[Movimiento por la Reconstitución] Línea Proletaria nº0 - ¡Viva el 50º aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

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Joseph Dietzgen
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[Movimiento por la Reconstitución] Línea Proletaria nº0 - ¡Viva el 50º aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

Mensaje por Joseph Dietzgen el Mar Dic 27, 2016 1:23 am

Ha aparecido hoy en la web de Línea Proletaria el número inaugural de la revista homónima, nuevo órgano ideológico y político del Movimiento por la Reconstitución. Para acceder al índice interactivo del número se puede pinchar aquí. Para descargar en PDF, aquí o en la imagen.


Contenidos:

-Editorial
-En la encrucijada de la historia: la Gran Revolución Cultural Proletaria y el sujeto revolucionario
-¿Errores de aplicación o “errores” de base en la conducción de la GRCP? (CCT)
-La bancarrota del revisionismo y las tareas de los comunistas  
-Ante la nueva farsa electoral del 26-J: ¡Boicot!
-Ante el Centenario de la Insurrección irlandesa de 1916. El movimiento nacional irlandés en la perspectiva de la Revolución Socialista Mundial

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Joseph Dietzgen
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Re: [Movimiento por la Reconstitución] Línea Proletaria nº0 - ¡Viva el 50º aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

Mensaje por Joseph Dietzgen el Vie Dic 30, 2016 10:21 am

Adjunto también el Editorial de la revista, que sin duda ayudará a los interesados a comprender la significación e importancia de este nuevo órgano del Movimiento por la Reconstitución:

Comité por la Reconstitución escribió:

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Éstos son, con toda seguridad, los tres interrogantes fundamentales que toda subjetividad con determinado grado de conciencia de sí misma se plantea interiormente en cierto momento de su desarrollo. Son tres preguntas que se dirigen directamente a la búsqueda de aquello que, desde una perspectiva dialéctica, constituye la esencia de la totalidad de lo real, de la materia; tres cuestiones interpenetradas que se refieren, en definitiva, a una única determinación: el devenir.

No obstante, concretando el sentido de esta tríada interrogativa, la invocamos en el presente Editorial por una sencilla razón: damos por hecho que son preguntas que, formuladas en tercera persona y respecto a nosotros (¿quiénes son?; ¿de dónde vienen?; ¿adónde van?), han rondado o rondan –por mucho que nosotros tengamos meridianamente claras las respuestas– las mentes más inquietas de entre los proletarios de vanguardia. Son inquisiciones perfectamente justas y legítimas, sobre todo en la medida en que Línea Proletaria apareció súbitamente, sin previo aviso y sin haberse presentado formalmente ante el Movimiento Comunista del Estado español. Sea como fuere, para los lectores avezados seguramente no constituyamos ningún misterio inextricable. Los indicios, las pistas y los rastros dejados atrás permiten intuir, a aquél que esté atento, las respuestas a los interrogantes aquí referidos. Además, como sucede en toda realidad en movimiento –ése y no otro es el sentido del devenir al que apelábamos más arriba–, su núcleo racional es la contradicción entre sus aspectos opuestos. En nuestro caso, por tanto, de las tres dudas razonables planteadas sólo dos tienen verdadera relevancia inmediata. Quiénes somos es algo que, por lo tanto, además de secundario en su interpretación empírica, sólo puede ser respondido atendiendo a ese movimiento que nos constituye: lo que resulta aquí determinante es, en primera instancia, qué hemos dejado atrás y qué nos proponemos alcanzar en el futuro; cuál es nuestra aún humilde hoja de servicios a la revolución y cuál nuestra vocación consciente y declarada.

Habiendo anotado ya estos aspectos preliminares –que creemos ayudarán al lector a situarse y situar convenientemente la revista que ahora tiene entre sus manos–, nos referiremos brevemente a ese pasado inmediato que, en su desenvolvimiento y revolucionarización consciente, nos ha permitido llegar a la presente situación política por la que atraviesa el Movimiento por la Reconstitución. Cualquier camarada o compañero que haya seguido durante los últimos años el discurrir de la Línea de Reconstitución (LR) –o que, en su defecto, haya estudiado posteriormente nuestras pretéritas publicaciones de referencia– encontrará inscrita en rojos caracteres una consiga que gana actualidad con el transcurso de los días: ¡Construir un referente de la vanguardia marxista-leninista!, era el grito de guerra enarbolado con decisión ya por el año 2013. Era, sin lugar a dudas, toda una declaración de intenciones; la enunciación de un objetivo que perseguir en un momento en el que se vislumbraba, por fin, su imponente pero difusa silueta distante en el horizonte. Si, como venimos diciendo, la lucha de dos líneas es el verdadero motor que dinamiza el desarrollo de la vanguardia revolucionaria, esta meta desempeñaba –¡y desempeña aún!– el papel de checkpoint por el que es menester cruzar en el arduo camino de la Reconstitución. No obstante, como ya hemos señalado puntualmente en otros lugares, esta consigna erigida como un faro en 2013 encontró rápidamente a nuevas masas que guiar, elevar y transformar: en 2014 comienzan a eclosionar más brotes rojos –inspirados sin duda por las organizaciones clásicas de la Línea y los grupos ya surgidos en 2010 y 2012–, en forma de círculos de vanguardia que rompen con el revisionismo; en 2015 todos estos destacamentos crecen y se acercan mutuamente, estrechando sus lazos ideológicos a través de la lucha y coordinando su actividad política. Hay que observar, sin embargo, que la coordinación es –por definición– el acompasamiento del quehacer autónomo de entidades externas por principio. No es otra cosa que la armonización de elementos independientes, la concertación de lo diverso. El año 2015 representó, a fin de cuentas, el auge de una voluntad unitaria, de un contenido esencialmente unívoco bajo la primitiva forma de la dispersión en círculos mayormente locales. Y no hablamos aquí de un problema organizativo –eslabón final de cualquier proceso de unificación–, sino principalmente de uno de naturaleza política. Pues, como quedó claro por lo menos desde la publicación del ¿Qué hacer? de Lenin, los círculos tienden inercialmente a su autorreproducción, al estilo de trabajo artesanal y, como consecuencia de ello, a la elaboración de “planes” políticos fundamentalmente empiristas, cuya base experiencial se suele reducir a las estrechas vivencias del propio círculo y su reducido radio de acción. Esta circunstancia, naturalmente, acostumbra a derivar en masismo, la primera parada en la línea del empirismo político[1]. Así las cosas, la mencionada coordinación supone un momento de transición, una mediación –tan necesaria como, en su momento, los mismos círculos– hacia un tipo de actividad más elevada y centralizada, que neutralice y termine suprimiendo las pulsiones localistas para substituirlas por la concepción cabal de una táctica-Plan –el Plan de Reconstitución– aplicada concretamente en función del grado de desarrollo de la vanguardia marxista-leninista y el contexto particular la lucha de clases. Estamos seguros de que nuestros colaboradores, simpatizantes y amigos en general –¡por no hablar de nuestros adversarios y enemigos!– han podido encontrar, en la sucesión de nuestras últimas publicaciones y acciones, numerosas manifestaciones de este feliz proceso. A nadie se le debería escapar que, precisamente en 2015, el joven Movimiento por la Reconstitución lanzaba, orgulloso pero consciente de su inmadurez, comunicados unitarios firmados por todas las organizaciones que, por ese entonces, componían nuestro Movimiento. En otras palabras: todos los destacamentos se coordinaban para exponer ante la vanguardia y el conjunto de la clase la misma propaganda y la misma agitación, es decir, el mismo discurso ideológico y político. Pero ya entrado el año 2016 podemos percibir algunos cambios sustanciales y de importancia notoria. El Primero de Mayo, señalado día del proletariado internacional, hacen acto de presencia dos novedades que trastocan por completo la forma que presenta la Línea de Reconstitución: aparece –auspiciado y promocionado por la práctica totalidad de aquellos viejos círculos– el sitio web de Línea Proletaria y, además, se reparte a lo largo y ancho de las fronteras del Estado la misma octavilla firmada por el Comité por la Reconstitución, y no ya por la suma de los destacamentos de vanguardia adheridos a la LR. Estos pequeños pero significativos hitos marcan, así como 2014 y 2015 están jalonados por conquistas aún menores pero también importantes, el cambio material que este agónico año –y no sólo porque esté terminando; obsérvense los movimientos tectónicos en la lucha de clases interburguesa que vaticinan el seísmo venidero– representa frente a los anteriores: de la coordinación política de antaño transitamos hacia la completa unidad política. Esta circunstancia –que al lector despistado o al adversario malicioso le parecerá un mero cambio de palabras– expresa toda una diferencia de contenido en las relaciones internas de la vanguardia marxista-leninista, además de prefigurar la dirección de su deseable desenvolvimiento ulterior. Por lo tanto, no concebimos mejor forma de cerrar el presente curso –en el que se cumple el centenario de la Insurrección de Pascua, el cincuentenario de la Gran Revolución Cultural Proletaria y (¿por qué no reivindicarlo con orgullo?) el vigésimo aniversario de la publicación de la Tesis de Reconstitución por parte del Partido Comunista Revolucionario– que lanzando el primer número (0) del nuevo órgano ideológico y político del Movimiento por la Reconstitución: Línea Proletaria.

Hasta aquí, creemos haber dejado suficientemente clara la respuesta al primero de los interrogantes que abrían el presente Editorial. Si a alguien todavía le costaba desentrañar de dónde venimos, de ahora en adelante no podrá alegar ignorancia a este respecto. Se empieza a dejar sentir también, aunque sólo sea por alusiones y por las implicaciones de nuestras palabras, quiénes somos. Pero esta identidad nuestra hoy vigente –en la medida en que, como hemos dicho antes, sólo puede ser definida en la interrelación de nuestra particular historia escrita y nuestro porvenir proyectado, de la misma manera que el presente sólo es el efímero e inasible punto de encuentro entre el pasado y el futuro– quedaría mutilada e incompleta si no aclaramos su destino último. El marxismo de nuestros días, cuyo radio de acción es aún sólo la vanguardia, adoptó la forma de Línea (es decir, de dirección trazada) y, después, de Movimiento (esto es, de avance en esa dirección). Pero precisamente por ser movimiento es también transición entre entre estadios[2]. Parece claro que, a este respecto, el punto de partida han sido los viejos círculos de vanguardia mas, ¿cuál es su punto de llegada? Es decir: ¿Adónde vamos? Aquí es donde cobra sentido nuestra referencia a aquella justa consigna enarbolada allá por 2013. Todo el sendero que aquí hemos reconstruido no constituye sino el periplo que era necesario recorrer entre el momento en que esa necesidad es sentida por lo más granado de la vanguardia teórica, su polo marxista-leninista, y las condiciones imprescindibles para su consecución. No obstante, ¿concluye aquí, con esta nueva publicación de que se ha dotado nuestro Movimiento, el camino hacia ese referente de la vanguardia marxista-leninista que nos hemos propuesto construir? Nuestra respuesta a este interrogante debe ser negativa. Y es que, como también nos enseña la experiencia del marxismo ruso (concretamente en las patadas que daba un bolchevismo a punto de nacer de las entrañas del viejo iskrismo), ese periódico para toda Rusia del que nos hablaba Lenin a inicios del siglo XX no fue ni podía ser el punto final de la organización de los marxistas sino, en todo caso, el hito primero y principal, seguramente el decisivo, que venía a hacer las veces de palanca con la que elevar a los revolucionarios a la posición de su vanguardia a la vez que abría las puertas, hasta ahora selladas, de una unidad que, desde la base de la definición ideológica y la actividad política común, trascienda y corporice sus márgenes. Ése y no otro es el verdadero sentido leninista del periódico estatal como educador y organizador colectivo, como magma en el cual fundir las materias primas que después deben ser forjadas en una única y afilada espada.

Esa espada no es otra que el referente de vanguardia en cuya construcción estamos inmersos. Disponemos ya de la estructura básica de la empuñadura –la ideología proletaria y sus principios irrenunciables– y hemos reunido los metales necesarios para producir la aleación revolucionaria que nuestra clase necesita en la presente fase de la revolución. Pero ahora nos toca demostrar si estamos a la altura de las necesidades del momento; si hemos atesorado la experiencia necesaria para afrontar esta importante tarea con garantías de éxito; y si, a fin de cuentas, hemos sabido pertrechar nuestras conciencias con la destreza necesaria para que esa espada cumpla convenientemente con el propósito para el que fue pergeñada. Ni el futuro ni la victoria están escritos. Pero evitar el fracaso depende en última instancia sólo de nosotros. Hoy ponemos una humilde piedra más en el largo sendero que nos separa de nuestro objetivo. Está más cerca que ayer pero más lejos que mañana. Es nuestra responsabilidad no detenernos ni, tampoco, dar pasos en falso. No hemos dado sino una pequeña zancada más que viene a sumarse a las ya recorridas, pero hemos asumido con admirable empaque el compromiso que supone encarar el sendero de la emancipación. ¿Seremos capaces de llevarlo hasta sus últimas consecuencias?

Comité por la Reconstitución
Diciembre de 2016

    Fecha y hora actual: Vie Nov 17, 2017 8:33 pm