Algunas reflexiones sobre la “comunidad rural” rusa.

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najibulah
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Algunas reflexiones sobre la “comunidad rural” rusa.

Mensaje por najibulah el Mar Jun 23, 2015 4:50 pm

Tomado del Blog Gazeta de Antropología Marxista Leninista.


Ésta entrada partió de una nota tomada el día 26 de mayo en la bitácora de notas sobre temas marxistas-leninistas del autor del presente blog (páginas 289-295). Se pretendió un análisis actual y m-l del texto de la carta de Marx a Vera I. Zasulich, de 1881.

[…]

“Remontando el pasado remoto, hallamos en todas partes de Europa Occidental la propiedad comunal de tipo más o menos arcaico; ha desaparecido por doquier con el progreso social. ¿Por qué ha de escapar a la misma suerte tan sólo en Rusia? Contesto: Porque en Rusia, gracias a una combinación única de las circunstancias, la comunidad rural, que existe aún a escala nacional, puede deshacerse gradualmente de sus caracteres primitivos y desarrollarse directamente como elemento de la producción colectiva a escala nacional. Precisamente merced a que es contemporánea de la producción capitalista, puede apropiarse todas las realizaciones positivas de ésta, sin pasar por todas sus terribles peripecias. Rusia no vive aislada del mundo moderno; tampoco es presa de ningún conquistador extranjero, como ocurre con las Indias Orientales.” (Marx, Proyecto de respuesta a la carta de Vera I. Zasulich, 1881).

Es decir, una vez se ha desarrollado una nueva etapa histórica en un país, cuando el resto de países se dirige por el camino del desarrollo de dicha etapa, les será mucho más fácil que al primer país por el apoyo que éste, “veterano”, puede ya prestarles.

“Si los aficionados rusos al sistema capitalista negasen la posibilidad teórica de tal evolución, yo les preguntaría: ¿acaso ha tenido Rusia que pasar, lo mismo que el Occidente, por un largo período de incubación de la industria mecánica, para emplear las máquinas, los buques de vapor, los ferrocarriles, etc..? Que me expliquen, a la vez, ¿cómo se las han arreglado para introducir, en un abrir y cerrar de ojos, todo el mecanismo de cambio (bancos, sociedades de crédito, etc…), cuya elaboración ha costado siglos al Occidente?” (Marx, 1881).

Muchos autores marxistas-leninistas hicieron hincapié en éste tipo de procesos en tanto a la presencia de la URSS y respecto al caso de las democracias populares (países en la construcción del socialismo, como la URSS en los años 20). Un ejemplo en ésto, es que por ejemplo si un país (recordemos la tesis leninista de que la revolución simultánea es una rareza casi utópica) se enfrenta sólo a la tarea de la construcción del socialismo, tras una guerra inevitable normalmente, a una primera fase dedicada a reconstruir la economía previo bajo el Estado primerizo de la dictadura del proletariado, para poder acometer las transformaciones socialistas. No es que se tuviese que desarrollar el capitalismo para poder crear el socialismo, sino que se tenía que regenerar una industria destrozada y un campo quemado para poder pasar a colectivizarlos, pues la mayoría de los medios de producción quedaron destruidos.

El camino de desarrollo, en todo caso, era el mismo: las tareas de las clases en cada momento histórico, idénticas internacionalmente en el plano general; los modos para acometerlas, sin embargo, podían variar cuantitativamente. Por ejemplo, la “nueva democracia” no sería un modo de abordar la revolución proletaria en un país atrasado, sino un modo de evitar ésto. Hay que incurrir en cierto análisis para comprender qué es válido para acometer el interés de la clase revolucionaria de vanguardia entonces, y qué no lo es. Sin éste análisis, incurriríamos en estupideces revisionistas.

“Al tratar de la génesis de la producción capitalista, yo he dicho que su secreto consiste en que tiene por base «la separación radical entre el productor y los medios de producción» (pág. 315, columna 1 de la edición francesa de “El Capital”) y que «la base de toda esta evolución es la expropiación de los agricultores. Esta no se ha efectuado radicalmente por el momento más que en Inglaterra […] Pero todos los demás países de Europa Occidental siguen el mismo camino» (Marx, 1967, lugar citado, col. 2; en Marx, 1881).

¿A qué se refiere Marx con expropiación de los agricultores? A que, como producto del desarrollo de la competencia capitalista, la depauperación de éstos pequeños propietarios del campo reduce las relaciones de clase en éste, de tener proletariado agrario, burguesía agraria y pequeños propietarios, a tener sólo a los dos primeros, en tanto que los terceros se convierten en proletariado (sea agrícola o urbano por un éxodo rural). Tal es la situación a la que lleva el capitalismo en extremo desarrollado, pero no hay que esperar a ésta para que la revolución sea posible pues, como Marx y Engels alegaron en el “Manifiesto…”, los pequeños propietarios son sólo revolucionarios, se alían al proletariado (clase revolucionaria de vanguardia en el capitalismo pues crece a costa del resto de clases en un proceso espontáneo y en masa, constante), en tanto que están en la cuerda floja; ven su condición de “propietario” peligrar.

De hecho, sobre la depauperación, Marx se cita en “El Capital”…

«El movimiento de eliminación, la transformación de los medios de producción individuales y dispersos en medios de producción concentrados socialmente, la conversión de la propiedad enana de muchos en propiedad colosal de unos cuantos, esta dolorosa y torturante expropiación del pueblo trabajador es el origen, es la génesis del capital […] La propiedad privada, basada en el trabajo personal […], está siendo suplantada por la propiedad privada capitalista, basada en la explotación del trabajo ajeno, en el trabajo asalariado» (Marx, 1867, pág. 341, col. 2; en Marx, 1881)

Es decir, en resumidas cuentas, “tenemos el cambio de una forma de la propiedad privada en otra forma de propiedad privada.” (Marx, 1881).

En tanto a la comuna rural rusa (aplicable al kibutz israelí y a la zadruga serbia, pero en especial a ésta última):

“Habiendo sido jamás la tierra propiedad privada de los campesinos rusos, ¿cómo puede aplicárseles este planteamiento?” (Marx, 1881).

“ […] no es solamente contemporánea de la producción capitalista, sino que ha sobrevivido a la época en que este sistema social se hallaba aún intacto; ahora, al contrario, tanto en Europa Occidental, como en los Estados Unidos, lo encuentra en lucha contra la ciencia, contra las masas populares y contra las mismas fuerzas productivas que engendra. En una palabra, frente a ella se encuentra el capitalismo en crisis que sólo se acabará con la eliminación del mismo, con el retorno de las sociedades modernas al tipo «arcaico» de la propiedad común o, como dice un autor americano, libre de toda sospecha de tendencias revolucionarias, que goza en sus investigaciones del apoyo del Gobierno de Washington, «el nuevo sistema» al que tiende la sociedad moderna, «será un renacimiento (a revival), en una forma superior (in a superior form), de un tipo social arcaico» Así que no se debe temer mucho la palabra «arcaico».” (Marx, 1881).

Es decir, si en el pasado de esa formación económica se dieron premisas para considerarla desde un punto de vista más elástico y no se han tenido que dar esos procesos de cambio cuantitativo en tu propio país, por su propia cuenta, para desarrollar nuevos modos de relaciones de producción (el modo capitalista, decimos), vemos que en la comunidad rural mencionada, típica del feudalismo con su propiedad “comunal” o municipal de los medios de producción (pero estando los medios de producción de éste tipo al servicio del señor feudal de turno), puede ésta sobrevivir hacia y en el capitalismo, mas sabiendo que éste tiende primero a la disolución de éstas comunidades para crear mercados y que, en consecuencia con ésto y a raíz de lo mismo, genera el proceso monopolizador que parte de la competencia entre diferentes propietarios.

“[…] el monopolio moderno no es una simple antítesis, sino que, por el contrario, es la verdadera síntesis. Tesis: El monopolio feudal anterior a la competencia. Antítesis: La competencia. Síntesis: El monopolio moderno, que es la negación del monopolio feudal pues presupone el régimen de la competencia, y la negación de la competencia pues es monopolio. Así, pues, el monopolio moderno, el monopolio burgués, es el monopolio sintético, la negación de la negación, la unidad de los contrarios. Es el monopolio en estado puro, normal, racional.” (Marx, Karl; “Miseria de la filosofía”, 1847, pp. 101-102, Ed. siglo ventiuno).

En el caso ruso, señala Marx, al tener ya un mercado exterior y un desarrollo que partía del desarrollo del exterior, las comunidades mismas podían persistir como pequeños oligopolios capitalistas si en éstas se inmiscuía correctamente la propiedad privada sobre los medios de producción, aunque su configuración sea sumamente inestable. Es decir, bajo circunstancias muy específicas, la comunidad rural podía integrarse en el capitalismo como una forma de éste.

Marx va más lejos y señala que en los países en que se daban con la misma vitalidad que en el feudalismo (porque no tuvieron que desarrollar de manera primeriza al capitalismo mundial partiendo de la lenta construcción capitalista propia), éstas comunidades fueron destruidas por la fuerza bruta de la colonización:

“Al leer la historia de las comunidades primitivas, escritas por burgueses, hay que andar sobre aviso. Esos autores no se paran siquiera ante la falsedad. Por ejemplo, sir Henry Maine, que fue colaborador celoso del Gobierno inglés en la destrucción violenta de las comunidades indias, nos asegura hipócritamente que todos los nobles esfuerzos del gobierno hechos con vistas a sostener esas comunidades se estrellaron contra la fuerza espontánea de las leyes económicas. Sea como fuere, esa comunidad sucumbió en medio de guerras incesantes, exteriores e intestinas; es probable que haya perecido de muerte violenta. Cuando las tribus germanas se apoderaron de Italia, España, Galia, etc., la comunidad de tipo arcaico ya no existía. No obstante, su vitalidad natural viene probada por dos hechos. Existen ejemplares sueltos que han sobrevivido a todas las peripecias de la Edad Media y se han conservado hasta nuestros días, por ejemplo, en mi tierra natal, en el distrito de Tréveris. Pero, y eso es lo más importante, ha imprimido tan claramente sus propias características a la comunidad que la ha venido a suplantar –comunidad en la que la tierra de labor se ha convertido en propiedad privada, mientras que los bosques, los pastizales, los eriales, etc. siguen aún siendo propiedad comunal–, que Maurer, al investigar esta comunidad de formación secundaria, pudo reconstituir el prototipo arcaico. Gracias a los rasgos característicos tomados de este último, la comunidad nueva instaurada por los germanos en todos los países conquistados devino a lo largo de toda la Edad Media el único foco de libertad y de vida popular.” (Marx, 1881).

Pero da la casualidad de que Rusia nunca fue ocupada, por su carácter como Gran Imperio desde la época feudal y sobre todo, cuando la mayoría de la Europa occidental estaba sumida en el precapitalismo, llegando el imperio ruso a beneficiarse de territorios que antes pertenecían a monarquías semifeudales, como el caso de la Finlandia sueca que en el siglo XVIII se convirtió en ducado ruso.

Sin embargo, hay que ver más bien qué diferencias se prestan de esa comunidad capitalista heredada de la de tipo feudal, respecto al sistema del comunismo primitivo:

“Para juzgar de los posibles destinos de la «comunidad rural» desde un punto de vista puramente teórico, es decir, presuponiendo siempre condiciones de vida normales, tengo que señalar ahora ciertos rasgos característicos que distinguen la «comunidad agrícola» de los tipos más arcaicos. En primer término, todas las comunidades primitivas anteriores se asientan en el parentesco natural de sus miembros; al romper este vínculo fuerte, pero estrecho, la comunidad agrícola resulta más capaz de extenderse y de mantener el contacto con los extranjeros. Luego, dentro de ella, la casa y su complemento –el patio– son ya propiedad privada del agricultor, mientras que, mucho tiempo antes de la aparición misma de la agricultura, la casa común era una de las bases materiales de las comunidades precedentes. Finalmente, aunque la tierra de labor siga siendo propiedad comunal, se redistribuye periódicamente entre los miembros de la comunidad agrícola, de modo que cada agricultor cultiva por su cuenta los campos que se le asignan y se apropia individualmente los frutos de ese cultivo, mientras que en las comunidades más arcaicas la producción se practica en común y se reparte sólo el producto. […] Se comprende con facilidad que el dualismo inherente a la «comunidad agrícola» puede servirle [a ésta – A.S.] de fuente de una vida vigorosa, puesto que, de una parte, la propiedad común y todas las relaciones sociales que se desprenden de ella le dan mayor firmeza, mientras que la casa privada, el cultivo parcelario de la tierra de labor y la apropiación privada de los frutos admiten un desarrollo de la individualidad incompatible con las condiciones de las comunidades más primitivas.” (Marx, 1881).

Es decir, la comunidad de tipo semifeudal no es para nada análoga a la del comunismo primitivo, y tiene en su seno los rasgos típicos del nacimiento del capitalismo (entre ellos la atomización de la propiedad), como si de un pequeño Estado que evoluciona hacia éste se tratase. Y aunque la misma dualidad inherente a la comunidad agrícola mencionada por Marx sea la base misma de su inestabilidad (pues la intromisión de las relaciones capitalistas en ésta al final conllevarán a su desintegración en parcelas, mas sólo si la competencia interna prima sobre la externa en tanto a las comunidades agrarias –en el caos contrario se convertirían, como creo recordar que he mencionado de pasada, en pequeños oligopolios– ), la comunidad rural puede seguir viviendo por un corto período de tiempo bajo esa situación de convulsión constante, algo que para la revolución proletaria (si hubiese ocurrido en esa época del siglo XIX en Rusia y no unos 15 años después en su primer martillazo y que clavase el clavo ya en 1917) puede ser aprovechable totalmente, como una estructura donde es más fácil realizar la colectivización socialista de los medios de producción.

Precisamente, hay ahora que distinguir entre el uso que el revisionismo titoísta hizo del análogo serbio de la comunidad agraria rusa, en la aplicación de su teoría antimarxista de la autogestión.

El proceso que hemos mencionado de creación de pequeños oligopolios que compiten entre sí (que deja en segundo plano pero aún tangible y actuando a la competencia dentro de la misma comunidad) se dio con su total plenitud en el proceso capitalista yugoslavo, con sus particularidades en el avance por el camino común de la construcción capitalista pero de hecho avanzando por éste. La competencia entre éstas “cooperativas” depauperizó a la mayoría, generó la explotación asalariada (del trabajo por el capital) con todas sus fuerzas, etc… e hizo de Yugoslavia no sólo un país subsidiario del imperialismo británico, norteamericano, etc… (concentrado en torno a éste último sobre todo aunque como una serpiente de dos cabezas más bien).

La única posibilidad de salvación para la comunidad rural, pues, como se diese en Rusia y Yugoslavia, era una revolución socialista; la colectivización de los medios de producción; su propiedad por el Estado (u organización armada) de los proletarios como vanguardia del resto de explotados, igualmente coaligados en dicha organización bajo el interés de clase del proletariado gracias a la acción en los organismos de masas del Partido de vanguardia de la clase obrera (que por esa capacidad fundamental de evitar la ruptura de dicha alianza de clases y de esclarecer las tareas inmediatas y las perspectivas del proceso, en discusión conjunta con personas de éstas clases, personas que no tuviesen membresía del Partido, se convierte en la piedra de toque de la dictadura del proletariado –hecho éste que además los yugoslavos violaron– ). Si ésto no se da, estará condenada a su fracaso y desaparición bajo un cierto período de existencia capitalista, con la competencia interna y entre sí en el mercado, dándose un proceso de monopolización tanto interno (que sigue las líneas expuestas por Marx en la cita tomada de Miseria de la filosofía) como externo, al derrotarse inevitablemente a una de éstas comunidades por otra en el mercado (lo cuál genera competencia entre obreros para disminuir costes en las comunidades derrotadas), y generarse un monopolio, tanto si se quieren controlar los precios como si se dejan a su “libre albedrío”.

“De hacer abstracción de todas las calamidades que deprimen en el presente la «comunidad rural» rusa y de tomar en consideración nada más que su forma constitutiva y su ambiente histórico, se verá con toda evidencia, desde la primera mirada, que uno de sus caracteres fundamentales –la propiedad comunal sobre la tierra– forma la base natural de la producción y la apropiación colectivas. Además la familiaridad del campesino ruso con las relaciones de artel le facilitaría el tránsito del trabajo parcelario al colectivo, que practica ya en cierto grado en los prados indivisos, en los trabajos de avenamiento y otras empresas de interés general. Pero, para que el trabajo colectivo pueda sustituir en la agricultura propiamente dicha el trabajo parcelario, fuente de apropiación privada, hacen falta dos cosas: la necesidad económica de tal transformación y las condiciones materiales para llevarla a cabo.” (Marx, 1881).

Y precisamente Marx señala la debilidad que tiene esa “comunidad” en el capitalismo, teniendo como fin del proceso de desarrollo capitalista de la misma, como vemos, sólo la depauperación:

“A fin de expropiar a los agricultores no es preciso echarlos de sus tierras, como se hace en Inglaterra y otros países; tampoco hay necesidad de abolir la propiedad común mediante un ukase. Que pruebe uno arrancar a los campesinos el producto del trabajo de éstos por encima de cierta medida. A despecho de la gendarmería y del ejército, ¡no habrá manera de aferrarlos a sus campos! En los últimos años del Imperio romano, los decuriones provinciales, no los campesinos, sino propietarios de tierras, huían de sus casas, abandonaban sus tierras, se vendían como esclavos, con la única finalidad de verse libre de una propiedad que no era más que un pretexto oficial para estrujarlos sin piedad. Desde la llamada emancipación de los campesinos, la comunidad rusa se ha visto colocada por el Estado en unas condiciones económicas anormales, y desde entonces éste no ha cesado de oprimirla con ayuda de las fuerzas sociales concentradas en sus manos. Extenuada por las exacciones fiscales, se ha convertido en una materia inerte de fácil explotación por el comercio, la propiedad de tierras y la usura. Esta opresión desde fuera ha desencadenado en el seno de la comunidad misma el conflicto de intereses ya existente y ha desarrollado rápidamente sus gérmenes de descomposición. Ahora bien, eso no es todo. A cuenta de los campesinos, el Estado ha impulsado las ramas del sistema capitalista occidental que, sin desarrollar lo más mínimo las potencias productivas de la agricultura, son las más apropiadas para facilitar y precipitar el robo de sus frutos por los intermediarios improductivos. De este modo ha coadyuvado al enriquecimiento de un nuevo parásito capitalista que chupa la sangre, ya de por sí escasa, de la «comunidad rural».” (Marx, 1881).

La depauperación sería el proceso análogo en las condiciones del trabajo asalariado a lo señalado en negrita. Y eso ocurre en la comunidad rural a cada hora, como proceso objetivo al desarrollo del capitalismo.

Alejo Sola

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    Fecha y hora actual: Dom Nov 19, 2017 4:07 am