Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

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    Jordi de Terrassa
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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Jordi de Terrassa el Miér Oct 26, 2016 3:12 pm

    ArgentoRojo escribió:Me refiero a que ningún socialismo de Estado pudo, al menos mantenerlo en un tiempo muy prolongado, hacer que los trabajadores asimilen propiedad del Estado = propiedad de los trabajadores (o "el pueblo").

    ¿Será esta cuestión clave en el asunto de los incentivos para que empresas no-capitalistas tengan la "zanahoria" adelante para innovar, etc?
    Apreciado ArgentoRojo;

    Se puede engañar a unos pocos durante mucho tiempo, se puede engañar a muchos durante poco tiempo, pero es imposible engañar a todos durante todo el tiempo. Los trabajadores no pueden asimilar la ecuación que usted plantea porque en falsa. La propiedad de los medios de producción por parte del estado no implica la propiedad de los trabajadores, es más implica que los trabajadores no son los propietarios de los medios de producción, son proletarios que venden su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producción; la burguesía de estado.
    Friedrich Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico:
    Es esta rebelión de las fuerzas de producción cada vez más imponentes, contra su calidad de capital, esta necesidad cada vez más imperiosa de que se reconozca su carácter social, la que obliga a la propia clase capitalista a tratarlas cada vez más abiertamente como fuerzas productivas sociales, en el grado en que ello es posible dentro de las relaciones capitalistas. Lo mismo los períodos de alta presión industrial, con su desmedida expansión del crédito, que el crac mismo, con el desmoronamiento de grandes empresas capitalistas, impulsan esa forma de socialización de grandes masas de medios de producción con que nos encontramos en las diversas categorías de sociedades anónimas. Algunos de estos medios de producción y de comunicación son ya de por sí tan gigantescos, que excluyen, como ocurre con los ferrocarriles, toda otra forma de explotación capitalista. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, ya no basta tampoco esta forma; los grandes productores nacionales de una rama industrial se unen para formar un trust, una agrupación encaminada a regular la producción; determinan la cantidad total que ha de producirse, se la reparten entre ellos e imponen de este modo un precio de venta fijado de antemano. Pero, como estos trusts se desmoronan al sobrevenir la primera racha mala en los negocios, empujan con ello a una socialización todavía más concentrada; toda la rama industrial se convierte en una sola gran sociedad anónima, y la competencia interior cede el puesto al monopolio interior de esta única sociedad; así sucedió ya en 1890 con la producción inglesa de álcalis, que en la actualidad, después de fusionarse todas las cuarenta y ocho grandes fábricas del país, es explotada por una sola sociedad con dirección única y un capital de 120 millones de marcos.

    En los trusts, la libre concurrencia se trueca en monopolio y la producción sin plan de la sociedad capitalista capitula ante la producción planeada y organizada de la futura sociedad socialista a punto de sobrevenir. Claro está que, por el momento, en provecho y beneficio de los capitalistas. Pero aquí la explotación se hace tan patente, que tiene forzosamente que derrumbarse. Ningún pueblo toleraría una producción dirigida por los trusts, una explotación tan descarada de la colectividad por una pequeña cuadrilla de cortadores de cupones.

    De un modo o de otro, con o sin trusts, el representante oficial de la sociedad capitalista, el Estado, tiene que acabar haciéndose cargo del mando de la producción*. La necesidad a que responde esta transformación de ciertas empresas en propiedad del Estado empieza manifestándose en las grandes empresas de transportes y comunicaciones, tales como el correo, el telégrafo y los ferrocarriles.

    A la par que las crisis revelan la incapacidad de la burguesía para seguir rigiendo las fuerzas productivas modernas, la transformación de las grandes empresas de producción y transporte en sociedades anónimas, trusts y en propiedad del Estado demuestra que la burguesía no es ya indispensable para el desempeño de estas funciones. Hoy, las funciones sociales del capitalista corren todas a cargo de empleados a sueldo, y toda la actividad social de aquél se reduce a cobrar sus rentas, cortar sus cupones y jugar en la Bolsa, donde los capitalistas de toda clase se arrebatan unos a otros sus capitales. Y si antes el modo capitalista de producción desplazaba a los obreros, ahora desplaza también a los capitalistas, arrinconándolos, igual que a los obreros, entre la población sobrante; aunque por ahora todavía no en el ejército industrial de reserva. Pero las fuerzas productivas no pierden su condición de capital al convertirse en propiedad de las sociedades anónimas y de los trusts o en propiedad del Estado. Por lo que a las sociedades anónimas y a los trusts se refiere, es palpablemente claro. Por su parte, el Estado moderno no es tampoco más que una organización creada por la sociedad burguesa para defender las condiciones exteriores generales del modo capitalista de producción contra los atentados, tanto de los obreros como de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, es el Estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal. Y cuantas más fuerzas productivas asuma en propiedad, tanto más se convertirá en capitalista colectivo y tanta mayor cantidad de ciudadanos explotará. Los obreros siguen siendo obreros asalariados, proletarios. La relación capitalista, lejos de abolirse con estas medidas, se agudiza, llega al extremo, a la cúspide. Más, al llegar a la cúspide, se derrumba. La propiedad del Estado sobre las fuerzas productivas no es solución del conflicto, pero alberga ya en su seno el medio formal, el resorte para llegar a la solución.

    *Y digo que tiene que hacerse cargo, pues, la nacionalización sólo representará un progreso económico, un paso de avance hacia la conquista por la sociedad de todas las fuerzas productivas, aunque esta medida sea llevada a cabo por el Estado actual, cuando los medios de producción o de transporte se desborden ya realmente de los cauces directivos de una sociedad anónima, cuando, por tanto, la medida de la nacionalización sea ya económicamente inevitable. Pero recientemente, desde que Bismarck emprendió el camino de la nacionalización, ha surgido una especie de falso socialismo, que degenera alguna que otra vez en un tipo especial de socialismo, sumiso y servil, que en todo acto de nacionalización, hasta en los dictados por Bismarck, ve una medida socialista. Si la nacionalización de la industria del tabaco fuese socialismo, habría que incluir entre los fundadores del socialismo a Napoleón y a Metternich. Cuando el Estado belga, por razones políticas y financieras perfectamente vulgares, decidió construir por su cuenta las principales líneas férreas del país, o cuando Bismarck, sin que ninguna necesidad económica le impulsase a ello, nacionalizó las líneas más importantes de la red ferroviaria de Prusia, pura y simplemente para así poder manejarlas y aprovecharlas mejor en caso de guerra, para convertir al personal de ferrocarriles en ganado electoral sumiso al gobierno y, sobre todo, para procurarse una nueva fuente de ingresos sustraída a la fiscalización del Parlamento, todas estas medidas no tenían, ni directa ni indirectamente, ni consciente ni inconscientemente nada de socialistas. De otro modo, habría que clasificar también entre las instituciones socialistas a la Real Compañía de Comercio Marítimo, la Real Manufactura de Porcelanas, y hasta los sastres de compañía del ejército, sin olvidar la nacionalización de los prostíbulos propuesta muy en serio, allá por el año treinta y tantos, bajo Federico Guillermo III, por un hombre muy listo.
    http://marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/3.htm
    No sé si en Argentina existen empresas propiedad del estado, en España sí, pero los trabajadores de dichas empresas no son los propietarios de los medios de producción, ni del total del valor por ellos producido. Empresas estatales donde los trabajadores venden su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producción; la burguesía de estado.

    Los propietarios de los medios de producción y del valor producido no necesitan “zanahorias” para nada.

    ArgentoRojo escribió:Con GatoPardo discutíamos sobre un artículo de Lenin en 1890 donde criticaba el peligro de dotar a los trabajadores de la mentalidad del propietario vs. la mentalidad del proletario. Ahora, hay solución a esa contradicción propietario capitalista vs. proletario?  En general la solución se vió en resolver la contradicción, no aboliendo toda propiedad (que de facto podríamos asumir que es imposible) sino moviendo al propietario al Estado, asumiendo que éste representa al proletariado y por lo tanto equivaldría a que los proletarios sean los propietarios de los medios de producción.

    Naturalmente, en este esquema de socialismo de Estado, el proletariado sigue existiendo. El problema histórico es que no ha habido un ápice de tendencia hacia la "disolución del Estado" (y por lo tanto, del proletariado), sino al contrario la tendencia ha sido hacia la separación de la esfera "intereses del proletariado", "intereses estatales" o de "las empresas estatales".

    La historia parece contundente en que con este esquema siempre se ha terminado del mismo modo.
    Si en el “socialismo” de Estado, estimado ArgentoRojo, existe el proletariado, implica la existencia de la burguesía que compra la fuerza de trabajo del proletariado, ya que;
    Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista:
    Por burguesía se comprende a la clase de los capitalistas modernos, que son los propietarios de los medios de producción social y emplean trabajo asalariado. Por proletarios se comprende a la clase de los trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888)
    http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i1.htm#fn26
    Queda por definir quién es la burguesía, que compra la fuerza de trabajo al proletariado, en lo que usted denomina socialismo de Estado.

    Usted no se ha planteado que los comunistas no representan al proletariado, sino que tratan que desaparezca dicha clase social y, con su desaparición, la desaparición de todas las clases sociales, la lucha de clases y, como consecuencia, la necesidad del estado. Para ello, un paso imprescindible es que lo trabajadores sean los propietarios de los medios de producción y del valor que han producido. En la sociedad comunista no existe estado, sin embargo existen medios de producción y, en consecuencia, no son propiedad del estado.

    En el socialismo el estado como tal se disuelve, al extinguirse las clases sociales y desaparecer su razón de ser; un aparato de opresión y explotación de una clase o alianza de clases sobre las demás. Del mismo modo, la existencia de estado implica la existencia de clases sociales, de explotación y por lo tanto la inexistencia de socialismo. El socialismo no es un modo de producción, es el modo de producción comunista en su primera fase de desarrollo, donde no existen clases sociales, ya que los trabajadores son los propietarios de los medios de producción.

    En el socialismo los recursos naturales son propiedad colectiva de todos los trabajadores, teniendo en cuenta que los recursos naturales no incorporan trabajo de nadie, de lo contrario no serían recursos naturales, mientras que los medios de trabajo y los objetos de producción son propiedad colectiva de los trabajadores que los usan, única forma de garantizar la propiedad sobre el producto de su trabajo a los trabajadores, medios de trabajo que han comprado a los trabajadores que los han producido. Los trabajadores intercambian una cantidad de trabajo por una cantidad de trabajo idéntica, en este sentido no existe explotación, los trabajadores intercambian cantidades iguales de trabajo, nadie se apropia de trabajo ajeno. No obstante, en el socialismo, fase inferior de la sociedad comunista, donde el desarrollo de la productividad de la fuerza de trabajo, todavía, no ha alcanzado la capacidad de satisfacer las necesidades de todos los seres humanos, por lo que, en la distribución de los recursos producidos, pero todavía escasos, se da la lucha de clases. En la primera fase de la sociedad comunista impera el principio de “a cada cual según su trabajo”, esta forma de distribución es todavía derecho “clasista”, ya que se trata por igual a trabajadores que son desiguales, tanto en sus capacidades como en sus necesidades. Esta fase de la transformación comunista de la sociedad es inevitable salvo en la utópica mente de algunos anarquistas, donde es posible acostarse en el modo de producción capitalista y amanecer en el comunismo. Antes que se pueda hacer realidad la sociedad comunista en su fase superior, es inevitable atravesar diferentes fases, etapas, períodos y coyunturas de la lucha de clases, unas conocidas y otras son completamente desconocidas;
    Lenin en El estado y la revolución, capítulo V:
    En el fondo, cuando los sabios profesores, y tras ellos los filisteos, y tras ellos señores como los Tsereteli y los Chernov, hablan de utopías descabelladas, de las promesas demagógicas de los bolcheviques, de la imposibilidad de "implantar" el socialismo, se refieren precisamente a la etapa o fase superior del comunismo, que no sólo no ha prometido nadie, sino que nadie ha pensado en "implantar", pues, en general, no se puede "implantar".
    Y aquí llegamos a la cuestión de la diferencia científica existente entre el socialismo y el comunismo, cuestión a la que Engels aludió en el pasaje citado más arriba sobre la inexactitud de la denominación de "socialdemócrata". Políticamente, la diferencia entre la primera fase o fase inferior y la fase superior del comunismo llegará a ser, con el tiempo, probablemente enorme; pero hoy, bajo el capitalismo, sería ridículo hacer resaltar esta diferencia, que sólo tal vez algunos anarquistas pueden destacar en primer plano (si es que entre los anarquistas quedan todavía hombres que no han aprendido nada después de la conversión "plejanovista" de los Kropotkin, los Grave, los Cornelissen y otras "lumbreras" del anarquismo en socialchovinistas o en anarquistas de trincheras, como los ha calificado Gue, uno de los pocos anarquistas que no han perdido el honor y la conciencia)
    http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/hoja6.htm
    Hasta que la sociedad alcance el desarrollo de las fuerzas productivas que permita una superproducción de bienes materiales, y con ellos poder satisfacer todas las necesidades, si alguna vez se puede alcanzar esta productividad de la fuerza de trabajo, es imposible abolir el uso del dinero. De igual manera, mientras sea necesaria la división técnica del trabajo en la producción de valores de uso será necesario comerciar, en un mercado, con ellos. Algunos socialismos de subjetivismo utópico proponen que al cambiar el nombre del comercio y del dinero se cambia su naturaleza.

    Resulta cuanto menos curioso que la vanguardia de profesionales de la “revolución” no acaba de entender que en el socialismo deja de haber trabajadores asalariados, ya que en el socialismo los trabajadores dejan de estar privados de la propiedad sobre los medios de producción que usan, por lo que son dueños del producto de su trabajo, y no se ven en la necesidad de vender su fuerza de trabajo a cambio de salario alguno. Es decir, en el socialismo los trabajadores dejan de ser una mercancía que se compra y se vende. En el socialismo los trabajadores pasan a ser los propietarios de los valores de uso que producen, valores que intercambian por los valores de uso que no producen, de forma directa mediante el trueque o mediando otra mercancía, que adopta la forma de dinero. O lo que es lo mismo, en el socialismo los trabajadores comercian con mercancías, ya que no tienen la necesidad de convertirse ellos mismos en mercancía.

    Saludos.

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por MolotoK el Miér Oct 26, 2016 8:16 pm

    ArgentoRojo escribió:Jordi el tema que hablábamos con GatoPardo en otro hilo creo es esa cuestión de ¿cómo se hacen propietarios efectivos de los medios de producción?

    Me refiero a que ningún socialismo de Estado pudo, al menos mantenerlo en un tiempo muy prolongado, hacer que los trabajadores asimilen propiedad del Estado = propiedad de los trabajadores (o "el pueblo").

    ¿Será esta cuestión clave en el asunto de los incentivos para que empresas no-capitalistas tengan la "zanahoria" adelante para innovar, etc?

    Con GatoPardo discutíamos sobre un artículo de Lenin en 1890 donde criticaba el peligro de dotar a los trabajadores de la mentalidad del propietario vs. la mentalidad del proletario. Ahora, hay solución a esa contradicción propietario capitalista vs. proletario?  En general la solución se vió en resolver la contradicción, no aboliendo toda propiedad (que de facto podríamos asumir que es imposible) sino moviendo al propietario al Estado, asumiendo que éste representa al proletariado y por lo tanto equivaldría a que los proletarios sean los propietarios de los medios de producción.

    Naturalmente, en este esquema de socialismo de Estado, el proletariado sigue existiendo. El problema histórico es que no ha habido un ápice de tendencia hacia la "disolución del Estado" (y por lo tanto, del proletariado), sino al contrario la tendencia ha sido hacia la separación de la esfera "intereses del proletariado", "intereses estatales" o de "las empresas estatales".

    La historia parece contundente en que con este esquema siempre se ha terminado del mismo modo.

    Por eso le planteaba a GatoPardo, con mucha ignorancia de mi parte, lo asumo, si el control obrero, consigna trotskista por excelencia, en realidad sería algo sin relevancia en un esquema de progresiva estatización, dado que al fin y al cabo, quién hace de contralor efectivo es quién es propietario efectivo (puesto que para controlar de facto, se necesita poder, y ese poder es virtud del propietario). En este caso, el control obrero se disolvería al ejercer el control efectivo quién al fin y al cabo, decide, usufructúa, etc, el uso, distribución y administración del excedente (los funcionarios estatales).

    En fin, espero equivocarme en mucho y que continúe el debate. Porque a esta altura de mi vida tengo más preguntas que respuestas, como se ve.

    Un saludo a todos.

    Amigo ArgentoRojo, si los medios de producción son del estado o "del pueblo", los propietarios de esos medios de producción son los dirigentes de ese estado, los políticos. Sea el estado democrático o dictatorial. La razón es sencilla: ¿quién parte y reparte la riqueza producida por esos medios de producción del estado? ¿Los políticos o los trabajadores? Si la respuesta son los políticos, los trabajadores no son propietarios y además están siendo asalariados por los primeros, luego esos políticos están actuando como burgueses. Si la respuesta son los trabajadores, los políticos no son los propietarios.

    Cuando las personas viven con el sudor de los demás, sea por el trabajo asalariado, de los impuestos del estado, por la usura, etc; el pensamiento burgués de tipo "yo no trabajo, que trabajen para mí" brota como un virus. Da igual que el estado sea obrero y los orígenes de los políticos sean obreros, en el momento en que esos cargos políticos empiecen a vivir de los impuestos del estado (es decir, con el dinero de los demás), el pensamiento burgués empieza a revolotear en sus cabezas. La experiencia socialista del siglo XX nos dio esa lección; y dado que los cargos políticos son por ahora inevitables, ya que el estado no desaparece prohibiéndolo sino cuando las clases sociales desaparezcan, pues la única manera de evitar que el estado tienda a ser "burgués", es poniendo sólidos controles democráticos, y cuantos más haya mejor. ¿Entiende y comprende por qué nacionalizar empresas no es garantía de que los trabajadores dejen de estar explotados?

    El problema que detecto en este debate, es que al parecer unos entienden por "burgues" como aquel individuo que se lucra vendiendo productos en un mercado, y por lo tanto atacan al modelo de libre mercado porque "lucrarse" es algo maligno y destructivo. Pero un burgués no es eso, es aquel que vive con el sudor de otros; sea en el mercado, en el interior de un partido político, o en el seno de una familia. No hay nada de malo en lucrarse en un mercado si lo que vendes lo has hecho tú con tus medios de producción y con tu fuerza de trabajo. Cosa que ningún burgués hace en la sociedad.

    Mientras los trabajadores no sean propietarios reales (de verdad) de los medios de producción, y no puedan decidir qué hacer con los frutos de su trabajo, ningún trabajador tendrá ese incentivo o zanahoria como usted remarca. Con esto no estoy negando la planificación centralizada, porque hay sectores estratégicos en una sociedad donde no solo es más eficiente, sino que es inevitable aplicarla porque requiere controles democráticos. Lo que pasa es que elegir donde aplicamos un plan centralizado o un mercado libre es hacer política, y hacer política es más difícil que repetir hasta el hartazgo consignas vacías y agitar banderas de la hoz y el martillo. No lo digo por usted.

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Danko el Miér Oct 26, 2016 10:08 pm

    En otros hilos se debate sobre un tema similar al tratado aquí.

    En este hilo, el usuario Demófilo, actualmente desaparecido en combate, nos dice que la autogestión de las empresas por parte de los trabajadores, es una desviación revisionista. Los medios de producción deben ser propiedad del Estado socialista, según él, pues si el Estado es socialista y obrero, entonces los medios de producción nacionalizados son "del pueblo". En fin, todo un genio el chaval.  

    http://www.forocomunista.com/t9095-el-mito-de-la-autogestion-en-yugoeslavia

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Máquina el Jue Oct 27, 2016 7:00 pm

    Precisamente es un hilo sobre Yugoslavia, feliz coincidencia.

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por ArgentoRojo el Jue Oct 27, 2016 8:14 pm

    Máquina escribió:Precisamente es un hilo sobre Yugoslavia, feliz coincidencia.

    ¿Algún aporte además de esta genialidad del pensamiento?

    Danko
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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Danko el Vie Oct 28, 2016 12:46 am

    ArgentoRojo escribió:
    Máquina escribió:Precisamente es un hilo sobre Yugoslavia, feliz coincidencia.

    ¿Algún aporte además de esta genialidad del pensamiento?


    Pues la verdad, no mucho. En el citado hilo se resuelve ese asunto. Básicamente se llega a la conclusión de que el modelo de economía totalmente centralizada lleva al estancamiento económico.

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por ajuan el Vie Oct 28, 2016 6:05 am

    el modelo de economía totalmente centralizada lleva al estancamiento económico.
    Debatir posturas económicas no es tan fácil como poner un argumento en un foro sino que lleva análisis exhaustivos , fuentes inimaginables y hasta libros enteros. Por ahi llegamos a interesantes posturas e inicios de ellas pero de ahi a conclusiones finitas y absolutas para nada.


    ------------------------------
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    "Y comprendí de pronto que el devoto pueblo ruso no necesitaba ya sacerdotes que le ayudasen a impetrar el reino de los cielos.Este pueblo estaba construyendo en la Tierra un reino tan esplendoroso como no hay en ningun otro cielo,reino por el cual era una dicha morir..."

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Jordi de Terrassa el Vie Oct 28, 2016 1:05 pm

    Libre mercado y planificación económica
    Adam Smith en La Riqueza de las Naciones, libro IV, capítulo 1 escribió:En el estado primitivo y rudo de la sociedad, que precede a la acumulación de stock y a la apropiación de la tierra, la única circunstancia que puede servir de norma para el intercambio recíproco de diferentes objetos parece ser la proporción entre las distintas cantidades de trabajo que se necesitan para adquirirlos [...]. En ese estado de cosas el producto íntegro del trabajo pertenece al trabajo.
    http://www.marxists.org/espanol/smith_adam/1776/riqueza/index.htm
    Adam Smith en este párrafo describe la realidad del cálculo económico en el modo de producción de comunismo primitivo, de las primitivas sociedades de cazadores y recolectores, o de agricultura y ganadería de subsistencia. Dicho cálculo, sin la necesidad de dinero, consistía en la cantidad de trabajo (fuerza de trabajo) necesaria para producir un valor de cambio. El retroceso a un estadio pre científico que representa el neoliberalismo queda de manifiesto en la siguiente proposición de Ludwig von Mises;
    Ludwig von Mises en La acción humana, capítulo XII escribió:2 Los límites del cálculo económico
    Queda excluido del cálculo económico todo aquello que no cabe, por dinero, ni comprar ni vender.
    http://es.scribd.com/doc/63828744/Mises-Ludwing-Von-La-Accion-Humana-Tratado-de-Economia
    La afirmación que sólo el mercado y la función empresarial, es decir la búsqueda del máximo beneficio individual, producen conocimiento económico en particular o cualquier tipo de conocimiento en general, es una tesis filosófica idealista del subjetivismo marginal, que no se corresponde con la realidad objetiva. Sostener que un homo erecto, ser que no sabía contar, no comerciaba y desconocía el dinero, necesitó la función empresarial, es decir, hacer cálculos capitalistas sobre el beneficio monetario que obtendría para fabricar un hacha, es abandonar todo rigor científico y abrazar el mito como explicación de la realidad.

    Otro mito que difunden los ideólogos del capitalismo es la existencia del libre mercado en el modo de producción capitalista, olvidando que el llamado libre mercado fue impuesto a cañonazos por el Imperio Británico en el siglo XIX, siendo su intervención especialmente sangrienta en China con las Guerras del Opio, y en Paraguay con la Guerra de la Triple Alianza.

    El libre mercado solo es posible en una sociedad donde el estado no haya aparecido, o en una sociedad donde se haya extinguido. Porque solo en las sociedades sin estado es donde no existe un poder organizado que impida comerciar libremente a los trabajadores con el producto de su trabajo, tal como ocurre en las formaciones sociedades primitivas de cazadores recolectores, en las sociedades de agricultura y ganadería de subsistencia, o en la futura sociedad comunista. El libre mercado no es posible, en una formación social, donde no pueden participar en el mercado, libremente, todos los miembros que componen dicha sociedad. Esta ausencia de libertad es la existente en las formaciones sociales donde la fuerza de trabajo se ha convertido en una mercancía; un esclavo no puede comprar fuerza de trabajo ni tan siquiera vender la suya propia, esto se debe a la existencia del estado, que concede privilegios a unos y priva de propiedad sobre su propia fuerza de trabajo a otros, con el objetivo de recaudar impuestos y financiarse. De igual modo, en las formaciones sociales capitalistas, el estado, aparte de imponer tributos, concede privilegios a los capitalistas con la propiedad sobre los medios de producción, a señores feudales con la propiedad sobre los recursos naturales y a los usureros con la capacidad de crear dinero, e impone a los trabajadores asalariados la necesidad de alquilar su fuerza de trabajo para sobrevivir, al privarles de cualquier medio de subsistencia.
    Karl Marx en El Capital, tomo I:
    Es preciso reconocer que nuestro obrero sale del proceso de producción distinto de cómo entró. En el mercado se enfrentaba a otros poseedores de mercancías como poseedor de la mercancía "fuerza de trabajo": poseedor de mercancías contra poseedor de mercancías. El contrato por cual vendía al capitalista su fuerza de trabajo demostraba, negro sobre blanco, por así decirlo, que había dispuesto libremente de su persona. Cerrado el trato se descubre que el obrero no es "ningún agente libre", y que el tiempo de que disponía libremente para vender su fuerza de trabajo es el tiempo por el cual está obligado a venderla; que en realidad su vampiro no se desprende de él mientras quede por explotar un músculo, un tendón, una gota de sangre". Para "protegerse" contra la serpiente de sus tormentos, los obreros tienen que confederar sus cabezas e imponer como clase una ley estatal, una barrera social infranqueable que les impida a ellos mismos venderse junto a su descendencia, por medio de un contrato libre con el capital, para la muerte y la esclavitud. En lugar del pomposo catálogo de los "derechos humanos inalienables" hace ahora su aparición la modesta Magna Charta de una jornada laboral restringida por la ley, una carta magna que "pone en claro finalmente cuándo termina el tiempo que el obrero vende, y cuándo comienza el tiempo que le pertenece a sí mismo". ¡Quantum mutatus ab illo! [[exclamdown] Qué gran transformación!] "Una jornada laboral es imprecisa, puede ser larga o corta". ("An Essay on Trade and Commerce, Containing Observations on Taxation"…
    http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm
    Los ideólogos del capitalismo pasan por alto que el capitalismo es ante todo un régimen de producción. Régimen que necesita, previamente a la propia producción capitalista, por un lado, una acumulación previa de recursos naturales, medios de producción y bienes de consumo, en manos de unos y, por otro lado, que la fuerza de trabajo sea una mercancía, que el propietario del usufructo de la fuerza de trabajo sea el propio trabajador y que, dicho trabajador, no disponga de recursos naturales, medios de producción y bienes de consumo propios, para que “libremente” alquile su fuerza de trabajo en el mercado. El productor de la mercancía fuerza de trabajo es el estado, utilizando como medio para producir dicha mercancía el monopolio de la violencia, es decir, de las armas.

    Ludwig von Mises en Liberalismo escribió:Es imposible que en el socialismo pueda generarse la información práctica en forma de precios de mercado necesaria para posibilitar la división intelectual del conocimiento imprescindible en una sociedad moderna, conocimiento que sólo surge como consecuencia de la capacidad creativa de la acción humana o función empresarial
    http://es.scribd.com/doc/139199173/Ludwig-von-Mises-Liberalismo-pdf
    Una afirmación tautológica de Mises, que el anarco-capitalismo y algunos neoliberales hacen pasar por un descubrimiento científico, es; en el comunismo es imposible el cálculo económico capitalista. Si bien es verdad que Mises escribe socialismo, ausencia de dinero y omite capitalista, con ello oculta que para la economía política socialismo y comunismo es el mismo modo de producción con diferente grado de desarrollo de las fuerzas productivas, y establece, de hecho, que solo es posible el cálculo económico en el capitalismo. El anarco-capitalismo y algunos neoliberales parten de una premisa errónea, que sólo es posible el cálculo económico mediante el uso del dinero-mercancía como medio de pago de un valor de cambio, el anarco-capitalismo defiende de forma fetichista el patrón oro para poder hacer cálculos económicos. Pero este papel lo puede desempeñar cualquier mercancía, la fuerza de trabajo, por ejemplo, como demuestra la historia de las sociedades humanas, aunque también se pueden hacer cálculos económicos con dinero fiduciario y con dinero bancario, forma de dinero que no tienen existencia física real, solo existe como unidad de cuenta. En las sociedades sin clases se utiliza como medida del valor de cambio la fuerza de trabajo, por ser el valor de producción de las mercancías. En este tipo de sociedades la fuerza de trabajo no es una mercancía. En el trueque, en las sociedades primitivas, esta forma de calcular se realiza de forma empírica, en la actualidad, con el desarrollo del conocimiento científico se puede hacer de forma racional, aunque también puede utilizarse cualquier otro valor de uso, el oro por ejemplo, o mediante una unidad de cuenta imaginaria si lo que se desea es ocultar que el valor de cambio de una mercancía es el valor de la fuerza de trabajo socialmente necesaria para producir dicha mercancía.

    El anarco-capitalismo y algunos neoliberales niegan que a un estado le sea posible planificar la economía de una forma más eficiente que el libre mercado. De hecho, las empresas capitalistas ya sean en régimen de competencia o de monopolio lo hacen, existen grandes corporaciones empresariales que, desde el punto de vista económico, son mucho mayores que la mayoría de los estados, estas empresas planifican su producción en base al principio de la obtención del máximo beneficio personal, para lo cual realizan cálculos monetarios y de toda índole. Los estados capitalistas planifican la economía de acuerdo a este mismo principio, la búsqueda del máximo enriquecimiento personal, por lo que, a la par que aumenta el patrimonio de los políticos profesionales, de los grandes usureros y capitalistas se empobrece el resto de la población, a través de la combinación de la deuda pública, los intereses, los impuestos y la plusvalía. Visto el resultado general en el conjunto de estados capitalistas, se puede afirmar que la planificación económica no la hacen mal, aunque toda actividad empresarial es susceptible de ser mejorada. Para el anarco-capitalismo y algunos liberales es perfectamente posible hacer cálculos económicos y planificar la producción, si se parte del principio ideológico de la búsqueda del máximo lucro personal, y se reparte la ganancia según el principio del capital aportado. Ahora bien, estos mismos cálculos y planificación se tornan imposibles de realizar, según los ideólogos del capitalismo, si se parte del principio ideológico de la ayuda mutua y el beneficio recíproco y se reparten las ganancias según el principio del trabajo aportado. El motivo de esta imposibilidad; su deseo subjetivo que así sea.

    Carlos Hermida Revillas en Cuestiones sobre Stalin escribió:La victoria de Stalingrado fue el resultado de varias causas. Una de ellas fue la enorme capacidad industrial de la URSS. A pesar de las enormes pérdidas de 1941, la economía planificada demostró su efectividad a lo largo de la contienda. Los soviéticos fueron capaces de fabricar más armamento, y en muchos casos de mejor calidad, que los alemanes. Los economistas neoliberales tienden a ridiculizar los logros de la planificación, pero los datos estadísticos son abrumadores. En 1941 la invasión nazi había privado a los soviéticos del 63% de toda la producción de carbón, el 68% del lingote de hierro, el 58% del acero, el 60% del aluminio, el 41% de las líneas férreas, el 84% del azúcar y el 38% de los cereales. ¿Qué país hubiera resistido en esas circunstancias? Y la URSS resistió. Sobreponiéndose a una situación pavorosa, entre julio y noviembre de 1941 fueron desmontadas y transportadas hacia el este; 1.523 empresas industriales. En sólo 19 días, del 19 de agosto al 5 de septiembre, se sacaron de la siderurgia “Zaporozhstal” 16.000 vagones cargados de maquinaria. Diez millones de personas fueron evacuadas ante el avance alemán. Las plantas industriales fueron montadas de nuevo lejos del frente, en los Urales, Siberia Occidental y Asia Central. Nunca se había hecho nada parecido en país alguno.

    De estas fábricas salieron cantidades ingentes de armamento. La industria produjo durante la guerra 489.000 cañones, 130.800 aviones y 102.500 tanques y cañones autopropulsados.
    http://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/HICS0505110135A


    Teoría sobre el mercado
    David Ricardo en Principios de Economía Política y Tributación escribió:Cuando los precios de las mercancías bajan en un mercado debido a una oferta abundante, a una disminución de la demanda o a un alza del valor del dinero, un industrial acumula naturalmente una extraordinaria cantidad de artículos manufacturados, y no está dispuesto a venderlos a precios depreciados. Para hacer frente a sus pagos ordinarios, a los cuales atendía con la venta de sus mercancías, trata ahora de tomar el dinero en préstamo, y a menudo se ve obligado a pagar por él un interés elevado. Pero esto sólo es temporal, pues o bien las esperanzas del industrial estaban bien fundadas, o bien descubre que la demanda ha disminuido de modo permanente y no se resiste más al curso de las cosas: los precios bajan y el dinero y el interés recobran su valor real.
    http://books.google.es/books?id=EyFzJ-Zl24IC&pg=PA338&lpg=PA338&dq=David+Ricardo,+Principios+de+Econom%C3%ADa+Pol%C3%ADtica+y+Tributaci%C3%B3n,+1817&source=bl&ots=5Afyqy5mD3&sig=G3v6rsI6jdAVru8mn_ztWG8WjJ8&hl=es&sa=X&ei=-WYiUJ8Bp6bRBaHCgbAM&ved=0CGsQ6AEwAw#v=onepage&q=David%20Ricardo%2C%20Principios%20de%20Econom%C3%ADa%20Pol%C3%ADtica%20y%20Tributaci%C3%B3n%2C%201817&f=false

    La forma más democrática de asignar recursos a la producción es el libre mercado, siempre y cuando el voto de los demandantes tenga el mismo valor, es decir, partan con el mismo poder adquisitivo. Aunque el libre mercado no siempre es la más eficiente forma de asignar dichos recursos, ya que la eficiencia depende que las decisiones se adopten de forma planificada y consciente, basadas en el conocimiento científico de las necesidades sociales y los recursos disponibles.

    Se define como libre mercado aquel en el que existe un gran número de compradores y vendedores de una mercancía, además de que se ofrecen productos similares. Igualmente existe libertad absoluta para los compradores y vendedores y no hay control sobre los precios ni reglamento para fijarlos. Lo que implica necesariamente una formación social con ausencia de estado y un limitado desarrollo de las fuerzas productivas, es decir, una sociedad con escasez de recursos, de “comunismo” primitivo o en la primera fase de desarrollo del comunismo. Las condiciones con las que debe cumplir son;
    · Homogeneidad del producto. Las mercancías ofertadas deben ser iguales o muy parecidas
    · Movilidad de recursos sin restricciones; los recursos deben poder movilizarse sin ningún problema entre usos alternativos, y los bienes y servicios deben ser vendibles donde quiera que el precio sea más alto.
    · Información de los agentes económicos; los cambistas conocen los precios de todos los productos, sus características y la existencia de posibles sustitutos.
    · Libre concurrencia; para que haya libre concurrencia es imprescindible la libertad de entrada y salida en las industrias, es decir, que no haya barreras que impidan a cualquier ser humano dedicarse a producir cualquier cosa.

    El perfecto libre mercado, en general, es democrático y eficiente en la asignación de recursos, siempre y cuando los demandantes de mercancías tengan los mismos votos, es decir recursos, y estén perfectamente informados, cuestiones éstas que no han ocurrido, ocurren, ni pueden ocurrir. Los ideólogos subjetivos del capitalismo dedican una gran cantidad de energías a explicar cómo funciona teóricamente algo que ni ha existido, ni existe ni puede existir en una sociedad dividida en clases sociales; el perfecto libre mercado, lo que les convierte en filósofos perfectamente idealistas.
    Karl Marx en Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política:
    El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.
    http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm
    Todo intercambio en el mercado se puede dar porque se encuentran en él dos cambistas, que a la vez son oferentes y demandantes de mercancías. Por otro lado, en el mercado, todo cambista busca obtener el máximo beneficio en el intercambio de mercancías. El demandante de mercancías obtiene el máximo beneficio si el valor de cambio de la mercancía es cero, por el contrario, el oferente de mercancías obtiene el máximo beneficio si el valor de cambio de la mercancía es igual al total del poder adquisitivo del demandante. Un cambista ofrece una mercancía y demanda otra, que otro cambista ofrece demandando la mercancía del primer cambista. El beneficio en el intercambio de mercancías no proviene de un recargo, si un cambista tiene la capacidad de aumentar el 10 % el precio de su mercancía ¿qué motivo impide al otro cambista aumentar su mercancía en otro 10 % o más? Todo cambista compra la mercancía del otro cambista con la suya, el primer cambista con su dinero compra el arroz del segundo y el segundo cambista con su arroz compra el dinero del primero. Solo el fetichismo del dinero, del economista vulgar, le impide comprender que el dinero es una mercancía cuyo valor de mercado está regido por las mismas leyes de producción y circulación que el resto de mercancías. En la compraventa de mercancías se traspasa la propiedad sobre el valor de uso, el valor se intercambia, cada cambista conserva el valor de cambio bajo otra forma de valor de uso.

    Existe otra condición para que exista intercambio en el mercado; que el bien para el oferente no tenga valor de uso, ya que si se usa no se puede cambiar, o si se cambia, no se puede usar. Si se come el arroz ya no se puede cambiar, de igual modo si se intercambia el libro ya no se puede leer. En el mercado se intercambian valores de uso diferentes con un valor de cambio equivalente. Por lo usual nadie intercambia 1 Kg de arroz por 1 kg de arroz, ni un billete de 5 € por un billete de 5 €, pero si se cambia un billete de 5 € por 5 Kg de arroz o un billete de 5 € por cinco monedas de 1 €, para utilizar una máquina expendedora, valgan como ejemplo de valor de cambio equivalente con valor de uso diferente.

    Todos los cambistas de mercancías conocen este hecho fundamental, que para el oferente sus mercancías tienen el mismo valor de uso, y este valor de uso es igual a cero. Independientemente del valor de uso que tiene para los oferentes sus mercancías, tienen un valor de cambio equivalente al de una tercera mercancía, que ya no podrán intercambiar por la suya, los teóricos del utilitarismo marginal lo llaman costo de oportunidad, 5 € pongamos por caso, con lo que el valor de cambio resulta ser también igual, para ambos cambistas. Resumiendo, desde el punto de vista del valor el cambio el valor es idéntico para los cambistas, desde el punto de vista del valor de uso, para los cambistas, como oferentes es igualmente idéntico ya que carecen de valor de uso alguno y por eso lo enajena, y como demandantes, puede ser igual o diferente, un mismo bien puede satisfacer diferentes necesidades usándose de forma diferente, no se puede comparar.

    En la compraventa de la fuerza de trabajo el capitalista no usa la fuerza de trabajo en el mercado. En el ámbito de la circulación la fuerza de trabajo no tiene valor de uso alguno ni para el trabajador ni para el capitalista. Al carecer de medios de producción la propia fuerza de trabajo no tiene valor de uso para el trabajador asalariado, motivo por el cual el trabajador se ve en la necesidad de alquilarla, y el capitalista la puede comprar por debajo del valor que por el uso de dicha fuerza de trabajo espera obtener. El capitalista puede usar la fuerza de trabajo del trabajador una vez ha sido intercambiada, en el ámbito de la producción. Cuando se formula que la ley de la plusvalía es igual al valor de uso de la fuerza de trabajo menos su valor de cambio hay que entender el proceso; el trabajador alquila su fuerza de trabajo en el mercado, aquí la fuerza de trabajo es un valor de cambio y no un valor de uso, el capitalista usa la fuerza de trabajo del obrero en la producción de una mercancía, aquí se transforma en un valor de uso y deja de ser un valor de cambio, el capitalista vende la mercancía, a la que el trabajador ha incorporado su fuerza de trabajo, aquí la fuerza de trabajo vuelve a ser valor de cambio y deja de ser valor de uso. La extracción de plusvalía por parte del capitalista no se produce en un acto instantáneo de intercambio sino en distintos actos diferenciados en el tiempo y en el espacio. El capitalista invierte su capital en fuerza de trabajo con el objetivo de obtener una plusvalía y aumentar su capital. El trabajador vende su fuerza de trabajo con lo que obtiene el dinero necesario con el que comprar los valores de uso necesarios para poder reproducir su fuerza de trabajo. El capitalista alquila fuerza de trabajo ajena en el mercado y su uso en la producción le reporta un beneficio subjetivo que no se puede medir, pero también con la venta en el mercado de lo producido le reporta un beneficio objetivo; la ganancia o plusvalía que se puede calcular y contar, entre otros sitios, en sus cuentas bancarias.

    En el mercado existen leyes, la oferta y la demanda, que regulan las oscilaciones de los precios de mercado en torno a su valor de cambio y las leyes del mercado son independientes de la voluntad subjetiva de nadie. La mano invisible del Adam Smith se transforma en Marx en el conocimiento objetivo de las leyes que rigen el libre mercado y que en el intercambio de valores no se produce plusvalía ni se aumenta el capital social.

    En el mercado no solo aparecen cambistas con preferencias subjetivas sobre el precio que están dispuestos a pagar por una mercancía, sino que los cambistas tienen un poder adquisitivo y unos costes de producción reales, regidos por leyes objetivas. De lo que podemos deducir que, en condiciones de libre mercado, el precio máximo al que tiende una mercancía es igual al menor poder adquisitivo que tiene uno de los demandantes, hasta completar la oferta de dicha mercancía, y se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que esta ley objetiva del mercado se corresponderá con el valor subjetivo que los cambistas percibirán con el paso del tiempo. De igual modo, desde el punto de vista de la oferta, el valor mínimo de una mercancía vendrá determinado por el valor de producción de la mercancía que, en el capitalismo, es igual al precio de coste más la ganancia media. Pero, independientemente de la función empresarial o de lo que subjetivamente piense cada cambista, la realidad objetiva es que con el intercambio de bienes en el mercado no se crea nueva riqueza, no se produce plusvalía y por tanto no se aumenta el capital social.

    Los teóricos de la utilidad marginal caen en una contradicción teórica, al tratar de explicar la formación de los precios de mercado, por la valoración subjetiva de la utilidad marginal que tiene el demandante sobre la mercancía. El valor de cambio de la fuerza de trabajo equivale al valor de los artículos socialmente necesarios que el trabajador asalariado necesita para mantenerse y reproducirse, teniendo en cuenta que el que usa y demanda fuerza de trabajo es el capital, en consecuencia lógica; es la voluntad subjetiva del capitalista la que determina el poder adquisitivo de la fuerza de trabajo, he aquí el verdadero propósito de los subjetivos teóricos de la utilidad marginal, pero, al determinar de forma directa el poder adquisitivo de los trabajadores asalariados determina de forma indirecta los precios de los artículos de consumo para trabajadores asalariados, por lo que resulta que es la voluntad subjetiva de los capitalistas la que determina la ganancia del capital, ya que en las sociedades modernas son los capitalistas los que ofrecen esos productos en el mercado. En consecuencia, es la voluntad subjetiva de los capitalistas la que determina el valor de cambio de las mercancías actuando unas veces como demandantes de fuerza de trabajo, otras como oferentes de las mercancías que consume la fuerza de trabajo, al mismo tiempo que determina la ganancia del capital. Por el contrario, si es la voluntad subjetiva de los trabajadores asalariados actuando como demandantes de las mercancías que consumen, los que determinan su valor de cambio, teniendo en cuenta que la fuerza de trabajo es un factor de producción, es el valor de producción quien subjetivamente determina el valor de cambio de las mercancías que produce, por lo menos el valor de las mercancías que consumen los trabajadores asalariados. Situación a la que se oponen los subjetivos teóricos de la utilidad marginal.

    Las leyes de la oferta y de la demanda son explicadas por los subjetivos teóricos de la utilidad marginal como sigue;
    · Ley de la oferta; todo aumento o disminución en la oferta de una mercancía, manteniéndose constante el resto de factores, hace que aumente o disminuya su valor de cambio.
    · Ley de la demanda; todo aumento o disminución en la demanda de una mercancía, manteniéndose constante el resto de factores, hace que aumente o disminuya su valor de cambio. Los subjetivos teóricos de la utilidad marginal hacen prevalecer de forma determinante la demanda sobre la oferta.

    Karl Marx y Frederich Engels en El Capital, tomo III, capítulo X:
    Lo que lleva a cabo la competencia, cuando menos en una esfera, es el establecimiento de un valor de mercado y un precio de mercado uniforme a partir de los diversos valores individuales de las mercancías. Pero sólo la competencia de los capitales en las diversas esferas fija el precio de producción, que nivela las tasas de ganancia entre las diferentes esferas. Para esto último se requiere un desarrollo superior del modo capitalista de producción que para lo anterior. Para que las mercancías de la misma esfera de producción, de la misma índole y aproximadamente de la misma calidad se vendan a sus valores, son necesarias dos cosas:

    Primero, los diversos valores individuales deben estar nivelados para formar un solo valor social, el valor de mercado arriba expuesto, y para ello se requiere una competencia entre los productores de mercancías del mismo tipo, lo mismo que la existencia de un mercado en el cual ofrezcan conjuntamente sus mercancías. A fin de que el precio de mercado de mercancías idénticas, cada una de las cuales, sin embargo, ha sido producida bajo circunstancias individuales ligeramente diferentes, corresponda al valor de mercado y no diverja de él, no aumentando por encima del mismo ni disminuyendo por debajo de él, se requiere que la presión que ejercen mutuamente los diversos vendedores sea lo suficientemente grande como para lanzar al mercado la masa de mercancías que exigen las necesidades sociales, o sea la cantidad por la cual la sociedad puede pagar el valor de mercado. Si la masa de productos excediese dichas necesidades, habría que vender las mercancías por debajo de su valor de mercado; a la inversa, habría que venderlas por encima de su valor de mercado si la masa de productos no fuese lo suficientemente grande o, lo que es lo mismo, si la presión de la competencia entre los vendedores no fuese lo suficientemente poderosa como para obligarlos a llevar esa masa de mercancías al mercado. Si se modificase el valor de mercado, se modificarían asimismo las condiciones en las cuales podría venderse la masa global de mercancías. Si el valor de mercado baja, se amplían en promedio las necesidades sociales (que aquí son siempre necesidades con capacidad de pago), pudiendo absorber, dentro de ciertos límites, mayores masas de mercancías. Si el valor de mercado aumenta, se contraen las necesidades sociales de esa mercancía, y se absorben masas menores de ella. Si en consecuencia la oferta y la demanda regulan el precio de mercado, o mejor dicho las desviaciones de los precios de mercado con respecto al valor de mercado, por otra parte el valor de mercado regula la relación entre oferta y demanda o el centro en torno al cual las fluctuaciones de la oferta y la demanda hacen oscilar, a su vez, los precios de mercado.
    http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital.htm
    En economía política el valor de cambio de una mercancía está determinado por el valor de la fuerza de trabajo socialmente necesaria para producir la mercancía. En condiciones de libre mercado el precio de venta de las mercancías acaba por coincidir con su valor de producción, valor que es la suma del precio del coste de producción más la ganancia media. La ley de la oferta y la demanda opera este proceso y es independiente de la voluntad subjetiva de los cambistas;
    · Si en la producción y venta de una mercancía la ganancia está por encima de la media, los capitales afluirán a la producción de dicha mercancía, aumentará la oferta de la mercancía lo que provoca la bajada del precio de mercado, haciendo descender la ganancia hacia su tasa media.
    · De igual forma, si en la producción y venta de una mercancía la ganancia es menor que la ganancia media los capitales emigrarán, la oferta de la mercancía disminuirá subiendo el precio de mercado de la mercancía, haciendo subir la ganancia hacia su tasa media.


    La tasa de ganancia capitalista es lo que determina, en última instancia, la oferta de una determinada mercancía. El poder adquisitivo de los demandantes de una mercancía determina, en última instancia, la demanda de dicha mercancía. En el corto plazo la variación en la relación entre la oferta y la demanda, sobre una mercancía, tiende a aumentar o disminuir su precio en el mercado, en el largo plazo aumenta o disminuye la cantidad producida de dicha mercancía.

    Planificación económica y capacidad de desarrollo de las fuerzas productivas
    Para un estado, cualquier otra organización o un individuo, resulta posible planificar la economía en función de las necesidades de sus ciudadanos, la FAO/OMS ha establecido las necesidades alimentarias de un ser humano. Las necesidades de abrigo y de vivienda, en función del clima, son igualmente fáciles de establecer.

    Con el actual desarrollo del conocimiento científico, es imposible conocer de antemano la fuerza física de un individuo o su capacidad intelectual, por el mismo motivo, resulta imposible para cualquier individuo u organización, planificar la economía en función de la capacidad, es decir, establecer que unidad de producción es más eficiente y, en consecuencia, asignar los recursos sociales disponibles.

    Esta imposibilidad es independiente que la organización actúe en régimen de monopolio o de libre mercado, como pone de manifiesto la concesión de créditos por parte de las entidades financieras, imposibilidad que se debe a la búsqueda del máximo beneficio personal, los recursos financieros no se asignan a las unidades productivas más eficientes, sino donde los políticos profesionales y los grandes usureros obtienen los máximos beneficios personales, siendo las causa fundamental de la actual crisis económica. Pero esta momentánea imposibilidad no implica, como manifiestan los teóricos del utilitarismo marginal, que no se pueda realizar en el futuro.

    Lo primero que se tiene que plantear un planificador es que necesidades hay que satisfacer, en una sociedad donde el desarrollo de las fuerzas productivas no permite satisfacer todas las necesidades sociales, y quién no satisface esas necesidades.

    En contra de la perpetua escasez pronosticada por los teóricos del utilitarismo marginal, e ideólogos de la búsqueda del máximo beneficio personal, la inmensa mayoría, de la comunidad científica, está de acuerdo en que la humanidad se haya en los albores de un gran cambio social, con el desarrollo técnico-científico y el aumento de la capacidad productiva humana, poner fin al actual reino de la necesidad en el que vive la humanidad. Lo que sentaría las bases materiales para el desarrollo de una sociedad basada en relaciones de igualdad, ayuda mutua y beneficio recíproco, o primera fase de la sociedad comunista.

    Mishio Kaku en El futuro de la civilización y clasificación de civilizaciones escribió:La dificultad reside en la transición entre una civilización 0 y una civilización 1, y ahí es donde nos encontramos hoy. Estamos en una civilización tipo 0. Obtenemos la energía de plantas muertas: petróleo y carbón. Pero con ayuda de una calculadora es fácil determinar cuándo nos convertiremos en una civilización tipo 1: dentro de unos 100 años. Para entonces podremos sacar toda la energía disponible del planeta Tierra: volcanes, fenómenos meteorológicos…

    El problema está hoy: tenemos armas atómicas y biológicas pero también tenemos mucha ideología fundamentalista. Yo veo dos grandes tendencias en el mundo actual: una de ellas dirige hacia una sociedad científica, multicultural y tolerante. Por ejemplo, para mí como físico, Internet es el germen del sistema telefónico de una civilización tipo 1…

    Pero existe una segunda tendencia. ¿Qué es el terrorismo? Es, de algún modo, la reacción contra la creación de una civilización tipo 1. La mayoría de los terroristas son incapaces de articular este pensamiento pero en realidad están reaccionando contra génesis de una civilización tipo 1: van contra la ciencia, pues quieren la teocracia, contra el multiculturalismo, quieren una sociedad mono-cultural… ¿qué tendencia prevalecerá? No lo sé, pero espero que podamos tender hacia una civilización tipo 1, pero no es seguro: por primera vez esta civilización tiene la capacidad de destruirse a sí misma. Tal vez esa sea la razón por la que no vemos naves espaciales ahí fuera: las civilizaciones no fueron capaces de pasar del nivel 0 al 1 porque se autodestruyeron.
    http://youtu.be/I_kPf9IWFPw?t=10s

    Mientras llega este futuro, el comunismo en su segunda fase de desarrollo, el planificador debe asegurarse que la asignación de los recursos, todavía escasos en la primera fase de la sociedad comunista se hace de la forma más democrática, cuya plasmación es el libre mercado. Asegurándose que todos los ciudadanos tienen los mismos votos, es decir, el mismo poder adquisitivo. Para que las empresas produzcan para todos por igual y no en función de quienes disponen de una mayor capacidad de compra, y que todos consiguen sus votos por el propio trabajo, no apropiándose por medio de la fuerza o del engaño del trabajo ajeno.

    La asignación de recursos no solo debe de ser democrática sino también eficiente. El primer paso para conseguir la eficiencia es asignar los recursos que la sociedad ha ahorrado, no endeudando a las clases populares y a las próximas generaciones, mediante la emisión de dinero fiduciario, de deuda pública, o permitiendo los privilegios de la banca de reserva fraccionaria. Los receptores de un préstamo de recursos sociales, aquellos recursos que voluntariamente pongan a disposición sus ahorradores, deberán devolver:

    Donde Dp es el dinero prestado, r es el interés al tanto por uno, que deseen percibir los ahorradores, y n es el número de períodos de tiempo para la amortización, la prima de riesgo es un porcentaje que tiene en cuenta los préstamos en proyectos fallidos y, por lo tanto, no devueltos, cuanto más hábil sea el planificador en asignar recursos, menor es el porcentaje de la prima de riesgo, y los gastos o remuneración del planificador. Esta fórmula por sí misma no garantiza la eficiencia del planificador, ni su honradez. La eficiencia y la honradez solo quedan garantizadas si los mercados son verdaderamente “democráticos”; todos disponen de un similar poder adquisitivo, y los receptores de los préstamos son los trabajadores del nuevo proyecto.

    Saludos.

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Máquina el Vie Oct 28, 2016 7:26 pm

    ArgentoRojo escribió:
    Máquina escribió:Precisamente es un hilo sobre Yugoslavia, feliz coincidencia.

    ¿Algún aporte además de esta genialidad del pensamiento?
    Hay algo más, el usuario Demófilo se limitó a repetir lo que la inmensa mayoría de comunistas opinan, que la economía de Monopolio Estatal es Socialista y que la Economía Cooperativista es liberal y difunde un modo errado de organización del trabajo para alcanzar una sociedad sin clases.

    Dije que era una feliz coincidencia sí,  se trata de Yugoslavia, de un Estado tradicionalmente considerado revisionista por el Bloque del Este, por tanto deduzco que Demófilo lejos de ser un tarado simplemente repetía propaganda del Pacto de Varsovia en un foro Español.

    Puede parecer poca cosa pero afirmar que la URSS alcanzó el Socialismo en un momento en que estaban en vigor los planes quinquenales del Estado sirve para ver porqué existe este hilo u otros similares, si se afirma que Stalin mentía o no sabía lo que era Socialismo se puede concluir que Stalin falló en algo muy elemental(Efectivamente, dijo que habían alcanzado el Socialismo). De todas formas considerar Socialismo a un Estado es algo que han hecho varios líderes y sus cercanos en camarillas.

    Todas las empresas están organizadas con una economía planificada, internamente una empresa es así, donde puede haber competencia es fuera de la empresa, entre ellas, esto ocurre hasta que alguna alcanza un volumen de capital tal que hace difícil o imposible competir a otras, se pueden llegar a monopolios, carteles etc...

    Los monopolios absolutos tienen un problema, cuando algo ocupa el 100% de la Economía cada nueva inversión de capital que haga sólo le traerá pérdidas, pues no puede ampliarse, invertir en fuerza de trabajo o en capital fijo no daría ventaja ni beneficio, los monopolios absolutos los puede protagonizar un Estado, con idénticas consecuencias.

    Motivar al trabajador es algo debatible, en los países Capitalistas actuales crece el número de personas que se medican por trastornos , ansiedad etc... siendo jóvenes.

    ArgentoRojo
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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por ArgentoRojo el Vie Oct 28, 2016 11:10 pm

    Máquina escribió:
    ArgentoRojo escribió:
    Máquina escribió:Precisamente es un hilo sobre Yugoslavia, feliz coincidencia.

    ¿Algún aporte además de esta genialidad del pensamiento?
    Hay algo más, el usuario Demófilo se limitó a repetir lo que la inmensa mayoría de comunistas opinan, que la economía de Monopolio Estatal es Socialista y que la Economía Cooperativista es liberal y difunde un modo errado de organización del trabajo para alcanzar una sociedad sin clases.

    Dije que era una feliz coincidencia sí,  se trata de Yugoslavia, de un Estado tradicionalmente considerado revisionista por el Bloque del Este, por tanto deduzco que Demófilo lejos de ser un tarado simplemente repetía propaganda del Pacto de Varsovia en un foro Español.

    Puede parecer poca cosa pero afirmar que la URSS alcanzó el Socialismo en un momento en que estaban en vigor los planes quinquenales del Estado sirve para ver porqué existe este hilo u otros similares, si se afirma que Stalin mentía o no sabía lo que era Socialismo se puede concluir que Stalin falló en algo muy elemental(Efectivamente, dijo que habían alcanzado el Socialismo).  De todas formas considerar Socialismo a un Estado es algo que han hecho varios líderes y sus cercanos en camarillas.

    Todas las empresas están organizadas con una economía planificada, internamente una empresa es así, donde puede haber competencia es fuera de la empresa, entre ellas, esto ocurre hasta que alguna alcanza un volumen de capital tal que hace difícil o imposible competir a otras, se pueden llegar a monopolios, carteles etc...

    Los monopolios absolutos tienen un problema, cuando algo ocupa el 100% de la Economía cada nueva inversión de capital que haga sólo le traerá pérdidas, pues no puede ampliarse, invertir en fuerza de trabajo o en capital fijo no daría ventaja ni beneficio, los monopolios absolutos los puede protagonizar un Estado, con idénticas consecuencias.

    Motivar al trabajador es algo debatible, en los países Capitalistas actuales crece el número de personas que se medican por trastornos , ansiedad etc... siendo jóvenes.

    Perdón pensé que tu comentario era una provocación, gracias por la contribución.

    ¿Es posible el monopolio total? Esto significaría el cese de la competencia y por lo tanto, las leyes de funcionamiento del mercado y el capitalismo se trastocarían.

    No sé que opinión hay sobre esto, pero me parece que es difícil.

    Danko
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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Danko el Sáb Oct 29, 2016 12:19 am

    ArgentoRojo escribió:
    ¿Es posible el monopolio total? Esto significaría el cese de la competencia y por lo tanto, las leyes de funcionamiento del mercado y el capitalismo se trastocarían.

    No sé que opinión hay sobre esto, pero me parece que es difícil.


    Una empresa se puede convertir en un monopolio natural por dos razones. Una de ellas sería por el plebiscito del consumidor, y otra por concesiones del poder político. Hay empresas que se convierten en monopolios porque ofrecen al consumidor aquello que más desea y, bien porque no hay competencia, o bien ésta no acierta con los deseos del demandante. Este tipo de monopolios son finitos, porque al final, tarde o temprano, no pueden eliminar la competencia.

    Luego existen casos de monopolios generados por parte del gobierno para beneficiar a determinadas empresas y lobbies. Es lo que se conoce como Crony Capitalism (o capialismo de amiguetes)

    Pero en la mayoría de casos los monopolios acaban abusando sus posiciones en el Mercado y esto al final acaba destruyendo la libre competencia y generando la necesidad de que se sometan a más regulaciones. Tampoco hay que olvidar el interés público. Si dejamos a muchas de estas empresas monopolísticas hacer lo que quieran, se acaban convirtiendo en mini-Estados con tanto o mas poderes que el propio Estado. Fíjense el caso de EEUU, en el que un grupo de empresas internacionales son las que financian absolutamente todos los partidos y los senadores. Ahora en España se intenta crear algo parecido a lo de los EEUU, y eso debe ser evitado.

    Ahora bien, hay monopolios y monopolios. Es necesario, por ejemplo, de que el Estado tenga el monopolio sobre el uso de la violencia y también en sectores estratégicos (seguridad, defensa, energía, comunicaciones…) que si no fuesen ofrecidos en monopolios, la competencia no podría sobrevivir y el mercado se vería desabastecido.

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    Re: Una duda que me ronda la cabeza hace tiempo. En el socialismo, ¿quién es el propietario de los medios de producción?

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 3:28 pm


      Fecha y hora actual: Miér Dic 07, 2016 3:28 pm