Buenos días a todos:
Es difícil hablar de este tipo de temas ya que al hacerlo parece que cumplo un rol de dedo acusador, pero ese no es mi fin, el fin es concientizar y evolucionar, aceptando los errores y superándolos.
Hoy quiero hablar de un tema que nos toca a todos: la hipocresía.
Nos toca por que somos propensos a ella, nos toca por que siempre podemos hacer más, nos toca por el contexto histórico en el que estamos viviendo, nos toca por la forma en que esta constituida la sociedad hoy en día, en fin, nos toca por que somos seres humanos.
¿Pero como se relaciona esto con el marxismo?, fácil, el marxismo (hay que decirlo), es sacrificado, y el sacrificio conlleva abandono de comodidades, de las cuales muchas veces no queremos desprendernos, sea cual fuese el motivo. En un mundo tan heterogéneo como lo es la teoría y práctica marxista, que sin duda alguna es dinámica uno puede excusarse de mil formas distintas, uno puede decir que la sociedad nos moldeo así, otro que la contribución de uno es insignificante, ya que los males que atormentan a la humanidad son gigantescos, y así podemos seguir hasta el fin de los tiempos, supongo que cada uno tendrá un ejemplo, personal o no. Hay que entender que el arma más efectiva del capitalismo y la burocracia es el vendernos basura, si uno la consume constantemente se transforma en ella, cumpliéndose el dicho “Somos lo que comemos”, nos venden la basura que no solo contamina nuestra cultura, nuestra sociedad, si no nuestra escala de valores, nuestra moral; muchos pensarán en el sistema patriarcal, en el consumismo, en muchas cosas, pero yo me refiero particularmente al descontento con el esfuerzo, con el sacrificio. Nos hacen holgazanes, si nosotros, los que los queremos combatir: somos holgazanes, o nos dejamos idiotizar, alienar, maltratar, irrespetar, nos convertimos en lo que odiamos, o decimos odiar desde la comodidad (no hablo solo de comodidad material, sino también la ideológica). Que fácil es ser revolucionario detrás de una pantalla, que fácil es decir ser.
Antes de despedirme quiero aclarar: yo muchas veces soy hipócrita, me escudo para no afrontar las responsabilidades a las que estoy atado al ser conciente de muchas cosas que otros no (y muchos otros de cosas que yo no); pero estoy en plan de dejar de serlo, no es algo de un día para otro, uno se debe formar, educar y sobre todo ser poseedor de una gran e inflexible fuerza de voluntad y un enorme coraje.
Como dije antes, lo creo para concientizar, y para que propongan (propongamos) ideas prácticas para dejar de ser parte de aquello que odiamos.
“Siempre, siempre se puede hacer más de lo que hacemos.”
Un abrazo, Silvio.
Es difícil hablar de este tipo de temas ya que al hacerlo parece que cumplo un rol de dedo acusador, pero ese no es mi fin, el fin es concientizar y evolucionar, aceptando los errores y superándolos.
Hoy quiero hablar de un tema que nos toca a todos: la hipocresía.
Nos toca por que somos propensos a ella, nos toca por que siempre podemos hacer más, nos toca por el contexto histórico en el que estamos viviendo, nos toca por la forma en que esta constituida la sociedad hoy en día, en fin, nos toca por que somos seres humanos.
¿Pero como se relaciona esto con el marxismo?, fácil, el marxismo (hay que decirlo), es sacrificado, y el sacrificio conlleva abandono de comodidades, de las cuales muchas veces no queremos desprendernos, sea cual fuese el motivo. En un mundo tan heterogéneo como lo es la teoría y práctica marxista, que sin duda alguna es dinámica uno puede excusarse de mil formas distintas, uno puede decir que la sociedad nos moldeo así, otro que la contribución de uno es insignificante, ya que los males que atormentan a la humanidad son gigantescos, y así podemos seguir hasta el fin de los tiempos, supongo que cada uno tendrá un ejemplo, personal o no. Hay que entender que el arma más efectiva del capitalismo y la burocracia es el vendernos basura, si uno la consume constantemente se transforma en ella, cumpliéndose el dicho “Somos lo que comemos”, nos venden la basura que no solo contamina nuestra cultura, nuestra sociedad, si no nuestra escala de valores, nuestra moral; muchos pensarán en el sistema patriarcal, en el consumismo, en muchas cosas, pero yo me refiero particularmente al descontento con el esfuerzo, con el sacrificio. Nos hacen holgazanes, si nosotros, los que los queremos combatir: somos holgazanes, o nos dejamos idiotizar, alienar, maltratar, irrespetar, nos convertimos en lo que odiamos, o decimos odiar desde la comodidad (no hablo solo de comodidad material, sino también la ideológica). Que fácil es ser revolucionario detrás de una pantalla, que fácil es decir ser.
Antes de despedirme quiero aclarar: yo muchas veces soy hipócrita, me escudo para no afrontar las responsabilidades a las que estoy atado al ser conciente de muchas cosas que otros no (y muchos otros de cosas que yo no); pero estoy en plan de dejar de serlo, no es algo de un día para otro, uno se debe formar, educar y sobre todo ser poseedor de una gran e inflexible fuerza de voluntad y un enorme coraje.
Como dije antes, lo creo para concientizar, y para que propongan (propongamos) ideas prácticas para dejar de ser parte de aquello que odiamos.
“Siempre, siempre se puede hacer más de lo que hacemos.”
Un abrazo, Silvio.








