Memorias de la URSS - artículo de Andoni Baserrigorri - La haine - diciembre de 2018

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Mensaje por RioLena el Miér Dic 26, 2018 10:36 pm

Memorias de la URSS

Andoni Baserrigorri

La Haine - diciembre de 2018


Se cumplen estos días un nuevo aniversario de la desaparición de la URSS. La Unión Soviética marcó, no sólo a nivel personal, mi juventud, pienso que varias generaciones fueron de manera directa marcadas e ilusionadas por el gigante comunista, por la patria del socialismo (como decíamos en aquella época…) Sabíamos que existía (y de qué manera, además, el imperialismo) pero también sabíamos que estaba para contrarrestarla el gigante soviético y su inmenso poderío militar. Su caída, ¿porque no reconocerlo?, fue un duro golpe anímico del que nos costó años levantarnos, pero pasados los años podemos y debemos analizar aquellos sucesos y aquellos años de manera más acertada.

Quizás lo primero que debamos decir es que la caída de la URSS no fue obra de un solo hombre sino de una nueva clase social que anidó en el interior del PCUS y que con muchísima paciencia esperó su momento. Una burguesía de nuevo tipo fue creciendo dentro del partido y en forma de burócratas, de chupatintas, de parásitos fue copando los puestos de dirección del partido bolchevique.

Esta clase social, ya tuvo forma consistente a finales de los 70 y se vio con fuerza suficiente para “asaltar los cielos capitalistas”. Poner en la secretaría general a “su” hombre era ya cuestión de tiempo. Tras el impass de Bresnev, Chernencko y Andropov, vieron llegado ese momento. Es cuando deciden colocar al frente del partido al socialdemócrata Gorvacho, que empezó la tarea de reimplantar el capitalismo en el estado multinacional.

Con la excusa de la regeneración del socialismo, poco a poco, se fue desmantelando la obra de Lenin y de aquella generación que logró realizar la revolución más ilusionante de la historia. Pero ya en aquellos años algunas voces empezaron a dar la voz de alarma acerca de lo que ocurría en Moscú. Videos de aquellas voces hay por decenas en YouTube y quizás el más vibrante es el discurso de Fidel aquel 26 de Julio de 1991 en Santiago de Cuba. Desgraciadamente Fidel tenía razón… la URSS se encaminaba hacia la recomposición del capitalismo y hacia su disolución.

¿Cuándo surge la nueva clase social que, tras tomar el poder, decide acabar con el socialismo en la URSS? Es muy difícil responder a esta cuestión, pero no hay un momento concreto en el que se pueda situar el nacimiento de esta burocracia. En realidad, se trató de un proceso histórico que no pudieron o no supieron atajar a tiempo.

Tampoco es justo situarlo en el famoso 20 congreso del PCUS. En época de Stalin elementos burócratas ya habían dado “señales de vida” y tampoco se fue capaz de neutralizarlos. Lo cierto es que con Stalin los elementos reaccionarios tenían muy poco margen de maniobra (como debía hacerse), aun así, estaban ya operando. No es casualidad que muchos historiadores hablen de la muerte de Stalin como de un asesinato por parte de esta gente.
Fue Fidel (de nuevo Fidel dando en la clave) quien en una entrevista con Tomás Borge mejor definió la figura de Stalin. Sin obviar los errores que cometió, sin criticar sus excesos que le llevó a ejecutar a comunistas sinceros, lo cierto es que Fidel reconocía sus muchísimos aciertos y sus aportaciones en la época en que le toco dirigir la URSS.

Lo cierto es que la URSS estaba “abriendo camino”. Ninguna experiencia había anterior en la cual buscar referencias. El socialismo se construía sobre la marcha, cometiendo errores, rectificando y así ir acumulando experiencia.

Lo cierto es que la presión del imperialismo ahí estaba, obligando a la URSS a reservar miles de millones de rublos en defensa y en armarse para defenderse de la agresividad de la banda criminal OTAN. Dinero que hubiese sido muy importante reservarlo para elevar el nivel de vida de la ciudadanía soviética.

Lo cierto es que en un país multinacional lo peor de la reacción mundial, iglesias incluidas, activaron viejas rivalidades entre las repúblicas, creando un nacionalismo chovinista, por no decir fascista, que nada tiene que ver con la auténtica autodeterminación, que por cierto reconocía la constitución soviética.
Lo cierto es que tras los éxitos económicos de los años 60-70 en los años 80 atravesaron cierta crisis económica, pero si somos sinceros nada comparable a la actual crisis capitalista.

En realidad, esta clase social, compuesta por el aparato del partido, burócratas y otros elementos de carácter parasito, no lo tuvo muy complicado para derribar la URSS que de la mano de Gorvachov era ya un coloso con pies de barro. Darle un último empujón, sacar a la calle a lo más reaccionario, analfabetos políticos (los peores analfabetos, decía Bertol Brecht) y lumpen del país les bastó como justificación para culminar su golpe de Estado, que finalmente escenifico el borracho de Yeltsin en 1993.

¿Existían comunistas en la URSS? Por supuesto, la inmensa mayoría de la militancia del Komsomol Leninista y del PCUS eran comunistas sinceros. La inmensa mayoría de militantes de base o cuadros medios que no pudieron hacer casi nada por evitar el derrumbe del país. Porque la inmensa mayoría de los dirigentes del Comité Ejecutivo del partido eran de la nueva clase social antes citada y tenían en sus manos los medios de comunicación, el ejército y la policía. Sumen a eso el trabajo de ilusionismo político de Gorvachov y encontramos por qué los comunistas sinceros apenas nada pudieron hacer ante la involución reaccionaria.

Hoy 37 años después tenemos una Rusia reaccionaria y capitalista, que si bien ha vuelto a ser un agente internacional de primer orden y logra parar los pies a los planes del imperialismo en Siria, Venezuela y más lugares, no debemos olvidar que ni Putin es Lenin, ni mucho menos es comunista, ni siquiera socialdemócrata ni la actual Rusia es la URSS.

Tenemos también una mayoría de ciudadanos rusos que añoran el socialismo, que no permiten que nadie menoscabe su pasado reciente comunista y que vuelve a movilizarse y a salir a la calle en defensa de su jubilación justa, de sus derechos sociales, que están siendo atacados por las políticas derechistas de Putin.

Y sobre todo tenemos una experiencia histórica para no ir a ciegas. En futuras revoluciones ya se podrá contar con el análisis de la experiencia soviética y así ver cuáles fueron sus aciertos y sus errores, estos últimos para no volver a cometerlos.

Y los comunistas de todo el mundo tenemos motivos y argumentos para sentirnos orgullosos de lo que fue la URSS. No debemos olvidar que la URSS acabó con el nazi-fascismo de entonces, que llevo a una sociedad que vivía casi en el medievo a explorar el espacio, que fue la primera vez que se llevó a la practica el feminismo, pero el de verdad, el feminismo socialista, no el feminismo postmoderno y en ocasiones reaccionario, que acabó con el analfabetismo en una sociedad casi ignorante para hacer uno de los sistemas educativos más avanzados del mundo, que la solidaridad era algo más que una palabra en el diccionario para ser una actitud en el día a día, creo un sistema sanitario superior y universal… y tantas cosas más.

Todo eso perdieron los pueblos que vivían en la sociedad socialista hace 37 años. La tarea ahora es volver a crear socialismo, como decía antes… aprendiendo de lo bueno que nos enseñó la URSS y no repitiendo sus errores.
 
 
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