Un revólver en la cartera - artículo de Osvaldo Bayer sobre Margrit Schiller, militante de la RAF

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Mensaje por RioLena el Miér Ene 02, 2019 6:55 pm

Un revólver en la cartera

Osvaldo Bayer

publicado por El Sudamericano en enero de 2019


A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar. - Franz Kafka

Margrit Schiller: nació en 1948 y en pleno fervor juvenil, en 1968, estudiaba Psicología. En la década del setenta participó de una organización armada en Alemania (RAF) y estuvo presa –desde 1972 hasta 1979– en duras condiciones de aislamiento. Se asiló en Cuba y vivió en Uruguay.

No se puede hablar de la RAF sin explicar antes todo el escenario. Yo estudié en la Universidad de Hamburgo desde 1952 a 1956, y me afilié en esos años al SDS, Sozialistische Studenten Bund, (es decir, Liga de Estudiantes Socialistas) que ya se le iba por izquierda a la Socialdemocracia. Recuerdo hasta cuando vino Willy Brandt desde Berlín para darnos una clase de política.

Bien, ¿cómo eran esos jóvenes apenas una década después del nazismo y de la guerra más destructiva de todos los tiempos? Era una juventud que quería hacer cosas. Si bien en las escuelas y en los colegios secundarios se estudiaba la historia sólo hasta 1913, en el ambiente juvenil de Alemania empezaban a preguntarse por su pasado. Recuerdo que los jóvenes de la SDS no se conformaban en aquel tiempo con la “culpa colectiva del pueblo alemán”. No le rehuían a la responsabilidad, pero no aceptaban aquello de que “todos fuimos culpables, pidamos perdón a los judíos y combatamos a los comunistas”.

Era la Guerra Fría. Esa SDS y sus jóvenes querían saber qué papel habían jugado los poderes en 1933: el capital industrial alemán, las iglesias, los partidos políticos de derecha, desde el católico Zentrumspartei hasta los liberales. Se preguntaba por qué se juzgaba así a los verdugos de los campos de concentración pero a los ex nazis de escritorio se les permitía sin problemas una nueva carrera política, como el primer ministro Kiesinger, el presidente Lübke, el primer presidente de Baden-Würtenberg, Han Filbinger con su pasado feroz de juez militar nazi, el después presidente Carstens, que había sido secretario de Goebels. Se hablaba de libertad, de democracia y de occidente pero mientras tanto, países europeos seguían teniendo colonias o interviniendo en la represión de los pueblos como los franceses en Vietnam y Argelia.

Me acuerdo la larga discusión de esos años, discusión que recién comenzaba y que iba a hacer explosión a fines de los sesenta y en los setenta, con drásticas tomas de posición. Me acuerdo bien de las búsquedas de opciones para salir del injusto sistema y soñar con un socialismo libre de stalinismos. En esos años estaba en boga, en la SDS, estudiar y aconsejar como modelo a seguir el sistema de Tito en Yugoslavia, que se había separado del bloque del “socialismo real” y que intentaba nuevas formas cooperativas de producción. Eran búsquedas. Había una especie de doble juego en la vida pública de la Alemania occidental: se enseñaba al individuo a ser protagonista, a no seguir el ejemplo de las pasadas generaciones que se dejaron llevar por un demagogo, todos tenían que aprender a defenderse contra toda intromisión indebida del Estado en sus vidas. No volver a ser engañados.

Por eso, se les decía, ejercer el protagonismo (esto fue importante después, como consecuencia, porque una parte de la juventud alemana se lo tomó en serio). Pero al mismo tiempo se les enseñaba a creer en Estados Unidos, el aliado en la lucha contra el mal, que venía desde el Este. Es decir, ser protagonista sí, pero dentro del sistema. La generación de Margrite Schiller fue, apenas llegada a la juventud, llevada a los empujones por una cadena de hechos que no les permitía detenerse: la rebelión estudiantil del 68 con aquello de “la fantasía al poder”, hermoso slogan.

El asesinato del estudiante Benno Ohnesorg en las calles de Berlín. Sartre en las primeras filas de las manifestaciones de los estudiantes alemanes declarando que los comunistas no podían hacer la revolución porque “los comunistas tienen miedo a la revolución”. El atentando a Rudi Dutschke, tal vez el más notable de los dirigentes estudiantiles de todo el movimiento de los estudiantes del 68. Un atentando cobarde que después lo llevaría la muerte. Y, entonces, recuerdo una poesía de Biermann, un gran poeta alemán. Hago una traducción muy ligera en español. Dice: “tres balazos cayeron sobre Rudi Dutschke, un atentando sangriento. Lo pudimos ver personalmente, y vimos a quien había hecho los disparos. ¡Ay, Alemania, tus asesinos!”.

La lucha de los vietnamitas contra el poder del imperio era otra de las cosas a las cuales se veían confrontados los estudiantes y los hombres libres de todo el mundo. La lucha de los vietnamitas contra el poder del imperio. Y aquella otra poesía del poeta alemán Erich Fried que decía: “Vietnam es Alemania, su destino es nuestro destino. Las bombas por su libertad son las bombas por nuestra libertad”, se refería a las bombas de los atentados no a la de los aviones norteamericanos. Y Erich Fried fue uno de los poetas alemanes más leídos en la época del 68. Además, se enfrentaba la batalla abierta contra los medios de comunicación del capitalismo, entre ellos la cadena Springer, pero también la primavera de Praga, hecho que certificaba la efervescencia de todo el mundo contra el autoritarismo y la injusticia, mientras que Mao era cada vez más el símbolo a seguir por el tercer mundo; y allá Latinoamérica, con su héroe épico, el Che -recién muerto- y todo ese continente movido por la protesta y la pólvora, y las mujeres que pasaban cada vez más a la vanguardia enarbolando el feminismo. Todo eso fue la época y los temas de toda esa juventud alemana que después tomaría esa drástica posición.

Y en medio del entusiasmo, llegó el momento de definirse: o desmontar para esperar a que aclarase, o seguir adelante enfrentando a la violencia de arriba con toda la indignada violencia del sometido. El Che Guevara hubiera seguido ese segundo camino. Y aquí llegamos a donde también nosotros, frente a este libro de Margrite Schiller, de una protagonista, debemos definirnos. O callarnos la boca, avergonzados. Ahora, sí, para ello, debemos analizar la personalidad individual de cada uno. ¿Por qué unos se definieron por la lucha abierta y los otros prefirieron buscar refugio hasta ver hasta dónde llegaba el peligro de la tormenta? A los decididos se los analizará después -como explicación de su violencia- de acuerdo a Freud, Lacan u otros principios de psicoanálisis. Y así se tratará de explicar todo.

Los otros, los que desensillaron y siguen esperando aún, se fueron adocenando poco a poco: algunos hasta terminaron con altos cargos en los partidos tradicionales, otros se dedicaron sólo a la ecología; los más, a continuar una vida en el común. Yo hoy publico un artículo donde hablo del camino de los socialdemócratas que han llegado a un gran título que es “el nuevo centro”, ya no pertenecen más a la izquierda sino que son el nuevo centro. Y Schroeder, el primer ministro fue uno de los grandes agitadores estudiantes del año 68. Quienes midan todas esas vidas de acuerdo al cumplimiento fiel de los principios éticos guardarán simpatía -aún en el fondo del corazón- por quienes se jugaron todo por cumplir el sueño de la revolución. ¿Por qué? Porque… vayamos a las experiencias. Por ejemplo yo, un hombre del tercer mundo que vivió ocho años de exilio en Alemania tuvo que soportar todos los días cosas como estas: que el gobierno democrático de la República Federal de Alemania vendiera armas sofisticadas a la feroz dictadura de Videla, la dictadura de la desaparición de personas.

Les voy a leer algunas cosas textuales. Resoluciones de gobiernos del primer mundo con respecto a las dictaduras. El diario Franckfurter Rundschau, en primera página, el 1º de diciembre de 1977 informaba:

“Fabricantes alemanes pueden exportar armas ventajosamente. Ofrecen ametralladoras de fuego rápido y cohetes. No se da abasto con la producción. Para poder cumplir con los deseos de expertos militares extranjeros la oficina de construcción de la Asociación Federal de Implementos Aeronáuticos e Industria de Cohetes e. V. (BLR) de Hamburgo, ha desarrollado una serie de nuevas armas y equipos de defensa especialmente para la exportación”…

Más adelante señala que:

“la Asociación Federal ha preguntado a las empresas asociadas -y que emplean a 17.000 técnicos- si tienen interés en tomar a su cargo esta ventajosa exportación de armas. Un representante de BLR declaró que las nuevas armas desarrolladas corresponden, entre otras, a una ametralladora que dispara diez veces más rápido que los modelos empleados hasta ahora (fíjense la perversión, por supuesto armas para las dictaduras del Tercer Mundo) y que al mismo tiempo es más sólida y económica. También la munición para esta ametralladora rápida es más barata. Además se ha construido un cohete que es apropiado especialmente para la lucha contra la guerrilla en el Tercer Mundo. (¡Con qué satisfacción lo dicen los diarios!). También se ofrecen a los gobiernos extranjeros instalaciones fronterizas de seguridad que funcionan totalmente en forma automática y que son casi siempre insuperables para el enemigo, por ejemplo, por los guerrilleros”.

Como digo, durante el gobierno socialdemócrata del señor Schmidt. Luego se añade:

“Todas estas armas y equipos y los futuros: tienen en común su fácil manejo y pueden ser utilizados también por personal no especializado. De ahí que sean apropiados en especial para países del Tercer Mundo”. (Somos todos brutos nosotros). La información agrega que “La Asociación señala que está permitida oficialmente como ‘lobby’ de armas en Bonn y que ‘goza de consideración’ de una serie de diputados federales”

.Otra. Realmente son documentos para la historia y todos estos documentos los leía esta juventud que está consustanciada con las guerras del Tercer Mundo.

“El gobierno federal alemán ha aprobado una garantía estatal para la construcción de un submarino para la Argentina, en su reunión de gabinete de miércoles. (Año 1977, plena dictadura de Videla). Lo hizo por razones políticas de empleo. (¿Y la moral?). El secretario de prensa Grünewald declaró a los periodistas que esa garantía estatal para un crédito de exportación se aprobó a pesar de todo, porque el gabinete quiso asegurar la ocupación obrera en el distrito de Emden que tiene una cuota promedio de desocupados por encima de lo normal”.

Comparemos esto. Es decir, se venden armas a las dictaduras para conseguir empleo para los obreros. Y los sindicatos lo aceptaron, se callaron la boca. Hay otras cosas… Además, todos son diarios liberales. Esto es de 1979.

“El servicio informativo de la Iglesia Evangélica alemana acaba de revelar que la República Federal de Alemania ha vendido durante 1978, en el mundo, armas por la suma de 2.150 millones de marcos. ¡2.150 millones! Y luego Adveniat, Misereor y otras instituciones de beneficencia de las dos iglesias alemanas creen que con 40 millones de marcos pueden ayudar a los pueblos latinoamericanos. Para esos pueblos sería mucho más útil si las iglesias tanto la evangélica como la católica en vez de enviar dinero gastaran ese dinero en una campaña contra el negocio armamentista e hicieran un llamado a los obreros a resistir y a no mancharse las manos con el triste y asesino negocio de la fabricación de armas”.

Perdonen que me engolosine pero no tiene pérdida esto. Hasta que vienen tres diputados, porque había que cumplir con las Organizaciones de Derechos Humanos y vienen a ver qué pasa con los derechos humanos en la Argentina de la dictadura. Y estamos en el año 1978. Vienen, son dos diputados socialdemócratas y uno conservador, de los ultra cristianos. Explican después en su informe ante el congreso alemán:

“la situación política en la Argentina y en el Uruguay sólo puede explicarse por el trasfondo de una apremiante circunstancia interna antes de la toma del poder por los militares. En especial el terrorismo ha estremecido fuertemente a estos países. En la necesaria contra la violencia criminal terrorista se obtuvieron éxitos (menos mal), pero se pagó cara la recuperación de la seguridad interna”. (Es decir, a los muchachos se les fue la mano).

Y después esto que ya es para el folclore absoluto y total. Para decirles qué solos se pueden haber sentido toda esa juventud alemana que admiraba a las luchas del Tercer Mundo ante la realidad de sus políticos. Dicen los tres diputados en su informe:

“En lo económico a la Argentina le va bien, a pesar de la inflación. El problema se debe más a la mentalidad de sus habitantes que hace recordar a la de los anarquistas vascos y a los mafiosos sicilianos”. (Fíjense qué junta tenemos nosotros, somos una mezcla de anarquistas vascos y mafiosos sicilianos).

Dicen:

“Allá no se nota un mayor descontento (en la Argentina que ellos visitaron, la de Videla) se trata más bien de un régimen autoritario pero no totalitario. Existen torturas sí, y procedimientos jurídicos muy lentos, así como extralimitaciones del Estado en la esfera privada de los argentinos pero esto no afecta en general al hombre de la calle”.

Uno de ellos llegó a un cargo de subsecretario del Interior en Alemania así que no son cualquiera. Fíjense el pensamiento que tienen del Tercer Mundo. Todo esto creo yo sirve para explicar el por qué de la RAF, o no, no sé. Por ejemplo, otras de las cosas fundamentales es que el banco de los sindicatos alemanes, de la Deutsche Gewerkschaft, de la gran central socialdemócrata de los obreros alemanes. Aquellos obreros con la tradición revolucionaria del 18 que voltearon al kaiser y que hicieron aquel hermoso gobierno de tan pocos días de la Comuna de Baviera.

Ellos mismos ahora tienen un banco que dio un préstamo al dictador Videla. Y ante la presión de los argentinos exiliados en Alemania de que cómo el banco de los obreros alemanes podía prestar dinero a los militares que habían asesinado a centenares de trabajadores argentinos, contestó con absoluta frialdad o cinismo, de que el banco si bien es de los obreros alemanes participa de la situación financiera mundial, del juego financiero mundial y tiene que cumplir con sus obligaciones. Esa fue la respuesta absolutamente fría de por qué le dieron préstamos a la dictadura de Videla. Entonces, digo, aquí para los alemanes demócratas había tres caminos para elegir. Esperar a las próximas elecciones para optar entre dos partidos que demostraron apenas tener una diferencia de detalles pero no de fondo. Lo demuestran las políticas que tanto la Democracia Cristiana como la Social democracia, realizaron con respecto a la Latinoamérica de los dictadores cuando fueron gobierno. Ellos podían elegir. O esos estudiantes podían seguir haciendo protestas y huelgas de hambre al infinito, como lo hicieron. O la tercera posición era desentenderse como el 95 % de la población. O, y ahí ponemos el dedo en la llaga, y ahí comienza nuestra discusión, el otro camino era recurrir a la violencia rebelde bajo el motto: si los gobiernos llamados democráticos del primer mundo apoyan a los dictadores asesinos del tercer mundo merecen probar entonces -como éstos- la reacción violenta de la rebeldía. Y hacerles ver en carne propia la violencia diaria que sufren los que sí quieren vivir una vida con dignidad, en esos países.

Entonces, de estas cuatro posiciones, ¿dónde está verdaderamente la ética? Cada uno tendrá su respuesta y sino recorramos la historia de la ética y la historia del mundo. Y dos nombres apenas: Espartaco y el obispo Thomas Müntzer. Espartaco, el esclavo liberado que sabe que va a morir y se levanta igual. Y el obispo Thomas Müntzer, el de aquel hermosísimo eslogan “por un comunismo cristiano”, año 1516, escribió esas palabras y lo descuartizaron vivo los dueños de la tierra. Pero quedó esa línea. Margrite Schiller tenía siempre un revólver en la cartera…
 
 
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Portada de uno de los libros de
Margrit Schiller en español
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