Realidad, Idealismo y Materialismo

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Realidad, Idealismo y Materialismo

Mensaje por Máquina el Jue Dic 31, 2015 4:46 pm



Aclaración antes de que nadie se lance. Científicamente la realidad total, completa o absoluta sí existe, lo que falla es, nuestra capacidad para obtener la información necesaria para entender ese concepto total del universo. En teoría quien pudiese acceder al 100% de información accedería al 100% de la existencia y así su realidad coincidiría con la realidad objetiva, total y absoluta. El vídeo solo recalca que dada la limitación de los sentidos humanos, alcanzar esa comprensión 100% es imposible, y por ello la tecnología debe transformar la información que está fuera de nuestro espectro comprensible a un lenguaje que nuestros sentidos puedan captar para que el cerebro procese la información y la entendamos.
Estamos hablando así de múltiples realidades pero solo como múltiples interpretaciones sesgadas de un todo total(realidad auténtica o existencia o verdad según se prefiera) que por el momento se nos escapa.

Materialismo:
Para el materialismo no sólo lo real es material, sino que la causa de todas las cosas de la naturaleza y del "alma" humana se explican exclusivamente a partir de la materia y los movimiento de esa materia en el espacio.

El término materialismo designa a toda aquella doctrina que trata de explicar el mundo y la totalidad de lo real fundamentándose en la idea de materia. El primero que utilizó este concepto por primera vez fue Robert Boyle, en un escrito de 1674 titulado "La superioridad y los fundamentos de la filosofía mecánica" y también fue mencionada por Leibniz, que la opuso al idealismo de Platón, para el cual la realidad que fundamenta y es origen causal de todo lo real es la Idea.

El materialismo, sin embargo, no agrupa todas aquellas tesis que, como afirmó Wolff, admiten únicamente la existencia de los entes materiales o de los cuerpos. La insuficiencia de esta definición estriba en que debería llamarse materialistas también a aquellos que admiten la existencia de causas finales (Aristóteles, por ejemplo) o principios racionales de origen divino (los estoicos).

Por lo tanto, para precisar aún más el término materialismo, y siguiendo la definición dada por Nicola Abbagnano en su Diccionario de filosofía, diremos que materialista es toda aquella doctrina que afirma que toda causalidad ha de ser remitida exclusivamente a un principio o entidad material, es decir, que la única causa de las cosas es la materia.

No obstante, pueden diferenciarse distintos tipos de materialismo que agruparemos en las siguientes categorías: materialismo metafísico u atomismo filosófico; materialismo metodológico; materialismo práctico o ético y materialismo psicofísico. Además de esta diferenciación habrá que destacar dos tipos de materialismo muy relevantes por su gran influencia: el materialismo dialéctico y el materialismo histórico de Engels y Marx.

Las cuatro formas elementales de materialismo

El materialismo metafísico

Es aquella teoría que afirma que no existe más substancia que la materia. Sus primeros defensores fueron Demócrito y Leucipo, para los cuales el universo deriva causalmente y está compuesto de infinitos átomos regidos por leyes necesarias producto de los choques de esos átomos entre sí en el espacio vacío. Todos los seres de la naturaleza se explican por combinación de átomos y vacío y su heterogeneidad depende de la diversidad atómica en cuanto al número, la forma, la magnitud y la posición.

Demócrito dotó a los átomos de un principio de automovilidad que los convertía en el origen de todas las cosas, excluyendo así toda causa que no fuera material (finalismo y teologismo), presupuesto que se ha mantenido en todas las formas posteriores de materialismo. Por ejemplo, el atomismo de Demócrito está presente en la filosofía de Epicuro y Lucrecio, así como en las teorías del sensismo o en las del biólogo alemán Ernst Haeckel, que dotó al átomo de un principio de autodesarrollo (vida).

El materialismo metódico

Hobbes utilizó el materialismo como método genético para explicar la realidad, es decir, para analizar cómo se genera algo a partir de sus componentes materiales (corpóreos). En su tratado De corpore, que era una parte de una trilogía filosófica, Hobbes afirma que el único objeto de conocimiento es lo corporal, pues sólo lo que actúa (movimiento) o sufre la acción de otro puede denominarse real. Ni siquiera el alma o el espíritu se sustrae a esta concepción materialista y mecanicista del universo: todo se reduce a cuerpos en movimiento y el conocimiento deriva de la sensación: encuentro de dos cuerpos (el percipiente y lo percibido) que se hallan en movimiento.

El materialismo práctico o moral

Es toda aquella doctrina según la cual los fines últimos a los que se dirige el hombre, aquello que le traerá la felicidad o el bienestar se basa u obtiene a través de bienes materiales (corpóreos). Así, pueden denominarse como tales las prácticas que tienen como guías de la conducta el placer, la salud e incluso la riqueza.

El hedonismo ético de Epicuro se incluye dentro de esta corriente y se halla íntimamente unido a su teoría materialista del universo, aunque, por otra parte, proponía como compensación un sabio cálculo entre los placeres, así como un prudente autodominio como condición indispensable para alcanzar el goce, el placer.
El utilitarismo moral de J. Bentham sigue los principios básicos de la búsqueda de placer, pero entendiendo éste como aquello que conduce a la felicidad al mayor número posible de personas dentro de una comunidad. Dentro de esta corriente encontramos también a J.S. Mill.

El materialismo psicofísico

Es aquella doctrina que afirma que cualquier actividad espiritual humana depende de una causa material, que puede ser entendida en términos de actividad nerviosa o cerebral (fisiología).

Desde la concepción del Hombre máquina de La Mettrie, hasta la obra de David Hartley, Joseph Priestley o Holbach, este tipo de materialismo hace derivar toda función humana de la actividad orgánica, eliminando, por lo tanto, cualquier tipo de dualismo que le otorgue al alma o al espíritu una existencia separada, real, e independiente del cuerpo. Con Huxley y Cllifford, la conciencia y sus estados se convierten en epifenómenos de los procesos orgánicos (nervisosos), que sin embargo, no pueden operar sobre aquello que los ha generado, de la misma manera que la sombre de un objeto nada puede sobre el objeto que la produce.

El materialismo dialéctico y el materialismo histórico


Por materialismo dialéctico (cuya abreviación es: Diamat) se entiende la concepción del mundo mantenida por Engels y seguida por numerosos filósofos comunistas, según la cual sólo existe una realidad material que posee un carácter dialéctico, esto es: la causa de sus cambios y movimientos tiene lugar por la lucha de contrarios inherente a la propia materia y su continua contradicción.

Ahora bien, los cambios que se producen en ese universo material, del cual la conciencia es un epifenómeno, obedecen a tres leyes universales: 1) la ley de la unidad y lucha de contrarios, a partir de la cual se produce todo movimiento y cambio (evolución) en la naturaleza así como su diversificación en multiplicidad de seres; 2) la ley de transición de la cantidad y la calidad y viceversa y 3) la ley de la negación de la negación, que es una síntesis en la que se selecciona lo mejor y más útil a la par que se produce un desarrollo hacia una nueva manera de ser.

El materialismo de Engels es una teoría evolucionista que, tomando elementos de la dialéctica hegeliana, deduce resultados orientados hacia lo mejor: un verdadero progreso, cuyo motor es la contradicción y cuyos cambios cuantitativos surgen de cambios cualitativos.

El materialismo histórico, término elaborado por Engels para denominar el pensamiento de Karl Marx, es una ciencia social de carácter científico que afirma que la causa determinante de toda realidad histórica y social se fundamenta en su estructura económica.

En palabras de Engels, Marx ha probado que " hasta el presente toda la historia ha sido la historia de la lucha de clases; que estas clases sociales en lucha las unas con las otras son siempre el producto de las relaciones de producción y de cambio, en una palabra, de las relaciones económicas de su época, y que así, en cada momento, la estructura económica de la sociedad constituye el fundamento real por el cual deben explicarse en última instancia toda la superestructura de las instituciones jurídicas y políticas, así como de las concepciones religiosas, filosóficas y de otra naturaleza de todo período histórico. Con ello el idealismo ha sido expulsado de su último refugio, la concepción de la historia, y se ha dado una concepción materialista de la historia"

El materialismo dialéctico y el histórico de Marx y Engels fue desarrollado por Vladímir Ilich Lenin en su obra Materialismo y empiriocriticismo, en la que despliega una dura crítica a las filosofías idealistas de Mach, Avenarius, Pearson y otros.

El materialismo se opone a la mayoría de los dogmas cristianos, así como a toda creencia religiosa o metafísica que afirme la existencia del alma y su inmortalidad, favoreciendo el progresivo proceso de secularización que se produjo en Europa a partir del Renacimiento. Como contrapartida, fue el punto de apoyo durante el siglo XIX y principios del XX, de una concepción exagerada y absolutamente optimista acerca de las posibilidades de la Ciencia, optimismo que ha ido adelgazándose en las últimas décadas debido a los nuevos descubrimientos y teorías: la relatividad, la física cuántica o la nueva matemática del caos, por ejemplo.

http://cibernous.com/glosario/alaz/materialismo.html
optimismo que ha ido adelgazándose en las últimas décadas debido a los nuevos descubrimientos y teorías: la relatividad, la física cuántica o la nueva matemática del caos, por ejemplo.
¿Estos descubrimientos son ajenos a la ciencia, negadores de la ciencia o limitadores de la misma? Opino rotundamente que no. Tal vez la ciencia no consiga lo imposible pero lo que sí consigue es definir sus propios límites y establecer conocimiento objetivo, lo cual no es poco.



Idealismo Filosófico y Realismo Filosófico :
Idealismo

El idealismo considera que la realidad no es independiente del sujeto cognoscente o pensante sino una consecuencia de su actividad.

     Es preciso no confundir los tres sentidos siguientes de la palabra “idealismo”:
en el lenguaje corriente llamamos idealista a toda persona que cree imprescindible la realización de un ideal, que no acepta las cosas tal y como son y quiere aproximar la realidad a valores morales y políticos;
algunos autores llaman idealista a la filosofía platónica porque este autor afirmó que la auténtica realidad estaba en el mundo de las Ideas, y no en la realidad sensible que se ofrece a los sentidos;
pero en la historia de la filosofía el sentido más propio de este término no es ni el primero ni el segundo: llamamos idealista al filósofo para el cual la realidad es una consecuencia de la actividad del sujeto. Hay que tener cuidado con esta definición pues nadie niega que existen ciertas realidades que son consecuencia de la actividad del sujeto: los objetos artificiales los ha creado el hombre gracias a la intervención de su cuerpo, el artesano crea físicamente un objeto a partir del movimiento de sus manos y de la planificación de su mente; por otro lado, los objetos de la fantasía también dependen de nosotros, en este caso no de nuestro cuerpo sino de nuestra mente. Cuando se indica que para el idealismo la realidad es consecuencia de la actividad del sujeto no se quiere decir nada de lo anterior. Esa actividad no es la de los órganos corporales del sujeto,  y la realidad creada de este modo no es una mera fantasía como en el caso de los productos de la imaginación. El idealismo considera que en el acto de conocimiento el sujeto que conoce influye en la realidad conocida, que la mente está sometida a unos procesos o mecanismos que determinan y construyen la realidad del objeto conocido. Un ejemplo claro de idealismo es el de la filosofía kantiana: Kant creyó que la mente impone a la realidad conocida características que son consecuencia de la propia naturaleza de la mente (el tiempo y el espacio, por ejemplo).
     El idealismo filosófico se contrapone al realismo filosófico. Podemos comprender qué es el idealismo si lo comparamos con el realismo, la posición filosófica opuesta:

1)  para el realismo
la realidad conocida existe aunque nosotros no la conozcamos;
a la realidad conocida no le afecta para nada el hecho de que nosotros la conozcamos, su ser no queda modificado por el acto de conocimiento, por el hecho de haberla conocido o de estar ahora conociéndola;
en resumen, la cosa conocida es independiente del sujeto cognoscente;

2) sin embargo, para el idealismo
la realidad conocida tiene existencia sólo en la medida en que nosotros la conocemos;
a la realidad conocida le afecta o influye el hecho de ser conocida por nosotros, es como es porque nosotros la conocemos;
en resumen: la realidad conocida no es independiente del sujeto cognoscente.
   
     Por estas tesis, para muchos autores el idealismo no es otra cosa que una forma sofisticada de subjetivismo. El idealismo es una concepción filosófica difícil de aceptar, y ello precisamente porque parece contraria a nuestras convicciones más básicas; se suele indicar que el sentido común es realista que la actitud natural o espontánea de las personas es realista pues de forma espontánea tendemos a considerar que lo que conocemos (lo que percibimos, lo que nos enseña la ciencia) está en la realidad antes que lo conozcamos, que las cosas existen fuera de nuestro pensamiento.  
     Se han dado distintas formas de idealismo, aunque curiosamente todas después de la filosofía cartesiana. Hasta la Edad Moderna la filosofía había sido realista, con distintas variantes y matices, pero en general realista. A partir de Descartes muchos autores han defendido el idealismo, seguramente como consecuencia del descubrimiento de la subjetividad como el ámbito de la evidencia absoluta y de la convicción cartesiana de que el objeto inmediato de nuestro conocimiento no es la realidad en sí misma sino la representación de la realidad en nuestra mente (las ideas). Las diferencias más importantes entre los sistemas filosóficos idealistas las tenemos en las dos cuestiones siguientes:
los límites en la tesis de que en el conocimiento el sujeto determina la realidad del objeto conocido: así para el idealismo de Berkeley, Dios y las otras mentes existen de modo independiente al propio pensamiento (no es idealista respecto de su realidad), pero las cosas materiales agotan su ser en ser percibidas, en ser conocidas (sí es idealista respecto de su realidad); para Kant nuestra mente influye en el objeto conocido, pero más allá de la realidad conocida hay otra realidad plena, independiente de nuestro pensamiento, incognoscible pero cierta: la cosa en sí; para el idealismo hegeliano, todo es producto del pensamiento, no existe esa supuesta realidad en sí que esté más allá de lo conocido;
el problema de identificar quién es el sujeto que realiza las distintas síntesis o actividades de conocimiento: para Berkeley el sujeto cognoscente es el hombre concreto, cada persona que percibe y piensa; para Kant el sujeto cognoscente no se puede identificar con el sujeto empírico, con el sujeto que se ofrece en la experiencia y cuya mente se da ya en el tiempo y cuyo cuerpo en el tiempo y en el espacio. Kant no aclaró adecuadamente quién o qué es el sujeto del cual se predican las categorías y el resto de estructuras aprióricas que influyen en el conocimiento y al que llamó sujeto trascendental. Para Hegel el sujeto del  pensamiento en el que se muestra y se crea la realidad no es el hombre concreto, el sujeto empírico; este filósofo habla de la Razón, la razón con mayúscula, que parece identificar con lo que ordinariamente llamamos Dios o Infinito.
   
       En algunos textos Marx parece aproximarse al idealismo al afirmar que la realidad no es independiente de la actividad humana (aunque no del espíritu sino de la suma de sus actividades productivas), pero si nos limitamos a su versión más popular, el marxismo  es contrario al punto de vista idealista pues considera que la realidad no es consecuencia del espíritu sino el espíritu de la realidad (de la Naturaleza).
http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Marx/Marx-Idealismo.htm
Cabe añadir que el Materialismo Dialéctico está comprendido dentro del bloque Materialista, a su vez comprendido en el Realismo filosófico, dentro del Realismo Filosófico hay ramas como era de esperar.
La realidad solo se considera precisamente como  realidad( como lo que es verdad o existencia) una vez es comprobado, esto no significa que lo que no se conozca no sea real potencialmente, de ser real sólo aquello conocido o comprobado la ciencia no tendría objeto ninguno ni serviría para nada. La existencia o no existencia objetiva de algo o alguien no la determina nuestro conocimiento.

Posiblemente por el paso de los años, las diferentes traducciones de ciertos textos, o la mala suerte, hay quien ha entendido que solo existe aquello que conocemos, una visión que a parte de oscurantista choca de lleno con la ciencia, esta confusión seguramente viene por usar "existencia" y "realidad" como sinónimos teóricos totales, pensando de esa manera lo que no conocemos en nuestra limitada percepción del universo(es decir, lo que llamamos realidad) no existe y pasa mágicamente a existir una vez lo descubrimos, este concepto le otorga a la ciencia o a la simple observación la capacidad de inventar la realidad decidiendo que existe y que no, algo fuera completamente del propósito de la ciencia.

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