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Crítica al apoyo de buena parte del movimiento comunista al 25N

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Mensaje por InternacionalistaCAR el Lun Dic 03, 2018 8:40 pm

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https://criticamarxistadelfeminismo.blogspot.com/2018/11/critica-al-apoyo-por-parte-de-buena.html?m=1

Crítica al apoyo de buena parte del movimiento comunista al 25N

Por CAR

El apoyo que buena parte de las organizaciones comunistas más representativas brindan hoy a reivindicaciones y causas de las que la socialdemocracia liberal (PSOE, Podemos...) han hecho su bandera ideológica, como son el tema de la lucha contra la violencia de género y el feminismo en general, no puede ser la táctica que deba desarrollar una verdadera organización comunista. Este apoyo a todo el tema de las políticas identitarias, cargadas de ideología burguesa individualista e interclasista, no sólo está contribuyendo a dividir y a desmovilizar a la clase obrera, sino que el malestar social generado por el COMPLEJO DE CULPABILIDAD que dichas políticas transmiten (al más puro estilo del cristianismo más reaccionario), están apartando a las masas del movimiento comunista y, lo que es más grave, las están arrojando a los brazos de la más peligrosa reacción política, como estamos viendo cada vez más con el ascenso al poder de gobiernos abiertamente reaccionarios: EEUU, Brasil, Italia, Hungría... [1]

Se trata de una cuestión de sentido común: nadie puede pretender ganarse el favor de unas personas a las que el sistema está explotando y machacando diariamente, llamándoles -aunque sea de un modo indirecto- privilegiados, machistas, violentos y toda la retahíla de desprecios que utiliza el feminismo moderno al comparar la situación del hombre con la de la mujer en las sociedades capitalistas contemporáneas.

Los partidos y movimientos comunistas (o que, al menos, se llaman a sí mismo comunistas) que apoyan el 25N vienen a decir que la violencia sobre las mujeres es consecuencia de la influencia negativa que el capitalismo ejerce sobre los hombres [2], obviando la influencia negativa que el capitalismo pueda ejercer sobre las mujeres y, por lo tanto, obviando las actitudes negativas que las mujeres puedan tener hacia los hombres. Es decir, las organizaciones comunistas que apoyan el 25N y todo el tema de la lucha contra la llamada "violencia machista" (y que desgraciadamente son la mayoría de aquellas que se denominan comunistas), están utilizando una lógica muy peligrosa, la del agravio comparativo entre los explotados, y así es imposible ganarse la simpatía de las masas, más bien, todo lo contrario.

Por todo eso, poner el foco sobre la llamada cuestión de la mujer del modo en el que hoy se está poniendo desde la mayoría de los colectivos comunistas (hoy parece que la mayoría de las organizaciones comunistas no hablan de otra cosa y que el activismo feminista marca el paso de su agenda política: 8M, 28S por el derecho al aborto, 25N, manifiestos contra "la manada" y otros sucesos similares), no creo que sea lo más adecuado, pues dar tanta importancia a este tema sólo sirve para hacerle el juego a la burguesía, al dar cuerda infinita a un absurdo e infantil juego de guerra de sexos que sólo sirve para entretener, inmovilizar y dividir a la clase obrera, impidiéndola llevar a cabo con éxito la lucha por sus necesidades prioritarias.

En la sociedad capitalista actual, donde el dominio ideológico de la burguesía es aplastante, es comprensible que las políticas burguesas posmodernas del identitarismo tengan tanta popularidad; lo que no es tan comprensible es que la mayoría de las organizaciones que se denominan comunistas, no sólo no las cuestionen, sino que encima las apoyen, como en el caso del 25N, institucionalizado por la ONU como el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, una fecha elegida en homenaje a tres mujeres dominicanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 (aunque estas mujeres no murieron por el simple hecho de ser mujeres, sino por ser revolucionarias), y cuya función hoy consiste en dividir y desmovilizar a la clase obrera a través de sembrar complejos de culpabilidad individual entre los hombres. Es normal que la ONU y el feminismo no utilicen ese día para denunciar la violencia estatal directa que acabó con la vida de las mujeres dominicanas en memoria de las cuales se instituyó el 25N (violencia que, por cierto, acabó con la vida de un mayor número de hombres dominicanos, no por el hecho de ser hombres, sino por ser también revolucionarios), lo que ya no parece tan lógico es que la mayoría de las organizaciones más representativas que llevan el nombre de comunistas, tanto en España como en muchos otros países, se sumen ese día al "coro" feminista (con el Estado burgués capitalista a la cabeza) para clamar contra la llamada "violencia machista", un etéreo y difuso concepto burgués posmoderno muy útil para justificar la teoría de la "transversalidad de las luchas", teorizada en su día por los socialdemócratas oportunistas Negri y Hardt, una teoría que tiene como base el interclasismo, y, por lo tanto, una teoría profundamente anticomunista.

Si realmente creemos que los problemas particulares de las mujeres sólo se resolverán con el socialismo-comunismo (igual que los de los hombres, que, aunque ese no es el problema, también los tienen), ya es hora de dejarse de monsergas morales, ya es hora de dejar de hacerle el juego a la burguesía con todo esto del feminismo, dejando así de desviar la atención del verdadero objetivo de todo movimiento comunista: la lucha de clases. Por eso, es prioritario denunciar claramente, y de una vez por todas, el papel reaccionario que hoy desempeña el feminismo en favor de los intereses de la burguesía y el de muchos movimientos que se autodenominan comunistas, que llevan tiempo haciendo la vista gorda ante ello, cuando no colaborando activamente.

Dedicar tanto tiempo y tantos esfuerzos por parte de estas organizaciones comunistas al tema de la cuestión de la mujer, está provocando un bloqueo (táctico e ideológico) en el movimiento comunista a la hora de influir entre las masas, pues tal empeño hace que los comunistas sean percibidos como una especie de pequeños burgueses incapaces de entender las necesidades reales y prioritarias de la clase obrera, manteniéndoles alejados y ajenos a ésta.

Estas actitudes de "camaradería" con respecto al feminismo, o de tibieza en su crítica, que mantienen hoy la mayor parte de las organizaciones que se denominan comunistas, sólo sirve para mantener al movimiento comunista en un callejón sin salida, pues le impide avanzar e influir entre las masas, al ser percibido por el conjunto de la clase obrera como un instrumento que no es de utilidad para la defensa de sus intereses, sino más bien, para todo lo contrario. Indudablemente, que esta situación se haya prolongado y se prolongue en el tiempo, sólo interesa a los grandes magnates capitalistas, por lo que no es de extrañar que hagan y traten de hacer todo cuanto esté en su mano por sembrar la confusión ideológica en el seno del movimiento comunista, manteniéndolo así alejado de las masas trabajadoras. Ante esto, los comunistas debemos estar atentos y denunciar de forma contundente todo posicionamiento que, como el feminismo, nos aleje de una posición de clase.

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[1] Hoy están proliferando en la red un gran número de ideólogos antifeministas que, bajo la mascara de disidentes que combaten el malestar social generado por los complejos de culpa a los que apela constantemente el feminismo, proponen como solución una serie de medidas que en última instancia son de gran utilidad para fortalecer el sistema de dominación capitalista. Entre estos ideólogos destaca el popular Un Tío Blanco Hetero (aunque hay muchos más: Agustín Laje, Alonso DM, RafaPal, Opresora Kawaii..., por no hablar de todo el movimiento MGTOW y el movimiento masculinista, todos ellos impregnados de ideología liberal ultrarreaccionaria). Los argumentos de estos antifeministas fascioliberales son siempre los mismos: "el Estado se encuentra controlado en la sombra por una casta burocrática feminista, y la única manera de librarse de este gobierno en la sombra es mediante una mayor liberalización del Estado". La solución propuesta por estos cínicos embaucadores no es más que otro intento por dar una nueva vuelta de tuerca al sistema capitalista, y así conseguir un aumento de sus beneficios al aumentar la extracción de plusvalía gracias a una desregularización total del mercado. Sus propuestas no sólo supondría el fin definitivo de todas las conquistas sociales alcanzadas hasta la fecha: sanidad pública, pensiones, subsidios de desempleo, etc., sino que, además, proporcionaría una mayor libertad a las grandes fortunas para desarrollar prácticas de ingeniería social tan o más manipuladoras que el propio feminismo, con las que manejar mejor a la opinión pública.
[2] Para justificar su defensa del feminismo, muchos comunistas suelen apelar a una frase citada por Engels en "La Sagrada Familia", que descontextualizan, retuercen y tergiversan, al más puro estilo del bernsteinianismo, hasta adaptarla a sus deseos, dando relevancia a unos ficticios antagonismos entre sexos en el seno de la clase obrera a los que el propio Engels nunca recurrió para explicar la situación de subordinación de ésta a la burguesía.

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