Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

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    javicho II
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    Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por javicho II el Sáb Oct 18, 2014 9:45 pm

    Mariátegui como genio intelectual marxista.

    “PREGUNTA: Esa es su vinculación con Mariátegui.
    BASADRE: Ah, sí una amistad muy cordial. Fíjese usted, Mariátegui era extraordinario, era
    un genio, que hombre de tanta integridad, a mi nunca me hizo propaganda de nada, nunca me
    dijo vuélvase usted comunista, inscríbase en el Partido, nunca nada de eso, absoluta reserva.
    PREGUNTA: ¿Por qué cree usted esa actitud?, ¿para preservar la amistad?
    BASADRE: No, era un hombre así, era un gran señor pues, al mismo tiempo que era un genio
    intelectual, nada de pequeño, nada de vivo.
    PREGUNTA: ¿Por qué cree que los seguidores de Mariátegui no han logrado “heredar” esa
    genialidad y esa honestidad?
    BASADRE: ¡Ah! No , no, muy triste es eso, muy triste, muy triste, uf!...” (1)

    Entrevista a Jorge Basadre poco antes de su muerte y antes del inicio de la Guerra Popular en
    el Perú



    LAS DISCREPANCIAS ENTRE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI Y LA INTERNACIONAL
    COMUNISTA


    El siguiente artículo de Mariela Rosa Balbi : “El Partido Comunista, Mariátegui y la
    Internacional Comunista”
    , que a continuación se transcribe, fue escrito en 1979, es un trabajo
    sobre las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista(IC).

    Discrepancias que existieron, y que durante mucho tiempo fue objeto de parte del APRA y de los
    tergiversadores del pensamiento de Mariátegui para demostrar que Mariátegui no fue marxista-leninista sino sólo un socialista romántico y que por eso fundó un partido socialista y no comunista,
    y que ante el rechazo de la IC a las tesis presentadas por Mariátegui dicen que se quedó muy solo y
    desconcertado, etcétera, etcétera. Todo no deja de ser puras tergiversaciones de intelectuales
    pequeños burgueses que traicionaron y se derechizaron una vez ocurrida la muerte de Mariátegui.

    Si Mariátegui no fue un marxista-leninista o sólo fue un socialista romántico, entonces ¿por qué
    manda a dos representantes del Partido Socialista, Julio Portacarrero y Armando Bazán, a la URSS?

    “Antes que los discípulos abandonaran el país José Carlos Mariátegui les confió sendos y
    delicados encargos para ser puestos a disposición de la III Internacional Comunista, de la
    Internacional Sindical Roja y del Partido Comunista (bolchevique)”. (2)


    Si Mariátegui no hubiera sido marxista-leninista o sólo hubiera sido un socialista romántico pues
    Mariátegui no hubiera tenido ni el más mínimo interés, ni hubiera tenido la más mínima
    importancia para él, presentar su proyecto socialista a ninguna Internacional.

    Ahora las discrepancias entre Mariátegui con la IC que surgieron nunca quedaron bien aclaradas,
    cosa que aprovecharon los enemigos de Mariátegui para tergiversar su pensamiento, por años el
    hecho quedó como confuso para el movimiento comunista en el Perú, y eso será responsabilidad de
    Ravines y luego del revisionismo.

    Mariátegui nunca respondió a los ataques a sus tesis, él prefirió no hacerlo porque sabía que la IC
    no comprendía o no se entendía que América Latina, y específicamente el Perú, es otra realidad,
    donde el campesinado, principalmente pobre, es la inmensa mayoría como en el caso peruano.

    Mariátegui quería formar una especie de frente amplio dentro del Partido, él quería contar, y en
    cierta forma ganarlos, con toda la pequeña burguesía revolucionaria de izquierda, con toda la pequeña burguesía anti-imperialista, con toda la pequeña burguesía progresista, etcétera, etcétera, para esta etapa de la revolución socialista en el Perú, que era democrática burguesa, pues, sobre todo, estas dos últimas capas de la pequeña burguesía, Mariátegui los prefería de aliados que de enemigos.
    Errores semejantes ya se estaban cometiendo con la Revolución China.

    Por eso este ensayo y artículo de Mariela Rosa Balbi ( y un libro que escribió sobre esa discrepancia
    en forma más desarrollada) es esclarecedor para demostrar que lo que en realidad sucedió con el
    Partido en aquel entonces fue que cayó en dogmatismo, tras la muerte de Mariátegui, y cuyo
    responsable fue Eudocio Ravines.

    La fundación del Partido Comunista del Perú.


    La palabra “socialismo” en América Latina, y específicamente en el Perú, no estaba tan prostituido
    como en Europa, y si Mariátegui fundó el Partido con el nombre de “socialista” fue por cuestiones
    estratégicas, para evitar una represión brutal hacia el Partido que estaba en construcción. Como dijo
    el Pdte. Gonzalo: “al fundar el Partido, a Mariátegui se le fue la vida” dando a entender que la
    fundación del Partido se hizo en condiciones muy difíciles y semi-clandestinas, y además la
    enfermedad que padecía el Amauta, que era tuberculosis a los huesos, lo limitaba físicamente, lo
    que finalmente le causará la muerte al no tener cura en ese entonces.

    Cuando se fundó el Partido Socialista (Comunista) gobernaba en el Perú Augusto B. Leguía
    (gobernó de 1919-1930, era su segundo gobierno llamado el oncenio) un sirviente y corrupto al
    servicio del imperialismo norteamericano, que gustaba ser adulado, y que llevó adelante lo que hoy
    se diría violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra toda oposición, y matanzas contra
    campesinos que se levantaban contra los terratenientes en las serranías del Perú. Leguía tenía
    constantemente vigilado a Mariátegui, su correo estaba intervenido, incluso le inventó una
    “conspiración comunista” para con ese pretexto incursionar en la casa del Amauta y acusarlo de
    tener armas en ella. En esa condiciones, más la precaria salud de Mariátegui, se fundó el Partido
    Comunista del Perú el 7 de octubre de 1928.

    Retroceso del Partido Comunista del Perú tras la muerte de Mariátegui.


    Podríamos decir que dos hechos originaron el retroceso del Partido Comunista del Perú que fundara
    Mariátegui :

    1.) Con la muerte repentina de Mariátegui, la dirección del Partido pasará a manos de Eudocio
    Ravines, el considerado sucesor de Mariátegui, pero en realidad lo que pasará después es que
    Ravines se encargará de destruir al Partido.
    Ángela Ramos* en una entrevista sostiene lo siguiente sobre Ravines :

    “... fue el hombre fatal para el comunismo, para nuestro incipiente Partido Comunista.
    Ravines no podía permitir que nadie sobresaliera un ápice sobre él y como Ricardo Martínez
    de la Torre tenía muchísimo cariño de todos los componentes del Partido, eso le producía
    resquemor. Aunque Ravines fue el que destruyó el Partido, no se puede negar que él vino de
    Europa, con un impulso grande, le dio mucha dinámica al Partido, eso es incuestionable.
    Ravines después deshizo con los pies lo que construyó con las manos. Ravines no había bebido
    de las palabras y de la vida de José Carlos Mariátegui, pero como Ravines entró al cuarto de
    enfermo de Mariátegui y nadie supo lo que había pasado allí (después conocimos que Ravines
    le hizo tener un disgusto espantoso a José Carlos en su lecho de muerte y eso no se ha dicho
    nunca y por primera vez lo voy a decir), la gente creía que era el hombre de confianza. A veces
    las mujeres estamos dotadas de un sexto sentido, yo era la única mujer del Partido en esos
    momentos y desde el primer momento choqué con Ravines. Sólo muchos años después, un
    hombre de la brillantez y consecuencia de Hugo Pesce pudo decirme: “Ángela, usted vio claro,
    usted no estuvo equivocada” porque Ravines llegó a imponer en el Partido lo que yo llamé en
    esos tiempos el ravinismo, algo que jamás habría hecho José Carlos Mariátegui, porque su
    mente y su corazón eran muy amplios...” “... Ravines imponía su voluntad a sangre y fuego, y
    llegó a ser un dictador que no quería militantes sino imitadores, y más que imitadores,
    obsecuentes seguidores. En mi casa se dieron las primeras charlas de marxismo, una casa que
    se caía de vieja, y ahí iban cuatrocientos, del muelle, de todas partes, a escuchar las primeras
    lecciones de Ravines, y observé su nefasto trato con los camaradas obreros y a esto llamo yo
    ravinismo.”(3)

    Como vemos Angela Ramos es un testigo que demuestra que Ravines supo engañar muy bien al
    Amauta, lo que supuestamente construyó Ravines al llegar de Europa, después “destruirá con los
    pies”, es decir que el daño que hizo Ravines al Partido fue atroz . Y una de las tantas cosa que hizo
    Ravines fue, lo que se llamó, desmariatiguizar el Partido que consistió principalmente en tirar al
    tacho de la basura las tesis de la revolución socialista de Mariátegui y aceptó sin chistar las tesis de
    la Internacional Comunista con respecto al Perú cayendo en dogmatismo.

    Aunque Angela Ramos no desarrolla en qué consistió ese disgusto enorme que Ravines causara a
    Mariátegui en su lecho de muerte, quizás lo que Ravines le dijo al Amauta en su lecho de muerte es
    que justamente era necesario aceptar las tesis de la IC como acertadas para el Partido y para la
    revolución peruana. O sino ¿qué otra cosa podía disgustar espantosamente al Amauta en su lecho de
    muerte? Mariátegui sabía que eso era un retroceso para la revolución peruana. Ravines había
    comenzado a sacarse la careta.

    Al sostener Ángela Ramos que “Ravines imponía su voluntad a sangre y fuego” está diciendo que
    para Ravines sólo existía el monólogo, el debate no existía dentro del Partido, sino era para aceptar
    la voluntad de Ravines, y que toda oposición a esa voluntad Ravines la desaparecía drásticamente
    con expulsiones o “a sangre y fuego”. Y a eso agregar el “trato nefasto” hacia los obreros que iban
    a aprender marxismo por parte de Ravines, uno de los aspectos principales de los intelectuales
    pequeños burgueses es que cuando se ponen a enseñar a las masas obreras y campesinas lo hacen
    distanciándose y sintiéndose superior a ellas, a todo ello Ángela Ramos llamó “ravinismo” porque
    no era marxismo-leninismo lo que enseñaba Ravines sino era un pequeño burgués dogmático y
    oportunista monologando sobre marxismo-leninismo.
    El Partido ya no tenía carácter de masas, Ravines había construido, después de la muerte del
    Amauta, un Partido desligado de las masas.

    2.) Al morir Mariátegui en abril de 1930, fue la oportunidad para el caudillo nacionalista, Víctor
    Raúl Haya de la Torre, de apoderarse del escenario político peruano. Este caudillo con poses,
    conductas y prácticas fascistas, ya había convertido al APRA, de ser un frente de intelectuales antiimperialistas, en un partido político nacionalista para presentarse a las elecciones y embaucar a las masas con su lenguaje seudo revolucionario y radical. Su gran personalidad de líder de masas
    originó el ascenso del APRA, influyendo en el retroceso del avance popular, embaucando a las
    masas obreras-campesinas con posiciones confusas y ganándose a un sector importante de la
    pequeña burguesía llevándolas a posiciones anticomunistas.
    E. Ravines conciliará con el APRA, y terminará como agente de la CIA.


    LA RELACIÓN ENTRE MAO Y MARIÁTEGUI



    ¿Cuál es la relación entre Mao y Mariátegui? ¿Qué semejanzas existen entre el proyecto socialista
    de Mariátegui y el proyecto de nueva democracia de Mao?

    El historiador peruano Jorge Basadre (1903-1980), quien conoció a Mariategui en su juventud, nos
    dice lo siguiente en esta entrevista:

    “BASADRE: Bueno, mejor dicho que me parece a mí que el concepto de indio es más amplio,
    más vasto. Campesino es una cosa específica, ligada a la agricultura y a la tierra, el indio es
    algo más general; está acompañado por factores históricos desde el punto de vista cultural,
    por características que no siempre son igual a las del campesino. Pero me parece a mi que la
    gran contribución de Mariátegui fue esa, la idea de que había que ayudar como una pieza
    fundamental en la realidad peruana, al campesino. Algunos dicen que se anticipó en eso al
    pensamiento de Mao. En Mao hay un fenómeno de tipo campesino, ¿no es cierto?, de la vida
    del campesino; pero distinta a la tesis de la revolución convocada por el proletariado urbano.
    El '49 no es el proletariado urbano en China el que hace la revolución, son las guerrillas
    campesinas, en ese sentido habría una cierta relación entre Mao y Mariátegui...”(4)

    Mao y Mariátegui creían firmemente en el campesinado como motor de la revolución dirigida por el
    proletariado.

    Ante la incapacidad de la burguesía peruana de llevar a delante y dirigir una revolución capitalista,
    Mariátegui sostenía que el Perú tenía que pasar por una revolución democrática burguesa, y que esa
    revolución democrática burguesa solamente era posible dentro del socialismo, para Mariátegui la
    revolución democrática burguesa se tenía que llevar dentro del socialismo y era parte del
    socialismo, es decir que sólo el proletariado, con su Partido Comunista, puede llevar adelante y
    dirigir esa revolución democrática burguesa, una vez tomado el Poder del Estado (5), y que Mao desarrollará como revolución de nueva democracia.

    La época de Mao y Mariátegui fue una época en que la Internacional Comunista no comprendía la
    importancia del campesinado como motor de la revolución en los países atrasados semifeudales y
    semicoloniales como China y el Perú, no se comprendía que esa revolución campesina podía ser
    dirigido por el proletariado con su Partido Comunista. Sólo la práctica demostraría como correctas
    las tesis de Mao y de Mariátegui, tesis que se confirmó con el triunfo de la Revolución China
    dirigida por el Presidente Mao.

    Stalin, después del triunfo de la Revolución China, reconoció oficialmente a Mao como un teórico
    del marxismo publicando sus Obras Escogidas en la URSS. En 1953 aparece el volumen I de las
    Obras Escogidas de Mao.

    Pravda confirmará con el siguiente comentario, al publicarse pronto la obra de Mao :

    “Mao Tse-tung ha adaptado el marxismo-leninismo no de un modo dogmático, sino creador;
    ha adaptado con éxito la teoría marxista a China, enriqueciendo así enormemente esa
    teoría”(Pravda, 28-VIII-1952).(6)


    De esa forma la URSS de Stalin reconoce los aportes de Mao al marxismo en su aplicación para los
    países atrasados semifeudales y semicoloniales. Y de esa forma también, simbólicamente hablando,
    se reconocía las tesis de Mariátegui, presentadas en 1929 ante la IC, como correctas para la realidad peruana.

    El siguiente artículo de Mariela Rosa Balbi, que aparece en el siguiente mensaje, hace el siguiente estudio sobre esas discrepancias entre el Cominter y el proyecto de revolución socialista para el Perú de José Carlos Mariátegui.
    __________________________
    *Angela Ramos(1896-1988) ingresa al PCP después de la muerte de Mariátegui, fue una activa militante.
    Angela Ramos en los últimos años de su vida concedía entrevistas a periódicos y revistas de izquierda, donde nos dejaba
    muchos datos y recuerdo sobre su amistad con Mariátegui y también sus recuerdos con César
    Vallejo. Después de la masacre de los penales en 1986 contra los prisioneros de guerra por
    parte del gobierno aprista del genocida Alan García Pérez, Angela Ramos dedicó un pequeño
    poemario a los compañeros caídos y fusilados y que fue publicado en el semanario "Cambio", es
    justamente este semanario el que le realizó las últimas entrevistas antes de morir.

    NOTAS

    (1)JAVE, Noé (comp.). Jorge Basadre: La Política y la Historia. Libro Editado por un Comité
    Editorial: Lima, 1981. Pág. 36-37.
    (2) Rouillón, Guillermo. La Creación Heroica de Jose Carlos Mariátegui: La Edad
    Revolucionaria. Editado por la viuda del autor e hijos: Lima, 1984. pág. 413.
    (3) Entrevista a Ángela Ramos en la revista Cuadernos Socialistas, nº 2, mayo de 1979, p.17-19
    (4) JAVE, Noé (comp.). Jorge Basadre: La Política y la Historia. Libro Editado por un Comité
    Editorial: Lima, 1981. Pág. 33-34.
    (5) 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana e Ideología y Política de José Carlos
    Mariátegui.
    (6) Citado por: PALOCZI-HORVATH, George. Mao Tse-tung. Editorial Noguer: Barcelona,
    1972. Pág. 240-241.


    Última edición por javicho II el Lun Oct 20, 2014 7:13 pm, editado 1 vez
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por javicho II el Sáb Oct 18, 2014 10:00 pm

    EL PARTIDO COMUNISTA, MARIÁTEGUI Y LA INTERNACIONAL COMUNISTA*


    Por Carmen Rosa Balbi


    El propósito de este artículo es analizar las relaciones en algunos aspectos contradictorias y
    discrepantes que se establecieron entre Mariátegui y la Tercera Internacional Comunista, una vez
    fundado en octubre de 1928 el Partido Socialista. El conocimiento cabal y el análisis de estas
    relaciones, no puede llevar ¬como se ha pretendido hacer¬ a negar la filiación teórica y política de
    José Carlos Mariátegui al marxismo-leninismo y al movimiento comunista internacional.

    Su filiación teórica consta explícitamente en los principios programáticos del Partido Socialista que
    fundara el Amauta. En el punto 4 se señala: “el marxismo-leninismo es el método revolucionario
    de la etapa del imperialismo y de los monopolios. El Partido Socialista del Perú lo adopta
    como su método de lucha”.


    La filiación política de Mariátegui es reconocida por historiadores de la talla de Basadre, quien
    señala que Mariátegui “aún (en sus escritos) que publicó en fechas inmediatamente anteriores a
    su muerte, reiteró su adhesión a la Revolución Rusa y a la línea de la Unión Soviética,
    inclusive la que orientó Stalin. Acerca de esto ¬señala Basadre¬ no sería únicamente falsa sino
    mezquina cualquier discusión”(1)
    .


    La polémica y la situación política


    Antes de entrar de lleno a analizar la decisiva polémica ideológica entre Mariátegui y la
    Internacional Comunista, es necesario hacer algunas consideraciones sobre las características del
    momento político de aquellos años.

    La década del 20 presencia la formación de dos grandes interpretaciones de la sociedad y el estado
    peruano, abarcando sus relaciones con el fenómeno imperialista: las de Haya de la Torre y
    Mariátegui. Sobre estas interpretaciones se fundan dos proyectos políticos, dos programas: el de la
    pequeña burguesía nacionalista y el del proletariado revolucionario respectivamente.

    Entre 1929 y 1933, años marcados por la Gran Depresión y por la primera crisis moderna del estado
    oligárquico, uno de estos proyectos políticos, una de estas ideologías, se transforma en la fuerza
    política hegemónica del movimiento popular. El partido aprista (APRA) se forja en esa breve pero
    densa coyuntura como agrupación política de masas y, simultáneamente, deja de lado al Partido
    Comunista naciente. Esta resultante histórico política, abrirá toda una etapa en la historia del país y
    del movimiento obrero. El análisis de estos procesos y de la situación revolucionaria en que
    ocurren, no es el tema de este artículo(2).

    Sin embargo, esta resultante histórica de la coyuntura, será una consecuencia directa de la derrota
    que las posiciones de Mariátegui sufrieran, primero, en la Conferencia Comunista Latinoamericana
    de Buenos Aires y, luego, al interior del Partido Comunista Peruano, meses después de su muerte.
    Ahí reside la importancia del debate ideológico entre Mariátegui y la III Internacional.
    Las razones de la derrota de las posiciones de Mariátegui al interior del Partido Comunista Peruano
    pueden ser varias. En primer lugar, la debilidad y escasa coherencia ideológica del estado mayor
    que se constituye en núcleo dirigente del recién fundado Partido Socialista. En estas condiciones, la
    prematura muerte del Amauta deja un irremediable vacío.

    A ello se suma la todavía embrionaria capacidad dirigente del Partido que se fundaba. El Partido
    Comunista recién haría ejercicio pleno de dirección política a partir del año 30, ya muerto
    Mariátegui. Al amauta le cupo una tarea más fundacional que de dirección política sostenida del
    movimiento de masas; que despunta recién con el crack del 29 y la caída de Leguía.
    Desde el punto de vista del movimiento comunista internacional, la polémica ideológica que aquí se
    trata, ocurre un año después del VI Congreso de la III Internacional (1928), congreso donde se
    inicia un viraje dogmático y ultraizquierdista(3).


    La Conferencia de Buenos Aires


    El Partido Socialista funda y organiza en torno a un conjunto de tesis sobre nuestro país que
    desarrolla Mariátegui en sus Ensayos y demás obras: el tipo de desarrollo económico de nuestro
    país, tesis sobre el problema agrario, el problema nacional, el carácter del partido y el carácter de la
    revolución.

    Mariátegui será el primero en señalar el carácter semicolonial y semifeudal de nuestro país, donde
    la penetración imperialista, deforma y traba el desarrollo capitalista, orientando nuestra economía
    hacia las necesidades de las metrópolis, sin permitir, en esa época, un programa de
    industrialización.

    En el punto 4 de las Tesis Programáticas del Partido Socialista leemos:

    “El capitalismo se desarrolla en un pueblo semifeudal como el nuestro, en instantes en que
    llegado a la etapa de los monopolios y del imperialismo, toda la ideología liberal
    correspondiente a la etapa de libre competencia, ha cesado de ser válida. El imperialismo no
    consiente a ninguno de estos pueblos semicoloniales que explota como mercado de su capital y
    sus mercaderías, y como depósito de materias primas, un programa económico de
    nacionalización e industrialismo. Lo obliga a la especialización, a la monocultura”.

    Este fenómeno a nivel político significaba una alianza del imperialismo con la oligarquía y la
    feudalidad gamonalista, sostenes internos estos, de los intereses de aquel: “El estado actual en
    estos países, reposa en la alianza de la clase feudal terrateniente y la burguesía mercantil”,
    dirá Mariátegui.

    De esta estructuración del bloque en el poder, surgen las peculiaridades que el problema agrario
    toma en nuestro país.

    “En nuestro país: el problema indígena se identifica con el problema de la tierra. La
    ignorancia, el atraso y la miseria no son, repetimos sino la consecuencia de la servidumbre. El
    latifundio feudal mantiene la explotación y la dominación absoluta de las masas indígenas. La
    lucha de los indios contra los gamonales ha estribado invariablemente en la defensa de sus
    tierras contra la absorción y el despojo. Existe por tanto una instintiva y profunda
    reivindicación indígena: la reivindicación de la tierra. Dar un carácter organizado,
    sistemático, definido, a esa reivindicación, es la tarea que tenemos el deber de realizar
    activamente”(4)


    Reproducimos estas extensas citas de la obra del Amauta porque es en estos planteamientos donde
    queda resumido el eje central del problema campesino: la lucha por la tierra; planteamiento que
    sería postergado en la línea posterior del Partido Comunista.

    Las implicancias políticas de este régimen de propiedad de la tierra, quedarán también explícitadas
    al señalar Mariátegui que éste determina el régimen político y administrativo de la nación, para
    agregar a continuación que “sobre una economía semifeudal, no puede prosperar ni funcionar
    instituciones democráticas y liberales”.

    Teniendo en cuenta este problema, Mariátegui señaló al campesinado como el aliado principal del
    proletariado, lo que determinaba el carácter de la revolución como democrático-popular.
    Así se lee en los principios programáticos:

    “Sólo la acción proletaria puede estimular, primero y, realizar después, las tareas de la
    revolución democrático-burguesa, que el régimen burgués es incompetente para desarrollar y
    cumplir”.


    Es decir, pues, que la revolución democrático-burguesa, implica un conjunto de tareas que tienen
    como eje un limitado desarrollo del capitalismo, de democracia consecuente y el desarrollo de
    elementos socialistas.

    Otro punto de capital importancia, en el desarrollo de Mariátegui, es el carácter del partido que se
    adopta en la constitución del Partido Socialista. Este se propone como objetivo “la organización de las masas obreras y campesinas” y como consta en el Acta de constitución del Partido Socialista; el partido fue denominado socialista, “de acuerdo con las condiciones concretas actuales del Perú”. Esto no implicaba, como muchas veces se ha dicho, solamente una cuestión de táctica. Su objetivo era la constitución de un partido de masas, que pudiera aprovechar las condiciones
    legales, y que no sucumbiera ante la represión.

    En uno de los acuerdos de la reunión de fundación del Partido Socialista, queda señalada la
    necesidad de realizar alianzas con la pequeña burguesía:

    “La organización sindical y el partido socialista, por cuya formación trabajaremos, aceptará
    contingentemente una táctica de frente único o alianza con organizaciones o grupos de la
    pequeña burguesía, siempre que estos representen efectivamente un movimiento de masas y
    con objetivos y reivindicaciones concretamente determinados”.


    Este conjunto de tesis para la construcción del Partido Comunista del Perú, elaborados centralmente
    por Mariátegui, tendrán una primera confrontación con los planteos iniciales de la III Internacional,
    en la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires, en junio de 1929. Esta
    estuvo a cargo del responsable del Secretariado Sudamericano el suizo Humbert Droz.

    A dicha Conferencia fueron, representando a la delegación peruana, Hugo Pesce y Julio
    Portocarrero. Para ella, Mariátegui preparó el material central del Partido Socialista Peruano.
    Desarrollaremos a continuación, los puntos centrales donde las tesis de Mariátegui y del Partido
    Socialista son criticadas y cuestionadas.


    Carácter del partido.- su función.- su composición social.


    La crítica de los representantes de la Internacional, se va a centrar en el carácter del partido que
    propugnaban los comunistas peruanos. Estos son duramente criticados por formar un partido
    socialista (y no comunista). Esto significaba formar un amplio partido de masas, que abarcara masas
    obreras y campesinas (en la fundamentación de los delegados peruanos, se incluye también sectores
    del artesanado e intelectuales) con existencia legal, y así mismo, con un programa amplio (o
    programas mínimos para la etapa democrático-popular); esta concepción de partido suponía, sin
    embargo la existencia de un núcleo proletario de comunistas, de carácter ilegal, dirigiendo el
    partido.

    La razón central para ello, era formar una organización de amplia base, donde fuera posible
    aprovechar los estrechos resquicios legales que permitían las dictaduras reaccionarias de la época
    para aglutinar a amplios sectores de masas(5).

    Una segunda razón será la evaluación del nivel de conciencia de las masas en nuestro país, de
    escaso desarrollo político y poca inclinación hacia el comunismo. Además, la situación concreta del
    movimiento obrero, que venía de una derrota producida en 1927 bajo el gobierno de Leguía.
    La idea central presente en esa tesis, era que el partido comunista no debía permanecer como un
    círculo restringido, como una secta comunista, que aunque con un elevado desarrollo ideológico,
    carecería de una real influencia sobre las masas.

    Sin embargo, estos argumentos van a ser duramente combatidos agitando el peligro de la
    derivación reformista de la naciente organización; así mismo, se afirmó que se estaba formando un
    partido dentro de otro partido. Todo ello debido a la composición social del mismo, que permitía la
    integración de elementos pequeños-burgueses que “infiltrarían” la ideología burguesa.
    Reproducimos textualmente párrafos de la réplica a los comunistas peruanos:

    “Hay que hacer comprender a las masas que el único partido capaz de dirigirlas a la
    revolución y al triunfo es el partido comunista, que debe estar formado por una sola clase: el
    proletariado rural y urbano, única fuerza social capaz de realizar la revolución. Al
    proletariado se le educa diciéndole claramente lo que nos proponemos. Para eso no se
    necesitan programas máximos ni programas mínimos, basta el programa comunista que es el
    de la revolución social.
    De allí entonces nuestra insistencia ante los camaradas peruanos para que no cometan el error
    de constituir ese partido legal que en lugar de ser un medio para acelerar el desarrollo del
    movimiento revolucionario del mismo, llevará la confusión a las masas trabajadoras,
    impidiendo la formación de un partido comunista”(6).


    Estos son los argumentos centrales de la Internacional. Sin embargo, es importante discutir algunas
    cuestiones. Y es que si bien la organización partidaria que se planteaba el partido socialista, no era
    similar a la que se desarrolló en la experiencia rusa ¬una vanguardia obrera y escasa
    numéricamente¬ no hay ninguna cuestión de principios, que niegue de plano dicha fórmula de
    construcción de partido.

    Lo central a tener en cuenta, son las condiciones históricas concretas en que se plantea esta tarea: en 1929 tenemos un proletariado urbano escaso, que sale de una experiencia anarquista mutualista, que se encuentra poco depurado como clase de la pequeña-burguesía y del artesanado, que más bien, diríamos constituye una clase de transición.

    Esta situación, condiciona un determinado nivel de conciencia de clase y proporciona a la vez
    elementos para justificar un partido legal que permitiera meter en política revolucionaria a las
    masas, a pesar de las duras condiciones de represión.

    Por otro lado, pensamos que hay un profundo error en excluir al campesinado de la organización
    partidaria revolucionaria, y apoyar al partido sólo en el proletariado como sugería la Internacional.
    Más grave aún para nuestro país, donde en 1930, el campesinado es potencialmente la fuerza
    revolucionaria más importante. De hecho, tal como lo demuestran experiencias revolucionarias
    como la revolución china, el eje central para la cristalización de la alianza obrero-campesina, es la
    hegemonía orgánica sobre el campesinado. A la muerte de Mariátegui, se impondrían, finalmente
    las directivas sugeridas en la Conferencia de 1929.

    Respecto a la posibilidad de incluir sectores de la pequeña-burguesía y a la gestación de un núcleo
    comunista dentro de un partido amplio que actuara con un programa mínimo, existen también
    experiencias revolucionarias que convalidan el carácter que habría adoptado el partido socialista y
    que por lo demás plantean la necesidad del análisis de las condiciones concretas(7).
    Para concluir sobre este punto, señalaremos que el conjunto de críticas al carácter del partido que
    Mariátegui fundara, si bien fueron tan sólo sugeridas en el evento mencionado, serán adoptadas a la
    muerte del Amauta en el Partido Comunista Peruano(Cool.**

    Así , para 1931, tendremos un Partido Comunista de cuadros proletarios, de carácter ilegal, con
    muchas dificultades para penetrar en las masas y que de hecho ha abandonado sus tesis iniciales
    sobre construcción de partido.


    El problema de las nacionalidades.

    Mariátegui también envía a la Conferencia un conjunto de tesis sobre el problema indígena en el
    continente, en el documento “El Problema de las Razas en América Latina”. En él se hace una
    crítica a la forma como la intelectualidad burguesa ha venido planteando el problema del indio,
    reduciéndolo a consideraciones culturales o morales.

    Mariátegui delimita campos con este tipo de enfoques, al determinar que económica, social y
    políticamente, el problema de las razas tiene a la base , el de la liquidación de la feudalidad. El
    problema indígena es la explotación feudal de ellos en la gran propiedad agraria. El indio en el 90%
    de los casos no es un proletario sino un siervo, dirá Mariátegui, anunciando por otro lado, un
    rechazo absoluto a aquellos que sostenían que el problema indígena es un problema étnico.

    “Las posibilidades de que el indio se eleve material e intelectualmente, dependen del cambio
    de las condiciones económicos-sociales. No están determinados por la raza sino por la
    economía y la política. La raza por sí sola, no ha despertado ni despertaría el entendimiento
    de una idea emancipadora. Sobre todo no adquiriría nunca el poder de imponerla y realizarla.
    Lo que asegura su emancipación, es el dinamismo de una economía y una cultura que portan
    en su entraña el germen del socialismo”(9).


    Concluye Mariátegui señalando la particular gravitación que toma el problema de la reivindicación
    indígena contra la opresión gamonal, en los países como el Perú y Bolivia. En estos países, el
    problema de la raza se complejiza con el factor de clase. El ensayo se complementa con un
    programa concreto de lucha por la tierra.

    Este brillante ensayo de Mariátegui, será también cuestionado en su médula central. Se apelará a
    que existe una confusión en la cuestión de las razas con la cuestión nacional, señalando que se
    olvida el contenido nacional del problema indígena, que debe resumirse en la consigna de la
    autodeterminación de las naciones quechuas y aymara, por ser minorías nacionales oprimidas.
    Recordamos que por autodeterminación de las naciones entendemos la formación de un Estado
    Nacional Independiente.

    Transcribimos algunos de los argumentos sostenidos por los delegados de la Internacional:
    “La confusión de algunos camaradas peruanos sobre el contenido nacional del problema
    indígena en el Perú, los conduce a estar contra la consigna de la autodeterminación que me
    parece debe ser lanzada por nuestros partidos allí donde existen masas compactas de
    indígenas ligadas a la cuestión de la tierra, que da a la lucha de los indígenas el aspecto de
    lucha nacional. En este sentido, los casos de Bolivia y Perú, son característicos... la revolución
    victoriosa borrará las actuales fronteras (latinoamericanas) creando la federación de las
    repúblicas obreras y campesinas, sobre una nueva base;... no debe excluirse que en proceso de
    revolución tengamos formada una república indígena”(10).


    Los delegados de la Internacional, exigían la supeditación de la lucha por la tierra a la consigna de
    la autodeterminación de las naciones oprimidas (quechua y aymará).

    Estos absurdos e inaceptables planteamientos, fueron correctamente refutados por la delegación
    peruana, que aducía en primer lugar, la inexistencia de minorías oprimidas, ya que existían una
    fuerte cantidad de mestizos comprendidos entre el campesinado.
    Ya decía Mariátegui:

    “Existen provincias donde el tipo indígena acusa un extenso mestizaje. Pero en estos sectores,
    la sangre blanca ha sido completamente asumida por el medio indígena y la vida de los
    “cholos” producidos por este mestizaje, no difiere de la vida de los indios propiamente
    dichos”.(11)


    De otro lado, los peruanos señalaron el peligro en que al orientar la lucha indígena por la
    reivindicación nacional, este llegue a luchar contra el proletariado no indígena, planteamiento éste
    que contribuiría en los hechos a dividir al movimiento popular en lugar de unificarlo.

    Sin embargo, esto no nos debe llevar a subestimar algo que Mariátegui percibiera con claridad: el
    señalar a nuestro país ¬a diferencia de la Argentina, por ejemplo¬ como una nación en formación.
    Él sostendrá la existencia de una dualidad de raza, de lengua, y, de sentimiento en nuestro país, que
    se presenta todavía hoy como problema a resolver.

    Mariátegui enfoca “la creación de un nacionalismo peruano”, como la “confluencia o aleación de
    indigenismo y socialismo”. Como apunta con certeza Aricó, en esta confluencia “está el nudo
    esencial, la problemática decisiva, el eje teórico y político en torno al cual Mariátegui articuló toda
    su obra de crítica socialista de los problemas y de la historia del Perú”(12).

    A fin de cuentas, la fusión entre indigenismo y socialismo propuesta por Mariátegui no es sino la
    contra parte político-cultural de la alianza obrera-campesina.

    Pero pensamos que el argumento central, correctamente señalado por los peruanos para rechazar la
    tesis de la autodeterminación, está en el carácter y la significación que ha venido adoptando la lucha campesina en el presente siglo, dirigida contra el poder gamonalista, uno de los pilares de la alianza de clases que constituía el estado para 1930.

    A la base de las tesis erradas que sobre este punto manejaba la internacional, y que va a
    manifestarse después con más fuerza, está la no comprensión de uno de los ejes centrales de lo que
    se denomina el problema nacional, transponiendo mecánicamente la situación rusa, al considerar los
    aspectos culturales del mundo indígena (idiomas, tradiciones, etc.) como elemento suficiente para
    que exista una nacionalidad oprimida. Se olvida así que la base del mismo son los lazos
    económicos. (“El derecho para los indios de vivir de acuerdo a sus tradiciones, es decir, el derecho a
    la autodeterminación”, concluía tajantemente la Internacional).

    Es decir, pues, que para que existiera una reivindicación nacional, debía también existir, por lo
    menos en situación de gestación, una burguesía indígena oprimida. Y esta no existía desde ningún
    punto de vista en el campesinado, donde el escaso desarrollo del capitalismo, la subsecuente exigua
    diferenciación campesina y la opresión feudal, mantenían al indio sometido a la servidumbre y al
    poder gamonal.

    Existen trabajos que establecen las condiciones del proceso histórico de transformación del indio en
    campesino. Karen Spalding sostiene que:

    “La revuelta de Túpac Amaru II fue la última revuelta específica india, que ligó a pobres y
    ricos, nobles y campesinos, por medio de una tradición e historia común. Los levantamientos
    definidos como revueltas indias no terminaron. La historia de las serranías andinas en los
    siglos XIX y XX está llena de violentas rebeliones locales. Pero si bien estos levantamientos
    eran definidos comúnmente como levantamientos indios, eran más bien revueltas campesinas,
    movimientos regionales circunscritos y que no fueron dirigidos por los miembros de una élite
    relativamente privilegiada, con horizontes mucho más amplios que los del campesinado en
    armas”(13).


    “Cada vez la palabra indio se definirá en términos de clase”
    , dirá Spalding y esa tradición
    cultural india aún subsistente, define a una clase de la sociedad peruana. La diferenciación interna
    manifiesta en la sociedad india en los siglos XVII y XVIII, se borrará definitivamente.

    Sin embargo, en algunos movimientos campesinos posteriores al movimiento inca de Túpac Amaru
    (Atusparia en 1885 y el de Rumi Maqui en 1925) estarían presentes, todavía, elementos propios del
    movimiento nacional indígena. Como dice José Carlos Mariátegui, refiriéndose al movimiento de
    Atusparia, estos elementos que particularizaron a estos levantamientos campesinos, eran sólo los
    restos supérstites, los vestigios de una clase disuelta y vencida hacía más de un siglo. De hecho la
    derrota del movimiento nacional indígena encabezado por Túpac Amaru fue estratégica porque
    culminó militarmente con la destrucción de la clase dirigente indígena (14).

    A partir de allí el movimiento nacional indígena se fue apagando lenta pero inexorablemente.
    Después de Rumi Maqui, el elemento campesino predominará netamente sobre el elemento
    indígena, aunque sin eliminarlo. Por eso, Mariátegui dirá que el problema indígena es el problema
    de la tierra.


    Sobre el problema del imperialismo


    Sobre el análisis del imperialismo y los efectos sobre nuestro país, también se harán manifiestas
    diferencias de enfoques entre la Internacional y Mariátegui. La tesis en discusión ¬punto de vista
    Antimperialista¬ analiza las relaciones entre el imperialismo y la feudalidad.
    La Internacional objeta la siguiente afirmación de Mariátegui :

    “La creación de la pequeña propiedad, la expropiación de los latifundios, la liquidación de los
    privilegios feudales, no son contrarios a los intereses del imperialismo, de un modo inmediato.
    Por el contrario en la medida que los rezagos de feudalidad entraban el desenvolvimiento de
    una economía capitalista, ese movimiento de liquidación de la semifeudalidad, coincide con las
    exigencias del crecimiento capitalista, promovido por las inversiones y los técnicos del
    imperialismo”(15).


    Lo que Mariátegui se plantea aquí, es si hay una permanente coincidencia entre los intereses del
    imperialismo y los intereses feudales y semifeudales del gamonalismo. Y es precisamente el
    desenvolvimiento de la experiencia mexicana lo que lleva a afirmar que los intereses de ambos no
    son los mismos; que puede haber, como sucedió en México, una liquidación de la semifeudalidad,
    sin que la penetración imperialista sea eliminada; que más bien, sea la pequeña burguesía quien
    establezca nuevas alianzas con el capital imperialista.

    Esto no significa, sin embargo, que para el periodo histórico en que se ubican estas tesis, Mariátegui
    no perciba con claridad la existencia de una alianza entre el imperialismo y la feudalidad.
    Es decir, lo que Mariátegui estaba interesado en destacar es que las coincidencias entre los intereses feudales y los del imperialismo (que en última instancia es capitalismo) no es permanente, eterna.

    El desarrollo histórico ulterior demuestra que en el terreno de las alianzas políticas, los
    terratenientes no son la única clase en posibilidad de sustentar la semicolonialidad; que la
    persistencia de la dominación imperialista, se mantiene basada sobre una nueva clase intermediaria,
    la nueva burguesía de carácter netamente industrial, que estructura un nuevo bloque de alianzas.
    Para Mariátegui, la alianza entre el imperialismo y los terratenientes se explica políticamente :

    “Ciertamente el capitalismo imperialista utiliza el poder de la clase feudal, en tanto la
    considera políticamente dominante. Pero sus interese económicos no son los mismos”(16).

    Este enfoque de las relaciones entre feudalidad e imperialismo en lo que respecta a los intereses
    económicos de ambos, se presenta como relativamente contradictorio. En Punto de Vista
    Antimperialista será planteado en forma diferente a los Principios Programáticos del Partido
    Socialista (texto exterior cronológicamente) más cercano a las concepciones de la Internacional :

    “La economía pre-capitalista del Perú republicano, que por la ausencia de una clase burguesa
    vigorosa y por las condiciones nacionales e internacionales que han determinado el lento
    avance del país por la vía capitalista, no puede liberarse bajo el régimen burgués enfeudado a
    los intereses capitalistas, coludido con la feudalidad gamonalista y clerical, de las taras y
    rezagos de la feudalidad colonial”(17).


    Lo que la Internacional sostendrá es que la liquidación de la feudalidad de países como el nuestro,
    choca con los intereses del imperialismo, es decir, que “la existencia de los restos feudales y otras formas atrasadas, constituye precisamente la garantía de la dominación imperialista”.

    Otro aspecto del debate que se desprende de lo anteriormente expuesto y que estará también en
    discusión, será las consecuencias de la penetración imperialista en el país. Afirmaba la gente de
    Mariátegui, que “el imperialismo si bien es cierto que deforma el proceso capitalista, no deja de
    imprimir a su desarrollo, un ritmo más acelerado dentro de una visión más concreta de los
    intereses de su función hegemónica y explotadora”(18).


    Ilustrando este proceso, los peruanos citarán el caso de la penetración imperialista en las haciendas
    azucareras del norte, donde se implantan núcleos capitalistas (lo que se ha conocido posteriormente
    como enclaves) que de hecho contribuyen a debilitar la feudalidad.

    La oposición de la Internacional será tajante en este aspecto, sosteniendo que lo central del
    imperialismo es el hecho de ser traba al normal desenvolvimiento de la economía; y que aquel no
    produce ninguna aceleración del desarrollo capitalista. Sostenía que :

    “Desarrollo capitalista significa desarrollo normal de la economía nacional, y no la adaptación
    de esa economía a las necesidades del mercado internacional ¬o a los intereses imperialistas¬
    que aumenta la dependencia política y económica de nuestros países hacia el imperialismo.
    Entonces, estamos frente a la deformación de la economía nacional y a su subordinación
    frente a las conveniencias del imperialismo y no a un desarrollo capitalista independiente”
    (19).


    Para la Internacional, el desarrollo capitalista dependiente no era desarrollo capitalista. De hecho
    esta no era la concepción de Lenin; él subrayará en diferentes oportunidades, tesis similares a las
    que sostenía el Amauta.

    Lenin afirmaba que : “una de las características esenciales del imperialismo es que éste acelera
    del desarrollo capitalista en los países atrasados, y con ello amplía e intensifica la lucha contra
    la opresión nacional”
    . Esta posición la encontramos refrendada en “El Imperialismo Fase Superior
    del Capitalismo”, cuando afirma Lenin que la exportación de capitales repercute en el desarrollo del
    capitalismo dentro de los países en que aquellos son invertidos, acelerándolo extraordinariamente.
    En resumen, sobre este punto encontramos correcta la posición de Mariátegui, contra lo sustentado
    por la Internacional, que veía en el feudalismo la única posibilidad de alianza y de estabilidad
    política para el imperialismo.

    Debemos tener presente que los núcleos proletarios más combativos en el periodo 30-33, serán
    precisamente el proletariado minero, el azucarero, y el petrolero, generados por los enclaves
    imperialistas.

    Hasta aquí presentamos apretadamente las principales cuestiones discutidas en este primer evento
    comunista para América Latina, donde al cuestionarse las tesis de Mariátegui, se vislumbran
    algunos de los errores de concepción que estarían más tarde presentes en la línea del Partido
    Comunista.


    La pequeña burguesía

    Otro aspecto que será criticado en esta Conferencia ¬esta vez aparentemente con razón¬ por los
    delegados de la Internacional, es el tratamiento de la pequeña burguesía, que encontramos en Punto
    de Vista Antimperialista. Se la ubica a esta entregada a los intereses imperialistas.
    Leemos en dicho texto:

    "En el Perú, el aristócrata, y el burgués blancos, desprecian lo popular y lo nacional se siente ante
    todo blancos. El pequeño burgués mestizo imita este ejemplo... El factor nacionalista por estas
    razones objetivas que a ninguno de ustedes escapa, seguramente no es decisivo ni fundamental en la lucha antimperialista."
    “El antimperialismo, admitido que pudiese movilizar al lado de las masas obreras y
    campesinas a la burguesía y pequeña burguesía nacionalistas (ya hemos negado
    terminantemente esta posibilidad) no anula el antagonismo entre las clases, no suprime su
    diferencia de intereses” (20).


    Así pensaba Mariátegui; sin embargo, hay que ubicar dos cuestiones fundamentales: una, el proceso
    desarrollado con Leguía, donde capas de la pequeña burguesía encontraron en la burocracia y la
    Administración pública (lo que hoy llaman “funcionarios”; la aclaración es mía), la forma de
    ascender en la escala social, comprometiéndose con el entreguismo del gobierno de Leguía. Esto es
    lo que Mariátegui constata para la década de 1920, donde hay un importante crecimiento de esta
    capa de la pequeña burguesía. Mariátegui no alcanzará a ver la radicalización que sufre la pequeñaburguesía oprimida por el imperialismo, una vez que estalla la crisis de 1929.

    Finalmente, otra cuestión que debe ubicarse en el texto es el énfasis de Mariátegui en señalar que el
    movimiento antimperialista, por sí solo no conduce al socialismo y que aún dirigido por la pequeña
    burguesía, deviene nuevamente en la redefinición de sus alianzas con el imperialismo.
    La Internacional criticó a los comunistas peruanos por subvaluar la importancia de capas de la
    pequeña burguesía que sufren la opresión imperialista, lo cual era correcto. Sin embargo, no se debe
    olvidar ¬como ya se señaló anteriormente¬ que en los acuerdos programáticos de fundación del
    Partido Socialista, está claramente explicitada la necesidad de alianzas con la pequeña burguesía.
    Así mismo, en el periodo de zanjamiento de posiciones respecto al grupo de Haya de la Torre, y a lo
    que significaba el APRA (ya no como Frente Único sino como partido), encontramos una carta
    colectiva donde toma posición el grupo de Lima ¬núcleo comunista que encabezaba Mariátegui¬ en
    mayo de 1928 :

    “Como socialistas podemos colaborar dentro del APRA o alianza o frente único, con
    elementos más o menos reformistas o social-democráticos ¬sin olvidar la vaguedad que estas
    designaciones tienen en nuestra América¬ con la izquierda burguesa y liberal dispuesta de
    verdad a luchar contra los rezagos de feudalidad y contra la penetración imperialista pero no
    podemos en virtud del sentido mismo de nuestra cooperación, entender al APRA como
    partido, esto es como una fracción orgánica y doctrinariamente homogénea” (21).

    Respecto a este punto, no hay que olvidar en todo caso que será la misma Internacional quien meses después señale a los comunistas peruanos el carácter de la pequeña-burguesía como, “la más apta para evolucionar hacia el fascismo”. Esto naturalmente constituía una extrapolación dogmática de la realidad europea de aquel entonces.

    Finalizando la discusión sobre este punto, habría que señalar que efectivamente habría una
    ambigüedad en las formulaciones de Punto de Vista Antimperialista sobre la pequeña-burguesía que
    llevaron a las críticas que hiciera la Internacional.

    En Punto de Vista Antimperialista falta un juicio explícito sobre la pequeña-burguesía propietaria.
    En todo caso señalamos que Mariátegui percibió el problema de las implicancias de la penetración
    del capital imperialista sobre la pequeña-burguesía y burguesía industrial y comercial en la Costa
    Norte: la absorción de las negociaciones nacionales por las empresas extranjeras y el acaparamiento
    del comercio de importación por parte de estas mismas empresas.

    [b]
    La propuesta programática en la Internacional.


    Hay una última cuestión que merece ser comentada. Son las propuestas programáticas del Partido
    Socialista que presentan los delegados peruanos a la Internacional y que, sin embargo, no serán
    mayormente discutidas.

    Lo que constatamos es que algunos de sus puntos, no tendrán correspondencia con los principios
    programáticos del Partido Socialista. Sus orígenes los encontramos más bien en una carta que
    remite la Célula de París capitaneada por Eudocio Ravines a fines de 1928. En ella se presenta la
    siguiente propuesta programática:

    1. Expropiación sin indemnización de los latifundios; entrega de una parte de los “ayllus” y
    comunidades, prestando todo el contingente de la técnica agrícola moderna. Repartición del
    resto entre los colonos, arrendatarios y yanaconas.

    2. Confiscación de las empresas extranjeras: minas, industrias, bancos y de las empresas más
    importantes de la burguesía nacional.

    3. Desconocimiento de la deuda del Estado y liquidación de todo control por parte del
    imperialismo.

    4. Jornada de 8 horas en la ciudad y en las dependencias agrícolas del Estado y abolición de
    toda forma de servidumbre y semiesclavitud.

    5. Armamento inmediato de los obreros y campesinos y transformación del ejército y de la
    policía en milicia obrera y campesina.

    6. Instauración de los municipios obreros, campesinos y soldados, en lugar de la dominación
    de clase de los grandes propietarios de la tierra y de la Iglesia.

    Hasta aquí la propuesta de Ravines. Martínez de la Torre afirma que estas tesis no fueron
    aceptadas en su totalidad. Lo que aparece claro en los principios programáticos del Partido
    Socialista que finalmente se aprueban.

    Sin embargo, la pregunta es porqué estas tesis, tal cual estaban en la propuesta de Ravines, son
    presentadas como los puntos programáticos principales del Partido Socialista Peruano. Los
    delegados de la Internacional centraron sus críticas en los puntos 5 y 6, donde no había ningún
    enunciado referente a la creación del gobierno obrero-campesino, señalando como reformista el
    planteamiento de las municipalidades obreras y campesinas.

    Pensamos que efectivamente esto es cuestionable (además de que no se hizo ninguna sustentación
    de estos puntos) razón por la cual pudieron no estar incluidos en el programa que se zanja en 1928,
    el núcleo fundador del Partido Comunista.


    Algunas consideraciones finales


    Lo demás es historia conocida. Las presiones para que se produjera el cambio de nombre de Partido
    Socialista a Partido Comunista, culminarán con una carta de la Internacional fechada el 20 de mayo,
    a los pocos días de la muerte de Mariátegui.

    Se inicia así con claridad la adopción de los planteos ideológicos de la Internacional. Esta misma
    carta incluye la exigencia de elaborar un programa de acción basado en las decisiones de VI
    Congreso. Con esto, se sentaban las bases para la “nueva” línea política dogmática y
    ultraizquierdista que imposibilitó al Partido Comunista convertirse en un partido de masas en la
    coyuntura revolucionaria de los años 30.

    Pero la adopción de la “nueva línea” encontró resistencia al interior del partido. Fue preciso
    entonces que el Buró Sudamericano de la III Internacional iniciará una abierta campaña de
    “desmariateguización” del Partido Comunista Peruano, una de cuyas más nítidas expresiones es
    un folleto titulado “La situación revolucionaria del Perú y las tareas del Partido Comunista
    Peruano”.
    En este folleto, editado en 1932, no sólo se combaten acremente los supuestos “restos de ideologías no comunistas” de Mariátegui sino que se le degrada de fundador a mero
    “precursor” del Partido Comunista.

    A pesar de las gruesas discrepancias, sin embargo, como señala Basadre, “no debe tomarse en
    serio la afirmación hecha por Jules Humbert Droz en una carta a Robert Paris sobre que
    Mariátegui fue en 1929 “excluido” de la III Internacional” (23).


    Lo que sí parece plausible es que esta derrota política significó un duro golpe para el Amauta. En
    los meses transcurridos desde la realización de la Conferencia (junio 1929) hasta su muerte (mayo
    1930) Mariátegui guarda silencio, hasta donde se conoce, frente a los fuertes ataques recibidos.
    Salir en defensa de sus tesis hubiera significado un abierto desafío al movimiento comunista
    internacional. Este silencio debe también haber pesado en la balanza de la lucha entre las dos
    líneas al interior del Partido Comunista. De haberse consolidado luego de su muerte la línea que
    maduraba el Amauta, la historia quizá habría sido diferente.
    _____________________________________
    *Publicado en la revista peruana (ya desaparecida): “Cuadernos Socialistas”, mayo de 1979, nº2,
    páginas del 20 al 27.

    **Es obvio que Mariela Rosa Balbi se refiere al Partido Comunista Peruano-Unidad de tendencia
    pro-soviética y que en ese momento, 1979, está participando en la reestructuración y los procesos
    electorales del Estado burocrático terrateniente.


    NOTAS

    (1) Basadre, Jorge. La Vida y la Historia. p. 233.
    (2) Para un análisis histórico de estos problemas vease Balbi, Carmen Rosa. “El Partido
    Comunista y el APRA en la crisis revolucionaria de los años 30”. Memoria de Bachillerato
    en CC.SS. PUC., mimeo.
    (3) Para un análisis profundo de la significación del VI Congreso de la Internacional en el
    movimiento comunista mundial, vease, Poulantzas, “Fascismo y Dictadura”; y, Claudin,
    Historia del movimiento comunista”, T. I. Un análisis de las consecuencias de la adopción
    de dichas tesis en el movimiento comunista peruano se encuentra en Balbi, op.cit.
    (4) J.C. Mariátegui: “Esquema del problema indígena”, presentado a la Conferencia Comunista
    de Buenos Aires en 1929, en “La Organización del Proletariado”, p. 245.
    (5) Como señala adicionalmente Aricó la concepción de Mariátegui respecto al carácter
    socialista del partido, además de que no era un simple problema de nomenclatura, estaba
    unido a … “una visión bastante heterodoxa de su proceso de constitución, en la medida en
    que su núcleo dirigente, antes que originador, debía ser el resultado de la acción de los
    grupos de base de los distintos centros del país”. Aricó, José. “Mariátegui y los orígenes del
    marxismo”, publicado en la revista Socialismo y Participación, p. 32.
    (6) Tomado de la reproducción parcial que de la Conferencia de Buenos Aires hace Martínez de
    la Torre en “Apuntes para la interpretación marxista de la historia social del Peru”, T. II, p.
    430.
    (7) A este respecto es ilustrativo lo que encontramos en la Historia del Partido de los
    Trabajadores de Viet-nam: “Si en Viet-nam … se hubiera fundado inmediatamente un
    partido proletario podría haber causado algo de sorpresa, que conduciría a la desunión en las
    filas del efervescente movimiento patriótico. En un país colonial y económicamente atrasado
    como Viet-nam, en aquel entonces, no solamente las clases campesinas y pequeño-burguesa
    sino también la misma clase obrera no tenían una tradición socialista. Por tanto, al comienzo
    se necesitaba una organización adecuada, con objetivos muy concretos e inmediatos que
    ayudaran a esas clases en su búsqueda del marxismo-leninismo y las enseñara a conjugarlo
    con la lucha patriótica. Esa organización de transición fue la Unión de la Juventud
    Revolucionaria”.
    (Cool Véase Balbi, CR., op. Cit.
    (9) Mariátegui, op. Cit., p. 233.
    (10) Martínez, op. Cit., T. II, p. 469.
    (11) Mariátegui, op. Cit., p. 237.
    (12) Aricó, José, op. Cit., p.29.
    (13) Spalding, Karen: “De Indio a Campesino”, p. 192.
    (14) López, Sinesio: “De la sociedad andina al campesinado pobre actual”, en “Situación
    y derechos políticos del analfabeto en el Perú”.
    (15) Mariátegui, “Ideología y Política”, p. 93.
    (16) Mariátegui, op. Cit., p. 92.
    (17) Principios Programáticos del Partido Socialista, en “La Organización del
    Proletariado”, p. 199.
    (18) Martínez, “Apuntes...” T. II, p. 478.
    (19) Idem, op. Cit., p. 479 y 480.
    (20) Mariátegui, “Ideología y Política”, p. 90.
    (21) Martínez, op. Cit., T. II, p. 300.
    (22) Para una demostración de esta afirmación véase Balbi, C.R., op. Cit.
    Basadre: “La Vida y la Historia”, p. 235.


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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por militiano el Jue Ene 08, 2015 7:18 am

    excelente, pero esa polémica no fue solo del pcp , sino que en muchos países, tambièn hubo la crítica a la tercera internacional, con respecto al papel sindical burgués, sobre las organizaciones de base, ademas seguía el problema de los países atrasados y la contradicción de las luchas de liberación nacional sobre la revolución proletaria, agudizado posteriormente por el surgimiento del fascismo , creando un nuevo polo de contradicción la cual sucumbió a los frentes populares
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por javicho II el Jue Feb 12, 2015 11:20 am

    militiano escribió:excelente, pero esa polémica no fue solo del pcp , sino que en muchos países, tambièn hubo la crítica a la tercera internacional, con respecto al papel sindical burgués, sobre las organizaciones de base, ademas seguía el problema de los países atrasados y la contradicción de las luchas de liberación nacional sobre la revolución proletaria, agudizado posteriormente por el surgimiento del fascismo , creando un nuevo polo de contradicción la cual sucumbió a los frentes populares


    Mariátegui no entró en polémica con la III Internacional, y que yo sepa tampoco la criticó, el Partido que fundara el Amauta se afilió a la III Internacional, eso es lo objetivo.

    Y si otros partido de otros países criticaron a la III Internacional pues sería interesante que usted posteara esos documentos, o estudios que se hayan hecho sobre el asunto, en los hilos que correspondan.

    Saludos
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por militiano el Jue Feb 12, 2015 12:40 pm

    javicho II escribió:
    militiano escribió:excelente, pero esa polémica no fue solo del pcp , sino que en muchos países, tambièn hubo la crítica a la tercera internacional, con respecto al papel sindical burgués, sobre las organizaciones de base, ademas seguía el problema de los países atrasados y la contradicción de las luchas de liberación nacional sobre la revolución proletaria, agudizado posteriormente por el surgimiento del fascismo , creando un nuevo polo de contradicción la cual sucumbió a los frentes populares


    Mariátegui no entró en polémica con la III Internacional, y que yo sepa tampoco la criticó, el Partido que fundara el Amauta se afilió  a la III Internacional, eso es lo objetivo.

    Y si otros partido de otros países criticaron a la III Internacional pues sería interesante que usted posteara esos documentos, o estudios que se hayan hecho sobre el asunto, en los hilos que correspondan.

    Saludos

    leyó el documento? sabe cual era la posición de la tercera internacional con respecto a los países atrasados?

    Algunas consideraciones finales

    Lo demás es historia conocida. Las presiones para que se produjera el cambio de nombre de Partido
    Socialista a Partido Comunista, culminarán con una carta de la Internacional fechada el 20 de mayo,
    a los pocos días de la muerte de Mariátegui.

    Se inicia así con claridad la adopción de los planteos ideológicos de la Internacional. Esta misma
    carta incluye la exigencia de elaborar un programa de acción basado en las decisiones de VI
    Congreso. Con esto, se sentaban las bases para la “nueva” línea política dogmática y
    ultraizquierdista que imposibilitó al Partido Comunista convertirse en un partido de masas en la
    coyuntura revolucionaria de los años 30.

    Pero la adopción de la “nueva línea” encontró resistencia al interior del partido. Fue preciso
    entonces que el Buró Sudamericano de la III Internacional iniciará una abierta campaña de
    “desmariateguización” del Partido Comunista Peruano, una de cuyas más nítidas expresiones es
    un folleto titulado “La situación revolucionaria del Perú y las tareas del Partido Comunista
    Peruano”. En este folleto, editado en 1932, no sólo se combaten acremente los supuestos “restos de ideologías no comunistas” de Mariátegui sino que se le degrada de fundador a mero
    “precursor” del Partido Comunista.

    A pesar de las gruesas discrepancias, sin embargo, como señala Basadre, “no debe tomarse en
    serio la afirmación hecha por Jules Humbert Droz en una carta a Robert Paris sobre que
    Mariátegui fue en 1929 “excluido” de la III Internacional” (23).

    Lo que sí parece plausible es que esta derrota política significó un duro golpe para el Amauta. En
    los meses transcurridos desde la realización de la Conferencia (junio 1929) hasta su muerte (mayo
    1930) Mariátegui guarda silencio, hasta donde se conoce, frente a los fuertes ataques recibidos.
    Salir en defensa de sus tesis hubiera significado un abierto desafío al movimiento comunista
    internacional. Este silencio debe también haber pesado en la balanza de la lucha entre las dos
    líneas al interior del Partido Comunista. De haberse consolidado luego de su muerte la línea que
    maduraba el Amauta, la historia quizá habría sido diferente.
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por javicho II el Vie Feb 13, 2015 11:18 am

    Amigo militiano, parece que no me dejo entender o yo no le entiendo a usted a dónde quiere llegar. Lo que digo es que Mariátegui en vida no entró en debate o polémica con la III Internacional. Lo que ocurre después de la muerte de Mariátegui es traición por parte de Eudocio Ravines.

    Usted a afirmado que otros partido de otros países hicieron sus críticas a la III Internacional, entonces le dije que sería interesante que usted posteara esos documentos o estudios que se hayan realizado sobre esas crítica a la III Internacional.
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por Lou2811 el Vie Mayo 08, 2015 3:13 am

    Hola. Estoy estudiando la polémica relación entre Mariátegui y la Internacional (1929). He visto tu publicación y me parece coherente y útil.
    Me gustaría saber si usted tiene posee todos los artículos que salieron publicados en “Cuadernos Socialistas”, mayo de 1979, nº2. o al menos el de Esteban Pavletich. Agradecía mucho si pudiera compartirlo. Muchas gracias.

    Atentamente
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por javicho II el Lun Mayo 11, 2015 1:24 am

    Lou2811 escribió:Hola. Estoy estudiando la polémica relación entre Mariátegui y la Internacional (1929). He visto tu publicación y me parece coherente y útil.
    Me gustaría saber si usted tiene posee todos los artículos que salieron publicados en  “Cuadernos Socialistas”, mayo de 1979, nº2. o al menos el de Esteban Pavletich. Agradecía mucho si pudiera compartirlo. Muchas gracias.

    Atentamente


    Entonces no se preocupe, la entrevista a Esteban Pavletich no es muy extensa y lo postearé en este subforo de Perú, lo iré transcribiendo poco a poco en mi computadora. Saludos.
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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

    Mensaje por Lou2811 el Lun Mayo 11, 2015 2:36 am

    javicho II escribió:
    Lou2811 escribió:Hola. Estoy estudiando la polémica relación entre Mariátegui y la Internacional (1929). He visto tu publicación y me parece coherente y útil.
    Me gustaría saber si usted tiene posee todos los artículos que salieron publicados en  “Cuadernos Socialistas”, mayo de 1979, nº2. o al menos el de Esteban Pavletich. Agradecía mucho si pudiera compartirlo. Muchas gracias.

    Atentamente


    Entonces no se preocupe, la entrevista a Esteban Pavletich no es muy extensa y lo postearé en este subforo de Perú, lo iré transcribiendo poco a poco en mi computadora. Saludos.

    Qué genial! Le agradezco de antemano. Saludos

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    Re: Las discrepancias entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (1929)

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