¿Neocolonialismo soviético?

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    ES CORRECTO TACHAR A LA URSS DE INTERESADA, NEOCOLONIALISTA, IMPERIALISTA, Y PONERLA AL NIVEL DE LOS EEUU?

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Tovaritx el Dom Jul 25, 2010 2:25 pm

    Y una última parte, que se me cortó ayer.

    Sobre la cuestión nacional en Checoslovaquia, tiene razón el camarada NSV Liit; la independencia no era una reivindicación mayoritaria ni de los eslovacos ni de los nacionalistas eslovacos. Los eslovacos nacionalistas no pidieron la independencia ni en 1918 (tras la derrota húngara y el castigo a ésta, si los eslovacos hubiesen pedido la independencia en Trianon les hubiera sido ipso facto concedida, pero no la pidieron, eligieron el Estado binacional), ni en 1935, ni en 1968. No la pidieron porque pensaban que independientes iban a ser más débiles y podían ser fácilmente engullidos por su enemigo grande, Hungría. Ante ser Hungría o estar federados con los checos prefirieron esto último. eso sí, defendían la "eslovaquidad", la nación eslovaca, su cultura... pero dentro de Checoslovaquia. El objetivo último del Partido del Pueblo Eslovaco principal partido nacionalista no era la independencia sino lo que resultó tras 1938, la República Federal Cheaca y Eslovaca. Temñían a verse solos, pensaban que así iban a ser engullidos, como pasó en 1939, pero no por Hungrái sino por Alemania (aunque aquí cabe matizar que no se declararon independientes y una vaz independientes fueron dominados, sino que se encontraron independienntes por una acción unilateral de invasión y cambio de fronteras por parte alemana).

    Y lo de Eslovaquia no era un caso único. Como paralelismo podemos mencionar el caso en Croacia del muy nacionalista (croata) y muy yugoslavista (aunque hoy en dia parezca contradictorio) Partido de los Campesinos de Croacia (Hrvatska Seljacka Stranka, HSS). La HSS era el principal partido de opsiciñón al Estado yugoslavo de la monarquía Karadjordjevic (quitando a los ilegalizados comunistas) incluso llevó boicots a las instituciones yugoslavas y levantamientos, vamos que trajo de cabeza a Yugoslavia. Pero su programa no era que Croacia se independizase de Yugoslavia, sino que Croacia fuese reconocida por Yugoslavia, que las instituciones croatas tuviesen voz y voto, que croacia puediese autogobernarse y que Yugoslavia fuese una república de naciones iguales, no una "Serbia prolongada" bajo Aleksandar Karadjordjevic. Y en la cuestión social mejoras en la educación y condiciones de vida para los campesinos, algo así como "socialismo agrario". El HSS no se oponía a Yugoslavia sino a ese Estado yugoslvoa en contcreto porque pensaban que se había creado desde arriba y sobre una base serbia y conservadora en lo social (y tenían razón). Pero no pedían la independencia, porque pensaban que solos los croatas podían ser muy débiles ante vecinos más poderosos como la misma Hungría o la Italia mussoliniana que andaba reclamando Dalmacia. De hecho el HSS tuvo una etapa independentista en los mediadoss de los años veinte, cuando ilegalizados hicieron un viaje por Europa en buscaa de apoyo y lo encontraron... en la URSS. Loks soviéticos les aconsejaron la estrtategia independentista, y la asunción de las consignas en contra de la "Yugoslavia versalesca" (los comunistas pensaban que el Estado karadjordjevicista era una creación de versailles) y "unidad balcánica de pueblos libres y socialistas". de hecho el HSS entró en la Krestintern (Internacional Campesina, una filial de la Komintern). Sin emabrgo esa etapa duró poco; cuando desde el Gobierno serbo-yugoslavo les hicieron una oferta de compartir Gobierno y asumir algunas de sus reivindicaciones, el HSS dejó aceptço y dejó el independentismo en contra del consejo de la URSS y de la IC (la URSS; la IC, y el Partido Comunista Yugoslavo fueron enemigos del Estado yugoslavo y alentaban la secesión y posterior unión en una federación BAlcánica, por lo menos hasta 1935).

    Como vemos, la HSS quería hermandad igualitaria con los serbios, ni dominación ni separación. Y era normal, ya que en la Croacia pre-1918 había mucha serbofilia (el hermano mayor eslavo, que ya se ha liberado de Imperios cercanos), así como en la Elokvaquia pre-1918 había checofilia. La HSS acogió con agrado el Estado yugoslavo, incluso desde antes integró en Croacia unna "Coalición Serbo-Croata" (nacionalista yugoslava y anti-húngara y anti-austriaca) que ganaba de calle las elecciones. Fue después, cuando se vio que desde la clase dirigente no se iban a reconocer las aspiraciones croatas y se iba a opptar por un Estado centralista de "serbia prolongada", un proceso que acabó con la Constitución del Vidovdan de 1921, cuando el HSS se desengañó y empezó a oponerse, hasta al final adoptar el independentismo de la mano de la URSS (quizá pensaban que ésta iba a ser la "potencia protectora" ya que el "hermano serbio" les había fallado). Y cuendo el "hermano serbio" les volvió a tender la mano, volvieron donde él.

    Espero que os haya parecido interesante. engo un par de hilos esperando por ahí así que temporalmente abandonaré éste, a menos que haya algo cantoso para contestar.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Dom Jul 25, 2010 3:31 pm

    Efectivamente, como el camarada Shenin opina, no se puede hablar de restauraciñon del capitalismo en la Unión Soviética en 1956. ¿Por qué no?

    a) Porque no cambia lel modo de producción noi la propiedad sobre éstos.
    b) Porque la clase en el poder sigue siendo el proletariado y los representantes del proletariado (aunque unos representantes de nivel bajo, pero eso no quiere decir que no actúen en defensa del proletariado. El proletariado tabién se puede equivocar en sus decisiones).

    Efectivamente, el modo de produccion nunca cambio, la transicion al socialismo no se enmarca solamente en los medios jurídicos de la propiedad, sino en las "relaciones de produccion". Es decir no basta con que la propiedad sea estatal, sino las mismas relaciones de produccion deben ser superadas, el motor de la historia es la "lucha de clases", no el desarrollo de las fuerzas productivas, de nada valía que la propiedad sea estatal, cuando las decisiones eran centralizadas por el partido, un partido burocratico, que se oponía al mismo Stalin a las reformas democráticas, en el socialismo la lucha de clases persiste bajo nuevas formas, ideologicas políticas, de relaciones de clase.

    En vez de hacer las decisiones mas democraticas, el partido se blindo y se estratifico, creyendose que solamente con la planificacion de la produccion se llegaría al no estado, pero como demostro la historia, esto solo genero la llegada al poder de un pandilla de burocratas que convierten a la nacion socialista, en un fascismo con apariencia de socialismo, ellos son los que mandan, los que deciden, el proletariado sigue con el culo al aire.

    Luego lo que comentas camarada, pues es obvio, ese régimen de palabra era socialista pero en la práctica era un imperialismo, por su injerencia política en asuntos exteriores, los llamados "satélites".


    De lo de Checoslovaquia, camarada Toveritx lo que entiendo es que dices que es debatible si la invasion estuvo bien o no, cierto. Yo no entraría en si estaba bien o no la invasion, porque la rechazo de pleno, una actitud despótica e intervencionista en un país ajeno, no es propio de la supuesta "autodeterminacion de las naciones".

    Luego bajo otros artículos sobre el revisionismo del mismo Review, tiene otras cosas interesantes lo voy a traducir.

    Salud2



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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Dom Jul 25, 2010 4:38 pm

    El revisionismo soviético es uno de los mayores explotadores de Relaciones Exteriores de la India

    ¿Qué ha sucedido a la India también arroja mucha luz sobre la naturaleza de la Unión Soviética "ayuda" a los países afro-asiáticos.

    Durante los últimos diez años, el revisionismo soviético ha invertido enormes cantidades en "ayuda" económicas y militares a la India. Al igual que América "ayuda", la "ayuda" soviética es una manifestación de la política de comprar a los reaccionarios hindúes. Enormes sumas de rublos y grandes cantidades de armas se han utilizado para fomentar y apoyar a los reaccionarios hindúes en sus actividades anti-China. Al igual que América "ayuda", la "ayuda" soviética está diseñado para ayudar a los grandes terratenientes y la burguesía representada por el Partido del Congreso cuando su gobierno se tambaleaba y reprimir la lucha del pueblo indio revolucionario.

    hoy ocupa el revisionismo soviético sólo detrás de EE.UU. y el imperialismo británico en la magnitud de saqueo a la India, sino que ademas es el segundo mayor acreedor de la India, el mayor proveedor de "ayudas" militares y su tercer socio comercial más importante.

    En el saqueo de la India a través del medio de "ayuda", los revisionistas soviéticos en primer lugar tratar de dominar los sectores vitales de la economía india. Hasta la fecha, "ayuda" económico soviética a la India, que asciende a 1.350 millones de dólares EE.UU., se concentra en la industria pesada controlada por burócratas de la India-capitalista. Han monopolizado el diseño, equipo de la maquinaria y el suministro de piezas de repuesto de todos sus "ayuda" a los proyectos e incluso han tomado parte en la gestión y administración. Así, han obtenido el control de una parte considerable de la industria pesada de la India, incluyendo una cuarta parte de la fabricación de acero y de fundición de hierro, la mitad de la refinación de petróleo y una quinta parte de la industria de la energía. Por ejemplo, existe la planta Bokaro Steel actualmente en construcción. Los revisionistas soviéticos no sólo mantienen a los indios en el diseño, pero también quieren ejercer un control total en el curso de la construcción.

    De la misma manera que los imperialistas, los revisionistas soviéticos utilizar la "ayuda" para promover la exportación de sus productos básicos. Ellos han estado inundando la India, con artículos de mala calidad a precios elevados. Ellos han hecho una regla que todos los préstamos a la India Soviética debe ser utilizados para comprar bienes Soviética. Los precios de equipo soviético de "ayuda" a los proyectos son por lo general 20 a 30 por ciento superiores a los precios del mercado mundial de bienes. Es en tales condiciones que la India está llena de equipos de fabricación soviética y piezas de repuesto de calidad inferior. Según un informe publicado por un comité parlamentario indio el año pasado, la planta Bihlal Steel estaba saturada en 1964, con valor de 15,7 millones de rupias, las piezas de repuesto Soviéticas. Los 37 motores diesel de fabricación soviética utilizados en la fábrica fueron bajas en la eficiencia y los costos de mantenimiento para ellos eran cinco veces más que los gastos ordinarios.

    En su forma encubierta, la "ayuda" de la Unión Soviética es también un medio de explotación usuraria. Todo ello se ha dado en forma de préstamos. The Economic Times de India reveló que a pesar de la tensión nominal del 2,5 por ciento de interés sobre los préstamos Soviéticos ", una alta tasa de interés siempre se pueden ocultar en el precio inflado de las mercancías." El documento se señalaba que se trataba de un tipo de interés de usura en el encubrimiento. Por otra parte, los préstamos soviéticos que serán cancelados en un período muy corto - el primer tramo por un año después de la llegada de los equipos y los préstamos en un proyecto concreto para ser reembolsado en su totalidad en 12 años. India ahora tiene que pagar a la Unión Soviética al año una media de 350 millones de rupias en concepto de principal e intereses involucrados en la "ayuda".

    Al mismo tiempo, los revisionistas soviéticos, a través de un acuerdo de trueque, realizado por el comercio exterior del país depende en gran medida el mercado soviético. La India es ahora dependiente en gran medida del mercado soviético para la exportación de algunos de sus productos: un 75 por ciento de sus productos de lana, el 57 por ciento de sus artículos de cuero, el 35 por ciento de su tabaco, etc Para que una dependencia permanente a la India sobre la Unión Soviética para los intercambios comerciales, el acuerdo comercial firmado en 1966 por otros cinco años fijado que las fábricas deben ser creadas de manera puntual en los dos países para producir bienes que se pueden exportar a la otra.

    Además, a cambio de su "ayuda", los revisionistas soviéticos han exigido privilegios especiales que atentan contra los intereses nacionales de la India. En 1964, por ejemplo, cuando el gobierno indio pidió equipos y conocimientos técnicos para desarrollar su industria del camarón a los revisionistas soviéticos, este último planteó la demanda para el uso de las instalaciones portuarias india, a la [p. 29], que el reaccionario gobierno de la India estuvo de acuerdo. El resultado es, como el Monthly Commentary on Indian Economic Condition lo dijo, "con todas las comodidades que los rusos tienen, podrían empujar a la India fuera del mercado del camarón".

    El diario Scotsman informó que los revisionistas soviéticos habían ido a espaldas de la India y Occidente había vendido algunas de las importaciones de la India como el té, sacos de yute y semillas de marañón para obtener divisas a costa de la India.

    Lo notable es que, en los últimos años, los revisionistas soviéticos han tratado de entrar en asociación con el capital privado del monopolio indio para hacer uso de la India como una base para la penetración económica en Asia y África. Actuando como los imperialistas, el revisionismo soviético ha saltado en explotar mano de obra barata de la India, la técnica y las materias primas mediante la inversión y la apertura de fábricas en la India para producir bienes para la exportación a algunos países afro-asiáticos. The Indian Express, el portavoz de las grandes empresas indias, comentó: "Desde el punto de vista soviético no hay mucho que decir para el suministro de algunas de las necesidades de los países asiáticos desde una base en la India, lo que reducirá los costes de transporte y aliviar la presión sobre sus propias industrias.... Para los soviéticos, que tendrá el beneficio de proporcionarles los medios para llevar a cabo una política más ambiciosa en el sur de Asia. "

    Dado que los Estados Unidos y la Unión Soviética tienen las mismas necesidades para controlar conjuntamente la India y utilizar los reaccionarios hindúes para oponerse a China, los imperialistas de EE.UU. están muy a favor de lo que los revisionistas soviéticos están haciendo allí. Averell Harriman, Embajador de EE.UU. en general, declaro que la ayuda soviética en la India está en consonancia con los intereses norteamericanos. David E. Bell, Director de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional, también ha llamado abiertamente a un conjunto de "US- URSS Aid India Program".
    [quote]

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Shenin el Lun Jul 26, 2010 12:58 pm

    Veo que verdady reconciliación sigue sin enteder el proceso de restauración y continúa concibiéndolo de manera mecánica y no dialéctica. No entiende que la acumulación del poder por parte de la burocracia es gradual y progresiva, en lugar de inmediata. Además, ésta, dista mucho de haber culminado en 1956. Tampoco entiende la contradicción entre la dirección revisionista y las bases políticas y económicas del país. Y en los años que hay entre 1956 y 1991, las bases políticas y económicas socialistas de la URSS condicionaron su política, ya que la burocracia para mantenerse en la dirección debía atenerse muchas veces a los intereses socialistas de la clase obrera. Las luchas entre la burocracia y Stalin no son suficientes para establecer un poder omnímodo de la burocracia ya en 1956. Que frenaran la reforma de la constitución no significa que tuvieran un poder absoluto. Tuvieron para ello, de hecho, una coyuntura internacional favorable, con el ascenso de la tensión bélica y la necesidad creciente de purgar el país de quintacolumnistas. Muchos comunistas en ese contexto priorizaban la lucha contra la Quinta Columna, en lugar de la reforma constitucional. El ascenso de Jruschov en 1956 explica que estas corrientes accedieran a la dirección del país e iniciaran el proceso de restauración capitalista, pero no explican que el capitalismo ya estuviera restaurado. El proceso de burocratización del Partido no es mecánico ni inmediato. Es más, estuvo lleno de dificultades, pues los comunistas lograron frenarlo en algunas ociasiones, como en la caída en desgracia de Jruschov en 1964 que obligó a la nomenklatura a hacer concesiones, con el ascenso de Andrópov en 1982, que desencadenó purgas y persecuciones de burócratas, etc... Por mucho que la lucha de clases continúe bajo el socialismo en el terreno político e ideológico, no es posible entender estos planos al margen del plano económico. Eso es idealismo y voluntarismo. No se puede entender la dirección aburguesada de la URSS abstraída de las bases económicas y políticas proletarias y socialistas del país. No se puede hacer una separación tan categórica entre superestructura y base económica. Ello no es dialéctico ni materialista, sino unilateral e idealista. Para entender la naturaleza de la URSS es necesario tener en cuenta todo el conjunto, no solo la dirección del Partido y del Estado. Además, un proceso tan complejo como el fascismo presupone más que la línea burguesa, presupone también el poder de los monopolios privados capitalistas, que eran inexistentes en la URSS. Analizar el fascismo solo en base a la política y sin tener en cuenta la economía, por mucho que se haga por inspiración del camarada Mao, es alejarse del marxismo-leninismo y abrazar el idealismo. Habría que tener todo esto en cuenta antes de lanzarse a asegurar el carácter fascista de la URSS. Mao no lo hizo y su línea en ese sentido carece del estudio necesario de la realidad soviética. Las bases económicas, además, incluyen las relaciones de producción. Y las relaciones de producción seguían siendo socialistas después de 1956, solo que, como ya he dicho, en proceso de descomposición y privatización, dado el carácter aburguesado de la dirección revisionista. Pero es eso, un proceso. Un proceso que aun no había acabado en 1956, que se pudo haber revertido en 1964 y 1982, y que culminó desgraciadamente para toda la humanidad trabajadora en 1991. Como ya dije, numerosos testimonios de trabajadores soviéticos corroboran que después de 1956 los soviets y los sindictados seguían funcionando, así como varias organizaciones del PCUS. Estos elementos son clave para entender las relaciones de producción en la URSS tras 1956. Por supuesto, se encontraban en descomposición. ¡Pero ello no implica que fueran ya relaciones de producción capitalistas! Que se incuba el capitalismo en ese proceso es cierto, pero no es cierto que el modo de producción (relaciones de producción más fuerzas productivas) ya fuera capitalista.

    Y, por supuesto, veradyreconciliacion tampoco parece entender el contexto en que el PCCh elabora sus ideas sobre el socialfascismo y el socialimperialismo soviético. Estas ideas se elaboran en un claro avance de las posiciones del nacionalismo burgués en el seno del PCCh. Muchos elementos que participan en la crítica al PCUS, como Chou Enlai, estaban imbuídos por estas ideas. En este sentido, verdadyreconciliacion, toma el artículo de la Beijing Review como una Biblia, en vez de contextualizar el contexto en el que el PCCh elaboraba esa propaganda: el ascenso del nacionalismo burgués dentro de sus propias filas y la creciente influencia de éste sobre el propio Mao. El texto, además, se centra en cuestiones parciales de la realidad sobre el comercio entre India y URSS. No veo, por ejemplo, menciones a la obtención por parte de la India de la tecnología nuclear y otras ventajas que sacó del comercio con la URSS. Como tampoco veo que se tenga en cuenta de dónde pueden proceder las críticas antisoviéticas de sectores del estado Indio. Que podían ser perfectamente de sectores más proocidentales, que siempre ha habido en India. Y, como en el apartado anterior, se citan "precios superiores al mercado mundial", sin aportar fuentes. El objetivo del artículo se ve claro desde el principio:
    Enormes sumas de rublos y grandes cantidades de armas se han utilizado para fomentar y apoyar a los reaccionarios hindúes en sus actividades anti-China
    , apelar al interés nacional para poner a las masas en contra de la URSS.

    De lo de Checoslovaquia, camarada Toveritx lo que entiendo es que dices que es debatible si la invasion estuvo bien o no, cierto. Yo no entraría en si estaba bien o no la invasion, porque la rechazo de pleno, una actitud despótica e intervencionista en un país ajeno, no es propio de la supuesta "autodeterminacion de las naciones".
    ¿Cómo la ocupación militar de de Mao en el Tíbet y en Xinjiang? ¿Cómo la ocupación de Stalin de toda Europa del Este? El imperialismo va mucho más allá de la ocupación de un país, pues hunde sus raíces en unas bases económicas bastante sólidas y definidas. Y, como en el caso del revisionismo soviético, tener en cuenta la ocupación de un país al margen de las relaciones económicas que subyacen bajo ella, no es acorde con el materialismo histórico ni con el marxismo-leninismo.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Lun Jul 26, 2010 3:12 pm

    Ya Shenin, tu podrás decir todo eso, pero yo allí he puesto un artículo d eun periódico de la época, en donde se hacen referencia a otros periódicos, y como no van con tu postura, dices que es propaganda anticomunista,!vaya!, no me sorprende, todo lo que no sea como algunos piensan, es propaganda chovinista, o burguesa, o mecanica, etc. Mira, lo mas fácil es que vengas con datos que DEMUESTREN LO CONTRARIO, allí se dan una serie de datos, ya voy a averiguar la fuente de ellos.

    ¿Pero cuando he dicho que en 1956 había propiedad privada, o que existia el libre mercado?.

    Para mí la URSS fue un capitalismo de Estado, solo durante un poco tiempo fue socialista, además antes de que llegara al poder el señor Kruschev, seguían existiendo trabajo asalariado, y capital, el problema es que con la llegada al poder de estos revisionistas, tomaron el camino que porsupuesto les convenía, la d eautoperpetuacion, una clase social de nuevo tipo encima del prole, con privilegios (antes en la epoca de Stalin tb los tenían), poder político, y opresion a las libertades en beneficio propio.

    Ademas yo nunca he dicho que el proceso de acumulacion haya sido "espontaneo", justamente ese es el punto que estoy diciendo, que la burguesia nacio y se forjo en el partido durante el supuesto socialismo con Stalin de secretario.

    Pero discutir eso, es como discutir nada jaja, ya se que no voy a cambiar la posicion de algunos por mucho que hable, solo espero que los textos aquellos del Beijing Review sean confrontados con PRUEBAS, no con frases. Yo por mi parte voy a bajar por un par de artículos mas sobre el tema, y voy a buscar las fuentes.

    PD:para mí nunca hubo relaciones de produccion socialistas, por eso digo que la propiedad estatal no hace que el estado necesariamente sea socialista.

    Un saludo

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por rebelderojo el Lun Jul 26, 2010 9:58 pm

    verdadyreconciliacion escribió:Otra vex, diciendome troll no puede uno expresar su opinion porque cualquier opinion contraria su vision sectaria tilda al otro poniendole algun epiteto, carajo, se supone que este es un foro para debatir y dar opiniones, quieres argumentos pues toma:

    No se si sabras que en la guerra civil española, la URSS apoyo al Pc de españa, pero a cambio de dinero o oro, no me acuerdo bien. Ni al POUM ni ala CNT, les tendio la mano, y no quiso comprometerse mandando ayuda militar mayor, lease aviones, barcos, etc.

    Y te podria dar muchos mas ejemplos sobre la epoca revisionista que es escandaloso, como Checoslovaquia, Hungria, Mayo 68, entre otras perlitas.

    Te recomiendo que leas la declaracion de MAO sobre Kruschev, y porque lo tilda de socialimperialista.

    www.marxists.org
    Lo podes buscar aca, tpco lo quieras en la mano.

    no se las dio porque se estaban preparando para la guerra con Alemania,lo lei en un libro de historia,los soviéticos les faltaban armas para su ejercito,que era gigante y les faltaba mucha municiòn y armas,y con el oro por lo menos podian hacer algo,no se los regalaron porque realmente estaban en una situaciòn complicada,no fue de maldad ni egoìsmo,si no que realmente necesitaban lar armas tanto como ellos

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Lun Jul 26, 2010 10:07 pm

    rebelderojo escribió:
    verdadyreconciliacion escribió:Otra vex, diciendome troll no puede uno expresar su opinion porque cualquier opinion contraria su vision sectaria tilda al otro poniendole algun epiteto, carajo, se supone que este es un foro para debatir y dar opiniones, quieres argumentos pues toma:

    No se si sabras que en la guerra civil española, la URSS apoyo al Pc de españa, pero a cambio de dinero o oro, no me acuerdo bien. Ni al POUM ni ala CNT, les tendio la mano, y no quiso comprometerse mandando ayuda militar mayor, lease aviones, barcos, etc.

    Y te podria dar muchos mas ejemplos sobre la epoca revisionista que es escandaloso, como Checoslovaquia, Hungria, Mayo 68, entre otras perlitas.

    Te recomiendo que leas la declaracion de MAO sobre Kruschev, y porque lo tilda de socialimperialista.

    www.marxists.org
    Lo podes buscar aca, tpco lo quieras en la mano.

    no se las dio porque se estaban preparando para la guerra con Alemania,lo lei en un libro de historia,los soviéticos les faltaban armas para su ejercito,que era gigante y les faltaba mucha municiòn y armas,y con el oro por lo menos podian hacer algo,no se los regalaron porque realmente estaban en una situaciòn complicada,no fue de maldad ni egoìsmo,si no que realmente necesitaban lar armas tanto como ellos

    PLOP!! JAJA, esto no iba aqui cumpa.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por rebelderojo el Lun Jul 26, 2010 10:36 pm

    veras que si:No se si sabras que en la guerra civil española, la URSS apoyo al Pc de españa, pero a cambio de dinero o oro, no me acuerdo bien. Ni al POUM ni ala CNT, les tendio la mano, y no quiso comprometerse mandando ayuda militar mayor, lease aviones, barcos, etc.
    palabras tuyas!

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Lun Jul 26, 2010 10:46 pm

    Si son mis palabras hombre, pero creo que difiere un poco del hilo NEOCOLONIALISMO SOVIÉTICO, si yo se que colaboraron con armas como pudieron pero sólo al PCE, no al POUM, ni a la CNT, es decir colaboraron con sus partidarios, y no por la revolucion en general.

    azar
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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por azar el Mar Jul 27, 2010 1:59 am

    verdadyreconciliacion escribió:Si son mis palabras hombre, pero creo que difiere un poco del hilo NEOCOLONIALISMO SOVIÉTICO, si yo se que colaboraron con armas como pudieron pero sólo al PCE, no al POUM, ni a la CNT, es decir colaboraron con sus partidarios, y no por la revolucion en general.

    Será que querían que la Revolución la llevaran a cabo sus partidarios y no los trotskistas o los anarquistas. No te parece? Rolling Eyes

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Tovaritx el Mar Jul 27, 2010 1:03 pm

    Azar; no era eso, sino que la URSS apoyó a la única fuerza proletaria con sentido común, el PCE. Ha sido bueno tu intento de cortar al maoísta ese, pero no pongamos en el mismo nivel a PCE, POUM y CNT como si fuesen cartas diferentes de la misma baraja revolucionaria, ya que no lo son.

    Una pregunta a este respecto ¿no os parece curiosa la última moda de ciertos sectores ultramaoístas en coincidir en sus argumentos con el trotskismo clásico?

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por azar el Mar Jul 27, 2010 6:20 pm

    Tovaritx escribió:Azar; no era eso, sino que la URSS apoyó a la única fuerza proletaria con sentido común, el PCE. Ha sido bueno tu intento de cortar al maoísta ese, pero no pongamos en el mismo nivel a PCE, POUM y CNT como si fuesen cartas diferentes de la misma baraja revolucionaria, ya que no lo son.

    No pretendía igualarlos, pero es evidente que la URSS de la época de Stalin no iba a apoyar a los trotskistas y menos aún a los anarquistas.
    Por otra parte, la influencia del PCE era mucho mayor.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Mar Jul 27, 2010 7:13 pm

    azar escribió:
    Tovaritx escribió:Azar; no era eso, sino que la URSS apoyó a la única fuerza proletaria con sentido común, el PCE. Ha sido bueno tu intento de cortar al maoísta ese, pero no pongamos en el mismo nivel a PCE, POUM y CNT como si fuesen cartas diferentes de la misma baraja revolucionaria, ya que no lo son.

    No pretendía igualarlos, pero es evidente que la URSS de la época de Stalin no iba a apoyar a los trotskistas y menos aún a los anarquistas.
    Por otra parte, la influencia del PCE era mucho mayor.

    Yo definitivamente no creo eso, fueron mas bien los sectores anarquistas, los que tenían la influencia suficiente como para hacer las colectividades que hicieron, lo que tenía el PCE eran las armas, y tambien influencia pero inferior.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por azar el Mar Jul 27, 2010 11:41 pm

    verdadyreconciliacion escribió:
    azar escribió:
    Tovaritx escribió:Azar; no era eso, sino que la URSS apoyó a la única fuerza proletaria con sentido común, el PCE. Ha sido bueno tu intento de cortar al maoísta ese, pero no pongamos en el mismo nivel a PCE, POUM y CNT como si fuesen cartas diferentes de la misma baraja revolucionaria, ya que no lo son.

    No pretendía igualarlos, pero es evidente que la URSS de la época de Stalin no iba a apoyar a los trotskistas y menos aún a los anarquistas.
    Por otra parte, la influencia del PCE era mucho mayor.

    Yo definitivamente no creo eso, fueron mas bien los sectores anarquistas, los que tenían la influencia suficiente como para hacer las colectividades que hicieron, lo que tenía el PCE eran las armas, y tambien influencia pero inferior.

    Estás diciendo que la CNT tenía más influencia que el PCE? En Catalunya quizás, porque el POUM tenía más fuerza, pero en el resto de España, y más aún en Madrid... ni de coña.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Tovaritx el Miér Jul 28, 2010 12:10 am

    Hombre Azar, la influencia iba por zonas y por épocas. Seguramente, en el 1936 la CNT sí que tenía más influencia que el PCE, que entonces era un partido bien organizado pero pequeño todavía, mientras que la CNT era el sindicato que más afiliados tenía. LA CNT era fuerte también en el campo andaluz.

    Otra cosa es a partir de entonces, cuando la errática trayectoria de la CNT y la buena disciplina del PCE pueden cambiar las tornas, igual que el prestigio de los comunistas con la defensa de Madrid.

    Pero bueno, no discutamos sobre ésto, que son cosas bastnate claras (el apoyo de la URSS al PCE y su línea estaba plenamente justificado) y además no es el tema.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por azar el Miér Jul 28, 2010 12:11 am

    Tovaritx escribió:Hombre Azar, la influencia iba por zonas y por épocas. Seguramente, en el 1936 la CNT sí que tenía más influencia que el PCE, que entonces era un partido bien organizado pero pequeño todavía, mientras que la CNT era el sindicato que más afiliados tenía. LA CNT era fuerte también en el campo andaluz.

    Otra cosa es a partir de entonces, cuando la errática trayectoria de la CNT y la buena disciplina del PCE pueden cambiar las tornas, igual que el prestigio de los comunistas con la defensa de Madrid.

    Pero bueno, no discutamos sobre ésto, que son cosas bastnate claras (el apoyo de la URSS al PCE y su línea estaba plenamente justificado) y además no es el tema.

    Estamos hablando de la Guerra Civil, ahí esta claro quien tenía más influencia Wink

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Shenin el Jue Jul 29, 2010 3:44 am

    Ya Shenin, tu podrás decir todo eso, pero yo allí he puesto un artículo d eun periódico de la época, en donde se hacen referencia a otros periódicos, y como no van con tu postura, dices que es propaganda anticomunista,!vaya!, no me sorprende, todo lo que no sea como algunos piensan, es propaganda chovinista, o burguesa, o mecanica, etc. Mira, lo mas fácil es que vengas con datos que DEMUESTREN LO CONTRARIO, allí se dan una serie de datos, ya voy a averiguar la fuente de ellos.
    He descrito el contexto en el que la Beijing Review saca a relucir esas "pruebas". Y es un contexto de ascenso del revisionismo nacionalista burgués chino en el seno del PCCh. Además, no soy yo el que tiene que aportar pruebas, pues no soy yo quien está dando datos sin fuentes y sacados de la nada. Yo también podría citar los datos aportados por Enver Hoxha acerca del burocratismo de Mao en su texto "El pensamiento de Mao Tse-Tung, teoría anti-marxista", pero como conozco el contexto y los intereses con que se elabora ese texto, no lo hago. Es verdadyreconciliacion el que toma por Biblia un texto forjado en un contexto muy concreto y con unos intereses muy claros y con datos sin contrastar. Y, bueno, lo de "en donde se hacen referencia a otros periódicos" directamente es de chiste. Esas referencias no contienen pruebas sólidas que certifiquen las tesis que se pretenden sostener. Son referencias cortas y bastante descontextualizadas. Además de eludirse completamente la línea editorial de tales periódicos. Por otra parte NSV Liit ha aportado datos que apuntan hacia otra dirección contraria al "socialimperialismo". No obstante, verdadyreconciliacion hace exactamente aquello de lo que me acusa: como no demuestran las acusaciones de Mao y Gonzalo, los ignora sistemáticamente. Yo no ignoro los artículos de la Beijing Review, pero tengo en cuenta la inconsistencia de varias de sus afirmaciones, así como el contexto en el que esas "pruebas" son elaboradas. En el caso de Mongolia ya desmonté más arriba algunas lagunas del artículo, por ejemplo.

    ¿Pero cuando he dicho que en 1956 había propiedad privada, o que existia el libre mercado?.

    Para mí la URSS fue un capitalismo de Estado, solo durante un poco tiempo fue socialista, además antes de que llegara al poder el señor Kruschev, seguían existiendo trabajo asalariado, y capital, el problema es que con la llegada al poder de estos revisionistas, tomaron el camino que porsupuesto les convenía, la d eautoperpetuacion, una clase social de nuevo tipo encima del prole, con privilegios (antes en la epoca de Stalin tb los tenían), poder político, y opresion a las libertades en beneficio propio.
    1) No existe el capitalismo de estado sin mercado. No existe el capital monopolista estatal sin capital monopolista privado al que servir.

    2) Que en 1956 había propiedad privada es algo que verdadyreconicliacion ha dicho en todo momento, al negar la existencia de relaciones de producción socialistas en la URSS. ¿Qué propiedad era, si no era colectiva?

    3) La existencia de salarios en el socialismo es algo tan normal que hasta el propio Marx escribió sobre ello en la Crítica del Programa de Gotha.

    4) El capital es barrido durante la colectivización y la industrialización socialista (años 30). Las únicas bases materiales para un resurgimiento burgués eran las relaciones mercantiles existentes en el mercado koljosiano y en el modo de distribución (a cada uno según su trabajo). No hay, por tanto, capital. Al menos no, según Marx (Crítica del Programa de Gotha). Lo mismo ahora verdadyreconciliacion va a rebatir también a Marx con tal de atacar a la URSS.

    5) La burocracia no es una burguesía madura, sino una burguesía en incubación. Por mucho que la capa burocrática tomase el poder en 1956, ésta no estaba preparada para liquidar ni la planificación, ni la propiedad colectiva, ni el estado socialista, pues carecía de la madurez suficiente. No podía enfrentarse a las bases políticas y económicas socialistas de la sociedad soviética abiertamente. Solo pudo parasitar del socialismo para pudrirlo y degenerarlo en un proceso de 30 años. Las bases económicas y políticas socialistas de la URSS condicionaban todavía el poder de esta capa burocrática, creando, además, resistencia al proceso de restauración capitalista. El proceso de 1956-1991 es un proceso de incubación de un germen de burguesía que surge del seno mismo de la clase obrera y el campesinado. Al no haber aun una burguesía madura, no hay dictadura burguesa. Pero la dirección revisionista entra en contradicción con las bases políticas y económicas del país. Por tanto, tampoco hay rumbo hacia el comunismo. Hay un proceso de restauración capitalista. La planificación socialista y la dictadura del proletariado no se fortalecen, sino que se debilitan y descomponen progresivamente hasta que no pueden contener el más mínimo envite de la reacción.

    6) Los privilegios, como el propio Mao reconoció, durante la etapa de liderazgo de Stalin eran, limitados y sancionados. Y no solo Mao, los propios revisionistas lo reconocieron. Es decir, que existían del mismo modo que existían las violaciones, los asesinatos, los robos, etc... La dirección revisionista relaja la vigilancia frente a privilegios, pero estos siguen estando en su gran mayoría fuera de la ley. Este relajamiento de la vigilancia revolucionaria posibilita el desarrollo de la gestación de esta proto-burguesía. Pero eso no quiere decir que sea inmediatamente culminado. Para ello harán falta 3 décadas.

    Ademas yo nunca he dicho que el proceso de acumulacion haya sido "espontaneo", justamente ese es el punto que estoy diciendo, que la burguesia nacio y se forjo en el partido durante el supuesto socialismo con Stalin de secretario.
    ¿Supuesto socialismo? Parece que con tal de atacar a la URSS todo vale, hasta negar la construcción del socialismo en ella. Creo que verdadyreconicliacion se está desenmascarando. No obstante, es ridículo. Es cierto que la capa burocrática no se desarrolla espontáneamente y que surge inevitablemente en cualquier proceso de construcción socialista y que puede hacerse con la dirección del Estado socialista y del Partido Comunista. Pero eso no significa que sea una burguesía madura. Quiere decir que con ese ascenso prepara su maduración como clase y la restauración del capitalismo. Pero no quiere decir que ya sea inmediatamente una burguesía realmente consituída como tal clase burguesa y que el socialismo sea inmediatamente liquidado con su ascenso.

    PD:para mí nunca hubo relaciones de produccion socialistas, por eso digo que la propiedad estatal no hace que el estado necesariamente sea socialista.
    No se trata de la propiedad estatal. Se trata de que elementos que garantizaban la propiedad social, como los soviets, los sindicatos, el movimiento estajanovista, varias células y organizaciones del PCUS, etc., no desaparecen en 1956, ni siquiera en los años 70, y siguen existiendo hasta el desplome de la URSS. Pero existen en un claro proceso de degeneración. Esa degeneración culmina 1990-1991. No se trata solo de las bases económicas, sino también de las políticas. El estado soviético y el PCUS se forjan al calor de una revolución proletaria y 3 décadas de construcción socialista. Se forjan millones de cuadros comunistas, arraiga la conciencia socialista en las masas, se instalan hábitos socialistas en el trabajo, la producción y la administración. Es absurdo, además de falso, pensar que todo esto desaparece en 1956. No solo no desaparece, sino que condiciona enormemente la política de los revisionistas e impide a los gérmenes de burguesía (aun faltos de madurez suficiente) reinstaurar el capitalismo y el poder burgués de la noche a la mañana una vez instalados en la dirección.

    Afirmar, pues, si el estado soviético era socialista es más complejo. Sus bases políticas (soviets y demás órganos de poder popular) lo eran, pero no su dirección. Su dirección era más bien socialista en el sentido burgués y pequeñoburgués que señalaron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Por eso no hay un fortalecimiento, sino un debilitamiento de la dictadura del proletariado. Por eso no hay construcción del comunismo, sino restauración del capitalismo. Pero el estado seguía siendo socialista en sus bases políticas. Existe una contradicción entre el carácter burgués de la dirección y el carácter socialista de las bases políticas mismas del estado. Pero es absurdo pensar que esto ya es el estado burgués, la dictadura de la burguesía. No existía una clase burguesa realmente madura y constituida como tal que pudiera realizarlo. Solo existían gérmenes, embriones de burguesía. Además, la Comuna de París también tenía unas bases proletarias en contradicción con una dirección burguesa. Pero ello no impidió a Engels calificarla abiertamente de Dictadura del Proletariado.

    Si son mis palabras hombre, pero creo que difiere un poco del hilo NEOCOLONIALISMO SOVIÉTICO, si yo se que colaboraron con armas como pudieron pero sólo al PCE, no al POUM, ni a la CNT, es decir colaboraron con sus partidarios, y no por la revolucion en general.
    Los anarquistas trataban de colectivizar cuando aun no había bases ni materiales ni bases culturales para ello. De ahí que sus colectividades fracasaran estrepitosamente. Además, la revolución española en los años 30 no era todavía socialista proletaria, sino de Nueva Democracia. ¿Hace falta que recordemos lo que entendía Mao por Nueva Democracia y, en especial, su política económica respecto al campo y las colectivizaciones? Es significativo que, con tal de atacar a la URSS, verdadyreconciliacion apoye a agentes funcionales del Eje (POUM) y a aventureros de la revolución (CNT).

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Jue Jul 29, 2010 2:52 pm

    Bueno, yo a hacer algunas aseveraciones, no creo que lleguemos a algun punto en comun , pero quiero explicarme un poquito.


    La nacionalizacion o estatizacion de los medios de produccion no acaban con la explotacion, ni con el capital per se, necesariamente, eso no es cierto.

    Engels nos decia algo así, "ni la transformación en sociedades por acciones, ni la transformación en propiedad del Estado, arrebata a las fuerzas productivas la calidad de capital... Cuanto más el Estado se apropia de las fuerzas productivas, más se convierte en un verdadero capitalista colectivo, más explota a los ciudadanos. Los trabajadores continúan siendo asalariados, proletarios"

    Como Marx, decía, las relaciones de clase no estan inmersas en las relaciones jurídicas solamente, sino en medida, en las relaciones de produccion. Y en el caso de la URSS, entre dictadura del partido (burocratica), y los obreros asalariados.

    ¿Alguien sabe por ejemplo que por ser miembro del partido recibias el doble de sueldo normal? ¿Quien proponia eso? el prole o el partido?.

    Voy a buscar el documento donde Avakian lo explica mas detalladamente. Lo posteo luego que ando un poco ocupado.

    Pues eso, que dices de los organismos políticos no me lo creo, justamente fue ese el punto de donde surge la concentracion de poder político económico, centralizado, sin ninguna participacion obrera, no se de donde has sacado eso, ni Stalin mismo se lo creía, por algo quizo democratizar el país.

    Evidentemente una burguesía madura no había, pero de que la había la habia, son las relaciones jurídicas las que impiden su accionar libremente, pero eso poco importa en ese momento, ya tienen el poder político. Salvo el poder todo es ilusion Very Happy

    Por mi parte, y veo que se esta llevando el terreno por esos lares, dejo mi apreciacion sobre los aciertos, que porsupuesto tuvo la URSS.

    1. Se tomo el poder por primera vez y se trato de construir un estado obrero.

    2.Se gano las guerras contra la agresion fascista, se formo un muy buen ejercito de obreros y campesinos.

    3.Se industrializo al país.

    4. Se demostro que era viable la existencia, y la superioridad de la produccion planificada.

    5.Se formaron grandes figuras en el MCI.

    6. Fueron un aliento para las revoluciones en otras esferas del mundo.

    Me comprometo a buscar los datos del Beijing Review, hoy si puedo los pongo, y el texto mencionado de Avakian, y tb un par de textos mas sobre este tema.

    Wink

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Shenin el Jue Jul 29, 2010 3:22 pm

    Dejo aquí un fragmento de una biografía de Mao que encontré en la antigua página de antorcha.org. Aquí se comenta y analiza el contexto histórico en el que se forja la teoría del socialimperialismo soviético.

    La diplomacia triangular


    Desde 1956 la política conciliadora de los revisionistas soviéticos había proporcionado el primer balón de oxígeno a los imperialistas. Quince años después, la República Popular de China les proporcionó otro globo de aire fresco que, naturalmente, tampoco dejaron escapar. Desde mediados de los años sesenta se fue gestando en el seno de los círculos imperialistas estadounidenses toda una corriente partidaria de modificar su estrategia hacia la República Popular.

    En sus memorias, el entonces presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, apenas se ocupa de China, a pesar del primer ensayo nuclear de 1964; en una de sus raras reflexiones al respecto dice que no es a él sino a quien le suceda en la Casa Blanca, a quien le corresponderá ocuparse del asunto (Memorias de un presidente, 1963-1969, Dopesa, Barcelona, 1971, pg.506). Hasta la llegada de Nixon y Kissinger al gobierno, China había sido considerada como un apéndice de la Unión Soviética, que era con quien había que tratar.

    Pero en octubre de 1967, Nixon publica un artículo en la revista Foreign Affairs Quatterly proponiendo dar un giro a la línea estadounidense respecto a China. Aún no era Presidente de Estados Unidos, pero se declaraba dispuesto a introducir esa nueva política en su agenda cuando llegase a la Casa Blanca, lo que se produjo un año después. En su artículo Nixon decía que Estados Unidos debía establecer relaciones diplomáticas con la República Popular y sentarla en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero como una nación grande y en desarrollo, no como el epicentro de la revolución mundial. A partir de entonces los imperialistas podían jugar con dos barajas, la Unión Soviética y China, cuyo antagonismo interno -paradógicamente- se manifestaba más fuerte que el que mantenían cada uno de ellos con Estados Unidos.

    A esta nueva estrategia imperialista Kissinger la llamó diplomacia triangular y en ella China aparece con una personalidad propia. Según reconoce Kissinger, existía una comunidad de intereses entre ambos países, porque China nos quería desesperadamente en Asia como contrapeso para la Unión Soviética, que seguía siendo la parte más agresiva (Mis memorias, Atlántida, Buenos Aires, 1979, pgs.138, 477 y 490). Por tanto, China se prestó a ser utilizada por los imperialistas para atacar a la Unión Soviética.

    Todos los países -y los países socialistas igualmente- tienen derecho a mantener las relaciones que tengan por conveniente con cualesquiera otros del mundo y el aislamiento ha sido siempre una imposición del imperialismo. Por tanto, nada se puede reprochar a China en este sentido.
    Ahora bien, por parte china, no se trataba sólo de entablar relaciones diplomáticas con Estados Unidos sino de todo un vuelco en la política exterior que era contrario a los más elementales principios del comunismo. Abiertamente China se alineaba con las posiciones del imperialismo estadounidense. Eran los primeros síntomas de su incorporación al mundo capitalista, la primera de sus modernizaciones, para lo cual los revisionistas y nacionalistas chinos tenían perfilado toda una batería de actuaciones internas e internacionales. En 1969 sólo disponían de una embajada operativa en todo el mundo; China era como una mancha blanca en el mapa, decía Willy Brandt. Pero a partir de la entrada en la ONU y el establecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos pudieron intercambiar embajadas con todos los países capitalistas y, naturalmente, con los embajadores llegaron también los mercaderes y financieros. Se levantó el bloqueo económico y el embargo comercial, que había sido más estricto para China que para otros países socialistas. En julio de 1972 el nuevo gobierno de Tanaka en Tokio restableció relaciones diplomáticas con Beijing y ambos países empezaron a firmar toda una cascada de convenios comerciales, marítimos, pesqueros y aéreos.

    Tras su ruptura con la Unión Soviética, la retórica china consideró inicialmente que Estados Unidos y la Unión Soviética actuaban de común acuerdo. Entonces dijeron que la Unión Soviética era un país dirigido por un Partido revisionista cuya línea era de claudicación respecto al imperialismo y, en consecuencia, ambas políticas eran equivalentes. Sin embargo, quince años después llegan a una conclusión totalmente diferente, según la cual la Unión Soviética también era un país imperialista (o socialimperialista) enfrentado a Estados Unidos. Según China ambas superpotencias se disputaban la hegemonía mundial y mantenían estrategias enfrentadas. Ahora decían que la política de ambos ya no sólo no coincidía sino que era opuesta. Cuando los comunistas nos enfrentamos a un enemigo dividido tenemos la obligación de maniobrar entre ellos, aprovechar sus contradicciones internas, pero sólo en casos excepcionales y extremos podemos establecer una alianza con unos en contra de los otros. La elección de China fue aliarse con Estados Unidos y considerar a la Unión Soviética como la peor forma de imperialismo, no sólo para ellos mismos sino para todos los pueblos del mundo. A partir de 1971 la política exterior china se fundamentó en el principio de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos, una tesis que podía justificarse también con alusiones retóricas a una falsa dialéctica.

    Varias circunstancias anunciaron este vuelco en la diplomacia china, la más importante de las cuales fue la Primavera de Praga en 1968. La teoría con la que Brezhnev justificó la invasión de Checoslovaquia, la soberanía limitada, parecía inventada para atacar a China. La primera reacción oficial china frente a ella (23 de agosto), procedente de Zhou Enlai, resultó feroz: la Unión Soviética, que actuaba de acuerdo con Estados Unidos, aparecía equiparada a la Alemania nazi. Vuelve el drama de Munich. El Diario del Pueblo afirmó que, como buenos imperialistas, la Unión Soviética y Estados Unidos se estaban repartiendo el mundo en áreas de influencia.

    China se siente amenazada y, además, observa que la Revolución Cultural le hubiera impedido responder a un ataque soviético en cualquier punto de los 7.000 kilómetros de frontera común. Lo primero, pues, es acabar con el desorden bajo los cielos, sacar al Ejército de las ciudades y ponerlo en la frontera, donde en marzo de 1969 estalla la guerra contra el Ejército soviético. No se trataba de un incidente fronterizo sin importancia. El 2 y el 15 de marzo se entablaron choques militares en el río Ussuri, en la isla Zhenbao (la isla del tesoro, Damansky en ruso), con un saldo de unos 350 muertos; entre el 3 de mayo y el 13 de agosto se volvieron a producir al menos otros cuatro enfrentamientos en el Amur y en los montes Barluk, en Xinjiang. Por aquellas fechas se reunía el IX Congreso del Partido Comunista de China en el que el ministro del Defensa era nombrado su Vicepresidente.

    En noviembre de 1968, Chai Zemin, un alto cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores, redacta un informe sobre las líneas maestras de la diplomacia china, afirmando que el deterioro de las relaciones con la Unión Soviética es irreversible y que procede aproximarse a Estados Unidos, país con el que no existen fronteras: Una pausa en nuestras críticas contra el imperialismo bastaría para inquietar a los revisionistas del Kremlin, dice el informe. En fin, la política que el informe diseña es clara: la enemistad con el imperialismo no es absoluta sino que puede ser graduada, los funcionarios del Ministerio que habían sido depurados durante la Revolución Cultural debían reintegrarse a sus puestos, había que restablecer las relaciones diplomáticas con Yugoslavia (que se materializaron en mayo de 1970), no porque fuera socialista, sino porque era un país no alineado.

    En 1969, con Estados Unidos enfrascado en su agresión a Vietnam, Zhou Enlai comienza a negociar de manera secreta el establecimiento de relaciones diplomáticas con la primera potencia imperialista. Aquel año sólo la prensa oficial china publicó -en su integridad- el discurso inaugural de Nixon como nuevo Presidente. Los acontecimientos se suceden con rapidez. En julio de 1971 Kissinger visita China en secreto; el 23 de octubre China ocupa su puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU y en febrero del siguiente año Nixon viaja a Beijing.

    Como no podía ser de otra forma, el giro de la política exterior de la República Popular se abre camino en medio de una auténtica batalla en el interior del Partido Comunista. La posición de Lin Biao es diferente de los revisionistas que, a pesar de las depuraciones de la Revolución Cultural, siguen controlando la diplomacia china. Como expuso en 1969 ante el IX Congreso del Partido Comunista, Lin Biao no estaba de acuerdo con la tesis del socialimperialismo soviético, ni con su consideración como enemigo principal. Para Lin Biao, como para Chen Boda, la Primavera de Praga es un síntoma de la decadencia y la disgregación del revisionismo y, por tanto, propone, como los comunistas albaneses, una denuncia de todas las formas de imperialismo, sin concesiones hacia ninguno de ellos. Lin Biao y Chen Boda eran partidarios de mantener las distancias tanto respecto de la Unión Soviética como de Estados Unidos. En su informe, Chai Zemin criticaba la línea de Lin Biao de luchar en dos frentes mientras en una carta dirigida a los comunistas chinos el 12 de agosto de 1971, el Partido del Trabajo de Albania criticó, a su vez, el establecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

    Pero Lin Biao y Chen Boda pierden la batalla. En el verano de 1970 Chen Boda es apartado de la dirección del Partido Comunista; también es marginado -temporalmente- Kang Sheng y, poco después, en setiembre del año siguiente, le llega el turno a Lin Biao, que supuestamente muere en un accidente de aviación cuando trataba de huir precisamente a la Unión Soviética: No teníamos información de primera mano sobre este asunto, dice falsamente Kissinger (Mis memorias, pg.533), pretendiendo lavarse las manos. A la mentira de unos le seguía la de los otros. Por expreso deseo de los imperialistas, toda la operación diplomática entre Washington y Beijing se llevó a cabo en el más absoluto secreto, al margen de los cauces de la Secretaría de Estado. Kissinger no era el secretario de Estado, no tenía ninguna responsabilidad en las relaciones internacionales; su función era la seguridad, el secreto y el espionaje y, a pesar de ello, nada sabía de la muerte de Lin Biao.

    Las extraordinarias proporciones del conflicto interno dentro del Partido Comunista de China quedan al descubierto si tenemos en cuenta que, a pesar de las mutuas divergencias, Mao reconoció a Lin Biao como un amigo, declaración que no prodiga con otros militantes. Tampoco encaja con su lema de tratar la enfermedad para salvar al paciente. Cosa absolutamente excepcional en el Partido Comunista de China, con Lin Biao, sus familiares y colaboradores más cercanos se practicó la eutanasia, lo que no se había hecho con Kao Kang, ni con Liu Shaoqi, ni con Den Xioping, ni con ningún otro revisionista.

    Como proponía el informe de Chai Zemin, unos se van (los linbiaoístas) y otros vuelven (los denguistas), cobijados por Zhou Enlai. El vuelco en la diplomacia china -con las transformaciones ideológicas que supone- no es, por tanto, consecuencia de la Revolución Cultural sino de su desmantelamiento. La desaparición de Lin Biao les abre las puertas a todos ellos, que reafirman sus posiciones dentro del Partido Comunista y del Estado. A partes iguales, su línea es una mezcla de revisionismo y nacionalismo, de ausencia de principios ideológicos y políticos, por un lado, y de defensa de los intereses particulares de China, por el otro.

    Para justificar la claudicación de China ante el imperialismo y su diplomacia aberrante, tras la muerte de Lin Biao se abren paso toda una serie de retóricas justificaciones que -naturalmente- resultaban totalmente ajenas al comunismo, por no decir contrarias a él. Un editorial titulado Leninismo o socialimperialismo publicado el 22 de abril de 1970 en el Diario del Pueblo lanza por primera vez la tesis de la Unión Soviética como un país socialimperialista y enemigo principal de todos los pueblos del mundo. En febrero de 1968 Lin Biao aún felicitaba a su homólogo soviético al cumplirse el 50 aniversario de la creación del Ejército Rojo y pocos meses después la Unión Soviética era ya un país socialimperialista, el enemigo principal, mucho más peligroso que Estados Unidos, hasta el punto de desatarse una guerra fronteriza entre ambos países. El más estrecho aliado de antaño se convertía en el peor adversario actual. No se trataba sólo de que el PCUS hubiera caído en manos de una camarilla revisionista porque, como se comenzó a decir a partir de entonces, el ascenso del revisionismo al poder es el ascenso de la burguesía al poder o, lo que es lo mismo, la Unión Soviética se había reconvertido al capitalismo y, como cualquier otro país capitalista, era también imperialista, y lo que es peor: es la más feroz de todas las potencias imperialistas, por encima de Estados Unidos, Japón, Alemania o Francia.

    Lin Biao cae y las posiciones izquierdistas son derrotadas porque no están unidas, mientras que los revisionistas presentan un frente unido y una política más pragmática y sutil que es capaz de embaucar a una parte de los izquierdistas que luego sería conocida como la Banda de los Cuatro: Jiang Qing, Zhan Chungqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen. La caída posterior de estos últimos era sólo cuestión de tiempo.

    En cualquier caso, la muerte de Lin Biao no permitió alcanzar la unidad interna del Partido Comunista. Durante el X Congreso se leyeron dos informes políticos, uno por cada una de sus fracciones, Zhou Enlai por los derechistas y Wang Hongwen, miembro de la Banda de los Cuatro, por los izquierdistas, pero ambos informes nada tenían en común. A pesar de ello, es claro que, en aspectos importantes, la Banda de los Cuatro apareció entonces haciendo causa común con los revisionistas. Zhan Chungqiao es quien recibe a Nixon en el aeropuerto de Beijing y las fotos muestran también a Jiang Qing departiendo relajadamente con el Presidente de Estados Unidos. Yao Wenyuan publicó un artículo titulado Sobre la base social de la camarilla antipartido de Lin Biao e inmediatamente Zhan Chungqiao otro, más general, cuyo encabezamiento era Acerca de la dictadura omnímoda sobre la burguesía (Bandera Roja núms. 3 y 4, 1975), en buena parte enfilado también contra él, acusándole de posiciones derechistas. La Banda de los Cuatro contribuye a mantener en los papeles la ficción izquierdista de continuidad de la Revolución Cultural, mientras la práctica política está en manos de los derechistas. La confusión se multiplica al unir a Lin Biao con Confucio, sinónimo rechazado de veneración por lo antiguo y lo caduco de China. Naturalmente que por sus posiciones políticas, la Banda de los Cuatro podía acusar a Lin Biao de posiciones derechistas, pero eso resultaba mucho más difícil para alguien como Zhou Enlai. Sin embargo, éste demostró que ese tipo de escrúpulos no iban con él y en el X Congreso del Partido Comunista, celebrado en agosto de 1973, también acusa a Lin Biao de derechista y narra un cúmulo de embustes sobre la manera en que murió. De esta forma, los revisionistas trataron de tejer una cortina de humo con la que encubrir su maniobra y utilizar a los izquierdistas de la Banda de los Cuatro para disimular su verdadera naturaleza de clase. Zhou Enlai imputa a Lin Biao todo lo que él estaba llevando a cabo. Afirma que Lin Biao pretendía capitular ante el socialimperialismo revisionista soviético y como los soviéticos se habían manifestado favorables a Liu Shaoqi en su momento, el círculo se cierra: Lin Biao era otro revisionista. También le acusa de renegar de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado y de sostener que la contradicción principal no estaba planteada entre el proletariado y la burguesía sino entre el avanzado sistema socialista y las atrasadas fuerzas productivas. Cualquiera diría que Zhou Enlai hablaba de sí mismo. En cualquier caso, no podemos dejar de subrayar que el infundio de colusión con los soviéticos iba dirigido contra quien había encabezado al Ejército Popular de Liberación en la guerra fronteriza entre ambos países, siendo Lin Biao ministro de Defensa.

    La confusión dentro el Partido Comunista de China no podía ser mayor. Lo verdaderamente importante es que en esta lucha política e ideológica los revisionistas no encuentran un frente unido por parte de quienes habían promovido la Revolución Cultural. Sometidos a un fuego cruzado, a los izquierdistas se les acusaba de derechistas.

    El drástico cambio en la política exterior china acarreó consecuencias impactantes en sus relaciones con Vietnam, hasta el punto de que en 1978 ambos países entran en guerra. Vietnam es el termómetro que mide el vaivén de la política exterior china cuya temperatura oscila rápidamente desde el punto de ebullición hasta los más gélidos bajo cero.

    El significado -incluso emocional- de Vietnam para el movimiento comunista internacional en la década de los años sesenta del siglo XX sólo es comparable a la Revolución Cubana o a la Revolución Cultural. Supuso un extraordinario revulsivo y, en consecuencia, tanto los soviéticos como los chinos trataron de ganarse las simpatías de los vietnamitas.

    En un primer momento, al estallar la controversia con los revisionistas soviéticos, los vietnamitas se alinean con los comunistas chinos. La confraternización es total entre ambas organizaciones comunistas. China había batallado en la primera guerra de Vietnam (1950-1954) como lo había hecho en Corea, si bien de manera encubierta. Al estallar la segunda en 1964, la colaboración es también total. Pero los vietnamitas aceptan también la ayuda soviética que se va incrementando progresivamente, mientras que la china, después de alcanzar su máximo en 1968, decrece posteriormente. Los vietnamitas tampoco siguen ya ciegamente las instrucciones de los chinos y comienzan a tomar sus propias decisiones. Aquel año los chinos no aceptan las conversaciones de París entre Vietnam y Estados Unidos. China siempre se opuso a la convocatoria de una conferencia internacional sobre Vietnam que los soviéticos trataban de impulsar y que debía ir acompañada del cese de la polémica entre ambos partidos y la coordinación de los esfuerzos destinados a apoyar a Hanoi, incluidos los vuelos de los aviones soviéticos sobre el espacio aéreo chino. Como escribió Hoxha en su diario: En relación a Vietnam, China estaba en contra de las negociaciones de los vietnamitas con los norteamericanos en París, porque las juzgaba inútiles. Pero cuando ella misma comenzó las conversaciones secretas con los Estados Unidos de América, cambió de actitud en esta cuestión. En París los vietnamitas propusieron 7 puntos, los norteamericanos propusieron los suyos. Corría la época en que se hizo público el acuerdo sobre el viaje de Nixon a China. Precisamente después de la conclusión de este acuerdo, los norteamericanos dejaron de mostrar interés por la Conferencia de París. ¿Por qué? No existe ninguna duda, lo lógico es pensar que en Beijing Nixon conversaría sobre Viet Nam. Y había razones para que fuera así. Los norvietnamitas reaccionaron y seguramente se querellaron con los chinos, hasta el punto de que Chou En-lai se vio obligado a declarar públicamente que ‘la cuestión de Viet Nam no será tratada con Nixon’. Aquí reside la causa del conflicto (Reflexiones sobre China, Tirana, 1979, pgs.746-747).

    Además de las conversaciones de París, los chinos desconfiaban de las pretensiones vietnamitas de crear una federación indochina bajo su control. Una nota interna de Ye Jianying a Ji Pengfei dice al respecto: La justa causa de los vietnamitas saldrá adelante, pero ¿quién nos dice que esta victoria no será puesta al servicio de los designios de Hanoi, empeñado en crear una federación indochina colocada bajo su tutela con el apoyo cínico de la URSS? El decidido apoyo a Shihanuk y a los jemeres rojos tenía ese mismo objetivo de impedir el fortalecimiento de Vietnam en la región. Los chovinistas chinos no podían permitir el fortalecimiento de un país vecino, y menos contribuir a su rearme; ni siquiera les interesaba un Vietnam unido y no faltaron propuestas -entre ellas una de Zhang Wentian- para preservar dividido a su vecino del sur e incluso mantener buenas relaciones con Vietnam del sur para contrarrestar a Vietnam del norte.

    En aquellos tiempos la prensa imperialista lanzó el rumor de que las negociaciones entre la República Popular y Estados Unidos comprendían a Vietnam, lo que calificaban como el Yalta del Lejano Oriente. Querían decir que no les interesaba su marcha de Vietnam para compensar la fuerte presencia soviética. Los chinos pretendían dispensar a los vietnamitas el mismo trato que hacia ellos habían tenido los soviéticos, y que tanto habían criticado antes. Pero no estaban en condiciones de hacerlo. De finales de 1965 a 1968, China envió aproximadamente 300.000 militares a Vietnam, sobre todo ingenieros e infraestructura logística, un apoyo muy importante y muy generoso, pero insuficiente para las necesidades bélicas de Vietnam y, por tanto, insuficiente para impedir la llegada de material de guerra soviético. Ye Jianying reconocía que China no podía influir sobre Vietnam cuando su aportación de material bélico era diez veces menor que el soviético, sin olvidar que Vietnam necesitaba equipos sofisticados que China no podía suministrarles. Con sus armas, los soviéticos desplazaban a los chinos de Vietnam y le creaban otro conflicto por el sur. Nada atestigua mejor el final de esta historia que el tratado militar y económico firmado en julio de 1966 entre Hanoi y Moscú. Ni siquiera la equidistancia deseada por Ho Chi Minh se pudo cumplir y los vietnamitas acabaron en brazos de los soviéticos.

    En el blanco principal de las críticas lo que aparece es la Unión Soviética, el gran oso ruso, los nuevos zares del Kremlin. Los revisionistas chinos copiaban lo peor de la demagogia imperialista. En el X Congreso del Partido Comunista, celebrado en agosto de 1973, concluyó Zhou Enlai: La camarilla dirigente soviética ha hecho degenerar un Estado socialista en un Estado socialimperialista. Ha restaurado el capitalismo, ejerce una dictadura fascista y somete a la servidumbre a numerosos pueblos de diferentes nacionalidades. Fuera de la Unión Soviética todo es secundario; los países europeos se dejan engañar por los soviéticos. A China no le interesaba la distensión en Europa para impedir que la Unión Soviética trasladara sus tropas a las fronteras orientales. La carta de Helsinki es calificada de burda cortina de humo que encubre el expansionismo soviético: mientras negocian la paz se rearman hasta los dientes. En la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea no sólo falta Albania, dijo Deng Xioping: también faltan Ucrania, Letonia, Moldavia, Armenia... Hasta el lenguaje chino estaba tomado de la guerra fría: los países del Pacto de Varsovia son satélites y Estonia, Letonia y Lituania, naciones cautivas. Lo que proponía Deng era una verdadera provocación: el desmembramiento de la Unión Soviética.

    Bajo la tesis del peligro ruso, los chinos pasaron a convertirse en los más fervientes partidarios de la reunificación de Alemania. Desde el verano de 1972 ya no se encuentran menciones a los revanchistas alemanes en los documentos diplomáticos chinos para referirse a la República Federal Alemana. Los antifascistas alemanes ya no son sólo la República Democrática Alemana: hubo un puñado de nazis pero eso poco tuvo que ver con la mayoría del pueblo alemán. Todo vale para sabotear cada una de las iniciativas diplomáticas soviéticas.

    Que no eran las cuestiones ideológicas lo que interesaba a los revisionistas chinos quedó claro tras la Primavera de Praga cuando se forma toda una corriente ultrarrevisionista (los más conocidos fueron los llamados eurocomunistas) que también comenzaron a criticar a la Unión Soviética. Se vio claro entonces que el Partido Comunista de China trató de formar un frente con ellos contra los soviéticos. Todo valía para atacar a la URSS; todos cabían en el gran frente antisoviético porque el socialimperialismo era el enemigo principal.

    La comparación de China con Rumanía puede ayudar a clarificar este punto y descubrir las verdaderas raíces de la controversia con la Unión Soviética (que no con el revisionismo). Durante años, como los demás países del este de Europa, Rumanía había sido un ejemplo perfecto de país plenamente integrado en el Pacto de Varsovia, esto es, sumiso y disciplinado. Pero en 1956 China abrió la espita de todas las tensiones acumuladas y mal resueltas (o nunca resueltas) entre los países socialistas. Se abrió la veda. De repente, la actitud de Rumanía cambió de modo radical. En 1958 sacó a las tropas soviéticas de su territorio. Más tarde se negó a integrarse en un sistema de planificación centralizada por el CAME, la unión económica de los países socialistas. Poco a poco fueron cerrando las escuelas rusas, despidieron a los técnicos rusos de las fábricas, rebautizaron las calles y trasladaron los monumentos que conmemoraban el triunfo del Ejército soviético en la II Guerra Mundial. Los revisionistas rumanos nunca tomaron partido en la disputa chino-soviética, adoptando una posición neutral e incluso trataron de hacer de intermediarios entre unos y otros. La prensa rumana expuso imparcialmente los puntos de vista de ambos bandos. Cuando los soviéticos convocaron a los partidos comunistas a Berlín para discutir la situación de China, los rumanos no acudieron. Naturalmente Ceaucescu era un espécimen de la misma ralea que Jruschov y Breznev; si tenía divergencias con ellos no eran de tipo ideológico sino puramente nacionales y económicas. Como China, Rumanía se inclinaba cada vez más hacia el capitalismo, hacia occidente y, en especial hacia la República Federal Alemana. Si Alemania iba hacia el este con su Ostpolitik, Rumanía iba hacia el oeste y, por tanto, ambos países estaban obligados a cruzarse en el camino. Los rumanos deseaban acrecentar los intercambios comerciales y la cooperación técnica con los imperialistas alemanes; contrataron a 600 ingenieros y especialistas occidentales, buscaron divisas fuertes, prefirieron vender su maíz a Inglaterra en lugar de a Checoslovaquia y exportar cerdos y aves a los países capitalistas en lugar de los checos o los polacos. Rumanía prefería negociar con el Mercado Común antes que con el CAME.

    Los revisionistas rumanos también querían ser independientes y su verdadera naturaleza política queda explicada en el hecho de que son ellos los que acogen y financian a Carrillo y demás secuaces revisionistas españoles, que siempre prefirieron a Ceaucescu antes que a Brezhnev y tuvieron en Bucarest un refugio seguro. Son los rumanos los que en 1971 ponen en contacto a los revisionistas chinos con los revisionistas españoles para que Carrillo viaje a Beijing en noviembre de 1971 (un poco después de Kissinger y un poco antes de Nixon).

    En consecuencia, una vez escindido el movimiento comunista internacional, no sólo hay dos polos sino tres. En su batalla contra los chinos y los albaneses, Jruschov no sólo no logró un consenso sino que dispersó a los comunistas, lo que Togliatti, calificó como un saludable policentrismo, sólo que los comunistas no nos agrupamos por países, como pretendía Togliatti, sino por nuestra ideología y el policentrismo del revisionista italiano, lo mismo que la disolución del Kominform por Jruschov en 1956, no era más que un intento de facilitar el desarrollo del revisionismo dentro de cada país. No es casualidad que la fecha de aparición del eurocomunismo, la publicación del Memorial de Yalta de Togliatti, coincida con la caída de Jruschov en octubre 1964: los ultrarrevisionistas acusaban al PCUS de ir muy despacio y ellos querían frenarlo más todavía. Como Kautski, Brezhnev tiró por la calle de enmedio. En 1968 la Primavera de Praga permitió que unos revisionistas se justificaran en los otros: para los eurocomunistas todo había ocurrido por ir muy despacio, para los otros soviéticos, por ir muy deprisa. La caída de Jruschov engendró no pocas ilusiones -nunca confesadas- entre los comunistas chinos y albaneses que muy pronto se vieron frustradas. El revisionismo era mucho más que una cuestión personal por parte de determinados dirigentes; estaba bien arraigado en el PCUS y la nueva hornada de Brezhnev sólo dilataba la crisis en el tiempo con el mantenimiento de ciertas apariencias.

    Junto a la verborrea acerca del socialimperialismo soviético, los chinos también encubren su diplomacia reaccionaria con una batería de postulados tercermundistas que les dan un barniz izquierdista. Ambos aspectos, socialimperialismo y tercermundismo, se acoplan en 1974 bajo la denominación de teoría de los tres mundos para justificar una política exclusivamente nacionalista.

    Si en 1949 Mao hablaba de tomar partido, en 1956 acusaba de revisionistas a quienes pretendían situarse en regiones intermedias:

    Es gente que opina que se puede ocupar una posición de línea intermedia, colocándose entre la Unión Soviética y América para, de esta manera, desempeñar una función de puente; éste era el método de Yugoeslavia (Mao íntimo, pg.26).

    Pero al año siguiente, en sus Discursos en una conferencia de secretarios, de una manera confusa, Mao ya define tres fuerzas en juego que serán el antecedente de la teoría de los tres mundos de Deng Xiaoping, apuntando también que el principal escenario está en África y Asia, si bien lo plantea desde el punto de vista de las contradicciones interimperialistas, de las cuales -añade- podemos sacar partido (OO.EE., V, pgs.394 y 395). En 1958 afirma que la OTAN está dirigida contra las zonas intermedias de Asia, África y América Latina como puntos centrales. Remonta a 1946 su descubrimiento de esas zonas intermedidas de las que hay que lograr que se pongan del lado de uno (Mao íntimo, pgs.139 y 141).

    Ahora bien, la noción de zona intermedia era deliberadamente ambigua, ideada para articular una política pragmática al servicio de los intereses nacionales de China. Inicialmente incluía sólo a los países del denominado Tercer Mundo, es decir, aquellos recién independizados que supuestamente estaban entre el capitalismo y el socialismo. Pero había que dar un paso más para incluir a los propios países imperialistas, que también pasaban a estar oprimidos por otros imperialistas más fuertes. Así, Europa Occidental no formaba parte del imperialismo sino que también era una zona de disputa por parte de terceras potencias imperialistas. Todos los países imperialistas del segundo escalafón también debían independizarse de la tutela de los imperialistas norteamericanos. Expuesta por primera vez en marzo de 1963, eso se pasó a llamar la teoría de las dos zonas intermedias. En el artículo titulado Una vez más sobre las divergencias entre el camarada Togliatti y nosotros, se decía:

    La lucha entre los países imperialistas por los mercados y esferas de influencia en Asia, África, América Latina e incluso en Europa Occidental, ha traído consigo nuevas agrupaciones entre ellos (Bandera Roja, marzo de 1963; también en P.Togliatti/Mao Tse-tung: Una controversia sobre el movimiento comunista internacional, Icaria, Barcelona, 1978, pg.41).

    Un año después, Mao era mucho más contundente:

    Ahora destacamos la naturaleza de las dos zonas intermedias. Asia, África y América Latina constituyen la primera zona intermedia. Europa, Norteamérica y Oceanía forman la segunda. El capital monopólico japonés pertenece igualmente a esta segunda zona intermedia (Mao íntimo, pg.48).

    En fin, coincidiendo con la ruptura con la URSS, Mao pasó de hablar de tomar partido a hablar de sacar partido de las nuevas posiciones tercermundistas y neutralistas. Pasó de hablar de que la zona intermedia se ponga del lado de China a hablar de China se ponga del lado de la zona intermedia. Estaba recorrido todo un abismo ideológico: el que va del alineamiento a una neutralidad confusa, de una política de principios a una política pragmática. La consigna ya no es Proletarios del mundo uníos sino Proletarios, países y pueblos oprimidos del mundo uníos, que sigue siendo el sello de las publicaciones maoístas aún hoy día. El acento ya no está en el proletariado sino en los países y en las naciones; la forma de organización ya no es el partido sino el frente. El antiimperialismo sustituye al comunismo y el revisionismo pasa de contrabando con más facilidad con su barniz izquierdista.

    El núcleo de las contradicciones tampoco se situaba ya en el interior del imperialismo sino en las zonas intermedias donde la clase obrera desempeñaba una función meramente auxiliar. La geografía sustituye a las clases sociales: el viento del este prevalecía sobre el viento del oeste; la contradicción principal es el sur contra el norte. Las colonias ya no eran la reserva del proletariado en la lucha revolucionaria sino el destacamento de choque más importante y, como había sucedido en China, el campo mundial debe rodear a la ciudad mundial. Los comunistas chinos empezaron hablando exclusivamente de los países coloniales y semicoloniales, de las luchas de liberación porque era la época del auge descolonizador y las luchas de los pueblos contra el imperialismo aparecían en un primer plano. Pareció que la lucha de los pueblos coloniales era el ejemplo a seguir.

    Pero el neutralismo de esta tesis era falaz porque conducía a unirse con unos imperialistas para luchar contra otros imperialistas. Uno de los primeros grupos maoístas franceses, el Centro Marxista-Leninista, llamará a votar a De Gaulle en las elecciones presidenciales de diciembre de 1965. Liu Shaoqi había enseñado que los comunistas chinos eran internacionalistas y nacionalistas al mismo tiempo. Eso valía para cualquier imperialista de la zona intermedia. Había que unirse a los imperialistas franceses, japoneses o ingleses para luchar contra las superpotencias, y a veces incluso mejor: había que unirse con los imperialistas estadounidenses contra los socialimperialistas rusos porque éstos eran mucho peores que aquellos.

    A partir de aquí sólo era posible el desvarío; en todas partes los autodenominados maoístas no veían más que países coloniales, colonizados o semicolonizados. Veían la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Sólo hay enemigos externos... y cuanto más lejanos mejor (menos compromiso en la lucha de clases). Ese tipo de concepciones demanda un frente nacional, la unidad de todos contra las dos superpotencias.

    Sólo quedaba que los revisionistas chinos descubrieran su fachada nacionalista, que no había aparecido con claridad a lo largo de la ruptura con la Unión Soviética en la década anterior. Sin embargo, como se puso luego de manifiesto, lo que subyacía también entonces era la defensa de los intereses de la burguesía nacional china, esto es, los intereses particulares de China como Estado. Los revisionistas chinos no habían tenido inconveniente en adoptar ademanes puristas y defenderse de los soviéticos con todas las armas ideológicas de las que podían echar mano. En 1949 se habían liberado de los imperialistas y ahora les tocaba liberarse de los soviéticos. Se habían aliado a los soviéticos para luchar contra los imperialistas y ahora tocaba aliarse con los imperialistas para luchar contra los soviéticos. Sólo a partir de 1968 esos intereses nacionales aparecieron tal y como eran realmente.

    Cuando Qiao Guanhua defendió públicamente las tesis del informe de Chai Zemin en Bandera Roja apareció por primera vez la defensa de la soberanía como un principio fundamental, un principio universal e intangible que inspira la política internacional de China que, a partir de entonces, de forma declarada, deja de ser una política de principios, una política de Partido para convertirse en una política de Estado. La diplomacia china, a pesar de las estridencias propagandísticas, se atiene al pragmatismo nacional más estrecho. Aunque se reviste y justifica con principios ideológicos, siempre priman por encima de todo los intereses particulares de China. Así se expresa una nota interna de Nie Rongzhen de enero de 1968: Nuestra política exterior, sin traicionar el mensaje revolucionario y su alcance, debe ser esencialmente pragmática, evitando cualquier confrontación con Estados Unidos que pueda provocar un choque frontal. Esta eventualidad perjudicaría grandemente nuestros intereses.

    Las ambigüedades de Mao crecieron durante una entrevista con K.Kaunda, el presidente de Zambia, en febrero de 1974, donde aparecía una formulación de los tres mundos que nada tenía que ver con consideraciones de clase sino con factores más bien geoestratégicos ajenos al comunismo. Aunque tampoco presentó la forma de toda una teoría, esa formulación fue repetida en el mes de abril por Deng Xioping en un discurso ante la ONU. Pero fue el informe político de Hua Guofeng al XI Congreso, celebrado en agosto de 1977, el que dio forma ideológica a lo que ya venía constituyendo una práctica diplomática de la República Popular. Luego quedaba encuadrar todo esto con forceps dentro del marxismo-leninismo, que es lo que trató de hacer el artículo La teoría del Presidente Mao sobre la división en tres mundos: enorme aporte al marxismo-leninismo, publicado en el Diario del Pueblo el 1 de noviembre de aquel mismo año. La fachada puramente nacionalista de China quedó entonces al descubierto.

    Un Estado socialista no es un país al modo burgués, sino la forma que adopta la dictadura del proletariado, que tiene un carácter clasista. Los comunistas no hablamos en nombre de toda la población de un país sino sólo de la clase obrera y de sus aliados políticos. Como escribió Lenin en 1921, cuando sólo existía un país socialista, no reconocemos más que la existencia de dos mundos: En la actualidad existen dos mundos: el mundo viejo, el capitalismo que se debate en confusión y que jamás cederá, y el mundo nuevo que crece, que es aún débil, pero que irá creciendo porque es invencible (IX Congreso de los soviets de Rusia, OO.CC., tomo 44). Idéntico criterio repitió Stalin: El mundo está resuelta e irrevocablemente dividido en dos campos: el campo del imperialismo y el campo del socialismo [...] La lucha entre estos dos campos constituye el eje de toda la vida contemporánea y determina todo el contenido de la actual política interior y exterior de los representantes del viejo y del nuevo mundo (Dos campos, OO.EE., tomo IV).

    Pero según la teoría de los tres mundos, los países no se dividen conforme a la naturaleza de clase de sus Estados respectivos, sino conforme al grado de desarrollo de las fuerzas productivas, en subdesarrollados, desarrollados y muy desarrollados. No existían países que trataban de construir el socialismo sino países en vías de desarrollo. El tercer mundo lo conforman los países subdesarrollados, dependientes y coloniales; en el segundo están los países más avanzados, incluso aunque tengan naturaleza imperialista; y en el tercero están las dos grandes superpotencias, la Unión Soviética y Estados Unidos, que conforman el núcleo de riesgo para todos los demás países, los enemigos más temibles. La teoría de Deng Xioping propugna, además, la unión más estrecha de todos los pueblos del tercer y del segundo mundo contra las superpotencias, especialmente contra la Unión Soviética. Muchas organizaciones autodenominadas maoístas del mundo defendieron esta tesis, que a nada les comprometía en sus respectivos países.

    Todo esto demuestra el grado de descomposición al que había llegado el movimiento comunista internacional, en cuyo nombre se estaban difundiendo todo ese cúmulo de absurdos, consecuencia de la más absoluta falta de principios y del asentamiento de la regla pragmática de que los enemigos de mis enemigos son siempre mis amigos. Por el contrario, Lenin caracterizaba el internacionalismo de la siguiente manera, bien simple: Alianza con los revolucionarios de los países adelantados y con todos los pueblos oprimidos contra todos los imperialistas, tal es la política exterior del proletariado (La política exterior de la revolución rusa, OO.CC., tomo 25). Los imperialistas son enemigos siempre y todos ellos, de manera que no son aceptables las alianzas con unos para combatir a los otros. Enver Hoxha escribió muy acertadamente:

    Los enemigos de nuestros enemigos pueden ser nuestros verdaderos amigos cuando están en una misma línea ideológica y política que nosotros.

    Los enemigos de nuestros enemigos pueden ser nuestros aliados provisionales acerca de algunas cuestiones, pero no debemos hacerles concesiones en los principios, debemos ponerles en claro nuestra línea y nuestros principios y no ocultárselos.

    Los enemigos de nuestros enemigos pueden ser nuestros verdaderos enemigos, y ser considerados y combatidos como tales los unos y los otros. Las contradicciones entre estos dos campos de enemigos obedecen a una ley indiscutible, son contradicciones ineluctables que nuestra lucha enconada, fundada en los principios, consecuente y continua, exacerba y profundiza. Debemos aprovecharlas, pero no ablandarnos y ser condescendientes con el uno o el otro, ni caer en sus trampas o en su demagogia. Temo que los camaradas chinos no tienen siempre una clara comprensión de estas cuestiones
    (Reflexiones sobre China, pgs.101-102).

    Una revolución que no es capaz de unirse a sus verdaderos aliados para enfrentarse a sus verdaderos enemigos, está abocada al fracaso. Se estaban encendiendo todas las alarmas. Acababa la revolución y comenzaban las cuatro modernizaciones, el programa de desarrollo económico esbozado por Zhou Enlai en 1974. No cabe duda de que un país tan atrasado como China necesitaba modernizarse a marchas forzadas para ponerse a la altura de los tiempos. Pero la Constitución de 1975 establecía la consigna de empeñarse en la revolución y promover la producción, de manera que la primera parte sólo existía en la teoría, en la letra muerta de una ley de la que nadie se acordaba.

    En China la revolución había perdido su impulso desde el final de la Revolución Cultural, aunque no se evaporó de forma definitiva sino hasta la muerte de Mao, ocurrida en Beijing el 9 de septiembre de 1976, cuando tenía 83 años de edad. Sólo un mes después de su muerte, los revisionistas dan un golpe de Estado y encarcelan a la Banda de los Cuatro, haciéndose con las riendas del Partido Comunista. Las cuatro modernizaciones de Zhou Enlai se convirtieron en el programa de gobierno de su máximo exponente: Deng Xioping. No había pasado un año de la muerte de Mao cuando se celebró el XI Congreso, en el que Hua Guofeng pronunció el informe político, llamando a administrar bien el país así como a alcanzar un gran orden. Naturalmente los revisionistas ocultaban muy bien sus verdaderas intenciones, por lo que Hua Guofeng, aunque veladamente da por concluida la revolución cultural, se refiere a ella como la primera, aparentando que en el futuro habría sucesivas revoluciones culturales. Nada más lejos de sus intenciones.

    Mao se debió apercibir de la posibilidad de un riesgo de este tipo cuando escribió:

    Si la generación de nuestros hijos practicara algún día el revisionismo y tomara el rumbo contrario, y si esto se produjera, incluso, en nombre del socialismo, en realidad no sería otra cosa que capitalismo. En este caso, la generación de nuestros nietos haría, con toda seguridad, una revolución con el fin de derribar a sus padres, porque las masas no estarían contentas (Mao íntimo, pg.180).

    Estas palabras fueron proféticas. La generación de 1976 no tenía nada que ver con la de 1949 y, en nombre del comunismo, se había enfangado por la ruta contraria. Otros treinta años después, la generación de los nietos volverá otra vez a la revolución porque no le quedará otro camino.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por NSV Liit el Jue Jul 29, 2010 4:14 pm

    verdadyreconciliacion escribió:



    ¿Alguien sabe por ejemplo que por ser miembro del partido recibias el doble de sueldo normal? ¿Quien proponia eso? el prole o el partido?.



    Te contesto yo mismo: es por la simple razón de que esa afirmación no es cierta. Nadie recibía el doble de sueldo normal por ser miembro del partido, eso es una tontería. De hecho nunca he visto una tabla de sueldos en la URSS en la que se especificara un sueldo especial para comunistas y cuando he hablado del tema con gente de Europa del Este nadie nunca me ha planteado algo parecido. Y ojo, sí que es cierto que había ciertos privilegios por ser miembro del partido, pero no iban en este plan. Uno de ellos era que si alguien no era del partido era más difícil acceder a puestos destacados de la administración del país. Pero uno no recibía más dinero por ser oficialmente comunista (se podía recibir por tener un puesto superior, pero no por el hecho de estar en el PCUS, por ejemplo, aunque es cierto que para acceder a ese puesto superior era una ventaja estar en el Partido).Por supuesto si uno estaba en puestos altos (a los que era más fácil llegar si estabas en el partido), tenía más posibilidades de "meter mano" por algún sitio y conseguir privilegios ... igual que pasa en la sociedad capitalista o en cualquier otra, pero de ahí a decir que el sueldo era doble por ser del partido hay mucho camino.

    Salud



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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Shenin el Jue Jul 29, 2010 4:16 pm

    verdadyreconciliacion escribió:Bueno, yo a hacer algunas aseveraciones, no creo que lleguemos a algun punto en comun , pero quiero explicarme un poquito.


    La nacionalizacion o estatizacion de los medios de produccion no acaban con la explotacion, ni con el capital per se, necesariamente, eso no es cierto.

    Engels nos decia algo así, "ni la transformación en sociedades por acciones, ni la transformación en propiedad del Estado, arrebata a las fuerzas productivas la calidad de capital... Cuanto más el Estado se apropia de las fuerzas productivas, más se convierte en un verdadero capitalista colectivo, más explota a los ciudadanos. Los trabajadores continúan siendo asalariados, proletarios"

    Como Marx, decía, las relaciones de clase no estan inmersas en las relaciones jurídicas solamente, sino en medida, en las relaciones de produccion. Y en el caso de la URSS, entre dictadura del partido (burocratica), y los obreros asalariados.

    ¿Alguien sabe por ejemplo que por ser miembro del partido recibias el doble de sueldo normal? ¿Quien proponia eso? el prole o el partido?.

    Voy a buscar el documento donde Avakian lo explica mas detalladamente. Lo posteo luego que ando un poco ocupado.

    Pues eso, que dices de los organismos políticos no me lo creo, justamente fue ese el punto de donde surge la concentracion de poder político económico, centralizado, sin ninguna participacion obrera, no se de donde has sacado eso, ni Stalin mismo se lo creía, por algo quizo democratizar el país.

    Evidentemente una burguesía madura no había, pero de que la había la habia, son las relaciones jurídicas las que impiden su accionar libremente, pero eso poco importa en ese momento, ya tienen el poder político. Salvo el poder todo es ilusion Very Happy

    Por mi parte, y veo que se esta llevando el terreno por esos lares, dejo mi apreciacion sobre los aciertos, que porsupuesto tuvo la URSS.

    1. Se tomo el poder por primera vez y se trato de construir un estado obrero.

    2.Se gano las guerras contra la agresion fascista, se formo un muy buen ejercito de obreros y campesinos.

    3.Se industrializo al país.

    4. Se demostro que era viable la existencia, y la superioridad de la produccion planificada.

    5.Se formaron grandes figuras en el MCI.

    6. Fueron un aliento para las revoluciones en otras esferas del mundo.

    Me comprometo a buscar los datos del Beijing Review, hoy si puedo los pongo, y el texto mencionado de Avakian, y tb un par de textos mas sobre este tema.

    Wink
    Sí, claro, Engels dice eso analizando los estados europeos de finales del siglo XIX. En la URSS existía un estado surgido de una revolución proletaria. Sus bases políticas eran completamente distintas a las de los estados analizados por Engels. Engels analiza a estados burgueses que nacionalizan medios de producción, no un proceso de restauración capitalista en un estado socialista, algo que ni Marx, ni Engels vivieron. Luego verdadyreconciliacion se preguntará de dónde vienen las acusaciones de mecanicismo. Por otra parte, Engels, como ya he dicho, no tuvo problema en calificar a la Comuna de París como Dictadura del Proletariado, aun cuando ésta tenía claramente una dirección burguesa. Y esto es sistemáticamente eludo por verdadyreconciliacion.

    Esa separación tan categórica entre obreros y burócratas es ficticia. Los burócratas surgen del seno mismo de los obreros y los necesitan para sostener su poder. Son una protoburguesía en incubación. En ningún caso era una potente burguesía monopolista, debido a su debilidad y falta de madurez. Que "son las relaciones jurídicas las que impiden su accionar libremente" quiere decir precisamente que no tenían el poder completamente y que no podían liquidar el estado socialista inmediatamente. El problema es el de siempre: ver la burocratización de manera mecánica y no dialéctica, como una foto y no como como una película, como algo estanco y no como un proceso. Es cierto que en algunos sectores, en algunas ramas, se restauran las relaciones capitalistas de producción. Pero esto no era, ni mucho menos en sectores que afectaran a las principales y determinantes fuerzas productivas del país. Además, su área más importante de acción se encontraba en la economía informal. Pero el hecho de que la contradicción entre trabajo manual e intelectual se agudizara durante el gobierno de los revisionistas, no quiere decir que fuera ya una contradicción capital-trabajo y que eso abarcara toda la vida del país. Por esa regla de tres, tendríamos que llegar a la conclusión de que a un albañil le explota un arquitecto y no la empresa constructora. Es absurdo y ridículo. Por mucho que los burócratas cobrasen más, eso no los convierte directamente en capitalistas. Con ese dinero no podían adquirir medios de producción, no podían adquirir capital. Solo podían, en todo caso, ir al mercado negro, que era ilegal, incluso después de 1956.

    Eso de que "ni Stalin se lo creía" es también falso, o más bien, inexacto. Sus reformas van encaminadas a fortalecer y ampliar la dictadura del proletariado y la democracia socialista, pero no a establecer un poder obrero inexistente previamente. Cualquiera que lea sus obras completas lo puede comprobar. Incluso politólogos occidentales reconocieron que el sistema político soviético en los años sesenta permitía la participación de las masas en la vida política del país por medio de la revocabilidad de los delegados a los soviets y la rendición de cuentas de estos ante las masas, como se puede ver aquí.

    Los hechos son tozudos. Los soviets y las elecciones a los soviets siguen existiendo después de 1956. Tampoco desaparecen los movimientos de la clase obrera que le permitían ejercer el control sobre la producción, como el estajanovismo. Las relaciones de producción socialistas siguen existiendo en una importante parte del país, aunque estuvieran en claro retroceso. Plantear que en 1956 desaparecen todas las relaciones de producción socialista, o la inmensa mayoría de ellas, no se corresponde con la realidad.


    Última edición por Shenin el Jue Jul 29, 2010 7:07 pm, editado 3 veces

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Shenin el Jue Jul 29, 2010 4:22 pm

    Dejo también este artículo sobre la restauración del capitalismo en la URSS:

    La restauración del modo de producción capitalista en la Unión Soviética



    martedì 26 giugno 2007.
    (Rapporti Sociali nº 8, noviembre de 1990)




    La tesis de que los revisionistas modernos restauraron en la Unión Soviética durante los años 50 (bajo la dirección del Jruschov) el modo de producción capitalista ha sido mantenida en los años 60 y 70 por los grupos marxistas-leninistas, en el contexto de la denuncia de la línea de reacción anticomunista y de restauración capitalista adoptada por los revisionistas modernos que dirigían tanto la URSS como gran parte de los países del Este de Europa. Estos grupos sostuvieron que la Unión Soviética era un país socialcapitalista y socialimperialista; o sea, socialista en los discursos de los dirigentes y en las declaraciones de intenciones hechas por ellos para defender sus iniciativas ante las masas, pero capitalista e imperialista “de hecho”.

    Nosotros sostenemos que esta tesis es justa sólo en el sentido de que la línea seguida por los revisionistas modernos, aunque encubierta con “palabras comunistas”, llevaba en realidad a la restauración del capitalismo y a hacer de la URSS un país imperialista; sin embargo, esta tesis es errónea cuando pretende que ese resultado ya había sido alcanzado. Nosotros sostenemos:

    - que el revisionismo moderno fue el intento de restaurar gradual y pacíficamente el capitalismo;

    - que este intento, llevado a cabo en algunos países socialistas durante casi cuarenta años y en el contexto favorable a la restauración caracterizado por la recuperación de la acumulación del capital en los países imperialistas, ha llevado a la parálisis de la sociedad socialista, pero no a la restauración del capitalismo;

    -que el hundimiento del revisionismo moderno consiste precisamente en la bancarrota del intento de restauración gradual y pacífica del capitalismo;

    - que esta bancarrota pone al orden del día un enfrentamiento entre las clases que tiene como desenlaces posibles la recuperación de la transición al comunismo o la restauración violenta del capitalismo. Ambos desenlaces excluyen una “homologación de los países socialistas a la sociedad de consumo o bienestar de los países imperialistas”.

    La cuestión de la restauración del capitalismo no es una cuestión de nombre: no se trata de discutir sobre al nombre que hay que dar al sistema económico de la Unión Soviética. Esta cuestión tiene una importancia práctica, y solamente por ese hecho, también teórica. En efecto, se trata de comprender cuáles han sido las contradicciones que han determinado la dinámica de la sociedad soviética a partir de los años 50, cuáles son las que la determinan actualmente, cuáles son, pues, las corrientes principales de la misma, los desenlaces a los que se encamina la sociedad soviética, los objetivos reales de las fuerzas políticas operantes hoy en ella (1) y cuál es el papel que la Unión Soviética tiene y tendrá en el desarrollo de las crisis de superproducción de capital y en el movimiento revolucionario mundial.

    El modo de producción capitalista es un fenómeno histórico desarrollado con continuidad desde el siglo XV, a partir de Europa Occidental. Sus características esenciales y universales (es decir, comunes a todos los países) y también específicas (por tratarse de un modo de producción diferente a otros) han sido puestas de manifiesto por Marx en su obra El Capital. Todos los que quieran comprender el movimiento económico y político de las sociedades actuales deben rechazar tanto la tendencia corriente de la cultura burguesa a impedir la comprensión de la sociedad capitalista transponiendo a ella categorías y nombres correspondientes a otra realidad en base a semejanzas superficiales y de poco peso, como, por tanto, la tendencia a vaciarlas de todo contenido de importancia práctica (2).

    Para poder resolver la cuestión acerca de la restauración del modo de producción capitalista en la URSS, llevada a cabo en los años 50 por los revisionistas modernos, debemos partir de la naturaleza de la estructura económica del capitalismo en la época o fase imperialista.

    La fase imperialista del capitalismo se caracteriza por la contradicción entre la propiedad individual de las fuerzas productivas (que es un elemento constitutivo esencial del capitalismo) y el carácter colectivo alcanzado por las mismas fuerzas productivas (3). En las sociedades imperialistas, el elemento esencial del capitalismo (la propiedad individual de las fuerzas productivas) encuentra su mediación (4) con el carácter colectivo alcanzado por las fuerzas productivas en el capital colectivo, en las asociaciones de capitalistas o sociedades de capital y en las formas antitéticas de la unidad social. De aquí surgen los monopolios, el capital financiero, el reparto del mundo entre grupos y Estados imperialistas, las empresas multinacionales, las políticas económicas, el capitalismo de Estado, etc. Esta tesis, importante para entender el movimiento económico de las sociedades imperialistas, está expuesta ampliamente en “Rapporti Sociali”, nº 4, págs. 5-25.

    En el mismo artículo se demuestra también que la propiedad capitalista colectiva de las fuerzas productivas, lejos de eliminar la propiedad capitalista individual, le abre un nuevo y vasto campo de acción. Es cierto que las principales estructuras productivas (5) se han convertido, en los países imperialistas, en propiedad directa de asociaciones de capitalistas (sociedades por acciones, entes económicos públicos, fondos de seguros u otros organismos del mismo tipo). Pero también es cierto que el capitalista-individual, excluido de la propiedad directa de las estructuras productivas por el hecho de su carácter social, aparece como propietario individual de una cuota de su valor y hace valer como tales los derechos que ya no puede hacer valer completa y directamente con respecto a las estructuras productivas, a pesar del carácter social que éstas han alcanzado. Si, por ejemplo, se consideran las recientes vicisitudes de la Societé Générale de Bélgica, de la Montedison, de Parmalat, de Enron, del Credit Lyonnais, etc. (grandes asociaciones de capitalistas o capitalistas colectivos) aparece inmediatamente el campo de acción que éstas suponen para capitalistas individuales como De Benedetti y Gardini. No se pueden comprender los negocios en los que están mezcladas las grandes sociedades multinacionales (General Motors, Standard Oil of N.Y., Ford Motors, Shell, General Electric, IBM, etc.) si se prescinde de los lazos de éstas con sus grandes accionistas, con los que aspiran a su control (raiders), con los aventureros de las finanzas, con la multitud de pequeños accionistas y ahorradores, con los capitalistas individuales, sus clientes y proveedores, hasta descender al abigarrado mundo de la pequeña producción mercantil individual en el que se mueven millones de individuos, buscando todos la “fortuna”. No se puede comprender nada del movimiento de las estructuras e instituciones típicas del “capital colectivo”, de los “capitalistas asociados”, si se prescinde del capital individual y de la producción mercantil. El imperialismo, el monopolio, el capital financiero, el capitalismo de Estado y el capitalismo burocrático se apoyan en la amplia base del capitalismo de viejo tipo, en la propiedad individual de las fuerzas productivas, en las pequeñas y medianas empresas capitalistas, en las relaciones mercantiles, en las relaciones monetarias y en las relaciones de valor.

    El monopolio, en la sociedad burguesa (6), es una mediación entre la propiedad individual de las fuerzas productivas y su carácter colectivo. El monopolio surge como desarrollo e inversión de la producción mercantil de la que vive: toda la ventaja que un capitalista saca del precio y de las condiciones de monopolio tiene su origen en el marco no-monopolista en el que opera el monopolio. Donde no hay libre competencia no puede haber monopolio capitalista, de la misma manera que no puede haber islas sin mar.

    El capital financiero, en la sociedad burguesa, surge y se desarrolla bajo la forma de asociaciones de capitalistas individuales y el dinero asume la forma de títulos de crédito como desarrollo de su forma en oro. Esta sigue siendo también en la sociedad imperialista la amarra más segura del poder personal de cada capitalista, a la cual retorna cada vez que dejan de existir las condiciones que han llevado al dinero a cambiar de forma.

    El colonialismo, el sometimiento y explotación de los países más atrasados surgen y se desarrollan, en la sociedad burguesa, como resultado o instrumento del empeño de los capitalistas de mantener lo más elevada posible la cuota de ganancia de las fracciones individuales de capital.

    El capitalismo de Estado surge y se desarrolla como intervención del Estado y utilización de los recursos políticos de éste para mantener una cuota elevada de ganancia de los capitales privados y capitalistas individuales y tratar las contradicciones entre ellos.

    El capitalismo burocrático (o capitalismo burocrático de Estado) es el tipo de capitalismo que el imperialismo hace surgir en los países atrasados, semifeudales y semicoloniales, combinando los grupos imperialistas, los grandes propietarios de tierras y los grandes banqueros con el poder estatal (7).

    Por tanto, no tiene sentido hablar de imperialismo, monopolio, capital financiero, capitalismo de Estado y capitalismo burocrático, refiriéndose a una sociedad en la que los capitalistas individuales, los capitalistas privados y la producción mercantil no constituyen el tejido básico de la actividad económica de la sociedad. Todas estas tesis ya han sido expuestas por Lenin en el VIII Congreso del PC (b) en su Informe sobre el programa del Partido del 19 de marzo de 1919 (Obras completas, vol. 29), criticando las tesis de Bujarin que mantenía que el imperialismo era un nuevo modo de producción que sucedía al capitalismo. Lenin concluía su crítica diciendo: «El imperialismo puro, sin el fundamento del capitalismo, no ha existido nunca, no existe en ningún lugar ni podrá existir jamás. Se ha generalizado erróneamente todo lo que se ha dicho sobre los consorcios, los cárteles, los trusts, el capitalismo financiero, cuando se ha querido presentar a este último como si no se apoyase enteramente sobre la base del viejo capitalismo. (...) Si Marx dice de la manufactura que es una superestructura de la pequeña producción mercantil de masas (El Capital, libro I, cap. 12), el imperialismo y el capital financiero son una superestructura del viejo capitalismo. Si se demuele la cima, aparecerá el viejo capitalismo. Decir que existe un imperialismo integral sin el viejo capitalismo, significa confundir los deseos con la realidad».

    No se puede comprender el movimiento económico y político de las sociedades imperialistas si se prescinde de la existencia del viejo capitalismo como fundamento del que surgen continuamente las grandes sociedades y en las que se reparten continuamente grandes capitales, generando multitud de adjudicatarios, sub-adjudicatarios, proveedores, vendedores, aprovechados, aventureros, especuladores, estraperlistas, etc. El capital financiero, el monopolio y la burguesía imperialista son el sector dirigente de la sociedad imperialista: pero si se separa este sector del resto de la sociedad equivale a aislar las tropas de primera línea del resto del ejército y del país. Dicho en otras palabras, el imperialismo no es un nuevo modo de producción diferente del modo de producción capitalista. El imperialismo es la última fase del capitalismo, la antecámara del socialismo. El imperialismo es una superestructura del capitalismo, es la fase degenerativa del modo de producción capitalista que, al ser históricamente superado por el carácter colectivo ya alcanzado por las principales fuerzas productivas, sobrevive a sí mismo. Por otra parte, genera continuamente un nuevo capitalismo en el que se apoya. Concluyendo: el capital colectivo surge, existe y puede existir sólo como superestructura del capital individual, como mediación entre la propiedad individual de las fuerzas productivas y el carácter colectivo de las mismas; el monopolio moderno aparece, existe y sólo puede existir como limitación parcial de la competencia; el capital concentrado y centralizado surge, existe y sólo puede existir en el marco de un gran número de capitales opuestos en tanto que vendedores y compradores, generando continuamente capitales enfrentados en un movimiento centrífugo que se contrapone a su movimiento centrípeto; en la sociedad burguesa, la dirección consciente de todo el movimiento económico de la sociedad (a través del Estado o de “asociaciones privadas” de capitalistas) aparece, existe y sólo puede existir como forma antitética de la unidad social.

    Los revisionistas modernos de los países imperialistas nos han habituado a considerar como fundamental la distinción entre propiedad privada (individual y de asociaciones privadas de capitalistas) y propiedad pública (es decir, de asociaciones públicas de capitalistas, del Estado, etc.). De aquí proviene el hecho de confundir espontáneamente las unidades productivas de un país socialista con las empresas públicas de un país imperialista.

    En las sociedades imperialistas, las sociedades por acciones y los entes económicos públicos (las empresas estatales, las sociedades nacionales, los entes económicos del Estado, de las regiones, de los ayuntamientos, etc.) son una mediación entre la propiedad individual capitalista de las fuerzas productivas que sobrevive como elemento constitutivo principal de la sociedad y el carácter colectivo de las fuerzas productivas. Quien confunda las formas antitéticas de la unidad social (8) con el capitalismo a secas, tomando a estas fuerzas productivas ya colectivas como si fueran toda la estructura económica de la sociedad imperialista (y, por tanto, borrando de un plumazo todo el tejido del viejo capitalismo que constituye la base de la sociedad actual), no puede comprender ni el capitalismo ni el socialismo.

    Aparentemente, una empresa soviética de los años 60 no se diferencia de la Societé Générale de Bélgica o de la Agip italiana. Pero la diferencia, sin embargo, es esencial, mientras que la similitud es superficial y secundaria. La diferencia esencial reside en el hecho de que la empresa soviética:

    1. no es expresión de la mediación entre la propiedad individual de las fuerzas productivas (que no existe) y el carácter colectivo de las fuerzas productivas;

    2. no surge, ni se apoya, ni se puede sumergir en el mar de empresas capitalistas individuales, de relaciones mercantiles y de relaciones monetarias que le circunda.

    La aparente semejanza y diferencia real entre imperialismo y socialismo está expuesta ampliamente en Rapporti Sociali nº 4 (págs. 11 y 12) y en el libro I fatti e la testa (págs. 40 y siguientes).

    Llegados a este punto, resulta claro que es inconsistente la tesis que mantiene que la restauración del modo de producción capitalista en la URSS ya había sido realizada en los años 50.

    En efecto, los revisionistas modernos no restauraron ni extendieron sustancialmente la propiedad individual de las principales fuerzas productivas más allá de lo que ya estaba en el momento de su llegada a la dirección del partido y del Estado. Y ello a pesar de la mayor extensión de la producción individual autónoma llamada “economía paralela” o “economía sumergida”.

    Incluso durante el período en el que estuvieron en la dirección, las relaciones monetarias estaban circunscritas a la circulación de los bienes de consumo personal (el dinero acumulado por los nuevos ricos alcanzó cifras fabulosas precisamente porque no podía ser utilizado más que en la adquisición de bienes de consumo y servicios personales). Las relaciones de valor no llegaron a regular el movimiento económico de la sociedad: los precios continuaban teniendo como principales funciones las de regular el consumo, redistribuir la renta y medir la variación en el tiempo de la eficiencia de las unidades productivas. Las relaciones de valor nunca desempeñaron la función de reguladores generales de la reproducción (en efecto, la escala de los precios soviéticos de los distintos artículos no era comparable a la del mercado capitalista mundial). Jruschov, Kosiguin y Brezhnev no llegaron nunca, a pesar de numerosos intentos y experiencias, a introducir a escala general el gobierno de la economía mediante el “cálculo económico”, como ellos decían, o la “autonomía financiera” de las unidades productivas; o sea, a través del rendimiento en dinero de la actividad de cada unidad productiva. Por ello nunca llegaron a convertir el mercado (o como decían: los “contactos directos entre las unidades productivas”) en regulador general de la actividad económica. El comercio exterior siguió siendo monopolio del Estado. La fuerza de trabajo sólo se redujo marginalmente a la condición de mercancía (la libertad de compraventa es una característica esencial de su naturaleza de mercancía). La planificación económica de los países socialistas, incluso hasta donde era eficaz, lo único que tenía en común con el monopolio que existe en los distintos sectores económicos de los países imperialistas era la apariencia; en efecto, lo que es específico del monopolio en la sociedad burguesa es la consecución de una superganancia con respecto a los otros sectores de capital que continúan operando en condiciones de competencia.

    Olvidar todo esto y hablar de restauración del capitalismo ha llevado inevitablemente a una crítica idealista de los revisionistas modernos, es decir, a una crítica que ponía en primer plano la superestructura (la política y la cultura) y en segundo plano la estructura económica.

    Los defensores de esta tesis estaban obligados, en efecto, a inventar un «capitalista colectivo» sin capitalistas individuales, un monopolio burgués sin competencia, un capital concentrado y centralizado sin movimiento centrífugo, una producción capitalista sin producción mercantil, una dirección estatal (del movimiento económico total de la sociedad burguesa) basada y mantenida sobre esas mismas bases. En resumen, “un imperialismo puro” que no se apoyaba en el viejo capitalismo, que no era superestructura del capitalismo, pero que se presentaba como un nuevo modo de producción, “distinto del capitalismo clásico”, pero igualmente “malvado y explotador de los obreros” como el viejo capitalismo, si no peor. ¡También éste era, por tanto, capitalismo! (9).

    En realidad, esta tesis consideraba la contradicción principal como resuelta, mientras que, por el contrario, todavía seguía estando presente en los países socialistas. Es decir, que daba por concluido el conflicto principal que entonces determinaba todo el movimiento económico y político de esos países. En los países socialistas, la actividad política de los comunistas que adoptaron esta tesis se vio fuertemente debilitada: en efecto, esta tesis les separaba de las masas por cuanto les impedía sintetizar el conflicto entre la vía al capitalismo y la vía al comunismo en la cual estaban cotidiana y capilarmente implicadas. De esta manera dejaban el campo libre a los revisionistas para, ante las dificultades, poder dar otros pasos que debilitasen un poco más cada día los gérmenes de comunismo, reforzasen las tendencias burguesas y llevasen a las masas a la impotencia y a la desesperación.

    A partir de los años 50, cuando en la Unión Soviética los revisionistas se apoderaron de la dirección del partido comunista y de la sociedad, no restauraron el capitalismo, pero paralizaron la transición hacia el comunismo al provocar retrocesos en muchos campos con respecto a los resultados ya logrados. Progresivamente sustituyeron (aunque sólo en cierta medida) el balance en bienes producidos a nivel de toda la sociedad, como criterio de evaluación y dirección del movimiento económico, por el balance comercial de las empresas; extendieron la esfera de acción de la economía mercantil y del dinero (véase, por ejemplo, el traspaso de la propiedad de la maquinaria agrícola a los koljoses que contribuyó a retardar el desarrollo tecnológico del trabajo agrícola. Debido a esto la adopción de métodos productivos más avanzados pasó a depender del balance comercial de cada koljós). Abolieron la obligación general de trabajar y abrieron vías (legales e ilegales) al parasitismo y al enriquecimiento individual (precisamente, porque, al no poder convertirse en propiedad individual de las fuerzas productivas, actuaba solamente como instrumento de corrupción, lujo y despilfarro). Arrojaron a millones de hombres a un trabajo embrutecedor, a la miseria, a la ignorancia y a la superstición. Olvidaron la reducción del horario laboral que se derivaba de la mecanización y automatización del trabajo productivo y de las actividades domésticas (de ahí el atraso del aparato productivo y del equipamiento doméstico). Se despreocuparon, en la práctica, de la seguridad y de la higiene en el trabajo y de la salvaguardia de la salubridad del medio ambiental (a pesar de que las normas adoptadas al respecto en los países socialistas eran superiores a las adoptadas en los países imperialistas). Crearon gradualmente una masa de funcionarios, empleados, profesionales, técnicos, artistas, literatos, periodistas, etc., cada vez más separada de la clase obrera y protegieron y favorecieron la formación de una amplia capa de parásitos y aprovechados.

    Todo esto existía ya a nivel de tendencias y propuestas en el PCUS antes de Jruschov. En su escrito de 1952 (Problemas económicos del socialismo en la URSS), Stalin denuncia clara y detalladamente algunas de estas tendencias, aunque no las identifica como elementos de un conjunto orgánico propio de una línea de restauración anticomunista. En realidad, eso es lo que eran esas tendencias que, convertidas en línea dirigente del Partido y del Estado, constituían una vía que llevaba a la restauración de la propiedad individual de las fuerzas productivas; es decir, que no sólo no resolvía de manera positiva los problemas que el desarrollo de la sociedad socialista planteaba, sino que, por el contrario, generaba inevitable y continuamente dificultades y obstáculos al desarrollo de la vida económica y política de la sociedad socialista. Los revisionistas modernos intentaron resolver las dificultades y obstáculos de tal manera que el resultado fue el estancamiento y la parálisis económica. De esta manera impusieron de forma irremediable e imperiosa el dilema siguiente: o invertir la tendencia y retomar la vía de la transición al comunismo, o restaurar la propiedad individual de las fuerzas productivas y el carácter comercial de la producción (es decir, la restauración del capitalismo). Esta es la encrucijada a la que los revisionistas modernos abocaban a la sociedad soviética y a la que no se ha llegado hasta hoy, ¡tras casi cuarenta años de su llegada al poder! Restaurar el capitalismo se ha revelado como una empresa nada fácil. Uno de los dirigentes de la Revolución Cultural Proletaria, Yao Wen-yuan, en un artículo publicado a comienzos de 1975, (Las bases sociales de la camarilla antipartido de Lin Piao), ilustraba en detalle la vía que seguían los revisionistas modernos:

    «En la sociedad socialista existen todavía dos tipos de propiedad: la propiedad socialista, que es la propiedad de todo el pueblo, y la propiedad privada cooperativa. Esto determina el hecho de que en China practiquemos actualmente un sistema basado en el intercambio de mercancías. Los análisis hechos por Lenin y por el presidente Mao nos dicen que el derecho burgués, que existe inevitablemente en el sistema socialista, en lo que respecta a la distribución y al intercambio, debe limitarse cada vez más bajo la dictadura del proletariado, de manera que en el largo camino de la revolución socialista las tres contradicciones principales (entre obreros y campesinos, entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual y trabajo intelectual), así como las contradicciones entre los distintos niveles jerárquicos, se reduzcan cada vez más y se creen las condiciones materiales e ideológicas para eliminarlas. Si no seguimos este camino y, por el contrario, perseguimos la consolidación, extensión y reforzamiento del derecho burgués y la desigualdad que conlleva, el resultado inevitable será la polarización. Esto quiere decir que, en el ámbito de la distribución, un número restringido de personas estará en condiciones de obtener un número cada vez mayor de mercancías y dinero por ciertas vías legales y por numerosas vías ilegales. Se difundirán sin freno las ideas capitalistas de amasar fortuna y de alcanzar la fama y el éxito personal, despertadas por estos “estímulos materiales”; se multiplicarán fenómenos como la transformación de la propiedad pública en propiedad privada, la especulación, la concusión, el robo y la corrupción, entre otros abusos. El principio capitalista del intercambio de mercancías se impondrá en la vida política y también en la vida del partido y minará la economía socialista planificada... Se reproducirá la explotación capitalista - conversión de las mercancías y del dinero en capital y de la fuerza de trabajo en mercancía. Todo ello cambiará la naturaleza de las relaciones de propiedad en ciertos sectores y unidades productivas en las que se aplique la línea revisionista de tal manera que el pueblo trabajador será de nuevo oprimido y explotado. Obtendremos así el resultado de ver surgir entre los miembros del partido, entre los obreros, entre los campesinos medios, entre el personal de los órganos estatales, a una minoría de elementos neo-burgueses y de nuevos ricos que han traicionado completamente al proletariado y a los trabajadores. Nuestros camaradas obreros han dicho justamente: “Si no se pone un límite al derecho burgués, éste impedirá el desarrollo del socialismo y favorecerá el resurgir del capitalismo”».

    «Ahora bien, cuando la fuerza de la burguesía alcanza un cierto nivel, sus agentes tratan de hacerse con el control político, derrocar la dictadura del proletariado y el sistema socialista y eliminar totalmente la propiedad socialista. Incluso no se esconden para restaurar y desarrollar el capitalismo. Una vez en el poder, la nueva burguesía se lanzará primeramente a reprimir sangrientamente al pueblo y restaurará el capitalismo en la superestructura, incluidos los distintos sectores ideológico-culturales; a continuación subordinará la distribución de los bienes producidos a la acumulación de capital y de poder que cada uno detenta, con lo que el principio de “a cada uno, según su trabajo” se vacía de su esencia. El puñado de nuevos elementos burgueses que monopolizan los medios de producción, detentan al mismo tiempo el poder de distribuir bienes de consumo y otros productos. Éste es el proceso de restauración que está teniendo lugar en la Unión Soviética».

    Sostener que los revisionistas modernos restauraron el capitalismo en la URSS en los años 50:

    - es confundir las ideas sobre la naturaleza del capitalismo y del imperialismo y difundir una concepción idealista de la sociedad. Es sustituir, en efecto, el concepto de países socialistas como países en los que la propiedad individual de las principales fuerzas productivas ha sido abolida, donde la propiedad privada cooperativa está limitada y donde, por consiguiente, está restringida la producción comercial, por el concepto de países socialistas como países dirigidos por una línea política que guía efectivamente a la sociedad a pasar del capitalismo al comunismo.

    - dar por resuelta una contradicción que es, por el contrario, la que mueve todo y a la luz de la cual se hacen comprensibles la historia de los países socialistas desde los años 50 hasta hoy, la crisis de los revisionistas modernos, las dificultades que encuentran los actuales gobernantes de los países socialistas y el conflicto abierto en 1989.

    En efecto, si el capitalismo hubiese sido restaurado en los años 50, ¿de dónde vendrían las dificultades de esta etapa que hacen temblar a Gorbachov, a Mazowiecki y a todo el resto de la cuadrilla?

    En realidad, no sólo no se produjo la restauración sino que ni siquiera se ha decidido todavía que el enfrentamiento concluirá con la restauración del capitalismo: ésta parece incluso más bien difícil, especialmente en la URSS, y ciertamente no será pacífica. Ya hay numerosas señales que llegan desde los países socialistas, y en particular desde la Unión Soviética, sobre la agudización y violencia de los enfrentamientos actuales, enfrentamientos dirigidos bajo las banderas más dispares que indican ciertamente que el proletariado no se ha puesto todavía en orden de batalla como fuerza política independiente que esté en condiciones de expresar y aglutinar fuerzas en torno a sus propios objetivos de clase. Asimismo esas señales indican también muy claramente que ninguna de las dos principales clases ha vencido todavía. Es probable que, en los países del Este de Europa, el año 1989 marque el comienzo de un período de revueltas que confluya en un nuevo periodo revolucionario (del mismo tipo del que se produjo en la primera mitad del siglo) y que implique a los países imperialistas, o al menos a los de Europa.

    La lucha de la burguesía de los países socialistas por la restauración del capitalismo se enlaza, en efecto, con la desesperada lucha de los grupos imperialistas por salir de la crisis de superproducción de capital. Esta convulsiona a los Estados imperialistas y a los países dependientes y atenaza a la burguesía imperialista aunque no tenga ninguna conciencia de ello y se enfrente a problemas (que cree poder “resolver” únicamente colmatando una falla aquí, mientras que allí se abre enseguida otra): de beneficios, de mercado, de precios, de gasto público, de cambios, de balanza de pagos, etc.

    Es cierto que no tiene ningún fundamento la tesis según la cual a la vuelta de algunos años, aun pagando el precio de un “período de sacrificios”, los países socialistas serán absorbidos por el mercado capitalista mundial y se parecerán a los países imperialistas que actúan bajo la bandera de la socialdemocracia, del “Estado de bienestar” y del “Estado social”. El período de la socialdemocracia, del “Estado de bienestar”, “del Estado social” (en suma, el “proyecto de construir un capitalismo de rostro humano”) se ha acabado inexorablemente también en los países imperialistas. Cada día se sacrifica una nueva parte de lo que todavía queda del Estado del bienestar: lo pueden ver todos los que no se dejan deslumbrar por los discursos adobados con palabras embaucadoras. Otra cosa es lamentarse porque “la gente” de los países socialistas se haya vuelto “consumista”, “materialista”, “egoísta”, “conformista”, etc., como la de los países imperialistas, lamento que ¡algunos “izquierdistas” han entonado ya junto a Wojtyla y sus curas! El periodo que nos espera es un periodo de enfrentamientos entre grupos imperialistas, de éstos con la burguesía de los países socialistas y la burguesía burocrática de los países del Tercer Mundo, y de enfrentamientos de todas las fuerzas burguesas con el movimiento proletario de los países imperialistas y de los países socialistas y con el movimiento antiimperialista de los países semicoloniales y semifeudales.

    La tesis de que “en los años 50 fue restaurado el capitalismo” en la Unión Soviética ha dejado de ser en el movimiento revolucionario europeo, como en los años 60, la bandera (errada) de la lucha contra el revisionismo moderno, para pasar a ser desde hace tiempo la bandera del anticomunismo disfrazado de izquierdismo y derrotismo, la bandera de cuantos quieren negar la experiencia histórica del movimiento obrero y comunista. Esto nos ha ayudado a liberarnos del análisis erróneo y paralizante que sostenía esa bandera. En el mejor de los casos, los que todavía hoy mantienen que la restauración del capitalismo en la URSS ya se había producido en los años 50, tienen una visión pesimista e idealista de la sociedad. Como si el capitalismo fuese el estado “natural” y espontáneo de las cosas y el comunismo un estado “bueno pero contranatural”. Como si la gente no esperase más que un error o desviación de los dirigentes para retornar al capitalismo. La realidad es que la sociedad burguesa, para conservarse y sobrevivir, ha tenido que recurrir a dos guerras mundiales en el plazo de apenas medio siglo y a una infinidad de medidas “pacíficas” como las de imponer regímenes fascistas y nazis, llevar a cabo golpes de Estado a lo Pinochet, perpetrar exterminios en masa al estilo de Indonesia en 1966, llevar a cabo guerras coloniales, echar mano de toda la gama de recursos e instrumentos de la contrarrevolución preventiva, recurrir a las guerras de baja intensidad, etc. La construcción del comunismo no es una empresa fácil ni espontánea. Lo que, sin embargo, es difícil, incluso desesperado, ¡es la conservación del capitalismo! El parto es un acontecimiento doloroso y penoso, ¡pero no por ello es más fácil impedir a una mujer encinta que dé a luz! La realidad es que, a pesar de sus esfuerzos, los revisionistas modernos, si bien han conseguido sumir en el caos y la desesperación a pueblos enteros, también dejan en herencia a sus sucesores la tarea de imponer a algunos centenares de millones de hombres la restauración del capitalismo: ¿lo conseguirán? Ése es el quid de la cuestión en el actual enfrentamiento político, el objeto en disputa en torno al cuál girará la lucha entre las clases en los próximos años. Una de las condiciones para poder desempeñar un papel de vanguardia en la lucha del proletariado, a fin de hacer triunfar la revolución socialista, ¡es la de ser conscientes del objeto en disputa!

    Los países socialistas gobernados por los revisionistas modernos han desempeñado hasta ayer un papel importante y específico con respecto al movimiento revolucionario. Hoy se han convertido, ya en otras condiciones, en un factor importante y específico de la crisis económica y política mundial sobre la que se apoya (se quiera o no) el movimiento revolucionario. El camino que siga en esos países la lucha de clases en los próximos meses y años será rico en valiosas enseñanzas para nuestro futuro, pero tendrá también consecuencias objetivas directas en la lucha de clases, en la estabilidad de los regímenes políticos, en la velocidad y modalidades de desarrollo de todas las demás sociedades y en el curso que siga la actual crisis de superproducción de capital. Por otra parte, la evolución que tenga la lucha de clases en nuestro país habrá de tener una influencia directa sobre el desenlace del enfrentamiento en los países socialistas. La revolución comunista es mundial. El hundimiento del revisionismo moderno confirma la actualidad de nuestras viejas consignas: ¡Proletarios y pueblos de todo el mundo, uníos! ¡El comunismo es el movimiento de transformación del orden actualmente establecido!



    NOTAS

    (1) En su actividad política, los organismos e individuos se proponen hacer avanzar la sociedad hacia determinadas metas. En realidad, cada sociedad puede encaminarse, alternativamente, hacia algunas metas bien definidas sólo por su composición material y por las contradicciones que operan en su interior y que median con la realidad externa. La sociedad alcanza una de estas metas y no otras. El dilema que el enfrentamiento político resuelve es el de cuál de estas metas será alcanzada en detrimento de otras, que permanecerán en el campo de las cosas que eran posibles y no se realizaron nunca. Para alcanzar efectivamente la meta también es necesaria la actividad política de individuos y organismos que, aunque no se la hayan planteado como objetivo o simplemente la hayan rechazado y dirigido su actividad hacia otras metas, no por ello su actividad deja de favorecer en la práctica el movimiento de la sociedad hacia la meta efectivamente buscada. Es como si alguien quisiera desplazar un tren sobre una vía orientada hacia el Este-Oeste dirigiéndolo hacia el Sudeste. En efecto, esto no serviría más que para llevarlo hacia el Este.

    (2) La cultura burguesa corriente sostiene que “el capital ha existido siempre porque también el antiguo campesino egipcio usaba el arado para cultivar la tierra”. Y lo hacen con la misma agudeza de quien, hablando de caballos, mantiene que las vacas son caballos porque “de hecho también tienen cuatro patas”.

    (3) La célula irreductible constitutiva de la sociedad imperialista sigue siendo la misma de la sociedad capitalista de viejo tipo: la fracción de capital personificada en un individuo (el capitalista). Los demás (las asociaciones de capitalistas, las sociedades de capital, los entes económicos públicos, etc.) son superestructuras derivadas de esas células elementales, son combinaciones más o menos estables, más o menos numerosas y más o menos complejas de ellas. Por tanto, al igual que la célula constitutiva de la sociedad mercantil es la mercancía, también la célula constitutiva de la sociedad capitalista (también en la fase imperialista) es el capital individual. El capital individual es, a su vez, una célula “más compleja” que la mercancía, pues de hecho implica ésta.

    (4) En el movimiento de la sociedad, el modo de producción vigente en ella (y que el hombre llega a conocer separando los aspectos casuales y particulares, concretos, de sus manifestaciones o modos de ser) asume sus manifestaciones concretas y específicas “ajustando las cuentas” a las condiciones externas (climáticas, geológicas, geográficas, derivadas de otras sociedades, etc.) e históricas (el patrimonio cultural y biológico y la experiencia heredada) de la sociedad. Se dice del modo de producción que se manifiesta mediando con las condiciones externas e históricas o que su manifestación concreta es una mediación del mismo con las condiciones externas e históricas. Por tanto, cada manifestación concreta puede ser a su vez comprendida por el hombre sólo si éste reconstruye en su mente el proceso mediante el cual el modo de producción de esa sociedad se combina con las condiciones externas e históricas para dar con sus manifestaciones concretas, que son objeto de la experiencia directa.
    En el caso que estamos examinando, la esencia del modo de producción capitalista, al “ajustar las cuentas” al carácter colectivo de las fuerzas productivas, se presenta como capital colectivo.

    (5) Con el término estructura productiva indicamos una combinación técnicamente definida de fuerzas productivas dedicadas a la producción (la unidad productiva, la fábrica, etc.).

    (6) Con respecto al monopolio burgués, Marx escribe en Miseria de la filosofía (1847): «El señor Proudhon habla sólo del monopolio moderno generado por la competencia. Pero todos sabemos que la competencia fue generada por el monopolio feudal. De este manera, originariamente, es la competencia la que ha sido la negación del monopolio y no el monopolio la negación de la competencia. Por tanto, el monopolio moderno no es una simple antítesis, sino es la verdadera síntesis. Tesis: el monopolio feudal anterior a la competencia. Antítesis: la competencia. Síntesis: el monopolio moderno, que es la negación del monopolio feudal, en cuanto presupone el régimen de competencia, y asimismo la negación de la competencia en cuanto monopolio».

    (7) Las formas antitéticas de la unidad social se forman necesariamente cuando el capitalismo sobrevive (con su propiedad individual de las fuerzas productivas) a pesar del carácter colectivo que las fuerzas productivas revisten.

    (8) La categoría capitalismo burocrático fue desarrollada ampliamente por Mao Tse-tung como categoría clave para comprender el movimiento económico y político de los países atrasados en la fase imperialista. El Partido Comunista de Perú (PCP) ha hecho y hace una amplia aplicación de esta categoría enriqueciendo su contenido (véase: Guerra Popular en Perú - El pensamiento Gonzalo, ed. L. Arce Borja, Bruselas, 1989; en particular la pág. 326 y siguientes y el documento congresual de 1988: Bases de Discusión: Revolución Democrática: Carácter de la sociedad peruana contemporánea).

    (9) Es evidente la influencia en ello del pensamiento burgués de izquierda imperante. Los seguidores de la escuela de Francfort y sus seguidores (los obreristas, etc.) concebían y conciben también las sociedades imperialistas como “imperialismo puro”, como “capitalismo organizado” (véase Rapporti Sociali, nº 5-6, pág.34 y siguientes) y no tienen ninguna dificultad en homologar también a la sociedad soviética con sus fantasiosas categorías del “imperialismo puro”, del “capitalismo organizado”, etc.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por Shenin el Jue Jul 29, 2010 10:13 pm

    Por cierto. Los redactores de este artículo también son maoístas. Al menos, así se autodenominan. De aquí extraje el artículo.

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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Mar Sep 14, 2010 10:01 pm

    NSV Liit escribió:
    verdadyreconciliacion escribió:



    ¿Alguien sabe por ejemplo que por ser miembro del partido recibias el doble de sueldo normal? ¿Quien proponia eso? el prole o el partido?.



    Te contesto yo mismo: es por la simple razón de que esa afirmación no es cierta. Nadie recibía el doble de sueldo normal por ser miembro del partido, eso es una tontería. De hecho nunca he visto una tabla de sueldos en la URSS en la que se especificara un sueldo especial para comunistas y cuando he hablado del tema con gente de Europa del Este nadie nunca me ha planteado algo parecido. Y ojo, sí que es cierto que había ciertos privilegios por ser miembro del partido, pero no iban en este plan. Uno de ellos era que si alguien no era del partido era más difícil acceder a puestos destacados de la administración del país. Pero uno no recibía más dinero por ser oficialmente comunista (se podía recibir por tener un puesto superior, pero no por el hecho de estar en el PCUS, por ejemplo, aunque es cierto que para acceder a ese puesto superior era una ventaja estar en el Partido).Por supuesto si uno estaba en puestos altos (a los que era más fácil llegar si estabas en el partido), tenía más posibilidades de "meter mano" por algún sitio y conseguir privilegios ... igual que pasa en la sociedad capitalista o en cualquier otra, pero de ahí a decir que el sueldo era doble por ser del partido hay mucho camino.

    Salud



    Mira, no había visto este mensaje. Pues yo creo que sí, hay un extracto bastante conocido de un reunion congresal. Ahi va:

    El 14º Congreso del Partido Comunista Ruso ha condenado sin paliativos la noción de igualdad. Con anterioridad al congreso, Zinoviev había mencionado esa noción en el transcurso de una polémica con Ustrialov y Bujarin. Declaró entonces que toda la filosofía contemporánea estaba basada en la idea de igualdad. Kalinin habló enérgicamente al congreso contra este parecer, defendiendo que ninguna referencia a la igualdad podía ser de utilidad, sino más bien perjudicial y que por ello no debía ser tolerada. Sus razonamientos fueron los siguientes:

    "¿Podemos hablar de igualdad a los campesinos? No, de ningún modo porque, en ese caso, se plantearían demandar iguales derechos que los trabajadores, lo que estaría en absoluta contradicción con la dictadura del proletariado. ¿Podemos hablar de igualdad a los trabajadores? No, de ningún modo, porque pueden plantearse por qué si un miembro del partido comunista y uno que no lo es hacen el mismo trabajo, el primero cobra el doble que el segundo. Para conceder la igualdad habría que permitir que los que no son miembros del partido comunista demandaran el mismo sueldo que el de un comunista. Camaradas ¿sería esto aceptable? No, de ninguna manera. ¿Podemos hablar de igualdad entre los propios comunistas? No, tampoco, porque ocupan diferentes posiciones, tanto en relación a sus derechos como a sus circunstancias materiales".

    Por ahí habia una investigacion mas detallada de los sueldos, a ver si la encuentro. ¿Como puedes afirmar categoricamente que no era cierto?.


    Por esa regla de tres, tendríamos que llegar a la conclusión de que a un albañil le explota un arquitecto y no la empresa constructora. Es absurdo y ridículo. Por mucho que los burócratas cobrasen más, eso no los convierte directamente en capitalistas. Con ese dinero no podían adquirir medios de producción, no podían adquirir capital. Solo podían, en todo caso, ir al mercado negro, que era ilegal, incluso después de 1956.

    Waaa. A esa regla de tres le falta una pequeñisima acotacion, y es buena como ejemplo sin duda.

    En la URSS a los "albañiles" los explotaban los "arquitectos" (sentido figurado), la diferencia con la empresa constructora era que el tinglado tambien lo manejaban los "arquitectos", eran los jefes y administradores de la "empresa constructura". Y, los albañiles, como siempre, en la misma cancion.






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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Mar Sep 14, 2010 10:14 pm

    De literatura para entender el tema.

    Charles Bettelheim, la lucha de clases en la URSS (gran libro)

    Raymond Lotta, URSS socialismo o social imperialismo (todavía no lo acabo de leer, y esta en inglés)

    Y un gran libro, de Bill Bland, restauracion del capitalismo en la URSS.



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    Re: ¿Neocolonialismo soviético?

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