Riaño: cuando el agua es sinónimo de muerte (I) y (II)

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    Riaño: cuando el agua es sinónimo de muerte (I) y (II)

    Mensaje por giron el Jue Jun 10, 2010 6:06 pm

    Riaño: cuando el agua es sinónimo de muerte (I)

    Se han cumplido 22 años del llenado del Pantano de Riaño en León, una de las mayores vergüenzas y aberraciones cometidas desde la llegada de la “democracia” al Estado Español. En diciembre de 1987, ocho pueblos de la Montaña Leonesa desaparecieron bajo las aguas de los ríos Esla y Yuso dejando a cientos de familias sin casa, sin propiedades, y lo peor de todo, sin pasado.

    La mayoría éramos unos críos cuando sucedieron estos hechos (y aunque algunos los lleven marcados a fuego) es un ejercicio obligado de memoria y justicia histórica recordar el crimen cometido y las mentiras y manipulaciones que llevaron a inundar uno de los Valles más ricos e imprescindibles de la provincia leonesa, justo a lado de los Picos de Europa.

    Como recuerda Julio Llamazares, Riaño “era la capital de la montaña oriental leonesa. Cabecera de un partido judicial y con más de 3.000 personas censadas en su término (a las que habría que sumar las de los municipios vecinos de Pedrosa del Rey y de Burón, también afectados por el embalse), era el equivalente, en la provincia de León, a lo que para Asturias y Cantabria significan Cangas de Onís y Potes”.
    El año 1987 fue negro: ni las multitudinarias manifestaciones ni las acciones de desobediencia civil llevadas a cabo impidieron que uno tras otro, y de modo sumamente violento, todos los pueblos afectados fueran desalojados y demolidos por excavadoras, protegidas por antidisturbios de la Guardia Civil.

    Durante el verano del desalojo, la zona fue tomada literalmente por la Guardia Civil, venían en furgonetas, autobuses, desde Asturias y Valladolid. Con grandes excavadoras, empezaron los derribos, y el conflicto estalló. La gente joven subía a los tejados de las casas de sus familias y se encadenaban, lanzaban tejas y se iniciaron huelgas de hambre. Las cargas policiales fueron cosa diaria y Riaño apareció en todos los medios de comunicación estatales.

    Se trabajó sin miramientos. Algunos vecinos casi ni pudieron salvar los enseres de sus casas, otros en plena desesperación prefirieron quemarlas antes de ver como eran destruidas, y se produjeron varios suicidios.
    Era la desesperación de una gente que no había salido prácticamente en toda su vida de un entorno de unos pocos kilómetros cuadrados entre montañas, y les estaban hablando de pisos de protección oficial en Palencia o en Guadalajara.

    Grupos de ecologistas se organizaron para intentar parar las obras, muchos fueron detenidos por resistencia a la autoridad, entre ellos un candidato al Parlamento Europeo. Hubo manifestaciones con miles de personas en León y en Madrid pero no sirvió de nada; el 31 de Diciembre de 1987 se cerraron las compuertas y el Valle desapareció escribiendo una de las páginas más negras de nuestra historia reciente.



    Extraído de la revista El Insolente

    Puedes descargarte la revista completa o leer los artículos directamente en la web www.elinsolente.wordpress.com

    http://castillayleon.juventudes.org

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    Re: Riaño: cuando el agua es sinónimo de muerte (I) y (II)

    Mensaje por giron el Jue Jun 10, 2010 6:07 pm

    Riaño: cuando el agua es sinónimo de muerte (II)

    Ya vimos la oposición e impacto generado por la construcción del pantano de Riaño en León. En 1987, ocho pueblos de la Montaña Leonesa desaparecieron bajo las aguas de los ríos Esla y Yuso dejando a cientos de familias sin casa, sin propiedades, y lo peor de todo, sin pasado.
    Pero el pantano de Riaño fue una obra promovida en origen por el franquismo, ¿cómo es posible que un “gobierno socialista” llevase a cabo semejante despropósito?.

    Algunos ya conocemos las traiciones de la socialdemocracia, pero para entenderlo en su contexto, hay que ubicarse en el apogeo del segundo mandato de Felipe González en el que, por segunda vez, disfruta de mayoría absoluta. Un año antes España ha entrado en la OTAN después de que el propio PSOE hubiese hecho campaña en su contra (“en principio”). Esos equilibrismos políticos de la socialdemocracia encontraron otro triste ejemplo en Riaño.

    El pantano se justificó como una obra imprescindible para regar las tierras del sur de León y proporcionar un futuro a los agricultores de esa zona. Estos se movilizaron liderados por un cura falangista llamado Jesús Calvo, e hicieron manifestaciones exigiendo su construcción. Los del norte enfrentados a los del sur en una batalla absurda; por su parte el tiempo demostraría como el pantano no benefició a nadie.

    Bueno, a nadie no. En los 80, ya muchas personas no entendieron como se pretendía asesinar a un valle emblemático de una calidad ambiental incalculable poniendo en duda el verdadero objetivo del proyecto. Hubo gente que muy conscientemente señaló a las compañías eléctricas como promotoras del desastre. El reciente cierre obligado de la Central Nuclear de Lemoniz, motivado por los continuos sabotajes y atentados de ETA, les habían dejado sin un gran trozo de pastel; y el aprovechamiento hidroeléctrico de Riaño sería la compensación de esas Empresas.

    22 años después esa hipótesis parece la más probable. El agua de Riaño supuestamente iba a ser utilizada para regar grandes extensiones de tierra en el sur de León, sin embargo, hoy se ha visto como todas esas promesas se han convertido en papel mojado. Hay menos agricultores que nunca y el agua solo ha llegado a una milésima parte de lo que se prometió. Hasta el cura falangista ha reconocido que les engañaron y utilizaron.

    Será casualidad que el Ministro de Obras Públicas y uno de los principales responsables de mantener y proseguir el pantano de Riaño sea Javier Sáenz de Cosculluela, que ahora es el Presidente de la Patronal de la Asociación Nacional de Empresas de Obra Pública (Aerco).
    El poder del dinero primó una vez más en Riaño. Solo nos queda la memoria, la rabia y los sueños de algún día recuperar el Valle.

    Si queréis más información sobre el tema, es muy recomendable descarguéis de Internet el documental “Riaño Vivo”.

    Extraído de la revista El Insolente

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