Análisis de la situación política internacional: relaciones geoeconómicas, geopolíticas y geoestratéticas en el seno del imperialismo - texto de Ignacio Abarca, de Izquierda Guevarista de Chile

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RioLena
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Análisis de la situación política internacional: relaciones geoeconómicas, geopolíticas y geoestratéticas en el seno del imperialismo - texto de Ignacio Abarca, de Izquierda Guevarista de Chile

Mensaje por RioLena el Jue Ene 05, 2017 10:12 am

Análisis de la situación política internacional: relaciones geoeconómicas, geopolíticas y geoestratéticas en el seno del imperialismo

texto de Ignacio Abarca, de Izquierda Guevarista de Chile

Yo lo he descargado (son 4 páginas en formato pdf) desde el enlace:

https://es.scribd.com/document/329155610/Analisis-de-situacion-politica-internacional-Relaciones-geoeconomicas-geopoliticas-y-geoestrategicas-en-el-seno-del-imperialismo

lo que no sé es si es de libre descarga o hay que tener cuenta en Scribd. A mal dadas se puede leer en el blog Cuestionatelotodo, de José Luis Forneo, en donde también hay link de descarga:

http://cuestionatelotodo.blogspot.com.es/2017/01/analisis-de-la-situacion-politica.html


En el blog Cuestionatelo todo se hace la siguiente presentación del texto de Ignacio Abarca:

Ignacio Abarca publicó a finales del pasado año un artículo en la Revista Nuestra América en el que hacía un ilustrativo y certero análisis de la situación política internacional tras el final del mundo unipolar impuesto, en torno a Estados Unidos, tras el la destrucción por la Unión Soviética en los años 90 y la llegada de China a ser la primera potencia capitalista mundial y la vuelta de Rusia a los primeros eslabones de la cadena capitalista, expresión leninista del imperialismo en el mundo global, en los últimos años.

El autor, en un alabable ejercicio de síntesis, afirma que "en la presente fase del imperialismo se visibiliza la constitución, en su seno y al alero de las directrices imperialistas, de dos grandes bloques: por un lado el “imperialismo ruso-chino” o “imperialismo oriental” conducido por Rusia y China", citando después los paises subordinados o asociados a ellos, y por el otro, "se conforma el “imperialismo yanqui” o “imperialismo occidental”, conducido por los Estados Unidos de América –EEUU- y la Unión Europea –UE-, principalmente Alemania, Francia y Gran Bretaña, y sus socios funcionales". Todo ello sin obviar, lógicamente, las diferencias aparentes entre ambos, como la mayor agresividad del bloque así autodenominado "Occidental".

Después de analizar el proceso por el cual se produce el surgimiento de los nuevos polos imperialistas, concluye que "el mapa que nos queda es el de una economía capitalista de carácter “multipolar”, con diversos polos de agrupamiento monopólico y condiciones marcadas para una relación de competencia inter-imperialista que pudiera derivar en pugnas de naturaleza política e inclusive militar". Pero, y esto es para él clave, no está en juego ni puesto en cuestión por ninguna de las partes el fundamento capitalista del modo de producción en su conjunto, que era, como ya dejaron claro Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, el punto esencial que ha de determinar el apoyo de los comunistas:

"Resumiendo: los comunistas apoyan en todas partes, como se ve, cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante. En todos estos movimientos se ponen de relieve el régimen de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos progresiva que revista, como la cuestión fundamental que se ventila".

Como señala Abarca, como la clave de su artículo, en el actual conflicto interimperialista en ciernes, "no está en juego ni en cuestión por ninguna de las partes el fundamento capitalista del modo de producción en su conjunto ". Es decir, el capitalismo, la explotación del hombre por el hombre, la dominación de la clase capitalista sobre los trabajadores, no se pone en cuestión por ninguno de los polos imperialistas que se enfrentan.

Así que, para unos y para otros, "la idea del capitalismo como único proyecto posible de mundo, sea éste deseable o no deseable, perfectible o no perfectible, permanece relativamente incuestionada, es decir, hegemónica". Se trata de algo evidente, puesto que el régimen de propiedad no se intenta cambiar ni por parte de EEUU y sus aliados, como tampoco por la Rusia actual, dominada precisamente por aquellos que dieron la puntilla a lo que quedaba de Socialismo en la URSS y protagonizaron el proceso de "reapropiación" de la inmensa riqueza producida por los trabajadores (es decir, del robo de la riqueza colectiva metiéndosela en bolsillos privados) y, por supuesto, ni mucho menos por la que es hoy ya la primera potencia capitalista del mundo, China,

Por último, y como particularidad del conflicto actual el autor muestra que  los dos grandes bloques imperialistas procuran "no agredirse directamente (....) sino por el contrario, suelen colaborar mutuamente para seguir andando las ruedas del capitalismo" (poniendo algunos interesantes ejemplos para demostrarlo, como el del interés de China para que el capitalismo occidental siguiera en forma para poder seguir vendiendo sus productos). En realidad, los campos de combate hoy se ubican en territorios lejanos, donde se dirimen las luchas por los recursos, el control estratégico o, como en Ucrania o Siria, los enfrentamientos militares directos o indirectos. No obstante, esta situación es, probablemente momentánea, pues el capitalismo lleva inevitablemente a la guerra de saqueo y explotación y, a falta de recursos, el enfrentamiento con el vecino o la potencia imperialista en competencia es inevitable tarde o temprano (de esto Lenin también da buena cuenta en su magistral obra Imperialismo, fase final del capitalismo).

Precisamente, y para concluir su artículo, Abarca recuerda algo que ya demostrara Lenin hace precisamente 100 años (este año se cumple también el Centenario de su publicación), en su Imperialismo, fase final del capitalismo, tan olvidado y poco leído y estudiado hoy día por muchos que se dicen comunistas: el capitalismo conforma en su fase final globalizada una cadena imperialista de estados cuyos eslabones ejercen su papel de explotación-dominación dependiendo de su relación con los eslabones superiores-inferiores; apoyar a un eslabón o a otro es ajeno al marxismo, pues ninguno de ellos defiende un régimen de propiedad diferente, algo que solo es posible construir a través de una dictadura del proletariado para erradicar a la clase burguesa y a su ideología hegemónica.

Es decir, lo que está pasando, de lo que se trata, en definitiva, es de "una ofensiva de la burguesía internacional sobre el proletariado internacional, una ofensiva del capital financiero –monopólico- contra el trabajo". Por ende, lo que ha de importar a los comunistas es que "Atravesamos una fase de ofensiva generalizada del capital sobre el trabajo", y lo que toca, con urgencia, es organizar, por lo tanto, nuestra contraofensiva.

Se trata, pues, de un artículo de lectura muy recomendable, principalmente debido al caos ideológico que cunde en el movimiento comunista hoy en día, lo que hace que sea necesario, como hace el autor, resumir y sintetizar la obvia situación del conflicto inter-imperialista actual y, desde la perspectiva marxista-leninista, tan poco estudiada y respetada actualmente incluso por los que se autodenominan asi, reflexionar sobre cual es su principal naturaleza, qué es lo que, como nos explicaban ya Marx y Engels en el Manifiesto,  realmente nos atañe a los trabajadores y a los comunistas.

Es decir, se trata de entender el significado de la situación actual en el marco de los parámetros de la lucha que mueve la historia, la lucha de clases, su sentido en el combate por un mundo sin explotación del hombre por el hombre, y la necesidad de separar la paja del grano a través del filtro del régimen de propiedad existente, teniendo en cuenta siempre nuestro objetivo principal de derrocar a la burguesía y destruir el capitalismo, para lo cual, inevitablemente, solo hay un camino, lejano al de las conciliaciones, coqueteos o reformas con los enemigos de clase de dentro y de fuera: la dictadura del proletariado.

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