La dimisión de Jruschev

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    sorge
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    La dimisión de Jruschev

    Mensaje por sorge el Mar Jun 01, 2010 10:38 am

    Pag 363-372 compendio de historia del Partido Comunista de la Unión Soviética.
    Editorial Progreso.


    Poco después del XXII Congreso del partido surgieron dificultades en el desarrollo de la economía nacional. Una de las causas que las engendraron fueron los errores cometidos en la dirección de la economía.

    Como es sabido, en el socialismo se mantiene la produc¬ción mercantil. Los precios de todos los artículos industriales y agrícolas los regula el Estado. El partido hace recomendaciones relativas a los precios de los organismos estatales y económicos. La política de precias es en la economía socialista algo extraordinariamente importante y bastante compleja. El Estada debe utilizar inteligentemente ese instrumento.. No. se pueden fijar arbitrariamente los precios de las mercancías. Estas las producen hombres, grandes colectivida¬des productoras, y del nivel de los precios de los artículos producidos con su trabajo depende el Estado económico de las empresas, el salario de los trabajadores y su bienestar.

    Durante los largos años de su actividad económica, el PCUS y el Estado soviético han atesorado considerable experiencia en la aplicación de la política de precios. Pero hubo. errores. Estos se cometían, habitualmente, cuando, por unas, u otras razones, no se tenían en cuenta las exigencias del enfoque científico de la dirección de la economía. Tales equivocaciones se reflejan sensiblemente tanto en el estado de la economía como en el estado de ánimo de los trabajadores. Así ocurrió también a comienzos de la década del sesenta, cuando se fijarán para los productas agrícolas que el Estado compraba a los koljoses los precias de acopio. Llamadas "variables". Se fijaban éstos anualmente, en dependencia de la cosecha recogida por los campesinos. Si la cosecha era buena, los precios se bajaban, y si era mala, se elevaban. La inestabilidad de las 'precias se reflejó inmediatamente en la agricultura. Disminuyo el interés de los Campesinos por los resultados de su trabajo. ¿Para qué elevar el rendimiento de los cultivos y aumentar la producción, decían, si los ingresos son aproximadamente iguales cuando la cosecha es buena que cuando es mala? Además, la introducción de los nuevos precios coincidió con dos años de mala cosecha (1961 Y 1963). En consecuencia, disminuyeron la recolección de cereales y el número de cabezas de ganado. El Estado acopió menos productos agrícolas. Surgieron dificultades en cuanto al abastecimiento de pan y otros productos a la población urbana.

    Influyó también negativamente en la dirección de la economía del país y en el estado de ésta la reestructuración de los organismos del partido y del Estado llevada a cabo a fines de 1962. La esencia de esta reforma consistía en la reorganiza¬ción de la estructura de las organizaciones del partido, en el paso del principio territorial y de la producción a una estructura basada exclusivamente en el principio de la producción. Antes de la reestructuración, todos los comunistas que vivían en uno u otro distrito o región militaban, independientemente de su lugar de trabajo, en unas mismas organizaciones del partido distritales o regionales. A conse¬cuencia de la reorganización, las organizaciones se dividieron en industriales y agrícolas. En una misma región funcionaban simultáneamente dos órganos dirigentes del partido: uno agrupaba a los comunistas rurales y dirigía la agricultura, y el otro agrupaba a los trabajadores de la industria y dirigía esta rama de la economía. A esta reestructuración la precedió (según queda dicho arriba) la reorganización de los organismos económicos: en lugar de los ministerios por rama industrial, se crearon en las localidades consejos económicos.

    Estas reformas repercutieron muy negativamente también en el funcionamiento de las fábricas y en la marcha de las obras. La ausencia de los ministerios dificultaba la planificación y la dirección centralizadas de las ramas industriales. Surgieron también grandes obstáculos para la aplicación de una política técnica científicamente fundamentada. Dismi¬nuía el interés de los trabajadores de la industria por el desarrollo, la introducción y la asimilación de la técnica y las nuevas tecnologías. En 1963 y 1964 disminuyó el incremento de la producción global de la industria. El partido comenzó a enmendar los errores fortaleciendo la dirección colectiva, 'por ser ésta la condición más importante para trazar una política acertada en todas las esferas de su actividad.

    En octubre de 1964 se reunió el Pleno del Comité Central del PCUS. El pleno satisfizo el ruego de N. Jruschov de que se le relevase del cumplimiento de las funciones de Primer Secretario del CC y de Presidente del Consejo de Ministros de la URRS. Simultáneamente, el pleno, fortaleciendo el princi¬pio de la dirección colectiva, consideró inconveniente que una misma persona cumpliera las funciones de Primer Secretario del CC y de Presidente del Consejo de Ministros. Leonid Brézhnev fue elegido Primer Secretario del CC. El Presídium del Soviet Supremo de, la URSS designó a Alexéi Kosyguin Presidente de Consejo de Ministros de la URSS.

    El Pleno de octubre del CC del PCUS fue un importante jalón en la vida y la actividad del partido. Confirmó la orientación marcada por los últimos congresos y por el Programa del PCUS de desarrollar la democracia interna del partido, subrayó la inmutabilidad del importantísimo principio leninista de la dirección colectiva y la necesidad de aplicar el estilo leninista de trabajo en todos los eslabones del par¬tido.

    Inmediatamente después del Pleno de octubre, el Comité Central examinó detalladamente los resultados de la reestruc¬turación de los órganos del partido. La experiencia evidenció que la división de las organizaciones del partido en industriales y agrícolas no se justificó. Se había presupuesto que de la reestructuración saldrían ganando la agricultura y la industria. Pero, prácticamente, ambas salieron perdiendo. En las regio¬nes no existía ningún organismo que fa dirigiera como un todo único. Disminuyó la ayuda de la ciudad al campo y comenzó a debilitarse el papel dirigente de la clase obrera. Se redujo la comunicación entre los comunistas de la ciudad y del campo. La división impedía a los órganos del, partido actuar de acuerdo y con una visión clara de su objetivo en la solución de las cuestiones políticas y económicas y debilitaba su papel dirigente.

    El partido restableció las organizaciones únicas del partido en regiones y territorios, que agrupaban a todos los comunis¬tas, tanto a los que trabajaban en la industria como a los ocupados en la agricultura. Se llevó a cabo también la correspondiente labor en las organizaciones de los Soviets, los sindicatos y el Komsomol. El Comité Central refor¬zó los organismos dirigentes del partido con cuadros ex¬pertos.
    El fortalecimiento de la dirección colectiva, la animación de la vida interna del partido y la elevación de la actividad de los comunistas se reflejaron fecundamente en la labor de todas las organizaciones estatales y sociales.


    La reforma económica



    Después de arreglar los asuntos internos del partido, el Comité Central se aplicó a corregir los errores y enmendar los defectos en la vida económica del país. El CC analizaba
    profundamente la situación en la economía y en la vida social del país, estudiaba las exigencias maduras del desarrollo de la sociedad socialista y trazaba vías para cumplir con mayor éxito las tareas de la edificación del comunismo.

    Los sovnarjoses fueron liquidados, y se restablecieron los ministerios de rama, que concentraban la dirección de ramas industriales enteras.

    El meticuloso análisis de la situación económica del país llevó al Comité Central del partido a la conclusión de que las crecientes posibilidades del sistema socialista de economía y el nivel alcanzado en el desarrollo de las fuerzas productivas permitían llevar a cabo una vasta reforma económica. Su objetivo principal era elevar la eficiencia de la producción social y garantizar un rápido desarrollo de la productividad del trabajo y, por consiguiente, de la acumulación de riquezas materiales y espirituales de la sociedad socialista. Para conseguir este fin se proponía aplicar una serie de medidas orientadas al perfec¬cionamiento de la planificación de la economía y al estímulo material de la producción.

    La economía socialista de la URSS había alcanzado proporciones enormes y crecía con rapidez. Los organismos estatales de planificación no cumplían todo el trabajo que sobre ellos recaía. Ocurría eso, en medida considerable, porque ejercían una tutela excesiva de las empresas, que suman cientos de miles, y fijaban a éstas multitud de programas de producción, a veces poco importantes. Esa práctica, de una parte, distraía a los organismos de planificación del estudio de los grandes problemas de la economía nacional y, por otra, trababa la actividad económica de las empresas. La interven¬ción de los organismos planificadores en el proceso de producción en las empresas, las modificaciones que introdu¬cían en las tareas del plan de las fábricas, infringían a veces el ritmo de funcionamiento de las mismas, y rebajaban el papel de los dirigentes de las empresas, así como su responsabilidad. Eso cuando se hallaban al frente de las empresas especialistas calificados, expertos dirigentes de la economía, capaces, al dirigir las empresas, de conjugar acertadamente los intereses generales del Estado con los de las colectividades laborales. Todo eso engendraba la necesidad de cambiar las formas y los métodos de dirección de las empresas, la necesidad de pasar a un nuevo sistema de planificación.

    El partido consideraba que la dirección planificada centrali¬zada de la economía nacional por el Estado debía mantenerse.


    El Estado debía empuñar los resortes principales de regulación de la vida económica del país: concentrar en sus manos las acumulaciones fundamentales, determinar las inversiones básicas más importantes, establecer para cada rama de la economía el volumen de la producción y los precios de las mercancías, regular la distribución de las materias primas y los materiales y dirigir la introducción de la nueva técnica y la nueva tecnología.
    Al mismo tiempo, el partido recomendaba que se concedie¬ra a las empresas mayor autonomía económica. Se redujo considerablemente el número de índices de producción establecidos desde arriba. A cada empresa se le marcaba un plan. estatal fijo de producción. de los artículos que debía fabricar. La plena responsabilidad por su cumplimiento correspondía a sus dirigentes y personal. Todos los fondos básicos de producción -los locales productivos y almacenes, las máquinas e instalaciones- se adscribían a las empresas y por su utilización se establecía e! pago de una determinada cuota, que debía ir a parar al presupuesto nacional.

    Al mismo tiempo que se perfeccionaba el sistema de planificación, el partido se preocupaba de estimular material¬mente la producción, de elevar el Interés de las colectividades productoras y de cada trabajador por los resultados de, su trabajo, por el aumento de la producción y el mejoramiento de su calidad. A eso contribuyen los planes fijos de producción, el sistema de precios estatales de las mercancías y el nuevo sistema de relaciones entre el Estado y las empresas, entre proveedores y clientes.

    Las empresas industriales suministran su producción unas a otras en forma de materias primas, materiales, máquinas e instalaciones, y a la red comercial del Estado, en forma de mercancías de consumo popular. Para elevar la responsabili¬dad de las empresas por el suministro oportuno de producción de buena calidad a los consumidores y ponerlas a todas en iguales condiciones, la reforma introdujo un índice único de apreciación de su actividad económica. El índice principal del funcionamiento de las empresas pasó a ser, no el volumen global de su producción, sino el de la producción realizada.

    Antes de la reforma, las empresas industriales entregaban sus artículos a los almacenes del Estado y cobraban por ellos. Ocurría a veces que artículos y mercancías que no gozaban del favor de los consumidores permanecían mucho tiempo en los almacenes e incluso quedaban sin realizar. El Estado sufría pérdidas por ello, pero las empresas que habían producido tales mercancías, no. Cumplían su plan de producción global, entregaban sus artículos a Estado y no se preocupaban de la realización Lo mismo ocurría en las relaciones entre las empresas proveedoras y las empresas consumidoras. El proveedor que no producía o no suministraba a su debido tiempo las instalaciones a la empresa cliente, no sufría la menor pérdida material. La reforma puso fin a eso. Mientras las mercancías no han sido realizadas, mientras no han llegado al consumidor, no se cobra por ellas. El Estado establece planificadamente para cada empresa industrial qué artículos debe producir y en qué cantidad, los precios de los mismos y a quién y en que plazos debe suministrarlos.

    Así pues, la reforma económica mueve a las colectividades productoras de las empresas a trabajar rítmicamente y con precisión, a cumplir oportunamente las tareas que marcan los planes del Estado. Al mismo tiempo, ofrece grandes posibilida¬des para la producción por encima del plan y, por consiguien¬te, para el aumento de los beneficios. Toda empresa que funciona normalmente obtiene beneficios. De acuerdo con las condiciones de la reforma, parte del beneficio pasa al fondo del Estado, otra queda para la empresa. Eso se hace para estimular la producción. Cuanto mejor funciona la empresa, cuantos más artículos y mercancías producen y realiza, tanto más beneficio le queda. Parte de éste se gasta en las necesidades de la producción, en primer lugar, en la adquisición de nuevas máquinas; otra parte pasa al fondo de estímulo material. De este fondo, los obreros y los empleados reciben, por sus elevados índices laborales, premios, como suplementos a su salario fundamental y remuneraciones extraordinarias a fin de año. Considerables medios del fondo se gastan en mejorar las condiciones de vivienda de los obreros y empleados y en construir establecimientos culturales y de servicios.

    Todo eso eleva el interés de los obreros y empleados, de las colectividades laborales de las empresas, en su conjunto, por los resultados de su trabajo. En ellos se desarrolla el deseo de trabajar con mayor productividad, de utilizar mejor el potencial de producción y las nuevas máquinas, de ahorrar materias primas y materiales, de aumentar la producción y reducir su costo.

    La reforma económica dio gran resultado también en la agricultura. En 1965, el Estado estableció para el período comprendido desde dicho año hasta 1970, inclusive, un Plan fijo de acopio de productos agrícolas. En correspondencia con ello se estableció para cada koljós y sovjós, por un plazo de seis años, un pedido-Plan estatal en el que, en dependencia del área de tierra adscrita, se especificaba qué productos debían vender anualmente al Estado y en qué cantidad. Al mismo tiempo, el Estado elevó considerablemente los precios de acopio de los principales productos agrícolas que los koljoses habían de venderle de acuerdo con los pedidos. Después del cumplimien¬to de éstos, toda la producción obtenida por encima del plan quedaba a disposición de los koljoses. Se prohibió obligar a los koljoses a venderla, cosa que antes se hacía con frecuencia. Pero, a fin de interesarlos por la venta de los excedentes al Estado, éste fijó para ellos precios mucho más altos que los vigentes para los productos que vendían en virtud de los planes obligatorios, con la particu1aridad que esa elevación de los precios de compra no se reflejaba en lo más mínimo en los precios de los artículos alimenticios que el Estado vendía a la población.

    Las enormes virtudes de la reforma económica se pusieron de manifiesto al año de su aplicación en la agricultura. Aumentó considerablemente el interés de los koljosianos por los resultados de su trabajo. Utilizaban con mayor eficiencia las
    / Máquinas, cuidaban mejor de los sembrados y los animales y luchaban tenazmente por recoger buenas cosechas y por aumentar la producción de la ganadería. Sólo en 1965, los ingresos que 1os koljoses obtuvieron vendiendo al Estado su producción planificada y la obtenida por encima del plan aumentaron. en comparación con el año anterior, en mas de 2.500 millones de rublos. Casi la mitad de esos medios se destinó a remunerar el trabajo de los koljosianos. Muchos koljoses crearon fondos monetarios y pasaron al pago mensual del trabajo. Los koljoses gastaron medios considerables en la adquisición de tractores y otras máquinas y en la construcción de dependencias, clubs y escuelas.

    El nuevo sistema de El nuevo sistema de planificación y estímulo económico de la producción comenzó a aplicarse en la economía nacional a fines del septenio. Las organizaciones del partido explicaron a los obreros, koljosianos y empleados cuál era su sentido y qué importancia tenía para la edificación comunista y ayudaron a las directivas de los
    koljoses, a los directores de las empresas y los sovjoses y a las colectividades productoras a prepararse para trabajar en las nuevas condiciones.


    . La reforma económica despertó en los obreros, ingenieros y técnicos un gran entusiasmo laboral. En las fábricas y en las obras se desplegó la emulación por el ahorro de medios y materiales y por la más rápida introducción de las nuevas realizaciones de la ciencia y la técnica. Todo ello permitió a la industria cumplir con antelación el plan septenal. Durante los años del septenio que terminó en 1965, el potencial industrial de la Unión Soviética creció casi en el doble. Se construyeron unas 5.500 grandes empresas industriales. Se pusieron en funcionamiento treinta potentes centrales eléctricas. Comenzó a generar a pleno rendimiento la central hidroeléctrica de Bratsk, la planta mayor del mundo.

    En los últimos años del septenio creció sensiblemente el ritmo de incremento de la producción agrícola, se elevaron las cosechas globales de grano y cultivos industriales y se multiplicó considerablemente el número de cabezas de ganado. Los sovjoses y los koljoses aumentaron la venta de productos agrícolas al Estado. Toda la población urbana se vio abastecida de artículos alimenticios en cantidad suficiente. Se elevó notablemente el nivel de mecanización de la agricultura. En 1959-1965, el número de tractores de los koljoses y sovjoses aumentó casi en 600.000, el de segadoras automotrices de cereales, en 200.000, y el de camiones, en casi 300.000.

    El aumento de la producción socialista en la URSS durante el septenio fue acompañado del de la riqueza social. Eso permitió al Estado soviético, sobre todo en los últimos años del septenio, aplicar una serie de. importantes medidas para mejorar la vida de los soviéticos, para elevar su bienestar. Creció el salario mensual medio de los obreros, ascendieron los ingresos de los koljosianos y se elevaron los subsidios y otros. pagos de los fondos sociales de consumo. Se elevaron considerablemente los sueldos de los médicos, maestros, trabajadores de las empresas comerciales del Estado y emplea¬dos de los servicios municipales. A partir de enero de 1965 se establecieron pensiones de vejez y de invalidez para los koljosianos. En 1959-1965, en las ciudades y aldeas del país se construyeron diecisiete millones de apartamentos y de casas individuales, lo que suponía cerca del 40% de todo el fondo de viviendas que poseía el país antes del comienzo del septenio.

    Al cumplir con éxito el plan septenal de fomento de la economía nacional, el pueblo soviético dio un importante paso hacia el comunismo.

      Fecha y hora actual: Lun Dic 05, 2016 5:35 pm