Oligarquía catalana y el independentismo

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Castellanokosovar
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Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por Castellanokosovar el Mar Feb 07, 2017 3:46 pm

¡Muy buenas a todos!
He escuchado ya varias veces que el independentismo catalán beneficia a la oligarquía catalana. Sin embargo no termino de comprender de qué modo.
También he leído que muchas grandes empresas catalanas están detrás de la financiación del nacionalismo. ¿Es eso cierto?
¿Vosotros qué pensáis?
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Danko
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por Danko el Mar Feb 07, 2017 4:42 pm

Hola Castellanokosovar:

La respuesta es SÍ en todas las preguntas que planteas.

La burguesía catalana está instrumentalizando el nacionalismo independentista por medio de una sutil reelaboración y una intensa campaña mediática, que en última instancia les sirve para presionar a la clase dirigente madrileña. El único objetivo de todo ello es el pacto fiscal. Nada más. La independencia de Cataluña no les interesa (de hecho, les beneficia enormemente la pertenencia al Estado Español).

La burguesía catalana en realidad no la quiere independencia. Como mucho aspira a una consulta, pero siempre y cuando se cercioren de que el "SÍ" tendrá mayoría, pero sólo como un instrumento para presionar a Madrid.

No va haber independencia, de ninguna manera (que por otra parte tampoco es viable en el marco de la legalidad presente). Es importante entender que todo lo que ocurre en Cataluña no es más que un circo promovido desde el principio por Artur Mas y los sectores que tiene detrás para seguir perpetuándose en el gobierno y desviar la atención de otros problemas más reales que acechan a esta comunidad autónoma, como el brutal desempleo y la crisis económica. Un circo político promovido desde los principales actores para insuflar una conciencia nacionalista y chovinista en las masas trabajadoras de Catalunya y de España y desviarlos de las aspiraciones sociales.

Y sí, numerosas empresas catalanas apoyan y financian el independentismo en Cataluña. En la red se puede encontrar bastante información al respecto.

Saludos.
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Jordi de Terrassa
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Mar Feb 07, 2017 5:28 pm

Bienvenido al foro Castellanokosovar;

En primer lugar sería importante definir el concepto de oligarquía catalana.

Si se refiere a la clase social dominante en Catalunya, resulta que la clase social dominante en Catalunya es la oligarquía financiera española, aliada y dependiente de la oligarquía financiera norteamericana.

Si se refiere a la parte de la clase social dominante en España de origen en Catalunya, resulta que unos se beneficiaran y otros resultaran perjudicados, de ahí la división, y el intento de ruptura, entre los representantes políticos de la oligarquía financiera española en Catalunya.

Si se refiere a la pequeña y mediana burguesía catalana, resulta que, en sus cuentas, debido a que una parte de la plusvalía producida en Catalunya va a las manos de la oligarquía financiera española, con la independencia aspiran a beneficiarse con esta plusvalía al impedir su salida de Catalunya. Aunque unos se beneficiaran porque aumentara la plusvalía de la que se apropian, otros perderán plusvalía al perder mercado.

Quien seguro se beneficiará con la independencia es la clases social, o alianzas de clases, que se haga con el poder del nuevo estado, una nueva oligarquía financiera o el proletariado en alianza con las otras clases sociales populares.

No obstante, debido a la correlación de fuerzas entre las diferentes clases sociales, los más probable es que a corto y medio plazo no se produzca la independencia de Catalunya.

Por otro lado, de las fuerzas parlamentarias, quien mejor defiende los intereses populares en esta cuestión es UNIDOS PODEMOS, defienden la unidad sobre la base de una decisión democrática.

Saludos.
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Castellanokosovar
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por Castellanokosovar el Mar Feb 07, 2017 7:10 pm

Gracias por la bienvenida y por la respuesta, Jordi Very Happy

Me resulta llamativo que diferencies en el apartado de la pequeña y mediana burguesía a aquellos que ganan por apropiación y a aquellos que pierden por reducción de mercado. Que esta reducción de mercado tenga que ocurrir no me parece tan evidente. Es decir, vivimos en un mundo globalizado donde impera el libre comercio y los acuerdos bilaterales. ¿Por qué las empresas iban a salir perjudicadas por una frontera? Esta duda también me surgió con el brexit, donde en los medios se machacaba con que el mercado británico se iba a hundir.
Mientras que no me cabe ninguna duda respecto a que ciertas empresas aspiren a una mayor parte de la plusvalía de sus trabajadores por medio de un pacto fiscal, lo de que otras van a perder mercado no lo veo tan claro.

Asimismo, coincido con el compañero Danko en que ha habido mucha manipulación con este tema, que se ha intentado separar de forma muy artificial lo catalán de lo español y crear un sentimiento nacionalista que no necesariamente serviría para emancipar a la clase trabajadora.

¿Vosotros creéis que el actual proceso puede resultar beneficioso para las clases populares?
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Mar Feb 07, 2017 7:42 pm

Al reducirse la plusvalía que de Catalunya va a la oligarquía financiera española, descenderá el valor total disponible en España, por lo que se verá reducida la capacidad de compra en España y, necesariamente, las ventas de las empresas radicadas en Catalunya que satisfacen el mercado español verán afectadas sus ventas.

Saludos.
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por Quinn el Mar Feb 07, 2017 9:57 pm

La inmensa mayoría de bancos estan contra la independencia. Yo creo que el independentismo es sobretodo un empuje de las clases medias. Algunos empresarios estan a favor, otros en contra. Ahí hay división, pero digamos que los cercanos a CiU vieron truncadas las asporaciones de tener una mejor financiación para Cataluña, es decir, como han comentado mas arriba, no se quedan ellos toda la plusvalía que les gustaría. Yo no creo que tenga nada que ver ninguna financiación extraña de oligarcas catalanes al independentismo, este movimiento ya tenía una base sólida popular y de clase media con la Plataforma por el Derecho a Decidir, Omnium Cultural, ERC, etc, solo han necesitado la actitud del gobierno central de recortar el estatut y parar el nuevo proyecto de financiación convergente para que el derecho a decidir sea practicamente una idea de consenso.

Sobre la sociedad catalana, yo creo que es mucho mas progresista ideológicamente que el resto del Estado. Podemos ganó las generales, partidos como la CUP tienen grupo parlamentario, socialdemócratas como ERC sacan discursos duros como el de Gabriel Rufian... Eso es que la sociedad se ha movido a la izquierda, las clases populares se han ideologizado, las clases medias defienden derechos democraticos pese a la oposición de los poderes financieros, etc. Yo creo que acusarlos de ser una especie de conspiración de 4 oligarcas me parece poco serio, no sacan nada con eso.
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por ajuan el Miér Sep 06, 2017 3:13 pm

El Gobierno español pide declarar nula la ley del referéndum catalán
https://mundo.sputniknews.com/espana/201709061072144377-madrid-barcelona-plebiscito/



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:minihoz: "Y comprendí de pronto que el devoto pueblo ruso no necesitaba ya sacerdotes que le ayudasen a impetrar el reino de los cielos. Este pueblo estaba construyendo en la Tierra un reino tan esplendoroso como no hay en ningun otro cielo,reino por el cual era una dicha morir..."John Reed  :minihoz:

Blog sobre Vladimir Lenin:  :urss:
http://vlenin.blogspot.com.ar/
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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 9:57 pm

Cataluña recortó más que nadie en lo social pero a costa de mantener otros gastos

Durante esos siete años, el ajuste aplicado por la Generalitat en sanidad, educación y otras coberturas sociales fue del 26,6%. Más que nadie, a cambio de mantener otras partidas

Entre los años 2009 y 2015 Cataluña recortó más gasto social que cualquier otra comunidad autónoma. Y no sólo en términos absolutos, en una comparación relativa también ganaría. Durante esos siete años, el ajuste aplicado por la Generalitat en sanidad, educación y otras coberturas sociales fue del 26,6%. Ninguna otra autonomía ahorró tanto en estas partidas pero con una cara oculta. A cambio, el gobierno del entonces presidente Artur Mas fue el que menos rebajó la partida de otros gastos, que no está vinculada a las áreas sociales. En eso Cataluña fue de las que menos redujo ese componente presupuestario, apenas un 20% a lo largo de ese mismo período.


Los datos arrojan como conclusión que el gobierno de CDC haya aplicado el ajuste de manera mucho más radical que el PP, en teoría mucho más liberal


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Ningún hombre puede concluir una opinión sobre otro hombre, lo único aceptable es corregirlo.
Marx: “Nuestra tarea es la crítica despiadada, y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos“.
SE BUSCAN TEMAS IGUALES O PARECIDOS y SOLO EN EL CASO de NO existir, se abre un hilo nuevo . El desorden es motivo de sanción.
No ABRIR HILOS HASTA LEERSE ESTO:::
http://www.forocomunista.com/t20128-aviso-a-la-comunidad-leer-antes-de-abrir-post-importante#245530
Obligatorio leerse las reglas del foro
http://www.forocomunista.com/comunicados-de-la-administracion-f19/reglamento-de-foro-comunista-t2214.htm

https://lamayoria.online/

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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 9:59 pm

http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2017/07/11/que-pasa-en-catalunya-lo-que-no-se-dice-en-los-medios-ni-en-catalunya-ni-en-espana/




¿Qué pasa en Catalunya?: lo que no se dice en los medios, ni en Catalunya ni en España






Como mostré recientemente en un artículo presentado en este rotativo (“El mayor problema que tiene Catalunya del cual no se habla: la crisis social”, Público, 30.06.17), la crisis social en Catalunya ha adquirido unas proporciones dramáticas, desconocidas antes durante el periodo democrático. Nunca antes, desde que la democracia se restableció en 1978, las clases populares catalanas habían visto su calidad de vida y bienestar deteriorarse de una manera tan acentuada como ha ocurrido durante los años de crisis económica y financiera conocidos como la Gran Recesión. El desempleo, la baja tasa de ocupación, la precariedad en el trabajo, el descenso de los salarios y el empeoramiento de las condiciones de trabajo caracterizan el mercado de trabajo catalán, afectando muy negativamente el nivel de vida de las clases populares, que representan la mayoría de la población en Catalunya. Tales condiciones están teniendo un impacto devastador entre la juventud, que está perdiendo la esperanza de tener un mundo mejor que el de sus padres. Sus ingresos en términos proporcionales son menores (en su capacidad adquisitiva) que los que sus padres tenían a su edad, determinando con ello un descenso generacional en su estándar de vida.
Esta enorme crisis, resultado del gran deterioro del mercado de trabajo, que ha tenido un efecto devastador en la calidad de vida de las clases populares, ha ido acompañada de unos recortes de los fondos públicos disponibles para financiar las trasferencias y los servicios públicos del Estado del Bienestar en Catalunya (tales como sanidad, educación, servicios sociales, vivienda social, escuelas de infancia –mal llamadas guarderías-, servicios domiciliarios, servicios y transferencias para la prevención de la pobreza y de la exclusión social, entre otros). En realidad, los recortes del gasto público social, que incluye el gasto en tales transferencias y servicios públicos, realizados por el gobierno de la Generalitat de Catalunya han sido de los más acentuados en España y en la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo económico al existente en Catalunya y en el resto de España.
Es muy importante señalar que estos recortes se han hecho por el gobierno catalán en unas transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar que estaban ya muy poco financiados, con lo cual, tales recortes han tenido un impacto muy negativo en dichas transferencias y servicios, permaneciendo, como consecuencia de ello, entre los Estados del Bienestar menos financiados en España y en la UE-15, muy por debajo de lo que la economía catalana permitiría (ya antes de la crisis Catalunya tenía un gasto social de casi 20.000 millones de euros menos de lo que le correspondía por su nivel de riqueza).


¿Por qué este subdesarrollo social y esta crisis social?

Una de las respuestas más frecuentes a estas preguntas en el establishment político-mediático catalán es que tal subdesarrollo social(siendo el gasto público social en Catalunya uno de los más bajos de la UE-15) y tal crisis social (unos de los recortes de gasto público social más acentuados y uno de los niveles de desempleo y precariedad más altos de la UE-15), con uno de los niveles salariales más bajos de tal comunidad europea, es resultado de la articulación de Catalunya dentro del Estado español. La culpa de todo ello es del Estado central. Esta externalización de responsabilidades es muy común en la cultura existente en el territorio ibérico. El gobierno español justifica la aplicación (e imposición) de políticas altamente impopulares indicando que no tiene otras alternativas, pues así se lo instruyen Bruselas, o Frankfurt o lo que sea. Y en Barcelona, el gobierno de la Generalitat de Catalunya añade, además de Bruselas y Frankfurt, Madrid.
Esta explicación pasa de puntillas y deliberadamente oculta una de las mayores causas del subdesarrollo social de Catalunya y de la enorme crisis social en la que esta se encuentra, y que es ni más ni menos que el enorme dominio que las derechas (partidos conservadores y liberales) han tenido en las instituciones económicas, financieras, mediáticas y representativas de Catalunya durante todo el periodo democrático. La coalición de un partido de derechas perteneciente a la familia liberal europea, Convergència Democràtica de Catalunya, CDC, y de un partido de derechas perteneciente a la familia conservadora democratacristiana, Unió Democrática de Catalunya, UDC, ha gobernado Catalunya durante la mayor parte de tal periodo. En realidad, Catalunya ha estado gobernada 30 de 37 años por las derechas, es decir, 9 de 11 legislaturas, mostrando la gran hegemonía de las derechas (solo superada en España por Galicia y Castilla y León, gobernadas por el PP, y el País Vasco, gobernado por el PNV).
Dentro de esta coalición gobernante en Catalunya ahora, CDC (ahora llamada PDeCAT) ha sido la fuerza hegemónica. Y esta fuerza política continúa ahora siendo hegemónica en la mayoría de los aparatos de la Generalitat de Catalunya, presididos por el Sr. Carles Puigdemont, dirigente del PDeCAT, partido que es a su vez presidido por el ex presidente Artur Mas. Es cierto que la coalición Junts Pel Sí incluye, además de CDC, primordialmente a ERC (un partido hoy independentista), así como personas independientes no afiliadas a ningún partido. Pero la herencia de 30 años de ideología nacionalista conservadora es todavía clara en la cultura política promovida por la Generalitat de Catalunya. Ni que decir tiene que ERC es un partido amplio de sensibilidades políticas diferentes, incluyendo la izquierda, unidas todas ellas por un compromiso por la independencia, ideología que respeto y que es totalmente legítima, aunque yo no la comparta, aclarando que no me opondría a ella, naturalmente, si ello fuera el deseo de la mayoría de la población en Catalunya, lo cual es obvio que no se da en la situación actual. Dicha aclaración no diluye mi percepción de que el movimiento independentista esta hoy institucionalmente dirigido por el gobierno de Junts Pel Sí, coalición dentro de la cual el PDeCAT es la primera fuerza. De ahí que es importante que se informe sobre qué es CDC y su sucesor, el PDeCAT, lo cual no puede reducirse a una mera definición de ser un partido nacionalista conservador, ahora pro independencia.


Los herederos del pujolismo, ideología y modus operandi que continúa

Para entender Catalunya, hay que conocer a dicho partido, CDC, fundado por Jordi Pujol y que ha sido el eje del pujolismo, una ideología nacionalista conservadora que siempre ha considerado la Generalitat de Catalunya como su propiedad individual, familiar y colectiva, extendiendo su influencia a través de unas políticas de tipo clientelar, con prácticas intensamente corruptas. Era, y continúa siendo, la versión catalana del caciquismo en su expresión más primaria. En realidad, tiene grandes semejanzas con el Partido Popular en el resto de España. Ambos eran y son partidos nacionalistas  (españolista el PP, y catalanista CDC) y patrimonialistas (que consideran el Estado que gestionan como suyo). Es lo que Pablo Iglesias ha definido acertadamente como nacionalpatrimonialismo. Su largo dominio en el gobierno se debe a su claro encaje en la estructura de poder económico, financiero y mediático del país. Su dominio sobre los medios públicos de información de la Generalitat es casi absoluto. E influencia también en gran manera a los privados a base de subvenciones amplias (a modo de ejemplo, en 2015 la Generalitat de Catalunya otorgó 810.719 euros a La Vanguardia; 463.987 a El Periódico de CatalunyaEl Punt Avui recibió 457.496; y el diario Ara, 313.495 euros). En consonancia con esta práctica, ya ha amenazado a los medios de comunicación con no proveer de tal subsidio en caso de que no promuevan su ideario a raíz del mal llamado referéndum. En TV3, sus programas económicos son de orientación ultraliberal, los cuales son conducidos por uno de los gurús económicos de CDC y sectores de ERC, el economista Sala i Martín, economista catalán, de nacionalidad estadounidense, que apoya en EEUU al Partido Libertario, un partido de ultraderecha que tiene gran influencia hoy en el Partido Republicano de aquel país. Es más que probable que el Ministro de Economía y Finanzas de la Catalunya independiente gobernada por una coalición liderada por el PDeCAT fuese tal personaje, o alguien próximo a él en su orientación política.


Las complicidades del establishment político-mediático catalán con el establishment político-mediático español

El nacionalpatrimonialismo pujolista continúa ejerciendo gran influencia en las instituciones de la Generalitat, y a través de estas, la vida intelectual política y mediática de Catalunya. Su partido ha sido uno de los mayores instrumentos políticos responsables de la aplicación de las políticas públicas neoliberales causantes del subdesarrollo social en Catalunya (incluyendo el resto de España), y de la crisis social creada por la Gran Recesión. CDC apoyó las reformas laborales del PSOE y del PP que causaron el deterioro del mercado de trabajo, así como la austeridad del gasto público que guió los recortes al Estado del Bienestar, y todo ello de una manera coherente con su ideología liberal (bien explicada por el Sr. Sala i Martín en su programa de TV3).


Las consecuencias del neoliberalismo

Como resultado de la aplicación de tales políticas, las rentas del trabajo en Catalunya han descendido, pasando de ser un 50% a un 46% de todas las rentas, durante el periodo de la crisis, 2008-2016, mientras que las rentas del capital han aumentado, pasando de un 42% a un 45% durante el mismo periodo. Que ello pasaría era entonces fácilmente predecible, como denuncié en su día. Como también era predecible, se ha producido un gran crecimiento de las desigualdades, que se han disparado, habiéndose incrementado la distancia entre el 20% de la población más rica y el 20% más pobre de 5 a 6 veces durante el mismo periodo. Estas políticas neoliberales se han hecho en colaboración con el PP, estableciéndose una complicidad no solo en las áreas económicas y sociales, sino también en las políticas, complicidades que han permitido el control por parte del PP de las Cortes Españolas, cuya presidenta, Ana Pastor, fue elegida con el apoyo de CDC, y cuya abstención en la moción de censura contra el gobierno del PP contribuyó a mantener al “supuestamente odiado” Rajoy en el poder. Los intereses de clase siempre toman prioridad sobre los intereses de nación en las derechas nacionalistas catalanas, para las cuales el mayor enemigo son las nuevas izquierdas. Y lo que pasa en los pasillos de las Cortes Española es un claro ejemplo de ello.


El silencio mediático sobre las causas de la enorme crisis social catalana

Como era de esperar, de todo esto no se habla o se escribe hoy en Catalunya. Este es el gran éxito del establishment político-mediático hegemonizado por los herederos del pujolismo, y ello con la ayuda de grandes sectores de la intelectualidad catalana, incluyendo algunas figuras que se consideran de izquierdas. CDC (PDeCAT) continúa hegemonizando la Generalitat de Catalunya, intentando influenciar sobre la movilización político-social que promueve el referéndum, centrándose en la confrontación entre el gobierno Rajoy, por un lado, y el gobierno de Junts Pel Sí, por el otro. Esta dualidad, presentada como el enfrentamiento entre España y Catalunya, es clave para su intento de movilización.
La aceptación de esta estrategia es resultado de la enorme insensibilidad del Estado borbónico hacia el carácter plurinacional de España, Estado que ha sido el mayor promotor del independentismo en Catalunya. Ni que decir tiene que este enfrentamiento asume la invariabilidad del Estado español, tesis fuertemente sostenida cuya intensidad alcanza niveles de clara hostilidad hacia los que no están de acuerdo con dicha estrategia, siendo acusados de antidemocráticos o, peor aún, de tener un escaso compromiso con Catalunya, tal como hizo Pilar Rahola, el personaje mediático más parecido a Eduardo Inda en Catalunya (grosera, maleducada, que no deja hablar al adversario y que manipula en extremo), con Xavier Domènech. Y algunas voces de izquierdas han llegado incluso a presentar tal llamada a votar en el referéndum como una continuación del 15-M en su lucha por la democracia. Tales voces parecen ignorar que el 15-M rodeó el Parlament de Catalunya, forzando al president Mas a acceder al Parlament en helicóptero, en protesta por las políticas neoliberales. Viví aquella situación, pues el 15-M me invitó a dar una charla delante del Parlament (cuando este estaba rodeado de manifestantes del 15-M) en protesta por las políticas que el gobierno había propuesto y que el Parlament iba a votar. No se pudo hacer la charla porque la policía nos expulsó. Es paradójico que ahora se pida al 15-M que rodee el Parlament, dirigido por los sucesores de Mas, para protegerlo. Además de incoherente, es absurdo que el 15-M se presente como un precedente a la movilización que se presenta mediáticamente como dirigida por un gobierno liderado por los continuadores del president Mas. Naturalmente que soy consciente que el Parlament estaría ocupado por muchas otras fuerzas políticas además del PDeCAT, pero dicho Parlament seguiría liderado por un gobierno en el que los herederos del pujolismo de siempre serían la fuerza hegemónica.


El llamado referéndum no es un referéndum

Mis comentarios críticos no son a favor o en contra de la independencia, sino sobre la manera como esta se está proponiendo, y que en parte (y solo en parte) se debe a la oposición del Estado central. La realización del referéndum requiere toda una serie de condiciones que garanticen que se realice en un contexto democrático. Democracia es mucho más que votar en unas urnas: requiere libertad democrática con pleno acceso a los medios de información por parte de las distintas opciones consideradas en el proceso de decisión que debe realizarse en el momento de votación. Existe hoy, sin embargo, una muy acentuada falta de diversidad en los medios públicos de la  Generalitat Catalunya, realidad que, por lo visto, no han percibido algunos compañeros de viaje de izquierda, que han visto recompensadas su apoyo al referéndum y su crítica a aquellas fuerzas, como Catalunya en Comú (que lo critican), gozando de un amplio espacio mediático poco accesible a las opciones que cuestionan el referéndum. En realidad, el gobierno de la Generalitat está hoy utilizando su comportamiento clientelar (dando amplios recursos financieros a los medios privados) a fin de promocionar su estrategia política. Es un caso abusivo de utilización de los medios públicos para fines partidistas.
Otra condición para que el referéndum sea considerado democrático es el principio de la mayoría, un eje rector de cualquier proceso democrático (hecho subvertido por la propuesta de Referéndum de Independencia del Govern, que convierte el principio de la mayoría por el principio de la minoría, tal como señalaré más adelante). Otras condiciones violadas por el proyecto del referéndum es el de haberse saltado el propio Estatut de Catalunya, así como el Parlament de Catalunya, que hasta ahora no ha sido consultado, basándose en una mayoría parlamentaria que no representa a la mayoría de la población catalana.


La vía antidemocrática hacia la independencia

La mayoría que el tripartito independentista (PDeCAT, ERC y la CUP) tiene en el Parlament está basada en una ley electoral que es la misma, repito, la misma, que fue transferida de España a Catalunya, sin que Convergència deseara cambiarla (como tampoco quiso cambiarla el PP). Tal ley es escasamente proporcional, y debido al sesgo conservador, dio la mayoría a unos partidos que en realidad representaban a una minoría. Tal tripartito recibió un número de votos menor que los no independentistas. Atribuirse la representación de la mayoría de la población es faltar a la verdad. Sumando los votos de los tres partidos independentistas en las elecciones del 27 de septiembre de 2015, se obtiene una cifra menor (1.966.508 votos) que sumando los votos de los no independentistas (2.147.736 votos). La mayoría proindependentista en el Parlament no se corresponde con la mayoría popular, que no es independentista.
Pero esta situación escasamente democrática alcanza su forma extrema en la Ley del Referéndum, en la cual se indica que el resultado del referéndum es vinculante (artículo 4.3), sin especificar el porcentaje mínimo de votantes. En realidad, tal ley aclara que ganará el que sume más votos (sin indicar un mínimo de participación), proclamándose la independencia cuarenta y ocho horas después de conocerse el resultado del referéndum en caso de que sea afirmativo. Lo que ello implica es que si se consiguiera el mismo porcentaje de votos a favor de la independencia sobre el número de catalanes que podrían votar que se logró el 9-N (1.861.753 votos del SÍ-SÍ sobre 5,4 millones de personas), resultaría que el número de votos a favor del SÍ representaría solo un 34% de toda la población que pudiera votar, lo cual querría decir que prácticamente dos terceras partes de los catalanes no habrían dicho SÍ a la independencia. En base a este bajísimo porcentaje se declararía la independencia en 48 horas. Ello sería un acto profundamente antidemocrático carente de credibilidad internacional.


No es un referéndum

La manera como se está utilizando el mal llamado referéndum por parte de los partidos gobernantes en la Generalitat de Catalunya conseguiría que del 80% al 90% del voto fuera a favor de la independencia, en un proceso de muy baja participación. Ocurriría lo mismo que ocurrió en el 9-N, que fue el proceso electoral en Catalunya con menor participación durante el período democrático postfranquista. Solo un 36,6% de catalanes votaron, mucho más bajo que en las elecciones autonómicas del 2012 (67,7%), que en las elecciones generales del 2011 (un 66,8%), que en el referéndum del Estatut del 2006 (48,8%) y que en las elecciones europeas del 2014 (47,6%). Que solo un tercio de los catalanes decidiera el establecimiento de la independencia no puede ser la base para que ocurra un hecho tan significativo como este. Y crearía un estallido social en Catalunya. Creerse que la mayoría de la población catalana aceptaría una decisión de tal envergadura votada solo por un tercio de la población que podría votar, es no conocer Catalunya. La pregunta que debería hacerse es por qué habría una participación tan baja en dicho referéndum, y una de las causas de ello es la identificación institucional del independentismo con el gobierno de la Generalitat de Catalunya que ha sido responsable de la crisis social que ha afectado tanto a las clases populares en Catalunya.
Naturalmente que el movimiento independentista también recoge una protesta frente a la crisis social descrita en este artículo, pero el hecho de que sea el PDeCAT hoy la fuerza dirigente en el gobierno de la Generalitat que dirige tal movilización tendría influencia en esta elevada abstención. Las clases populares son conscientes de que detrás de un supuesto conflicto España-Catalunya ha habido una alianza de las derechas españolas y catalanas que ha provocado el deterioro de su calidad de vida y bienestar. Y de ahí el enorme silencio sobre este tema en Catalunya y en España, silencio que tiene como función dar mayor visibilidad al tema nacional asumiendo que la independencia resolvería en sí la enorme crisis social, considerando, erróneamente, que el nuevo Estado tendría una vocación resolutiva de dicha crisis, lo cual es altamente cuestionable, pues dependería de los partidos que gobernaran esta Catalunya independiente. Una transición que fuera una continuación del dominio de las derechas en el Estado catalán sería la continuación de la crisis. La evidencia de que ello sería así es abrumadora.
Todas estas consideraciones quedan olvidadas en un proceso de transición claramente idealizado en el que los enormes problemas que podrían crearse, y que podrían afectar a las clases populares, quedan marginados. Es así como la derecha catalana intenta utilizar el mal llamado referéndum como una táctica electoral que se beneficia de las elevadas tensiones entre Catalunya y España, a fin de movilizar su apoyo electoral.
Esta afirmación no implica, en absoluto, que la movilización que está teniendo lugar en Catalunya a favor de la independencia sea un mero instrumento creado por los partidos gobernantes, lectura generalizada en el establishment político-mediático español. Dicho movimiento incluye muchísimas sensibilidades políticas, y como movimiento contestatario lo valoro positivamente. Ahora bien, no hay duda, desde mi punto de vista, que la manera como la Generalitat de Catalunya está intentando dirigirlo incluye un deseo de instrumentalizarlo que disminuye dramáticamente su potencial de cambio. En realidad, el independentismo, al monopolizar el soberanismo o derecho a decidir, está haciendo un flaco favor a la posibilidad de una amplia movilización de las clases populares, que no siendo independentistas, desean un cambio profundo en Catalunya y en España. El independentismo no será vehículo para realizar tales cambios.


¿Cuál debería ser la alternativa?

Creo que debería mostrarse que es imposible crear una nueva sociedad democrática a través de un instrumento claramente antidemocrático como está resultando ser el mal llamado referéndum. Considero que es esencial que las fuerzas que creen en el referéndum democrático presenten y defiendan una alternativa, ilusionante y creíble que presente una propuesta de futura Catalunya, poniendo la resolución del tema social como central en la discusión del tema nacional, indicando que aquellos que son responsables del enorme retraso social de Catalunya no pueden liderar el proceso de cambio en Catalunya, pues la nueva Catalunya que promueven sería una continuación de la ya existente. Creo que para las izquierdas es fundamental que se defina el concepto de nación, identificando nación primordialmente con la población, de la que las clases populares son la mayoría, afirmando que aquellos que aman más a Catalunya son aquellos que hacen más por las clases populares, denunciando a aquellos que se autodefinen como superpatriotas y a la vez están dañando el bienestar de la mayoría de la ciudadanía. En contra de lo que se cree, sí que hay un barómetro para definir el grado de compromiso con un país.
De ahí que es importante que las fuerzas progresistas que prioricen la justicia social, la democracia y la plurinacionalidad de España y favorables al desarrollo de un referéndum auténticamente democrático desarrollen una campaña alternativa que movilice al conjunto de la sociedad catalana y de las diferentes sociedades en el territorio español para cambiar tanto el Estado Catalán como el Estado Español de tal forma que resuelva al fin la cuestión social y nacional. Esta campaña debiera de contar con actos a los que se invite a hermanos y hermanas de las nuevas izquierdas de otras partes de España, para señalar que el derecho a decidir tenemos que ganarlo a través de la movilización de la mayoría (y no solo de una minoría) de la población catalana para crear una nueva Catalunya, y abriendo la posibilidad de realizar un cambio profundo, que tenga el apoyo de las clases populares. Para que ello ocurra, es necesario poner la resolución del tema social como prioritario, y no de una manera genérica e indirecta a través de conseguir una no realizable independencia, sino muy concreta, oponiéndose a las políticas que han sido promocionadas por el Estado español por un lado, y por la Generalitat de Catalunya por el otro. Sin un apoyo generalizado entre la clase trabajadora y otros elementos de las clases populares, no se podrá tener un auténtico referéndum democrático con una petición de cambio masivo. Este cambio será facilitado por las campañas que ya existen a lo largo del territorio español para crear una España social, justa, democrática y plurinacional. De ahí que es fundamental que, para que el proceso de cambio en Catalunya ocurra (yendo o no hacia la independencia según desee la mayoría de la población en Catalunya), haya una nueva dirección y otro liderazgo del movimiento por el derecho a decidir, basada en una amplia coalición de fuerzas de izquierdas y progresistas que defienda un programa de transformación de Catalunya (y de España). Esto no es lo que está ocurriendo ahora en Catalunya.


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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 10:02 pm

[size=45]1-0 como símbolo del referéndum catalán versus victoria neoliberal[/size]



nstitucionalmente, desde las elecciones europeas del 2013, fruto del éxito de Podemos y el buen resultado de IU, el neoliberalismo bipartidista no levantaba cabeza. Pero tal como la mayoría de las fuerzas populares reformistas y revolucionarias enfrentan la batalla democrática del referéndum, solo  vemos, que con este 1-O catalán, el neoliberalismo plagado de disensos por la corrupción galopante incapaces de encubrir, han retomado la iniciativa política. Estamos a escasos días de la votación y las fuerzas democráticas siguen divididas y enfrentadas y las oligárquicas, mientras tanto, en pleno auge de encubrimiento de corrupciones y ejecución de sus políticas austericidas y recortes de libertades.



Las fuerzas democráticas sin criterio de unidad ni liderazgo político, que asuma las experiencias históricas, dan una pelea defensiva entregando la dirección política de la batalla al nacionalismo burgués, que en medio de una confrontación ideológica y política del pueblo contra el neoliberalismo genocida y fascista, la obvian y centran en alianza con el independentismo, la consigna de destrucción del régimen del 78. Consigna que alumbra los límites ideológicos del reformismo en la batalla actual, situando a un enemigo que solo existe ya en los juzgados, la historia y la literatura política. La experiencia de la historia de la lucha de movimiento obrero y popular nos dice que no debemos despreciar la contradicción principal ni al neoliberalismo como enemigo principal, en la batalla.



Por la actual situación política vemos que el movimiento democrático y revolucionario español lleva años sin dirección política, de hecho, desde el inicio del proceso de transición a mediados de los años setenta, cuando la dirección ideológica y política que dirige la lucha contra la dictadura, la entrega a cambio de un pacto social con la oligarquía, que resurge del proceso de acumulación fascista por sobrexplotación obrera y campesina. Pacto que consolida unas élites o casta en el primer parlamento democrático, con la aprobación de la Ley de Amnistía para las personas represaliadas y el perdón para los genocidas, apoyada por el PCE, PSOE y la derecha heredera del franquismo. Así nació el  régimen del 78, pero en la actualidad quien gobierna es la versión dirigida por la oligarquía con el formato internacional del neoliberalismo, desde un bipartidismo compartido políticamente por la derecha conservadora y fascistas del PP y el nacionalismo de derechas catalán y vasco, más los neoliberales del PSOE, junto a eurocomunistas proveniente del PCE-IU y el nacionalismo de izquierdas.



El régimen del 78 gobernó políticamente en España hasta la explosión de la subprime en EE.UU en el 2008 y se finiquita su cambio, con la convocatoria anticipada de elecciones generales para el 20 de noviembre del 2011, por José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno por el PSOE, que dimite ante el rechazo generalizado del pueblo a los recortes económicos, sociales y políticos que realiza, para salvar de la bancarrota a la banca privada y las empresas. Esta política austericida y represora iniciada por el gobierno del PSOE, aliado del PP y la derecha nacionalista, los conforman como representantes del neoliberalismo español, homologándolos al resto de Europa, significando políticamente dos cosas: Una, la ruptura por el neoliberalismo oligárquico de los pactos de la transición del estado mínimo de bienestar, desapareciendo así para el pueblo los referentes políticos del PSOE y PCE-IU, resurgiendo otros que han confluido en Unidos Podemos y dos, la desaparición por desenmascaramiento  judicial y por la movilización social, del régimen asociado de corrupción y privilegio generalizado institucional, político y empresarial. Desde ese momento ya no gobierna el régimen del 78 conformado por la burguesía española, vasca o catalana, directamente nos gobierna el neoliberalismo genocida, también corrupto, con todas sus implicaciones internacionales dependientes del imperialismo estadounidense y alemán, principales enemigos de la humanidad.



Otro dato histórico a tener en cuenta, porque obligó a cambios en la táctica política de la oligarquía española, se dio un mes antes de las elecciones generales de noviembre del 2011. Sucedió un hecho que fue un alivio para las fuerzas democráticas y que forma parte, tanto de la desaparición del régimen del 78, como del actual giro táctico dado por el nacionalismo burgués catalán. Fue el abandono por ETA de la lucha armada, que simbolizó  al movimiento obrero de resistencia en Euskadi, en sustitución del revisionismo dogmático por su opción de vía pacífica en la conquista del socialismo, dentro de la política de reconciliación de clases ejecutada por el PCE desde los años setenta.

Pero debemos tener muy en cuenta, que el abandono de la lucha armada, no se hace desde la autocrítica del error como táctica, se da por la derrota política y militar ante el estado neoliberal, fruto de la inserción ideológica de la mayoría de la dirección política etarra, en el campo de una socialdemocracia nacionalista radicalizado, mediante la utilización inteligente por parte  del gobierno, de tácticas mediáticas de construcciones mentales falsas de la realidad política en las masas y una represión generalizada centrada en la juventud vasca, de forma que les daba votos en el resto del estado español, mediante la creación de la espiral de represión y acción terrorista.

El nacionalismo dividió a la clase obrera y al pueblo, desde su hegemonía en la izquierda revolucionaria vasca del pospacto de la transición democrática, con su objetivo independentista; pero ahora mismo, la  mayoría de sus dirigentes políticos y cuadros, abrazan el nacionalismo burgués, dejando el problema de los presos sin resolver, lejos de la cárcel de su residencia y familiares, sin derecho de aplicación de los beneficios de la Ley Penitenciaria. Pero positivamente, desde el abandono de las armas, todas las iniciativas del gobierno neoliberal de enervar las bases del nacionalismo etarra, mediante un aumento de la represión, cárcel y multas a la juventud, fracasan.

Por eso, cuando la justicia aprieta al gobierno catalán y a la familia Pujol, junto a la parálisis y deterioro generalizado de la situación política española por la crisis y la corrupción de los dirigentes del PP y del PSOE, ante un Unidos Podemos que se mantiene y un PSOE que gira a la izquierda, basculando al sector histórico del régimen del 78 y con el conflicto vasco anulado cuando tantos votos les dio, obligó a la creación táctica de un nuevo enemigo interno que mediáticamente bien instrumentalizado, se gane a las masas con el ensalzamiento del nacionalismo español, de forma que posibilite los objetivos que el terrorismo etarra provocaba de justificación de la represión y de recortes de libertades, para la ocultación de las políticas austericidas, de la corrupción generalizada y del apoyo económico y militar a la intervención imperialista internacional. Dándose así el inicio por la oligarquía neoliberal, de la construcción del nuevo problema político en España, el del independentismo burgués catalán.

El proceso del estatuto catalán, es un proceso complejo lleno de cambios de posicionamientos políticos, pero siempre basados en la entente entre neoliberales, es decir; la antigua CiU, PP y PSOE, al que se suma ahora Cs. Pero al gobierno catalán de Pujol, que le perseguía ya desde que se hizo público en el 2005 el caso del 3%, se le sumaron en el 2012 toda la corrupción en torno a la fortuna de la familia de Jordi Pujol Ferrusola, entre otros muchos casos de corrupción en Cataluña y el estado español, con la implicación de todas las familias del neoliberalismo; conservadores, progresistas o nacionalistas. Entente con el PP, que durante la farsa de la actual confrontación, se ha mantenido por parte del grupo parlamentario del PSOE, junto con los de la derecha nacionalista catalana y vasca, tanto para el nombramiento como presidente a Rajoy, como por el apoyo a todas las políticas austericidas neoliberales del gobierno. Las iniciativas políticas y económicas son las que debemos tomar nota, todo demócrata o revolucionario para una táctica al servicio del pueblo.

La fortaleza del gobierno neoliberal del PP como representante institucional de los neoliberales conservadores, progresistas y nacionalistas, para parar los pies a los demócratas y revolucionarios de Unidos Podemos y las confluencias, está, en la persistencia de una mayoría neoliberal en el grupo parlamentario del PSOE del congreso, que son usados para debilitar y chantajear a Pedro Sánchez y que nunca romperán su apoyo al gobierno neoliberal del PP, porque están implicados hasta el tuétano en las políticas neoliberales austericidas, genocidas y en la corrupción generalizada, lo que imposibilitó un acuerdo en Cataluña y en Madrid entre el PSOE de Sánchez, Unidos Podemos, las confluencias y fuerzas nacionalistas progresistas, para consolidar legalmente un referéndum en el derecho a decidir y en especial, por la debilidad de la dirección política y orgánica del campo popular, donde el reformismo como parte dominante, se encuentra en un proceso de división política, en busca de la iniciativa institucional ante un pequeño giro negativo en la correlación de fuerzas y los revolucionarios, como el pronunciamiento individual de cada destacamento indica, sin reconocerse y menos coordinarse.


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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 10:06 pm

Nacionalismo neoliberal
CiU proyecta que el capital privado entre en la sanidad pública, una fórmula que puede generalizarse


Con el señuelo del "pacto fiscal" y la "transición nacional", términos cuya traducción práctica se desconoce, el Gobierno de Artur Mas está aplicando en Cataluña una política de clara orientación neoliberal. La Generalitat argumenta que la contención del gasto obliga a estos recortes. Pero lo cierto es que las tijeras del Gobierno catalán tocan, sobre todo en sanidad, la médula del Estado de bienestar. Cataluña vuelve a ser vanguardia de lo que en breve puede generalizarse al conjunto de las autonomías y de España.

En consonancia con esta política el Departamento de Salud tiene en sus manos un documento -La gobernanza del Instituto Catalán de la Salud (ICS)- en el que se proyecta trocear los ochos hospitales, 285 centros de atención primaria del ente público y otros equipamientos, creando una veintena de sociedades de gestión capaces de autosostenerse vía beneficios mediante acuerdos de todo tipo, incluso accionariales, con el sector privado. Este es uno de los objetivos que plantea el documento y que supone la desmembración del ICS, la mayor empresa pública catalana, con cerca de 400 centros sanitarios y más de 40.000 trabajadores, y auténtica "casa madre" de la sanidad catalana.

Nada que objetar si CiU hubiera legitimado en las urnas un programa de claro corte neoliberal. Pero no fue así. Los nacionalistas han preferido embozarse ante su electorado tras la afamada fórmula magistral de la defensa del Estado de bienestar. Artur Mas ha sido muy escrupuloso a la hora de liquidar el impuesto de sucesiones -"está en nuestro programa"- y muy laxo cuando su Gabinete ha aplicado las tijeras.

La propuesta sanitaria catalana dejaría funcionar a los hospitales con plena autonomía, buscar nuevas vías de financiación y ofrecer sus servicios también a clientes privados. Estos criterios en su máximo desarrollo permitirían que los pacientes de pago sean operados antes que los de la sanidad pública en hospitales construidos y equipados con dinero de todos.

En vísperas electorales, los partidos rehúyen términos como impuestos o copago. En España, de hecho, no se ha abierto un debate serio, más allá de la habitual demagogia. Y en la actual situación de crisis es inaplazable, si pretendemos que el sistema público no se limite a prestar la atención sin coste para el paciente. Porque lo exigible es un sistema de calidad, de servicio público y que resuelva las necesidades de los ciudadanos en unos plazos de tiempo razonables.

La incertidumbre que genera la crisis y la falta de acuerdo en los asuntos esenciales son terreno abonado sobre el que germinan planes que, a modo de agenda oculta, amenazan la esencia de un sistema universal, gratuito y de calidad. La Generalitat no puede limitarse a negar lo que está escrito en un documento con membrete oficial. La opacidad y los tintes neoliberales no inspiran confianza.

https://elpais.com/diario/2011/10/24/opinion/1319407201_850215.html


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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 10:09 pm

Separatismo Neoliberal, el caso Catalan.

Natalie Sabanadze en su libro Globalization and Nationalism: The Cases of Georgia and the Basque Country, a diferencia de la explicación convencional que argumenta que se trata de posiciones opuestas y enfrentadas, plantea que, en la actualidad, globalización y el nacionalismo tienden a convertirse en fuerzas aliadas.

Reconoce que el nacionalismo reacciona contra la creciente globalización y representa una forma de resistencia a las influencias globalizadoras, pero al estudiar casos concretos como los casos de Georgia y el País Basco se topa con una aparente paradoja. Tanto en el caso de Georgia como en el País Vasco, hay poca evidencia que sugiera la existencia de fuerte oposición nacionalista políticamente organizada a la globalización si no más bien al contrario, son los nacionalistas los que se muestran de lo más encandilados con la globalización. Se trata de nacionalismos pro-globalización, lo cual la lleva a concluir que la globalización y el nacionalismo son fuerzas complementarias y no contradictorias.

El error de Sabanadze está en que aunque observa el funcionamiento dos tipos de nacionalismo, uno anti-globalización y otro pro-globalización, no es capaz de resolver la aparente paradoja puesto que no profundiza en el análisis de la funcionalidad del segundo tipo.

De hecho el enfoque de Sabanadze queda velado porque no analiza a fondo el mecanismo de la globalización capitalista.

El capitalismo necesita de los estados-nación, un preciso marco jurídico institucional para desarrollarse que proteja estrictamente sus derechos de propiedad y regule sus mercados. Pero este marco puede volverse en su contra en tanto en cuanto el poder del Estado caiga en manos inadecuadas.

Un estado democrático, en el que pueden votar el 99% de los perdedores de la globalización monopolista, es peligroso para las multinacionales, tanto más cuanto mayor sea este estado. Varios estados-nación pueden firmar acuerdos de armonización de políticas financieras, industriales, fiscales, medioambientales, sanitarias, sociales, laborales, etc. que atenten a sus intereses.

Para blindar los intereses del 1%, una legión de economistas (Friedrick von Hayek, Milton Friedman, Stephen Gills, James Buchanan, Barry Weingast, etc) se han dedicado desde hace décadas a diseñar estrategias para neutralizar la democracia subordinando el orden político al orden económico neoliberal.

Los globalizadores diseñan diversos tipos de estrategias para disciplinar a los Estados y vaciarlos de gobernanza económica.

La monopolización y la “libre” movilidad internacional de los capitales (a través de los mercados financieros liberalizados y el libre comercio potencian el efecto disciplinario sobre las democracias, y por tanto constituyen el elemento clave de la globalización neoliberal. La movilidad del capital obliga a los estados a practicar el dumping democrático para competir por el capital monopolista transnacional, proporcionando el tipo de políticas neoliberales que los inversores y las empresas multinacionales demandan.

Estrategias globalizadoras por arriba: Organismos i tratados internacionales

Para asegurar el sometimiento de los Estados y la movilidad internacional de los capitales se han creado por arriba mecanismos supranacionales, como el Fondo Monetario Internacional (la liberalización del mercado de capitales es una condición para ser miembro), la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN, NAFTA), El Acta Única Europea, etc., todos ellos con cláusulas específicas que aseguran la libre movilidad de la inversión directa transnacional.

Otros ejemplos de mecanismos de bloqueo frente a la intervención de los Estados son las disposiciones sobre derechos de propiedad intelectual de los inversionistas contenidos en diversos acuerdos comerciales. El Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) de la OMC y el Capítulo 11 del TLCAN relacionados con el Comercio son sólo dos ejemplos en los que figuran disposiciones para sentar a los Estados en el banquillo en los casos en que las empresas multinacionales consideren que las políticas gubernamentales han infringido sus derechos. El TPP y el TTIP en ciernes abundarían exponencialmente en esta línea.

Estrategias globalizadoras por abajo: Federalismo y nacionalismo neoliberal

El neoliberalismo está perfeccionando dos estrategias diseñadas por abajo para neutralizar la capacidad de intervención de los gobiernos en la economía y su posible reacción anti-globalización. Se trata del federalismo neoliberal y del separatismo neoliberal.

Federalismo neoliberal

El manual de USAID

Adam Hanieh: “El neoliberalismo promueve la descentralización para dislocar la resistencia que puedan ofrecer los Estados bajo la presión de sus ciudadanos.”

Una búsqueda en Google 'market-preserving federalism" y aparece una larga lista de artículos defendiendo el federalismo como la mejor arma política para la defensa del mercado monopolista neoliberal frente a la posible reacción democrática de los estados. Si abrimos la pàgina de la Wikipedia (sólo en inglés) definen el concepto como "El “federalismo para preservar el mercado”  plantea descentralizar la autoridad para formular políticas económicas, este federalismo reduce la capacidad del gobierno central para actuar arbitrariamente (ha renunciado a estos poderes) y los gobiernos subnacionales se enfrentan a la competencia entre ellos por el escaso capital y mano de obra."

USAID (la agencia más importante en la promoción del neoliberalismo a nivel mundial) tiene editado un manual titulado Decentralization and Democratic Local Governance Programming (mayo de 2000), que sirve como una receta detallada para promover la descentralización en una variedad de diferentes contextos nacionales donde puede haber resistencia a las reformas neoliberales.

Un tema central de este manual es el desplazamiento de la responsabilidad de la prestación de los servicios públicos desde el Estado hacia los gobiernos locales. El manual prevé una situación en la que: "Los gobiernos locales deben hacer algo más que simplemente limpiar las calles; deben asumir una variedad de responsabilidades de servicios no tradicionales, tales como asegurar la atención primaria de la salud, la educación básica, la seguridad pública, los servicios públicos, la protección del medio ambiente, y la regulación de construcción ".

Con el fin de proporcionar estos servicios, los gobiernos locales se verán obligados a aumentar sus ingresos propios, y entrar en competencia para establecer tasas, privatizar, y pedir dinero prestado en los mercados internacionales de capital. "Pueden emplear enfoques nuevos o innovadores, incluidas las asociaciones público-privadas, la participación proactiva en programas de desarrollo con el gobierno nacional o los donantes, y la subcontratación de los servicios".

"Construir capacidades administrativas subnacionales para desarrollar transparentes y responsables presupuestos sometidos a la ley de la eficacia y llevar a cabo el desarrollo económico local .... y fortalecer la capacidad de las autoridades locales para participar en los debates sobre la apropiada devolución de la responsabilidad a los niveles locales de gobierno".

Para asegurar la disciplina de mercado en el contexto de un país, se potencia un tipo de federalismo donde los gobiernos sub-nacionales compiten entre si para atraer a los capitales en el contexto de una economía nacional.

Hayek sostiene que "el resultado ideal sería la transformación de los gobiernos locales e incluso regionales en corporaciones cuasi comerciales compitiendo entre sí para atraer a los inversionistas”.

La movilidad del capital crea una especie de “mercado” de políticas gubernamentales en el que las firmas demandan localizarse en aquellas jurisdicciones que les ofrezcan el más favorable mix de impuestos y servicios.

Los estados federados (o las autonomías como en el caso español), por su parte, detentarán una primaria responsabilidad regulatoria sobre la economía (fiscal, social, laboral, sanitaria, medio ambiente, etc) de forma que deberán flexibilizar sus jurisdicciones políticas para competir entre si, en una carrera hacia el fondo, en orden a atraer al esquivo y caprichoso capital. Cuanto mayor grado de federalismo o autonomía (España, Alemania, los mismos EEUU), mejor responden los estados a los intereses de los grandes grupos monopolistas neoliberales.

También se promueve la autonomía y la competencia entre sí de las "comunidades locales” tanto en lo que respecta a políticas pro-globalización como en tanto que mecanismo de compensación de las deficiencias del mercado. Esta es otra área en la que las ciudades o regiones urbanas adquieren importancia en el proyecto neoliberal, ya que son los principales sitios de la iniciativa ciudadana, y donde se acumulan las tensiones económicas y sociales resultado de los proyectos neoliberales.

Separatismo neoliberal

Eurotopia neoliberal

En  1992 el empresario holandés Freddy Heineken propuso unos EEUU de Europa. Eurotopia  
proponía romper los países europeos más grandes en un número de estados más pequeños, más étnicamente y lingüísticamente homogéneos.

https://en.wikipedia.org/wiki/The_United_States_of_Europe,_A_Eurotopia%3F
Mapa de Europa propuesto por Heineken/Van den Doel/Wesseling (1992)

Heineken con el asesoramiento de los historiadores Henk Wesseling  y Wim van den Doel diseñaron una Europa compuesta de estados con aproximadamente 5 a 10 millones de ciudadanos según el mapa adjunto. Bajo el lema de lo pequeño es hermoso (evidentemente no se refería a su emporio cervecero), la administración en los mini estados podría ser más eficiente.

Así pues una opción neoliberal más ambiciosa que el federalismo  es la promoción del separatismo. Las grandes entidades estatales (Francia, Inglaterra, España, Italia, Alemania, etc.) representan un peligro frente al avance de la globalización puesto que son susceptibles de desviación por la senda de la izquierda o del nacionalismo económico frente a la crisis multipolar monopolista neoliberal. Mejor que estados federados o comunidades autónomas, por que no pequeños estados independientes compitiendo a muerte entre sí para atraer las inversiones del escurridizo y caprichoso capital monopolista. El tigre escocés, el tigre gaélico, el tigre catalán, el tigre piamontés, etc. dispuestos a arrancar la piel a tiras a cualquiera que ose enfrentarse a la globalización monopolista neoliberal. (La petición del partido bávaro para un referéndum secesionista fue rechazada por el Tribunal Constitucional Federal de Alemania en enero 2017)

Los ensayos precedentes tuvieron lugar en Europa del Este con la desmembración de la URSS y el despedazamiento de Yugoslavia y Checoslovaquia. Todos los nuevos estados independientes entraron a competir entre sí privatizando sus activos estatales y reventando sus legislaciones laborales y sociales para atraer inversiones, pensando que la globalización neoliberal iba a mejorar sus vidas. Hoy el fracaso más absoluto de este sueño es evidente y se está produciendo una reacción nacionalista anti-globalización en muchos de ellos (Hungría, Eslovaquia, Serbia, Polonia, Chequia, etc.)


Articulo muy interesante, continua mucho mas aqui:

http://crisiscapitalista.blogspot.com.es/2017/09/bandera-catalana-tras-el-1-o.html


Analisis cientifico sobre el neoliberalismo, España y Catalunya:

https://es.slideshare.net/ManuelMontero4/catalua-independentismo-una-forma-de-neoliberalismo




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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 10:15 pm

Excelente analisis Marxista de primer nivel:

La revuelta neoliberal de la burguesía catalana divide a la clase obrera y al marxismo

Poco teníamos que decir, desde el último debate sobre el proceso de radicalización del nacionalismo catalán (1) pero la fuerte represión ejercida por el gobierno contra el pueblo, la convocatoria de huelga convocada por los sindicatos alternativos de clase, junto con los últimos lineamientos ideológicos, nos obligan a recuperar la línea de debate, sobre que se juega la clase obrera en particular en esta partida entre oligarquías, que por su configuración o por su falta histórica de configuración como estado, lo cuentan como un choque de países, haciendo de las clases populares, el instrumento de confrontación en la defensa de los intereses de la burguesía neoliberal y conservadora, en su fractura por el control de la propiedad y el mercado, cuando el pueblo, es el único genéticamente imposibilitado históricamente, de ser heredero de las propiedades, bienes y territorios, apropiados por la élite absolutista y feudal, bajo el manto patriarcal y represivo de la iglesia católica romana, tras la caída del imperio.



Existen motivos concretos para la fractura, como los que denuncia la Federación Sindical Mundial en un comunicado (2) por la disputa entre Barcelona y Madrid, por el control del negocio del transporte que nos comunicará con el centro económico de Europa, África y Asia. En temas fiscales como el reparto de la hacienda pública catalana, que los nacionalistas quieren igualarla a la vasca y navarra, insolidarias con el conjunto de las regiones españolas (3) que acumulan miserias por falta de inversión pública en empleo y futuro, en su función de reclamo turístico y abastecedor de mano de obra barata y precaria para las zonas en desarrollo, dentro de un proceso amplio de ejecución de políticas neoliberales de privatización y comercialización de los servicios y bienes públicos, como formas extractivas de los salarios, ahorros, pensiones y bienes materiales de las clases populares. También el interés de ambas burguesías, de oscurecer mediáticamente con el tema catalán, toda la trama política descubierta judicialmente de apropiación de los dineros y bienes públicos.



Seguir constatando a estas alturas, que a pesar del acto montado en el parlamento catalán, que si ahora mismo seguimos teniendo un gobierno del PP en el parlamento español, es porque la derecha neoliberal nacionalista del PDeCAT (heredera entre otros desfalcos el del 3% del coste de las licitaciones públicas a las empresas) lo ha querido así. Durante toda su historia, con la excepción de esta última legislatura, ha apoyado su formación y las políticas neoliberales del PP-PSOE, incluso durante todo el “procés” tanto el nacionalismo catalán como los otros, no la han puesto en duda, para así acabar con este gobierno y convocar un referéndum dentro de su legalidad constitucional burguesa. Recordamos que el partido de la oligarquía, ha sido hasta ahora el PDeCAT en Cataluña y en Euskadi el PNV, donde el PP solo obtenía el apoyo de los sectores extremistas de la derecha. El PDeCAT de Pujol, Mas y Puigdemont ha sido más agresivo y corrupto en el desarrollo y aplicación de las políticas austericidas y privatizadoras de lo público que el PP. Este apoyo mutuo entre oligarquías por encima de todo, debiera haberles delatado entre las masas y a nosotros alertado desde el inicio.



Podemos afirmar sin ninguna duda, que Cataluña es el lugar en el conjunto de España, donde más se han comercializado las necesidades elementales de la clase trabajadora en el ámbito de la sanidad, la enseñanza, la dependencia o los servicios sociales. Donde el nacionalismo catalán que representa a la oligarquía financiera neoliberal, ha sido y sigue siendo parte fundamental del enemigo principal, no solo del conjunto de las clases trabajadoras, sino del conjunto de las distintas clases sociales que conforman el pueblo de pequeños y medianos empresarios, campesinos, comerciantes y profesionales, ya que mediante el chantaje de los préstamos financieros, los impuestos legales y el estupro de los ilegales, son exprimidos en el proceso de acumulación y enriquecimiento ilícito, ejercidos por la corrupción de los gestores políticos y partidos en los gobiernos de los distintos niveles y por la usura de las entidades financieras, monopolios industriales y grandes empresarios, bajo la protección autoritaria de un libre mercado en manos privadas, que la ley ejerce en defensa del sistema capitalista.



El movimiento de protesta de amplias masas del pueblo catalán, es liderado por el sector neoliberal de la oligarquía con el apoyo de una burguesía radicalizada, que ve como su beneficio año tras año se reducen por la crisis económica sistémica, más el anarcoindependentismo liberal de amplios sectores de una juventud desclasada, que ve reducirse su desarrollo educacional y profesional dentro del ámbito geográfico e histórico que vivieron. Esto no representa los anhelos colectivos y solidarios de las masas obreras y populares de la movilización del 2011, de superación para las mayorías sociales de los efectos de las políticas neoliberales y la corrupción, ejecutadas por los mismo partidos burgueses que convocan, tanto la movilización por la independencia desde el gobierno catalán, como por los que la reprimen desde el gobierno español, presionados ambos en su ambición acumulativa de riquezas, por la competitividad que crea el libre mercado entre ellos, por la crisis del sistema capitalista global.



No podemos olvidar el momento político y económico que vivimos, porque él nos sitúa en el lugar que ocupamos dentro de la lucha de clases. En Francia, el gobierno presidido por Macron, proveniente del neoliberalismo progresista, perpetúa todas las medidas legisladas bajo el estado de excepción para prevenir los atentados terroristas islámicos, con la idea puesta en la utilidad que tendrá en la represión de las movilizaciones obreras, convocadas por los sindicatos de clase franceses contra la reforma laboral. No nos cabe la menor duda a los que participamos del movimiento obrero, que los mecanismos utilizados para saltarse el estado de derecho en Cataluña, una vez alcanzado el acuerdo que ya negocian para la paz entre burgueses e igual que hicieron con las medidas que tomaron contra el terrorismo etarra, servirán con el aplauso de las fuerzas nacionalistas burguesas que ahora convocan al pueblo, para reprimirlo con la policía catalana al frente, en los procesos de lucha y movilización obrera (que no cabe ninguna duda que los habrá) para combatir la privatización y comercialización de los servicios públicos, esenciales en todo estado social mínimo de derecho.



Dentro de este proceso de movilización popular bajo el liderazgo de los sectores de la burguesía catalana, los comunistas y revolucionarios siempre hemos sido y seremos solidarios en la defensa de los derechos democráticos, tanto en el derecho a decidir como en la lucha contra la represión. Pero en esta solidaridad, en absoluto puede esconderse ninguna cesión estratégica en la unidad de la clase obrera, dentro de un objetivo de división territorial en nacionalidades o de parcelación autónoma, por eso, no son entendibles las posiciones ideológicas que agrandan la división de la clase obrera y que basculan hacia el seguidismo divisionista y sectario de la CUP, por parte de grupos como Red Roja o Iniciativa Comunista, sin haber recogido las lecturas para el movimiento obrero de la experiencia vasca, respecto a aquellos que con elementos diferenciadores, mantienen la defensa de la independencia y unidad de la clase obrera española, en la línea del PCPE (4) Partido del Trabajo Democrático (5) o Unión Proletaria (6) desde las cuales, superando el sectarismo y la suspicacia, existen oportunidades de coincidencias y de trabajo unitario, para la organización y movilización de las masas.



Los marxistas, de estas últimas movilizaciones catalanas como de las iniciadas por el movimiento de protesta contra los recortes y la regeneración democrática en el 2011, debemos sacar la conclusión de que son movilizaciones del pueblo dirigida por sectores ideológicamente ajenos al sector mayoritario, compuesto en más del setenta por ciento de clase obrera. Esta influencia ajena a los intereses de clase (no siempre antagónicos) no se supera con maximalismos, teoricismos, ni tácticas desde fuera de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, solo siendo y viviendo como ella, desde los lugares de trabajo, vida social y la familia, seremos capaces de partir de la experiencia histórica del movimiento obrero y comunista internacional y de aplicarlas a las condiciones de la lucha de clases en nuestro pueblo, recuperando así para la clase obrera y su transmisión, la memoria histórica y la conciencia de clase, que por falta del referente ideológico y político en los últimos cuarenta años, hemos perdido.



La construcción de estos referentes, no se quedan exclusivamente en la falta de partido, como de una mala lectura de Lenin muchos transmitimos. La necesidad de un partido adaptado a la realidad social, es innegable en su necesidad histórica, como instrumento de dirección y coordinación de los procesos de movilización de masas y en la construcción de las condiciones objetivas y subjetivas para el desarrollo de los procesos revolucionarios, pero Lenin también nos explicó, con la expresión en su momento concreto de “todo el poder a los soviet” que otros instrumentos del pueblo, son también imprescindibles y necesarios, porque forman parte de ese poder popular alternativo, que simbolizaron los soviet.



Aquí y ahora en España, ese poder popular a crear y construir, solo lo podemos forjar desde el compromiso con el sindicalismo de clase en tu centro de trabajo o sector, en la asociación popular de vecinos de tu barrio o pueblo o en el centro de estudio de nuestra juventud. El que mejor se sitúe en tu ámbito social, laboral, de estudio, para la defensa y organización de los intereses de clase y en su unidad para lucha. Solo desde ahí, como línea política de masas, lograremos la unidad de los marxistas con el movimiento obrero que lucha, forjar la construcción organizativa de sus referentes políticos, junto con lo más imprescindible en todo proceso revolucionario: la construcción de la unidad obrera y popular.



Esto implica para los comunistas y el movimiento obrero que lucha por su debilidad organizativa, situar la lucha institucional en un plano secundario, donde solo lleve la militancia y el trabajo imprescindible, en la planificación y organización del apoyo electoral a los representantes reformistas más avanzados, desde la independencia ideológica y política y desde la lealtad más absoluta como aliados del pueblo. Táctica que deberá ser válida, hasta que no tengamos capacidad organizativa y la iniciativa en la movilización de masas desde los instrumentos del poder popular. Es decir, cuando podamos ofertarlo a las masas como poder alternativo del pueblo, contraponiéndolo al parlamentarismo burgués.


http://www.asturbulla.org/asturbulla.org/index.php/territorios/espana-sp-854371532/33678-la-revuelta-neoliberal-de-la-burguesia-catalana-divide-a-la-clase-obrera-y-al-marxismo


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Re: Oligarquía catalana y el independentismo

Mensaje por SS-18 el Sáb Ene 06, 2018 10:16 pm

Las coherencias e incoherencias del independentismo catalán


Este artículo cuestiona la estrategia independentista de anteponer la resolución del tema nacional a la resolución del tema social. El artículo señala las consecuencias de tal supuesto.
Uno de los argumentos que se repite con mayor frecuencia en círculos intelectuales y políticos de sensibilidad independentista en Catalunya es que la resolución del problema nacional y del problema social están íntimamente relacionadas entre sí. Según tales círculos, el gran problema social que tiene Catalunya (con un gran retraso social, consecuencia de una sub-financiación de los servicios y transferencias del Estado del Bienestar en Catalunya) no puede resolverse sin resolver el problema nacional, definiendo como tal la falta de un Estado propio y su consecuente dependencia del Estado español. Este argumentario ha ido calando en amplios sectores de la intelectualidad catalana independentista o próxima al pensamiento independentista, expandiéndose como consecuencia del comportamiento del Estado español, que se ha caracterizado por su falta de sensibilidad hacia la plurinacionalidad del Estado, así como por la aplicación de políticas antisociales de clara persuasión neoliberal (tanto por parte de los gobiernos socialistas como por parte de los gobiernos del Partido Popular). A la vista de la naturaleza de tal Estado español, insensible con la plurinacionalidad de España por un lado, y promotor de las políticas neoliberales que han dañado el bienestar de las clases populares en Catalunya (y en el resto de España), por el otro, la postura secesionista del independentismo catalán parecería ser coherente. En realidad, y como bien han señalado varios dirigentes de dicho movimiento independentista, ha sido el comportamiento del propio Estado español el que ha generado mayor número de independentistas en Catalunya. La incapacidad de entender esta situación en amplios sectores del establishment político-mediático español está transformando lo que tal establishment define como el “problema catalán” en un problema español de enorme magnitud: no entienden o no quieren entender qué pasa en Catalunya.
Problemas que existen con este argumentario
Ahora bien, el argumentario secesionista, aunque coherente, tiene fallos, pues asume que Catalunya es un país sin clases sociales, cuya población tiene los mismos intereses, sin reconocer, sin embargo, que Catalunya tiene clases sociales con intereses diferentes que, en muchas ocasiones, entran en conflicto. Hay tantas Catalunyas como clases sociales. Cada clase social tiene una visión distinta de Catalunya. Esta realidad queda ocultada o ignorada en esta visión de que la independencia de Catalunya (al ser este nuevo Estado más rico y más autosuficiente en política fiscal que la Catalunya actual) permitiría tener más recursos, y por lo tanto todos los catalanes vivirían mejor, con una financiación de los servicios y del Estado del Bienestar mayor que la actual. Tal supuesto, sin embargo, es altamente cuestionable, pues la riqueza o pobreza del Estado del Bienestar de la Catalunya independiente dependería del contexto político que lo determinaría y configuraría. En otras palabras, que ocurriera un mejoramiento en la financiación o no dependería de las fuerzas políticas que fueran más influyentes sobre los distintos aparatos del nuevo Estado y sobre los medios de información y persuasión que determinan la hegemonía de una ideología dentro de una sociedad. Estados Unidos es uno de los países más ricos del mundo y, sin embargo, tiene uno de los Estados del Bienestar menos desarrollados entre los países capitalistas más avanzados.
La evidencia de que el contexto político es determinante para el desarrollo social de un país es contundente y convincente. Basta ver el nivel de desarrollo del Estado del Bienestar en cada país en Europa. Cada fuerza política en Europa tiene su propia visión de la financiación, gobernanza y desarrollo del Estado del Bienestar. Los partidos conservadores y liberales, próximos al mundo empresarial (en el que están históricamente enraizados), han tenido a lo largo de su existencia una visión distinta de lo que debe ser el Estado del Bienestar de la que han tenido los partidos socialdemócratas (se llamaran como se llamaran: laboristas, socialistas o lo que fuera), que a la vez tenían una visión semejante pero algo distinta de la sensibilidad comunista, partidos estos dos últimos históricamente arraigados en el movimiento obrero. Estas diferencias han ido diluyéndose (y sobre todo por los cambios en la socialdemocracia con el establecimiento de la Tercera Vía) pero, al menos históricamente, es importante subrayar sus diferencias, las cuales reflejan los diferentes intereses de las clases sociales que representan.
El futuro de Catalunya dependerá, por lo tanto, de qué fuerzas políticas dominen los aparatos del nuevo Estado y configuren la hegemonía ideológica en tal Estado, lo que dependerá, a su vez, de quién ejerza mayor influencia en el proceso de transición de la Catalunya actual a la Catalunya independiente. La experiencia de la transición española de la dictadura a la democracia, en este aspecto, es relevante. El gran dominio que las fuerzas conservadoras tuvieron sobre los aparatos del Estado dictatorial y de sus medios de comunicación durante aquel proceso de transición explica la baja calidad de la democracia española y el considerable subdesarrollo de su Estado del Bienestar. Cuarenta años de democracia, y España continúa teniendo uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante desarrollo económico al de España).
Catalunya ha sido gobernada por una coalición liberal-conservadora durante la mayor parte del periodo democrático
Se me dirá, con razón, que hay diferencias entre la situación de España en los años de la Transición y Catalunya en estos años de posible (y deseada por los independentistas) transición de un Estado autonómico a un Estado independiente. Pero no hay que olvidar que hay también semejanzas. El Estado autonómico de la Generalitat de Catalunya ha sido gobernado durante la mayor parte del periodo democrático por una coalición de dos partidos: uno perteneciente a la familia europea liberal (CDC) y otro a la cristianodemócrata (UDC). Excepto los siete años de tripartito (tripartito que ha sido demonizado, por cierto, por gran parte de los mayores medios de información en Catalunya) la Generalitat de Catalunya ha sido gobernada por una coalición en la que CDC, un partido liberal, ha sido la fuerza dominante y hegemónica en Catalunya. Y este dominio aparece en casi todas las áreas del Estado autonómico, continuando siendo la fuerza dominante y hegemónica en dicho Estado, y ello a pesar de que su heredero, el Partido Demócrata (Partit Demòcrata Català, PDECat), sería hoy (según algunas encuestas) la cuarta fuerza en el abanico parlamentario catalán. Tal dominio y hegemonía es resultado de su control sobre todos los aparatos del Estado de la Generalitat de Catalunya, incluyendo los radiofónicos y televisivos. La diversidad en tales medios está claramente limitada por criterios políticos.
Y lo que es también notorio es que este dominio y hegemonía dentro del aparato del Estado, realizado a través de un gobierno de coalición liderado por el PDECat , está sostenido hoy por ERC y, fuera del gobierno, por la CUP. En realidad, esta alianza PDECat, ERC y CUP es la que está configurando la transición y muy probablemente serían los ejes de la Catalunya futura.
Las semejanzas entre la Catalunya de hoy y la España de entonces
Es interesante señalar que no deja de ser paradójico y un tanto incoherente que portavoces de estos partidos (ERC y CUP) estuvieran criticando, con razón, al PSOE, por permitir (mediante su abstención) que gobernara el partido conservador liberal, el PP, y en Catalunya estén apoyando activamente a la fuerza política PDECat, que ha estado dominando la vida política de Catalunya, y cuyas políticas públicas han determinado, en parte, la sub-financiación del Estado del Bienestar en Catalunya. Las leyes esenciales regresivas (como la reforma laboral y las reformas fiscales y recortes) fueron aprobadas tanto en el Parlament de Catalunya como en las Cortes Españolas con el apoyo de esta fuerza política, entonces CDC. Tanto la última reforma laboral como las políticas fiscales de antes y de austeridad y recortes ahora (responsables ellas del deterioro del mercado de trabajo y de la sub-financiación del Estado del Bienestar catalán) fueron aprobadas por CDC (ahora PDECat), que continúa en el gobierno debido al apoyo de ERC, partido que se considera de centro-izquierda, y la CUP, partido que se considera de izquierdas. Ambos partidos justifican su apoyo a CDC indicando que para conseguir el desarrollo social de Catalunya se necesita la independencia (asumiendo erróneamente que esta Catalunya futura será distinta a la actual), permitiéndole a la población catalana comenzar un Estado nuevo desde cero. Este comenzar de cero ignora que este Estado catalán (que ha estado dominado por la misma fuerza política desde hace casi cuarenta años) será el eje fundamental sobre el cual se construiría la Catalunya independiente. En realidad, es bastante probable que tal nuevo Estado estuviera gobernado por la misma coalición de partidos independentistas, bajo el dominio de CDC (como lo es ahora). Para ver las futuras políticas económicas y sociales de la Catalunya independiente, basta ver y escuchar a los economistas que tienen mayor exposición mediática en los medios de información públicos de la Generalitat de Catalunya. Todos ellos son de clara tendencia liberal (en realidad, ultraliberal), como es el caso del profesor Sala i Martín, el economista de cabecera de TV3, dominada por CDC durante muchos años. Tal economista aplaudió la privatización de las pensiones impuesta al pueblo chileno por el general Pinochet, entre otras medidas.
Los temas nacionales y sociales tienen su propia autonomía
Lo que no quiere aceptarse en el argumento independentista es que el gran retraso social de Catalunya se debe primordialmente al dominio de tal coalición conservadora-liberal en el gobierno de Catalunya. La evidencia de ello es abrumadora. El análisis de las políticas públicas realizadas por la mayoría de los gobiernos de la Generalitat muestra y prueba este hecho (véase mi libro L’Estat del benestar a Catalunya, resumido en el documento “Catalunya a la cua de l’Europa del Benestar”). Y hay que recordar que las reformas laborales y los recortes en el escasamente financiado Estado del Bienestar, durante la Gran Recesión, han sido llevadas a cabo por partidos políticos catalanes, y aprobadas por ellos, tanto en las Cortes Españolas como en el Parlament de Catalunya. En realidad, el gobierno catalán ha sido uno de los que ha ejercido mayores recortes entre las comunidades autónomas de España.
Parece, pues, lógico que una estrategia de resolución del tema social en Catalunya pase por cambios muy significativos en el panorama político catalán, con un cambio en las coordenadas de poder dentro del aparato de la Generalitat, incluyendo sus medios de comunicación, así como en la cultura intelectual-político-mediática que configura la hegemonía ideológica del país, poniendo la resolución (ahora, y no más tarde, cuando el tema nacional se asuma resuelto) del enorme problema social en Catalunya en el centro de su programación y estrategia de cambio. Esto es claramente lo que desean las clases populares en Catalunya, que no puede estar esperando hasta que se alcance la secesión.
En esta estrategia de resolver el problema social se tiene que redefinir Catalunya, incluyendo lo que significa la expresión “nación catalana”, proveyendo otra visión de Catalunya. Catalunya es el pueblo catalán (las personas que viven y trabajan o intentan trabajar en Catalunya), cuya mayoría son las clases populares. El objetivo de mejorar el bienestar y calidad de vida de tales clases populares debería ser el leitmotiv de las fuerzas políticas catalanas de izquierda, sin comprometer dicha estrategia con desviaciones derivadas de consideraciones de la estrategia independentista, que se centra en la secesión y el conflicto con España.
El Estado español como problema
Ni que decir tiene que el Estado español es corresponsable del gran retraso social de Catalunya, junto con las derechas catalanas. Pero no podrán cambiarse las coordenadas de poder dentro de este Estado sin la activa colaboración de las otras fuerzas de izquierda de los otros pueblos y naciones de España. Creerse que la solución al retraso social es la mera secesión de Catalunya de España es simplificar enormemente la situación actual, perpetuando una dinámica conflictiva, no solo con el Estado español, sino también con las clases populares de España, tensiones que sirven única y exclusivamente a las fuerzas conservadoras (a los dos lados del Ebro) para fines electorales partidistas, utilizando el sentimiento nacional para ocultar su responsabilidad en haber deteriorado la situación social y para perpetuarse en el poder.
De ahí que la estrategia de priorizar el tema social, considerando la nación catalana como su pueblo, conlleve colaborar activamente con las fuerzas políticas de izquierdas que existen en otras partes de España para la transformación profunda de tal país, combinando la lucha social en Catalunya con la lucha social a nivel de España. El proyecto de mejorar la calidad de vida de las clases populares en Catalunya requiere no solo un enfrentamiento con el establishment político-mediático que controla la Generalitat de Catalunya, sino también con el establishment político-mediático españolista que controla el Estado español. El surgimiento de fuerzas políticas de izquierdas a nivel del Estado español que claramente creen en la plurinacionalidad de España y en la necesidad de crear un Estado republicano, más justo, más solidario y más democrático que el actual, es un indicador claro de que los distintos pueblos y naciones de España están descubriendo los enormes puntos que tienen en común, en su lucha por mejorar el bienestar y calidad de vida de sus clases populares.
Un último consejo a las izquierdas catalanas
Es esencial que tales izquierdas en Catalunya pongan la resolución del tema social como tema central y prioritario en sus reivindicaciones, pues este énfasis es el que movilizará a las clases populares frente a las movilizaciones nacionalistas, tanto centralistas como secesionistas, que están hoy utilizando predominantemente las derechas a los dos lados del Ebro. Hoy en Catalunya el descontento popular frente al deterioro social lo están canalizando paradójicamente las derechas conservadoras y liberales, como Ciudadanos. El énfasis en el tema nacional a costa del tema social es un profundo error. Es difícil dar visibilidad a este deterioro social debido al enorme dominio del pensamiento hegemónico en Catalunya, que sitúa el tema nacional como el prioritario, pues los medios marcan el territorio donde se realiza la lucha política. Un ejemplo es lo ocurrido en la presentación del programa de la nueva fuerza política (Un País En Comú) este pasado domingo. El programa tenía seis puntos, todos ellos de gran interés, y que incluían propuestas muy necesarias e innovadoras en las áreas sociales y económicas (que iniciaban el programa), propuestas que fueron ignoradas por todos los medios, que única y exclusivamente cubrieron el compromiso de esta nueva formación política con el referéndum, tema esencial para la cultura hegemónica, pero de limitada capacidad de movilización en los barrios populares, que son la base electoral de dicho partido. Los dirigentes de tal partido, conscientes de esta constante manipulación, deberían siempre enfatizar los temas sociales. Continuar el debate sobre el tema nacional es continuar ocultando o posponiendo el tema social. La confusión creada de forma deliberada por la mayoría de los medios entre “soberanismo” e “independentismo” hace que la justa y necesaria petición de soberanía constantemente sea manipulada como una llamada a la independencia. Soberanía es enfatizar el derecho de la población de decidir qué tipo de articulación desea con el resto de España, siendo la independencia una entre otras alternativas. Esto es lo que indica el apoyo al referéndum, que además exige soberanía no solo en el área política, sino también en el área económica y social. Estas distinciones nunca se hacen, dando una imagen falsa de la realidad. De ahí la importancia de no dar pie a la manipulación y enfatizar siempre el compromiso con la resolución del problema social, destacando los elementos comunes con las otras fuerzas políticas a lo largo del territorio español para mejorar la calidad de vida de sus clases populares, redefiniendo y cambiando la relación entre los distintos pueblos y naciones de este Estado. Es la priorización del tema social lo que conduce a una redefinición del tema nacional, al revés de lo que asumen los independentistas, que ponen el tema nacional por encima y como prioritario sobre el tema social. Así de claro.


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Marx: “Nuestra tarea es la crítica despiadada, y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos“.
SE BUSCAN TEMAS IGUALES O PARECIDOS y SOLO EN EL CASO de NO existir, se abre un hilo nuevo . El desorden es motivo de sanción.
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