Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

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Jordi de Terrassa
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Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Abr 28, 2016 7:14 pm

Sobre la relación entre la objetividad y la subjetividad
Karl Marx en Miseria de la filosofía:
Los hombres, al establecer las relaciones sociales con arreglo al desarrollo de su producción material, crean también los principios, las ideas y las categorías conforme a sus relaciones sociales.

Por tanto, estas ideas, estas categorías, son tan poco eternas como las relaciones a las que sirven de expresión. Son productos históricos y transitorios.

Existe un movimiento continuo de crecimiento de las fuerzas productivas, de destrucción de las relaciones sociales, de formación de las ideas; lo único inmutable es la abstracción del movimiento: mors immortalis…

…Los economistas razonan de singular manera. Para ellos no hay más que dos clases de instituciones: las unas, artificiales, y las otras, naturales. Las instituciones del feudalismo son artificiales, y las de la burguesía son naturales. En esto los economistas se parecen a los teólogos, que a su vez establecen dos clases de religiones. Toda religión extraña es pura invención humana, mientras que su propia religión es una emanación de Dios. Al decir que las actuales relaciones –las de la producción burguesa– son naturales, los economistas dan a entender que se trata precisamente de unas relaciones bajo las cuales se crea la riqueza y se desarrollan las fuerzas productivas de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Por consiguiente, estas relaciones son en sí leyes naturales, independientes de la influencia del tiempo. Son leyes eternas que deben regir siempre la sociedad. De modo que hasta ahora ha habido historia, pero ahora ya no la hay…

…Cuanto más se pone de manifiesto este carácter antagónico, tanto más entran en desacuerdo con su propia teoría los economistas, los representantes científicos de la producción burguesa, y se forman diferentes escuelas.

Existen los economistas fatalistas, que en su teoría son tan indiferentes a lo que ellos denominan inconvenientes de la producción burguesa como los burgueses mismos lo son en la práctica ante los sufrimientos de los proletarios que les ayudan adquirir riquezas. Esta escuela fatalista tiene sus clásicos y sus románticos. Los clásicos, como Adam Smith y Ricardo, son representantes de una burguesía que, luchando todavía contra los restos de la sociedad feudal, sólo pretende depurar de manchas feudales las relaciones económicas, aumentar las fuerzas productivas y dar un nuevo impulso a la industria y al comercio. A su juicio, los sufrimientos del proletariado que participa en esa lucha, absorbido por esa actividad febril, sólo son pasajeros, accidentales, y el proletariado mismo los considera come tales. Los economistas como Adam Smith y Ricardo, que son los historiadores de esta época, no tienen otra misión que mostrar cómo se adquiere la riqueza en el marco de las relaciones de la producción burguesa, formular estas relaciones en categorías y leyes y demostrar que estas leyes y categorías son, para la producción de riquezas, superiores a las leyes y a las categorías de la sociedad feudal. A sus ojos la miseria no es más que el dolor que acompaña a todo alumbramiento, mismo en la naturaleza que en la industria.

Los románticos pertenecen a nuestra época, en la que la burguesía está en oposición directa con el proletariado, en la que la miseria se engendra en tan gran abundancia como la riqueza. Los economistas adoptan entonces la pose de fatalistas saciados que, desde lo alto de su posición, lanzan una mirada soberbia de desprecio sobre los hombres-máquinas que crean la riqueza. Copian todos los razonamientos de sus predecesores, pero la indiferencia, que en estos últimos era ingenuidad, en ellos es coquetería.

Luego sigue la escuela humanitaria, que toma a pecho el lado malo de las relaciones de producción actuales. Para tranquilidad de conciencia se esfuerza en paliar todo lo posible los contrastes reales; deplora sinceramente las penalidades del proletariado y la desenfrenada competencia entre los burgueses; aconseja a los obreros que sean sobrios, trabajen bien y tengan pocos hijos; recomienda a los burgueses que moderen su ardor en la esfera de la producción. Toda la teoría de esta escuela se basa en distinciones interminables entre la teoría y la práctica, entre los principios y sus resultados, entre la idea y su aplicación, entre el contenido y la forma, entre la esencia y la realidad, entre el derecho y el hecho, entre el lado bueno y el malo.

La escuela filantrópica es la escuela humanitaria perfeccionada. Niega la necesidad del antagonismo; quiere convertir a todos los hombres en burgueses; quiere realizar la teoría en tanto que se distinga de la práctica y no contenga antagonismo. Dicho se está que en la teoría es fácil hacer abstracción de las contradicciones que se encuentran a cada paso en la realidad. Esta teoría equivaldrá entonces a la realidad idealizada. Por consiguiente, los filántropos quieren conservar las categorías que expresan las relaciones burguesas, pero sin el antagonismo que constituye la esencia de estas categorías y que es inseparable de ellas. Los filántropos creen que combaten en serio la práctica burguesa, pero son más burgueses que nadie.

Así como los economistas son los representantes científicos de la clase burguesa, los socialistas y los comunistas son los teóricos de la clase proletaria. Mientras el proletariado no está aún lo suficientemente desarrollado para constituirse como clase; mientras, por consiguiente, la lucha misma del proletariado contra la burguesía no reviste todavía carácter político, y mientras las fuerzas productivas no se han desarrollado en el seno de la propia burguesía hasta el grado de dejar entrever las condiciones materiales necesarias para la emancipación del proletariado y para la edificación de una sociedad nueva, estos teóricos son sólo utopistas que, para mitigar las penurias de las clases oprimidas, improvisan sistemas y andan entregados a la búsqueda de una ciencia regeneradora. Pero a medida que la historia avanza, y con ella empieza a destacarse, con trazos cada vez más claros, la lucha del proletariado, aquellos no tienen ya necesidad de buscar la ciencia en sus cabezas: les basta con darse cuenta de lo que se desarrolla ante sus ojos y convertirse en portavoces de esa realidad. Mientras se limitan a buscar la ciencia y a construir sistemas, mientras se encuentran en los umbrales de la lucha, no ven en la miseria más que la miseria, sin advertir su aspecto revolucionario, destructor, que terminara por derrocar a la vieja sociedad. Una vez advertido este aspecto, la ciencia, producto del movimiento histórico, en el que participa ya con pleno conocimiento de causa, deja de ser doctrinaria para convertirse en revolucionaria.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1847/miseria/005.htm

Se afirma que el "marxismo", es decir, la teoría comunista tiene tres fuente o partes integrantes, a saber; el socialismo francés, la filosofía alemana y la economía política inglesa. La realidad es que la teoría comunista tiene como fuente toda la práctica transformadora de la realidad social humana;
· La ideología comunista aparece recogiendo toda la tradición emancipadora de la humanidad, y se desarrolla criticando el socialismo utópico francés, como socialismo más avanzado de su época.
· La teoría comunista pone fin a la filosofía como teoría con capacidad de transformar la sociedad. Criticando tanto el idealismo como el materialismo alemán, como las escuelas filosóficas más avanzadas de su época.
· Con la teoría comunista la ciencia de la economía política da un salto cualitativo en la comprensión de las formaciones sociales. Criticando la concepción “ricardiana” del valor, escuela económica más avanzada de su época, ha desarrollado y ha descubierto nuevas leyes científicas.
· La teoría comunista ha colocado al “continente” del conocimiento Historia en los albores del conocimiento científico. En crítica a las concepciones idealistas y metafísicas sobre la historia dominantes en su época, ha establecido que la historia de la sucesión de las formaciones sociales es la relación existente entre el desarrollo de las fuerzas productivas, objeto de estudio de las ciencias “naturales”, y las relaciones de producción, objeto de estudio de la economía política y las ciencias “sociales”, que dicho desarrollo permite.

Los seres humanos, sus ideas y sus sociedades son producto, en primer lugar, de las cuatro interacciones fundamentales que determinan el movimiento de la materia, (interacción gravitatoria, interacción electromagnética, interacción nuclear fuerte e interacción nuclear débil), en segundo lugar de las fuerzas que determinan la evolución biológica, (La selección natural o individual, la selección sexual o de parentesco, la deriva genética y la selección social o altruismo), en tercer lugar de actos consciente de infinidad de seres vivos y por último, el homo sapiens, es un producto del desarrollo económico, del desarrollo de las fuerzas productivas, el comercio más el desarrollo ideológico y político en una formación social históricamente determinada, es decir, de las relaciones de producción.


Última edición por Jordi de Terrassa el Sáb Abr 30, 2016 7:58 pm, editado 1 vez
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Las dos fases de la sociedad comunista y etapa de transición

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Abr 28, 2016 7:17 pm

Las dos fases de la sociedad comunista y etapa de transición

Jeff Sparrow escribió:Todo lo que [popularmente] se temía acerca del comunismo -que perderíamos nuestras casas y nuestros ahorros y nos obligarían a trabajar eternamente por escasos salarios y sin tener voz en el sistema- se ha convertido en realidad bajo el capitalismo.
http://jeffsparrow.net/
Antonio Pons Albi escribió:La capacidad humana para organizar ideologías absolutas, y después tener la perversión de traicionar sus mismos principios y lo que es más grave a quienes les dan la confianza, forma parte de su idiosincrasia.
Por esto es tan importante, o debería ser, el poder de una información independiente.
Y como no se quien decía, los males de la democracia se solucionan con más democracia”.[3]
http://akifrases.com/frase/140618

Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista:
Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. El proletariado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución le lleva al Poder; mas tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con éste hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y, por tanto, su propia soberanía como tal clase.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
La historia del último tercio del siglo XX y la primera década del XXI ha puesto de manifiesto el fracaso de todas las escuelas de pensamiento económico. Esto se debe a que son escuelas filosóficas, dedicadas a crear ideologías para defender los intereses económicos, y de poder, de unas determinadas clases sociales y sectores de clase en perjuicio de otros. Todas las ideologías de las clases explotadoras se caracterizan por defender la necesidad de un estado, como forma de organización social. Por el contrario, las ideologías de las clases explotadas propugnan la destrucción de los estados, estados que consagran la expropiación de todo medio de producción a los trabajadores asalariados, y conquistar la democracia.
Friedrich Engels en Principios del Comunismo:
XVI. ¿Será posible suprimir por vía pacífica la propiedad privada?
Sería de desear que fuese así, y los comunistas, como es lógico, serían los últimos en oponerse a ello. Los comunistas saben muy bien que todas las conspiraciones, además de inútiles, son incluso perjudiciales. Están perfectamente al corriente de que no se pueden hacer las revoluciones premeditada y arbitrariamente y que éstas han sido siempre y en todas partes una consecuencia necesaria de circunstancias que no dependían en absoluto de la voluntad y la dirección de unos u otros partidos o clases enteras. Pero, al propio tiempo, ven que se viene aplastando por la violencia el desarrollo del proletariado en casi todos los países civilizados y que, con ello, los enemigos mismos de los comunistas trabajan con todas sus energías para la revolución. Si todo ello termina, en fin de cuentas, empujando al proletariado subyugado a la revolución, nosotros, los comunistas, defenderemos con hechos, no menos que como ahora lo hacemos de palabra, la causa del proletariado.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/47-princi.htm
No obstante, el estado no puede ser abolido, ni por decreto ni mediante la violencia. Solo desapareciendo la causa que hace necesario la existencia del estado; cuando el desarrollo de las fuerzas productivas hace posible que una formación social se divida en clases sociales, se necesita un instrumento de dominación para la apropiación de fuerza de trabajo ajena. Por lo tanto, solo con el desarrollo de las fuerzas productivas, que permita satisfacer todas las necesidades sociales, las clases sociales se extinguen y, con ellas, la necesidad de dominación, lo que convierte al estado en superfluo.
Frederich Engels en Carta a Auguste Bebel:
El estado popular libre se ha convertido en el estado libre. Gramaticalmente hablando, estado libre es un estado que es libre respecto a sus ciudadanos, es decir, un estado con un Gobierno despótico. Habría que abandonar toda esa charlatanería acerca del estado, sobre todo después de la Comuna, que no era ya un estado en el verdadero sentido de la palabra. Los anarquistas nos han echado en cara más de la cuenta esto del «estado popular», a pesar de que ya la obra de Marx contra Proudhon, y luego el "Manifiesto Comunista” dicen claramente que, con la implantación del régimen social socialista, el estado se disolverá por sí mismo [sich auflöst] y desaparecerá. Siendo el estado una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios, es un absurdo hablar de estado popular libre: mientras que el proletariado necesite todavía del estado no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el estado como tal dejará de existir. Por eso nosotros propondríamos remplazar en todas partes la palabra estado por la palabra ´comunidad' (Gemeinwesen), una buena y antigua palabra alemana equivalente a la palabra francesa Commune.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e18-3-75.htm
La ideología comunista no es una doctrina, ni es científica, es una ideología producto del desarrollo de las fuerzas productivas, es democrática y contraria a todo tipo de explotación y opresión
\"Frederich Engels en Los comunistas y Karl Heinzen escribió:El señor Heinzen se imagina que el comunismo es una cierta doctrina que partiría de un principio teórico determinado -el núcleo- a partir del cual se deducirían consecuencias ulteriores. El señor Heinzen se equivoca mucho. El comunismo no es una doctrina, sino un movimiento; no parte de principios, sino de hechos. Los comunistas no tienen por presuposición tal o tal filosofía, sino toda la historia pasada y especialmente sus resultados efectivos actuales en los países civilizados. El comunismo es el producto de la gran industria y de sus consecuencias, de la edificación del mercado mundial, de la competencia sin obstáculos que le corresponde, de las crisis comerciales cada vez más fuertes y universales y que ya se han convertido en perfectas crisis del mercado mundial, de la creación del proletariado mundial y de la concentración del capital, de la lucha entre el proletariado y la burguesía que de ello se deriva. El comunismo, en la medida en que es teórico, es la expresión teórica de la posición del proletariado en esta lucha y el resumen teórico de las condiciones de liberación del proletariado.
http://www.marxists.org/archive/marx/works/1847/09/26.htm#2
El primer hecho de cualquier ser humano consiste en procurarse las sustancias y la energía necesaria para mantenerse vivo. Para satisfacer estas necesidades hay seres humanos que trabajan y producen los valores de uso que necesitan, o se concentran en producir aquellos valores de uso para los que tienen una especial habilidad, y el exceso de producción lo intercambian por los que no producen.

También existen seres humanos que se apropian del excedente de producción de la fuerza de trabajo ajena. Hay seres humanos que se apropian del excedente del trabajo ajeno de forma violenta, exigiendo un tributo, imponiendo la esclavitud, la servidumbre, el trabajo asalariado, mediante el robo, etc… Existen seres humanos que utilizan el engaño y la manipulación ideológica, y aprovechándose de las circunstancias, se apropian de trabajo ajeno tratando de ocultar tal apropiación, son los ideólogos y políticos profesionales. Existe un subgrupo de ideólogos y políticos profesionales que se oponen a la apropiación del trabajo ajeno, según sus propias palabras, son los profesionales de la “revolución”, también conocidos en la tradición comunista como revisionistas.

La lucha de clases es la forma en que unos tratan de apropiarse del excedente de producción del trabajo ajeno y otros de oponerse a esta apropiación. La lucha de clase es la manifestación de un fenómeno biológico, la lucha “egoísta” del genotipo por la supervivencia y la reproducción frente a una situación de escasez de recursos que, en los seres humanos, se transforma en apropiarse del excedente de producción del trabajo ajeno y acumular unos recursos naturales escasos. Esta lucha entre las diferentes clases sociales se produce tanto en la estructura económica, como en las estructuras ideológica y política de una formación social humana. Estas formaciones sociales se caracterizan porque el desarrollo de las fuerzas productivas ha superado la capacidad productiva de subsistencia, por lo que es posible acumular medios de producción y de consumo, pero, donde el desarrollo de las fuerzas productivas, aún no ha alcanzado la capacidad de producción para satisfacer las necesidades de todos los individuos, de dicha formación social.

Karl Marx, 1875, Crítica al programa de Gotha:
En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gotha.htm
El comunismo, propiamente dicho, es decir, en su segunda fase de desarrollo, es un modo de producción donde el desarrollo de las fuerzas productivas ha alcanzado un nivel que permite satisfacer las necesidades de todos los individuos de la sociedad. El comunismo es un modo de producción donde, al estar cubiertas las necesidades, nadie tiene interés en apropiarse individualmente del excedente de producción ni de los medios de producción, por lo que no existe lucha de clases ni diferencias de clase, y el estado se hace superfluo. En una formación social donde existe superabundancia de todos los valores de uso, donde están satisfechas todas las necesidades de los miembros de dicha sociedad, dichos valores de uso pierden su valor de cambio, se hace superfluo el uso del dinero y en consecuencia éste desaparece. En una situación de superabundancia, ningún individuo tiene interés en acumular valores de uso, tampoco consume una mayor cantidad de ellos que la necesaria, y no es necesario contabilizar la cantidad de un valor de uso que consume cada individuo. El principio ideológico en el que se fundamenta la sociedad comunista es; “a cada cual según su necesidad y de cada cual según su capacidad”, la base de los intercambios en la sociedad comunista es el compartir, que consiste en la provisión de bienes y servicios al grupo social sin calcular ganancia o reconocimiento. Para que esto ocurra no es necesario un nuevo tipo de hombre, si se analiza el comportamiento de los seres humanos actuales ante valores de uso superabundantes, se observa que ya actúan de este modo, por ejemplo, nadie acapara oxígeno o respira más oxígeno del que necesita y a nadie le preocupa.
Karl Marx en Crítica al programa de Gotha:
De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad -- después de hechas las obligadas deducciones -- exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de esta bajo otra distinta.

Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado la forma y el contenido, porque bajo las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de consumo. Pero, en lo que se refiere a la distribución de estos entre los distintos productores, rige el mismo principio que en el intercambio de mercancías equivalentes: se cambia una cantidad de trabajo, bajo una forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo otra forma distinta.

Por eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el derecho burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se tiran de los pelos, mientras que en el régimen de intercambio de mercancías, el intercambio de equivalentes no se da más que como término medio, y no en los casos individuales.

A pesar de este progreso, este derecho igual sigue llevando implícita una limitación burguesa. El derecho de los productores es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad, aquí, consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo.

Pero unos individuos son superiores, física e intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es más que un trabajador como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes individuales, y, por consiguiente, la desigual capacidad de rendimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la desigualdad. El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual; pero los individuos desiguales (y no serían distintos individuos si no fuesen desiguales) sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les coloque bajo un mismo punto de vista y se les mire solamente en un aspecto determinado; por ejemplo, en el caso dado, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: un obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual.

Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gotha.htm
En el socialismo el estado como tal se disuelve, al extinguirse las clases sociales y desaparecer su razón de ser; un aparato de opresión y explotación de una clase o alianza de clases sobre las demás. Del mismo modo, la existencia de estado implica la existencia de clases sociales, de explotación y por lo tanto la inexistencia de socialismo. El socialismo no es un modo de producción, es el modo de producción comunista en su primera fase de desarrollo, donde no existen clases sociales, ya que los trabajadores son los propietarios de los medios de producción;
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista, I Burgueses y proletarios escribió:[*]Por burguesía se comprende a la clase de los capitalistas modernos, que son los propietarios de los medios de producción social y emplean trabajo asalariado. Por proletarios se comprende a la clase de los trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888)
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i1.htm#fn26



[*]
Los recursos naturales son propiedad colectiva de todos los trabajadores teniendo en cuenta que, los recursos naturales no incorporan trabajo de nadie, de lo contrario no serían recursos naturales, y los medios de trabajo son propiedad colectiva de los trabajadores que los usan, única forma de garantizar la propiedad sobre el producto de su trabajo a los trabajadores, medios de trabajo que han comprado a los trabajadores que los han producido. Los trabajadores intercambian una cantidad de trabajo por una cantidad de trabajo idéntica, en este sentido no existe explotación, los trabajadores intercambian cantidades iguales de trabajo, nadie se apropia de trabajo ajeno. No obstante, en el socialismo, fase inferior de la sociedad comunista, donde el desarrollo de la productividad de la fuerza de trabajo, todavía, no ha alcanzado la capacidad de satisfacer las necesidades de todos los seres humanos, por lo que, en la distribución de los recursos producidos, pero todavía escasos, se da la lucha de clases. En la primera fase de la sociedad comunista impera el principio de “a cada cual según su trabajo”, esta forma de distribución es todavía derecho “clasista”, ya que se trata por igual a trabajadores que son desiguales, tanto en sus capacidades como en sus necesidades. Esta fase de la transformación comunista de la sociedad es inevitable salvo en la utópica mente de algunos anarquistas, donde es posible acostarse en el modo de producción capitalista y amanecer en el comunismo. Antes que se pueda hacer realidad la sociedad comunista en su fase superior, es inevitable atravesar diferentes fases, etapas, períodos y coyunturas de la lucha de clases, unas conocidas y otras son completamente desconocidas.
Lenin en El estado y la revolución, capítulo V:
En el fondo, cuando los sabios profesores, y tras ellos los filisteos, y tras ellos señores como los Tsereteli y los Chernov, hablan de utopías descabelladas, de las promesas demagógicas de los bolcheviques, de la imposibilidad de "implantar" el socialismo, se refieren precisamente a la etapa o fase superior del comunismo, que no sólo no ha prometido nadie, sino que nadie ha pensado en "implantar", pues, en general, no se puede "implantar".
Y aquí llegamos a la cuestión de la diferencia científica existente entre el socialismo y el comunismo, cuestión a la que Engels aludió en el pasaje citado más arriba sobre la inexactitud de la denominación de "socialdemócrata". Políticamente, la diferencia entre la primera fase o fase inferior y la fase superior del comunismo llegará a ser, con el tiempo, probablemente enorme; pero hoy, bajo el capitalismo, sería ridículo hacer resaltar esta diferencia, que sólo tal vez algunos anarquistas pueden destacar en primer plano (si es que entre los anarquistas quedan todavía hombres que no han aprendido nada después de la conversión "plejanovista" de los Kropotkin, los Grave, los Cornelissen y otras "lumbreras" del anarquismo en socialchovinistas o en anarquistas de trincheras, como los ha calificado Gue, uno de los pocos anarquistas que no han perdido el honor y la conciencia)
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/hoja6.htm
Hasta que la sociedad alcance el desarrollo de las fuerzas productivas que permita una superproducción de bienes materiales, y con ellos poder satisfacer todas las necesidades, si alguna vez se puede alcanzar esta productividad de la fuerza de trabajo, es imposible abolir el uso del dinero. De igual manera, mientras sea necesaria la división técnica del trabajo en la producción de valores de uso será necesario comerciar, en un mercado, con ellos. Algunos socialismos de subjetivismo utópico proponen que al cambiar el nombre del comercio y del dinero se cambia su naturaleza.

Resulta cuanto menos curioso que la vanguardia de profesionales de la “revolución” no acaba de entender que en el socialismo deja de haber trabajadores asalariados, ya que en el socialismo los trabajadores dejan de estar privados de la propiedad sobre los medios de producción que usan, por lo que son dueños del producto de su trabajo, y no se ven en la necesidad de vender su fuerza de trabajo a cambio de salario alguno. Es decir, en el socialismo los trabajadores dejan de ser una mercancía que se compra y se vende. En el socialismo los trabajadores pasan a ser los propietarios de los valores de uso que producen, valores que intercambian por los valores de uso que no producen, de forma directa mediante el trueque o mediando otra mercancía, que adopta la forma de dinero. O lo que es lo mismo, en el socialismo los trabajadores comercian con mercancías, ya que no tienen la necesidad de convertirse ellos mismos en mercancía.
Lenin, Ibíd:
…Pulverizando la frase confusa y pequeñoburguesa de Lassalle sobre la "igualdad" y la "justicia" en general, Marx muestra el curso de desarrollo de la sociedad comunista, que en sus comienzos se verá obligada a destruir solamente aquella "injusticia" que consiste en que los medios de producción sean usurpados por individuos aislados, pero que no estará en condiciones de destruir de golpe también la otra injusticia, consistente en la distribución de los artículos de consumo "según el trabajo" (y no según las necesidades)

Los economistas vulgares, incluyendo entre ellos a los profesores burgueses, entre los que se cuenta también "nuestro" Tugán, reprochan constantemente a los socialistas el olvidarse de la desigualdad de los hombres y el "soñar" con destruir esta desigualdad. Este reproche sólo demuestra, como vemos, la extrema ignorancia de los señores ideólogos burgueses.
Marx no solo tiene en cuenta del modo más preciso la inevitable desigualdad de los hombres, sino que tiene también en cuenta que el solo paso de los medios de
producción a propiedad común de toda la sociedad (el "socialismo", en el sentido corriente de la palabra) no suprime los defectos de la distribución y la desigualdad del
"derecho burgués", el cual sigue imperando, por cuanto los productos son distribuidos "según el trabajo".

". . . Pero estos defectos —prosigue Marx— son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista, tras largos dolores
para su alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica y al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado. . ."
Así, pues, en la primera fase de la sociedad comunista (a la que suele darse el nombre de socialismo) el "derecho burgués" no se suprime completamente, sino sólo
parcialmente, sólo en la medida de la transformación económica ya alcanzada, es decir, sólo en lo que se refiere a los medios de producción. El "derecho burgués"
reconoce la propiedad privada de los individuos sobre los medios de producción. El socialismo los convierte en propiedad común. En este sentido —y sólo en este
sentido— desaparece el "derecho burgués".

Sin embargo, este derecho persiste en otro de sus aspectos, persiste como regulador de la distribución de los productos y de la distribución del trabajo entre los miembros de la sociedad. "El que no trabaja, no come": este principio socialista es ya una realidad; "a igual cantidad de trabajo, igual cantidad de productos": también es ya una realidad este principio socialista. Sin embargo, esto no es todavía el comunismo, ni suprime todavía el "derecho burgués", que da una cantidad igual de productos a hombres que no son iguales y por una cantidad desigual (desigual de hecho) de trabajo.
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/hoja6.htm
El objetivo comunista no es igualar las rentas de los trabajadores asalariados igualando sus salarios, sino poner fin al trabajo asalariado. Donde “el que no trabaja no come”, y quien más valores de uso produce de más valor dispone. No obstante, la inmensa mayoría de los profesionales de la “revolución”, son partícipes de esta idea como manifestación de ideología burguesa. No cabe la menor duda que el trabajador, o grupo de trabajadores, que produzca un 20 % más de un valor de uso que otro trabajador, o grupo de trabajadores, dispondrá de un 20 % más de valor que dichos trabajadores. No obstante, este 20 % no es debido a un mayor salario, puesto que en el socialismo desaparecen los trabajadores asalariados, y con ellos los capitalistas, sino a que los trabajadores son propietarios del producto de su trabajo, y dicha diferencia es debida a que han trabajado más y/o mejor. En el capitalismo se suele producir la circunstancia que trabajadores, aun en el caso de trabajar más y/o mejor que otros, perciben una retribución salarial inferior, o percibiendo un salario superior es tanta la diferencia de valores de uso producidos que, los trabajadores asalariados más productivos, están sometidos a una tasa de explotación superior. Que un trabajador, o grupo de trabajadores, perciba una mayor renta, porque se dispone de una mayor capacidad productiva, no entra en contradicción con el socialismo, "de cada cual según sus posibilidades y a cada cual según su trabajo". Sin embargo, si entra en contradicción abierta con el capitalismo, y los otros sistemas de producción basados en la explotación, donde, por lo general, no solo hay quien vive de renta sin producir nada, sino que una parte de los que no producen nada son los que perciben las mayores rentas.

Un problema que se plantea en el socialismo es que resulta imposible, con el actual nivel de conocimientos científicos, conocer las capacidades de un individuo. Por lo que solo se puede planificar la producción de forma estadística. Si se sospecha que alguien puede producir valores de uso en un 20 % más de la media, pero solo produce un 15 %, pues solo dispondrá de un 15 % más de valor que la media, pudiendo disponer de un 20 %. Y la mayoría no podrían honradamente reprocharle mucho, si prefiere renunciar a ese 5 % de valor por estar en compañía de sus seres queridos, o realizando otra actividad, que estando menos cualificado profesionalmente le produce una mayor satisfacción emocional. En el caso que se sospeche que pudiendo producir un 15 % menos que la media, produzca un 20 % menos, pues dispondría de un 5 % menos del valor del que podría disponer, por lo que se puede deducir que seguramente tenga unas menores necesidades que la media, como mínimo en ese 5 %. Por lo que la mayoría honradamente tampoco podrían reprocharle mucho, por el mismo motivo que en el caso anterior. Surge un problema cuando, en el socialismo donde todavía no se pueden satisfacer todas las necesidades sociales, alguien produce valores de uso en un 20 % menos que la media, por una menor capacidad de producción motivada por un accidente, una enfermedad, una predisposición genética, una catástrofe natural o una catástrofe económica producida por los errores de los trabajadores encargados de planificar la producción, y teniendo en cuenta unas necesidades mayores a su capacidad de producir valores de uso, como suele ser lo normal. Pero para estas circunstancias se han inventado los seguros, donde los trabajadores pueden cubrir estas contingencias aportando un porcentaje de sus ingresos, con lo que se garantizan una renta mínima.

La sociedad comunista surge y se desarrolla de las propias entrañas de la sociedad capitalista. Previamente a la existencia de las relaciones de producción capitalistas es necesario que la fuerza de trabajo deje de ser propiedad individual, o esté ligada a los medios de producción, y pase a ser propiedad común de los capitalistas. Es decir, es necesario producir hombres desposeídos de todo medio de producción y de subsistencia y, en consecuencia, puedan vender “libremente” el usufructo de su fuerza de trabajo que no la propiedad, puesto que en el modo de producción capitalista su propia fuerza de trabajo no les pertenece a los trabajadores asalariados. La existencia de la mercancía fuerza de trabajo, y la propiedad común sobre ella por parte de los capitalistas, es garantizada por el estado mediante el monopolio de la fuerza. Bajo las relaciones de producción capitalistas, cuando el desarrollo de las fuerzas productivas alcanza una determinada fase de desarrollo, comienza la socialización de los medios de producción, mediante las llamadas sociedades anónimas. La última fase en la socialización de los medios de producción bajo las relaciones de producción capitalistas, consiste en la propiedad común de los medios de producción por parte de todos los capitalistas, bajo la forma jurídica de propiedad del estado.
Mao Zedong en Sobre la nueva democracia:
Es del dominio público que el Partido Comunista tiene, respecto al sistema social que propugna, un programa para el presente y otro para el futuro, o sea, un programa mínimo y uno máximo. Para el presente, la nueva democracia, y para el futuro, el socialismo: éstas son dos partes de un todo orgánico, guiadas por una y la misma ideología comunista.
http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Mao(SP)/ND40s.html#s5
Si bien en sentido estricto no ha existido una formación social que se pueda denominar socialista, ya que no han existido formaciones sociales sin clases sociales y por lo tanto sin estado, salvo las primitivas sociedades de cazadores recolectores. No obstante, sí han existido formaciones sociales donde el poder lo han detentado los trabajadores. Es decir, formaciones sociales donde ha sido abolida la dictadura de la burguesía e instaurado la nueva democracia, como en la Comuna de Paris, la Revolución de Octubre, La revolución en Yugoeslavia, en Albania, en China, etc…

Entre el capitalismo y el comunismo en su primera fase de desarrollo media una fase de transición; La nueva democracia es un estado alianza de las diversas clases trabajadoras y anti-imperialistas, que se caracteriza por no importar ni exportar capital. Donde existen las más amplias libertades democráticas para el conjunto de clases populares y la más severa dictadura para el imperialismo. En la nueva democracia el capitalismo ha sido derrotado, pero, no ha desaparecido, siguen existiendo de forma inevitable relaciones de producción capitalistas, juntamente con las relaciones de producción comunistas triunfantes, pero aún débiles, debido al todavía escaso desarrollo de las fuerzas productivas en algunas ramas de la producción. El escaso desarrollo de las fuerzas productivas, bajo la nueva democracia, abre la posibilidad de la reinstauración de nuevo del régimen de producción capitalista, bajo la forma de capitalismo de estado. De donde se puede deducir que la primera tarea que se le presenta a los trabajadores cuando alcanzan el poder en una formación social, para impedir la reinstauración de relaciones de producción capitalistas, es el desarrollo de las fuerzas productivas hasta un grado que imposibilite la existencia de relaciones de producción basadas en la explotación capitalista, o de cualquier otro género de explotación. Ahora bien, el desarrollo de las fuerzas productivas depende en primer lugar del estadio de desarrollo en que se hallan la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, de la coordinación social del proceso de producción, del nivel medio de destreza del trabajador en la producción y el uso de los medios de producción, y de los recursos naturales que disponga dicha formación social en el momento de la toma del poder por parte del proletariado, y poco se puede saber al respecto de antemano. No obstante, en un estado de nueva democracia es imprescindible, para impedir que los cuadros y funcionarios seguidores de la vía capitalista se hagan con el poder del estado, que los cargos políticos sean elegidos periódicamente mediante sufragio universal, libre, igual, directo, secreto, que actúen por mandato, siendo responsables de no cumplir los mandatos electorales y pueden ser revocados en cualquier momento por los electores, y que la retribución de los funcionarios del estado sea la del salario medio de un trabajador.
Mao Zedong en El régimen constitucional de nueva democracia:
La democracia de viejo tipo, practicada en otros países, está hoy en decadencia y se ha hecho reaccionaria. En ninguna circunstancia podemos aceptarla. El régimen constitucional del que hablan los recalcitrantes chinos es la democracia burguesa de viejo tipo existente en el extranjero. Ellos pregonan su deseo de tal régimen constitucional, pero en realidad no lo quieren, y hablan de él sólo para engañar al pueblo. Lo que en verdad desean es la dictadura fascista de un solo partido. La burguesía nacional china sí quiere realmente este tipo de régimen constitucional, y anhela establecer en China la dictadura burguesa; pero nunca lo conseguirá, pues el pueblo chino no lo desea, ni acepta la dictadura uniclasista de la burguesía. Los asuntos de China tienen que ser decididos por la gran mayoría de los chinos; el monopolio del Poder por la burguesía ha de ser rechazado de plano. ¿Y la democracia socialista? Claro que es algo muy bueno, y en el futuro se realizará en todo el mundo. Pero, hoy en China es impracticable todavía y, en consecuencia, tenemos que pasarnos sin ella por el momento. Sólo cuando las condiciones estén dadas, será posible poner en práctica la democracia socialista. El tipo de régimen democrático que necesitamos ahora no es el viejo ni tampoco el socialista, sino el de nueva democracia, que corresponde a las actuales condiciones de China. El régimen constitucional que nos disponemos a implantar debe ser de nueva democracia.

¿Qué es el régimen constitucional de nueva democracia? Es la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias sobre los colaboracionistas y reaccionarios.
http://www.marxists.org/espanol/mao/escritos/NDCG40s.html
Algunos autores clásicos de la teoría comunista, y muchos militantes comunistas, sostienen que el período de transición entre el capitalismo y el comunismo, en su primera fase de desarrollo, la denominada nueva democracia, es una etapa que se puede considerar dentro de la fase socialista de la evolución social.

Hay “comunistas” partidarios de una sociedad sin estado, al mismo tiempo defienden un estado propietario de los recursos naturales, y de los medios de producción, que asalarie a los trabajadores. No ven u ocultan la contradicción teórica, dicen que en esto consiste la socialización de los medios de producción. No son partidarios que los trabajadores sean los propietarios de los medios de producción en condiciones de igualdad, difunden que el movimiento del trabajo cooperativo es contrario al comunismo. Mientras existan trabajadores asalariados existirá la explotación, independientemente de quién pague el sueldo a los trabajadores.
Karl Marx en Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores:
Pero estaba reservado a la Economía política del trabajo el alcanzar un triunfo más completo todavía sobre la Economía política de la propiedad. Nos referimos al movimiento cooperativo, y, sobre todo, a las fábricas cooperativas creadas, sin apoyo alguno, por la iniciativa de algunas «manos» audaces. Es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales que han mostrado con hechos, no con simples argumentos, que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, puede prescindir de la clase de los patronos, que utiliza el trabajo de la clase de las «manos»; han mostrado también que no es necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estén monopolizados como instrumentos de dominación y de explotación contra el trabajador mismo; y han mostrado, por fin, que lo mismo que el trabajo esclavo, lo mismo que el trabajo siervo, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría. Roberto Owen fue quien sembró en Inglaterra las semillas del sistema cooperativo; los experimentos realizados por los obreros en el continente no fueron de hecho más que las consecuencias prácticas de las teorías, no descubiertas, sino proclamadas en voz alta en 1848.

Al mismo tiempo, la experiencia del período comprendido entre 1848 y 1864 ha probado hasta la evidencia que, por excelente que sea en principio, por útil que se muestre en la práctica, el trabajo cooperativo, limitado estrechamente a los esfuerzos accidentales y particulares de los obreros, no podrá detener jamás el crecimiento en progresión geométrica del monopolio, ni emancipar a las masas, ni aliviar siquiera un poco la carga de sus miserias. Este es, quizá, el verdadero motivo que ha decidido a algunos aristócratas bien intencionados, a filantrópicos charlatanes burgueses y hasta a economistas agudos, a colmar de repente de elogios nauseabundos al sistema cooperativo, que en vano habían tratado de sofocar en germen, ridiculizándolo como una utopía de soñadores o estigmatizándolo como un sacrilegio socialista. Para emancipar a las masas trabajadoras, la cooperación debe alcanzar un desarrollo nacional y, por consecuencia, ser fomentada por medios nacionales. Pero los señores de la tierra y los señores del capital se valdrán siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos. Muy lejos de contribuir a la emancipación del trabajo, continuarán oponiéndole todos los obstáculos posibles. Recuérdense las burlas con que lord Palmerston trató de silenciar en la última sesión del parlamento a los defensores del proyecto de ley sobre los derechos de los colonos irlandeses. «¡La Cámara de los Comunes —exclamó— es una Cámara de propietarios territoriales!»
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe2/mrxoe201.htm


Última edición por Jordi de Terrassa el Dom Mayo 01, 2016 8:41 pm, editado 1 vez
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Las dos fases de la sociedad comunista y etapa de transición 2

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Abr 28, 2016 7:19 pm

El trabajo cooperativo es la única forma de relacionarse en la producción que se puede llamar comunista. Nadie puede decidir sobre el destino del valor producido en una empresa salvo los trabajadores en forma democrática de dicha empresa. De lo contrario, quién decide se está apropiando del valor producido por el trabajo ajeno. Es decir, nadie puede decidir el destino del valor de lo producido en una empresa sino trabaja en ella, porque no he contribuido con un segundo de su tiempo de trabajo, ni con una gota de sudor de su fuerza de trabajo, a la creación de dicho valor.
Karl Marx en Instrucción sobre diversos problemas a los delegados del Consejo Central Provisional:
La Asociación Internacional de los Trabajadores se propone unir, llevando a un mismo cauce, los movimientos espontáneos de la clase obrera, pero, de ninguna manera, dictarle o imponerle cualquier sistema doctrinario. Por eso, el Congreso no debe proclamar uno u otro sistema especial de cooperación, sino que ha de limitarse a la enunciación de algunos principios generales.

(a) Nosotros estimamos que el movimiento cooperativo es una de las fuerzas transformadoras de la sociedad presente, basada en el antagonismo de clases. El gran mérito de este movimiento consiste en mostrar que el sistema actual de subordinación del trabajo al capital, sistema despótico que lleva al pauperismo, puede ser sustituido con un sistema republicano y bienhechor de asociación de productores libres e iguales.

(b) Pero, el movimiento cooperativo, limitado a las formas enanas, las únicas que pueden crear con sus propios esfuerzos los esclavos individuales del trabajo asalariado, jamás podrá transformar la sociedad capitalista. A fin de convertir la producción social en un sistema armónico y vasto de trabajo cooperativo son indispensables cambios sociales generales, cambios de las condiciones generales de la sociedad, que sólo pueden lograrse mediante el paso de las fuerzas organizadas de la sociedad, es decir, del poder político, de manos de los capitalistas y propietarios de tierras a manos de los productores mismos.

(c) Recomendamos a los obreros que se ocupen preferentemente de la producción cooperativa, y no del comercio cooperativo. Este último no afecta más que la superficie del actual sistema económico, mientras que la primera socava sus cimientos.

(d) Recomendamos a todas las sociedades cooperativas que conviertan una parte de sus ingresos comunes en fondo de propaganda de sus principios, tanto con el ejemplo, como con la palabra, a saber, contribuyendo al establecimiento de nuevas sociedades cooperativas de producción, a la par con la difusión de su doctrina.

(e) A fin de evitar la degeneración de las sociedades cooperativas en simples sociedades burguesas por acciones (sociétés par actions), los obreros de cada empresa, independientemente de si están asociados o no, deben cobrar igual parte de los ingresos. Podemos consentir, a título de compromiso puramente temporal, que los asociados cobren, además, un interés mínimo.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/isdp66s.htm#fn0
Karl Marx en El Capital, tomo I, capítulo 24, 7. Tendencia histórica de la acumulación capitalista:
El modo capitalista de producción y de apropiación, y por tanto la propiedad privada capitalista, es la primera negación de la propiedad privada individual, fundada en el trabajo propio. La negación de la producción capitalista se produce por sí misma, con la necesidad de un proceso natural. Es la negación de la negación. Ésta restaura la propiedad individual, pero sobre el fundamento de la conquista alcanzada por la era capitalista: la cooperación de trabajadores libres y su propiedad colectiva sobre la tierra y sobre los medios de producción producidos por el trabajo mismo.
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm
Karl Marx en La guerra civil en Francia:
Ahora bien, si la producción cooperativa ha de ser algo más que una impostura y un engaño; si ha de sustituir al sistema capitalista; si las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común, tomándola bajo su control y poniendo fin a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que el comunismo, comunismo «realizable»?
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/71gcf/6.htm
La propiedad colectiva sobre los medios de producción no es sinónimo de ausencia de explotación. Existen formas de propiedad colectiva que no son formas de propiedad basadas en el trabajo personal, es decir, la propiedad comunista sobre el total del valor producido solo es la propiedad exclusiva de los trabajadores, que han contribuido a producir dicho valor mediante un gasto de su fuerza de trabajo. Las sociedades por acciones son sociedades capitalistas de propiedad colectiva, pero no basadas en la propiedad del trabajo personal, donde los trabajadores están explotados. En España han existido, y existen, empresas de propiedad estatal, pero no por ello los trabajadores dejan de estar explotados, ya que no deciden sobre el destino del valor por ellos producido. Es decir, el valor producido por dichos trabajadores asalariados es apropiado por funcionarios del estado, los cuales deciden como se distribuye dicho valor.
Friedrich Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico:
Es esta rebelión de las fuerzas de producción cada vez más imponentes, contra su calidad de capital, esta necesidad cada vez más imperiosa de que se reconozca su carácter social, la que obliga a la propia clase capitalista a tratarlas cada vez más abiertamente como fuerzas productivas sociales, en el grado en que ello es posible dentro de las relaciones capitalistas. Lo mismo los períodos de alta presión industrial, con su desmedida expansión del crédito, que el crac mismo, con el desmoronamiento de grandes empresas capitalistas, impulsan esa forma de socialización de grandes masas de medios de producción con que nos encontramos en las diversas categorías de sociedades anónimas. Algunos de estos medios de producción y de comunicación son ya de por sí tan gigantescos, que excluyen, como ocurre con los ferrocarriles, toda otra forma de explotación capitalista. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, ya no basta tampoco esta forma; los grandes productores nacionales de una rama industrial se unen para formar un trust, una agrupación encaminada a regular la producción; determinan la cantidad total que ha de producirse, se la reparten entre ellos e imponen de este modo un precio de venta fijado de antemano. Pero, como estos trusts se desmoronan al sobrevenir la primera racha mala en los negocios, empujan con ello a una socialización todavía más concentrada; toda la rama industrial se convierte en una sola gran sociedad anónima, y la competencia interior cede el puesto al monopolio interior de esta única sociedad; así sucedió ya en 1890 con la producción inglesa de álcalis, que en la actualidad, después de fusionarse todas las cuarenta y ocho grandes fábricas del país, es explotada por una sola sociedad con dirección única y un capital de 120 millones de marcos.

En los trusts, la libre concurrencia se trueca en monopolio y la producción sin plan de la sociedad capitalista capitula ante la producción planeada y organizada de la futura sociedad socialista a punto de sobrevenir. Claro está que, por el momento, en provecho y beneficio de los capitalistas. Pero aquí la explotación se hace tan patente, que tiene forzosamente que derrumbarse. Ningún pueblo toleraría una producción dirigida por los trusts, una explotación tan descarada de la colectividad por una pequeña cuadrilla de cortadores de cupones.

De un modo o de otro, con o sin trusts, el representante oficial de la sociedad capitalista, el Estado, tiene que acabar haciéndose cargo del mando de la producción*. La necesidad a que responde esta transformación de ciertas empresas en propiedad del Estado empieza manifestándose en las grandes empresas de transportes y comunicaciones, tales como el correo, el telégrafo y los ferrocarriles.

A la par que las crisis revelan la incapacidad de la burguesía para seguir rigiendo las fuerzas productivas modernas, la transformación de las grandes empresas de producción y transporte en sociedades anónimas, trusts y en propiedad del Estado demuestra que la burguesía no es ya indispensable para el desempeño de estas funciones. Hoy, las funciones sociales del capitalista corren todas a cargo de empleados a sueldo, y toda la actividad social de aquél se reduce a cobrar sus rentas, cortar sus cupones y jugar en la Bolsa, donde los capitalistas de toda clase se arrebatan unos a otros sus capitales. Y si antes el modo capitalista de producción desplazaba a los obreros, ahora desplaza también a los capitalistas, arrinconándolos, igual que a los obreros, entre la población sobrante; aunque por ahora todavía no en el ejército industrial de reserva. Pero las fuerzas productivas no pierden su condición de capital al convertirse en propiedad de las sociedades anónimas y de los trusts o en propiedad del Estado. Por lo que a las sociedades anónimas y a los trusts se refiere, es palpablemente claro. Por su parte, el Estado moderno no es tampoco más que una organización creada por la sociedad burguesa para defender las condiciones exteriores generales del modo capitalista de producción contra los atentados, tanto de los obreros como de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, es el Estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal. Y cuantas más fuerzas productivas asuma en propiedad, tanto más se convertirá en capitalista colectivo y tanta mayor cantidad de ciudadanos explotará. Los obreros siguen siendo obreros asalariados, proletarios. La relación capitalista, lejos de abolirse con estas medidas, se agudiza, llega al extremo, a la cúspide. Más, al llegar a la cúspide, se derrumba. La propiedad del Estado sobre las fuerzas productivas no es solución del conflicto, pero alberga ya en su seno el medio formal, el resorte para llegar a la solución.

*Y digo que tiene que hacerse cargo, pues, la nacionalización sólo representará un progreso económico, un paso de avance hacia la conquista por la sociedad de todas las fuerzas productivas, aunque esta medida sea llevada a cabo por el Estado actual, cuando los medios de producción o de transporte se desborden ya realmente de los cauces directivos de una sociedad anónima, cuando, por tanto, la medida de la nacionalización sea ya económicamente inevitable. Pero recientemente, desde que Bismarck emprendió el camino de la nacionalización, ha surgido una especie de falso socialismo, que degenera alguna que otra vez en un tipo especial de socialismo, sumiso y servil, que en todo acto de nacionalización, hasta en los dictados por Bismarck, ve una medida socialista. Si la nacionalización de la industria del tabaco fuese socialismo, habría que incluir entre los fundadores del socialismo a Napoleón y a Metternich. Cuando el Estado belga, por razones políticas y financieras perfectamente vulgares, decidió construir por su cuenta las principales líneas férreas del país, o cuando Bismarck, sin que ninguna necesidad económica le impulsase a ello, nacionalizó las líneas más importantes de la red ferroviaria de Prusia, pura y simplemente para así poder manejarlas y aprovecharlas mejor en caso de guerra, para convertir al personal de ferrocarriles en ganado electoral sumiso al gobierno y, sobre todo, para procurarse una nueva fuente de ingresos sustraída a la fiscalización del Parlamento, todas estas medidas no tenían, ni directa ni indirectamente, ni consciente ni inconscientemente nada de socialistas. De otro modo, habría que clasificar también entre las instituciones socialistas a la Real Compañía de Comercio Marítimo, la Real Manufactura de Porcelanas, y hasta los sastres de compañía del ejército, sin olvidar la nacionalización de los prostíbulos propuesta muy en serio, allá por el año treinta y tantos, bajo Federico Guillermo III, por un hombre muy listo.
http://marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/3.htm
La estructura económica sobre la que se puede empezar a edificar una sociedad comunista la constituye el trabajo cooperativo, basado en la propiedad común de todos los trabajadores sobre los recursos naturales, y empresas donde los trabajadores son propietarios colectivos de los medios de producción que usan, donde los beneficios o las pérdidas se reparten en igualdad entre los trabajadores, donde todos los cargos incluidos los de gerencia son desempeñados por trabajadores elegidos periódicamente mediante sufragio universal, libre, igual, directo, secreto, y pueden ser revocados en cualquier momento por sus compañeros, los cargos electos actúan por mandatos y son responsables del incumplimiento de estos. Es en este tipo de formación social donde el estado puede adoptar el nombre de Comuna, disolverse por sí mismo y desaparecer.
Friedrich Engels, ibíd.:
El modo capitalista de producción, al convertir más y más en proletarios a la inmensa mayoría de los individuos de cada país, crea la fuerza que, si no quiere perecer, está obligada a hacer esa revolución. Y, al forzar cada vez más la conversión en propiedad del Estado de los grandes medios socializados de producción, señala ya por sí mismo el camino por el que esa revolución ha de producirse. El proletariado toma en sus manos el poder del Estado y comienza por convertir los medios de producción en propiedad del Estado. Pero con este mismo acto se destruye a sí mismo como proletariado, y destruye toda diferencia y todo antagonismo de clases, y con ello mismo, el Estado como tal. La sociedad, que se había movido hasta el presente entre antagonismos de clase, ha necesitado del Estado, o sea, de una organización de la correspondiente clase explotadora para mantener las condiciones exteriores de producción, y, por tanto, particularmente, para mantener por la fuerza a la clase explotada en las condiciones de opresión (la esclavitud, la servidumbre o el vasallaje y el trabajo asalariado), determinadas por el modo de producción existente. El Estado era el representante oficial de toda la sociedad, su síntesis en un cuerpo social visible; pero lo era sólo como Estado de la clase que en su época representaba a toda la sociedad: en la antigüedad era el Estado de los ciudadanos esclavistas; en la Edad Media el de la nobleza feudal; en nuestros tiempos es el de la burguesía. Cuando el Estado se convierta finalmente en representante efectivo de toda la sociedad será por sí mismo superfluo. Cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener sometida; cuando desaparezcan, junto con la dominación de clase, junto con la lucha por la existencia individual, engendrada por la actual anarquía de la producción, los choques y los excesos resultantes de esto, no habrá ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto, esa fuerza especial de represión que es el Estado. El primer acto en que el Estado se manifiesta efectivamente como representante de toda la sociedad: la toma de posesión de los medios de producción en nombre de la sociedad, es a la par su último acto independiente como Estado. La intervención de la autoridad del Estado en las relaciones sociales se hará superflua en un campo tras otro de la vida social y cesará por sí misma. El gobierno sobre las personas es sustituido por la administración de las cosas y por la dirección de los procesos de producción. El Estado no es «abolido»; se extingue. Partiendo de esto es como hay que juzgar el valor de esa frase del «Estado popular libre» en lo que toca a su justificación provisional como consigna de agitación y en lo que se refiere a su falta de fundamento científico. Partiendo de esto es también como debe ser considerada la reivindicación de los llamados anarquistas de que el Estado sea abolido de la noche a la mañana.
http://marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/3.htm
Los trabajadores al ser propietarios de los medios de producción han dejado de ser proletarios y ha desaparecido la burguesía, al desaparecer el trabajo asalariado desaparece el capital. Las organizaciones políticas que crean los trabajadores en defensa de sus intereses, es decir construir el "estado" Comuna, se rigen por los mismos principios organizativos que sus empresas cooperativas; los cargos políticos son desempeñados por trabajadores elegidos periódicamente mediante sufragio universal, libre, igual, directo, secreto, donde los elegidos actúan por mandato y no en representación, son responsables del incumplimiento de los mandatos y pueden ser revocados en cualquier momento por los electores.
Karl Marx, 1871, La guerra civil en Francia:
No es... una simple mejora que se contempla, sino nada menos que una regeneración, y que no de una nación, sino de la humanidad. Este es sin duda el objetivo más extenso que se haya contemplado por ninguna institución, con la excepción, quizás, de la Iglesia Cristiana. En pocas palabras, este es el programa de la Asociación Internacional de los Trabajadores…

…La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento. La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera. La Comuna no había de ser un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo. En vez de continuar siendo un instrumento del Gobierno central, la policía fue despojada inmediatamente de sus atributos políticos y convertida en instrumento de la Comuna, responsable ante ella y revocable en todo momento. Lo mismo se hizo con los funcionarios de las demás ramas de la administración. Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los servidores públicos debían devengar salarios de obreros. Los intereses creados y los gastos de representación de los altos dignatarios del estado desaparecieron con los altos dignatarios mismos. Los cargos públicos dejaron de ser propiedad privada de los testaferros del Gobierno central. En manos de la Comuna se pusieron no solamente la administración municipal, sino toda la iniciativa ejercida hasta entonces por el estado…

En vez de decidir una vez cada tres o seis años qué miembros de la clase dominante habían de "representar" al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habría de servir al pueblo organizado en comunas, como el sufragio individual sirve a los patronos que buscan obreros y administradores para sus negocios. Y es bien sabido que lo mismo las compañías que los particulares, cuando se trata de negocios saben generalmente colocar a cada hombre en el puesto que le corresponde y, si alguna vez se equivocan, reparan su error con presteza. Por otra parte, nada podía ser más ajeno al espíritu de la Comuna que sustituir el sufragio universal por una investidura jerárquica.
Karl Marx, 1871, La guerra civil en Francia

Engels en; Introducción a las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 edición de 1895 escribió;
Spoiler:
También en los países latinos se va viendo cada vez más que hay que revisar la vieja táctica. En todas partes se ha imitado el ejemplo alemán del empleo del sufragio, de la conquista de todos los puestos que están a nuestro alcance; en todas partes han pasado a segundo plano los ataques sin preparación. En Francia, a pesar de que allí el terreno está minado, desde hace más de cien años, por una revolución tras otra y de que no hay ningún partido que no tenga en su haber conspiraciones, insurrecciones y demás acciones revolucionarias; en Francia, donde a causa de esto, el Gobierno no puede estar seguro, ni mucho menos, del ejército y donde todas las circunstancias son mucho más favorables para un golpe de mano insurreccional que en Alemania, incluso en Francia, los socialistas van dándose cada vez más cuenta de que no hay para ellos victoria duradera posible a menos que ganen de antemano a la gran masa del pueblo, lo que aquí equivale a decir a los campesinos. El trabajo lento de propaganda y la actuación parlamentaria se han reconocido también aquí como la tarea inmediata del partido. Los éxitos no se han hecho esperar. No sólo se han conquistado toda una serie de consejos municipales, sino que en las Cámaras hay 50 diputados socialistas, que han derribado ya tres ministerios y un presidente de la República. En Bélgica, los obreros han arrancado hace un año el derecho al sufragio y han vencido en una cuarta parte de los distritos electorales. En Suiza, en Italia, en Dinamarca, hasta en Bulgaria y en Rumania, están los socialistas representados en el parlamento. En Austria, todos los partidos están de acuerdo en que no se nos puede seguir cerrando el acceso al Reichsrat. Entraremos, no cabe duda; lo único que se discute todavía es por qué puerta. E incluso en Rusia, si se reúne el famoso Zemski Sobor, esa Asamblea Nacional, contra la que tan en vano se resiste el joven Nicolás, incluso allí podemos estar seguros de tener una representación.

Huelga decir que no por ello nuestros camaradas extranjeros renuncian, ni mucho menos, a su derecho a la revolución. No en vano el derecho a la revolución es el único «derecho» realmente «histórico», el único derecho en que descansan todos los estados modernos sin excepción, incluyendo a Mecklemburgo, cuya revolución de la nobleza finalizó en 1755 con el «pacto sucesorio», la gloriosa escrituración del feudalismo todavía hoy vigente. El derecho a la revolución está tan inconmoviblemente reconocido en la conciencia universal que hasta el general von Boguslawski deriva pura y exclusivamente de este derecho del pueblo el derecho al golpe de estado que reivindica para su emperador.

Pero, ocurra lo que ocurriere en otros países, la socialdemocracia alemana tiene una posición especial, y con ello, por el momento al menos, una tarea especial también. Los dos millones de electores que envía a las urnas, junto con los jóvenes y las mujeres que están detrás de ellos y no tienen voto, forman la masa más numerosa y más compacta, la «fuerza de choque» decisiva del ejército proletario internacional. Esta masa suministra, ya hoy, más de la cuarta parte de todos los votos emitidos; y crece incesantemente, como lo demuestran las elecciones suplementarias al Reichstag, las elecciones a las Dietas de los distintos estados y las elecciones municipales y de tribunales de artesanos. Su crecimiento avanza de un modo tan espontáneo, tan constante, tan incontenible y al mismo tiempo tan tranquilo como un proceso de la naturaleza. Todas las intervenciones del Gobierno han resultado impotentes contra él. Hoy podemos contar ya con dos millones y cuarto de electores. Si este avance continúa, antes de terminar el siglo habremos conquistado la mayor parte de las capas intermedias de la sociedad, tanto los pequeños burgueses como los pequeños campesinos y nos habremos convertido en la potencia decisiva del país, ante la que tendrán que inclinarse, quieran o no, todas las demás potencias. Mantener en marcha ininterrumpidamente este incremento, hasta que desborde por sí mismo el sistema de gobierno actual; no desgastar en operaciones de descubierta esta fuerza de choque que se fortalece diariamente, sino conservarla intacta hasta el día decisivo: tal es nuestra tarea principal. Y sólo hay un medio para poder contener momentáneamente el crecimiento constante de las fuerzas socialistas de combate en Alemania e incluso para llevarlo a un retroceso pasajero: un choque en gran escala con las tropas, una sangría como la de 1871 en París. Aunque, a la larga, también esto se superaría. Para borrar del mundo a tiros un partido de millones de hombres no bastan todos los fusiles de repetición de Europa y América. Pero el desarrollo normal se interrumpiría; no se podría disponer tal vez de la fuerza de choque en el momento crítico; la lucha decisiva se retrasaría, se postergaría y llevaría aparejados mayores sacrificios.
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/50lcf/1.htm%23fnB7
Este texto es considerado el testamento político de Friedrich Engels.

El revisionismo en la teoría comunista dio comienzo prácticamente con la formulación de dicha teoría, esta revisión teórica es lo que llevó al propio Marx a definirse como no marxista. La línea de demarcación que diferencia a un revisionista de un comunista es que se apropie de plusvalía. Si alguien extrae plusvalía es un capitalista y si tiene ideas comunistas; o sus ideas cambian sus hechos y deja de extraer plusvalía o sus hechos cambiaran sus ideas y se convertirá en un revisionista, comunista de palabra, pero capitalista de hechos. En general, esto último es lo que ha sucedido en el llamado campo socialista y en las organizaciones que les han dado apoyo.

En 1869 se celebraba el Congreso constituyente del Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania (Sozialdemokratische Arbeiterpartei Deutschlands, en alemán, SDAP). El nuevo partido obrero, liderado por Wilhelm Liebknecht y afín al marxismo, adoptó en aquel congreso el llamado Programa de Eisenach (por la ciudad en que se celebró), en el que se definía el partido como la sección alemana de la AIT. En 1875, en el Congreso de Gotha, se produjo la unificación de los lassalleanos (Asociación General de Trabajadores de Alemania, 1863) con los eisenachianos en el nuevo el Partido Socialista de los Trabajadores Alemanes (Sozialistische Arbeiterpartei Deutschlands, SAPD). El SAPD adoptó como primer programa el llamado Programa de Gotha, que recibió duras críticas de Marx y Engels por incorporar demasiadas concesiones ideológicas a la teoría política lassalleana. En 1890 adoptó el nombre actual Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD, del alemán Sozialdemokratische Partei Deutschlands)

La economía política establece que el estado es un instrumento de explotación y/u opresión de una clase social, o alianza de clases, sobre las demás. Existen ideologías que definen el estado como un instrumento de redistribución de la riqueza; el revisionismo socialdemócrata de la 2ª internacional, el revisionismo soviético de la 3ª Internacional y sus variantes, entre otras ideologías clasistas.

Las controversias sobre la distribución de la riqueza no son nuevas en el seno del movimiento obrero, de hecho, las podemos encontrar en el propio inicio del movimiento, en los orígenes de las primeras organizaciones independientes del proletariado moderno. Los criterios ancestrales que han utilizado diferentes formaciones sociales, a lo largo de la historia, para discriminar a sus miembros en la distribución de bienes han sido;
· Por la edad.
· Por el sexo.
· Por la fuerza física, individual o colectiva.
· Por la cuna (pertenencia a una etnia, nacionalidad, familia).
· Por el capital aportado.
· Por el cargo en el estado, en la empresa, en el partido.

Y más recientemente según la teoría comunista;
· Por el trabajo aportado en la producción de los bienes materiales.
· En función de las necesidades.

La opinión de Marx, sobre la posibilidad de una redistribución de la riqueza independientemente de las relaciones de producción, la expone en la Crítica al programa de Gotha;
Spoiler:
Me he extendido sobre el "fruto íntegro del trabajo", de una parte, y de otra, sobre "el derecho igual" y "el reparto equitativo", para demostrar en qué grave falta se incurre, de un lado, cuando se quiere volver a imponer a nuestro Partido como dogmas ideas que, si en otro tiempo tuvieron un sentido, hoy ya no son más que tópicos en desuso, y, de otro, cuando se tergiversa la concepción realista -que tanto esfuerzo ha costado inculcar al Partido, pero que hoy está ya enraizada- con patrañas ideológicas, jurídicas y de otro género, tan en boga entre los demócratas y los socialistas franceses.

Aun prescindiendo de lo que queda expuesto, es equivocado, en general, tomar como esencial la llamada distribución y poner en ella el acento principal. La distribución de los medios de consumo es, en todo momento, un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y ésta es una característica del modo mismo de producción. Por ejemplo, el modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual. El socialismo vulgar (y por intermedio suyo, una parte de la democracia) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución. Una vez que esta dilucidada, desde hace ya mucho tiempo, la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver a marchar hacia atrás?
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gotha.htm
El primer revisionista oficial en la historia del movimiento comunista fue Eduardo Bernstein, de origen obrero, que había colaborado estrechamente con Engels. Pero Bernstein no fue el único, además de él, toda una serie de dirigentes socialdemócratas de la 2ª Internacional que habían mantenido relaciones con Engels se pusieron a la tarea de "revisar" la economía política e implantar nuevos principios de subjetivismo filosófico. Entre ellos cabe destacar a Conrad Schmidt, Otto Bauer, Rudolf Hilferding, Mijail Tugan-Baranovski, además de Karl Kautsky, todos ellos, políticos profesionales de la “revolución”.

En la defensa de los “errores de Stalin” es donde se refugia hoy en día el revisionismo contemporáneo, sirviendo de coartada a los postulados de los ideólogos del capitalismo en contra de la ciencia de la economía política. Donde el revisionismo se muestra especialmente virulento, es en el ataque a la teoría de nueva democracia, del Partido Comunista de China dirigido por Mao Zedong, como período de transición entre el capitalismo y el socialismo. De esta manera ocultan la forma en que los políticos profesionales se han hecho y se hacen con el poder en las organizaciones proletarias.

Visto el proceso productivo en su conjunto, el único costo de producción es el valor de la fuerza de trabajo pagado, y la ganancia del capital es el valor de la fuerza de trabajo apropiado, la plusvalía. En una economía donde los trabajadores son los propietarios del producto de su trabajo no existe plusvalía, y son sistemas sin burocracia y una gran productividad. Al restaurarse el capitalismo se reinstaura la explotación, es decir la plusvalía, por lo que en un principio existen unos costes de producción muy elevados en fuerza de trabajo, por lo que los nuevos capitalistas deben ir aumentando progresivamente la plusvalía apropiada, volviendo cada vez más burocrático e improductivo el sistema. Pero la privatización de los medios de producción no ha hecho más que aumentar la burocratización y la corrupción, y disminuido la productividad hasta alcanzar los niveles propios de un sistema capitalista de estado desarrollado “tradicionalmente”.

La ruptura en el campo socialista y en el movimiento comunista internacional se produjo tras la muerte de Stalin y su denuncia en el XX congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. El movimiento comunista quedó dividido en cuatro fracciones; la planificación quinquenal del Partido Comunista de la Unión Soviética encabezado en primer lugar por Nikita Serguéyevich Jrushchov y posteriormente por Leonid Ilich Breznev, la autogestión empresarial de la Liga de los Comunistas Yugoeslavos liderada por Josip Broz "Tito", si bien la Liga de los Comunistas Yugoeslavos prácticamente ya había roto con El PCUS en tiempos de Stalin, el pensamiento Mao Zedong del Partido Comunista de China y la autarquía del Partido del Trabajo de Albania dirigido por Enver Hoxha, tras la ruptura con el PCCh. La realidad es que el movimiento comunista no fue lo suficientemente anti estalinista, reprodujo, aunque de otra forma, los mismos “errores” que el Partido Comunista de la Unión Soviética en la época de Stalin, sobrepasándolo en algunos casos, un ejemplo es el culto a la persona de Tito, de Mao o Hoxha, que estos dirigentes no solo permitieron, sino que promovieron. El culto a la personalidad del dirigente es común a todas las organizaciones que se reclaman de la 3ª Internacional, y de la 4ª Internacional.

La crítica que hacen los revisionistas a la teoría de la nueva democracia es que establece alianzas de clase con diferentes clases sociales burguesas, que estas alianzas están en contra de las ideas de Marx y Lenin sobre el necesario período de transición entre el capitalismo y el socialismo. Es aquí donde los revisionistas mienten, unos por desconocimiento otros por mala fe. La teoría de nueva democracia defiende, continua y desarrolla las ideas de Marx, Engels y Lenin sobre el necesario período de transición entre el capitalismo y el inicio de la primera fase de la sociedad comunista. Ya en el Manifiesto Comunista Marx Y Engels manifestaron que los comunistas no tenían mayores problemas en establecer, y mantener, alianzas con la burguesía, en función de las diferentes etapas, períodos o coyunturas de la lucha de clases;
Spoiler:
Los comunistas, aunque luchando siempre por alcanzar los objetivos inmediatos y defender los intereses cotidianos de la clase obrera, representan a la par, dentro del movimiento actual, su porvenir. En Francia se alían al partido democrático-socialista contra la burguesía conservadora y radical, más sin renunciar por esto a su derecho de crítica frente a los tópicos y las ilusiones procedentes de la tradición revolucionaria.

En Suiza apoyan a los radicales, sin ignorar que este partido es una mezcla de elementos contradictorios: de demócratas socialistas, a la manera francesa, y de burgueses radicales.
En Polonia, los comunistas apoyan al partido que sostiene la revolución agraria, como condición previa para la emancipación nacional del país, al partido que provocó la insurrección de Cracovia en 1846.

En Alemania, el partido comunista luchará al lado de la burguesía, mientras ésta actúe revolucionariamente, dando con ella la batalla a la monarquía absoluta, a la gran propiedad feudal y a la pequeña burguesía.

Pero todo esto sin dejar un solo instante de laborar entre los obreros, hasta afirmar en ellos con la mayor claridad posible la conciencia del antagonismo hostil que separa a la burguesía del proletariado, para que, llegado el momento, los obreros alemanes se encuentren preparados para volverse contra la burguesía, como otras tantas armas, esas mismas condiciones políticas y sociales que la burguesía, una vez que triunfe, no tendrá más remedio que implantar; para que en el instante mismo en que sean derrocadas las clases reaccionarias comience, automáticamente, la lucha contra la burguesía.

Las miradas de los comunistas convergen con un especial interés sobre Alemania, pues no desconocen que este país está en vísperas de una revolución burguesa y que esa sacudida revolucionaria se va a desarrollar bajo las propicias condiciones de la civilización europea y con un proletariado mucho más potente que el de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el XVIII, razones todas para que la revolución alemana burguesa que se avecina no sea más que el preludio inmediato de una revolución proletaria.

Resumiendo: los comunistas apoyan en todas partes, como se ve, cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante.

En todos estos movimientos se ponen de relieve el régimen de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos progresiva que revista, como la cuestión fundamental que se ventila.
Finalmente, los comunistas laboran por llegar a la unión y la inteligencia de los partidos democráticos de todos los países.

Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista.  Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas.  Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.

¡Proletarios de todos los Países, uníos!
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

Todos los miembros de una sociedad bajo el régimen de producción capitalista están sometidos a las leyes objetivas de circulación, producción, distribución y consumo de mercancías. La explotación es una cuestión objetiva, es independiente de la conciencia y de la voluntad subjetiva de los individuos. La extracción de plusvalía es la forma particular de explotación capitalista. Quién extrae plusvalía es objetivamente un capitalista y no puede ser comunista. Los comunistas, no solo se oponen a la explotación capitalista, sino que se oponen a todo tipo de explotación y de opresión. Nadie que oprima o explote a otro ser humano es comunista. La diferencia entre los capitalistas y los comunistas es de hechos. Los comunistas se oponen a todo tipo de explotación y de opresión, no solo con la palabra, sino que fundamentalmente con hechos. Si se establecen relaciones de producción de explotación capitalistas no se es comunista, no solo es contradictorio explotar con el comunismo, sino que es antagónico. No se puede estar en contra del trabajo asalariado y ser propietario de medios de producción y asalariar trabajadores. Los comunistas se oponen a la producción de plusvalía y a todo tipo de explotación, no solo en un mundo futuro ideal, sino que lo hacen, o deberían hacerlo, en el mundo presente de capitalismo y usura dominante. Los comunistas no son explotadores en el presente que prometen firmemente dejar de explotar en un futuro. No existe una clase social explotadora que tenga un interés objetivo en el comunismo y por lo tanto que sus miembros puedan ser comunistas, salvo que traicionen a su clase, la abandonen e ingresen en las filas de los no explotadores. Alguien que es comunista de palabra y explotador de hecho en la tradición comunista se le conoce como revisionista.
Friedrich Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico:
Resumamos brevemente, para terminar, nuestra trayectoria de desarrollo:
I.- Sociedad medieval: Pequeña producción individual. Medios de producción adaptados al uso individual, y, por tanto, primitivos, torpes, mezquinos, de eficacia mínima. Producción para el consumo inmediato, ya del propio productor, ya de su señor feudal. Sólo en los casos en que queda un remanente de productos, después de cubrir ese consumo, se ofrece en venta y se lanza al intercambio. Por tanto, la producción de mercancías está aún en sus albores, pero encierra ya, en germen, la anarquía de la producción social.

II.- Revolución capitalista: Transformación de la industria, iniciada por medio de la cooperación simple y de la manufactura. Concentración de los medios de producción, hasta entonces dispersos, en grandes talleres, con lo que se convierten de medios de producción del individuo en medios de producción sociales, metamorfosis que no afecta, en general, a la forma del cambio. Quedan en pie las viejas formas de apropiación. Aparece el capitalista: en su calidad de propietario de los medios de producción, se apropia también de los productos y los convierte en mercancías. La producción se transforma en un acto social; el cambio y, con él, la apropiación siguen siendo actos individuales: el producto social es apropiado por el capitalista individual. Contradicción fundamental, de la que se derivan todas las contradicciones en que se mueve la sociedad actual y que pone de manifiesto claramente la gran industria.

A. El productor se separa de los medios de producción. El obrero se ve condenado a ser asalariado de por vida. Antítesis de burguesía y proletariado.

B. Relieve creciente y eficacia acentuada de las leyes que presiden la producción de mercancías. Competencia desenfrenada. Contradicción entre la organización social dentro de cada fábrica y la anarquía social en la producción total.

C. De una parte, perfeccionamiento de la maquinaria, que la competencia convierte en imperativo para cada fabricante y que equivale a un desplazamiento cada vez mayor de obreros: ejército industrial de reserva. De otra parte, extensión ilimitada de la producción, que la competencia impone también como norma coactiva a todos los fabricantes. Por ambos lados, un desarrollo inaudito de las fuerzas productivas, exceso de la oferta sobre la demanda, superproducción, abarrotamiento de los mercados, crisis cada diez años, círculo vicioso: superabundancia, aquí de medios de producción y de productos, y allá de obreros sin trabajo y sin medios de vida. Pero estas dos palancas de la producción y del bienestar social no pueden combinarse porque la forma capitalista de la producción impide a las fuerzas productivas actuar y a los productos circular, a no ser que se conviertan previamente en capital, que es lo que precisamente les veda su propia superabundancia. La contradicción se exalta hasta convertirse en contrasentido: el modo de producción se rebela contra la forma de cambio. La burguesía se muestra incapaz para seguir rigiendo sus propias fuerzas sociales productivas.

D. Reconocimiento parcial del carácter social de las fuerzas productivas, arrancado a los propios capitalistas. Apropiación de los grandes organismos de producción y de transporte, primero por sociedades anónimas, luego por trusts, y más tarde por el Estado. La burguesía se revela como una clase superflua; todas sus funciones sociales son ejecutadas ahora por empleados a sueldo.

III.- Revolución proletaria, solución de las contradicciones: el proletariado toma el poder político, y, por medio de él, convierte en propiedad pública los medios sociales de producción, que se le escapan de las manos a la burguesía. Con este acto, redime los medios de producción de la condición de capital que hasta allí tenían y da a su carácter social plena libertad para imponerse. A partir de ahora es ya posible una producción social con arreglo a un plan trazado de antemano. El desarrollo de la producción convierte en un anacronismo la subsistencia de diversas clases sociales. A medida que desaparece la anarquía de la producción social languidece también la autoridad política del Estado. Los hombres, dueños por fin de su propia existencia social, se convierten en dueños de la naturaleza, en dueños de sí mismos, en hombres libres.

La realización de este acto que redimirá al mundo es la misión histórica del proletariado moderno. Y el socialismo científico, expresión teórica del movimiento proletario, es el llamado a investigar las condiciones históricas y, con ello, la naturaleza misma de este acto, infundiendo de este modo a la clase llamada a hacer esta revolución, a la clase hoy oprimida, la conciencia de las condiciones y de la naturaleza de su propia acción.
http://marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/3.htm
Las ideologías capitalistas se caracterizan por establecer relaciones de producción basadas en la búsqueda del máximo lucro personal, la apropiación de fuerza de trabajo ajena transformando dicha fuerza de trabajo en una mercancía, en trabajadores asalariados. Las ideologías comunistas se caracterizan por establecer relaciones de producción basadas en el trabajo cooperativo, la igualdad, la ayuda mutua y el beneficio recíproco de los trabajadores. Lo que diferencia una organización comunista y una organización que no lo es, viene definido por su línea ideológica y política y estatutos. Sin embargo, una línea ideológica no es un libro escrito, ni flota en el aire, la línea ideológica reside en la cabeza de los cuadros que la forjan, la defienden y la desarrollan, es decir, una vez establecida la línea ideológica y política para la revolución en un país los cuadros lo deciden todo, si dichos cuadros se apropian de trabajo ajeno o no.
Mao Zedong en El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional:
El Partido Comunista de China es un partido que dirige la gran lucha revolucionaria de una inmensa nación de varios centenares de millones de personas, y no puede cumplir su misión histórica sin un número considerable de cuadros dirigentes capaces y políticamente íntegros. Durante los últimos diecisiete años, nuestro partido ha formado muchos dirigentes competentes, de modo que ya tenemos una armazón de cuadros en el trabajo militar, político, cultural, de partido y de masas; esto constituye un orgullo para el partido y la nación. Pero el armazón existente no basta para soportar el amplio edificio de nuestra lucha; hay que seguir formando a gran escala cuadros competentes. Muchos activistas han surgido y continúan surgiendo en la gran lucha del pueblo chino. Es responsabilidad nuestra organizarlos, formarlos, cuidarlos bien y saber utilizarlos. Una vez determinada la línea política, los cuadros vienen a ser un factor decisivo [1]. Por lo tanto, es nuestra tarea de lucha preparar planificadamente gran número de nuevos cuadros.

[1] En enero de 1934. Stalin dijo en su informe ante d XVII Congreso del PC (b) de la URSS: «[. . .] después de trazada una línea política certera, es el trabajo de organización el que lo decide todo, incluso la suerte de la línea política misma, su cumplimiento o su fracaso». Aquí, Stalin trató de la «acertada selección de los hombres». En su discurso de mayo de 1935, pronunciado en el Palacio del Kremlin ante la promoción de mandos salidos de las academias del Ejército Rojo, Stalin, planteó y aplicó la consigna: «Los cuadros lo deciden todo». En marzo de 1939, Stalin dijo en su informe ante el XVIII Congreso del PC (b) de la URSS: «Una vez elaborada una línea política acertada, comprobada en la práctica, los cuadros del partido vienen a ser la fuerza decisiva para la dirección del partido y del Estado».
http://www.matxingunea.org/media/html/mao_papel_del_partido_comunista_de_china_en_la_guerra_nacional.html#ftn.d5e41
No obstante, una organización es comunista, se puede considerar proletaria, cuando el conjunto mayoritario de trabajadores asalariados la hacen suya.
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Neo-liberalismo y anarco-capitalismo ideologías antidemocráticas

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Abr 28, 2016 7:20 pm

Neo-liberalismo y anarco-capitalismo ideologías antidemocráticas
Junto a las escuelas tradicionales de filosofía económica en contra del capitalismo, como algunos de los socialismos utópicos y el anarquismo, filosofías que proponen una organización social sin estados, ha surgido una nueva ideología utópica, cuya base de pensamiento filosófico es subjetiva; el autodenominado anarco-capitalismo.

Lo que tiene de original la ideología anarco-capitalista es la defensa del capitalismo conjuntamente con la oposición a la existencia del estado, esta ideología se manifiesta a favor del sistema económico dominante y en contra del instrumento político de dominación. Esta contradictoria ideología está sustentada, teóricamente, por la no menos paradójica filosofía subjetiva del utilitarismo marginal austríaco. Los principales representantes históricos de esta filosofía son Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek y en la actualidad en España Jesús Huerta de Soto.

El anarco-capitalismo propugna una sociedad con una estructura económica en la cual las relaciones de producción están basadas en la división social del trabajo, donde unos son propietarios de los medios de producción y otros solo poseen el usufructo de su fuerza de trabajo para vender. El anarco-capitalismo, como todas las ideologías capitalistas, niega a los trabajadores asalariados la libertad; negándoles el derecho de propiedad sobre su propia fuerza de trabajo, sobre su propia persona, un trabajador asalariado no puede vender de una vez y para siempre su fuerza de trabajo, el anarco-capitalismo también niega a los trabajadores asalariados los más elementales derechos de propiedad, entre otros; el derecho de propiedad sobre los recursos naturales, y, en consecuencia, los trabajadores asalariados no tiene derecho de propiedad sobre el producto de su trabajo.

El anarco-capitalismo es una ideología política antidemocrática fundada sobre una filosofía mitológica. La utilidad marginal, su principal mito, es un plagio de una categoría filosófica del socialismo utópico y una tergiversación de conceptos de la economía política; la utilidad, el valor de uso y el valor de cambio. La base de pensamiento del anarco-capitalismo es acientífica, es una corriente filosófica de idealismo subjetivista. La ausencia de una base de pensamiento científico hace que el anarco-capitalismo, junto con todo el subjetivismo marginal, carezca de una teoría económica sobre el capital, lo que imposibilita a sus seguidores explicar el origen del modo de producción capitalista sin recurrir a ficciones. Defienden el capitalismo, pero al carecer de ciencia económica, consideran a los capitalistas unos estafadores y al mercado el escenario de la estafa, y como justificación se han visto en la necesidad de crear nociones míticas como; la preferencia temporal por el consumo presente y la valoración subjetiva de la utilidad marginal. El anarco-capitalismo solo reconoce un tipo de ciclo económico, el que provoca la banca de reserva fraccionaria, ciclo que es ajeno al régimen capitalista de producción, pero ignora los ciclos económicos que son propios del régimen capitalista de producción; el ciclo comercial y el ciclo industrial. Los principales mitos y nociones de los seguidores de esta escuela son;
· La utilidad marginal es el uso menos productivo de un bien. El precio de las mercancías está determinado por la utilidad marginal.
· La función empresarial es la aptitud para alcanzar el fin del lucro personal, hace que los seres humanos se doten de los medios necesarios para conseguirlo.
· La preferencia temporal es la predisposición que hace al ser humano valorar siempre más, a igualdad de circunstancias, los bienes presentes que los bienes futuros.
· El beneficio capitalista se obtiene de comprar insumos más baratos y venderlos más caros en el libre mercado.

Según la teoría del ciclo económico de la escuela austriaca, las crisis están provocadas exclusivamente por una expansión económica basada en una deuda, ya sea esta deuda provocada por el endeudamiento público, el dinero fiduciario, o por deuda basada en dinero bancario producto de la banca de reserva fraccionada. Los efectos de la expansión monetaria artificial que caracterizan los ciclos económicos son;
· La subida del precio que hay que pagar por los factores originarios de producción. Posterior subida en el precio de los bienes de consumo.
· Gran aumento relativo en los beneficios contables de las empresas de las etapas más próximas al consumo final.
· “Efecto Ricardo”. El aumento más que proporcional en el precio de los bienes de consumo respecto al crecimiento en las rentas de los factores originarios de producción hace que, en términos relativos, las rentas reales de estos factores y, en concreto, los salarios del trabajo, empiecen a bajar.
· Incremento de los tipos de interés de los créditos a un nivel, incluso superior, al que tenían antes del comienzo de la expansión crediticia.
· La aparición de pérdidas contables en las empresas de las etapas relativamente más alejadas del consumo: el inevitable advenimiento de la crisis.  

El fundamento de la teoría austriaca es que el capital y el dinero están sujetos a las leyes de la oferta y la demanda como cualquier otra mercancía. Por lo tanto, su precio refleja una realidad de mercado y transmite información. El precio del dinero -proporción en que el dinero se intercambia por otras mercancías- transmite las preferencias temporales de los ahorradores, la oferta de capital disponible y la urgencia de los inversores por disponer de él, información que se refleja en el tipo de interés. El anarco-capitalismo, inspirado en la escuela austríaca de subjetivismo marginal, establece que el capitalismo es una sociedad sin clases sociales y todos los problemas económicos se deben al carácter “socializante” de los estados. Esta escuela económica propone que el cálculo económico en el “socialismo” es imposible, al no existir un mercado libre que establezca los precios, y sin esta información necesaria no es posible realizar un cálculo fiable para asignar los recursos necesarios, pero escasos, de una forma eficiente y rentable.
Ludwig von Mises en ¿Tienen los asalariados y sus patronos intereses enfrentados?:
Los beneficios ahorrados, acumulados y reinvertidos en maquinaria benefician al hombre común dos veces: primero, en su capacidad como asalariado, aumentando la productividad marginal del trabajo y por lo tanto los salarios reales de todos los que quieren trabajar. Otra vez, en su capacidad como consumidor, cuando los productos manufacturados con la ayuda del capital adicional salen al mercado y pasan a estar disponibles a los precios más bajos posibles.
http://archive.is/oYEdV
Podemos añadir que a condición de que el trabajador asalariado ceda de forma gratuita cada vez una parte mayor de su fuerza de trabajo al capitalista. No cabe duda que si los asalariados no estuvieran expropiados de medios de producción gozarían, también, de un tercer beneficio; el de la ganancia del capital. Los pequeños y medianos capitalistas, a su vez, son saqueados de forma creciente por políticos profesionales, usureros y grandes capitalistas a través de impuestos, intereses y control monopolista de los mercados.  

Desde un punto de vista etimológico, las palabras utilizadas para expresar la noción anarco-capitalismo son una redundancia. El capitalismo ya es un modo de producción anárquico, al añadir al término anarco al término capitalismo los ideólogos del anarco-capitalismo expresan la intención de poner fin a la existencia del estado. Ahora bien, cabría hacer la siguiente reflexión; en una formación social sin ningún tipo de estado, sin el monopolio de la violencia por parte de una minoría oligárquica, ¿cómo es posible que una minoría capitalista mantenga la propiedad sobre los recursos naturales, privando a la mayoría trabajadora de dicha propiedad, convirtiendo a esta mayoría en trabajadores asalariados? Los teóricos de la ideología anarco-capitalista son conscientes de que este problema es imposible de resolver sin el estado, su intención no es poner fin a cualquier tipo de estado sino al estado de régimen democrático, como explican y ponen de manifiesto los pensadores de la escuela filosófica austríaca en la cual se inspiran. Hayek en una entrevista con Álvaro Alsogaray en Buenos Aires en 1977 expresó;
Adrián Ravier en Punto de Vista Económico:
Desde hace algún tiempo estoy convencido de que lo que amenaza a la economía de mercado no es únicamente el deliberado intento de las diversas especies de colectivistas para remplazarla por un sistema planificado, ni tampoco las consecuencias de las nuevas y erróneas políticas monetarias: las instituciones políticas que prevalecen en el mundo occidental producen necesariamente un impulso en esa dirección, el cual tan solo puede detenerse o evitarse cambiando esas instituciones. Yo he llegado tardíamente a estar de acuerdo con Schumpeter, quien sostuvo hace treinta años que había un conflicto irreconciliable entre la democracia y el capitalismo, salvo que no es la democracia como tal, sino las formas particulares de organización democrática —consideradas ahora como las únicas formas posibles de democracia—, lo que producirá una expansión progresiva del control gubernamental sobre la vida económica, aun cuando la mayoría del pueblo desee conservar una economía de mercado.
http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2011/05/26/hayek-pinochet-y-la-democracia/
Cuatro años más tarde Hayek, disipa cualquier duda que pudiera quedar, en declaraciones al diario chileno El Mercurio del 12 de abril de 1981, dijo;
Spoiler:
Bueno, yo diría que estoy totalmente en contra de las dictaduras, como instituciones a largo plazo. Pero una dictadura puede ser un sistema necesario para un período de transición. A veces es necesario que un país tenga, por un tiempo, una u otra forma de poder dictatorial. Como usted comprenderá, es posible que un dictador pueda gobernar de manera liberal. Y también es posible para una democracia el gobernar con una total falta de liberalismo. Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente. Mi impresión personal —y esto es válido para América del Sur— es que en Chile, por ejemplo, seremos testigos de una transición de un gobierno dictatorial a un gobierno liberal. Y durante esta transición puede ser necesario mantener ciertos poderes dictatoriales, no como algo permanente, sino como un arreglo temporal.
http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2011/05/26/hayek-pinochet-y-la-democracia/
Hayek no es un caso aislado entre austríacos y anarco-capitalistas;
Jorge Valín en Anarcocapitalismo. Crisis de la democracia y el Estado Nación:
Hay muchas razones para considerar el anarcocapitalismo un escenario superior al de la democracia. Muchas personas no lo conciben por su apego al sistema. No se dan cuenta de que pueden existir sistemas diferentes. Es la fatal arrogancia de los demócratas. El pensamiento único les invade y convierte en establishment de una sociedad colectivista.
https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/anarcocapitalismo-crisis-de-la-democracia-y-el-estado-nacion
O el alegato anti-demócrata de Jesús Huerta de Soto en un aula de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid;


Esta posición ideológica está en perfecta consonancia con los intereses del capital. Los capitalistas se reparten el poder en sus empresas no por el principio democrático de un hombre un voto, sino en función de la cantidad de capital aportado, situación donde los trabajadores asalariados no tienen derecho de voto. Para el liberalismo y el anarco-capitalismo la única democracia real es la del mercado, porque el capital solo obtiene beneficios con la libre circulación de la mercancía; fuerza de trabajo, frente a la servidumbre feudal o el esclavismo. El capital solo puede obtener ganancia, con la venta de mercancías, si la mayoría esta privada de propiedad sobre los recursos naturales y medios de producción, viéndose en la obligación de vender su fuerza de trabajo a un precio menor al de su valor de uso. Este es el motivo por el que el liberalismo y el anarco-capitalismo son democráticos en la circulación de mercancías, y contrarios a cualquier tipo de democracia en la producción y distribución de valores de uso. La organización de la producción en el modo de producción capitalista es, en esencia, antidemocrática, en consecuencia, la única libertad que reconocen el liberalismo y el anarco-capitalismo es la de una minoría de capitalistas, poseedores de los medios de producción, para explotar a la mayoría de trabajadores, desposeídos de todo recurso natural.
Francisco Capella en liberalismo.org escribió:El mejor estado es efectivamente aquel que menos gobierna: el que no gobierna nada en absoluto. El anarquismo es autogobierno y supone la defensa radical y consecuente de la libertad. El anarcocapitalismo o sistema de ley policéntrica mediante jurisdicciones competitivas es una organización social espontánea, autónoma, no coactiva, un orden voluntario cooperativo basado en la ética objetiva y universal de la libertad y la justicia rectamente entendida como el derecho individual de propiedad privada. El anarquismo no significa caos, desorden o salvajismo, sino simplemente ausencia de estado monopólico. El anarquismo liberal implica la abolición de todas las formas de estado por innecesarias, peligrosas e indeseables. No es un anarquismo comunista o anarcocomunismo, sistema inviable en el cual no se reconoce el derecho de propiedad. Existen instituciones, leyes y agencias de seguridad, pero no son impuestas mediante la violencia. Se trata de una heterarquía o estructura de red, y no una jerarquía o estructura de árbol. Anarquismo y mercado no son contradictorios: propiedad y estado sí que son incompatibles.
http://www.liberalismo.org/articulo/156/63/anarcocapitalismo/
*Falacia, de hombre de paja, repetida constantemente por los ideólogos del capitalismo.
**Cabría preguntarse cómo se impone el cumplimiento de las leyes sino es mediante la coacción violenta por su incumplimiento, o, si la simple amenaza no surte efecto, la imposición violenta de un castigo por el incumplimiento de la ley.

Gustave de Molinari en Sobre la Producción de Seguridad:
Que la producción de la seguridad debe, por el interés de los consumidores de este bien inmaterial, permanecer sometido a la ley de la libre competencia…

…Que ningún gobierno debe tener el derecho de impedir a otro gobierno entrar en competencia con él, o de obligar a los consumidores de seguridad a dirigirse exclusivamente a él para obtener este servicio…

…Permítasenos formular ahora una simple hipótesis.

Supongamos una sociedad naciente: los hombres que la componen se ponen a trabajar y a intercambiar los frutos de su trabajo. Un instinto natural revela a estos hombres que su persona, la tierra que ocupan y cultivan, así como los frutos de su trabajo, son sus propiedades, y que nadie, a excepción de ellos mismos, tiene derecho a disponer de ella o a tocarla. Ese instinto no es hipotético, existe. Pero al ser el hombre una criatura imperfecta, sucede que ese sentimiento de derecho de cada uno sobre su persona o sobre sus bienes no se encuentra en un mismo grado en todas las almas, y que ciertos individuos atentan, por medio de la violencia o del fraude, contra personas o contra las propiedades de otros.

 De ahí la necesidad de una industria que prevenga o reprima estas agresiones abusivas de la fuerza y del fraude.

 Supongamos ahora que un hombre o una asociación de hombres vengan y digan:
 Yo me encargo, a cambio de una retribución, de prevenir o de reprimir los atentados contra las personas y las propiedades.
 Así pues, aquellos que quieran ponerse al abrigo de toda agresión contra su persona o contra su propiedad, que se dirijan a mí.
 ¿Qué harán los consumidores antes de cerrar un trato con ese productor de seguridad?
En primer lugar, indagarán si es lo bastante poderoso como para protegerles.
En segundo lugar, si ofrece las garantías morales tales que no pueda temer de su parte una agresión como las que se encarga de reprimir.
En tercer lugar, si ningún otro productor de seguridad que presentando iguales garantías, esté dispuesto a proveerles de este producto en mejores condiciones.
Esas condiciones serán de diversos tipos.

Para estar en situación de garantizar a los consumidores plena seguridad para sus personas y sus propiedades y, en caso de daño, de distribuirles una prima proporcional a la pérdida sufrida, será en efecto necesario:
 1º Que el productor establezca ciertas penas contra los ofensores de personas y los usurpadores de la propiedad, y que los consumidores acepten someterse a esas penas, en caso de que ellos mismos cometan alguna infracción contra las personas o contra la propiedad;
2º Que, con el objeto de facilitar el descubrimiento de los autores de los delitos, imponga a los consumidores ciertas normas molestas;
3º Que perciba con regularidad una prima para cubrir sus gastos de producción así como el beneficio natural de su industria. Esa prima será variable según las circunstancias de los consumidores, las ocupaciones particulares que desempeñen, y la extensión, el valor y la naturaleza de sus propiedades.

Si estas condiciones, necesarias para el desempeño de esta industria, convienen a los consumidores, el negocio se llevará a cabo; en caso contrario, los consumidores renunciarán a la seguridad, o se dirigirán a otro productor.

Ahora bien, si se considera la particular naturaleza de la industria de la seguridad, se advertirá que los productores estarán obligados a restringir su clientela a ciertas circunscripciones territoriales. Es evidente que no serían capaces de cubrir sus costes si se les ocurriese mantener servicio de policía en localidades donde no contasen mas que con unos pocos clientes. Su clientela se agrupará, como sería de esperar, en torno a la sede de su industria. A pesar de todo, no podrán abusar de esta situación para prescribir la ley a los consumidores. En efecto, en caso de un aumento abusivo del precio de la seguridad, éstos siempre tendrán la facultad de conceder su clientela a un nuevo empresario o a un empresario vecino.

De esta facultad que tiene el consumidor de comprar la seguridad allí donde bien le parezca, nace una constante emulación entre todos los productores, esforzándose cada uno por aumentar o por mantener su clientela a través del incentivo de un buen precio o de una mejor, más rápida, y más completa justicia.

Si, por el contrario, el consumidor no es libre de comprar la seguridad donde bien le parezca, enseguida verán como se da rienda suelta a la arbitrariedad y a la mala gestión. La justicia deviene cara y lenta, la policía vejatoria, la libertad individual deja de ser respetada y el precio de la seguridad es abusivamente exagerado e impuesto con desigualdad de acuerdo con la fuerza o la influencia de que disponga esta o de aquella clase de consumidores, las aseguradoras emprenden una lucha encarnizada por arrebatarse mutuamente los consumidores; en una palabra, aparecen en fila todos los abusos inherentes al monopolio y al comunismo. 

Bajo el régimen de la libre competencia, la guerra entre los productores de seguridad deja por completo de tener razón de ser. ¿Por qué se harían la guerra? ¿Para conquistar los consumidores? Pero los consumidores no se dejarían conquistar. Sin duda, se guardarían de hacer asegurar sus personas y sus propiedades por los hombres que hubiesen atentado sin escrúpulos contra personas o contra propiedades de sus competidores. Si un vencedor audaz quisiera imponerles la ley, pedirían de inmediato ayuda a todos los consumidores libres, amenazados como ellos por esa agresión, y se ocuparían de hacer justicia. Del mismo modo que la guerra es la consecuencia natural del monopolio, la paz es la consecuencia natural de la libertad. 

Bajo un régimen de libertad, la organización natural de la industria de la seguridad no se diferenciaría de aquella de las otras industrias. En los cantones pequeños, un solo empresario podría ser suficiente. Ese empresario legaría su industria a su hijo o la traspasaría a otro empresario. En los cantones extensos, una compañía reuniría por si misma suficientes recursos como para ejercer de manera conveniente esa importante y difícil industria. Bien dirigida, esta compañía podría perpetuarse fácilmente, y la seguridad se perpetuaría con ella. En la industria de la seguridad, así como en la mayor parte de las demás ramas de la producción, este último modo de organización terminará probablemente por sustituir al primero. 

Por un lado esto sería la monarquía, por el otro la república; pero una monarquía sin monopolio y una república sin comunismo. 

Por cualquiera de los dos lados sería una autoridad aceptada y respetada en nombre de la utilidad, y no la autoridad impuesta por el terror. 

Que tal hipótesis pueda llegar a realizarse, será sin duda una cuestión que se disputará. Pero, aun a riesgo de ser calificado de utópico, afirmaremos que esto no es discutible, y que un atento examen de los hechos resolverá más y más a favor de la libertad el problema del gobierno, del mismo modo que ocurre con todos los demás problemas económicos. Por lo que a nosotros concierne, estamos totalmente convencidos de que un día se establecerán asociaciones para reclamar la libertad de gobierno como han sido establecidas para reclamar la libertad de comercio. 

Y no vacilaremos en añadir que, después de que este último progreso haya sido llevado a cabo, y todo obstáculo artificial a la libre acción de las leyes naturales que rigen el mundo económico haya desaparecido, la situación de los diferentes miembros de la sociedad devendrá la mejor posible.
http://www.liberalismo.org/articulo/261/240/produccion/seguridad/
Solo se puede privar a la mayoría trabajadora de propiedad mediante el monopolio de la violencia del estado. Sin el estado, sin el monopolio de la violencia, es imposible la existencia de un modo de producción anárquico, lo que convierte al anarquismo en una tragedia utópica y al anarco-capitalismo en una farsa mítica.

Esta es la realidad, económica y política, a la que se refiere la economía política cuando establece que todo estado bajo el régimen de producción capitalista es una dictadura, por más democrático que sea dicho estado en derechos políticos. De igual modo, la mal llamada dictadura del proletariado se refiere a que, en el período de transición entre el capitalismo y el comunismo, los capitalistas no tendrán derecho de voto en la toma de decisiones en las empresas, cosa que por cierto ya ocurre en la actualidad en las grandes sociedades anónimas, solo dispondrán de derecho de voto los trabajadores de dicha empresa. En el período de transición el estado garantizará a los capitalistas el libre ejercicio de todos los derechos políticos democráticos. El concepto de trabajo asalariado define a una clase social que no posee medios de producción propios, por lo que nunca podrá ejercer dictadura alguna. Cuando los trabajadores asalariados se apropian de los medios de producción, ejercen la dictadura de un trabajador un voto y en consecuencia impiden a los capitalistas tomar decisiones en las empresas, en cuanto a la distribución de lo producido, han dejado de ser trabajadores asalariados. La dictadura económica solo la pueden ejercer propietarios de medios de producción y de consumo si son mayoría, o en alianza con grupos armados si son minoría.
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Libre mercado y planificación económica

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Abr 28, 2016 7:22 pm

Libre mercado y planificación económica
Adam Smith en La Riqueza de las Naciones, libro IV, capítulo 1 escribió:En el estado primitivo y rudo de la sociedad, que precede a la acumulación de stock y a la apropiación de la tierra, la única circunstancia que puede servir de norma para el intercambio recíproco de diferentes objetos parece ser la proporción entre las distintas cantidades de trabajo que se necesitan para adquirirlos [...]. En ese estado de cosas el producto íntegro del trabajo pertenece al trabajo.
http://www.marxists.org/espanol/smith_adam/1776/riqueza/index.htm
Adam Smith en este párrafo describe la realidad del cálculo económico en el modo de producción de comunismo primitivo, de las primitivas sociedades de cazadores y recolectores, o de agricultura y ganadería de subsistencia. Dicho cálculo, sin la necesidad de dinero, consistía en la cantidad de trabajo (fuerza de trabajo) necesaria para producir un valor de cambio. El retroceso a un estadio pre científico que representa el neoliberalismo queda de manifiesto en la siguiente proposición de Ludwig von Mises;
Ludwig von Mises, 1949, La acción humana, capítulo XII escribió:2 Los límites del cálculo económico
Queda excluido del cálculo económico todo aquello que no cabe, por dinero, ni comprar ni vender.
http://es.scribd.com/doc/63828744/Mises-Ludwing-Von-La-Accion-Humana-Tratado-de-Economia
La afirmación que sólo el mercado y la función empresarial, es decir la búsqueda del máximo beneficio individual, producen conocimiento económico en particular o cualquier tipo de conocimiento en general, es una tesis filosófica idealista del subjetivismo marginal, que no se corresponde con la realidad objetiva. Sostener que un homo erecto, ser que no sabía contar, no comerciaba y desconocía el dinero, necesitó la función empresarial, es decir, hacer cálculos capitalistas sobre el beneficio monetario que obtendría para fabricar un hacha, es abandonar todo rigor científico y abrazar el mito como explicación de la realidad.

Otro mito que difunden los ideólogos del capitalismo es la existencia del libre mercado en el modo de producción capitalista, olvidando que el llamado libre mercado fue impuesto a cañonazos por el Imperio Británico en el siglo XIX, siendo su intervención especialmente sangrienta en China con las Guerras del Opio, y en Paraguay con la Guerra de la Triple Alianza.

El libre mercado solo es posible en una sociedad donde el estado no haya aparecido, o en una sociedad donde se haya extinguido. Porque solo en las sociedades sin estado es donde no existe un poder organizado que impida comerciar libremente a los trabajadores con el producto de su trabajo, tal como ocurre en las formaciones sociedades primitivas de cazadores recolectores, en las sociedades de agricultura y ganadería de subsistencia, o en la futura sociedad comunista. El libre mercado no es posible, en una formación social, donde no pueden participar en el mercado, libremente, todos los miembros que componen dicha sociedad. Esta ausencia de libertad es la existente en las formaciones sociales donde la fuerza de trabajo se ha convertido en una mercancía; un esclavo no puede comprar fuerza de trabajo ni tan siquiera vender la suya propia, esto se debe a la existencia del estado, que concede privilegios a unos y priva de propiedad sobre su propia fuerza de trabajo a otros, con el objetivo de recaudar impuestos y financiarse. De igual modo, en las formaciones sociales capitalistas, el estado, aparte de imponer tributos, concede privilegios a los capitalistas con la propiedad sobre los medios de producción, a señores feudales con la propiedad sobre los recursos naturales y a los usureros con la capacidad de crear dinero, e impone a los trabajadores asalariados la necesidad de alquilar su fuerza de trabajo para sobrevivir, al privarles de cualquier medio de subsistencia.
Karl Marx en El Capital, tomo I:
Es preciso reconocer que nuestro obrero sale del proceso de producción distinto de cómo entró. En el mercado se enfrentaba a otros poseedores de mercancías como poseedor de la mercancía "fuerza de trabajo": poseedor de mercancías contra poseedor de mercancías. El contrato por cual vendía al capitalista su fuerza de trabajo demostraba, negro sobre blanco, por así decirlo, que había dispuesto libremente de su persona. Cerrado el trato se descubre que el obrero no es "ningún agente libre", y que el tiempo de que disponía libremente para vender su fuerza de trabajo es el tiempo por el cual está obligado a venderla; que en realidad su vampiro no se desprende de él mientras quede por explotar un músculo, un tendón, una gota de sangre". Para "protegerse" contra la serpiente de sus tormentos, los obreros tienen que confederar sus cabezas e imponer como clase una ley estatal, una barrera social infranqueable que les impida a ellos mismos venderse junto a su descendencia, por medio de un contrato libre con el capital, para la muerte y la esclavitud. En lugar del pomposo catálogo de los "derechos humanos inalienables" hace ahora su aparición la modesta Magna Charta de una jornada laboral restringida por la ley, una carta magna que "pone en claro finalmente cuándo termina el tiempo que el obrero vende, y cuándo comienza el tiempo que le pertenece a sí mismo". ¡Quantum mutatus ab illo! [[exclamdown] Qué gran transformación!] "Una jornada laboral es imprecisa, puede ser larga o corta". ("An Essay on Trade and Commerce, Containing Observations on Taxation"…
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm
Los ideólogos del capitalismo pasan por alto que el capitalismo es ante todo un régimen de producción. Régimen que necesita, previamente a la propia producción capitalista, por un lado, una acumulación previa de recursos naturales, medios de producción y bienes de consumo, en manos de unos y, por otro lado, que la fuerza de trabajo sea una mercancía, que el propietario del usufructo de la fuerza de trabajo sea el propio trabajador y que, dicho trabajador, no disponga de recursos naturales, medios de producción y bienes de consumo propios, para que “libremente” alquile su fuerza de trabajo en el mercado. El productor de la mercancía fuerza de trabajo es el estado, utilizando como medio para producir dicha mercancía el monopolio de la violencia, es decir, de las armas.

Ludwig von Mises en Liberalismo escribió:Es imposible que en el socialismo pueda generarse la información práctica en forma de precios de mercado necesaria para posibilitar la división intelectual del conocimiento imprescindible en una sociedad moderna, conocimiento que sólo surge como consecuencia de la capacidad creativa de la acción humana o función empresarial
http://es.scribd.com/doc/139199173/Ludwig-von-Mises-Liberalismo-pdf
Una afirmación tautológica de Mises, que el anarco-capitalismo y algunos neoliberales hacen pasar por un descubrimiento científico, es; en el comunismo es imposible el cálculo económico capitalista. Si bien es verdad que Mises escribe socialismo, ausencia de dinero y omite capitalista, con ello oculta que para la economía política socialismo y comunismo es el mismo modo de producción con diferente grado de desarrollo de las fuerzas productivas, y establece, de hecho, que solo es posible el cálculo económico en el capitalismo. El anarco-capitalismo y algunos neoliberales parten de una premisa errónea, que sólo es posible el cálculo económico mediante el uso del dinero-mercancía como medio de pago de un valor de cambio, el anarco-capitalismo defiende de forma fetichista el patrón oro para poder hacer cálculos económicos. Pero este papel lo puede desempeñar cualquier mercancía, la fuerza de trabajo, por ejemplo, como demuestra la historia de las sociedades humanas, aunque también se pueden hacer cálculos económicos con dinero fiduciario y con dinero bancario, forma de dinero que no tienen existencia física real, solo existe como unidad de cuenta. En las sociedades sin clases se utiliza como medida del valor de cambio la fuerza de trabajo, por ser el valor de producción de las mercancías. En este tipo de sociedades la fuerza de trabajo no es una mercancía. En el trueque, en las sociedades primitivas, esta forma de calcular se realiza de forma empírica, en la actualidad, con el desarrollo del conocimiento científico se puede hacer de forma racional, aunque también puede utilizarse cualquier otro valor de uso, el oro por ejemplo, o mediante una unidad de cuenta imaginaria si lo que se desea es ocultar que el valor de cambio de una mercancía es el valor de la fuerza de trabajo socialmente necesaria para producir dicha mercancía.

El anarco-capitalismo y algunos neoliberales niegan que a un estado le sea posible planificar la economía de una forma más eficiente que el libre mercado. De hecho, las empresas capitalistas ya sean en régimen de competencia o de monopolio lo hacen, existen grandes corporaciones empresariales que, desde el punto de vista económico, son mucho mayores que la mayoría de los estados, estas empresas planifican su producción en base al principio de la obtención del máximo beneficio personal, para lo cual realizan cálculos monetarios y de toda índole. Los estados capitalistas planifican la economía de acuerdo a este mismo principio, la búsqueda del máximo enriquecimiento personal, por lo que, a la par que aumenta el patrimonio de los políticos profesionales, de los grandes usureros y capitalistas se empobrece el resto de la población, a través de la combinación de la deuda pública, los intereses, los impuestos y la plusvalía. Visto el resultado general en el conjunto de estados capitalistas, se puede afirmar que la planificación económica no la hacen mal, aunque toda actividad empresarial es susceptible de ser mejorada. Para el anarco-capitalismo y algunos liberales es perfectamente posible hacer cálculos económicos y planificar la producción, si se parte del principio ideológico de la búsqueda del máximo lucro personal, y se reparte la ganancia según el principio del capital aportado. Ahora bien, estos mismos cálculos y planificación se tornan imposibles de realizar, según los ideólogos del capitalismo, si se parte del principio ideológico de la ayuda mutua y el beneficio recíproco y se reparten las ganancias según el principio del trabajo aportado. El motivo de esta imposibilidad; su deseo subjetivo que así sea.

Carlos Hermida Revillas, 2005, Cuestiones sobre Stalin escribió:La victoria de Stalingrado fue el resultado de varias causas. Una de ellas fue la enorme capacidad industrial de la URSS. A pesar de las enormes pérdidas de 1941, la economía planificada demostró su efectividad a lo largo de la contienda. Los soviéticos fueron capaces de fabricar más armamento, y en muchos casos de mejor calidad, que los alemanes. Los economistas neoliberales tienden a ridiculizar los logros de la planificación, pero los datos estadísticos son abrumadores. En 1941 la invasión nazi había privado a los soviéticos del 63% de toda la producción de carbón, el 68% del lingote de hierro, el 58% del acero, el 60% del aluminio, el 41% de las líneas férreas, el 84% del azúcar y el 38% de los cereales. ¿Qué país hubiera resistido en esas circunstancias? Y la URSS resistió. Sobreponiéndose a una situación pavorosa, entre julio y noviembre de 1941 fueron desmontadas y transportadas hacia el este; 1.523 empresas industriales. En sólo 19 días, del 19 de agosto al 5 de septiembre, se sacaron de la siderurgia “Zaporozhstal” 16.000 vagones cargados de maquinaria. Diez millones de personas fueron evacuadas ante el avance alemán. Las plantas industriales fueron montadas de nuevo lejos del frente, en los Urales, Siberia Occidental y Asia Central. Nunca se había hecho nada parecido en país alguno.

De estas fábricas salieron cantidades ingentes de armamento. La industria produjo durante la guerra 489.000 cañones, 130.800 aviones y 102.500 tanques y cañones autopropulsados.
http://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/HICS0505110135A
Producción per cápita de algunos países

*Angus Maddison en Crecimiento económico en el Japón y en la URSS, página 190
 

La gran mentira de la sanidad privada en 8 gráficos | ATTAC España escribió:El mercado es más eficiente que el Estado gestionando la sanidad
¿Qué porcentaje de la población tiene garantizada la protección sanitaria a través de un programa público?

En EEUU hay ciertos programas públicos: Medicare, Medicaid, Veteran Health Administration, etc. (de ahí el 27% del gráfico anterior)
Si el mercado es más eficiente que el Estado gestionando la sanidad privada, entonces en EEUU la sanidad será muy barata y en el resto de países muy cara, ¿no?
Ocurre todo lo contrario, los estadounidenses son quienes más dinero se gastan en su sanidad (línea negra del gráfico)
 
Bueno, quizás en EEUU la sanidad sea muy cara, pero los resultados serán mucho mejores que en el resto de los países, ¿no?
Todo lo contrario. EEUU tiene los peores índices sanitarios entre los países ricos. Veamos por ejemplo su mortalidad infantil.
 
¿Y la esperanza de vida?
 
Otro ejemplo: amputaciones de extremidades inferiores por diabetes.
 
Entonces se gastarán tanto porque van mucho más al médico que el resto del mundo, ¿no?

Bueno, pero siendo tan caro, seguro que las listas de espera no existen, ¿verdad?

En el país más rico y poderoso del planeta, más de un tercio de los enfermos no pueden seguir un tratamiento por problemas económicos”.[39]
http://www.attac.es/2015/02/21/la-gran-mentira-de-la-sanidad-privada-en-8-graficos/

Cuando los ideólogos del capitalismo hablan de socialismo/comunismo en realidad hacen referencia al capitalismo monopolista de estado. Mises confunde, ¿intencionadamente? el socialismo con la realidad socioeconómica de la extinta URSS, o de la actual República Popular de China, esta confusión le permite obtener una serie de “hechos reales” en que fundamentar su crítica a la ciencia de la economía política aparentando una base de veracidad. La realidad de la URSS es que siempre fue una formación social con una estructura económica de capitalismo monopolista, y una superestructura política centrada en la acumulación de capital, por lo que de ser cierto la imposibilidad del cálculo económico en la URSS, no implica que no sea posible el cálculo económico en el socialismo, sino que no es posible en el monopolio capitalista. Un somero estudio de la estructura económica de la URSS, o de la República Popular de China, y la constatación que el modo de producción dominante siempre ha sido capitalista, convierte toda la argumentación de Mises, y de toda la escuela austríaca de pensamiento filosófico, en falacia.

Saludos.
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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Ifkeys el Jue Abr 28, 2016 11:42 pm

Jordi, puedo pasar este trabajo a PDF? Lo firmo a nombre de tu usuario.
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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Abr 28, 2016 11:48 pm

Aprecido Ifkeys;

Lo tengo en pdf, éste forma parte de un trabajo mucho más amplio, que pienso ir publicando en el foro. Si tiene interés lo actualizo y le paso un enlace por privado.

De todas formas por mi parte puede hacer el uso que mejor crea. No obstante recuerde que;
5.12.- No se permite la apropiación de la información posteada en el Foro para usarla en materiales a nombre propio sin permiso de sus autores o del Foro. Todos los mensajes son propiedad del Foro y de sus autores. Tales casos serán denunciados. Sólo la Administración decide si borrar o no los mensajes de antiguos foristas que dan de baja.

Aunque no creo que los administradores tengan mayor problema.

Saludos.
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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Jordi de Terrassa el Vie Abr 29, 2016 10:05 am

En todo caso, estimado, Ifkeys, donde está escrito; La ideología comunista no es una doctrina, ni científica, es un producto democrático del desarrollo de las fuerzas productivas en defensa del proletariado queda mejor expresada la idea como; La ideología comunista no es una doctrina, ni es científica, es una ideología producto del desarrollo de las fuerzas productivas, es democrática y contraria a todo tipo de explotación y opresión

Saludos
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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Jordi de Terrassa el Mar Mayo 03, 2016 8:15 pm

Estos hilos constituyen una unidad, que se puede denominar;

Teoría del conocimiento
Sobre la relación entre la objetividad y la subjetividad

El folclorismo izquierdista es revisionismo subjetivista
Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia
Lucha de clases en la URSS, en la R. P. de China, y revisionismo
Materialismo dialéctico, ¿la filosofía comunista?
Dialéctica de la materia. Ciencia y subjetivismo filosófico

Aunque se pueden leer aleatoriamente, es aconsejable leerlos en el orden indicado. Los tres primeros son fundamentalmente ideológicos, y los dos siguientes filosóficos.

  • El primero es un análisis de la actualidad de Movimiento comunista en lucha con el subjetivismo como el principal error.
  • En el segundo se definen conceptos, y la posición democrática de la ideología comunista, enfrentada al liberalismo y anarco-capitalismo como ideologías no democráticas.
  • En el tercero se analizan algunos de los errores principales, en opinión del autor, del Movimiento Comunista, lo que algunos han dado en llamar el ciclo de Octubre.
  • En el cuarto se define que es la filosofía, se analiza algunas concepciones filosóficas y como la filosofía afecta al ideología y a la ciencia.
  • El quinto es un estudio de la filosofía actuando al borde del conocimiento, favoreciendo su desarrollo o su frenado.

Saludos.
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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Jordi de Terrassa el Miér Mayo 11, 2016 8:09 pm

Este hilo forma parte de un conjunto que pueden titularse Apuntes de economía, más que una investigación, es un estudio sobre las investigaciones de otros autores, de ahí la utilización de gran cantidad de citas y de la extensión de algunas de ellas. El estudio es sobre algunas leyes de las llamadas ciencias sociales y los conceptos que utilizan. El estudio está dividido en cuatro secciones, teoría del conocimiento, materialismo histórico, economía política y lucha de clases en España.

El folclorismo izquierdista es revisionismo subjetivista. Un análisis de la actualidad de Movimiento comunista en lucha contra el subjetivismo como el principal error teórico del Movimiento Comunista Internacional. El folclorismo izquierdista, en sus proclamas, continuamente utiliza términos como marxismo, materialismo, ciencia, …, como los jóvenes "marxistas" en tiempos de Engels, sin embargo, tanto los unos como los otros son flojos en el estudio y prefieren adherirse a una doctrina teológica a la que llaman "marxismo-…". Si el “marxismo” es la doctrina que predica el folclorismo izquierdista, hay que proclamar; “tout ce que je sais, c'est que je ne suis pas marxiste”;
Friedrich Engels en Carta a Konrad Schmidt escribió:Marx había dicho a fines de la década del 70, refiriéndose a los «marxistas» franceses, que «tout ce que je sais, c'est que je ne suis pas marxiste*»…

…Usted, que ha hecho realmente algo, habrá notado por fuerza qué pocos de los literatos jóvenes que se cuelgan al partido se toman la molestia de estudiar Economía política, historia de la Economía política, historia del comercio, de la industria, de la agricultura, de las formaciones sociales. ¡Cuántos conocen a Maurer sólo de nombre! La suficiencia del periodista tiene que suplirlo todo, y así anda ello. A veces, parece como si estos caballeros creyesen que para los obreros cualquier cosa es buena. ¡Si supiesen que Marx no creía nunca que incluso sus mejores cosas eran bastante buenas para los obreros y que consideraba un crimen ofrecer a los obreros algo que no fuese lo mejor de lo mejor!...
https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e5-8-90.htm
*Todo lo que yo sé, es que yo no soy marxista

Teoría del conocimiento. Sobre los principios ideológicos y el punto de vista filosófico
Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia. Trata sobre la ideología comunista como ideología opuesta a todo tipo de estado, se definen las nociones de dictadura y democracia, el papel histórico de la violencia y su relación con el estado en la ideología comunista, así como las dos fases de la sociedad comunista y el período de transición desde el capitalismo. Se define el revisionismo, o folclorismo de izquierdas "marxista", y el anarco-capitalismo como folclorismo de derechas, se estudia el libre mercado y la planificación económica a la luz de la ideología comunista.

Lucha de clases en la URSS, en la R. P. de China, y revisionismo. Se esboza un análisis de la lucha de clases en la extinta URSS, y en la República Popular China, de los errores de principios ideológicos y de las concepciones subjetivistas en el Movimiento Comunista Internacional, lo que algunos han dado en llamar el ciclo de octubre.

Materialismo dialéctico, ¿la filosofía comunista?. Se estudia una concepción filosófica materialista, la relación entre materia e ideas, se define las concepciones de sensación, emoción y percepción, así como la relación entre idolología filosofía y ciencia y se propone un criterio de verdad. Se estudia concepciones y tesis filosóficas con apariencia materialista pero que realmente son subjetivismo ideológico, revisionismo folclórico de izquierdas "marxista", junto a concepciones filosóficas sobre la sociedad propias del folclorismo de derechas, declaradamente de subjetivismo idealista.

Dialéctica de la materia. Ciencia y subjetivismo filosófico. Se estudia como solo las leyes científicas, no las tesis filosóficas que solo sirven para extraviar a la ciencia, dan conocimiento objetivo sobre la realidad material, cómo, dicho conocimiento, puede servir para transformar la realidad conforme a las leyes objetivas del movimiento material, y la relación que guardan entre sí las diferentes leyes científicas.

Materialismo histórico. Sobre el desarrollo de las fuerzas productivas y relaciones de producción
Materialismo histórico. Sucesión de formaciones sociales y filosofía subjetiva de la historia. Se estudia el desarrollo histórico de las sociedades humanas, el desarrollo de las fuerzas productivas, los modos de producción, la sucesión de las formaciones sociales, la aparición del mercado y de la lucha de clases. Se definen diferentes modos de producción y conceptos como formación social, clase social, lucha de clases, etc…

Desarrollo histórico de las relaciones capitalistas de producción. Se esboza la aparición del modo de producción capitalista, la necesaria acumulación primitiva de capital y la imprescindible producción de la mercancía fuerza de trabajo, y diferentes fases de su desarrollo el gremio, la manufactura, la industria y la gran industria. Al igual que diferentes clases de capital, el capital comercial, el agrario, el industrial y el bancario. De igual modo se esbozan las líneas generales de algunas escuelas de pensamiento económico, como la escuela de Salamanca, el mercantilismo, la fisiocracia hasta la conversión de la economía en ciencia con Adam Smith.

Usura, capital financiero e imperialismo. Se analiza el ciclo económico del capital bancario, la forma en que con el capital bancario aparece una nueva clase social los gerentes profesionales del capital, la evolución histórica del capital bancario y como éste se convirtió en hegemónico sobre el capital comercial, el agrario y el industrial a finales del siglo XIX. También se apunta cómo el capital comercial y el agrario desarrollan el colonialismo, el capital industrial el librecambismo, el capital bancario conduce de forma inexorable, por la ley de la tendencia al monopolio del capitalismo financiero, al imperialismo como fase ulterior del capitalismo y, finalmente como el imperialismo se redujo a dos superpotencias hegemonistas, los cambios en la lucha por la hegemonía mundial y como la lucha hegemonista conduce a la extinción del capitalismo.

Economía política. Sobre la producción, circulación, distribución y consumo de mercancías
Circulación de mercancías. Valor objetivo de la mercancía y función subjetiva de utilidad marginal. Se estudia la circulación capitalista y el ciclo económico comercial del capital, diferentes conceptos de la economía política; el dinero y como sustituyó al trueque en el intercambio de mercancías, diferentes tipos de dinero como el dinero mercancía, el fiduciario, el dinero bancario y la evolución histórica de las diferentes leyes del intercambio de mercancías. Así y como los conceptos de mercancía y libre mercado, los conceptos de recurso natural, de utilidad, de valor de uso y de valor de cambio. Al igual que se estudia la ley general del valor de cambio de una mercancía, como la ley de la oferta y la demanda tiende a igualar la tasa de ganancia capitalista y a la concentración del capital. También se definen los conceptos de precio de mercado, capital fijo, capital circulante, capital variable, precio de costo, precio de producción, valor de producción, la ganancia capitalista o plusvalía, la tasa de ganancia y la tasa de plusvalía.

Producción de mercancías en el capitalismo. Teoría sobre el valor y el precio de las mercancías. Se estudia las leyes de producción capitalista de mercancías, se define los conceptos de trabajo, fuerza de trabajo, como la fuerza de trabajo genera un plus-trabajo, mediante el desarrollo de las fuerzas productivas y la división técnica del trabajo o ley de asociación de Ricardo. El ciclo económico industrial, la ley del valor y de la ganancia capitalista, la ley de la tasa de ganancia y de la tasa de plusvalía.

Distribución capitalista de mercancías, consumo y ánimo de lucro . Se estudia la distribución de la plusvalía entre diferentes clases sociales, así y como el subjetivismo acientífico de la preferencia temporal por el consumo en la escuela austríaca, del multiplicador keynesiano del ingreso y el monetarismo neoliberal. También se estudia el límite demográfico a la expansión capitalista, el estancamiento sistémico del capitalismo y las alternativas para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Lucha de clases en España. Sobre la producción y distribución de plusvalía y la crisis económica española
Las clases sociales en España. Límites de la democracia española. Es una aplicación de los conceptos y leyes estudiados en las anteriores secciones a la formación social española. Se estudian las diferentes clases sociales y su desarrollo histórico. También se estudia las carencias democráticas del estado español, estado al servicio de los intereses económicos y políticos de oligarquías financieras, de igual modo se estudia la cuestión nacional en España, las diferentes nacionalidades su evolución histórica y las relaciones de dominación del estado con las minorías nacionales.

La plusvalía en España, su producción y distribución. Se estudia la producción de plusvalía en España, su evolución durante la crisis económica y su distribución entre diferentes clases sociales, así como las exigencias del imperialismo sobre la oligarquía española.

La crisis económica española. Causas y consecuencias. Se estudia la crisis económica en España, sus causas y consecuencias, entre otras; la enorme e impagable deuda. También se estudian los privilegios económicos de los oligarcas y financieros en España.

Programa mínimo de transformaciones económicas y políticas para España

Aunque se pueden leer de forma aleatoria es aconsejable leerlos en el orden indicado.

Todos los hilos se pueden descargar en formato .pdf del siguiente enlace;

Apuntes de economía
Subjetivismo filosófico y ciencia

Saludos.
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Don Gorgias
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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

Mensaje por Don Gorgias el Miér Mayo 16, 2018 2:41 am

Saludos camarada Jordi de Terrasa.
Adjunto texto;
"te voy a pedir que me expliques entonces cómo está estructurado este "sistema socialista". Porque todo el que me lo ha explicado dice lo mismo: los trabajadores se unen, se socializan los medios de producción existentes, sistema de cooperativas. Pero nadie me dice quién y cómo pagan los bienes de capital *futuros.* Porque hace falta dinero para eso, y los empresarios piden prestado a los bancos privados para obtener recursos, es decir, a otros capitalistas. La historia demuestra que el mundo no tiene demasiado interés en prestarle a un país donde la gente tiene la convicción de que ese dinero es explotación y no quiere devolverlo..."

¿Qué respondería a esto?

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Re: Ideología comunista. Violencia, dictadura y democracia

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