¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

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    UyL
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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Sáb Mar 07, 2015 7:26 pm

    gatopardo2015 escribió:
    UyL escribió:(...)Sobre lo que vienen hablando del FIT, efectivamente es como lo plantea blood. Lo plantea desde su posición, pero es así. El frente único por el que luchamos nosotros (el PCR) en efecto tiene que ver con el tipo de país y con la etapa de la revolución, que desde nuestro punto de vista no puede agotarse de ninguna manera en el trotskismo.

    Pero ustedes lo están planteando en los tèrminos de un Frente Popular, ¿o yo leo el órgano político del PCR equivocado?



    Sí, claro. El problema sería que leás “frente popular” en el hoy y te remitás a los escritos de Trotsky sobre el “frente popular”. Ahí no vas a entender. Como el tipo que todos los días coge tres o cuatro pibes a la salida de la escuela; no hay problema si es gallego.

    El PCR impulsa un frente único de los sectores populares, patrióticos y democráticos, hegemonizado por la clase obrera sobre la base de la alianza obrero-campesina. Que ese es el frente único necesario para la revolución que se plantea.

    La pelea es que ese frente se exprese en el terreno electoral, con un programa que lo exprese.

    ¿Cómo entra eso en FIT? Ni siquiera me lo pregunto, es evidente que no entra mucho más en el FIT. Otro tema son los que viendo la oportunidad quieren ir a rapiñar algo ahí donde el sol calienta, y tendrán que ir a la cola o comerse la que se comió el MST. No es la nuestra.

    LiberArce92 escribió:Con respecto al FIT, su problema no es la delimitación ideológica (únicamente), sino que a la hora de los bifes son un frente electoral más. El FIT no existe como tal en la lucha de clases, sino que existe como chapa para las elecciones. De seguir así, será la misma experiencia la que demuestre el error de ese tacticismo.

    Lo primero es lo que impide ampliarlo. Si para la unidad yo planteo que el otro baje su programa y adhiera al mío es porque no quiero la unidad.

    Lo segundo es una limitación, pero hay que decir que en determinado momento lo que se necesitaba eran frentes electorales, y mal no la hicieron. No me parece criticable, el único problema sería cuando se habla del FIT como si hubiese cambiado el mundo. Y no, es sólo un frente electoral.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por gatopardo2015 el Sáb Mar 07, 2015 9:21 pm

    UyL escribió:(...)Sí, claro. El problema sería que leás “frente popular” en el hoy y te remitás a los escritos de Trotsky sobre el “frente popular”. Ahí no vas a entender. Como el tipo que todos los días coge tres o cuatro pibes a la salida de la escuela; no hay problema si es gallego.

    ¿El frente único planteado en las tesis de los cuatro primeros congresos de la tercera, es "trotskista" también?

    UyL escribió:El PCR impulsa un frente único de los sectores populares, patrióticos y democráticos, hegemonizado por la clase obrera sobre la base de la alianza obrero-campesina. Que ese es el frente único necesario para la revolución que se plantea.

    ¿Incluye el tipo de alianzas que Barrios de Pie tuvo con Urtubey en Salta o ahora mismo en Mendoza?

    UyL escribió:La pelea es que ese frente se exprese en el terreno electoral, con un programa que lo exprese.

    Si el punto anterior es afirmativo, tenemos la expresión electoral y no hace falta formar ningún frente nuevo.

    UyL escribió:¿Cómo entra eso en FIT? Ni siquiera me lo pregunto, es evidente que no entra mucho más en el FIT. Otro tema son los que viendo la oportunidad quieren ir a rapiñar algo ahí donde el sol calienta, y tendrán que ir a la cola o comerse la que se comió el MST. No es la nuestra.

    No se "que se comió el MST", nunca estuvimos con el MST mas que en marchas unitarias cuando el Movimiento Piquetero, nunca estuvimos con Pino Solanas.
    No puedo afirmar que tengamos el mismo fin.
    Pero no canto victoria, ahora que andamos culo/calzón con el Perro me agarro los huevos para que no sea mufa.
    Ya que nunca estuvimos con el Perro tampoco.

    Como esta crítica de desviación electoralista, viene desde otras voces que nada que ver con el PCR y claman por un FU que el FIT (es cierto) tuvo limitaciones en construir de conjunto quiero que me digan que NO está haciendo en los gremios y en los barrios ahora, que hacía antes.

    Saludos.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Dom Mar 08, 2015 12:08 am

    Mirá, sobre lo primero, yo nunca hablé de frente único troskista. A lo que apuntaba es que quizá diciendo lo mismo hablamos de cosas distintas. Si el PCR tuviese la misma concepción que el trotskismo sobre el frente popular no lo impulsaría.

    Para entendernos, un frente único puede darse de mil formas, incluso entre sectores subordinados al imperialismo. El PO impulsa un FU de otro tipo, y el PCR ese que ya dije: popular, patriótico y democrático.

    En ese frente no entra ni por asomo Urtubey, ¿Urtubey es popular, patriótico y democrático? El frente electoral del que es parte el PCR en Salta no tiene nada que ver con Urtubey, y lo mismo en Mendoza.

    La mención del MST: mi opinión es que se van a dar diversos reagrupamientos que van a ir a la cola del FIT como medio de acumulación, con o sin acuerdos. Y por otro lado fuerzas con las que ni van a discutir, por una cuestión de programa o viendo lo que hicieron antes o suponen que harán después (como le pasó al MST). De eso queda afuera la enorme mayoría de las fuerzas que hay que unir.

    Nada de esto es una crítica al FIT, están haciendo lo que creen conveniente según su línea. Podemos discutir esa línea, pero no pidamos que los trotskistas dejen de ser trotskistas o los maoístas dejen de ser maoístas. Mi intención es justamente aclarar que acá cada uno hace lo que cree conveniente, y por qué en este momento no hay condiciones de avanzar en la unidad más que en hechos puntuales.

    gatopardo2015 escribió:
    Como esta crítica de desviación electoralista, viene desde otras voces que nada que ver con el PCR y claman por un FU que el FIT (es cierto) tuvo limitaciones en construir de conjunto quiero que me digan que NO está haciendo en los gremios y en los barrios ahora, que hacía antes.

    Bueno, ahí hay un tema. Yo no hablo de desviación electoralista, pero sí está claro que la unidad del FIT se expresa en lo electoral y en el resto van separados y peleándose. La pregunta es qué unidad es necesaria en los barrios y en los gremios (y en las facultades y colegios, y en el campo, etc), y como unir eso en un frente electoral. Si el PO, el PTS e IS se unieran en otros terrenos ¿alcanza? ¿para qué?

    Saludos

    gatopardo2015
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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por gatopardo2015 el Dom Mar 08, 2015 3:28 am

    UyL escribió:(...)Bueno, ahí hay un tema. Yo no hablo de desviación electoralista, pero sí está claro que la unidad del FIT se expresa en lo electoral y en el resto van separados y peleándose. La pregunta es qué unidad es necesaria en los barrios y en los gremios (y en las facultades y colegios, y en el campo, etc), y como unir eso en un frente electoral. Si el PO, el PTS e IS se unieran en otros terrenos ¿alcanza? ¿para qué?

    ¿Para què?

    De momento para bancar una fase defensiva, que lleva al menos 10 años.
    Para no terminar abajo de las ruedas del Estado, como tantas orgas que son los desaparecidos de este engendro perverso llamado kirchnerismo.
    Para no mucho más, y si es posible crecer algo organizadamente.
    Se hace lo más que da en lo gremial, en el parlamento, en el barrio y en estudiantes.
    ¿Voy a perder el tiempo, acá, subiendo material para dar examen?

    Las mejores energías se estan desangrando en eso, en mantener el nivel de flotación. Porque en una fase como esta donde el estado y la burocracia sindical marcan la cancha todas las huevadas del voluntarismo, al menos en el último año, sirvieron de nada.
    Y una lucha de clases planchada, repercute internamente en tendencias disolventes.

    No hay retaguardia y a mi, en lo personal, no me interesa que la militancia se funda con loquitos ultraizquierdistas como en los setenta, ni con teóricos que piensan repartir volantes dos semanas y a la tercera viene la revolución.

    La palabra que define esta fase es: transición.
    Y la línea se va a acomodando al día a día.
    Es lo que hay por donde yo ando, nadie se rasca las bolas y si alguno la tiene más clara, que lo demuestre en la cancha.

    Saludos.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por Blood el Dom Mar 08, 2015 9:25 pm

    LiberArce92 escribió:[...]

    Blood, yo al FIT a esta altura lo veo como un frente electoral de un sector del trotskismo, ni más ni menos. Si es ideológico no lo se ni me importa, en las condiciones actuales lo podría integrar Stolbizer y ni me daría cuenta. Las acciones cotidianas demuestran que no actúa en base a un programa revolucionario consensuado entre los 3 partidos que lo integran, que no son, la verdad sea dicha, demasiado distintos salvo [peleas faccionales] [...]

    En este punto, podemos plantear un acuerdo: El Frente de Izquierda está en un impasse.

    Es un gran polo político de oposición a los partidos del régimen, que tracciona a buena parte del activismo que nunca antes había mirado una salida de poder, y el mismísimo electorado del peronismo. El millón y medio de votos que hemos cosechado no salió de las piedras, sino que estas mismas personas que rompen con los partidos tradicionales, los partidos de la burguesía, que históricamente han seguido políticamente.

    Sin embargo, de forma concreta, el Frente de Izquierda no es hoy en día un frente único, como queremos impulsar desde el Partido Obrero. Es el espacio de disputas facciosas, y tuvimos que batallar internamente contra el intento de formar otro polo antagónico al Frente de Izquierda.

    La batalla está en apostar a construir el Frente de Izquierda, poder limpiarlo de estas trifulcas y acercarnos a ese frente único que buscamos.

    Ahora bien: Tu hipótesis es Los marxistas son todos marxistas, y se pelean por pequeñeces. Hay que unirnos, total todos reivindicamos a Marx.

    La lucha entre el activismo reivindicativo, de corte sindical, del Encuentro Sindical Combativo y un programa de poder es una cuestión estratégica. No es ninguna división menor. Si no compartís esta postura, la podemos discutir más a fondo; pero creo que lo hacés.


    LiberArce92 escribió:[...] Personalmente, no comparto la delimitación hecha ya que es incorrecto poner en la misma bolsa al kirchnerismo, el PT y el bolivarianismo. Sí, son nacionalismos, pero los 2 primeros tienen una dirección burguesa, el segundo una pequeño-burguesa que actúa en consecuencia, habiendo sido progresivo por momentos y hoy en día se encuentra en retroceso en varios aspectos. Si ese postulado es el principal punto de acuerdo, bueno, como mínimo no estaría siendo suficiente (en mi opinión, es claudicarle en la política a Izquierda Socialista y seguir el derrotero de los Chirino, pero bueh) [...]

    Esto es justo, justo, algo que señaló Gabriel Solano en el campamento de la UJS del año 2014. Te lo voy a copiar textualmente:

    Gabriel Solano escribió: Esta izquierda (es interesante el problema siguiente) que decía que este gobierno era neoliberal era chavista. Apoyaba fuertemente al chavismo. Y presentaba al kirchnerismo como una oposición estratégica al chavismo, no como una variante más del nacionalismo burgués. Yo antes, hace unos minutos atrás, distinguí que el chavismo surge de la oposición al modelo neoliberal, como una variante nacionalista, y que en cambio el kirchnerismo surge dentro de los clubes políticos llamados neoliberales como una variante parecida.

    Esta distinción importa, porque esa distinción marca formaciones políticas distintas y diferencias que hay que tener en cuenta en la acción política. Pero no son diferencias estratégicas. ¿Y quién no decía que no era estratégica la diferencia? No el Partido Obrero: ¡Chávez! Chávez decía yo soy kirchnerista. Entonces venían los chavistas y decían:

    - No, no, no; Chávez nada que ver con el Kirchner.
    - Che, Chávez está diciendo que sí.
    - Ah, no, dejalo, él está diciendo cualquier cosa.

    [...]

    Chávez dice que es kirchnerista porque, no sé, el tipo es vivo, le conviene, pero en realidad... No. Chávez dice que apoya a Kirchner porque, con las diferencias que tiene (y las tenía, porque Chávez ya no está más) no daban cuenta de una diferencia estratégica. Eran diferencias de grado de movimientos nacionalistas.

    Puta madre... Ahora previsualizo el mensaje y es re-cortito. Me costó mucho más copiar las palabras del. En fin...


    ¿Se entiende la cuestión? Dentro de las diferencias que marcamos entre Lula da Silva y Hugo Chávez, para dar otro ejemplo que ya mencioné en mensajes anteriores (y lo tengo como asignatura pendiente volver a repetirlo en algún hilo en Uruguay, que me parece que me respondieron ya), no podemos dejar de reconocer que son variantes del planteo del nacionalismo burgués. ¿Qué es, sino, el Peronismo? ¿Fascismo, como vi que lo han llegado a poner sobre la mesa en este foro? La falta de mesura no ha sido la característica del Partido Obrero, ¡al contrario! Caracteriza a los epígonos.

    Partido Obrero escribió:A dónde va Venezuela
    06/09/2012

    Las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, en Venezuela, son observadas con mucha atención, por el impacto político que tendrán en América Latina (y no sólo), cualesquiera sean sus resultados. Hugo Chávez enfrenta en las urnas, por primera vez en la larga década de su gobierno, a una oposición unificada. Los llamados ‘escuálidos' siguieron una línea golpista hasta una fecha tan avanzada como el año 2007, cuando Chávez ya tenía siete años de gobierno. Luego hicieron un repliegue hacia la legalidad electoral sin mayores alcances, pero a partir de ahí obtuvieron dos éxitos significativos: primero, derrotaron un intento de Chávez de reformar la Constitución y, luego, ganaron, en términos de votos, las parlamentarias y a gobernadores hace dos años. En las primarias en las que eligieron a su candidato, Henrique Capriles, los opositores unificados consiguieron una concurrencia elevada, alrededor de tres millones de electores -cuando el padrón electoral de Venezuela acoge a quince millones de votantes. Chávez carga la mochila del cáncer que le fue tratado durante varios meses. Si la sospecha de que persiste se confirma, en octubre no se estaría votando su candidatura, sino la de su sucesor -el cual, de acuerdo a la Constitución venezolana, recaería en la persona que designe Chávez, incluso después de electo. La masa chavista, sin embargo, no aprecia políticamente a ninguno de los que podrían ocupar ese lugar -a los que el lenguaje popular ha designado como "derecha endógena". Chávez tiene esto muy claro, por lo que ha adoptado medidas excepcionales para la eventualidad de su desaparición física.

    ¿No se te eriza la piel leyendo los comentarios pre-necrológicos?

    Las puertitas de la oposición

    [...]

    La derecha de la oposición rechaza la orientación ‘petista' de Capriles: como descuenta una derrota electoral, reclama una campaña violenta, que denuncie el derrape de Venezuela hacia el comunismo y el castrismo, de modo de preparar las condiciones para un retorno a los métodos golpistas -en especial si, como anhela, Mitt Romney se alza con la presidencia en Estados Unidos. Advertido de la operación republicana, Obama declaró, recientemente, que "Venezuela no representa una amenaza a la seguridad de Estados Unidos". Tampoco podía decir otra cosa, después de la venia que le había dado al colombiano Santos para que se embarque en conversaciones con las Farc, con la mediación de Cuba y Venezuela. Obama es el gestor principal de estas conversaciones -como lo ha dejado en claro la Cancillería norteamericana. El ingreso de Venezuela al Mercosur y el inicio de conversaciones con las Farc representan dos auxilios políticos a la campaña de Chávez, que han dejado en minoría a los sectores más recalcitrantes del ‘establishment' internacional. Pero también sirve a las ‘palomas' de la oposición venezolana, que han evitado pronunciarse contra un hecho como contra el otro, para poder ser vistas como un recambio que respetaría los acuerdos internacionales.

    Nacionalismo en ruinas

    La campaña electoral apenas logra disimular las dificultades insalvables por las que atraviesa el régimen chavista (el chavismo es una organización ‘sui géneris' del poder estatal, no solamente un gobierno). Lo ponen de manifiesto las sublevaciones y matanzas en las cárceles, la violencia cotidiana y el reciente incendio de una de las refinerías más grandes del mundo. El régimen chavista, como tal, se encuentra en pleno desbande. La diferencia histórica del chavismo y los ‘escuálidos' -si la renta petrolera debía servir para financiar el gasto asistencial de las mayorías empobrecidas o alimentar a los accionistas internacionales- concluye en una situación de desorganización económica descomunal, obsolescencia de PDVSA, despilfarro de gastos sociales y una desvalorización espectacular de los salarios de la clase obrera. Lo singular de la situación de Venezuela es que una victoria bolivariana sólo serviría para dejar al desnudo esta desorganización y precipitar una crisis política. El precio elevado del petróleo, como ocurre en la Argentina con la soja, es visto como una carpa de oxígeno para el régimen -entendido así tanto por el oficialismo como por la oposición, pero opera, en realidad, como un factor adicional de disolución económica [esto, escrito antes de la caída internacional de los precios del barril] [...]

    En efecto, las fuerzas armadas son la médula o el hueso duro del régimen bolivariano; por eso el choque más importante dentro de la oposición es, precisamente, la cuestión militar, que la extrema derecha quiere abordar con depuraciones y expulsiones. Los izquierdistas que describen al gobierno bolivariano como un ‘empoderamiento' del pueblo, se hacen los distraídos acerca de su naturaleza militar. Si una disputa por los resultados -como ocurrió con el referendo sobre la Constitución, en 2008- desatara una crisis política, una de las alternativas probables será la mediación internacional de Unasur -a eso se deben los guiños de la oposición al bloque regional. Semejante mediación sería terminal para el gobierno actual, pues sería un reconocimiento de su falta de sustentación.

    [...]

    Nuestra posición

    Cuando, en abril de 2002, las masas salieron a la calle contra el golpe y ganaron la adhesión de las tropas, Venezuela asistió a una irrupción histórica del pueblo, aunque sin una traducción independiente en el campo político (al salir de la prisión, Chávez las llamó a "volver a casa"). Lo mismo ocurrió en enero del 2003, cuando la clase obrera petrolera enfrentó el sabotaje petrolero de los agentes internacionales en PDVSA. Ese fenómeno popular es cosa del pasado; ahora se reúnen multitudes regimentadas. Se trata de una distinción fundamental a la hora de determinar una política socialista, porque apoyar a las primeras manifestaciones, con banderas propias, sirve para desarrollar la experiencia del pueblo; en cambio, hacerlo con las segundas es, simple, seguidismo y abandono de los objetivos estratégicos. La experiencia nacionalista en Venezuela dio lo que podía, ahora se encarna en un régimen fosilizado. Es lo que habría que explicar, en nuestra opinión, a los trabajadores.

    Fuente: Prensa Obrera.


    Izquierda Socialista tiene los vicios de haber perdido el eje programático, expresión del morenismo. Esto es, lisa y llanamente, el programa socialista. Construir un partido. Un militante me lo dijo explícitamente: Primero hay que derrocar a Al-Assad, ejemplo, después vemos qué programa podemos formar. Lo importante ahora es apoyar esta revolución democrática. Nosotros no somos esa caricatura, y ésta es la diferencia que hace poco planteabas como menor.

    Comité por la Refundación de la Cuarta Internacional escribió:Llamamos a votar a Evo Morales y al MAS
    Por Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero en el Comité por la Refundación de la Cuarta Internacional.
    Diciembre de 2005

    El 18 de diciembre tendrán lugar las elecciones generales en Bolivia. De acuerdo con las encuestas, Evo Morales encabeza la intención de votos para la presidencia, con un 32%. Distante se encuentra el candidato de la derecha petrolera, ‘Tuto’ Quiroga, con el 23%, y más atrás, con el 16%, Doria Medina, una empresario que ha acumulado una enorme fortuna. De acuerdo a la ley boliviana, si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, la decisión queda en manos del Congreso. Doria Medina habría adelantado que sus diputados votarían por Evo. Evo Morales rechazó este apoyo y reclamó a la ciudadanía que le dé la mayoría absoluta en las urnas. Parece claro que si la distancia entre Evo y Quiroga se acortara, la presión de los sectores capitalistas y de la embajada norteamericana sería suficiente para reunir los votos necesarios en el parlamento para bloquear la victoria de Evo Morales.

    Toda América Latina está pendiente de los resultados de las elecciones bolivianas y todavía más lo está Estados Unidos. El pasado 20 de noviembre, la revista del New York Times le dedicó varias páginas a la posibilidad de una victoria del MAS. El autor de la extensa nota (“¿La segunda llegada del Che?”) cita de entrada la posición sobre Bolivia del subsecretario de Defensa norteamericano para el Hemisferio Occidental, Rogelio Pardo-Maurer, uno de los segundos de Rumsfeld, en ocasión de una reciente conferencia en el Hudson Institute. En opinión de este funcionario del Pentágono, “ustedes tienen una revolución en marcha en Bolivia, una revolución que, potencialmente, podría tener consecuencias de alcance tan amplio como la revolución cubana de 1959”. Lo que está ocurriendo ahora en Bolivia, precisó todavía más, “podría tener repercusiones en América Latina y más allá con las que ustedes deberán enfrentarse por el resto de vuestras vidas (...) la bronca urbana y el resentimiento étnico se han combinado en una fuerza que está buscando el cambio en Bolivia”.

    Una etapa revolucionaria

    La tensión que provocan las elecciones bolivianas tiene que ver con el hecho de que Bolivia atraviesa, desde la insurrección de octubre de 2003, una etapa revolucionaria. Es una etapa que no surgió, de modo alguno, de repente, sino que fue la culminación de luchas de masas de características excepcionales en el campo y con relación a la estatización del servicio de agua, en primer lugar en Cochabamba, explotado por la norteamericana Bechtel.

    El eje del proceso revolucionario es la nacionalización del petróleo y del gas.  En las vísperas de la insurrección de 2003, el gobierno de entonces se aprestaba a cerrar un acuerdo de exportación de combustibles a México y Estados Unidos, a través de puertos chilenos, que serían reconvertidos en gas licuado en su destino. Para la masa del pueblo boliviano la consumación del proyecto significa una gigantesca confiscación de recursos y el entierro definitivo de cualquier posibilidad de progreso social. La ínfima renta prevista en los contratos petroleros apenas alcanzaría para colmar el déficit fiscal boliviano durante un corto período de tiempo.

    La insurrección volteó al presidente Sánchez de Lozada, pero no produjo un cambio del poder político. Asumió el vicepresidente, Carlos Mesa, y se mantuvo sin modificaciones el Congreso.Para alcanzar este resultado se produjo, en primer lugar, una alianza política que no había tenido precedentes, entre los gobiernos de Bush, Kirchner y Lula. Los dos últimos sacaron al carnicero de Irak del tremendo impasse que enfrentaba su propósito de derrotar la insurrección mediante una represión militar que estaba condenada al fracaso y que hubiera seguramente puesto fin a las fuerzas armadas y al Estado boliviano. En Bolivia se manifestó agudamente la crisis internacional que le provoca al imperialismo yanqui su empantanamiento en Irak. La ‘mediación’ de Lula y Kirchner ‘canjeó’ la intervención militar por el reaseguro de una salida ‘constitucional’. A esta salida se allanaron todas las direcciones populares de Bolivia, y más que ninguno Evo Morales –el cual, por otra parte, había dilatado extraordinariamente su regreso al país por una estadía en Europa. El pretexto oficial del arreglo fue la aceptación, por parte de Mesa, de una “agenda de octubre”, que el novato presidente no estaba dispuesto a cumplir, porque planteaba, aunque vagamente, la nacionalización de los hidrocarburos. La situación política que emergió de la insurrección de octubre no podía ser más excepcional: en el plano internacional, el imperialismo yanqui cedía su primacía absoluta sobre Bolivia a la tutela oficial de dos gobiernos centroizquierdistas que ya habían dado sus pruebas de confianza con el envío de una fuerza militar a Haití; en el plano nacional, se armaba un cogobierno de hecho entre Mesa y el MAS, que además ya tenía una bancada importante en el Congreso. El fruto de este cogobierno fue el referendo de mediados de 2004 que desvirtuó la reivindicación de la nacionalización del petróleo (confiscación de los pulpos) por la reivindicación del dominio estatal del subsuelo boliviano. El referendo dejó planteada una renegociación de los contratos vigentes (suba de los impuestos a las petroleras) y la ‘refundación’ de YPFB, en calidad de empresa estatal ‘testigo’. Sin embargo, la negativa de Mesa a promulgar las leyes que ponían en marcha la renegociación, debido a la completa oposición de los pulpos del petróleo, determinó una nueva insurrección, en junio pasado. Nuevamente fracasó el intento, esta vez de un sector parlamentario que trasladó el Congreso a Sucre, de imponer un gobierno apoyado en un golpe militar; nuevamente intervino la mediación de Lula y de Kirchner. Nuevamente, la intervención de Evo Morales fue decisiva (aun más que en octubre de 2003): de un lado para contener el golpe militar, apelando a la movilización parcial del pueblo; del otro, para poner fin a esa movilización parcial, una vez que hubo logrado el llamado a elecciones. Las elecciones que tendrán lugar dentro de poco, convocadas por un nuevo presidente, puramente interino, no son, por lo tanto, una maniobra artificial sino la resultante de un proceso político concreto; son la expresión, tanto de un ‘desvío’ de la tendencia insurreccional del pueblo (que sigue latente como ‘desvío’), como la expresión de la incapacidad del imperialismo de derrotar a las masas por las vías tradicionales. Las elecciones son la expresión de un empate político entre el imperialismo tomado como conjunto (petroleras, gobierno norteamericano, Lula, Kirchner, partidos tradicionales), por una parte, y las masas, por la otra.

    En junio pasado decíamos en Prensa Obrera (N° 904): "La encrucijada boliviana se ha convertido en una muñeca rusa; del reclamo de la nacionalización del petróleo se pasó a un referendo que estableció la necesidad de una ley que modificara los contratos vigentes; la impasse con la ley derivó en el reclamo de una Constituyente; el tema de la Constituyente suscitó el reclamo de que antes se votaran las autonomías [el disfraz para mantener los hidrocarburos privatizados en los distritos de Tarija y Santa Cruz] y la impasse en todos estos asuntos provocó la caída de Mesa y la salida de las elecciones. Ahora se dice que el gobierno que surja de ellas convocaría a la Constituyente, que decidiría sobre el petróleo y las autonomías [...] [pero] ningún candidato conseguiría una mayoría [absoluta] para presidente [...] Han vestido a la muñeca rusa para desvestirla de nuevo”. [Las anotaciones, salvo ésta, fueron agregadas al artículo de la Prensa Obrera por Jorge Altamira en el artículo de la CRCI] Como lo recuerda ahora The Financial Times (16/11/05) “El próximo gobierno de Bolivia quedará encargado de renegociar los contratos con los inversores extranjeros del sector del gas, luego que la administración actual fracasó en cambiar los arreglos vigentes en el plazo establecido. [Esto] puede colocar las negociaciones en las manos de Evo Morales, del Movimiento al Socialismo...”.

    ¿Qué plantea Evo Morales?

    Desde los prolegómenos de la insurrección de octubre de 2003, Evo Morales ha seguido una política extremadamente conciente, no trasunta una pizca de improvisación. Su consigna suprema es evitar una revolución social. En este menester ha revelado una habilidad poco vista; en la crisis de junio pasado, supo cabalgar entre la resistencia a una tentativa golpista de un ala del Congreso y la contención de una insurrección popular.

    “El programa del MAS es mucho más moderado de lo que sus seguidores desearían”, dice el autor de la larga nota del New York Times. En relación a la nacionalización del petróleo, agrega, Evo Morales “me comentó que ‘Brasil es un modelo interesante’ de cooperación del Estado y el sector privado, y lo mismo es China”. El periodista señala más adelante en su artículo, que “los seguidores del MAS argumentan que si Petrobras puede prosperar, por qué no podría Bolivia adoptar una estrategia similar y florecer como consecuencia de ello?” Pero Petrobras es el resultado de un largo desarrollo histórico, mientras que a YPFB habría que reconstruirla con una enorme inyección de capital para que pudiera jugar, por lo menos, el rol bastante pequeño que tuvo en el pasado. Por otro lado, Petrobras no es siquiera una empresa estatal, sino una empresa privada, con participación mayoritaria del Estado, que está controlada por la Bolsa y que cuenta con una participación del orden del 40% de los fondos de inversión internacionales. Un economista que trabaja para el MAS dice que se pretende que Bolivia pueda obtener “un precio justo (por su petróleo y su gas natural) para pagar su industrialización”, pero Petrobras no contribuye a la industrialización de Brasil, ya que opera como una empresa internacionalizada, que cobra los precios mundiales y destina las ganancias a inversiones en el extranjero. Para llegar al ‘status’ de Petrobras, una YPFB reconstruida debería transformarse en la principal productora del país, es decir, partir de una base de capital gigantesca. En suma, incluso para desarrollar un capitalismo de Estado en base a la explotación del petróleo, el Estado boliviano debería, primero, concentrar los recursos de esa explotación en sus manos, que hoy son un monopolio privado. En realidad, el planteo del MAS se reduce a la necesidad de tener una empresa estatal que recaude una porción mayor de la renta petrolera que producen los pulpos internacionales. En el marco del débil Estado boliviano, una empresa de estas características no tendría siquiera una capacidad efectiva de control sobre la producción privada.

    García Linera, un ex guerrillero [...] concibe la transformación de Bolivia en los marcos locales –no cree, como sí lo cree el subsecretario de Rumsfeld, ya citado, que el proceso revolucionario actual tendrá consecuencias incluso más allá de América Latina. Pero un socialismo autárquico no solamente es inviable en Bolivia, lo es más todavía en Estados Unidos, donde cualquier ataque decisivo a la propiedad capitalista haría estallar al conjunto de la economía y política mundiales. García Linera postula un capitalismo ‘andino’, lo cual es un contrasentido, porque anticipa que no pretende alcanzar al capitalismo desarrollado, pero tampoco escapar a la presión que éste ejerce por su monopolio mundial. Plantea servirse de un Estado fuerte y de la inversión extranjera para congelar la economía precapitalista de Bolivia, no para hacerla transitar a un estado histórico superior; en esto consiste el indigenismo del MAS. Estamos, entonces, ante un programa históricamente reaccionario, ni siquiera ante uno reformista. Un programa que parece no tener en cuenta que un ‘Estado fuerte’, en Bolivia, es imposible si no se erige a costa del extraordinario capital extranjero, cuyo dominio no deja espacio para otra cosa.

    [...]

    Todo sumado, la arquitectura teórica de García Linera (o sea, el programa del MAS) apunta a justificar el abandono de la nacionalización del petróleo por una renegociación de los contratos con los pulpos petroleros. Lula no solamente acaba de desear la victoria de Evo Morales, en la reciente reunión de Puerto Iguazú, sino que mucho antes Petrobras ya había dicho que estaba disponible para una renegociación. Como le observó al New York Times el ex funcionario del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, son numerosos los pulpos petroleros que vendrían a Bolivia a ocupar el lugar de aquellos que no acepten una revisión de los acuerdos leoninos que impusieron a los gobiernos anteriores. No sería, de todos modos, el caso de Repsol, que no tiene el menor propósito de irse de Bolivia, la cual cuenta a su favor con los sólidos lazos que ha tejido con Lula, Chávez y Kirchner, y que puede sacar a relucir la ‘amistad’ entre Evo Morales y Rodríguez Zapatero.

    El confuso programa del MAS es la expresión de su impasse política, o sea de la pretensión de amalgamar las violentas contradicciones sociales del país. Constituye un intento de la raquítica pequeña burguesía profesional, que tiende a ser cooptada por las multinacionales o sus dependencias secundarias, de imponerle su salida a las masas del Altiplano que viven en la miseria. En definitiva, no intenta más que teorizar un tránsito del período revolucionario a una etapa de características democratizantes, tutelada por las burguesías de los países vecinos y el imperialismo.

    Tomar partido en una gran crisis política

    Las elecciones del próximo 18 no son una rutina determinada por la Constitución, sino el marco de una crisis política. Las crisis políticas no vienen en envases uniformes; en ocasiones se manifiestan en un proceso electoral. Es el caso de Bolivia. Para vestir de nuevo a la muñeca rusa (o sea resolver la cuestión del petróleo y de las autonomías y producir una mejora social) Bolivia deberá pasar por nuevos cimbronazos, que pueden poner a las masas de nuevo en movimiento.

    No es indiferente, ni para las masas ni para el imperialismo, que gane Evo Morales o que gane Quiroga. El corresponsal del Financial Times (18/11) cuenta que Morales es recibido en los pueblos campesinos como “un heroico conquistador antiguo”. Obviamente, se refiere, no a Carlomagno sino a Tupac Katari. Dice también que en los altiplanos que rodean a Cochabamba, lo reciben multitudes de miles de personas adornadas con guirnaldas de flores y hasta hojas de coca. “Las grandes expectativas que ha creado su candidatura pueden amenazar su capacidad para gobernar”, dice el enviado. Como se ve, no se trata de las expectativas electorales habituales, porque se inscriben en una confrontación excepcional que no encuentra salida. Cuando Morales dice en sus actos: “‘Gobernaremos como dueños de nuestro país y nacionalizaremos nuestros recursos naturales’...la multitud responde con un aplauso salvaje” (Financial Times).

    Por el lado del imperialismo, Thomas Shannon, el secretario de Estado para asuntos hemisféricos, “ha adoptado un bajo perfil”, dice el New York Times, que agrega, sin embargo, que no es la posición prevaleciente. Numerosos comentarios de prensa han adjudicado la penetración militar norteamericana reciente en Paraguay a la situación boliviana. Para el gobierno de Bush, “Morales responde a Chávez”, que es lo más cercano a un anatema del imperialismo contra el boliviano. Sea como fuere, los yanquis sólo podrían aceptar a Evo Morales como un recurso último e incluso transitorio. Más allá de las contradicciones entre los limitados planteos del MAS y los reclamos de las petroleras; e incluso más allá del trabajo de contención realizado sistemáticamente por Morales, los yanquis no pueden considerar como una salida propia o estable la llegada al gobierno de un dirigente sin aparato, sometido a una enorme presión popular, en el cuadro de un Estado débil más debilitado que nunca. Aunque sigan trabajando para un golpe o incluso para azuzar una secesión de los departamentos de Tarija y Santa Cruz, los yanquis no podrían jugar estas cartas de inmediato por un conjunto de factores adversos, pero antes que nada porque no se lo permite su situación internacional ni la posición política actual de Argentina y Brasil. Para separar a Santa Cruz habría que contar con el apoyo de Brasil. Añadamos que en Santa Cruz se está desarrollando un fuerte movimiento de masas contra la oligarquía local, que defiende la unidad política de Bolivia.

    En el choque, dentro de dos domingos, entre la candidatura del MAS y el imperialismo y la oligarquía local, la única posición revolucionaria admisible es del lado del MAS contra el imperialismo, pero no con la política o la estrategia del MAS sino con una política y una estrategia realmente antiimperialistas. Esta es la peculiaridad de las elecciones próximas en Bolivia. Los partidos, tendencias u organizaciones de diferente tipo, que no han logrado ocupar un lugar de lucha en el escenario electoral, por las razones que fuere, no pueden valerse de su propia incapacidad para desconocer el terreno que está planteado. En el caso de Bolivia, en particular, los sectores que se encuentran a la izquierda del MAS han fracasado políticamente en forma completa. No pueden presentar reclamos; sólo pueden recuperarse o resarcirse orientando en esta crisis a las masas que van a votar al MAS, o sea hacerlo activamente y con un programa revolucionario. Al ‘capitalismo andino’ del MAS hay que oponerle la confiscación de los pulpos petroleros y la gestión obrera de la industria; no la articulación del precapitalismo con el capital extranjero sino la asociación de las economías precapitalistas a través de un plan único articulado por un gobierno de trabajadores. En oposición al autonomismo, que en las presentes circunstancias sirve incluso a las pretensiones de las oligarquías petroleras, debería reivindicarse la formación de gobiernos locales y departamentales de obreros y campesinos.

    Qué gobierno, qué Constituyente

    Una victoria del MAS sería un golpe al imperialismo, incluso si ese golpe está condicionado a las perspectivas que abre esa victoria. Llamamos a votar por el MAS. No amplía los márgenes de maniobra de gobiernos como los de Lula y de Kirchner, sino que los estrecha de cara a la lucha de los trabajadores de sus países. Ensancha el campo de la lucha de clases en América Latina. Reforzaría sí al gobierno de Chávez frente al imperialismo, porque Chávez se encuentra en un choque con el imperialismo, pero no lo fortalecería en su propósito de reducir la actividad política independiente de las masas venezolanas. Ante la amenaza de que esta victoria sea desconocida por medio de fraudes o golpes, llamamos al armamento de los trabajadores para defender el resultado electoral.

    Los Lula y los Kirchner dicen desear la victoria de Evo obligados por las circunstancias; en otras palabras, hacen virtud de la necesidad. Pero Lula y Kirchner se expresan de este modo porque se aprestan a condicionar una victoria del MAS a los acuerdos parlamentarios (con la venia tácita del imperialismo). Si no es por medio de un gobierno de coalición, será por medio de un gobierno ‘plural’ que integre a las ‘fuerzas vivas’ y a los ‘técnicos’. Lula ofrecerá su ‘modelo’ de gobierno de colaboración de clases con la oligarquía y el gran capital. La fase de la crisis política que inaugurará el reconocimiento de la presidencia de Evo Morales exigirá un planteo concreto de lucha contra cualquier coalición abierta o disfrazada con la burguesía o con la pequeña que actúa dentro de los círculos imperialistas. La denuncia contra cualquier forma de gobierno de coalición deberá ir acompañada con la consigna de formar asambleas populares y comités de fincas, talleres y minas. Dada la presión excepcional que la inquietud popular está ejerciendo en las fuerzas armadas, en especial en los cuarteles de Santa Cruz, donde hay resistencia a la agitación secesionista, es fundamental una actividad política concreta para la conquista práctica de los militares de base contra toda infiltración derechista a guisa de gobierno de coalición o ‘plural’.

    [...]

    El llamado a votar a Morales y al MAS, con este programa, permite intervenir en la crisis política e interesar a las masas inquietas por el desenlace electoral, o sea que crea una posibilidad de organización y una posibilidad de desarrollo. Constituye una delimitación política clara frente a la tendencia al compromiso y a la capitulación de Evo Morales y el MAS. El abstencionismo, en cambio, no tiene otro auditorio que los pequeños grupos, algunos estudiantes y a las clases medias confundidas, más dispuestas a votar a la derecha que a la izquierda. Cuando un planteo político consigue reunir la condición de servir para la delimitación política del oportunismo y para la lucha práctica contra el imperialismo, podemos decir que es el más adecuado para desarrollar una alternativa revolucionaria.

    Fuente: El Obrero Internacional, órgano de prensa del Comité por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional.


    ______________________________________________________

    Llegados a este punto, cerré la pestaña por error, y perdí la respuesta a los siguientes fragmentos. Voy a volver a escribir algo distinto, menos extenso.
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    PTS escribió:Altamira vota por Evo Morales, el aliado de Lula, Kirchner y Chávez
    09/12/05

    Las elecciones del 18 de diciembre en Bolivia, con una posible victoria de Evo Morales, tienen importancia continental. Después de cinco años de embates de masas desde la “Guerra del Agua” de 2000, con dos grandes levantamientos de características insurreccionales en Octubre de 2003 que derribó al masacrador “Goni” y este año las Jornadas de Junio que terminaron con su sucesor “progresista” Carlos Mesa, en Bolivia está abierto un proceso revolucionario de significación histórica. La clase dominante montó el “desvío electoral” para canalizarlo hacia las urnas. Pero este “desvío” no hubiera prosperado sin la colaboración del MAS1, que como en todo momento crítico, jugó su peso para contener la fuerza de las masas y apuntalar al régimen burgués. Comprendemos las ilusiones de muchos compañeros que ven en un gobierno del MAS la posibilidad de “refundar el país” y compartimos su odio por Tuto Quiroga y Doria Medina, políticos burgueses vendidos al imperialismo. Sabemos que entre muchos hermanos de la colectividad boliviana en Argentina también Evo despierta expectativas. Pero alertamos: el MAS se apresta a proseguir esta tarea de salvataje del Estado burgués desde el “Palacio Quemado”. Aunque se presente un triunfo de Evo como el “acceso al poder de un indígena por primera vez en la historia de Bolivia y América Latina”, lo cierto es que su gobierno no será un gobierno de los trabajadores, ni representará los intereses de los campesinos pobres y los pueblos originarios. Evo quiere cerrar el camino abierto en Octubre y Junio, el de la movilización hacia el poder de los trabajadores, el único capaz de garantizar la nacionalización del gas y las demandas obreras y populares, incluso el derecho a una Asamblea Constituyente verdaderamente libre y soberana, vale decir revolucionaria. Por eso, ante la ausencia de una alternativa política obrera y socialista, los socialistas revolucionarios llamamos a votar en blanco o nulo y a seguir peleando por la organización política independiente de los trabajadores. En Argentina, los dirigentes del Partido Obrero escribieron más de una vez sobre el rol de contención reformista del MAS. Pero ahora Jorge Altamira llama “a votar a Evo Morales y al MAS”. Adopta así una posición similar a la de grupos de izquierda oportunistas como el MST argentino que también apoya al MAS. Esto no es una “cuestión táctica” sino un problema político fundamental –la llegada al gobierno del “frente popular” de colaboración de clases con la burguesía que encarna el MAS- cuando el proceso boliviano es un test para todas las corrientes de izquierda que se reclaman revolucionarias.

    Fuente: La Verdad Obrera.


    LiberArce92 escribió:[...] Comparto en que es el proletariado el que llevará a cabo las tareas de liberación nacional y social, más también entiendo que hay fenómenos en los países oprimidos que hay que observar de manera crítica y actuar de manera adecuada. No te estoy proponiendo que cogobiernes con sectores de la burguesía nacional para llevar acabo una integración burguesa de América Latina o lo que sea que interpretes. Lo que digo es que, con la posición actual que tiene el trotskismo, que intente traccionar para su programa a las corrientes reformistas radicalizadas y a los que denostas como frentepopulistas. Eso ningún partido del FIT se lo planteó. Y, como dije antes, lo hicieron ni más ni menos que los bolcheviques con los socialrevolucionarios, con quienes arreglaron para co-gobernar por un tiempo y, una vez dada la traición de la dirección social-revolucionaria, los bolcheviques tomaron el poder [...] La pelea que tenga el PO con su primo me nefrega, la verdad sea dicha. Hasta donde yo se, el MST se bajó los pantalones diciendo que aceptaba el programa del FIT, y de todos modos no lo aceptaron. Lo mismo pasa con el otro primo el MAS, que es el PTS pero menos insoportable [...]

    El MST comparte la posición del Secretariado Unificado [de la IV Internacional]. Es, incluso, lo más cercano a una sección argentina que tiene el SU.

    Y la sección española del SU es, precisamente, Izquierda Anticapitalista. Es o era. En su último congreso se llamó a la disolución en favor de Pablo Iglesia, luego de haber sido la base sobre la cual se construyó PODEMOS.

    Su programa es el del partido plural, es PODEMOS literalmente. Vuelvo a repetirlo: El Secretariado Unificado es PODEMOS y es el MST.


    La crítica que el Partido Obrero dió desde sus inicios a los democratizantes ya la discutió magoya en su momento, en uno de los tantos hilos destinados a hablar sobre el Partido Obrero.

    El MST no sólo nos planteó unirse al Frente de Izquierda sobre la base de este frente de izquierda plural, sino que llamó a dirimir nuestras diferencias en las PASO. Que esta izquierda plural vaya en múltiples listas, y la menos marginal se consolide como un aparato gobernante sobre las demás. Esto es: ninguna unidad de acción, faccionalismo al palo y lucha desgarrante por la prioridad del aparato.

    A esa liquidación de la lucha política en función de armar grupos de activismo reivindicativo, economicista, reformista, democratizante, sindical, le respondemos con el marxismo (el programa de la dictadura del proletariado). El PTS, por su parte, es fuertemente deudor del morenismo (es morenista) y realiza su escisión entre acción [sindical] y política; en última instancia, entre práxis y teoría. Por eso no se casa con ningún Pino Solanas para ir a las elecciones, pero en el subte copula con Mastandrea, o el PCR en otro gremio.

    Sin embargo, la distinción entre la unidad con elementos incluso de carácter burocrático en el Encuentro Sindical Combativo o la Nueva Izquierda a vos no te parece una diferencia de ángulo, siquiera de grado; ni siquiera le encontrás sentido a la polémica. Para vos, todo es lo mismo.

    Más que expresar la desorientación política del lambertismo y el morenismo, que ya se ha hablado en otro lugar, expresa la tuya.

    A estas agrupaciones guevaristas o autonomistas como La Brecha no le imponemos un test de VIH-TROTSKY, sino acuerdos básicos sobre los cuales desarrollar una acción conjunta. No queremos unirnos con los Lozano-De Gennaro, por ejemplo. Eso sólo nos impone limitaciones a nosotros, en lugar de marcarle el camino a las bases sociales que seguían a la centro-izquierda para romper y sumarse al programa de la revolución socialista. Y nos funciona.


    LiberArce92 escribió:[...] La propuesta del Frente Único no la inventó ni Stalin, ni la Pasionaria, ni Codovilla. El que propuso el frente único contra el fracaso del tercer período (si bien dudo que la haya inventado) fue un ex-menchevique [...]


    León Trotsky nunca ingresó al menchevismo. Cuando los bolcheviques y los mencheviques se dividieron, él se mantuvo independiente hasta ingresar a las filas del bolchevismo.

    Esto podría ser el puntatié para un profundo balance de transcendencia histórica. Sin embargo, lo reducís a un mera anécdota [errada de contenido].

    Los mencheviques ponían a la clase obrera en el rol de furgón de cola de la burguesía revolucionaria, en una revolución por etapas de corte nacionalista. Un menchevique hoy en día estaría escribiendo algo como esto:


    UyL escribió:No entré acá porque pensaba que estaban discutiendo si apoyar o no al peronismo.

    Sobre lo que vienen hablando del FIT, efectivamente es como lo plantea blood. Lo plantea desde su posición, pero es así. El frente único por el que luchamos nosotros (el PCR) en efecto tiene que ver con el tipo de país y con la etapa de la revolución, que desde nuestro punto de vista no puede agotarse de ninguna manera en el trotskismo. Y el FIT, aunque blood lo niegue primero y después cuando escribe lo confirme, es un frente trotskista. No porque sus integrantes adhieran a esa corriente, si no porque el requisito es adherir a los planteos que expone acá blood, por lo tanto ser trotkista.

    Como la revolución es por etapas, y el enemigo principal de esta etapa es el imperialismo y los terratenientes, a mí no me interesa un frente como el FIT, me interesa otro tipo de frente.

    El PO absolutiza la delimitación, pone por delante la lucha política en la izquierda y secundariza la unidad. Es una línea, la práctica la juzgará. En mi opinión, no hay acontecimiento de importancia en nuestra historia que se haya hecho absolutizando la delimitación.

    Por lo pronto, luchamos por un paro nacional de 36 horas, y conviene preguntarse qué es lo que hay que unir para imponer ese paro nacional.

    [...]


    Este mensaje es de una claridad increíble, incluso irónica (ironía cósmica). Es como si estuviera discutiendo con un pibe camporista que cree que está haciendo lo que haría el Che Guevara, literal, y él me respondiese: Hay que cerrar filas con Scioli para mantener la gobernabilidad: Asfixiar las luchas obreras y pagarle todo a los buitres.

    No somos un frente ideológico porque la juventud guevarista podría sumarse si clarifica, por eso UyL nunca va a poder ingresar. Necesita romper con la corriente a la que pertenece al hacer este balance. La ideología es la interpretación de la realidad a partir de las ideas, de lo que está en tu mente; es malformarla para que quede conforme querés. Nosotros no nos basamos en una ideología.

    Por ello tampoco puede sumarse Lozano-De Gennaro al Frente de Izquierda. Porque si nos acostáramos con un sector de la burocracia sindical, ya no podríamos dar nuestras luchas hasta el fondo. Es lo que le sucedió a Gustavito Vera, si bien siempre tuvo estas limitaciones. Se construyó denunciando ahí hay un taller clandestino, ahí hay un taller clandestino, ahí hay un taller clandestino. Ahora que Piumato-Moyano le dieron la base para las elecciones en la Ciudad, ya no puede denunciar los negociados ilegales en los que ellos tengan metida la manito.

    Pero, de todas formas, la salida no es marcar que tal y cual son descompuestos sociales. Sino denunciar la misma raíz del régimen social que expresa su agotamiento en esa misma descomposición.

    ¿Cómo denunciar que todo sistema político es una herramienta de opresión-represión al servicio de la burguesía si tu compañero votó al presidente de la cámara de Diputados, tildándolo de honesto y honorable? No lo hacés, bajás esa bandera. Y nosotros no queremos bajarlas, queremos que los trabajadores las incorporen.

    El Perro Santillán, como ya ha declarado junto a Jorge Altamira, representa esta evolución de una lucha inmediata hacia la organización en un partido revolucionario.

    En La Lucha de Clases en Francia, Marx hace uno de sus clásicos comentarios de gran valor cómico y político: Las ilusiones obreras en esperar que, en el marco de la democracia (castrada de su contenido de clase) se pudieran incluir de forma permanente el derecho al trabajo, el salario justo y todo el arsenal de medidas sociales que anunciaba Louis Blanc demostraba que la clase obrera necesitaba madurar y sufrir derrotas

    Ponemos por delante la delimitación, y en segundo plano la unión de toda la izquierda. No vamos a ponerle un parate a la lucha por los intereses sociales de nuestros socios.

    Por eso UyL ingresa a este debate a discutir la posición del Partido Obrero y el Frente de Izquierda, y no la agonía histórica del Capitalismo (expresado en la incapacidad del nacionalismo burgués de realizarse). Por el mismo motivo por el cual hay tantos hilos sobre el Partido Obrero en este subforo.

    Estamos construyendo un polo político de fuerte atracción para los activististas políticamente independientes y para quienes quienes rompen con Izquierda con sus viejas deudas. Mientrastanto, la centro-izquierda está en un marco de disgregación total. Y la burocracia sindical michelista pierde con ello su referencia política.

    Cuando recuperamos ADEMYS para los trabajadores no se la quitamos al riñón del moyanismo duro, sino al michelismo junto con el PCR y el MST.

    La burocratización para ustedes es la violencia punteril, pero ella es sólo una expresión de un proceso no sólo más profundo, sino que ya tiene que estar en su fase de putrefacción para expresarse así. En AGTSyP y en Uruguay la burocracia no siempre va encañonada.

    ¿Hace falta ver un poco más? Parece ser que sí. No ya para explicar las diferencias entre los revolucionarios y los democratizantes, sino para criticar estas mismas posiciones anticapitalistas (en abstracto, de corte plural) en otras intervenciones que se hacen acá. Este artículo de Jorge Altamira, que magoya no citó en su momento (más concentrado en Moreno-Lambert) da cuenta de ello.



    Partido Obrero escribió:Anticapitalismo y socialismo: El ABC y sus implicancias
    Por Jorge Altamira.
    23/04/09

    Es siempre reconfortante saber que el POR de Bolivia lee nuestros artículos, incluso – naturalmente–  para críticarlos. El POR es una remota referencia histórica del proletariado boliviano. Lamentablemente, ha perdido su rumbo hace mucho tiempo, como consecuencia de una política ultimatista. Durante treinta años ha venido repitiendo en forma autista la consigna: “insurrección y dictadura proletarias”. Al igual que otras sectas abstencionistas, se ha marginado del proceso democrático formal más intenso que hayan vivido las masas bolivianas. En un país signado por cuatro grandes insurrecciones (abril de 1946, abril de 1952, octubre 1970-mayo 1971, insurrección de octubre de 2003) y por masacres obreras y tentativas de lucha armada, el proceso actual ha desarrollado una inusitada participación de las masas en los procesos electorales y parlamentarios (sin mengua de grandes presiones directas, como en julio de 2005, o en el cerco a Santa Cruz el año pasado).

    Este POR decaído o decadente acaba de escribir que el “PO abandona el marxismo”. Nos critica la distinción que hacemos entre anticapitalismo y socialismo, aunque suponemos que no debe ignorar que la inmensa mayoría – si no la totalidad–  de las fuerzas que plantean el anticapitalismo no son socialistas ni propugnan la dictadura del proletariado. Un partido revolucionario que propugne un frente anticapitalista tiene el deber, antes que nada, de delimitarse de sus propios aliados. Esto permite que el frente tenga claridad. Por otro lado, ayuda a explicar la función histórica transicional de ese frente. Si el anticapitalismo fuera el objetivo máximo, y no el socialismo, o lo fuera el gobierno de trabajadores pero no entendido como la dictadura del proletariado, estaríamos abandonando nuestra estrategia de revolución social. Al confundir anticapitalismo y socialismo, el POR comete ese error exactamente. Es curioso que lo haga un partido que ha repetido como un loro, y sin ton ni son, el planteo de la dictadura del proletariado.

    La confusión es todavía mayor, porque el POR parece ignorar que en el anticapitalismo se infiltran o contrabandean incluso corrientes que ni siquiera son tales; es decir, corrientes que son pro-capitalistas. Es el caso de los movimientos antiglobalización o los ambientales, los cuales no plantean ataques a la propiedad capitalista de los medios de producción. Los Foros Sociales Mundiales convinieron, hace una década, en plantear la reivindicación de un impuesto ultra modesto a las transacciones financieras internacionales, para destinar la recaudación a la asistencia social. Obviamente, esto no es anticapitalismo. Por otro lado, hay corrientes trotskistas que han retrocedido del socialismo al anticapitalismo y de la dictadura del proletariado al gobierno autogestionario; es decir, que su dirección es un retorno a la sociedad capitalista. El Nuevo Partido Anticapitalista, en Francia, tiene la impronta de una movilización social claramente anticapitalista, pero una dirección que se sirve del anticapitalismo para la demagogia electoral. Por definición, el anticapitalismo – tanto el auténtico como el trucho–  no plantea tampoco la necesidad de un partido de clase y ni siquiera la lucha de clases. O sea que ignora la preparación política de la lucha por el poder. Cuando el Partido Obrero llama a formar una coalición a las fuerzas obreras, principalmente, de distinta orientación política para enfrentar con métodos y consignas anticapitalistas la ofensiva engendrada por la bancarrota capitalista, deja en claro – incluso en ese llamado–  su propio programa: partido, dictadura del proletariado, expropiación del capital, revolución mundial.

    ¿De dónde nace el anticapitalismo? Lo describe muy bien una cita de Prensa Obrera señalada por el POR: de la crisis de “las viejas reivindicaciones de las masas” (programa mínimo) “en un contexto de derrumbe capitalista”. La defensa del salario mínimo o del derecho al trabajo, o la defensa de la vivienda de la expropiación por parte de los bancos, “en un contexto de derrumbe capitalista”, exige reivindicaciones y metodologías anticapitalistas: fijación del reparto de las horas de trabajo por parte de los obreros, nacionalización sin compensación de los bancos, control obrero. Todo eso es anticapitalismo, es un programa de transición a la dictadura del proletariado, pero todavía no es ésta ni tampoco el socialismo. De la crisis de las viejas reivindicaciones, en un contexto de derrumbe, nace el programa de transición, que no es aún un programa socialista.

    La crisis mundial ha transformado en anticapitalista y hasta en socialista a mucha gente. Es una adaptación forzosa de la psiquis social – o sea de los intereses sociales que se reflejan en la psiquis–  al nuevo medio histórico. También las direcciones oportunistas registran estas modificaciones y se adaptan a ellas para no perder el control de los acontecimientos y de los aparatos. Los derrumbes y las bancarrotas simplifican ciertas cosas pero dificultan otras, las decisivas, más que nunca. En estas dificultades de los períodos excepcionales reside la causa última de la crisis de dirección del proletariado.

    Si el POR (así como otras sectas) hubiera comprendido todo esto, habría sabido forjar una acción común con las masas indígenas masistas – y hasta un frente único–  para separarlas de las direcciones pequeño burguesas, sobre la base de una lucha por sus reivindicaciones inmediatas y por sus reivindicaciones históricas (la tierra). Lamentablemente, no es lo que ha ocurrido. En definitiva, la crítica del POR al Partido Obrero explica el fracaso del POR (y de las restantes sectas bolivianas o argentino-bolivianas).

    Fuente: Prensa Obrera.

    LiberArce92
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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por LiberArce92 el Dom Mar 08, 2015 11:21 pm

    Vamos por parte, dijo Jack...

    Blood escribió:
    LiberArce92 escribió:[...]

    Blood, yo al FIT a esta altura lo veo como un frente electoral de un sector del trotskismo, ni más ni menos. Si es ideológico no lo se ni me importa, en las condiciones actuales lo podría integrar Stolbizer y ni me daría cuenta. Las acciones cotidianas demuestran que no actúa en base a un programa revolucionario consensuado entre los 3 partidos que lo integran, que no son, la verdad sea dicha, demasiado distintos salvo [peleas faccionales] [...]

    En este punto, podemos plantear un acuerdo: El Frente de Izquierda está en un impasse.

    Es un gran polo político de oposición a los partidos del régimen, que tracciona a buena parte del activismo que nunca antes había mirado una salida de poder, y el mismísimo electorado del peronismo. El millón y medio de votos que hemos cosechado no salió de las piedras, sino que estas mismas personas que rompen con los partidos tradicionales, los partidos de la burguesía, que históricamente han seguido políticamente.

    Sin embargo, de forma concreta, el Frente de Izquierda no es hoy en día un frente único, como queremos impulsar desde el Partido Obrero. Es el espacio de disputas facciosas, y tuvimos que batallar internamente contra el intento de formar otro polo antagónico al Frente de Izquierda.

    La batalla está en apostar a construir el Frente de Izquierda, poder limpiarlo de estas trifulcas y acercarnos a ese frente único que buscamos.

    Ahora bien: Tu hipótesis es Los marxistas son todos marxistas, y se pelean por pequeñeces. Hay que unirnos, total todos reivindicamos a Marx.

    La lucha entre el activismo reivindicativo, de corte sindical, del Encuentro Sindical Combativo y un programa de poder es una cuestión estratégica. No es ninguna división menor. Si no compartís esta postura, la podemos discutir más a fondo; pero creo que lo hacés.


    LiberArce92 escribió:[...] Personalmente, no comparto la delimitación hecha ya que es incorrecto poner en la misma bolsa al kirchnerismo, el PT y el bolivarianismo. Sí, son nacionalismos, pero los 2 primeros tienen una dirección burguesa, el segundo una pequeño-burguesa que actúa en consecuencia, habiendo sido progresivo por momentos y hoy en día se encuentra en retroceso en varios aspectos. Si ese postulado es el principal punto de acuerdo, bueno, como mínimo no estaría siendo suficiente (en mi opinión, es claudicarle en la política a Izquierda Socialista y seguir el derrotero de los Chirino, pero bueh) [...]

    Esto es justo, justo, algo que señaló Gabriel Solano en el campamento de la UJS del año 2014. Te lo voy a copiar textualmente:

    Gabriel Solano escribió: Esta izquierda (es interesante el problema siguiente) que decía que este gobierno era neoliberal era chavista. Apoyaba fuertemente al chavismo. Y presentaba al kirchnerismo como una oposición estratégica al chavismo, no como una variante más del nacionalismo burgués. Yo antes, hace unos minutos atrás, distinguí que el chavismo surge de la oposición al modelo neoliberal, como una variante nacionalista, y que en cambio el kirchnerismo surge dentro de los clubes políticos llamados neoliberales como una variante parecida.

    Esta distinción importa, porque esa distinción marca formaciones políticas distintas y diferencias que hay que tener en cuenta en la acción política. Pero no son diferencias estratégicas. ¿Y quién no decía que no era estratégica la diferencia? No el Partido Obrero: ¡Chávez! Chávez decía yo soy kirchnerista. Entonces venían los chavistas y decían:

    - No, no, no; Chávez nada que ver con el Kirchner.
    - Che, Chávez está diciendo que sí.
    - Ah, no, dejalo, él está diciendo cualquier cosa.

    [...]

    Chávez dice que es kirchnerista porque, no sé, el tipo es vivo, le conviene, pero en realidad... No. Chávez dice que apoya a Kirchner porque, con las diferencias que tiene (y las tenía, porque Chávez ya no está más) no daban cuenta de una diferencia estratégica. Eran diferencias de grado de movimientos nacionalistas.

    Puta madre... Ahora previsualizo el mensaje y es re-cortito. Me costó mucho más copiar las palabras del. En fin...


    ¿Se entiende la cuestión? Dentro de las diferencias que marcamos entre Lula da Silva y Hugo Chávez, para dar otro ejemplo que ya mencioné en mensajes anteriores (y lo tengo como asignatura pendiente volver a repetirlo en algún hilo en Uruguay, que me parece que me respondieron ya), no podemos dejar de reconocer que son variantes del planteo del nacionalismo burgués. ¿Qué es, sino, el Peronismo? ¿Fascismo, como vi que lo han llegado a poner sobre la mesa en este foro? La falta de mesura no ha sido la característica del Partido Obrero, ¡al contrario! Caracteriza a los epígonos.

    Partido Obrero escribió:A dónde va Venezuela
    06/09/2012

    Las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, en Venezuela, son observadas con mucha atención, por el impacto político que tendrán en América Latina (y no sólo), cualesquiera sean sus resultados. Hugo Chávez enfrenta en las urnas, por primera vez en la larga década de su gobierno, a una oposición unificada. Los llamados ‘escuálidos' siguieron una línea golpista hasta una fecha tan avanzada como el año 2007, cuando Chávez ya tenía siete años de gobierno. Luego hicieron un repliegue hacia la legalidad electoral sin mayores alcances, pero a partir de ahí obtuvieron dos éxitos significativos: primero, derrotaron un intento de Chávez de reformar la Constitución y, luego, ganaron, en términos de votos, las parlamentarias y a gobernadores hace dos años. En las primarias en las que eligieron a su candidato, Henrique Capriles, los opositores unificados consiguieron una concurrencia elevada, alrededor de tres millones de electores -cuando el padrón electoral de Venezuela acoge a quince millones de votantes. Chávez carga la mochila del cáncer que le fue tratado durante varios meses. Si la sospecha de que persiste se confirma, en octubre no se estaría votando su candidatura, sino la de su sucesor -el cual, de acuerdo a la Constitución venezolana, recaería en la persona que designe Chávez, incluso después de electo. La masa chavista, sin embargo, no aprecia políticamente a ninguno de los que podrían ocupar ese lugar -a los que el lenguaje popular ha designado como "derecha endógena". Chávez tiene esto muy claro, por lo que ha adoptado medidas excepcionales para la eventualidad de su desaparición física.

    ¿No se te eriza la piel leyendo los comentarios pre-necrológicos?

    Las puertitas de la oposición

    [...]

    La derecha de la oposición rechaza la orientación ‘petista' de Capriles: como descuenta una derrota electoral, reclama una campaña violenta, que denuncie el derrape de Venezuela hacia el comunismo y el castrismo, de modo de preparar las condiciones para un retorno a los métodos golpistas -en especial si, como anhela, Mitt Romney se alza con la presidencia en Estados Unidos. Advertido de la operación republicana, Obama declaró, recientemente, que "Venezuela no representa una amenaza a la seguridad de Estados Unidos". Tampoco podía decir otra cosa, después de la venia que le había dado al colombiano Santos para que se embarque en conversaciones con las Farc, con la mediación de Cuba y Venezuela. Obama es el gestor principal de estas conversaciones -como lo ha dejado en claro la Cancillería norteamericana. El ingreso de Venezuela al Mercosur y el inicio de conversaciones con las Farc representan dos auxilios políticos a la campaña de Chávez, que han dejado en minoría a los sectores más recalcitrantes del ‘establishment' internacional. Pero también sirve a las ‘palomas' de la oposición venezolana, que han evitado pronunciarse contra un hecho como contra el otro, para poder ser vistas como un recambio que respetaría los acuerdos internacionales.

    Nacionalismo en ruinas

    La campaña electoral apenas logra disimular las dificultades insalvables por las que atraviesa el régimen chavista (el chavismo es una organización ‘sui géneris' del poder estatal, no solamente un gobierno). Lo ponen de manifiesto las sublevaciones y matanzas en las cárceles, la violencia cotidiana y el reciente incendio de una de las refinerías más grandes del mundo. El régimen chavista, como tal, se encuentra en pleno desbande. La diferencia histórica del chavismo y los ‘escuálidos' -si la renta petrolera debía servir para financiar el gasto asistencial de las mayorías empobrecidas o alimentar a los accionistas internacionales- concluye en una situación de desorganización económica descomunal, obsolescencia de PDVSA, despilfarro de gastos sociales y una desvalorización espectacular de los salarios de la clase obrera. Lo singular de la situación de Venezuela es que una victoria bolivariana sólo serviría para dejar al desnudo esta desorganización y precipitar una crisis política. El precio elevado del petróleo, como ocurre en la Argentina con la soja, es visto como una carpa de oxígeno para el régimen -entendido así tanto por el oficialismo como por la oposición, pero opera, en realidad, como un factor adicional de disolución económica [esto, escrito antes de la caída internacional de los precios del barril] [...]

    En efecto, las fuerzas armadas son la médula o el hueso duro del régimen bolivariano; por eso el choque más importante dentro de la oposición es, precisamente, la cuestión militar, que la extrema derecha quiere abordar con depuraciones y expulsiones. Los izquierdistas que describen al gobierno bolivariano como un ‘empoderamiento' del pueblo, se hacen los distraídos acerca de su naturaleza militar. Si una disputa por los resultados -como ocurrió con el referendo sobre la Constitución, en 2008- desatara una crisis política, una de las alternativas probables será la mediación internacional de Unasur -a eso se deben los guiños de la oposición al bloque regional. Semejante mediación sería terminal para el gobierno actual, pues sería un reconocimiento de su falta de sustentación.

    [...]

    Nuestra posición

    Cuando, en abril de 2002, las masas salieron a la calle contra el golpe y ganaron la adhesión de las tropas, Venezuela asistió a una irrupción histórica del pueblo, aunque sin una traducción independiente en el campo político (al salir de la prisión, Chávez las llamó a "volver a casa"). Lo mismo ocurrió en enero del 2003, cuando la clase obrera petrolera enfrentó el sabotaje petrolero de los agentes internacionales en PDVSA. Ese fenómeno popular es cosa del pasado; ahora se reúnen multitudes regimentadas. Se trata de una distinción fundamental a la hora de determinar una política socialista, porque apoyar a las primeras manifestaciones, con banderas propias, sirve para desarrollar la experiencia del pueblo; en cambio, hacerlo con las segundas es, simple, seguidismo y abandono de los objetivos estratégicos. La experiencia nacionalista en Venezuela dio lo que podía, ahora se encarna en un régimen fosilizado. Es lo que habría que explicar, en nuestra opinión, a los trabajadores.

    Fuente: Prensa Obrera.


    Izquierda Socialista tiene los vicios de haber perdido el eje programático, expresión del morenismo. Esto es, lisa y llanamente, el programa socialista. Construir un partido. Un militante me lo dijo explícitamente: Primero hay que derrocar a Al-Assad, ejemplo, después vemos qué programa podemos formar. Lo importante ahora es apoyar esta revolución democrática. Nosotros no somos esa caricatura, y ésta es la diferencia que hace poco planteabas como menor.

    Comité por la Refundación de la Cuarta Internacional escribió:Llamamos a votar a Evo Morales y al MAS
    Por Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero en el Comité por la Refundación de la Cuarta Internacional.
    Diciembre de 2005

    El 18 de diciembre tendrán lugar las elecciones generales en Bolivia. De acuerdo con las encuestas, Evo Morales encabeza la intención de votos para la presidencia, con un 32%. Distante se encuentra el candidato de la derecha petrolera, ‘Tuto’ Quiroga, con el 23%, y más atrás, con el 16%, Doria Medina, una empresario que ha acumulado una enorme fortuna. De acuerdo a la ley boliviana, si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, la decisión queda en manos del Congreso. Doria Medina habría adelantado que sus diputados votarían por Evo. Evo Morales rechazó este apoyo y reclamó a la ciudadanía que le dé la mayoría absoluta en las urnas. Parece claro que si la distancia entre Evo y Quiroga se acortara, la presión de los sectores capitalistas y de la embajada norteamericana sería suficiente para reunir los votos necesarios en el parlamento para bloquear la victoria de Evo Morales.

    Toda América Latina está pendiente de los resultados de las elecciones bolivianas y todavía más lo está Estados Unidos. El pasado 20 de noviembre, la revista del New York Times le dedicó varias páginas a la posibilidad de una victoria del MAS. El autor de la extensa nota (“¿La segunda llegada del Che?”) cita de entrada la posición sobre Bolivia del subsecretario de Defensa norteamericano para el Hemisferio Occidental, Rogelio Pardo-Maurer, uno de los segundos de Rumsfeld, en ocasión de una reciente conferencia en el Hudson Institute. En opinión de este funcionario del Pentágono, “ustedes tienen una revolución en marcha en Bolivia, una revolución que, potencialmente, podría tener consecuencias de alcance tan amplio como la revolución cubana de 1959”. Lo que está ocurriendo ahora en Bolivia, precisó todavía más, “podría tener repercusiones en América Latina y más allá con las que ustedes deberán enfrentarse por el resto de vuestras vidas (...) la bronca urbana y el resentimiento étnico se han combinado en una fuerza que está buscando el cambio en Bolivia”.

    Una etapa revolucionaria

    La tensión que provocan las elecciones bolivianas tiene que ver con el hecho de que Bolivia atraviesa, desde la insurrección de octubre de 2003, una etapa revolucionaria. Es una etapa que no surgió, de modo alguno, de repente, sino que fue la culminación de luchas de masas de características excepcionales en el campo y con relación a la estatización del servicio de agua, en primer lugar en Cochabamba, explotado por la norteamericana Bechtel.

    El eje del proceso revolucionario es la nacionalización del petróleo y del gas.  En las vísperas de la insurrección de 2003, el gobierno de entonces se aprestaba a cerrar un acuerdo de exportación de combustibles a México y Estados Unidos, a través de puertos chilenos, que serían reconvertidos en gas licuado en su destino. Para la masa del pueblo boliviano la consumación del proyecto significa una gigantesca confiscación de recursos y el entierro definitivo de cualquier posibilidad de progreso social. La ínfima renta prevista en los contratos petroleros apenas alcanzaría para colmar el déficit fiscal boliviano durante un corto período de tiempo.

    La insurrección volteó al presidente Sánchez de Lozada, pero no produjo un cambio del poder político. Asumió el vicepresidente, Carlos Mesa, y se mantuvo sin modificaciones el Congreso.Para alcanzar este resultado se produjo, en primer lugar, una alianza política que no había tenido precedentes, entre los gobiernos de Bush, Kirchner y Lula. Los dos últimos sacaron al carnicero de Irak del tremendo impasse que enfrentaba su propósito de derrotar la insurrección mediante una represión militar que estaba condenada al fracaso y que hubiera seguramente puesto fin a las fuerzas armadas y al Estado boliviano. En Bolivia se manifestó agudamente la crisis internacional que le provoca al imperialismo yanqui su empantanamiento en Irak. La ‘mediación’ de Lula y Kirchner ‘canjeó’ la intervención militar por el reaseguro de una salida ‘constitucional’. A esta salida se allanaron todas las direcciones populares de Bolivia, y más que ninguno Evo Morales –el cual, por otra parte, había dilatado extraordinariamente su regreso al país por una estadía en Europa. El pretexto oficial del arreglo fue la aceptación, por parte de Mesa, de una “agenda de octubre”, que el novato presidente no estaba dispuesto a cumplir, porque planteaba, aunque vagamente, la nacionalización de los hidrocarburos. La situación política que emergió de la insurrección de octubre no podía ser más excepcional: en el plano internacional, el imperialismo yanqui cedía su primacía absoluta sobre Bolivia a la tutela oficial de dos gobiernos centroizquierdistas que ya habían dado sus pruebas de confianza con el envío de una fuerza militar a Haití; en el plano nacional, se armaba un cogobierno de hecho entre Mesa y el MAS, que además ya tenía una bancada importante en el Congreso. El fruto de este cogobierno fue el referendo de mediados de 2004 que desvirtuó la reivindicación de la nacionalización del petróleo (confiscación de los pulpos) por la reivindicación del dominio estatal del subsuelo boliviano. El referendo dejó planteada una renegociación de los contratos vigentes (suba de los impuestos a las petroleras) y la ‘refundación’ de YPFB, en calidad de empresa estatal ‘testigo’. Sin embargo, la negativa de Mesa a promulgar las leyes que ponían en marcha la renegociación, debido a la completa oposición de los pulpos del petróleo, determinó una nueva insurrección, en junio pasado. Nuevamente fracasó el intento, esta vez de un sector parlamentario que trasladó el Congreso a Sucre, de imponer un gobierno apoyado en un golpe militar; nuevamente intervino la mediación de Lula y de Kirchner. Nuevamente, la intervención de Evo Morales fue decisiva (aun más que en octubre de 2003): de un lado para contener el golpe militar, apelando a la movilización parcial del pueblo; del otro, para poner fin a esa movilización parcial, una vez que hubo logrado el llamado a elecciones. Las elecciones que tendrán lugar dentro de poco, convocadas por un nuevo presidente, puramente interino, no son, por lo tanto, una maniobra artificial sino la resultante de un proceso político concreto; son la expresión, tanto de un ‘desvío’ de la tendencia insurreccional del pueblo (que sigue latente como ‘desvío’), como la expresión de la incapacidad del imperialismo de derrotar a las masas por las vías tradicionales. Las elecciones son la expresión de un empate político entre el imperialismo tomado como conjunto (petroleras, gobierno norteamericano, Lula, Kirchner, partidos tradicionales), por una parte, y las masas, por la otra.

    En junio pasado decíamos en Prensa Obrera (N° 904): "La encrucijada boliviana se ha convertido en una muñeca rusa; del reclamo de la nacionalización del petróleo se pasó a un referendo que estableció la necesidad de una ley que modificara los contratos vigentes; la impasse con la ley derivó en el reclamo de una Constituyente; el tema de la Constituyente suscitó el reclamo de que antes se votaran las autonomías [el disfraz para mantener los hidrocarburos privatizados en los distritos de Tarija y Santa Cruz] y la impasse en todos estos asuntos provocó la caída de Mesa y la salida de las elecciones. Ahora se dice que el gobierno que surja de ellas convocaría a la Constituyente, que decidiría sobre el petróleo y las autonomías [...] [pero] ningún candidato conseguiría una mayoría [absoluta] para presidente [...] Han vestido a la muñeca rusa para desvestirla de nuevo”. [Las anotaciones, salvo ésta, fueron agregadas al artículo de la Prensa Obrera por Jorge Altamira en el artículo de la CRCI] Como lo recuerda ahora The Financial Times (16/11/05) “El próximo gobierno de Bolivia quedará encargado de renegociar los contratos con los inversores extranjeros del sector del gas, luego que la administración actual fracasó en cambiar los arreglos vigentes en el plazo establecido. [Esto] puede colocar las negociaciones en las manos de Evo Morales, del Movimiento al Socialismo...”.

    ¿Qué plantea Evo Morales?

    Desde los prolegómenos de la insurrección de octubre de 2003, Evo Morales ha seguido una política extremadamente conciente, no trasunta una pizca de improvisación. Su consigna suprema es evitar una revolución social. En este menester ha revelado una habilidad poco vista; en la crisis de junio pasado, supo cabalgar entre la resistencia a una tentativa golpista de un ala del Congreso y la contención de una insurrección popular.

    “El programa del MAS es mucho más moderado de lo que sus seguidores desearían”, dice el autor de la larga nota del New York Times. En relación a la nacionalización del petróleo, agrega, Evo Morales “me comentó que ‘Brasil es un modelo interesante’ de cooperación del Estado y el sector privado, y lo mismo es China”. El periodista señala más adelante en su artículo, que “los seguidores del MAS argumentan que si Petrobras puede prosperar, por qué no podría Bolivia adoptar una estrategia similar y florecer como consecuencia de ello?” Pero Petrobras es el resultado de un largo desarrollo histórico, mientras que a YPFB habría que reconstruirla con una enorme inyección de capital para que pudiera jugar, por lo menos, el rol bastante pequeño que tuvo en el pasado. Por otro lado, Petrobras no es siquiera una empresa estatal, sino una empresa privada, con participación mayoritaria del Estado, que está controlada por la Bolsa y que cuenta con una participación del orden del 40% de los fondos de inversión internacionales. Un economista que trabaja para el MAS dice que se pretende que Bolivia pueda obtener “un precio justo (por su petróleo y su gas natural) para pagar su industrialización”, pero Petrobras no contribuye a la industrialización de Brasil, ya que opera como una empresa internacionalizada, que cobra los precios mundiales y destina las ganancias a inversiones en el extranjero. Para llegar al ‘status’ de Petrobras, una YPFB reconstruida debería transformarse en la principal productora del país, es decir, partir de una base de capital gigantesca. En suma, incluso para desarrollar un capitalismo de Estado en base a la explotación del petróleo, el Estado boliviano debería, primero, concentrar los recursos de esa explotación en sus manos, que hoy son un monopolio privado. En realidad, el planteo del MAS se reduce a la necesidad de tener una empresa estatal que recaude una porción mayor de la renta petrolera que producen los pulpos internacionales. En el marco del débil Estado boliviano, una empresa de estas características no tendría siquiera una capacidad efectiva de control sobre la producción privada.

    García Linera, un ex guerrillero [...] concibe la transformación de Bolivia en los marcos locales –no cree, como sí lo cree el subsecretario de Rumsfeld, ya citado, que el proceso revolucionario actual tendrá consecuencias incluso más allá de América Latina. Pero un socialismo autárquico no solamente es inviable en Bolivia, lo es más todavía en Estados Unidos, donde cualquier ataque decisivo a la propiedad capitalista haría estallar al conjunto de la economía y política mundiales. García Linera postula un capitalismo ‘andino’, lo cual es un contrasentido, porque anticipa que no pretende alcanzar al capitalismo desarrollado, pero tampoco escapar a la presión que éste ejerce por su monopolio mundial. Plantea servirse de un Estado fuerte y de la inversión extranjera para congelar la economía precapitalista de Bolivia, no para hacerla transitar a un estado histórico superior; en esto consiste el indigenismo del MAS. Estamos, entonces, ante un programa históricamente reaccionario, ni siquiera ante uno reformista. Un programa que parece no tener en cuenta que un ‘Estado fuerte’, en Bolivia, es imposible si no se erige a costa del extraordinario capital extranjero, cuyo dominio no deja espacio para otra cosa.

    [...]

    Todo sumado, la arquitectura teórica de García Linera (o sea, el programa del MAS) apunta a justificar el abandono de la nacionalización del petróleo por una renegociación de los contratos con los pulpos petroleros. Lula no solamente acaba de desear la victoria de Evo Morales, en la reciente reunión de Puerto Iguazú, sino que mucho antes Petrobras ya había dicho que estaba disponible para una renegociación. Como le observó al New York Times el ex funcionario del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, son numerosos los pulpos petroleros que vendrían a Bolivia a ocupar el lugar de aquellos que no acepten una revisión de los acuerdos leoninos que impusieron a los gobiernos anteriores. No sería, de todos modos, el caso de Repsol, que no tiene el menor propósito de irse de Bolivia, la cual cuenta a su favor con los sólidos lazos que ha tejido con Lula, Chávez y Kirchner, y que puede sacar a relucir la ‘amistad’ entre Evo Morales y Rodríguez Zapatero.

    El confuso programa del MAS es la expresión de su impasse política, o sea de la pretensión de amalgamar las violentas contradicciones sociales del país. Constituye un intento de la raquítica pequeña burguesía profesional, que tiende a ser cooptada por las multinacionales o sus dependencias secundarias, de imponerle su salida a las masas del Altiplano que viven en la miseria. En definitiva, no intenta más que teorizar un tránsito del período revolucionario a una etapa de características democratizantes, tutelada por las burguesías de los países vecinos y el imperialismo.

    Tomar partido en una gran crisis política

    Las elecciones del próximo 18 no son una rutina determinada por la Constitución, sino el marco de una crisis política. Las crisis políticas no vienen en envases uniformes; en ocasiones se manifiestan en un proceso electoral. Es el caso de Bolivia. Para vestir de nuevo a la muñeca rusa (o sea resolver la cuestión del petróleo y de las autonomías y producir una mejora social) Bolivia deberá pasar por nuevos cimbronazos, que pueden poner a las masas de nuevo en movimiento.

    No es indiferente, ni para las masas ni para el imperialismo, que gane Evo Morales o que gane Quiroga. El corresponsal del Financial Times (18/11) cuenta que Morales es recibido en los pueblos campesinos como “un heroico conquistador antiguo”. Obviamente, se refiere, no a Carlomagno sino a Tupac Katari. Dice también que en los altiplanos que rodean a Cochabamba, lo reciben multitudes de miles de personas adornadas con guirnaldas de flores y hasta hojas de coca. “Las grandes expectativas que ha creado su candidatura pueden amenazar su capacidad para gobernar”, dice el enviado. Como se ve, no se trata de las expectativas electorales habituales, porque se inscriben en una confrontación excepcional que no encuentra salida. Cuando Morales dice en sus actos: “‘Gobernaremos como dueños de nuestro país y nacionalizaremos nuestros recursos naturales’...la multitud responde con un aplauso salvaje” (Financial Times).

    Por el lado del imperialismo, Thomas Shannon, el secretario de Estado para asuntos hemisféricos, “ha adoptado un bajo perfil”, dice el New York Times, que agrega, sin embargo, que no es la posición prevaleciente. Numerosos comentarios de prensa han adjudicado la penetración militar norteamericana reciente en Paraguay a la situación boliviana. Para el gobierno de Bush, “Morales responde a Chávez”, que es lo más cercano a un anatema del imperialismo contra el boliviano. Sea como fuere, los yanquis sólo podrían aceptar a Evo Morales como un recurso último e incluso transitorio. Más allá de las contradicciones entre los limitados planteos del MAS y los reclamos de las petroleras; e incluso más allá del trabajo de contención realizado sistemáticamente por Morales, los yanquis no pueden considerar como una salida propia o estable la llegada al gobierno de un dirigente sin aparato, sometido a una enorme presión popular, en el cuadro de un Estado débil más debilitado que nunca. Aunque sigan trabajando para un golpe o incluso para azuzar una secesión de los departamentos de Tarija y Santa Cruz, los yanquis no podrían jugar estas cartas de inmediato por un conjunto de factores adversos, pero antes que nada porque no se lo permite su situación internacional ni la posición política actual de Argentina y Brasil. Para separar a Santa Cruz habría que contar con el apoyo de Brasil. Añadamos que en Santa Cruz se está desarrollando un fuerte movimiento de masas contra la oligarquía local, que defiende la unidad política de Bolivia.

    En el choque, dentro de dos domingos, entre la candidatura del MAS y el imperialismo y la oligarquía local, la única posición revolucionaria admisible es del lado del MAS contra el imperialismo, pero no con la política o la estrategia del MAS sino con una política y una estrategia realmente antiimperialistas. Esta es la peculiaridad de las elecciones próximas en Bolivia. Los partidos, tendencias u organizaciones de diferente tipo, que no han logrado ocupar un lugar de lucha en el escenario electoral, por las razones que fuere, no pueden valerse de su propia incapacidad para desconocer el terreno que está planteado. En el caso de Bolivia, en particular, los sectores que se encuentran a la izquierda del MAS han fracasado políticamente en forma completa. No pueden presentar reclamos; sólo pueden recuperarse o resarcirse orientando en esta crisis a las masas que van a votar al MAS, o sea hacerlo activamente y con un programa revolucionario. Al ‘capitalismo andino’ del MAS hay que oponerle la confiscación de los pulpos petroleros y la gestión obrera de la industria; no la articulación del precapitalismo con el capital extranjero sino la asociación de las economías precapitalistas a través de un plan único articulado por un gobierno de trabajadores. En oposición al autonomismo, que en las presentes circunstancias sirve incluso a las pretensiones de las oligarquías petroleras, debería reivindicarse la formación de gobiernos locales y departamentales de obreros y campesinos.

    Qué gobierno, qué Constituyente

    Una victoria del MAS sería un golpe al imperialismo, incluso si ese golpe está condicionado a las perspectivas que abre esa victoria. Llamamos a votar por el MAS. No amplía los márgenes de maniobra de gobiernos como los de Lula y de Kirchner, sino que los estrecha de cara a la lucha de los trabajadores de sus países. Ensancha el campo de la lucha de clases en América Latina. Reforzaría sí al gobierno de Chávez frente al imperialismo, porque Chávez se encuentra en un choque con el imperialismo, pero no lo fortalecería en su propósito de reducir la actividad política independiente de las masas venezolanas. Ante la amenaza de que esta victoria sea desconocida por medio de fraudes o golpes, llamamos al armamento de los trabajadores para defender el resultado electoral.

    Los Lula y los Kirchner dicen desear la victoria de Evo obligados por las circunstancias; en otras palabras, hacen virtud de la necesidad. Pero Lula y Kirchner se expresan de este modo porque se aprestan a condicionar una victoria del MAS a los acuerdos parlamentarios (con la venia tácita del imperialismo). Si no es por medio de un gobierno de coalición, será por medio de un gobierno ‘plural’ que integre a las ‘fuerzas vivas’ y a los ‘técnicos’. Lula ofrecerá su ‘modelo’ de gobierno de colaboración de clases con la oligarquía y el gran capital. La fase de la crisis política que inaugurará el reconocimiento de la presidencia de Evo Morales exigirá un planteo concreto de lucha contra cualquier coalición abierta o disfrazada con la burguesía o con la pequeña que actúa dentro de los círculos imperialistas. La denuncia contra cualquier forma de gobierno de coalición deberá ir acompañada con la consigna de formar asambleas populares y comités de fincas, talleres y minas. Dada la presión excepcional que la inquietud popular está ejerciendo en las fuerzas armadas, en especial en los cuarteles de Santa Cruz, donde hay resistencia a la agitación secesionista, es fundamental una actividad política concreta para la conquista práctica de los militares de base contra toda infiltración derechista a guisa de gobierno de coalición o ‘plural’.

    [...]

    El llamado a votar a Morales y al MAS, con este programa, permite intervenir en la crisis política e interesar a las masas inquietas por el desenlace electoral, o sea que crea una posibilidad de organización y una posibilidad de desarrollo. Constituye una delimitación política clara frente a la tendencia al compromiso y a la capitulación de Evo Morales y el MAS. El abstencionismo, en cambio, no tiene otro auditorio que los pequeños grupos, algunos estudiantes y a las clases medias confundidas, más dispuestas a votar a la derecha que a la izquierda. Cuando un planteo político consigue reunir la condición de servir para la delimitación política del oportunismo y para la lucha práctica contra el imperialismo, podemos decir que es el más adecuado para desarrollar una alternativa revolucionaria.

    Fuente: El Obrero Internacional, órgano de prensa del Comité por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional.


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    Llegados a este punto, cerré la pestaña por error, y perdí la respuesta a los siguientes fragmentos. Voy a volver a escribir algo distinto, menos extenso.
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    PTS escribió:Altamira vota por Evo Morales, el aliado de Lula, Kirchner y Chávez
    09/12/05

    Las elecciones del 18 de diciembre en Bolivia, con una posible victoria de Evo Morales, tienen importancia continental. Después de cinco años de embates de masas desde la “Guerra del Agua” de 2000, con dos grandes levantamientos de características insurreccionales en Octubre de 2003 que derribó al masacrador “Goni” y este año las Jornadas de Junio que terminaron con su sucesor “progresista” Carlos Mesa, en Bolivia está abierto un proceso revolucionario de significación histórica. La clase dominante montó el “desvío electoral” para canalizarlo hacia las urnas. Pero este “desvío” no hubiera prosperado sin la colaboración del MAS1, que como en todo momento crítico, jugó su peso para contener la fuerza de las masas y apuntalar al régimen burgués. Comprendemos las ilusiones de muchos compañeros que ven en un gobierno del MAS la posibilidad de “refundar el país” y compartimos su odio por Tuto Quiroga y Doria Medina, políticos burgueses vendidos al imperialismo. Sabemos que entre muchos hermanos de la colectividad boliviana en Argentina también Evo despierta expectativas. Pero alertamos: el MAS se apresta a proseguir esta tarea de salvataje del Estado burgués desde el “Palacio Quemado”. Aunque se presente un triunfo de Evo como el “acceso al poder de un indígena por primera vez en la historia de Bolivia y América Latina”, lo cierto es que su gobierno no será un gobierno de los trabajadores, ni representará los intereses de los campesinos pobres y los pueblos originarios. Evo quiere cerrar el camino abierto en Octubre y Junio, el de la movilización hacia el poder de los trabajadores, el único capaz de garantizar la nacionalización del gas y las demandas obreras y populares, incluso el derecho a una Asamblea Constituyente verdaderamente libre y soberana, vale decir revolucionaria. Por eso, ante la ausencia de una alternativa política obrera y socialista, los socialistas revolucionarios llamamos a votar en blanco o nulo y a seguir peleando por la organización política independiente de los trabajadores. En Argentina, los dirigentes del Partido Obrero escribieron más de una vez sobre el rol de contención reformista del MAS. Pero ahora Jorge Altamira llama “a votar a Evo Morales y al MAS”. Adopta así una posición similar a la de grupos de izquierda oportunistas como el MST argentino que también apoya al MAS. Esto no es una “cuestión táctica” sino un problema político fundamental –la llegada al gobierno del “frente popular” de colaboración de clases con la burguesía que encarna el MAS- cuando el proceso boliviano es un test para todas las corrientes de izquierda que se reclaman revolucionarias.

    Fuente: La Verdad Obrera.


    LiberArce92 escribió:[...] Comparto en que es el proletariado el que llevará a cabo las tareas de liberación nacional y social, más también entiendo que hay fenómenos en los países oprimidos que hay que observar de manera crítica y actuar de manera adecuada. No te estoy proponiendo que cogobiernes con sectores de la burguesía nacional para llevar acabo una integración burguesa de América Latina o lo que sea que interpretes. Lo que digo es que, con la posición actual que tiene el trotskismo, que intente traccionar para su programa a las corrientes reformistas radicalizadas y a los que denostas como frentepopulistas. Eso ningún partido del FIT se lo planteó. Y, como dije antes, lo hicieron ni más ni menos que los bolcheviques con los socialrevolucionarios, con quienes arreglaron para co-gobernar por un tiempo y, una vez dada la traición de la dirección social-revolucionaria, los bolcheviques tomaron el poder [...] La pelea que tenga el PO con su primo me nefrega, la verdad sea dicha. Hasta donde yo se, el MST se bajó los pantalones diciendo que aceptaba el programa del FIT, y de todos modos no lo aceptaron. Lo mismo pasa con el otro primo el MAS, que es el PTS pero menos insoportable [...]

    El MST comparte la posición del Secretariado Unificado [de la IV Internacional]. Es, incluso, lo más cercano a una sección argentina que tiene el SU.

    Y la sección española del SU es, precisamente, Izquierda Anticapitalista. Es o era. En su último congreso se llamó a la disolución en favor de Pablo Iglesia, luego de haber sido la base sobre la cual se construyó PODEMOS.

    Su programa es el del partido plural, es PODEMOS literalmente. Vuelvo a repetirlo: El Secretariado Unificado es PODEMOS y es el MST.


    La crítica que el Partido Obrero dió desde sus inicios a los democratizantes ya la discutió magoya en su momento, en uno de los tantos hilos destinados a hablar sobre el Partido Obrero.

    El MST no sólo nos planteó unirse al Frente de Izquierda sobre la base de este frente de izquierda plural, sino que llamó a dirimir nuestras diferencias en las PASO. Que esta izquierda plural vaya en múltiples listas, y la menos marginal se consolide como un aparato gobernante sobre las demás. Esto es: ninguna unidad de acción, faccionalismo al palo y lucha desgarrante por la prioridad del aparato.

    A esa liquidación de la lucha política en función de armar grupos de activismo reivindicativo, economicista, reformista, democratizante, sindical, le respondemos con el marxismo (el programa de la dictadura del proletariado). El PTS, por su parte, es fuertemente deudor del morenismo (es morenista) y realiza su escisión entre acción [sindical] y política; en última instancia, entre práxis y teoría. Por eso no se casa con ningún Pino Solanas para ir a las elecciones, pero en el subte copula con Mastandrea, o el PCR en otro gremio.

    Sin embargo, la distinción entre la unidad con elementos incluso de carácter burocrático en el Encuentro Sindical Combativo o la Nueva Izquierda a vos no te parece una diferencia de ángulo, siquiera de grado; ni siquiera le encontrás sentido a la polémica. Para vos, todo es lo mismo.

    Más que expresar la desorientación política del lambertismo y el morenismo, que ya se ha hablado en otro lugar, expresa la tuya.

    A estas agrupaciones guevaristas o autonomistas como La Brecha no le imponemos un test de VIH-TROTSKY, sino acuerdos básicos sobre los cuales desarrollar una acción conjunta. No queremos unirnos con los Lozano-De Gennaro, por ejemplo. Eso sólo nos impone limitaciones a nosotros, en lugar de marcarle el camino a las bases sociales que seguían a la centro-izquierda para romper y sumarse al programa de la revolución socialista. Y nos funciona.


    LiberArce92 escribió:[...] La propuesta del Frente Único no la inventó ni Stalin, ni la Pasionaria, ni Codovilla. El que propuso el frente único contra el fracaso del tercer período (si bien dudo que la haya inventado) fue un ex-menchevique [...]


    León Trotsky nunca ingresó al menchevismo. Cuando los bolcheviques y los mencheviques se dividieron, él se mantuvo independiente hasta ingresar a las filas del bolchevismo.

    Esto podría ser el puntatié para un profundo balance de transcendencia histórica. Sin embargo, lo reducís a un mera anécdota [errada de contenido].

    Los mencheviques ponían a la clase obrera en el rol de furgón de cola de la burguesía revolucionaria, en una revolución por etapas de corte nacionalista. Un menchevique hoy en día estaría escribiendo algo como esto:


    UyL escribió:No entré acá porque pensaba que estaban discutiendo si apoyar o no al peronismo.

    Sobre lo que vienen hablando del FIT, efectivamente es como lo plantea blood. Lo plantea desde su posición, pero es así. El frente único por el que luchamos nosotros (el PCR) en efecto tiene que ver con el tipo de país y con la etapa de la revolución, que desde nuestro punto de vista no puede agotarse de ninguna manera en el trotskismo. Y el FIT, aunque blood lo niegue primero y después cuando escribe lo confirme, es un frente trotskista. No porque sus integrantes adhieran a esa corriente, si no porque el requisito es adherir a los planteos que expone acá blood, por lo tanto ser trotkista.

    Como la revolución es por etapas, y el enemigo principal de esta etapa es el imperialismo y los terratenientes, a mí no me interesa un frente como el FIT, me interesa otro tipo de frente.

    El PO absolutiza la delimitación, pone por delante la lucha política en la izquierda y secundariza la unidad. Es una línea, la práctica la juzgará. En mi opinión, no hay acontecimiento de importancia en nuestra historia que se haya hecho absolutizando la delimitación.

    Por lo pronto, luchamos por un paro nacional de 36 horas, y conviene preguntarse qué es lo que hay que unir para imponer ese paro nacional.

    [...]


    Este mensaje es de una claridad increíble, incluso irónica (ironía cósmica). Es como si estuviera discutiendo con un pibe camporista que cree que está haciendo lo que haría el Che Guevara, literal, y él me respondiese: Hay que cerrar filas con Scioli para mantener la gobernabilidad: Asfixiar las luchas obreras y pagarle todo a los buitres.

    No somos un frente ideológico porque la juventud guevarista podría sumarse si clarifica, por eso UyL nunca va a poder ingresar. Necesita romper con la corriente a la que pertenece al hacer este balance. La ideología es la interpretación de la realidad a partir de las ideas, de lo que está en tu mente; es malformarla para que quede conforme querés. Nosotros no nos basamos en una ideología.

    Por ello tampoco puede sumarse Lozano-De Gennaro al Frente de Izquierda. Porque si nos acostáramos con un sector de la burocracia sindical, ya no podríamos dar nuestras luchas hasta el fondo. Es lo que le sucedió a Gustavito Vera, si bien siempre tuvo estas limitaciones. Se construyó denunciando ahí hay un taller clandestino, ahí hay un taller clandestino, ahí hay un taller clandestino. Ahora que Piumato-Moyano le dieron la base para las elecciones en la Ciudad, ya no puede denunciar los negociados ilegales en los que ellos tengan metida la manito.

    Pero, de todas formas, la salida no es marcar que tal y cual son descompuestos sociales. Sino denunciar la misma raíz del régimen social que expresa su agotamiento en esa misma descomposición.

    ¿Cómo denunciar que todo sistema político es una herramienta de opresión-represión al servicio de la burguesía si tu compañero votó al presidente de la cámara de Diputados, tildándolo de honesto y honorable? No lo hacés, bajás esa bandera. Y nosotros no queremos bajarlas, queremos que los trabajadores las incorporen.

    El Perro Santillán, como ya ha declarado junto a Jorge Altamira, representa esta evolución de una lucha inmediata hacia la organización en un partido revolucionario.

    En La Lucha de Clases en Francia, Marx hace uno de sus clásicos comentarios de gran valor cómico y político: Las ilusiones obreras en esperar que, en el marco de la democracia (castrada de su contenido de clase) se pudieran incluir de forma permanente el derecho al trabajo, el salario justo y todo el arsenal de medidas sociales que anunciaba Louis Blanc demostraba que la clase obrera necesitaba madurar y sufrir derrotas

    Ponemos por delante la delimitación, y en segundo plano la unión de toda la izquierda. No vamos a ponerle un parate a la lucha por los intereses sociales de nuestros socios.

    Por eso UyL ingresa a este debate a discutir la posición del Partido Obrero y el Frente de Izquierda, y no la agonía histórica del Capitalismo (expresado en la incapacidad del nacionalismo burgués de realizarse). Por el mismo motivo por el cual hay tantos hilos sobre el Partido Obrero en este subforo.

    Estamos construyendo un polo político de fuerte atracción para los activististas políticamente independientes y para quienes quienes rompen con Izquierda con sus viejas deudas. Mientrastanto, la centro-izquierda está en un marco de disgregación total. Y la burocracia sindical michelista pierde con ello su referencia política.

    Cuando recuperamos ADEMYS para los trabajadores no se la quitamos al riñón del moyanismo duro, sino al michelismo junto con el PCR y el MST.

    La burocratización para ustedes es la violencia punteril, pero ella es sólo una expresión de un proceso no sólo más profundo, sino que ya tiene que estar en su fase de putrefacción para expresarse así. En AGTSyP y en Uruguay la burocracia no siempre va encañonada.

    ¿Hace falta ver un poco más? Parece ser que sí. No ya para explicar las diferencias entre los revolucionarios y los democratizantes, sino para criticar estas mismas posiciones anticapitalistas (en abstracto, de corte plural) en otras intervenciones que se hacen acá. Este artículo de Jorge Altamira, que magoya no citó en su momento (más concentrado en Moreno-Lambert) da cuenta de ello.



    Partido Obrero escribió:Anticapitalismo y socialismo: El ABC y sus implicancias
    Por Jorge Altamira.
    23/04/09

    Es siempre reconfortante saber que el POR de Bolivia lee nuestros artículos, incluso – naturalmente–  para críticarlos. El POR es una remota referencia histórica del proletariado boliviano. Lamentablemente, ha perdido su rumbo hace mucho tiempo, como consecuencia de una política ultimatista. Durante treinta años ha venido repitiendo en forma autista la consigna: “insurrección y dictadura proletarias”. Al igual que otras sectas abstencionistas, se ha marginado del proceso democrático formal más intenso que hayan vivido las masas bolivianas. En un país signado por cuatro grandes insurrecciones (abril de 1946, abril de 1952, octubre 1970-mayo 1971, insurrección de octubre de 2003) y por masacres obreras y tentativas de lucha armada, el proceso actual ha desarrollado una inusitada participación de las masas en los procesos electorales y parlamentarios (sin mengua de grandes presiones directas, como en julio de 2005, o en el cerco a Santa Cruz el año pasado).

    Este POR decaído o decadente acaba de escribir que el “PO abandona el marxismo”. Nos critica la distinción que hacemos entre anticapitalismo y socialismo, aunque suponemos que no debe ignorar que la inmensa mayoría – si no la totalidad–  de las fuerzas que plantean el anticapitalismo no son socialistas ni propugnan la dictadura del proletariado. Un partido revolucionario que propugne un frente anticapitalista tiene el deber, antes que nada, de delimitarse de sus propios aliados. Esto permite que el frente tenga claridad. Por otro lado, ayuda a explicar la función histórica transicional de ese frente. Si el anticapitalismo fuera el objetivo máximo, y no el socialismo, o lo fuera el gobierno de trabajadores pero no entendido como la dictadura del proletariado, estaríamos abandonando nuestra estrategia de revolución social. Al confundir anticapitalismo y socialismo, el POR comete ese error exactamente. Es curioso que lo haga un partido que ha repetido como un loro, y sin ton ni son, el planteo de la dictadura del proletariado.

    La confusión es todavía mayor, porque el POR parece ignorar que en el anticapitalismo se infiltran o contrabandean incluso corrientes que ni siquiera son tales; es decir, corrientes que son pro-capitalistas. Es el caso de los movimientos antiglobalización o los ambientales, los cuales no plantean ataques a la propiedad capitalista de los medios de producción. Los Foros Sociales Mundiales convinieron, hace una década, en plantear la reivindicación de un impuesto ultra modesto a las transacciones financieras internacionales, para destinar la recaudación a la asistencia social. Obviamente, esto no es anticapitalismo. Por otro lado, hay corrientes trotskistas que han retrocedido del socialismo al anticapitalismo y de la dictadura del proletariado al gobierno autogestionario; es decir, que su dirección es un retorno a la sociedad capitalista. El Nuevo Partido Anticapitalista, en Francia, tiene la impronta de una movilización social claramente anticapitalista, pero una dirección que se sirve del anticapitalismo para la demagogia electoral. Por definición, el anticapitalismo – tanto el auténtico como el trucho–  no plantea tampoco la necesidad de un partido de clase y ni siquiera la lucha de clases. O sea que ignora la preparación política de la lucha por el poder. Cuando el Partido Obrero llama a formar una coalición a las fuerzas obreras, principalmente, de distinta orientación política para enfrentar con métodos y consignas anticapitalistas la ofensiva engendrada por la bancarrota capitalista, deja en claro – incluso en ese llamado–  su propio programa: partido, dictadura del proletariado, expropiación del capital, revolución mundial.

    ¿De dónde nace el anticapitalismo? Lo describe muy bien una cita de Prensa Obrera señalada por el POR: de la crisis de “las viejas reivindicaciones de las masas” (programa mínimo) “en un contexto de derrumbe capitalista”. La defensa del salario mínimo o del derecho al trabajo, o la defensa de la vivienda de la expropiación por parte de los bancos, “en un contexto de derrumbe capitalista”, exige reivindicaciones y metodologías anticapitalistas: fijación del reparto de las horas de trabajo por parte de los obreros, nacionalización sin compensación de los bancos, control obrero. Todo eso es anticapitalismo, es un programa de transición a la dictadura del proletariado, pero todavía no es ésta ni tampoco el socialismo. De la crisis de las viejas reivindicaciones, en un contexto de derrumbe, nace el programa de transición, que no es aún un programa socialista.

    La crisis mundial ha transformado en anticapitalista y hasta en socialista a mucha gente. Es una adaptación forzosa de la psiquis social – o sea de los intereses sociales que se reflejan en la psiquis–  al nuevo medio histórico. También las direcciones oportunistas registran estas modificaciones y se adaptan a ellas para no perder el control de los acontecimientos y de los aparatos. Los derrumbes y las bancarrotas simplifican ciertas cosas pero dificultan otras, las decisivas, más que nunca. En estas dificultades de los períodos excepcionales reside la causa última de la crisis de dirección del proletariado.

    Si el POR (así como otras sectas) hubiera comprendido todo esto, habría sabido forjar una acción común con las masas indígenas masistas – y hasta un frente único–  para separarlas de las direcciones pequeño burguesas, sobre la base de una lucha por sus reivindicaciones inmediatas y por sus reivindicaciones históricas (la tierra). Lamentablemente, no es lo que ha ocurrido. En definitiva, la crítica del POR al Partido Obrero explica el fracaso del POR (y de las restantes sectas bolivianas o argentino-bolivianas).

    Fuente: Prensa Obrera.

    1) En lugar de remitirse a hacer un análisis materialista-dialéctico sobre el bolivarianismo, su carácter de clase y su dirección (y el carácter de clase de esta, también), Solano me remite a palabras de Chávez dichas por cuestiones geopolíticas. Yo jamás negué que el chavismo fuese algo más que una variante de nacionalismo pequeño-burguesa, lo que digo es que actuar de la misma forma que uno actúa frente al PT o el kirchnerismo es un accionar suicida. Decir que estos nacionalismos son un calco el uno del otro, que los matices no son determinantes, significa entonces que las tácticas que uno se da para con ellos tienen que ser las mismas, y claramente no funciona el mismo veneno para cada una de estas cucas.

    Fijate sino en Venezuela, lugar en el cual el FIT en su conjunto apostó a Chirino, incluído el PO. ¿Funcionó esa política en pos de la construcción de un partido revolucionario? ¿Qué corrientes son las que más se acercan hoy en día a poder construir el partido de vanguardia del proletariado, las que le escupieron en el ojo a las masas que participaban del proceso, o los que decidieron formar parte de él de forma crítica, como el PCV? De todos modos, hay que reconocerle al PO que actuó de manera más inteligente que sus socios, si bien sobre el final terminó apoyando a políticas sin perspectiva, como la de Chirino.

    2) Repito, creo que la pelea con los primos suyos es infantil, sobre todo cuando ya les dijeron que aceptaban el programa del FIT como base, y proponían las internas como un método, no un fin.

    MST escribió:Por otra parte, en el artículo al que hacemos referencia, ustedes plantean que la base para un acuerdo son los principios del Manifiesto Político del FIT y que el resto de la izquierda debería opinar al respecto. Les reiteramos entonces lo que ya hemos dicho públicamente en diversas ocasiones: aunque dicho manifiesto tiene puntos a mejorar e incorporar, nosotros lo consideramos una base y un punto de partida correcto, por lo cual si hay de parte de ustedes voluntad política de construir acuerdos no debería ser ése un obstáculo.

    Si el problema es que el MST o el PCR responden al mandelismo y levantan grupos como Podemos en España, o que en Timbuctú apoyó a un grupo guerrillero, pues les diré que no creo que la política internacional del PTS le marque la agenda al Partido Obrero, lo mismo la de IS.

    3) La delimitación del michelismo y sus adherentes es, como mínimo, curiosa. El año pasado el PO integró listas cuyos principales dirigentes eran parte del michelismo, como "Pacho" Gomez en Santa Cruz o la lista en Neuquén. Naturalmente, aparte del PO y el michelismo, en esas listas también se encontraban el frentepopulista PCR y el democratizante MST. El levantar la bandera del clasismo para delimitaciones electorales pero acordar por atrás en luchas concretas con tu supuesto enemigo de clase es oportunismo. Y lo digo como alguien que consideró correcto dichos acuerdos sindicales, siempre y cuando se utilicen para quebrar y eliminar a la dirección michelista a mediano plazo.

    Vale remitirse a la experiencia histórica: los bolcheviques no llegaron al poder via elecciones legislativas; antes de tomar el poder acordaron un programa de gobierno con los socialrevolucionarios, pequeñoburgueses y conciliadores de clase si los hay. Después de comerle la base, mostrarse junto a ellos y decirle a la masa campesina que los eseristas traicionaron el programa, los bolcheviques fueron capaces de forjar un partido lo suficientemente fuerte en el movimiento de masas como para tomar el poder por la via insurreccional. Los Lozano, De Gennaro, Micheli y demás están en un momento de debilidad, pero siguen teniendo una capacidad de disciplinamiento sobre el movimiento obrero que hay que terminar, y ello no se logrará con políticas inconsistentes de delimitación fuertemente vocal y acuerdos por abajo. Hay que tener un grado de coherencia en las tácticas y que estas sean en función de la estrategia.

    PD: Trotsky puede no haberse casado por iglesia con los menches, pero formó parte de ellos para promover un partido poco disciplinado, no profesional, que no funcione como la vanguardia del proletariado. Una unión civil es una unión civil.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por Blood el Lun Mar 09, 2015 12:35 am

    ¡¡¡La puta madre, Liber!!! Citaste el mensaje entero, y es un pijazo entrar a leer tu respuesta Razz

    ¿Podés editarlo para eliminar la cita?

    LiberArce92 escribió:[...] 1) En lugar de remitirse a hacer un análisis materialista-dialéctico sobre el bolivarianismo, su carácter de clase y su dirección (y el carácter de clase de esta, también), Solano me remite a palabras de Chávez dichas por cuestiones geopolíticas. Yo jamás negué que el chavismo fuese algo más que una variante de nacionalismo pequeño-burguesa, lo que digo es que actuar de la misma forma que uno actúa frente al PT o el kirchnerismo es un accionar suicida. Decir que estos nacionalismos son un calco el uno del otro, que los matices no son determinantes, significa entonces que las tácticas que uno se da para con ellos tienen que ser las mismas, y claramente no funciona el mismo veneno para cada una de estas cucas. [...] Si el problema es que el MST o el PCR responden al mandelismo y levantan grupos como Podemos en España, o que en Timbuctú apoyó a un grupo guerrillero, pues les diré que no creo que la política internacional del PTS le marque la agenda al Partido Obrero, lo mismo la de IS.

    Quizás te haya dado cierta paja leer el mensaje completo, incluyendo ver los videos y los artículos. Te va a tomar bastante minutos, no te miento. A mí escribirlo me tomó más de media hora (¡y tuve que re-escribir dos tercios! ¡que me cago en Dios!). Pero esto que me planteás ya fue respondido con cierta profundidad en lo que mostré: Marcamos, precisamente, que el Chavismo no es un calco del Kirchnerismo, ni el MAS boliviano del PT brasilero. Podés notar esos matices en el video completo de Solano, que se centra en el Kirchnerismo, en el artículo sobre Evo Morales y en el que analizamos al Chavismo. El llamado a votar por Evo Morales es revelador, de la misma forma que el llamado a votar por Hugo Chávez.

    El problema con el MST tampoco se debe a su política internacional. Te he querido mostrar la diferencia con el PTS contratando su posición con respecto a las elecciones del 2005 en Bolivia con nosotros, eso es cierto. Pero el problema del MST no es que quiera a PODEMOS en España, sino que quiere a PODEMOS en Argentina.

    Ellos, lo repito, llaman a liquidarnos en las PASO.

    ¿Cómo caracterizás el frentito de la Nueva Izquierda, sino es como anticapitalista-plural? Rolling Eyes

    La verdad es que le prestás demasiada poca importancia a caracterizar los partidos que criticás, y tu crítica es sólo el ataque de la abuelita que dice que la izquierda tiene que unirse... y es, irónicamente, la del MST Rolling Eyes

    LiberArce92 escribió:[...] Fijate sino en Venezuela, lugar en el cual el FIT en su conjunto apostó a Chirino, incluído el PO. ¿Funcionó esa política en pos de la construcción de un partido revolucionario? ¿Qué corrientes son las que más se acercan hoy en día a poder construir el partido de vanguardia del proletariado, las que le escupieron en el ojo a las masas que participaban del proceso, o los que decidieron formar parte de él de forma crítica, como el PCV? De todos modos, hay que reconocerle al PO que actuó de manera más inteligente que sus socios, si bien sobre el final terminó apoyando a políticas sin perspectiva, como la de Chirino [...]

    Ahí tampoco estás comprendiendo nuestras profundas diferencias a la hora de lanzar un voto crítico a Chirino. Es algo que también está mencionado en el artículo sobre las elecciones bolivianas, por lo cual no me voy a extender más que lo que ya lo hice.

    Partido Obrero escribió:Vamos con Chirino
    06/10/12

    En las elecciones que tendrán lugar en Venezuela a principios de octubre próximo, se producirá un choque político de fuerzas cuya importancia no se puede negar. Reducirlas a un enfrentamiento entre "dos fuerzas patronales" raya en una vulgaridad que ofende. Los que incurren en ella eran, hasta hace poco, simpatizantes más o menos fanáticos del chavismo, al cual veían hasta como una encarnación posible de la revolución proletaria.

    [...]

    El PSL es políticamente solidario de Izquierda Socialista, que integró el Frente de Izquierda en Argentina en 2011. Un voto por el PSL sería testimonial, pues no incide en el desenlace de una elección que es políticamente relevante. Llamamos, sin embargo, a ejercer este voto testimonial. Es que del mismo modo que consideramos una manifestación de “enorme” atraso político el hábito de votar en blanco o por sectas estériles, en cualquier lugar y circunstancia, sin tomar en consideración las oportunidades que ofrecen los virajes que la crisis mundial produce en las situaciones de los diversos países y de las masas, sería un error no tomar en cuenta con la mayor seriedad e interés los esfuerzos que se realizan en el campo de la vanguardia obrera de Venezuela por poner en pie una alternativa propia. En Venezuela, la izquierda ha ido a la rastra del chavismo por casi una década -cómo no apreciar, entonces, que intente dejar de hacerlo, incluso si es en los márgenes del campo electoral.

    Desconocemos si el PSL llega a estas elecciones armado de un balance político de la experiencia chavista y de su propia política. En las parlamentarias pasadas, sus candidatos se presentaron en la lista de un partido, el PPT, que abandonó un chavismo orgánico por un acercamiento a la oposición gorila. [...]

    La izquierda venezolana en su conjunto debería proceder a un balance político. La corriente que forma el PSL repudió el levantamiento de Chávez, en 1992, que fue acompañado por una semi-insurrección popular (Izquierda Unida y el MST de Argentina salieron en "defensa de la democracia"), pero luego se hizo chavista y caracterizó al proceso bolivariano como "revolucionario" [...]

    Llamamos vigorosamente a votar por el PSL, en función de la tarea más decisiva para el movimiento obrero de Venezuela -construir un gran partido obrero y socialista.

    Fuente: Prensa Obrera.



    LiberArce92 escribió:[...] 2) Repito, creo que la pelea con los primos suyos es infantil, sobre todo cuando ya les dijeron que aceptaban el programa del FIT como base, y proponían las internas como un método, no un fin [...]

    Un método de liquidación política aberrante, que marca una política estratégica de aparato sectario (más preocupado por su propia ampliación inmediata, como un niño en vías de desarrollo psicológico, que por la construcción de una política revolucionaria). Si para vos dirimir el programa marxista en las PASO junto a UNEN es lo correcto, estás más cerca de Lasalle que de Marx.

    No es chiste.

    Te propongo diferenciar cuál es el programa de Gotha y cuál el del MST:

    Defensa de la salud y la educación públicas, con salarios dignos, más personal y obras en hospitales y escuelas. Construcción de escuelas, conversión de escuelas de jornada simple a jornada completa y anulación de los subsidios a la enseñanza privada. Fortalecimiento de la prevención en salud y la atención primaria.

    El adiviná quién exige, como base espiritual y moral del Estado:

    1. Educación popular general e igual a cargo del Estado. Asistencia escolar obligatoria general. Instrucción gratuita.
    2. Libertad de la ciencia. Libertad de conciencia.
    El Partido Obrero Alemán reclama, para defender a la clase obrera contra el poder del capital dentro y fuera de la sociedad de hoy:

    1. Libertad de asociación.
    2. Jornada normal de trabajo y prohibición del trabajo del domingo.
    3. Restricción del trabajo de la mujer y prohibición del trabajo infantil.
    4. Inspección por el Estado de la industria en las fábricas, en los talleres y a domicilio.
    5. Reglamentación del trabajo en las prisiones.
    6. Una ley eficaz de responsabilidad por las infracciones.

    Ahora, me gustaría preguntarte [en serio] ¿Vos también compartís la profunda convicción, porque esto no es algo meramente accesorio, de que el programa puede ser el producto de un intercambio de puntos entre dos o más partidos? ¿Que podemos decir yo te acepto esto, vos me aceptás esto? ¿O coincidimos en que es la comprensión de...?



    LiberArce92 escribió:[...] 3) La delimitación del michelismo y sus adherentes es, como mínimo, curiosa. El año pasado el PO integró listas cuyos principales dirigentes eran parte del michelismo, como "Pacho" Gomez en Santa Cruz o la lista en Neuquén. Naturalmente, aparte del PO y el michelismo, en esas listas también se encontraban el frentepopulista PCR y el democratizante MST. El levantar la bandera del clasismo para delimitaciones electorales pero acordar por atrás en luchas concretas con tu supuesto enemigo de clase es oportunismo. Y lo digo como alguien que consideró correcto dichos acuerdos sindicales, siempre y cuando se utilicen para quebrar y eliminar a la dirección michelista a mediano plazo [...]

    No tenemos un cuerpo propio en la CGT para poder tener un peso relativo nosotros solos. De la misma forma en que no podemos llamar a un paro nacional, tampoco podemos pretender pisar alguna posición en la CGT. No, no cavamos trinchera definitivamente con Pablo Micheli como haría Michel Pablo, de la misma forma que no lo hicimos en los paros nacionales. Mucho menos en la propia CTA, donde nuestra lista clasista le come cada vez más gremios y regionales. Incluso en el mismo bastión del michelismo, que es ATE, y dentro del mismo bastión de ATE, que es la zona del Congreso, hemos tenido una excelente elección; ganando la mayoría del CONICET Smile

    La delimitación no es curiosa, es pícara. La marqué a propósito, para que este punto quede claro. Porque, dicho sea de paso, es una polémica que tenemos con el somos-iguales PTS.

    LiberArce92 escribió:[...] PD: Trotsky puede no haberse casado por iglesia con los menches, pero formó parte de ellos para promover un partido poco disciplinado, no profesional, que no funcione como la vanguardia del proletariado. Una unión civil es una unión civil.

    Trotsky también renegaba del marxismo, era un narodniki. Existe el divorcio, viejita.

    Me gustaría que re-leás con más detenimiento el mensaje anterior. Puede ser largo, pero pensá que a mí me costó el doble. No copié los artículos de forma zonza, sino que los hice leyéndolos y seleccionando los fragmentos que merecían ser silenciados debajo de un [...].

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Lun Mar 09, 2015 1:27 am

    Bueno, es evidente que blood no entiende nada, por mucho que escriba y la floree. Viene a escribir en contra de lo que yo escribí pero termina dándome la razón cuando dice que para integrar ese frente yo debo primero romper con la corriente a la que pertenezco. Listo, es lo único que vine a decir.

    El resto es la chicana boba, típica de los pibes que conocen poco de la política y de la vida, y cuando empiezan a militar creen que se las saben todas y el resto está equivocado. Sí, genio: somos maoístas y defendemos la revolución por etapas, si mi mensaje te parece clarificador es porque vivís en una burbuja.

    gatopardo2015 escribió:
    UyL escribió:(...)Bueno, ahí hay un tema. Yo no hablo de desviación electoralista, pero sí está claro que la unidad del FIT se expresa en lo electoral y en el resto van separados y peleándose. La pregunta es qué unidad es necesaria en los barrios y en los gremios (y en las facultades y colegios, y en el campo, etc), y como unir eso en un frente electoral. Si el PO, el PTS e IS se unieran en otros terrenos ¿alcanza? ¿para qué?

    ¿Para què?

    De momento para bancar una fase defensiva, que lleva al menos 10 años.
    Para no terminar abajo de las ruedas del Estado, como tantas orgas que son los desaparecidos de este engendro perverso llamado kirchnerismo.
    Para no mucho más, y si es posible crecer algo organizadamente.
    No tengo ninguna objeción con eso, no estoy planteando agarrar los fierros y tomar la Rosada. Lo que quiero discutir es cómo es la unidad en la práctica. La experiencia demuestra que el FIT, más allá de los niveles de unidad interna que tenga, no alcanza. Por ejemplo, en las pasadas elecciones de SUTEBA, o para el próximo 24 de marzo, para poder llevar adelante experiencias como esas se necesita una unidad muy superior al FIT.
    La cuestión es ante cada lucha (del tipo que sea) unir todo lo que deba ser unido. Y si yo militase en algún partido del FIT, me daría lo mismo cómo juega el FIT en otros terrenos, porque cada terreno tiene sus propias reglas y plantea necesidades de alianzas particulares.


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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por Blood el Lun Mar 09, 2015 2:15 am

    UyL escribió:Bueno, es evidente que blood no entiende nada, por mucho que escriba y la floree. Viene a escribir en contra de lo que yo escribí pero termina dándome la razón cuando dice que para integrar ese frente yo debo primero romper con la corriente a la que pertenezco. Listo, es lo único que vine a decir.

    El resto es la chicana boba, típica de los pibes que conocen poco de la política y de la vida, y cuando empiezan a militar creen que se las saben todas y el resto está equivocado. Sí, genio: somos maoístas y defendemos la revolución por etapas, si mi mensaje te parece clarificador es porque vivís en una burbuja [...]

    El que tiene romper con un aparato putrefacto y traidor sos vos. Los compis de La Brecha, por ejemplo, no pasan por la misma.

    Es clarificador. Totalmente. Decir Ustedes nunca tranzan son la burocracia, nosotros sí clarifica un montón. Lo que te falta es darte cuenta de qué significa lo que vos mismo estás diciendo, y romper.

    Saludos setentistas.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Lun Mar 09, 2015 2:33 am

    jaja son todos traidores menos yo!!! madurá pibe

    Me sobran argumentos para criticar la línea del PO, no me interesa. Mucho menos me interesa discutir con alguien que lo que sabe de la política le viene de leer libritos editados por su partido.

    Queda claro lo que vine a decir: el PO lo que menos quiere es la unidad.

    Saludos a todos.






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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por gatopardo2015 el Lun Mar 09, 2015 10:39 am

    UyL escribió:(...)Por ejemplo, en las pasadas elecciones de SUTEBA, o para el próximo 24 de marzo, para poder llevar adelante experiencias como esas se necesita una unidad muy superior al FIT.

    ¿Qué pasó "en las pasadas elecciones de SUTEBA"?

    PD: No te calentés el pibe, por lo menos, te la dice en la cara; hay un par acá adentro que no hacen lo mismo.


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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por LiberArce92 el Lun Mar 09, 2015 11:41 pm

    Mirá, Blood, lo voy a leer con detenimiento y lo tendré en cuenta, pero la verdad me estás hablando en marciano. Ahora me fumo que existe eso de una izquierda plural, término que no oí jamás en mi vida (fuera de algunos editoriales de Prensa Obrera, frase a la que no le di importancia). Para mí el límite siempre va a ser programático, y por lo que veo del programa tanto del FIT como de los Patria Grande o los MST no los veo muy distintos, si es que me llamás a guiarme por el manifiesto político-electoral del FIT, que es a lo que remitió las direcciones de este a aquellos partidos que llamaban a internas abiertas.

    Aparte, todo bien, pero creer que el MST te va a liquidar en las PASO, cuando su programa no es muy distinto del tuyo salvo porque les gusta cuidar arbolitos y su peso frente al FIT en su conjunto es medio lástima, es un poco paranoico. De todos modos lo voy a leer con detenimiento cuando tenga tiempo. No sos boludo, y por algo te tomaste media hora para explicarme esto.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Miér Mar 11, 2015 12:00 am

    Te lo contesto yo, si te sirve, y sin dar tantas vueltas.

    El FIT, cuyos partidos absolutizan la delimitación, no va a incorporar al frente a partidos que puedan, digamos, ensuciar cierta imagen de pureza que creen que tienen y que entienden es una de las causa del éxito electoral, lo que además daría lugar a críticas por parte de corrientes k o filo-k. Por eso, practicamente pusieron como condición que el MST entre de rodillas y repudiando todo su pasado.

    Por su parte, la del MST fue una movida chota para que los partidos del FIT queden como sectarios y ellos quedar como los que quieren la unidad, de paso tener algo de prensa. Sabiendo desde el comienzo que iba a pasar lo que pasó. Por eso también plantearon la cuestión de ir a las PASO, no sólo con el FIT si no también con el Frente Popular y PG, lo que es impracticable.


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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Miér Mar 11, 2015 12:12 am

    gatopardo2015 escribió:
    ¿Qué pasó "en las pasadas elecciones de SUTEBA"?

    Sin entrar en detalles, que no me acuerdo y no quiero googlear, el frente que mantuvo y recuperó seccionales de SUTEBA fue muy superior al FIT. Porque el blanco fue el yaskismo (el kirchnerismo), no la burocracia en general, y no se puso por delante la delimitación.

    Hablando de esto, otro ejemplo que se me ocurre fue cuando comentando un paro nacional Blood dijo en el foro que los piquetes del FIT habían hecho que ese paro fuese activo, y en un video (quizá subido por el propio blood, no recuerdo) se veía que estaba lleno de “etapistas” cortando la Panamericana.

    Para la jornada por el día de la mujer trabajadora, la unidad también excedió a los partidos del FIT, y ni hablar de los actos por el 24 de marzo.

    Ningún hecho de relevancia, en la Historia, se hizo poniendo las delimitaciones que acá señala Blood para conformar un frente. Eso sólo sirve para tener la conciencia tranquila, y por el momento para tener buenos resultados electorales.

    gatopardo2015 escribió:
    PD: No te calentés...
    Me comparó con un pibe de La Campora, escuchame.


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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por gatopardo2015 el Miér Mar 11, 2015 12:50 am

    UyL escribió:(...)Sin entrar en detalles, que no me acuerdo y no quiero googlear, el frente que mantuvo y recuperó seccionales de SUTEBA fue muy superior al FIT. Porque el blanco fue el yaskismo (el kirchnerismo), no la burocracia en general, y no se puso por delante la delimitación.

    ¿Vos me estás hablando de las elecciones del 2013, donde se ganó La Matanza y La Plata ?

    ¿Ustedes con que lista fueron?


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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

    Mensaje por UyL el Miér Mar 11, 2015 1:59 am

    De esas mismas estoy hablando.

    La CCC fue parte de las listas que enfrentaron al kirchnerismo en SUTEBA, integra las CD de casi todas las seccionales y es dirección en un par.

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    Re: ¿Debemos apoyar al peronismo en el contexto actual?

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