Feminismo y maternidad

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Mensaje por Duende Rojo el Miér Sep 16, 2015 12:18 am

Sí, sí... Lo sé... Pero tú qué crees que pasaría si no se necesitara un útero para crear un ser humano?? Cómo se lo tomarían??

No te creas que es tan raro... Ellas ya hace mucho que fantasean con no necesitar a los hombres para procrear.


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Mensaje por nunca el Miér Sep 16, 2015 5:27 pm

Bueno, volviendo al tema del hilo, a pesar de los datos evidentes los/as feministas siguen diciendo que existe maternidad forzada, ¿el motivo? La "presión" que reciben algunas mujeres porque, muy ocasionalmente, siempre hay algún/a impertinente que le pregunta, ¿ por qué no tienes hijos?
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Mensaje por nunca el Vie Sep 18, 2015 9:00 pm

Ahora que me acuerdo una vez oí a una feminista (y era de las "normales") decir que sí todavía las mujeres tienen que parir es por culpa de los hombres ya que si fueran ellos los que tuvieran útero ya habrían inventado un útero artifical para la reproducción.
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Mensaje por nunca el Lun Sep 28, 2015 5:46 pm

Foro libre de intercambio de experiencias de maternidad-paternidad de Jaca 2011


Yo me voy a morir confiando en que “la chispa divina e indestructible que cada ser humano lleva dentro, acabe por manifestarse, por no dejarse sofocar. Espero que al paso de los años, o de siglos, como ocurrió con otras cosas que, a veces, costaron la vida a sus propulsores, el saber se imponga. Y el parto llegue a ser el acontecimiento fisiológico y milagroso que abre las puertas a un nuevo ser y a la vez, impulse a cada mujer a abrirse a la conciencia y al gozo de serlo. Es posible que las gentes futuras no renuncien a la sabiduría, no se dejen engañar, no consientan que las silencien “-
Consuelo Ruiz Vélez Frías (comadrona)

SALUDO A JACA 2011
La maternidad y la paternidad como experiencias sustantivas de la vida humana están siendo hostigadas hoy desde múltiples frentes, manipuladas y alteradas de forma fundamental por los aparatos de poder. La recuperación de su autenticidad básica, de su verdadera aportación a la construcción de lo humano debe hacerse en la horizontalidad, a través de las relaciones simétricas y la reflexión mancomunada de quienes deseamos ejercer ese compromiso vital desde la conciencia y la libertad.
Por eso considero este encuentro en Jaca una iniciativa de gran trascendencia (ver blog del foro) y deseo compartir con vosotros, como madre y como mujer comprometida en la defensa de la maternidad, mi propia meditación sobre la realidad de la maternidad y la paternidad en el tiempo presente.
Lo que sigue son extractos del libro en el que trabajo, de próxima publicación.
La maternidad-paternidad como factor de regeneración social
La perturbación planificada del acto genésico humano es una de las señas de identidad de nuestra época. El feminismo productivista, como integrante de las estructuras del Estado y colaborador de la gran empresa capitalista ha sido el principal instrumento de la desvalorización y acoso a la maternidad, un asalto a la conciencia y la existencia femenina que impone la desnatalidad como negación de la libertad de la mujer y el odio a la fertilidad como odio a sí mismas y a lo femenino en general.
La realidad es que, en la actualidad, las mujeres no solo no son obligadas a ser madres sino que se les impide de forma categórica ejercer su libertad en este asunto. Las restricciones y obstáculos al deseo de maternidad son múltiples y complejas, por un lado la libertad de conciencia es violada repetida y letalmente por los aparatos de propaganda del sistema, el primero de ellos es la universidad que provee de las construcciones teóricas, sofísticos argumentos y falaces “estudios” subvencionados sobre los frenos que la maternidad impone al desarrollo de las mujeres, creando un guión que difunden e imponen las instituciones del estado del bienestar y sus profesionales y funcionarios, la industria de la información y la del espectáculo y el entretenimiento entre otros. Por otro lado, el encuadramiento masivo en ese mundo cuartelero que es la empresa capitalista, permite el chantaje y la intervención sobre la vida privada y la libertad esencial de las mujeres a las que se somete a una insoportable presión para que dediquen toda su energía a la producción y al consumo y no la malgasten en compromisos vitales, además el gran desorden que ha introducido el feminismo en las relaciones afectivas intersexuales, la destrucción de la concordia entre los sexos, es otro factor que hace descender, de forma natural, los nacimientos.
Los obstáculos a la maternidad tienen también un correlato en la restricción a la erótica de la fecundidad, el sexo hoy está sometido a restricciones tan reales como las de las sociedades más represivas de lo erótico pues el impulso genésico debe obligatoriamente quedar excluido de las pasiones libidinosas. Para muchos individuos de los dos sexos la fertilidad tiene un carácter de aspiración íntima de una gran energía que deben maniatar para someterse a la gazmoñería sexual moderna que normativiza la vida erótica de forma categórica. El sexo reproductivo, cuando es elegido como unión carnal con aspiración de trascendencia, y mucho más cuando se expresa como obra del amor personal, es muy superior a otras clases de pasión erótica y debe ser rescatado si se desea una sociedad de la libertad sexual.
Según el catecismo feminista la maternidad ha robado a las mujeres la posibilidad de ser libres, hoy, con una tasa de fertilidad femenina de 1,2 hijos por mujer y cuando nos encontramos ya con la tercera generación de féminas de las que una parte importante no han tenido hijos podemos observar que sus vidas no han sido mejores que las de sus antepasadas, la mayor parte de ellas han llevado una existencia dura e ingrata sometidas a unos trabajos repetitivos y monótonos que mutilan una parte esencial de sus capacidades intelectivas, volitivas y morales y posibilidades de acción. Otras, las que se consideran triunfadoras, acumulan un gran número de títulos universitarios, carreras profesionales exitosas y acceso a un consumo de bienes y servicios muy superior al de sus abuelas, sin embargo su valor como seres humanos queda en muchos casos disminuido por un grosero materialismo y egoísmo existencial y su inteligencia tiende a estancarse en la repetición de ideas estereotipadas. Este hecho no es observado imparcialmente porque, en la sociedad actual, se sobrevaloran las credenciales académicas y los éxitos económicos y han sido depreciados los valores humanos, la calidad personal, la convivencialidad y la inteligencia práctica.
La reivindicación de la grandeza y excelencia de la experiencia del embarazo, el parto, la lactancia y la crianza forma parte de la dignificación de la figura humana de la mujer en todas sus facetas, también en cuanto sujeto singular de la gestación de los nuevos seres humanos y de su cuidado en colaboración con sus cercanos. La aspiración que ha mostrado una parte del feminismo a que las mujeres se “liberen” de su biología a través de la separación de su función maternal es muestra del discurso dislocado de ciertas corrientes de la modernidad que deploran la existencia humana en sus funciones superiores además de producto de una misoginia esencial que considera que la inferioridad femenina deviene de nuestra singularidad física. Pero el hecho reproductivo no puede ser visto como un puro acontecimiento biológico pues aún teniendo una dimensión corporal, trasciende en mucho ésta, presentándose como paradigma de la unidad esencial de la realidad humana en su multiplicidad física, psíquica, relacional, afectiva, volitiva e histórica.
El significado de ser madre o padre en la especie humana es mucho más que un acto fisiológico. La crianza, que en el pasado implicaba no solo a los padres biológicos sino a toda la comunidad es una de las experiencias más singulares de la vida individual y colectiva. La infancia ha tenido una función decisiva en la forma como cada generación recupera, reconstruye y perfecciona la cultura heredada, una cultura que define ante todo, el valor de lo humano, la identidad, las raíces y la valía del sujeto, los fines del individuo y de la comunidad y los instrumentos para la convivencia. La infancia obliga al grupo a replantearse colectivamente los asuntos cardinales de la existencia, la forma como nos enfrentamos a la vida, su sentido y trascendencia, la finitud y las limitaciones de la experiencia humana. Esa reflexión colectiva no se produce en el plano teórico, a través de doctrinas y especulaciones, sino en el ámbito de la práctica, de la comunicación y la relación con los otros.
Es obvio que el desafío vital de la maternidad-paternidad ayuda a superar, de alguna manera, las limitaciones inherentes a nuestra condición humana que nos arrastra numerosas veces a la mezquindad y el egoísmo, es un agente civilizador de primera magnitud, una experiencia que eleva a los sujetos de forma personal y privilegiada en un proceso de co-humanización. Los niños y niñas son agentes activos del desarrollo de la sociedad y gran potencia unitiva de los adultos, no son únicamente el objeto de la educación sino que también son educadores en tanto que mejoran el entorno en que crecen y se convierten en instrumento de enriquecimiento personal de aquellos que les cuidan, las madres y los padres, pero también otros adultos cercanos a los que impulsa a desarrollar una gran cantidad de capacidades y habilidades que implican un fuerte quehacer intelectivo y esfuerzo psíquico: análisis de lo concreto, juicio y toma de decisiones, voluntad y persistencia, capacidad comunicativa y pedagógica o disciplina personal. Además, la conciencia de ser modelo de vida para las criaturas impulsa el propio autoconocimiento y sentido de la superación personal de manera que contribuye a ensanchar el campo de la conciencia.
El amor desinteresado por los niños y niñas hace crecer en toda la sociedad la cantidad de este vivificante alimento del alma humana, la esterilidad voluntaria -cuando no se debe a causas superiores- y la escasez de niños y niñas en la vida social, supone una mengua fundamental del amor, del desinterés y el altruismo en la comunidad que es sustituido, a veces, por ocasionales actos de caridad que ignoran el compromiso vital a largo plazo. Por otro lado, la falta de trato y vínculo con la “humanidad en ciernes” que es la infancia ha desterrado del imaginario colectivo la idea de un porvenir sentido, buscado y construido más allá de la propia vida, el individuo de las sociedades de la modernidad tardía no tiene otra concepción del futuro que la suma de los presentes inscritos en el contexto de la propia biografía. Carece de pasado, pues ha roto el lazo con las generaciones que le precedieron y no siente el impulso a dar un sentido proyectivo-histórico a su vida. El egocentrismo cognitivo y moral y el hedonismo y la degradación personal son la desembocadura natural de quienes no tienen otro fin que la búsqueda del propio bienestar. Ninguna ideología podría, tanto como ésta, desterrar de las aspiraciones sociales la idea de revolución que implica necesariamente proyectar un ideal de sociedad más allá de la escala temporal de la propia vida.
Por ello, la desnatalidad es hoy inducida desde las instancias del Estado, como un instrumento, en realidad, de modificación de la propia condición humana en tanto que humana y su recuperación es, de forma objetiva, un elemento de regeneración de la sociedad y la civilización, de limitación de la barbarie que impone el poder en forma de conductas depredadoras e hiperconsumistas, inmorales y descreídas, irreflexivas y nadificadoras.
La enajenación que la sociedad actual hace del embarazo y el parto de la mujer, su medicalización y burocratización es otro obstáculo, a veces insuperable, a la libertad reproductiva. Las mentiras del sistema sobre la gran cantidad de muertes de mujeres que se producían en el mundo tradicional no se sostendrían si no se apoyaran en la brutal propaganda institucional que llega a producir una suspensión del entendimiento en muchos sectores sociales. Las antiguas parteras como Valentina la de Sabinosa, que en la isla de El Hierro ayudó a traer muchos infantes al mundo sin cobrar nunca por ello (como tampoco cobraba por su música editada por clásicos Canarios), o María Arroyo Serrano, de Benalauría, que entre 1937 y hasta 1973 atendió partos de muchas mujeres en su zona sin que se le muriese ningún niño ("La razón del Campo", Universidad Rural Paulo Freire, Serranía de Ronda) , demuestran que el parto en el pasado no solo fue más digno sino más seguro si tenemos en cuenta que hoy en el Estado español más de un 20% de los partos terminan en cesárea, es decir, de forma traumática tanto para la madre como para el bebé.
La alienación se extiende también a la crianza trastornando y desquiciando la función maternal y paternal cuando existe, la intervención permanente en la educación por parte de los “expertos” que arrebatan a los padres sus propias responsabilidades, usurpan un espacio de la libertad elemental de los individuos y llenan de catecismos esterilizantes e ideas absurdas las mentes de los genitores ha creado un colosal cataclismo en las pautas de crianza. Se desautorizan todos los conocimientos que pertenecen a las relaciones horizontales y que antes eran el alimento de las nuevas generaciones, así como los extraídos de la propia experiencia y reflexión, del conocimiento práctico y el sentido común y son sustituidos por dogmáticas construcciones académicas que fomentan los miedos, complejos y angustia ante una función que debería ser natural, que crean parálisis y dejación de las obligaciones parentales.
La tarea maternal ha perdido hoy su condición de natural, la impetuosa intervención institucional en este quehacer humano ha generado un espectacular crecimiento de las maternidades patológicas y del sufrimiento y desestructuración infantil. Puesto que hoy no podemos acceder a esa maternidad natural hemos de reconstruirla desde el esfuerzo reflexivo y mancomunado, desde la voluntad por recuperar los saberes perdidos y forjar un nuevo paradigma del vínculo materno-paterno/filial en un proceso a la vez restaurador y creativo.
La alienación femenina por el ejercicio de la maternidad es un estigma del mundo moderno, y más en concreto, de la formidable afirmación del patriarcado que hace la revolución liberal y no de la sociedad tradicional como se dice. La madre sobreprotectora, desequilibrada, volcada en lo doméstico y ajena a la reflexión es una figura que se crea en los suburbios norteamericanos de los años cuarenta y cincuenta. Es una mujer construida desde fuera de sí misma por psicólogos y expertos (sobre todo por ciertas corrientes del psicoanálisis). Aquí ese patrón femenino fue importado por el franquismo. La maternidad, por sí, no roba a la mujer ninguna de sus facultades y, por el contrario, puede incentivar el cultivo de nuevas habilidades, competencias y posibilidades para desarrollar tanto su talento e inteligencia como su creatividad, valía y excelencia espiritual, aportando, a la par, tales conocimientos a toda la sociedad.
El estímulo a estas maternidades patológicas es otra forma de propaganda antireproductiva, en este caso, por la función ejemplarizante en lo negativo que tienen y que promociona, de facto, la ideología contramaternal. De entre estas formas de ejercicio maternal negativo hay una especialmente nociva que se basa en la mitificación de la maternidad. Según este canon la relación de la madre con la criatura pasa de ser un nexo humano, con las limitaciones y conflictos que tiene lo humano, a ser una vivencia mística, una experiencia de identificación sobrenatural y mirífica a la par que destructiva por deshumanizadora.
La recuperación de la relación materno/filial solo puede hacerse bajo el prisma de la realidad. La construcción de un nuevo paraíso original donde las mujeres encontremos una situación de felicidad plena y placeres sin límite en la convivencia con los hijos e hijas es puro pensamiento religioso. El vínculo entre la madre y la criatura es, probablemente, la fusión interpersonal más poderosa y sublime que se puede vivir, una experiencia que ensancha las fronteras del alma humana, pero los excesos líricos de ciertas teorizaciones destruyen la autenticidad de esa relación. La comunión plena, sin límites, entre dos seres humanos no es posible sin el menoscabo de uno de los dos o de ambos, que quedan deshumanizados en ella. La unidad amorosa solo es real como contradicción entre la necesidad de separación que es imprescindible para que se desarrolle la naturaleza radicalmente única de cada individuo –originalidad personal que existe en la criatura humana desde su nacimiento, si no antes- y la necesidad de disolverse en el otro para vivir el amor plenamente.
La relación diádica madre-hijo puede ser trasmutada fácilmente en monstruosa cuando pierde el equilibrio que permite a la criatura crecer y a la madre seguir siendo mujer, persona, ser humano integral… y además madre.
Pero pensar la maternidad sin el correlato de la paternidad es una incoherencia pues la realidad humana es sexuada y la realidad de la reproducción humana es que necesita de la colaboración de los dos sexos. Reconociendo que hay muy diversas formas de ejercer la crianza de la prole humana que son legítimas y benéficas, siempre que se basen en el amor, se ha de admitir que la más común de todas es la relación triangular entre una madre, un padre y los hijos. Es esta última la que ha sido hostigada con fiereza por las corrientes neopatriarcales del feminismo para las que “padre” es sinónimo de “represor” y creador del “orden simbólico” que ata a las mujeres al patriarcado. El padre aparece como el artífice del robo de la maternidad verdadera y la libertad femenina, el que expolia a la mujer de su prole y la reduce a recipiente de la gestación. De esta forma se achaca al varón la responsabilidad de un orden que se fundamenta, no en la biología, sino en las estructuras políticas del poder de las que emana el patriarcado (la sumisión antigua de la mujer) y el neopatriarcado (la moderna discriminación femenina)
Al presentar al “padre” como figura intemporal toman, para definirlo al “pater familias” del derecho romano, ignorando malintencionadamente la existencia histórica, al menos en la cultura occidental, de otra paternidad que se expresa, por ejemplo, en la imagen recurrente en la iconografía religiosa hispana de la figura masculina en funciones de cuidado y afectuosa dedicación al niño, una imagen presente desde el románico y que tiene una expresión estética singular y magnífica en algunas de las piezas de la escuela castellana de escultura del siglo XVII.
La recuperación de la figura paterna es un componente esencial de la lucha por la libertad reproductiva, el varón no puede ser considerado mero genitor en el sentido biológico porque la reproducción trasciende el instinto vital y se expresa en la relación triangular entre la madre, el padre y los hijos o hijas, relación que es atributo, precisamente, de la civilización humana. El padre no es tan sólo un acompañante periférico del acto genésico, debe ser figura participante desde el momento anterior a la gestación, durante el embarazo y el parto en el que interviene desde fuera físicamente, pero dentro afectiva y personalmente.
La figura masculina es decisiva en la crianza, proporciona a la criatura una forma de afectividad diferente de la femenina que no puede ser valorada como de mejor ni peor calidad, sino distinta. La participación externa, no corpórea, del padre en la gestación hace que su relación con la criatura tenga otra distancia que la de la madre lo que es esencial en el crecimiento infantil, representa la objetividad y la realidad del mundo, atempera el exceso emocional que, inevitablemente, se produce entre la madre y el bebé por la intensa relación física que establecen y que, si no se limita y atenúa impide la construcción de la personalidad independiente, única y autodeterminada de la criatura y cercena también la personalidad materna que queda empobrecida y debilitada igualmente.
En las sociedades de la modernidad tardía la función paterna ha sido trastocada de forma profunda, el padre es hoy un no-padre que imita a una madre (que tampoco sabe cómo ser madre) lo que está produciendo trastornos innegables en las criaturas que se manifestarán en los próximos decenios. De entre estas perturbaciones serán, sin duda, aquellos elementos relacionados con la identidad, la construcción de un yo singular equilibrado entre su interioridad y su vinculación objetiva al mundo, la posibilidad de superar el egocentrismo y la construcción de los elementos sexuados de la personalidad, los más afectados por esa pérdida.
La negación de la aportación del varón a los cuidados de la prole y la desaparición a la par de la trama de las relaciones de apoyo mutuo forman parte de un mismo proceso que aísla a la mujer madre, impide su desarrollo como persona, la expulsa de la vida social y política, la margina de la forma más brutal, de manera que la maternidad queda convertida en una experiencia trágica, sombría y destructiva.
En conclusión, si no lo remediamos, el gran cataclismo que supone la desnatalidad traerá, entre otras muchas consecuencias, la destrucción del sujeto como destrucción de los hombres, las mujeres y los niños alterando tan profundamente sus ideas, conductas y deseos que el ser personal de los individuos estará en vías de desaparición en unos pocos decenios, constituyéndose un subhumano que será criatura del poder, pero no de sí misma. La posibilidad de frenar las fuerzas exterminacionistas y devastadoras que se ciernen sobre la condición humana depende de que asumamos la responsabilidad individual y colectiva de recuperar nuestra humanidad y luchar por ella.
La reconstrucción de una figura femenina que se afirme como compleja unidad de facultades y posibilidades, que despliegue sus capacidades intelectivas, relacionales, afectivas y morales, su creatividad y capacidad de elección con juicio, que recupere la maternidad y sea capaz de compartir la crianza, que no agote su vida en esa experiencia sino que, reconstruyendo la trama del apoyo mutuo que tuvo la ancestral comunidad humana en estas tierras hasta hace no tanto tiempo, pueda ser, además de madre, mujer, compañera y amante, también sujeto participante en las tareas históricas que conduzcan a la regeneración social, es una aspiración tal vez no factible como plenitud pero sí como inspiración o ideal en el que pongamos nuestro ánimo y esfuerzo

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Mensaje por nunca el Lun Oct 12, 2015 9:28 pm



Amamantar: ¿sólo para mujeres?

Pues sí, hoy me he enterado de algo que echa a tierra todos los argumentos de los hombres que dicen que las mujeres son más aptas para ocuparse de los bebés que los hombres porque ellas amamantan y ellos no.

Los hombres pueden amamantar.

Feminismo y maternidad - Página 1 Breastfeedingman

Feminismo y maternidad - Página 1 Breastfeedingman2

¿Les parece delirante? Aparentemente no lo es. No sé si todo el mundo sabe, pero cualquier mujer, aún sin tener hijos, puede producir leche con un estímulo adecuado de sus mamas, con un saca-leche (¡o pidiendo a alguien que le succione las tetas regularmente!). Basta con activar el saca-leche todos los días en las mamas para que éstas empiecen a producir leche al cabo de unos días o semanas. Así es como las mujeres que adoptan pueden amamantar a su hijx, estimulando sus mamas unas semanas antes de la llegada del bebé a casa (se llama lactancia inducida).

Da la casualidad de que los hombres, como las mujeres, tienen pezones, y más importante aun, glándulas mamarias. En menor cantidad que las mujeres, los hombres pueden por lo tanto, con una medicación hormonal o una simple estimulación física de sus mamas, producir leche. La cantidad producida no sería suficiente para alimentar al bebé, pero sí como complemento, a la espera de que llegue la mamá, o para calmar a un lactante angustiado.

De hecho, para eso último, no hace falta ni producir leche. La mama cumple dos funciones en el lactante: alimentarlo, y reconfortarlo. Pues un hombre podría perfectamente dar el pecho para calmar a su bebé cuando éste llora.

De hecho, existe un pueblo en el que los hombres suelen dar el pecho con ese propósito. Se trata de los pigmeos aka, que viven en los bosques de la frontera entre Congo Brazzaville y la República Centroafricana, y que, según un estudio del Fatherhood Institute, han sido nombrado los mejores padres del mundo, porque son los que más tiempo dedican al cuidado de sus hijos.

Como promedio, un papá aka tiene en sus brazos a su bebé el 47 % del tiempo, es decir, casi tanto como las mamás aka. Y al parecer, esto es un récord mundial. Solamente algunos países del norte de Europa con altos estándares en igualdad de género empiezan a aproximarse al ejemplo de los padres aka. En Suecia, un padre suele cuidar de su hijo el 45% del tiempo, dice el informe.

Al parecer, un papá aka utiliza todas las oportunidades a su alcance para estar en estrecho contacto con su hijo. Suele llevar con él al bebé cuando van a beber vino de palma o durante otras actividades sociales y, según el informe, pueden sostener al bebé entre sus brazos durante varias horas, sin descanso. También son ellos que, con más frecuencia que las mamás, atienden del bebé cuando este se despierta por la noche.

Y, cuando el bebé llora o tiene hambre, suelen darle el pecho. El bebé, cuando está contra el pecho  desnudo de su papá, automáticamente busca el pezón, lo encuentra y empieza a succionar, tranquilizándose. "El pezón de un padre es perfectamente satisfactorio para calmar a un bebé y su llanto hasta que pueda ser alimentado", según el informe británico.

Bueno, pues, al parecer, hasta podría servir para alimentarlo y todo.

Feminismo y maternidad - Página 1 Breastfeeding%2Bman

Así que ya saben: aquellos hombres que dicen que solamente las mujeres pueden tener ese lazo excepcional con el bebé porque ellas amamantan, tomando eso como excusa para dejarlas a ellas despertarse por la noche u ocuparse del bebé, ya no tienen esa excusa.

Y a ver también cuántos se lo bancan, sacan el pezón y se lo dan a su bebé, después de tantos discursos tipo "qué suerte que tienen las mujeres de poder amamantar, qué daría yo para poder hacerlo" (escuchado hace muy poquito de alguien muy cercano). Pues no tienen que dar nada, solamente darle al saca-leche con asiduidad durante unas semanas. Ya los quiero ver sacar su teta y amamantar a su hijo en público.

Para lxs que entienden inglés:



http://bastadesexismo.blogspot.com.es/2010/01/amamantar-solo-para-mujeres.html
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Mensaje por PequeñoBurgués el Lun Oct 12, 2015 9:53 pm

Los Aka les dan el pecho no como alimento, si no para que se calmen, es como cuando a un bebé se le da el chupo, ningún hombre Aka "amamanta" a su hijo, eso es una subnormalidad del que escibió ese artículo.

Si un hombre produce leche es un síntoma de un desequilibrio hormonal y posible enfermedad, hay que ir al médico.

El sacaleche no sirve para producir nada, eso es un cuento chino, en todo caso necesita medicación hormonal como dice el artículo (lo del sacaleche es un chiste). Por su puesto la medicación hormonal acarrea todo tipo de riesgos para la salud y no sacarías de ahí leche ni como micro entrante aperitivo.

Menos subnormalidades por favor.

Saludos.
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Mensaje por nunca el Mar Nov 03, 2015 7:28 pm

La trampa del feminismo

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Sin duda, una imagen como la que encabeza este escrito, es una suerte de imagen retrógrada de la mujer, para sectores de la sociedad cada vez mayores.
¿Porqué la maternidad se entiende como una merma de derechos de la mujer como individuo?
Sin duda el rechazo a la maternidad y por lo tanto al lado humano exclusivamente femenino, es una forma de machismo aunque esté impulsado por el feminismo. Atacar a la mujer por el simple hecho de serlo es machista, atacar a una madre por el simple hecho de sentir orgullo de serlo o decidir serlo en exclusiva es machismo, pero también lo es para las feministas ¿es entonces el feminismo cómplice del machismo? Claro que si.
Cuando niegas el derecho a la maternidad, niegas una parte íntima de la mujer que para muchas, la gran mayoría, es imprescindible. Todos sabemos que existe una «llamada de la naturaleza», a unas les llama antes que a otras, o nunca, y a algunas cuando nos llama sentimos que el resto ya carece de importancia. De repente no te has vuelto inculta, ni dependiente, ni carente de voluntad o carácter, no pasamos a ser seres sometidos, tampoco sometedores. La maternidad ha de entenderse y librarse de corsés feministas y machistas. Y es sin duda una clara muestra de seguridad en uno mismo el hacer caso omiso de lo que diga la sociedad y seguir lo que dice nuestro instinto.

Consumismo
La maternidad debe ser sentida y vivida alejada del consumismo, eso es lo primero. Nos rodean miles de empresas, de transnacionales, que nos ofrecen miles de aparatejos inservibles pero que si no adquieres «quieres menos a tus hijos», ese es el mensaje que nos queda.
¿Desde cuando es más necesario un biberón que tu pecho? El biberón es un mal intento de imitar a la naturaleza, intentan imitar la fórmula magistral de la leche materna, la tuya, y es imposible. El biberón fue muy aplaudido por el feminismo, era la liberación, ahora el hombre puede dar de comer al bebé y yo no tengo que estar tan unida a él, puedes delegar pero…si teníamos la necesidad biológica de delegar ¿porqué las mujeres que dan biberón se ofenden cuando se defiende la lactancia materna? Se sienten ofendidas…Interiormente saben que amamantar es tanto una necesidad del bebé como de la misma madre, y esa frustración les hace sentirse atacadas. La LM no coarta nuestra libertad, todo lo contrario. Es mucho más fácil sacarte un pecho que llevar el biberón estéril, el agua templada en el termo, los polvos para hacer el preparado, darlo y luego limpiar el biberón y volver a ir cargando con él. ¿Que el pecho no lo puede dar otro? Claro que no, pero es también una necesidad madre/hijo ya que es preciso un periodo de post parto en unidad, ambos debemos curar esa separación, no sólo el niño. El cordón umbilical no es lo único que nos unía. Somos mamíferos, no debemos olvidarlo, todas las especies tienen un proceso de maduración de sus crías en las que la madre y la cría deben pasar por unos tiempos imprescindibles para ambos, para que no se produzca ruptura emocional. Nosotros desnaturalizamos la crianza, y producimos una ruptura emocional y física, porque la LM es física y emocional.
Al rededor de biberón a miles de intereses económicos, todos sabemos cuanto cuesta dar el biberón a un hijo (leche, aguas, tetinas, biberones, esterilizadores…) No interesa que demos el pecho, sale demasiado barato…
Luego tenemos andadores, columpios, parques, arneses…todo un mercado de aparatos que nos separan de nuestros hijos, que los hacen en la infancia objetos de espera frente a la madre que hace tareas u otros menesteres. Más ruptura.
Todo esto facilita que mamá esté donde debe estar, en el mercado de trabajo, algo que ya no es una opción, sino obligatorio, reforzando la ruptura. Ya no podemos decidir, un hogar con un solo sueldo no se mantiene, salvo que sea muy elevado claro. Los costes de una crianza artificial son altos, los niños criados lejos de la crianza natural requieren muchos accesorios para suplir la ruptura con sus padres, una carencia que no la suple nada.

Peón del sistema
Toda esta mecanización de la crianza, de la mujer, esta anulación de la maternidad como bien natural esencial y libre, está matando a la mujer y a las futuras generaciones, tan importantes hemos sido desde siempre… La ruptura se produce de forma anti natural y desde la cuna, cuando la cría humana precisa mucho más tiempo que el resto de mamíferos para poder desenvolverse sin sus padres en el mundo.
Toda esta mecanización de la maternidad ha sido mayor gracias al in sano espíritu neo feminista. In sano porque se ha alejado de lo que necesitábamos las mujeres espiritualmente, pensando -o mejor dicho imponiendo- que la prioridad para la mujer debe ser su realización como individuo por encima de la sociedad y sus cimientos. Es nuestra obligación ser empresarias de éxito, es nuestro deber alcanzar más metas que antes eran exclusivas del hombre, es nuestro deber tener cada vez más poder político, es nuestro deber estar copando las listas de personas con más poder y dinero del planeta, es nuestro deber tener los mejores sueldos…si no eres una mujer de éxito en el mercado laboral que antes era del hombre en exclusiva, no eres una mujer admirable ni ejemplar.
Todo este mercantilizado pensamiento trabaja a favor del capitalismo, no de la mujer. La opción equitativa es la de valorar cualquier opción que se elija libremente de la misma forma. Si anteponemos el mercado a lo familiar o emocional cuantificamos la felicidad, y la felicidad no es contable ni va de números o capas sociales. La labor de una persona no es mayor a razón de salario, ni deja de ser imprescindible para la humanidad otra por no ser asalariada ¿tener un hijo no vale porque no nos pagan para ello? ¿A ese nivel hay que llegar para que se valore?
Los principios de una sociedad justa es la de apreciar en igual medida la aportación del obrero de la construcción o un barrendero, como la de un técnico informático o una licenciada en derecho. Toda aportación al bien de la comunidad social a la que perteneces es indispensable. Es, no diré una pirámide para no establecer dominios, pero si un engranaje en el que cada pieza debe estar, o dejará de existir movimiento alguno o en este caso, la misma vida. El principio de todo, el todo, nace en el seno de una mujer -evidentemente gracias a la aportación del hombre- el periodo post gestación, o la gestación en el mundo real del niño y que debe contar con cercanía de la madre, es la gran tarea, y es ninguneada, mecanizada y rota por intereses ideológicos feministas y del mercado económico que no puede ser calificado sólo de machista pues son muchas las mujeres que aprueban leyes incompatibles con la maternidad o la familia en su conjunto.
No, no sólo somos úteros con «patas», pero no podemos olvidar que lo tenemos, y que si un día, libremente decidimos hacer uso del mismo, el mundo cambiará para nosotras, y ello no debe impedirnos seguir estando vivas y activas, ni deben obligarnos a sentirnos artificialmente vivas y activas matando nuestra maternidad, porque si nos quitan esa parte, que es la que nos da una identidad única dentro del género humano, nos están negando el derecho a disfrutar con plenitud de ser mujer en el grado que deseamos. No es menos mujer la que decide no ser madre, que se entienda que la que desea serlo, TIENE DERECHO a serlo plenamente o se sentirá castrada emocional y físicamente. ¿O acaso queremos un mundo en masculino independientemente de si se tiene pene o vagina?
Y no olvidemos el daño que esto produce también en el niño. En la antigüedad separaban a los niños de sus madres a los 6 ó 7 años para evitar la homosexualidad, o que se volvieran demasiado sensibles, como si los gustos sexuales fueran cuestión del tiempo que se pasa con la madre…si esto fuera así, hoy todos serían muy machos porque pocos son los pequeños que pasan más de los 3 primeros años sin ir a un colegio. También era una excusa para que el estado tomara el relevo y empezara a crear a sus «ciudadanos», obedientes, sumisos, adaptados…la ruptura temprana con la madre facilita este aborregamiento, crea niños más dóciles, fáciles de dominar por la maquinaria de estado. La rebeldía que hoy día vemos en las nuevas generaciones, es descafeinada y momentánea, no es realmente contestataria, ni antisistema, se han vuelto dependientes del mercado que les han ofrecido como sustituto de sus madres. Necesitan la fiesta, las relaciones de consumo sexuales, el abuso de sustancias, el no depender emocionalmente de nada y suplir con cosas esas carencias sentimentales (el columpio me mecía cuando quería los brazos de mi madre), toda esa inseguridad nacida de la ruptura con la madre prematura crea realmente una dependencia insana de la ordenación económica y social que le proporciona al individuo esos productos materiales que sacien el vacío, así que jamás atentará contra eso que le da bienestar, tan sólo necesita dinero para ser feliz, ese es el mensaje final. El dinero compra y suple a la madre, y si un sistema de gobierno me lo da sin esfuerzo, es el que quiere. Así que el sistema tan sólo debe garantizar que no les falten materialidades para asegurarse el perpetuarse a través del tiempo.

Masa
Hemos creado masa, hemos matado al individuo libre para volverlo un peón al servicio de un sistema de opresión ejercido sobre hombres y mujeres. Nos hemos condenado nosotras y lo estamos haciendo sobre el resto de generaciones, eso si, sin distinción de sexo ya que nuestros hijos e hijas son privados de nuestro tiempo de maternidad por igual, antes eran los varones solamente.
Sin darnos cuenta hemos caído en la trampa, ahora nos encontramos en un agujero negro del que nos es imposible salir, dicen…No podemos cumplir con una maternidad que nos reclama nuestra naturaleza en el tiempo y forma que nos pide el instinto, y tampoco han adaptado un mercado de trabajo a la incorporación de la mujer, algo que supone un vacío total en el hogar, un vacío que da el primer abrazo a las crías humanas en forma de persona asalariada en el hogar, en una guardería, o con montones de aparatos pensados para suplir el calor humano y que silencien el llanto de un niño que viene naturalmente a un mundo donde lo natural le es negado desde el principio. No deberíamos silenciarles, tal vez ellos tengan la cordura que nosotros hemos perdido y deberíamos escucharlos, es sencillo, sólo tendrás que abrazarle y susurrarle cuánto le quieres, nada que ofrezca el mercado podrá calmarle como tú. Quizá nosotras, deberíamos pensar si, el incorporarnos a un mercado que nos ha robado el calor humano de nuestras crías calma el llanto interior que todas sentimos cuando nos vemos obligadas a separarnos prematuramente de ellos por cumplir con un mercado de trabajo que atenta contra la mujer, contra nosotras mismas, y que nadie está denunciando.
Deberíamos recapacitar y empezar la verdadera lucha que no está tan alejada de la de hombres que se han dejado la vida por conseguir unos derechos laborales dignos del que podemos disfrutar todos los trabajadores. La unidad de pueblo no debe romperse, el equipo humano (hombre/mujer) debe permanecer fuerte, poder disfrutar de cumplir con nuestro instinto animal en la crianza debe ser un derecho humano sagrado, y las relaciones de dominio dejémoslas para los tiranos para que así tengamos claro quien es el enemigo y no disparemos para dentro de casa…

M. Carmen M.

http://circuloatenea.com/2015/06/09/la-trampa-del-feminismo/
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Mensaje por nunca el Miér Dic 30, 2015 8:04 pm

La AEP lanza un tríptico sobre Lactancia Materna ininterrumpida

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Por fin el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría empieza a dar pasos verdaderamente valiosos para fomentar la Lactancia Materna más allá de los mínimos que anteriormente establecían. Y es que son montañas y montañas de estudios que avalan lo valiosa que es la leche materna, los beneficios sobre el niño y la misma madre, también que cuanto más se alarga en el tiempo, mayores y mejores son los beneficios que recibe la salud del bebé o su mismo desarrollo.
El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría ha elaborado un tríptico sobre la lactancia en niños mayores de dos años, destinado a difundir información veraz y dar a conocer este tema entre el público general, los profesionales sanitarios y no sanitarios y, muy especialmente, las familias con hijos lactantes.
La lactancia materna por encima del año de edad es muy poco frecuente sobre todo en las madres occidentales, sin duda fruto de las abusivas campañas a las que las mujeres hemos sido destinadas para engordar las arcas de distintas marcas que, sin duda, se han enriquecido a costa de la salud de millones de niños y niñas.
Las madres que deciden seguir amamantando a sus niños encuentran en ocasiones barreras o rechazo social, opiniólogos, no sólo en familia, conocidos o gente que te cruzas, este rechazo o incomprensión se encuentra incluso entre los profesionales sanitarios, basadas en mitos o creencias personales o intereses económicos.

http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/triptico-lactancia-prolongada.pdf

http://circuloatenea.com/2015/12/23/la-aep-lanza-un-triptico-sobre-lactancia-materna-ininterrumpida/

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Mensaje por SS-18 el Jue Dic 31, 2015 2:34 pm

nunca escribió:


Amamantar: ¿sólo para mujeres?

Pues sí, hoy me he enterado de algo que echa a tierra todos los argumentos de los hombres que dicen que las mujeres son más aptas para ocuparse de los bebés que los hombres porque ellas amamantan y ellos no.

Los hombres pueden amamantar.

Feminismo y maternidad - Página 1 Breastfeedingman

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¿Les parece delirante? Aparentemente no lo es. No sé si todo el mundo sabe, pero cualquier mujer, aún sin tener hijos, puede producir leche con un estímulo adecuado de sus mamas, con un saca-leche (¡o pidiendo a alguien que le succione las tetas regularmente!). Basta con activar el saca-leche todos los días en las mamas para que éstas empiecen a producir leche al cabo de unos días o semanas. Así es como las mujeres que adoptan pueden amamantar a su hijx, estimulando sus mamas unas semanas antes de la llegada del bebé a casa (se llama lactancia inducida).

Da la casualidad de que los hombres, como las mujeres, tienen pezones, y más importante aun, glándulas mamarias. En menor cantidad que las mujeres, los hombres pueden por lo tanto, con una medicación hormonal o una simple estimulación física de sus mamas, producir leche. La cantidad producida no sería suficiente para alimentar al bebé, pero sí como complemento, a la espera de que llegue la mamá, o para calmar a un lactante angustiado.

De hecho, para eso último, no hace falta ni producir leche. La mama cumple dos funciones en el lactante: alimentarlo, y reconfortarlo. Pues un hombre podría perfectamente dar el pecho para calmar a su bebé cuando éste llora.

De hecho, existe un pueblo en el que los hombres suelen dar el pecho con ese propósito. Se trata de los pigmeos aka, que viven en los bosques de la frontera entre Congo Brazzaville y la República Centroafricana, y que, según un estudio del Fatherhood Institute, han sido nombrado los mejores padres del mundo, porque son los que más tiempo dedican al cuidado de sus hijos.

Como promedio, un papá aka tiene en sus brazos a su bebé el 47 % del tiempo, es decir, casi tanto como las mamás aka. Y al parecer, esto es un récord mundial. Solamente algunos países del norte de Europa con altos estándares en igualdad de género empiezan a aproximarse al ejemplo de los padres aka. En Suecia, un padre suele cuidar de su hijo el 45% del tiempo, dice el informe.

Al parecer, un papá aka utiliza todas las oportunidades a su alcance para estar en estrecho contacto con su hijo. Suele llevar con él al bebé cuando van a beber vino de palma o durante otras actividades sociales y, según el informe, pueden sostener al bebé entre sus brazos durante varias horas, sin descanso. También son ellos que, con más frecuencia que las mamás, atienden del bebé cuando este se despierta por la noche.

Y, cuando el bebé llora o tiene hambre, suelen darle el pecho. El bebé, cuando está contra el pecho  desnudo de su papá, automáticamente busca el pezón, lo encuentra y empieza a succionar, tranquilizándose. "El pezón de un padre es perfectamente satisfactorio para calmar a un bebé y su llanto hasta que pueda ser alimentado", según el informe británico.

Bueno, pues, al parecer, hasta podría servir para alimentarlo y todo.

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Así que ya saben: aquellos hombres que dicen que solamente las mujeres pueden tener ese lazo excepcional con el bebé porque ellas amamantan, tomando eso como excusa para dejarlas a ellas despertarse por la noche u ocuparse del bebé, ya no tienen esa excusa.

Y a ver también cuántos se lo bancan, sacan el pezón y se lo dan a su bebé, después de tantos discursos tipo "qué suerte que tienen las mujeres de poder amamantar, qué daría yo para poder hacerlo" (escuchado hace muy poquito de alguien muy cercano). Pues no tienen que dar nada, solamente darle al saca-leche con asiduidad durante unas semanas. Ya los quiero ver sacar su teta y amamantar a su hijo en público.

Para lxs que entienden inglés:



http://bastadesexismo.blogspot.com.es/2010/01/amamantar-solo-para-mujeres.html



ehhhhhh

Estas mierdas con Putin no pasan


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Ningún hombre puede concluir una opinión sobre otro hombre, lo único aceptable es corregirlo.
Marx: “Nuestra tarea es la crítica despiadada, y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos“.
SE BUSCAN TEMAS IGUALES O PARECIDOS y SOLO EN EL CASO de NO existir, se abre un hilo nuevo . El desorden es motivo de sanción.
No ABRIR HILOS HASTA LEERSE ESTO:::
http://www.forocomunista.com/t20128-aviso-a-la-comunidad-leer-antes-de-abrir-post-importante#245530
Obligatorio leerse las reglas del foro
http://www.forocomunista.com/comunicados-de-la-administracion-f19/reglamento-de-foro-comunista-t2214.htm

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Mensaje por NacionalComunista el Jue Dic 31, 2015 7:37 pm

estas tipas lesbianas quieren infiltrarse en el feminismo y eso es muy peligroso, un movimiento legítimo lo transforman en otra cosa.

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