en 2011-, financiada por los servicios secretos euronorteamericanos, han tenido cabida y amplia difusión dentro de los medios de la llamada izquierda.

Aun así, personajes tan oscuros como Leila Nachawati que Euskal Herria Socialista, el 10 de octubre de 2016 la denominaba “La Perra de Soros en España” a raíz de sus publicaciones y explicando que esta co-fundadora de “Syria Untold”, web agregada a Open Democracy, una "plataforma global de medios independientes" con sede en Inglaterra que recibe financiación del poder económico occidental a través de diversas agencias, fondos, fundaciones, etc., como la Open Society Foundation de Georges Soros, Rokefeller Brothers Fund, Ford Foundation o la National Endowment Democracy (NED). Bien pués Leila Nachawati parece ser la niña de los ojos de cierta izquierda, puesto que es la invitada de honor tanto en la Escuela de Verano de la CUP, como estos próximos días en las actividades de la semana de solidaridad con Siria organizadas por el Ayuntamiento de Barcelona. A su lado otra joya de la propaganda a favor de las intervenciones militares imperialistas, del Ejèrcito Libre Sirio, las PYD o el ISIS: Nour Salameh como se puede ver reflejado en el artículo de IEMED (*). Sólo hay que buscar sus escritos en internet para apreciar el veneno que destilan sus artículos hacia los pueblos que intentan resistir la ofensiva imperialista.

Del mismo modo, la nicaragüense Jessica Cisneros, dirigente de un fantasmagórico “Movimiento Cívico de Juventudes” y Yerling Aguilera del “Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas” (**) ampliamente conocido por recibir financiación de la Fundación Nacional por la Democracia (NED) -órgano ligado al Departamento de Estado norteamericano- del cual, que se tenga constancia pública, recibió del 2015 al 2017 un total de 224.162 dólares para organizar actividades paralelas al intento de golpe de Estado de junio de 2018. Estas dos mujeres, amparadas, invitadas y homenajeadas por un ancho sector del movimiento feminista de Barcelona, el Parlamento de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona, se pasean haciendo de portavoces del imperialismo norteamericano y de la COSEP (gran patronal nicaragüense) e incluso “intercambiando puntos de vista” con parlamentarios de la CUP.

Hace falta pues discernir el grano de la paja, no por el hecho de ser mujer, no por el atributo de género, se es consecuentemente progresista o revolucionario. Esto viene determinado por la posición que se toma y la actuación que se lleva a cabo en el espacio de la lucha de clases, tanto a nivel interno como internacional. En el caso contrario, se abandona el necesario internacionalismo –el proletario- y se cambia por un cosmopolitismo sectorial a mayor gloria del capital.



Josep Cónsola
noviembre de 2018




(*)
MAX BLUMENTHAL, publicó recientemente un amplio reportaje donde destapa el plan de financiamiento del organismo National Endowment for Democracy (NED), para ejecutar el golpe de Estado en Nicaragua, a través del Movimiento Estudiantil 19 de Abril (M-19), el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas ( IEEPP ) y la llamada Alianza Cívica por la Democracia.

Hagamos Democracia , o Let’s Make Democracy, es el mayor receptor de fondos NED, cosechando más de $ 525,000 en subvenciones desde 2014. El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas ( IEEPP ) de Managua, recibió al menos $ 260,000 del NED desde 2014. Las subvenciones se destinaron para apoyar el trabajo del IEEPP en la capacitación de activistas para “fomentar el debate y generar información sobre seguridad y violencia.

Tan pronto como se iniciaron las violentas protestas contra Ortega, el director de IEEPP, sacó a la luz su agenda. Ex líder global del Young World Forum educado en Yale y Harvard, fue elogiado por La Prensa por “sudar, sangrar y llorar junto a los jóvenes estudiantes que han encabezado las protestas en Nicaragua que continúan desde abril hasta finales de mayo”.


http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/5070-el-feminismo-reaccionario-arma-de-propaganda-imperialista?fbclid=IwAR3Lz7XmOAunWHTyh7o-pM9Ef-uz3DdD-2c7kqzqmcYcKNCRCwnEFxz6byA


------------------------------
Ningún hombre puede concluir una opinión sobre otro hombre, lo único aceptable es corregirlo.
Marx: “Nuestra tarea es la crítica despiadada, y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos“.
SE BUSCAN TEMAS IGUALES O PARECIDOS y SOLO EN EL CASO de NO existir, se abre un hilo nuevo . El desorden es motivo de sanción.
No ABRIR HILOS HASTA LEERSE ESTO:::
http://www.forocomunista.com/t20128-aviso-a-la-comunidad-leer-antes-de-abrir-post-importante#245530
Obligatorio leerse las reglas del foro
http://www.forocomunista.com/comunicados-de-la-administracion-f19/reglamento-de-foro-comunista-t2214.htm

https://lamayoria.online/
pablo13
pablo13
Miembro del Soviet
Miembro del Soviet

Cantidad de envíos : 1893
Reputación : 2080
Fecha de inscripción : 07/06/2014
Localización : Argentina

Re: No todas estamos representadas por el feminismo hegemónico

Mensaje por pablo13 el Vie Mar 08, 2019 3:17 am

Comparto análisis hecho por una camarada.


Para este 8M, el feminismo propone “El bombachazo” como una de las manifestaciones contra el “patriarcado”. A su vez, lanzan un manifiesto (puede encontrarse en la página "ni una menos ")(*) con el cual pretenden ideologizar a las mayorías… Estos tipos de eventos, acciones organizados por colectivos- organizaciones “transversales” (como así se catalogan) que se han ido dando una imagen de ser “revolucionarios” no son más que lo contrario, no solo desde lo cultural sino que también desde lo estructural. Son movimientos que hoy día resurgen de manera paralela en la medida que el capitalismo profundiza su descomposición y que va necesitando de este tipo de consignas y de objetos de consumo para su reorganización…
Si hacemos un breve repaso del papel que la lucha por los derechos de la mujer desempeño en las sociedades, nos encontramos que desde los inicios del movimiento comunista mundial se lo comprendía desde una mirada marxista auténtica, desde la cual no se entiende a la mujer como separada de su clase social (ni tampoco del resto que componen esta), se planteaba la lucha de la mujer como parte indivisible de la lucha de clases y de la lucha por el poder político. En una de las fotos expuestas aquí arriba muestra como una huelga de mujeres trabajadoras (en la cual ni se pensaba en discriminar a hombres y niños) fue fundamental para que se lograra el cambio de régimen con la salida del zar Nicolás II en lo que se conoce como “Revolución de Febrero”.
En ese sentido, la familia obrera en su totalidad, conformaba el núcleo social desde el cual se podía pensar en un cambio paradigmático en el que las mayorías sociales pasaran a tomar las riendas de su propio destino. De esta manera se planteaba la cuestión en el texto de Clara Zetkin denominado “Directrices para el movimiento comunista femenino” el cuál estaba dirigido para el II Congreso de la Tercera Internacional (comunista), celebrado en 1920:

“necesidad de dar consciencia de clase a las grandes masas de mujeres proletarias, de educarlas en los ideales comunistas, de convertirlas en compañeras de lucha y en seguras y decididas colaboradoras hacia el comunismo. (…)

Para que la mujer llegue a obtener la plena equiparación social con el hombre -de hecho y no sólo en los textos de leyes y sobre el papel- para que pueda conquistar como el hombre la libertad de movimiento y de acción para todo el género humano. existen dos condiciones indispensables: la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y su sustitución por la propiedad social, y la inserción de la actividad de la mujer en la producción de bienes sociales dentro de un sistema en el que no existan ni la explotación ni la opresión.”

En contraste, vemos a los eventos actuales de los movimientos posmodernos (entre ellos claramente, el feminismo), y notamos la diferencia entre un planteo basado en el materialismo histórico el cuál afirma la necesidad de la inserción plena de la mujer en el ámbito productivo, y no menos importante, la abolición de la propiedad privada de los medios fundamentales de producción. Por otro lado, los planteos contemporáneos que imaginan una revolución basada en la destrucción de la familia, en el odio hacia género-sexo determinado donde como solución proponen la “deconstrucción”, en métodos de lucha reaccionarios y absurdos (tal como la foto del evento del “bombachazo”), la división de la población, el cambio del lenguaje y otros planteos acientíficos…


Contenido patrocinado

Re: No todas estamos representadas por el feminismo hegemónico

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: Miér Mar 20, 2019 8:52 pm