"Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

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Tripero
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"Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por Tripero el Dom Dic 07, 2014 9:42 am

De Manuel Naverrete, a Kaos en la Red, publicado en 2008.


¿Es positivo personalizar todos los problemas del socialismo en Stalin? ¿Causó él la burocracia? ¿La fomentó con alguna medida legal? ¿Trotsky habría sido diferente? ¿No habría reprimido al kulak?

Siempre he pensado que el trotskismo y el marxismo-leninismo son, más que nada, distintas visiones de la historia, y que, por tanto, deben convivir en una misma organización (eso sí, estableciendo unos mínimos de consenso, como la defensa del socialismo cubano y del antiimperialismo bolivariano, la democracia interna dentro de la organización, etc.)

Tal y como están las cosas, necesitamos unidad, y hoy en día me parece la misma tontería militar en un partido trotskista que en uno m-l. Como me dijo un amigo, ni Trotsky ni Stalin van a venir aquí a hacernos la revolución. Hay que buscar frentes de lucha, hay que construir frentes de masas unitarios. Dicho esto, considero, sin embargo, que esta postura no resta interés a un debate histórico que es ya todo un clásico, que puede afrontarse de un modo sano y fraternal y para el cual me gustaría aportar mi pequeño grano de arena.

Al igual que el conflicto vasco, es éste un debate tan viciado, que ya no se puede razonar ni discutir seriamente sobre él. Por el contrario, se hace preciso proceder a escandalizadas, sobreactuadas y religiosas condenas, cuando no a comparaciones irrisorias que son un insulto para la inteligencia, la decencia y la razón.

Quienes no estamos en nómina de nadie, quienes tecleamos muertos de frío en cuchitriles dublineses de mala muerte, podemos permitirnos en cambio el lujo de hablar sin pelos en la lengua. Por eso yo sí puedo escribir que en mi opinión el trotskismo no es más que echar balones fuera. Es la excusa perfecta para no reconocer que el socialismo también tiene problemas, defectos y dificultades.

Cargar todos los males que sufrió la revolución obrera y campesina sobre los hombros de una sola persona puede ser tranquilizador; sin embargo, elimina cualquier posibilidad de enfrentarse rigurosamente al problema de la burocracia y al problema de la represión, y por lo tanto dificulta enormemente su solución.

Dos precisiones son fundamentales para empezar. Primero, el burocratismo en países socialistas se ha dado antes y después de Stalin. Segundo, no tenemos el menor motivo para pensar que Trotsky hubiera actuado de forma muy diferente.

Como denunciaban los consejistas y ultraizquierdistas alemanes y holandeses, el “control obrero” sólo duró los 6 primeros meses de la Revolución Rusa. Toda idealización en sentido contrario choca contra la tozuda realidad de la historia. En abril del año 1918, el Estado centralizó numerosas funciones políticas que hasta entonces desempeñaban los soviets (como es natural en un poder que aspira a planificar centralizadamente la producción para que atienda a las necesidades reales del pueblo). Nos parezca mejor o peor, la realidad es que el poder nunca estuvo en manos del proletariado de un modo directo, sino a través del Partido que lo representaba.

Por otro lado, en efecto, no sólo Trotsky, sino también Lenin y Stalin fueron muy críticos con el burocratismo. El hecho de que Lenin, que murió en 1924, lo fuera es especialmente significativo, porque implica que la burocracia existía antes del ascenso de Stalin. Aparte, el burocratismo es un problema al que se han enfrentado países socialistas muy alejados de Rusia, e incluso décadas después de muerto Stalin. Basten los ejemplos de Cuba y China para ilustrar esta idea.

La identificación mecánica de Stalin con el burocratismo fue la invención de un hombre despechado, Trotsky, que pasó de pensar que sería el sucesor de Lenin a perder todas las votaciones en los Congresos del Partido. Que tal identificación se siga haciendo hoy día sólo es explicable como reflejo de la hegemonía creciente de la ideología dominante, que nos acompleja, nos apabulla y nos hace renegar de nuestra propia historia. La clave es que, a día de hoy, todavía ni un solo trotskista ha sido capaz de decirme una sola ley o medida concreta de Stalin en beneficio de esa capa burocrática.

Con respecto al tema de la represión, también son necesarias determinadas precisiones. En primer lugar, ¿quién puede afirmar que Trotsky, de haber llegado al poder, habría sido menos represivo que Stalin? Durante la Guerra Civil demostró ser implacable con el enemigo. Pero no sólo cargó contra los blancos. En 1921 los marineros de Kronstad, héroes revolucionarios del 17, se sublevaron contra lo que consideraban un Estado burocrático. Trotsky fue el encargado de reprimirlos y derrotar esta insurrección obrera ultraizquierdista.

Los trotskistas dicen, esta vez con toda la razón, que no podía permitirse una sublevación contra un gobierno socialista. La incongruencia viene cuando los ultraizquierdistas sublevados son ellos y el gobierno socialista que reprime uno del que fueron expulsados por fraccionalistas.

Sabemos que Trotsky pretendía colectivizar la agricultura e iniciar la industrialización acelerada si llegaba al poder (justo lo que después hizo Stalin, que siguió en todo momento un camino recto, mientras la derecha y la izquierda del Partido daban bandazos en zigzag aliándose con o contra él). ¿Acaso los kulaks y los capitalistas (y los individuos influenciados ideológicamente por ellos) no habrían ofrecido resistencia de ser Trotsky, en lugar de Stalin, el máximo dirigente soviético? Carecemos, de nuevo, de razones para pensar algo así.

Por lo demás, la disyuntiva oficial entre “socialismo en un solo país” y “revolución permanente” carece de cualquier credibilidad. Nunca hubo, en realidad, dos opciones. La revolución había fracasado en Alemania, por lo que las posibilidades eran tres: o construir el socialismo en la URSS, o intentar imponer el socialismo en Europa pisoteándola con el Ejército Rojo, o rendirse y dejar que la URSS siguiera siendo capitalista. Además, la segunda opción, aparte de antimarxista y poco realista, era de difícil ejecución, ya que la Revolución Rusa se había hecho bajo el lema “paz y pan”. El pueblo estaba extenuado de tanta guerra, por lo que iniciar otra guerra habría sido mentir y engañar a las masas, poniendo además en riesgo el poder revolucionario. Por eso, la idea de la “revolución permanente” fue rechazada democráticamente por el Partido, que votó rechazarla. Años antes, el propio Trotsky, pese a su posición infantil y ultraizquierdista inicial, había acabado por reconocer que Lenin tenía razón y había que firmar la paz de Brest.

No afirmamos con esto que toda crítica a Stalin sea ilegítima. Stalin cometió errores, como todos los dirigentes de la historia. Se trata de hacer críticas consecuentes y razonables de estos errores, y no críticas basadas en una pluma de tan dudosa imparcialidad como la de su mayor enemigo político precisamente.

No creo que haya nada tan infantil y perjudicial para el comunismo como coger la historia de la URSS y decir que todos los logros son gracias al socialismo y todos los fallos culpa de Stalin (he leído libros en los que se responsabiliza a Stalin por la Primavera de Praga o por la ruptura chino-soviética, hechos ambos acaecidos bastantes años después de su muerte).

No creo que haya nada tan antimarxista como romper los vínculos entre la infraestructura y la superestructura diciendo, como hacía Trotsky, que la base económica de la URSS era fenomenal, pero su gobierno y su política nefastos. ¿No era para Marx la superestructura un reflejo de la base, necesario además para conservarla?

Hagamos, pues, una crítica a Stalin. Pero una crítica seria.

Critiquemos su política con respecto al aborto, que sin duda fue equivocada. Pero no digamos que esta política fue tomada por cuestiones morales, cuando sabemos que fue algo puramente pragmático, ya que tras tantas guerras y agitaciones demográficas la URSS necesitaba fomentar la natalidad.

Critiquemos el ambiente de paranoia y persecución que se creó en el seno del Partido, pero no obviemos que la existencia de complots para derrocar al gobierno es algo prácticamente incuestionable. No olvidemos que los procesados en Moscú confesaron, sin la menor señal de tortura como constataron numerosos observadores internacionales. No olvidemos que aprovechar el caos de la inminente invasión nazi para intentar hacerse con el poder no era algo tan extraño (el cliffismo, una rama del trotskismo que en la II Guerra Mundial se declaraba “derrotista” y que está representada actualmente en el Estado español por En lucha, proponía más o menos lo mismo). Y no digamos que el riesgo de invasión imperialista invocado era una falacia, cuando sabemos que ésta finalmente se produjo.

Critiquemos, sí, que Trotsky fuera expulsado del Partido por crear una fracción; pero no nos olvidemos accidentalmente de mencionar que la prohibición de las fracciones fue votada y adoptada en el X Congreso del Partido a petición de Lenin (hablamos del mismo Trotsky que fue menchevique hasta el verano del 17, y del mismo Lenin que escribió que las manifestaciones públicas de menchevismo debían ser penadas con la muerte).

Critiquemos el culto a la persona, pero no sin aclarar que desde 1917 se venía dando culto a las imágenes de Lenin y Trotsky con cientos de miles de carteles, imágenes y cuadros, y no sin aclarar que el propio Stalin criticaba y rechazaba el culto a la persona que se le estaba dando, además de vivir en una austera residencia del Kremlin, sin lujos ni opulencia.

Critiquemos los asesinatos de Trotsky y Nin, pero no digamos que la Guerra Civil española se perdió por culpa -cómo no- de Stalin (tampoco hay salida, porque cuando una guerra se gana, se dice que se habría ganado más fácilmente sin Stalin; véanse los análisis del trotskismo acerca de la II Guerra Mundial), porque esto es irrisorio. La URSS fue el único país que ayudó seriamente a la República, y el oro de Moscú no alcanzaba a pagar ni siquiera el primer cargamento de armas. No fue Stalin quien rompió la unidad antifascista, como podrá recordarse. Por lo demás, la exitosa experiencia de Mao, que comprendió que la independencia de china era un requisito indispensable para poder desarrollar la lucha de clases, demuestra que “ganar la guerra para poder hacer la revolución” era una política acertada (no en vano fue la política de Frentes Populares la que derrotó al fascismo en Europa).

Critiquemos la colectivización forzosa, pero no escamoteemos la información de que sólo fue forzosa al principio; pronto se rectificó y se estableció que la entrada en los koljoses sería voluntaria.

Critiquemos la industrialización acelerada y sus efectos sobre la vida rural, pero no olvidemos que sin esta industrialización no se habría podido hacer frente a la invasión imperialista nazi ni un solo día, y entonces no habría existido ningún “socialismo degenerado” que perfeccionar, sino puro fascismo.

Critiquemos el Gulag, pero no olvidemos que se creó en tiempos de Lenin, y que no eran “campos de concentración”, sino cárceles a modo de campos de trabajo, con jornada de 8 horas y el salario de un obrero, y adonde los presos llegaban tras ser juzgados y condenados por un tribunal en base a unas leyes.

Critiquemos que la Constitución socialista del 36 hablara como si ya no existieran clases sociales en la URSS, pero no sin subrayar también que el Partido decidió que en una constitución se marcan los objetivos, no las realidades, y que Stalin fue precisamente el máximo defensor de la teoría de Lenin de que la lucha de clases se intensifica bajo el socialismo.

Critiquemos la diplomacia secreta, pero no digamos que el Tratado de no agresión con Alemania demuestra la menor connivencia con Hitler, ya que fue firmado como táctica para ganar tiempo y después de que todas las democracias burguesas se negaran por varias veces a formar un bloque antifascista con la URSS (y, sobre todo, no llamemos invasión a la liberación de Polonia de los nazis, máxime cuando los rusos fueron recibidos con los brazos abiertos por la población).

Critiquemos, en definitiva, al gobierno de Stalin, pero no neguemos que se trataba de un gobierno revolucionario que impulsó el socialismo. Sus medidas más relevantes (colectivización, planificación, industrialización) beneficiaron objetivamente a la clase trabajadora, y Trotsky no estaba en desacuerdo con ellas. Demuestra una gran ignorancia llamar a este gobierno bonapartista y termidoriano, como hacía Trotsky. Napoleón restauró los títulos nobiliarios y la monarquía en Francia; Stalin en Rusia ¿hizo acaso lo mismo? Lejos de eso, fue su gobierno el que construyó el socialismo en la URSS. Cuando Lenin murió, en la época de la NEP, la URSS seguía siendo un país económicamente capitalista (capitalismo de Estado, llamó Lenin al modo de producción soviético bajo la NEP, política que él mismo propuso como periodo especial a causa de la “crisis de las tijeras”. ¿Cómo llamar de otro modo a un país eminentemente agrario en el que la tierra es propiedad privada?) El gobierno obrero y campesino impulsó desde el poder una revolución burguesa controlada (la NEP) como etapa de reajuste antes de acometer, como hizo a continuación (ya en época de Stalin), la edificación del socialismo y de la economía planificada.

Pese a determinadas resistencias, y con todos sus defectos y errores, fue un gobierno popular que contó con el apoyo y el entusiasmo de las masas. De otro modo, no habría podido mantenerse en pie ante el empuje de los invasores nazis. 25 millones de trabajadores soviéticos dieron la vida para defender sus conquistas durante la II Guerra Mundial. El Termidor, sin embargo, vino en el año 91. Que la URSS cayera entonces sin que los trabajadores dispararan un solo tiro para defenderla demuestra que este apoyo y este entusiasmo se fueron perdiendo. En un determinado momento, por tanto, tuvieron que empezar a hacerse mal las cosas. Opino, como el Che Guevara, que habría que buscar el error en el revisionismo, en las reformas de Liberman y Kosigin, que introdujeron incentivos materiales y otros conceptos liberales en la economía.

Carece en cambio de toda lógica buscarlo en un gobierno socialista tal vez criticable, pero cuyo paralelismo histórico razonable sería, no con el bonapartismo, sino todo lo contrario: con el terror jacobino, aunque sustituyendo la guillotina por el Gulag. La cuestión es ¿quién se opone hoy día a estos revolucionarios franceses? ¿Quién, aparte de los más oscuros reaccionarios, no comprende que -con todos los defectos que puedan buscarse- los jacobinos traían un mundo cualitativamente mejor que el anterior? ¿Qué rama del marxismo cuestionará que la violencia, como decía Marx, es la partera de la historia que ayuda a alumbrar nuevas sociedades? ¿Quién puede negar que, por desgracia para quienes buscamos un mundo diferente, todos los procesos de cambio de la historia han sido inevitablemente violentos?



http://old.kaosenlared.net/noticia/sobre-cuestion-trotsky-stalin


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"Está claro, me parece, que los clamores contra el famoso burocratismo no son más que un medio de encubrir el descontento por la composición de los organismos centrales, no son más que una hoja de parra... ¡Eres un burócrata, porque has sido designado por el Congreso sin mi voluntad y contra ella! Eres un formalista, porque te apoyas los acuerdos formales del Congreso, y no en mi consentimiento. Obras de un modo brutalmente mecánico, porque te remites a la mayoría "mecánica" del Congreso del Partido y no prestas atención a mi deseo de ser cooptado. Eres un autócrata, porque no quieres poner el poder en manos de la vieja tertulia de buenos compadres!"
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Re: "Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por Danielovich el Dom Dic 07, 2014 11:03 am

No es lo mismo ser trotskista que ser marxista-leninista . Los trotskistas son agentes del imperialismo , el marxismo-leninismo la teoría revolucionaria que puede dar el poder a la clase obrera
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Re: "Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por Dlink el Dom Dic 07, 2014 3:49 pm

Danielovich escribió:No es lo mismo ser trotskista que ser marxista-leninista . Los trotskistas son agentes del imperialismo , el marxismo-leninismo la teoría revolucionaria que puede dar el poder a la clase obrera

Un trotskista no se ve como agente del imperialismo. Aunque a veces favorecen indirectamente a la reacción (no mediante favores a la burguesía, sino de manera interna contra los otros revolucionarios) cabe recordar que ellos buscan el mismo fin, el mismo medio, los mismos valores, pero con un sistema distinto. Si ese sistema es correcto o no, es un tema aparte.

Yo he conocido y tengo amigos trotskistas. Debatiendo con ellos, en lo único que disentimos es en el tema de Stalin. Fuera de eso, somos camaradas.
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Re: "Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por Danielovich el Dom Dic 07, 2014 6:08 pm

Dlink escribió:
Danielovich escribió:No es lo mismo ser trotskista que ser marxista-leninista . Los trotskistas son agentes del imperialismo , el marxismo-leninismo la teoría revolucionaria que puede dar el poder a la clase obrera

Un trotskista no se ve como agente del imperialismo. Aunque a veces favorecen indirectamente a la reacción (no mediante favores a la burguesía, sino de manera interna contra los otros revolucionarios) cabe recordar que ellos buscan el mismo fin, el mismo medio, los mismos valores, pero con un sistema distinto. Si ese sistema es correcto o no, es un tema aparte.

Yo he conocido y tengo amigos trotskistas. Debatiendo con ellos, en lo único que disentimos es en el tema de Stalin. Fuera de eso, somos camaradas.

Cierto , tiene usted razón , los pobres trotskistas son gente engañada sin formación . De hecho he de decirle que yo mismo empecé creyédome todas las estupideces de la Revolución permanente , de que Stalin era muy malo , de que ningún socialismo había sido bueno en la historia . Afortunadamente superé esa fase inicial informándome , leyendo , reflexionando por mi mismo etc

Más bien me refería a los partidos trotskistas , y si esos si que son agentes al servicio del imperialismo , se dedican a apoyar a la caverna capitalista
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Re: "Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por ISoCiAliStAI el Mar Dic 09, 2014 3:33 am

Hace tiempo que no veo un comentario troskotrol ,.... Laughing
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Alexyevich
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Stalin yla burocracia

Mensaje por Alexyevich el Vie Dic 12, 2014 4:52 pm

"Cargar todos los males que sufrió la revolución obrera y campesina sobre los hombros de una sola persona puede ser tranquilizador; sin embargo,elimina cualquier posibilidad de enfrentarse rigurosamente al problema de la burocracia y al problema de la represión, y por lo tanto dificulta enormemente su solución."

Esto me parece una completa incoherencia. Creo que no hay que ser un genio para comprender que cuando se habla de la burocratización del estado soviético y señala a Stalin como principal responsable es por su cargo como secretario del Partido y máximo dirigente de la URSS; no para decir que un individuo es el único responsable de un fenómeno influenciado por las condiciones extremas en las que se vio el nuevo poder obrero que inclinó la balanza hacia uno de los bandos que lucharon por el poder dentro del PCUS.
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surfas
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Re: "Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por surfas el Vie Dic 12, 2014 9:34 pm

Alexyevich escribió:"Cargar todos los males que sufrió la revolución obrera y campesina sobre los hombros de una sola persona puede ser tranquilizador; sin embargo,elimina cualquier posibilidad de enfrentarse rigurosamente al problema de la burocracia y al problema de la represión, y por lo tanto dificulta enormemente su solución."

Esto me parece una completa incoherencia. Creo que no hay que ser un genio para comprender que cuando se habla de la burocratización del estado soviético y señala a Stalin como principal responsable es por su cargo como secretario del Partido y máximo dirigente de la URSS; no para decir que un individuo es el único responsable de un fenómeno influenciado por las condiciones extremas en las que se vio el nuevo poder obrero que inclinó la balanza hacia uno de los bandos que lucharon por el poder dentro del PCUS.


Sucede que en tiempos que Lenin lo era, Lenin era el principal responsable de la burocratizacion del "estado sovietico" para mencheviques y grupitos insignificantes. Lenin era el burocrata. No olvidemos que fue acusado no pocas veces de burocrata por mencheviques y por aquellos que bailaban de un lado al otro. Solo que luego en el exilio se olvidaron de esto y ahora dicen que la burocratizacion empezó con Stalin, o mas, POR Stalin .

¿O van a decir que en tiempos de Lenin no habia burocracia y bastante extendida? ¿O van a negar las purgas bajo liderazgo de Lenin?

La pequeña burguesia es como un adolescente que se lleva mal con el poder. No le importa que sea este burgues o proletario.
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Lenin y la burocracia

Mensaje por Alexyevich el Sáb Dic 13, 2014 12:02 am

surfas escribió:
Alexyevich escribió:"Cargar todos los males que sufrió la revolución obrera y campesina sobre los hombros de una sola persona puede ser tranquilizador; sin embargo,elimina cualquier posibilidad de enfrentarse rigurosamente al problema de la burocracia y al problema de la represión, y por lo tanto dificulta enormemente su solución."

Esto me parece una completa incoherencia. Creo que no hay que ser un genio para comprender que cuando se habla de la burocratización del estado soviético y señala a Stalin como principal responsable es por su cargo como secretario del Partido y máximo dirigente de la URSS; no para decir que un individuo es el único responsable de un fenómeno influenciado por las condiciones extremas en las que se vio el nuevo poder obrero que inclinó la balanza hacia uno de los bandos que lucharon por el poder dentro del PCUS.


Sucede que en tiempos que Lenin lo era, Lenin era el principal responsable de la burocratizacion del "estado sovietico" para mencheviques y grupitos insignificantes. Lenin era el burocrata. No olvidemos que fue acusado no pocas veces de burocrata por mencheviques y por aquellos que bailaban de un lado al otro. Solo que luego en el exilio se olvidaron de esto y ahora dicen que la burocratizacion empezó con Stalin, o mas, POR Stalin .

¿O van a decir que en tiempos de Lenin no habia burocracia y bastante extendida? ¿O van a negar las purgas bajo liderazgo de Lenin?

La pequeña burguesia es como un adolescente que se lleva mal con el poder. No le importa que sea este burgues o proletario.

En vida de Lenin, un funcionario estatal no podía ganar un salario superior al de un trabajador cualificado por ley, salvo en condiciones especiales en las que se requiera un trabajador altamente calificado y/o la mano de obra sea escasa.

Dicha ley fue abolida en los 30s por Stalin, agrandando así la brecha económica entre la creciente burocracia y el resto del país.

Ahora, muchos pretenden disfrazar a las purgas como una lucha contra la burocratización del estado, obviando u olvidando su carácter principalmente político.
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Re: "Sobre la cuestión de Trotsky y Stalin" de Manuel M. Navarrete.

Mensaje por ajuan el Lun Ene 26, 2015 8:43 pm

Muevo


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:minihoz: "Y comprendí de pronto que el devoto pueblo ruso no necesitaba ya sacerdotes que le ayudasen a impetrar el reino de los cielos. Este pueblo estaba construyendo en la Tierra un reino tan esplendoroso como no hay en ningun otro cielo,reino por el cual era una dicha morir..."John Reed  :minihoz:

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