Reflexiones para un debate sobre la sexualidad (Sociedad, Sexualidad, Akelarre) - Sagra López Losada - año 1998

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RioLena
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Reflexiones para un debate sobre la sexualidad (Sociedad, Sexualidad, Akelarre) - Sagra López Losada - año 1998

Mensaje por RioLena el Jue Ene 12, 2017 10:20 pm

REFLEXIONES PARA UN DEBATE SOBRE LA SEXUALIDAD (Sociedad, Sexualidad, Akelarre)

texto de Sagra López Losada - publicado en la revista EZPALA en 1998

Los susurros arco-iris de nuestra piel....
Nuestras alas de mariposa...
El diamante de nuestro sexo... llámese clítoris o pene....
Las convulsiones sensitivas de nuestros sentidos....
El placer voluptuoso del abrazo....
El sol de nuestra entrañas.....
Las pulsiones colectivas del instinto....,



Ellas estructuran la geografía de nuestra sexualidad, hoy acartonada, distorsionada y castrada, por una cultura judeocristiana y por unos intereses de dominación y explotación capitalista y patriarcal. Pues nacer, nacemos como seres sexuados y es el modelo socio-cultural el que luego nos determina. Son aquellas instituciones como la familia, la escuela y la iglesia, las que junto a las imágenes y mensajes de los medios de comunicación nos moldean; ya que los seres humanos crecemos por imitación, saciando nuestra capacidad de observar, de repetir, y de curiosear.

Reich dixit: "son los intereses económicos y los intereses políticos, es decir, los intereses de las clases dominantes, los que utilizan la represión sexual en la infancia, en la juventud y en la edad adulta para lograr sus objetivos. La represión sexual fomenta el miedo, el temor, la inseguridad. La represión sexual produce individuos temerosos, acomplejados, dóciles y sumisos. Este sentimiento de culpabilidad y de inseguridad logra rebajar la conflictividad laboral y social, produciendo trabajadores sumisos que crean buenas plusvalías en las fábricas".

Sociedad

En consecuencia, necesitamos revolucionar la sociedad que alimenta y condiciona la sexualidad; anidando seres afectivamente equilibrados a través de la educación; desarrollando la autoestima y la creatividad; cincelando valores de nobleza, coraje, alegría, respeto, voluntad, igualdad, cooperación, solidaridad y libertad. Necesitamos abrir los horizontes del ser a la suave brisa del desarrollo de los sentidos, descubriendo el silencio sonoro del lenguaje de la naturaleza y afianzando sutilmente los entresijos de una nueva ética para nuestro pueblo.

Necesitamos con urgencia implantar por doquier, como se siembran las flores, las "guarderías familiares" , en las que los seres gestantes, junto con otros seres que aman "crear vida", desarrollen conjuntamente esta labor de ingeniería, tan importante, tan significativa y tan vital, para toda colectividad y comunidad.

Necesitamos avanzar, abrirnos paso instaurando formas de familia alternativas a la familia nuclear. Esa familia nuclear que reproduciendo la dependencia, la sumisión, la propiedad privada y la posesión, es cárcel de libertad y devoradora de vida. Ella no nos sirve para crear: autoestima, para profundizar la autodeterminación, para vivir la libertad, para desarrollar la creatividad, para impulsar la autonomía, y para forjar nuestra personalidad.

Por supuesto, necesitamos impulsar, crear y desarrollar nuevas formas de trabajo asentadas en la cooperación y en las mil modalidades de la autogestión, donde las personas se sientan útiles produciendo bienes necesarios para la sociedad y no produciendo objetos de consumo inútiles, que solo sirven para alimentar la alienación humana y satisfacer rastreros intereses económicos cimentados en la explotación. Tampoco podríamos olvidarnos del stress absurdo y del ritmo de trabajo embrutecedor, que impiden que la atracción y el deseo puedan asomar distendidos al verdor placentero del encuentro erótico y amoroso entre los seres.

Sexualidad

He retenido entre mis tesoros la afirmación de la antropóloga nicaragüense Milagros Palma, que con la denominación "y el hombre creo a la mujer" afirma que tanto la feminidad, como la masculinidad son construcciones culturales. Y he saboreado con placer, en el interesante libro de Luis Alberdin de reciente publicación: Sexulapikoa. Hacia la sexualidad del siglo XXI, las investigaciones de la antropóloga Margaret Mead, realizadas sobre la vida de tres tribus diferentes de Nueva Guinea: los Arapesh, los Mundugumor y los Tchambuli.

En sus conclusiones Margaret observa que: "Hombres y mujeres Arapesh son cooperativos, pacíficos, afectuosos, maternales. Hombres y mujeres Mundugumor son violentos, agresivos, posesivos y dominantes. Por su parte entre los Tchambuli encontramos un reparto de roles entre hombres y mujeres, pero es un reparto que a su vez contrasta con la cultura occidental, mientras las mujeres son las que controlan y dirigen la vida social y económica, -y hasta la sexual- los hombres ocupan una posición subordinada...." . Si damos validez a las conclusiones de esta investigación tendríamos que concluir que todo es fruto de las costumbres, normas y distribución de roles; que en función de los lugares y las culturas, cambian los roles sexuales y los estatus de las personas.

Acercándonos a la arena de nuestra cotidianidad y hablando de nosotras y nosotros, añado, para reflexionar distendidamente, que hay una colonización de la sexualidad de la mujer, dentro de un modelo sexual de identidad masculina. Y que en la danza sexual, todas las personas somos actoras con gustos diferentes (homosexual, heterosexual, lésbico, y otros), donde la sexualidad diversa, multiforme y variopinta, se viste con su manto mas multicolor.

Akelarre

Y para concluir en el akelarre ritual de nuestros ancestros, invitaremos a Freud, bajo la mirada atenta de la luna, para que públicamente desmienta toda su teoría misógina sobre la sexualidad de las mujeres, que históricamente tanto nos ha dañado. Y en la fiesta sagrada desterraremos de nuestras estructuras sociales la monogamia, la propiedad privada de los seres y de las cosas, el autoritarismo, el sexismo, la moral judeo-cristiana, y todas las películas, libros y revistas pornográficas, que hagan apología de la agresión, de la muerte y de la violación. Para que florezcan las relaciones libres entre las personas; para que las relaciones sexuales signifiquen: goce, comunicación, alegría, risa, regalo... (y por qué no, para quien quiera, la profundización de la sabiduría tántrica), cincelando el nacimiento de la nueva sociedad, unida a Amalur, la matria de nuestras entrañas colectivas. Tierra de solidaridad, sociedad de equidad, generadora de libertad y felicidad.

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