Todos los Feminismos son de Clase. Rebelión

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Mensaje por Tripero el Dom Feb 05, 2017 8:28 pm


“Todos los feminismos son de clase”

David García Aristegui
diario16.com

Entrevista a la feminista y sindicalista Isabel Benítez, coautora de un libro sobre La huelga de Panrico, la más larga en España.


En numerosas charlas y textos tuyos hablas de feminismo de clase. ¿Cuál sería su opuesto?

El feminismo de, por ejemplo, Cristina Cifuentes, Inés Arrimadas o Andrea Levy también es un feminismo de clase. Todos los feminismos son de clase, otra cosa es que seamos conscientes o no. Es decir, se traducen en políticas, reivindicaciones y programas de lucha concretos en los que se refleja cuáles son nuestras prioridades, si todas las mujeres o sólo algunas, por decirlo en términos sencillos. Cifuentes, Arrimadas y Levy tienen muy claro que su única meta es conquistar la igualdad de oportunidades para que selectas mujeres puedan explotar en las mismas condiciones a otras mujeres y hombres. Para el feminismo burgués, en el mejor de los casos, el derecho al aborto es una mera libertad formal. Para nosotras, es un derecho que si no lo garantizas materialmente (en la sanidad pública y gratuito) es papel mojado. Para el feminismo liberal burgués, la libertad de mercado y la libertad individual formal son la unidad de medida de la emancipación femenina. Que los salarios sean miserables, la amenaza de un desahucio o una sanidad pública colapsada no son problemáticos ni para la crianza, ni la educación ni la familia.

¿Hay que insistir, entonces, con el feminismo de clase?

Si muchas compañeras estamos hablando de “feminismo de clase” es porque nos piden con ese título las charlas, pero también en otro sentido. La pugna político-ideológica en este campo es respecto a los feminismos de los años 1990 y 2000, que pusieron las identidades (sexual, racial, orientación sexual) en el centro, desplazando temas clave como el reparto de la riqueza, y que a menudo son reactivos a incorporar en la lucha de clases en su análisis, que en el mejor de los casos hacen una trinchera decididamente feminista pero que es anticapitalista en sentido abstracto. Es un feminismo interclasista que ha tenido muchísimo predicamento en la academia y que a nivel político es muy impotente y en según qué momento, incluso se desliza a la manida “guerra de sexos” en lugar de una política de clase anti-patriarcal. Es obligado reconocer que las “organizaciones de clase” han dado una respuesta aberrante a las reivindicaciones feministas desde hace décadas, ya no digamos respecto a la homosexualidad, pero es sintomático que evoquemos la lucha de las sufragistas (que pelearon por el sufragio censitario de las mujeres blancas, jamás lo olvidemos) y nadie quiera saber que las bolcheviques fueron las primeras mujeres del mundo que conquistaron el derecho al aborto público, gratuito y seguro, y el derecho al voto a principios del siglo XX, cuando hasta los años 70 las francesas no podían conducir un coche sin permiso del marido.

Eres una de las responsables de la Secretaría de Lucha Feminista de la Coordinadora Obrera Sindical ¿Es el feminismo la asignatura pendiente de todos los sindicatos?

Sí, participo en la Secretaría de Lluita feminista de la COS. Incorporar con solvencia lo que significa ser, además de trabajadora, mujer es la asignatura pendiente de todas las organizaciones rupturistas, sean políticas como sindicales. Y nosotros no somos una excepción. La participación política de las mujeres tiene un coste más alto en términos personales y vitales que para los hombres. Primero tenemos las barreras educativas que hacen de la obediencia, la complacencia y colmar las expectativas ajenas como la quintaesencia de lo femenino. Luego está el estigma de que opinar, ser vehemente y, potencialmente, tener una visión más clara de las cosas que el resto de los compañeros de trabajo, tampoco está premiado. A partir de aquí, la dinámica empresarial de la “gran familia” y de las pequeñas y medianas empresas, también introducen una dinámica paternalista y de chantaje emocional hacia las mujeres muy concreta, por no hablar del riesgo laboral añadido del acoso sexual y, también, del acoso moral al que las mujeres son más vulnerables, precisamente por esa estructura de carácter que exige de nosotras el patriarcado, según recogen los estudios de la Organización Internacional del Trabajo sobre mobbing. Otro aspecto es la altísima temporalidad y el subempleo, somos las campeonas del contrato a tiempo parcial, lo cual tampoco ayuda a desarrollar acción sindical convencional. Superado todo esto, te das cuenta de que las mujeres que se sindican y son guerreras en el trabajo, son cuadros sindicales preparados casi para cualquier batalla, agitadores y comunicadores de primer nivel, con una capacidad de convocatoria y de combatividad a años luz del resto.

¿Crees que las cosas han mejorado en las organizaciones respecto a hace unos años?

Pienso en Montse Castañé, de los mataderos de Vic, en las compañeras de telemárketing de Terrassa o en las mismas trabajadoras de Panrico. Al dar el paso, lo que ponen en juego es mucho más, especialmente cuando hablamos de la sobrecarga laboral que implica la presión social de llevar adelante la crianza, la logística y el mantenimiento del hogar, cuidar de familiares dependientes… Hay muchísimo trabajo que discutir y debatir al respecto y avanzamos despacio. La liberación sindical parcial, por ejemplo, debería priorizar mujeres antes que a hombres; promover activamente a mujeres a cargos de responsabilidad; ser inflexibles con la vigilancia de las actitudes y comportamientos sexistas, machistas, racistas, homófobos que puedan aparecer en nuestras asambleas y secciones. Cuando tu planteas un modelo sindical en el que el es evidente que se tienen que tomar medidas compensatorias para que nosotras también seamos sujeto político todas y todos.

El libro Panrico. La vaga més larga (Ediciones de 1979, 2016) fue un encargo que os realizaron a ti y a Homera Rosetti. Hay muy pocos libros que traten temas sindicales, ¿cuál crees que es la razón?

Después de veinte años declarando la muerte de la clase trabajadora, hablar de sindicalismo parece algo pasado de moda. Existe la percepción de que es una cuestión “ya superada”, que no se puede aportar nada nuevo, que todo está dicho… El desinterés forma parte del proceso de deconstrucción de la clase obrera después de la Transición, en el sentido de proceso inverso del que hablara E.P. Thompson respecto a Inglaterra. A medida que las centrales sindicales mayoritarias adoptaron el discurso de la “empleabilidad” en lugar del de reparto de la riqueza, lo sindical se asocia a “burocracia, gestión” de lo que hay y eso ha hecho que la reflexión sobre lo que sucede en el trabajo o en el desempleo parezca un tema más propio de académicos, de abogados y de otra generación. Reforma laboral, huelga general, ERE, suma y sigue.

¿Qué trabajos hay interesantes a tu juicio sobre sindicalismo y temas laborales?

Siempre ha existido y sigue manteniéndose una tradición de monografías sobre conflictos significativos (MiniWatt, Bruguera, Laforsa, etc) y puntualmente salen pequeñas joyas como la etnografía sobre los astilleros de Cádiz, o los hallazgos de Klinamen con Abajo los restaurantes y demás. Lo que sí que es cierto es que, más allá del ámbito académico y muy especializado, no hay mucha bibliografía que aborde, como decía la tesis de Feuerbach de Marx, aquello de estudiar la realidad para transformarla, que de claves explicativas y de subversión desde la experiencia militante, no desde las atalayas universitarias, del estado de las cosas.

Panrico ha sido la huelga más larga de las realizadas hasta el momento. ¿En qué contexto se produce?

Es difícil trascender el titular que destaca lo cuantitativo, la duración. Sin embargo, la huelga de Panrico representó un NO con mayúsculas y una voluntad de confrontación en un momento crítico. Cuando estalla, en otoño de 2013, hacía un año y medio de la última huelga general, poco después arranca la huelga de la limpieza municipal en Madrid, en enero de 2014 aparece el “efecto Gamonal”, al poco también se inicia el conflicto de Coca-Cola en Fuenlabrada… La coyuntura sociopolítica del “0 recortes, 0 despidos” de la plantilla de Panrico era muy interesante, que este conflicto se resolviera con una victoria, aunque fuera parcial, podía dar pie a un ciclo diferente. Por otra parte, el hecho de que un hermano de Artur Mas fuera directivo de la empresa, también tenía su interés en pleno auge soberanista.

¿Qué papel jugaron las instituciones durante la huelga?

Los trabajadores relatan cómo sintieron el aparato de la Generalitat en bloque desde el primer minuto: presencia de Mossos d’Esquadra desorbitada, dilatación inexplicable de las reclamaciones que evidenciaban que se estaban distribuyendo productos de otras plantas en plena huelga… Por no hablar de que el Institut de Crèdit i Finances -público, dependiente de la Generalitat- facilitó la liquidez que la empresa no tenía para ejecutar el plan de despidos contra el que se levantaban los trabajadores… y que estaba impugnado en los tribunales. Además de estos elementos, la historia de la empresa es una mini fábula de la historia económica del Estado español donde la economía real termina devorada por fondos de inversión. Finalmente, el papel de la dirección de CCOO – sindicato mayoritario entre los huelguistas- que se comprometió a desconvocar la huelga, que recibió pagos y liberados a cambio de este compromiso…

¿Qué enseñanzas crees que hay que sacar de la huelga de Panrico?

Las enseñanzas de la huelga son diversas: decir no tiene un valor, es una reivindicación de la dignidad básica. Los trabajadores insisten en que luchar sirve, que la lucha les dio importantes lecciones, que sintieron que tenían más poder del que creían. La huelga de Panrico desempolvó las herramientas del movimiento obrero (caja de resistencia) y también la importancia del vínculo sociopolítico del Comité de Apoyo y los grupos de apoyo locales, para socializar el conflicto y no acotarlo a una empresa. Mientras duró la huelga, no se hizo ningún ERE en el polígono donde estaba la fábrica. Los mismos trabajadores explican que la huelga les permitió darse cuenta de que lo que sucede en los tribunales también tiene que ver con la combatividad que había fuera. Los enemigos de esta asamblea de trabajadores eran muy grandes, pero la sentencia del Supremo es una sentencia política para permitir la venta de la empresa. La enseñanza de la huelga de Panrico es que la lucha de clases está viva. Una trabajadora en una presentación me enseñó orgullosa una fotografía de su hijo con una pancarta para la manifestación del 25 de noviembre y me dijo: “esto lo aprendió gracias a la huelga”.

En el prólogo de Vidal Aragonés se refleja que “Una ciudad como Cornellà no es una ciudad dormitorio, sino una población obrera; un operario de artes gráficas no es un ‘precario’ sino un proletario; quien trabaja cosiendo en casa para grandes multinacionales del textiles está autoexplotada, no es una “emprendedora”. Somos clase trabajadora”. Hay una guerra conceptual y lingüística donde lo que nos jugamos es la capacidad para nombrar lo que somos y lo que queremos cambiar. Cuando Vidal describe Cornellà, está tomando partido, porque decir “somos clase trabajadora” es también enunciar la posibilidad de luchar por un destino común. El concepto “precariado” es un ejercicio de distinción muy extendido entre los que se creyeron que por tener estudios superiores eran mejores que los que curraban desde los 16 años. “No soy trabajadora, soy freelancer”. Cuando se ven trabajando por cuatro duros y sin cobertura, entonces es que “soy precaria”. No me hables de “acción colectiva” porque lo mío es diferente, yo tengo vocación y tengo estudios. También es producto de la derrota política de los años ochenta, aquello del fin de la historia y el anticomunismo banal.

En esta situación podemos utilizar el lenguaje propagandístico liberal -hueco, genérico- o recuperar la política de la verdad. No es fácil, requiere pedagogía -que no hay que confundir con la condescendencia-, y es verdad que en la era del titular rápido a veces es necesario tener precauciones lingüísticas para evitar equívocos. No soy fetichista de las palabras, pero nombrar lo que somos y lo que queremos cambiar también tiene que ver con cómo vemos el mundo y lo describimos… pero si esas palabras no se entienden, entonces no me sirven. Cada gesto encierra un gesto de clase y la práctica educa en el ejemplo. Pero si renegamos de hablar de clases sociales y luego el significante que elija (ciudadano, p.e.) lo relleno de ambigüedades y de consignas contradictorias, no estoy llevando a la gente a mi terreno, sino que al final, acabo hablando el mismo idioma que el PSOE, desoriento, desarmo políticamente a la gente a la que quería dirigirme.

¿Se vuelve a hablar por fin de clase trabajadora en los medios de comunicación? Se produce justo en el momento en el que irrumpe una nueva política totalmente desconectada de los sindicatos y hegemonizada por cuadros de clase media. ¿Cómo lo valoras?

Hablar claro es un deporte que a las clases medias e, históricamente, a la pequeña burguesía, siempre le ha resultado complicado. Viven atrapadas entre el quiero y no puedo, en estrategias familiares y personales de despegue social y profesional, ser claros es arriesgado y la ambigüedad calculada da un margen de maniobra clave. Si algo nos ha enseñado la historia del movimiento obrero, que tiene siglos de experiencia, es que en la lucha de clases no hay atajos. Si tú quieres cambiar el mundo desde la base hay que hablar con claridad a la quienes quieres convencer y facilitar su expresión. La ultraderecha cuando se dirige a la clase obrera habla claro, el partido nazi recicló las formas organizativas del movimiento obrero alemán de entreguerras… Trump habla de clase obrera pero también Bruce Springsteen hace ostentanción de una estética obrerista. Para mí la garantía transformadora de un proyecto político reside en su implantación y en su práctica cotidiana, no en la política propagandística y de gestos genéricos de cara a la galería. Si buscas el voto de Amancio Ortega y de una dependienta de Zara, a uno de los dos lo estás engañando.

Si conquistas una alcaldía hablando de la “gente” y eres capaz de movilizar “a la gente” para que expulse a los agentes inmobiliarios y “gentrificadores” de los barrios, ahí estaré viendo tu potencial rupturista. Si por el contrario, hablas de la “clase trabajadora” y luego, para mantenerte en la alcaldía, desmovilizas a esos mismos o, cuando intentan hacer algo, les dices “mira, es que no tenemos tanto poder como creíamos, hacemos lo que podemos” tu política era vieja antes de nacer. En la medida en que los cargos electos estén al servicio de la organización popular de la resistencia ante la que está cayendo, estaremos haciendo nueva política. Y estar al servicio de las luchas no es, únicamente, visitar un campamento de trabajadores en huelga o enviarles un comunicado -que eso está bien y es necesario- es poner toda la maquinaria logística, propagandística y recursos que te ofrece el parlamentarismo burgués para “armar a tú ejército”.


¿Cómo valoras luchas como la de las subcontratas de la Resistencia Movistar, las Kellys en el sector de limpieza, Sindicato de Manteros, Sindicato de Músicos etc? ¿Crees que son fenómenos que están relacionados, se está transitando hacia un “nuevo sindicalismo”?

Es el síntoma de que el sindicalismo mayoritario ha abandonado a su suerte a la clase trabajadora que, hace 25 años estaba en los márgenes, y que ahora es la fotografía mayoritaria. Y en los que quedan en el núcleo duro, básicamente les está ofreciendo una mejor indemnización. Quienes se llevan la peor receta del mercado de trabajo son las mujeres, las personas inmigradas, la gente joven, si a eso le sumas la subcontratación (pública y privada) ya tienes tienes todas las papeletas para que el sindicato realmente existente sea una cosa entre exótica y que no te dice nada, como en el caso de los manteros.

Decía Antonio García, uno de los huelguistas de Panrico, que donde CCOO y UGT no tienen el control de la situación es donde nacen las flores de las revueltas. Estas personas, cuando saltan, desbordan el sindicalismo de concertación, no tienen ese vínculo de confianza que les permita sembrar el miedo en las asambleas, traficar con información privilegiada, anticiparse a los movimientos. Esta gente hace nuevo sindicalismo en el sentido de que ensayan nuevas fórmulas, son cautas pero saben lo que quieren y también tienen muy claro que lo quieren decidir ellas por sí mismas. Es un modelo muy diferente al de las elecciones sindicales y las charlas informativas unidireccionales, los pactos arriba y la ausencia de asambleas. La histeria que tiene CCOO con fenómenos como las Kellys es también sintomática, un colectivo de mujeres que organizándose en unas condiciones muy difíciles, se ven obligadas a tener que explicar que no son de CCOO porque continuamente las suplantan o las utilizan. Las Kellys no existirían si el sindicalismo mayoritario hubiera plantado batalla contra la externalización hotelera desde hace veinte años.




Isabel Benítez (Monterrubio de la Serena, 1981) es licenciada en Sociología por la Universitat Autònoma de Barcelona, militante de la Coordinadora Obrera Sindical y miembro del consejo de redacción de la Directa.

Fuente: http://diario16.com/todos-los-feminismos-son-de-clase/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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"Está claro, me parece, que los clamores contra el famoso burocratismo no son más que un medio de encubrir el descontento por la composición de los organismos centrales, no son más que una hoja de parra... ¡Eres un burócrata, porque has sido designado por el Congreso sin mi voluntad y contra ella! Eres un formalista, porque te apoyas los acuerdos formales del Congreso, y no en mi consentimiento. Obras de un modo brutalmente mecánico, porque te remites a la mayoría "mecánica" del Congreso del Partido y no prestas atención a mi deseo de ser cooptado. Eres un autócrata, porque no quieres poner el poder en manos de la vieja tertulia de buenos compadres!"
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Mensaje por IonaYakir el Jue Jul 06, 2017 7:28 pm

Apropósito del nombre del hilo, comparto un articulo del blog ML, Euskal Herria, sobre el otro feminismo, el que no es de clase, el que defienden tanto los estados burgueses y sus asociaciones, como asi tambien la izquierda pequeño burguesa, incluidas algunas organizaciones autodenominadas marxistas.

Euskal Herria Sozialista escribió:
¿Por qué el supercapitalismo y sus políticos promueven el feminismo de “género”?
Por Carlos Aurelio Caldito Aunión

El feminismo de género, también denominado “feminazismo” echó a andar de la mano de las fundaciones Ford y Rockefeller, es decir, el ultracapitalismo (aprovecharon un movimiento previo para crear una versión amarillista para sus fines, que luego veremos).
En 1995 la ONU celebra la primera Conferencia de Pekín (Cumbre…
de Beijing 95) para abordar la situación de las mujeres en el mundo, su problemática, todo lo concerniente a las mujeres y, “casualmente” ambas fundaciones también se hicieron notar…
En España el Gobierno Aznar, siguiendo los pasos del gobierno “socialista” de Felipe González (que pasará a la Historia por haber importado el invento, y ser el principal promotor de la ideología de genero en España, creando el Instituto de la Mujer…) y plagiando al Partido Republicano estadounidense, continúa con las directrices de la ya mencionada conferencia de la ONU, y profundiza en el camino emprendido por el socialista Felipe González y su partido…
El “popular” Aznar lo amplia luego a bombo y platillo, y con su gobierno se consolidan los diversos Institutos de la Mujer en las diversas regiones (léase “comunidades autónomas”) y se sientan las bases para la futura “ley integral contra la violencia de género” y demás leyes de apartheid y de discriminación “positiva” contra los varones…
Comienza a ponerse en marcha un enorme tinglado, una gran ubre, de mega subvenciones para grupos “de mujeres” que surgen por doquier, como setas, y cuyo último objetivo es la financiación fraudulenta de los partidos, sindicatos, y ONG-lobbies que están detrás de los mencionados grupos de mujeres…
Algunas de las consecuencias de la implantación del feminismo de género, en Europa y en el Tercer Mundo, están siendo entre otras la desestructuración de las familias, el control de la población y la desestabilización de las sociedades, enfrentadas en guerras de sexos, así como la erradicación de las culturas locales de los países pobres, en especial los de África y Asia.
En esencia el fascio-feminismo de género considera a un 50% de la población –las mujeres- “minoría discriminada”, y por tanto merecedora de cuantiosas subvenciones y ayudas (“deudas históricas” y cosas similares, lo denominan los neo-marxistas e izquierdistas “políticamente correctos”…)
Desde el año 2000 se vienen poniendo en funcionamiento en España de manera acelerada las Políticas de Género basadas en la agenda de la Unión Europea. Coincidiendo con este periodo, tres de los cuatro principales cargos en el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional han sido ocupados por tres españoles con la aprobación y complacencia de quienes controlan y financian tan importantes instituciones promotoras de las Políticas de Género.
España se convirtió en el líder mundial de referencia en la aplicación de Políticas de Género, con la aprobación en 2004 de la denominada “Ley Integral contra la Violencia de Género”.
Dicha Ley consagra el Derecho Penal de Autor, es decir discrimina entre hombre y mujer estableciendo diferentes tipos de sanciones para un mismo delito, en función del sexo del autor y de la víctima. No existe precedente mundial de una ley similar.
Por poner un ejemplo, en España existen en la actualidad asociaciones “de mujeres” que reivindican la Prisión Provisional automática para cada orden de alejamiento dictada contra un hombre, lo que conllevaría el ingreso en prisión de varias decenas de miles de personas. E incluso llegan a exigir que se establezca que tres policías se turnen para proteger a cada mujer presuntamente maltratada.
Aparte de cualquier otra consideración, y desde un punto de vista estrictamente económico, estas posturas disparan mortalmente contra la línea de flotación del sistema social español, dado que los recursos sociales, simplemente son limitados y escasos.
La consideración de una simple denuncia, como documento acreditativo de la condición de Mujer Maltratada a efectos de recepción de ayudas, es una realidad legal ya plasmada en los distintos Boletines Oficiales de España.
Somos muchos los que pensamos que la conculcación del Derecho a la Presunción de Inocencia y la presunta malversación de fondos públicos, son práctica común en nuestro país…
Si uno de los aparentes objetivos de las Políticas de Género es el combatir la Violencia Doméstica, (o al menos la denominada Violencia de Género) los resultados de la aplicación de esta clase de políticas en otros países no dejan lugar a dudas. Países “Feministas de Género” como Suecia –siempre citados como ejemplo a seguir por el Feminismo de Género- son un pésimo modelo social a imitar, pues presentan las tasas de Violencia Doméstica más altas de la Unión Europea, en oposición a Irlanda, Grecia o Italia (países supuestamente de tradición machista. Desgraciadamente Suecia tampoco es modelo socialmente de casi nada esencial – a pesar de la deformada buena imagen de éste país- pues sus tasas de suicidio y de maltrato a la infancia lo sitúan por desgracia en los primeros lugares de la lista de lo que podríamos denominar lugares donde “falta felicidad social”.
Algo especialmente destacable es que Suecia presenta una tasa de Maltrato a la Infancia que sólo es superada por Rumania de entre los países de la OCDE.
Suecia por otra parte presenta una cultura de divorcio muchísimo más desarrollada que España, sistemas de Mediación Familiar, y una aplicación extensa de la Guarda y Custodia Compartidas…
Pero, volvamos al asunto que nos ocupa: Existen algo más que sospechas, suficientes indicios que indican que el supercapitalismo (Ford, por ejemplo, mantuvo excelentes relaciones con los nazis, era antijudío y “antinegros”) ha manipulado el feminismo con claros objetivos, el más destacable es el de suplantar las tensiones sociales o lucha de clases por una lucha de sexos inducida. De esa manera la gente acaba poniendo más atención, en el hecho de que se haya producido la muerte de 60/70 mujeres por violencia intrafamiliar (todo queda en familia y se echa la culpa “a la violencia masculina/machista”, es decir, a los trabajadores varones) y le pasa desapercibido que se produzcan más de 1500 muertos durante el año en accidentes laborales o en accidentes de tráfico, en los que también mayoritariamente fallecen hombres. Por idénticos motivos, nadie habla de los más de más de 500 hombres separados que se suicidan anualmente en España tras el divorcio.
Se desactiva el conflicto social, para evitar que las grandes empresas salgan perjudicadas; se divide a los trabajadores, creando un ambiente contencioso entre sexos; se acaba con la familia nuclear para pasar a unidades minifamiliares atomizadas en las que todos son consumidores individuales (dando entrada a consumidores adolescentes y niños. Negocio redondo.
Por otra parte, se crea una sociedad donde otras creencias, como la religión, tienen menos margen de maniobra, y donde el capitalismo puro y duro campa a sus anchas, sin cortapisas ni “peros” morales.
La alianza capitalismo- feminismo; aparte del importante efecto de desviar las metas y preocupaciones de progreso hacia las luchas de género (en un mismo país la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres puede ser, por ejemplo, de 1 a 60; y entre mujeres y hombres de 1 a 1,3 y sin embargo, la machacona publicidad del feminazismo ha logrado que haya una mucho mayor preocupación social por disminuir esta última)
Otro asunto especialmente importante, es que las mujeres suelen ser más conservadoras y más “pasivas” políticamente que los hombres. Otorgándoseles más derechos y, sobre todo privando de ellos a los hombres, necesariamente aumenta la desmovilización social y el conservadurismo político (que no hay que confundir con “conservadurismo sexual”)
Por otro lado, las iniciativas de todo tipo, encaminadas a destruir lo que siempre se ha llamado “la familia”, fomentando el divorcio, familias “monoparentales”, uniones homosexuales, etc. origina una mayor descohesión social y una sociedad muchísimo más fácil de manipular. Se está creando una sociedad acéfala…
Estamos hablando de una política consistente en buscar “un problema” –lo haya o no, eso es lo de menos-, “encontrarlo” a fin de aplicar lo que les interese a determinados políticos, diagnosticar erróneamente, decretar soluciones duras e injustas y luego aplicarlas a medias…
Es necesario mirar con lupa las consecuencias de la progresiva implantación de las políticas “de género” en el mundo, es imprescindible denunciar la política de apartheid por razón de sexo, los intentos megalómanos de imponer y crear “el hombre (mujer) nuevo”,… teorías de semejante calibre siempre han producido enormes desastres.
(Este texto ha sido elaborado a partir de un amplio estudio de Eugenio Dorao)


http://euskalherriasozialista.blogspot.com.ar/2017/06/breve-borrador-para-el-debate-sobre-el.html
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Mensaje por IonaYakir el Vie Jul 21, 2017 7:45 am

Comparto un articulo sobre la ideologia de genero, que como bien señala el titulo del hilo, es de "clase", pero de clase capitalista burguesa. Si bien no estoy de acuerdo en todo lo que señala el texto, tiene aspectos de interés.


Geopolitica.ru escribió: LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO AL SERVICIO DEL DINERO

Está de moda denigrar y socavar los fundamentos de la familia, núcleo básico de nuestro tejido social.

En nombre del progreso y frente a una sociedad anestesiada, se implementa su destrucción. La llamada familia tradicional es el pilar de la civilización occidental y tiene como mandato la materialización fecunda y progresiva  inscripto en el "creced y multiplicaos" genésico e impulsado por el mismo instinto de supervivencia de la especie humana.

Así como la globalización económica implica marcos de deconstrucción de estructuras socio- económicas tradicionales y las particularidades culturales  con el objeto de imponer un consumidor universal sobre el modelo "homo economicus", el liberal-progresismo, siempre en función de lo que pretenden las élites de la Plutocracia Internacional, busca la destrucción de las estructuras familiares tradicionales en favor de un tipo modélico basado en el deseo individual y sin obstructores.

El soporte sintético y dinamizador de dicho proyecto globalista es la llamada ideología de género que, en nombre de la libertad, la igualdad y contra la discriminación, busca disolver gradualmente la diferenciación natural, biologista-genética y conciencial de la existencia  y funcionalidad positiva de los sexos masculinos y femeninos y la edificación de la familia matrizada en ellos.

En búsqueda de modificar lo natural  como modelo normativo y reemplazarla por la arbitrariedad del hombre y sus múltiples pasiones expresadas en "paradigmas", se conduce  con categorías semánticas y mecánicas propias de la ingeniería social, enfatizando lo sentimental para nublar o anular la lógica de la Verdad; situando  la  imagen y el discurso por sobre la Inteligencia.

Algunos de los propulsores de la totalitaria ideología de género son:

-Alfred Charles Kinsey, experto en entomatología, financiado por la fundación Rockefeller, publicó  entre 1948 y 1953 dos trabajos suyos que interrelacionados se conocen como el "Informe Kinsey".

En ellos pretende señalar como científico e inobjetable el concepto que  los niños son sexualmente activos desde el nacimiento, pudiendo tener relaciones sexuales a cualquier edad y que el incesto o relaciones entre niños y adultos no son malsanos. También enfatiza en que la bisexualidad es la "orientación sexual normal para las personas normales y sin inhibiciones. Las personas somos básicamente  pansexuales".

Constituyendo la heterosexualidad como "anormal y producto de inhibiciones culturales y de condicionamientos sociales."

Paul  Gebhard, integrante del equipo colaborativo de Kinsey, admitió que las conclusiones patológicas de Alfred eran resultantes de los estudios realizados con errores metodológicos y con voluntad dirigida a lograr datos conceptuales desprovistos de la realidad objetiva ("El 55 por ciento eran presos. No teníamos bastante personas de fuera de la prisión para hacer la comparación, pero -Kinsey- no comparó, simplemente tomó la muestra de presos que tenía y la uso junto con la muestra de personas con educación por debajo de la Universidad”1.

Gebhard también debió reconocer que para dicho estudio se contó con la ayuda de pedófilos.2

-Judith Butler, es otra  referente de  la  ideología de género radical. Es becada y sostenida por fundaciones capitalistas tales como Guggenheim, Rockefeller y Ford.

Feminista incorregible, Butler en su  libro base "El Género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad", publicado por primera vez  en 1990, consideró al sexo como social y no natural, señalando que la antropología no marcó ninguna diferenciación al respecto.

Para Butler y todos los devotos de la ideología de género la sexualidad es una construcción sexual  perfomativa y, por lo tanto, puede ser deconstruida y transgredida de manera indefinida.

Entonces, hoy un niño puede elegir tener el "género femenino" y,  con el paso del tiempo, puede optar por “operarse” para parecerse más –siempre exteriormente-  al sexo femenino  y si ello no le llegara a satisfacer, podría posteriormente cambiarse de “género”  las veces que su capricho, vanidad y patología lo requieran...y su capacidad de dinero lo permita, claro está.

Porque en esta trama dañina para la humanidad,  aparte de personas que quieren dejar de ser hombres y mujeres naturales; más allá de ideólogos e ideologizados y de globalistas que buscan enseñorearse absolutamente en el mundo, están los que recaudan fortunas para agregarles a sus clientes lo que su "satisfacción de género" precisa.

Por ejemplo, y según diversas fuentes serias,  la  intervención quirúrgica de modificación de “sexo” facturaría anualmente en el mundo un poco más de 557.000.000 de dólares, sin contar el costo de los  tratamientos  hormonales y las drogas antes y después de la operación.

Asimismo, según Reaserch and Markets,  los ingresos de la industria de inseminación artificial  fue de  15.5 mil millones de dólares en 2010 y, muy probablemente, en 2017 las ganancias llegarían a 19.2 mil millones de dólares.

En suma, la mentada ideología de género no es más que un caballo de Troya para confundir, engañar y dañar a los seres humanos; subvertir y debilitar las comunidades históricas y  querer anular el orden natural para  lograr el objetivo de supremacismo  del Imperialismo Internacional del Dinero.

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1-Paul H. Gebhard  and Alan B. Johnson: The Kinsey Data: Marginal Tabulations of the 1938-1963 Interviews Conducted by the Institute for Sex Research.  Indiana University Press (May 22, 1998)
2-Judith Reisman, Sexual Sabotage: How One Mad Scientist Unleashed a Plague of Corruption and Contagion on America. WND Books; 1 edition (July 20, 2010).
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Mensaje por ajuan el Vie Jul 21, 2017 4:12 pm

Es de clase...si lo defiende la burguesía pero burguesa. No existe el no clase como creen los ingenuos.


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Mensaje por IonaYakir el Vie Jul 21, 2017 7:41 pm

Obviamente como todo tiene carácter de clase. El feminismo moderno, a pesar de estar apoyado por ciertos sectores progresistas y de izquierda, su financista e ideologo es el imperialismo, al servir como negocio lucrativo y de ingenieria social, al fortalecer las instituciones burguesas, al ampliar el sistema punitivo del estado burgues, al debilitar a las organizaciones combativas, al criminalizar a los hombres de la clase obrera y al dividir al pueblo, es de caracter burgues, por más que algunos no se quieran complicar la vida estudiando este auge reaccionario.


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