"La libertad en el capitalismo siempre es ilusoria", Entrevista a Enrique Ubieta, escritor, intelectual cubano y director de la publicación "La calle del medio", con motivo de su visita a Zaragoza.

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Mensaje por GagarinCCCP el Jue Mar 12, 2015 4:52 pm

Data del mayo de 2010.

R.A. - En este contexto de crisis mundial del sistema capitalista, agravada los últimos años por la quiebra del sistema financiero internacional, que en España está dejando en el paro a más de cuatro millones de trabajadores y trabajadoras, los jóvenes no acceden al mercado laboral y cuando lo hacen es con contratos basura, la gente no puede acceder a una vivienda digna y un largo etcétera, ¿en qué medida se ha visto afectada Cuba?

Enrique Ubieta - Cuba por supuesto se ve afectada, primero porque está bloqueada económicamente y cualquier descalabro en el mundo afecta su economía. Si los productos que compra se encarecen y los que vende se abaratan, se afecta. Pero nos afecta en un grado sin embargo menor de lo que nos afectaría de existir en Cuba un sistema diferente. En Cuba existe un sistema de protección a la población que en medio de la pobreza, en medio de las dificultades, evita que un sector con menos ingresos pueda por ejemplo morir de hambre o estar en la calle sin amparo social. En estos aspectos, la sociedad cubana tiene ciertos equilibrios que permiten mantener a la población en un estado y en una situación medianamente dignas de vida.

¿Cómo se puede contrarrestar la manipulación informativa de los medios burgueses afines al sistema capitalista? Por ejemplo, hoy aquí en Zaragoza, en la rueda de prensa convocada no se ha presentado nadie a cubrir la información. ¿Crees que ha sido casualidad? ¿Ha influido tu campaña informativa sobre la realidad cubana por territorio español, o tu participación en el programa 59 segundos de TVE y su repercusión en la prensa?

La libertad en el capitalismo siempre es ilusoria. Lo que el capitalismo vende, y vende muy bien, es la ilusión de libertad, la ilusión de que todos pueden expresarse libremente. Aunque si no tienes el dinero suficiente para crear una empresa de comunicación que llegue a millones de personas, te conformes o tengas que conformarte con un blog personal que van a ver 200 amigos tuyos. Es decir, es una ilusión de libertad de expresión; en los grandes medios por supuesto impera el gran capital que impone una línea editorial que hace que El Mundo, ABC y El País se parezcan más entre sí que dos periódicos cubanos. Porque hay líneas editoriales muy claras, que marcan no sólo quién es el bueno y el malo en el mundo, sino cómo se puede ser de izquierdas, cómo hay que ser políticamente correcto en la izquierda; que repiten y marcan las palabras, los conceptos, una y otra vez. Incluso cuando entrevistan a alguien que opina de forma diametralmente opuesta, insertan esas palabras que funcionan como “editoriales” concentrados –régimen, dictadura, etc.–, para continuar marcando conceptualmente lo que se quiere, porque el sentido de la gran prensa no es informar, sino establecer normas de pensamiento, construir formas sociales de comportamiento, sobre todo en el lector promedio que no tiene tiempo para pensar y que no tiene posibilidades de acudir a otros medios alternativos.

En general, tuve la experiencia en España de confrontar, de vivir esas realidades. Yo acepto cualquier posibilidad, lo mismo puedo hablar en la prensa plana nacional, en los medios alternativos o en simples debates entre camaradas, o en 59 segundos si me invitan. No discrimino ningún tipo de espacio en el que pueda participar. Aun cuando sé que 59 segundos es un programa como cualquier otro de la televisión española, construido para que el espectador crea que hay un verdadero debate, una pluralidad de opiniones y vender en última instancia el criterio editorial que TVE tiene preconcebido de antemano con el gran capital (en cuestiones esenciales para el gran capital, y Cuba lo es); no obstante, digo, estoy dispuesto a participar por pequeña que sea la verdad que pueda exponer en ese contexto. ¿Qué ocurrió en 59 segundos? Un accidente. Es un programa preparado para que triunfe la línea editorial de derecha, que seleccionó mal a los ponentes, cinco personas con criterios editoriales afines a la redacción, muy mal escogidas, incluyendo al propio Moragas, que se autovaloraba como una estrella pero que a la hora de discutir temas más profundos frente a personas que piensan evidenció no tener mucho que decir. Y las otras tres personas –el eurodiputado Willy Meyer, el actor Willy Toledo y la posibilidad de estar presente yo también—, sencillamente desbarataron los argumentos de Moragas y de la derecha española.

Eso fue un triunfo inesperado. Moragas estaba muy furioso cuando terminó el programa. Se giró hacia la moderadora y le dijo “aquí tenía que estar Rosa Montero también” y se fue realmente disgustado. Eso fue un accidente del sistema. Pero claro, después de 59 segundos se cancelaron varias entrevistas concertadas con periódicos nacionales; el error no se comete dos veces. La cadena SER me hizo una entrevista de una hora de duración –por cierto pertenece a PRISA también–, el periodista sabía lo que estaba haciendo porque él me confesó que había visto mi blog, sabía cuáles eran mis opiniones sobre el grupo PRISA, las he expuesto varias veces y él insistió en que hablara del grupo PRISA y yo no me callo lo que me preguntan; así que estuve hablando una hora, cuando terminó la entrevista el periodista, quizás sinceramente, no tengo por qué pensar otra cosa, me dijo que había sido una conversación muy útil. Sin embargo, solo emitieron unos segundos de mis palabras y colocaron un panel atrás que desarrollaba los criterios editoriales de la derecha española y trataba de desacreditar mis opiniones. El canal CNN+ me ofreció 15 minutos de hostigamiento, son 15 minutos que la “libertad de prensa” vende como una evidencia de pluralidad, pero hay que decir que son 15 minutos en 30 días del mes, consagrados a decir exactamente lo contrario, es una gota de agua en el océano. A pesar de ello, era necesario contradecirme de inmediato y cuando me fui del estudio vino un invitado contrarrevolucionario que estuvo media hora hablando, tratando de decir exactamente lo contrario.

Pero la gente ha desarrollado un instinto, un sexto sentido, para buscar y hallar la verdad. Lo poco que pude decir puede tener algún efecto, porque existen “oídos receptivos”, gente ansiosa de escuchar otras versiones. La victoria de 59 segundos fue asumida con júbilo por muchas personas que conocí en España, algunas incluso sin militancia. Es difícil anular la verdad de forma permanente y Cuba tiene un prestigio demasiado grande en el Tercer Mundo y entre la gente de pueblo. Si hoy no vino nadie de la gran prensa autonómica –ya saben cómo pienso–, al menos estás tú, y eso es igualmente importante.

¿Qué crees que es más peligroso, un medio informativo que sin tapujos ataca y mal argumenta contra Cuba y los logros de su Revolución, o un medio de comunicación que se autodenomina “de izquierdas”, y manipula sutilmente a diario, creando un clima confuso y difuso sobre Cuba y su realidad?

Me cuesta trabajo creer que exista algún español que piense de verdad que el grupo PRISA o que El País son de izquierdas. Me parece tan inverosímil –más allá del recuerdo histórico de lo que pudo haber sido ese periódico–; simplemente, si conoces cuál es el capital que está detrás, no hay que hacer una investigación demasiado exhaustiva para saber que existe capital cubano americano o que, por ejemplo, Berlusconi acaba de adquirir muchas acciones. Son datos suficientes para uno imaginar que bajo ningún concepto puede ser un grupo de comunicación o un periódico de izquierdas. Yo creo que El País ya ni siquiera finge ser de izquierdas. Cuando se conmemoró el 40 aniversario de la muerte del Ché Guevara, publicaron el artículo más descaradamente fascista que he leído jamás sobre ese símbolo de la humanidad, en el que lo acusaban de asesino. Después de eso, no me imagino que alguien pueda pensar que sea un periódico de izquierdas.

Estoy hablando de un editorial –es cierto que las dos terceras partes de los trabajadores del periódico hicieron publicar una carta en la que manifestaban su desacuerdo–, pero hablo de la línea editorial que se expresaba, como suele hacerse, en ese editorial. Claro, para Moragas El País es de izquierda, porque de lo contrario él sería etiquetado en lo que realmente es: la ultraderecha, el fascismo, su partido es el heredero de Franco, y todavía tiene el cinismo de establecer comparaciones con Cuba y su revolución.

¿Cuáles son los principales medios de desinformación que actúan en territorio cubano, tergiversando la realidad, siendo estas noticias manipuladas las únicas que finalmente llegan a los medios de comunicación de masas occidentales? ¿Qué vínculos económicos o intereses tienen con Cuba y Latinoamérica en general?

Hay 20 millones de dólares aprobados por el Gobierno norteamericano para invertir en la contrarrevolución cubana, para subvertir al gobierno que existe en Cuba. Los mecanismos son muy simples: vienen corresponsales extranjeros que están al tanto de todo lo que pueda decir o hacer un grupito pequeño de personas que recibe ese dinero, y esos corresponsales saben cuándo esas personas deciden aparecer en una calle de La Habana, traen las cámaras de CNN o de TVE, y editan un buen filme de ficción. Y eso es lo que se transmite al mundo. Si se produce una gran manifestación como la que verán el 1º de mayo, el enfoque es diferente y los peros serán muchos, porque editorialmente tienen la misión de enfocarse sobre esos grupúsculos de personas pagadas.

Se han abierto ahora algunos blogs contrarrevolucionarios. Hay un blog contrarrevolucionario en Cuba de Yoani Sánchez, una mujer que repentinamente empezó a ser promocionada por el grupo PRISA y a recibir premios internacionales para darla a conocer en el mundo y así blanquear también su salario. Si quieres conocer su pensamiento te recomiendo la larga entrevista que le hiciera recientemente Salim Lamrani. Sin embargo hace un blog mediocre, que no dice mucho. Lo importante es establecer su figura en la memoria de la gente. Por eso es traducida a 18 idiomas; recientemente, hace dos o tres días, leí que había sido incluida una nueva lengua, el persa, te imaginas la razón ¿no?, ni siquiera Obama es traducido a tantas lenguas, ni siquiera el sitio del Departamento del Estado tiene tantas traducciones. Pero hay otro blog en internet, que es la otra pata de esa figura en construcción. Tú sabes que los blogs en internet no tienen lugares de radicación exacta, uno puede estar en cualquier lugar y se hace de cualquier manera. Pero el autor de ese otro blog radica en Barcelona y se llama Penúltimos días –empezó llamándose Los últimos días de Fidel y ha tenido que conformarse con el nuevo nombre, más prudente–, que es también un espacio contrarrevolucionario en coordinación con Yoani. Este bloguero, que se llama Hernández Busto, se encuentra ahora mismo en Estados Unidos, pasando un interesante curso académico –¿en la Universidad de Harvard?, no: ¡en la Fundación de George W. Bush!–, junto a colegas como, por ejemplo, un bloguero venezolano antichavista, un bloguero sirio, otro iraní, opositores de sus gobiernos por supuesto, con blogueros colombianos de derecha, uribistas o partidarios de Santos, todos felices “como lombrices”, recibiendo ese cursillo. Hay fotos en internet en la que aparecen junto a George W. Bush. Esa es la gente que trata de establecer códigos de pensamiento en el mundo sobre la realidad de la revolución cubana.

¿Qué le lleva a un hombre como Guillermo Fariñas a utilizar una huelga de hambre para defender una “supuesta” causa democrática de libertad de expresión? ¿Cómo esa persona en huelga de hambre realiza entrevistas diarias a medios extranjeros? ¿Qué puede y debe hacer un Estado en esa situación? ¿Hasta dónde crees que llegará la situación?

El Estado cubano es un estado defensor de la vida. Es un estado que se ha empeñado –a pesar de su pobreza, a pesar del bloqueo económico que soporta por más de cincuenta años– en tener todos los médicos que sean necesarios, no sólo para elevar el nivel de vida de su población, sino para incluso para salvar vidas en otros lugares del mundo. Oponerle a ese estado que pelea por la vida la posibilidad de que alguien muera en sus manos es una tarea perversa. Instrumentalizar la muerte de un hombre, es un acto cínico y criminal. Fariñas tiene sus características personales; yo no insisto tanto en él, porque la esencia de lo que hablamos es más profunda, lo transciende y porque en última instancia Fariñas es una víctima de sí mismo, víctima de las circunstancias, víctima de la instrumentalización que se hace de su caso. La pregunta que le haría a Fariñas sería esta: que piense por un momento cuál es la razón por la que los principales estados imperialistas del mundo están entusiasmados con su huelga, qué significado tiene eso. Nunca antes había sucedido. Es muy importante saber quién te apoya, para tener una noción exacta de lo que eres y en qué lugar del mundo estás ubicado. Hay ciertas personas y ciertos gobiernos que cuando hablan mal de mí, yo me siento satisfecho. Y hay ciertas personas que si hablaran bien de mí, tendría que sentarme un poquito a pensar en qué me estoy equivocando. Yo quisiera saber su respuesta, porque no conozco a ningún otro huelguista de hambre en el mundo que el imperialismo norteamericano o el imperialismo español estén apoyando. Los españoles pudieran apoyar a muchos huelguistas españoles, marroquíes o saharauís o palestinos, pero qué raro, no apoyan a nadie más. ¿Por qué apoyan a este hombre? Esa es una pregunta que Fariñas debería hacerse a sí mismo; por un instante decir ¿por qué esa gente quiere que yo muera? ¿Por qué están esperando mi muerte como buitres? ¿Cuál es la trama detrás de todo esto?

¿Cómo está tratando Cuba el tema de la corrupción, casi inherente al ser humano?

Ese es un peligro real que tenemos. Un país bloqueado, un país pobre, de forma natural crea mecanismos de defensa en la población que pueden conducir a la corrupción. En Cuba hay un Estado donde la gente, a pesar de esa pobreza, vive con cierta dignidad y no sólo es una dignidad sustentada en las posibilidades mínimas de consumo que tiene la población, de salud pública, de educación, sino también en una conciencia política de lo que significa la Revolución. A pesar de ello, existe la corrupción, pero se combate. El pueblo tiene una idea clara, absolutamente clara: la corrupción es la muerte de cualquier proceso revolucionario. La corrupción forma parte, es inherente al sistema capitalista, no lo destruye porque es inherente a él; pero es totalmente destructora, es un cáncer en una sociedad socialista, que aspira a construir un mundo alternativo. De eso estamos conscientes plenamente, y muchos, si no la mayoría de los cambios que se están implementando en estos momentos en Cuba, son precisamente para tratar de restituir la pirámide social, que la gente trabaje según su capacidad, gane según su trabajo, y eliminar, con mayores controles y mayores exigencias, cualquier tipo de corrupción.

¿Qué tiene la izquierda latinoamericana para asustar a todo un imperio?

No se trata de una izquierda en ascenso, lo que está pasando en América Latina es lo más importante que está sucediendo en el mundo hoy desde el punto de vista político y social. Se está produciendo una genuina revolución latinoamericana. Por supuesto que el imperialismo está asustado, porque eso ocurre en paralelo a una crisis económica del sistema capitalista, y para el sistema global es muy importante el dominio de Estados Unidos sobre América Latina. Incluso para Europa es importante que Estados Unidos conserve el control sobre América Latina. Es por eso que hay miedo. Cuba en ese contexto es un referente moral, Cuba es una especie de escudo moral con respecto al resto de los países latinoamericanos.

Cuba es una isla de sólo once millones de habitantes. ¿Por qué todo el mundo habla de Cuba?

Porque hemos resistido 52 años haciendo una revolución que ha llevado a más de 70.000 médicos y paramédicos a 60 países o rincones “oscuros” del mundo, porque es una revolución que contribuyó a la independencia de Angola, a la liberación de Namibia, al derrocamiento del apartheid en Sudáfrica, porque es una revolución que ha sido solidaria con todos los movimientos revolucionarios de América Latina y es ejemplo de ética y de compromiso político y humano, porque es una revolución que ha seguido principios y no posicionamientos geopolíticos en el mundo, que se tomó siempre muy en serio la solidaridad, que pensó siempre que aquella que recibía de otros lugares del mundo no era un favor, sino un deber de quienes tenían más, y que la que daba a otros más necesitados no era un favor, sino un elemental deber propio. Una revolución que ha producido una población con noveno grado de instrucción general y con casi un millón de universitarios. Me siento orgulloso de ser un cubano de la Revolución.

http://internacionalistas.net/index.php?option=com_content&view=article&id=160:csi&catid=1:latest-news&Itemid=50

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