Grandeza y miseria de una hazaña

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Argala82
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Grandeza y miseria de una hazaña

Mensaje por Argala82 el Vie Ago 05, 2016 11:31 pm

PUNTO FINAL

Año III. Nº 84

Martes 29 de julio de 1969

GRANDEZA Y MISERIA DE UNA HAZAÑA


EL hombre ha llegado por primera vez a la Luna y la hazaña científico-técnica es aplaudida, con justificada razón, por toda la Humanidad. Mirado en perspectiva, el hecho amplía el horizonte terrestre y, eventualmente, puede abrir los cauces de un mayor progreso. La materialización del trascendental evento ha sido, sin dudas, el resultado de la acumulación progresiva de conocimientos del más evolucionado de los seres vivientes de este planeta: el hombre. El alunizaje de este habitante terrestre estaría seguramente distante sin la contribución de la nación que abrió la ruta del Cosmos, la Unión Soviética, el primer país socialista de la Tierra. En la misma medida, hay que destacar la participación da la ciencia y la técnica norteamericanas que realizaron con éxito la experiencia. En este sentido el arribo a la Luna es una conquista del hombre, del género humano.

Sin embargo, parece a todas luces desmedido hablar del inicio de una "Nueva Era" y aceptar la tesis idealista de que el conocimiento directo de otros astros solucionará, como por arte de magia, los problemas terrestres. Se afirma que unos 500 millones de terrestres presenciaron la imagen del primer hombre que posaba los pies en nuestro satélite natural, mientras un número similar o mayor captaba el dramático instante por la radiodifusión. Pero son bastante más los habitantes de este planeta que no solamente no tuvieron acceso al episodio, sino que básicamente no estuvieron interesados en él. Para estos millones de hombres, la Luna continúa siendo un astro lejano e incognoscible. Ellos están directamente interesados, únicamente, en procurarse el alimento para sobrevivir y en ese sentido viven aún en la prehistoria del hombre.

Pese a toda la bien aprovechada publicidad en torno al primer alunizaje, ella no puede suprimir el hecho de que la mayoría de la población terrestre permanece en el subdesarrollo material y cultural. Menos puede ocultar que la causa de aquella miseria es precisamente la existencia de un régimen económico-social, cuyo más destacado líder es el país que logró llegar hasta la superficie selenita. Un régimen que por su carácter y naturaleza necesita del despojo y de la guerra para mantenerse y desarrollarse. En los instantes en que Neil Armstrong colocaba en la Luna la placa con la leyenda "vinimos en son de paz", compatriotas suyos utilizaban toda la poderosa máquina bélica norteamericana en contra del pueblo vietnamita. El propio Armstrong es como un símbolo de aquel sistema: ayer piloto de la muerte en Corea y hoy, científico y héroe.

La llamada conquista de la Luna no ha variado un ápice el carácter opresor del imperialismo. Tampoco podrá reducir la permanente lucha del hombre por barrer aquel sistema y conquistar una residencia en la Tierra sin esclavitud, sin explotación y con plena vigencia de un auténtico humanismo.

EL DIRECTOR

Entrevista

ALLENDE HABLA DE COREA, VIETNAM Y CUBA

“DESPUÉS de este viaje, he reafirmado más que nunca mi absoluta fe en el socialismo”, dijo el doctor Salvador Allende, conversando con PF, al regreso de una gira de dos meses y diez días por las vanguardias más combativas del movimiento antimperialista mundial: Vietnam, Corea y Cuba.

Es probable que no haya otro político latinoamericano que pueda, en breve tiempo, tener oportunidad como Allende de conversar largamente con tres conductores de los pueblos más violentamente atacados por el imperialismo en los últimos años: Ho Chi Minh, Kim Il Sung y Fidel Castro.

Las experiencias recogidas por Allende dan material sobrado para un libro. En una entrevista periodística, sólo pueden reseñarse algunos de los aspectos más singulares, sobre todo sus conversaciones con los tres líderes mencionados. En este viaje, el senador Allende estuvo acompañado por el Dr. Eduardo Paredes, miembro del Comité Central del Partido Socialista.
Al preguntársele por el momento más emocionante que vivió, no vacila en responder:

—"No sólo en este viaje, sino en mi vida entera había vivido muy pocos instantes de tanta emoción como cuando fui abrazado por el Presidente Ho Chi Minh... Créanme que hubo un momento largo en el que no fui capaz de articular palabra... Tanto el Presidente Ho como el Premier Pham Van Dong comprendieron mi emoción y la agradecieron. Pienso que nunca había estado más elocuente que en esta ocasión en que no fui capaz de hablar... Todavía me parece escuchar las palabras de despedida del Presidente: "Muchas gracias, camarada Allende, por haber visitado nuestro país. Muchas gracias". Y ésto en castellano".

—¿En castellano?
—"Claro. Ho Chi Minh habla castellano. Me explicó que lo había aprendido cuando fue, durante tres años, ayudante de cocina en un buque argentino".

COREA

Durante una hora y media conversó Allende con Kim Il Sung.

—"Es de una personalidad vigorosa. No sólo es el líder indiscutible de su pueblo, sino de los cuarenta millones que integran el sur y el norte de Corea. Su prestigio no es prefabricado, es la consecuencia directa de haber sido él quien encabezó el combate guerrillero contra los invasores, quien organizó el partido comunista coreano y quien ha dado demostraciones de enorme capacidad de estadista revolucionario y de combatiente antimperialista. Es de una recia contextura física y habla un lenguaje muy claro y directo. Conoce perfectamente los problemas de América latina e insiste en que los pueblos que se liberen del imperialismo construyan sus regímenes socialistas de acuerdo con sus propias condiciones nacionales, basándose esencialmente en el esfuerzo interno.

—¿Y la solidaridad socialista?
—"Kim Il Sung tiene un concepto muy claro de lo que debe ser esa solidaridad del campo socialista. Propicia y aplica la solidaridad "activa", es decir, auténticamente revolucionaria, que en ningún caso entraña un cercenamiento de la soberanía de los países pequeños. Es partidario de la solidaridad activa con todos los pueblos del mundo, incluidos los nuestros, y con absoluto respeto por los medios de lucha y las tácticas que los revolucionarios aplican en sus respectivos países".

Allende relató que Kim Il Sung tenía información acertada de la realidad política chilena. Al respecto, expresó que Chile destacaba por el alto nivel que aquí había alcanzado la conciencia de clase de sus movimientos revolucionarios. Conocía también los alcances de la unidad socialista comunista y le asignó a esto hecho una valoración fundamental.

No obstante las guerras que ha debido sostener contra la dominación japonesa, la agresión norteamericana y las provocaciones constantes de los títeres surcoreanos, Corea ha alcanzado impresionante desarrollo social, económico y cultural.

Allende relató cómo han reconstruido ciudades que fueron devastadas por los norteamericanos. Ahora son capaces de fabricar sus propias locomotoras eléctricas, han desarrollado la industria de fertilizantes y son grandes productores de vinalón, una fibra sintética hecha a base de carbón de piedra caliza. También son importantes productores y exportadores textiles.

Buena parte del esfuerzo coreano se dirige al campo, a través de la industrialización, mecanización y quimización del agro, integrada en un 95 por ciento por granjas estatales (el resto son cooperativas). Cada granja estatal es una verdadera aldea campesina que cuenta con todos los servicios públicos: escuela, hospital, sala cuna, estadio, cine, etc.

—"Pero, lo más importante —apunta Allende— es la concepción de que todo el pueblo coreano tenga acceso real al perfeccionamiento técnico y cultural".
Están construyendo una monumental ciudad universitaria y, por lo pronto, ya funcionan 90 institutos preuniversitarios.

—"Las dos tareas más grandes que se ha planteado el pueblo coreano —puntualiza Allende— son lograr la reunificación del país y desarrollar integralmente el socialismo. Por otra parte, tienen la certeza absoluta de que el imperialismo será erradicado de Asia y poseen la decisión irrevocable de no aceptar la menor provocación imperialista, cueste lo que cueste. Así lo han demostrado, de una manera indudable, en el caso del avión-espía norteamericano y del buque "Pueblo", operados por la CIA".

En cuanto a comercio internacional, Corea busca nuevos mercados. Tiene una misión comercial en Francia y ha comprado barcos a Suecia y Noruega. En lo que respecta a Chile, manifiestan interés por la adquisición de cobre y salitre.

Continuación:

http://www.blest.eu/inf/PF84.html

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