LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA Y SUS ÓRGANOS DE PODER

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    Jose Maria
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    LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA Y SUS ÓRGANOS DE PODER

    Mensaje por Jose Maria el Mar Mayo 11, 2010 8:49 pm





    Hay una polémica muy actual en el movimiento comunista en España acerca del posicionamiento sobre la República.

    Algunas organizaciones comunistas consideran que la alternativa de la República es en sí mismo un avance en el proceso revolucionario en la medida que supondría la liquidación de la herencia franquista y el inicio de la verdadera transición democrática, aun pendiente.

    Otras organizaciones comunistas consideran que la lucha por la República es un objetivo burgués en la medida que no supone ningún cambio esencial del poder económico y político. En definitiva consideran que involucrarse en esa lucha supone en realidad volver a crear falsas ilusiones en la clase obrera. Las dos concepciones son unilaterales.

    Es cierto que cada vez más elementos burgueses ven en la eliminación de la monarquía una nueva y necesaria mano de pintura en la estructura inestable del estado monopolista español. Pueden creer que de esa manera, las fuerzas populares que golpean dicha estructura volverán al redil como ocurrió en la reforma del franquismo. Pero esa actitud de los reaccionarios es un fenómeno que ocurre en todos los procesos de cambio, que no puede invalidar por sí solo la lucha por la República democrática. Cuando el temor al pueblo prende en el corazón de las clases reaccionarias, muchos sectores de éstas intentan subirse al caballo para desviarlo de su camino. Desde el comienzo de la lucha de clases, eso ha sido un fenómeno característico en todas las revoluciones.

    La cuestión clave hoy que en definitiva decanta la balanza hacia un lado o hacia otro es simplemente si existe o no un partido comunista que en ese proceso de cambios es capaz de organizar las clases populares en el embrión de los órganos del futuro poder. Así ha ocurrido en el mundo en las revoluciones dirigidas por un partido comunista.

    Que la lucha por la República abra una seria crisis en el sistema capitalista o sea una nueva maniobra de distracción (como pasó en el 77 con los cánticos idealistas a la "democracia") depende de esto. Los comunistas podemos y debemos saber aprovechar una situación política determinada para unir todo lo que se pueda unir en cada momento en el camino de avance. Pero no podemos perder de vista nuestro objetivo del cambio de estado para iniciar la construcción socialista y sobre todo, que la República en sí misma no supondrá ningún cambio de correlación de fuerzas de clases si no somos capaces de comenzar a construir ya los órganos de poder popular que determinarán el carácter de clase del nuevo estado, de la República democrática.

    ¿Y cuáles son esos órganos de poder que hemos de levantar?

    Prácticamente todas las organizaciones comunistas cuando se refieren a la nueva etapa histórica que ha de comenzar la construcción del socialismo y a la lucha del pueblo para cambiar la actual situación, hacen referencias a la unidad popular, frente de izquierda, frente único, etc. El problema aparece cuando no se concreta de dónde puede nacer, o se limita la unidad popular a la unión de acción de diferentes fuerzas políticas que representan a diferentes clases populares, que establecerán acuerdos por arriba.

    Pero la unidad popular por arriba no se materializa, por la sencilla razón, que las clases populares no proletarias, para aceptar la dirección de un partido comunista, necesitan ver que en la practica y no sólo mediante proclamas, el partido comunista comienza a materializarla.

    En la actualidad existen gran cantidad de organismos, entidades, coordinadoras. Sin embargo las luchas de las masas tanto obreras como populares que hicieron realmente retroceder a la oligarquía española durante el franquismo, tienen un origen especifico que no se puede olvidar. El movimiento obrero nació en el proceso asambleario de comisiones obreras reivindicativas creadas en los pozos asturianos, extendida posteriormente a toda España. Y el movimiento popular nació en los barrios obreros en torno a asambleas populares igualmente reivindicativas, que después extendieron igualmente por toda España, las Asociaciones de Vecinos. En ambos casos no nacieron de la constitución de organismos o coordinadoras, sino como realidad concreta de luchas concretas de masas.

    El capital monopolista fue más consciente de este peligro que nosotros mismos. Y desde la época de la reforma franquista, el estado articuló una autentica mafia social para sobornar y reconducir hacia sus intereses a dirigentes de las organizaciones de masas, con el objeto de que esta aristocracia obrera y popular les sirviera de colchón para amortiguar la lucha de clases y de paso legitimar el nuevo estado con una apariencia democrática.

    Hoy, hemos de volver al origen asambleario y unitario del movimiento obrero y popular que consciente de que la lucha aislada por empresa o barrio crea frustraciones (aunque también lecciones enriquecedoras), ven la necesidad de ampliar el horizonte de la lucha sindical empresa por empresa o en el barrio equipamiento por equipamiento, para darle un contenido político global.

    Impulsar el movimiento obrero unitario y asambleario significa coordinar los comités, delegados, trabajadores, secciones sindicales, independientemente de la afiliación sindical, para romper la división sindical y superar el limitado marco de los convenios y de la empresa. Pero el movimiento obrero organizado para huir del reformismo, necesita combatir no solo por las reivindicaciones que afectan a su condición de asalariado, sino por todos los aspectos "no fabriles" y otros también políticos que le son negados en el presente. Es decir, el movimiento obrero, para salir del marco estrecho de la empresa, necesita también articular la lucha contra el paro, la especulación urbanística y por un urbanismo asequible y ecológico, contra el robo de las finanzas publicas por parte de los bancos, la carestía de la vida, y los impuestos contra el pueblo, la privatización de la enseñanza, la sanidad y demás servicios asistenciales y por el desarrollo de los mismos, contra la represión política y la dictadura mediática y por la verdadera democracia popular, por la imposición del sufragio en los barrios y de los representantes vecinales a su servicio, contra la monarquía, justicia y servicios secretos fácticos heredados del franquismo, contra la política imperialista y por la República democrática.

    Las Asambleas Populares de las Asociaciones de Vecinos por su tradición y por su cercanía al pueblo, son los órganos de pueden aglutinar bajo la dirección del movimiento obrero, toda lucha popular hasta darle un nuevo contenido global, político, estratégico. Una nueva manera de organizar la sociedad. Las Asambleas Populares de cada barrio, así concebidas, pueden tomar decisiones sobre todos los aspectos que afecten no solo a la clase obrera, sino también a comerciantes, campesinos, intelectuales, estudiantes, movimiento de la mujer, etc. Y las pueden tomar en Asambleas decisorias tanto en la elaboración de las reivindicaciones como en la convocatorias de luchas masivas para conseguirlas. Pero no solo eso. También pueden elegir a sus representantes revocables por sufragio universal votados por todos los vecinos del barrio como mejor manera para deslegitimar los representantes monopolistas elegidos mediante el apoyo decisivo de la Televisión, e imponer la autoridad en lucha y mediante refrendo de los dirigentes.

    ¿Quien podrá combatir de frente la Unidad Popular así creada? Es evidente que el apoyo tanto de lucha, de masas, como electoral de esas Asambleas Populares de las Asociaciones de Vecinos será el mejor escudo para frenar la represión monopolista, quienes evidentemente, utilizarán todos sus medios para intentar aislar las primeras experiencias en este sentido como ya ocurrió en algunos barrios.

    Resumiendo, la alternativa de la República democrática tiene sentido para los comunista pero sólo en la medida de que comencemos a crear sus órganos de base, sus órganos de poder, las Asambleas Populares en cada barrio en las que debe jugar un papel dirigente el movimiento obrero unitario. Crear órganos de la Unidad Popular, Asambleas Populares o Frente de Izquierdas, sólo como acuerdos entre fuerzas políticas por arriba, o como entidades paralelas a las Asociaciones de Vecinos, huyendo así del día a día junto a los problemas concretos de las masas, solo puede contribuir a crear mayor confusión. Debemos entender que se trata de llevar la política revolucionaria, la política asamblearia, de unidad, combate y verdadera representación popular a las masas. Y las masas solo podrán asumir eso si sus problemas y necesidades reales son el punto de partida del proceso.

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