Buenos días

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    Natecal
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    Buenos días

    Mensaje por Natecal el Dom Ago 14, 2016 12:21 pm

    Saludos.

    He llegado a conocer de este foro haciendo una búsqueda de un texto en google, que para nada consideraría que guardaba mucha relación con ideologías... He estado cotilleando un poco que hay por aquí y bueno, la verdad es que me ha gustado como para querer formar parte y que este mensaje no sea una declaración que caiga en el olvido pronto y al menos colabore con algo.

    Me gusta la filosofía, la ciencia un poquillo porque no tengo grandes conocimientos y temas de política.

    En cuanto cuestión de pensamiento yo juraría que estoy más cerca del neomalthusianismo tal como lo expone Isaac Puentes. De lo cual por aquí parece que no tenéis nada puesto, que trataré de remediar con algunos textos en la biblioteca. No tiene desperdicio, como toda exposición política del siglo pasado hay que poner en cuestión y en duda algunas cosas, pero ofrece un punto de vista muy llamativo.

    Quiero aprovechar este mensaje para preguntar si es lícito revivir temas con antigüedad, es que mirando las normas no he visto nada exactamente sobre ese punto, al menos no me he dado cuenta de ello.

    ajuan
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    Re: Buenos días

    Mensaje por ajuan el Lun Ago 15, 2016 6:28 am

    Bienvenido al foro, cualquier pregunta (como veo que has hecho) podes hacerla aqui mismo.

    No hay impedimento en abrir hilos sobre la antigüedad siempre que no se haga de forma masiva con el único fin de conseguir mensajes.

    saludos


    ------------------------------
    ¡Dormir,combativas águilas,
    dormid con el alma tranquila!
    Habéis merecido, hermanos
    eterna paz y gloria.


    "Y comprendí de pronto que el devoto pueblo ruso no necesitaba ya sacerdotes que le ayudasen a impetrar el reino de los cielos.Este pueblo estaba construyendo en la Tierra un reino tan esplendoroso como no hay en ningun otro cielo,reino por el cual era una dicha morir..."

    John Reed
    :urss: :urss:

    La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida

    Blog sobre Vladimir Lenin:
    http://vlenin.blogspot.com.ar/

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    Re: Buenos días

    Mensaje por Natecal el Vie Ago 19, 2016 2:04 am

    Muchas gracias por aclararme la duda.

    En cuanto esté con tiempo para poder escribir desde un teclado participaré. Esto de ver a través de una tablet las respuestas y mensajes está bien para informarse, pero para contestar y participar sin un teclado no soy capaz porque no podría escribir mensajes serios tal como dicen las reglas.

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    Re: Buenos días

    Mensaje por Sir_Izquierda el Vie Ago 19, 2016 2:12 am

    Bienvenido al foro camarada, tengo mucha curiosidad sobre el neomalthusianismo.

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    Re: Buenos días

    Mensaje por Natecal el Vie Ago 19, 2016 4:09 am

    Sir_Izquierda escribió:Bienvenido al foro camarada, tengo mucha curiosidad sobre el neomalthusianismo.

    Muchas gracias.

    Aportaré información para hablar de ello en cuanto pueda, según he estado estudiando el foro de hacerlo será en la sección de anarquismo. Tengo que trabajar un poco en algún documento la idea del mensaje que quiero poner, porque si me limito a copiar y pegar los textos que en su día escribió Isaac Puentes, pues poco haría por promocionar el tema.

    Por si tienes interés y poca paciencia a que lo haga, te dejo en spoiler el texto principal que pensaba poner (ya para discutir, cuando haya sacado tiempo para crear un tema, por aunar fuerzas en hacer movimiento en una sección que seguramente es más visitada que la de presentaciones):

    Spoiler:
    Neomalthisianismo
    El neomalthusianismo es una idea nueva que choca abiertamente con la
    moral y el interés de la sociedad presente. Se le oponen prejuicios albo-
    rotados, protestas de ofuscación, reparos especiosos. Casi ni merecen
    ser tenidos en cuenta para quien ha juzgado ante su conciencia a la
    sociedad y la ha condenado a total subversión. Pero vamos a mencionar
    los argumentos con que se le combate.
    Impugnación. Se la tiene por idea inmoral de cabo a rabo. Porque exige
    hacer la luz sobre la sexualidad, cosa obscena, que siempre se ha tenido
    en tinieblas. Porque impone premeditación en un acto que siempre se
    ha tenido por inmundo; por lo mismo se considera inmoral divulgar los
    medios de preservación de las enfermedades venéreas. Y porque da al
    hombre un poder antes reservado a la divinidad: el control sobre el
    número de hijos. No hay que decir que en esta conceptuación de inmo-
    ralidad anda de por medio la religión, siempre obscurantista y siempre
    retardataria.
    Se la tiene por idea antisocial. Se teme que si se divulgan los medios
    de evitar el embarazo, nadie quiera tener hijos. Hacen al individuo la
    ofensa de creerlo peor de lo que es. «Si no cinta ni roba, es por miedo a
    caer en las mallas del Código y en la sanción de la Justicia, ante los
    fusiles de los guardadores del orden.» «Si se reproduce todo cuanto pue-
    de es porque desconoce los recursos para evitarlo.» Son las ideas sim-
    plistas, y desacreditadas por la experiencia, que profesan las gentes que
    dirigen la sociedad. La natalidad es cierto disminuiría notablemente,
    pero no tanto que entrañaría un peligro para la conservación de la espe-
    cie. Disminuiría, eso sí, la carne de cañón y el número de brazos, y a
    causa de la organización social se perjudicaría el falso interés nacional.

    73
    Pero no hay motivos para la alarma, porque la anticoncepción la practi-
    can ya, con mayor o menor acierto, las clases cultas. Y este no debe ser
    un privilegio más.
    No faltan, incluso, hombres de espíritu abierto y de liberal prestigio
    que combaten las prácticas neomalthusianas como ideas disolventes pro-
    pias de cerebros exaltados, de seres desequilibrados que se encargan, con
    sus propias ideas, de eliminarse a si mismos evadiéndose de la reproduc-
    ción. Ni tampoco impugnadores meticulosos que lo combaten en nom-
    bre de la divina ceguera y de la encantadora impulsividad del instinto, al
    que debernos entregarnos con plena dejación de la actividad mental.
    Defensa. En lugar de entretenernos en refutar esta argumentación en
    contra, vamos a exponer las razones cine que nuestro concepto abonan
    el neomalthusianismo.
    Desde el punto de vista de la moral biológica, la única, a estas altu-
    ras, digna de respetos, es bueno todo lo que contribuye al bienestar y a
    la felicidad del individuo (el bienestar y la felicidad de la colectividad es
    de muy difícil interpretación), y malo todo lo que es causa de desgracia
    o de dolor humano. Es inmoral por lo tanto la familia numerosa, por-
    que supone la esclavitud de la madre, el estrago de su organismo, la falta
    de cuidados a los hijos, y hasta su defectuosa o mala crianza. Es tanto
    más inmoral cuanto más baja sea la posición económica de la misma. Es
    moral, en cambio, limitarse a tener solamente los hijos que bien se pue-
    den criar y educar.
    La cualidad de más rango zoológico, la más digna de la superioridad
    humana, es el dominio sobre los propios actos, y, sobre todo, el control
    sobre los instintos. Ser dueño del acto reproductor, en lugar de esclavo
    de él, es una aspiración noble y muy digna de lo humano. Consecuen-
    cia lógica de su afán de progreso y de perfeccionamiento. Aprovechar
    las mejores condiciones para reproducirse, hurtarse al riesgo de perpe-
    tuarse cuando las condiciones no son propicias, saber evitar el hijo en-
    fermo, limitar la reproducción a las posibilidades y aspiraciones del in-
    dividuo, son apetencias elementales que toca conquistar al individuo.
    Si no hay acto de más gravedad y trascendencia que el reproductor,
    ninguno debe merecer más seria meditación que él.

    74
    Pero hay más. El hombre tiene una necesidad fisiológica, de cuyo
    normal cumplimiento depende el equilibrio de la sexualidad y muchas
    veces el del espíritu. El acto reproductor depende de él, pero no está de
    acuerdo con sus necesidades. Es decir, que no todas las veces que se
    siente la necesidad de cumplir lo imperioso del instinto sexual fuente la
    –más pródiga de placer sensorial– se siente ni se puede satisfacer al mis-
    mo tiempo el neto reproductor. Luego, si están en desacuerdo, y hay
    veces, ¡muchas veces!, en las que el acto sexual no puede ser reproductor,
    sino que hay que procurar que no lo sea, están ya justificadas las prácticas
    anticoncepcionales. El espíritu moderno ha afirmado ya el derecho a la
    cúpula no reproductora, el derecho a gozar del amor por el amor mismo.
    Luego, hay razones concretas, de fría razón, como las de orden mé-
    dico y las eugenésicas. Casos de mujeres que no pueden procrear por
    enfermedad o mala conformación orgánica. Casos de individuos que
    no deben reproducirse por padecer enfermedades hereditarias, o taras
    morbosas transmisibles. La lista es numerosa y muchos de ellos, de fácil
    apreciación por el médico, que está en la obligación de suministrar los
    pormenores necesarios. Como, aun son muchos los médicos maniata-
    dos por el prejuicio, cuando no incapacitados, por su ignorancia sobre
    la cuestión, se da con frecuencia el caso de que el médico lo fía todo a la
    «voluntad divina», y ésta suele permitir la muerte de la madre en el
    parto imposible y el engendro de seres condenados al sufrimiento y a
    servir de penoso lastre a la colectividad.
    Génesis. No podemos omitir la sugestión que da nombre al sistema.
    Malthus, pastor protestante inglés, demostró en libros magistrales y
    documentados que aun son de actualidad, el desacuerdo existente entre
    el incremento de la población y el del alimento. Al paso que aquél pro-
    gresa en progresión geométrica (1, 2, 4, 8, etc.), el alimento lo hace en
    progresión aritmética (1, 2, 3, etc.), de donde se deduce que llegará día
    en que el alimento sea insuficiente a sostener la población del globo. El
    aumento de población está detenido por las epidemias y las guerras,
    tanto más propicias cuanto más exceso de población exista. La produc-
    ción de la tierra está aumentada por los cultivos intensivos, pero tiene
    un límite, tanto en la productividad del suelo como en las condiciones

    75
    que el alimento ha de reunir para que no perjudique a la salud del
    hombre. Hoy se nota ya el grave inconveniente de los cultivos intensi-
    vos y del empleo de los abonos químicos, por el déficit mineral de los
    alimentos. que es causa de variadas enfermedades. Para evitar este con-
    flicto entre la sobrepoblación y la insuficiencia del alimento, Malthus
    aconsejaba el restringir la reproducción, sin aconsejar otro procedimiento
    que la castidad. Aunque el problema aún esté hoy planteado en los térmi-
    nos universales en que lo quería Malthus, este conflicto existe con distin-
    tos matices en las diversas naciones y a causa de su especial régimen eco-
    nómico. Todo el rnundo sabe que el número de obreros sin trabajo aumenta
    de día en día. De este modo, la sociedad capitalista proclama la sobra de
    bocas, y el obrero con familia numerosa ve que el salario es manifiesta-
    mente insuficiente para atender a la indispensable alimentación.
    De este modo nace una nueva concepción de la idea de Malthus, el
    neomalthusianismo, afirmando el derecho del obrero a mejorar su posi-
    ción económica y el del proletariado a no aumentar el número de los sin
    trabajo. Y este sistema que se ha ido enriqueciendo con aporte de argu-
    mentos y de hechos científicos, ha proclamado la legitimidad de los
    procedimientos anticoncepcionales como el más eficaz remedio para
    limitar los nacimientos.
    Las dos maternidades Pero desde ningún punto de vista es más defen-
    dible el neomalthusianismo que desde el de la maternidad consciente.
    Derecho de la madre a serlo plenamente y a dejarlo de ser. Emancipa-
    ción de la mujer de la esclavitud de su sexo: el parir incesantemente.
    Cuando los poetas y moralistas cantan la excelsitud de la materni-
    dad convendría saber a qué clase de maternidad se refieren: si a la de
    parir y criar los hijos con la inconsciencia del animal, que más se mide
    por el número que por la clase, o la de concebirlos en la mente antes que
    en la matriz y consagrarse a su educación y cultivo con el fervor y el
    entusiasmo de un ideal cumbre. Esta última se revela en la calidad selec-
    ta del hijo único, o a lo sumo, de la parejita modelo. Si se refieren a la
    primera las loas pueden, con la misma o mayor justeza, dirigirse a cual-
    quier animal. Los insectos suelen ser modelos de esta clase. Las ratas y
    los conejos merecerían también toda suerte de elogios. Pero si se refie-

    76
    ren a la maternidad de rango humano, espiritual tanto corno corporal,
    y trascendiendo más allá de la lactancia y aun de la niñez tienen por
    fuerza que estar a nuestra lado. Por su misma intensidad y por la absor-
    ción que implica, no puede prodigarse. Un nuevo hijo obliga a descui-
    dar y a veces a abandonar a los anteriores. La madre que lo es de modo
    múltiple no puede, aunque lo quiera, ejercer plenamente su solicitud
    maternal sobre los hijos, velar su sueño vigilar su salud, cuidar de su
    educación primera y fundamental.
    Esta maternidad que quiere prolongarse más allá de la lactancia
    rodeando de ternura y mimo la infancia del hijo, es la que necesita y
    exige el control sobre el acto generador: el poder evitar la concepción
    no deseada.
    Pero la maternidad tiene también su prosa, sus aspectos lamenta-
    bles, que no suelen alcanzar a ver ni los poetas, ni los moralistas. Hay la
    madre reseca de afectividad, irascible y sin ternura; hasta la madre em-
    brutecida por la miseria o por el alcoholismo. Y existe, con sus tonos
    apagados de desilusión y de disgusto, !a madre que lo es a su pesar por
    ignorancia o por impremeditación; que recibe al hijo con animadver-
    sión contenida, la que no suele desaparecer ni a través de las suaves
    incitaciones afectivas que supone la lactancia al pecho.
    Nada se adelanta con acusar a estas madres de descastadas y obligar-
    les a tener un amor que no sienten. Si ninguna virtud es buena a la
    fuerza, ésta de la maternidad no puede acarrear más que estragos.
    A la mujer se la ha educado en esta esclavitud reproductora. Al ha-
    cerse madre, la mujer renunciaba a disfrutar de la vida y se consagraba
    de lleno a la misión de parir. Así el marido esclavista era más libre de
    andar solo y hasta tenia más pretextos para sustituir a la mujer. La mujer
    ponía su ilusión de felicidad en la otra vida, malograda su esperanza de
    disfrutar en ésta, y se constitiuría en núcleo de religiosidad en el hogar.
    La influencia de la religión hay que verla en esto, como en todos los
    aspectos sociales, ya que ha ejercido su dominación durante muchos
    siglos. Del despertar emancipador de la mujer de su condición de paria,
    reproductor, como del despertar emancipador del obrero de su servi-
    dumbre económica, ningún enemigo es más celoso ni tiene menos fun-
    damento aparente que la religión.

    77
    Los privilegiados cantan las excelencias del trabajo, pero han carga-
    do su peso sobre el proletariado. Del mismo modo cantan las virtudes
    de la maternidad, pero cuidan de confiarles la misión a los deshereda-
    dos. Para que aquellos descansen o se reproduzcan parsimoniosiamen-
    te, estos han de trabajar y reproducirse sin limitación.
    Realización. Aceptada la idea, reconocida su importancia y bondad,
    sólo queda salvar el escollo de la eficacia de los procedimientos que
    permiten su realización. La medicina necesita contar con recursos de
    empleo fácil y seguro, para evitar la transmisión de enfermedades y el
    riesgo grave de muchos embarazos y partos y lactancias. La eugenesia
    precisa también del recurso eficaz para evitar la generación de defecti-
    vos y anormales. El proletariado que lo tiene por táctica de lucha indi-
    vidual para atemperar su indigencia económica e insurgirse contra el
    Estado, precisa contar con medios asequibles por su baratura y sencií-
    llez. La mujer necesita la garantía del control si ha de esplender en la
    exaltación cerebral de la supermaternidad
    Dada su clandestinidad, obligada de más a menos en todas las na-
    ciones, los remedios anticoncepcionales no han alcanzado aún la per-
    fección que sería de desear, pero no obstante ofrecen ya garantías de
    inocuidad y de seguridad, que es de esperar vayan en creciente aumento
    y en progresiva superación.
    Estudios, Valencia, nº 86 octubre de 1930.


    Fuente de donde saqué el texto: http://web.archive.org/web/20130705184520/http://www.ddtgatazka.com/pub/ddt/ddt/descargas/Puente18Tripas.pdf

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    Re: Buenos días

    Mensaje por Sir_Izquierda el Vie Ago 19, 2016 4:00 pm

    Muy buen trabajo camarada, me has dado algo que hacer esta tarde baja.

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    Re: Buenos días

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